{"id":822,"date":"2007-10-13T00:00:00","date_gmt":"2007-10-12T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=822"},"modified":"2020-02-26T10:06:21","modified_gmt":"2020-02-26T09:06:21","slug":"georg-lukacs-y-el-estalinismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=822","title":{"rendered":"Georg Lukacs y el estalinismo"},"content":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en la revista \u201cLes Temps Modernes\u201d bajo el t\u00edtulo de \u201cGeorg Lukacs y el estalinismo\u201d y firmado por Nicolas Tertulian.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pocos son hoy en d\u00eda los que evocando la lucha de los intelectuales contra los reg\u00edmenes totalitarios del Este, hagan referencia a alguna otra forma de oposici\u00f3n que no sea la de los disidentes. El m\u00e9rito de estos hombres de gran coraje, que de Andrei Sajarov a Vaclav Havel y de Leszek Kolakowski a Alexandre Solshenitsin, han adquirido una leg\u00edtima audiencia, no debe sin embargo, hacer olvidar por un reflejo anticomunista, comprensible pero no obstante simplificador, el hecho de que la contestaci\u00f3n comenz\u00f3 en el interior mismo del sistema, y que intelectuales marxistas como Bertold Brecht, Ernst Bloch o Georg Lukacs han denunciado con vigor las pr\u00e1cticas stalinianas y el \u201csocialismo de cuartel\u201d. El contenido y la finalidad de sus cr\u00edticas eran evidentemente diferentes de las de los disidentes: deseaban la reforma radical de esas sociedades, su reconstrucci\u00f3n sobre bases aut\u00e9nticamente socialistas y no la restauraci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>En 1958, Ernst Bloch le confiaba amargamente a su amigo Joachim Schumacher, que \u00e9l mismo y sus disc\u00edpulos hab\u00edan sido objeto de una represi\u00f3n brutal en la RDA. En su carta, remitida por prudencia desde Austria, le explicaba a su interlocutor que su cr\u00edtica contra la \u201cSatrapen-Misswirtschaft\u201d (desastrosa econom\u00eda de s\u00e1trapa) hab\u00eda sido tolerada durante un cierto tiempo y bien que mal aceptada, pero desde la aparici\u00f3n del movimiento contestatario h\u00fangaro, -el c\u00edrculo Pet\u00f6fi comienza a reunirse en 1956-, la situaci\u00f3n cambi\u00f3 completamente. Vejaciones y prohibiciones se sucedieron. Prohibici\u00f3n de ense\u00f1ar, prohibici\u00f3n de publicar el tercer volumen del libro \u201cPrincipio Esperanza\u201d. Bloch describ\u00eda la situaci\u00f3n con una f\u00f3rmula lapidaria: (sin traducci\u00f3n en el art\u00edculo).<\/p>\n<p>Se ten\u00eda necesidad de un Luk\u00e1cs alem\u00e1n en la RDA de Walter Ulbricht, quien tem\u00eda la posibilidad de que el esp\u00edritu del c\u00edrculo Pet\u00f6fi, del cual Luk\u00e1cs hab\u00eda sido uno de los animadores, pudiese propagarse. Y en la buena tradici\u00f3n staliniana, hab\u00eda promovido un sonado proceso, destinado a prevenir cualquier veleidad que pusiera en cuesti\u00f3n los m\u00e9todos del poder establecido. Los principales inculpados de este proceso hab\u00edan sido Wolfgang Harich y Walter Janka.<\/p>\n<p>Gracias a las obras publicadas esos \u00faltimos a\u00f1os por Walter Janka, viejo comunista, viejo combatiente de la guerra civil espa\u00f1ola y, en el momento de su arresto en 1956, director de la gran editorial de Berl\u00edn, Aufbau-Verlag, podemos hacernos una idea m\u00e1s clara de las repercusiones que el papel jugado por Lukacs en el levantamiento h\u00fangaro, tuvieron sobre el establishment alem\u00e1n oriental.<\/p>\n<p>Durante los acontecimientos de Hungr\u00eda, en que la confusi\u00f3n reinaba, Johannes Becher, ministro de cultura, hab\u00eda pedido, &#8211; por consejo de Anna Seghers -, a Walter Janka que fuese a Budapest para llevar a Luk\u00e1cs a la RDA. Amigo del fil\u00f3sofo, el ministro-poeta tem\u00eda por su vida. La operaci\u00f3n, digna de una pel\u00edcula polic\u00edaca, fue abortada por Walter Ulbricht, quien no deseaba inmiscuirse en los asuntos de los camaradas sovi\u00e9ticos. En el momento del proceso, Janka, al que no pertenec\u00eda la iniciativa del proyecto, se le reprocha la intenci\u00f3n de traer a un \u201cagente encubierto del imperialismo\u2026camuflado de comunista\u201d. En el escenario construido por la justicia alemana bajo las \u00f3rdenes de Ulbricht, el fil\u00f3sofo aparec\u00eda como el inspirador ideol\u00f3gico de un complot perpetrado por los acusados para derribar al r\u00e9gimen. El procurador general, Melsheimer, (magistrado en funci\u00f3n ya bajo el r\u00e9gimen nazi) se entreg\u00f3 a una verdadera inculpaci\u00f3n contra Luk\u00e1cs, cuyas intervenciones en los debates del c\u00edrculo Pet\u00f6fi, as\u00ed como las declaraciones hechas antes y durante los acontecimientos de 1956, serv\u00edan como pruebas del delito.<a href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a> Una entrevista concedida por Luk\u00e1cs el 31 de octubre de 1956 a un periodista polaco, Woroszilsky, ampliamente difundida por los medios occidentales, escandalizaba especialmente al procurador general. Si hubieran elecciones libres en Hungr\u00eda, afirmaba Luk\u00e1cs, el partido comunista en el poder recoger\u00eda entre el 5 y el 10% de los votos; eso, seg\u00fan \u00e9l, era el resultado de la pol\u00edtica llevada por el r\u00e9gimen de Rakosi desde hac\u00eda a\u00f1os.