{"id":782,"date":"2007-07-13T00:00:00","date_gmt":"2007-07-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=782"},"modified":"2020-02-26T10:58:30","modified_gmt":"2020-02-26T09:58:30","slug":"una-conferencia-inedita-de-manuel-sacristan-sobre-giordano-bruno-y-galileo-galilei","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=782","title":{"rendered":"Una conferencia in\u00e9dita de Manuel Sacrist\u00e1n sobre Giordano Bruno y Galileo Galilei"},"content":{"rendered":"<p>Hace algo m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, el 13 de febrero de 1967, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) imparti\u00f3 una conferencia en la Residencia (o Escuela) San Ant\u00f3n con el t\u00edtulo \u201cBruno y Galileo: creer y saber\u201d. Existen dos esquemas muy similares de su intervenci\u00f3n depositados en Reserva de la Biblioteca Central de la Universidad de Barcelona. Se incorporan aqu\u00ed los textos seleccionados por el propio Sacrist\u00e1n para acompa\u00f1ar su intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n particip\u00f3 con un breve escrito, fechado el 3 de diciembre de 1967, en una revista de los estudiantes de Filosof\u00eda de Barcelona. Su texto llevaba por t\u00edtulo: \u201cUn problema para tesina en filosof\u00eda\u201d. Ha sido reimpreso en <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>. Icaria, Barcelona, 1984, pp. 351-355. El lector har\u00e1 bien en repasarlo como complemento de esta conferencia.<\/p>\n<p>No era la primera que Sacrist\u00e1n se aproximaba a la figura de Galileo. Una de sus conferencias m\u00e1s recordadas, dictada en la facultad de Medicina de Barcelona en 1964, llev\u00f3 por t\u00edtulo: \u201cDetr\u00e1s de una medici\u00f3n de Galileo\u201d (el esquema de su intervenci\u00f3n se conserva igualmente en Reserva de la Biblioteca Central de la UB,\u00a0 Fondo Sacrist\u00e1n). De hecho, Sacrist\u00e1n hizo diversas y documentadas referencias a Galileo en sus clases de \u201cFundamentos de Filosof\u00eda\u201d tras su vuelta de la Universidad de M\u00fcnster, y en sus apuntes editados de 1956-57 y 1957-58 hay diversas referencias a la obra y al m\u00e9todo galileanos.<\/p>\n<p>Tiene inter\u00e9s recordar algunas aproximaciones de Sacrist\u00e1n a la obra de Galileo Galilei:<\/p>\n<p>Un apunte de Sacrist\u00e1n de las clases de <i>Metodolog\u00eda de las ciencias sociales 1983-1984 <\/i>(pp. 10-12) en torno al papel de la experiencia (o de los experimentos) en la contrastaci\u00f3n de las teor\u00edas cient\u00edficas que, obviamente, no intenta\u00a0 defender la creencia de que todo trabajo te\u00f3rico elaborado y artificioso es bueno <i>per se<\/i>, independiente de toda empiria, pero s\u00ed hacer plausible la tesis de que el rechazo de una construcci\u00f3n te\u00f3rica por su car\u00e1cter rebuscado, artificioso o sofisticado puede tener efectos paralizadores. El ejemplo dado por Sacrist\u00e1n toma el caso de Galileo como ilustraci\u00f3n:<\/p>\n<p>Varios f\u00edsicos de la universidad del Par\u00eds del siglo XIV, y belgas, hab\u00edan llegado pr\u00e1cticamente a nociones que ser\u00edan poco tiempo despu\u00e9s caracter\u00edsticas de la nueva f\u00edsica. Por ejemplo, la noci\u00f3n de inercia (que no llamaban inercia, la llamaban \u201cimpetus\u201d, pero la noci\u00f3n es muy an\u00e1loga). Era la idea -completamente nueva, revolucionaria entonces, y contrapuesta a la f\u00edsica antigua y medieval- de que el estado de movimiento era una cosa tan natural como el estado de reposo, de que un cuerpo en movimiento puede seguir indefinidamente en ese estado -que es la base de la idea de la inercia, que el cuerpo permanezca en su estado sea cualquiera ese estado del principio y dejando aparte cuestiones de roce, etc. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esos f\u00edsicos del XIV (Nicol\u00e1s de Oresme, Burid\u00e1n) llegaron a esa idea simplemente por cr\u00edtica de la teor\u00eda del movimiento antiguo, de la teor\u00eda del movimiento mec\u00e1nico aristot\u00e9lico y escol\u00e1stico. Por ese camino llegaron a deducciones ya galileanas. Por ejemplo, muy cerca de la ley de ca\u00edda libre de los graves, que es quiz\u00e1 el punto angular del nacimiento de la ciencia moderna, la tesis de Galileo seg\u00fan la cual en el vac\u00edo todos los cuerpos, cualesquiera que sea su densidad, caen a la misma velocidad.<\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los f\u00edsicos parisienses del siglo XIV llegan a resultados muy parecidos y a c\u00e1lculos sobre la base de esta idea de \u201cimpetu\u201d (esta premonici\u00f3n de la idea de inercia), pero su aparato experimental les arroja constantemente una diferencia de resultados emp\u00edricos respecto de los resultados previstos por la teor\u00eda, y entonces, muy sensibles al car\u00e1cter artificioso de la teor\u00eda, se atienen al dato num\u00e9rico obtenido emp\u00edricamente y renuncian a la teor\u00eda que estaban desarrollando. Eso ocurre en el XIV, desde 1340 hasta 1400<\/i>.<\/p>\n<p>Dos siglos m\u00e1s tarde, prosigue Sacrist\u00e1n, cuando el mismo Galileo desarrolla la ley tambi\u00e9n observa discrepancias entre los datos emp\u00edricos y los calculados a partir de la teor\u00eda, pero \u00e9ste considera \u201cque esas discrepancias ser\u00e1n fruto de factores que intervienen y que \u00e9l no controla; en vez de sentir la teor\u00eda como artificiosa la siente como esencial, puesto que es una teor\u00eda deductiva y cuantificable, para \u00e9l -que cree m\u00e1s o menos m\u00edsticamente en la naturaleza matem\u00e1tica del universo- tiene todas las seguridades, y si los datos de los sentidos y las mediciones emp\u00edricas no concuerdan exactamente, ser\u00e1 que las mediciones tienen alg\u00fan defecto.