{"id":7742,"date":"2020-05-28T05:00:04","date_gmt":"2020-05-28T04:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7742"},"modified":"2020-05-28T03:51:54","modified_gmt":"2020-05-28T02:51:54","slug":"fascismo-y-antifascismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7742","title":{"rendered":"Fascismo y antifascismo"},"content":{"rendered":"<p>Hist\u00f3ricamente el fascismo ha aparecido como consecuencia de una fase de crisis sist\u00e9mica del capitalismo, concretamente las crisis abiertas por esa gran masacre industrializada que fue la Gran Guerra de 1914-1918 y la Gran Depresi\u00f3n iniciada en 1929. Sin embargo, estos acontecimientos s\u00f3lo pueden ser considerados como catalizadores, como los contextos que favorecieron el surgimiento de los fascismos ya que no basta con un cambio brusco por m\u00e1s intenso que sea para que el fascismo aparezca, sino ha existido el proceso previo de transformaci\u00f3n cultural de una sociedad determinada, entendiendo aqu\u00ed cultura como materialidad, o sea la combinaci\u00f3n de ethos y mores. Ello implica reconocer que los elementos que modularon su ideolog\u00eda y guiaron su praxis, primero como movimiento y luego como poderes dictatoriales ya exist\u00edan y se desarrollaban antes de 1914.<\/p>\n<p><strong>Los antecedentes del fascismo<\/strong><\/p>\n<p>Siguiendo a Max Horkheimer quien dec\u00eda que \u201ces imposible hablar de fascismo sin hablar tambi\u00e9n de capitalismo\u201d), y que al referirnos al fascismo no s\u00f3lo hablamos de su brutalidad represiva y de las consecuencias funestas que para la humanidad ha tenido su aparici\u00f3n, sino tambi\u00e9n de las consecuencias que ha tenido para los sistemas simb\u00f3licos que constituyen el discurso pol\u00edtico, porqu\u00e9 y c\u00f3mo ha surgido de una totalidad y c\u00f3mo ha influido en esa totalidad. Por lo tanto, debemos referirnos a esa totalidad en la que se inscribe el fascismo y un primer paso es el de considerar que el capitalismo no es s\u00f3lo un modo de producci\u00f3n y una forma de organizaci\u00f3n de la econom\u00eda, sino que es un completo sistema civilizatorio, y por lo tanto un generador de una materialidad simb\u00f3lica y f\u00edsica que lo legitima y lo mantiene como realidad autorreferencial y que se expresa elocuentemente hoy en d\u00eda en el acr\u00f3nimo TINA (<em>There is no alternative<\/em>) atribuido a Margaret Thatcher, y que constituye el fundamento de su poder hegem\u00f3nico. El capitalismo no s\u00f3lo genera plusval\u00eda, aunque esta sea su <em>primum movens<\/em> y en el sentido de su ampliaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n sea autot\u00e9lico, sino valores, conceptos, anhelos y expectativas, que son compartidas tanto por quienes ejercen un rol dominante como por quienes son dominados por aquellos. Pero tambi\u00e9n, al tratarse de una realidad contradictoria, basada en la explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n de una clase por otra, la lucha de clases impone tambi\u00e9n una respuesta a ese universo simb\u00f3lico e ideol\u00f3gico que representa el c\u00f3digo que ordena su estabilidad y funcionamiento. En este sentido las transformaciones que se produjeron en las sociedades europeas con motivo de las revoluciones burguesas durante el siglo XIX y que fueron conformando ese sistema de civilizaci\u00f3n, fueron la fuente de promesas de progreso, crecimiento y bienestar indefinido para toda la especie humana que pronto fueron traicionadas por la misma realidad que el despliegue capitalista produc\u00eda en su andar cotidiano. El portentoso desarrollo t\u00e9cnico y cient\u00edfico, celebrado por las burgues\u00edas del continente europeo -en una especie de auto-homenaje a su innovaci\u00f3n e iniciativa- mediante las exposiciones universales o la divulgaci\u00f3n period\u00edstica y literaria de los avances cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos, no se acompa\u00f1\u00f3 por la mejora de las condiciones sociales de toda la poblaci\u00f3n. Por el contrario, las clases subalternas, tanto urbanas como campesinas, sufrieron un creciente deterioro de sus condiciones de vida y de trabajo, como reflej\u00f3 brillantemente Friedrich Engels en su trabajo sobre la condici\u00f3n de la clase obrera en Gran Breta\u00f1a, mientras se ensanchaba y profundizaba el abismo de desigualdad entre unas y otras clases. Ante esta disociaci\u00f3n entre realidad y promesas incumplidas fueron gest\u00e1ndose respuestas que podemos agrupar en dos grandes bloques. Uno de ellos es el que configur\u00f3 el movimiento emancipatorio, tanto de inspiraci\u00f3n anarquista como socialista, que a su vez se consideraba heredero de las aspiraciones del cuarto estado surgido durante la gran Revoluci\u00f3n francesa, y que situaba la causa de la distop\u00eda social en la propia naturaleza del capitalismo, proponiendo como medio de recuperar la sinton\u00eda entre promesas y realidad -las condiciones de posibilidad de la felicidad humana y la buena vida- el derrocamiento del sistema capitalista y el avance hacia una sociedad sin clases ni explotaci\u00f3n. Esta reflexi\u00f3n de Charles Darwin registrada en su libro <em>El viaje del Beagle<\/em> refleja las dudas que asaltaban incluso a miembros de las clases bien estantes sobre el cumplimiento de las promesas de la modernidad decimon\u00f3nica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cSi la miseria de nuestros pobres no es causada por las leyes de la naturaleza, sino por nuestras instituciones, cu\u00e1n grande es nuestro pecado\u201d.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>El segundo bloque de respuestas abarca a todas las que analizaban la degradaci\u00f3n de una parte de la sociedad y la conflictividad social no como el resultado del funcionamiento del capitalismo y de la explotaci\u00f3n de los trabajadores, sino a la diferente calidad del material humano que compon\u00eda cada una de las clases sociales, incluso se consideraba esa estratificaci\u00f3n de la sociedad como el resultado de una divergencia, un sesgo que implicaba lo biol\u00f3gico, en el curso de la evoluci\u00f3n humana. Pero mientras reconoc\u00eda los beneficios que sintetizaba en lo conceptos de modernidad y progreso, tambi\u00e9n atribu\u00eda al nuevo mundo burgu\u00e9s que se desplegaba ante sus ojos una alteraci\u00f3n no deseada del orden jer\u00e1rquico tradicional, producto de las ideas de la Ilustraci\u00f3n y la Revoluci\u00f3n francesa. Esta tendencia sosten\u00eda el principio de que el orden jer\u00e1rquico era producto de la natural desigualdad humana, la que deven\u00eda un axioma de este pensamiento. Esa idea de la desigualdad que la expansi\u00f3n imperialista y colonial, acelerada en el \u00faltimo tercio del siglo XIX parec\u00eda confirmar a trav\u00e9s del dominio europeo sobre los dem\u00e1s pueblos. Pero el eje fundamental de ese segundo bloque gira alrededor de la idea que esa desigualdad, depend\u00eda de las desiguales dotaciones de facultades de los miembros de la sociedad y que se manifestaba claramente en el orden burgu\u00e9s en forma de clases sociales dirigentes y subordinadas, no era m\u00e1s que el reflejo de la divisi\u00f3n natural del trabajo en funciones superiores e inferiores que coordinadas y arm\u00f3nicas que garantizaban la eficiencia social y la potencia nacional, fundamento de la modernidad capitalista. Por lo tanto, esa desigualdad que se expresa en la existencia de clases es la garant\u00eda de una sociedad pr\u00f3spera. Si las expectativas y las promesas del progreso no se cumpl\u00edan era porque la sociedad burguesa hab\u00eda facilitado que las clases subalternas se rebelasen y pusiesen en cuesti\u00f3n el orden social, como nunca antes se hab\u00eda registrado, al utilizar para su propia emancipaci\u00f3n las ideas revolucionarias procedentes del Iluminismo. La aparici\u00f3n de un movimiento obrero al que r\u00e1pidamente vincularon con la herencia revolucionaria francesa y se manifiesta en los estallidos de 1830, 1848 y especialmente en la Comuna de Paris de 1871, al que consideraban como un producto negativo de la modernidad, fue considerado prueba de las razones de sus temores, as\u00ed como del diagn\u00f3stico de degeneraci\u00f3n y decadencia de las sociedades europeas. La soluci\u00f3n a esta falla entre las promesas y las realidades de la modernidad, que se manifestaba funestamente a trav\u00e9s de esa furiosa lucha de clases, la reparaci\u00f3n de la l\u00ednea de clivaje, la l\u00ednea abisal, que se viene trazando entre 1830 y 1871 s\u00f3lo pod\u00eda solucionarse mediante la instauraci\u00f3n de una centralizaci\u00f3n autoritaria, pero que a diferencia del antiguo r\u00e9gimen no se basase en los derechos hereditarios, sino en el dominio de la ciencia y de la t\u00e9cnica, de una nueva aristocracia surgida de las mismas entra\u00f1as de la modernidad capaz de restablecer el control jer\u00e1rquico considerado garant\u00eda de la armon\u00eda social y del progreso, capaz de integrar a las diferentes clases en el lugar que la divisi\u00f3n social del trabajo les se\u00f1ala, y capaz de acabar con la lucha de clases.<\/p>\n<p>Esta vertiente penetrar\u00e1 las artes y el pensamiento filos\u00f3fico, cuando la reflexi\u00f3n desde el punto de partida que unifica este segundo bloque crea encontrar en el concepto de \u00abdegeneraci\u00f3n\u00bb la clave para entender la historia de la modernidad y sus efectos. Para ellos, la degradaci\u00f3n y penuria de la clase obrera industrial o los sufrimientos de los jornaleros campesinos no eran m\u00e1s que los \u201cs\u00edntomas\u201d de esa degeneraci\u00f3n, producto de su inaptitud, de su inferioridad biol\u00f3gica para adaptarse con \u00e9xito a la modernidad. Al \u201ccada uno su rol social\u201d, ya elaborado por el pensamiento que combat\u00eda a la Revoluci\u00f3n francesa y a las ideas del ala izquierda de la Ilustraci\u00f3n, como Edmund Burke, Hip\u00f3lito Taine o Renan, se agregaban los argumentos, que, extra\u00eddos de las ciencias biol\u00f3gicas, pretend\u00edan \u201cnaturalizar\u201d la divisi\u00f3n del trabajo y por consiguiente el orden clasista de la sociedad burguesa. Al mismo tiempo se suger\u00eda que ese resultado del despliegue del capitalismo no s\u00f3lo hab\u00eda puesto en evidencia la diferencia \u201cnatural y biol\u00f3gica\u201d entre los miembros de una sociedad, sino que hab\u00eda impulsado una moral materialista, prosaica e individualista que hab\u00eda facilitado que aquellos que ocupaban los estratos m\u00e1s bajos de la sociedad se rebelasen e intentasen acceder a la plena igualdad pol\u00edtica y social, a suprimir el orden dominante y a actuar como las clases superiores. De alguna manera este enfoque suger\u00eda que lo que cab\u00eda era impedir la tendencia a la entrop\u00eda del capitalismo, su an\u00e1rquico comportamiento, para salvar de este modo el que consideraban extraordinario beneficio que hab\u00eda aportado en riqueza material y progreso, pero ante todo en eficiencia productiva y potencia nacional. La idea general que terminaban compartiendo era que si se pod\u00eda adjudicar a cada individuo el lugar que le corresponde, el rol social que la naturaleza hab\u00eda determinado para \u00e9l, la sociedad se ver\u00eda beneficiada. En cambio, cualquier intento de organizar la sociedad en base a la igualdad pol\u00edtica y social de sus miembros s\u00f3lo ser\u00eda el fundamento de su destrucci\u00f3n y\/o su degeneraci\u00f3n como tal. Pero no ser\u00e1 s\u00f3lo en el terreno de las ideas donde se ir\u00e1n configurando los elementos para la reorganizaci\u00f3n de las sociedades europeas. Al comp\u00e1s del colonialismo y el imperialismo rampante en el \u00faltimo tercio del siglo XIX, algunas de las potencias que luego ser\u00edan escenario de los fascismos, como Alemania e Italia, pretend\u00edan la anexi\u00f3n o al menos el sometimiento en condiciones coloniales de otras regiones europeas, que estas potencias consideraban pertenecientes a su \u00e1rea de influencia. Las deportaciones de polacos de cultura cristiana y jud\u00eda de las provincias orientales de Prusia fueron ya practicadas bajo el gobierno de Bismarck entre 1883 y 1887, con el pretexto de \u201csu necesidad para la seguridad del Estado\u201d y \u201casegurar el progreso de la cultura alemana en esas regiones\u201d; lo que fue adem\u00e1s seguido por programas aprobados por el parlamento prusiano de establecimiento de colonos alemanes en dichas \u00e1reas, con una operatividad que se extendi\u00f3 entre 1886 y 1916.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> Del mismo modo oper\u00f3 Italia respecto a los territorios africanos donde no s\u00f3lo se trataba de dominar territorios coloniales y explotarlos econ\u00f3micamente sino que se intentaba transformarlos en territorios de colonizaci\u00f3n italiana, al modo en que tambi\u00e9n Francia actuaba respecto a Argelia, as\u00ed como respecto a los Balcanes y el sudeste europeo.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> La construcci\u00f3n nacional en ambos pa\u00edses se apoyaba en la expansi\u00f3n territorial legitimada por una visi\u00f3n racista de los pueblos vecinos a los que se prensaba desplazar o dominar. El biodeterminismo comenzaba a jugar ese papel en estos movimientos, impulsando una deriva hacia una construcci\u00f3n nacional sin fin, siempre incompleta porque siempre hab\u00eda un territorio que ocupar y un pueblo que desplazar (y m\u00e1s adelante, que exterminar), cuestionando incluso los matrimonios entre germanos y eslavos.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Por ejemplo, para el partido pangerm\u00e1nico austr\u00edaco el Austria alemana deb\u00eda incluir tambi\u00e9n Bohemia y Moravia, a pesar de la mayor\u00eda checa alcanzada en el per\u00edodo finisecular en ambas regiones.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> La expansi\u00f3n al este era una mezcla resultante del racismo con que se consideraba a los pueblos eslavos como pueblos inferiores destinados a ser sometidos por los germanos sumado a las escasas posibilidades de construir un imperio ultramarino a la manera de Gran Breta\u00f1a, en la medida en que las potencias germ\u00e1nicas hab\u00edan llegado tarde al reparto colonial.