<a href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a><\/p>\n<p>No tenemos la intenci\u00f3n de detenernos m\u00e1s en la historia rocambolesca y tr\u00e1gica del proceso Harich-Janka, que termin\u00f3 con largas penas de prisi\u00f3n. Los excesos del procurador, que en un momento dado hab\u00eda incluso acusado a Luk\u00e1cs de haber llamado a las tropas de la OTAN contra el ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico, eran una pr\u00e1ctica corriente de la justicia de tipo estaliniano. Una costumbre tambi\u00e9n, las declaraciones hechas durante una conferencia de prensa en febrero de 1957 por Johannes Becher. A la vez que rend\u00eda tributo al \u201chistoriador de la literatura\u201d Luk\u00e1cs, el ministro le reprochaba ahora haber llevado a cabo una acci\u00f3n disolvente en el c\u00edrculo P\u00ebtofi, y aportado as\u00ed su ayuda a la contrarrevoluci\u00f3n. Interrogado sobre la suerte del fil\u00f3sofo, Becher aseguraba a los periodistas que \u00e9ste se encontraba en su casa de Budapest y que retirado de la vida p\u00fablica se consagraba al proyecto de escribir una \u00c9tica. En el momento en que ten\u00eda lugar la conferencia de prensa, Imre Nagy con su equipo, uno de ellos Luk\u00e1cs, ya hab\u00eda sido deportado a Ruman\u00eda. Poco tiempo despu\u00e9s, tanto en Hungr\u00eda como en la RDA, como en todos los pa\u00edses llamados socialistas, la campa\u00f1a de prensa contra el revisionista Luk\u00e1cs iba a causar estragos.<\/p>\n<p>Este episodio de los a\u00f1os 1956-57, evocado sucintamente, muestra adecuadamente a que se expon\u00eda un fil\u00f3sofo marxista que quisiera poner en concordancia sus principios y su acci\u00f3n, y puede servir de introducci\u00f3n a nuestra discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ser\u00eda arriesgado afirmar que el hundimiento del mundo comunista habr\u00eda sorprendido a Luk\u00e1cs. El autor de la \u201cOntolog\u00eda del ser social\u201d consideraba que los reg\u00edmenes de la Europa del Este, paralizados en su triunfalismo y afectados de una indigencia estructural, ten\u00edan fecha de caducidad y era imprescindible proceder urgentemente a su reforma en profundidad para salvar la opci\u00f3n de un porvenir socialista. Es el sentido mismo del combate librado durante los quince \u00faltimos a\u00f1os de su vida por el fil\u00f3sofo que permaneci\u00f3 fiel al compromiso tomado en su juventud.<\/p>\n<p>Para eso, hab\u00eda que golpear el mal en origen, en otras palabras, atacar la desviaci\u00f3n del ideal de libertad, emancipaci\u00f3n y justicia, por los reg\u00edmenes que pretend\u00edan servirlo. Alimentando la convicci\u00f3n, en cierto sentido premonitoria, que esta perversi\u00f3n del marxismo que representa el estalinismo, es un peligro mortal para la causa del socialismo, el fil\u00f3sofo se dedic\u00f3 apasionadamente a denunciar el abismo que separaba la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de Stalin del esp\u00edritu marxiano.<\/p>\n<p>La importancia del combate librado por Luk\u00e1cs en el \u00faltimo per\u00edodo de su vida, ha sido hasta ahora ampliamente infravalorada. Y en la actualidad, tras la ca\u00edda de los reg\u00edmenes carcomidos que no ten\u00edan en com\u00fan con el socialismo m\u00e1s que el nombre, un seguidor de Marx no corre el peligro de ser considerado un modelo de clarividencia. Hay que seguir en sus escritos las trazas de este combate para poder enjuiciar.<\/p>\n<p>Entre 1956 y 1971, a\u00f1o de su muerte, volvi\u00f3 tanto en textos puntuales o especialmente consagrados al problema de la democracia como en sus grandes obras te\u00f3ricas, sobre el fen\u00f3meno estaliniano, que contaminaba, seg\u00fan \u00e9l hasta las ra\u00edces, el movimiento comunista. Se vuelve a encontrar esta preocupaci\u00f3n desde sus intervenciones en los debates del c\u00edrculo P\u00ebtofi, pasando por el post-scriptum a \u201cMi camino hacia Marx\u201d, publicado en 1957 en la revista Nuovi Argumenti, por la \u201cCarta a Alberto Carocci\u201d, publicada en 1962 en la misma revista, por \u201cSocialismo y Democracia\u201d, op\u00fasculo reeditado en 1968, hasta las grandes obras como \u201cLa est\u00e9tica\u201d y \u201cLa ontolog\u00eda del ser social\u201d, donde el problema es debatido al nivel de una concepci\u00f3n de conjunto de la vida social. Esto muestra hasta que punto la apuesta por ese debate era importante a sus ojos. Ni Ernst Bloch, ni Henri Lefebvre, ni Louis Althusser, entre los fil\u00f3sofos marxistas contempor\u00e1neos, inevitablemente obsesionados por el fantasma del estalinismo, desarrollaron una reflexi\u00f3n tan profunda sobre la naturaleza del fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Dos razones hab\u00edan decidido a Luk\u00e1cs a consagrar tanta energ\u00eda a este problema. La primera, de orden m\u00e1s general, estaba vinculada al destino del movimiento comunista mundial; la segunda, m\u00e1s personal, estaba \u00edntimamente ligada a su propia historia.