{"id":773,"date":"2007-07-13T00:00:00","date_gmt":"2007-07-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=773"},"modified":"2020-02-26T10:37:10","modified_gmt":"2020-02-26T09:37:10","slug":"el-maldito-asunto-de-la-urss-y-de-la-burocracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=773","title":{"rendered":"El maldito asunto de la URSS y de la burocracia"},"content":{"rendered":"<p>En la mitad de los a\u00f1os sesenta, cuando el que escribe se inici\u00f3 en \u201cla pol\u00edtica\u201d, la URSS\u00a0 comenzaba a gozar de un renovado prestigio entre la gente que \u201cse mov\u00eda\u201d. Exist\u00edan numerosas razones para ello. Se entend\u00eda que lo que se dec\u00eda desde el r\u00e9gimen franquista carec\u00eda de la m\u00e1s m\u00ednima fiabilidad, y se contaba la an\u00e9cdota de un millonario adicto que al regresar de un viaje por all\u00e1, declar\u00f3: \u201cAll\u00ed viven peor que <b><i>nosotros<\/i>\u201d,<\/b> y se subrayaba el \u201cnosotros\u201d para los que no ca\u00edan en el significado. Lo mismo suced\u00eda con las pel\u00edculas anticomunistas vulgares que daban m\u00e1s bien risa. El contraste aparec\u00eda como evidente, mientras que el franquismo nos hab\u00eda colocado como un protectorado norteamericano, la URSS compet\u00eda con la potencia del d\u00f3lar en el crecimiento econ\u00f3mico, y en aquella carrera espacial tan incre\u00edble. Recuerdo que mientras asist\u00eda con unas pocas personas m\u00e1s y con los muchachos de la escuela nocturna a la exposici\u00f3n de tapices de Goya, nuestro maestro, Don \u00c1ngel Vidal, un republicano represaliado, nos ense\u00f1\u00f3 un recorte en el que un conocido corresponsal de La Vanguardia llamado Lu\u00eds del Arco, contaba como dicha exposici\u00f3n hab\u00eda provocado enormes colas en Mosc\u00fa. Por aquellos d\u00edas, los m\u00e1s cin\u00e9filos pudimos disfrutar con el estreno del magn\u00edfico <b><i>Don Quijote<\/i><\/b> (1953), de Gregori Kozintsev, en la que el gran Nicolai Tcherkassov interpreta al idealista hidalgo, en tanto que la ambientaci\u00f3n hab\u00eda corrido cargo de Alberto S\u00e1nchez, un exiliado como lo hab\u00edan sido la mayor parte de los artistas, escritores y poetas de su tiempo.<\/p>\n<p>Semejante estado de simpat\u00eda hab\u00eda estado en mi caso forjada a trav\u00e9s de numerosas referencias, comenzando por el hecho de que la \u00fanica gesta que pod\u00eda atribuirse a pap\u00e1 que \u201cnunca se hab\u00eda metido en nada\u201d, fue cuando en la inmediata postguerra el \u201cse\u00f1orito\u201d del molino de aceite donde trabajaba como un favor, le pregunt\u00f3 que le parec\u00eda lo de Rusia. Su respuesta fue: \u201cSeguro que es mejor que aqu\u00ed\u201d. Menuda la que arm\u00f3, aunque al final todo qued\u00f3 igual porque el abuelo segu\u00eda siendo un hombre muy respetado. Yo hab\u00eda o\u00eddo aqu\u00ed y all\u00e1 que Rusia fue la \u00fanica potencia que ayud\u00f3 a la Rep\u00fablica, y entre las an\u00e9cdotas (seguramente inventada) que llegaron a mis o\u00eddos hab\u00eda una que se atribu\u00eda a Gila. Reflejaba el ambiente que se dio cuando el nazismo fue derrotado en Stalingrado, episodio clave del siglo sobre el que ya se hab\u00eda estrenado una pel\u00edcula hom\u00f3nima (Frank Wisbar, 1959) basada en una novela de Sven Hassell, y en la que se daba cuenta de la terrible agon\u00eda de los soldados alemanes.<\/p>\n<p>Pues bien, se dec\u00eda que Gila aparec\u00eda en el escenario y tend\u00eda una camisa sobre la que dec\u00eda muchas cosas, hasta que en un momento se deten\u00eda para subrayar: \u201cAlguien me dir\u00e1 que est\u00e1 un poco rota, pero STA-LIN-PI-TA\u201d. Igual me la cont\u00f3 mi\u00a0 pariente Antonio Segura, el comunista del pueblo que se hab\u00eda atrevido a plantarle cara al abominable y repulsivo \u201cfranquito\u201d del pueblo, o quiz\u00e1s fuese el mismo Pedra, mi tutor pol\u00edtico de los sesenta que aunque era anarquista, reconoc\u00eda que, a pesar de todo, en Rusia se hab\u00edan hecho muchas cosas. Por entonces, ya hab\u00eda entrado en contacto con \u201cel Partido\u201d, con los comunistas del barrio que me dejaban libros como <b><i>El Don apacible,<\/i><\/b> con el que Mijhail Sholojov hab\u00eda ganado el Nobel de Literatura. Tambi\u00e9n hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de escuchar reconocimientos de obreros de procedencia diversa, cenetista incluida, \u00a0que empero, estaban persuadidos de que la disciplina de hierro de Koba, hab\u00eda sido fundamental para evitar otras derrotas como la de la Rep\u00fablica. Lo dem\u00e1s eran zarandajas.<\/p>\n<p>Sin embargo, a partir de 1967, esta din\u00e1mica digamos \u201cprosovi\u00e9tica\u201d, comenz\u00f3 en mi caso, y en el de parte del grupo de las \u201ccomisiones juveniles\u201d de L\u00b4Hospitalet, a cambiar de signo. Fueron varios los factores que influyeron. Supongo que ya exist\u00edan ciertas lecturas cr\u00edticas, y como no, pel\u00edculas de altura como <b><i>Un, dos, tres,<\/i><\/b> de Billy Wilder (1961), o <b><i>Tel\u00e9fono rojo<\/i><\/b>, de Stanley Kubrick (1963), que ofrec\u00edan una s\u00e1tira por igual de un lado y otro. La recomendaci\u00f3n de la segunda me vali\u00f3 perder la amistad de un compa\u00f1ero de trabajo, un m\u00e9dico que estaba suspendido por haber participado en un aborto. Estaba \u2013claro est\u00e1- las advertencias de Pedra sobre la actuaci\u00f3n del PCE-PSUC durante la guerra, y lo que nos contaba sobre el \u201cuniformismo\u201d y\u00a0 el papel totalitario del Estado. Tambi\u00e9n su discurso sobre la necesidad de tener un pensamiento propio (el \u201clibrepensamiento\u201d), conceptos que con relaci\u00f3n al partido acab\u00f3 de sentir por boca de Miguel N\u00fa\u00f1ez, un comunista de antes, en el documental <b><i>Postguerra.<\/i><\/b><\/p>\n<p>Inmerso en una intensa labor de lecturas y discusi\u00f3n, mis amistades comunistas me parecieron \u201cdetenida\u201d en la obediencia \u201cal\u00a0 Partido\u201d. En este cuadro, la llegada de un universitario que se hac\u00eda llamar nada menos que A. Nin, precipit\u00f3 nuestra evoluci\u00f3n con la ayuda de lecturas m\u00e1s avanzadas como lo fueron, entre otros, el <b><i>Stalin,<\/i><\/b> de Isaac Deutscher, y el <i><b>Hongria, 1956: socialisme i llbertat<\/b>,<\/i> de Fran\u00e7ois Fetj\u00f6,\u00a0 ambos publicados en catal\u00e1n en Edici\u00f3 de Materials. Despu\u00e9s llegaron el propio Trotsky, am\u00e9n de obras de Pierre Brou\u00e9, Ernest Mandel, etc. En Octubre de 1967, servidor ofrec\u00eda una conferencia sobre la revoluci\u00f3n rusa en el Centro Social de La Florida, plenamente deudora de dichas lecturas\u00a0 El hecho provoc\u00f3 una peque\u00f1a conmoci\u00f3n entre mucha gente que consider\u00f3 aquello como un atentado contra la cultura comunista, era como querer arreglarlo todo cuando con lo que ten\u00edamos aqu\u00ed \u2013la dictadura-, ya era m\u00e1s que suficiente.<\/p>\n<p>Meses m\u00e1s tarde, dos grandes acontecimientos, el mayo franc\u00e9s, y la \u201cprimavera de Praga\u201d nos hac\u00edan creer que est\u00e1bamos en la l\u00ednea m\u00e1s correcta, o al menos en un buen punto de partida, pero ahora, transcurridos m\u00e1s de setenta a\u00f1os, todo parece tan s\u00f3lo de unas pocas horas en ese tiempo vital, que tan largo lleg\u00f3 a parecer a los que lo sufrieron eu un tiempo hist\u00f3rico que lleg\u00f3 a parecer detenido. \u00bfSon estas horas motivo suficiente para cuestio\u00adnar los juicios b\u00e1sicos de Trotsky? \u00bfC\u00f3mo deber\u00edamos valorar el legado de sus perspectivas general del estalinismo en un tiempo en que \u00e9ste se ha descompuesto estrepitosamente ante nuestros ojos?. No faltan los autores de izquierdas que consideran que se trata de una aportaci\u00f3n insuficiente, yo sin embargo no encuentro ninguno comparable.