{"id":79,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=79"},"modified":"2020-02-12T11:57:33","modified_gmt":"2020-02-12T10:57:33","slug":"que-quieren-quienes-protestan-en-genova","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=79","title":{"rendered":"Qu\u00e9 quieren quienes protestan en G\u00e9nova"},"content":{"rendered":"<p><b>New York Times, 20 de julio de 2001<br \/>\n<\/b><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.nytimes.com\/2001\/07\/20\/opinion\/20HARDT.html\">http:\/\/www.nytimes.com\/2001\/07\/20\/opinion\/20HARDT.html<\/a><\/p>\n<p>G\u00e9nova, esa ciudad renacentista conocida tanto por su apertura como por su sofisticada sabidur\u00eda pol\u00edtica, est\u00e1 en crisis este pr\u00f3ximo fin de semana. Deber\u00eda haber abierto sus puertas de par en par a la celebraci\u00f3n de esta cumbre de los l\u00edderes m\u00e1s poderosos del mundo. En lugar de eso, G\u00e9nova se ha visto transformada en una fortaleza medieval de barricadas y controles de alta tecnolog\u00eda. La ideolog\u00eda dominante sobre la forma de globalizaci\u00f3n actual afirma que no hay alternativa.<br \/>\nLo que resulta extra\u00f1o es que esta idea impone restricciones a quienes se quiere controlar, tanto como a quienes ejercen el control.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes del G8 no tienen otra opci\u00f3n que intentar poner en escena un espect\u00e1culo pol\u00edtico sofisticado. Intentan mostrarse como personas caritativas con fines transparentes. Prometen ayudar a los pobres del mundo y doblan la rodilla ante el Papa Juan Pablo II y sus intereses. Pero lo que de verdad figura en su agenda es renegociar las relaciones entre los poderosos, sobre cuestiones tales como la construcci\u00f3n de sistemas de defensa antimisiles.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes, sin embargo, parecen de alguna indiferentes a las transformaciones que ocurren a su alrededor, como si siguieran directrices sobre c\u00f3mo actuar de acuerdo con un gui\u00f3n establecido. Podemos ya imaginarnos la foto final, aunque a\u00fan no haya sido tomada: el Presidente George Bush como un rey inveros\u00edmil, reforzado por monarcas menores. Pero esta no es una imagen del futuro, pues se asemeja m\u00e1s bien a una foto de archivo, anterior a 1914, de potentados de la realeza.<\/p>\n<p>Quienes se manifiestan contra la cumbre en G\u00e9nova, sin embargo, no se distraen con estos rancios s\u00edmbolos de poder. Saben que se est\u00e1 formando un sistema global, fundamentalmente nuevo, que no puede ser comprendido ya en t\u00e9rminos de imperialismo brit\u00e1nico, franc\u00e9s, ruso o estadounidense.<\/p>\n<p>Las numerosas protestas que han conducido hasta G\u00e9nova se han basado en el reconocimiento de que ning\u00fan poder nacional controla el actual orden global. En consecuencia, quienes protestan se dirigen a organizaciones internacionales y supranacionales, tales como el G8, la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Tales movimientos no son antiamericanos, como a veces parece, sino que se dirigen a otro tipo de estructuras de poder de mayor envergadura.<\/p>\n<p>Mientras son los poderes supranacionales y no los nacionales quienes dirigen la actual globalizaci\u00f3n, tenemos que reconocer que este nuevo orden no tiene mecanismos institucionales democr\u00e1ticos de representaci\u00f3n, como tienen los Estados-naci\u00f3n: no tienen elecciones, ni foros p\u00fablicos para el debate.<\/p>\n<p>Quienes mandan se muestran sordos y ciegos frente a quienes son dominados. Las gentes que protestan toman la calle porque esta es la<br \/>\nforma de expresi\u00f3n que tienen a su alcance. No son ellos quienes han creado la actual falta de canales y mecanismos sociales para la protesta.<\/p>\n<p>No es adecuado calificar de \u00abantiglobalizaci\u00f3n\u00bb a quienes protestan en G\u00e9nova (o Gotemburgo, Quebec, Praga o Seattle). El debate sobre la globalizaci\u00f3n seguir\u00e1 siendo irremisiblemente confuso si no insistimos en centrar adecuadamente el t\u00e9rmino globalizaci\u00f3n. Quienes protestan, en efecto, se unen contra la actual forma de globalizaci\u00f3n capitalista, pero la mayor\u00eda no est\u00e1n contra las corrientes ni las fuerzas globalizadoras en s\u00ed mismas; no son aislacionistas, ni separatistas, ni siquiera nacionalistas.