<\/p>\n<p>En un plano general, Luk\u00e1cs estaba convencido que lejos de ser un fen\u00f3meno hist\u00f3rico pasajero, circunscrito a la vida de aquel que le hab\u00eda dado nombre, el fen\u00f3meno del estalinismo, devenido una <i>forma mentis<\/i>, iba a causar estragos a\u00fan durante mucho tiempo en el movimiento comunista internacional. Buscando las motivaciones te\u00f3ricas de ciertas acciones pol\u00edticas puntuales de Stalin, llega a distinguir una coherencia dentro de su actividad, situada en el polo opuesto del esp\u00edritu aut\u00e9nticamente dial\u00e9ctico. Dicho de otra forma, se remonta hasta los or\u00edgenes filos\u00f3ficos del estalinismo \u2013si la denominaci\u00f3n es apropiada para designar una reflexi\u00f3n tan primaria-, e intenta demostrar que m\u00e1s all\u00e1 de una pr\u00e1ctica pol\u00edtica, \u00e9ste es un conjunto de puntos de vista te\u00f3ricos y un m\u00e9todo para el pensamiento, que ha desnaturalizado durante decenios el sentido original del comunismo.<\/p>\n<p>En un plano m\u00e1s personal, Luk\u00e1cs, vinculado desde hac\u00eda m\u00e1s de medio siglo al movimiento comunista, hab\u00eda sido en cierta medida un actor del periodo estaliniano, y en cualquier caso un testigo privilegiado. Las revelaciones de Kruschev no pod\u00edan no afectarle. Se situaba en primer lugar la cuesti\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 relaciones exist\u00edan entre sus escritos redactados durante el periodo estaliniano ( la mayor parte publicados en Mosc\u00fa en los a\u00f1os 30 y los primeros 40) y el clima ideol\u00f3gico reinante entonces en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica? A continuaci\u00f3n se planteaba la cuesti\u00f3n: \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda pasado \u00e9l ese terrible periodo? La formidable m\u00e1quina de perversi\u00f3n estalinista no dejaba indemnes moralmente a los que no perd\u00edan la vida. Cr\u00edticas y acusaciones no dejaron de ser formuladas en su contra. Se ve\u00eda obligado a dar explicaciones. Y de hecho, sus an\u00e1lisis del estalinismo implican respuestas a las preguntas m\u00e1s personales que se le planteaban. Pero consagra tambi\u00e9n un texto especial a la historia de sus relaciones con Stalin y el estalinismo, donde expone su punto de vista sobre este aspecto importante de su biograf\u00eda pol\u00edtica e intelectual.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs es el ejemplo tipo del intelectual comunista de recorrido complicado, cogido a menudo entre dos fuegos. Por un lado era vilipendiado como \u201crevisionista\u201d, acusado de haber inventado el concepto de estalinismo, \u201cuna ficci\u00f3n no cient\u00edfica\u201d, y de utilizar el combate contra el estalinismo para proceder a una revisi\u00f3n del leninismo y, en las circunstancias de 1956, para \u201caglutinar y desencadenar el ataque de las fuerzas contrarrevolucionarias\u201d; por otro lado, se le reprochaba el ser un d\u00f3cil int\u00e9rprete de los mandatos estalinianos, interioriz\u00e1ndolos hasta el punto de sublimarlos en su discurso cr\u00edtico y filos\u00f3fico ( es el sentido, por ejemplo, del art\u00edculo consagrado en 1966 por Isaac Deutscher a los estudios de Luk\u00e1cs sobre Thomas Mann). Incluso gentes que profesaban admiraci\u00f3n y respeto por su obra consideraban que durante su estancia en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, se habr\u00eda plegado a las exigencias oficiales.<\/p>\n<p>No carece de inter\u00e9s, nos parece, detenernos primero en las reacciones del propio interesado ante esos reproches.<\/p>\n<p>En abril de 1961, el editor Frank Benseler le env\u00eda el prefacio preparado por Peter Ludz para una selecci\u00f3n de textos de su obra. Soci\u00f3logo y polit\u00f3logo alem\u00e1n, autor de dos antolog\u00edas de textos de Luk\u00e1cs, Ludz afirmaba en el prefacio que el fil\u00f3sofo se hab\u00eda sacrificado temporalmente, durante su exilio en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, a la \u201cdegradaci\u00f3n del pensamiento te\u00f3rico marxista por Stalin\u201d. Luk\u00e1cs rechaza vivamente esa aseveraci\u00f3n como falsa. Y, hecho bastante significativo, rehusa la periodizaci\u00f3n de su actividad propuesta por Ludz, que distingu\u00eda un cuarto y un quinto periodo estableciendo una divisi\u00f3n, una oposici\u00f3n, entre el periodo 1930-55 y el siguiente. No hay ninguna raz\u00f3n, explicaba Luk\u00e1cs a Frank Benseler, para hacer \u201cuna distinci\u00f3n de principio\u201d entre los escritos de esos dos periodos, que participan del mismo esp\u00edritu. La \u00fanica diferencia era, seg\u00fan \u00e9l, que tras el vig\u00e9simo Congreso del PCUS en 1956, hab\u00eda podido expresar abiertamente ideas que antes estaba obligado a transcribir a un lenguaje cr\u00edptico: \u201cEntre el cuarto y el quinto periodo no hay ninguna diferencia de principio, excepto que tras el vig\u00e9simo Congreso se pod\u00edan decir abiertamente cosas de las que no se pod\u00eda hablar antes salvo haciendo alusiones veladas y agrup\u00e1ndolas h\u00e1bilmente.\u201d (Carta in\u00e9dita del 27 de abril de 1961 a Frank Benseler; consultada en los Archivos Luk\u00e1cs de Budapest.)