{"id":813,"date":"2007-10-13T00:00:00","date_gmt":"2007-10-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=813"},"modified":"2019-01-21T18:58:53","modified_gmt":"2019-01-21T18:58:53","slug":"el-estado-y-el-socialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=813","title":{"rendered":"El Estado y el socialismo"},"content":{"rendered":"<p>    <H2> <U><A HREF=\"http:\/\/www.marxists.org\/espanol\/gramsci\/estsoc.htm#nota\">[1]<\/A><\/U> <\/H2> <P><STRONG>Escrito:<\/STRONG> 1919<BR><STRONG>Primera Edici\u00f3n:<\/STRONG> Aparecido en L\u00b4Ordine Nuovo, 28 de junio a 5 de julio de 1919 <BR><STRONG>Digitalizaci\u00f3n:<\/STRONG> Aritz<BR><STRONG>Esta Edici\u00f3n:<\/STRONG> Marxists Internet Archive, a\u00f1o 2001  <\/P> <P>Publicamos este art\u00edculo de For Ever aunque se trate de una colecci\u00f3n de desprop\u00f3sitos y de divertida fraseolog\u00eda. Para For Ever, el Estado de Weimar es un Estado marxista; nosotros, los del \u00abOrdine Nuovo\u00bb somos adoradores del Estado, queremos al Estado ab aeterno (For Ever quer\u00eda decir in aeternum, evidentemente); el Estado socialista es lo mismo que el socialismo de Estado; han existido un Estado cristiano y un Estado plebeyo de Cayo Gracco; el Soviet de Saratov podr\u00eda subsistir sin coordinar su producci\u00f3n y su actividad de defensa revolucionaria con el sistema general de los Soviets rusos, etc. Afirmaciones y necedades semejantes se presentan como una defensa de la anarqu\u00eda. Y sin embargo publicamos el art\u00edculo de For Ever. For Ever no es s\u00f3lo un hombre: es un tipo social. Desde este punto de vista no debe ser puesto de lado; merece ser conocido, estudiado, discutido y superado. Lealmente, amistosamente (la amistad no debe ser separada de la verdad y de toda la aspereza que la verdad comporta). For Ever es un pseudorevolucionario; quien basa su acci\u00f3n en mera fraseolog\u00eda ampulosa, en el frenes\u00ed de la palabrer\u00eda, en el entusiasmo rom\u00e1ntico, es simplemente un demagogo y no un revolucionario. Para la revoluci\u00f3n son necesarios hombres de mente sobria, hombres que no dejen sin pan la panader\u00edas, que hagan marchar los trenes, que surtan las f\u00e1bricas con materias primas y consigan cambiar los productos industriales por productos agr\u00edcolas, que aseguren la integridad y la libertad personal contra las agresiones de los malhechores, que hagan funcionar el complejo de servicios sociales y no reduzcan al pueblo a la desesperaci\u00f3n y a la demencial matanza interna. El entusiasmo verbal y la fraseolog\u00eda desenfrenada hacen re\u00edr (o llorar) cuando uno solo de esos problemas tiene que ser resuelto aunque s\u00f3lo sea en una aldea de cien habitantes  <\/P> <P>Pero For Ever, pese a ser un tipo caracter\u00edstico no representa a todos los libertarios. En la redacci\u00f3n del Ordine Nuovo contamos con un comunista libertario, Carlo Petri. Con Petri la discusi\u00f3n se sit\u00faa en un plano superior; con comunistas libertarios como Petri el trabajo en com\u00fan es necesario e indispensable; son una fuerza de la revoluci\u00f3n. Leyendo el art\u00edculo de Petri publicado en el n\u00famero pasado y el de que publicamos en este n\u00famero<U><A HREF=\"http:\/\/www.marxists.org\/espanol\/gramsci\/estsoc.htm#nota\"><I>[2]<\/I><\/A><\/U> -para fijar los t\u00e9rminos dial\u00e9cticos de la idea libertaria: el ser y el no ser- hemos llegado a estas observaciones. Por supuesto, los camaradas Emp\u00e9docles y Caesar<U><A HREF=\"http:\/\/www.marxists.org\/espanol\/gramsci\/estsoc.htm#nota\"><I>[3]<\/I><\/A><\/U>, a los que Petri se refiere directamente, son libres de responder por su cuenta.  <\/P> <P><STRONG><I>I<\/I><\/STRONG> <\/P> <P>El comunismo se realiza en la Internacional proletaria. El comunismo ser\u00e1 tal s\u00f3lo cuando y en tanto sea internacional. En este sentido, el movimiento socialista y proletario est\u00e1 contra el Estado, porque est\u00e1 contra los Estados nacionales capitalistas, porque est\u00e1 contra las econom\u00edas nacionales que tiene su fuente de vida y toman su forma de los Estados nacionales.  <\/P> <P>Pero si de la Internacional Comunista se ver\u00e1n suprimidos los Estados nacionales, no suceder\u00e1 lo mismo con el Estado, entendido como \u00abforma\u00bb concreta de la sociedad humana. La sociedad como tal es pura abstracci\u00f3n. En la historia, en la realidad viva y corp\u00f3rea de la civilizaci\u00f3n humana en desarrollo, la sociedad es siempre un sistema y un equilibrio de Estados, un sistema y un equilibrio de instituciones concretas, en las cuales la sociedad adquiere conciencia de su existencia y de su desarrollo y \u00fanicamente a trav\u00e9s de las cuales existe y se desarrolla.  <\/P> <P>Cada conquista de la civilizaci\u00f3n humana se hace permanente, es historia real y no episodio superficial y caduco, en cuanto encarna en unas instituciones y encuentra una forma en el Estado. La idea socialista ha sido un mito, una difusa quimera, un mero arbitrio de la fantas\u00eda individual hasta que ha encarnado en el movimiento socialista y proletario, en las instituciones de defensa y ofensiva del proletariado organizado, en \u00e9ste y por \u00e9ste ha tomado forma hist\u00f3rica y ha progresado; de \u00e9l ha generado el Estado socialista nacional, dispuesto y organizado de modo que le hace capaz para engranarse con los otros Estados socialistas; condicionado incluso de tal modo que s\u00f3lo es capaz de vivir y desarrollarse en cuanto se adhiera a los otros Estados socialistas para realizar la Internacional Comunista en la que cada Estado, cada instituci\u00f3n, cada individuo encontrar\u00e1 su plenitud de vida y de libertad.  <\/P> <P>En este sentido, el comunismo no est\u00e1 contra el \u00abEstado\u00bb e incluso se opone implacablemente a los enemigos del Estado, a los anarquistas y anarcosindicalistas, y denuncia su propaganda como ut\u00f3pica y peligrosa para la revoluci\u00f3n proletaria. <\/P> <P>Se ha construido un esquema preestablecido, seg\u00fan el cual el socialismo ser\u00eda un \u00abpuente\u00bb a la anarqu\u00eda; se trata de un prejuicio sin fundamento de una arbitraria hipoteca del futuro. En la dial\u00e9ctica de las ideas, la anarqu\u00eda es una continuaci\u00f3n del liberalismo, no del socialismo; en la dial\u00e9ctica de la historia, la anarqu\u00eda se ve expulsada del campo de la realidad social junto con el liberalismo. Cuanto m\u00e1s se industrializa la producci\u00f3n de bienes materiales y a la concentraci\u00f3n del capital corresponde una concentraci\u00f3n de masas trabajadoras, tantos menos adeptos tiene la idea libertaria. El movimiento libertario se difunde a\u00fan donde prevalece el artesanado y el feudalismo rural; en las ciudades industriales y en el campo de cultivo agrario mecanizado, los anarquistas tienden a desaparecer como movimiento pol\u00edtico, sobreviviendo como fermento ideal. En este sentido la idea libertaria dispondr\u00e1 a\u00fan de un cierto margen para desplegarse; proseguir\u00e1 la tradici\u00f3n liberal en cuanto ha impuesto y realizado conquistas humanas que no deben morir con el capitalismo.  <\/P> <P>Hoy, en el tumulto social promovido por la guerra, parece que la idea libertaria haya multiplicado el n\u00famero de sus adeptos. No creemos que la idea tenga de qu\u00e9 vanagloriarse. Se trata de un fen\u00f3meno de regresi\u00f3n: a las ciudades han emigrado nuevos elementos, sin cultura pol\u00edtica, sin entrenamiento en la lucha de clases con las formas complejas que la lucha de clases ha adquirido en la gran industria. La virulenta fraseolog\u00eda de los agitadores anarquistas prende en estas conciencias instintivas, apenas despiertas. Pero la fraseolog\u00eda pseudorevolucionaria no crea nada profundo y permanente. Y lo que predomina, lo que imprime a la historia el ritmo del progreso, lo que determina el avance seguro e incoercible de la civilizaci\u00f3n comunista no son los \u00abmuchachos\u00bb, no es el lumpenproletariado, no son los bohemios, los diletantes, los rom\u00e1nticos melenudos y excitados, sino las densas masas de los obreros de clase, los f\u00e9rreos batallones del proletariado consciente y disciplinado.  <\/P> <P>Toda la tradici\u00f3n liberal es contraria al Estado.  <\/P> <P>La literatura liberal es toda una pol\u00e9mica contra el Estado. La historia pol\u00edtica del capitalismo se caracteriza por una continua y rabiosa lucha entre el ciudadano y el Estado. El Parlamento es le \u00f3rgano de esta lucha; y el Parlamento tiende precisamente a absorber todas las funciones del Estado, esto es, a suprimirlo, priv\u00e1ndole de todo poder efectivo, puesto que la legislaci\u00f3n popular est\u00e1 orientada a liberar a los \u00f3rganos locales y a los individuos de cualquier servidumbre y control del poder central.  <\/P> <P>Esta postura liberal entra en la actividad general del capitalismo, que tiende a asegurarse m\u00e1s s\u00f3lidas y garantizadas condiciones de concurrencia. La concurrencia es la enemiga mas ac\u00e9rrima del Estado. La misma idea de la Internacional es de origen liberal; Marx la toma de la escuela de Cobden y de la propaganda por el libre cambio, pero lo hace cr\u00edticamente. Los liberales son impotentes para realizar la paz y la Internacional nacional, porque la propiedad privada y nacional genera escisiones, fronteras, guerras, Estados nacionales en permanente conflicto entre ellos.  <\/P> <P>El Estado nacional es un \u00f3rgano de concurrencia; desaparecer\u00e1 cuando la concurrencia sea suprimida y un nuevo h\u00e1bito econ\u00f3mico haya aparecido, a partir de la experiencia concreta de los Estados Socialistas.  <\/P> <P>La dictadura del proletariado es todav\u00eda un Estado nacional y un Estado de clase. Los t\u00e9rminos de la concurrencia y de la lucha de clases han variado, pero concurrencia y clases subsisten. La dictadura del proletariado debe resolver los mismos problemas del Estado burgu\u00e9s: de defensa externa e interna. Estas son las condiciones reales, objetivas, que debemos tener en cuenta; razonar y obrar como si existiese ya la Internacional Comunista, como si estuviera superado ya el periodo de la lucha entre Estados socialistas y Estados burgueses, la despiadada concurrencia entra las econom\u00edas nacionales comunistas y las capitalistas, ser\u00eda un error desastroso para la revoluci\u00f3n proletaria.  <\/P> <P>La sociedad humana sufre un rapid\u00edsimo proceso de descomposici\u00f3n, coordinado al proceso de disoluci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s. Las condiciones reales objetivas en que se ejercer\u00e1 la dictadura del proletariado ser\u00e1n condiciones de un tremendo desorden, de una espantosa indisciplina. Se hace necesaria la organizaci\u00f3n de un Estado socialista sumamente firme, que ponga fin lo antes posible a la disoluci\u00f3n y la indisciplina, que devuelva una forma concreta al cuerpo social, que defienda la revoluci\u00f3n de las agresiones externas y las rebeliones internas.  <\/P> <P>La dictadura del proletariado debe, por propia necesidad de vida y de desarrollo, asumir un acentuado car\u00e1cter militar. Por eso el problema del ej\u00e9rcito socialista pasa a ser uno de los m\u00e1s esenciales a resolver; y se hace urgente en este periodo prerrevolucionario tratar de destruir las sedimentaciones del prejuicio determinado por la pasada propaganda socialista contra todas las formas de la dominaci\u00f3n burguesa.  <\/P> <P>Hoy debemos rehacer la educaci\u00f3n del proletariado; habituarlo a la idea de que para suprimir el Estado en la Internacional es necesario un tipo de Estado id\u00f3neo a la consecuci\u00f3n de este fin, que para suprimir el militarismo puede ser necesario un nuevo tipo de ej\u00e9rcito. Esto significa adiestrar al proletariado en el ejercicio de la dictadura, del autogobierno. Las dificultades a superar ser\u00e1n much\u00edsimas y el periodo en que estas dificultades seguir\u00e1n siendo vivas y peligrosas no es previsible sea corto. Pero aunque el Estado proletario no subsistiera m\u00e1s que un d\u00eda, debemos trabajar a fin de que disponga de condiciones de existencia id\u00f3neas al desarrollo de su misi\u00f3n, la supresi\u00f3n de la propiedad privada y de las clases.  <\/P> <P>El proletariado es poco experto en el arte de gobernar y dirigir; la burgues\u00eda opondr\u00e1 al Estado socialista una formidable resistencia, abierta y disimulada, violenta o pasiva. S\u00f3lo un proletariado pol\u00edticamente educado, que no se abandone a la desesperaci\u00f3n y a la desconfianza por los posibles e inevitables reveses, que permanezca fiel y leal a su Estado no obstante los errores que individuos particulares puedan cometer, a pesar de los pasos atr\u00e1s que las condiciones reales que la producci\u00f3n pueda imponer, s\u00f3lo semejante proletariado podr\u00e1 ejercer la dictadura, liquidar la herencia mal\u00e9fica del capitalismo y de la guerra y realizar la Internacional Comunista. <\/P> <P>Por su naturaleza, el Estado socialista reclama una lealtad y una disciplina diferentes y opuestas a las que reclama el Estado burgu\u00e9s. A diferencia del Estado burgu\u00e9s, que es