{"id":82,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=82"},"modified":"2020-02-29T12:19:26","modified_gmt":"2020-02-29T11:19:26","slug":"la-multitud-contra-el-imperio-seccion-3-del-capitulo-4-del-libro-imperio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=82","title":{"rendered":"La multitud contra el imperio Secci\u00f3n 3 del cap\u00edtulo 4 del libro Imperio"},"content":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n Eduardo Sadier<\/p>\n<p>De la edici\u00f3n de Harvard Universsity Press, Cambridge, Massachussets, 2000<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.griesca.org\/\">www.griesca.org<\/a><\/p>\n<p><i>Las grandes masas necesitan de una religi\u00f3n material de los sentidos [eine sinnliche Religion]. No s\u00f3lo las grandes masas sino tambi\u00e9n los fil\u00f3sofos la necesitan. Monote\u00edsmo de la raz\u00f3n y el coraz\u00f3n, polite\u00edsmo de la imaginaci\u00f3n y el arte, esto es lo que necesitamos&#8230;Debemos tener una nueva mitolog\u00eda, pero esta mitolog\u00eda deber\u00e1 estar al servicio de las ideas. Deber\u00e1 ser una mitolog\u00eda de la raz\u00f3n.<br \/>\nDas \u00e4lteste Systemprogramm des deutschen idealismus,<br \/>\n<\/i><b>Por Hegel, H\u00f6lderlin o Schelling<br \/>\n<\/b><br \/>\nNo nos falta comunicaci\u00f3n, al contrario, tenemos demasiada. Nos falta creaci\u00f3n. Nos falta resistencia al presente.<br \/>\n<b>Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari <\/b><\/p>\n<p>El poder imperial ya no puede resolver el conflicto de las fuerzas sociales mediante esquemas que desplacen los t\u00e9rminos del conflicto. Los conflictos sociales que constituyen la pol\u00edtica se confrontan entre ellos directamente, sin ning\u00fan tipo de mediaci\u00f3n. Esta es la novedad esencial de la situaci\u00f3n imperial. El Imperio crea un potencial para la revoluci\u00f3n mucho mayor que el de los reg\u00edmenes modernos de poder, porque nos presenta, a lo largo de la m\u00e1quina de comando, frente a una alternativa: el conjunto de todos los explotados y subyugados, una multitud directamente opuesta al Imperio, sin mediaci\u00f3n entre ellos. En este punto, entonces, como dice San Agust\u00edn, nuestra tarea es discutir, con lo mejor de nuestros poderes, \u201cel ascenso, el desarrollo y el fin destinado de las dos ciudades&#8230;que hallamos&#8230;entretejidas&#8230;y mezcladas entre s\u00ed\u201d. 1 Ahora, tras habernos ocupado extensamente del Imperio, debemos abocarnos directamente a la multitud y su poder pol\u00edtico potencial.<\/p>\n<p><b>Las Dos Ciudades<\/b><br \/>\nDebemos investigar espec\u00edficamente c\u00f3mo puede la multitud volverse un sujeto pol\u00edtico en el contexto del Imperio. Podemos reconocer ciertamente la existencia de la multitud desde la perspectiva de la constituci\u00f3n del Imperio, pero desde esa perspectiva la multitud puede aparecer como generada y sostenida por el comando imperial. En el nuevo Imperio posmoderno no hay un Emperador Caracalla que le garantice la ciudadan\u00eda a todos los sujetos formando as\u00ed la multitud como un sujeto pol\u00edtico. La formaci\u00f3n de la multitud de productores explotados y subyugados puede verse m\u00e1s claramente en la historia de las revoluciones del siglo veinte. Entre las revoluciones comunistas de 1917 y 1949, las grandes luchas antifascistas de los \u00b430 y los \u00b440, y las numerosas luchas de liberaci\u00f3n de los \u00b460 hasta las de 1989, nacieron las condiciones para la ciudadan\u00eda de la multitud, se extendieron y consolidaron. Lejos de haber sido derrotadas, cada revoluci\u00f3n del siglo veinte impuls\u00f3 hacia delante y transform\u00f3 los t\u00e9rminos del conflicto de clases, instalando las condiciones de una nueva subjetividad pol\u00edtica, una multitud insurgente contra el poder imperial. El ritmo que han establecido los movimientos revolucionarios es el golpe del nuevo aetas, una nueva madurez y metamorfosis de los tiempos.<br \/>\nLa constituci\u00f3n del Imperio no es la causa sino la consecuencia del ascenso de estos nuevos poderes. No debe sorprender, entonces, que al Imperio, pese a sus esfuerzos, le resulte imposible constru\u00edr un sistema de derecho adecuado a la nueva realidad de la globalizaci\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas y sociales. Esta imposibilidad (que sirvi\u00f3 de punto de partida para nuestro argumento en la Secci\u00f3n 1.1) no se debe a la amplia extensi\u00f3n del campo de la regulaci\u00f3n; tampoco es el resultado simple del dificultoso pasaje desde el viejo sistema de ley p\u00fablica internacional hacia el nuevo sistema imperial. Esta imposibilidad se explica, en realidad, por la naturaleza revolucionaria de la multitud, cuyas luchas han producido el Imperio como una inversi\u00f3n de su propia imagen, y que ahora representa en este nuevo escenario una fuerza incontenible y un exceso de valor con respecto a toda forma de derecho y ley.<br \/>\nPara confirmar esta hip\u00f3tesis es suficiente con mirar al desarrollo contempor\u00e1neo de la multitud y explayarse en la vitalidad de sus expresiones actuales. Cuando la multitud trabaja produce aut\u00f3nomamente y reproduce la totalidad del mundo de la vida. Producir y reproducir aut\u00f3nomamente significa construir una nueva realidad ontol\u00f3gica.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Efectivamente: trabajando, la multitud se produce a s\u00ed misma como singularidad. Una singularidad que establece un nuevo lugar en el no-lugar del Imperio, una singularidad que es una realidad producida por la cooperaci\u00f3n, representada por la comunidad ling\u00fc\u00edstica y desarrollada por los movimientos de hibridizaci\u00f3n. La multitud afirma su singularidad invirtiendo la ilusi\u00f3n ideol\u00f3gica de que todos los humanos en las superficies globales del mercado mundial son intercambiables. Poniendo sobre sus pies a la ideolog\u00eda del mercado, la multitud promueve mediante su trabajo las singularizaciones biopol\u00edticas de grupos y conjuntos de humanidad, en todos y cada nodo de intercambio global.<br \/>\nLas luchas de clase y los procesos revolucionarios del pasado socavaron los poderes pol\u00edticos de pueblos y naciones. El pre\u00e1mbulo revolucionario que se escribi\u00f3 durante los siglos diecinueve y veinte ha preparado la nueva configuraci\u00f3n subjetiva del trabajo que llega para ser realizada hoy. La cooperaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n entre todas las esferas de la producci\u00f3n biopol\u00edtica definen una nueva singularidad productiva. La multitud no se forma simplemente arrojando y mezclando indiferentemente naciones y pueblos; es el poder singular de una nueva ciudad.<br \/>\nEn este punto puede objetarse, con buenas razones, que todo esto no alcanza a\u00fan para establecer a la multitud como un sujeto pol\u00edtico propiamente dicho, ni mucho menos como un sujeto con el potencial de controlar su propio destino. Esta objeci\u00f3n, sin embargo, no representa un obst\u00e1culo insuperable, pues el pasado revolucionario y las capacidades productivas cooperativas contempor\u00e1neas, mediante las cuales se transcriben y reformulan continuamente las caracter\u00edsticas antropol\u00f3gicas de la multitud, no pueden revelar un telos, una afirmaci\u00f3n material de la liberaci\u00f3n. En el mundo antiguo Plotino enfrent\u00f3 algo similar a esta situaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cVolemos entonces a la amada Madre Patria\u201d: este es el mejor consejo&#8230;La Madre Patria para nosotros es All\u00ed de donde venimos, y All\u00ed est\u00e1 el Padre. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 entonces nuestro rumbo, cu\u00e1l el modo de volar? Esta no es jornada para nuestros pies; los pies s\u00f3lo nos llevan de tierra en tierra; tampoco necesitas de un carro o nave para llevarte; todo este orden de cosas debes dejarlas a un lado y negarte a verlas: debes cerrar los ojos y llamar a otro tipo de visi\u00f3n que deber\u00e1 despertarse dentro tuyo, una visi\u00f3n, el inicio de todo, que pocos tendr\u00e1n.2<\/p>\n<p>Es as\u00ed c\u00f3mo los antiguos m\u00edsticos expresaban el nuevo telos. La multitud actual, sin embargo, reside en las superficies imperiales donde no hay Dios Padre ni trascendencia. En lugar de ello est\u00e1 nuestro trabajo inmanente. La teleolog\u00eda de la multitud es te\u00fargica: consiste en la posibilidad de dirigir las tecnolog\u00edas y la producci\u00f3n hacia su propio j\u00fabilo y el incremento de su poder. La multitud no tiene motivos para buscar fuera de su propia historia y de su propio poder productivo actual los medios necesarios para alcanzar su constituci\u00f3n como sujeto pol\u00edtico.<br \/>\nAs\u00ed comienza a formarse una mitolog\u00eda material de la raz\u00f3n, y est\u00e1 construida en los lenguajes, tecnolog\u00edas y todos los medios que constituyen el mundo de la vida. Es una religi\u00f3n material de los sentidos que separan a la multitud de todo residuo de poder soberano y de todo \u201clargo brazo\u201d del Imperio. La mitolog\u00eda de la raz\u00f3n es la articulaci\u00f3n simb\u00f3lica e imaginativa que permite a la ontolog\u00eda de la multitud expresarse a s\u00ed misma como actividad y conciencia. La mitolog\u00eda de los lenguajes de la multitud interpreta el telos de una ciudad terrenal, llevada por el poder de su propio destino a no pertenecer ni estar sujeta a una ciudad de Dios, que ha perdido todo honor y legitimidad. A las mediaciones metaf\u00edsicas y trascendentes, a la violencia y corrupci\u00f3n, se le opone, entonces, la constituci\u00f3n absoluta del trabajo y la cooperaci\u00f3n, la ciudad terrenal de la multitud.<\/p>\n<p><b>Infinitos Caminos (El derecho a la Ciudadan\u00eda Global)<\/b><br \/>\nLa constituci\u00f3n de la multitud aparece primeramente como un movimiento espacial que constituye a la multitud en un espacio sin l\u00edmites. La movilidad de las mercanc\u00edas, y por lo tanto de esa mercanc\u00eda especial que es la fuerza de trabajo, ha sido presentada por el capitalismo desde sus comienzos como la condici\u00f3n fundamental de la acumulaci\u00f3n. La clase de movimientos de individuos, grupos y poblaciones que hallamos hoy en el Imperio, sin embargo, no pueden ser subyugados totalmente a las leyes de la acumulaci\u00f3n capitalista-a cada momento sobrepasan y rompen los l\u00edmites de la medida. Los movimientos de la multitud dise\u00f1an nuevos espacios, y sus jornadas establecen nuevas residencias. Es el movimiento aut\u00f3nomo el que define el espacio propio de la multitud. Cada vez menos podr\u00e1n los pasaportes y documentos legales regular nuestros movimientos a trav\u00e9s de las fronteras. Una nueva geograf\u00eda es establecida por la multitud mientras los flujos productivos de los cuerpos definen nuevos r\u00edos y puertos. Las ciudades de la Tierra se transformar\u00e1n en grandes dep\u00f3sitos de humanidad cooperadora y locomotoras de la circulaci\u00f3n, residencias temporales y redes de distribuci\u00f3n masiva de la viviente humanidad.<br \/>\nMediante la circulaci\u00f3n la multitud se reapropia de espacio, constituy\u00e9ndose a s\u00ed misma como sujeto activo. Cuando miramos m\u00e1s de cerca c\u00f3mo opera este proceso constitutivo de la subjetividad, podemos ver que los nuevos espacios son descritos por topolog\u00edas inusuales, por rizomas subterr\u00e1neos e incontenibles-por mitolog\u00edas geogr\u00e1ficas que marcan los nuevos caminos del destino. Con frecuencia estos movimientos cuestan terribles sufrimientos, pero hay en ellos un deseo de liberaci\u00f3n que no se sacia excepto por la reapropiaci\u00f3n de nuevos espacios, alrededor de los cuales se construyen nuevas libertades. En todo lugar donde estos movimientos llegan, y a lo largo de todos sus caminos, determinan nuevas formas de vida y cooperaci\u00f3n-en todo lugar en el que crean esa riqueza que el capitalismo parasitario posmoderno no sabr\u00eda de que otro modo succionar de la sangre del proletariado, porque la actual creciente producci\u00f3n tiene lugar en el movimiento y la cooperaci\u00f3n, en el \u00e9xodo y la comunidad. \u00bfSer\u00eda posible imaginar a la agricultura y las industrias de servicios de Estados Unidos sin el trabajo inmigrante mexicano, o al petr\u00f3leo \u00e1rabe sin palestinos y paquistan\u00edes? M\u00e1s a\u00fan, \u00bfd\u00f3nde estar\u00edan los grandes sectores innovadores de la producci\u00f3n inmaterial, desde el dise\u00f1o a la moda, y desde la electr\u00f3nica a la ciencia en Europa, Estados Unidos y Asia, sin el \u201ctrabajo ilegal\u201d de las grandes masas, movilizadas hacia los radiantes horizontes de la riqueza y la libertad capitalista? Las migraciones masivas se han vuelto necesarias para la producci\u00f3n. Cada camino est\u00e1 forjado, mapeado y transitado. Pareciera que cuanto m\u00e1s intensamente es transitado y cuanto m\u00e1s sufrimiento se deposita en \u00e9l, m\u00e1s se vuelve productivo cada camino. Estos caminos son los que sacan a la \u201cciudad terrenal\u201d de la nube y confusi\u00f3n que el Imperio vuelca sobre ella. Este es el modo en que la multitud gana poder para afirmar su autonom\u00eda, desplaz\u00e1ndose y expres\u00e1ndose a trav\u00e9s de un aparato de extensa reapropiaci\u00f3n territorial transversal.