{"id":8212,"date":"2020-09-22T05:00:37","date_gmt":"2020-09-22T04:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8212"},"modified":"2020-09-22T01:32:28","modified_gmt":"2020-09-22T00:32:28","slug":"13-el-ateismo-marxista-como-metafisica-en-dios-no-ha-muerto-del-todo-1967","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8212","title":{"rendered":"\u00ab13. El ate\u00edsmo marxista como metaf\u00edsica\u00bb, en <i>Dios no ha muerto del todo<\/i> [1967]"},"content":{"rendered":"<p><em>En 1967 el fil\u00f3sofo checoslovaco Vitezlav Gardavsky publica <\/em>Dios no ha muerto del todo<em>, del que habr\u00e1 una traducci\u00f3n al castellano de la editorial S\u00edgueme en 1971. El texto que publicamos hoy es un cap\u00edtulo de esta obra. Como el autor no es ya muy conocido entre nosotros, publicamos tambi\u00e9n como complemento una breve semblanza biogr\u00e1fica escrita por James Bentley en 1980, tras el fallecimiento de Gardavsky.<\/em><\/p>\n<p align=\"right\">Reverendo James Bentley<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Vitezslav Gardavsky, ateo y m\u00e1rtir [1980]<\/strong><\/p>\n<p>En 1967, antes de la breve Primavera de Praga liderada por Alexander Dub\u010dek, los participantes de un seminario en Marienbad se deleitaron oyendo a un destacado te\u00f3rico marxista afirmar que cristianos y marxistas deber\u00edan poder confiar los unos en los otros para asumir la responsabilidad del futuro de la humanidad, \u00abtrabajar para la venida del reino de Dios\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. El orador era Vitezslav Gardavsky, profesor ateo de filosof\u00eda en la Academia Militar de Brno.<\/p>\n<p>Gardavsky muri\u00f3 en desgracia en 1978. La invasi\u00f3n militar de Checoslovaquia de Brezhnev llev\u00f3 inexorablemente a su despido. Como lo expres\u00f3 un destacado cristiano checo, la casa socialista hab\u00eda sido construida, pero al hombre socialista libre no le estaba permitido habitarla<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En el momento de la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica Gardavsky se encontraba conferenciando en Occidente, pero eligi\u00f3 volver a su propio pa\u00eds. El profesor de filosof\u00eda fue forzado a encontrar trabajo como pe\u00f3n en un pueblo de Moravia. Hace dos a\u00f1os uno de sus amigos en Occidente me disuadi\u00f3 de visitarle; a pesar de que, me dijo, Gardavsky no se permit\u00eda ninguna actividad pol\u00edtica, cualquier visita exacerbar\u00eda sin dudas la ya molesta atenci\u00f3n que la polic\u00eda pol\u00edtica prestaba a \u00e9l y a su familia.<\/p>\n<p>En el momento del simposio de Marienbad Gardavsky hab\u00eda ganado fama a partir de la publicaci\u00f3n de una serie de art\u00edculos en el influyente peri\u00f3dico praguense \u00abLiter\u00e1rn\u00ed noviny\u00bb con el provocativo t\u00edtulo \u00abDios no est\u00e1 muerto del todo\u00bb. Unidos en forma de libro, los art\u00edculos se volvieron un bestseller filos\u00f3fico en Checoslovaquia y en Alemania. Suger\u00edan que hay funciones satisfechas por la fe en Dios que hasta ahora el marxismo fracasa en satisfacer. Gardavsky se atrevi\u00f3 a preguntar qu\u00e9 pod\u00eda significar el concepto religioso de Cristo para el ate\u00edsmo marxista. (Despu\u00e9s de todo, dijo, \u00a1Jes\u00fas causa un mont\u00f3n de problemas a los te\u00f3logos cristianos!) Como marxista Gardavsky estaba convencido de que el cristianismo pod\u00eda ser reformado para encajar con el socialismo -pero solo si los socialistas estaban dispuestos a examinar sus propios puntos ciegos.<\/p>\n<p>Uno de los amigos cristianos de Gardavsky, el te\u00f3logo Jan Mili\u010d Lochman (que ahora trabaja exiliado en Suiza), ha resumido la respuesta de Gardavsky a la cuesti\u00f3n perenne de qu\u00e9 tipo de hombre fue Jes\u00fas. Gardavsky, ha escrito Lochman, dio \u00abantes que nada una respuesta muy sencilla: <i>Jes\u00fas es un jud\u00edo<\/i>. \u00bfEs eso muy poco? Para Gardavsky es mucho. Pues la noci\u00f3n jud\u00eda de humanidad percibe el hombre como potencialidad revolucionaria.\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a> Gardavsky vislumbr\u00f3 este hombre revolucionario en el mismo comienzo de la historia hebrea, en el patriarca Jacob. Ve a Jacob peleando con Dios en G\u00e9nesis 32 como prometeico en el sentido cl\u00e1sico marxista. Trascendiendo todos los l\u00edmites, Jacob se hizo cargo de su propio destino. Su acci\u00f3n fue \u00abla primera acci\u00f3n humana aut\u00e9ntica\u00bb. Jes\u00fas fue m\u00e1s all\u00e1. Jes\u00fas nos mostr\u00f3 que el hombre puede realizar milagros, trascender todo aquello que es trivial, banal, ordinario, natural, normal. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 asustarse de este tipo de milagro?\u00bb, pregunt\u00f3 Gardavsky. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no desearlo en vez de eso?\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/p>\n<p>En un estado oficialmente ateo tales pensamientos eran peligrosos. Todav\u00eda m\u00e1s peligroso fue el intento de Gardavsky de relacionar la tradici\u00f3n b\u00edblica con el marxismo ortodoxo. Porque Karl Marx era un jud\u00edo, Gardavsky afirmaba, cargaba \u00aben lo m\u00e1s \u00edntimo de su coraz\u00f3n\u00bb todas las experiencias individuales cosechadas durante miles de a\u00f1os por el pueblo jud\u00edo. Pero, admit\u00eda Gardavsky, esto volv\u00eda el materialismo de Marx cuestionable en extremo.<\/p>\n<p>Este pensamiento hizo de Gardavsky un miembro especialmente valorado de los di\u00e1logos cristiano-marxistas de la d\u00e9cada de 1960. Su redescubrimiento (junto con el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Ernst Bloch) del poder creativo del pensamiento b\u00edblico fue reconocido por los cristianos por haber elevado los di\u00e1logos a un plano nuevo y m\u00e1s elevado.