{"id":81,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=81"},"modified":"2020-02-12T11:53:12","modified_gmt":"2020-02-12T10:53:12","slug":"prefacio-a-imperio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=81","title":{"rendered":"Prefacio a Imperio"},"content":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n Eduardo Sadier<\/p>\n<p>De la edici\u00f3n de Harvard Universsity Press, Cambridge, Massachussets, 2000<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.griesca.org\/\">www.griesca.org<\/a><\/p>\n<p><i>Cada herramienta es un arma si la sostienes con firmeza.<br \/>\n<\/i><b>Ani DiFranco<br \/>\n<\/b><br \/>\n<i>Los hombres luchan y pierden la batalla, y aquello por lo que peleaban llega, pese a su derrota, y luego ya no parece ser lo que cre\u00edan, y otros hombres deben luchar por lo que creen, bajo otro nombre.<\/i><br \/>\n<b>William Morris <\/b><\/p>\n<p><b>Prefacio <\/b><\/p>\n<p>El Imperio se est\u00e1 materializando ante nuestros ojos. Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, mientras los reg\u00edmenes coloniales eran derrocados, y luego, precipitadamente, tras el colapso final de las barreras sovi\u00e9ticas al mercado capitalista mundial, hemos sido testigos de una irresistible e irreversible globalizaci\u00f3n de los intercambios econ\u00f3micos y culturales. Junto con el mercado global y los circuitos globales de producci\u00f3n ha emergido un nuevo orden, una nueva l\u00f3gica y estructura de mando \u2013en suma, una nueva forma de soberan\u00eda. El Imperio es el sujeto pol\u00edtico que regula efectivamente estos cambios globales, el poder soberano que gobierna al mundo.<br \/>\nMuchos sostienen que la globalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n capitalista y el intercambio significa que las relaciones econ\u00f3micas se han vuelto m\u00e1s aut\u00f3nomas de los controles pol\u00edticos, y que, consecuentemente, ha declinado la soberan\u00eda pol\u00edtica. Algunos celebran esta nueva era como la liberaci\u00f3n de la econom\u00eda capitalista de las restricciones y distorsiones que las fuerzas pol\u00edticas le hab\u00edan impuesto, otros se lamentan por el cierre de los canales institucionales a trav\u00e9s de los cuales los trabajadores y ciudadanos pod\u00edan influir o responder a la fr\u00eda l\u00f3gica de la ganancia capitalista. Ciertamente es verdad que, frente al proceso de globalizaci\u00f3n, la soberan\u00eda de los Estados-naciones, aunque a\u00fan es efectiva, ha declinado progresivamente. Los factores primarios de la producci\u00f3n y el intercambio \u2013dinero, tecnolog\u00eda, gente y bienes\u2013 se mueven con creciente facilidad a trav\u00e9s de los l\u00edmites nacionales; por lo que el Estado-naci\u00f3n posee cada vez menos poder para regular estos flujos e imponer su autoridad sobre la econom\u00eda. Incluso los Estado-naci\u00f3n m\u00e1s poderosas ya no pueden ser consideradas como autoridades supremas y soberanas, tanto fuera como dentro de sus propias fronteras. La declinaci\u00f3n de la soberan\u00eda de los estados-naciones, sin embargo, no significa que la soberan\u00eda como tal haya declinado.1 De un extremo a otro de las transformaciones contempor\u00e1neas, los controles pol\u00edticos, las funciones del Estado y los mecanismos regulatorios han continuado dirigiendo el reino de la producci\u00f3n econ\u00f3mica y social y del intercambio. Nuestra hip\u00f3tesis b\u00e1sica es que la soberan\u00eda ha tomado una nueva forma, compuesta por una serie de organismos nacionales y supranacionales unidos bajo una \u00fanica l\u00f3gica de mando. Esta nueva forma global de soberan\u00eda es lo que llamamos Imperio.<br \/>\nLa soberan\u00eda declinante de las naciones-estado y su progresiva incapacidad para regular los intercambios econ\u00f3micos y culturales es, de hecho, uno de los s\u00edntomas principales de la llegada del Imperio. La soberan\u00eda del Estado-naci\u00f3n fue la piedra basal de los imperialismos que las potencias Europeas construyeron durante la Era Moderna. Por \u201cImperio\u201d, sin embargo, entendemos algo diferente de imperialismo\u201d. Los l\u00edmites definidos por el moderno sistema de Estados-naciones fueron fundamentales para el colonialismo europeo y la expansi\u00f3n econ\u00f3mica: los l\u00edmites territoriales de la naci\u00f3n delimitaron el centro de poder desde el cual se ejerci\u00f3 el mando sobre territorios externos y ajenos, por medio de un sistema de canales y barreras que, alternativamente, facilitaron