<br \/>\nReconocer la autonom\u00eda potencial de la multitud m\u00f3vil, sin embargo, s\u00f3lo se\u00f1ala hacia la cuesti\u00f3n real. Lo que necesitamos comprender es c\u00f3mo la multitud es reorganizada y redefinida como un poder pol\u00edtico positivo. Hasta este momento hemos podido describir la existencia potencial de este poder pol\u00edtico en t\u00e9rminos meramente formales. Ser\u00eda un error detenernos aqu\u00ed, sin avanzar en investigar las formas maduras de la conciencia y organizaci\u00f3n pol\u00edtica de la multitud, sin reconocer cuan poderosa ya es en estos movimientos territoriales de la fuerza de trabajo del Imperio. \u00bfC\u00f3mo podremos reconocer (y revelar) una tendencia pol\u00edtica constituyente dentro y m\u00e1s all\u00e1 de la espontaneidad de los movimientos de la multitud?<br \/>\nEsta cuesti\u00f3n puede ser abordada inicialmente desde el otro lado, considerando las pol\u00edticas del Imperio que reprimen dichos movimientos. El Imperio no sabe realmente c\u00f3mo controlar estos caminos, y s\u00f3lo puede intentar criminalizar a aquellos que los transitan, a\u00fan cuando los movimientos sean requeridos por la propia producci\u00f3n capitalista. Las l\u00edneas de migraci\u00f3n que corren desde Sur a Norte Am\u00e9rica son obstinadamente denominadas por los nuevos zares de la droga \u201cla ruta de la coca\u00edna\u201d; o mejor a\u00fan, las articulaciones del \u00e9xodo desde el Norte de \u00c1frica y el \u00c1frica Sub-Sahariana son tratadas por los l\u00edderes europeos como \u201cv\u00edas del terrorismo\u201d; o mejor a\u00fan, las poblaciones forzadas a hu\u00edr a trav\u00e9s del Oc\u00e9ano \u00cdndico son reducidas a la esclavitud en la \u201cArabia f\u00e9lix\u201d; y la lista contin\u00faa. Y contin\u00faan los flujos de poblaci\u00f3n. El Imperio debe restringir y aislar los movimientos espaciales de la multitud a fin de impedir que ganen legitimidad pol\u00edtica. Es extremadamente importante desde este punto de vista que el Imperio utilice sus poderes para manejar y orquestar las variadas fuerzas del nacionalismo y el fundamentalismo (ver Secciones 2.2 y 2.4). Y no es menos importante que el Imperio despliegue sus poderes militares y pol\u00edticos para volver al orden a los rebeldes e indomables. 3 Sin embargo, estas pr\u00e1cticas imperiales, por s\u00ed mismas a\u00fan no inciden sobre la tensi\u00f3n pol\u00edtica que corre a trav\u00e9s de los movimientos espont\u00e1neos de la multitud. Todas estas acciones represivas permanecen esencialmente externas a la multitud y sus movimientos. El Imperio s\u00f3lo puede aislar, dividir y segregar. El capital imperial ataca, de hecho, a los movimientos de la multitud con una determinaci\u00f3n incansable: patrulla los mares y las fronteras; dentro de cada pa\u00eds divide y segrega; y en el mundo del trabajo refuerza los clivajes y divisiones de raza, g\u00e9nero, lenguaje, cultura y dem\u00e1s. Incluso entonces, sin embargo, debe ser cuidadoso para no restringir demasiado la productividad de la multitud, pues el Imperio tambi\u00e9n depende de este poder. Se deber\u00e1 permitir que los movimientos de la multitud se expandan cada vez m\u00e1s por la escena mundial, y los intentos de reprimir a la multitud son realmente parad\u00f3jicas manifestaciones invertidas de su fuerza.<br \/>\nEsto nos devuelve a nuestra tarea fundamental: \u00bfc\u00f3mo pueden volverse pol\u00edticas las acciones de la multitud? \u00bfC\u00f3mo puede la multitud organizar y concentrar sus energ\u00edas contra la represi\u00f3n y las incesantes segmentaciones territoriales del Imperio? La \u00fanica respuesta que podemos dar a estas preguntas es que la acci\u00f3n de la multitud se torna pol\u00edtica principalmente cuando comienza a confrontar, directamente y con una conciencia adecuada, a las acciones represivas centrales del Imperio. Es cuesti\u00f3n de reconocer y entrar en lucha con las iniciativas imperiales, no permiti\u00e9ndoles reestablecer continuamente el orden; es cuesti\u00f3n de cruzar y romper los l\u00edmites y segmentaciones que se le imponen a la nueva fuerza laboral colectiva; es cuesti\u00f3n de unificar estas experiencias de resistencia y esgrimirlas contra los nervios centrales del comando imperial.<br \/>\nEsta tarea de la multitud, aunque est\u00e1 clara en el \u00e1mbito conceptual, es a\u00fan muy abstracta. \u00bfQu\u00e9 pr\u00e1cticas concretas y espec\u00edficas animar\u00e1n este proyecto pol\u00edtico? No podemos decirlo en este momento. Lo que s\u00ed podemos ver, sin embargo, es un primer elemento de un programa pol\u00edtico para la multitud global, una primera demanda pol\u00edtica: ciudadan\u00eda global. Durante las demostraciones de 1996 a favor de los sans papier, los extranjeros indocumentados residentes en Francia, las pancartas demandaban \u201cPapiers pour tous!\u201d Papeles de residencia para todos significa en primer lugar que todos deben tener plenos derechos de ciudadan\u00eda en el pa\u00eds en el que viven y trabajan. Esta no es una demanda pol\u00edtica ut\u00f3pica o irreal. La demanda es, simplemente, que el status jur\u00eddico de la poblaci\u00f3n se reforme de acuerdo con las transformaciones econ\u00f3micas reales de los \u00faltimos a\u00f1os. El propio capital ha demandado la creciente movilidad de la fuerza de trabajo y las continuas migraciones a trav\u00e9s de las fronteras nacionales. La producci\u00f3n capitalista en las regiones m\u00e1s dominantes (en Europa, Estados Unidos y Jap\u00f3n, y tambi\u00e9n en Singapur, Arabia Saudita, y todas partes) es altamente dependiente del influjo de trabajadores desde las regiones subordinadas del mundo. Por lo tanto, la demanda pol\u00edtica es que el hecho existente de la producci\u00f3n capitalista sea reconocido jur\u00eddicamente y que a todos los trabajadores se les otorguen plenos derechos de ciudadan\u00eda. Esta demanda pol\u00edtica insiste en la posmodernidad sobre el fundamental principio constitucional moderno que une el derecho con el trabajo, recompensando por ello con la ciudadan\u00eda al trabajador que crea capital.<br \/>\nEsta demanda puede ser configurada tambi\u00e9n de un modo m\u00e1s general y radical con respecto a las condiciones posmodernas del Imperio. Si en un primer momento la multitud demanda que cada Estado reconozca jur\u00eddicamente a las migraciones necesarias para el capital, en un segundo momento debe demandar control sobre los propios movimientos. La multitud debe poder decidir si, cu\u00e1ndo y d\u00f3nde se mueve. Tambi\u00e9n debe tener el derecho de quedarse inm\u00f3vil y disfrutar de un lugar en vez de ser forzada a moverse continuamente. El derecho general a controlar su propio movimiento es la demanda final por la ciudadan\u00eda global. Esta demanda es radical en tanto que desaf\u00eda al aparato fundamental del control imperial sobre la producci\u00f3n y la vida de la multitud. La ciudadan\u00eda global es el poder de la multitud para reapropiarse del control sobre el espacio, y con ello dise\u00f1ar la nueva cartograf\u00eda.<\/p>\n<p><b>Tiempo y Cuerpo (El derecho a un Salario Social)<br \/>\n<\/b>Adem\u00e1s de las dimensiones espaciales que hemos considerado, m\u00faltiples elementos emergen de los infinitos caminos de la multitud m\u00f3vil. En particular, la multitud se apodera el tiempo y construye nuevas temporalidades, que podemos reconocer observando las transformaciones del trabajo. La comprensi\u00f3n de esta construcci\u00f3n de nuevas temporalidades nos ayudar\u00e1, asimismo, a ver c\u00f3mo la multitud posee el potencial de tornar su acci\u00f3n coherente como una tendencia pol\u00edtica real.<br \/>\nLas nuevas temporalidades de producci\u00f3n biopol\u00edtica no pueden ser entendidas en los marcos de las concepciones tradicionales del tiempo. Arist\u00f3teles defin\u00eda al tiempo por la medida del movimiento entre un antes y un despu\u00e9s. Esta definici\u00f3n de Arist\u00f3teles posey\u00f3 el enorme m\u00e9rito de separar la definici\u00f3n de tiempo de la experiencia individual y del espiritualismo. El tiempo es una experiencia colectiva que se incorpora y vive en los movimientos de la multitud. Arist\u00f3teles, sin embargo, procedi\u00f3 a reducir este tiempo colectivo determinado por la experiencia de la multitud a un patr\u00f3n de medida trascendente. A lo largo de la metaf\u00edsica Occidental, desde Arist\u00f3teles hasta Kant y Heidegger, el tiempo ha sido ubicado continuamente en esta morada trascendente. En la modernidad, la realidad no era concebible sino como medida, y la medida a su vez, no era concebible sino como un (real o formal) a priori que acorralaba al ser dentro de un orden trascendente. S\u00f3lo en la posmodernidad ha habido una ruptura real con esta tradici\u00f3n-ruptura no con el primer elemento de la definici\u00f3n Aristot\u00e9lica del tiempo en cuanto constituci\u00f3n colectiva, sino con la segunda configuraci\u00f3n trascendente. En la posmodernidad, en realidad, el tiempo ya no est\u00e1 determinado por ninguna medida trascendente, por ning\u00fan a priori: el tiempo pertenece directamente a la existencia. Es aqu\u00ed donde se quiebra la tradici\u00f3n Aristot\u00e9lica de la medida. De hecho, desde nuestra perspectiva, el trascendentalismo de la temporalidad es destruido m\u00e1s decisivamente por la circunstancia que es ahora imposible medir el trabajo, ya sea por convenci\u00f3n o por c\u00e1lculo. El tiempo regresa enteramente bajo la existencia colectiva, y por ello reside dentro de la cooperaci\u00f3n de la multitud.<br \/>\nMediante la cooperaci\u00f3n, la existencia colectiva y las redes comunicativas que se forman y reforman dentro de la multitud, el tiempo es reapropiado en el plano de la inmanencia. No se le otorga un a priori, sino que lleva la marca de la acci\u00f3n colectiva. La nueva fenomenolog\u00eda del trabajo de la multitud revela al trabajo como la actividad creativa fundamental que, mediante la cooperaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de todo obst\u00e1culo impuesto sobre ella, y re-crea constantemente al mundo. Por ello, el tiempo puede ser definido como la inconmen-surabilidad del movimiento entre un antes y un despu\u00e9s, un proceso inmanente de constituci\u00f3n. 4 Los procesos de constituci\u00f3n ontol\u00f3gica se despliegan durante los movimientos colectivos de cooperaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las nuevas tramas tejidas por la producci\u00f3n de subjetividad. Es en este sitio de constituci\u00f3n ontol\u00f3gica donde el nuevo proletariado aparece como un poder constituyente.<br \/>\nEste en un nuevo proletariado y no una nueva clase trabajadora industrial. Esta distinci\u00f3n es fundamental. Como hemos explicado antes, \u201cproletariado\u201d es el concepto general que define a todos aquellos cuyo trabajo es explotado por el capital, toda la multitud cooperativa (Secci\u00f3n 1.3). La clase trabajadora industrial representa s\u00f3lo un momento parcial en la historia del proletariado y sus revoluciones, en el per\u00edodo en que el capital era capaz de reducir el valor a la medida. En aquel per\u00edodo parec\u00eda como que s\u00f3lo el trabajo de los trabajadores asalariados era productivo, y por lo tanto todos lo dem\u00e1s segmentos del trabajo aparec\u00edan como meramente reproductivos e incluso improductivos. Sin embargo, en el contexto biopol\u00edtico del Imperio, la producci\u00f3n de capital converge cada vez m\u00e1s con la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la misma vida social; y por ello es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil mantener las distinciones entre trabajo productivo, reproductivo e improductivo. El trabajo-material o inmaterial, intelectual o corporal-produce y reproduce la vida social, y en ese proceso es explotado por el capital. Este amplio panorama de producci\u00f3n biopol\u00edtica nos permite reconocer la generalidad total del concepto de proletariado. La indistinci\u00f3n progresiva entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n en el contexto biopol\u00edtico tambi\u00e9n subraya nuevamente la inconmensurabilidad del tiempo y el valor. A medida que el trabajo se mueve hacia fuera de las paredes de las f\u00e1bricas, es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil mantener la ficci\u00f3n de cualquier medida de la jornada laboral, y mediante ello separar al tiempo de producci\u00f3n del tiempo de reproducci\u00f3n, o al tiempo de trabajo del tiempo de ocio. No hay relojes para fichar la hora en el terreno de la producci\u00f3n biopol\u00edtica; el proletariado produce en toda su generalidad en todas partes durante todo el d\u00eda.<br \/>\nEsta generalidad de la producci\u00f3n biopol\u00edtica deja en evidencia una segunda demanda pol\u00edtica de la multitud: un salario social y un ingreso garantizado para todos. El salario social se opone, primeramente, al salario familiar, esa arma fundamental de la divisi\u00f3n sexual del trabajo por la cual el salario pagado por el trabajo productivo del trabajador var\u00f3n es concebido tambi\u00e9n como pago por el trabajo reproductivo no asalariado de la mujer del trabajador y sus dependientes en el hogar. Este salario familiar mantiene el control familiar firmemente en las manos del var\u00f3n ganador de salario y perpet\u00faa un falso concepto sobre cual trabajo es productivo y cual no lo es. A medida que la distinci\u00f3n entre trabajo productivo y reproductivo se desvanece, as\u00ed tambi\u00e9n se desvanece la legitimaci\u00f3n del salario familiar. El salario social se extiende mucho m\u00e1s all\u00e1 de la familia, hacia toda la multitud, incluso a aquellos que est\u00e1n desempleados, porque toda la multitud produce, y su producci\u00f3n es necesaria desde la perspectiva del capital social total. En el pasaje a la posmodernidad y la producci\u00f3n biopol\u00edtica, la fuerza de trabajo se ha vuelto crecientemente colectiva y social. Ya no es posible sostener el viejo slogan \u201ca igual trabajo igual paga\u201d cuando el trabajo deja de ser individualizado y medible. La demanda de un salario se extiende a toda la poblaci\u00f3n que demanda que toda actividad necesaria para la producci\u00f3n de capital sea reconocida con igual compensaci\u00f3n, de tal modo que un salario social sea un ingreso garantizado. Una vez que la ciudadan\u00eda se extienda para todos, podremos llamar a este ingreso garantizado un ingreso ciudadano, debido a cada uno en tanto miembro de la sociedad.