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a> Si bien se mantuvo cr\u00edtico con el cristianismo por fracasar frecuentemente al medirse con su propio potencial, por mantenerse distante de la pol\u00edtica y la lucha de clases, por preocuparse por su propio prestigio, por rechazar escarbar en sus propias ra\u00edces. En un obituario a su amigo,<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a> Lochman declar\u00f3 que Gardavsky nunca desdibuj\u00f3 los l\u00edmites; se mantuvo un ateo, \u00abpero un ateo de un &lt;&lt;orden superior&gt;&gt;, o mejor: un ateo <i>de profundis<\/i>. Su ate\u00edsmo no ten\u00eda nada en com\u00fan con el ate\u00edsmo seguro de s\u00ed mismo propagandista de la Ilustraci\u00f3n. En una adaptaci\u00f3n del famoso <i>Credo quia absurdum<\/i> [Creo porque es absurdo] de Tertuliano, Gardavsky reconoc\u00eda que es igualmente absurdo para los comunistas no creer como lo es para los cristianos creer.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su despido este extraordinario marxista escogi\u00f3 un nuevo modelo del Antiguo Testamento: el profeta Jerem\u00edas. Lochman describe este viaje desde Jacob a Jerem\u00edas como un rechazo de la \u00abesperanza ciega\u00bb en favor de la \u00abdesesperaci\u00f3n creativa\u00bb. El modelo de Gardavsky ya no era el hombre que cruza todo l\u00edmite y desaf\u00eda a Dios, sino el \u00abprofeta de la desolaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Jerem\u00edas es el h\u00e9roe de la parte central de una trilog\u00eda en la que trabajaba Gardavsky en el momento de su muerte. (Su t\u00edtulo provisional era <i>El \u00e1ngel en la punta de la espada<\/i>. Es f\u00e1cil ver c\u00f3mo este tema se relaciona con sus propias experiencias y con las de sus compatriotas checos. Concibe a Jerem\u00edas como un hombre que trata de privar a los poderosos de sus certezas y a los d\u00e9biles de sus esperanzas ingenuas. Ambas partes encuentran intolerable al profeta y buscan su destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pueden ser encontradas trazas de tal pensamiento en los escritos tempranos de Gardavsky. En <i>Esperanza del escepticismo<\/i>, que public\u00f3 en 1969, respond\u00eda todav\u00eda a la noci\u00f3n de que el hombre no deber\u00eda reconocer normas inalterables ni tab\u00fas en el cosmos. Pero hizo un llamamiento a una pausa en la precipitada carrera hacia el milenio. Durante un centenar de a\u00f1os los marxistas hab\u00edan seguido la 11\u00aa Tesis sobre Feuerbach de Marx: \u00abLos fil\u00f3sofos solo han <i>interpretado<\/i> el mundo de varios modos; de lo que se trata, sin embargo, es de <i>transformarlo<\/i>. Ahora Gardavsky da un paso atr\u00e1s desde la m\u00e1xima. Cierto, escribi\u00f3, el mundo todav\u00eda necesita ser transformado. \u00abPero si este mundo vuelto del rev\u00e9s no debe perecer, tenemos una vez m\u00e1s que tratar de interpretarlo.\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Lochman se pregunta hasta qu\u00e9 punto rechaz\u00f3 el desgraciado Gardavsky sus primeras ideas sobre la herencia b\u00edblica. \u00bfC\u00f3mo debemos entender la relaci\u00f3n entre los dos modelos de existencia humana del Antiguo Testamento, Jacob y Jerem\u00edas? \u00bfEs demasiado f\u00e1cil ver a Jacob como el modelo para nuestra lucha y a Jerem\u00edas como el modelo para nuestros momentos de decepci\u00f3n? \u00bfHay alg\u00fan modo de trascender tanto la \u00abesperanza ciega\u00bb como la impotente desesperanza? Aunque la tradici\u00f3n judeo-cristiana no pod\u00eda ya tener ning\u00fan papel oficial en la humanizaci\u00f3n del socialismo checo, estas cuestiones preocuparon a Gardavsky hasta el final.<\/p>\n<p>Tal y como observ\u00f3 una vez Ernst Bloch, \u00abEl cristianismo no es solo un clamor contra la miseria, es un clamor contra la muerte\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a> Vitezslav Gardavsky muri\u00f3 en su 55\u00ba a\u00f1o. En <i>Dios no ha muerto del todo<\/i> hab\u00eda escrito, \u00abPrecisamente en el momento del triunfo estamos expuestos a una amenaza mucho peor, a la amenaza de que podr\u00edamos morir antes de lo que en realidad morimos, antes de que la muerte se haya convertido en una necesidad por naturaleza. El aut\u00e9ntico susto nos lo da la muerte <i>prematura<\/i>, una muerte despu\u00e9s de la cual vivimos todav\u00eda muchos a\u00f1os.\u00bb Las autoridades checoslovacas trataron de consignar a Gardavsky a una muerte prematura. Pero la verdad es que, en palabras de Lochman, \u00abel di\u00e1logo que tan admirablemente estimul\u00f3 y duraderamente enriqueci\u00f3 no ser\u00e1 silenciado en su tumba\u00bb.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Reportado por J\u00fcrgen Moltmann <i>Religion, Revolution and the Future <\/i>(New York [1969)], 64.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> J. L. Hromadka \u00abThe situation in Czechoslovakia\u00bb, en <i>The World Year Book od Religion<\/i>, vol. II, ed. D. R. Cutler [1970). 49.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> J. M. Lochman <i>Christus oder Prometheus <\/i>(Furche-Verlag, Hamburg [1972]), 19f.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> V. Gardavsky <i>God Is Not Yet Dead<\/i>, tr. Ing. V. Menkes [1973], 29-33 y 49. N. del T.: Hay edici\u00f3n en castellano <i>Dios no ha muerto del todo<\/i>. Salamanca, Ediciones S\u00edgueme.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> J. M. Lochman \u00abPlatz f\u00fcr Prometheus\u00bb, en <i>Evangelische Kommentare <\/i>(Kreuz-Verlag, Stuttgart [1972]), 136.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> \u00abGardavskys Wandlung von Jakob zu Jeremia\u00bb, en <i>Orientierung. Katholische Bl\u00e4tter f\u00fcr Weltanschauliche Information<\/i> (AISKV, Z\u00fcrich, No. 10 [1978]), 110f.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> <i>God Is Not Yet Dead<\/i>, 7 y 218.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Hoffnung aus der Skepsis, tr. D. Neum\u00e4rker (Chr. Kaiser, M\u00fcnchen [1970]), 15.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> E. Bloch, <i>Das Prinzip Hoffnung <\/i>(Suhrkamp Verlag, Frankfurt-am-Main [1959]), II. 63. N. del T.: Hay edici\u00f3n en castellano. Disponible on-line en: <a href=\"https:\/\/ia802700.us.archive.org\/31\/items\/BlochEElPrincipioEsperanzaVolII19381947\/Bloch-E-El-principio-Esperanza-vol-II-1938-1947.pdf\">https:\/\/ia802700.us.archive.org\/31\/items\/BlochEElPrincipioEsperanzaVolII19381947\/Bloch-E-El-principio-Esperanza-vol-II-1938-1947.pdf<\/a>.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Gerard Mar\u00edn.