<\/p>\n<p>\u00c9ste es un juicio sometido a la controversia, Para aclararnos podemos decir que el m\u00e9rito de la interpretaci\u00f3n del Trotsky es triple. En primer lugar, proporciona una teor\u00eda del fen\u00f3meno estalinista en el marco de una larga temporalidad hist\u00f3rica, en congruencia con las categor\u00edas fundamentales del marxismo cl\u00e1sico. En todo momento de su descripci\u00f3n de la naturaleza de la burocracia sovi\u00e9tica, Trotsky trataba de situarla en la l\u00f3gica de los sucesivos modos de producci\u00f3n y las transiciones entre ellos, con sus correspondientes poderes de clase y regimenes pol\u00edticos, l\u00f3gica que ha, heredado de Marx, Engels y Lenin. De ah\u00ed su insistencia en que la \u00f3ptima adecuada para definir la relaci\u00f3n de la burocracia con la clase obrera eran las relaciones antecedentes y an\u00e1logas entre el absolutismo y la aristocracia, el fascismo y la burgues\u00eda. Al igual que los precedentes relevantes de su futuro derrocamiento ser\u00edan levantamientos pol\u00edticos como los de 1830 o 1848, antes que un nuevo 1789. Gracias a que supo pensar el surgimiento y consolidaci\u00f3n de Stalin en una exten\u00adsi\u00f3n temporal hist\u00f3rica con dimensiones de \u00e9poca. Evit\u00f3 las explicaciones period\u00edsticas apresuradas y la confecci\u00f3n improvisada de nuevas clases o modos de producci\u00f3n, no previstos por el materialismo hist\u00f3rico, que marcaron la reacci\u00f3n de muchos de sus contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>En segundo lugar la riqueza sociol\u00f3gica y la penetraci\u00f3n de su investigaci\u00f3n en la URSS bajo Stalin no tuvieron parang\u00f3n en la literatura de la izquierda sobre este maldito asunto de la \u201cnaturaleza de la URSS\u201d, que tantas tensiones provocar\u00eda en la izquierda marxista en general y en el trotskismo en particular. El tiempo ha probado que la aportaci\u00f3n de Trotsky sigue siendo hoy una pieza maestra, aliado de la cual toda la colecci\u00f3n de art\u00edculos de Max Schachtman o del longevo Karl\u00a0 Kautsky, o post\u00edtulos famosos de James Burnham (<b><i>La revoluci\u00f3n managerial<\/i><\/b>), deudor a su vez del ensayo de Bruno Rizzi, <b><i>La burocratizaci\u00f3n del mundo<\/i><\/b>, o las m\u00e1s cercana de Tony Cliff. Incluso supera \u00a0el optimismo reformador del \u00faltimo Isaac Deutscher, el de <b><i>La revoluci\u00f3n inconclusa<\/i><\/b>. Los mayores avances en el an\u00e1lisis emp\u00edrico detallado de la URSS despu\u00e9s de Trotsky han venido en gran medida de investigadores profesionales que trabajaban en instituciones sovietol\u00f3gicas despu\u00e9s de la II\u00aa Guerra Mundial. En lo esencial, sus hallazgos han desarrollado, en vez de haberla contradicho, la descripci\u00f3n de Trotsky, proporcion\u00e1ndonos un conoci\u00admiento mucho mayor de las estructuras internas de la econom\u00eda y la burocracia sovi\u00e9ticas, pero sin una teor\u00eda integrada de las mismas con la legada por Trotsky.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la interpretaci\u00f3n del estalinismo de Trotsky era destacar por su equilibrio \u00a0pol\u00edtico: su rechazo tanto de la adulaci\u00f3n como la conmina\u00adci\u00f3n, en favor de una sobria estimaci\u00f3n de la natura\u00adleza contradictoria y la din\u00e1mica del r\u00e9gimen burocr\u00e1\u00adtico en la URSS. En vida de Trotsky, era la segunda actitud la que resultaba inhabitual entre la izquierda, en medio del intoxicado entusiasmo, no s\u00f3lo de los partidos comunistas sino de muchos otros observa\u00addores, por el orden estalinista en Rusia. Hoy es la primera la que resulta m\u00e1s inusual, en medio de la denuncia apopl\u00e9tica no solamente por parte de tantos observadores en la izquierda, sino incluso dentro de ciertos partidos comunistas, de la expe\u00adriencia sovi\u00e9tica como tal. Existen pocas dudas de que fue la firme insistencia de Trotsky -tan pasada de moda en los \u00faltimos a\u00f1os, incluso entre muchos de sus mismos seguidores- en que la URSS era en \u00faltimas instancia un Estado obrero lo que constituy\u00f3 la clave de este equilibrio. A pesar de sus enormes deformaciones, ese car\u00e1cter \u201csocial\u201d, contradictorio con el imperialismo, se ha hecho patente a la luz de lo que ha venido despu\u00e9s, con el acelerado deterioro de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n y con el apogeo del uniteralismo made in USA<\/p>\n<p>Al entrar en este club del debate sobre qu\u00e9 era\u00a0 qu\u00e9 no era la URSS, uno optaba por el laberinto del que trataba de salir a base de muchas lecturas, sobre todo las dedicadas a la trilog\u00eda de Deutscher, que he pose\u00eddo en diversos momentos, incluyendo una edici\u00f3n francesa, siempre cargadas de subrayados y notas. Lo mejor de Deutscher es su elegancia literaria m\u00e1s la combinaci\u00f3n de academicismo con una voluntad de explicaci\u00f3n. Una explicaci\u00f3n que a veces puede resultar poco profunda y err\u00f3nea en tal o cual detalle, pero que sit\u00faa al personaje en sus diversos tiempos. Media una gran diferencia entre los primeros ensayos como los reunidos con el t\u00edtulo <i><b>La revoluci\u00f3n desfigurada<\/b>,<\/i> que los que desarrollar\u00e1 en los a\u00f1os treinta, sobre todo a partir de 1933, cuando lo que algunos han llamado \u201cfen\u00f3meno estaliniano\u201d adquiere unos contornos mucho m\u00e1s consolidados y precisos.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n fundamental radica en un acontecimiento cuya importancia en el\u00a0 siglo XX es solamente inferior a la revoluci\u00f3n de Octubre, de la que resulta su m\u00e1s completa negaci\u00f3n. Una tragedia inconmensurable que provoc\u00f3 una importante pero insuficiente reacci\u00f3n cr\u00edtica en su momento; tambi\u00e9n un trauma al que todav\u00eda da un tanto pavor acercarse, y sobre el que conviene recordar que no fue en absoluto inevitable, aunque hay autores como Ferran Gallego (en su libro sobre mayo del 37), que \u201cse lo salta\u201d. Efectivamente,\u00a0 el papel \u00a0central jugado por la secci\u00f3n alemana que apenas una d\u00e9cada atr\u00e1s hab\u00edan creado Rosa Luxemburgo y Kart Liebknecht, llev\u00f3 a Trotsky a replantearse el esquema de rectificaci\u00f3n por el que hab\u00eda apostado hasta el \u00faltimo momento-. El desastre se llevaba tambi\u00e9n por delante cualquier consideraci\u00f3n de \u201creforma\u201d del propio PCUS que hab\u00eda convertido el Komintern en un complemento de la pol\u00edtica exterior nacional rusa. La historia hab\u00eda dado un giro radical, y la consecuencia fue trabajar para crear una nueva Internacional con la finalidad de \u00a0entrada, de evitar mayores desastres. Reanteponer la revoluci\u00f3n a una guerra que acabar\u00eda haciendo buena todas las anteriores.