<\/p>\n<p><b>Telos (El Derecho a la Reapropiaci\u00f3n)<\/b><br \/>\nDesde que en la esfera imperial de biopoder producci\u00f3n y vida tienden a coincidir, la lucha de clases posee el potencial de erupcionar en todos los campos de la vida. El problema que debemos confrontar ahora es c\u00f3mo pueden emerger instancias concretas de lucha de clases, y, m\u00e1s a\u00fan, c\u00f3mo pueden conformar un programa de lucha coherente, un poder constituyente adecuado para la destrucci\u00f3n del enemigo y la construcci\u00f3n de una nueva sociedad. La pregunta es, realmente, c\u00f3mo el cuerpo de la multitud puede configurarse a s\u00ed mismo como un telos.<br \/>\nEl primer aspecto del telos de la multitud tiene que ver con los sentidos del lenguaje y la comunicaci\u00f3n. Si la comunicaci\u00f3n se ha vuelto crecientemente el tejido de la producci\u00f3n, y si la cooperaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica se ha vuelto crecientemente la estructura de la corporalidad productiva, entonces el control sobre el sentido y significado ling\u00fc\u00edstico y las redes de comunicaci\u00f3n se vuelve una cuesti\u00f3n central para la lucha pol\u00edtica. J\u00fcrgen Habermas parece haber entendido este hecho, pero \u00e9l garantiz\u00f3 las funciones liberadas del lenguaje y la comunicaci\u00f3n s\u00f3lo para individuos y segmentos aislados de la sociedad. 5 El pasaje a la posmodernidad y el Imperio proh\u00edbe toda compar-timentalizaci\u00f3n del mundo de la vida, y presenta inmediatamente a la comunicaci\u00f3n, la producci\u00f3n y la vida como un complejo todo, un lugar abierto de conflicto. Los te\u00f3ricos y practicantes de la ciencia han ocupado largamente estos sitios de controversia, pero hoy toda la fuerza de trabajo (sea inmaterial o material, intelectual o manual) est\u00e1 ocupada en luchas sobre los sentidos del lenguaje y en contra de la colonizaci\u00f3n de la socialidad comunicativa por el capital. Todos los elementos de corrupci\u00f3n y explotaci\u00f3n nos son impuestos por los reg\u00edmenes ling\u00fc\u00edsticos y comunicativos de producci\u00f3n: destruirlos en palabras es tan urgente como hacerlo en hechos. Esto no es realmente cuesti\u00f3n de ideolog\u00eda cr\u00edtica, si por ideolog\u00eda a\u00fan entendemos un reino superestructural de ideas y lenguaje, externo a la producci\u00f3n. En realidad: en la ideolog\u00eda del r\u00e9gimen imperial, la cr\u00edtica se vuelve tanto cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica como de la experiencia vivida. \u00bfC\u00f3mo pueden ser orientados diferentemente el sentido y el significado, u organizados en aparatos comunicativos alternativos, coherentes? \u00bfC\u00f3mo podemos descubrir y dirigir las l\u00edneas preformativas de conjuntos ling\u00fc\u00edsticos y redes comunicativas que crean el tejido de la vida y la producci\u00f3n? El conocimiento deber\u00e1 volverse acci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y la filosof\u00eda una verdadera reapropiaci\u00f3n del conocimiento. 6 En otras palabras, el conocimiento y la comunicaci\u00f3n deber\u00e1n constituir la vida mediante la lucha. Un primer aspecto del telos aparece cuando, mediante la lucha de la multitud, se desarrollan los aparatos que unen la comunicaci\u00f3n con los modos de vida.<br \/>\nA cada lenguaje y red comunicativa le corresponde un sistema de m\u00e1quinas, y la cuesti\u00f3n de las m\u00e1quinas y su uso nos permite reconocer un segundo aspecto del telos de la multitud, que se integra al primero y lo contin\u00faa. Sabemos bien que las m\u00e1quinas y las tecnolog\u00edas no son entidades neutras e independientes. Son herramientas biopol\u00edticas desplegadas en reg\u00edmenes espec\u00edficos de producci\u00f3n, que facilitan ciertas pr\u00e1cticas y proh\u00edben otras. Los procesos de construcci\u00f3n del nuevo proletariado que hemos venido siguiendo traspasan un umbral fundamental cuando la multitud se reconoce a s\u00ed misma como maqu\u00ednica, cuando concibe la posibilidad de un nuevo uso de las m\u00e1quinas y la tecnolog\u00eda en el cual el proletariado no est\u00e9 subsumido como \u201ccapital variable\u201d, como una parte interna de la producci\u00f3n de capital, sino que sea un agente aut\u00f3nomo de producci\u00f3n. En el pasaje de la lucha sobre el sentido del lenguaje a la construcci\u00f3n de un nuevo sistema de m\u00e1quinas, el telos gana mayor consistencia. Este segundo aspecto del telos sirve para que aquello que se construy\u00f3 en el lenguaje se vuelva una durable progresi\u00f3n corporal de deseo en libertad. La hibridizaci\u00f3n del humano y la m\u00e1quina ya no es un proceso que tiene lugar en los m\u00e1rgenes de la sociedad; en realidad es un episodio fundamental en el centro de la constituci\u00f3n de la multitud y su poder.<br \/>\nComo deben movilizarse enormes medios colectivos para esta mutaci\u00f3n, el telos debe ser configurado como telos colectivo. Debe volverse real como sitio de encuentro entre sujetos y mecanismo de constituci\u00f3n de la multitud. 7 Este es el tercer aspecto de la serie de pasajes mediante los cuales se forma la teleolog\u00eda material del nuevo proletariado. Aqu\u00ed, la conciencia y la voluntad, el lenguaje y la m\u00e1quina, son llamadas a sostener la construcci\u00f3n colectiva de la historia. La demostraci\u00f3n de este porvenir no puede consistir en nada m\u00e1s que la experiencia y experimentaci\u00f3n de la multitud. Por lo tanto, el poder de la dial\u00e9ctica, que imagina a lo colectivo formado mediante la mediaci\u00f3n antes que por constituci\u00f3n, ha sido definitivamente disuelto. La construcci\u00f3n de la historia es, en este sentido, la construcci\u00f3n de la vida de la multitud.<br \/>\nEl cuarto aspecto tiene que ver con la biopol\u00edtica. La subjetividad del trabajo viviente revela, simple y directamente en la lucha sobre los sentidos del lenguaje y la tecnolog\u00eda, que cuando hablamos de medios colectivos de constituci\u00f3n de un nuevo mundo, hablamos de la conexi\u00f3n entre el poder de la vida y su organizaci\u00f3n pol\u00edtica. Aqu\u00ed lo pol\u00edtico, lo social, lo econ\u00f3mico y lo vital moran juntos. Est\u00e1n totalmente interrelacionados y son completamente intercambiables. Las pr\u00e1cticas de la multitud invisten este horizonte unitario y complejo-que es al mismo tiempo ontol\u00f3gico e hist\u00f3rico. Es aqu\u00ed donde la trama biopol\u00edtica se abre al poder constituyente, constitutivo.<br \/>\nEl quinto y \u00faltimo aspecto, entonces, trata directamente con el poder constituyente de la multitud-es decir, con el producto de la imaginaci\u00f3n creativa de la multitud que configura su propia constituci\u00f3n. Este poder constituyente posibilita la continua apertura a un proceso de transformaciones radicales y progresivas. Vuelve concebibles a la igualdad y la solidaridad, esas fr\u00e1giles demandas que fueron fundamentales pero permanecieron abstractas durante toda la historia de las constituciones modernas. No debe sorprendernos que la multitud posmoderna derive de la Constituci\u00f3n norteamericana, que le posibilit\u00f3 ser, por encima y en contra de todas las otras constituciones, una constituci\u00f3n imperial: su noci\u00f3n de una ilimitada frontera de libertad y su definici\u00f3n de una espacialidad y temporalidad abiertas, c\u00e9lebres en un poder constituyente. Este nuevo rango de posibilidades no garantiza en modo alguno lo que habr\u00e1 de llegar. Y sin embargo, pese a esas reservas, hay algo real que presagia un pr\u00f3ximo futuro: el telos que podemos sentir latiendo, la multitud que constru\u00edmos dentro del deseo.<br \/>\nAhora podemos formular una tercera demanda pol\u00edtica de la multitud: el derecho a la reapropiaci\u00f3n. El derecho a la reapropiaci\u00f3n es, primeramente, el derecho a la reapropiaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n. Los socialistas y comunistas han demandado largamente que el proletariado tenga libre acceso y control sobre las m\u00e1quinas y materiales que utilizan para producir. En el contexto de la producci\u00f3n inmaterial y biopol\u00edtica, sin embargo, esta demanda tradicional toma un nuevo aspecto. La multitud no s\u00f3lo usa m\u00e1quinas para producir, sino que tambi\u00e9n se vuelve crecientemente maqu\u00ednica, en tanto los medios de producci\u00f3n est\u00e1n cada vez m\u00e1s integrados en las mentes y cuerpos de la multitud. En este contexto, la reapropiaci\u00f3n significa tener libre acceso y control sobre el conocimiento, la informaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n y los afectos-puesto que estos son algunos de los medios primarios de producci\u00f3n biopol\u00edtica. Pero que estas m\u00e1quinas productivas hayan sido integradas dentro de la multitud no significa que la multitud tenga control sobre ellas. Por el contrario, hace m\u00e1s viciosa e injuriosa su alineaci\u00f3n. El derecho a la reapropiaci\u00f3n es, realmente, el derecho de la multitud al auto-control y la auto-producci\u00f3n aut\u00f3noma.<\/p>\n<p><b>Posse <\/b><br \/>\nEl telos de la multitud debe vivir y organizar su espacio pol\u00edtico contra el Imperio, a\u00fan dentro de la \u201cmadurez de los tiempos\u201d y las condiciones ontol\u00f3gicas que presenta el Imperio. Hemos visto c\u00f3mo la multitud se mueve por infinitos caminos y toma formas corporales mediante la reapropiaci\u00f3n del tiempo e hibridizando nuevos sistemas maqu\u00ednicos. Tambi\u00e9n hemos visto c\u00f3mo se materializa el poder de la multitud dentro del vac\u00edo que necesariamente queda en el coraz\u00f3n del Imperio. Ahora es cuesti\u00f3n de instalar dentro de estas dimensiones el problema del volverse-sujeto de la multitud. En otras palabras, las condiciones virtuales deben ahora volverse reales en una figura concreta. En contra de la ciudad divina, la ciudad terrenal debe demostrar su poder como aparato de la mitolog\u00eda de la raz\u00f3n que organiza la realidad biopol\u00edtica de la multitud.<br \/>\nEl nombre que queremos utilizar para referirnos a la multitud en su autonom\u00eda pol\u00edtica y su actividad productiva es el t\u00e9rmino latino posse-poder como verbo, como actividad. En el humanismo Renacentista la tr\u00edada esse-nosse-posse (ser-conocer-teniendo poder) represent\u00f3 el coraz\u00f3n metaf\u00edsico de aquel paradigma filos\u00f3fico constitutivo que fue entrar en la crisis a medida que la modernidad tomaba forma progresivamente. La filosof\u00eda europea moderna, en sus or\u00edgenes y en sus componentes creativos que no estaban subyugados al trascendentalismo, tendi\u00f3 continuamente a instalar la posse en el centro de la din\u00e1mica ontol\u00f3gica: posse es la m\u00e1quina que enlaza juntos al conocimiento y el ser en un proceso constitutivo expansivo. Cuando el Renacimiento madur\u00f3 y alcanz\u00f3 el punto de conflicto con las fuerzas de la contrarrevoluci\u00f3n, la posse human\u00edstica se transform\u00f3 en fuerza y s\u00edmbolo de resistencia, en la noci\u00f3n de inventio o experimentaci\u00f3n de Bacon, la concepci\u00f3n de amor de Campanella, y la potentia utilizada por Spinoza. Posse es lo que pueden hacer un cuerpo y una mente. Precisamente porque continu\u00f3 viviendo en resistencia, el t\u00e9rmino metaf\u00edsico se volvi\u00f3 un t\u00e9rmino pol\u00edtico. Posse se refiere al poder de la multitud y su telos, un poder incorporado de conocimiento y ser, siempre abierto a lo posible.<br \/>\nLos grupos norteamericanos contempo-r\u00e1neos de rap han redescubierto el t\u00e9rmino \u201cposse\u201d como sustantivo para marcar la fuerza que define musical y literariamente al grupo, la diferencia singular de la multitud posmoderna. Por supuesto, la referencia m\u00e1s pr\u00f3xima para los raperos probablemente sea la posse comitatus del saber del Salvaje Oeste, el rudo grupo de hombres armados que estaban siempre listos para ser autorizados por el sheriff a cazar a los fuera de la ley. Esta fantas\u00eda americana de vigilantes y forajidos, sin embargo, no nos interesa demasiado. Es m\u00e1s interesante trazar hacia atr\u00e1s una etimolog\u00eda m\u00e1s profunda y oculta del t\u00e9rmino. Nos parece que, tal vez, un extra\u00f1o destino ha renovado la noci\u00f3n Renacentista y, con una pizca de locura, hecho merecedor nuevamente a este t\u00e9rmino de su alta tradici\u00f3n pol\u00edtica.<br \/>\nDesde esta perspectiva queremos hablar de posse y no de \u201cres-publica\u201d, porque lo p\u00fablico y la actividad de las singularidades que lo componen van m\u00e1s all\u00e1 de todo objeto (res) y son constitucionalmente incapaces de ser acorralados all\u00ed. Por el contrario, las singularidades son productoras. Como la \u201cposse\u201d del Renacimiento, que estaba atravesada por el conocimiento y resid\u00eda en la ra\u00edz metaf\u00edsica del ser, ellas tambi\u00e9n estar\u00e1n en el origen de la nueva realidad pol\u00edtica que la multitud est\u00e1 definiendo en el vac\u00edo de la ontolog\u00eda imperial. Posse es la perspectiva que mejor nos permite entender a la multitud como subjetividad singular: posse constituye su modo de producci\u00f3n y su ser.