<\/p>\n<p>Esta conciencia te\u00f3rica llega hasta el extremo de que cuando un gran f\u00edsico tradicional, un f\u00edsico escol\u00e1stico, un dominico, repite las mediciones de Galileo (la ca\u00edda por el plano inclinado de las bolas de plomo, de m\u00e1rmol, de madera) y no le sale el mismo resultado y escribe a Galileo diciendo que ha repetido su experimento y no sale (tiene una discrepancia), Galileo ni siquiera se digna contestar. Encarga la contestaci\u00f3n a un disc\u00edpulo, Toscanelli, el cual escribe una carta, una breve carta, que puede que suene como una provocaci\u00f3n maleducada pero que lleva dentro toda la idea de teor\u00eda. Es una sucinta carta que dice: \u201csi sus bolas de plomo, de m\u00e1rmol, de madera, de hierro, no cumplen la ley del se\u00f1or Galileo, peor para ellas\u201d.<\/p>\n<p>Se pregunta entonces Sacrist\u00e1n: \u00bfqu\u00e9 es lo que hay por debajo de esta impertinencia? La convicci\u00f3n de que lo que importa realmente es la teor\u00eda. \u201c<i>La convicci\u00f3n te\u00f3rica y el reproche a este hombre de no haber entendido eso, de no haber entendido que lo esencial es el lado explicativo de la teor\u00eda, que las discrepancias emp\u00edricas no son mayores que con la teor\u00eda anterior. Al contrario -esto est\u00e1 emp\u00edricamente a favor de los galileanos-, sus discrepancias eran de todos modos menores, su margen de error, y su margen de diferencia en resultado te\u00f3rico y resultado emp\u00edrico era una diferencia menor que con la teor\u00eda anterior, la teor\u00eda aristot\u00e9lica que propon\u00eda que cada cuerpo cayera a una velocidad proporcional a su densidad, o sea su peso; esa teor\u00eda es m\u00e1s discrepante de la realidad como es obvio<\/i>\u201d.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n: si muchas veces la especulaci\u00f3n te\u00f3rica puede ser, sin duda, ociosa e incluso\u00a0 vac\u00eda, en otras, en cambio, rechazarla por su aparente artificiosidad o sofisticaci\u00f3n puede tener efectos paralizadores.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n remataba su argumento recordando la postulaci\u00f3n fuertemente especulativa de Pauli, sin anclaje experimental, de la existencia del neutrino para \u201csalvar\u201d el principio de conservaci\u00f3n de la energ\u00eda (Puede completarse este anotaci\u00f3n con el anexo \u201cFicha para la proyecci\u00f3n del \u2018Galileo\u201d).<\/p>\n<p>En cuanto a Giordano Bruno, esta breve selecci\u00f3n de textos de Sacrist\u00e1n: <u><\/u><\/p>\n<p>I) <u>Pie de p\u00e1gina (1970)<b><\/b><\/u><\/p>\n<p><i>Giordano Bruno, defensor del heliocentrismo y de otras doctrinas condenadas por la Iglesia cat\u00f3lica, fue quemado vivo el a\u00f1o 1600 en la plaza del Campo dei Fiori (Roma).<b><u><\/u><\/b><\/i><\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><u>II) Creer y saber (1967)<\/u><\/p>\n<p><i>La contraposici\u00f3n entre saber y creer es un viejo tema filos\u00f3fico. En el curso de los estudios de filosof\u00eda se tropieza con \u00e9l varias veces (&#8230;) y, luego, probablemente (aunque eso depende de c\u00f3mo conciba el profesor la filosof\u00eda moderna) en quinto, al hablar de Bruno y Galileo. Las conductas de Bruno y Galileo encarnan de un modo ya suficientemente moderno la contraposici\u00f3n entre creer y saber. Por eso uno de los tratamientos m\u00e1s t\u00edpicos de este tema en este siglo (el de Jaspers en Der philosophische Glaube (La creencia filos\u00f3fica) Z\u00fcrich 1947) arranca de una comparaci\u00f3n entre esos dos grandes perseguidos. \u201cGiordano Bruno cre\u00eda y Galileo sab\u00eda. Externamente se encontraban los dos en la misma situaci\u00f3n. Un tribunal de la Inquisici\u00f3n exig\u00eda bajo amenaza de muerte la abjuraci\u00f3n. Bruno estaba dispuesto a retractarse de muchas proposiciones, pero no de las que eran decisivas para \u00e9l: muri\u00f3 de muerte de m\u00e1rtir. Galileo reneg\u00f3 de la doctrina de que la Tierra gira alrededor del Sol (&#8230;)\u201d. (Jaspers,<b> <\/b>op. cit., p. 9)&#8230;<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por otra parte, no est\u00e1 an absoluto claro que las verdades objetivas no produzcan jam\u00e1s esfuerzo moral: Cop\u00e9rnico y Galileo no han muerto, como Bruno, en la hoguera, pero han luchado y sufrido por verdades as\u00ed. Y es que, al no haber demostrabilidad absoluta, tambi\u00e9n es necesaria una decisi\u00f3n para imponerse el modo de pensar -y a\u00fan m\u00e1s el de vivir- racional. Puede, por cierto, observarse de paso que la tajante contraposici\u00f3n de Jaspers no alcanza tampoco el caso de Bruno. Uno de los estudiosos de Bruno que gozan de m\u00e1s prestigio, Rodolfo Mondolfo, ha arg\u00fcido convincentemente que el m\u00e1rtir estaba dispuesto a abjurar precisamente de sus tesis teol\u00f3gicas, no de las cosmol\u00f3gicas, y que fue la fidelidad a estas \u00faltimas tesis, filos\u00f3ficas, en general, la que le cost\u00f3 la vida&#8230;<\/i><\/p>\n<p><i>La contraposici\u00f3n saber-creer esconde, en realidad, la contraposici\u00f3n verdadera que es la que se da entre la creencia racional y la irracional. Es verdad que \u201cracional\u201d es un adjetivo muy problem\u00e1tico que no ha recibido a\u00fan aclaraci\u00f3n satisfactoria y que acaso no la reciba nunca, sino que sea una de esas nociones reguladores a las cuales no podemos sino acercarnos asint\u00f3ticamente, seg\u00fan la \u00fatil met\u00e1fora de Engels. Pero aun en este caso es un hecho que este movimiento asint\u00f3tico ha recorrido bastante camino, como \u201cprueba\u201d el que \u201cracional\u201d mismo, o m\u00e1s frecuentemente, \u201cplausible\u201d, sean t\u00e9rminos aplicados a expedientes utilizados con \u00e9xito heur\u00edstico en disciplinas tan constrictivas como la matem\u00e1tica, por no hablar ya de las ciencias emp\u00edricas naturales y sociales.