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> La cuesti\u00f3n nacional de cada uno de estos pa\u00edses, la necesidad de su \u201creformulaci\u00f3n\u201d mediante fronteras \u00e9tnicas ocultaba el deseo de hegemon\u00eda pol\u00edtica, militar y econ\u00f3mica en el este europeo. Al mismo tiempo el expansionismo alem\u00e1n e italiano en territorio del este europeo, bajo esas mismas pautas \u00e9tnicas, presentaba esa expansi\u00f3n imperial como \u201crecuperaci\u00f3n\u201d de territorios aduciendo \u201cel car\u00e1cter incompleto\u201d de sus estados-naci\u00f3n en una expansi\u00f3n que nunca acababa de aclarar los l\u00edmites. En una perspectiva que luego se desarrollar\u00e1 durante la dictadura nazi, la Liga Pangerm\u00e1nica prefer\u00eda la expansi\u00f3n alemana hacia el Este en lugar de un imperio ultramarino, donde las tesis del <em>Lebensraum<\/em> parec\u00edan m\u00e1s f\u00e1cilmente asequibles.\u00a0 Incluso el liberalismo alem\u00e1n en las figuras de Neumann y Max Weber, sosten\u00eda la importancia modernizadora de la constituci\u00f3n de Alemania en el eje de una <em>Mitteleuropa<\/em> o de su expansi\u00f3n al Este mediante la instalaci\u00f3n de colonos alemanes sustituyendo a la aristocracia <em>Junker<\/em> en su papel de control y desarrollo de las fronteras orientales del Reich.<\/p>\n<p>Otro aspecto tambi\u00e9n especialmente notable e incidente fue la profunda dislocaci\u00f3n de la sociedad tradicional producto de la veloz industrializaci\u00f3n que se produjo en ambos pa\u00edses, aunque con diferentes resultados, que condujo a la liquidaci\u00f3n progresiva de los v\u00ednculos tradicionales de solidaridad en las clases subalternas como consecuencia del despliegue capitalista. M\u00e1s intensa en Alemania que en Italia, en ambas naciones produjo un sentimiento de orfandad, p\u00e9rdida de referentes, donde las culturas campesinas consideradas como el reservorio de la identidad nacional eran destruidas por la vor\u00e1gine industrial que arrastraba a los campesinos -explotados por los terratenientes o acosados por la crisis agr\u00edcola finisecular- hacia las ciudades en busca de empleos industriales, como si fueran estos y no las condiciones sociales deterioradas del campesinado la causa de la presunta decadencia y degeneraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La Gran Guerra y el fascismo<\/strong><\/p>\n<p>La Primera Guerra Mundial actuar\u00e1 como un catalizador de todas estas tendencias intensificando vectores que ya se hab\u00edan puesto de manifiesto en la expansi\u00f3n colonial: la violencia extrema y la super-explotaci\u00f3n de las poblaciones de los territorios ocupados. La violencia extrema como instrumento para conseguir objetivos concretos no s\u00f3lo revelaba el desprecio de la vida humana sino tambi\u00e9n la cosificaci\u00f3n del enemigo, la transformaci\u00f3n de las operaciones militares en una gigantesca operaci\u00f3n de masacre industrializada que buscaba no s\u00f3lo derrotar a los ej\u00e9rcitos enemigos sino desmoralizar al frente interno, a la retaguardia. Esa masacre a gran escala exig\u00eda un gran aparato industrial y una econom\u00eda perfectamente coordinada para mantener el esfuerzo b\u00e9lico. La guerra adem\u00e1s ofrec\u00eda la experiencia de una organizaci\u00f3n social alternativa al capitalismo liberal de preguerra, que se resume en la expresi\u00f3n \u201cesp\u00edritu de 1914\u201d, significando con ello una sociedad que organizada como un gigantesco organismo coordina todas sus fuerzas, bajo una jerarqu\u00eda exigida por a eficiencia productiva y en combate, donde las clases sociales lejos de desaparecer se refuerzan con una funci\u00f3n que deriva de su lugar y funci\u00f3n en la pir\u00e1mide social, donde las jerarqu\u00edas y el principio de jefatura derivan de la eficiencia y no de la herencia. El capit\u00e1n de empresa se equiparar\u00e1 al comandante en el campo de batalla y la f\u00e1brica se organiza \u201ccient\u00edficamente\u201d del mismo modo que el combate en las trincheras. Obreros y soldados se integran en una comunidad jer\u00e1rquica dominada por la capacidad de liderazgo y el dominio t\u00e9cnico con que la biolog\u00eda dota a empresarios y jefes militares, seg\u00fan los par\u00e1metros de un social darwinismo predominante. Como expresaba respectivamente Edgar Jung, destacado representante de la \u201crevoluci\u00f3n conservadora\u201d alemana, corriente intelectual principal de la extrema derecha durante la Rep\u00fablica de Weimar, que van actuar de puente entre el \u201cesp\u00edritu de 1914\u201d y la constelaci\u00f3n de grupos y movimientos de la derecha radical que bajo el apelativo <em>v\u00f6lkisch<\/em> va a acabar confluyendo en el nazismo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEn lugar de la igualdad proponemos los valores interiores, en lugar de la orientaci\u00f3n social la apropiada integraci\u00f3n en una sociedad jer\u00e1rquica, en lugar de la elecci\u00f3n mec\u00e1nica el surgimiento org\u00e1nico de jefes aut\u00e9nticos, en lugar de la coerci\u00f3n burocr\u00e1tica la responsabilidad personal de una aut\u00e9ntica autodisciplina, en lugar de la felicidad de las masas el derecho de la comunidad del pueblo\u201d.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a><\/p>\n<p>y Helmut Franke, futuro miembro de los Freikorps:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cL\u00edder y hombre, uno para otro, permanente desde temprano uno tras otro dependiendo unos de otros y vinculados estrechamente, pueden demostrar mejor su hombr\u00eda, que todas las teor\u00edas pacifistas e internacionalistas sobre la humanidad\u201d.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a><\/p>\n<p>Algo similar suced\u00eda en Italia, donde la intervenci\u00f3n en la guerra tambi\u00e9n hab\u00eda sido bien vista por los principales grupos del tri\u00e1ngulo econ\u00f3mico formado por Mil\u00e1n, Tur\u00edn y G\u00e9nova, como una soluci\u00f3n a la recesi\u00f3n. Los principales dirigentes industriales pensaban que su participaci\u00f3n en la guerra garantizar\u00eda la multiplicaci\u00f3n de beneficios procedentes de los pedidos estatales de material de guerra, especialmente para las empresas del sector siderometal\u00fargico, lo que tambi\u00e9n hac\u00eda aceptable, por esos grupos industriales una mayor intervenci\u00f3n e implicaci\u00f3n del estado en la producci\u00f3n. El encuentro entre empresarios y autoridad pol\u00edtica se sald\u00f3 con un intercambio de respaldos rec\u00edprocos, no con la subordinaci\u00f3n de unos por otros. Ese apoyo gubernamental se concretar\u00eda en la prohibici\u00f3n absoluta de las huelgas sustituidas por arbitrajes obligatorios, a pesar del reconocimiento que los sindicatos hab\u00edan logrado como <em>partners<\/em> subordinados de la relaci\u00f3n laboral, y en la intervenci\u00f3n directa de la polic\u00eda en el mantenimiento de la disciplina laboral. A su vez la <em>Mobilitazione Industriale<\/em> italiana, dependiente del Ministerio de guerra, coordinaba a trav\u00e9s de un comit\u00e9 central y comit\u00e9s regionales la actividad de las empresas comprometidas con el esfuerzo b\u00e9lico, pero para evitar cualquier recelo en la intervenci\u00f3n estatal en la econom\u00eda de guerra, el gobierno italiano no dej\u00f3 de implicar a los empresarios en el funcionamiento de esa maquinaria administrativa. Por ello las autoridades italianas tuvieron un comportamiento pol\u00edtico m\u00e1s af\u00edn con el talante autoritario de las Potencias Centrales, que la de sus aliados de la Entente Cordial. Su intervenci\u00f3n en el control de la fuerza de trabajo y de las relaciones laborales en el \u00e1mbito industrial era muy parecido al desempe\u00f1ado por el estado alem\u00e1n. Para algunos autores esa combinaci\u00f3n de participaci\u00f3n estatal en la direcci\u00f3n de la actividad productiva y en la disciplina industrial cre\u00f3 un terreno favorable a la reorganizaci\u00f3n corporativista de las relaciones entre estado y sociedad civil que se producir\u00eda bajo la dictadura mussoliniana.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> Lo m\u00e1s significativo es que tanto en las clases dominantes, como en los c\u00edrculos pol\u00edticos conservadores y en la derecha nacionalista que adquir\u00eda una actitud cada vez m\u00e1s agresiva contra el movimiento obrero y socialista en la posguerra, hab\u00eda quedado arraigada la convicci\u00f3n de que la regulaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n del estado con los intereses econ\u00f3micos hab\u00eda sido exitosa en t\u00e9rminos b\u00e9licos, aunque no se consiguieran los objetivos que hab\u00edan impulsado a Italia a entrar en la guerra al lado de la Entente, y que la clave de ese \u00e9xito resid\u00eda en la decidida pol\u00edtica de represi\u00f3n y control de la fuerza de trabajo en la regulaci\u00f3n de las relaciones laborales durante los tres a\u00f1os de conflicto.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>La Primera Guerra Mundial no alumbr\u00f3 una nueva \u00e9poca, m\u00e1s bien fue el acelerador o el catalizador de tendencias poderosas que estaban configurando el paisaje de la civilizaci\u00f3n del capitalismo, al menos desde el \u00faltimo tercio del siglo XIX. Pero su papel fue el de propinar el impulso m\u00e1s fuerte a esas transformaciones, no el de originarlas. Las impregn\u00f3 de un componente que hasta el momento no se hab\u00eda experimentado plenamente, y en todo caso s\u00f3lo hab\u00eda sido vislumbrado en los c\u00e1lculos de algunos estrategas, pol\u00edticos o intelectuales visionarios: la unificaci\u00f3n de los fundamentos de la actividad colectiva b\u00e9lica con los de la paz, la industrializaci\u00f3n de la guerra junto con la militarizaci\u00f3n de la econom\u00eda y en la medida en que la sociedad se vio implicada en los acontecimientos b\u00e9licos m\u00e1s all\u00e1 de su condici\u00f3n combatiente, como un factor fundamental del esfuerzo b\u00e9lico y no s\u00f3lo como complicaci\u00f3n accidental del enfrentamiento armado.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> Adem\u00e1s introdujo el concepto de movilizaci\u00f3n total de la sociedad donde la acci\u00f3n en la retaguardia ten\u00eda tanta importancia como en el frente de batalla y donde la militarizaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n no desplazaba el papel de los empresarios como capitanes de industria sino que reforzaba su poder como direcci\u00f3n pol\u00edtica incuestionable en su \u00e1mbito. La movilizaci\u00f3n total ser\u00eda m\u00e1s tarde uno de los rasgos caracter\u00edsticos de las dictaduras fascistas.<\/p>\n<p>La guerra de 1914 dej\u00f3 como herencia indiscutible el car\u00e1cter industrial de las acciones militares. Ese car\u00e1cter no s\u00f3lo fue brindado por el uso sin precedentes de medios mec\u00e1nicos de destrucci\u00f3n, que dio contenido material a la expresi\u00f3n \u201cmaquinaria b\u00e9lica\u201d, sino tambi\u00e9n por la forma en que se elabor\u00f3 la representaci\u00f3n y relaci\u00f3n con las \u201cobjetos\u201d de la actividad b\u00e9lica en el adiestramiento de los combatientes. Durante la guerra se hab\u00eda ido imponiendo el criterio que la victoria sobre el enemigo s\u00f3lo pod\u00eda ser alcanzada a trav\u00e9s del mayor exterminio de oponentes. Por lo tanto, para consumarse el asesinato en masa eran necesarios no s\u00f3lo los medios t\u00e9cnicos que lo permit\u00edan, sino tambi\u00e9n la despersonalizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n de los combatientes con sus v\u00edctimas para garantizar la indiferencia y el automatismo que eliminara en cada combatiente el v\u00ednculo emocional con la violencia desatada. Ambos aspectos confer\u00edan a la actividad militar rasgos similares al trabajo organizado por las tendencias industriales m\u00e1s avanzadas de la \u00e9poca seg\u00fan los m\u00e9todos inventados por Taylor y sus ep\u00edgonos y que se engloban bajo el com\u00fan denominador de \u201corganizaci\u00f3n cient\u00edfica del trabajo\u201d (OCT), especialmente la rutina sistematizada y la distancia emocional en relaci\u00f3n a la acci\u00f3n y sus consecuencias. La absoluta falta de compromiso emocional, de implicaci\u00f3n y de control racional y afectivo sobre las operaciones y procedimientos que conduc\u00edan en los combates a la muerte de miles de personas, a las que previamente se hab\u00eda transformado en sombras deshumanizadas en el curso del adiestramiento de los combatientes, y por lo tanto despojadas de la potencialidad para despertar la reflexi\u00f3n en quienes se transformaban en sus victimarios. Al potenciar la neutralidad del operador respecto a las consecuencias y razones de su actividad, al combatiente de la primera guerra mundial le suced\u00eda lo mismo que al obrero taylorizado: acababa transform\u00e1ndose en un observador de sus propias acciones, que adquir\u00edan, al separarse del ejecutor, una vida propia, que escapaba de su control, y que, por el contrario, le daban la impresi\u00f3n de controlar su conducta.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> El resultado no pod\u00eda ser otro que la alienaci\u00f3n. La tecnolog\u00eda industrial potenciada en la preguerra era la condici\u00f3n necesaria. Pero la visualizaci\u00f3n del adversario como un objeto deshumanizado a abatir, tambi\u00e9n fue aportada por la experiencia de las guerras coloniales. La guerra mundial transform\u00f3 definitivamente la muerte en el resultado de un proceso de trabajo, con sus est\u00e1ndares y rutinas, porque cosific\u00f3 a sus v\u00edctimas al industrializar la masacre, despojando de cualquier connotaci\u00f3n emocional o \u00e9tica a quien lo realizaba o a quien ordenaba su ejecuci\u00f3n. Constituy\u00f3 durante cuatro a\u00f1os el universo posible de la civilizaci\u00f3n de Occidente, estimulando las principales tendencias que Europa y los Estados Unidos hab\u00edan comenzado a desarrollar en la preguerra. Los mismos m\u00e9todos establecidos para conseguir la definitiva subordinaci\u00f3n del trabajador civil al dominio del capital en la preguerra, como la OCT, as\u00ed como los avances cient\u00edficos, sirvieron como precondici\u00f3n para que la propia contienda se transformara en una f\u00e1brica negativa, cuya producci\u00f3n no se med\u00eda en objetos sino en cad\u00e1veres. Un m\u00e9dico, Arthur Brock, opinaba en 1918 en una discusi\u00f3n sobre el <em>shell-shock<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c&#8230; \u00bfpero no son estos horrores de la guerra los t\u00e9rminos con los que culmina una serie que se inicia en los infiernos de nuestras ciudades industriales? Pensad en la angustia mortal infligida a los familiares obligados a la lucha por la vida en esas c\u00e1maras de tortura de nuestro mundo competitivo durante la reciente era de \u2018paz\u2019 que ahora nos damos cuenta que no era tal sino de guerra latente\u201d.