<\/p>\n<p>En este trayecto los problemas de la naturaleza del estalinismo adquirieron una importancia decisiva. Despu\u00e9s de un periodo m\u00e1s bien err\u00e1tico en la segunda mitad de los a\u00f1os veinte, la facci\u00f3n liderada por Stalin hab\u00eda acabado con cualquier oposici\u00f3n interna y pasaba a constituirse como un grupo exclusivo y excluyente. Su caracterizaci\u00f3n pasaba pues a ser la piedra angular de toda l\u00ednea pol\u00edtica en un momento singular, el mismo en que la crisis del capitalismo se acentuaba con el <b><i>crack<\/i><\/b> burs\u00e1til de 1929, y tambi\u00e9n con el auge del nazi-fascismo ante el que el imperialismo liberal optaba por la l\u00ednea de apaciguamiento. Parad\u00f3jicamente, este curso hac\u00eda que sectores muy amplios de las izquierdas, sobre todo de la intelligentzia, orientaran su mirada hacia la URSS sin distinguir apenas entre el tiempo de la revoluci\u00f3n y el tiempo de la burocratizaci\u00f3n. En este desenfoque se vio igualmente envuelta una generaci\u00f3n militante que se hab\u00eda conformado en la defensa de la URSS contra la agresi\u00f3n imperialista, una falta de perspectiva que se reforzaba con nuevas derrotas como las del Frente Popular franc\u00e9s, o la de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola. En semejante contexto, no le fue dif\u00edcil al estalinismo equiparar toda oposici\u00f3n cr\u00edtica con la traici\u00f3n, una din\u00e1mica fatal que acabar\u00e1 atrapando a la misma gente que fue entrando en conflicto en un momento u otro, como sucedi\u00f3 en el propio PCE: Joan Comorera, Jos\u00e9 del Barrio, Jes\u00fas Hern\u00e1ndez, Enrique Castro Delgado, Valent\u00edn Gonz\u00e1lez \u201cEl Campesino\u201d, Llibert Estart\u00fas, Fernando Claud\u00edn, etc, etc .<\/p>\n<p>Curiosamente, el ensayo crucial que marca la madurez del an\u00e1lisis trotskiano sobre la URSS de Stalin fue escrito coincidiendo con los pocos meses de la toma del poder de Hitler, un momento sobre el cual hab\u00eda escrito vehementes y penetrantes advertencias: Se trata de La naturaleza de clase del Estado sovi\u00e9tico (1933), en el que desarrollaba\u00a0 cuatro tesis fundamentales que ser\u00edan la base de su posici\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n. De entrada distingu\u00eda entre el papel del estalinismo en el interior y en el exterior, en el poder o en la resistencia. En la URSS la burocracia ten\u00eda una actitud contra\u00addictorio. Al mismo tiempo que ten\u00eda que \u00a0defenderse simult\u00e1neamente de la clase obrera sovi\u00e9tica, a la que hab\u00eda sustituido (en el vac\u00edo creado por las devastadoras consecuencias de la guerra civil), y la que hab\u00eda acabado usurpando el poder, tambi\u00e9n ten\u00eda que hacerlo contra la burgues\u00eda mundial cuya finalidad confesa era acabar de una vez por todas con las conquistas del Octubre rojo, y restablecer el sistema capitalista. \u00a0Si no lo hab\u00eda hecho era porque tem\u00eda las consecuencias, y si Hitler se hubiera limitado a buscar su \u201cespacio vital\u201d hacia Rusia, le habr\u00edan apoyado; recordemos que los Estados Unidos no intervinieron en la guerra hasta el final de la batalla de Stalingrado. Desde este punto de vista, seg\u00fan Trotsky, la burocracia\u00a0 continuaba actuando como una fuerza &#8216;centrista\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, en lo referente a la pol\u00edtica exterior de la URSS, su papel era por el contrario, contrarrevolucionario. La que hab\u00eda sido la \u201cInternacional Comunista\u201d, estaba\u00a0 sometida a los dictados de la pol\u00edtica exterior rusa, hab\u00eda dejado de jugar \u00a0papel \u00a0revolucionario alguno. Esto que ya se hab\u00eda viso por primera vez en 1927 tanto en el caso de la huelga general brit\u00e1nica como en la crisis social china, se acababa de mostrar de manera irrevocable su un momento tan crucial como el de la Alemania prehitleriana en la que \u2013conviene no olvidarlo-la contradicci\u00f3n fundamental del partido comunista pasaba antes por la socialdemocracia que por el fascismo; una pol\u00edtica que se explica nacionalmente en el tiempo de \u201cguerra contra los kulacs\u201d, y que fue aplicada invariablemente en todos los pa\u00edses, incluyendo por supuesto Espa\u00f1a, donde el PCE hacia campa\u00f1a por los \u201csoviets\u201d y hablaba de socialfascismo, anarcofascismo, etc. Esa dualidad nacional-internacional es patente cuando acusa al \u00abaparato estalinista\u201d de \u201cdespilfarrar completamente su significaci\u00f3n como una fuerza revolucionaria internacional y, sin embargo, preservar parte de su significaci\u00f3n progresiva como guardi\u00e1n de las conquistas sociales de la revoluci\u00f3n proletaria\u00bb.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d hab\u00eda acabado traduci\u00e9ndose por el \u201csocialismo en ning\u00fan otro pa\u00eds\u201d. El grupo estalinista en el poder tem\u00eda cualquier avatar revolucionario, tanto por lo que pod\u00eda perturbar su situaci\u00f3n diplom\u00e1tica como lo que pudiera significar de propuesta socialista democr\u00e1tica opuesta a la \u201caut\u00e9ntica\u201d que quer\u00eda monopolizar. En aras de la supeditaci\u00f3n de la pol\u00edtica comunista a sus propios intereses, el estalinismo hab\u00eda\u00a0 convertido al Komintern en una estructura af\u00edn, en la que lo que m\u00e1s importaba era el sometimiento al \u201cmarxismo-leninismo\u201d interpretado por Stalin, \u201cel Lenin de hoy\u201d; el mismo cuyo poder lleg\u00f3 a ser tal que en 1949 se permiti\u00f3 amenaz\u00f3 en hundir la revoluci\u00f3n yugoeslava solamente con su dedo me\u00f1ique. Tama\u00f1o sometimiento quedar\u00eda manifiestamente en evidencia en 1933, cuando un desastre del alcance de la derrota del mayor movimiento obrero del mundo capitalista hab\u00eda sido destruido, y esto no provoc\u00f3 el menor debate, la m\u00e1s m\u00ednima discusi\u00f3n. Lejos quedaban los tiempos en los que el propio partido comunista alem\u00e1n cambi\u00f3 hasta cinco veces de direcci\u00f3n en medio de controversias t\u00e1cticas y estrat\u00e9gicas de todo tipo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, apreciaba que en el interior de la URSS, el estali\u00adnismo representaba la dominaci\u00f3n de un estrato burocr\u00e1tico an\u00f3malo, surgido en el seno de la clase obrera en la que se hab\u00eda instalado parasitariamente. Sin embargo, Trotsky negaba que se tratara de una \u201cnueva clase\u201d social. Esta burocracia \u00a0crecida sobre un vac\u00edo social casi absoluto no ocupaba ning\u00fan papel estructural independiente en el proceso mismo de producci\u00f3n&#8230;Eso s\u00ed, derivaba sus privilegios econ\u00f3micos de su confiscaci\u00f3n del poder pol\u00edtico a los productores directos, en el marco de las relaciones de la propiedad nacionalizada, y en un contexto hist\u00f3rico de \u201cfortaleza asediada\u201d.<\/p>\n<p>En un tercero establec\u00eda que el r\u00e9gimen (administraci\u00f3n) que presid\u00eda segu\u00eda siendo \u2013lo mismo que un coche segu\u00eda siendo un coche despu\u00e9s de un grave accidente- tipol\u00f3gicamente un Estado obrero, al que a\u00f1ad\u00eda los conceptos ya avanzados por Lenin de \u201cburocr\u00e1ticamente deformado\u201d. Este car\u00e1cter se deduc\u00eda de unas relaciones determinadas de propiedad, que part\u00edan de la expropiaci\u00f3n de los expro\u00adpiadores llevada a cabo en la revoluci\u00f3n de 1917. La identidad y legitimidad de la burocracia como \u00abcasta\u00bb pol\u00edtica depend\u00eda de su defensa del Estado surgido entonces.<\/p>\n<p>Por este camino, Trotsky rechazaba dos carac\u00adterizaciones alternativas del estalinismo que se hab\u00edan extendi\u00addas en el movimiento obrero en los a\u00f1os treinta, y que hab\u00edan sido \u00a0avanzadas por los te\u00f3ricos de la socialdemocracia rusa e internacional durante la misma guerra civil rusa: Se trataba de las definiciones que apuntaban hacia una forma de \u00abcapitalismo de Estado\u00bb o los que lo hac\u00edan sugiriendo la existencia de un \u201ccolectivismo burocr\u00e1tico\u00bb. Para Trotsky, el reconocimiento de la existencia una dictadura \u201ctotalitaria\u201d del aparato policiaco y administrativo estalinista sobre el proletariado ruso, no era empero incompatible con la preservaci\u00f3n de la naturaleza proletaria del Estado obrero. Al menos, no m\u00e1s de lo que las dictaduras absolutistas sobre la nobleza lo hab\u00edan sido con la preservaci\u00f3n de la naturaleza del Estado feudal. 