{"id":783,"date":"2007-07-20T00:00:00","date_gmt":"2007-07-20T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=783"},"modified":"2020-02-26T10:33:00","modified_gmt":"2020-02-26T09:33:00","slug":"mis-proposiciones-sobre-la-escuela-y-la-television","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=783","title":{"rendered":"Mis proposiciones sobre la escuela y la televisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Saggi<\/i><\/b><b><i> sulla politica e sulla societ\u00e0<\/i>, Meridiani Mondadori, Milano 1999\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>(\u201cCorriere della Sera\u201d, 29 ottobre 1975)\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Hasta Moravia me honra con sus deducciones. Se nota que son las deducciones de un hombre inteligente, pero tambi\u00e9n que s\u00f3lo gusta del \u00abplacer del texto\u00bb con la condici\u00f3n -como cualquier otro autor, por otra parte- de novelarlo.<br \/>\nComo novelista, ha visto en el episodio del crimen del Circeo y en la agresi\u00f3n de Cinecitt\u00e0, precisamente, dos episodios. Cristalinos, transparentes, cortados, cerrados: microcosmos perfectos a su manera. Hasta el punto de que, a trav\u00e9s de ese \u00abmodelo narrativo\u00bb, puede asimilar el crimen del Circeo a su relato de 1927 <i>Asesinato en el club de tenis<\/i>. Tambi\u00e9n yo, an\u00e1logamente, podr\u00eda asimilar la agresi\u00f3n subproletaria de Cinecitt\u00e0 a la agresi\u00f3n de los cuatro napolitanos a Maddalena, la mujer de <i>Accattone<\/i> (1961). Pero yo s\u00e9 que la agresi\u00f3n de los cuatro napolitanos a Maddalena, la mujer de Accattone, es id\u00edlica con respecto a esta otra del oto\u00f1o de 1975 en Cinecitt\u00e0: y encaja perfectamente en un c\u00f3digo de mala vida que no excluye la humanidad. Tambi\u00e9n Moravia deber\u00eda darse cuenta de que el asesinato del club de tenis es id\u00edlico con respecto al asesinato del Circeo del oto\u00f1o de 1975: no los une ninguna relaci\u00f3n hist\u00f3rica real. Entre los dos hay un salto cualitativo: un salto cualitativo debido a lo enorme de la cantidad. Un asesinato que en 1927 era la expresi\u00f3n de un ambiente <i>de \u00e9lite<\/i> es hoy la expresi\u00f3n de un ambiente <i>de masa<\/i>. El asesinato gratuito, \u00abgideano\u00bb, se ha convertido en un art\u00edculo de consumo. Una opci\u00f3n personal se ha convertido en una coacci\u00f3n colectiva. Lo cual no es poco.<br \/>\nF\u00edjense Moravia y el lector -en el mismo Corriere en el que apareci\u00f3 el escrito pol\u00e9mico sobre la \u00ababolici\u00f3n\u00bb (no, no \u00ababolici\u00f3n\u00bb: \u00absuspensi\u00f3n\u00bb) de la escuela obligatoria- en las fotograf\u00edas de los cuatro gamberros que hicieron en Mil\u00e1n lo mismo que los subproletarios en Cinecitt\u00e0 (robo r\u00e1pidamente agravado por violencia carnal con fines libidinosos). Son proletarios milaneses; es decir, est\u00e1n inmersos desde hace ya m\u00e1s de un siglo en el \u00abambiente vital\u00bb de la peque\u00f1a burgues\u00eda. El cuadro, pues, est\u00e1 completo.<br \/>\nNo obstante, al recuadro del Corriere que contiene las im\u00e1genes de esos cuatro canallas desenmascarados, a\u00f1adan Moravia y el lector con su fantas\u00eda los recuadros que contienen las im\u00e1genes de todos los posibles canallas an\u00e1logos sin desenmascarar. Si se pusieran en fila estos recuadros no bastar\u00eda con la distancia entre Roma y Mil\u00e1n. M\u00e1s a\u00fan: esos rostros descarnados, peligrosos, penosos, infelices, indescifrables, repelentes, siniestros, d\u00e9biles, presuntuosos, desprovistos de cualquier connotaci\u00f3n de clase (ni en sentido positivo ni en el negativo), son en realidad los rostros de toda la \u00abmasa\u00bb de la juventud italiana tal como es hoy.