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>Esa experiencia de destrucci\u00f3n y masacre programadas en las que cada combatiente se alejaba de los resultados letales que produc\u00eda, basta con ello recordar la acci\u00f3n de la ametralladora, la artiller\u00eda pesada de larga distancia o el uso de los gases t\u00f3xicos, para objetivar esa atrofia moral en donde el combate se experimentaba como la destrucci\u00f3n de \u201ccosas\u201d y no de seres humanos, fue el aprendizaje que aboli\u00f3 m\u00e1s tarde los reparos ante la guerra qu\u00edmica llevada acabo por el fascismo italiano en Etiop\u00eda, ante el genocidio jud\u00edo y gitano cometido por el nazismo, y abri\u00f3 el camino a la violencia ejercida por las escuadras fascistas en Italia y por los Freikorps y las SA en Alemania, antes de la instauraci\u00f3n de las respectivas dictaduras.<\/p>\n<p><strong>Caracter\u00edsticas del fascismo<\/strong><\/p>\n<p>Los fascismos articularon todos estos elementos seminales que se hab\u00edan ido gestado al calor del desarrollo de la modernidad decimon\u00f3nica, organiz\u00e1ndolos en una cosmovisi\u00f3n, una <em>Weltanschauung<\/em>, que constituir\u00e1 el n\u00facleo, el numen de su cultura pol\u00edtica. Lo que creo importante comprender es que la transformaci\u00f3n de esa s\u00edntesis, en una ideolog\u00eda capaz de un seguimiento progresivamente masivo no habr\u00eda sido posible si muchos de sus elementos componentes no hubiesen sido internalizados previamente pasando a formar parte de la cultura (y los prejuicios como parte de ella) de amplios sectores de las sociedades en las que se impuso, si no hubiesen sido utilizados para orientarse en la praxis cotidiana. Aqu\u00ed empleo el concepto m\u00e1s amplio de cultura como objetivaci\u00f3n del ethos m\u00e1s moral (mores). Del mismo modo que se considera que los procesos revolucionarios exigen un prolongado per\u00edodo previo en el que van sedimentando en la conciencia de las gentes que luego protagonizar\u00e1n y\/o apoyar\u00e1n a dichos procesos; el mismo mecanismo puede ser considerado para los procesos contrarrevolucionarios, de los que el fascismo es su expresi\u00f3n culminante. \u00bfQu\u00e9 produjo la eclosi\u00f3n del fascismo? Esa lenta acumulaci\u00f3n de elementos que hemos descrito y que fueron intensificados y agrupados por la Gran Guerra, se condensaron en un movimiento fascista que lleg\u00f3 al poder en un momento de crisis profunda del sistema sociopol\u00edtico en el que se produc\u00eda. En los casos cl\u00e1sicos de Italia y Alemania, son respectivamente las crisis que se abat\u00edan sobre ambos pa\u00edses. En el caso de Italia fue la incapacidad del r\u00e9gimen liberal para resolver los problemas que gener\u00f3 la profunda crisis social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la inmediata posguerra a favor de las clases dominantes y del partido socialista en resolverla a favor de las clases populares, clase obrera industrial y campesinado pobre. En el caso de Alemania, si bien la crisis de posguerra y la derrota condicionaron el nacimiento y primeros pasos de la Rep\u00fablica de Weimar, fue la crisis de 1929-30 la que gener\u00f3 las condiciones propicias para que los nazis llegaran al poder.<\/p>\n<p>En ambos casos se trata de una contrarrevoluci\u00f3n preventiva, como Luigi Fabbri y Karl Radek designaban al fascismo. La instauraci\u00f3n de los reg\u00edmenes fascistas del periodo de entreguerras es un s\u00edntoma del fracaso evidente del capitalismo de matriz liberal para resolver sus propias contradicciones y su tendencia entr\u00f3pica; pero tambi\u00e9n del movimiento obrero para afrontar esa profunda crisis desde una perspectiva de alianza de clases populares que permitiera resolver la crisis a favor de estas \u00faltimas. Justamente el \u00e9xito de los frentes populares en Espa\u00f1a y Francia son la contraprueba de c\u00f3mo se pod\u00eda enfrentar al fascismo desde la perspectiva de las clases subalternas. Como tal contrarrevoluci\u00f3n el objetivo de los fascismos no era el restaurar el <em>statu quo ante<\/em>, sino el de fundar una nueva realidad sociol\u00f3gica que protegiera a la modernidad capitalista de su propia tendencia entr\u00f3pica, de su propia tendencia an\u00e1rquica, fundando no solo una nueva sociedad jer\u00e1rquica, de clases, pero sin lucha de clases, sino un verdadero experimento de ingenier\u00eda antropol\u00f3gica para crear el individuo adaptado perfectamente a esa nueva sociedad, una evidente distop\u00eda. Ello impedir\u00eda la decadencia del Estado-naci\u00f3n y permitir\u00eda la recuperaci\u00f3n de Alemania e Italia como grandes potencias y la creaci\u00f3n de esferas de influencia continental de las que ser\u00edan el centro hegem\u00f3nico, sin renunciar a la expansi\u00f3n colonial.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de esa nueva sociedad se basaba en tres vectores ideol\u00f3gicos fundamentales: 1) la <strong>negaci\u00f3n de la posibilidad de la democracia<\/strong>, tanto si se trata de la pr\u00e1ctica que conduce a la elecci\u00f3n de representantes por la ciudadan\u00eda como entendida en su sentido m\u00e1s profundo y radical, el movimiento que verifica la autodeterminaci\u00f3n de la mayor\u00eda del pueblo, sustituy\u00e9ndola por la dictadura plebiscitaria; lo que no significa que los movimientos y partidos fascistas renunciaran a servirse de los procesos electorales para llegar al poder; 2) la <strong>negaci\u00f3n de la igualdad y la unidad de la especie humana<\/strong>, intentando suprimir el fundamento ontol\u00f3gico de las ideas ilustradas propagadas por la Revoluci\u00f3n francesa, que fueron sustituidas por el racismo y el darwinismo social como claves para la interpretaci\u00f3n de los fen\u00f3menos sociales y pol\u00edticos y como principios de acci\u00f3n en los que se fundaba la acci\u00f3n pol\u00edtica de los fascismos, como principios de ingenier\u00eda social para la reorganizaci\u00f3n de la sociedad alemana e italiana. Por lo tanto, la negaci\u00f3n de toda la tradici\u00f3n cultural inaugurada por la Ilustraci\u00f3n y la Revoluci\u00f3n Francesa: No debemos olvidar que Goebbels afirm\u00f3 que el significado de la llegada al poder de los nazis era la \u201cerradicaci\u00f3n de 1789 de la historia universal\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>, y que Alfred Rosenberg consideraba que la derrota de Francia en junio de 1940 era \u201cEl fin de la Revoluci\u00f3n francesa\u201d (editorial del <em>V\u00f6lkischer Beobachter<\/em>, 14\/7\/1940).<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a> A estos hay que agregar un tercer vector: 3) el <strong>organicismo<\/strong>: mediante el cual consideraban metaf\u00f3ricamente a las sociedades como una estructura con un funcionamiento similar a los organismos vivientes superiores, de lo cual deduc\u00edan que la desigualdad expresada en las clases o capas sociales eran el resultado de un determinismo natural que ordenaba a los individuos como detentadores inmodificables de funciones superiores o inferiores, pero complementarias en el logro de la m\u00e1xima eficiencia econ\u00f3mica y potencia militar como naciones. Por lo tanto, la desigualdad era para los fascistas beneficiosa para el adecuado funcionamiento social. Escribe Mussolini en 1932 como parte de su aportaci\u00f3n a la entrada \u201cfascismo\u201d junto a Giovanni Gentile para la Enciclopedia Treccani, que,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEl fascismo niega que el n\u00famero por el simple hecho de serlo, pueda dirigir la sociedad humana; niega que ese n\u00famero pueda gobernar a trav\u00e9s de una consulta peri\u00f3dica; afirma la desigualdad irremediable, fecunda y ben\u00e9fica de los hombres que no se puede nivelar mediante un hecho mec\u00e1nico y extr\u00ednseco como el sufragio universal\u201d.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n<p>De forma similar defin\u00eda Hitler al nacionalsocialismo en <em>Mein Kampf<\/em>,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abUna cosmovisi\u00f3n que pretende al rechazar la idea democr\u00e1tica de masas, dar esta tierra al mejor pueblo y, por lo tanto, a los mejores hombres, debe l\u00f3gicamente obedecer tambi\u00e9n en el seno de ese pueblo al mismo principio aristocr\u00e1tico y asegurar que el liderazgo y la mayor influencia en ese pueblo corresponda a las mejores mentes. En consecuencia, ello se funda no en la idea de mayor\u00eda sino de personalidad\u201d.<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>Entre los nazis dar\u00e1 lugar a la <em>Volksgemeinschaft<\/em> (comunidad del pueblo), y entre los fascistas italianos al Estado total. Ambos jer\u00e1rquicamente ordenados y orientados a la m\u00e1xima eficiencia productiva, integradores de la clase obrera en la comunidad nacional en forma definitivamente subordinada y subalterna al poder empresarial (seguridad a cambio de sumisi\u00f3n obrera \u2013 servicios sociales a cargo de la empresa), que constituye el rasgo esencial del \u201csocialismo\u201d fascista. Se expresaba en el \u201cesp\u00edritu de 1914\u201d (seg\u00fan Johann Plenge) que sustituir\u00eda al \u201cde 1789\u201d, o sea la comunidad nacional jer\u00e1rquicamente organizada y cohesionada al servicio de la potencia alemana que se sintetizaba en la declaraci\u00f3n del K\u00e1iser Wilhelm II en 1914: \u00ab<em>Yo no veo partidos pol\u00edticos, s\u00f3lo veo alemanes<\/em>\u00ab.<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> En definitiva, lo que podr\u00edamos concebir como capitalismo organizado o militarizado en tiempo de paz, pero prepar\u00e1ndose para la guerra, capitalismo arm\u00f3nico, sin conflicto de clases. Y estas caracter\u00edsticas tambi\u00e9n pueden hallarse en el fascismo espa\u00f1ol desarrollado durante la dictadura franquista, aunque en este \u00faltimo caso sea fundamental la influencia del catolicismo en sus formulaciones.<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> La organizaci\u00f3n clasista de la sociedad, producto del desarrollo hist\u00f3rico del capitalismo, era convertido en la propuesta fascista en el punto de llegada natural de la modernidad y en el fundamento de la eficiencia y la potencia. Era lo que hab\u00eda que preservar, organizar y disciplinar para evitar que los llamados a ser dirigidos volvieran a pensar que pod\u00edan alcanzar en alg\u00fan momento la autogesti\u00f3n de sus vidas, por ello el conflicto de clases deb\u00eda ser radicalmente suprimido mediante la destrucci\u00f3n de las organizaciones del movimiento obrero y al mismo tiempo la clase obrera integrada en forma subalterna en la comunidad nacional restaurada comoestructura jer\u00e1rquica. La armon\u00eda de las clases provendr\u00eda de la asunci\u00f3n por toda la sociedad del determinismo biol\u00f3gico que reg\u00eda las desigualdades, al mismo tiempo sin desestimar la utilidad social de todos, tanto superiores como inferiores. Cito dos pasos que revelan el significado del concepto organicismo para el fascismo. El primero de Nicola Pende, m\u00e9dico y promotor del racismo biol\u00f3gico en Italia, muestra con claridad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cBiolog\u00eda pol\u00edtica es la ciencia que basada en el estudio [&#8230;] de los hombres considerados como c\u00e9lulas del gran organismo social debe en una \u00e9poca realista y naturalista como la nuestra, guiar a los miembros del gobierno [&#8230;] En Italia el fundador y l\u00edder del r\u00e9gimen fascista, m\u00e1s que cualquier otro pol\u00edtico antiguo o moderno, ha comprendido que la organizaci\u00f3n estatal no es m\u00e1s que un gran organismo de individuos-c\u00e9lulas, los que deben vivir seg\u00fan las leyes naturales de la biolog\u00eda [&#8230;] El gran principio del r\u00e9gimen fascista, el de la libertad individual condicionada por la libertad y el inter\u00e9s colectivo, est\u00e1 profundamente arraigado en la biolog\u00eda\u201d.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a><\/p>\n<p>El segundo es de Fritz Lenz, m\u00e9dico especialista en gen\u00e9tica y eugenesia, director del Departamento para la Higiene Racial de la <em>Kaiser Wilhelm Gesellschaft<\/em>, profesor en la Universidad de Berl\u00edn y miembro del partido nazi,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cUna posible coincidencia entre la aptitud heredada y la posici\u00f3n social no se alcanzar\u00e1 ni mediante f\u00e9rreas castas existentes [se refiere al caso de la India] ni mediante la exclusiva selecci\u00f3n individual, sino mediante la existencia de clases, las cuales son suficientemente s\u00f3lidas para posibilitar una selecci\u00f3n de acuerdo a la dotaci\u00f3n hereditaria de las familias a lo largo de las generaciones\u201d.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEn tanto que el nacionalsocialismo es m\u00e1s probablemente \u00abciencia aplicada\u00bb que el socialismo marxista, no aspira s\u00f3lo a ser econom\u00eda pol\u00edtica aplicada, sino tambi\u00e9n, y principalmente, biolog\u00eda y teor\u00eda racial aplicadas\u201d.<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a><\/p>\n<p>Esa perspectiva organicista les permit\u00eda considerar a la estructura de clases de la sociedad como expresi\u00f3n de la divisi\u00f3n natural del trabajo, presente en los organismos vivientes y no como la consecuencia de relaciones de poder y dominaci\u00f3n.