0 que las dictaduras fascistas ejercidas sobre la burgues\u00eda lo eran con la preservaci\u00f3n de la natura\u00adleza capitalista del Estado. La URSS era por lo tanto un Estado obrero degenerado con relaci\u00f3n a un proyecto inicial que, por sus propias circunstancias hist\u00f3ricas, \u00a0nunca lleg\u00f3 a existir en un pa\u00eds atrasado, donde la revoluci\u00f3n hab\u00eda sido posible como una ruptura del eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil de la cadena imperialista. Rusia era pues un pa\u00eds en el que la toma del poder hab\u00eda sido m\u00e1s asequible, pero en el que la construcci\u00f3n de una forma inicial de socialismo ser\u00eda mucho m\u00e1s inasequible.<\/p>\n<p>Finalmente, \u00a0seg\u00fan el parecer de Trotsky, los marxistas deb\u00edan adopta una postura doble frente al Estado sovi\u00e9tico. Era sin duda esa doble naturaleza la que nos permit\u00eda desarrollar una defensa y una denuncia al mismo tiempo, la que nos permit\u00eda igualmente reproducir an\u00e1lisis de los partidos comunistas, por arriba y por abajo, entre cuando estaban instalados en el sistema (oponi\u00e9ndose como un programa de reformas parciales de signo socialdem\u00f3crata, y utilizando el modelo sovi\u00e9tico como una alternativa socialista globalmente positiva, dos caras que acabar\u00edan provocando tensiones como la eurocomunista que, a diferencia de las \u00e9pocas de apogeo estaliniano, enfatizaban m\u00e1s dicho car\u00e1cter socialdem\u00f3crata), y los que se ve\u00edan obligados a luchar en la clandestinidad, como era el caso del PC espa\u00f1ol o portugu\u00e9s&#8230;<\/p>\n<p>Desde estas fechas claves (1933, la misma que otra analista, Hannah Arendt, certifica el nacimiento del \u201ctotalitarismo\u201d),\u00a0 Trotsky estima que ya no exist\u00eda ninguna posibilidad de que el r\u00e9gimen estalinista se pudiera reformar a s\u00ed mismo, la \u00faltima tentativa en este sentido (la ligada al \u201ccaso Kirov\u201d) hab\u00eda dado lugar al \u201cgran terror\u201d, y por lo mismo, tampoco se pod\u00eda hablar de una posible reforma pac\u00edfica dentro de la URSS. \u00danicamente se pod\u00eda poner fin a su dominaci\u00f3n a trav\u00e9s de un derrocamiento por abajo. Por una revoluci\u00f3n \u201cpol\u00edtica\u201d que destruyera toda su maquinaria de privilegios y represi\u00f3n. En lo fundamental, dicha revoluci\u00f3n dejar\u00eda intactas las relaciones de propiedad social dominante, no obstante ser\u00edan rectificadas por\u00a0 un contexto de democracia proletaria (pluripartidista), opuesta a los privilegios de cualquier casta. Inmersos en una fase internacional de agravaci\u00f3n de las contradicciones interimperialistas, Trotsky no olvid\u00f3 en un solo omento en que el Estado sovi\u00e9tico incluso tal como era ten\u00eda que ser defendido contra cualquier tentativa de agresi\u00f3n por parte de la burgues\u00eda mundial. Y precisar\u00e1 en contra de sus propios partidarios que cambian de opini\u00f3n, que: \u00abToda tendencia pol\u00edtica que diga adi\u00f3s sin esperanza a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, bajo el pretexto de su car\u00e1cter no proletario, corre el riesgo de convertirse en un instrumento pasivo del imperialismo\u00bb.<\/p>\n<p>Estas cuatro piedras angulares de la caracteriza\u00adci\u00f3n del estalinismo de Trotsky se mantuvieron estables hasta su asesinato. Fue sobre ellas que levant\u00f3 el gran edificio de su estudio de la socie\u00addad sovi\u00e9tica bajo Stalin, el libro titulado <b><i>\u00bfA d\u00f3nde va Rusia7<\/i><\/b> (1936), enga\u00f1osamente traducido como <b><i>La revoluci\u00f3n traicionada, <\/i><\/b>un libro que aqu\u00ed fue traducido por Juan Andrade (y revisado por el propio Trotsky seg\u00fan consta en la edici\u00f3n de Fontamara y en las \u00faltimas, 1991, 2001, de la Fundaci\u00f3n Federico Engels) que no lo pudo publicar por la guerra<b><i>.<\/i><\/b> En contrapartida, el estalinismo hab\u00eda dejado de considerar el \u201ctrotskismo\u201d como una mera desviaci\u00f3n \u201cmenchevique\u201d para atribuirle el papel de \u201cquinta columna\u201d, tanto m\u00e1s peligrosa por cuanto se revest\u00eda de s\u00edmbolos y referencias revolucionarias<\/p>\n<p>En esta obra tan determinante en su pensamiento, Trotsky presentaba una investigaci\u00f3n panor\u00e1mica de las estructuras econ\u00f3mica, pol\u00edtica, social y cultural de la URSS a mitad de los a\u00f1os treinta, combinando una amplia gama de materiales emp\u00edricos con una fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica m\u00e1s profunda de su an\u00e1lisis del estalinismo. Ahora anclaba el fen\u00f3meno de la burocracia obrera represiva en su conjunto en la categor\u00eda de escasez (nuzhda), b\u00e1sica para el man\u00adtenimiento hist\u00f3rico desde su formulaci\u00f3n por Marx en <b><i>La ideolog\u00eda alemana<\/i><\/b>. \u00abLa base de la dominaci\u00f3n burocr\u00e1tica es la pobreza de la sociedad en objetos de consumo, con la resultante lucha de todos contra todos. Cuando hay bienes suficien\u00adtes en un almac\u00e9n, los compradores pueden acudir cuando quieran. Cuando hay pocos bienes, los com\u00adpradores est\u00e1n obligados a guardar cola. Cuando las colas son muy largas, es necesario poner un polic\u00eda para mantener el orden. Ese es el punto de arranque del poder de la burocracia sovi\u00e9tica. Ella \u00absabe\u00bb qui\u00e9n va a conseguir algo y qui\u00e9n tiene que esperar\u00bb (5todas las citas se remiten a la edici\u00f3n citada).<\/p>\n<p>Por lo tanto, en la medida en que prevalec\u00eda la escasez, resultaba inevitable la contradicci\u00f3n entre las relaciones sociali\u00adzadas de producci\u00f3n y las normas burguesas de dis\u00adtribuci\u00f3n: era esta contradicci\u00f3n la que fatalmente produc\u00eda el poder coercitivo de la burocracia estalinista. Trotsky pasaba entonces a explorar cada lado de la contradicci\u00f3n, afirmado y enfatizando la grandeza del desarrollo industrial sovi\u00e9tico, por muy b\u00e1rbaros que fueran los m\u00e9todos empleados por la burocracia para conducirlo hacia delante, mientras expon\u00eda al mismo tiempo meticulosamente la vasta gama de desigualdades econ\u00f3micas, culturales y sociales generadas por el estalinismo y ofrec\u00eda estimaciones estad\u00edsticas del tama\u00f1o y la distribuci\u00f3n del estrato burocr\u00e1tico en la misma URSS (sobre un 12-15% de la poblaci\u00f3n). Se trata pues de una burocracia antisocialista que hab\u00eda traicionado la revoluci\u00f3n mundial, aunque subjetivamente se sintiera todav\u00eda leal a ella; a pesar de eso, seguir\u00eda siendo un enemigo irreconciliable a los ojos de la burgues\u00eda mundial en tanto el capitalismo no fuese restaurado en Rusia. La: din\u00e1mica de su r\u00e9gimen era igualmente contradictoria: por una parte, el mismo desarrollo que hab\u00eda promovido a mata caballo dentro de la URSS estaba aumentando r\u00e1pidamente el potencial econ\u00f3mico y cultural de la clase obrera sovi\u00e9tica, su capacidad de levantarse contra ella; mIentras, por otra parte, su propio parasitismo era cada vez m\u00e1s un impedimento para un ulterior progreso industrial. Una realidad que dif\u00edcilmente podr\u00edan comprender los que no distingu\u00edan entre 1917 y el curso ulterior.