<\/p>\n<p>Contra sus numerosos cr\u00edticos y adversarios, Luk\u00e1cs consideraba que sus escritos pertenecientes al periodo incriminado ten\u00edan un car\u00e1cter fundamentalmente antiestalinista. En <i>Cuestiones de m\u00e9todo, <\/i>obra escrita en 1957, a\u00f1o muy agitado para Luk\u00e1cs (acababa de pasar seis meses deportado), Sartre afirmaba como una evidencia que el fil\u00f3sofo ten\u00eda tras de s\u00ed \u201cveinte a\u00f1os de pr\u00e1ctica\u201d de un marxismo esclerosado, de tipo estaliniano, y a\u00f1ad\u00eda ir\u00f3nicamente que sobre este tema \u00e9l estaba bien situado para hablar de la pseudofilosof\u00eda estaliniana como de un \u201cidealismo voluntarista\u201d. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, Adorno reiteraba las mismas cr\u00edticas en <i>Une r\u00e9conciliation extorqu\u00e9e (Erpresste Vers\u00f6hnung), <\/i>acusando a Luk\u00e1cs de haber rebajado \u201csu potencia de pensamiento, manifiestamente inalterada, al nivel lamentable del [pensamiento] sovi\u00e9tico, que ha degradado la filosof\u00eda\u2026a un simple instrumento de dominaci\u00f3n\u201d Pero hubo tambi\u00e9n intervenciones, m\u00e1s raras, bien es cierto, a su favor. En una carta a Benseler del 7 de diciembre de 1963, Luk\u00e1cs evocaba en ese sentido el estudio de Leo Kofler publicado en Colonia en 1952, en plena guerra fr\u00eda, <i>Der Fall Luk\u00e1cs und der Stalinismus. <\/i> Era la primera tentativa de presentarlo en una relaci\u00f3n antin\u00f3mica con el poder estaliniano. El autor del estudio hab\u00eda captado, seg\u00fan \u00e9l, lo esencial del problema y se encontraba mucho m\u00e1s cerca de la realidad.<\/p>\n<p>En la misma carta, Luk\u00e1cs hac\u00eda inventario de los art\u00edculos y estudios, publicados durante su periodo moscovita, que iban contra la l\u00ednea oficial. \u00c9l recordaba por ejemplo, su estudio titulado <i>Tribun du peuple ou bureaucrate? (Volkstribun oder B\u00fcrokrat?), <\/i>parecido en 1940 y que Leo Kofler hab\u00eda destacado tambi\u00e9n, como en sustancia \u201cun ataque frontal, bien que en lenguaje cr\u00edptico, contra la burocracia estaliniana en el dominio de la cultura\u201d (Georg Luk\u00e1cs, Carta del 7 de diciembre de 1963 a Frank Benseler).<\/p>\n<p>En honor de todos los que lo acusaban de haber \u201cabrazado todas las sinuosidades de la l\u00ednea estaliniana\u201d \u2013la f\u00f3rmula pertenece a un ex\u00e9geta reciente, Alain Brossat<a href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a>, pero este g\u00e9nero de cr\u00edtica est\u00e1 muy extendido desde hace mucho tiempo- Luk\u00e1cs invocaba textos escritos en momentos particularmente sensibles, como por ejemplo <i>Aktualitat und Flucht, <\/i>aparecido en 1941, en la \u00e9poca de la \u201cconfraternizaci\u00f3n\u201d germano-sovi\u00e9tica, o <i>\u00dcber Preussentum, <\/i>de 1943, que no hab\u00eda podido encontrar sitio en ninguna publicaci\u00f3n sovi\u00e9tica. Denunciaba en el primero de los textos, las cr\u00edticas literarias nazis que exig\u00edan una euf\u00f3rica \u201cliteratura de guerra\u201d; su \u201ccombate antifascista\u201d, se\u00f1alaba a Benseler, hab\u00eda proseguido incluso en la \u00e9poca del \u201cpacto\u201d. El segundo texto, donde en un destacado an\u00e1lisis, hac\u00eda la distinci\u00f3n entre el esp\u00edritu viejo-prusiano y la barbarie nazi, iba abiertamente contra los esl\u00f3ganes de la propaganda sovi\u00e9tica que la atrocidad de la guerra convert\u00eda a\u00fan en m\u00e1s simplificadores. Redactados a veces en un lenguaje cr\u00edptico, estos textos no implicaban menos una diferencia respecto a la l\u00ednea oficial.<\/p>\n<p>Admirador del realismo, cr\u00edtico de la vanguardia y defensor del realismo socialista, Luk\u00e1cs no pod\u00eda escapar a la acusaci\u00f3n de conformismo est\u00e9tico. No solamente \u2013como se le ha reprochado a menudo-, hab\u00eda hecho suyas las orientaciones fundamentales de la cr\u00edtica sovi\u00e9tica de la \u00e9poca, sino que hab\u00eda intentado ennoblecerlas a trav\u00e9s de su an\u00e1lisis y su argumentaci\u00f3n, que se situaban a un nivel sensiblemente diferente del de los escribas estalinianos.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs refutaba esa acusaci\u00f3n por estar basada en un lamentable malentendido. Una distancia inconmensurable separaba a sus ojos, la politizaci\u00f3n forzada de la literatura practicada por la cr\u00edtica sovi\u00e9tica y su propia est\u00e9tica del realismo. En la carta mencionada a Benseler, la del 27 de abril de 1961, hac\u00eda referencia a J\u00fcrgen R\u00fchle como ejemplo de discernimiento en la materia. En su libro <i>Literatur und Revolution, <\/i><\/p>\n<p>publicado en los primeros a\u00f1os 60, \u00e9ste hab\u00eda se\u00f1alado en efecto que las similitudes entre la posici\u00f3n de Luk\u00e1cs y la de los partidarios del realismo socialista, eran perif\u00e9ricas y que en realidad su est\u00e9tica se situaba en las ant\u00edpodas de la l\u00ednea oficial. Para apoyar esta tesis, el fil\u00f3sofo no carec\u00eda de argumentos. Recordaba que su segundo libro traducido al ruso, <i>Sur l\u2019histoire du r\u00e9alisme, <\/i>publicado en Mosc\u00fa en 1939, hab\u00eda levantado una tormenta en la prensa sovi\u00e9tica: no menos de cuarenta art\u00edculos hostiles. A\u00f1ad\u00eda que diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, los ide\u00f3logos de Rakosi deb\u00edan utilizar contra \u00e9l, durante el primer \u201caffaire Luk\u00e1cs\u201d, organizado aproximadamente a la vez que el proceso Rajk, el mismo tipo de argumentos que las cr\u00edticas sovi\u00e9ticas de los a\u00f1os 1939-40.