{"id":819,"date":"2007-10-13T00:00:00","date_gmt":"2007-10-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=819"},"modified":"2020-02-26T09:45:05","modified_gmt":"2020-02-26T08:45:05","slug":"carta-abierta-a-ernesto-che-guevara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=819","title":{"rendered":"Carta abierta a Ernesto Che Guevara"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u201cD\u00e9jeme decirle, a\u00fan a costa de parecer rid\u00edculo, que el verdadero revolucionario est\u00e1 guiado por sentimientos de amor. Es imposible pensar en un aut\u00e9ntico revolucionario sin esta cualidad\u201d. <\/strong><b><br \/>\n<\/b><br \/>\nQuerido Che:<\/p>\n<p>Ya han pasado cuarenta a\u00f1os desde que la CIA te asesin\u00f3 en la selva de Bolivia, el 8 de octubre de 1967. Ten\u00edas entonces 39 a\u00f1os. Pensaban tus verdugos que, al meterte balas en tu cuerpo, despu\u00e9s de haberte capturado vivo, condenar\u00edan al olvido tu memoria. Ignoraban que, al contrario de los ego\u00edstas, los altruistas nunca mueren. Los sue\u00f1os libertarios no quedan confinados en jaulas cual p\u00e1jaros domesticados. La estrella de tu boina brilla m\u00e1s fuerte, la fuerza de tus ojos gu\u00eda a generaciones por las rutas de la justicia, tu semblante sereno y firme inspira confianza a quienes combaten por la libertad. Tu esp\u00edritu trasciende las fronteras de Argentina, de Cuba y de Bolivia y, cual llama ardiente, inflama a\u00fan hoy el coraz\u00f3n de muchos revolucionarios.<\/p>\n<p>En estos cuarenta a\u00f1os ha habido cambios radicales. Cay\u00f3 el muro de Berl\u00edn y sepult\u00f3 al socialismo europeo. Muchos de nosotros s\u00f3lo ahora comprenden tu osad\u00eda al se\u00f1alar, en Argel en 1962, las grietas en las murallas del Kremlin, que nos parec\u00edan tan s\u00f3lidas. La historia es un r\u00edo veloz que no ahorra obst\u00e1culos. El socialismo europeo trat\u00f3 de detener las aguas del r\u00edo con el burocratismo, el autoritarismo, la incapacidad para llevar a la vida cotidiana el avance tecnol\u00f3gico derivado de la carrera espacial y, sobre todo, se revisti\u00f3 de una racionalidad economicista que no hincaba sus ra\u00edces en la educaci\u00f3n subjetiva de los sujetos hist\u00f3ricos: los trabajadores.<\/p>\n<p>Qui\u00e9n sabe si la historia del socialismo no ser\u00eda distinta hoy si hubieran prestado o\u00eddo a tus palabras: \u201cEl Estado se equivoca a veces. Cuando sucede una de esas equivocaciones se percibe una disminuci\u00f3n del entusiasmo colectivo debido a una reducci\u00f3n cuantitativa de cada uno de los elementos que lo forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes: es el momento de rectificar\u201d.<\/p>\n<p>Che, muchos de tus recelos se han confirmado a lo largo de estos a\u00f1os y han contribuido al fracaso de nuestros movimientos de liberaci\u00f3n. No te escuchamos lo suficiente. Desde \u00c1frica, en 1965, le escribiste a Carlos Quijano, del peri\u00f3dico Marcha de Montevideo: \u201cD\u00e9jeme decirle, a\u00fan a costa de parecer rid\u00edculo, que el verdadero revolucionario est\u00e1 guiado por sentimientos de amor. Es imposible pensar en un aut\u00e9ntico revolucionario sin esta cualidad\u201d.<\/p>\n<p>Esta advertencia coincide con lo que el ap\u00f3stol Juan, exiliado en la isla de Patmos, escribi\u00f3 en el Apocalipsis hace dos mil a\u00f1os, en nombre del Se\u00f1or, a la Iglesia de \u00c9feso: \u201cConozco tu conducta, el esfuerzo y la perseverancia. S\u00e9 que no soportas a los malos. Aparecieron algunos diciendo que eran ap\u00f3stoles. T\u00fa los probaste y descubriste que no lo eran. Eran mentirosos. Ustedes han sido perseverantes. Sufrieron por causa de mi nombre y no se desanimaron. Pero hay una cosa que repruebo en ti: abandonaste el primer amor\u201d (2, 2-4).