<\/i><\/p>\n<p><u>III) Hip\u00f3tesis matem\u00e1ticas e heliocentrismo (1960)<\/u><\/p>\n<p>Los te\u00f3logos que quemaron a Bruno -el hombre que, con escasa prudencia positivista, infer\u00eda de los hechos explicados por Cop\u00e9rnico la posibilidad de otros mundos habitados- hab\u00edan descubierto desde hacia ya tiempo la forma de esterilizar la raz\u00f3n y la experiencia por medio de la castraci\u00f3n positivista: como es sabido, hasta que la crisis estall\u00f3 ya indisimuladamente con los casos de Bruno y Galileo, la Iglesia permiti\u00f3 la ense\u00f1anza de la astronom\u00eda helioc\u00e9ntrica s\u00f3lo como una \u201chip\u00f3tesis matem\u00e1tica\u201d, sin significado f\u00edsico. Con este inocente estatuto epistemol\u00f3gico, el copernicanismo fue ense\u00f1ado durante el siglo XVI en Universidades tan poco sospechosas de cientificismo moderno como las espa\u00f1olas de la \u00e9poca, lumbreras de Trento.<\/p>\n<p>Referencias: I.<i> Antolog\u00eda Gramsci<\/i>, p. 230, n. 98.\u00a0 II. \u201cUn problema para tesina de filosof\u00eda\u201d, <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 351-354. III.\u201cTres notes sobre l\u00b4alian\u00e7a impia\u201d,\u00a0\u00a0 <i>\u00a0Horitzons <\/i>\u00a02, p. 15.<\/p>\n<p>El siguiente es, pues, el esquema desarrollado de la conferencia impartida por Sacrist\u00e1n en 1967 en torno a Bruno y Galileo, y a las nociones de creencia y saber.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>0.<\/p>\n<p>1. Esta intervenci\u00f3n aislada [de 45 minutos] en un curso de tantas lecciones como el que est\u00e1n dando ustedes no puede proponerse hacerlo adelantar, contribuir directamente al mismo. Por el contrario, s\u00f3lo puede ser un par\u00e9ntesis dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p>2. Ocupa ese par\u00e9ntesis un tema que es un lugar com\u00fan de la historia de la filosof\u00eda y del pensamiento cient\u00edfico: es corriente poner a Bruno y a Galileo como ejemplos, respectivamente, del saber y el creer1.<\/p>\n<p>2. La forma m\u00e1s reciente y difundida de ese lugar com\u00fan es la que le ha dado Jaspers en <i>Der philosophische Glaube<\/i> [La creencia filos\u00f3fica], 1948:<\/p>\n<p>\u201cGiordano Bruno cre\u00eda y Galileo sab\u00eda. Externamente se encontraban los dos en la misma situaci\u00f3n. Un tribunal de la Inquisici\u00f3n exig\u00eda bajo amenaza de muerte la abjuraci\u00f3n. Bruno \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 estaba dispuesto a retractarse de muchas proposiciones, pero no de las que eran decisivas para \u00e9l; muri\u00f3 de muerte de m\u00e1rtir. Galileo reneg\u00f3 la doctrina de que la Tierra gira alrededor del Sol; y se invent\u00f3 luego la aguda an\u00e9cdota seg\u00fan la cual Galileo habr\u00eda murmurado a continuaci\u00f3n las c\u00e9lebres palabras: \u201cY sin embargo se mueve\u201d \u201c (Jaspers, K., <i>Der philosophische Glaube<\/i>, Zurich 1947, pp. 9-10).<\/p>\n<p>I.<\/p>\n<p>0. La comparaci\u00f3n t\u00f3pica de Bruno con Galileo se basa en la semejanza supuesta entre las situaciones y la contraria resoluci\u00f3n de las mismas por ambos personajes. Vale la pena examinar ambos supuestos.<\/p>\n<p>1. La semejanza de la situaci\u00f3n externa, como la llama Jaspers, es a primera vista llamativa:<\/p>\n<p>1.1. Ambos, Galileo y Bruno, han tenido previas dificultades con la Inquisici\u00f3n:<\/p>\n<p>1.1.1. Galileo por el Decreto de 24-II-1616, que declaraba \u201cabsurda y falsa en filosof\u00eda, y por lo menos err\u00f3nea en la fe\u00bb la tesis copernicana.<\/p>\n<p>1.1.2. Bruno desde que huy\u00f3, colgando los h\u00e1bitos dominicos, del proceso de 1576 -para caer en el proceso calvinista de 1579.<\/p>\n<p>1.2. Ambos han cre\u00eddo haber superado esas primeras dificultades por estar fuera del territorio pontificio.<\/p>\n<p>1.2.1. Bruno en Venecia, ante cuya Inquisici\u00f3n consigue defenderse discretamente.<\/p>\n<p>1.3. De tal modo que durante a\u00f1os han cre\u00eddo poder salirse en paz<\/p>\n<p>1.3.1. Galileo durante los a\u00f1os que van del Edicto de 1616 hasta la publicaci\u00f3n del <i>Di\u00e1logo sobre los dos m\u00e1ximos sistemas del mundo<\/i> (febrero de 1632).<\/p>\n<p>1.3.2. Bruno durante sus 9 a\u00f1os de c\u00e1rcel (1592-1600).<\/p>\n<p>1.4. En cuanto a las tesis condenadas de uno y otro, la coincidencia es profunda, aunque no es identidad.<\/p>\n<p>1.4.1. En Galileo se trata de la inmovilidad del Sol y el movimiento de la Tierra en torno suyo.<\/p>\n<p>1.4.2. En el caso de Bruno, el proceso es menos conocido porque los documentos siguen siendo secretos. Se sabe que eran ocho tesis principales, pero s\u00f3lo se conocen exactamente cuatro:<\/p>\n<p>1.4.2.1. El repudio del dogma de la Transubstanciaci\u00f3n (Borrador de sentencia del 8-II- 1600).