{"id":8077,"date":"2020-07-13T08:52:06","date_gmt":"2020-07-13T07:52:06","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8077"},"modified":"2020-07-13T08:52:54","modified_gmt":"2020-07-13T07:52:54","slug":"erich-hackl-el-cronista-comprometido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8077","title":{"rendered":"Erich Hackl: el cronista comprometido"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201c<\/em><em>No fue culpa nuestra que de pronto ya no estuvieran.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nuestra culpa fue no preguntar d<\/em><em>\u00f3<\/em><em>nde estaban.<\/em><em>\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<\/em><em>Naturalmente que lo sab<\/em><em>\u00ed<\/em><em>an todos. Yo tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 aunque durante mucho tiempo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 negu<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>haberlo sabido.<\/em><em>\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Erich Hackl, <em>Este libro es de mi madre.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Erich Hackl es un escritor, editor, investigador y traductor nacido el a\u00f1o 1954 en Steyr (Austria). Estudi\u00f3 filolog\u00eda germ\u00e1nica e hisp\u00e1nica en las universidades de Salzburg, Salamanca y M\u00e1laga. Fue lector de alem\u00e1n en la Complutense de Madrid y de castellano en Viena.<\/p>\n<p>Conocedor en profundidad de la realidad latinoamericana ha traducido al alem\u00e1n autores como Eduardo Galeano, Juan Jos\u00e9 Saer, Rodolfo Walsh o la poeta Idea Vilari\u00f1o entre otros. Ha coeditado tambi\u00e9n un <strong><em>Diccionario de los voluntarios austriacos en la Espa<\/em><\/strong><strong><em>\u00f1<\/em><\/strong><strong><em>a Republicana (1936-1939). <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Entre sus libros, <strong><em>Sara y Sim<\/em><\/strong><strong><em>\u00f3<\/em><\/strong><strong><em>n. Una historia sin fin<\/em><\/strong> (Galaxia Gutenberg, 1998) sobre la represi\u00f3n en el Uruguay y la Argentina de los a\u00f1os 70; aqu\u00ed se narra la historia de Sara, una militante de izquierdas secuestrada, torturada y encarcelada durante cinco a\u00f1os, una mujer a la que los militares le arrebataron su peque\u00f1o Sim\u00f3n de tres meses de edad. <strong><em>Esbozo de un amor a primera vista<\/em><\/strong> (Laertes, 2010) entre Karl Sequens, rojo-voluntario a las Brigadas Internacionales y Herminia Roudi\u00e8re. Se conocieron en enero del treinta y siete, el combatiente se recuperaba de una herida de guerra. Ella hab\u00eda ido al hospital a visitar a los heridos en respuesta a una llamada del comit\u00e9 de mujeres antifascistas de Val\u00e8ncia. Como aclara el t\u00edtulo, aquel fue un amor a primera vista pero aquellos ya eran a\u00f1os de derrota, perdieron la guerra y sufrieron el exilio y los campos de concentraci\u00f3n, tuvieron una hija en com\u00fan. Una historia que llega hasta el presente.<\/p>\n<p>En <strong><em>Este libro es de mi madre,<\/em><\/strong> Papeles M\u00ednimos, 2016, Hackl otorga la voz y el protagonismo a su madre, Maria, nacida en Firling, en la regi\u00f3n austr\u00edaca de M\u00fchlviertel el a\u00f1o 1920. Los poemas <em>escritos <\/em>por Maria intentan rescatar una \u00e9poca antes de que caiga en el olvido; costumbres de la gente del pueblo, recuerdos de los terribles a\u00f1os de la guerra, el fin del nazismo y la llegada del ej\u00e9rcito ruso:<\/p>\n<p><em>\u201c<\/em><em>[<\/em><em>\u2026<\/em><em>] quer<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a mostrar c<\/em><em>\u00f3<\/em><em>mo las personas son capaces, a pesar de la pobreza o de las fatigas, de alzarse por encima de sus condiciones, impuestas por otros o por ellas mismas, ya sea por un momento o por m<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s tiempo. Con astucia y con humor, o con compasi<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n, tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n para s<\/em><em>\u00ed <\/em><em>misma. Para ello me limito a las historias de mi madre, pero me tomo la libertad de permitirle juicios que no era capaz de expresar o que no lleg<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>a alcanzar. La libertad de atribuirle mi conciencia.