<\/p>\n<p>Algunos de nosotros, Che, abandonaron el amor a los pobres, que hoy se multiplican en la Patria Grande latinoamericana y en el mundo. Dejaron de guiarse por grandes sentimientos de amor para ser absorbidos por est\u00e9riles disputas partidarias y, a veces, hacen de los amigos, enemigos, y de los verdaderos enemigos, aliados. Corro\u00eddos por la vanidad y por la disputa de espacios pol\u00edticos, ya no tienen el coraz\u00f3n encendido por ideas de justicia. Permanecieron sordos a los clamores del pueblo, perdieron la humildad del trabajo de base y ahora cambian utop\u00edas por votos.<\/p>\n<p>Cuando el amor se enfr\u00eda el entusiasmo se apaga y la dedicaci\u00f3n se retrae. La causa como pasi\u00f3n desaparece, como el romance entre una pareja que ya no se ama. Lo que era \u2018nuestro&#8217; resuena como \u2018m\u00edo&#8217; y las seducciones del capitalismo reblandecen los principios, cambian los valores y si todav\u00eda proseguimos en la lucha es porque la est\u00e9tica del poder ejerce mayor fascinaci\u00f3n que la \u00e9tica del servicio.<\/p>\n<p>Tu coraz\u00f3n, Che, lat\u00eda al ritmo de todos los pueblos oprimidos y expoliados. Peregrinaste desde Argentina a Guatemala, de Guatemala a M\u00e9xico, de M\u00e9xico a Cuba, de Cuba al Congo, del Congo a Bolivia. Todo el tiempo saliste de ti mismo, encendido de amor, que en tu vida se traduc\u00eda en liberaci\u00f3n. Por eso pod\u00edas afirmar con autoridad que \u201ces preciso tener una gran dosis de humanidad, de sentido de justicia y de verdad, para no caer en extremos dogm\u00e1ticos, en escolasticismos fr\u00edos, en aislamiento de las masas. Es necesario luchar todos los d\u00edas para que ese amor a la humanidad viva se transforme en hechos concretos, en gestos que sirvan de ejemplo, de movilizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntas veces, Che, nuestra dosis de humanidad se ha resecado, calcinada por dogmatismos que nos hincharon de certezas y nos dejaron vac\u00edos de sensibilidad para con los dramas de los condenados de la Tierra. Cu\u00e1ntas veces nuestro sentido de justicia se perdi\u00f3 en escolasticismos fr\u00edos que profer\u00edan sentencias implacables y proclamaban juicios infamantes. Cu\u00e1ntas veces nuestro sentido de verdad cristaliz\u00f3 en el ejercicio de autoridad, sin que correspondi\u00e9semos a los anhelos de quienes sue\u00f1an con un trozo de pan, de tierra y de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>T\u00fa nos ense\u00f1aste un d\u00eda que el ser humano es el \u201cactor de ese extra\u00f1o y apasionante drama que es la construcci\u00f3n del socialismo, en su doble existencia de ser \u00fanico y miembro de la comunidad\u201d. Y que \u00e9ste no es \u201cun producto acabado. Los defectos del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que emprender un continuo trabajo para erradicarlos\u201d. Quiz\u00e1 nos ha faltado destacar con m\u00e1s \u00e9nfasis los valores morales, las emulaciones subjetivas, los anhelos espirituales. Con tu agudo sentido cr\u00edtico cuidaste de advertirnos que \u201cel socialismo es joven y tiene errores. Los revolucionarios carecen muchas veces de conocimientos y de la audacia intelectual necesarios para enfrentar la tarea del desarrollo del hombre nuevo por m\u00e9todos distintos de los convencionales, pues los m\u00e9todos convencionales sufren