<\/p>\n<p>1.4.2.2. La herej\u00eda novaciana (Sumaria del 24-VIII-1597).<\/p>\n<p>1.4.2.3. La pluralidad de los mundos (Sumaria del 24-III-1599)<\/p>\n<p>1.4.2.4.\u00a0 El alma-piloto (Sumaria del 24-VIII-1597).<\/p>\n<p>1.4.3. La tesis de la pluralidad de los mundos est\u00e1 emparentada con la helioc\u00e9ntrica, es consecuencia de la obra del \u201cmagn\u00e1nimo Cop\u00e9rnico\u201d2.<\/p>\n<p>2.\u00a0 La contradictoria actitud:<\/p>\n<p>2.1. La abjuraci\u00f3n de Galileo<\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo, Galileo Galilei, antedicho, he abjurado, jurado, prometido y me he obligado como queda dicho; y en fe de la verdad, con mi propia mano he firmado la presente c\u00e9dula de abjuraci\u00f3n y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de la Minerva, este d\u00eda 22 de junio de 1633.\u00a0 Yo,\u00a0 Galileo Galilei, he abjurado como queda dicho, de mi propia mano.\u201d<\/i><\/p>\n<p>2.2.\u00a0 La actitud de Bruno<\/p>\n<p>[Bruno ante los jueces<\/p>\n<p>&#8211; \u201cCh\u00b4i cadr\u00f2 morto a terra ben m\u00b4accorgo;<\/p>\n<p>Ma qual vita pareggia al morir mio?\u201d (Transillo).<\/p>\n<p>&#8211; \u201cMajori forsitan cum timore sententiam in me fertis quam ego accipiam\u201d].<\/p>\n<p>II.<\/p>\n<p>1. La heterogeneidad de las actitudes finales de los dos ha sido el fundamento de la distinci\u00f3n t\u00f3pica entre el creer del uno y el saber del otro.<\/p>\n<p>1.1. La verdad de Galileo no sufrir\u00eda por abjuraci\u00f3n.<\/p>\n<p>1.2. La de Bruno s\u00ed.<\/p>\n<p>\u201cEsa es la diferencia: una verdad que sufre por la abjuraci\u00f3n, y una verdad cuya abjuraci\u00f3n no la afecta. Ambos hicieron algo adecuado al sentido de la verdad que representaban\u201d (Jaspers, K: <i>Der ph. Gl<\/i>., p. 10).<\/p>\n<p>2. Llegados a este punto hay que ponerse en guardia porque el fil\u00f3sofo nos est\u00e9 deslizando, sin que nos demos cuenta acaso, una doctrina de la verdad que quiz\u00e1 no estemos obligados a aceptar. Con ella adem\u00e1s -y esto es lo m\u00e1s grave- va a introducir a priori un concepto de creencia3 y otro de saber. No habr\u00e1 investigaci\u00f3n, ni siquiera honrada fijaci\u00f3n convencional de esos t\u00e9rminos. (Este es el vicio caracter\u00edstico de la filosof\u00eda cl\u00e1sica).<\/p>\n<p>3.\u00a0 En efecto, a continuaci\u00f3n escribe Jaspers<\/p>\n<p>\u201cLa verdad de la cual vivo no <i>es<\/i> sino en la medida en que me identifico con ella; es hist\u00f3rica en su aparici\u00f3n, no es universalmente v\u00e1lida en su formulabilidad objetiva, pero es incondicionada. La verdad cuya correcci\u00f3n puedo probar subsiste sin m\u00ed; es universalmente v\u00e1lida, atemporal, pero no incondicionada, sin m\u00e1s bien vinculada a presupuestos y m\u00e9todos del conocimiento en conexi\u00f3n con lo finito. Ser\u00eda inadecuado querer morir por una verdad que se puede probar\u201d\u00a0 (Jaspers, K., <i>Der ph. Gl<\/i>, p. 10).<\/p>\n<p>4. Esa doctrina parece clara, pero no lo es y hay mucho que decir:<\/p>\n<p>4.1.1. Hasta Einstein, no ha habido &#8216;prueba&#8217; f\u00edsica del heliocentrismo. Y\u00a0 la prueba supone muchos conceptos te\u00f3ricos.<\/p>\n<p>4.1.2. La ley, de ca\u00edda libre de los graves no se ha demostrado ni se \u201cdemostrar\u00e1\u00bb nunca en el sentido de Jaspers.\u00a0 El caso Cremonini.<\/p>\n<p>4.1.3. El criterio de racionalidad no es la demostrabilidad, sino la pr\u00e1ctica cr\u00edtica intersubjetiva, colectiva.<\/p>\n<p>4.2.1. No est\u00e1 en absoluto claro que verdades objetivas (pero que no son \u201cdemostrables\u00bb en el tranquilizador sentido de Jaspers) no necesiten ni merezcan, ni de hecho produzcan, el esfuerzo personal.<\/p>\n<p>4.2.1.1. Cop\u00e9rnico y Galileo no han muerto, pero han luchado y sufrido.<\/p>\n<p>4.2.1.2. Y es que, al no haber demostrabilidad absoluta, tambi\u00e9n es necesaria una decisi\u00f3n para imponer el modo de pensar -y a\u00fan m\u00e1s de vivir- racional. Se puede no poder vivir sin cientificidad, y \u00e9ste va a ser el caso cada d\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>4.3. Por \u00faltimo, en el caso concreto de Bruno, la tesis no aclara los hechos: las verdades por las que es oportuno morir, tal como las describe Jaspers -y tal como las concibe, en general, el t\u00f3pico son propiamente verdades de fe. Deber\u00edan ser las proposiciones teol\u00f3gicas de Bruno.<\/p>\n<p>4.3.1. Ahora bien: Bruno estaba dispuesto, en Venecia y luego en Roma, a abjurar precisamente de sus tesis teol\u00f3gicas. Uno de los mejores conocedores de Bruno, Rodolfo Mondolfo, ha explicado del modo siguiente el cambio de Bruno en la fase final de su proceso:<\/p>\n<p>\u00abIgnoramos s\u00ed entre las restantes cuatro proposiciones her\u00e9ticas hab\u00eda otras de contenido netamente filos\u00f3fico; sin embargo, las dos mencionadas eran de importancia capital en la filosof\u00eda de Bruno; especialmente la pluralidad de los mundos, que mientras pod\u00eda preocupar a sus jueces por implicar a\u00fan problemas teol\u00f3gicos (como el de la Encarnaci\u00f3n que tendr\u00eda que realizarse en cada uno de los mundos innumerables), significaba para \u00e9l las doctrinas filos\u00f3ficas de la infinitud y unidad universales y de la correspondencia entre potencia y acto divinos&#8230;<\/p>\n<p>Lo