<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a> La estratificaci\u00f3n social era reconocida no como un resultado de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del sistema capitalista sino como la consecuencia de la diferente \u201ccalidad biol\u00f3gica y dotaci\u00f3n hereditaria (gen\u00e9tica)\u201d de los miembros de una misma sociedad, de una misma comunidad nacional.<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a> Lenz escrib\u00eda, en un texto publicado en 1944, reafirmando los principios de determinismo biol\u00f3gico de la estructura social que hab\u00eda defendido a lo largo de toda su carrera, que esas diferencias ser\u00edan la garant\u00eda del funcionamiento eficiente de la sociedad entendida como totalidad,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cNo ser\u00eda tampoco bueno que los camaradas del pueblo [<em>Volksgenossen<\/em>] tuviesen la misma dotaci\u00f3n hereditaria. La moderna cultura exige la m\u00faltiple divisi\u00f3n del trabajo y una eficiencia [<em>Leistungsfahigkeit<\/em>] en diferentes \u00e1mbitos que no puede ser alcanzada mediante la adaptaci\u00f3n individual. La educaci\u00f3n, con toda la importancia que posee, tiene su l\u00edmite y tambi\u00e9n sus diferentes posibilidades en la dotaci\u00f3n hereditaria. Mientras unos han nacido para ser trabajadores manuales, otros lo son para ser empresarios, otros para campesinos, otros como comerciantes, o soldados o cient\u00edficos. Si intentamos que todos los camaradas del pueblo aprendan todas las destrezas, sufrir\u00e1 la eficiencia total de nuestra naci\u00f3n\u201d.<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a><\/p>\n<p>Cabe se\u00f1alar que esa perspectiva que naturalizaba la organizaci\u00f3n de la sociedad de clases reivindicando su \u201c\u00f3ptima eficacia funcional\u201d coincid\u00eda con la difusi\u00f3n en Alemania y en Italia de los m\u00e9todos preconizados por la OCT durante la d\u00e9cada de 1920, con lo cual los fascismos pod\u00edan presentarse como campeones de la modernizaci\u00f3n, poseedores de los secretos del futuro y no como simples reaccionarios, y por lo tanto aparecer ante los marginados y descolocados y desclasados por los resultados de la guerra y la crisis posb\u00e9lica como movimientos revolucionarios que auguraban un nuevo comienzo. El fundamento biopol\u00edtico mencionado era tambi\u00e9n aplicado a la organizaci\u00f3n del trabajo y resumido por el principio \u201ccada hombre en su justo puesto\u201d, con el cual intentaban transmitir a la clase obrera que su situaci\u00f3n en la pir\u00e1mide jer\u00e1rquica, que tambi\u00e9n era la empresa, no era producto de la arbitrariedad empresarial sino la l\u00f3gica conclusi\u00f3n del respeto a las determinaciones naturales.<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a> Este enfoque pretend\u00eda dos objetivos. El primero era convencer a los trabajadores que el r\u00e9gimen fascista no actuaba arbitrariamente como el r\u00e9gimen liberal previo y por lo tanto el lugar que cada trabajador ocupaba en la jerarqu\u00eda empresarial, as\u00ed como su remuneraci\u00f3n depend\u00eda de su rendimiento y su eficiencia, los que, a su vez, ten\u00edan relaci\u00f3n estrecha con su dotaci\u00f3n psicofisiol\u00f3gica, con lo cual los niveles en la jerarqu\u00eda de las empresas estaban bio-determinados y por lo tanto ten\u00edan un fundamento cient\u00edfico. A este argumento se agregaba el de que la metodolog\u00eda de producci\u00f3n depend\u00eda de un conocimiento t\u00e9cnico-cient\u00edfico que la masa de los trabajadores desconoc\u00eda y que en cambio dominaba la direcci\u00f3n de la empresa. Estos mismos argumentos eran los que otorgaban al empresario la m\u00e1xima autoridad y el derecho \u201cnatural\u201d a ocupar la c\u00faspide jer\u00e1rquica en la organizaci\u00f3n fascista del trabajo. Por lo tanto, en lugar de la lucha de clases se impon\u00eda la colaboraci\u00f3n entre las mismas, ya que esa colaboraci\u00f3n no significaba m\u00e1s que la objetivaci\u00f3n de las leyes \u201cnaturales\u201d que organizaban el trabajo humano. El segundo objetivo era el de internalizar en cada trabajador la convicci\u00f3n de que al aceptar el nivel que por \u201cnaturaleza\u201d le correspond\u00eda contribu\u00eda con ello al \u00e9xito del conjunto social y por lo tanto a la potencia de la naci\u00f3n, por lo cual recibir\u00eda reconocimiento social y de sus superiores, mientras se manten\u00eda la desigualdad estructural de una sociedad jer\u00e1rquica.<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a> Rechazar esta actitud por parte del trabajador era considerada similar a la acci\u00f3n de un ente extra\u00f1o dentro de un organismo sano que amenaza su integridad, y por lo tanto objeto de castigo por el poder estatal. Las manifestaciones en este sentido se multiplicaban en los medios, tanto de la \u201crevoluci\u00f3n conservadora\u201d alemana, corriente que nutr\u00eda las fuertes ideol\u00f3gicas delnazismo, como en los c\u00edrculos empresariales italianos. Reproduzco este paso de uno de los m\u00e1s conspicuos representantes de la \u201crevoluci\u00f3n conservadora\u201d alemana, Oswald Spengler;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEn toda empresa existe una t\u00e9cnica de la direcci\u00f3n y otra de la ejecuci\u00f3n; pero no menos evidente <em>hay por naturaleza<\/em> (sin cursiva en el original) hombres <em>nacidos para el mando<\/em> y otros <em>nacidos para la obediencia, sujetos y objetos de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica o econ\u00f3mica<\/em>. Esta es la forma fundamental de la vida humana que desde aquella transformaci\u00f3n ha ido haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s variada de aspecto. Y esa forma fundamental <em>s\u00f3lo con la vida misma<\/em> podr\u00eda eliminarse [&#8230;] Existe al fin una diferencia natural de <em>rango<\/em> entre los hombres que han nacido para mandar y los hombres que han nacido para servir, entre los dirigentes y los dirigidos de la <em>vida<\/em>. Esa diferencia de rango existe absolutamente; y en las \u00e9pocas y en los pueblos sanos es reconocida involuntariamente por todo el mundo como un <em>hecho<\/em>, aun cuando en los siglos de decadencia la mayor\u00eda se esfuerce por negarla o no verla\u201d.<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a><\/p>\n<p>En este paso Spengler planteaba que la estratificaci\u00f3n era una exigencia incondicional para que la comunidad de empresa \u2013<em>Volksgemeinschaft<\/em> en miniatura- funcionase, ya que confirmaba y reproduc\u00eda las jerarqu\u00edas con que se organizaba la Naturaleza. Por lo tanto, para Spengler el equilibrio y la verdadera justicia resid\u00eda en que cada miembro ocupara el lugar, dominante o subalterno en funci\u00f3n de sus m\u00e9ritos naturales, y que cumpliera su funci\u00f3n en ellos.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed los correspondientes a Italia;<\/p>\n<p>Mussolini:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c&#8230; saltaba al primer plano de la econom\u00eda el gestor de la empresa, el jefe de la industria, el creador de la riqueza. El empleo mismo de la terminolog\u00eda militar prueba que los industriales pueden ser considerados \u00ablos cuadros\u00bb en el terreno productivo del gran ej\u00e9rcito de los trabajadores \u201d.<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a><\/p>\n<p>Y escrib\u00eda en marzo de 1926, cuando se aprobaba el proyecto de ley sobre disciplina jur\u00eddica de las relaciones colectivas de trabajo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cOtro punto del sindicalismo fascista lo forma el reconocimiento de la funci\u00f3n hist\u00f3rica del capital y del capitalismo. Aqu\u00ed somos netamente antisocialistas. Seg\u00fan la doctrina socialista el capital es el monstruo, el capitalista el c\u00f3mitre, el vampiro; seg\u00fan nuestra doctrina, todo esto es baja literatura, puesto que el capitalismo, con sus virtudes y sus defectos, tiene ante s\u00ed algunos siglos de existencia; tanto es as\u00ed, que donde lo hab\u00edan abolido incluso f\u00edsicamente vuelven a adoptarlo [&#8230;] Los capitalistas modernos son capitanes de industria, grandes organizadores, hombres que tienen y han de tener un elevad\u00edsimo sentido de la responsabilidad tanto civil como econ\u00f3mica, hombres de quienes depende el destino, el salario y el bienestar de miles y miles de obreros\u201d.<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a><\/p>\n<p>Antonio Benni, presidente de la Confindustria<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>, en marzo de 1926, declaraba que:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c&#8230;incluso la f\u00e1brica es un peque\u00f1o Estado en el cual deben aplicarse los mismos principios de autoridad que gobiernan un Estado. Permitidme decir que del mismo modo que el Estado parlamentario fracas\u00f3 en alcanzar sus objetivos, lo mismo sucede con la f\u00e1brica constitucional. La interferencia con la autoridad no es posible, en la f\u00e1brica s\u00f3lo puede haber la jerarqu\u00eda t\u00e9cnica que exige el mismo orden productivo. Insistir sobre este concepto, y sobre su completa aplicaci\u00f3n, se corresponde perfectamente con las necesidades de la industria, los de la Naci\u00f3n, con el concepto fascista\u201d.<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a><\/p>\n<p>Francesco Mauro<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>, profesor del Polit\u00e9cnico de Mil\u00e1n, utilizar\u00e1 una met\u00e1fora organicista para definir esa condici\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEl patrono se sit\u00faa en la empresa como en el orden natural, por lo tanto por encima y al frente de los miembros y re\u00fane en s\u00ed las superiores facultades que impulsan, grad\u00faan y ordenan acciones y reacciones\u00bb.<\/p>\n<p>Conceptos que quedaban comprendidos en la <em>Carta del Lavoro<\/em>, sancionada en 1926, que en su art\u00edculo VII establec\u00eda que:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEl estado corporativo considera a la iniciativa privada en el campo de la producci\u00f3n como la herramienta m\u00e1s efectiva y \u00fatil en el inter\u00e9s de la naci\u00f3n. Siendo la organizaci\u00f3n privada de la producci\u00f3n una funci\u00f3n de inter\u00e9s nacional, el organizador de la empresa es responsable de la direcci\u00f3n de la producci\u00f3n frente al Estado. La colaboraci\u00f3n de las fuerzas productivas da lugar a derechos y deberes rec\u00edprocos entre ellas. El trabajador, t\u00e9cnico, empleado y trabajador,\u00a0es un colaborador activo de la empresa econ\u00f3mica, cuya direcci\u00f3n es responsabilidad del empleador responsable de la misma\u201d.<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a><\/p>\n<p>No hay que desestimar la capacidad mesi\u00e1nica del discurso de los fascismos que nutren estas declaraciones, que pod\u00edan transformar la inseguridad, el resentimiento y la frustraci\u00f3n de grandes colectivos sociales en la esperanza de un nuevo futuro, o al menos de un refugio a cambio del cual est\u00e1n dispuestos a sacrificar su libertad e independencia. Algo de esto tambi\u00e9n sucede hoy en d\u00eda con la <em>alt-right<\/em> y la extrema derecha que campea por sus fueros en Europa y los EE. UU.<\/p>\n<p><strong>El antifascismo<\/strong><\/p>\n<p>Por lo tanto, el aspecto clave que se deriva del desarrollo de la lucha contra el fascismo es la de la recuperaci\u00f3n por las izquierdas y el movimiento antifascista de la una articulaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre democracia y transformaci\u00f3n de la sociedad. La primera es considerada un factor fundamental para la superaci\u00f3n del capitalismo, y la segunda la condici\u00f3n de la profundizaci\u00f3n de la democracia y de la realizaci\u00f3n de la igualdad no s\u00f3lo jur\u00eddica sino social. Pero esta concepci\u00f3n va a ser el resultado de un proceso prolongado de praxis y reflexi\u00f3n en las filas del movimiento antifascista, porque enfrentarlo exig\u00eda hacer una an\u00e1lisis adecuado de sus caracter\u00edsticas habida cuenta de que se diferenciaba de los partidos conservadores tradicionales, en primera instancia por la capacidad de constituirse en movimientos de masas y la capacidad de violencia, de militarizaci\u00f3n de la acci\u00f3n pol\u00edtica a trav\u00e9s de sus bandas armadas, que por lo menos eran toleradas sino apoyadas directamente por las instituciones estatales.<\/p>\n<p>Si se habla de movimiento antifascista sin matices se corre el riesgo de transmitir una imagen de unidad desde el principio que no fue tal. El mundo comunista y el socialdem\u00f3crata no actuaron conjuntamente durante la d\u00e9cada de 1920, y llegaron no sin dificultades a acuerdos de unidad hasta mediados los a\u00f1os treinta. En ese sentido podemos encontrar diversas consideraciones sobre la naturaleza del fascismo, que demuestran las dificultades iniciales para entender su sus caracter\u00edsticas y significado pol\u00edtico y social, as\u00ed como las diferencias ideol\u00f3gicas y conflictos en el seno del movimiento obrero europeo, que modulaban dichas interpretaciones; aunque todos coincid\u00edan en destacar la amenaza que representaba para los movimientos emancipatorios, as\u00ed como para la libertad y los derechos humanos, en general. Podr\u00edamos agrupar los primeros diagn\u00f3sticos sobre el fascismo, de los cuales derivaran respuestas pol\u00edticas diferentes en dos grandes grupos: 1) la consideraci\u00f3n del fascismo como un instrumento de la fracci\u00f3n m\u00e1s concentrada, agresiva y poderosa del capitalismo, donde la novedad que representar\u00eda en fascismo respecto a otros movimientos contrarrevolucionarios ser\u00eda la extrema violencia y su constituci\u00f3n en movimientos de masas; 2) los que si bien lo defin\u00edan como un fen\u00f3meno claramente contrarrevolucionario, consideran que va m\u00e1s all\u00e1 de una \u201cguardia blanca\u201d al servicio del capital, que es capaz de penetrar incuso en sectores de la clase obrera y que conserva cierta autonom\u00eda respecto de las clases dominantes aunque acabe coincidiendo con sus intereses. Estos diagn\u00f3sticos no depend\u00edan solamente de las orientaciones ideol\u00f3gicas de las organizaciones obreras sino del contexto en que se produc\u00edan los mismos, por lo tanto, puede observarse en un mismo autor o en un mismo movimiento diferentes definiciones del fascismo dependiendo de su evoluci\u00f3n, as\u00ed como de la situaci\u00f3n de la lucha de clases y de la coyuntura que atravesaba el capitalismo. Por ejemplo, al primer bloque corresponder\u00eda la definici\u00f3n propuesta por Dimitrov en el VII congreso de la Komintern para impulsar la constituci\u00f3n de los frentes populares; pero tambi\u00e9n la de Harold Laski, perteneciente al ala izquierda del laborismo.