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00abEl ate\u00edsmo marxista como metaf\u00edsica\u00bb, en <em>Dios no ha muerto del todo<\/em> [1967]<\/strong><\/p>\n<p>Si el ate\u00edsmo de Marx se quiere convertir en lo que ya es por su origen, es necesario que salga del encogimiento que le concede un lugar s\u00f3lo en la periferia del pensamiento.<\/p>\n<p>Ser un ateo marxista significa nada menos que ser un miembro activo en la comunidad que ha sabido sacar las consecuencias de la posici\u00f3n que ocup\u00f3 la clase proletaria en la historia en funci\u00f3n de las posibilidades reales del hombre y de la humanidad. Una tal comunidad tiene consecuentemente que presentar todos los problemas bajo un aspecto radicalmente humano, tiene que rechazar toda mediaci\u00f3n de un pensamiento ilusorio y religioso, y tiene que ponerse a buscar soluciones con la misma radicalidad. Si se considera todo el alcance de tal decisi\u00f3n libre, se acaba por desembocar en el intento de lograr algo que en la filosof\u00eda, por su misma esencia, siempre se ha llamado metaf\u00edsica.<\/p>\n<p>Digamos desde un principio que los intentos del marxismo por lograr una metaf\u00edsica no pueden convertirse en una nueva religi\u00f3n. El marxismo se convierte m\u00e1s bien en metaf\u00edsica al trascender o intentar trascender toda ilusi\u00f3n, incluso la religiosa.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay que disipar otra duda. Para el marxista con una formaci\u00f3n normal la metaf\u00edsica es diametralmente opuesta a la dial\u00e9ctica. Que se hagan consideraciones metaf\u00edsicas en el marxismo le parece, en el mejor de los casos, una contradicci\u00f3n. En este sentido, cuando Engels, por ejemplo, habla de metaf\u00edsica quiere significar con ello el modo de pensar que se ha extendido como consecuencia de las ciencias naturales, orientadas al objeto, de la \u00e9poca cl\u00e1sica, como ideolog\u00eda del llamado sentido com\u00fan o de las sana sensibilidad, para la que las cosas o existen o no existen. Siempre que la realidad se escapa a una tal simplificaci\u00f3n, el \u00absentido com\u00fan\u00bb se siente confundido y echa mano de una explicaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites en supuestos poderes sobrenaturales.<\/p>\n<p>Engels, por tanto, solo excluye la mala metaf\u00edsica. A \u00e9sta opone \u00e9l la dial\u00e9ctica como la negatividad que obliga a la praxis a trascender todo estadio <i>hist\u00f3rico<\/i> en el momento en que se intensifica entre los hombres la inclinaci\u00f3n a transformarlo en algo <i>dado por la naturaleza<\/i>. De este modo Engels perfila para la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica el \u00e1mbito de los problemas filos\u00f3ficos, libres de toda ficci\u00f3n, e indica al mismo tiempo el modo de resolver estos problemas sin especulaciones.<\/p>\n<p>Lo extra\u00f1o ser\u00eda que fuese de otro modo. El marxismo es una filosof\u00eda de la praxis y, como tal, abre en el estadio hist\u00f3rico que ha alcanzado, luchando, a la clase obrera y en un sentido general a la humanidad, perspectivas nuevas para el pensamiento y para la actividad del hombre; nos obliga siempre en los momentos cruciales a formular de nuevo las preguntas fundamentales y a buscarles respuestas nuevas y m\u00e1s apropiadas. Los llamados problemas eternos de la humanidad no son eternos porque la humanidad los arrastre siempre consigo, ni tampoco porque reciban siempre hasta la saciedad las mismas respuestas. Todo lo contrario. Estos problemas son eternos porque son constantemente formulados de nuevo y porque siempre aparecen nuevas posibilidades de soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este sentido existe objetivamente una necesidad social de una metaf\u00edsica. La humanidad se desarrolla al trascenderse y al transformar los l\u00edmites que le son impuestos por la naturaleza en l\u00edmites hist\u00f3ricos. Metaf\u00edsica es en este caso la reflexi\u00f3n, es decir, la teor\u00eda de este proceder pr\u00e1ctico. Con esto debiera quedar caracterizado tambi\u00e9n el objeto del que se ocupa. La metaf\u00edsica reflexiona sobre el problema de la subjetividad, que, por una parte, se trasciende a s\u00ed misma y que, por otra parte, est\u00e1 continuamente amenazada de transformarse en algo muerto, de ser devorada de nuevo por la naturaleza insaciable y de perder as\u00ed su significado para la humanidad. Pero al mismo tiempo est\u00e1 tambi\u00e9n bajo otra amenaza: retirarse a su exclusividad, por miedo a terminar as\u00ed, y desaprovechar, por sus propias especulaciones, todas las oportunidades.<\/p>\n<p>El ate\u00edsmo como metaf\u00edsica del marxismo es el intento de una teor\u00eda de la subjetividad, que no sea objetivista, de una teor\u00eda de la trascendencia, del avanzar-m\u00e1s-all\u00e1-de-s\u00ed-mismo, que no sea objetivista.<\/p>\n<p>Esta metaf\u00edsica est\u00e1 t\u00e1citamente presente en toda la filosof\u00eda de Marx. Pero sus ideas fundamentales est\u00e1n expl\u00edcitamente delineadas en varios pasajes, por ejemplo, en las tesis sobre Ludwig Feuerbach, en los manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos del a\u00f1o 1844, en el manifiesto comunista, en los compendios, en toda la concepci\u00f3n de <i>El Capital<\/i> y en otros lugares.<\/p>\n<p>Situaciones hist\u00f3ricas y exigencias concretas de la lucha de clases han motivado que nunca, como en nuestros d\u00edas, haya aparecido tan acentuadamente, tan en primer plano, este aspecto del marxismo. Evidentemente estamos al comienzo de un esfuerzo intelectual, sumamente rico en consecuencias, que tiene importancia decisiva para el desarrollo del marxismo, para el incremento de su fuerza de atracci\u00f3n y para la construcci\u00f3n de sus programas sociales a largo plazo. Las consideraciones que siguen no quieren ni pueden pretender que se les cuelgue honor\u00edficamente el t\u00edtulo de una metaf\u00edsica del marxismo. Son un intento muy poco sistem\u00e1tico de reflexionar sobre determinados problemas y de discutirlos lo m\u00e1s abierta y francamente posible. El autor es consciente y sabe muy bien que estas reflexiones aparecen como preguntas latentes que se esconden tras otras m\u00e1s patentes.