u obstruyeron los flujos de producci\u00f3n y circulaci\u00f3n. El imperialismo fue realmente una extensi\u00f3n de la soberan\u00eda de los Estados-naci\u00f3n europeos m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Eventualmente casi todos loe territorios del mundo pod\u00edan ser parcelados, y todo el mapa mundial pod\u00eda ser codificado en colores europeos: rojo para los territorios brit\u00e1nicos, azul para los franceses, verde para los portugueses, etc. Adonde se afianzara la moderna soberan\u00eda, constru\u00eda un moderno Leviat\u00e1n que reproduc\u00eda su dominio social e impon\u00eda fronteras territoriales jer\u00e1rquicas, tanto para vigilar la pureza de su propia identidad como para excluir cualquier otra distinta.<br \/>\nEl pasaje al Imperio emerge del ocaso de la moderna soberan\u00eda. En contraste con el imperialismo, el Imperio no establece centro territorial de poder, y no se basa en fronteras fijas o barreras. Es un aparato de mando descentrado y desterritorializado que incorpora progresivamente a todo el reino global dentro de sus fronteras abiertas y expansivas. El Imperio maneja identidades h\u00edbridas, jerarqu\u00edas flexibles e intercambios plurales por medio de redes moduladoras de comando. Los diferentes colores del mapa imperialista del mundo se han unido y fundido en el arco iris imperial global.<br \/>\nLa transformaci\u00f3n de la geograf\u00eda moderna imperialista del mundo y la realizaci\u00f3n del mercado mundial se\u00f1alan un pasaje dentro del modo capitalista de producci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: la divisi\u00f3n espacial de los tres Mundos (Primero, Segundo y Tercer Mundo) se ha entremezclado de modo tal que hallamos continuamente al Primer Mundo en el Tercero, al Tercero en el Primero, y al Segundo, en verdad, en ning\u00fan lado. El capital parece enfrentar a un mundo suavizado \u2013 o, realmente, un mundo definido por nuevos y complejos reg\u00edmenes de diferenciaci\u00f3n y homogeneizaci\u00f3n, deterritorializaci\u00f3n y reterritorializaci\u00f3n. La construcci\u00f3n de los pasajes y l\u00edmites de estos nuevos flujos globales ha estado acompa\u00f1ada por una transformaci\u00f3n de los propios procesos productivos dominantes, con el resultado que el rol del trabajo fabril industrial ha sido reducido y la prioridad otorgada al trabajo cooperativo, comunicacional y afectivo. En la posmodernizaci\u00f3n de la econom\u00eda global, la creaci\u00f3n de riqueza tiende cada vez m\u00e1s hacia lo que denominamos producci\u00f3n biopol\u00edtica, la producci\u00f3n de la misma vida social, en la cual lo econ\u00f3mico, lo pol\u00edtico y lo cultural se superponen e infiltran crecientemente entre s\u00ed.<br \/>\nMuchos ubican a la autoridad \u00faltima que gobierna el proceso de globalizaci\u00f3n y del nuevo orden mundial en los Estados Unidos. Los que sostienen esto ven a los Estados Unidos como el l\u00edder mundial y \u00fanica superpotencia, y sus detractores lo denuncian como un opresor imperialista. Ambos puntos de vista se basan en la suposici\u00f3n de que los Estados Unidos se hayan vestido con el manto de poder mundial que las naciones europeas dejaron caer. Si el siglo diecinueve fue un siglo brit\u00e1nico, entonces el siglo veinte ha sido un siglo americano; o, realmente, si la modernidad fue europea, entonces la posmodernidad es americana. La cr\u00edtica m\u00e1s condenatoria que pueden efectuar es que los Estados Unidos est\u00e1n repitiendo las pr\u00e1cticas de los viejos imperialismos europeos, mientras que los proponentes celebran a los Estados Unidos como un l\u00edder mundial m\u00e1s eficiente y benevolente, haciendo bien lo que los europeos hicieron mal. Nuestra hip\u00f3tesis b\u00e1sica, sin embargo, que una nueva forma imperial de soberan\u00eda est\u00e1 emergiendo, contradice ambos puntos de vista. Los Estados Unidos no pueden, e, incluso, ning\u00fan Estado-naci\u00f3n puede hoy, constituir el centro de un proyecto imperialista. El imperialismo ha concluido. Ninguna naci\u00f3n ser\u00e1 l\u00edder mundial, del modo que lo fueron las naciones modernas europeas.