<\/p>\n<p>Juzgados con perspectiva hist\u00f3rica, las tesis expuestas por el fil\u00f3sofo en sus escritos de los a\u00f1os 30 sobre la victoria del realismo, parec\u00edan una defensa subrepticia de la autonom\u00eda de la literatura y de la imaginaci\u00f3n creadora contra toda intromisi\u00f3n ideol\u00f3gica, comprendida la discursiva de los escritores mismos. El autor del ensayo <i>Tribun du peuple ou bureaucrate? <\/i> profesaba la idea de que cada obra literaria se desarrolla a partir de un nudo, de un foco irradiante de car\u00e1cter necesariamente ut\u00f3pico, a partir del cual los prejuicios ideol\u00f3gicos y los v\u00ednculos emp\u00edricos de los escritores, en el acto de la creaci\u00f3n, sufren una transformaci\u00f3n radical. \u00c9se era un desaf\u00edo dirigido a los bur\u00f3cratas de la literatura, que se empecinaban en hacer del arte un instrumento de propaganda y en prescribirle reglas.<a href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a><\/p>\n<p>Autores como Leszek Kolakowski, o m\u00e1s recientemente David Pike y Arpad Kadarkay, han llevado su guerra fr\u00eda contra el \u201cestalinismo\u201d de Luk\u00e1cs sin tomar en consideraci\u00f3n lo que distingue su argumentaci\u00f3n de la l\u00ednea sovi\u00e9tica oficial, dedic\u00e1ndose \u00fanicamente a buscar las similitudes. Ninguno de ellos parece haber le\u00eddo los escritos sobre el realismo de los a\u00f1os treinta a la luz de los an\u00e1lisis propuestos por el fil\u00f3sofo en su gran <i>Est\u00e9tica <\/i>(1963). A pesar de la continuidad entre los dos periodos (que por otro lado elimina toda especulaci\u00f3n coyuntural), tal lectura habr\u00eda hecho m\u00e1s dif\u00edcil la reducci\u00f3n de la est\u00e9tica lukacsiana a los esquemas de tipo estaliniano.<\/p>\n<p>Harold Rosenberg se acuerda en un art\u00edculo, por otro lado muy cr\u00edtico con Luk\u00e1cs (publicado en ingl\u00e9s en el libro <i>La signification pr\u00e9sente du r\u00e9alisme critique),<\/i> de la fuerte impresi\u00f3n que le hab\u00eda producido en los a\u00f1os 30, la lectura de ciertos ensayos de filosof\u00eda, en particular <i>La physionomie intellectuelle dans la figuration artistique<\/i>, publicado en 1936 por la revista <i>Internationale Literatur<\/i>. En ese momento, Harold Rosenberg hab\u00eda sido impresionado por las consideraciones sobre \u201cel dif\u00edcil problema de las relaciones del intelecto y la intuici\u00f3n\u201d en la creaci\u00f3n de los personajes literarios. Luk\u00e1cs subrayaba en su ensayo la importancia de la \u201cfisionom\u00eda intelectual\u201d gracias a la cual el escritor puede concretar y amplificar lo vivido y los movimientos puramente intuitivos de los personajes. Se opon\u00eda vigorosamente a una literatura sujeta a la superficie de lo real y a lo vivido naturalista. La exigencia de \u201cintelectualizaci\u00f3n\u201d y la defensa de la idea seg\u00fan la cual las situaciones literarias son por su naturaleza excepcionales, eran una condena impl\u00edcita de las ilustraciones ideol\u00f3gicas y de las banalidades naturalistas que hac\u00edan estragos en las letras sovi\u00e9ticas. Pero su ensayo apuntaba expl\u00edcitamente a autores como Nicolai Pogodin, F. Panferov, e incluso a Alexander Fadeiev e Ilia Ehrenburg, que no llegaban a fundir la riqueza intuitiva de los personajes y la reflexi\u00f3n en un conjunto est\u00e9tico. Rosenberg pues, ten\u00eda buenas razones para apreciar este ensayo: \u201c\u2026admiro desde hace mucho la teor\u00eda de la \u201cfisionom\u00eda intelectual\u201d as\u00ed como a su autor, admiraci\u00f3n confirmada por la resistencia de Luk\u00e1cs al realismo socialista del periodo estalinista, y por su encarcelamiento a la edad de setenta a\u00f1os por los rusos, durante la sublevaci\u00f3n h\u00fangara.\u201d<a href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a><\/p>\n<p>Los testimonios de este g\u00e9nero, confirmando la actitud estructuralmente antiestalinista de Luk\u00e1cs en los a\u00f1os 30, son raros. Para Leszek Kolakowski, David Pike, Arpad Kadarkay, est\u00e1 claro: no s\u00f3lo hab\u00eda apoyado en el exilio en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica la l\u00ednea pol\u00edtica de Stalin, sino que hab\u00eda incorporado a sus escritos la l\u00ednea funesta del dictador. Ninguno de estos autores percibe el car\u00e1cter inconformista de los ensayos sobre el realismo, y todos se oponen a la idea de que existir\u00eda una continuidad entre el esp\u00edritu de sus escritos moscovitas y la condena del estalinismo que expresa abiertamente a partir de 1956. Y sin embargo, las aclaraciones aportadas por el fil\u00f3sofo sobre la naturaleza del fen\u00f3meno estalinista permiten mirar bajo otra perspectiva su actividad durante los a\u00f1os pasados en Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>En uno de sus \u00faltimos textos consagrados al estalinismo, Luk\u00e1cs escribe: \u201cCreo poder decir con toda tranquilidad que yo era un adversario de los m\u00e9todos estalinistas, aunque yo cre\u00eda a\u00fan estar a favor de Stalin\u201d (Georg Luk\u00e1cs, <i>Marxismus und Stalinismus<\/i>). Era pues, un adversario de Stalin incluso en la \u00e9poca en que \u00e9l se cre\u00eda partidario suyo. Esta afirmaci\u00f3n, que puede parecer parad\u00f3jica, merece ser confrontada con la realidad.