<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a> En cambio al segundo bloque corresponder\u00edan los puntos de vista de un austro-marxista, como Otto Bauer, o las de un miembro de la considerada \u201cala derecha\u201d del KPD, August Thalheimer.<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a><\/p>\n<p>La designaci\u00f3n de Benito Mussolini como primer ministro el 28 de octubre de 1922, luego de la Marcha sobre Roma hab\u00eda convertido al fascismo de amenaza potencial en terrible realidad. Zinoviev, en el IV Congreso de la Komintern (diciembre de 1922), definir\u00eda al fascismo como la forma en que se manifestaba la ofensiva pol\u00edtica que la burgues\u00eda emprend\u00eda en el \u00e1mbito de la econom\u00eda contra la clase obrera, como una guardia blanca que, al mismo tiempo intentaba ganar el apoyo de las clases medias urbanas y rurales as\u00ed como de algunos sectores obreros decepcionados por los fracasos de la democracia liberal. Con \u00e9l coincidir\u00eda, Clara Zetkin, en el pleno del Comit\u00e9 Ejecutivo de la Komintern (23\/6\/1923), agregando que el fascismo era un fen\u00f3meno t\u00edpico del capitalismo en crisis, que expresaba el recurso a la violencia de las clases dominantes frente al fracaso del Estado burgu\u00e9s tradicional para defender sus intereses y del movimiento obrero revolucionario, se\u00f1alando su car\u00e1cter de movimiento de masas gracias a la atracci\u00f3n que ejerc\u00eda principalmente sobre la peque\u00f1a burgues\u00eda, ante las que se presentaba como el movimiento que pretend\u00eda redimir los padecimientos de ese sector social, que se consideraba amenazado por la proletarizaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n se\u00f1alaba que el ascenso del fascismo era consecuencia del fracaso del movimiento obrero para resolver a favor de la clase obrera y los dem\u00e1s sectores populares la crisis capitalista, produciendo as\u00ed la frustraci\u00f3n y desafecci\u00f3n de incluso sectores medios que hab\u00edan confiado en las fuerzas socialistas para mejorar su situaci\u00f3n, los que as\u00ed se empujados a creer en la demagogia anticapitalista de los fascistas.<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a> En ese congreso se hab\u00eda consagrado el Frente \u00danico como t\u00e1ctica para afrontar en general la contraofensiva capitalista, que se verificaba una vez concluida la oleada revolucionaria que hab\u00eda sacudido a Europa en los momentos iniciales de la postguerra, y por lo tanto tambi\u00e9n se propon\u00eda como m\u00e9todo adecuado para enfrentar al fascismo.<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a> Esta t\u00e1ctica, propuesta inicialmente en 1921 por el KPD, consist\u00eda en que los partidos comunistas impulsaran amplias coaliciones con otras organizaciones del movimiento obrero, incluso las socialdem\u00f3cratas consideradas como \u201creformistas\u201d, tanto a nivel pol\u00edtico como sindical para alcanzar reivindicaciones inmediatas tanto econ\u00f3micas como pol\u00edticas, que revirtieran en lo inmediato las penurias sufridas por las clases populares durante la guerra y la inmediata postguerra, ante la comprobaci\u00f3n del agotamiento de la oleada revolucionaria inmediatamente posterior al final de la Gran Guerra y la concomitante estabilizaci\u00f3n del capitalismo europeo e internacional. Pero tambi\u00e9n ten\u00eda como objetivo espec\u00edfico en Alemania enfrentar a los grupos armados de la extrema derecha, t\u00e1ctica que tambi\u00e9n se consideraba apropiada para enfrentar al <em>squadrismo<\/em> fascista en Italia.<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a> La defensa de Parma contra el ataque fascista en agosto de 1922 seria un ejemplo de esta confluencia entre fuerzas obreras. Tambi\u00e9n Arthur Rosenberg, en 1934, se\u00f1alaba que el car\u00e1cter de movimiento de masas del fascismo y la utilizaci\u00f3n de grupos paramilitares violentos para destruir la democracia y las organizaciones de izquierda eran los aspectos que los diferenciaban de los movimientos de la derecha burguesa radical decimon\u00f3nicos, de los que por otra parte eran ideol\u00f3gicamente sus continuadores. En cambio, este autor no pon\u00eda el \u00e9nfasis en la presencia mayoritariamente peque\u00f1o burguesa de sus adherentes, sino que destacaba la capacidad del fascismo de atraer a sectores de las clases asalariadas, aunque tambi\u00e9n se\u00f1alando que la clase obrera industrial propiamente dicha se hab\u00eda mantenido inmune a la atracci\u00f3n fascista conservando su fidelidad a las organizaciones de izquierdas hasta el final.<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a><\/p>\n<p>Pero la convicci\u00f3n de que el fascismo representaba una amenaza letal a la civilizaci\u00f3n, a los derechos y libertades que se hab\u00edan conquistado desde 1789, se reforz\u00f3 con la llegada de los nazis al poder en Alemania y el inicio del rearme alem\u00e1n, la destrucci\u00f3n del movimiento obrero austriaco en 1934, el expansionismo colonial de la Italia mussoliniana, los incidentes del Extremo Oriente protagonizados por el militarismo japon\u00e9s y la fuerte ofensiva de las derechas contra la Rep\u00fablica espa\u00f1ola. Era una amenaza como jam\u00e1s antes hab\u00eda sido percibida por el movimiento obrero y otros movimientos emancipatorios incluso frente a la dureza del zarismo y la severidad de la Santa Alianza o el autoritarismo de los imperios alem\u00e1n y austroh\u00fangaro, e impuls\u00f3 la unidad entre la socialdemocracia y el movimiento comunista, que tan dif\u00edcil hab\u00eda resultado hasta 1933, considerada ya como una necesidad para la supervivencia de las izquierdas y el movimiento obrero. La exigencia de unidad va a proceder desde diversas iniciativas tanto desde la vertiente comunista como de la socialista, aunque las que van a ser decisivas ser\u00e1n las que se produzcan primero en Francia con la respuesta comunista y socialista a la asonada protagonizada por la extrema derecha en febrero de 1934 y el pacto de unidad entre el partido socialista (SFIO) y el partido comunista franc\u00e9s (PCF) del 27 de julio del mismo a\u00f1o, y a nivel general el VII Congreso de la Komintern, celebrado en Mosc\u00fa (25\/7-20\/8-1935) con la consagraci\u00f3n del frente-populismo. En este congreso se recuper\u00f3 la f\u00f3rmula del frente \u00fanico aprobada en 1922, a la que se le sumaron dos propuestas: la unificaci\u00f3n de los sindicatos y de los partidos comunista y socialista en un \u201cpartido \u00fanico del proletariado\u201d y la de unidad interclasista, en la cual se inclu\u00edan a las clases medias como parte de la base social de los frentes populares.<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a><\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente la concepci\u00f3n del fascismo que iba a presidir la unidad antifascista era aquella que lo reduc\u00eda a un instrumento en manos de la secci\u00f3n m\u00e1s concentrada y agresiva del capital, tal como fue definida en el VII Congreso, y que por lo tanto devaluaba su car\u00e1cter de movimiento de masas, las complejas articulaciones que el fascismo manten\u00eda con el bloque social dominante y el papel de las clases medias y de los trabajadores asalariados no industriales, adem\u00e1s de la importancia del componente racista, tal como lo hab\u00edan definido e interpelado con mayor sutileza pensadores y militantes tanto comunistas como socialdem\u00f3cratas, como Clara Zetkin, Arthur Rosenberg, Palmiro Togliatti, Otto Bauer o Antonio Gramsci.<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a> Todos ellos coincid\u00edan, con diversos matices, en que los fascismos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1) Aseguraban a los empresarios la recuperaci\u00f3n total de su poder en la empresa, cuestionado por los avances obreros en Alemania (consejismo y legislaci\u00f3n republicana) e Italia (consejismo, sindicalismo y movimientos campesinos campesinos).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2) A cambio de ello postulaban que la clase capitalista reconoc\u00eda el liderazgo pol\u00edtico de los fascistas, ya que ese liderazgo se presentaba como garant\u00eda del cumplimiento de los objetivos de los que resultaba principalmente beneficiado el gran capital. Sin que ello fuera \u00f3bice para que grandes patronos industriales compartieran la ideolog\u00eda fascista (Antonio Benni, Alberto Pirelli, Giovanni Agnelli, Gustav y Alfried Krupp, Fritz Thyssen, Emil Kirdorf, Schnitzler (Farben), Finck (Allianz)).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3) Garantizaban mediante el expansionismo imperialista y militarista enormes beneficios al capital alem\u00e1n e italiano, ya sea mediante la conquista de nuevos mercados, la explotaci\u00f3n de las regiones conquistadas y la esclavizaci\u00f3n de las poblaciones sometidas por esas conquistas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4) Constitu\u00edan partidos capaces de organizar y encuadrar a las masas en estructuras controladas y subordinadas, a diferencia de los partidos tradicionales de derechas que eran grupos de elite que representaban directamente a grupos de inter\u00e9s (industriales, agrarios, etc.).<\/p>\n<p>Sin embargo, la paradoja s\u00f3lo es v\u00e1lida ex post, cuando la definici\u00f3n del fascismo que elabor\u00f3 la Komintern fue cuestionada como demasiado burda por la historiograf\u00eda y la teor\u00eda pol\u00edtica posterior -especialmente de la segunda postguerra- porque consideraba al fascismo como un mero instrumento del gran capital. Pero para los antifascistas de los a\u00f1os treinta, la definici\u00f3n de la Komintern ten\u00eda seguramente una gran capacidad heur\u00edstica al definir de forma simplificada donde se hallaba el poder econ\u00f3mico al que el fascismo pod\u00eda favorecer con su militarismo y pretensiones imperialistas, aquel bloque del capital que por su car\u00e1cter concentrado y dominante entraba en contradicci\u00f3n con otros sectores de la burgues\u00eda y especialmente de las clases medias lo que abr\u00eda la posibilidad de una amplia alianza social y pol\u00edtica como factor decisivo para lograr frenar el avance. De acuerdo a la definici\u00f3n era l\u00edcito considerar que dentro de la alianza cab\u00eda un sector de la burgues\u00eda desplazado por la alianza fascista con el gran capital. En realidad, la hip\u00f3tesis Komintern adquiri\u00f3 mayor credibilidad a medida que la agresividad del fascismo, tanto alem\u00e1n como italiano se iba proyectando sobre la pol\u00edtica europea y mundial. El rearme alem\u00e1n, que beneficiaba a la gran industria germana, la violaci\u00f3n de las cl\u00e1usulas del tratado de Versalles que lo vetaban, la remilitarizaci\u00f3n de Renania, la invasi\u00f3n de Etiop\u00eda y la ocupaci\u00f3n de Albania por Italia, y las operaciones del imperio japon\u00e9s en China, la intervenci\u00f3n de las dos potencias fascistas al lado de los militares sublevados contra la Segunda Rep\u00fablica Espa\u00f1ola, la anexi\u00f3n de Austria y el mismo a\u00f1o la destrucci\u00f3n de Checoslovaquia no hac\u00edan m\u00e1s que confirmar que el fascismo en el poder significaba \u201cla dictadura terrorista descarada de los elementos m\u00e1s reaccionarios, m\u00e1s chovinistas y m\u00e1s imperialistas del capital financiero\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>, tal como rezaba la definici\u00f3n consagrada en el VII Congreso de la Komintern de 1935. Esta definici\u00f3n que reduc\u00eda el fascismo a un mero instrumento del capital, se reforzaba adem\u00e1s con las declaraciones favorables al fascismo de personalidades pertenecientes al \u00e1mbito conservador antimarxista. Winston Churchill se referir\u00e1 a Mussolini en los siguientes t\u00e9rminos en su discurso ante la Liga Antisocialista brit\u00e1nica, el 18 de febrero de 1933:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEl genio romano personificado por Mussolini, el m\u00e1s grande legislador vivo, ha demostrado a muchas naciones c\u00f3mo se puede resistir al avance del socialismo y ha se\u00f1alado el camino que puede seguir una naci\u00f3n cuando es dirigida valerosamente. Con el r\u00e9gimen fascista, Mussolini ha establecido un centro de orientaci\u00f3n por el que no deben dudar en dejarse guiar los pa\u00edses que est\u00e1n comprometidos en la lucha cuerpo a cuerpo con el socialismo\u201d.<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a><\/p>\n<p>Ludwig von Mises, pope del liberalismo econ\u00f3mico,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c&#8230; ve\u00eda en el squadrismo mussoliniano un \u00abun remedio moment\u00e1neo dada la situaci\u00f3n de emergencia\u00bb y adecuado al objetivo de salvar la \u00abcivilizaci\u00f3n europea\u00bb: \u00abEl m\u00e9rito de tal modo adquirido por el fascismo vivir\u00e1 eterno en la historia\u00bb\u201d.<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a><\/p>\n<p>A pesar de la novedad del planteamiento la propuesta frente populista no surge <em>ex nihilo<\/em>, sino que reconoce un antecedente que es reconocido en el VII Congreso, y es la propuesta del Frente \u00danico.