<br \/>\nEn mi art\u00edculo, con el que polemiza Moravia, escrib\u00ed muy claramente: la \u00abmasa\u00bb de los j\u00f3venes ignora el tradicional conflicto interior entre el bien y el mal; su opci\u00f3n es el endurecimiento, el fin de la piedad; y esto es as\u00ed casi por prejuicio, aprior\u00edsticamente: tanto si se trata de delincuentes como si se trata de buenos chicos infelices, la infelicidad no es una culpa menor, dije. Pero no pretendo que Moravia se interese por saber qu\u00e9 son hoy, en concreto, los j\u00f3venes. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de interesarse por eso? El no mira las cosas desde dentro, sino desde lejos. Por esto su inter\u00e9s no puede contemplar la concreci\u00f3n o la fisicidad.<br \/>\nSin embargo, yo dec\u00eda tambi\u00e9n en mi art\u00edculo que \u00abhacen falta miles de casos como esos de la juerga s\u00e1dica del Circeo o de agresividad brutal por problemas de tr\u00e1fico para que ocurran casos como los de los s\u00e1dicos de Parioli o los s\u00e1dicos de Torpignattara\u00bb. Este hecho estad\u00edstico, sociol\u00f3gico e ideol\u00f3gico, por el contrario, s\u00ed deber\u00eda interesar a Moravia, y deber\u00eda tomarlo en consideraci\u00f3n. De haberlo hecho, ni el episodio del Circeo ni el de Cinecitt\u00e0 le habr\u00edan parecido dos episodios cristalinos, transparentes, cortados, cerrados y absolutos sino dos confusas, magm\u00e1ticas, desordenadas, irreductibles y babeantes \u00abmuestras\u00bb de una calidad de vida. Y a Moravia le habr\u00eda sido imposible, por tanto, proseguir con su comparaci\u00f3n novelesca entre ambas, tan h\u00e1bil, incisiva y en el fondo tan llena de buen humor. Pues Moravia juega con los datos puramente externos: los contornos del relato. El contenido se reduce a cifra. No mostrar\u00e9 aqu\u00ed mi patente de entendido en el caso (patente obtenida a trav\u00e9s de mi modo de vivir) que me ha ofrecido la oportunidad de mirar a la cara cientos de veces durante cientos de noches a los protagonistas de centenares de episodios que prefiguran casos extremos y tr\u00e1gicos como los del Circeo y Cinecitt\u00e0. Me limitar\u00e9 a decir una sola cosa. Para Moravia (que lo ley\u00f3 en los peri\u00f3dicos), Rosaria Lopez es una figura abstracta, como la \u00abMujer de los bastones\u00bb o un <i>pr\u00f3sopon<\/i> tr\u00e1gico (tal vez del teatro de arte): es la \u00abArrabalera\u00bb. Y sobre esta base construye en parte su interpretaci\u00f3n. Por el contrario, \u00a1mira t\u00fa por donde!, yo conozco desde hace a\u00f1os al hermano de Rosaria Lopez: es un chico muy angustiado y angustiante, al que le gustar\u00eda ser operador de cine y que tiene un coche de carreras rojo&#8230; Me limito, como se puede ver, a proporcionar dos datos claros y sencillos. Pero falta poco para sacar al menos una primera deducci\u00f3n sociol\u00f3gica.<br \/>\nSabido todo esto (privado, y <i>por ello<\/i> concreto), llegamos a los puntos de inter\u00e9s general. Primero, porque se refieren en general a la civilizaci\u00f3n del consumo y a sus genocidios, y luego, porque afectan a mis \u00abmodestas proposiciones\u00bb de suspender la escuela obligatoria y la televisi\u00f3n. Sobre el primer punto, Moravia comete dos errores, debidos a inferencias que hace de mis textos, inferencias debidas, a su vez, a que Moravia atribuye mayor importancia a lo que no digo y \u00e9l adivina que a lo que digo.