<br \/>\nSin embargo, los Estados Unidos ocupan un lugar privilegiado en el Imperio, pero este privilegio deriva no de sus similitudes con las viejas potencias imperialistas europeas, sino de sus diferencias. Estas diferencias pueden reconocerse claramente en las bases propiamente imperiales (no imperialistas) de la constituci\u00f3n de los Estados Unidos, y por \u201cconstituci\u00f3n\u201d queremos decir tanto la constituci\u00f3n formal, el documento escrito junto con sus variadas enmiendas y aparatos legales, y la constituci\u00f3n material, es decir, la continua formaci\u00f3n y re-formaci\u00f3n de la composici\u00f3n de sus fuerzas sociales. Thomas Jefferson, los autores de El Federalista, y los otros miembros fundadores de los Estados Unidos fueron todos inspirados por el antiguo modelo imperial; todos ellos cre\u00edan que estaban creando al otro lado del Atl\u00e1ntico un nuevo Imperio, de fronteras abiertas y expansivas, donde el poder estar\u00eda efectivamente distribuido en redes. Esta idea imperial ha sobrevivido y madurado a trav\u00e9s de la historia de la constituci\u00f3n de los Estados Unidos, y ha emergido ahora en una escala global, en su forma plenamente realizada.<br \/>\nDebemos enfatizar que aqu\u00ed utilizamos la palabra \u201cImperio\u201d no como una met\u00e1fora, que requerir\u00eda demostrar las semejanzas entre el mundo actual y los Imperios de Roma. China, las Am\u00e9ricas y dem\u00e1s, sino como un concepto, que pide primariamente un acercamiento te\u00f3rico. 2 El concepto de Imperio se caracteriza fundamentalmente por una falta de fronteras: el mando del Imperio no tiene l\u00edmites. Primero y principal, entonces, el concepto de Imperio incluye a un r\u00e9gimen que, efectivamente, abarca a la totalidad espacial, o que, realmente, gobierna sobre todo el mundo \u201ccivilizado\u201d. Ninguna frontera territorial limita su reinado. Segundo, el concepto de Imperio no se presenta a s\u00ed mismo como un r\u00e9gimen hist\u00f3rico originado en la conquista, sino como un orden que, efectivamente, suspende la historia, y as\u00ed fija el estado existente para la eternidad. Desde la perspectiva del Imperio este es el modo en que ser\u00e1n siempre las cosas, y el modo en que siempre debi\u00f3 ser. El Imperio presenta su mando no como un momento transitorio en el movimiento de la historia, sino como un r\u00e9gimen sin l\u00edmites temporales, y, en este sentido, fuera de la historia, o en el fin de la historia. Tercero, el mando del Imperio opera sobre todos los registros del orden social, extendi\u00e9ndose hacia abajo, a las profundidades del mundo social. El Imperio no s\u00f3lo maneja un territorio y una poblaci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n crea al mundo que habita. No s\u00f3lo regula las interacciones humanas, sino que tambi\u00e9n busca, directamente, regir sobre la naturaleza humana. El objeto de su mando es la vida social en su totalidad, y por esto el Imperio presenta la forma paradigm\u00e1tica del biopoder. Finalmente, aunque la pr\u00e1ctica del Imperio est\u00e1 continuamente ba\u00f1ada en sangre, el concepto de Imperio est\u00e1 siempre dedicado a la paz- una paz perpetua y universal, fuera de la historia.<br \/>\nEl Imperio que enfrentamos ejerce enormes poderes de opresi\u00f3n y destrucci\u00f3n, pero este hecho no debe hacernos sentir nostalgia por las viejas formas de dominaci\u00f3n. El pasaje hacia el Imperio y su proceso de globalizaci\u00f3n ofrece nuevas posibilidades a las fuerzas de liberaci\u00f3n. La globalizaci\u00f3n, por supuesto, no es una \u00fanica cosa, y los m\u00faltiples procesos que reconocemos como globalizaci\u00f3n no est\u00e1n unificados ni son un\u00edvocos. Nuestra tarea pol\u00edtica, argumentaremos, no es, simplemente, resistir a estos procesos, sino reorganizarlos y redirigirlos hacia nuevos fines. Las fuerzas creativas de la multitud que sostienen al Imperio son tambi\u00e9n capaces de construir un contra-Imperio, una organizaci\u00f3n pol\u00edtica alternativa de los flujos e intercambios globales. Las luchas para contestar y subvertir al Imperio, como asimismo aquellas para construir una alternativa real, tendr\u00e1n lugar en el mismo terreno imperial \u2013 y desde luego esas luchas ya han comenzado a emerger. Por medio de esas luchas y muchas m\u00e1s como ellas, la multitud deber\u00e1 inventar nuevas formas democr\u00e1ticas y un nuevo poder constituyente que habr\u00e1 de llevarnos alg\u00fan d\u00eda a trav\u00e9s y m\u00e1s all\u00e1 del Imperio.