<\/em><em>\u201d<\/em> (112)<\/p>\n<p>Cuando el libro se escribe todo aquel mundo ya ha desaparecido, profundas transformaciones econ\u00f3micas y sociales han transformado la regi\u00f3n, en su lugar crece otro mundo muy diferente, con muchas m\u00e1s comodidades pero tambi\u00e9n m\u00e1s gris si se compara con<\/p>\n<p><em>\u201c<\/em><em>las im<\/em><em>\u00e1<\/em><em>genes coloridas que surgieron en m<\/em><em>\u00ed <\/em><em>a trav<\/em><em>\u00e9<\/em><em>s de los relatos de mi madre sobre la gente y sus quehaceres. Ahora, tras su muerte, me he propuesto asegurarme este mundo anterior, percibirlo con su mirada y sus palabras, y por eso <strong>este libro es de mi madre.<\/strong><\/em><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><em> (<\/em>111)<\/p>\n<p>Una edici\u00f3n muy cuidada, con traducci\u00f3n y notas de\u00a0 Pilar Mantilla i Manuel Lara y con un dossier de fotograf\u00edas familiares muy interesante.<\/p>\n<p>Por extra\u00f1o que pueda parecer, <strong><em>Boda en Auschwitz<\/em><\/strong> (Destino, 2004) narra el casamiento que tuvo lugar en el terrible campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz en la primavera del 1944 entre Rudolf Friemel, voluntario en nuestra guerra civil y Margarita Ferrer, la hija de un m\u00e9dico que se hab\u00eda criado en Menorca. Se conocieron en el frente del Ebro, los separ\u00f3 el exilio, lograron restablecer el contacto por carta y acabaron por casarse en Auschwitz. La historia llega, como es caracter\u00edstico en la narrativa de Hackl, hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Se sorprender\u00e1 el lector con la diversidad de puntos de vista expresados por los narradores. La historia de las familias Ferrer y Friemel se cuenta desde diferentes perspectivas que pueden llegar a ser contradictorias entre s\u00ed. Encontramos las visiones de Norbert, el hijo de Rudolf y de su primera mujer, Pauline Fucka, o\u00edmos la voz de Marina Ferrer, hermana de Margarita. Nos hablan Edi, el hijo de la pareja y tambi\u00e9n prisioneros del campo que estuvieron presentes en los \u00faltimos momentos de la vida de Rudolf.<\/p>\n<p>El por qu\u00e9 de esta multitud de narradores lo aclara la cita que abre el libro:<\/p>\n<p><em>\u201c<\/em><em>No s<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>cual es la verdad. Quiz<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s alguno de los narradores ha mentido a sabiendas. O, al contrario, todos han dicho aquello que cre<\/em><em>\u00ed<\/em><em>an que era la verdad. O quiz<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s han inventado detalles, aqu<\/em><em>\u00ed <\/em><em>y all<\/em><em>\u00e1<\/em><em>, por un gusto innato en embellecer las historias. O, la hip<\/em><em>\u00f3<\/em><em>tesis m<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s probable, sobre los hechos se posa el velo de la memoria, que lentamente distorsiona, transforma, fabula, el narrar de los protagonistas no menos que las conclusiones de los historiadores.<\/em><em>\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Pero seguramente la obra m\u00e1s conocida de Erich Hackl es <strong><em>Adi<\/em><\/strong><strong><em>\u00f3<\/em><\/strong><strong><em>s a Sidonie<\/em><\/strong> (Pre-Textos, 2002). Se nos narra la historia de una ni\u00f1a, Sidonie Adlersburg, abandonada a las puertas del hospital de Steyr (Austria) el 18 de agosto de 1933. Recogida por la familia Breirather, personas de izquierdas, socialistas, comunistas comprometidos en la lucha contra el nazismo. El matrimonio formado por Hans y Josefa se hizo cargo de aquella ni\u00f1a gitana, la cuid\u00f3 y la quisieron con todas sus fuerzas soportando el rechazo de mucha gente del pueblo hasta que los nazis se la arrebataron a la fuerza.<\/p>\n<p>Hans y Josefa ya ten\u00edan un hijo, Manfred, cuidaban a Sidonie y tambi\u00e9n a Hilde, la hija de una amiga que se tuvo que marchar a Holanda en busca de trabajo. Hans era miembro de la Alianza Republicana, la organizaci\u00f3n de autodefensa del Partido Socialdem\u00f3crata de Austria. Josefa, con su inteligencia, con todas las fuerzas de su coraz\u00f3n luch\u00f3 hasta el final por la vida de aquella ni\u00f1a abandonada. Todo acab\u00f3 de la peor manera posible.