<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La oscura tierra gira en el universo infinito regido por leyes inevitables, en el espacio infinito, en el tiempo infinito, un infinito gigantesco, oscuro y seco, en lo infinito. Y sobre ella brinca un pu\u00f1ado de criaturas con cerebros hipertrofiados que exclaman a grandes voces en el tiempo tan limitado que posee: \u00ab\u00a1Hemos vencido a la tierra, dominaremos el mar, dominaremos sobre toda la naturaleza, someteremos el universo!\u00bb. Y la tierra sigue girando por el espacio infinito, sigue sus leyes eternas y no presta atenci\u00f3n a los chillidos de los ratones ni de los hombres.<\/p>\n<p>Es la cita de un p\u00e1rrafo aparecido recientemente en la prensa. Una pintura angustiosa que, al contemplarla, aniquila de un golpe todo por lo que luchamos, toda nuestra historia, incluso la que est\u00e1 a\u00fan por llegar. Como \u00faltima y definitiva respuesta al hombre y a la humanidad es inaceptable. Pero como pregunta hay que admitirla. La misma pregunta se le puede escuchar, aunque de forma menos aguda, cuando se le pregunta al marxista qu\u00e9 es lo que vendr\u00e1 despu\u00e9s del comunismo.<\/p>\n<p>Normalmente aducimos una serie de razones para afirmar que la pregunta as\u00ed formulada est\u00e1 mal planteada. Pero la pregunta surge siempre de nuevo; debemos considerar por tanto cu\u00e1l es el problema real que se esconde en ella.<\/p>\n<p>Al que pregunta no le basta con que le pintemos un futuro color de rosa. A \u00e9l le interesa saber qu\u00e9 futuro tiene <i>este <\/i>futuro. Quisiera saber los motivos que debieran moverle a comprometerse con el futuro, pues sabe que muy probablemente no vivir\u00e1 ya en \u00e9l; y aun en el caso de que viviera en \u00e9l volver\u00eda a tener un futuro ante s\u00ed que le obligar\u00eda a preguntarse de nuevo qu\u00e9 es lo que ocurrir\u00e1 entonces.<\/p>\n<p>En pocas palabras, pero radicalmente, la pregunta se formula as\u00ed: \u00bfpor qu\u00e9 cada uno de nosotros debemos estar a favor del comunismo?; \u00bfpor qu\u00e9 debe este hombre concreto dedicar el par de a\u00f1os de los que todav\u00eda dispone a esta idea, a esta perspectiva humana? \u00bfQuiz\u00e1 para que sus hijos y los hijos de sus hijos tengan una vida mejor que la suya? \u00bfPara que no les amenace a ellos ninguna bomba at\u00f3mica, ni el hambre, ni ninguna otra cat\u00e1strofe? Pero, \u00bfqui\u00e9n puede garantizar que esto se pueda alcanzar? Y aun cuando se alcanzasen estas metas, \u00bfvivir\u00e1n nuestros descendientes realmente mejor? \u00bfD\u00f3nde hay seguridades y cu\u00e1les son estas de que \u00e9l en su vida irrepetible no se quedar\u00e1 demasiado corto? Y si no existen tales seguridades, \u00bftiene todav\u00eda sentido comprometerse en la consecuci\u00f3n de estos ideales? \u00bfPor qu\u00e9 debemos gastar nuestras fuerzas para construir un futuro muy lejano m\u00e1s bien que gozar hoy de la vida? \u00bfPor qu\u00e9 debemos retrasar constantemente la realizaci\u00f3n de los sue\u00f1os, en los que los hombres vislumbran un ma\u00f1ana mejor, y considerar la vida presente como algo de menos importancia, de modo que pueda y quiz\u00e1 deba ser sacrificada al futuro? \u00bfPor qu\u00e9 hay que considerar algo que todav\u00eda no es como m\u00e1s importante y m\u00e1s real que lo que ya es, si ni siquiera es seguro que alg\u00fan d\u00eda llegar\u00e1 a ser una realidad? \u00bfNo es esto ut\u00f3pico? \u00bfNo estamos afirmando aqu\u00ed sencillamente una fe en lugar de otra?<\/p>\n<p>Todo esto es un toque de atenci\u00f3n para el marxismo. Y no existe ninguna situaci\u00f3n en la que <i>pueda<\/i> hacerse sordo a su llamada. As\u00ed como tampoco hay raz\u00f3n alguna por la que <i>deba<\/i> deso\u00edrla.<\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p><i>Futuro<\/i>. \u00bfEs cierto que el marxista o el comunista afirman el futuro tan absolutamente que la realidad est\u00e1 como sacrificada a este futuro? \u00bfEs cierto que concibe la realidad s\u00f3lo como un fundamento material que en s\u00ed no posee valor alguno? El marxismo revolucionario nunca ha tenido una respuesta clara a esta pregunta. Ha habido per\u00edodos dif\u00edciles en la historia que exigieron v\u00edctimas para el socialismo o en general para el mantenimiento de una existencia digna del hombre; per\u00edodos enteros que consumieron a generaciones enteras. No debemos extra\u00f1arnos de que, a la vista de tales v\u00edctimas, el comunismo haya cobrado la fama de una meta absoluta, ante la que todo, incluso ellas mismas, se convirtieron en un medio. Absolutizar la meta equival\u00eda a absolutizar las v\u00edctimas que fueron exigidas en la historia de la lucha proletaria. Tales situaciones hist\u00f3ricas pueden, por su naturaleza, volver a surgir de nuevo.<\/p>\n<p>Por eso es tanto m\u00e1s necesario que nos liberemos, en lo posible, de ilusiones. Ni el socialismo, ni el comunismo pueden ser considerados como una meta absoluta en el sentido de que ante ellos todo se convierte en un mero medio; tampoco en el sentido de que llegar\u00e1 a existir un estadio final de la humanidad tal, que justificar\u00eda una concepci\u00f3n instrumental del presente. Finalmente, tampoco en el sentido de que el futuro del comunismo fuera ya ahora una seguridad <i>absoluta<\/i> de la historia, de modo que nuestra existencia activa en la actualidad no tuviese demasiado inter\u00e9s. La realidad es m\u00e1s bien que el valor del presente, el que sea un fin en s\u00ed mismo, consiste precisamente en qu\u00e9 lo convertimos, qu\u00e9 es lo que hacemos de \u00e9l, y s\u00f3lo entonces se convierte este presente en un medio m\u00e1s o menos \u00fatil para alcanzar la meta.<\/p>\n<p>Preguntar en qu\u00e9 convertimos nuestro presente equivale a preguntar en <i>qui\u00e9n<\/i> nos convertimos nosotros mismos dentro de la estructura de la comunidad a la que pertenecemos. La idea del futuro, del socialismo, es para el marxista el principio constructor de esta acci\u00f3n conscientemente creadora.