<\/p>\n<p>Quienes protestan se han convertido por s\u00ed mismos en movimientos globales y uno de sus objetivos m\u00e1s claros es la democratizaci\u00f3n de los procesos globalizadores. No deber\u00eda ser llamado movimiento antiglobalizaci\u00f3n. Es un movimiento en pro de la globalizaci\u00f3n, un movimiento por una globalizaci\u00f3n alternativa, que busca eliminar desigualdades entre ricos y pobres, entre poderosos y despose\u00eddos, expandir las posibilidades de autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si hay algo que deber\u00edamos entender de la multitud de voces en G\u00e9nova este fin de semana, es que un futuro diferente y mejor es posible. Si aceptamos sin m\u00e1s el tremendo poder de las fuerzas internacionales y supranacionales que sostienen la actual forma de globalizaci\u00f3n, entonces la conclusi\u00f3n es que toda resistencia es futil. Pero quienes toman las calles hoy est\u00e1n lo suficientemente locos como para creer que las alternativas son posibles: creen que, en pol\u00edtica, \u00abinevitable\u00bb no deber\u00eda ser nunca la \u00faltima palabra. Una nueva especie de activistas pol\u00edticos ha nacido con un esp\u00edritu reminiscente del parad\u00f3jico idealismo de los 60: el curso realista de la acci\u00f3n hoy es exigir lo que parece imposible, es decir, algo nuevo.<\/p>\n<p>Los movimientos de protesta son parte integral de la sociedad democr\u00e1tica y, aunque s\u00f3lo sea por esta raz\u00f3n, debemos dar las gracias a quienes tomar\u00e1n las calles de G\u00e9nova, estemos de acuerdo o no. Los movimientos de protesta, sin embargo, no proveen se\u00f1ales pr\u00e1cticas de c\u00f3mo resolver los problemas, no deber\u00edamos esperar eso de ellos. M\u00e1s bien buscan transformar la agenda p\u00fablica creando nuevos deseos pol\u00edticos de un futuro mejor.<\/p>\n<p>Podemos ver las semillas de ese futuro en el mar de rostros que se alarga de las calles de Seattle a las de G\u00e9nova. Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s rese\u00f1ables de estos movimientos es su diversidad: sindicalistas junto a ecologistas junto a sacerdotes y comunistas.<br \/>\nEmpezamos a ver emerger una multitud que no se define por una sola identidad, podemos descubrir un sentido de comunidad en el seno de esta multiplicidad.<\/p>\n<p>Son estos movimientos los que enlazar\u00e1n este fin de semana a G\u00e9nova con la apertura (hacia nuevas formas de intercambio y nuevas ideas) de su pasado renacentista.<\/p>\n<p><b>Michael Hardt y Toni Negri, autores de \u00abEmpire\u00bb.<\/p>\n<p><\/b>Traduce y difunde: Brumaria<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>New York Times, 20 de julio de 2001  http:\/\/www.nytimes.com\/2001\/07\/20\/opinion\/20HARDT.html<\/p>\n<p>G\u00e9nova, esa ciudad renacentista conocida tanto por su apertura como por su sofisticada sabidur\u00eda pol\u00edtica, est\u00e1 en crisis este pr\u00f3ximo fin de semana. Deber\u00eda haber abierto sus puertas de par en par a la celebraci\u00f3n de esta cumbre de los l\u00edderes m\u00e1s poderosos del mundo. En lugar de eso, G\u00e9nova se ha visto transformada en una fortaleza medieval de barricadas y controles de alta tecnolog\u00eda. La ideolog\u00eda dominante sobre la forma de globalizaci\u00f3n actual afirma que no hay alternativa. Lo que resulta extra\u00f1o es que esta idea impone restricciones a quienes se quiere controlar, tanto como a quienes ejercen el control.  Los l\u00edderes del G8 no tienen otra opci\u00f3n que intentar poner en escena un espect\u00e1culo pol\u00edtico sofisticado. Intentan mostrarse como personas caritativas con fines transparentes. Prometen ayudar a los pobres del mundo y doblan la rodilla ante el Papa Juan Pablo II y sus intereses. Pero lo que de verdad figura en su agenda es renegociar las relaciones entre los poderosos, sobre cuestiones tales como la construcci\u00f3n de sistemas de defensa antimisiles.  Los l\u00edderes, sin embargo, parecen de alguna indiferentes a las transformaciones que ocurren a su alrededor, como si siguieran directrices sobre c\u00f3mo actuar de acuerdo con un gui\u00f3n establecido. Podemos ya imaginarnos la foto final, aunque a\u00fan no haya sido tomada: el Presidente George Bush como un rey inveros\u00edmil, reforzado por monarcas menores. Pero esta no es una imagen del futuro, pues se asemeja m\u00e1s bien a una foto de archivo, anterior a 1914, de potentados de la realeza. <\/p>\n<p>Quienes se manifiestan contra la cumbre en G\u00e9nova, sin embargo, no se distraen con estos rancios s\u00edmbolos de poder. Saben que se est\u00e1 formando un sistema global, fundamentalmente nuevo, que no puede ser comprendido ya en t\u00e9rminos de imperialismo brit\u00e1nico, franc\u00e9s, ruso o estadounidense.  