<\/p>\n<p>Los hechos han sido investigados de manera exhaustiva pero aqu\u00ed hay mucho m\u00e1s que el registro documentado de unos acontecimientos. As\u00ed, al final del libro, cuando la historia ya ha sido contada, el escritor toma de nuevo la palabra, as\u00ed que lo seguiremos para comprobar que el sentido de su escritura va m\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00f3nica de unos hechos. La cita es larga pero creemos que vale la pena:<\/p>\n<p><em>\u201c<\/em><em>Aqu<\/em><em>\u00ed <\/em><em>termina la historia, aqu<\/em><em>\u00ed <\/em><em>vuelve a comenzar. Imaginemos de nuevo una localidad sita a orillas de un r<\/em><em>\u00ed<\/em><em>o con cristalinas aguas de monta<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a, una localidad habitada por la llamada <\/em><em>\u201c<\/em><em>gente humilde<\/em><em>\u201d<\/em><em>, obreros en su mayor<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a, que se dejan la piel en las minas de carb<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n. [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] Supongamos que, pese a las circunstancias adversas, existe una gran solidaridad entre los habitantes, se ayudan unos a otros y se socorren siempre que es menester. [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] Habi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ndonos imaginado esto, vamos a fijarnos en un suceso extraordinario [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] En la localidad han abandonado a una ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a poco despu<\/em><em>\u00e9<\/em><em>s de nacida, [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a desciende, a ojos vistas, de gente errante, tiene la piel tan oscura que ni los asiduos ba<\/em><em>\u00f1<\/em><em>os sirven para aclararla. La ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a es, empleemos la palabra, una gitana. [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] Supongamos por otra parte, pues no deja de ser importante, que el padre de acogida es un obrero, y no s<\/em><em>\u00f3<\/em><em>lo eso: cree saber que su bienestar y el de su familia van ligados al bienestar colectivo. [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] Adem<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s, habr<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a que describir dichos tiempos atendiendo a las consecuencias que traen para algunos de los que son diferentes; a saber, la muerte. [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] Cabe pensar, pues, que se alzan voces exigiendo que se lleven a la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a, que su presencia molesta y que la situaci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n es intolerable. [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] Entonces, de repente, como rayo ca<\/em><em>\u00ed<\/em><em>do del cielo -afirmamos- la instituci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n responsable de la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a recibe notificaci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n de otra instituci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n estatal: que ha sido capturada la madre natural [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] por consiguiente se plantea la pregunta de si la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a ha de ser entregada a la susodicha o si, debido a circunstancias excepcionales, ha de permanecer junto a los padres de acogida. Es preciso se<\/em><em>\u00f1<\/em><em>alar que ahora se trata de una cuesti<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n de vida o muerte, cosa que todo el mundo sabe. [<\/em><em>\u2026<\/em><em>]<\/em><\/p>\n<p><em>Qu<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>cabe esperar. Cobard<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a, difamaci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n, obediencia anticipada. Por ejemplo el alcalde opina que es mejor que la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a vaya con su madre verdadera porque en el pueblo