{"id":7995,"date":"2020-06-19T05:00:18","date_gmt":"2020-06-19T04:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7995"},"modified":"2020-06-15T19:56:57","modified_gmt":"2020-06-15T18:56:57","slug":"notas-de-lectura-la-etica-de-benedetto-croce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7995","title":{"rendered":"Notas de lectura: la \u00c9tica de Benedetto Croce"},"content":{"rendered":"<p>Un aviso precede a los <em>Fragmentos de \u00e9tica <\/em>del fil\u00f3sofo italiano Benedetto Croce [1]: el tiempo de los grandes tratados sobre preceptos morales, eternos y exteriores como los astros rutilantes [2], ha terminado. A lo largo de las siguientes p\u00e1ginas, el lector encontrar\u00e1 48 fragmentos reflexivos o \u201cesbozos morales\u201d. Para una aproximaci\u00f3n m\u00e1s sistem\u00e1tica a lo que es entendido por <em>\u00e9tica<\/em>, Croce nos deriva a su texto titulado <em>Filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica <\/em>(1909) [3].<\/p>\n<p>Todos los fragmentos expuestos en el presente ensayo plantean problemas o situaciones de la vida comunitaria y cotidiana, que permiten reflexionar sobre valores m\u00e1s amplios y sobre la contemporaneidad hist\u00f3rica del momento. Al plantear este tipo de conflictos concretos, rehuyendo una \u00e9tica prescriptiva y fuera de la historia, Croce no se postula a s\u00ed mismo como un defensor del <em>relativismo <\/em>moral, sino como un pensador de la inmanencia hist\u00f3rica, de la verdad y de la realidad como aquello que la humanidad va configurando en su hacer.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del formato de los peque\u00f1os fragmentos en ning\u00fan caso Croce pretende otorgar una importancia menor y anecd\u00f3tica a la <em>\u00e9tica<\/em>; se trata, por el contrario, de un aspecto fundamental en la organizaci\u00f3n de los mundos hist\u00f3ricos &#8211; en palabras de Arist\u00f3teles, se trata de los <em>h\u00e1bitos<\/em> y <em>costumbres <\/em>que reproducen la vida total de una comunidad.<\/p>\n<p>\u201cEl inter\u00e9s por los problemas \u00e9ticos disminuy\u00f3 cuando la conciencia religiosa empez\u00f3 a decaer sin encontrar, hasta ahora al menos, un adecuado sustituto en la conciencia filos\u00f3fica\u201d (1952: 58), opinaba Croce, no sin invitar a los lectores a \u201cintentar nuevos ensayos seg\u00fan sus propias experiencias y necesidades\u201d (1952: 12).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Religi\u00f3n y serenidad<\/strong><\/p>\n<p>Dar una importancia elemental a la \u00e9tica, tal y como se ha definido, es plantear una firme oposici\u00f3n al individualismo antropol\u00f3gico.<\/p>\n<p>A principios del siglo XX y en una Italia fundamentalmente cat\u00f3lica, hablar de <em>\u00e9tica<\/em> y de <em>comunidad <\/em>requer\u00eda enfrentar abiertamente el debate de la <em>religi\u00f3n<\/em>, vital tambi\u00e9n para tantos otros pensadores cercanos a Croce como, por ejemplo, el nada sospechoso de misticismo abstracto, Antonio Gramsci.<\/p>\n<p>Benedetto Croce era un ateo sereno, capaz de comprender la funci\u00f3n \u00e9tica tit\u00e1nica de masas y de siglos de la religi\u00f3n, sin c\u00f3leras incontroladas hacia una educaci\u00f3n cat\u00f3lica escolar y familiar que sembr\u00f3 de terrores su infancia ya esc\u00e9ptica, ni tampoco hacia un Dios distra\u00eddo que permiti\u00f3 la muerte de sus padres en un terremoto a muy temprana edad. Ese ate\u00edsmo no prefigura \u00fanicamente una disposici\u00f3n individual, sino que se trata de una cuesti\u00f3n de peso en la historia de la cultura italiana; entrelazado con la tradici\u00f3n hegeliana hab\u00eda constituido un motor pr\u00e1ctico para las luchas en algunos sectores del <em>Risorgimento<\/em> (Gallo 2019).<\/p>\n<p>La corriente croceana (y gramsciana) podr\u00eda llamarse <em>religi\u00f3n de la inmanencia<\/em>, y se encuentra expuesta en los fragmentos titulados <em>Religi\u00f3n y serenidad,<\/em> <em>Los difuntos <\/em>o <em>Los \u00eddolos<\/em>, aunque permea la completa filosof\u00eda de Croce.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n, entre muchas otras cosas, ha funcionado como horizonte de sentido y orientaci\u00f3n para la vida humana. Este punto no solo ata\u00f1e a fantas\u00edas contemplativas, sino que determina en una comunidad aquello que est\u00e1 bien o mal y aquello que se hace o no, en la materialidad m\u00e1s rudimentaria. As\u00ed, pues, frente al horizonte consolatorio de vida eterna y redimida del cristianismo,<\/p>\n<p>\u00abtambi\u00e9n la filosof\u00eda afirma la inmortalidad ultraterrena y sobreindividual, y demuestra que todo acto nuestro se destaca de nosotros apenas cumplido para vivir una vida inmortal, y que nosotros mismos (que en verdad no somos m\u00e1s que el proceso de nuestros actos) somos inmortales, porque haber vivido es vivir siempre\u00bb (Croce 1952: 22).