{"id":8072,"date":"2020-07-06T05:09:16","date_gmt":"2020-07-06T04:09:16","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8072"},"modified":"2020-07-06T05:09:16","modified_gmt":"2020-07-06T04:09:16","slug":"la-experiencia-del-lugar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8072","title":{"rendered":"La experiencia del lugar"},"content":{"rendered":"<p>Estas frases de Yves Bonnefoy, que me quedaron hace a\u00f1os en la memoria, pertenecen a \u201cDevoci\u00f3n\u201d, un inventario de lugares y sensaciones regidos por la preposici\u00f3n <i>a, <\/i>una lista de aquello por lo que el poeta sent\u00eda particular estima: \u201cA una puerta tapiada con ladrillos color sangre sobre tu fachada gris, catedral de Valladolid. A unos grandes c\u00edrculos de piedra. A un <i>paso<\/i><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a> cargado de seca tierra negra\u201d. Frases perdidas en la memoria, pues yo cre\u00eda que hablaban de esas enormes espirales que parecen casi hind\u00faes y flanquean el segundo cuerpo \u2013\u00addise\u00f1ado por Churriguera, no por Herrera\u2013 de la fachada de la catedral; pero a la vez conservadas, pues no olvid\u00e9 d\u00f3nde las hab\u00eda le\u00eddo, en una edici\u00f3n argentina de <i>Lo improbable<\/i>. Las reencontr\u00e9 r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n de esa imagen \u2013los ladrillos color sangre sobre la fachada gris\u2013 es fuerte. Lo que, para Bonnefoy, era un efecto violento de color, que se sumaba al contraste y la textura de los materiales, a m\u00ed se me mostraba como una forma local de la chapucer\u00eda de la larga posguerra espa\u00f1ola, donde el cuidado de lo propio tan poco importaba, aunque la ret\u00f3rica del nacionalismo patrio afirmara lo contrario. Esa puerta as\u00ed tapiada resum\u00eda ella sola el desprecio por la tradici\u00f3n y por la cultura que nos aislaba de Europa. Bonnefoy, herido doblemente por la imagen (su fuerza, su absurdo), supo encontrar en lo seco de la \u201ctierra negra\u201d que vio en un paso de Semana Santa una s\u00edntesis f\u00fanebre y poderosa. El resto de su lista de <i>devociones <\/i>reun\u00eda peque\u00f1as iglesias italianas y vestigios grecorromanos que parec\u00edan contener las huellas de un deseo de absoluto anidado en la emoci\u00f3n est\u00e9tica; pero, como en el caso vallisoletano, no dejaba de percibir la fuerza bruta de la realidad y permit\u00eda que emergiese. Ese choque y, tambi\u00e9n, el equilibrio entre lo circunstancial y lo absoluto, vendr\u00edan a resumirse en la \u00faltima de la serie: \u201cA esas dos salas cualesquiera, por el mantenimiento de los dioses entre nosotros\u201d.<\/p>\n<p>El texto \u201cDevoci\u00f3n\u201d procede de Rimbaud. En sus <i>Iluminaciones <\/i>hay una p\u00e1gina del mismo t\u00edtulo y estructura, donde caben lo sublime rom\u00e1ntico \u2013\u201csu toca azul orientada al Mar del Norte\u201d\u2013, la est\u00e9tica de la fealdad \u2013\u201cla hierba del verano zumbona y pestilente\u201d\u2013 y lo grotesco \u2013\u201cgrasienta como el pescado y pintada como los diez meses de la noche roja\u201d. Ah\u00ed estaba lo doble, los impulsos que tiraban de los ojos en sentidos opuestos. Pero en Bonnefoy las tensiones remiten a la voluntad de racionalizar una relaci\u00f3n emotiva con la mirada, cuya energ\u00eda viene a confundirse con un deseo de realidad. Y con un v\u00ednculo especial entre la obra de arte y el sitio donde se la encuentra, que nunca est\u00e1 ausente de sus ensayos tan personales sobre pintura. Esta constante de su enfoque cuaja en su concepto de <i>lugar, <\/i>decantado en <i>La nube roja, <\/i>otro de sus libros.