siempre ser<\/em><em>\u00e1 <\/em><em>un cuerpo extra<\/em><em>\u00f1<\/em><em>o, aunque s<\/em><em>\u00f3<\/em><em>lo sea por su aspecto. [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] Por ende, tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n cabr<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a esperar la suerte a la que queda abocada la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a: traslado al lugar donde est<\/em><em>\u00e1 <\/em><em>recluida su madre; total extra<\/em><em>\u00f1<\/em><em>eza y confusi<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n, porque no comprende lo que est<\/em><em>\u00e1 <\/em><em>sucediendo;[<\/em><em>\u2026<\/em><em>] deportaci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n a un campo de exterminio, llam<\/em><em>\u00e9<\/em><em>moslo Auschwitz-Bikernau; el n<\/em><em>\u00fa<\/em><em>mero tatuado en su brazo, digamos el Z 6672 [<\/em><em>\u2026<\/em><em>]<\/em><\/p>\n<p><em>Qu<\/em><em>\u00e9 <\/em><em>no cabe esperar. Cuando la funcionaria de la instituci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n acude al alcalde y al director de la escuela en busca de consejo, ambos emiten dict<\/em><em>\u00e1<\/em><em>menes excelentes sobre la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a y sus padres de acogida. [<\/em><em>\u2026<\/em><em>] Y el milagro se produce: la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a permanece bajo la custodia del matrimonio y sobrevive a los grandes tiempos, que se derrumban dos a<\/em><em>\u00f1<\/em><em>os m<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s tarde.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero no puede ser <\/em><em>\u00e9<\/em><em>ste el desenlace. Demasiado ilusorio resultar<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a el final de un relato que, veros<\/em><em>\u00ed<\/em><em>mil al comienzo, deja de serlo en el instante en que se requiere coraje y dignidad por parte de todos los implicados. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Y no obstante, Joschi Adlersburg (hermano de la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a), quien debe de saberlo mejor que nadie, insiste en que tambi<\/em><em>\u00e9<\/em><em>n aconteci<\/em><em>\u00f3 <\/em><em>lo que no cab<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a esperar, pero no en Letten sino 160 kil<\/em><em>\u00f3<\/em><em>metros al sur, en la localidad estiria de P<\/em><em>\u00f6<\/em><em>lfing-Brunn, y la ni<\/em><em>\u00f1<\/em><em>a no se llamaba Sidonie sino Margit, hoy una mujer de setenta a<\/em><em>\u00f1<\/em><em>os de edad, y ning<\/em><em>\u00fa<\/em><em>n libro tiene que recordar su destino porque hubo gentes que en buena hora se acordaron de ella.<\/em><em>\u201d <\/em><em>(114-119)<\/em><\/p>\n<p>Dos palabras para acabar; a pesar de que estamos ante un texto literario, no cualquier final es posible, los hechos marcan, configuran la imaginaci\u00f3n del escritor, como dir\u00e1 el propio Hackl, otro final ser\u00eda <em>demasiado ilusorio<\/em>. Pero a la vez es importante afirmar\u00a0 que las cosas no necesariamente ten\u00edan que haber acabado as\u00ed, queda muy claro en el libro que Sidonie se pod\u00eda haber salvado gracias al coraje y a la dignidad de algunos de los implicados. Nada m\u00e1s, buena lectura!!!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cNo fue culpa nuestra que de pronto ya no estuvieran. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nuestra culpa fue no preguntar d\u00f3nde estaban.\u201d \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":8078,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,5],"tags":[1587],"class_list":["post-8077","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-literatura","tag-erich-hackl"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8077","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8077"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8077\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8078"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8077"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8077"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8077"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}