<br \/>\nA) Moravia, al reprocharme mi ingenua indignaci\u00f3n contra el consumismo, confunde continuamente el consumismo en general con el consumismo italiano aunque ha comprendido perfectamente mi obsesiva y por otra parte bastante evidente distinci\u00f3n entre los dos fen\u00f3menos. Ahora bien, si me reprochase una ingenua indignaci\u00f3n contra el consumismo en general, tendr\u00eda raz\u00f3n. Pero que demuestre que me indigno contra el consumismo en general; es decir: que aporte un texto m\u00edo que contenga una indignaci\u00f3n semejante. En realidad, en lo que concierne a la fase consumista del capitalismo mundial yo pienso exactamente lo mismo que Moravia. Si, por el contrario, me reprocha una ingenua indignaci\u00f3n contra el consumismo italiano, entonces se equivoca. Porque sin indignaci\u00f3n <i>ser\u00eda imposible hablar de ello<\/i>. Hay que excluir la posibilidad de la objetividad cuando la gesti\u00f3n de la revoluci\u00f3n consumista ha sido manipulada por los gobiernos italianos de un modo y en un contexto criminales. Que Moravia me demuestre lo contrario.<br \/>\nB) Moravia dice que el aburguesamiento consumista no elimina las clases sociales. Pero que me demuestre que yo haya dicho nunca semejante estupidez. Que aporte un texto m\u00edo que contenga semejante estupidez. El aburguesamiento forma parte de la lucha de clases. Por esto he citado hasta la obsesi\u00f3n las expresiones de Marx \u00abgenocidio\u00bb y \u00abgenocidio cultural\u00bb. La clase dominante, cuyo nuevo modo de producci\u00f3n ha creado una nueva forma de poder y, por consiguiente, una nueva forma de cultura, en estos a\u00f1os en Italia ha procedido al m\u00e1s completo y total genocidio de las culturas particularistas (populares) que recuerde la historia italiana. Los j\u00f3venes subproletarios romanos han perdido \u00abhe de repetirlo por en\u00e9sima vez?) su \u00abcultura\u00bb, es decir, su modo de ser, de comportarse, de hablar, de juzgar la realidad: se les ha proporcionado un modo de vida burgu\u00e9s (consumista): han sido, cl\u00e1sicamente, destruidos y aburguesados. Su connotaci\u00f3n clasista es ahora, pues, puramente econ\u00f3mica, ya no es tambi\u00e9n cultural. La cultura de las clases subalternas ya (casi) no existe: existe tan s\u00f3lo la econom\u00eda de las clases subalternas. He repetido ya una infinidad de veces en estos malditos art\u00edculos m\u00edos que la atroz infelicidad o la agresividad criminal de los j\u00f3venes proletarios y subproletarios se deriva precisamente del desequilibrio entre cultura y condici\u00f3n econ\u00f3mica: de la imposibilidad de realizar (salvo mim\u00e9ticamente) modelos culturales burgueses a causa de la persistente pobreza enmascarada por una mejora ilusoria del nivel de vida.<br \/>\nPasemos entonces a la escuela obligatoria y a la televisi\u00f3n. Vaya por delante que mis \u00abdos modestas proposiciones\u00bb de abolici\u00f3n pretend\u00edan claramente referirse a una abolici\u00f3n provisional. Dec\u00eda, en aras de la exactitud, \u00aben espera de tiempos mejores, es decir, de <i>otro <\/i>desarrollo. Este es el nudo de la cuesti\u00f3n\u00bb. En otras palabras: convocaba al PCI, a las mejores fuerzas de la izquierda, etc\u00e9tera, cuyo inter\u00e9s por una reforma radical de la escuela y de la televisi\u00f3n no deber\u00eda ser puesto en duda: pues es algo esencial para la transformaci\u00f3n del \u00abdesarrollo\u00bb.