<br \/>\nComo en todos los procesos innovadores, el modo de producci\u00f3n que emerge es instalado contra las condiciones de las cuales debe liberarse. El modo de producci\u00f3n de la multitud es instalado contra la explotaci\u00f3n en nombre del trabajo, contra la propiedad en nombre de la cooperaci\u00f3n, y contra la corrupci\u00f3n en nombre de la libertad. Auto-valoriza los cuerpos en el trabajo, se reapropia de la inteligencia productiva mediante la cooperaci\u00f3n, y transforma la existencia en libertad. La historia de la composici\u00f3n de clase y la historia de la militancia trabajadora demuestran la matriz de estas siempre nuevas, y a\u00fan as\u00ed determinadas, reconfiguraciones de auto-valorizaci\u00f3n, cooperaci\u00f3n y auto-organizaci\u00f3n pol\u00edtica, como proyecto social efectivo.<br \/>\nLa primera etapa de una militancia obrera capitalista propiamente dicha, es decir, la fase de producci\u00f3n industrial que precedi\u00f3 el pleno despliegue de los reg\u00edmenes Fordista y Taylorista, estuvo definida por la figura del trabajador profesional, el trabajador altamente calificado, organizado jer\u00e1rquicamente en la producci\u00f3n industrial. La militancia implicaba principalmente transformar el poder espec\u00edfico de valorizaci\u00f3n del propio trabajo obrero y la cooperaci\u00f3n productiva en un arma a ser utilizada en un proyecto de reapropiaci\u00f3n, un proyecto en el cual la figura singular del poder productivo del trabajador fuera exaltada. Una rep\u00fablica de consejos obreros era su slogan; un soviet de productores su telos; y la autonom\u00eda en la articulaci\u00f3n de la modernizaci\u00f3n, su programa. El nacimiento de los sindicatos modernos y la construcci\u00f3n del partido de vanguardia corresponden, ambos, a este per\u00edodo de luchas obreras, y lo determinaron efectivamente.<br \/>\nLa segunda fase de militancia obrera capitalista, que corresponde al despliegue de los reg\u00edmenes Fordista y Taylorista, fue definida por la figura del obrero masa. La militancia del obrero masa combin\u00f3 su propia auto-valorizacion como rechazo del trabajo fabril y la extensi\u00f3n de su poder sobre todos los mecanismos de reproducci\u00f3n social. Su programa fue crear una alternativa real al sistema de poder capitalista. La organizaci\u00f3n de sindicatos de masa, la construcci\u00f3n del Estado de Bienestar, y el reformismo social-dem\u00f3crata fueron resultados de las relaciones de fuerza definidos por el obrero masa y las sobredeterminaciones que le impuso al desarrollo capitalista. La alternativa comunista actu\u00f3 en esta fase como un contrapoder dentro de los procesos del desarrollo capitalista.<br \/>\nHoy, en la fase de militancia obrera que corresponde a los reg\u00edmenes post-Fordistas, informacionales, de producci\u00f3n, emerge la figura del obrero social. En la figura del obrero social son entretejidos los diversos hilos de la fuerza de trabajo inmaterial. Un poder constituyente que conecta la intelectualidad de masas y la auto-valorizaci\u00f3n en todas las arenas de la flexible y nom\u00e1de cooperaci\u00f3n social productiva es el hecho del d\u00eda. En otras palabras, el programa del obrero social es un proyecto de constituci\u00f3n. En la actual matriz productiva, el poder constituyente del trabajo puede expresarse como auto-valorizaci\u00f3n de lo humano (el derecho com\u00fan de ciudadan\u00eda para todos en toda la esfera del mercado mundial); como cooperaci\u00f3n (el derecho a comunicarse, constru\u00edr lenguajes y controlar redes de comunicaci\u00f3n); y como poder pol\u00edtico, es decir, como constituci\u00f3n de una sociedad en la cual la base del poder est\u00e9 definida por la expresi\u00f3n de las necesidades de todos. Esta es la organizaci\u00f3n del trabajador social y del trabajo inmaterial, una organizaci\u00f3n de poder pol\u00edtico y productivo como unidad biopol\u00edtica manejada por la multitud, organizada por la multitud, dirigida por la multitud-la democracia absoluta en acci\u00f3n.<br \/>\nLa posse produce los cromosomas de su futura organizaci\u00f3n. Los cuerpos est\u00e1n en la primera l\u00ednea en esta batalla, cuerpos que consolidan de modo irreversible los resultados de luchas pasadas e incorporan un poder que se ha ganado ontol\u00f3gicamente. La explotaci\u00f3n no s\u00f3lo debe ser negada desde la perspectiva de la pr\u00e1ctica sino tambi\u00e9n anulada en sus premisas, en sus bases, arrancada de la g\u00e9nesis de la realidad. La explotaci\u00f3n debe ser excluida de los cuerpos de la fuerza de trabajo inmaterial del mismo modo que de los conocimientos sociales y los afectos de reproducci\u00f3n (generaci\u00f3n, amor, la continuidad de afinidades y relaciones comunitarias, etc.) que juntan al valor con el afecto en un mismo poder. La constituci\u00f3n de nuevos cuerpos, por fuera de la explotaci\u00f3n, es una base fundamental del nuevo modelo de producci\u00f3n.<br \/>\nEl modo de producci\u00f3n de la multitud se reapropia de la riqueza del capital y tambi\u00e9n construye una nueva riqueza, articulada con los poderes de la ciencia y el conocimiento social mediante la cooperaci\u00f3n. La cooperaci\u00f3n anula el t\u00edtulo de propiedad. En la modernidad, la propiedad privada fue legitimada a menudo por el trabajo, pero esta ecuaci\u00f3n, si alguna vez tuvo alg\u00fan sentido, hoy tiende a ser completamente destruida. Hoy, en la era de la hegemon\u00eda del trabajo cooperativo e inmaterial, la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n es s\u00f3lo una obsolescencia p\u00fatrida y tir\u00e1nica. Las herramientas de producci\u00f3n tienden a ser recompuestas en la subjetividad colectiva y el afecto y la inteligencia colectiva de los trabajadores; los emprendimientos empresariales tienden a organizarse por la cooperaci\u00f3n de sujetos en el intelecto general. La organizaci\u00f3n de la multitud como sujeto pol\u00edtico, como posse, comienza as\u00ed a aparecer en la escena mundial. La multitud es auto-organizaci\u00f3n biopol\u00edtica.<br \/>\nCiertamente, debe haber un momento en el que la reapropiaci\u00f3n y auto-organizaci\u00f3n alcancen un umbral y configuren un evento real. Esto es cuando la pol\u00edtica es verdaderamente afirmada-cuando la g\u00e9nesis se completa y la auto-valorizaci\u00f3n, la convergencia cooperativa de los sujetos y la administraci\u00f3n proletaria de la producci\u00f3n se vuelvan un poder constituyente. Este es el punto cuando la rep\u00fablica moderna deja de existir y emerge la posse posmoderna. Este es el momento fundacional de una fuerte ciudad terrenal, distinta de toda ciudad divina. La capacidad para construir espacios, temporalidades, migraciones y nuevos cuerpos, afirma su hegemon\u00eda mediante las acciones de la multitud contra el Imperio. La corrupci\u00f3n imperial ya est\u00e1 socavada por la productividad de los cuerpos, la cooperaci\u00f3n y los dise\u00f1os de productividad de la multitud. El \u00fanico evento que a\u00fan aguardamos es la construcci\u00f3n, o mejor dicho, la insurgencia de una poderosa organizaci\u00f3n. La cadena gen\u00e9tica se ha formado y establecido en la ontolog\u00eda, el andamiaje es continuamente construido y renovado por la nueva productividad cooperativa, y por ello aguardamos s\u00f3lo la maduraci\u00f3n del desarrollo pol\u00edtico de la posse. No tenemos ning\u00fan modelo para ofrecer para este evento. S\u00f3lo la multitud, mediante su experimentaci\u00f3n pr\u00e1ctica, ofrecer\u00e1 los modelos y determinar\u00e1 cu\u00e1ndo y c\u00f3mo lo posible se volver\u00e1 real.<\/p>\n<p><b>Militante<br \/>\n<\/b>En la era posmoderna, a medida que la figura del pueblo se disuelve, es el militante quien mejor expresa la vida de la multitud: el agente de la producci\u00f3n biopol\u00edtica y la resistencia contra el Imperio. Cuando hablamos del militante, no pensamos en algo parecido al triste, asc\u00e9tico agente de la Tercera Internacional cuya alma estaba profundamente permeada por la raz\u00f3n de Estado sovi\u00e9tica, de igual modo que la voluntad del Papa estaba embebida en los corazones de los caballeros de la Sociedad de Jes\u00fas. No estamos pensando en nada como eso ni en nadie que act\u00fae sobre la base del deber y la disciplina, que pretenda que sus acciones se deduzcan de un plan ideal. Por el contrario, nos referimos a alguien m\u00e1s parecido a los combatientes comunistas y libertadores de las revoluciones del siglo veinte, los intelectuales que fueron perseguidos y exiliados en el transcurso de las luchas antifascistas, los republicanos de la Guerra Civil espa\u00f1ola y los movimientos de resistencia europeos, y los guerreros de la libertad de todas las guerras anticoloniales y anti-imperialistas. Un ejemplo protot\u00edpico de esta figura revolucionaria es el agitador militante de los Trabajadores Industriales del Mundo. El Wobbly construy\u00f3 asociaciones entre la gente trabajadora de abajo, mediante continua agitaci\u00f3n, y al organizarlos posibilit\u00f3 el desarrollo del pensamiento ut\u00f3pico y el conocimiento revolucionario. El militante fue el actor fundamental de la \u201clarga marcha\u201d de la emancipaci\u00f3n del trabajo desde el siglo diecinueve hasta el veinte, la singularidad creativa de aquel movimiento colectivo gigantesco que fue la lucha de la clase trabajadora.<br \/>\nEn todo este largo per\u00edodo, la actividad del militante consisti\u00f3, primero, en pr\u00e1cticas de resistencia en la f\u00e1brica y la sociedad contra la explotaci\u00f3n capitalista. Consisti\u00f3 tambi\u00e9n, mediante y m\u00e1s all\u00e1 de la resistencia, en la construcci\u00f3n colectiva y el ejercicio de un contrapoder capaz de destruir el poder del capitalismo, y oponerse a \u00e9l con un programa alternativo de gobierno. En oposici\u00f3n al cinismo de la burgues\u00eda, a la alienaci\u00f3n monetaria, a la expropiaci\u00f3n de la vida, a la explotaci\u00f3n del trabajo, a la colonizaci\u00f3n de los afectos, el militante organiz\u00f3 la lucha. La insurrecci\u00f3n fue el orgulloso emblema del militante. Este militante fue repetidamente martirizado en la tr\u00e1gica historia de las luchas comunistas. A veces, aunque no a menudo, la estructura normal del Estado de derecho fue suficiente para las tareas represivas requeridas para destruir al contrapoder. Sin embargo, cuando no fueron suficientes, se invit\u00f3 a los fascistas y los guardianes blancos del terror de Estado, o a las mafias negras al servicio de los capitalismos \u201cdemocr\u00e1ticos\u201d, a prestar su ayuda para reforzar las estructuras represivas legales.<br \/>\nHoy, tras tantas victorias capitalistas, luego que las esperanzas socialistas se han marchitado en la desilusi\u00f3n, y luego de que la violencia capitalista contra el trabajo se ha solidificado bajo el nombre del ultraliberalismo, \u00bfporqu\u00e9 a\u00fan emergen instancias de militancia, porqu\u00e9 se han profundizado las resistencias y porqu\u00e9 reemerge continuamente la lucha, con nuevo vigor? Debemos decir que esta nueva militancia no repite, simplemente, las f\u00f3rmulas organizativas de la antigua clase trabajadora revolucionaria. Hoy el militante no puede ni siquiera pretender ser un representante, ni a\u00fan de las necesidades humanas fundamentales de los explotados. El militante pol\u00edtico revolucionario actual, por el contrario, debe redescubrir la que ha sido siempre su propia forma: no la actividad representativa sino la constituyente. Hoy la militancia es una actividad innovadora, constructiva y positiva. Esta es la forma en la que nosotros y todos aquellos que se rebelan contra el mando del capital hoy nos reconocemos como militantes. Los militantes resisten el comando imperial de un modo creativo. En otras palabras, la resistencia est\u00e1 unida inmediatamente con una inversi\u00f3n constitutiva en la esfera biopol\u00edtica y con la formaci\u00f3n de aparatos cooperativos de producci\u00f3n y comunidad. Aqu\u00ed est\u00e1 la fuerte novedad de la militancia actual: repite las virtudes de la acci\u00f3n insurreccional de doscientos a\u00f1os de experiencia subversiva, pero al mismo tiempo est\u00e1 unido a un nuevo mundo, un mundo que no tiene exterior. S\u00f3lo conoce un interior, una participaci\u00f3n vital e ineludible en el conjunto de estructuras sociales, sin posibilidad de trascenderlas. Este interior es la cooperaci\u00f3n productiva de la intelectualidad de masas y las redes afectivas, la productividad de la biopol\u00edtica posmoderna. Esta militancia transforma la resistencia en contrapoder y cambia la rebeli\u00f3n en un proyecto de amor.<br \/>\nHay una antigua leyenda que puede servir para ilustrar la vida futura de la militancia comunista: la de San Francisco de As\u00eds. Consideremos su obra. Para denunciar la pobreza de la multitud adopt\u00f3 esa condici\u00f3n com\u00fan y descubri\u00f3 all\u00ed el poder ontol\u00f3gico de una nueva sociedad. El militante comunista hace lo mismo, identificando en la condici\u00f3n com\u00fan de la multitud su enorme riqueza. Francisco, oponi\u00e9ndose al naciente capitalismo, rechaz\u00f3 toda disciplina instrumental, y en oposici\u00f3n a la mortificaci\u00f3n de la carne (en la pobreza y el orden constituido) sostuvo una vida gozosa, incluyendo a todos los seres y a la naturaleza, los animales, la hermana luna, el hermano sol, las aves del campo, los pobres y explotados humanos, juntos contra la voluntad del poder y la corrupci\u00f3n. Una vez m\u00e1s, en la posmodernidad nos hallamos en la situaci\u00f3n de Francisco, levantando contra la miseria del poder la alegr\u00eda de ser. Esta es una revoluci\u00f3n que ning\u00fan poder lograr\u00e1 controlar-porque biopoder y comunismo, cooperaci\u00f3n y revoluci\u00f3n, permanecen juntos, en amor, simplicidad, y tambi\u00e9n inocencia. Esta es la irreprimible alegr\u00eda y gozo de ser comunistas.