<\/p>\n<p>Curioso principio. Proclama de s\u00ed mismo que no es un principio absoluto, que por tanto nunca es posible llevarlo a la pr\u00e1ctica totalmente, y que hist\u00f3ricamente tampoco est\u00e1 del todo asegurada su realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto significa pr\u00e1cticamente que el ateo marxista no tiene ante s\u00ed un futuro absoluto, sino un futuro abierto; abierto en el sentido de que es cuestionable e incierto que pueda ser realizado, que pueda llegar a ser en absoluto. La inseguridad va siempre unida a toda mirada hacia el futuro. Esta pregunta por el futuro se ha convertido para la humanidad de nuestros d\u00edas en una de las cuestiones fundamentales de su existencia. No es seguro que el futuro sobreviva al estadio hist\u00f3rico presente, de una pavorosa provisionalidad. Por eso la posibilidad del comunismo no es absolutamente segura. Creemos en ella y trabajamos por ella, pero no poseemos una certeza absoluta.<\/p>\n<p>\u00bfDebemos hablar sobre ella o debemos guardar silencio?<\/p>\n<p>Este estado de inseguridad no es fruto de nuestra reflexi\u00f3n. M\u00e1s bien hacemos esta reflexi\u00f3n porque esa inseguridad la tenemos <i>ante nuestros ojos<\/i>.<\/p>\n<p>El mundo actual es en realidad provisional. Por lo dem\u00e1s esto lo constatamos cuando investigamos el proceso de la revoluci\u00f3n t\u00e9cnico-industrial incipiente, cuando caracterizamos a nuestro tiempo como el paso del capitalismo al comunismo, como una cisura entre dos \u00e9pocas hist\u00f3ricas. Dos procesos se penetran y complican mutuamente. Las formas y figuras de la vida social e individual son provisionales. Esta provisionalidad dice ya algo de las grandes perspectivas de nuestro tiempo, pero tambi\u00e9n, tal como se han desarrollado las relaciones entre las clases, dice algo de la inseguridad existencial. Los hombres parecen sentir que el suelo tiembla sin interrupci\u00f3n bajo sus pies. Saben de antemano que vendr\u00e1n los temblores de tierra, pero no saben cu\u00e1ndo, y por eso duermen afuera, al aire libre, fuera de la dudosa seguridad de sus muros. Est\u00e1n en los caminos, abandonados a los peligros de cat\u00e1strofes y de la aniquilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde hay que sacar la fuerza, el gusto y el coraje para la acci\u00f3n, si parece que todo paso hacia adelante no hace m\u00e1s que incrementar la inestabilidad total? \u00bfY c\u00f3mo impedir que se extienda un escepticismo aniquilador, aquella espantosa indiferencia que dice: \u00ab\u00a1Yo s\u00f3lo vivo una vez, por tanto quiero vivir ahora!\u00bb?<\/p>\n<p>En estas circunstancias no ayuda demasiado apelar a la moral. Evidentemente, tampoco servir\u00e1 de ayuda inmediata y a corto plazo llevar a cabo cambios objetivos de la realidad. Superar su condici\u00f3n provisional es un largo y dif\u00edcil proceso. Pero existe un movimiento, una vanguardia que es desde el principio consciente de esta provisionalidad y lleva a cabo contra ella una lucha incesante. Los motivos internos de su actuaci\u00f3n no provienen de un pensamiento mesi\u00e1nico, ni de una fe ut\u00f3pica en la que el comunismo ser\u00eda el puerto definitivo de la humanidad en las islas del para\u00edso. Los motivos surgen m\u00e1s bien del esfuerzo por conocer qu\u00e9 y qui\u00e9n es el hombre, a qui\u00e9n compete el t\u00edtulo de hombre.<\/p>\n<p>4.<\/p>\n<p>El marxismo, precisamente por ser ate\u00edsmo, sabe que el hombre s\u00f3lo posee con absoluta certeza dos intuiciones fundamentales sobre s\u00ed mismo: yo soy un ser social, capaz de trascenderme a m\u00ed mismo; yo poseo la certeza absoluta de que tengo que morir.<\/p>\n<p>Estas dos certezas se condicionan mutuamente. Porque soy mortal, soy social; la sociedad puede vivir, desarrollarse y humanizarse en la muerte de sus miembros. Esta es una dependencia exclusivamente humana.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo, entre ambas certezas, se abre una profunda contradicci\u00f3n: la muerte me priva de todo, tambi\u00e9n de m\u00ed mismo, y sin embargo la sociedad seguir\u00e1 viviendo. Su vida nunca est\u00e1 del todo garantizada y por tanto nunca del todo realizada, porque la muerte pesa siempre sobre sus miembros. Mi muerte es para m\u00ed el fin de las esperanzas, y a pesar de ello es una esperanza para los dem\u00e1s, para la sociedad. La vida de la sociedad es precisamente por eso la superaci\u00f3n permanente de desilusiones y desesperanzas.<\/p>\n<p>Nadie puede evadirse de esta contradicci\u00f3n ni concediendo a la vida del individuo un valor absoluto, ni haciendo hacer que se disuelva en el todo, en la colectividad humana superviviente. El individuo es sustituible. Quien se considere insustituible comete un error. Pero si la sociedad, por el contrario, declarase sustituible al individuo, surgir\u00eda una objeci\u00f3n clara, ya que, con relaci\u00f3n a la sociedad, el individuo tiene que ser siempre insustituible, puesto que la <i>insustituibilidad<\/i> del individuo es precisamente el presupuesto de la sociedad y no puede ser eliminada por ella.<\/p>\n<p>Las teor\u00edas de la subjetividad que no quisieron reconocer esto cayeron en el subjetivismo; consideraron al individuo independientemente de sus relaciones con la sociedad y llegaron as\u00ed al postulado de que tiene que haber un alma inmortal, una eternidad, un Dios. Cuando quisieron evitar esta ficci\u00f3n hipostasiaron en su lugar la eternidad de la sociedad. En el primer caso el hombre pod\u00eda trascenderse a s\u00ed mismo s\u00f3lo en el momento de la muerte, se realizaba por toda la eternidad a trav\u00e9s de la muerte. Esto no fue m\u00e1s que un piadoso autoenga\u00f1o. En el segundo caso se le quit\u00f3 a la muerte toda su importancia, y as\u00ed la realizaci\u00f3n de los planes y programas sociales cobr\u00f3 la apariencia de definitividad y firmeza, se convirti\u00f3 en algo sin valor por su esencia y se instal\u00f3 as\u00ed en una desilusi\u00f3n destructiva.<\/p>\n<p>La teor\u00eda marxista de la subjetividad y de la trascendencia es materialista y dial\u00e9ctica. Sujeto es tanto el individuo como la humanidad que aparece en la historia. El individuo, el \u00abyo\u00bb no puede reducirse a una mera adici\u00f3n de relaciones sociales, puesto que es tambi\u00e9n un punto central en el que se encuentran y transforman estas relaciones; la sociedad es a su vez sujeto no como la mera suma de los individuos, sino como la hoguera permanente en la que arden nuevas llamas que sustituyen a las ya extinguidas.