<br \/>\nEn espera de esa reforma radical, ser\u00eda mejor abolir (s\u00e9 que es ut\u00f3pico, pero estoy firmemente convencido de ello) tanto la escuela obligatoria como la televisi\u00f3n: porque cada d\u00eda que pasa es fatal tanto para los escolares como para los telespectadores&#8230;<br \/>\nEn este punto estoy completamente de acuerdo con Moravia, como \u00e9l est\u00e1 completamente de acuerdo conmigo. Pues mi propuesta de \u00ababolici\u00f3n\u00bb -una vez m\u00e1s- no es sino la met\u00e1fora de una reforma radical: y Moravia y yo compartimos ciertamente las mismas ideas a prop\u00f3sito de esa reforma.<br \/>\nAyer mismo, improvisando en un debate con ense\u00f1antes en un seminario celebrado en Lecce, esboc\u00e9 la que, en mi opini\u00f3n, deber\u00eda ser la escuela obligatoria; y dije casi punto por punto justamente las mismas cosas que Moravia (a\u00f1ad\u00ed, como materias de esta nueva escuela obligatoria, la escuela gu\u00eda, con anexos de urbanidad en la calle, problemas burocr\u00e1ticos de todo tipo, elementos de urbanismo, ecolog\u00eda, higiene, sexo, etc\u00e9tera. Y, sobre todo, a\u00f1adir\u00eda, muchas lecturas, muchas lecturas libres libremente comentadas).<br \/>\nEn cuanto a la televisi\u00f3n, mi propuesta de reforma radical es \u00e9sta: es necesario hacer una televisi\u00f3n abierta a los partidos, es decir, culturalmente pluralista. Es el \u00fanico modo de que pierda su horrendo valor carism\u00e1tico, su intolerable oficialidad. De lo contrario, los partidos -como es bien sabido- se descuartizan en el seno de la televisi\u00f3n, detr\u00e1s del escenario, reparti\u00e9ndose (hasta ahora abyectamente) el poder televisivo. Se tratar\u00eda, pues, de regular y sacar a la luz esta situaci\u00f3n, convirti\u00e9ndola as\u00ed en democr\u00e1tica. Cualquier partido deber\u00eda tener derecho a sus emisiones. De este modo cualquier espectador ser\u00eda llamado a escoger y a criticar, es decir, a ser coautor, en vez de ser un miserable que ve y escucha, tanto m\u00e1s reprimido cuanto m\u00e1s adulado. Cualquier partido deber\u00eda tener derecho, por ejemplo, a su informativo; para que el telespectador pueda escoger las noticias o compararlas con las otras dejando as\u00ed de sufrirlas. A\u00f1adir\u00e9, adem\u00e1s, que cualquier partido deber\u00eda gestionar tambi\u00e9n los dem\u00e1s programas (tal vez proporcionalmente a su representaci\u00f3n en el Parlamento). Nacer\u00eda una estupenda competencia, y el nivel de los programas (tambi\u00e9n el espectacular) subir\u00eda de golpe. <i>Voil\u00e0<\/i>.<\/p>\n<p>AP\u00c9NDICE<\/p>\n<p>Si el atribuirme novelescamente un odio teol\u00f3gico contra el consumismo en general, como fen\u00f3meno tard\u00edo del capitalismo -atribuci\u00f3n, repito, injusta porque mi odio teol\u00f3gico se dirige por entero contra el <i>consumismo italiano<\/i>, del mismo modo que no se dirige contra la televisi\u00f3n, sino contra la <i>televisi\u00f3n italiana<\/i>, no contra la <i>escuela obligatoria<\/i> sino contra la <i>escuela obligatoria italiana<\/i>&#8211; me hace merecedor por parte de Moravia del calificativo de prerrafaelita, ya es algo. En otra ocasi\u00f3n, Moravia me trat\u00f3 de cat\u00f3lico (como si los cat\u00f3licos, por definici\u00f3n, se indignasen, fuesen quijotescos o descubriesen alguna vez el flanco). Prerrafaelita es ya un calificativo de transici\u00f3n hacia eso que, en lo que a m\u00ed se refiere, considero justo: es decir, reformista, luterano, si se puede atribuir alg\u00fan significado a estos calificativos novelescos.