<br \/>\nLa genealog\u00eda que seguiremos en nuestro an\u00e1lisis del pasaje desde el imperialismo hacia el Imperio ser\u00e1 primero europea y luego euro-americana, no porque creamos que estas regiones son la fuente privilegiada y exclusiva de ideas nuevas e innovaciones hist\u00f3ricas, sino simplemente porque este es el principal camino geogr\u00e1fico que siguieron los conceptos y pr\u00e1cticas que animan al Imperio desarrollado actualmente \u2013 paralelamente, como sostendremos, al desarrollo del modo capitalista de producci\u00f3n. 3 Aunque la genealog\u00eda del Imperio sea en este sentido euroc\u00e9ntrica, sin embargo, sus poderes actuales no est\u00e1n limitados a ninguna regi\u00f3n. L\u00f3gicas de mando que, en alg\u00fan sentido, se originaron en Europa y los Estados Unidos, ahora invisten pr\u00e1cticas de dominaci\u00f3n por todo el mundo. M\u00e1s importante a\u00fan: las fuerzas contestatarias del Imperio, que efectivamente prefiguran una sociedad global alternativa, no est\u00e1n ellas mismas limitadas a ninguna regi\u00f3n geogr\u00e1fica. La geograf\u00eda de estos poderes alternativos, la nueva cartograf\u00eda, est\u00e1 a\u00fan aguardando a ser escrita \u2013 o, realmente, est\u00e1 siendo escrita hoy con las luchas, resistencias y deseos de la multitud.<\/p>\n<p>Al escribir este libro hemos intentado con nuestra mayor habilidad emplear un enfoque interdisciplinario amplio. [4] Nuestros argumentos pretenden ser igualmente filos\u00f3ficos e hist\u00f3ricos, culturales y econ\u00f3micos, pol\u00edticos y antropol\u00f3gicos. En parte nuestro objeto de estudio demanda esta interdisciplinariedad, puesto que en el Imperio las fronteras que pudieron justificar previamente enfoques disciplinarios estrechos est\u00e1n quebr\u00e1ndose progresiva-mente. En el mundo imperial, el economista, por ejemplo, necesita de un conocimiento b\u00e1sico de producci\u00f3n cultural para entender la econom\u00eda, y del mismo modo el cr\u00edtico cultural requiere un conocimiento b\u00e1sico de los procesos econ\u00f3micos para entender la cultura. Ese es un requerimiento que nuestro proyecto demanda. Deseamos haber contribuido con este libro a un marco te\u00f3rico general y una herramienta conceptual para teorizar y actuar contra el Imperio.5<br \/>\nComo la mayor\u00eda de los libros extensos, este puede ser le\u00eddo de muchos modos: de adelante hacia atr\u00e1s, por partes, salteadamente, o por correspondencias. Las secciones de la Parte 1 introducen la problem\u00e1tica general del Imperio. En la parte central del libro, Partes 2 y 3, narraremos el pasaje de la modernidad a la posmodernidad, o, en verdad, del imperialismo al Imperio. La Parte 2 cuenta el pasaje b\u00e1sicamente desde el punto de vista de la historia de las ideas y la cultura, desde el per\u00edodo moderno temprano a la actualidad. El hilo rojo que recorre esta parte es la genealog\u00eda del concepto de soberan\u00eda. La Parte 3 narra el mismo pasaje desde el punto de vista de la producci\u00f3n, donde la producci\u00f3n es entendida en sentido amplio, desde la producci\u00f3n econ\u00f3mica a la producci\u00f3n de subjetividad. Esta narraci\u00f3n ocupa un per\u00edodo m\u00e1s breve, y enfoca principalmente las transformaciones de la producci\u00f3n capitalista desde fines del siglo diecinueve hasta el presente. Las estructuras internas de las Partes 2 y 3, pues, corresponden a: las primeras secciones de cada una se ocupan de la fase moderna, imperialista; las secciones medias tratan de los mecanismos del pasaje; y las secciones finales analizan nuestro mundo posmoderno, imperial.<br \/>\nHemos estructurado el libro de este modo para enfatizar la importancia del desv\u00edo desde el reino de las ideas al de la producci\u00f3n. El Intermezzo entre las Partes 2 y 3 funciona como una bisagra que articula el movimiento desde un punto de vista hacia el otro. Pretendemos que este cambio de un punto de vista al otro funcione como el momento en que Marx, en El Capital, nos invita a abandonar la ruidosa esfera del intercambio y descender a la escondida morada de la producci\u00f3n. Es en el reino de la producci\u00f3n donde se revelan claramente las desigualdades sociales, y, m\u00e1s a\u00fan, donde aparecen las m\u00e1s efectivas resistencias y alternativas al poder del Imperio. En la parte 4 intentaremos identificar estas alternativas que hoy est\u00e1n trazando las l\u00edneas de un movimiento m\u00e1s all\u00e1 del Imperio.<\/p>\n<p>Este libro fue iniciado al finalizar la Guerra del Golfo P\u00e9rsico y terminado antes del inicio de la guerra en Kosovo. Por ello el lector deber\u00e1 situar el argumento en el punto medio entre estos dos eventos significativos en la construcci\u00f3n del Imperio.