<\/p>\n<p>No debe concebirse esta met\u00e1fora como expresi\u00f3n de un optimismo barato. La muerte individual es <i>mi<\/i> muerte; este hecho no puede ser eliminado por ninguna reflexi\u00f3n. Es mi certeza del futuro y, fundamentalmente, el \u00fanico resultado de la vida humana totalmente cierto. Pero su peso, su tragedia, todo lo que motiva que la vida humana sea llanto de dolor sobre su finitud, proviene no s\u00f3lo del hecho de la individualidad, sino tambi\u00e9n de que estamos <i>tejidos<\/i> en relaciones supraindividuales. Un animal, incluso el ni\u00f1o de pecho que no puede hablar todav\u00eda, no siente este dolor al morir. Est\u00e1 reservado al hombre entretejido en la comunidad. Por eso con nuestras reflexiones sobre la muerte no llegamos a ninguna parte (a no ser en la m\u00edstica), si no reflexionamos al mismo tiempo sobre las relaciones del individuo para con la sociedad. Yo muero quiere decir: no llevar\u00e9 mi obra hasta el fin, no volver\u00e9 a ver a los que he amado, no volver\u00e9 a sentir ni la belleza ni la tristeza. No volver\u00e1 a sonar en mis sentidos la m\u00fasica irrepetible de este mundo; no volver\u00e9 ya nunca m\u00e1s a trascenderme a m\u00ed mismo en ninguna direcci\u00f3n, hacia ning\u00fan lado. S\u00f3lo me queda esta certeza.<\/p>\n<p>La <i>muerte<\/i> es tan espantosa a causa de esta p\u00e9rdida de relaciones. Lo m\u00e1s \u00edntimo nuestro deja de ser la encrucijada en la que se realizan encuentros. Por esa raz\u00f3n se hace tanto m\u00e1s inevitable ser conscientes durante la vida de la certeza sobre nuestro futuro individual; y, por consiguiente, vivir de tal manera que ponga en cada relaci\u00f3n que pasa por m\u00ed un m\u00e1ximo de mi vida, como si debiera morir ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Quien cree en Dios y en un alma inmortal tiene tambi\u00e9n en su \u00faltimo instante una esperanza; retarda su muerte todav\u00eda un poco. Yo no tengo esa esperanza. Por eso todas mis relaciones aparecen con di\u00e1fana claridad, no cubiertas por la niebla de expectaciones m\u00edsticas y enga\u00f1osas de algo que seguir\u00e1 al hundimiento \u00faltimo. Cada una de mis relaciones est\u00e1 marcada con la impronta de la muerte. Cada una de ellas tiene para m\u00ed un valor irrepetible, ninguna de ellas puede cambiarse por otra. Todo encuentro con un hombre es para m\u00ed, que soy un individuo finito, un regalo, pues puede ser mi \u00faltimo encuentro con \u00e9l. Y tambi\u00e9n yo soy para \u00e9l un regalo, en cuanto que tenga algo que darle.<\/p>\n<p>La teor\u00eda atea de la subjetividad est\u00e1 configurada en relaci\u00f3n al individuo por el hecho de la muerte y por la reflexi\u00f3n sobre ese hecho. No es sin embargo una teor\u00eda destructiva y desesperanzada. Muy al contrario, es el lugar donde el sujeto nace al mundo, como actividad que se trasciende a s\u00ed misma, que tiene esperanza porque otorga esperanza, que es buscada porque est\u00e1 a la b\u00fasqueda, que es regalada porque regala. S\u00f3lo el individuo que es consciente <i>de este modo<\/i> de la certeza de su muerte se hace insustituible socialmente. Aun sin esperanza de eternidad, sometido a la muerte, me convierto en esperanza para otros que me sobreviven. Cuando se haya trazado la \u00faltima l\u00ednea sobre mi vida la suma que queda es condici\u00f3n indispensable para la vida de los otros. Es cierto que tambi\u00e9n su vida terminar\u00e1 en la misma desesperanza. Pero s\u00f3lo a este alto precio, al precio de la derrota personal, se mantiene viva la esperanza como algo imprescindible para la existencia humana, como esperanza de la sociedad humana hacia el futuro.<\/p>\n<p>Todos estamos situados, ya en el momento de nacer, ante una derrota y s\u00f3lo haciendo caso omiso de ella perdura la esperanza en la humanidad. Esto es una paradoja, pero es tambi\u00e9n la prueba de la esencia social del hombre. Todo lo que vive en nosotros nos empuja a no reconocer la muerte, todo aquello con lo que nosotros como sujeto individual no nos hemos integrado socialmente. Aqu\u00ed est\u00e1 evidentemente el origen \u00faltimo de las concepciones te\u00edstas.<\/p>\n<p>Pero s\u00f3lo cuando tomamos sobre nosotros esta suerte del hombre nos hacemos aut\u00e9nticamente hombres, nos hacemos capaces de mantener a flote la esperanza de la humanidad, m\u00e1s a\u00fan, a la misma humanidad con todos sus planes, proyectos y luchas, y en \u00faltimo t\u00e9rmino tambi\u00e9n con sus ilusiones y ficciones.<\/p>\n<p>Por todo ello hay que afirmar que si aceptamos la muerte como el futuro cierto del individuo, toda elecci\u00f3n, toda decisi\u00f3n que tomamos, cobra una nueva y radical direcci\u00f3n: trascendernos a nosotros mismos hacia el otro, hacia la comunidad.<\/p>\n<p>Lo peor de la muerte no es que nos priva de los objetos inanimados de los que nos hemos apropiado poni\u00e9ndolos en manos de otro. Al menos deber\u00edamos saber durante toda nuestra vida que eso no es lo peor. M\u00e1s dif\u00edcilmente soportamos que la muerte acabe con aquello en que nos hemos convertido nosotros mismos, que nos robe nuestra propia autorrealizaci\u00f3n individual. Por eso podemos <i>comprender<\/i> que algunos quieran seguir siendo un \u00abyo\u00bb tambi\u00e9n despu\u00e9s de la muerte. Pero no podemos hacer nuestra esta postura si no queremos renunciar definitivamente al t\u00edtulo de \u00abhombre\u00bb y si consecuentemente no queremos renunciar a trascender toda barrera mientras contemos con vida. Es verdad que cuanto mayor sea el valor de aquello de que nos priva la muerte (pues nos roba tambi\u00e9n las ilusiones sobre nuestro valor) tanto mayor es tambi\u00e9n nuestra derrota personal y tanto mayor la importancia de lo que queda incorporado en las estructuras supraindividuales que sobreviven. Esta es la aportaci\u00f3n a la suma de esperanzas de la humanidad.<\/p>\n<p>Ser\u00eda falso sin embargo entender esta interacci\u00f3n como un consuelo que debiera reconciliar al individuo con lo inevitable. Realmente hay algo peor todav\u00eda que esta derrota.<\/p>\n<p>5.