Las numerosas protestas que han conducido hasta G\u00e9nova se han basado en el reconocimiento de que ning\u00fan poder nacional controla el actual orden global. En consecuencia, quienes protestan se dirigen a organizaciones internacionales y supranacionales, tales como el G8, la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Tales movimientos no son antiamericanos, como a veces parece, sino que se dirigen a otro tipo de estructuras de poder de mayor envergadura.  Mientras son los poderes supranacionales y no los nacionales quienes dirigen la actual globalizaci\u00f3n, tenemos que reconocer que este nuevo orden no tiene mecanismos institucionales democr\u00e1ticos de representaci\u00f3n, como tienen los Estados-naci\u00f3n: no tienen elecciones, ni foros p\u00fablicos para el debate.  Quienes mandan se muestran sordos y ciegos frente a quienes son dominados. Las gentes que protestan toman la calle porque esta es la forma de expresi\u00f3n que tienen a su alcance. No son ellos quienes han creado la actual falta de canales y mecanismos sociales para la protesta.<\/p>\n<p>No es adecuado calificar de &quot;antiglobalizaci\u00f3n&quot; a quienes protestan en G\u00e9nova (o Gotemburgo, Quebec, Praga o Seattle). El debate sobre la globalizaci\u00f3n seguir\u00e1 siendo irremisiblemente confuso si no insistimos en centrar adecuadamente el t\u00e9rmino globalizaci\u00f3n. Quienes protestan, en efecto, se unen contra la actual forma de globalizaci\u00f3n capitalista, pero la mayor\u00eda no est\u00e1n contra las corrientes ni las fuerzas globalizadoras en s\u00ed mismas; no son aislacionistas, ni separatistas, ni siquiera nacionalistas.  Quienes protestan se han convertido por s\u00ed mismos en movimientos globales y uno de sus objetivos m\u00e1s claros es la democratizaci\u00f3n de los procesos globalizadores. No deber\u00eda ser llamado movimiento antiglobalizaci\u00f3n. Es un movimiento en pro de la globalizaci\u00f3n, un movimiento por una globalizaci\u00f3n alternativa, que busca eliminar desigualdades entre ricos y pobres, entre poderosos y despose\u00eddos, expandir las posibilidades de autodeterminaci\u00f3n.  Si hay algo que deber\u00edamos entender de la multitud de voces en G\u00e9nova este fin de semana, es que un futuro diferente y mejor es posible. Si aceptamos sin m\u00e1s el tremendo poder de las fuerzas internacionales y supranacionales que sostienen la actual forma de globalizaci\u00f3n, entonces la conclusi\u00f3n es que toda resistencia es futil. Pero quienes toman las calles hoy est\u00e1n lo suficientemente locos como para creer que las alternativas son posibles: creen que, en pol\u00edtica, &quot;inevitable&quot; no deber\u00eda ser nunca la \u00faltima palabra. Una nueva especie de activistas pol\u00edticos ha nacido con un esp\u00edritu reminiscente del parad\u00f3jico idealismo de los 60: el curso realista de la acci\u00f3n hoy es exigir lo que parece imposible, es decir, algo nuevo.  Los movimientos de protesta son parte integral de la sociedad democr\u00e1tica y, aunque s\u00f3lo sea por esta raz\u00f3n, debemos dar las gracias a quienes tomar\u00e1n las calles de G\u00e9nova, estemos de acuerdo o no. Los movimientos de protesta, sin embargo, no proveen se\u00f1ales pr\u00e1cticas de c\u00f3mo resolver los problemas, no deber\u00edamos esperar eso de ellos. M\u00e1s bien buscan transformar la agenda p\u00fablica creando nuevos deseos pol\u00edticos de un futuro mejor. <\/p>\n<p>Podemos ver las semillas de ese futuro en el mar de rostros que se alarga de las calles de Seattle a las de G\u00e9nova. Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s rese\u00f1ables de estos movimientos es su diversidad: sindicalistas junto a ecologistas junto a sacerdotes y comunistas. Empezamos a ver emerger una multitud que no se define por una sola identidad, podemos descubrir un sentido de comunidad en el seno de esta multiplicidad. <\/p>\n<p>Son estos movimientos los que enlazar\u00e1n este fin de semana a G\u00e9nova con la apertura (hacia nuevas formas de intercambio y nuevas ideas) de su pasado renacentista.  Michael Hardt y Toni Negri, autores de &quot;Empire&quot;.  Traduce y difunde: Brumaria<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-79","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/79","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=79"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/79\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=79"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=79"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=79"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}