<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n Eduardo Sadier<\/p>\n<p>De la edici\u00f3n de Harvard Universsity Press, Cambridge, Massachussets, 2000<\/p>\n<p>www.griesca.org <\/p>\n<p> Las grandes masas necesitan de una religi\u00f3n material de los sentidos [eine sinnliche Religion]. No s\u00f3lo las grandes masas sino tambi\u00e9n los fil\u00f3sofos la necesitan. Monote\u00edsmo de la raz\u00f3n y el coraz\u00f3n, polite\u00edsmo de la imaginaci\u00f3n y el arte, esto es lo que necesitamos&#8230;Debemos tener una nueva mitolog\u00eda, pero esta mitolog\u00eda deber\u00e1 estar al servicio de las ideas. Deber\u00e1 ser una mitolog\u00eda de la raz\u00f3n.  Das \u00e4lteste Systemprogramm des deutschen idealismus,  Por Hegel, H\u00f6lderlin o Schelling   No nos falta comunicaci\u00f3n, al contrario, tenemos demasiada. Nos falta creaci\u00f3n. Nos falta resistencia al presente.  Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari <\/p>\n<p>El poder imperial ya no puede resolver el conflicto de las fuerzas sociales mediante esquemas que desplacen los t\u00e9rminos del conflicto. Los conflictos sociales que constituyen la pol\u00edtica se confrontan entre ellos directamente, sin ning\u00fan tipo de mediaci\u00f3n. Esta es la novedad esencial de la situaci\u00f3n imperial. El Imperio crea un potencial para la revoluci\u00f3n mucho mayor que el de los reg\u00edmenes modernos de poder, porque nos presenta, a lo largo de la m\u00e1quina de comando, frente a una alternativa: el conjunto de todos los explotados y subyugados, una multitud directamente opuesta al Imperio, sin mediaci\u00f3n entre ellos. En este punto, entonces, como dice San Agust\u00edn, nuestra tarea es discutir, con lo mejor de nuestros poderes, &#8220;el ascenso, el desarrollo y el fin destinado de las dos ciudades&#8230;que hallamos&#8230;entretejidas&#8230;y mezcladas entre s\u00ed&#8221;. 1 Ahora, tras habernos ocupado extensamente del Imperio, debemos abocarnos directamente a la multitud y su poder pol\u00edtico potencial.   Las Dos Ciudades        Debemos investigar espec\u00edficamente c\u00f3mo puede la multitud volverse un sujeto pol\u00edtico en el contexto del Imperio. Podemos reconocer ciertamente la existencia de la multitud desde la perspectiva de la constituci\u00f3n del Imperio, pero desde esa perspectiva la multitud puede aparecer como generada y sostenida por el comando imperial. En el nuevo Imperio posmoderno no hay un Emperador Caracalla que le garantice la ciudadan\u00eda a todos los sujetos formando as\u00ed la multitud como un sujeto pol\u00edtico. La formaci\u00f3n de la multitud de productores explotados y subyugados puede verse m\u00e1s claramente en la historia de las revoluciones del siglo veinte. Entre las revoluciones comunistas de 1917 y 1949, las grandes luchas antifascistas de los \u00b430 y los \u00b440, y las numerosas luchas de liberaci\u00f3n de los \u00b460 hasta las de 1989, nacieron las condiciones para la ciudadan\u00eda de la multitud, se extendieron y consolidaron. Lejos de haber sido derrotadas, cada revoluci\u00f3n del siglo veinte impuls\u00f3 hacia delante y transform\u00f3 los t\u00e9rminos del conflicto de clases, instalando las condiciones de una nueva subjetividad pol\u00edtica, una multitud insurgente contra el poder imperial. El ritmo que han establecido los movimientos revolucionarios es el golpe del nuevo aetas, una nueva madurez y metamorfosis de los tiempos.  La constituci\u00f3n del Imperio no es la causa sino la consecuencia del ascenso de estos nuevos poderes. No debe sorprender, entonces, que al Imperio, pese a sus esfuerzos, le resulte imposible constru\u00edr un sistema de derecho adecuado a la nueva realidad de la globalizaci\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas y sociales. Esta imposibilidad (que sirvi\u00f3 de punto de partida para nuestro argumento en la Secci\u00f3n 1.1) no se debe a la amplia extensi\u00f3n del campo de la regulaci\u00f3n; tampoco es el resultado simple del dificultoso pasaje desde el viejo sistema de ley p\u00fablica internacional hacia el nuevo sistema imperial. Esta imposibilidad se explica, en realidad, por la naturaleza revolucionaria de la multitud, cuyas luchas han producido el Imperio como una inversi\u00f3n de su propia imagen, y que ahora representa en este nuevo escenario una fuerza incontenible y un exceso de valor con respecto a toda forma de derecho y ley.  Para confirmar esta hip\u00f3tesis es suficiente con mirar al desarrollo contempor\u00e1neo de la multitud y explayarse en la vitalidad de sus expresiones actuales. Cuando la multitud trabaja produce aut\u00f3nomamente y reproduce la totalidad del mundo de la vida. Producir y reproducir aut\u00f3nomamente significa construir una nueva realidad ontol\u00f3gica.        Efectivamente: trabajando, la multitud se produce a s\u00ed misma como singularidad. Una singularidad que establece un nuevo lugar en el no-lugar del Imperio, una singularidad que es una realidad producida por la cooperaci\u00f3n, representada por la comunidad ling\u00fc\u00edstica y desarrollada por los movimientos de hibridizaci\u00f3n. La multitud afirma su singularidad invirtiendo la ilusi\u00f3n ideol\u00f3gica de que todos los humanos en las superficies globales del mercado mundial son intercambiables. Poniendo sobre sus pies a la ideolog\u00eda del mercado, la multitud promueve mediante su trabajo las singularizaciones biopol\u00edticas de grupos y conjuntos de humanidad, en todos y cada nodo de intercambio global.  Las luchas de clase y los procesos revolucionarios del pasado socavaron los poderes pol\u00edticos de pueblos y naciones. El pre\u00e1mbulo revolucionario que se escribi\u00f3 durante los siglos diecinueve y veinte ha preparado la nueva configuraci\u00f3n subjetiva del trabajo que llega para ser realizada hoy. La cooperaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n entre todas las esferas de la producci\u00f3n biopol\u00edtica definen una nueva singularidad productiva. La multitud no se forma simplemente arrojando y mezclando indiferentemente naciones y pueblos; es el poder singular de una nueva ciudad.        En este punto puede objetarse, con buenas razones, que todo esto no alcanza a\u00fan para establecer a la multitud como un sujeto pol\u00edtico propiamente dicho, ni mucho menos como un sujeto con el potencial de controlar su propio destino. Esta objeci\u00f3n, sin embargo, no representa un obst\u00e1culo insuperable, pues el pasado revolucionario y las capacidades productivas cooperativas contempor\u00e1neas, mediante las cuales se transcriben y reformulan continuamente las caracter\u00edsticas antropol\u00f3gicas de la multitud, no pueden revelar un telos, una afirmaci\u00f3n material de la liberaci\u00f3n. En el mundo antiguo Plotino enfrent\u00f3 algo similar a esta situaci\u00f3n:   &#8220;Volemos entonces a la amada Madre Patria&#8221;: este es el mejor consejo&#8230;La Madre Patria para nosotros es All\u00ed de donde venimos, y All\u00ed est\u00e1 el Padre. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 entonces nuestro rumbo, cu\u00e1l el modo de volar? Esta no es jornada para nuestros pies; los pies s\u00f3lo nos llevan de tierra en tierra; tampoco necesitas de un carro o nave para llevarte; todo este orden de cosas debes dejarlas a un lado y negarte a verlas: debes cerrar los ojos y llamar a otro tipo de visi\u00f3n que deber\u00e1 despertarse dentro tuyo, una visi\u00f3n, el inicio de todo, que pocos tendr\u00e1n.2   Es as\u00ed c\u00f3mo los antiguos m\u00edsticos expresaban el nuevo telos. La multitud actual, sin embargo, reside en las superficies imperiales donde no hay Dios Padre ni trascendencia. En lugar de ello est\u00e1 nuestro trabajo inmanente. La teleolog\u00eda de la multitud es te\u00fargica: consiste en la posibilidad de dirigir las tecnolog\u00edas y la producci\u00f3n hacia su propio j\u00fabilo y el incremento de su poder. La multitud no tiene motivos para buscar fuera de su propia historia y de su propio poder productivo actual los medios necesarios para alcanzar su constituci\u00f3n como sujeto pol\u00edtico.  As\u00ed comienza a formarse una mitolog\u00eda material de la raz\u00f3n, y est\u00e1 construida en los lenguajes, tecnolog\u00edas y todos los medios que constituyen el mundo de la vida. Es una religi\u00f3n material de los sentidos que separan a la multitud de todo residuo de poder soberano y de todo &#8220;largo brazo&#8221; del Imperio. La mitolog\u00eda de la raz\u00f3n es la articulaci\u00f3n simb\u00f3lica e imaginativa que permite a la ontolog\u00eda de la multitud expresarse a s\u00ed misma como actividad y conciencia. La mitolog\u00eda de los lenguajes de la multitud interpreta el telos de una ciudad terrenal, llevada por el poder de su propio destino a no pertenecer ni estar sujeta a una ciudad de Dios, que ha perdido todo honor y legitimidad. A las mediaciones metaf\u00edsicas y trascendentes, a la violencia y corrupci\u00f3n, se le opone, entonces, la constituci\u00f3n absoluta del trabajo y la cooperaci\u00f3n, la ciudad terrenal de la multitud.     Infinitos Caminos (El derecho a la Ciudadan\u00eda Global)          La constituci\u00f3n de la multitud aparece primeramente como un movimiento espacial que constituye a la multitud en un espacio sin l\u00edmites. La movilidad de las mercanc\u00edas, y por lo tanto de esa mercanc\u00eda especial que es la fuerza de trabajo, ha sido presentada por el capitalismo desde sus comienzos como la condici\u00f3n fundamental de la acumulaci\u00f3n. La clase de movimientos de individuos, grupos y poblaciones que hallamos hoy en el Imperio, sin embargo, no pueden ser subyugados totalmente a las leyes de la acumulaci\u00f3n capitalista-a cada momento sobrepasan y rompen los l\u00edmites de la medida. Los movimientos de la multitud dise\u00f1an nuevos espacios, y sus jornadas establecen nuevas residencias. Es el movimiento aut\u00f3nomo el que define el espacio propio de la multitud. Cada vez menos podr\u00e1n los pasaportes y documentos legales regular nuestros movimientos a trav\u00e9s de las fronteras. Una nueva geograf\u00eda es establecida por la multitud mientras los flujos productivos de los cuerpos definen nuevos r\u00edos y puertos. Las ciudades de la Tierra se transformar\u00e1n en grandes dep\u00f3sitos de humanidad cooperadora y locomotoras de la circulaci\u00f3n, residencias temporales y redes de distribuci\u00f3n masiva de la viviente humanidad.  Mediante la circulaci\u00f3n la multitud se reapropia de espacio, constituy\u00e9ndose a s\u00ed misma como sujeto activo. Cuando miramos m\u00e1s de cerca c\u00f3mo opera este proceso constitutivo de la subjetividad, podemos ver que los nuevos espacios son descritos por topolog\u00edas inusuales, por rizomas subterr\u00e1neos e incontenibles-por mitolog\u00edas geogr\u00e1ficas que marcan los nuevos caminos del destino. Con frecuencia estos movimientos cuestan terribles sufrimientos, pero hay en ellos un deseo de liberaci\u00f3n que no se sacia excepto por la reapropiaci\u00f3n de nuevos espacios, alrededor de los cuales se construyen nuevas libertades. En todo lugar donde estos movimientos llegan, y a lo largo de todos sus caminos, determinan nuevas formas de vida y cooperaci\u00f3n-en todo lugar en el que crean esa riqueza que el capitalismo parasitario posmoderno no sabr\u00eda de que otro modo succionar de la sangre del proletariado, porque la actual creciente producci\u00f3n tiene lugar en el movimiento y la cooperaci\u00f3n, en el \u00e9xodo y la comunidad. \u00bfSer\u00eda posible imaginar a la agricultura y las industrias de servicios de Estados Unidos sin el trabajo inmigrante mexicano, o al petr\u00f3leo \u00e1rabe sin palestinos y paquistan\u00edes? M\u00e1s a\u00fan, \u00bfd\u00f3nde estar\u00edan los grandes sectores innovadores de la producci\u00f3n inmaterial, desde el dise\u00f1o a la moda, y desde la electr\u00f3nica a la ciencia en Europa, Estados Unidos y Asia, sin el &#8220;trabajo ilegal&#8221; de las grandes masas, movilizadas hacia los radiantes horizontes de la riqueza y la libertad capitalista? Las migraciones masivas se han vuelto necesarias para la producci\u00f3n. Cada camino est\u00e1 forjado, mapeado y transitado. Pareciera que cuanto m\u00e1s intensamente es transitado y cuanto m\u00e1s sufrimiento se deposita en \u00e9l, m\u00e1s se vuelve productivo cada camino. Estos caminos son los que sacan a la &#8220;ciudad terrenal&#8221; de la nube y confusi\u00f3n que el Imperio vuelca sobre ella. Este es el modo en que la multitud gana poder para afirmar su autonom\u00eda, desplaz\u00e1ndose y expres\u00e1ndose a trav\u00e9s de un aparato de extensa reapropiaci\u00f3n territorial transversal.        Reconocer la autonom\u00eda potencial de la multitud m\u00f3vil, sin embargo, s\u00f3lo se\u00f1ala hacia la cuesti\u00f3n real. Lo que necesitamos comprender es c\u00f3mo la multitud es reorganizada y redefinida como un poder pol\u00edtico positivo. Hasta este momento hemos podido describir la existencia potencial de este poder pol\u00edtico en t\u00e9rminos meramente formales. Ser\u00eda un error detenernos aqu\u00ed, sin avanzar en investigar las formas maduras de la conciencia y organizaci\u00f3n pol\u00edtica de la multitud, sin reconocer cuan poderosa ya es en estos movimientos territoriales de la fuerza de trabajo del Imperio. \u00bfC\u00f3mo podremos reconocer (y revelar) una tendencia pol\u00edtica constituyente dentro y m\u00e1s all\u00e1 de la espontaneidad de los movimientos de la multitud?    