<\/p>\n<p>Para ello toma como modelo el lugar de nacimiento, o esos lugares que el recuerdo impone sin permitir cambio, o los de algunos sue\u00f1os. No se trata solo de un \u201csegmento del espacio\u201d ni tampoco de \u201cuna simple representaci\u00f3n del pensamiento\u201d; el <i>lugar <\/i>es una \u201cexperiencia efectiva; en verdad, es la realidad misma, tal y como la sentimos en nuestra existencia\u201d, \u201ces el punto que convoca y retiene la impresi\u00f3n de realidad como el pararrayos convoca a la centella\u201d. <\/p>\n<p>Lugar de nacimiento, s\u00ed, tambi\u00e9n el m\u00edo. Las frases de Bonnefoy no quedaron en mi memoria por la fuerza de la imagen, por el choque violento del rojo y el gris o el ladrillo y la piedra; se grabaron porque eran de la catedral de Valladolid. Su efecto es semejante al que siente quien recorre su tierra acompa\u00f1ando a alguien de fuera, y en la mirada del otro descubre de pronto lo propio. <i>Aprender lo propio: <\/i>esa propuesta de H\u00f6lderlin, de la que tanto han hablado los cr\u00edticos; aprender lo propio gracias a la nitidez de la percepci\u00f3n ajena. <\/p>\n<p>Pienso, por ejemplo, en el peso que tuvo la figura de Luis de Le\u00f3n en las visitas que hac\u00edamos, reiteradas muchas veces, a Madrigal de las Altas Torres. El viejo palacio real convertido en convento de clausura, uno de los edificios m\u00e1s misteriosos y conmovedores de Castilla, y enfrente, m\u00e1s all\u00e1 de la muralla de ladrillo mud\u00e9jar, cruzando los campos cercanos, las ruinas del monasterio de San Agust\u00edn, donde muri\u00f3 el poeta buscando una calma nunca hallada. En mi experiencia del lugar, Madrigal nombra todas las tristezas y todas las ruinas de esa tierra, todo su poder latente, su emoci\u00f3n y su abandono, y sin esa presencia y compa\u00f1\u00eda tal vez yo no lo habr\u00eda sentido as\u00ed.<\/p>\n<p>Releo las cartas que fray Luis escribi\u00f3 desde la c\u00e1rcel de la Inquisici\u00f3n, las pocas que se conservan o que le permitieron, sobre todo las que contienen listas de peticiones, de cosas que necesita que le busquen y le lleven a su celda. Pide ciertas prendas, pide libros \u2013los que requiere para preparar su defensa, los que muestran su hilo de lecturas: S\u00f3focles, Bembo, P\u00edndaro. Lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es c\u00f3mo recuerda los detalles, por ejemplo en una carta de junio de 1575, cuando ya lleva preso tres largos a\u00f1os: \u201cUna Biblia hebrea en un cuerpo: es de cuarto de pliego grande, encuadernada en cordob\u00e1n negro y papel\u00f3n. Un S\u00f3focles en griego: es de cuarto de pliego grande en papel\u00f3n y becerro negro\u201d. Pero tambi\u00e9n d\u00f3nde pueden encontrarse los libros en su celda del convento salmantino: \u201cqued\u00f3 en uno de los cajones de la mesa grande\u201d, \u201cest\u00e1 en los estantes que est\u00e1n a la mano izquierda como entramos por la celda\u201d, \u201cha de estar sobre otros libros en los estantes que est\u00e1n al fin de la mesa grande\u201d. Como si las cosas mismas, los materiales, el cuarto, hubieran quedado all\u00e1 alojando una intimidad, una privacidad, que se trataba de eliminar.