la influencia de la sociedad que los cre\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>A pesar de tantas derrotas y errores, hemos tenido conquistas importantes a lo largo de estos cuarenta a\u00f1os. Los movimientos populares han irrumpido en todo el Continente. Hoy en muchos pa\u00edses est\u00e1n mejor organizados los campesinos, las mujeres, los obreros, los indios y los negros. Entre los cristianos, una parte significativa ha optado por los pobres y engendr\u00f3 la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n. Hemos sacado considerables lecciones de las guerrillas urbanas de los a\u00f1os 60; de la breve gesti\u00f3n popular de Salvador Allende; del gobierno democr\u00e1tico de Maurice Bishop, en Granada, masacrado por las tropas de los Estados Unidos; de la ascensi\u00f3n y la ca\u00edda de la Revoluci\u00f3n Sandinista ; de la lucha del pueblo de El Salvador. En M\u00e9xico los zapatistas de Chiapas ponen al desnudo la pol\u00edtica neoliberal y se propaga por Am\u00e9rica Latina la primavera democr\u00e1tica, con los electores repudiando a las viejas oligarqu\u00edas y eligiendo a aquellos que son a su imagen y semejanza: Lula, Chaves, Morales, Correa, Ortega, etc.<\/p>\n<p>Falta mucho por hacer, querido Che. Pero conservamos con cari\u00f1o tus herencias mayores: el esp\u00edritu internacionalista y la revoluci\u00f3n cubana. Una y otra cosa se presentan hoy como un solo s\u00edmbolo. Comandada por Fidel, la Revoluci\u00f3n cubana resiste al bloqueo imperialista, la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la carencia de petr\u00f3leo, los medios de comunicaci\u00f3n que pretenden satanizarla. Resiste con toda su riqueza de amor y de humor, salsa y merengue, defensa de la patria y valoraci\u00f3n de la vida. Atenta a tu voz, ella desencadena un proceso de rectificaci\u00f3n, consciente de los errores cometidos y empe\u00f1ada, a pesar de las dificultades actuales, en hacer realidad el sue\u00f1o de una sociedad donde la libertad de uno sea la condici\u00f3n de justicia del otro.<\/p>\n<p>Desde donde est\u00e1s, Che, bend\u00edcenos a todos nosotros los que comulgamos en tus ideales y tus esperanzas. Bendice tambi\u00e9n a los que se cansaron, se aburguesaron o hicieron de la lucha una profesi\u00f3n en su propio beneficio. Bendice a los que tienen verg\u00fcenza de confesarse de izquierda y de declararse socialistas. Bendice a los dirigentes pol\u00edticos que, una vez destituidos de sus cargos, nunca m\u00e1s visitaron una favela ni apoyaron una movilizaci\u00f3n. Bendice a las mujeres que, en casa, descubrieron que sus compa\u00f1eros eran lo contrario de lo que ostentaban fuera, y tambi\u00e9n a los hombres que luchan por vencer el machismo que los domina. Bend\u00edcenos a todos nosotros los que, ante tanta miseria que siega vidas humanas, sabemos que no nos queda otra vocaci\u00f3n m\u00e1s que la de convertir corazones y mentes, revolucionar sociedades y continentes. Sobre todo bend\u00edcenos para que, todos los d\u00edas, estemos motivados por grandes sentimientos de amor, de modo que podamos recoger el fruto del hombre y la mujer nuevos.