cual explica la sensaci\u00f3n inmediata que tuvo Bruno de una diferencia sustancial entre el tribunal romano y el v\u00e9neto, a cuyas exhortaciones a retractarse hab\u00eda accedido. El tribunal v\u00e9neto le exig\u00eda \u00fanicamente una retractaci\u00f3n sobre el terreno de la fe religiosa, a la cual pod\u00eda someterse en virtud de su convicci\u00f3n y afirmaci\u00f3n constante de la misi\u00f3n pr\u00e1ctica (moral y social) de la religi\u00f3n. En cambio el tribunal romano le ped\u00eda adem\u00e1s un repudio de su misma filosof\u00eda, por considerarla condenada por toda la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, y sobre este terreno \u00e9l no pod\u00eda retractarse sin renegar de todo lo que hab\u00eda tomado m\u00e1s a pecho\u00bb (Rodolfo Mondolfo,<i> Tres fil\u00f3sofos del Renacimiento<\/i>, Buenos Aires, 1947, p. 31).<\/p>\n<p>4.4. La situaci\u00f3n resulta todav\u00eda mucho m\u00e1s complicada si se tiene en cuenta que aqu\u00ed no puede recurrirse a una distinci\u00f3n tajante entre ciencia positiva y filosof\u00eda: en la \u00e9poca &#8211; tambi\u00e9n para Galileo- ciencia es filosof\u00eda y viceversa.<\/p>\n<p>4.5.\u00a0 Con todo eso no se trata de negar la diferencia entre Galileo, que es un gran cient\u00edfico, y Bruno, que no lo es.<\/p>\n<p>4.6. Pero es evidente que hay que revisar la tesis, aparentemente tan clara, de las dos verdades heterog\u00e9neas.<\/p>\n<p>III.<\/p>\n<p>1.1. La demostrabilidad es interna al sistema cient\u00edfico te\u00f3rico, m\u00e1s o menos te\u00f3rico, por lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>1.1.1. Y la relaci\u00f3n a presupuestos y m\u00e9todos tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>1.2. Pero la decisi\u00f3n de hacer ciencia y creerla en alg\u00fan sentido, consider\u00e1ndola b\u00e1sica para la conducta, es externa a todo eso. Por tanto, tan incondicionada como cualquier otra.<\/p>\n<p>1.3. Lo mismo vale para el sentido com\u00fan razonable. La frase de Einstein4\u00a0 sobre la bomba.<\/p>\n<p>1.4. Por tanto, tambi\u00e9n el comportamiento racional, o incluso el cient\u00edfico, se basa en creencia. S\u00f3lo los teoremas formales son ajenos a la creencia, pero en cuanto tales carecen de significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.1. La contraposici\u00f3n (jaspersiana, por ejemplo) saber-creer esconde la verdadera: creencia racional-creencia irracional. Es verdad que \u00abracional&#8217; es muy problem\u00e1tico y no ha recibido a\u00fan aclaraci\u00f3n, ni quiz\u00e1 la reciba nunca del todo, y sea asint\u00f3tico. Lo cual har\u00eda m\u00e1s s\u00f3lida esta argumentaci\u00f3n. Pero la tesis contraria es peor:<\/p>\n<p>2.2. La falsa contraposici\u00f3n es ideol\u00f3gica:<\/p>\n<p>2.2.1. Construye un concepto de saber idealizado y falso, por extrapolaci\u00f3n al exterior del sistema de lo que es interior (no hay saber racional, hay conocimiento racional).<\/p>\n<p>2.2.1.1. De este modo hace creer que es inadecuado comprometerse y luchar por verdades racionales, porque la seguridad de \u00e9stas ser\u00eda obvia: cosa, como hemos visto, falsa.<\/p>\n<p>2.2.1.1.1. El teorema es certeza interna al sistema. La aplicaci\u00f3n del teorema es asunto tan moral como la de dogmas. Por eso hay responsabilidad moral del cient\u00edfico.<\/p>\n<p>2.2.2. Y as\u00ed puede contraponerle una creencia absoluta y personal<\/p>\n<p>2.2.2.1. Que no puede existir m\u00e1s que renunciado a la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>2.2.2.2. Y ser\u00eda accesible por otros supuestos procedimientos (el m\u00e9todo filos\u00f3fico, etc.) que no existen sino con la misma condici\u00f3n.<\/p>\n<p>2.2.3. Todo lo cual tiene una funci\u00f3n conservadora de la irracionalidad de la cultura, al hacer de la conducta racional algo de resultados tan claros y obvios cuanto sin importancia.<\/p>\n<p>3.1. Ahora bien: por debajo de todas las diferencias, Galileo y Bruno coinciden en afirmar precisamente la conducta racional y cr\u00edtica, frente a la autoridad, la tradici\u00f3n y el lugar com\u00fan.<\/p>\n<p>3.1.1. Galileo lo dice con su hermoso estilo tranquilo de trabajador de la raz\u00f3n. Tan contrario a toda autoridad que hasta desconf\u00eda de la suya propia.<\/p>\n<p>\u201cMi inquieto esp\u00edritu no puede evitar el ir dando vueltas como rueda de molino y con gran gasto de tiempo, porque el \u00faltimo pensamiento que se me ocurre a prop\u00f3sito de alguna novedad me hace mandar al agua todos los descubrimientos anteriores\u201d<\/p>\n<p>3.1.2. Bruno con la violencia del propagandista:<\/p>\n<p>\u201cNo valga como argumento ninguna autoridad de var\u00f3n, por excelente e ilustre que sea\u201d<\/p>\n<p>\u201cEs inicuo sentir por obediencia a otro, es mercenario, servil y contrario a la dignidad de la libertad humana sujetarse y someterse; es estupid\u00edsimo creer por costumbre, irracional admitir algo por la muchedumbre de los que as\u00ed opinan&#8230;\u201d<\/p>\n<p>\u201cHay que escuchar el clamor de la naturaleza\u201d<\/p>\n<p>Bruno, <i>Articuli 160 adversos mathematicos<\/i>. Dedicatoria Ad divum Rodolphum II imperatorem.<\/p>\n<p>3.2. Ambos son en ese sentido t\u00edpicos renovadores de la raz\u00f3n en la Edad Moderna, proclamadores de lo que Ortega llam\u00f3 la naturaleza luciferina de \u00e9sta, que proclama su &#8216;non serviam&#8217; frente a cualquier autoridad.