<\/p>\n<p>Me doy cuenta de que el episodio carcelario de Luis de Le\u00f3n me impresiona especialmente porque admiro el modo en que se cruzan en \u00e9l la sabidur\u00eda y la escritura, porque creo entender c\u00f3mo el <i>lugar ameno <\/i>parece siempre al alcance de su mano y nunca por ella asido; pero tambi\u00e9n, de nuevo, porque ocurri\u00f3 en Valladolid. Y all\u00ed lo busco. Pese a la discusi\u00f3n interminable entre los historiadores sobre en qu\u00e9 edificio concreto estuvo recluido, tiendo a quedarme con uno de los que fueron en alg\u00fan momento prisiones inquisitoriales: el antiguo palacio del obispo Alonso de Burgos (hijo y nieto de rabinos, seg\u00fan cuenta Jim\u00e9nez Lozano y las fuentes m\u00e1s accesibles suelen callar), fundador del Colegio de San Gregorio y consejero de los Reyes Cat\u00f3licos. El palacio ya no est\u00e1, pero la calle tom\u00f3 el nombre de \u201cFray Luis de Le\u00f3n\u201d, y desde aqu\u00ed, desde tan lejos, puedo recorrerla en sus accidentes, enumerar sus comercios, inquilinos y oficinas, habitarla con mis recuerdos. Quiz\u00e1, gracias a \u00e9l, sea otra forma de reflexionar sobre lo propio. Aunque el trato que recibi\u00f3, junto a la muerte en la c\u00e1rcel de dos de sus compa\u00f1eros hebra\u00edstas, Alonso Gudiel y Gaspar de Grajal, y sus entierros a escondidas, clandestinos, hacen dif\u00edcil identificar eso propio con la idea que se ha pretendido transmitir de tradici\u00f3n. Porque presos y carceleros no pueden reunirse bajo un solo r\u00f3tulo. No hay una historia<i> gloriosa <\/i>que recuperar, sino una escindida, una tradici\u00f3n que son muchas, diversas y opuestas entre s\u00ed, de manera que nos vemos obligados a distinguir, a tomar partido, a optar por una de ellas. Y es entonces, asumida esta condici\u00f3n, cuando la experiencia del lugar \u2013desde su car\u00e1cter personal\u2013 aparece como una de las v\u00edas m\u00e1s abiertas para el aprendizaje de lo propio a trav\u00e9s del tiempo. Un espacio de libertad y compa\u00f1\u00eda, no de herencia.<\/p>\n<p>Lecturas.\u2013<\/p>\n<p>Yves Bonnefoy, <i>Lo improbable. <\/i>Traducci\u00f3n de Silvio Mattoni. C\u00f3rdoba (Argentina), Alci\u00f3n, 1998.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2013\u2013 <i>La nube roja. <\/i>Traducci\u00f3n de Javier del Prado y Patricia Mart\u00ednez. Madrid, S\u00edntesis, 2003.<\/p>\n<p>Friedrich H\u00f6lderlin, \u201cCarta a B\u00f6hlendorff, del 4 de diciembre de 1801\u201d, en <i>Cartas. <\/i>Edici\u00f3n de Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Garc\u00eda. Madrid, Tecnos, 1990.<\/p>\n<p>Fray Luis de Le\u00f3n, <i>Obras castellanas completas, <\/i>vol. I. Edici\u00f3n de F\u00e9lix Garc\u00eda. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1991 (5\u00aa).<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano, <i>Fray Luis de Le\u00f3n. <\/i>Barcelona, Omega, 2001.<\/p>\n<p>Arthur Rimbaud, <i>Iluminaciones, <\/i>en <i>Obra po\u00e9tica completa. <\/i><Traducci\u00f3n de Miguel Casado. Barcelona, DVD, 2007.\n\nPeter Szondi, <i>Estudios sobre H\u00f6lderlin. <\/i>Traducci\u00f3n de Juan Luis Vermal. Barcelona, Destino, 1992.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> En castellano en el original.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estas frases de Yves Bonnefoy, que me quedaron hace a\u00f1os en la memoria, pertenecen a \u201cDevoci\u00f3n\u201d, un inventario de lugares<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8073,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-8072","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8072","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8072"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8072\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8073"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8072"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8072"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8072"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}