<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2001 Art\u00edculo incorporado el 9 de noviembre, 2001<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n Eduardo Sadier<\/p>\n<p>De la edici\u00f3n de Harvard Universsity Press, Cambridge, Massachussets, 2000<\/p>\n<p>www.griesca.org <\/p>\n<p>Cada herramienta es un arma si la sostienes con firmeza.  Ani DiFranco           Los hombres luchan y pierden la batalla, y aquello por lo que peleaban llega, pese a su derrota, y luego ya no parece ser lo que cre\u00edan, y otros hombres deben luchar por lo que creen, bajo otro nombre.   William Morris <\/p>\n<p>Prefacio <\/p>\n<p>El Imperio se est\u00e1 materializando ante nuestros ojos. Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, mientras los reg\u00edmenes coloniales eran derrocados, y luego, precipitadamente, tras el colapso final de las barreras sovi\u00e9ticas al mercado capitalista mundial, hemos sido testigos de una irresistible e irreversible globalizaci\u00f3n de los intercambios econ\u00f3micos y culturales. Junto con el mercado global y los circuitos globales de producci\u00f3n ha emergido un nuevo orden, una nueva l\u00f3gica y estructura de mando &#8211;en suma, una nueva forma de soberan\u00eda. El Imperio es el sujeto pol\u00edtico que regula efectivamente estos cambios globales, el poder soberano que gobierna al mundo.  Muchos sostienen que la globalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n capitalista y el intercambio significa que las relaciones econ\u00f3micas se han vuelto m\u00e1s aut\u00f3nomas de los controles pol\u00edticos, y que, consecuentemente, ha declinado la soberan\u00eda pol\u00edtica. Algunos celebran esta nueva era como la liberaci\u00f3n de la econom\u00eda capitalista de las restricciones y distorsiones que las fuerzas pol\u00edticas le hab\u00edan impuesto, otros se lamentan por el cierre de los canales institucionales a trav\u00e9s de los cuales los trabajadores y ciudadanos pod\u00edan influir o responder a la fr\u00eda l\u00f3gica de la ganancia capitalista. Ciertamente es verdad que, frente al proceso de globalizaci\u00f3n, la soberan\u00eda de los Estados-naciones, aunque a\u00fan es efectiva, ha declinado progresivamente. Los factores primarios de la producci\u00f3n y el intercambio &#8211;dinero, tecnolog\u00eda, gente y bienes&#8211; se mueven con creciente facilidad a trav\u00e9s de los l\u00edmites nacionales; por lo que el Estado-naci\u00f3n posee cada vez menos poder para regular estos flujos e imponer su autoridad sobre la econom\u00eda. Incluso los Estado-naci\u00f3n m\u00e1s poderosas ya no pueden ser consideradas como autoridades supremas y soberanas, tanto fuera como dentro de sus propias fronteras. La declinaci\u00f3n de la soberan\u00eda de los estados-naciones, sin embargo, no significa que la soberan\u00eda como tal haya declinado.1 De un extremo a otro de las transformaciones contempor\u00e1neas, los controles pol\u00edticos, las funciones del Estado y los mecanismos regulatorios han continuado dirigiendo el reino de la producci\u00f3n econ\u00f3mica y social y del intercambio. Nuestra hip\u00f3tesis b\u00e1sica es que la soberan\u00eda ha tomado una nueva forma, compuesta por una serie de organismos nacionales y supranacionales unidos bajo una \u00fanica l\u00f3gica de mando. Esta nueva forma global de soberan\u00eda es lo que llamamos Imperio.             La soberan\u00eda declinante de las naciones-estado y su progresiva incapacidad para regular los intercambios econ\u00f3micos y culturales es, de hecho, uno de los s\u00edntomas principales de la llegada del Imperio. La soberan\u00eda del Estado-naci\u00f3n fue la piedra basal de los imperialismos que las potencias Europeas construyeron durante la Era Moderna. Por &#8220;Imperio&#8221;, sin embargo, entendemos algo diferente de imperialismo&#8221;. Los l\u00edmites definidos por el moderno sistema de Estados-naciones fueron fundamentales para el colonialismo europeo y la expansi\u00f3n econ\u00f3mica: los l\u00edmites territoriales de la naci\u00f3n delimitaron el centro de poder desde el cual se ejerci\u00f3 el mando sobre territorios externos y ajenos, por medio de un sistema de canales y barreras que, alternativamente, facilitaron u obstruyeron los flujos de producci\u00f3n y circulaci\u00f3n. El imperialismo fue realmente una extensi\u00f3n de la soberan\u00eda de los Estados-naci\u00f3n europeos m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Eventualmente casi todos loe territorios del mundo pod\u00edan ser parcelados, y todo el mapa mundial pod\u00eda ser codificado en colores europeos: rojo para los territorios brit\u00e1nicos, azul para los franceses, verde para los portugueses, etc. Adonde se afianzara la moderna soberan\u00eda, constru\u00eda un moderno Leviat\u00e1n que reproduc\u00eda su dominio social e impon\u00eda fronteras territoriales jer\u00e1rquicas, tanto para vigilar la pureza de su propia identidad como para excluir cualquier otra distinta.       