<\/p>\n<p>El punto central de la filosof\u00eda de Marx es la actividad, la praxis. Significa la negaci\u00f3n de las dos concepciones que han tenido vigencia desde muy antiguo: la concepci\u00f3n c\u00f3smica de la antig\u00fcedad y la concepci\u00f3n hist\u00f3rica jud\u00eda; y al mismo tiempo la sublimaci\u00f3n de ambas a un nivel superior. La subjetividad, activa en la pr\u00e1ctica, estructura el universo al trascender su estrecho marco, al descubrir nuevos continentes, al elevarse en las alturas y adentrarse en las profundidades. Enarbola sus banderas en las cumbres, deja tras s\u00ed sus emblemas en los cuerpos celestes. El escenario de su poder se ampl\u00eda de d\u00eda en d\u00eda, le parece que todo est\u00e1 a su alcance. Es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de encontrar el medio apropiado. Contempla el espacio conquistado del que se ha apropiado y experimenta el agradable sentimiento de la victoria: poder, grandeza, gloria. Pero al mismo tiempo que avanza en el espacio esta subjetividad choca siempre con otra barrera. Tiene que superar constantemente no s\u00f3lo la oposici\u00f3n del mundo de los objetos, sino tambi\u00e9n su propio tiempo.<\/p>\n<p>Por eso cualquier realidad que nos apropiamos se extingue r\u00e1pidamente en nosotros. Ya en el momento de la victoria sufrimos una derrota. Experimentamos constantemente qu\u00e9 importantes somos, qu\u00e9 peque\u00f1os, qu\u00e9 miserables. Lentamente caemos en la cuenta de que s\u00f3lo hemos desplazado lo que nunca podemos eliminar. Toda realizaci\u00f3n supone no s\u00f3lo \u00e9xito, realizaci\u00f3n de nosotros mismos, expresi\u00f3n alt\u00edsima de nuestra esencia, el momento en el que se extingue la intranquilidad y en el que nos abandonan las \u00faltimas dudas. Toda realizaci\u00f3n es tambi\u00e9n desilusi\u00f3n; nos hace recordar una barrera, el tiempo, la muerte.<\/p>\n<p>Precisamente en el momento del triunfo estamos expuestos a una amenaza mucho peor, a la amenaza de que podr\u00edamos morir antes de lo que en realidad morimos, antes de que la muerte se haya convertido en una necesidad por naturaleza. El aut\u00e9ntico susto nos lo da la muerte <i>prematura<\/i>, una muerte despu\u00e9s de la cual vivimos todav\u00eda muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pues tan pronto como no queramos desplazar temporalmente la victoria conseguida, la declaramos victoria definitivamente sobre la muerte. Pero as\u00ed nos hacemos superfluos para la sociedad, pues entonces no queda ya en nosotros ni una sombra de esperanza para los dem\u00e1s. Es cierto que todav\u00eda vivimos; seguimos ganando dinero, vamos al teatro o al campo de deportes, disfrutamos, amamos, viajamos, hacemos pol\u00edtica; pero nos hemos quedado sin esperanzas. Dejamos de ser nosotros mismos, y nos hacemos esclavos de otros, de la ley extra\u00f1a de la \u00absituaci\u00f3n\u00bb, de la cotidianidad, de las preocupaciones que arrastramos, de las propias utop\u00edas, de Dios. Sin siquiera notarlo, caminamos hacia el desmoronamiento. Por eso pretendemos que nuestra obra s\u00f3lo nos sea quitada al final, que suframos la derrota s\u00f3lo al final, s\u00f3lo entonces cuando ya no hay realmente ninguna salida. Esto nos cuesta tanto esfuerzo, nos exige tanta tenacidad en relaci\u00f3n con la muerte que act\u00faa en nosotros, que si somos capaces de resistir, podemos \u00abHacernos alguien\u00bb para los dem\u00e1s. Trabajaremos como si debi\u00e9ramos permanecer aqu\u00ed eternamente. Y si en ese momento llega la muerte, entonces somos m\u00e1s de lo que nunca fuimos. Nosotros \u00absomos\u00bb m\u00e1s. La derrota es as\u00ed tanto mayor. No se puede hacer desaparecer su tragedia por encanto; pero esta tragedia es la fuente de la esperanza humana. Vida-muerte.<\/p>\n<p>6.<\/p>\n<p>Vida y muerte no son, seg\u00fan esto, meros datos f\u00edsicos sino relaciones espacio-temporales de la subjetividad, de configuraci\u00f3n especialmente humana, en las que el individuo se trasciende constantemente en la praxis hacia el todo de la humanidad, tal como este todo aparece en sus diversas formas hist\u00f3ricas, y a la inversa. S\u00f3lo queda por considerar qu\u00e9 es lo que nos capacita para asumir sobre nosotros la muerte conscientemente y reflejamente, y sin embargo permanecer siendo hombres. Algo que no necesita ni de los narc\u00f3ticos consoladores del espiritualismo ni del olvido de s\u00ed mismo que se pierde en los objetos, sino algo, un motivo que siga siendo materialista y ateo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 podr\u00edamos preguntarnos ahora qu\u00e9 fuerza ha originado en la historia los grandes movimientos sociales liberadores. Estamos acostumbrados a buscar detr\u00e1s de los motivos subjetivos las fuerzas motrices objetivas que ponen en movimiento no al individuo sino a las masas, y eso no en situaciones aisladas y ocasionales, sino en las encrucijadas de la historia. As\u00ed se debe proceder metodol\u00f3gicamente en primer lugar. De otro modo apenas podremos captar m\u00e1s que fragmentos de la actividad del hombre que configura la historia. Pero esto no excluye la otra pregunta: a trav\u00e9s de qu\u00e9 prisma ha incorporado en s\u00ed la subjetividad -que hay que comprender hist\u00f3ricamente- las fuerzas motrices objetivas en lo m\u00e1s profundo de su interioridad; cu\u00e1l sea la fuerza impulsora del hombre que mueve a su interioridad a asumir conscientemente la tragedia de su propia derrota en favor de una esperanza universal de la humanidad.<\/p>\n<p>No son satisfactorias ninguna de las respuestas siguientes: el bien com\u00fan, vendr\u00e1n d\u00edas mejores, la idea de sacrificio, de concientizaci\u00f3n, un ideal, el sue\u00f1o del futuro, de justicia y de libertad, pues todas estas cosas son ya, o por lo menos as\u00ed parece, motivos de segundo orden en los que se articula la subjetividad.