<\/p>\n<p><strong>(Las citas del Che tienen como fuente el texto El socialismo y el hombre en Cuba, publicado en \u201cErnesto Che Guevara, escritos y discursos\u201d, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, pp 253-272) <\/strong><b><br \/>\n<\/b><strong>El escritor brasile\u00f1o Frei Betto es un fraile dominico conocido internacionalmente como te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P> &ldquo;D&eacute;jeme decirle, a&uacute;n a costa de parecer rid&iacute;culo, que el verdadero revolucionario est&aacute; guiado por sentimientos de amor. Es imposible pensar en un aut&eacute;ntico revolucionario sin esta cualidad&rdquo;. Querido Che: Ya han pasado cuarenta a&ntilde;os desde que la CIA te asesin&oacute; en la selva de Bolivia, el 8 de octubre de 1967. Ten&iacute;as entonces 39 a&ntilde;os. Pensaban tus verdugos que, al meterte balas en tu cuerpo, despu&eacute;s de haberte capturado vivo, condenar&iacute;an al olvido tu memoria. Ignoraban que, al contrario de los ego&iacute;stas, los altruistas nunca mueren. Los sue&ntilde;os libertarios no quedan confinados en jaulas cual p&aacute;jaros domesticados. La estrella de tu boina brilla m&aacute;s fuerte, la fuerza de tus ojos gu&iacute;a a generaciones por las rutas de la justicia, tu semblante sereno y firme inspira confianza a quienes combaten por la libertad. Tu esp&iacute;ritu trasciende las fronteras de Argentina, de Cuba y de Bolivia y, cual llama ardiente, inflama a&uacute;n hoy el coraz&oacute;n de muchos revolucionarios. En estos cuarenta a&ntilde;os ha habido cambios radicales. Cay&oacute; el muro de Berl&iacute;n y sepult&oacute; al socialismo europeo. Muchos de nosotros s&oacute;lo ahora comprenden tu osad&iacute;a al se&ntilde;alar, en Argel en 1962, las grietas en las murallas del Kremlin, que nos parec&iacute;an tan s&oacute;lidas. La historia es un r&iacute;o veloz que no ahorra obst&aacute;culos. El socialismo europeo trat&oacute; de detener las aguas del r&iacute;o con el burocratismo, el autoritarismo, la incapacidad para llevar a la vida cotidiana el avance tecnol&oacute;gico derivado de la carrera espacial y, sobre todo, se revisti&oacute; de una racionalidad economicista que no hincaba sus ra&iacute;ces en la educaci&oacute;n subjetiva de los sujetos hist&oacute;ricos: los trabajadores. Qui&eacute;n sabe si la historia del socialismo no ser&iacute;a distinta hoy si hubieran prestado o&iacute;do a tus palabras: &ldquo;El Estado se equivoca a veces. Cuando sucede una de esas equivocaciones se percibe una disminuci&oacute;n del entusiasmo colectivo debido a una reducci&oacute;n cuantitativa de cada uno de los elementos que lo forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes: es el momento de rectificar&rdquo;. Che, muchos de tus recelos se han confirmado a lo largo de estos a&ntilde;os y han contribuido al fracaso de nuestros movimientos de liberaci&oacute;n. No te escuchamos lo suficiente. Desde &Aacute;frica, en 1965, le escribiste a Carlos Quijano, del peri&oacute;dico Marcha de Montevideo: &ldquo;D&eacute;jeme decirle, a&uacute;n a costa de parecer rid&iacute;culo, que el verdadero revolucionario est&aacute; guiado por sentimientos de amor. Es imposible pensar en un aut&eacute;ntico revolucionario sin esta cualidad&rdquo;. Esta advertencia coincide con lo que el ap&oacute;stol Juan, exiliado en la isla de Patmos, escribi&oacute; en el Apocalipsis hace dos mil a&ntilde;os, en nombre del Se&ntilde;or, a la Iglesia de &Eacute;feso: &ldquo;Conozco tu conducta, el esfuerzo y la perseverancia. S&eacute; que no soportas a los malos. Aparecieron algunos diciendo que eran ap&oacute;stoles. T&uacute; los probaste y descubriste que no lo eran. Eran mentirosos. Ustedes han sido perseverantes. Sufrieron por causa de mi nombre y no se desanimaron. Pero hay una cosa que repruebo en ti: abandonaste el primer amor&rdquo; (2, 2-4). Algunos de nosotros, Che, abandonaron el amor a los pobres, que hoy se multiplican en la Patria Grande latinoamericana y en el mundo. Dejaron de guiarse por grandes sentimientos