El pasaje al Imperio emerge del ocaso de la moderna soberan\u00eda. En contraste con el imperialismo, el Imperio no establece centro territorial de poder, y no se basa en fronteras fijas o barreras. Es un aparato de mando descentrado y desterritorializado que incorpora progresivamente a todo el reino global dentro de sus fronteras abiertas y expansivas. El Imperio maneja identidades h\u00edbridas, jerarqu\u00edas flexibles e intercambios plurales por medio de redes moduladoras de comando. Los diferentes colores del mapa imperialista del mundo se han unido y fundido en el arco iris imperial global.  La transformaci\u00f3n de la geograf\u00eda moderna imperialista del mundo y la realizaci\u00f3n del mercado mundial se\u00f1alan un pasaje dentro del modo capitalista de producci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: la divisi\u00f3n espacial de los tres Mundos (Primero, Segundo y Tercer Mundo) se ha entremezclado de modo tal que hallamos continuamente al Primer Mundo en el Tercero, al Tercero en el Primero, y al Segundo, en verdad, en ning\u00fan lado. El capital parece enfrentar a un mundo suavizado &#8211; o, realmente, un mundo definido por nuevos y complejos reg\u00edmenes de diferenciaci\u00f3n y homogeneizaci\u00f3n, deterritorializaci\u00f3n y reterritorializaci\u00f3n. La construcci\u00f3n de los pasajes y l\u00edmites de estos nuevos flujos globales ha estado acompa\u00f1ada por una transformaci\u00f3n de los propios procesos productivos dominantes, con el resultado que el rol del trabajo fabril industrial ha sido reducido y la prioridad otorgada al trabajo cooperativo, comunicacional y afectivo. En la posmodernizaci\u00f3n de la econom\u00eda global, la creaci\u00f3n de riqueza tiende cada vez m\u00e1s hacia lo que denominamos producci\u00f3n biopol\u00edtica, la producci\u00f3n de la misma vida social, en la cual lo econ\u00f3mico, lo pol\u00edtico y lo cultural se superponen e infiltran crecientemente entre s\u00ed.             Muchos ubican a la autoridad \u00faltima que gobierna el proceso de globalizaci\u00f3n y del nuevo orden mundial en los Estados Unidos. Los que sostienen esto ven a los Estados Unidos como el l\u00edder mundial y \u00fanica superpotencia, y sus detractores lo denuncian como un opresor imperialista. Ambos puntos de vista se basan en la suposici\u00f3n de que los Estados Unidos se hayan vestido con el manto de poder mundial que las naciones europeas dejaron caer. Si el siglo diecinueve fue un siglo brit\u00e1nico, entonces el siglo veinte ha sido un siglo americano; o, realmente, si la modernidad fue europea, entonces la posmodernidad es americana. La cr\u00edtica m\u00e1s condenatoria que pueden efectuar es que los Estados Unidos est\u00e1n repitiendo las pr\u00e1cticas de los viejos imperialismos europeos, mientras que los proponentes celebran a los Estados Unidos como un l\u00edder mundial m\u00e1s eficiente y benevolente, haciendo bien lo que los europeos hicieron mal. Nuestra hip\u00f3tesis b\u00e1sica, sin embargo, que una nueva forma imperial de soberan\u00eda est\u00e1 emergiendo, contradice ambos puntos de vista. Los Estados Unidos no pueden, e, incluso, ning\u00fan Estado-naci\u00f3n puede hoy, constituir el centro de un proyecto imperialista. El imperialismo ha concluido. Ninguna naci\u00f3n ser\u00e1 l\u00edder mundial, del modo que lo fueron las naciones modernas europeas.          Sin embargo, los Estados Unidos ocupan un lugar privilegiado en el Imperio, pero este privilegio deriva no de sus similitudes con las viejas potencias imperialistas europeas, sino de sus diferencias. Estas diferencias pueden reconocerse claramente en las bases propiamente imperiales (no imperialistas) de la constituci\u00f3n de los Estados Unidos, y por &#8220;constituci\u00f3n&#8221; queremos decir tanto la constituci\u00f3n formal, el documento escrito junto con sus variadas enmiendas y aparatos legales, y la constituci\u00f3n material, es decir, la continua formaci\u00f3n y re-formaci\u00f3n de la composici\u00f3n de sus fuerzas sociales. Thomas Jefferson, los autores de El Federalista, y los otros miembros fundadores de los Estados Unidos fueron todos inspirados por el antiguo modelo imperial; todos ellos cre\u00edan que estaban creando al otro lado del Atl\u00e1ntico un nuevo Imperio, de fronteras abiertas y expansivas, donde el poder estar\u00eda efectivamente distribuido en redes. Esta idea imperial ha sobrevivido y madurado a trav\u00e9s de la historia de la constituci\u00f3n de los Estados Unidos, y ha emergido ahora en una escala global, en su forma plenamente realizada.           