<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a> En 1935 se consideraba al Frente \u00danico como el fundamento del Frente Popular, con dos objetivos muy bien definidos, defender a la clase obrera de los efectos devastadores de la crisis e impedir de este modo la penetraci\u00f3n del fascismo en los medios obreros, y al mismo tiempo agrupar a sectores sociales, como las clases medias y a los partidos burgueses dispuestos a enfrentar al fascismo para aumentar la capacidad de respuesta popular. Una consecuencia directa de la lucha antifascista encarada por el frente populismo fue la recuperaci\u00f3n de la naturaleza esencialmente democr\u00e1tica de los procesos emancipatorios, en la mejor tradici\u00f3n revolucionaria desde 1792 hasta 1917, pasando por 1871. En ese sentido cobraban todo su significado las palabras de Palmiro Togliatti en el V Congreso del PCI en 1945, cuando haciendo balance de la lucha antifascista dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cSomos dem\u00f3cratas no s\u00f3lo en tanto antifascistas sino como socialistas y comunistas. No hay contradicci\u00f3n entre democracia y socialismo\u201d.<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a><\/p>\n<p><strong>El antifascismo como propuesta no s\u00f3lo de resistencia sino de transformaci\u00f3n social: El proyecto pol\u00edtico y social de la Resistencia antifascista<\/strong><\/p>\n<p>Los defensores de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola y los movimientos de resistencia al nazismo surgidos en los pa\u00edses ocupados transformaron la propuesta defensiva del Frente Popular en una propuesta propositiva, ya que se\u00f1alaron claramente no s\u00f3lo las alianzas de clase necesarias para la acumulaci\u00f3n de fuerzas para derrotar a la maquinaria fascista sino la delimitaci\u00f3n clara de donde se hallaban los poderes econ\u00f3micos y sociales que hab\u00edan permitido, impulsado y beneficiado del ascenso de fascismo, y que era necesario desarbolar.<\/p>\n<p>La lucha que emprendi\u00f3 la Resistencia no buscaba la vuelta a la situaci\u00f3n anterior a septiembre de 1939. Su objetivo era el de la derrota del fascismo no s\u00f3lo mediante la expulsi\u00f3n de los ej\u00e9rcitos nazis ocupantes sino tambi\u00e9n mediante la supresi\u00f3n de las condiciones pol\u00edticas y sociales, que ha juicio de los resistentes hab\u00edan favorecido el surgimiento de reg\u00edmenes fascistas o colaboracionistas, mediante la instauraci\u00f3n de una democracia avanzada con un profundo contenido de justicia social. Para ellos era evidente que hab\u00eda que reducir el poder de las elites pol\u00edticas y sociales de la preguerraque hab\u00edan sido en muchos casos colaboracionistas con el ocupante y hab\u00edan proporcionado los cuadros de los gobiernos t\u00edteres as\u00ed como contribuido a la producci\u00f3n de material de guerra nazi. El inmenso esfuerzo de la lucha resistente as\u00ed como los mayores padecimientos sufridos por las clases populares durante la guerra exig\u00edan un nuevo proyecto pol\u00edtico y social, m\u00e1s equitativo y democr\u00e1tico.<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a> Consideraban que era la forma adecuada para impedir en el futuro la reedici\u00f3n de la barbarie fascista. En ese sentido el papel de los comunistas fue esencial, no s\u00f3lo al dotar al movimiento de resistencia de su eficacia organizativa y la entrega de la abnegaci\u00f3n de sus militantes, sino en la definici\u00f3n de esos objetivos de reconstrucci\u00f3n despu\u00e9s de la victoria sobre el fascismo, que conform\u00f3 lo que en la posguerra se denominar\u00eda como \u201cel esp\u00edritu de la resistencia\u201d. Es por estas razones que la vinculaci\u00f3n entre lucha antifascista y radicalismo social y pol\u00edtico fue una condici\u00f3n necesaria para su materializaci\u00f3n, ya que ambas se apoyaban y posibilitaban mutuamente.<\/p>\n<p>A pesar de que la resistencia fue un fen\u00f3meno general en los pa\u00edses ocupados, en cada uno de ellos adquiri\u00f3 obviamente caracter\u00edsticas singulares vinculadas a la especificidad de cada escenario nacional. Sin embargo, es posible establecer una perspectiva general y afirmar, aunque parezca parad\u00f3jico, que fue la propia experiencia de la resistencia y la lucha partisana la que model\u00f3 muchas de las pautas para dise ar los programas de reconstrucci\u00f3n nacional posteriores a la victoria, con las exigencias de cambios estructurales que eran consideradas imprescindibles para que los resultados de la lucha antifascista fueran duraderos. La lucha antifascista clandestina signific\u00f3, por las profundas convicciones \u00e9ticas y morales comprometidas con ella, y por su negaci\u00f3n radical de la tiran\u00eda, una expresi\u00f3n de autonom\u00eda critica pr\u00e1xica en cada uno de sus miembros, mientras que, por el gran n\u00famero de participantes, en proporci\u00f3n al riesgo elevad\u00edsimo que implicaba esa participaci\u00f3n, es la expresi\u00f3n de un movimiento de un profundo compromiso y contenido democr\u00e1tico. Podr\u00eda considerarse a la Resistencia como una nueva forma de polis, la \u00fanica posible en la noche tenebrosa del fascismo. Por otra parte las actividades de resistencia en las que se vieron implicados comunistas, socialistas, anarquistas y antifascistas en general no fueron solamente de car\u00e1cter armado, sino tambi\u00e9n movilizaciones pacificas de masas, como sucedi\u00f3 con las huelgas de marzo de 1943 en Tur\u00edn, anteriores a la ca\u00edda de Mussolini, o la huelga general realizada en Holanda, iniciada a iniciativa de los obreros ferroviarios para impedir la deportaci\u00f3n de los jud\u00edos de msterdam, que comenz\u00f3 el 25 de febrero de 1941, tres d\u00edas despu\u00e9s de la primeras redadas hechas por los nazis, y que r\u00e1pidamente se transform\u00f3 en una huelga general de la ciudad.<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a> En primer t\u00e9rmino la lucha contra la ocupaci\u00f3n nazi exigi\u00f3 una amplia alianza entre las fuerzas pol\u00edticas que impon\u00eda de hecho la restauraci\u00f3n del proyecto de los frentes populares. La experiencia de muchos de los cuadros de la resistencia en la Guerra Civil espa\u00f1ola reforz\u00f3 este enfoque, ya que esa hab\u00eda sido su primera gran experiencia de enfrentamiento armado con el fascismo bajo las condiciones de un amplio frente pol\u00edtico. Esa pol\u00edtica se\u00f1alaba la importancia que ten\u00eda incluso la antes denostada \u201cdemocracia burguesa\u201d, para detener al fascismo, reivindicando como objetivo la plena vigencia de las instituciones democr\u00e1ticas. Pero como el fascismo hab\u00eda llegado al poder con el apoyo de intereses y estructuras econ\u00f3micas y sociales que negaban la democracia, la reivindicaci\u00f3n de esta y la modificaci\u00f3n radical de aquellas, especialmente las que representaban a los grupos econ\u00f3micos m\u00e1s poderosos, se trasformaba en condiciones esenciales para evitar la repetici\u00f3n de la barbarie. \u00c9ste ser\u00eda uno de los m\u00e1s importantes legados de la Resistencia antifascista: la vinculaci\u00f3n indisoluble entre democracia y transformaci\u00f3n social radical, ya que ambas eran negaciones rec\u00edprocamente necesarias del fascismo. Un ejemplo de ello fue el programa elaborado en 1944 por el Consejo nacional de la Resistencia francesa en el que se enumeraban las reformas que deb\u00edan emprenderse luego de la liberaci\u00f3n de Francia, entre las que se contaban: la nacionalizaci\u00f3n de los grandes medios de producci\u00f3n, la producci\u00f3n de energ\u00eda, las riquezas del subsuelo y la banca; salario m\u00ednimo y plenos derechos sindicales, control obrero de la producci\u00f3n, seguridad social universal, igualdad absoluta de los ciudadanos frente a la ley e independencia de la prensa respecto del Estado y los poderes econ\u00f3micos, principios que fueron recogidos en el pre\u00e1mbulo de la constituci\u00f3n aprobada en 1946.<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a> As\u00ed mismo la constituci\u00f3n italiana de 1948 enunciaba en su art\u00edculo 3\u00ba que deb\u00edan suprimirse \u201c<em>&#8230;los obst\u00e1culos econ\u00f3micos y sociales que, limitando de hecho la libertad y la igualdad de los ciudadanos, impiden el pleno desarrollo de la persona humana y la participaci\u00f3n efectiva de todos los trabajadores en la organizaci\u00f3n pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social del pa\u00eds<\/em>\u201d, con el cual se introduc\u00edan formulaciones que no son ajenas a las actuales teor\u00edas republicanas con fundamento socialista.<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a><\/p>\n<p>Por lo tanto, la nueva imagen pol\u00edtica que surge de la lucha antifascista no es como algunos autores afirman, una negaci\u00f3n de la identidad de clase y las referencias al socialismo para asumir una identidad nacional representada por una lucha contra el invasor ocupante (aunque en el caso de Italia se tratara de una dictadura fascista propia), sino que, por el contrario, asume que la l\u00ednea de clivaje social y pol\u00edtica que define a las clases pasa por el meridiano del antifascismo. La contradicci\u00f3n b\u00e1sica burgues\u00eda-proletariado, fue reemplazada por fascismo-antifascismo, pero que traducido a las categor\u00edas sociales y pol\u00edticas quer\u00eda decir grandes propietarios y capitalistas beneficiarios y promotores del fascismo y representantes pol\u00edticos del fascismo enfrentados a todas las clases que fueron en un sentido u otro oprimidas o subyugadas por el fascismo: clase obrera industrial y agraria, peque\u00f1o campesinado, intelectuales y profesionales; o sea la traducci\u00f3n sociol\u00f3gica de los frentes populares de la segunda mitad de los a\u00f1os treinta.La Resistencia permiti\u00f3 a los partidos comunistas, y tambi\u00e9n a los socialistas, romper el \u201cl\u00edmite hist\u00f3rico de clase\u201d que les hab\u00eda impedido, incluso antes de la Primera Guerra Mundial atraer a otros sectores sociales que se hab\u00edan mostrado indiferentes u hostiles a sus propuestas. Pero adem\u00e1s ese avance en prestigio de comunistas y socialistas entre otros sectores sociales no obreros cumpl\u00eda con una de las premisas principales para evitar la reedici\u00f3n del fascismo, ya que justamente hab\u00edan sido aquellos sectores los que hab\u00edan constituido la base social atra\u00edda mayoritariamente por los movimientos fascistas. Estas palabras de Palmiro Togliatti en 1944 de alguna manera reflejan este nuevo enfoque sobre las derivaciones pol\u00edticas y sociales de la nueva contradicci\u00f3n social puesta en relieve por la lucha antifascista:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 queremos decir nosotros marxistas cuando hablamos de la naci\u00f3n? Hablamos de la clase obrera, del campesinado, de la masa de intelectuales, de las masas de trabajadores no s\u00f3lo manuales sino intelectuales [&#8230;] S\u00f3lo excluimos de la comunidad nacional aquellos grupos ego\u00edstas, esas clases propietarias reaccionarias pol\u00edticamente incapaces \u2013y lo han demostrado en Italia y en el conjunto de Europa \u2013de elevarse por encima de sus mezquinos intereses, y en cambio los han colocado por encima de los intereses generales del pueblo de su pa\u00eds\u201d.<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a><\/p>\n<p>En t\u00e9rminos historiogr\u00e1ficos y pol\u00edticos la Resistencia fue la lucha simult\u00e1nea por la derrota militar del fascismo y la liberaci\u00f3n nacional de los pa\u00edses sometidos y la lucha cultural y pol\u00edtica, no s\u00f3lo por la recuperaci\u00f3n de las libertades conculcadas por la tiran\u00eda nazi, sino por la construcci\u00f3n de un tipo de democracia avanzada y radical que uniera libertad y justicia social, que contuviera en s\u00ed un programa avanzado de conquistas sociales.<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a> Su tensi\u00f3n participativa, que auguraba una democracia radical, m\u00e1s profunda que las conocidas en la preguerra, aunque alejada del modelo sovi\u00e9tico cl\u00e1sico, qued\u00f3 frustrada hacia 1947 cuando acab\u00f3 el proceso de desmantelamiento de los organismos de autoorganizaci\u00f3n popular, los comit\u00e9s antifascistas, originados en el curso de la lucha resistente que constitu\u00edan el embri\u00f3n de esa participaci\u00f3n y que autores como Geoff Eley equiparan a los consejos obreros de 1917-21. Un desmantelamiento impuesto por el rechazo rotundo de las clases dominantes y de las instituciones restauradas, con la aquiescencia de la izquierda moderada.<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a> El siguiente escenario que se abr\u00eda era ya la segunda Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Fascismo y antifascismo en la actualidad<\/strong><\/p>\n<p>El crecimiento de organizaciones y partidos de extrema derecha en Europa, pero tambi\u00e9n en Am\u00e9rica y Asia, as\u00ed como la llegada al poder de dirigentes que comparten dicha ideolog\u00eda como Trump en EE.UU, Bolsonaro en Brasil, Salvini en Italia, Modi en la India, o el crecimiento electoral del <em>Front National<\/em> (ahora <em>Rassemblement national<\/em>) en Francia, la <em>Alternative f\u00fcr Deutschland<\/em> en Alemania o Vox en Espa\u00f1a han provocado un alud de an\u00e1lisis que intentan definir los contornos, las continuidades y diferencias con los fascismos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Si buscamos exactas coincidencias de contenido como formales ser\u00e1 dif\u00edcil reconocerlas como tales, como una repetici\u00f3n de los movimientos y reg\u00edmenes fascistas de la Europa de entreguerras. M\u00e1s que buscar esas coincidencias habr\u00eda que dirigir la atenci\u00f3n a los elementos esenciales que definen la ideolog\u00eda y pol\u00edtica de esos dirigentes y organizaciones actuales, as\u00ed como las condiciones de su surgimiento, para ver en que grado son comparables con aquellos. Estos gobiernos y organizaciones, denominados con frecuencia como neofascistas o postfascistas<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a> comparten entre s\u00ed un nacionalismo radical excluyente que se expresa como xenofobia y racismo. Esto \u00faltimo se\u00f1ala expl\u00edcita o t\u00e1citamente una perspectiva no igualitaria, la convicci\u00f3n de que los pueblos no poseen la misma calidad y por lo tanto la negaci\u00f3n de la igualdad de la especia humana. Esa xenofobia y racismo se expresan en su rechazo a la inmigraci\u00f3n, especialmente se procede de pa\u00edses pobres y subdesarrollados, as\u00ed como un anti islamismo que ha sustituido en gran parte al antisemitismo propio de los fascismos de los a\u00f1os treinta del siglo pasado, aunque en grupos neonazis minoritarios se mantengan posturas antisemitas. En todo caso es un racismo que es tambi\u00e9n expresi\u00f3n de aporofobia. Otro componente es la pulsi\u00f3n autoritaria manifiesta tanto en gobernantes como en esas organizaciones pol\u00edticas con apelaciones a las masas present\u00e1ndose como \u201cv\u00edctimas del sistema\u201d, cuando los recursos del estado de derecho intentan frenar abusos de poder, como es el caso de las decisiones judiciales que han frenado -al menos moment\u00e1neamente- las medidas m\u00e1s racistas de la administraci\u00f3n Trump respecto a la inmigraci\u00f3n. Si bien las dictaduras militares que asolaron el Cono Sur de Am\u00e9rica Latina en las d\u00e9cadas de 1970 y 1980 recibieron el apoyo de grupos de extrema derecha durante los golpes de estado y a partir de la instauraci\u00f3n dictatorial participando en tareas represivas, los movimientos de extrema derecha actuales se mantienen, por el momento, en los marcos del sistema parlamentario.