de amor para ser absorbidos por est&eacute;riles disputas partidarias y, a veces, hacen de los amigos, enemigos, y de los verdaderos enemigos, aliados. Corro&iacute;dos por la vanidad y por la disputa de espacios pol&iacute;ticos, ya no tienen el coraz&oacute;n encendido por ideas de justicia. Permanecieron sordos a los clamores del pueblo, perdieron la humildad del trabajo de base y ahora cambian utop&iacute;as por votos. Cuando el amor se enfr&iacute;a el entusiasmo se apaga y la dedicaci&oacute;n se retrae. La causa como pasi&oacute;n desaparece, como el romance entre una pareja que ya no se ama. Lo que era &lsquo;nuestro&#8217; resuena como &lsquo;m&iacute;o&#8217; y las seducciones del capitalismo reblandecen los principios, cambian los valores y si todav&iacute;a proseguimos en la lucha es porque la est&eacute;tica del poder ejerce mayor fascinaci&oacute;n que la &eacute;tica del servicio. Tu coraz&oacute;n, Che, lat&iacute;a al ritmo de todos los pueblos oprimidos y expoliados. Peregrinaste desde Argentina a Guatemala, de Guatemala a M&eacute;xico, de M&eacute;xico a Cuba, de Cuba al Congo, del Congo a Bolivia. Todo el tiempo saliste de ti mismo, encendido de amor, que en tu vida se traduc&iacute;a en liberaci&oacute;n. Por eso pod&iacute;as afirmar con autoridad que &ldquo;es preciso tener una gran dosis de humanidad, de sentido de justicia y de verdad, para no caer en extremos dogm&aacute;ticos, en escolasticismos fr&iacute;os, en aislamiento de las masas. Es necesario luchar todos los d&iacute;as para que ese amor a la humanidad viva se transforme en hechos concretos, en gestos que sirvan de ejemplo, de movilizaci&oacute;n&rdquo;. Cu&aacute;ntas veces, Che, nuestra dosis de humanidad se ha resecado, calcinada por dogmatismos que nos hincharon de certezas y nos dejaron vac&iacute;os de sensibilidad para con los dramas de los condenados de la Tierra. Cu&aacute;ntas veces nuestro sentido de justicia se perdi&oacute; en escolasticismos fr&iacute;os que profer&iacute;an sentencias implacables y proclamaban juicios infamantes. Cu&aacute;ntas veces nuestro sentido de verdad cristaliz&oacute; en el ejercicio de autoridad, sin que correspondi&eacute;semos a los anhelos de quienes sue&ntilde;an con un trozo de pan, de tierra y de alegr&iacute;a. T&uacute; nos ense&ntilde;aste un d&iacute;a que el ser humano es el &ldquo;actor de ese extra&ntilde;o y apasionante drama que es la construcci&oacute;n del socialismo, en su doble existencia de ser &uacute;nico y miembro de la comunidad&rdquo;. Y que &eacute;ste no es &ldquo;un producto acabado. Los defectos del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que emprender un continuo trabajo para erradicarlos&rdquo;. Quiz&aacute; nos ha faltado destacar con m&aacute;s &eacute;nfasis los valores morales, las emulaciones subjetivas, los anhelos espirituales. Con tu agudo sentido cr&iacute;tico cuidaste de advertirnos que &ldquo;el socialismo es joven y tiene errores. Los revolucionarios carecen muchas veces de conocimientos y de la audacia intelectual necesarios para enfrentar la tarea del desarrollo del hombre nuevo por m&eacute;todos distintos de los convencionales, pues los m&eacute;todos convencionales sufren la influencia de la sociedad que los cre&oacute;&rdquo;. A pesar de tantas derrotas y errores, hemos tenido conquistas importantes a lo largo de estos cuarenta a&ntilde;os. Los movimientos populares han irrumpido en todo el Continente. Hoy en muchos pa&iacute;ses est&aacute;n mejor organizados los campesinos, las mujeres, los obreros, los indios y los negros. Entre los cristianos, una