<\/p>\n<p>3.2.1. Porque la experiencia ense\u00f1a (no demuestra) que para servir, la raz\u00f3n tiene que no ser sierva.<\/p>\n<p>3.2.1.1. Para servir al progresivo descubrimiento de verdades y a la progresiva destrucci\u00f3n de viejas falsedades.<\/p>\n<p>3.2.1.2. Lo cual supone decisi\u00f3n, vivir-en.<\/p>\n<p>3.3. Contra lo que dice Jaspers, Bruno y Galileo han vivido de lo mismo: del renacimiento de la raz\u00f3n en los comienzos de la Edad burguesa. -Tesis de la doble verdad.<\/p>\n<p>4. Con eso hemos despejado el terreno de interpretaciones ideol\u00f3gicas disimuladas. El caso de Bruno y Galileo nos confirma que toda actitud racional -salvo en las ciencias formales puras- es creencia. No es verdad que la actividad intelectual racional sea un mero juego infalible, frente al cual exista, con sus fuentes, otro modo de conocer y conducirse que sea tambi\u00e9n filos\u00f3fico. Eso es afirmaci\u00f3n ideol\u00f3gica. No es que lo uno sea saber y lo otro creer. Son dos creencias.<\/p>\n<p>Ahora, por redondear, vamos a recuperar la diferencia Bruno Galileo.<\/p>\n<p>IV.<\/p>\n<p>1. Muchas diferencias<\/p>\n<p>1.1.1.\u00a0 Galileo era un viejo de 70 a\u00f1os cuando abjur\u00f3<\/p>\n<p>1.1.2. Bruno ten\u00eda 53 a\u00f1os cuando muri\u00f3 en la hoguera, 44 cuando empez\u00f3<\/p>\n<p>1.2.1. Galileo es cient\u00edfico en acto, aunque sus grandes descubrimientos arranquen alguna vez de razonamientos incorrectos.<\/p>\n<p>1.2.2. Bruno es m\u00e1s un propagandista de la libertad de investigaci\u00f3n de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>2. Pero esta \u00faltima diferencia, que parecer\u00eda explicarlo todo, no explica nada.<\/p>\n<p>2.1. El caso Bacon<\/p>\n<p>\u201cQue el \u00e1nimo se acomode prudentemente a las ocasiones y oportunidades, en vez de hacer las cosas dura y obstinadamente\u201d (Bacon, <i>De dignitate et augmento scientiarum<\/i>).<\/p>\n<p>2.2. Bruno en cambio<\/p>\n<p>\u201cSi alguna raz\u00f3n, por nueva que sea, nos estimula y obliga, sea l\u00edcito a todo el mundo opinar libre y filos\u00f3ficamente en filosof\u00eda y manifestar su doctrina\u201d (Bruno, Acrotismus camoeracensis. Forma epistulae ad Rectorem Universitatis Parisiensis, <i>Opera latina<\/i> I,1, 57).<\/p>\n<p>3.\u00a0 La comparaci\u00f3n con Bacon es muy instructiva.<\/p>\n<p>3.1.1. La lucha contra los \u201c\u00eddolos\u00bb lo es tambi\u00e9n de Bruno.<\/p>\n<p>3.1.2. Y en m\u00e1s de un respecto se considera a \u00e9ste precursor de aquel.<\/p>\n<p>3.2.\u00a0 Hay casi identidad de misi\u00f3n, con diversidad de conducta, de \u00abt\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n<p>4. No es pues diferencia de verdades, sino de personas.<\/p>\n<p>4.1. Sin juzgar.<\/p>\n<p>4.1.1. Por la diversidad de las circunstancias.(Contra el t\u00f3pico).<\/p>\n<p>4.2. Registrar.<\/p>\n<p>5.1. Y no olvidar, como cient\u00edficos, que no hay por un lado creencia, decisiva existencialmente y ni necesitada ni susceptible de justificaci\u00f3n racional; y, por otro lado, un saber totalmente justificado, pero que no sirve moralmente para nada.<\/p>\n<p>5.2. La situaci\u00f3n es que todo es creencia, y que la que se esfuerza por ser racional requiere tanto esfuerzo moral como la irracionalista -seguramente m\u00e1s, porque exige esp\u00edritu cr\u00edtico y autocr\u00edtico.<\/p>\n<p>5.3. Observar el mecanicismo de los espiritualismos irracionalistas.<\/p>\n<p><u>Notas SLA:<\/u><\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p>1) Como se indic\u00f3, sobre el asunto Bruno-Galileo, creer-saber, puede consultarse un art\u00edculo de Sacrist\u00e1n para una revista de estudiantes de filosof\u00eda fechado el 3.XII.1967 -\u201cUn problema para tesina de filosof\u00eda\u201d (<i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, op. cit, pp.351-355), directamente relacionado sin duda con esta conferencia.<u><\/u><\/p>\n<p>2) Sobre Cop\u00e9rnico, esta nota de su traducci\u00f3n de <i>Historia del Esp\u00edritu griego<\/i> (p. 282):<\/p>\n<p>\u201c<i>Desde la \u00e9poca de redacci\u00f3n de este libro de Nestle [Griechische Geitesgeschichte.Vom Homer bis Lukian [Historia del esp\u00edritu griego],1944], la investigaci\u00f3n de la historia de la ciencia ha subrayado a\u00fan m\u00e1s la importancia del descubrimiento de Aristarco y de su influencia en Cop\u00e9rnico. La eliminaci\u00f3n de la referencia a Aristarco en el pr\u00f3logo impreso del De revolutionibus (impreso p\u00f3stumamente) se debe al editor y amigo de Cop\u00e9rnico que, con cierto fundamento, crey\u00f3 poder evitar as\u00ed ataques religiosos al astr\u00f3nomo: no citando m\u00e1s que a pitag\u00f3ricos, la tesis helioc\u00e9ntrica parec\u00eda \u201cmera hip\u00f3tesis matem\u00e1tica\u201d, no materialmente cre\u00edda; as\u00ed se evitaba chocar con la autoridad. Citar a Aristarco era en cambio confesar el heliocentrismo como plena teor\u00eda f\u00edsica. Y esto no era a\u00fan posible 50 a\u00f1os m\u00e1s tarde, como prueban los procesos contra Bruno y Galileo.