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs no ocult\u00f3 nunca que tras la muerte de Lenin, \u00e9l se situ\u00f3 al lado de Stalin en la controversia sobre la posibilidad de construir el socialismo en un solo pa\u00eds, \u00e9sto es, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Contrariamente a la tesis sostenida hoy en d\u00eda por diferentes historiadores, seg\u00fan los cuales la Revoluci\u00f3n de Octubre habr\u00eda sido un putsch organizado por una minor\u00eda, Luk\u00e1cs alimentaba la convicci\u00f3n de que eran las masas populares las que hab\u00edan llevado a los bolcheviques al poder en 1917. Su victoria se explicar\u00eda por razones hist\u00f3ricas. Quer\u00edan poner fin a la guerra y dar la tierra a los campesinos, dos reivindicaciones de las masas m\u00e1s amplias, y que no pod\u00edan esperar. Bajo la presi\u00f3n de la realidad, Lenin se alej\u00f3 de Marx, el cual preve\u00eda la posibilidad de edificar el socialismo solamente a partir de una econom\u00eda capitalista desarrollada, para emprender la construcci\u00f3n solamente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Fund\u00e1ndose sobre esta idea de Lenin, Luk\u00e1cs se hab\u00eda sumado, con o sin raz\u00f3n, durante los a\u00f1os 20 a los argumentos de Stalin, contra la opini\u00f3n de Trotsky y sus partidarios. En su texto <i>Socialismo y democracia <\/i> (escrito en un momento en que Europa era sacudida por graves acontecimientos, verano-oto\u00f1o de 1968), Luk\u00e1cs, aprobando el proyecto de construcci\u00f3n del socialismo en un solo pa\u00eds, subraya los severos l\u00edmites hist\u00f3ricos de la acci\u00f3n de Stalin. Analizando el periodo que, tras la muerte de Lenin, hab\u00eda consagrado la victoria de un personaje tan desp\u00f3tico y astuto con sus adversarios, considera sin embargo que todos, verdugos y futuras v\u00edctimas, comet\u00edan el mismo error. Obnubilados por las cuestiones econ\u00f3micas (\u201cla acumulaci\u00f3n primitiva socialista\u201d a fin de asegurar una base econ\u00f3mica a la futura sociedad), descuidaban los grandes problemas pol\u00edticos, y en primer lugar la democratizaci\u00f3n del r\u00e9gimen, condici\u00f3n sine qua non para detener el proceso de burocratizaci\u00f3n.<a href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a><\/p>\n<p>Si Luk\u00e1cs ha puesto siempre tanta pasi\u00f3n en defender a Lenin, contra los que remit\u00edan hasta \u00e9l los or\u00edgenes de los m\u00e9todos empleados por Stalin, es porque distingu\u00eda una oposici\u00f3n irreductible entre los principios que hab\u00edan inspirado la acci\u00f3n del primero y la pr\u00e1ctica basada en rudimentos de principios del segundo. Hoy en d\u00eda, en que la criminalizaci\u00f3n de Lenin se ha convertido en moneda corriente, la empresa de Luk\u00e1cs, que consideraba urgente establecer esta distinci\u00f3n, puede parecer anacr\u00f3nica. Nos parece, al contrario, que sus an\u00e1lisis y argumentos merecen detenerse en ellos.<\/p>\n<p>Un episodio de su biograf\u00eda intelectual puede ayudarnos a comprender mejor las relaciones muy particulares del fil\u00f3sofo con Stalin y el esp\u00edritu de su pol\u00edtica, consideradas a la luz de su gran simpat\u00eda por la acci\u00f3n de Lenin, comprendido en el campo de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>A principio de los a\u00f1os 30 Stalin hab\u00eda organizado en Mosc\u00fa un debate filos\u00f3fico que se hab\u00eda acabado con la desautorizaci\u00f3n de la escuela de Deborin y de la interpretaci\u00f3n plejanoviana del marxismo. Utilizando la ortodoxia leninista como estandarte, el \u201cmaestro\u201d hab\u00eda establecido a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n de una deliberaci\u00f3n aparentemente libre, su influencia sobre la filosof\u00eda ( por otro lado \u00e9l hab\u00eda intervenido personalmente en la discusi\u00f3n). Perfectamente consciente del car\u00e1cter t\u00edpicamente estaliniano de ese debate, Luk\u00e1cs no por ello deja de valorar favorablemente sus resultados. En muchas ocasiones afirmar\u00eda que las conclusiones extra\u00eddas en esa ocasi\u00f3n tuvieron un efecto positivo sobre su actividad.