<\/p>\n<p>Igualmente advert\u00eda que, `por muy espectaculares que fueran los logros de los planes quinquenales, advert\u00eda Trotsky, todav\u00eda dejaban la productividad del trabajo muy por detr\u00e1s de la del capitalismo occidental, en un desfase que nunca se ver\u00eda cerrado hasta que se lograse dar pasos hacia el crecimiento cualitativo, precisamente lo que bloqueaba la mala gesti\u00f3n burocr\u00e1tica. \u00abEl papel progresivo de la burocracia sovi\u00e9tica coincide con el per\u00edodo dedicado a introducir en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica los elementos m\u00e1s importantes de la t\u00e9cnica capitalista. El trabajo burdo de tomar prestado, imitar, trasplantar e injertar ha sido llevado a cabo sobre las bases puestas por la revoluci\u00f3n. Hasta ah\u00ed, no se planteaba una sola palabra nueva en la esfera de la t\u00e9cnica, la ciencia o el arte. Es posible construir factor\u00edas gigantescas de acuerdo con un patr\u00f3n preparado por la direcci\u00f3n burocr\u00e1tica -aunque, con toda seguridad, al triple del costo normal. Pero cuanto m\u00e1s lejos se llega, m\u00e1s se adentra la econom\u00eda en los problemas de la calidad, que se escurre como una sombra de las manos de la buro\u00adcracia. Los productos sovi\u00e9ticos est\u00e1n como marcados con la etiqueta gris de la indiferencia. Bajo una econom\u00eda nacionalizada, la calidad exige una democracia de los productores y los consumidores, libertad de cr\u00edtica e iniciativa\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo mismo, la superioridad tecnol\u00f3gica permanecer\u00eda del lado del imperialismo en tanto persistiera el estalinismo,\u00a0 le asegurar\u00eda la victoria en cualquier guerra con la URSS, a menos que estallase una revoluci\u00f3n en Occidente, justo lo que el estalinismo quer\u00eda evitar. La tarea de los socialistas sovi\u00e9ticos era, en primer lugar, llevar a cabo una revoluci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica contra la burocracia atrincherada, revoluci\u00f3n cuya relaci\u00f3n con la revoluci\u00f3n socio-econ\u00f3mica de 1917 ser\u00eda muy semejante que la del cambio de poder de 1830 o 1848 con el levantamiento de 1789 en Francia, en el ciclo de las revoluciones burguesas.<\/p>\n<p>Atenazado por una realidad hist\u00f3rica que evolucionaba hacia la barbarie, ya en los \u00faltimos dos a\u00f1os de su vida, cuando empezaba la Segunda Guerra Mundial, Trotsky reiter\u00f3 sus perspectivas b\u00e1sicas en una serie de concluyentes pol\u00e9mica con Rizzi, Burnham, Schachtman y otros proponentes del concepto de \u00abcolectivismo hurncr\u00e1tico\u00bb. La clase obrera no era en modo alguno cong\u00e9nitamente incapaz de establecer su propio poder soberano sobre la sociedad. La URSS -\u00abel pa\u00eds m\u00e1s transitorio en una \u00e9poca de transici\u00f3n\u00bb &#8211; permanec\u00eda entre el capitalismo y el socialismo, paralizada por un feroz r\u00e9gimen policiaco que, a pesar de todo, todav\u00eda defend\u00eda a su manera la dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>Pero la experiencia sovi\u00e9tica era una \u00abrefracci\u00f3n excepcional\u00bb de las leyes generales de la transici\u00f3n del capitalismo al socialismo en un pa\u00eds atrasado rodeado por el imperialismo, y no un tipo modal. El papel contradictorio del estalin\u00edsmo en el interior y en el exterior hab\u00eda sido confirmado por los m\u00e1s recientes episodios: su sabotaje contrarrevoluc\u00edonario de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola (m\u00e1s all\u00e1 de su control contrastada con su abolici\u00f3n revolucionaria de 1a propiedad privada en las regiones fronterizas de Polonia y Finlandia incorporadas as\u00ed a la URSS. El deber de los marxistas de defender a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica contra el ataque capitalista permanec\u00eda intacto. La desilusi\u00f3n y la fatiga no eran excusas para renunciar a las perspectivas cl\u00e1sicas del materia\u00adlismo hist\u00f3rico. \u00abEn la escala de la historia, cuando est\u00e1n en cuesti\u00f3n los m\u00e1s profundos cambios en los sistemas econ\u00f3mico y cultural, veinticinco a\u00f1os pesan menos que una hora en la vida de un hombre. \u00bfDe qu\u00e9 vale un individuo que, debido a fallos emp\u00edricos a lo largo de una hora o de un d\u00eda, renuncia al objetivo que se hab\u00eda puesto a s\u00ed mismo sobre la base de la experiencia y el an\u00e1lisis de toda su vida an\u00adterior?\u00bb.<\/p>\n<p>Todas las variadas caracterizaciones que rechaza\u00adron esta clasificaci\u00f3n por las nociones de \u00abcapita\u00adlismo de Estado\u00bb o \u00abcolectivismo burocr\u00e1ticos se encontraron invariablemente con la dificultad de definir una actitud pol\u00edtica hacia la entidad que as\u00ed hab\u00edan caracterizado. Porque, si algo era evidente respecto del capitalismo de Estado o el colecti\u00advismo burocr\u00e1tico en Rusia, era que le faltaba cualquier vestigio de las libertades democr\u00e1ticas que pod\u00edan encontrarse en el capitalismo privados occidental. La respuesta obvia que surg\u00eda, sobre todo desde la derecha socialdem\u00f3crata, pasaba por considerar que hab\u00eda que apoyar las libertades \u00a0en la medida en que era el mal menor en oposici\u00f3n al\u00a0 \u201ctotalitarismo\u201d La l\u00f3gica de estas interpretaciones, en otras palabras, tendr\u00eda siempre en \u00faltima instancia (aunque con excepciones individuales, menos consistentes) a desplazar a sus adherentes hacia la derecha. Kautsky, pionero tanto de las teor\u00edas sobre el \u201ccapitalismo de Estado\u00bb como de las del \u00abcolectivismo burocr\u00e1tico\u201d a principio de los a\u00f1os veinte, es harto representativo de esta trayectoria. Lo mismo suceder\u00eda con diversas rupturas internas del trotskismo, especialmente por la de Max Schachtman, tutor a su vez de personajes como la diplom\u00e1tica estadounidense Jeanne Kirpatrick, que en plena \u201cera Reagan\u201d llevar\u00eda este esquema hasta variaciones extremas, diferenciando entre \u201ctotalitarismo\u201d y \u201cautoritarismo\u201d seg\u00fan las exigencias de la pol\u00edtica exterior norteamericana. En esta \u00faltima senda se encontrar\u00edan desde la senda mitad de los a\u00f1os ochenta los doctores de la llamada \u201cnueva filosof\u00eda\u201d francesa, un montaje medi\u00e1tico que trataba de darle la vuelta al legado de Sastre, por no hablar \u00a0personajes tan emblem\u00e1ticos como\u00a0 Cornelius Castoriadis, Jorge Sempr\u00fan, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, y una larga lista situada en la \u201cizquierda\u201d social-liberal que prefer\u00eda morir en Nueva York que en Mosc\u00fa. A pesar de\u00a0 tantas derrotas, la disciplina \u00a0y el rigor interpretativo de Trotsky no ha hecho sino adquirir un relieve retrospectivo a partir de los intentos de repensar el estalinismo como los que se est\u00e1n desarrollando entorno a la discusi\u00f3n sobre el \u201csocialismo del siglo XXI\u201d.