<\/p>\n<p>Es decir: la comunidad es herencia de aquellos que nos han precedido, y a la vez la propia praxis, peque\u00f1a o heroica, generosa o catastr\u00f3fica, es un legado a quienes nos rodean y a las generaciones futuras, beneficiarios y jueces. Aquello que la religi\u00f3n explica mediante mitos consistentes en para\u00edsos celestiales y balanzas morales se corresponde con una din\u00e1mica inmanente y pr\u00e1ctica del devenir de la humanidad. Los muertos viven en nosotros al subsumirlos, al rescatar y continuar sus obras.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 es nuestra vida sino precisamente un \u201ccorrer hacia la muerte\u201d, hacia la muerte de la individualidad? \u00bfQu\u00e9 es el trabajo sino la muerte en la obra, que se destaca de su autor y se vuelve extra\u00f1a a \u00e9l? Esta es, al fin, la <em>gloria<\/em>, la gloria verdadera, la supervivencia real, tan diferente del rumor mundano en torno de los nombres y las apariencias\u00bb (Croce 1952: 28) [4].<\/p>\n<p>De este modo, el pensamiento de Croce se sobrepone a la mitolog\u00eda religiosa pero no a las nociones profundas que implican la <em>religiosidad<\/em> (1952: 181) entendida como pasi\u00f3n civil. Antonio Gramsci lo explicaba as\u00ed:<\/p>\n<p>Admitiendo la definici\u00f3n de la religi\u00f3n propuesta por Croce, o sea, la idea de una concepci\u00f3n del mundo que llega a ser norma de vida, como norma de vida no puede entenderse en sentido libresco, sino como actuada en la vida pr\u00e1ctica, se puede decir que la mayor parte de los hombres son fil\u00f3sofos, en cuanto que act\u00faan pr\u00e1cticamente y su actuar pr\u00e1ctico (las l\u00edneas directrices de su conducta) contiene impl\u00edcitamente una concepci\u00f3n del mundo, una filosof\u00eda. <em>Cuaderno 10 (XXXIII). <\/em><em>\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El Estado \u00e9tico<\/strong><\/p>\n<p>En este nuevo mundo laico, los ideales son inmanentes e hist\u00f3ricos. M\u00e1s all\u00e1 de la oposici\u00f3n a toda autoridad religiosa o exterior, Croce, fil\u00f3sofo, se opon\u00eda asimismo a cualquier tipo de trascendencia, por ejemplo \u201cla tendencia a esperar que la filosof\u00eda nos indique qu\u00e9 acciones debemos cumplir\u201d (1952: 41) [5].<\/p>\n<p>La <em>\u00e9tica<\/em>, el quehacer pr\u00e1ctico, es siempre propio de comunidades de masas y sus voluntades; \u00a0\u201cla historia se cumple y se ha cumplido siempre no gracias a las \u00f3rdenes de un individuo que la dirige, sino por obra de todos los individuos\u201d (Croce 1952: 166). As\u00ed, cuando Croce afirma que <em>la canalla <\/em>form\u00f3 \u201clos ej\u00e9rcitos que escribieron luminosas p\u00e1ginas en las historias de los pueblos de Europa\u201d o que ella suministraba \u201clos ejecutores de altas obras de justicia\u201d (1952: 52), m\u00e1s all\u00e1 de evidentes tintes aristocr\u00e1ticos, est\u00e1 afirmando que la historia no la deciden los arist\u00f3cratas.<\/p>\n<p>\u00abLas obras que se les celebran [a Alejandro y C\u00e9sar, Cromwell y Napole\u00f3n] fueron obras en que contribuyeron innumerables otros individuos. [\u2026] Cierto es que solemos reunir en uno solo esos procesos de acciones y reacciones; y les erigimos estatuas, los cantamos en poemas y sus figuras viven resplandecientes y gloriosas en el recuerdo de la posteridad. Pero tal atribuci\u00f3n y celebraci\u00f3n no est\u00e1 sustentada por la cr\u00edtica hist\u00f3rica.\u00bb (Croce 1952: 105)<\/p>\n<p>De este modo, en el fragmento titulado <em>El desdoblamiento<\/em>, Croce explica que la <em>voluntad<\/em>, as\u00ed como la <em>reflexi\u00f3n <\/em>y el <em>juicio <\/em>que gu\u00edan las acciones pertenecen a cualquier hombre (1952: 135). Los seres humanos contribuyen al <em>universal <\/em>profundizando su propia labor en el mundo y creando comunidad de vida; la conciencia \u00e9tica es sin duda conciencia de la humanidad como totalidad. En esta encrucijada, el Estado se identifica con los individuos en su obrar pr\u00e1ctico (Croce 1952: 160), teor\u00eda que quedar\u00e1 plenamente dibujada en la obra de Benedetto Croce titulada <em>Elementos de pol\u00edtica<\/em>, en la que se configurar\u00e1, por ejemplo, una noci\u00f3n de <em>hegemon\u00eda<\/em> que debi\u00f3 resultar muy inspiradora para Antonio Gramsci, y de la que se hablar\u00e1 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Croce, B. (1952) <em>\u00c9tica y Pol\u00edtica seguidas de la Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de m\u00ed mismo<\/em>. Ediciones Im\u00e1n, Buenos Aires<\/p>\n<p>Gallo, F. (2019) <em>The Rise of the Ethical State in Italy. Neapolitan Hegelians and Risorgimento Political Thought (1848-1871)<\/em>: <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/40020525\/_The_rise_of_the_ethical_state_in_Italy._Neapolitan_Hegelians_and_Risorgimento_political_thought_1848_1871_\">https:\/\/www.academia.edu\/40020525\/_The_rise_of_the_ethical_state_in_Italy._Neapolitan_Hegelians_and_Risorgimento_political_thought_1848_1871_<\/a><\/p>\n<p>Gramsci, A. (1974) <em>Antolog\u00eda. <\/em>Selecci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de Manuel Sacrist\u00e1n. Siglo veintiuno, Madrid<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] Los <em>Fragmentos de \u00e9tica<\/em> fueron publicados alrededor de 1915 en la revista <em>La<\/em> <em>Critica<\/em>, y aparecieron recopilados en el a\u00f1o 1922. Posteriormente, se editaron junto a los <em>Elementos de pol\u00edtica <\/em>(1925) y la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de m\u00ed mismo <\/em>(1918) en 1931, publicados en castellano en 1952 en Argentina.<\/p>\n<p>[2] \u201c<em>Cuando el oprimido no encuentra Derecho en ninguna parte, \/ cuando el peso se hace insoportable, alza la mano \/ valeroso y confiado hacia el cielo \/ y se busca all\u00ed sus derechos eternos, \/ que penden inalienables en lo alto \/ e indestructibles como las estrellas mismas<\/em>\u201d. Versos de <em>Guillermo Tell <\/em>(1804), Friedrich Schiller.<\/p>\n<p>[3] La <em>Filosof\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>, que recoge el sistema filos\u00f3fico croceano, se compone de cuatro vol\u00famenes: <em>Est\u00e9tica como ciencia de la expresi\u00f3n y ling\u00fc\u00edstica general <\/em>(1902), <em>L\u00f3gica como ciencia del concepto puro <\/em>(1905), <em>Filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica. Econom\u00eda y \u00e9tica <\/em>(1908) y <em>Teor\u00eda e historia de la historiograf\u00eda <\/em>(1917). En la filosof\u00eda de Croce, el esp\u00edritu humano se encuentra dividido en cuatro grados no opuestos ni excluyentes entre s\u00ed: est\u00e9tica y l\u00f3gica por un lado, y econom\u00eda y \u00e9tica por el otro. En cada ser humano se da la totalidad del esp\u00edritu, aunque en distintas proporciones. \u00a0<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>[4] Croce rinde homenaje al fil\u00f3sofo Francesco De Sanctis (1817-1883), hegeliano laico y democr\u00e1tico encarcelado tras la revuelta de 1848, quien, en conmemoraci\u00f3n a Maquiavelo, dijo: \u201c<em>i grandi uomini non si onorano n\u00e9 con le statue, n\u00e9 diversamente; ma con il rivalerne lo spirito e farlo rivivere<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>[5] A pesar de ello, Antonio Gramsci reprochaba a Benedetto Croce no haber luchado lo suficiente por <em>popularizar <\/em>su filosof\u00eda (Gramsci 1974: 433). Para Gramsci, los intelectuales deb\u00edan velar contra la estratificaci\u00f3n intelectual de las masas, no coartando a sus pensadores m\u00e1s brillantes sino trabajando para elevar el nivel cultural general de los bloques.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un aviso precede a los Fragmentos de \u00e9tica del fil\u00f3sofo italiano Benedetto Croce [1]: el tiempo de los grandes tratados<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":7996,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1226],"tags":[1537,1525,1512],"class_list":["post-7995","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-la-politica-como-practica-de-organizacion-cotidiana-2010","tag-benedetto-croce","tag-etica","tag-religion"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7995","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7995"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7995\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7996"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7995"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7995"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7995"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}