<\/p>\n<p>Esta actitud no le ahorr\u00f3 reproches. Incluso los que no le atribu\u00edan \u201cla menor responsabilidad en la legitimaci\u00f3n te\u00f3rica del estalinismo\u201d, consideran que hab\u00eda aportado su sanci\u00f3n moral a la instauraci\u00f3n de una ideolog\u00eda de Estado. Georges Labica escrib\u00eda a prop\u00f3sito de la canonizaci\u00f3n del marxismo-leninismo en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica: \u201cLa singular colusi\u00f3n filos\u00f3fica entre Stalin y Luk\u00e1cs, entre el hombre de Estado y el fil\u00f3sofo, es revelador del objetivo mayor de la instauraci\u00f3n del marxismo-leninismo. La categor\u00eda de universalidad subsume las de absoluto y totalidad\u201d. (Georges Labica <i>Le marxisme-leninisme)<\/i><\/p>\n<p>Desconcertante en efecto la posici\u00f3n de Luk\u00e1cs. \u00bfSu satisfacci\u00f3n ante ciertas orientaciones imprimidas por el dictador a la filosof\u00eda sovi\u00e9tica a principios de los 30 implica aprobaci\u00f3n del estalinismo como doctrina y pr\u00e1ctica pol\u00edtica? Con mirada hist\u00f3rica, seguramente se le puede reprochar el hecho de haber subestimado las consecuencias sobre las actividades del esp\u00edritu de esta victoria manipulada. Pero siempre con perspectiva hist\u00f3rica, se observa que las conclusiones del debate iban en la direcci\u00f3n de su propia orientaci\u00f3n. El rechazo de la ortodoxia plejanoviana, el hecho de concebir el marxismo como una filosof\u00eda radicalmente nueva, con vocaci\u00f3n universal, la consideraci\u00f3n positiva de la aportaci\u00f3n de Lenin, parec\u00edan opciones comunes al \u201chombre de Estado\u201d y al \u201cfil\u00f3sofo\u201d, lo que hac\u00eda que este \u00faltimo se declarase satisfecho. La realidad demostrar\u00eda que no hab\u00edan optado por lo mismo.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs consideraba que Plejanov sobreestimaba la influencia de Feuerbach sobre el joven Marx que estaba forjando su propia filosof\u00eda. Defender la interpretaci\u00f3n de Lenin contra la de Plejanov era para Stalin una manera de manifestar su ortodoxia. Para Luk\u00e1cs era una manera de recuperar la herencia hegeliana, de subrayar la importancia del gran fil\u00f3sofo (ocultada por un exceso de \u201cfeuerbachismo\u201d) en la g\u00e9nesis del marxismo ( el enfoque antimecanicista de esta posici\u00f3n no se le escapa hoy a nadie).<\/p>\n<p>La lectura de los escritos filos\u00f3ficos del joven Marx ( m\u00e1s tarde ocultados por los estalinistas) hab\u00eda determinado en este periodo (1930-31) un verdadero giro en la reflexi\u00f3n de Luk\u00e1cs. Su nueva interpretaci\u00f3n del pensamiento de Marx le impon\u00eda tambi\u00e9n un examen cr\u00edtico de la concepci\u00f3n de Mehring, sim\u00e9trica a la de Plejanov. En su autobiograf\u00eda, <i>Gelebtes Denken,<\/i> revela la inspiraci\u00f3n com\u00fan de sus dos procesos cr\u00edticos, los dos beneficiarios del debate filos\u00f3fico de principios de los a\u00f1os treinta.<\/p>\n<p>Defendiendo contra Mehring y Plejanov la idea de que el marxismo era algo m\u00e1s que una simple interpretaci\u00f3n \u201csociol\u00f3gica\u201d de la historia, a la cual hab\u00eda que unir una psicolog\u00eda y una teor\u00eda aut\u00f3noma de las actividades del esp\u00edritu ( que el primero buscaba para sus escritos de cr\u00edtica literaria en Kant y el segundo en los positivistas), Luk\u00e1cs adelantaba el concepto de la universalidad filos\u00f3fica del marxismo, que va a revelarse por su car\u00e1cter antireduccionista, como un enemigo temible de la vulgata estaliniana. Las virtualidades de este concepto eminentemente filos\u00f3fico del pensamiento de Marx iban a realizarse plenamente en las grandes obras escritas por Luk\u00e1cs hacia el fin de su vida, la <i>Est\u00e9tica<\/i> y la <i>Ontolog\u00eda del Ser Social<\/i>, pero los fundamentos de este enfoque aparecen claramente desde principios de los a\u00f1os treinta.<\/p>\n<p>La paradoja de la situaci\u00f3n merece ponerse de relieve. Luk\u00e1cs se sum\u00f3 con convicci\u00f3n a las conclusiones de la discusi\u00f3n filos\u00f3fica patrocinada por Stalin, pues la idea de que el pensamiento de Marx ten\u00eda coherencia y autonom\u00eda en relaci\u00f3n a las filosof\u00edas anteriores, le parec\u00eda justamente exacta. El marxismo no era para \u00e9l una mezcla de determinismo econ\u00f3mico y de interpretaci\u00f3n sociol\u00f3gica de las actividades del esp\u00edritu. Pero es justamente su concepci\u00f3n sobre la autonom\u00eda filos\u00f3fica del marxismo la que va a conducirle a denunciar el marxismo institucionalizado de la URSS, y (iron\u00eda de la situaci\u00f3n) la reca\u00edda agravada en los errores mecanicistas y deterministas de Plejanov.<\/p>\n<p>Hay una continuidad evidente entre, por ejemplo, el estudio sobre Franz Mehring redactado en 1933, (primer gran texto te\u00f3rico publicado tras su vuelta a la URSS) y las opiniones expresadas en la Est\u00e9tica y la Ontolog\u00eda. Dado el car\u00e1cter eminentemente antiestaliniano de estos \u00faltimos trabajos, esta continuidad constituye la mejor prueba del hecho que, seg\u00fan propia expresi\u00f3n, Luk\u00e1cs era un adversario de Stalin incluso en el periodo en que \u00e9l se cre\u00eda partidario.