<\/p>\n<p>Como ha ocurrido con todos los juicios hist\u00f3ricos de trascendencia fundamental empezando por los an\u00e1lisis de Marx sobre la naturaleza del capital, la teorizaci\u00f3n del estalinismo por Trotsky iba a revelar ciertos l\u00edmites despu\u00e9s de su muerte, \u00bfcu\u00e1les fueron \u00e9stos? Parad\u00f3jicamente, conciernen menos a su balance interno que a su hoja de servicios externa. En el \u00e1mbito dom\u00e9stico, el diagn\u00f3stico de Trotsky sobre el motor y el freno del desarrollo econ\u00f3mico ruso en tanto que persistiera el poder burocr\u00e1tico ha demostrado ser extraordinariamente preciso. En las d\u00e9cadas que siguieron a su muerte, sobre todo despu\u00e9s de los desastres de la Guerra mundial, la URSS conocer\u00eda un enorme progreso material en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, pero la productividad del trabajo se ha revelado cada vez m\u00e1s como el tal\u00f3n de Aquiles de la econom\u00eda, tal como quedaba prefigurado en sus trabajos. En la medida en que la \u00e9poca del crecimiento extensivo\u00a0 llegaba a su declive, la planificaci\u00f3n autoritaria supercen\u00adtralizada se mostrar\u00eda cada vez m\u00e1s \u00a0incapaz de llevar a cabo una transici\u00f3n al crecimiento cualitativo, intensivo: una desaceleraci\u00f3n que, si no es resuelta, amenaza al r\u00e9gimen con una crisis entr\u00f3pica.<\/p>\n<p>La durabilidad de la propia burocracia sovi\u00e9tica, que ha sobrevivido en mucho a Stalin, pero no su legado, acab\u00f3 siendo mayor de lo que Trotsky imagin\u00f3 en algunos de sus escritos coyunturales, aunque no se trat\u00f3 de una \u00ablongevidad\u00bb real en los t\u00e9rminos del tiempo hist\u00f3rico del que hablaba al final de su vida ya que el imperialismo tom\u00f3 la iniciativa con el relevo norteamericano. Parte de la raz\u00f3n de esta persistencia probablemente haya sido clase aut\u00e9ntica promoci\u00f3n social de sectores de la clase obrera a trav\u00e9s de los canales del propio r\u00e9gimen burocr\u00e1tico. Otra parte, por supuesto, ha residido en la atomizaci\u00f3n pol\u00edtica y el aturdimiento cultural de la clase obrera enormemente aumentada que surgi\u00f3 durante los a\u00f1os treinta. Esta clase obrera fue desprovista de conexi\u00f3n hist\u00f3rica, y por lo tanto no pudo acceder a los niveles de conciencia que Trotsky so\u00f1\u00f3, ni a las que Deutscher crey\u00f3 ver en la \u00e9poca de Kruschev, justo cuando dicha \u00e9poca estaba a punto de ser enterrada. Durante d\u00e9cadas, cualquier tentativa de recuperar el hilo de las tradiciones socialistas fue aplastado tanto en la URSS como en el Este..<\/p>\n<p>En lo referente a la pol\u00edtica exterior, los an\u00e1lisis de \u00a0Trotsky se mostrar\u00edan mucho m\u00e1s falible. De entrada, cre\u00f3 que err\u00f3 al calificar el papel exterior de la burocracia sovi\u00e9tica como simple y unilateralmente \u00abcontrarrevolucionario\u00bb. Su perspectiva es la que va desde la revoluci\u00f3n china a la espa\u00f1ola, pero la historia revolucionaria ulterior se desplaz\u00f3 hacia el\u00a0 \u00a0\u201cTercer Mundo\u201d. Enfrentada al agresivo imperialismo norteamericano, la burocracia se iba a mostrar tan profundamente con\u00adtradictoria en sus acciones y efectos en el exterior como lo era en el interior. Igualmente err\u00f3 al concebir el estalinismo como una refracci\u00f3n \u00abexcepcional\u00bb o \u00ababe\u00adrrante\u00bb de las leyes generales de la transici\u00f3n del capitalismo al socialismo, creyendo que quedar\u00eda confinado al suelo ruso. Las estructuras del poder y la movili\u00adzaci\u00f3n burocr\u00e1ticos estrenadas bajo Stalin acabar\u00eda siendo un fen\u00f3meno a la vez m\u00e1s din\u00e1mico y m\u00e1s general en el plano internacional de lo que Trotsky nunca imagin\u00f3, y esto oblig\u00f3 a sus seguidores m\u00e1s inquietos y coherentes se vieran obligados a desarrollar diversas hip\u00f3tesis que trataban reencuadrar el legado a la nueva situaci\u00f3n, y ah\u00ed est\u00e1n los\u00a0 diversos trabajos de Ernest Mandel, Daniel Bensa\u00efd, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Como es sabido, Trotsky acab\u00f3 su vida predi\u00adciendo que, a menos que estallase la revoluci\u00f3n en occidente, la URSS ser\u00eda derrotada en una guerra con el imperialismo. De hecho, a pesar de todos los criminales errores garrafales de Stalin, el Ej\u00e9rcito Rojo rechaz\u00f3 a la Wehrmacht y march\u00f3 victoriosa\u00admente sobre Berl\u00edn sin ninguna ayuda de la revolu\u00adci\u00f3n occidental. El fascismo europeo fue destruido esencialmente por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica&#8230;esto nos trae al principio, a su enorme prestigio entre la clase obrera al acabar la II\u00aa guerra Mundial\u00a0\u00a0 El capitalismo fue abolido de la mitad del continente por un golpe de mano autocr\u00e1tico desde arriba como consecuencia de la correlaci\u00f3n de fuerzas entre los Aliados. A partir de entonces, la amenaza permanente del \u00abcampo socialista\u00bb actu\u00f3 como el acelerador decisivo de la desconolizaci\u00f3n burguesa en \u00c1frica y Asia en la \u00e9poca de postguerra. Sin el Segundo Mundo de los a\u00f1os cuarenta y cincuenta, no habr\u00eda habido Tercer Mundo en los sesenta. Las dos grandes formas de progreso hist\u00f3rico dentro del capitalismo mundial en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os -la derrota del fascismo, el final del colonialismo-, pues, han dependido directamente de la presencia y del papel desempe\u00f1ado por la URSS en la pol\u00edtica internacional. En este sentido, se podr\u00eda argumentar que, parad\u00f3jicamente, puede que las clases explota\u00addas fuera de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se hayan beneficiado m\u00e1s directamente de su existencia que la propia clase obrera de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica &#8211; esto es: que a escala hist\u00f3rico-mundial, los costes decisivos del estalinis\u00admo hayan sido internos y los beneficios externos.<\/p>\n<p>Incluso la nueva prosperidad consumidora de las clases obreras occidentales, el otro gran avance del capitalismo de la postguerra, ha debido mucho (no todo) a las econom\u00edas de guerra keynesianas creadas para hacer frente al desaf\u00edo sovi\u00e9tico en la Guerra Fr\u00eda. A pesar de todo, estos efectos, por supuesto, han sido procesos en gran medida objetivos e invo\u00adluntarios, antes que el producto de intenciones cons\u00adcientes de la burocracia sovi\u00e9tica incluso la destruc\u00adci\u00f3n del fascismo, que, ciertamente, no formaba parte de los planes de Stalin en 1940). Pero testi\u00adfican, a pesar de ello, la l\u00f3gica contradictoria de un \u00abEstado obrero degenerado\u00bb -colosalmente distor\u00adsionado, pero a pesar de ello todav\u00eda persistente\u00admente anticapitalista-, que Trotsky dejaba err\u00f3neamente en suspenso a los puestos fronterizos sovi\u00e9ti\u00adcos. A finales de los a\u00f1os sesenta, la URSS hab\u00eda alcanzado incluso algo parecido a la paridad estrat\u00e9gica con el imperialismo que \u00e9l hab\u00eda crey\u00f3 imposible bajo la dominaci\u00f3n burocr\u00e1tica, y con ello se mostr\u00f3 capaz de una creciente ayuda econ\u00f3mica y militar vital para las revoluciones socialistas y los movimientos de liberaci\u00f3n nacional en el exterior -asegurando la supervivencia de la revoluci\u00f3n cubana, permitiendo la victoria de la revoluci\u00f3n vietnamita, salvaguardando la existencia de la revolu\u00adci\u00f3n angole\u00f1a. Pero semejantes acciones conscien\u00adtes y deliberadas -en oposici\u00f3n diametral a las opciones de Stalin en la guerra espa\u00f1ola, orientada pro su adhesi\u00f3n a la pol\u00edtica de \u201capaciguamiento\u201dl nazismo-, Yogoslavia o Grecia\u00ad eran precisamente las que Trotsky hab\u00eda descartado para la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, cuando afirm\u00f3 que; m\u00e1s all\u00e1 de sus propias fronteras, era una fuerza inequ\u00edvoca y p\u00fablicamente contrarrevolucionaria.<\/p>\n<p>La segunda refutaci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n de Trotsky fue m\u00e1s radical. Para \u00e9l, el estalinismo era esencialmente un aparato burocr\u00e1tico erigido sobre una clase obrera quebrantada, en nombre del mito \u00abnacional-reformista\u00bb del socialismo en un solo pa\u00eds.