Debemos enfatizar que aqu\u00ed utilizamos la palabra &#8220;Imperio&#8221; no como una met\u00e1fora, que requerir\u00eda demostrar las semejanzas entre el mundo actual y los Imperios de Roma. China, las Am\u00e9ricas y dem\u00e1s, sino como un concepto, que pide primariamente un acercamiento te\u00f3rico. 2 El concepto de Imperio se caracteriza fundamentalmente por una falta de fronteras: el mando del Imperio no tiene l\u00edmites. Primero y principal, entonces, el concepto de Imperio incluye a un r\u00e9gimen que, efectivamente, abarca a la totalidad espacial, o que, realmente, gobierna sobre todo el mundo &#8220;civilizado&#8221;. Ninguna frontera territorial limita su reinado. Segundo, el concepto de Imperio no se presenta a s\u00ed mismo como un r\u00e9gimen hist\u00f3rico originado en la conquista, sino como un orden que, efectivamente, suspende la historia, y as\u00ed fija el estado existente para la eternidad. Desde la perspectiva del Imperio este es el modo en que ser\u00e1n siempre las cosas, y el modo en que siempre debi\u00f3 ser. El Imperio presenta su mando no como un momento transitorio en el movimiento de la historia, sino como un r\u00e9gimen sin l\u00edmites temporales, y, en este sentido, fuera de la historia, o en el fin de la historia. Tercero, el mando del Imperio opera sobre todos los registros del orden social, extendi\u00e9ndose hacia abajo, a las profundidades del mundo social. El Imperio no s\u00f3lo maneja un territorio y una poblaci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n crea al mundo que habita. No s\u00f3lo regula las interacciones humanas, sino que tambi\u00e9n busca, directamente, regir sobre la naturaleza humana. El objeto de su mando es la vida social en su totalidad, y por esto el Imperio presenta la forma paradigm\u00e1tica del biopoder. Finalmente, aunque la pr\u00e1ctica del Imperio est\u00e1 continuamente ba\u00f1ada en sangre, el concepto de Imperio est\u00e1 siempre dedicado a la paz- una paz perpetua y universal, fuera de la historia.     El Imperio que enfrentamos ejerce enormes poderes de opresi\u00f3n y destrucci\u00f3n, pero este hecho no debe hacernos sentir nostalgia por las viejas formas de dominaci\u00f3n. El pasaje hacia el Imperio y su proceso de globalizaci\u00f3n ofrece nuevas posibilidades a las fuerzas de liberaci\u00f3n. La globalizaci\u00f3n, por supuesto, no es una \u00fanica cosa, y los m\u00faltiples procesos que reconocemos como globalizaci\u00f3n no est\u00e1n unificados ni son un\u00edvocos. Nuestra tarea pol\u00edtica, argumentaremos, no es, simplemente, resistir a estos procesos, sino reorganizarlos y redirigirlos hacia nuevos fines. Las fuerzas creativas de la multitud que sostienen al Imperio son tambi\u00e9n capaces de construir un contra-Imperio, una organizaci\u00f3n pol\u00edtica alternativa de los flujos e intercambios globales. Las luchas para contestar y subvertir al Imperio, como asimismo aquellas para construir una alternativa real, tendr\u00e1n lugar en el mismo terreno imperial &#8211; y desde luego esas luchas ya han comenzado a emerger. Por medio de esas luchas y muchas m\u00e1s como ellas, la multitud deber\u00e1 inventar nuevas formas democr\u00e1ticas y un nuevo poder constituyente que habr\u00e1 de llevarnos alg\u00fan d\u00eda a trav\u00e9s y m\u00e1s all\u00e1 del Imperio.  La genealog\u00eda que seguiremos en nuestro an\u00e1lisis del pasaje desde el imperialismo hacia el Imperio ser\u00e1 primero europea y luego euro-americana, no porque creamos que estas regiones son la fuente privilegiada y exclusiva de ideas nuevas e innovaciones hist\u00f3ricas, sino simplemente porque este es el principal camino geogr\u00e1fico que siguieron los conceptos y pr\u00e1cticas que animan al Imperio desarrollado actualmente &#8211; paralelamente, como sostendremos, al desarrollo del modo capitalista de producci\u00f3n. 3 Aunque la genealog\u00eda del Imperio sea en este sentido euroc\u00e9ntrica, sin embargo, sus poderes actuales no est\u00e1n limitados a ninguna regi\u00f3n. L\u00f3gicas de mando que, en alg\u00fan sentido, se originaron en Europa y los Estados Unidos, ahora invisten pr\u00e1cticas de dominaci\u00f3n por todo el mundo. M\u00e1s importante a\u00fan: las fuerzas contestatarias del Imperio, que efectivamente prefiguran una sociedad global alternativa, no est\u00e1n ellas mismas limitadas a ninguna regi\u00f3n geogr\u00e1fica. La geograf\u00eda de estos poderes alternativos, la nueva cartograf\u00eda, est\u00e1 a\u00fan aguardando a ser escrita &#8211; o, realmente, est\u00e1 siendo escrita hoy con las luchas, resistencias y deseos de la multitud.   