<\/p>\n<p>Il Corriere della Sera, 29 de octubre de 1975.<\/p>\n<p><strong><i>Le<\/i><\/strong><i><strong> mie proposte su scuola e Tv\u00a0<\/strong> <\/i><\/p>\n<p>Anche Moravia mi onora deile sue illazioni. Sono illazioni di uomo intelligente, si sa; ma si sa anche che egli prova il \u00abpiacere del testo\u00bb solo a patto, come ogni autore del resto, di romanzarlo.<br \/>\nIn quanto romanziere egli ha visto nell\u2019episodio del massacro del Circeo e nell\u2019aggressione di Cinecitt\u00e0, appunto, due episodi. Cristallini, trasparenti, incisi, chiusi: rnicrocosmi a loro modo perfetti. Tanto \u00e8 vero che, attraverso un simile \u00abmodello narrativo\u00bb, egli pu\u00f2 assimilare il massacro del Circeo al suo racconto del 1927 <i>Delitto al circolo di tennis<\/i>. Anch\u2019io, analogamente, potrei assimilare l\u2019aggressione sottoproletaria di Cinecitt\u00e0 all\u2019aggressione dei quattro napoletani a Maddalena, la donna di <i>Accatone<\/i> (1961). Ma io so che l\u2019aggressione dei quattro napoletani a Maddalena, la donna di Accattone, rispetto a quella dell\u2019autunno del \u201875 a Cinecitt\u00e0, \u00e8 idillica: e rientra perfettamente in un codice di malavita in cui non \u00e8 esclusa l\u2019umanit\u00e0. Anche Moravia dovrebbe accorgersi che il delitto al circolo di tennis, rispetto al delitto del Circeo dell\u2019autunno 1975, \u00e8 idillico: e nessuna reale relazione storica li unisce. Tra i due c\u2019\u00e8 un salto di qualit\u00e0: salto di qualit\u00e0 che \u00e8 dovuto all\u2019enorme quantit\u00e0. Un delitto che nel 1927 era espresso da un ambiente <i>di \u00e9lite<\/i>, oggi \u00e8 espresso da un ambiente <i>di massa<\/i>. II delitto gratuito \u00abgidiano\u00bb \u00e8 diventato un genere di consumo. Una scelta personale \u00e8 diventata una coazione collettiva. Non \u00e8 poco.<br \/>\nMoravia e il lettore guardino &#8211; nello stesso \u00abCorriere\u00bb in cui \u00e8 uscito lo scritto polemico sull\u2019\u00ababolizione\u00bb (no, non \u00ababolizione\u00bb: \u00absospensione\u00bb) della scuola d\u2019obbligo &#8211; le fotografie dei quattro teppisti che hanno compiuto a Milano la stessa impresa dei sottoproletari di Cinecitt\u00e0 (rapina aggravata, ratto a fine di libidine, violenza carnale). Sono proletari milanesi, cio\u00e8 gi\u00e0 da un secolo e pi\u00f9 rientrati nell\u2019\u00abambiente vitale\u00bb della piccola borghesia. Il quadro dunque \u00e8 completato.<br \/>\nMa Moravia e il lettore aggiungano, con la loro fantasia, ai riquadri del \u00abCorriere\u00bb contenenti le immagini dei quattro mascalzoni smascherati, i riquadri contenenti le immagini di tutti i possibili mascalzoni analoghi non smascherati. A mettere in fila tali riquadri non basterebbe la distanza tra Roma e Milano. Anzi, dir\u00f2 di pi\u00f9: quei visi scavati, pericolosi, penosi, infelici, indecifrabili, scostanti, sinistri, deboli, presuntuosi, privi di alcuna connotazione di classe (in senso n\u00e9 positivo n\u00e9 negativo), sono in realt\u00e0 i visi di tutta la \u00abmassa\u00bb della giovent\u00f9 italiana com\u2019\u00e8 oggi.