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a partir de 1933, Trotsky juzg\u00f3 a los partidos extranjeros de la Komintern como simples instrumentos subordinados del PCUS, incapaces de hacer una revoluci\u00f3n socialista en sus propios pa\u00edses porque hacerlo ser\u00eda actuar contra las directrices de Stalin. Lo m\u00e1ximo que estaba dispuesto a conceder era que -en casos absolutamente excepcionales- las masas insurgen\u00adtes pudieran forzar a tales partidos a tomar el poder contra su propia voluntad. Al mismo tiempo, miraba sobre todo hacia el occidente industrializado como teatro para un avance socialista exitoso, inspirado por partidos antiestalinistas, en v\u00edsperas de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, como sabemos, la historia tom\u00f3 otra direcci\u00f3n. La revolu\u00adci\u00f3n se expandi\u00f3, pero a las regiones atrasadas de Asia y Los Balcanes. M\u00e1s a\u00fan, estas revoluciones fueron uniformemente organizadas y dirigidas por partidos comunistas locales que profesaban una lealtad incondicional a Stalin -el chino, el vietnamita, el yugoslavo, el aIban\u00e9s, y lo mostraron llevando a sus propios pa\u00edses la \u201cguerra contra el trotskismo\u201d- y estaban modelados en su estructura interna siguiendo al PCUS.<\/p>\n<p>Lejos de ser pasivamente empujados por las masas de sus pa\u00edses, estos ardidos movilizaron activamente y dirigieron verti\u00adcalmente a las masas en su asalto al poder. Los estados que crearon iban a ser manifiestamente cognatos (no id\u00e9nticos, sino afines) con la URSS en su sistema pol\u00edtico b\u00e1sico. El estalinismo, en otras palabras, mostr\u00f3 no ser simplemente un aparato, sino un movimiento. Un movimiento no solamente capaz de mantener el poder en un entorno atrasado dominado por la escasez Ia URSS, sino de ganar de hecho el poder en entornos todav\u00eda m\u00e1s atrasados e indigentes como China o Vietnam. Capaz de expropiar a la burgues\u00eda y comenzar el lento trabajo de la construc\u00adci\u00f3n socialista, incluso contra la voluntad del mismo Stalin. Con ello, una de las ecuaciones de la interpre\u00adtaci\u00f3n de Trotsky se mostr\u00f3 indudablemente err\u00f3nea. El estalinismo, como fen\u00f3meno amplio -a saber, un Estado obrero dominado por un estrato burocr\u00e1tico autoritario- no representaba meramente la degeneraci\u00f3n de un anterior Estado de relativa gracia de clase: tambi\u00e9n pod\u00eda ser una generaci\u00f3n espont\u00e1nea producida por fuerzas de clase revolucionarias en sociedades muy atrasadas, y sin ninguna tradici\u00f3n de democracia ni burguesa ni proletaria. Esta posibilidad, cuya realizaci\u00f3n iba a transformar el mapa del mundo despu\u00e9s de 1945\u00ad nunca fue contemplada por Trotsky, y sobre la que todav\u00eda cabr\u00edan nuevas variaciones determinadas por las necesidades del desarrollismo<\/p>\n<p>En estos dos aspectos cr\u00edticos, por consiguiente, encontr\u00f3 sus l\u00edmites la interpretaci\u00f3n del estalinismo por Trotsky. Pero siguen estando en consonancia con su \u00e9nfasis tem\u00e1tico central: la naturaleza contradictoria del estalinismo, hostil a la vez a la propiedad capitalista ya la libertad proletaria. Ir\u00f3nicamente, su error se redujo a pensar que esta contradicci\u00f3n pod\u00eda ser confinada a la misma URSS, cuando el estalinismo en un s\u00f3lo pa\u00eds iba a mostrar ser una contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos. y se\u00f1alar las mismas v\u00edas por las que el estalinismo ha continuado actuando como un \u00abfactor revolucionario internacio\u00adnal\u00bb, no deber\u00eda ser necesario recordar al mismo tiempo aquellas por las que tambi\u00e9n ha continuado actuando como un factor reaccionario internacio\u00adnal. Cada ganancia impredecible ha tenido un precio incalculable. La multiplicaci\u00f3n de los estados obreros burocratizados, cada uno con su propio y sagrado ego\u00edsmo nacional, ha conducido inexorablemente a conflictos econ\u00f3micos, pol\u00edticos y ahora incluso armados entre ellos. El escudo militar que puede extender la URSS a las revoluciones socialistas o laS fuerzas de liberaci\u00f3n nacional en el Tercer Mundo tambi\u00e9n incrementa objetivamente el peligro de guerra nuclear global.<\/p>\n<p>En su momento, la abolici\u00f3n del capitalismo en Europa del Este desat\u00f3 las furias del naciona\u00adlismo contra Rusia, quien a su vez ha respondido a las aspiraciones populares en la regi\u00f3n con la m\u00e1s puramente reaccionaria serie de intervenciones exteriores, represivas y regresivas, de la burocracia sovi\u00e9tica en cualquier lugar del mundo. Sobre todo, sin embargo, mientras el modelo estalinista b\u00e1sico de transici\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo ha podido propagarse con \u00e9xito a trav\u00e9s de las zonas atrasadas de Eurasia, su misma extensi\u00f3n geogr\u00e1fica y prolongaci\u00f3n en el tiempo -completada con la repetici\u00f3n de demencialidades como la Yejovchina, en la \u00abRevoluci\u00f3n Cultural\u00bb y la Kampuchea Demo\u00adcr\u00e1tica.- han empa\u00f1ado y cuestionado profundamente la idea misma del socialismo en el occidente avanzado.<\/p>\n<p>Lo ha sido de tal manera que el \u201ccomunismo\u201d ha podido ser presentado como la negaci\u00f3n absoluta de la cualquier democracia,\u00a0 y de la democracia proletaria especialmente. \u00a0Est\u00e1 por estudiar el alcance de los efectos del estalinismo sobre la clase obrera cuando presentaba su cara m\u00e1s oscura. Se sabe que en muchos trabajadores franceses abandonaron el partido cuando los \u201cprocesos de Mosc\u00fa\u201d o en el curso de los debates sobre los campos de concentraci\u00f3n en los a\u00f1os cuarenta y no digamos con el Octubre h\u00fangaro de 1956. Se sabe que estos abandonos raramente se encauzaron hacia otras alternativas en medio de una \u201cguerra fr\u00eda\u201d que no dejaba espacio para las fuerzas minoritarias. Habr\u00eda que entrar seriamente en movilizaciones sociales tan potentes como las que se dieron en Europa en los a\u00f1os sesenta \u2013Francia, Italia-, y setenta \u2013Portugal, Grecia, Espa\u00f1a-, el socialismo acab\u00f3 siendo relegado en aras de las propuestas socialdem\u00f3cratas, y porque al final, potentes partidos comunistas acabaran ocupando un espacio m\u00e1s bien marginal. Pero no hay que ser muy agudo para ver detr\u00e1s de todo ello un rechazo hacia los par\u00e1metros del \u201csocialismo real\u201d y de los m\u00e9todos estalinistas, en particular la de partidos jerarquizados con mandos \u00fanicos como el que presidi\u00f3 Santiago Carrillo, que pudo haber actuado durante la Transici\u00f3n como\u00a0 amo y se\u00f1or del PCE. Y como al igual que ocurrir\u00eda con las disidencias en \u00a0los \u201cpa\u00edses socialistas\u201d, los partidos comunistas apenas dejaron crecer la hierba a su alrededor.