parte significativa ha optado por los pobres y engendr&oacute; la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n. Hemos sacado considerables lecciones de las guerrillas urbanas de los a&ntilde;os 60; de la breve gesti&oacute;n popular de Salvador Allende; del gobierno democr&aacute;tico de Maurice Bishop, en Granada, masacrado por las tropas de los Estados Unidos; de la ascensi&oacute;n y la ca&iacute;da de la Revoluci&oacute;n Sandinista ; de la lucha del pueblo de El Salvador. En M&eacute;xico los zapatistas de Chiapas ponen al desnudo la pol&iacute;tica neoliberal y se propaga por Am&eacute;rica Latina la primavera democr&aacute;tica, con los electores repudiando a las viejas oligarqu&iacute;as y eligiendo a aquellos que son a su imagen y semejanza: Lula, Chaves, Morales, Correa, Ortega, etc. Falta mucho por hacer, querido Che. Pero conservamos con cari&ntilde;o tus herencias mayores: el esp&iacute;ritu internacionalista y la revoluci&oacute;n cubana. Una y otra cosa se presentan hoy como un solo s&iacute;mbolo. Comandada por Fidel, la Revoluci&oacute;n cubana resiste al bloqueo imperialista, la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, la carencia de petr&oacute;leo, los medios de comunicaci&oacute;n que pretenden satanizarla. Resiste con toda su riqueza de amor y de humor, salsa y merengue, defensa de la patria y valoraci&oacute;n de la vida. Atenta a tu voz, ella desencadena un proceso de rectificaci&oacute;n, consciente de los errores cometidos y empe&ntilde;ada, a pesar de las dificultades actuales, en hacer realidad el sue&ntilde;o de una sociedad donde la libertad de uno sea la condici&oacute;n de justicia del otro. Desde donde est&aacute;s, Che, bend&iacute;cenos a todos nosotros los que comulgamos en tus ideales y tus esperanzas. Bendice tambi&eacute;n a los que se cansaron, se aburguesaron o hicieron de la lucha una profesi&oacute;n en su propio beneficio. Bendice a los que tienen verg&uuml;enza de confesarse de izquierda y de declararse socialistas. Bendice a los dirigentes pol&iacute;ticos que, una vez destituidos de sus cargos, nunca m&aacute;s visitaron una favela ni apoyaron una movilizaci&oacute;n. Bendice a las mujeres que, en casa, descubrieron que sus compa&ntilde;eros eran lo contrario de lo que ostentaban fuera, y tambi&eacute;n a los hombres que luchan por vencer el machismo que los domina. Bend&iacute;cenos a todos nosotros los que, ante tanta miseria que siega vidas humanas, sabemos que no nos queda otra vocaci&oacute;n m&aacute;s que la de convertir corazones y mentes, revolucionar sociedades y continentes. Sobre todo bend&iacute;cenos para que, todos los d&iacute;as, estemos motivados por grandes sentimientos de amor, de modo que podamos recoger el fruto del hombre y la mujer nuevos. (Las citas del Che tienen como fuente el texto El socialismo y el hombre en Cuba, publicado en &ldquo;Ernesto Che Guevara, escritos y discursos&rdquo;, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, pp 253-272) El escritor brasile&ntilde;o Frei Betto es un fraile dominico conocido internacionalmente como te&oacute;logo de la liberaci&oacute;n.<\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-819","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/819","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=819"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/819\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=819"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=819"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=819"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}