<br \/>\nNel mio articolo con cui Moravia polemizza, l\u2019avevo scritto ben chiaro: la \u00abmassa\u00bb dei giovani ignora il tradizionale conflitto interiore tra bene e male; la sua scelta \u00e8 l\u2019impietrimento, la fine della piet\u00e0; e ci\u00f2 quasi per partito preso, aprioristicamente: sia che si tratti di delinquenti, sia che si tratti di bravi ragazzi infelici &#8211; l\u2019infelicit\u00e0 non \u00e8 una colpa minore, dicevo. Ma non pretendo che Moravia si interessi di ci\u00f2 che sono in concreto i giovani oggi. Perch\u00e9 dovrebbe interessarsene? Egli non guarda le cose stando in mezzo, ma da lontano. Perci\u00f2 il suo interesse non pu\u00f2 riguardare la concretezza o la fisicit\u00e0.<br \/>\nIo per\u00f2 dicevo anche, in quel mio articolo, che \u00aboccorrono migliaia di casi come quelli della festicciola sadica del Circeo o di aggressivit\u00e0 brutale per ragioni di traffico, perch\u00e9 si realizzino casi come quelli de sadici pariolini o dei sadici di Torpignattara\u00bb. Questo fatto statistico, sociologico, ideologico, doveva interessare invece Moravia, e doveva essere da lui preso in considerazione. Se ci\u00f2 fosse avvenuto, sia l\u2019episodio del Circeo sia l\u2019episodio di Cinecitt\u00e0 non gli sarebbero apparsi come due episodi cristallini, trasparenti, incisi, chiusi, assoluti, ma come due confusi, magmatici, disordinati, irriducibili, sbavanti \u00abcampioni\u00bb di una qualit\u00e0 di vita. E sarebbe stato dunque impossibile a Moravia eseguire il confronto romanzesco tra i due, cos\u00ec abile, saettante, e in fondo cos\u00ec pieno di buon umore. Moravia infatti gioca sui puri dati esterni: i contorni del racconto. Il contenuto \u00e8 ridotto a cifra. Non esibir\u00f2 a questo punto la mia patente di intenditore in concreto: patente ottenuta attraverso il mio modo di esistenza, che mi ha offerto l\u2019occasione di guardare in faccia centinaia di volte per centinaia di sere i protagonisti delle centinaia di episodi che prefigurano casi estremi e tragici come quelli del Circeo e Cinecitt\u00e0. Mi limiter\u00f2 a dire solo una cosa. Per Moravia (che l\u2019ha letto nei giornali) Rosaria Lopez \u00e8 una figura astratta, come la \u00abDonna di Bastoni\u00bb o un <i>pr\u00f3sopon<\/i> tragico (magari da teatro dell\u2019arte): essa \u00e8 la \u00abBorgatara\u00bb. E su ci\u00f2 egli costruisce parte della sua interpretazione. Io invece, guarda un po\u2019!, conosco gi\u00e0 da molti anni il fratello di Rosaria Lopez: \u00e8 un ragazzo molto angosciato e angosciante, che vorrebbe fare l\u2019operatore cinematografico e possiede una macchina da corsa rossa&#8230; Mi limito, come si vede, a fornire due dati puri e semplici. Ma ci vuol poco a trarre almeno qualche prima deduzione sociologica.<br \/>\nPremesso tutto questo (privato e <i>perci\u00f2<\/i> concreto), veniamo ai punti di interesse generale. Prima, per quanto riguarda in genere la civilt\u00e0 dei consumi e i suoi genocidi, e poi per quanto r\u00edguarda le mie due \u00abmodeste proposte\u00bb di sospendere la scuola d\u2019obbligo e la televisione. Sul primo punto, Moravia commette due errori, dovuti alle illazioni sui miei testi. Illazioni dovute a loro volta al fatto che Moravia attribuisce maggiore importanza a ci\u00f2 che non dico, e che egli indovina, che a ci\u00f2 che dico.<br \/>\nA) Moravia nel rimproverarmi la mia ingenua indignazione contro il consumismo, confonde continuamente il consumismo in generale col consumismo italiano; bench\u00e9 egli abbia perfettamente capito la mia ossessiva e peraltro abbastanza ovvia distinzione tra i due fenomeni. Ora, se egli mi rimproverasse un\u2019ingenua indignazione contro il consumismo in generale, avrebbe ragione. Ma mi provi che io mi indigno contro il consumismo in generale: produca cio\u00e8 un mio testo contenente una simile indignazione. In realt\u00e0, per quanto riguarda la fase consumistica del capitalismo mondiale io la penso esattamente come Moravia. Se invece egli mi rimprovera un\u2019ingenua indignazione contro il consumismo italiano, allora egli ha torto. Perch\u00e9 senza indignazione <i>sarebbe impossibile parlarne<\/i>. \u00c8 da escludere la possibilit\u00e0 dell\u2019oggettivit\u00e0, quando la gestione della rivoluzione consumistica \u00e8 stata manipolata dai governanti italiani in un modo e in un contesto criminale. Moravia mi provi il contrario.