<\/p>\n<p>Creo que estas son pistas fundamentales para entender hasta donde hemos llegado. A una situaci\u00f3n en la que, por m\u00e1s que\u00a0 el \u00e9xito del capitalismo compromete el futuro humano, destruye las econom\u00edas de los pa\u00edses mayoritarios, y se atreve a \u201cprivatizar\u201d lo que queda del \u201cwelfare state\u201d, y que sin embargo, no exista una repuesta social capaz de superar el juego bipartidista propio de las potencias liberales que han desactivado el movimiento obrero. Comprender todo esto es una condici\u00f3n previa para reconstruir la base social de un proyecto socialista democr\u00e1tico y participativo. Eso no ser\u00e1 posible sin un ajuste de cuentas radical con lo que fue el estalinismo llegando hasta haya que llegar. Esto significa recuperar el paradigma perdido, un hilo de explicaci\u00f3n equilibrado y coherente que sin renunciar al ideal sabe situar errores y horrores. Es por eso que se comienza a hablar de Trotsky en Cuba, y est\u00e1 en las calendas de la Venezuela bolivariana tanto por arriba como por abajo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P> <\/P><P>En la mitad de los a&ntilde;os sesenta, cuando el que escribe se inici&oacute; en &ldquo;la pol&iacute;tica&rdquo;, la URSS  comenzaba a gozar de un renovado prestigio entre la gente que &ldquo;se mov&iacute;a&rdquo;. Exist&iacute;an numerosas razones para ello. Se entend&iacute;a que lo que se dec&iacute;a desde el r&eacute;gimen franquista carec&iacute;a de la m&aacute;s m&iacute;nima fiabilidad, y se contaba la an&eacute;cdota de un millonario adicto que al regresar de un viaje por all&aacute;, declar&oacute;: &ldquo;All&iacute; viven peor que nosotros&rdquo;, y se subrayaba el &ldquo;nosotros&rdquo; para los que no ca&iacute;an en el significado. Lo mismo suced&iacute;a con las pel&iacute;culas anticomunistas vulgares que daban m&aacute;s bien risa. El contraste aparec&iacute;a como evidente, mientras que el franquismo nos hab&iacute;a colocado como un protectorado norteamericano, la URSS compet&iacute;a con la potencia del d&oacute;lar en el crecimiento econ&oacute;mico, y en aquella carrera espacial tan incre&iacute;ble. Recuerdo que mientras asist&iacute;a con unas pocas personas m&aacute;s y con los muchachos de la escuela nocturna a la exposici&oacute;n de tapices de Goya, nuestro maestro, Don &Aacute;ngel Vidal, un republicano represaliado, nos ense&ntilde;&oacute; un recorte en el que un conocido corresponsal de La Vanguardia llamado Lu&iacute;s del Arco, contaba como dicha exposici&oacute;n hab&iacute;a provocado enormes colas en Mosc&uacute;. Por aquellos d&iacute;as, los m&aacute;s cin&eacute;filos pudimos disfrutar con el estreno del magn&iacute;fico Don Quijote (1953), de Gregori Kozintsev, en la que el gran Nicolai Tcherkassov interpreta al idealista hidalgo, en tanto que la ambientaci&oacute;n hab&iacute;a corrido cargo de Alberto S&aacute;nchez, un exiliado como lo hab&iacute;an sido la mayor parte de los artistas, escritores y poetas de su tiempo.<\/P><P>      Semejante estado de simpat&iacute;a hab&iacute;a estado en mi caso forjada a trav&eacute;s de numerosas referencias, comenzando por el hecho de que la &uacute;nica gesta que pod&iacute;a atribuirse a pap&aacute; que &ldquo;nunca se hab&iacute;a metido en nada&rdquo;, fue cuando en la inmediata postguerra el &ldquo;se&ntilde;orito&rdquo; del molino de aceite donde trabajaba como un favor, le pregunt&oacute; que le parec&iacute;a lo de Rusia. Su respuesta fue: &ldquo;Seguro que es mejor que aqu&iacute;&rdquo;. Menuda la que arm&oacute;, aunque al final todo qued&oacute; igual porque el abuelo segu&iacute;a siendo un hombre muy respetado. Yo hab&iacute;a o&iacute;do aqu&iacute; y all&aacute; que Rusia fue la &uacute;nica potencia que ayud&oacute; a la Rep&uacute;blica, y entre las an&eacute;cdotas (seguramente inventada) que llegaron a mis o&iacute;dos hab&iacute;a una que se atribu&iacute;a a Gila. Reflejaba el ambiente que se dio cuando el nazismo fue derrotado en Stalingrado, episodio clave del siglo sobre el que ya se hab&iacute;a estrenado una pel&iacute;cula hom&oacute;nima (Frank Wisbar, 1959) basada en una novela de Sven Hassell, y en la que se daba cuenta de la terrible agon&iacute;a de los soldados alemanes.  <\/P><P>        Pues bien, se dec&iacute;a que Gila aparec&iacute;a en el escenario y tend&iacute;a una camisa sobre la que dec&iacute;a muchas cosas, hasta que en un momento se deten&iacute;a para subrayar: &ldquo;Alguien me dir&aacute; que est&aacute; un poco rota, pero STA-LIN-PI-TA&rdquo;. Igual me la cont&oacute; mi  pariente Antonio Segura, el comunista del pueblo que se hab&iacute;a atrevido a plantarle cara al abominable y repulsivo &ldquo;franquito&rdquo; del pueblo, o quiz&aacute;s fuese el mismo Pedra, mi tutor pol&iacute;tico de los sesenta que aunque era anarquista, reconoc&iacute;a que, a pesar de todo, en Rusia se hab&iacute;an hecho muchas cosas. Por entonces, ya hab&iacute;a entrado en contacto con &ldquo;el Partido&rdquo;, con los comunistas del barrio que me dejaban libros como El Don apacible, con el que Mijhail Sholojov hab&iacute;a ganado el Nobel de Literatura. Tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido ocasi&oacute;n de escuchar reconocimientos de obreros de procedencia diversa, cenetista incluida,  que empero, estaban persuadidos de que la disciplina de hierro de Koba, hab&iacute;a sido fundamental para evitar otras derrotas como la de la Rep&uacute;blica. Lo dem&aacute;s eran zarandajas.<\/P><P>       Sin embargo, a partir de 1967, esta din&aacute;mica digamos &ldquo;prosovi&eacute;tica&rdquo;, comenz&oacute; en mi caso, y en el de parte del grupo de las &ldquo;comisiones juveniles&rdquo; de L&acute;Hospitalet, a cambiar de signo. Fueron varios los factores que influyeron. Supongo que ya exist&iacute;an ciertas lecturas cr&iacute;ticas, y como no, pel&iacute;culas de altura como Un, dos, tres, de Billy Wilder (1961), o Tel&eacute;fono rojo, de Stanley Kubrick (1963), que ofrec&iacute;an una s&aacute;tira por igual de un lado y otro. La recomendaci&oacute;n de la segunda me vali&oacute; perder la amistad de un compa&ntilde;ero de trabajo, un m&eacute;dico que estaba suspendido por haber participado en un aborto. Estaba &ndash;claro est&aacute;- las advertencias de Pedra sobre la actuaci&oacute;n del PCE-PSUC durante la guerra, y lo que nos contaba sobre el &ldquo;uniformismo&rdquo; y  el papel totalitario del Estado. Tambi&eacute;n su discurso sobre la necesidad de tener un pensamiento propio (el &ldquo;librepensamiento&rdquo;), conceptos que con relaci&oacute;n al partido acab&oacute; de sentir por boca de Miguel N&uacute;&ntilde;ez, un comunista de antes, en el documental Postguerra.  <\/P><P>       Inmerso en una intensa labor de lecturas y discusi&oacute;n, mis amistades comunistas me parecieron &ldquo;detenida&rdquo; en la obediencia &ldquo;al  Partido&rdquo;. En este cuadro, la llegada de un universitario que se hac&iacute;a llamar nada menos que A. Nin, precipit&oacute; nuestra evoluci&oacute;n con la ayuda de lecturas m&aacute;s avanzadas como lo fueron, entre otros, el Stalin, de Isaac Deutscher, y el Hongria, 1956: socialisme i llbertat, de Fran&ccedil;ois Fetj&ouml;,  ambos publicados en catal&aacute;n en Edici&oacute; de Materials. Despu&eacute;s llegaron el propio Trotsky, am&eacute;n de obras de Pierre Brou&eacute;, Ernest Mandel, etc. En Octubre de 1967, servidor ofrec&iacute;a una conferencia sobre la revoluci&oacute;n rusa en el Centro Social de La Florida, plenamente deudora de dichas lecturas  El hecho provoc&oacute; una peque&ntilde;a conmoci&oacute;n entre mucha gente que consider&oacute; aquello como un atentado contra la cultura comunista, era como querer arreglarlo todo cuando con lo que ten&iacute;amos aqu&iacute; &ndash;la dictadura-, ya era m&aacute;s que suficiente.  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-773","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/773","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=773"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/773\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=773"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=773"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=773"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}