Esta cuesti\u00f3n puede ser abordada inicialmente desde el otro lado, considerando las pol\u00edticas del Imperio que reprimen dichos movimientos. El Imperio no sabe realmente c\u00f3mo controlar estos caminos, y s\u00f3lo puede intentar criminalizar a aquellos que los transitan, a\u00fan cuando los movimientos sean requeridos por la propia producci\u00f3n capitalista. Las l\u00edneas de migraci\u00f3n que corren desde Sur a Norte Am\u00e9rica son obstinadamente denominadas por los nuevos zares de la droga &#8220;la ruta de la coca\u00edna&#8221;; o mejor a\u00fan, las articulaciones del \u00e9xodo desde el Norte de \u00c1frica y el \u00c1frica Sub-Sahariana son tratadas por los l\u00edderes europeos como &#8220;v\u00edas del terrorismo&#8221;; o mejor a\u00fan, las poblaciones forzadas a hu\u00edr a trav\u00e9s del Oc\u00e9ano \u00cdndico son reducidas a la esclavitud en la &#8220;Arabia f\u00e9lix&#8221;; y la lista contin\u00faa. Y contin\u00faan los flujos de poblaci\u00f3n. El Imperio debe restringir y aislar los movimientos espaciales de la multitud a fin de impedir que ganen legitimidad pol\u00edtica. Es extremadamente importante desde este punto de vista que el Imperio utilice sus poderes para manejar y orquestar las variadas fuerzas del nacionalismo y el fundamentalismo (ver Secciones 2.2 y 2.4). Y no es menos importante que el Imperio despliegue sus poderes militares y pol\u00edticos para volver al orden a los rebeldes e indomables. 3 Sin embargo, estas pr\u00e1cticas imperiales, por s\u00ed mismas a\u00fan no inciden sobre la tensi\u00f3n pol\u00edtica que corre a trav\u00e9s de los movimientos espont\u00e1neos de la multitud. Todas estas acciones represivas permanecen esencialmente externas a la multitud y sus movimientos. El Imperio s\u00f3lo puede aislar, dividir y segregar. El capital imperial ataca, de hecho, a los movimientos de la multitud con una determinaci\u00f3n incansable: patrulla los mares y las fronteras; dentro de cada pa\u00eds divide y segrega; y en el mundo del trabajo refuerza los clivajes y divisiones de raza, g\u00e9nero, lenguaje, cultura y dem\u00e1s. Incluso entonces, sin embargo, debe ser cuidadoso para no restringir demasiado la productividad de la multitud, pues el Imperio tambi\u00e9n depende de este poder. Se deber\u00e1 permitir que los movimientos de la multitud se expandan cada vez m\u00e1s por la escena mundial, y los intentos de reprimir a la multitud son realmente parad\u00f3jicas manifestaciones invertidas de su fuerza.  Esto nos devuelve a nuestra tarea fundamental: \u00bfc\u00f3mo pueden volverse pol\u00edticas las acciones de la multitud? \u00bfC\u00f3mo puede la multitud organizar y concentrar sus energ\u00edas contra la represi\u00f3n y las incesantes segmentaciones territoriales del Imperio? La \u00fanica respuesta que podemos dar a estas preguntas es que la acci\u00f3n de la multitud se torna pol\u00edtica principalmente cuando comienza a confrontar, directamente y con una conciencia adecuada, a las acciones represivas centrales del Imperio. Es cuesti\u00f3n de reconocer y entrar en lucha con las iniciativas imperiales, no permiti\u00e9ndoles reestablecer continuamente el orden; es cuesti\u00f3n de cruzar y romper los l\u00edmites y segmentaciones que se le imponen a la nueva fuerza laboral colectiva; es cuesti\u00f3n de unificar estas experiencias de resistencia y esgrimirlas contra los nervios centrales del comando imperial.             Esta tarea de la multitud, aunque est\u00e1 clara en el \u00e1mbito conceptual, es a\u00fan muy abstracta. \u00bfQu\u00e9 pr\u00e1cticas concretas y espec\u00edficas animar\u00e1n este proyecto pol\u00edtico? No podemos decirlo en este momento. Lo que s\u00ed podemos ver, sin embargo, es un primer elemento de un programa pol\u00edtico para la multitud global, una primera demanda pol\u00edtica: ciudadan\u00eda global. Durante las demostraciones de 1996 a favor de los sans papier, los extranjeros indocumentados residentes en Francia, las pancartas demandaban &#8220;Papiers pour tous!&#8221; Papeles de residencia para todos significa en primer lugar que todos deben tener plenos derechos de ciudadan\u00eda en el pa\u00eds en el que viven y trabajan. Esta no es una demanda pol\u00edtica ut\u00f3pica o irreal. La demanda es, simplemente, que el status jur\u00eddico de la poblaci\u00f3n se reforme de acuerdo con las transformaciones econ\u00f3micas reales de los \u00faltimos a\u00f1os. El propio capital ha demandado la creciente movilidad de la fuerza de trabajo y las continuas migraciones a trav\u00e9s de las fronteras nacionales. La producci\u00f3n capitalista en las regiones m\u00e1s dominantes (en Europa, Estados Unidos y Jap\u00f3n, y tambi\u00e9n en Singapur, Arabia Saudita, y todas partes) es altamente dependiente del influjo de trabajadores desde las regiones subordinadas del mundo. Por lo tanto, la demanda pol\u00edtica es que el hecho existente de la producci\u00f3n capitalista sea reconocido jur\u00eddicamente y que a todos los trabajadores se les otorguen plenos derechos de ciudadan\u00eda. Esta demanda pol\u00edtica insiste en la posmodernidad sobre el fundamental principio constitucional moderno que une el derecho con el trabajo, recompensando por ello con la ciudadan\u00eda al trabajador que crea capital.  Esta demanda puede ser configurada tambi\u00e9n de un modo m\u00e1s general y radical con respecto a las condiciones posmodernas del Imperio. Si en un primer momento la multitud demanda que cada Estado reconozca jur\u00eddicamente a las migraciones necesarias para el capital, en un segundo momento debe demandar control sobre los propios movimientos. La multitud debe poder decidir si, cu\u00e1ndo y d\u00f3nde se mueve. Tambi\u00e9n debe tener el derecho de quedarse inm\u00f3vil y disfrutar de un lugar en vez de ser forzada a moverse continuamente. El derecho general a controlar su propio movimiento es la demanda final por la ciudadan\u00eda global. Esta demanda es radical en tanto que desaf\u00eda al aparato fundamental del control imperial sobre la producci\u00f3n y la vida de la multitud. La ciudadan\u00eda global es el poder de la multitud para reapropiarse del control sobre el espacio, y con ello dise\u00f1ar la nueva cartograf\u00eda.    Tiempo y Cuerpo (El derecho a un Salario Social)  Adem\u00e1s de las dimensiones espaciales que hemos considerado, m\u00faltiples elementos emergen de los infinitos caminos de la multitud m\u00f3vil. En particular, la multitud se apodera el tiempo y construye nuevas temporalidades, que podemos reconocer observando las transformaciones del trabajo. La comprensi\u00f3n de esta construcci\u00f3n de nuevas temporalidades nos ayudar\u00e1, asimismo, a ver c\u00f3mo la multitud posee el potencial de tornar su acci\u00f3n coherente como una tendencia pol\u00edtica real.          Las nuevas temporalidades de producci\u00f3n biopol\u00edtica no pueden ser entendidas en los marcos de las concepciones tradicionales del tiempo. Arist\u00f3teles defin\u00eda al tiempo por la medida del movimiento entre un antes y un despu\u00e9s. Esta definici\u00f3n de Arist\u00f3teles posey\u00f3 el enorme m\u00e9rito de separar la definici\u00f3n de tiempo de la experiencia individual y del espiritualismo. El tiempo es una experiencia colectiva que se incorpora y vive en los movimientos de la multitud. Arist\u00f3teles, sin embargo, procedi\u00f3 a reducir este tiempo colectivo determinado por la experiencia de la multitud a un patr\u00f3n de medida trascendente. A lo largo de la metaf\u00edsica Occidental, desde Arist\u00f3teles hasta Kant y Heidegger, el tiempo ha sido ubicado continuamente en esta morada trascendente. En la modernidad, la realidad no era concebible sino como medida, y la medida a su vez, no era concebible sino como un (real o formal) a priori que acorralaba al ser dentro de un orden trascendente. S\u00f3lo en la posmodernidad ha habido una ruptura real con esta tradici\u00f3n-ruptura no con el primer elemento de la definici\u00f3n Aristot\u00e9lica del tiempo en cuanto constituci\u00f3n colectiva, sino con la segunda configuraci\u00f3n trascendente. En la posmodernidad, en realidad, el tiempo ya no est\u00e1 determinado por ninguna medida trascendente, por ning\u00fan a priori: el tiempo pertenece directamente a la existencia. Es aqu\u00ed donde se quiebra la tradici\u00f3n Aristot\u00e9lica de la medida. De hecho, desde nuestra perspectiva, el trascendentalismo de la temporalidad es destruido m\u00e1s decisivamente por la circunstancia que es ahora imposible medir el trabajo, ya sea por convenci\u00f3n o por c\u00e1lculo. El tiempo regresa enteramente bajo la existencia colectiva, y por ello reside dentro de la cooperaci\u00f3n de la multitud.  Mediante la cooperaci\u00f3n, la existencia colectiva y las redes comunicativas que se forman y reforman dentro de la multitud, el tiempo es reapropiado en el plano de la inmanencia. No se le otorga un a priori, sino que lleva la marca de la acci\u00f3n colectiva. La nueva fenomenolog\u00eda del trabajo de la multitud revela al trabajo como la actividad creativa fundamental que, mediante la cooperaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de todo obst\u00e1culo impuesto sobre ella, y re-crea constantemente al mundo. Por ello, el tiempo puede ser definido como la inconmen-surabilidad del movimiento entre un antes y un despu\u00e9s, un proceso inmanente de constituci\u00f3n. 4 Los procesos de constituci\u00f3n ontol\u00f3gica se despliegan durante los movimientos colectivos de cooperaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las nuevas tramas tejidas por la producci\u00f3n de subjetividad. Es en este sitio de constituci\u00f3n ontol\u00f3gica donde el nuevo proletariado aparece como un poder constituyente.  Este en un nuevo proletariado y no una nueva clase trabajadora industrial. Esta distinci\u00f3n es fundamental. Como hemos explicado antes, &#8220;proletariado&#8221; es el concepto general que define a todos aquellos cuyo trabajo es explotado por el capital, toda la multitud cooperativa (Secci\u00f3n 1.3). La clase trabajadora industrial representa s\u00f3lo un momento parcial en la historia del proletariado y sus revoluciones, en el per\u00edodo en que el capital era capaz de reducir el valor a la medida. En aquel per\u00edodo parec\u00eda como que s\u00f3lo el trabajo de los trabajadores asalariados era productivo, y por lo tanto todos lo dem\u00e1s segmentos del trabajo aparec\u00edan como meramente reproductivos e incluso improductivos. Sin embargo, en el contexto biopol\u00edtico del Imperio, la producci\u00f3n de capital converge cada vez m\u00e1s con la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la misma vida social; y por ello es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil mantener las distinciones entre trabajo productivo, reproductivo e improductivo. El trabajo-material o inmaterial, intelectual o corporal-produce y reproduce la vida social, y en ese proceso es explotado por el capital. Este amplio panorama de producci\u00f3n biopol\u00edtica nos permite reconocer la generalidad total del concepto de proletariado. La indistinci\u00f3n progresiva entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n en el contexto biopol\u00edtico tambi\u00e9n subraya nuevamente la inconmensurabilidad del tiempo y el valor. A medida que el trabajo se mueve hacia fuera de las paredes de las f\u00e1bricas, es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil mantener la ficci\u00f3n de cualquier medida de la jornada laboral, y mediante ello separar al tiempo de producci\u00f3n del tiempo de reproducci\u00f3n, o al tiempo de trabajo del tiempo de ocio. No hay relojes para fichar la hora en el terreno de la producci\u00f3n biopol\u00edtica; el proletariado produce en toda su generalidad en todas partes durante todo el d\u00eda.  Esta generalidad de la producci\u00f3n biopol\u00edtica deja en evidencia una segunda demanda pol\u00edtica de la multitud: un salario social y un ingreso garantizado para todos. El salario social se opone, primeramente, al salario familiar, esa arma fundamental de la divisi\u00f3n sexual del trabajo por la cual el salario pagado por el trabajo productivo del trabajador var\u00f3n es concebido tambi\u00e9n como pago por el trabajo reproductivo no asalariado de la mujer del trabajador y sus dependientes en el hogar. Este salario familiar mantiene el control familiar firmemente en las manos del var\u00f3n ganador de salario y perpet\u00faa un falso concepto sobre cual trabajo es productivo y cual no lo es. A medida que la distinci\u00f3n entre trabajo productivo y reproductivo se desvanece, as\u00ed tambi\u00e9n se desvanece la legitimaci\u00f3n del salario familiar. El salario social se extiende mucho m\u00e1s all\u00e1 de la familia, hacia toda la multitud, incluso a aquellos que est\u00e1n desempleados, porque toda la multitud produce, y su producci\u00f3n es necesaria desde la perspectiva del capital social total. En el pasaje a la posmodernidad y la producci\u00f3n biopol\u00edtica, la fuerza de trabajo se ha vuelto crecientemente colectiva y social. Ya no es posible sostener el viejo slogan &#8220;a igual trabajo igual paga&#8221; cuando el trabajo deja de ser individualizado y medible. La demanda de un salario se extiende a toda la poblaci\u00f3n que demanda que toda actividad necesaria para la producci\u00f3n de capital sea reconocida con igual compensaci\u00f3n, de tal modo que un salario social sea un ingreso garantizado. Una vez que la ciudadan\u00eda se extienda para todos, podremos llamar a este ingreso garantizado un ingreso ciudadano, debido a cada uno en tanto miembro de la sociedad.   