<br \/>\nB) Moravia dice che la borghesizzazione consumistica non abolisce le classi sociali. Ma mi provi che io ho mai detto una simile sciocchezza. Mi produca un mio testo dove sia contenuta una simile sciocchezza. La borghesizzazione fa parte della lotta di classe. Ed \u00e8 per questo che io ho citato e cito fino all\u2019ossessione l\u2019espressione di Marx \u00abgenocidio\u00bb, \u00abgenocidio culturale\u00bb. La classe dominante, il cui nuovo modo di produzione ha creato una nuova forma di potere e quindi una nuova forma di cultura, ha proceduto in questi anni in Italia al pi\u00f9 completo e totale genocidio di culture particolaristiche (popolari) che la storia italiana ricordi. I giovani sottoproletari romani hanno perduto (devo ripeterlo per l\u2019ennesima volta?) la loro \u00abcultura\u00bb, cio\u00e8 il loro modo di essere, di comportarsi, di parlare, di giudicare la realt\u00e0: a loro \u00e8 stato fornito un modello di vita borghese (consumistico): essi sono stati cio\u00e8, classicamente, distrutti e borghesizzati. La loro connotazione classista \u00e8 dunque ora puramente economica e non pi\u00f9 anche culturale. La cultura delle classi subalterne non esiste (quasi) pi\u00f9: esiste soltanto l\u2019economia delie classi subalterne. E ho ripetuto gi\u00e0 un\u2019infinit\u00e0 di volte in questi miei maledetti articoli che l\u2019atroce infelicit\u00e0 o aggressivit\u00e0 criminale dei giovani proletari e sottoproletari deriva appunto dallo scompenso tra cultura e condizione economica: dall\u2019impossibilit\u00e0 di realizzare (se non mimeticamente) modelli culturali borghesi a causa della persistente povert\u00e0 mascherata da un illusorio miglioramento del tenore di vita.<br \/>\nPassiamo ora alla scuola d\u2019obbligo e alla televisione. Intanto va detto che le mie \u00abdue modeste proposte\u00bb di abolizione intendevano chiaramente riferirsi a una abolizione provvisoria. Dicevo, per la precisione: \u00abin attesa di tempi migliori: cio\u00e8 di un <i>altro<\/i> sviluppo &#8211; ed \u00e8 questo il nodo della questione\u00bb. In altre parole chiamavo in causa il Pci, le migliori forze di sinistra ecc., il cui interesse per una radicale riforma della scuola e della televisione non dovrebbe essere messo in dubbio: se \u00e8 essenziale alla trasformazione dello \u00absviluppo\u00bb.<br \/>\nIn attesa di una tale radicale riforma, sarebbe meglio abolire (lo so che \u00e8 utopistico, ma ne sono lo stesso fermamente convinto) sia la scuola d\u2019obbligo che la televisione: perch\u00e9 ogni giorno che passa \u00e8 fatale sia per gli scolari che per i telespettatori&#8230;<br \/>\nA questo punto mi ritrovo perfettamente d\u2019accordo con Moravia, come egli del resto si ritrova perfettamente d\u2019accordo con me. Infatti la mia proposta di \u00ababolizione\u00bb &#8211; ancora una volta &#8211; non \u00e8 che la metafora di una radicale riforma: e Moravia e io, a proposito di tale riforma, non possiamo certo che avere le stesse idee.