<\/i>\u201d<\/p>\n<p>3) Sobre la noci\u00f3n de creencia, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n en \u201cUn problema para tesina de filosof\u00eda\u201d (<i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 353-354):<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) <i>Lo esencial en todo esto es que en la ciencia real, no en la formal, no hay demostrabilidad absoluta. Y no la hay porque la relaci\u00f3n de fundamentaci\u00f3n o \u201cdemostrabilidad\u201d es interna al sistema cient\u00edfico te\u00f3rico (m\u00e1s o menos te\u00f3rico, por lo dem\u00e1s, lo que quiere decir que la relaci\u00f3n de fundamentaci\u00f3n estar\u00e1 m\u00e1s o menos determinada seg\u00fan los casos). En cambio, la decisi\u00f3n de hacer ciencia y de creerla (en alg\u00fan sentido de \u201ccreer\u201d que habr\u00eda que precisar), consider\u00e1ndola as\u00ed b\u00e1sica para la conducta, es externa al sistema te\u00f3rico. Por tanto, es tan incondicionada como cualquier otra decisi\u00f3n. N\u00f3tese que lo mismo vale para todas las decisiones vitales del sentido com\u00fan: seg\u00fan una c\u00e9lebre observaci\u00f3n de Einstein no se puede demostrar la proposici\u00f3n \u201cNo hay que exterminar a la humanidad\u201d, sino que la gente, por decisi\u00f3n absoluta, como dice Jaspers, nos dividimos en los que somos contrarios al uso de la bomba at\u00f3mica y los que le son favorables. En suma: tambi\u00e9n el comportamiento racional, un \u00e1pice del cual es el cient\u00edfico, se basa en creencia, no en \u201cprueba\u201d. S\u00f3lo los teoremas formales (interpretados -en el sentido genialmente anticipado por Kant- como lo que hoy llamamos implicaciones estrictas con la pr\u00f3tasis expresa) son independientes de la creencia y carecen al mismo tiempo de significaci\u00f3n real<\/i>.\u201d<\/p>\n<p>Igualmente, en su rese\u00f1a de J. Moster\u00edn, <i>Racionalidad y acci\u00f3n humana, <\/i>\u00a0<i>Mundo Cient\u00edfico<\/i>\u00a0 n\u00fam.1, pp. 106-107 (ahora reimpreso en M. Sacrist\u00e1n, <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/i>, Trotta, Madrid, 2008, edici\u00f3n de Albert Domingo Curto), apuntaba Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) <i>Este optimismo se hace a veces cientificista. De vez en cuando, dentro de una tradici\u00f3n neopositivista, como cuando hace intervenir esa pieza inevitable de \u201cfilosof\u00eda cientificista perenne\u201d que es el criterio de los competentes, entender el cual es condici\u00f3n de la racionalidad creencial. El mismo ejemplo que aduce Moster\u00edn se burla un poco del criterio de los competentes y sugiere que, junto a ese criterio, habr\u00eda que introducir en la racionalidad creencial y en la pr\u00e1ctica un criterio de docta ignorancia, por as\u00ed decirlo, que autoriza a prescindir en ciertos casos de las opiniones de los cient\u00edficos. El ejemplo de Moster\u00edn es la deriva continental: el creyente racional ha de admitir la opini\u00f3n dominante al respecto entre los ge\u00f3logos competentes. Pero ocurre que que en una generaci\u00f3n esa opini\u00f3n ha cambiado dos veces: hace poco m\u00e1s de treinta a\u00f1os se ense\u00f1aba en el bachillerato la tesis de la deriva continental en la versi\u00f3n de Wegener; luego se olvid\u00f3, y hoy se vuelve a ense\u00f1ar con otra explicaci\u00f3n. Parece bueno recomendar al creyente racional y, sobre todo, al agente racional que, cuando ello sea posible, procure decidir con independencia de si los continentes se deslizan o no<\/i>.\u201d<\/p>\n<p>Sobre fe y creencia, matizaba Sacrist\u00e1n en\u00a0 \u201cLa militancia de los cristianos en el partido comunista\u201d (<i>Materiales <\/i>\u00a0n\u00fam 1, 1977):<\/p>\n<p>\u201c<i>En toda conducta razonable va impl\u00edcita una creencia. Pero esa creencia es una expectativa basada en experiencia colectiva y en razonamiento controlable en principio por cualquier ser humano. La creencia empieza por ser, dicho sea de paso, un factor de la supervivencia de la especie. Tambi\u00e9n los animales superiores tienen creencias de estructura y funcionamiento parecidos a los de las humanas creencias sobre la luz del sol, sobre los alimentos, etc; creencias, y no s\u00f3lo instintos, como lo prueba el que sean capaces de rectificar algunas de sus creencias y de adoptar otras nuevas cuando con las anteriores falla la satisfacci\u00f3n de un instinto. La creencia es, para numerosas especies animales, incluida la nuestra, una fuerza productiva fundamental de la reproducci\u00f3n simple de la vida y de la reproducci\u00f3n ampliada biol\u00f3gica; y, adem\u00e1s, para nuestra especie, es una fuerza productiva de la reproducci\u00f3n ampliada total: de esa fuerza nacen ideas razonables para conductas complicadas, a veces ideas cient\u00edficas, y a veces incluso revolucionarias; pero siempre construidas con experiencia com\u00fan y razonamiento controlable.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La creencia cristiana -o, en general, te\u00edsta- no es eso. Es creer en lo que no se basa en experiencia com\u00fan ni en razonamiento controlable, ni siquiera en naturaleza. Es, como dec\u00edan los catecismos, \u201ccreer lo que no vemos\u201d, en el sentido de creer lo inveros\u00edmil&#8230; El cristiano, en cuanto hombre, tiene creencias sensatas, como el hombre reaccionario, o como el comunista, o, por lo que hace al caso, como el orangut\u00e1n. Pero en cuanto cristiano no tienen creencia, sino<b> <\/b>fe. El mismo cristiano piensa que la fe no es creencia normalmente humana, sino virtud teologal, don gratuito de Dios.