Telos (El Derecho a la Reapropiaci\u00f3n)  Desde que en la esfera imperial de biopoder producci\u00f3n y vida tienden a coincidir, la lucha de clases posee el potencial de erupcionar en todos los campos de la vida. El problema que debemos confrontar ahora es c\u00f3mo pueden emerger instancias concretas de lucha de clases, y, m\u00e1s a\u00fan, c\u00f3mo pueden conformar un programa de lucha coherente, un poder constituyente adecuado para la destrucci\u00f3n del enemigo y la construcci\u00f3n de una nueva sociedad. La pregunta es, realmente, c\u00f3mo el cuerpo de la multitud puede configurarse a s\u00ed mismo como un telos.  El primer aspecto del telos de la multitud tiene que ver con los sentidos del lenguaje y la comunicaci\u00f3n. Si la comunicaci\u00f3n se ha vuelto crecientemente el tejido de la producci\u00f3n, y si la cooperaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica se ha vuelto crecientemente la estructura de la corporalidad productiva, entonces el control sobre el sentido y significado ling\u00fc\u00edstico y las redes de comunicaci\u00f3n se vuelve una cuesti\u00f3n central para la lucha pol\u00edtica. J\u00fcrgen Habermas parece haber entendido este hecho, pero \u00e9l garantiz\u00f3 las funciones liberadas del lenguaje y la comunicaci\u00f3n s\u00f3lo para individuos y segmentos aislados de la sociedad. 5 El pasaje a la posmodernidad y el Imperio proh\u00edbe toda compar-timentalizaci\u00f3n del mundo de la vida, y presenta inmediatamente a la comunicaci\u00f3n, la producci\u00f3n y la vida como un complejo todo, un lugar abierto de conflicto. Los te\u00f3ricos y practicantes de la ciencia han ocupado largamente estos sitios de controversia, pero hoy toda la fuerza de trabajo (sea inmaterial o material, intelectual o manual) est\u00e1 ocupada en luchas sobre los sentidos del lenguaje y en contra de la colonizaci\u00f3n de la socialidad comunicativa por el capital. Todos los elementos de corrupci\u00f3n y explotaci\u00f3n nos son impuestos por los reg\u00edmenes ling\u00fc\u00edsticos y comunicativos de producci\u00f3n: destruirlos en palabras es tan urgente como hacerlo en hechos. Esto no es realmente cuesti\u00f3n de ideolog\u00eda cr\u00edtica, si por ideolog\u00eda a\u00fan entendemos un reino superestructural de ideas y lenguaje, externo a la producci\u00f3n. En realidad: en la ideolog\u00eda del r\u00e9gimen imperial, la cr\u00edtica se vuelve tanto cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica como de la experiencia vivida. \u00bfC\u00f3mo pueden ser orientados diferentemente el sentido y el significado, u organizados en aparatos comunicativos alternativos, coherentes? \u00bfC\u00f3mo podemos descubrir y dirigir las l\u00edneas preformativas de conjuntos ling\u00fc\u00edsticos y redes comunicativas que crean el tejido de la vida y la producci\u00f3n? El conocimiento deber\u00e1 volverse acci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y la filosof\u00eda una verdadera reapropiaci\u00f3n del conocimiento. 6 En otras palabras, el conocimiento y la comunicaci\u00f3n deber\u00e1n constituir la vida mediante la lucha. Un primer aspecto del telos aparece cuando, mediante la lucha de la multitud, se desarrollan los aparatos que unen la comunicaci\u00f3n con los modos de vida.  A cada lenguaje y red comunicativa le corresponde un sistema de m\u00e1quinas, y la cuesti\u00f3n de las m\u00e1quinas y su uso nos permite reconocer un segundo aspecto del telos de la multitud, que se integra al primero y lo contin\u00faa. Sabemos bien que las m\u00e1quinas y las tecnolog\u00edas no son entidades neutras e independientes. Son herramientas biopol\u00edticas desplegadas en reg\u00edmenes espec\u00edficos de producci\u00f3n, que facilitan ciertas pr\u00e1cticas y proh\u00edben otras. Los procesos de construcci\u00f3n del nuevo proletariado que hemos venido siguiendo traspasan un umbral fundamental cuando la multitud se reconoce a s\u00ed misma como maqu\u00ednica, cuando concibe la posibilidad de un nuevo uso de las m\u00e1quinas y la tecnolog\u00eda en el cual el proletariado no est\u00e9 subsumido como &#8220;capital variable&#8221;, como una parte interna de la producci\u00f3n de capital, sino que sea un agente aut\u00f3nomo de producci\u00f3n. En el pasaje de la lucha sobre el sentido del lenguaje a la construcci\u00f3n de un nuevo sistema de m\u00e1quinas, el telos gana mayor consistencia. Este segundo aspecto del telos sirve para que aquello que se construy\u00f3 en el lenguaje se vuelva una durable progresi\u00f3n corporal de deseo en libertad. La hibridizaci\u00f3n del humano y la m\u00e1quina ya no es un proceso que tiene lugar en los m\u00e1rgenes de la sociedad; en realidad es un episodio fundamental en el centro de la constituci\u00f3n de la multitud y su poder.  Como deben movilizarse enormes medios colectivos para esta mutaci\u00f3n, el telos debe ser configurado como telos colectivo. Debe volverse real como sitio de encuentro entre sujetos y mecanismo de constituci\u00f3n de la multitud. 7 Este es el tercer aspecto de la serie de pasajes mediante los cuales se forma la teleolog\u00eda material del nuevo proletariado. Aqu\u00ed, la conciencia y la voluntad, el lenguaje y la m\u00e1quina, son llamadas a sostener la construcci\u00f3n colectiva de la historia. La demostraci\u00f3n de este porvenir no puede consistir en nada m\u00e1s que la experiencia y experimentaci\u00f3n de la multitud. Por lo tanto, el poder de la dial\u00e9ctica, que imagina a lo colectivo formado mediante la mediaci\u00f3n antes que por constituci\u00f3n, ha sido definitivamente disuelto. La construcci\u00f3n de la historia es, en este sentido, la construcci\u00f3n de la vida de la multitud.  El cuarto aspecto tiene que ver con la biopol\u00edtica. La subjetividad del trabajo viviente revela, simple y directamente en la lucha sobre los sentidos del lenguaje y la tecnolog\u00eda, que cuando hablamos de medios colectivos de constituci\u00f3n de un nuevo mundo, hablamos de la conexi\u00f3n entre el poder de la vida y su organizaci\u00f3n pol\u00edtica. Aqu\u00ed lo pol\u00edtico, lo social, lo econ\u00f3mico y lo vital moran juntos. Est\u00e1n totalmente interrelacionados y son completamente intercambiables. Las pr\u00e1cticas de la multitud invisten este horizonte unitario y complejo-que es al mismo tiempo ontol\u00f3gico e hist\u00f3rico. Es aqu\u00ed donde la trama biopol\u00edtica se abre al poder constituyente, constitutivo.  El quinto y \u00faltimo aspecto, entonces, trata directamente con el poder constituyente de la multitud-es decir, con el producto de la imaginaci\u00f3n creativa de la multitud que configura su propia constituci\u00f3n. Este poder constituyente posibilita la continua apertura a un proceso de transformaciones radicales y progresivas. Vuelve concebibles a la igualdad y la solidaridad, esas fr\u00e1giles demandas que fueron fundamentales pero permanecieron abstractas durante toda la historia de las constituciones modernas. No debe sorprendernos que la multitud posmoderna derive de la Constituci\u00f3n norteamericana, que le posibilit\u00f3 ser, por encima y en contra de todas las otras constituciones, una constituci\u00f3n imperial: su noci\u00f3n de una ilimitada frontera de libertad y su definici\u00f3n de una espacialidad y temporalidad abiertas, c\u00e9lebres en un poder constituyente. Este nuevo rango de posibilidades no garantiza en modo alguno lo que habr\u00e1 de llegar. Y sin embargo, pese a esas reservas, hay algo real que presagia un pr\u00f3ximo futuro: el telos que podemos sentir latiendo, la multitud que constru\u00edmos dentro del deseo.    Ahora podemos formular una tercera demanda pol\u00edtica de la multitud: el derecho a la reapropiaci\u00f3n. El derecho a la reapropiaci\u00f3n es, primeramente, el derecho a la reapropiaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n. Los socialistas y comunistas han demandado largamente que el proletariado tenga libre acceso y control sobre las m\u00e1quinas y materiales que utilizan para producir. En el contexto de la producci\u00f3n inmaterial y biopol\u00edtica, sin embargo, esta demanda tradicional toma un nuevo aspecto. La multitud no s\u00f3lo usa m\u00e1quinas para producir, sino que tambi\u00e9n se vuelve crecientemente maqu\u00ednica, en tanto los medios de producci\u00f3n est\u00e1n cada vez m\u00e1s integrados en las mentes y cuerpos de la multitud. En este contexto, la reapropiaci\u00f3n significa tener libre acceso y control sobre el conocimiento, la informaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n y los afectos-puesto que estos son algunos de los medios primarios de producci\u00f3n biopol\u00edtica. Pero que estas m\u00e1quinas productivas hayan sido integradas dentro de la multitud no significa que la multitud tenga control sobre ellas. Por el contrario, hace m\u00e1s viciosa e injuriosa su alineaci\u00f3n. El derecho a la reapropiaci\u00f3n es, realmente, el derecho de la multitud al auto-control y la auto-producci\u00f3n aut\u00f3noma.   Posse  El telos de la multitud debe vivir y organizar su espacio pol\u00edtico contra el Imperio, a\u00fan dentro de la &#8220;madurez de los tiempos&#8221; y las condiciones ontol\u00f3gicas que presenta el Imperio. Hemos visto c\u00f3mo la multitud se mueve por infinitos caminos y toma formas corporales mediante la reapropiaci\u00f3n del tiempo e hibridizando nuevos sistemas maqu\u00ednicos. Tambi\u00e9n hemos visto c\u00f3mo se materializa el poder de la multitud dentro del vac\u00edo que necesariamente queda en el coraz\u00f3n del Imperio. Ahora es cuesti\u00f3n de instalar dentro de estas dimensiones el problema del volverse-sujeto de la multitud. En otras palabras, las condiciones virtuales deben ahora volverse reales en una figura concreta. En contra de la ciudad divina, la ciudad terrenal debe demostrar su poder como aparato de la mitolog\u00eda de la raz\u00f3n que organiza la realidad biopol\u00edtica de la multitud.  El nombre que queremos utilizar para referirnos a la multitud en su autonom\u00eda pol\u00edtica y su actividad productiva es el t\u00e9rmino latino posse-poder como verbo, como actividad. En el humanismo Renacentista la tr\u00edada esse-nosse-posse (ser-conocer-teniendo poder) represent\u00f3 el coraz\u00f3n metaf\u00edsico de aquel paradigma filos\u00f3fico constitutivo que fue entrar en la crisis a medida que la modernidad tomaba forma progresivamente. La filosof\u00eda europea moderna, en sus or\u00edgenes y en sus componentes creativos que no estaban subyugados al trascendentalismo, tendi\u00f3 continuamente a instalar la posse en el centro de la din\u00e1mica ontol\u00f3gica: posse es la m\u00e1quina que enlaza juntos al conocimiento y el ser en un proceso constitutivo expansivo. Cuando el Renacimiento madur\u00f3 y alcanz\u00f3 el punto de conflicto con las fuerzas de la contrarrevoluci\u00f3n, la posse human\u00edstica se transform\u00f3 en fuerza y s\u00edmbolo de resistencia, en la noci\u00f3n de inventio o experimentaci\u00f3n de Bacon, la concepci\u00f3n de amor de Campanella, y la potentia utilizada por Spinoza. Posse es lo que pueden hacer un cuerpo y una mente. Precisamente porque continu\u00f3 viviendo en resistencia, el t\u00e9rmino metaf\u00edsico se volvi\u00f3 un t\u00e9rmino pol\u00edtico. Posse se refiere al poder de la multitud y su telos, un poder incorporado de conocimiento y ser, siempre abierto a lo posible.             Los grupos norteamericanos contempo-r\u00e1neos de rap han redescubierto el t\u00e9rmino &#8220;posse&#8221; como sustantivo para marcar la fuerza que define musical y literariamente al grupo, la diferencia singular de la multitud posmoderna. Por supuesto, la referencia m\u00e1s pr\u00f3xima para los raperos probablemente sea la posse comitatus del saber del Salvaje Oeste, el rudo grupo de hombres armados que estaban siempre listos para ser autorizados por el sheriff a cazar a los fuera de la ley. Esta fantas\u00eda americana de vigilantes y forajidos, sin embargo, no nos interesa demasiado. Es m\u00e1s interesante trazar hacia atr\u00e1s una etimolog\u00eda m\u00e1s profunda y oculta del t\u00e9rmino. Nos parece que, tal vez, un extra\u00f1o destino ha renovado la noci\u00f3n Renacentista y, con una pizca de locura, hecho merecedor nuevamente a este t\u00e9rmino de su alta tradici\u00f3n pol\u00edtica.  Desde esta perspectiva queremos hablar de posse y no de &#8220;res-publica&#8221;, porque lo p\u00fablico y la actividad de las singularidades que lo componen van m\u00e1s all\u00e1 de todo objeto (res) y son constitucionalmente incapaces de ser acorralados all\u00ed. Por el contrario, las singularidades son productoras. Como la &#8220;posse&#8221; del Renacimiento, que estaba atravesada por el conocimiento y resid\u00eda en la ra\u00edz metaf\u00edsica del ser, ellas tambi\u00e9n estar\u00e1n en el origen de la nueva realidad pol\u00edtica que la multitud est\u00e1 definiendo en el vac\u00edo de la ontolog\u00eda imperial. Posse es la perspectiva que mejor nos permite entender a la multitud como subjetividad singular: posse constituye su modo de producci\u00f3n y su ser.  Como en todos los procesos innovadores, el modo de producci\u00f3n que emerge es instalado contra las condiciones de las cuales debe liberarse. El modo de producci\u00f3n de la multitud es instalado contra la explotaci\u00f3n en nombre del trabajo, contra la propiedad en nombre de la cooperaci\u00f3n, y contra la corrupci\u00f3n en nombre de la libertad. Auto-valoriza los cuerpos en el trabajo, se reapropia de la inteligencia productiva mediante la cooperaci\u00f3n, y transforma la existencia en libertad. La historia de la composici\u00f3n de clase y la historia de la militancia trabajadora demuestran la matriz de estas siempre nuevas, y a\u00fan as\u00ed determinadas, reconfiguraciones de auto-valorizaci\u00f3n, cooperaci\u00f3n y auto-organizaci\u00f3n pol\u00edtica, como proyecto social efectivo.  