<br \/>\nSoltanto ieri, improvvisando a un dibattito con degli insegnanti &#8211;\u00a0 in un seminario tenuto a Lecce &#8211;\u00a0 delineavo quella che secondo me dovrebbe essere la scuola d\u2019obbligo: e dicevo appunto quasi esattamente le stesse cose di Moravia (aggiungevo, come materia di tale nuova scuola d\u2019obbligo, la scuola guida, con annesso galateo stradale, problemi burocratici di ogni tipo, elementi di urbanistica, ecologia, igiene, sesso, ecc. E soprattutto, aggiungerei, molte letture, molte libere letture liberamente commentate).<br \/>\nQuanto alla televisione la mia proposta di radicale riforma \u00e8 questa: bisogna rendere la televisione partitica e cio\u00e8, culturalmente, pluralistica. \u00c8 l\u2019unico modo perch\u00e9 essa perda il suo orrendo valore carismatico, la sua intollerabile ufficialit\u00e0. Inoltre, i partiti &#8211; com\u2019\u00e8 ben noto &#8211; si sbranano all\u2019interno della televisione, dietro le quinte, dividendosi (finora abiettamente) il potere televisivo. Si tratterebbe dunque di codificare e di portare alla luce del sole questa situazione di fatto: rendendola cos\u00ec democratica. Ogni Partito dovrebbe avere diritto alle sue trasmissioni. In modo che ogni spettatore sarebbe chiamato a scegliere e a criticare, cio\u00e8 a essere coautore, anzich\u00e9 essere un tapino che vede e ascolta, tanto pi\u00f9 represso quanto pi\u00f9 adulato. Ogni Partito dovrebbe avere il diritto, per esempio, al suo telegiornale; perch\u00e9 il telespettatore possa scegliere le notizie, o confrontarle con la altre, cessando dunque di subirle. Inoltre direi che ogni Partito dovrebbe gestire anche gli altri programmi (magari proporzionalmente alla sua rappresentanza al Parlamento). Nascerebbe una stupenda concorrenza, e il livello (anche quello spettacolare) dei progranmi, salirebbe di colpo. <i>Voil\u00e0<\/i>.<\/p>\n<p>APPENDICE<\/p>\n<p>Se l\u2019attribuirmi romanzescamente un odio teologico contro il consumismo in generale, come fenomeno seriore del capitalismo (attribuzione, ripeto, ingiusta, perch\u00e9 il mio odio teologico va tutto contro il <i>consumismo italiano<\/i>, come esso non va contro la televisione, ma contro la <i>tevisione italiana<\/i>, non contro la scuola d\u2019obbligo, ma contro la <i>scuola d\u2019obbligo italiana<\/i>) mi fa meritare da parte di Moravia la qualifica di preraffaellita, \u00e8 gi\u00e0 qualcosa. In altra occasione Moravia mi aveva dato del cattolico (quasi che i cattolici per definizione si indignassero, o fossero donchisciotteschi, o scoprissero qualche volta il fianco&#8230;). Preraffaellita \u00e8 gi\u00e0 una qualifica di passaggio verso quella che, quanto a me, riterrei giusta: cio\u00e8 riformista, luterano, se fosse attribuibile qualche significato a queste qualifiche romanzesche.<\/p>\n<p>\u00abCorriere della Sera\u00bb, 29 ottobre 1975<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le mie proposte su scuola e Tv   <\/p>\n<p>Saggi sulla politica e sulla societ\u00e0, Meridiani Mondadori, Milano 1999  (\u201cCorriere della Sera\u201d, 29 ottobre 1975) . <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-783","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/783","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=783"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/783\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=783"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=783"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=783"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}