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l sol\u00eda ser el motivo m\u00e1s profundo de un hombre que ingresaba en el partido comunista en tiempos dif\u00edciles? \u00bfEl horror de las situaciones inhumanas? \u00bfLa visi\u00f3n de un mundo sin el antagonismo de clases? \u00bfLa solidaridad con los oprimidos y explotados? Ciertamente. Y a esos motivos hay que a\u00f1adir el conocimiento racional, el saber que hay una manera de que el hombre y la humanidad se desembaracen de la historia que han tenido hasta el momento. El estudio de la regularidad del decurso hist\u00f3rico, la reflexi\u00f3n erudita y cient\u00edfica que descubre los medios que deben ser m\u00e1s humanos y m\u00e1s apropiados al decurso objetivo; dicho brevemente, la <i>ciencia.<\/i><\/p>\n<p>Sin embargo sospechamos que hay algo todav\u00eda m\u00e1s fundamental. Nos referimos a esa relaci\u00f3n humana e interhumana que desde muy antiguo ha sido llamada \u00abamor\u00bb. Esta palabra nos suele dar miedo. Es demasiado solemne. Con demasiado frecuencia mal usada. Cuando hablamos del amor, sin embargo, no nos referimos al amor transformado en mito religioso por la tradici\u00f3n cristiana desde el tiempo de Jes\u00fas; tampoco a la divinizaci\u00f3n del amor en que cay\u00f3 Feuerbach y muchos otros despu\u00e9s de \u00e9l. De igual modo nos distanciamos de una concepci\u00f3n del amor sentimental o no sentimental. Tampoco entendemos por amor la \u00abley moral dentro de nosotros\u00bb ni el imperativo \u00e9tico ut\u00f3picamente formulado que proclama que todos los hombres deben amarse mutuamente.<\/p>\n<p>En estas reflexiones entendemos el amor como la condici\u00f3n existencial imprescindible para todas las relaciones humanas, como la clave que posee la subjetividad para armonizar las relaciones objetuales y su propio mundo interior; tanto en el individuo como en un movimiento hist\u00f3rico. Esta determinaci\u00f3n conceptual no excluye que haya choques y lucha de clases; permanece libre de todo tipo de pacifismo, ya sea que \u00e9ste se dirija contra la guerra o contra la lucha ideol\u00f3gica. Repito otra vez: entiendo por amor el elemento integrador de la subjetividad en el momento en el que se decide a emprender una acci\u00f3n y se esfuerza por dar a esa decisi\u00f3n la forma humana \u00f3ptima. Esta decisi\u00f3n puede tener como contenido tanto la condena a muerte de otro como el sacrificio de mi propia vida; todo lo que yace entre estos dos extremos puede ser contenido de esa decisi\u00f3n, pero nunca lo que prive al hombre de su derecho al t\u00edtulo de hombre.<\/p>\n<p>Entendido as\u00ed, el amor es realmente <i>ilimitado<\/i> con respecto a sus posibilidades humanas; aunque esto no se debe entender de un modo abstracto como si tuviese validez \u00aben todo tiempo, sin consideraciones de lugar, momento, situaci\u00f3n, sexo y edad\u00bb, etc.; no hay que concebirlo como un sentimiento f\u00e1cilmente inflamable, que vuelve a apagarse en seguida.<\/p>\n<p>El amor es ilimitado en el sentido de que posee un sin n\u00famero de posibilidades; de que posee un valor \u00fanico inintercambiable e irrepetible cuando es <i>realmente<\/i>, cuando se realiza en una decisi\u00f3n y despu\u00e9s en una acci\u00f3n. Tambi\u00e9n es ilimitado en el sentido de que nunca se puede decir: ahora ya no podemos comenzar algu nuevo, ya no podemos componer una nueva melod\u00eda; todo ha sido siempre as\u00ed; lo de ahora no es m\u00e1s que una repetici\u00f3n, quiz\u00e1 intransferible y sensacional, pero en el fondo s\u00f3lo una repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed entendido el amor <i>no tiene fondo<\/i>; es abismal en el sentido de que el hombre que se ha decidido a una acci\u00f3n en servicio de la sociedad no puede decir nunca que ya ha llegado al fondo, mientras no se deje arrebatar de las manos esta clave prematuramente, antes de haber llegado realmente al fin.<\/p>\n<p>El amor es un tema \u00abeterno\u00bb pues es el principio de la creaci\u00f3n, la actividad creadora por excelencia del hombre en la historia. El amor en cuanto tal es el paso del \u00abyo\u00bb al \u00abnosotros\u00bb y viceversa. S\u00f3lo en esta trascendencia consigue el amor entre un \u00abyo\u00bb y un \u00abt\u00fa\u00bb, el amor de la literatura rom\u00e1ntica, su verdadero valor, se libera de la limitaci\u00f3n individualista que al final le destruye como amor. El \u00abt\u00fa\u00bb que amamos nos abre las puertas de las relaciones humanas, pues nos conduce de manera patente al m\u00e1ximo de nuestras posibilidades.<\/p>\n<p>Como acci\u00f3n creadora en s\u00ed misma el amor est\u00e1 cargado de aventura; al tener el coraje de componer lo concreto nos atrevemos a un amor que s\u00f3lo ser\u00e1 posible ma\u00f1ana. El verdadero amor va siempre m\u00e1s all\u00e1 de nuestras posibilidades presentes. Por eso es tan dif\u00edcil; en \u00e9l se esconde el drama, la tensi\u00f3n, la desesperaci\u00f3n, la esperanza, la fe: todo lo que acompa\u00f1a a la decisi\u00f3n radical de cruzar el r\u00edo del tiempo.<\/p>\n<p>El amor es, en sentido literal, prodigioso. Suprime la causalidad de la naturaleza al configurarla humanamente. Tambi\u00e9n la sublima en ese g\u00e9nero de vivientes que llamamos \u00abhombre\u00bb. El amor regala a lo viviente la cultura.<\/p>\n<p>El amor es dif\u00edcil: siempre limita con la muerte. Pero se hace dif\u00edcil y obvio si tomamos sobre nosotros, conscientemente, esa carga.<\/p>\n<p>Al final sufriremos una derrota. No les ahorraremos a los que nos sobrevivan nada de lo que hace que la vida de la comunidad humana sea un drama, una lucha, una colisi\u00f3n, sin exceptuar la \u00faltima derrota.<\/p>\n<p>Pero tampoco menguaremos su esperanza en una comunidad en la que vivir sea digno del hombre.<\/p>\n<p>A esta esperanza la llamamos comunismo.<\/p>\n<p>Por eso no creemos en Dios, aunque esto sea absurdo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1967 el fil\u00f3sofo checoslovaco Vitezlav Gardavsky publica Dios no ha muerto del todo, del que habr\u00e1 una traducci\u00f3n al<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8213,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[1597,1512],"class_list":["post-8212","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","tag-ateismo","tag-religion"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8212","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8212"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8212\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8213"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}