<\/p>\n<p>En cuanto a las pol\u00edticas econ\u00f3micas defendidas por la extrema derecha europea y por los gobiernos de esa orientaci\u00f3n se caracterizan por defender el proyecto neoliberal y no existen, por el momento, intentos de intervenci\u00f3n estatal en la actividad econ\u00f3mica. En realidad el mayor o menor estatismo ejercido por las dictaduras fascistas de los a\u00f1os treinta no fue una caracter\u00edstica exclusiva de las mismas, ya que se recurri\u00f3 a la intervenci\u00f3n estatal en mayor o menor grado en Occidente para superar la gran depresi\u00f3n iniciada en 1929, una vez comprobada la ineficacia de las medidas pro c\u00edclicas propias del liberalismo ortodoxo al uso en el per\u00edodo previo, y de las cuales es un ejemplo de regulaci\u00f3n estatal democr\u00e1tica de la econom\u00eda el <em>New Deal<\/em> aplicado por la administraci\u00f3n Roosevelt en los a\u00f1os treinta. Por el contrario, en este \u00e1mbito cabe tambi\u00e9n recordar que el r\u00e9gimen mussoliniano observ\u00f3 una pol\u00edtica econ\u00f3mica ortodoxamente liberal en sus inicios, cuando su ministro de econom\u00eda era ministro de Finanzas era Alberto de Stefani. As\u00ed mismo, la dictadura nazi, a pesar del papel reservado al Estado en la orientaci\u00f3n de la econom\u00eda especialmente a partir del Plan Cuatrienal de preparaci\u00f3n de la econom\u00eda para la guerra iniciado en 1936, fue una granprivatizadora de empresas que hasta ese momento hab\u00edan sido p\u00fablicas.<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a><\/p>\n<p>Por otra parte, surgen en los a\u00f1os treinta, en el \u00e1mbito de la teor\u00eda econ\u00f3mica y pol\u00edtica como soluciones a la crisis, propuestas que combinan un estado autoritario con una econom\u00eda liberal de la cual ese estado ser\u00eda garante y contralor. Son las tesis sostenidas en lo pol\u00edtico por Carl Schmitt y en lo econ\u00f3mico por la Escuela de Friburgo, donde se origin\u00f3 la corriente de pensamiento econ\u00f3mico denominada ordoliberalismo, algunos de cuyos miembros colaboraron con la dictadura nazi. Tambi\u00e9n cabe agregar que las organizaciones de extrema derecha que campan porsus fueros en Europa, en muchos casos, sin llegar a gobernar, condicionan la agenda de los partidos de derecha tradicional e incluso los socialdem\u00f3cratas, que en el \u00e1mbito de la econom\u00eda se han rendido a las exigencias del neoliberalismo. Esa evoluci\u00f3n de todo el arco pol\u00edtico ha tenido el efecto de permitir comprobar a la ciudadan\u00eda de forma objetiva la incompatibilidad creciente de la democracia, incuso la representativa, con el capitalismo. Es una de las consecuencias que pueden favorecer que en el futuro surjan propuestas antifascistas que una indisolublemente democracia y socialismo, al modo del programa de la resistencia antifascista europea.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed similitudes y diferencias en cuanto a contenidos pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos. Falta una reflexi\u00f3n sobre las condiciones de surgimiento de la actual extrema derecha. En ese sentido podemos considerar que est\u00e1 estrechamente vinculada al despliegue de la actual fase de acumulaci\u00f3n capitalista caracterizada por el neoliberalismo y la globalizaci\u00f3n. La transformaci\u00f3n cultural operada en la civilizaci\u00f3n del capitalismo con la hegemon\u00eda del neoliberalismo ha consistido en la crisis de los antiguos valores de solidaridad social interclasista correspondientes a la fase previa del capitalismo fordista y el <em>Welfare State<\/em>, y su sustituci\u00f3n por el individualismo, el darwinismo social y la inyecci\u00f3n de ansiedad e inseguridad en las clases populares provocada por la ausencia de escenarios alternativos al actual orden de cosas, as\u00ed como en la p\u00e9rdida progresiva de las conquistas sociales alcanzadas despu\u00e9s de d\u00e9cadas de lucha obrera y popular. Ello conduce en determinados sectores populares a aceptar v\u00ednculos verticales de subordinaci\u00f3n en sustituci\u00f3n de los antiguos v\u00ednculos horizontales desechos a cambio de una m\u00ednima seguridad que les rescate de la ansiedad provocada por la globalizaci\u00f3n neoliberal con din\u00e1mica l\u00edquida (deslocalizaciones, precariedad laboral y social como horizonte insalvable). \u00c9ste ser\u00eda el escenario de larga duraci\u00f3n, de transformaci\u00f3n estructural no s\u00f3lo econ\u00f3mica sino cultural (ethos m\u00e1s mores) equivalente al de la segunda mitad del siglo XIX hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, que precedi\u00f3 al ascenso de los fascismos del per\u00edodo de entreguerras, al que se agrega, a diferencia de los siglos XIX y XX la percepci\u00f3n de la inminencia de una cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica que amenaza la supervivencia de la especie humana y que se percibe como un efecto inseparable del actual orden econ\u00f3mico y social. Para completar la similitud en la g\u00e9nesis de condiciones de surgimiento nos falta hallar la crisis catalizadora del emergente pol\u00edtico y social de la nueva derecha. Esa crisis es la que se inici\u00f3 en 2008-2009, similar en muchos aspectos a la de 1929, y cuyos efectos todav\u00eda se padecen a nivel de grandes mayor\u00edas sociales, mientras en el horizonte asoma la amenaza de una reca\u00edda y su profundizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los fascismos hist\u00f3ricos adoptaron diversas modalidades y recibieron apoyos de diferentes sectores sociales en su propia evoluci\u00f3n, que incluso implic\u00f3 la eliminaci\u00f3n o la neutralizaci\u00f3n de una parte del movimiento cuando fue necesario para consolidar su control de la situaci\u00f3n una vez en el poder, como sucedi\u00f3 en la Noche de los Cuchillos Largos en junio de 1934 en Alemania en la que Hitler decidi\u00f3 liquidar a la direcci\u00f3n de las SA priv\u00e1ndoles del poder que hab\u00edan pose\u00eddo hasta el momento para ganarse el apoyo del ej\u00e9rcito, o en la reducci\u00f3n de la influencia del sector sindicalista en el fascismo italiano a partir del Acuerdo del Palacio Vidoni firmado en octubre de 1925 entre la federaci\u00f3n de empresarios industriales<em> Confederazione Generale dell\u2019Industria Italiana<\/em> (Confindustria) y la federaci\u00f3n sindical fascista liderada por Rossoni. A su vez los fascismos hist\u00f3ricos fueron capaces de aglutinar bajo su direcci\u00f3n y por lo tanto fascistizar a todas las fuerzas pol\u00edticas pertenecientes al espectro de la derecha y el nacionalismo radical cuando el sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico se hallaba jaqueado por la Gran Depresi\u00f3n, como pas\u00f3 en Alemania, o ya en el poder, como sucedi\u00f3 en Italia, o sea cuando el fascismo pudo presentarse como el \u00faltimo recurso para salvar al sistema vigente. Esto puede suceder hoy en d\u00eda y marcar la evoluci\u00f3n de los actuales partidos o gobiernos de extrema derecha que pueden llegar a convertirse en fascistas.<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a> Es un peligro potencial evidente. Por ello las fuerzas de izquierda y los dem\u00f3cratas en general no s\u00f3lo deben librar la batalla ideol\u00f3gica contra esas organizaciones o poderes pol\u00edticos, desmintiendo las falacias que utilizan en su discurso habitual y refutando con datos objetivos sus afirmaciones adem\u00e1s de se\u00f1alar alternativas reales a su discurso e intenciones, sino que deben librar una batalla sistem\u00e1tica contra el contexto en que surgen: la crisis del capitalismo neoliberal y las respuestas antipopulares de las clases dominantes a esa crisis. La lucha de fondo es contra el propio sistema capitalista, contra esa civilizaci\u00f3n que genera con su modelo cultural y con sus crisis peri\u00f3dicas y cada vez m\u00e1s graves, el terreno abonado para que resurja la amenaza fascista o el proyecto protofascista que, en la medida en que esas condiciones se mantengan, puede devenir fascismo sin ambages.<\/p>\n<p>Quisiera acabar con el recuerdo de un texto de Bertolt Brecht, al final de su obra <em>La resistible ascensi\u00f3n de Arturo Ui<\/em>, en que se\u00f1alaba con su peculiar estilo el marco te\u00f3rico general que todav\u00eda nos ayuda a interpelar al presente y medir hasta donde las sombras del pasado cubren nuestra actualidad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cHab\u00e9is aprendido que una cosa es ver<br \/>\nY otra mirar, y una hacer y otra hablar por hablar.<br \/>\n\u00a1Recordad que ese Ui estuvo a punto de vencer<br \/>\nY que los pueblos lo pudieron derrotar!<br \/>\nPero que nadie cante victoria sin saber<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 el vientre en que naci\u00f3 a\u00fan puede engendrar!\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda sugerida:<\/strong><\/p>\n<p>Luciano Canfora, La democracia: historia de una ideolog\u00eda (Barcelona, Espa\u00f1a: Cr\u00edtica, 2004), cap\u00edtulos 12, 13 y 14.<\/p>\n<p>Geoff Eley, Nazism as fascism: violence, ideology, and the ground of consent in Germany 1930-1945, Abingdon-New York, Routledge, 2013.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;- Un Mundo que ganar: historia de la izquierda en Europa, 1850-2000(Barcelona: Cr\u00edtica, 2003), cap\u00edtulos 17 y 18.<\/p>\n<p>Ferran Gallego, De M\u00fanich a Auschwitz: una historia del nazismo, 1919-1945(Barcelona: Plaza &amp; Jan\u00e9s, 2001).<\/p>\n<p>Roger Griffin, The Nature of Fascism, London-New York, Routledge, 1993.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos, El Frente Popular (Barcelona: Pasado y Presente, S.L, 2016).<\/p>\n<p>Robert O. Paxton, The Anatomy of Fascism, New York, Alfred Knopf, 2004.<\/p>\n<p>Nicola Tranfaglia, La Prima guerra mondiale e il fascismo (Torino: UTET, 1995).<\/p>\n<p>Jean Vigreux, Histoire du front populaire &#8211; l\u2019echa ee elle (Paris: Editions Tallandier, 2018).<\/p>\n<p>John Bellamy Foster y Robert W. McChesney, Trump in the White House: Tragedy and Farce (Monthly Review Press, 2017).<\/p>\n<p>Adoraci\u00f3n Guam\u00e1n, Sebasti\u00e1n Mart\u00edn, y Alfons Aragoneses, Neofascismo. La bestia neoliberal (Ediciones Akal, S.A., 2019).<\/p>\n<p>Enzo Traverso, Las nuevas caras de la derecha (Buenos Aires: Siglo XXI Editora Iberoamericana, 2018).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Citado por Stephen Jay Gould, <em>La falsa medida del hombre<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica, <sup>2<\/sup>2004.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Vejas Gabriel Liulevicius, <em>The German Myth of the East: 1800 to the Present<\/em> (OUP Oxford, 2009), 102-4.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Hamilton Fish Armstrong, \u00abItaly in the Balkans\u00bb, <em>The North American Review<\/em> 211, n.o 773 (1920): 472-82.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Brigitte Hamann, <em>Hitler\u2019s Vienna: A Portrait of the Tyrant as a Young Man<\/em>, Edici\u00f3n: Reprint (London: I.B. Tauris &amp; Co. Ltd., 2011), 151-52.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Liulevicius, <em>The German Myth of the East<\/em>, 110.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Liulevicius, 121-23.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Edgar Jung, citado por Anthony Phelan, <em>El Dilema de Weimar. Los intelectuales en la Rep\u00fablica de Weimar<\/em>, Valencia, Edicions Alfons el Magn\u00e0nim \u2013Instituci\u00f3 Valenciana d\u2019Estudis i Investigaci\u00f3, 1990 (1\u00aa edici\u00f3n en ingl\u00e9s 1985), p. 88.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Helmut Franke (quien m\u00e1s tarde form\u00f3 parte de los Freikorps), citado por Roger Woods, \u201cThe Conservative Revolution and the First World War: Literature as Evidence in Historical Explanation\u201d, <em>Modern Language Review<\/em>, 85:1, 1990, p. 90.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Mauricio Bettini, \u201cLe \u00abRelazioni Industriali\u00bb durante la Prima Guerra Mondiale\u201d, op. cit., pp. 544-546. Ver tambi\u00e9n Nicola Tranfaglia, <em>La Prima Guerra Mondiale e il Fascismo<\/em>, Torino, UTET, 1995, pp. 76-77.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Paul Corner, Giovanna Procacci, \u201cThe Italian experience of \u2018total\u2019 mobilization, 1915-1920\u201d, op. cit., p. 235.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Daniel Pick, Daniel Pick, <em>War Machine. The Rationalisation of Slaughter in the Modern Age<\/em>, op. cit., pp. 195-204.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Daniel Pick, War Machine. The Rationalisation of Slaughter in the Modern Age, op. cit., pp. 185-186.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Era la denominaci\u00f3n que recib\u00eda la llamada \u201cneurosis de guerra\u201d, un trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico que afect\u00f3 a muchos soldados.