Al escribir este libro hemos intentado con nuestra mayor habilidad emplear un enfoque interdisciplinario amplio. [4] Nuestros argumentos pretenden ser igualmente filos\u00f3ficos e hist\u00f3ricos, culturales y econ\u00f3micos, pol\u00edticos y antropol\u00f3gicos. En parte nuestro objeto de estudio demanda esta interdisciplinariedad, puesto que en el Imperio las fronteras que pudieron justificar previamente enfoques disciplinarios estrechos est\u00e1n quebr\u00e1ndose progresiva-mente. En el mundo imperial, el economista, por ejemplo, necesita de un conocimiento b\u00e1sico de producci\u00f3n cultural para entender la econom\u00eda, y del mismo modo el cr\u00edtico cultural requiere un conocimiento b\u00e1sico de los procesos econ\u00f3micos para entender la cultura. Ese es un requerimiento que nuestro proyecto demanda. Deseamos haber contribuido con este libro a un marco te\u00f3rico general y una herramienta conceptual para teorizar y actuar contra el Imperio.5  Como la mayor\u00eda de los libros extensos, este puede ser le\u00eddo de muchos modos: de adelante hacia atr\u00e1s, por partes, salteadamente, o por correspondencias. Las secciones de la Parte 1 introducen la problem\u00e1tica general del Imperio. En la parte central del libro, Partes 2 y 3, narraremos el pasaje de la modernidad a la posmodernidad, o, en verdad, del imperialismo al Imperio. La Parte 2 cuenta el pasaje b\u00e1sicamente desde el punto de vista de la historia de las ideas y la cultura, desde el per\u00edodo moderno temprano a la actualidad. El hilo rojo que recorre esta parte es la genealog\u00eda del concepto de soberan\u00eda. La Parte 3 narra el mismo pasaje desde el punto de vista de la producci\u00f3n, donde la producci\u00f3n es entendida en sentido amplio, desde la producci\u00f3n econ\u00f3mica a la producci\u00f3n de subjetividad. Esta narraci\u00f3n ocupa un per\u00edodo m\u00e1s breve, y enfoca principalmente las transformaciones de la producci\u00f3n capitalista desde fines del siglo diecinueve hasta el presente. Las estructuras internas de las Partes 2 y 3, pues, corresponden a: las primeras secciones de cada una se ocupan de la fase moderna, imperialista; las secciones medias tratan de los mecanismos del pasaje; y las secciones finales analizan nuestro mundo posmoderno, imperial.  Hemos estructurado el libro de este modo para enfatizar la importancia del desv\u00edo desde el reino de las ideas al de la producci\u00f3n. El Intermezzo entre las Partes 2 y 3 funciona como una bisagra que articula el movimiento desde un punto de vista hacia el otro. Pretendemos que este cambio de un punto de vista al otro funcione como el momento en que Marx, en El Capital, nos invita a abandonar la ruidosa esfera del intercambio y descender a la escondida morada de la producci\u00f3n. Es en el reino de la producci\u00f3n donde se revelan claramente las desigualdades sociales, y, m\u00e1s a\u00fan, donde aparecen las m\u00e1s efectivas resistencias y alternativas al poder del Imperio. En la parte 4 intentaremos identificar estas alternativas que hoy est\u00e1n trazando las l\u00edneas de un movimiento m\u00e1s all\u00e1 del Imperio.   Este libro fue iniciado al finalizar la Guerra del Golfo P\u00e9rsico y terminado antes del inicio de la guerra en Kosovo. Por ello el lector deber\u00e1 situar el argumento en el punto medio entre estos dos eventos significativos en la construcci\u00f3n del Imperio.       <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-81","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-imperio-imperialismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/81","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=81"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/81\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=81"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=81"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=81"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}