<\/i>\u201d<\/p>\n<p>4) Sobre Einstein, esta voz -escrita en colaboraci\u00f3n con M\u00aa Angeles Liz\u00f3n- para el calendario <i>Temps de Gent 1984<\/i>:<\/p>\n<p>\u201c<i>Hombre simple y pac\u00edfico, siempre interesado apasionada y activamente por la justicia y la responsabilidad c\u00edvica. Jud\u00edo alem\u00e1n de origen, trabaja y reside en Suiza, Checoeslovaquia y los Estados Unidos. En 1905, siendo un simple empleado de una oficina suiza de patentes, publica el primero de sus importantes estudios sobre la teor\u00eda de la relatividad. Realiz\u00f3, entre otras, investigaciones sistem\u00e1ticas sobre la teor\u00eda cin\u00e9tica de los gases y la de los calores espec\u00edficos; sobre estad\u00edstica, mec\u00e1nica relativista y c\u00e1lculos de coeficientes de radiaci\u00f3n y absorci\u00f3n. Su contribuci\u00f3n m\u00e1s importante en el campo de la f\u00edsica fue la teor\u00eda de la relatividad restringida (1905) y la teor\u00eda de la relatividad general (1916) que supusieron una ruptura con el importante esquema de la f\u00edsica newtoniana. Miembro honor\u00edfico de numerosas academias y sociedades cient\u00edficas, cofundador de la Universidad de Jerusal\u00e9n, declin\u00f3 la presidencia de Estado de Israel y continu\u00f3 trabajando en el Instituto de Estudios Superiores de New Jersey hasta su muerte. Al morir ya hab\u00eda cambiado el rumbo de la f\u00edsica y abierto la era at\u00f3mica<\/i>.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace algo m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, el 13 de febrero de 1967, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) imparti\u00f3 una conferencia en la Residencia (o Escuela) San Ant\u00f3n con el t\u00edtulo \u201cBruno y Galileo: creer y saber\u201d. Existen dos esquemas muy similares de su intervenci\u00f3n depositados en Reserva de la Biblioteca Central de la Universidad de Barcelona. Se incorporan aqu\u00ed los textos seleccionados por el propio Sacrist\u00e1n para acompa\u00f1ar su intervenci\u00f3n. <\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n particip\u00f3 con un breve escrito, fechado el 3 de diciembre de 1967, en una revista de los estudiantes de Filosof\u00eda de Barcelona. Su texto llevaba por t\u00edtulo: \u201cUn problema para tesina en filosof\u00eda\u201d. Ha sido reimpreso en Papeles de filosof\u00eda. Icaria, Barcelona, 1984, pp. 351-355. El lector har\u00e1 bien en repasarlo como complemento de esta conferencia.<\/p>\n<p>No era la primera que Sacrist\u00e1n se aproximaba a la figura de Galileo. Una de sus conferencias m\u00e1s recordadas, dictada en la facultad de Medicina de Barcelona en 1964, llev\u00f3 por t\u00edtulo: \u201cDetr\u00e1s de una medici\u00f3n de Galileo\u201d (el esquema de su intervenci\u00f3n se conserva igualmente en Reserva de la Biblioteca Central de la UB,\u00a0 Fondo Sacrist\u00e1n). De hecho, Sacrist\u00e1n hizo diversas y documentadas referencias a Galileo en sus clases de \u201cFundamentos de Filosof\u00eda\u201d tras su vuelta de la Universidad de M\u00fcnster, y en sus apuntes editados de 1956-57 y 1957-58 hay diversas referencias a la obra y al m\u00e9todo galileanos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tiene inter\u00e9s recordar algunas aproximaciones de Sacrist\u00e1n a la obra de Galileo Galilei:\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un apunte de Sacrist\u00e1n de las clases de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales 1983-1984 (pp. 10-12) en torno al papel de la experiencia (o de los experimentos) en la contrastaci\u00f3n de las teor\u00edas cient\u00edficas que, obviamente, no intenta\u00a0 defender la creencia de que todo trabajo te\u00f3rico elaborado y artificioso es bueno per se, independiente de toda empiria, pero s\u00ed hacer plausible la tesis de que el rechazo de una construcci\u00f3n te\u00f3rica por su car\u00e1cter rebuscado, artificioso o sofisticado puede tener efectos paralizadores. El ejemplo dado por Sacrist\u00e1n toma el caso de Galileo como ilustraci\u00f3n: <\/p>\n<p>Varios f\u00edsicos de la universidad del Par\u00eds del siglo XIV, y belgas, hab\u00edan llegado pr\u00e1cticamente a nociones que ser\u00edan poco tiempo despu\u00e9s caracter\u00edsticas de la nueva f\u00edsica. Por ejemplo, la noci\u00f3n de inercia (que no llamaban inercia, la llamaban \u201cimpetus\u201d, pero la noci\u00f3n es muy an\u00e1loga). Era la idea -completamente nueva, revolucionaria entonces, y contrapuesta a la f\u00edsica antigua y medieval- de que el estado de movimiento era una cosa tan natural como el estado de reposo, de que un cuerpo en movimiento puede seguir indefinidamente en ese estado -que es la base de la idea de la inercia, que el cuerpo permanezca en su estado sea cualquiera ese estado del principio y dejando aparte cuestiones de roce, etc. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esos f\u00edsicos del XIV (Nicol\u00e1s de Oresme, Burid\u00e1n) llegaron a esa idea simplemente por cr\u00edtica de la teor\u00eda del movimiento antiguo, de la teor\u00eda del movimiento mec\u00e1nico aristot\u00e9lico y escol\u00e1stico. Por ese camino llegaron a deducciones ya galileanas. Por ejemplo, muy cerca de la ley de ca\u00edda libre de los graves, que es quiz\u00e1 el punto angular del nacimiento de la ciencia moderna, la tesis de Galileo seg\u00fan la cual en el vac\u00edo todos los cuerpos, cualesquiera que sea su densidad, caen a la misma velocidad. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-782","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=782"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/782\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=782"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}