tanto m\u00e1s fuerte en el interior como en el exterior cuanto los ciudadanos menos controlan y siguen las actividades del poder, el Estado socialista requiere la participaci\u00f3n activa y permanente de los camaradas en la actividad de sus instituciones. Preciso es recordar, adem\u00e1s, que si el Estado socialista es el medio para radicales cambios, no se cambia de Estado con la facilidad con que se cambia de gobierno. Un retorno a las instituciones del pasado querr\u00e1 decir la muerte colectiva, el desencadenamiento de un sanguinario terror blanco ilimitado; en las condiciones creadas por la guerra, la clase burguesa estar\u00eda interesada en suprimir con las armas a las tres cuartas partes de los trabajadores para devolver elasticidad al mercado de v\u00edveres y volver a disfrutar de condiciones privilegiadas en la lucha por la vida c\u00f3moda a que est\u00e1 habituada. Por ninguna raz\u00f3n pueden admitirse condescendencias de ning\u00fan g\u00e9nero.  <\/P> <P>Desde hoy debemos formarnos y formar este sentido de responsabilidad implacable y tajante como la espada de un justiciero. La revoluci\u00f3n es algo grande y tremendo, no es un juego de diletantes o una aventura rom\u00e1ntica.  <\/P> <P>Vencido en la lucha de clases, el capitalismo dejar\u00e1 un residuo impuro de fermentos antiestatales, o que aparecer\u00e1n como tales, porque individuos y grupos querr\u00e1n eludir los servicios y la disciplina indispensables para el \u00e9xito de la revoluci\u00f3n. <\/P> <P>Querido camarada Petri, trabajemos para evitar cualquier choque sangriento entre las fracciones subversivas, para evitar al Estado socialista la cruel necesidad de imponer con la fuerza armada la disciplina y la fidelidad, de suprimir una parte para salvar el cuerpo social de la disgregaci\u00f3n y la depravaci\u00f3n. Trabajemos, desplegando nuestra actividad de cultura, para demostrar que la existencia del Estado socialista es un eslab\u00f3n esencial de la cadena de esfuerzos que el proletariado debe realizar para su completa emancipaci\u00f3n, para su libertad.  <\/P> <P>[1] Notas a un art\u00edculo de For Ever (el anarquista turin\u00e9s Conrado Quaglino), titulado \u00abEn defensa de la anarqu\u00eda\u00bb. <\/P> <P>[2] For Ever part\u00eda del trabajo de Gramsci La poda de la historia, para acusar a los socialistas \u00abcomprendidos los revolucionarios, los sovi\u00e9ticos, los autonomistas\u00bb, de ser adoradores del Estado, como los economistas burgueses y los socialdem\u00f3cratas alemanes (\u00abEl Estado de Weimar\u00bb). For Ever afirmaba que \u00abla Comuna es la negaci\u00f3n aplastante del Estado\u00bb y que \u00abun poder de pol\u00edticos\u00bb, aunque fuera el poder de Lenin y los bolcheviques, oprim\u00eda de todos modos al \u00abindividuo an\u00e1rquico\u00bb. \u00abNo hay diferencia -escrib\u00eda Quaglino- entre ser oprimido y aplastado por la blusa obrera y la bandera roja o por la levita y la bandera tricolor\u00bb.  <\/P> <P><A NAME=\"nota\"><\/A> [3] Emp\u00e9docles era el seud\u00f3nimo de Palmiro Togliatti, y Caesar el de Cesare Seassro.  <\/P> <P><BR><BR> <\/P> <P><BR><BR> <\/P> <P><BR> <\/P>  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Escrito: 1919Primera Edici&oacute;n: Aparecido en L&acute;Ordine Nuovo, 28 de junio a 5 de julio de 1919 Digitalizaci&oacute;n: AritzEsta Edici&oacute;n: Marxists Internet Archive, a&ntilde;o 2001  <\/P><P>Publicamos este art&iacute;culo de For Ever aunque se trate de una colecci&oacute;n de desprop&oacute;sitos y de divertida fraseolog&iacute;a. 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For Ever es un pseudorevolucionario; quien basa su acci&oacute;n en mera fraseolog&iacute;a ampulosa, en el frenes&iacute; de la palabrer&iacute;a, en el entusiasmo rom&aacute;ntico, es simplemente un demagogo y no un revolucionario. Para la revoluci&oacute;n son necesarios hombres de mente sobria, hombres que no dejen sin pan la panader&iacute;as, que hagan marchar los trenes, que surtan las f&aacute;bricas con materias primas y consigan cambiar los productos industriales por productos agr&iacute;colas, que aseguren la integridad y la libertad personal contra las agresiones de los malhechores, que hagan funcionar el complejo de servicios sociales y no reduzcan al pueblo a la desesperaci&oacute;n y a la demencial matanza interna. 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