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a>Arthur Brock, \u201cThe re-education of the adult\u201d, p. 40; citado por Daniel Pick, <em>War Machine. The Rationalisation of Slaughter in the Modern Age<\/em>, op. cit., p. 195&lt;<br \/>\n<a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Mark Neocleus, <em>Fascism<\/em>, Minneapolis, University of Minnesota Press, 1997, p. 1.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Wolf Lepenies, <em>La Seducci\u00f3n de la cultura en la historia alemana<\/em> (Madrid: Akal, 2008), 131.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> \u00abIl fascismo nega che il numero, per il semplice fatto di essere numero, possa dirigere le societ\u00e0 umane; nega che questo numero possa governare attraverso una consultazione periodica; afferma la disuguaglianza irrimediabile e feconda e benefica degli uomini che non si possono livellare attraverso un fatto meccanico ed estrinseco com\u2019\u00e8 il suffragio universale\u00bb Benito Mussolini, <em>Opera omnia di Benito Mussolini: Tutte le opere<\/em> (L\u2019Universale, 2019) Dottrina politica e sociale, Kindle.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Adolf Hitler, <em>Mein Kampf<\/em> (M\u00fcnchen: Zentralverlag der N.S.D.A.P., 1936), 493.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Wolf Lepenies, <em>La Seducci\u00f3n De La Cultura En La Historia Alemana<\/em> (Madrid: Akal, 2008), 35 y 118.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Ferran Gallego, <em>El evangelio fascista: La formaci\u00f3n de la cultura pol\u00edtica del franquismo<\/em> (Barcelona: Editorial Cr\u00edtica, 2014).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> N. Pende, Bonifica umana razionale e biologia politica, Bolonia 1933; cit. por Roberto Maiocchi, <em>Scienza e fascismo<\/em> (Roma: Carocci, 2004), 47.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Erwin Baur, Eugen Fischer, y Fritz Lenz, <em>Menschliche Erblichkeitslehre und Rassenhygiene. Menschliche Erblichkeitslehre von Erwin Bauer Eugen Fischer Fritz Lenz.<\/em>, vol. Band II (M\u00fcnchen: Lehmanns, 1932), 102.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Fritz Lenz, <em>Menschliche Auslese Und Rassenhygiene (Eugenik)<\/em> (M\u00fcnchen: J. F. Lehmanns, 1931), p. 417.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Estos autores compart\u00edan lo que Stefan Breuer denomina como \u201cpseudo-holismo\u201d, donde la sociedad concebida como \u201ctotalidad\u201d en realidad estar\u00eda constituida por un orden jer\u00e1rquicamente estratificado, pero estrictamente cohesionado por el poder del Estado. Stefan Breuer, <em>Ordnungen der Ungleichheit. Die deutsche Rechte im Widerstreit ihrer Ideen 1871 &#8211; 1945<\/em>. (Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 2001), 213-14.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Una concepci\u00f3n que algunos autores han denominado como endoracismo, ver Gisela Bock, <em>Zwangssterilisation im Nationalsozialismus: Studien zur Rassenpolitik und Geschlechterpolitik<\/em>, Edici\u00f3n:1., Aufl. (Monsenstein und Vannerdat, 2013).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Fritz Lenz, \u00abGedanken zur Rassenhygiene (Eugenik)\u00bb, <em>Archiv f\u00fcr Rassen- und Gesellschaftsbiologie einschliesslich Rassen- und Gesellschaftshygiene<\/em> 37, n. 2 (1944): 90.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Maiocchi, <em>Scienza e fascismo<\/em>, 49-50.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Michael Wildt y Marc Buggeln (Hrg.), <em>Arbeit im Nationalsozialismus<\/em> (De Gruyter Oldenbourg, 2014), 70. Para estos autores el nazismo propon\u00eda \u00ab&#8230; la igualdad ideol\u00f3gica de todos, [pero cada uno] \u201cen su lugar\u201d en la desigualdad jerarquizada\u00bb.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Oswald Spengler, <em>Der Mensch und die Technik. Beitrage zu einer Philosophie des Lebens<\/em> (M\u00fcnchen: Beck \u0301sche Verlagsbuchhandlung, 1931), 49-52.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Benito Mussolini, <em>Escritos y Discursos. VI desde el 1927 al 1928<\/em>, op. cit., p. 239.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Benito Mussolini, <em>Escritos y Discursos. V desde el 1925 al 1926<\/em>, Barcelona, Editorial Bosch, 1935, p. 312.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> La Confederaci\u00f3n General de la Industria Italiana (<em>Confederazione Generale dell&#8217;Industria Italiana<\/em>), conocida como Confindustria, es la principal organizaci\u00f3n representativa de las empresas manufactureras y de servicios italianas.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Citado por Franklin Hugh Adler, <em>Italian Industrialists from Liberalism to Fascism. The political development of the industrial bourgeoisie, 1906-1934<\/em>, Cambridge, Cambridge University Press, 1995, p. 367.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Francesco Mauro era profesor en el Polit\u00e9cnico de Mil\u00e1n y t\u00e9cnico de producci\u00f3n y organizaci\u00f3n, cre\u00f3 en 1934 del Curso para Dirigentes de Empresa, denominado Escuela Superior de Pol\u00edtica y Organizaci\u00f3n de las Empresas, Giuliana Gemelli en Benito Brunelli, Giuliana Gemelli, <em>All\u2019origine dell\u2019ingegneria gestionale in Italia. Materiali per un cantiere di ricerca<\/em>, Biblioteca Centrale \u00abG. P. Dore\u00bb Facolt\u00e0 di Ingegneria Universit\u00e0 degli Studi di Bologna, 1998, p. 48.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Benito Mussolini, <em>Lo Stato Corporativo<\/em>, Firenze, Vallechi Editore, 1936, p. 65.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> H. Laski, pr\u00f3logo al libro de R. Brady, <em>The Spirit and Structure of German Fascism<\/em>, New York, The Citadel Press, 1971 (ed. original 1937), pp. xiii y xvi-xvii.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Gerhard Botz, \u00abAustro-Marxist Interpretation of Fascism\u00bb, <em>Journal of Contemporary History<\/em> 11, n.o 4 (1 de octubre de 1976): 133-34.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Clara Zetkin, <em>Com combatre el feixisme i v\u00e8ncer: 27<\/em>, trad. Daniel Escribano, Edici\u00f3n: 1 (Tigre de Paper Edicions, 2019), 18-22 y 36-37.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> LOS CUATRO PRIMEROS CONGESOS DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA. (Buenos Aires: Pasado Y Presente, 1973), 182-83.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> En 1922, como consecuencia del asesinato de Walter Rathenau, el KPD hab\u00eda firmado el llamado \u201cAcuerdo de Berl\u00edn\u201d con el SPD y los sindicatos con el objetivo de defender la Rep\u00fablica, Jacques Droz, \u201cEl socialismo en Alemania\u201d en J. Droz, <em>Historia General del Socialismo<\/em>, Barcelona, Ediciones Destino, 1985, pp. 306-307.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Arthur Rosemberg, \u00abDer Faschismus als Massenbewegung\u00bb, en Wolfgang Abendroth, <em>Faschismus und Kapitalismus: Theorien ueber die sozialen Urspruenge und die Funktion des Faschismus<\/em> (Frankfurt a.M.: Europaeische V., 1972), 75-141.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Mart\u00edn Ramos, <em>El Frente Popular<\/em> (Barcelona: Pasado y Presente, S.L, 2016), 33-46; Serge Berstein, <em>L\u2019histoire de la France au xxe siecle &#8211; tome 2 &#8211; 1930-1958<\/em>, Edici\u00f3n: PERRIN (Paris: TEMPUS\/PERRIN, 2009), 143-50.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Zetkin, <em>Com combatre el feixisme i v\u00e8ncer<\/em>; Arthur Rosenberg, \u00abDer Faschismus als Massenbewegung\u00bb, pp. 75- 141 y Otto Bauer, \u00abDer Faschismus\u00bb, 143-167 y Abendroth, <em>Faschismus und Kapitalismus<\/em>; Palmiro Togliatti, <em>Lezioni sul fascismo<\/em> (Editori Riuniti, 2019); Antonio Gramsci, <em>Sul fascismo<\/em> (Ali Ribelli Edizioni, 2019); Antonio Gramsci, <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel. 1 1<\/em> (M\u00e9xico: Era, 1999); Antonio Gramsci, <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel. 2 2<\/em> (M\u00e9xico: Era, 1999); Antonio Gramsci, <em>Qui vol el fi, vol els mitjans: Jacobinisme i bolxevisme 1917-1926<\/em>, trad. Joan Tafalla y Merc\u00e8 Tafalla, Edici\u00f3n: 1 (Tigre de Paper Edicions, 2019).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Georgi Dimitrov, <em>La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo: (informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista, 2 de<\/em> (Madrid: Emiliano Escolar, 1977), 6.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> L. Canfora, <em>La democracia. Historia de una ideolog\u00eda<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2004, p. 185.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> D. Losurdo, <em>Il revisionismo storico. Problemi e miti<\/em>, Roma-Bari, Laterza, 2002, p. 28.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Dimitrov, <em>La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo<\/em>, 26-34.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Togliatti, <em>Lezioni sul fascismo<\/em>, Introducci\u00f3n (Edici\u00f3n electr\u00f3nica).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Por ejemplo, para el colaboracionismo del empresariado franc\u00e9s ver Annie Lacroix-Riz, <em>Industriels et banquiers sous l\u2019occupation. La collaboration \u00e9conomique avec la Reich et Vichy<\/em>, Paris, Armand Colin, 1999.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Tim Mason consideraba esas huelgas el primer ejemplo de resistencia masiva ofrecida por un pueblo contra la opresi\u00f3n fascista, y que su \u00e9xito contribuy\u00f3 decisivamente a consagrar a PCI como la principal fuerza de resistencia al fascismo. Tim Mason, <em>Nazism, Fascism and the Working Class<\/em>, Cambridge, Cambridge University Press, 1995, pp. 274-294. Sobre el car\u00e1cter masivo de la participaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n en actividades de resistencia en Italia, ver David Travis, \u201cCommunism and resistance in Italy, 1943-48\u201d, en Tony Judt (ed.), <em>Resistance and Revolution in Mediterranean Europe, 1939-1948<\/em>, London and New York, Routledge, 1989, pp. 88-95. Para la huelga general holandesa ver, I. Strobl, <em>Partisanas. La mujer en la resistencia armada contra el fascismo y la ocupaci\u00f3n alemana (1936-1945)<\/em>, Barcelona, Virus, 1996, pp. 08-109, y tambi\u00e9n H. Arendt, <em>Eichmann, en Jerusal\u00e9n. Un estudio sobre la banalidad del mal<\/em>, Barcelona, 1999, pp. 254-255.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Serge Woliikow, \u201cEl esp\u00edritu de la Resistencia todav\u00eda de actualidad. Hace 60 a\u00f1os, un programa social audaz\u201d, <em>Le Monde Diplomatique<\/em>, marzo 2004, y tambi\u00e9n G. Eley, <em>Un mundo que ganar. Historia de la izquierda en Europa, 1850-2000<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2003, pp. 288.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Citado por Luciano Canfora, <em>La democracia&#8230;<\/em>, op. cit., p. 208.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Citado por David Travis, \u201cCommunism and resistance in Italy, 1943-48\u201d, op. cit., p. 95.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Serge Woliikow, \u201cEl esp\u00edritu de la Resistencia todav\u00eda de actualidad. Hace 60 a\u00f1os, un programa social audaz\u201d, op. cit., p. 24.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Geoff Eley, <em>Un mundo que ganar&#8230;<\/em>, op. cit., pp. 296-297.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Para el concepto de postfascismo ver, Enzo Traverso, <em>Las nuevas caras de la derecha<\/em> (Siglo XXI Editora Iberoamericana, 2018).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Germ\u00e0 Bel, \u00abAgainst the mainstream: Nazi privatization in 1930s Germany\u00bb, <em>The Economic History Review<\/em> 63, n.o 1 (2010): 34-55; Germ\u00e1 Bel, \u00abRetrospectives: The Coining of \u201cPrivatization\u201d and Germany\u2019s National Socialist Party\u00bb, <em>Journal of Economic Perspectives<\/em> 20, n.o 3 (septiembre de 2006): 187-94.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Para ver dos enfoques opuestos sobre la naturaleza del gobierno Trump en EE. UU, ver John Bellamy Foster y Robert W. McChesney, <em>Trump in the White House: Tragedy and Farce<\/em> (Monthly Review Press, 2017); Enzo Traverso, <em>Las nuevas caras de la derecha<\/em> (Buenos Aires: Siglo XXI Editora Iberoamericana, 2018).<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.aacademica.org\/alejandro.andreassi.cieri\/26.pdf\">https:\/\/www.aacademica.org\/alejandro.andreassi.cieri\/26.pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hist\u00f3ricamente el fascismo ha aparecido como consecuencia de una fase de crisis sist\u00e9mica del capitalismo, concretamente las crisis abiertas por esa gran masacre industrializada que fue la Gran Guerra de 1914-1918 y la Gran Depresi\u00f3n iniciada en 1929. Sin embargo, estos acontecimientos s\u00f3lo pueden ser considerados como catalizadores, como los contextos que favorecieron el surgimiento de los fascismos ya que no basta con un cambio brusco por m\u00e1s intenso que sea para que el fascismo aparezca, sino ha existido el proceso previo de transformaci\u00f3n cultural de una sociedad determinada, entendiendo aqu\u00ed cultura como materialidad, o sea la combinaci\u00f3n de ethos y mores. Ello implica reconocer que los elementos que modularon su ideolog\u00eda y guiaron su praxis, primero como movimiento y luego como poderes dictatoriales ya exist\u00edan y se desarrollaban antes de 1914.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7769,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[1542,1541],"class_list":["post-7742","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-antifascismo","tag-fascismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7742","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7742"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7742\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7769"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7742"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7742"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7742"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}