La primera etapa de una militancia obrera capitalista propiamente dicha, es decir, la fase de producci\u00f3n industrial que precedi\u00f3 el pleno despliegue de los reg\u00edmenes Fordista y Taylorista, estuvo definida por la figura del trabajador profesional, el trabajador altamente calificado, organizado jer\u00e1rquicamente en la producci\u00f3n industrial. La militancia implicaba principalmente transformar el poder espec\u00edfico de valorizaci\u00f3n del propio trabajo obrero y la cooperaci\u00f3n productiva en un arma a ser utilizada en un proyecto de reapropiaci\u00f3n, un proyecto en el cual la figura singular del poder productivo del trabajador fuera exaltada. Una rep\u00fablica de consejos obreros era su slogan; un soviet de productores su telos; y la autonom\u00eda en la articulaci\u00f3n de la modernizaci\u00f3n, su programa. El nacimiento de los sindicatos modernos y la construcci\u00f3n del partido de vanguardia corresponden, ambos, a este per\u00edodo de luchas obreras, y lo determinaron efectivamente.            La segunda fase de militancia obrera capitalista, que corresponde al despliegue de los reg\u00edmenes Fordista y Taylorista, fue definida por la figura del obrero masa. La militancia del obrero masa combin\u00f3 su propia auto-valorizacion como rechazo del trabajo fabril y la extensi\u00f3n de su poder sobre todos los mecanismos de reproducci\u00f3n social. Su programa fue crear una alternativa real al sistema de poder capitalista. La organizaci\u00f3n de sindicatos de masa, la construcci\u00f3n del Estado de Bienestar, y el reformismo social-dem\u00f3crata fueron resultados de las relaciones de fuerza definidos por el obrero masa y las sobredeterminaciones que le impuso al desarrollo capitalista. La alternativa comunista actu\u00f3 en esta fase como un contrapoder dentro de los procesos del desarrollo capitalista.         Hoy, en la fase de militancia obrera que corresponde a los reg\u00edmenes post-Fordistas, informacionales, de producci\u00f3n, emerge la figura del obrero social. En la figura del obrero social son entretejidos los diversos hilos de la fuerza de trabajo inmaterial. Un poder constituyente que conecta la intelectualidad de masas y la auto-valorizaci\u00f3n en todas las arenas de la flexible y nom\u00e1de cooperaci\u00f3n social productiva es el hecho del d\u00eda. En otras palabras, el programa del obrero social es un proyecto de constituci\u00f3n. En la actual matriz productiva, el poder constituyente del trabajo puede expresarse como auto-valorizaci\u00f3n de lo humano (el derecho com\u00fan de ciudadan\u00eda para todos en toda la esfera del mercado mundial); como cooperaci\u00f3n (el derecho a comunicarse, constru\u00edr lenguajes y controlar redes de comunicaci\u00f3n); y como poder pol\u00edtico, es decir, como constituci\u00f3n de una sociedad en la cual la base del poder est\u00e9 definida por la expresi\u00f3n de las necesidades de todos. Esta es la organizaci\u00f3n del trabajador social y del trabajo inmaterial, una organizaci\u00f3n de poder pol\u00edtico y productivo como unidad biopol\u00edtica manejada por la multitud, organizada por la multitud, dirigida por la multitud-la democracia absoluta en acci\u00f3n.  La posse produce los cromosomas de su futura organizaci\u00f3n. Los cuerpos est\u00e1n en la primera l\u00ednea en esta batalla, cuerpos que consolidan de modo irreversible los resultados de luchas pasadas e incorporan un poder que se ha ganado ontol\u00f3gicamente. La explotaci\u00f3n no s\u00f3lo debe ser negada desde la perspectiva de la pr\u00e1ctica sino tambi\u00e9n anulada en sus premisas, en sus bases, arrancada de la g\u00e9nesis de la realidad. La explotaci\u00f3n debe ser excluida de los cuerpos de la fuerza de trabajo inmaterial del mismo modo que de los conocimientos sociales y los afectos de reproducci\u00f3n (generaci\u00f3n, amor, la continuidad de afinidades y relaciones comunitarias, etc.) que juntan al valor con el afecto en un mismo poder. La constituci\u00f3n de nuevos cuerpos, por fuera de la explotaci\u00f3n, es una base fundamental del nuevo modelo de producci\u00f3n.  El modo de producci\u00f3n de la multitud se reapropia de la riqueza del capital y tambi\u00e9n construye una nueva riqueza, articulada con los poderes de la ciencia y el conocimiento social mediante la cooperaci\u00f3n. La cooperaci\u00f3n anula el t\u00edtulo de propiedad. En la modernidad, la propiedad privada fue legitimada a menudo por el trabajo, pero esta ecuaci\u00f3n, si alguna vez tuvo alg\u00fan sentido, hoy tiende a ser completamente destruida. Hoy, en la era de la hegemon\u00eda del trabajo cooperativo e inmaterial, la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n es s\u00f3lo una obsolescencia p\u00fatrida y tir\u00e1nica. Las herramientas de producci\u00f3n tienden a ser recompuestas en la subjetividad colectiva y el afecto y la inteligencia colectiva de los trabajadores; los emprendimientos empresariales tienden a organizarse por la cooperaci\u00f3n de sujetos en el intelecto general. La organizaci\u00f3n de la multitud como sujeto pol\u00edtico, como posse, comienza as\u00ed a aparecer en la escena mundial. La multitud es auto-organizaci\u00f3n biopol\u00edtica.  Ciertamente, debe haber un momento en el que la reapropiaci\u00f3n y auto-organizaci\u00f3n alcancen un umbral y configuren un evento real. Esto es cuando la pol\u00edtica es verdaderamente afirmada-cuando la g\u00e9nesis se completa y la auto-valorizaci\u00f3n, la convergencia cooperativa de los sujetos y la administraci\u00f3n proletaria de la producci\u00f3n se vuelvan un poder constituyente. Este es el punto cuando la rep\u00fablica moderna deja de existir y emerge la posse posmoderna. Este es el momento fundacional de una fuerte ciudad terrenal, distinta de toda ciudad divina. La capacidad para construir espacios, temporalidades, migraciones y nuevos cuerpos, afirma su hegemon\u00eda mediante las acciones de la multitud contra el Imperio. La corrupci\u00f3n imperial ya est\u00e1 socavada por la productividad de los cuerpos, la cooperaci\u00f3n y los dise\u00f1os de productividad de la multitud. El \u00fanico evento que a\u00fan aguardamos es la construcci\u00f3n, o mejor dicho, la insurgencia de una poderosa organizaci\u00f3n. La cadena gen\u00e9tica se ha formado y establecido en la ontolog\u00eda, el andamiaje es continuamente construido y renovado por la nueva productividad cooperativa, y por ello aguardamos s\u00f3lo la maduraci\u00f3n del desarrollo pol\u00edtico de la posse. No tenemos ning\u00fan modelo para ofrecer para este evento. S\u00f3lo la multitud, mediante su experimentaci\u00f3n pr\u00e1ctica, ofrecer\u00e1 los modelos y determinar\u00e1 cu\u00e1ndo y c\u00f3mo lo posible se volver\u00e1 real.          Militante  En la era posmoderna, a medida que la figura del pueblo se disuelve, es el militante quien mejor expresa la vida de la multitud: el agente de la producci\u00f3n biopol\u00edtica y la resistencia contra el Imperio. Cuando hablamos del militante, no pensamos en algo parecido al triste, asc\u00e9tico agente de la Tercera Internacional cuya alma estaba profundamente permeada por la raz\u00f3n de Estado sovi\u00e9tica, de igual modo que la voluntad del Papa estaba embebida en los corazones de los caballeros de la Sociedad de Jes\u00fas. No estamos pensando en nada como eso ni en nadie que act\u00fae sobre la base del deber y la disciplina, que pretenda que sus acciones se deduzcan de un plan ideal. Por el contrario, nos referimos a alguien m\u00e1s parecido a los combatientes comunistas y libertadores de las revoluciones del siglo veinte, los intelectuales que fueron perseguidos y exiliados en el transcurso de las luchas antifascistas, los republicanos de la Guerra Civil espa\u00f1ola y los movimientos de resistencia europeos, y los guerreros de la libertad de todas las guerras anticoloniales y anti-imperialistas. Un ejemplo protot\u00edpico de esta figura revolucionaria es el agitador militante de los Trabajadores Industriales del Mundo. El Wobbly construy\u00f3 asociaciones entre la gente trabajadora de abajo, mediante continua agitaci\u00f3n, y al organizarlos posibilit\u00f3 el desarrollo del pensamiento ut\u00f3pico y el conocimiento revolucionario. El militante fue el actor fundamental de la &#8220;larga marcha&#8221; de la emancipaci\u00f3n del trabajo desde el siglo diecinueve hasta el veinte, la singularidad creativa de aquel movimiento colectivo gigantesco que fue la lucha de la clase trabajadora.  En todo este largo per\u00edodo, la actividad del militante consisti\u00f3, primero, en pr\u00e1cticas de resistencia en la f\u00e1brica y la sociedad contra la explotaci\u00f3n capitalista. Consisti\u00f3 tambi\u00e9n, mediante y m\u00e1s all\u00e1 de la resistencia, en la construcci\u00f3n colectiva y el ejercicio de un contrapoder capaz de destruir el poder del capitalismo, y oponerse a \u00e9l con un programa alternativo de gobierno. En oposici\u00f3n al cinismo de la burgues\u00eda, a la alienaci\u00f3n monetaria, a la expropiaci\u00f3n de la vida, a la explotaci\u00f3n del trabajo, a la colonizaci\u00f3n de los afectos, el militante organiz\u00f3 la lucha. La insurrecci\u00f3n fue el orgulloso emblema del militante. Este militante fue repetidamente martirizado en la tr\u00e1gica historia de las luchas comunistas. A veces, aunque no a menudo, la estructura normal del Estado de derecho fue suficiente para las tareas represivas requeridas para destruir al contrapoder. Sin embargo, cuando no fueron suficientes, se invit\u00f3 a los fascistas y los guardianes blancos del terror de Estado, o a las mafias negras al servicio de los capitalismos &#8220;democr\u00e1ticos&#8221;, a prestar su ayuda para reforzar las estructuras represivas legales.  Hoy, tras tantas victorias capitalistas, luego que las esperanzas socialistas se han marchitado en la desilusi\u00f3n, y luego de que la violencia capitalista contra el trabajo se ha solidificado bajo el nombre del ultraliberalismo, \u00bfporqu\u00e9 a\u00fan emergen instancias de militancia, porqu\u00e9 se han profundizado las resistencias y porqu\u00e9 reemerge continuamente la lucha, con nuevo vigor? Debemos decir que esta nueva militancia no repite, simplemente, las f\u00f3rmulas organizativas de la antigua clase trabajadora revolucionaria. Hoy el militante no puede ni siquiera pretender ser un representante, ni a\u00fan de las necesidades humanas fundamentales de los explotados. El militante pol\u00edtico revolucionario actual, por el contrario, debe redescubrir la que ha sido siempre su propia forma: no la actividad representativa sino la constituyente. Hoy la militancia es una actividad innovadora, constructiva y positiva. Esta es la forma en la que nosotros y todos aquellos que se rebelan contra el mando del capital hoy nos reconocemos como militantes. Los militantes resisten el comando imperial de un modo creativo. En otras palabras, la resistencia est\u00e1 unida inmediatamente con una inversi\u00f3n constitutiva en la esfera biopol\u00edtica y con la formaci\u00f3n de aparatos cooperativos de producci\u00f3n y comunidad. Aqu\u00ed est\u00e1 la fuerte novedad de la militancia actual: repite las virtudes de la acci\u00f3n insurreccional de doscientos a\u00f1os de experiencia subversiva, pero al mismo tiempo est\u00e1 unido a un nuevo mundo, un mundo que no tiene exterior. S\u00f3lo conoce un interior, una participaci\u00f3n vital e ineludible en el conjunto de estructuras sociales, sin posibilidad de trascenderlas. Este interior es la cooperaci\u00f3n productiva de la intelectualidad de masas y las redes afectivas, la productividad de la biopol\u00edtica posmoderna. Esta militancia transforma la resistencia en contrapoder y cambia la rebeli\u00f3n en un proyecto de amor.  Hay una antigua leyenda que puede servir para ilustrar la vida futura de la militancia comunista: la de San Francisco de As\u00eds. Consideremos su obra. Para denunciar la pobreza de la multitud adopt\u00f3 esa condici\u00f3n com\u00fan y descubri\u00f3 all\u00ed el poder ontol\u00f3gico de una nueva sociedad. El militante comunista hace lo mismo, identificando en la condici\u00f3n com\u00fan de la multitud su enorme riqueza. Francisco, oponi\u00e9ndose al naciente capitalismo, rechaz\u00f3 toda disciplina instrumental, y en oposici\u00f3n a la mortificaci\u00f3n de la carne (en la pobreza y el orden constituido) sostuvo una vida gozosa, incluyendo a todos los seres y a la naturaleza, los animales, la hermana luna, el hermano sol, las aves del campo, los pobres y explotados humanos, juntos contra la voluntad del poder y la corrupci\u00f3n. Una vez m\u00e1s, en la posmodernidad nos hallamos en la situaci\u00f3n de Francisco, levantando contra la miseria del poder la alegr\u00eda de ser. Esta es una revoluci\u00f3n que ning\u00fan poder lograr\u00e1 controlar-porque biopoder y comunismo, cooperaci\u00f3n y revoluci\u00f3n, permanecen juntos, en amor, simplicidad, y tambi\u00e9n inocencia. Esta es la irreprimible alegr\u00eda y gozo de ser comunistas.        <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[923,1461,1462,1463],"class_list":["post-82","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-imperio-imperialismo","tag-fragmentos","tag-imperio","tag-michael-hardt","tag-toni-negri"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/82","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=82"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/82\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=82"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=82"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=82"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}