<\/p>\n<p>Si la idea de que el pensamiento de Marx se articula en un conjunto sistem\u00e1tico de categor\u00edas que abarca las diferentes esferas del ser y que tiene vocaci\u00f3n de universalidad, aparec\u00eda ya en textos datados en 1933 como el citado sobre Mehring, (representa \u201cun cambio radical de la filosof\u00eda\u201d, &#8211; \u201ceine vollst\u00e4ndinge Umw\u00e4lzung der Philosophie\u201d, escrib\u00eda Luk\u00e1cs), pero tambi\u00e9n en un texto anterior de 1931, consagrado al debate de Marx y Engels con Lassalle a prop\u00f3sito de la tragedia <i>Franz von Sickingen<\/i> , el desarrollo que conocer\u00e1 posteriormente, no har\u00e1 m\u00e1s que aumentar la distancia que separaba desde el principio, su interpretaci\u00f3n del \u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d de la escol\u00e1stica estaliniana.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 1956, Luk\u00e1cs volvi\u00f3 en varias ocasiones sobre la idea de que su actividad durante los a\u00f1os pasados en Mosc\u00fa, implicaba una resistencia objetiva a la ideolog\u00eda oficial, tesis que es vivamente contestada por muchos de sus cr\u00edticos, de David Pike y Giusseppe Bedeschi a Leszek Kolakowski y Arpad Kadarkay. \u00bfEl fil\u00f3sofo habr\u00eda idealizado su pasado, reteniendo s\u00f3lo lo que pudiera refrendar su imagen de resistente y borrando los actos de adhesi\u00f3n o complicidad?<\/p>\n<p>A fin de facilitar un debate que reavivar\u00e1 las pasiones ideol\u00f3gicas, proponemos, como se habr\u00e1 observado, un acercamiento que tome en consideraci\u00f3n la estructura del pensamiento de Luk\u00e1cs, la morfolog\u00eda y la sintaxis de sus ideas, y que indague en los aspectos de continuidad y discontinuidad de su obra.<\/p>\n<p>En los <i>Proleg\u00f3menos a la Ontolog\u00eda del ser social, <\/i>su \u00faltimo texto filos\u00f3fico, escrito en 1970, Luk\u00e1cs se detiene en el famoso cap\u00edtulo IV de la <i>Historia del PC(b) de la URSS, <\/i>en que Stalin expone las caracter\u00edsticas del materialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico, y se\u00f1ala la incompatibilidad del catecismo del \u201cmarxismo-leninismo\u201d oficial con el esp\u00edritu del pensamiento marxista. El historicismo fundamental de Marx, anclado ontol\u00f3gicamente en la idea de la historicidad del ser y de sus categor\u00edas, se compadec\u00eda mal con la codificaci\u00f3n en un sistema cerrado de categor\u00edas, que se trataba de aplicar sin discriminaci\u00f3n a las diferentes regiones del ser. La fuente misma del dogmatismo estaliniano era as\u00ed denunciada y m\u00e1s generalmente una <i>forma mentis.<\/i> La tesis seg\u00fan la cual el materialismo hist\u00f3rico no era m\u00e1s que una extensi\u00f3n y una aplicaci\u00f3n de los principios universales del materialismo dial\u00e9ctico, no ten\u00eda ninguna relaci\u00f3n con Marx, pues la idea misma de una aplicaci\u00f3n de principios invariantes contradec\u00eda la historicidad consustancial de su pensamiento. Por otro lado, Marx mismo no hab\u00eda empleado jam\u00e1s la expresi\u00f3n materialismo dial\u00e9ctico, hac\u00eda notar Luk\u00e1cs, que ve\u00eda en ello un rechazo a recluirse en un sistema cerrado de categor\u00edas, a la manera de la filosof\u00eda antigua.<\/p>\n<p>Estigmatizando el dogmatismo estalinista, Luk\u00e1cs abr\u00eda el camino a su propia orientaci\u00f3n filos\u00f3fica: la interpretaci\u00f3n del pensamiento de Marx como una ontolog\u00eda. El rechazo del reduccionismo estalinista estaba basado en la idea de que un verdadero pensamiento ontol\u00f3gico no puede hacer abstracci\u00f3n de la diferenciaci\u00f3n y la heterogeneidad de las regiones del ser, teniendo cada una sus categor\u00eda espec\u00edficas, y que es pues imposible encerrar esta riqueza categorial en un sistema de principios inmutables.<\/p>\n<p>En el cuerpo mismo de la <i>Ontolog\u00eda del ser social, <\/i>Luk\u00e1cs se\u00f1ala otra cuesti\u00f3n importante a prop\u00f3sito de los errores te\u00f3ricos de Stalin. Se trata de la naturalizaci\u00f3n de la econom\u00eda, m\u00e1s precisamente de la tendencia a mirar la actividad econ\u00f3mica como un dominio sometido a un determinismo r\u00edgido, gobernado por leyes casi naturales. (En la pr\u00e1ctica del estalinismo, las actividades de la vida espiritual, donde te\u00f3ricamente la libertad de elecci\u00f3n y la flexibilidad eran incomparablemente m\u00e1s grandes, ser\u00edan tratadas como simples auxiliares del poder.) El error de haber tratado la econom\u00eda como una \u201csegunda naturaleza\u201d, m\u00e1s exactamente como un campo de fuerzas puramente materiales, donde la conciencia s\u00f3lo juega un papel de agente ejecutivo, era igualmente compartido por los marxistas de la Segunda Internacional y por Plejanov. Tales aproximaciones pueden sorprender, sin embargo Luk\u00e1cs volvi\u00f3 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n sobre los puntos comunes entre el dogmatismo de Stalin y la concepci\u00f3n que se hac\u00edan del marxismo personalidades, por otro lado tan diferentes de \u00e9l, como Plejanov o ciertos representantes de la socialdemocracia de antes de la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Al igual que las dem\u00e1s actividades humanas, la actividad econ\u00f3mica es guiada por el finalismo de la conciencia. Tiene tambi\u00e9n un car\u00e1cter ideal y no puramente f\u00edsico. Subrayando esta idea, Luk\u00e1cs pon\u00eda destacadamente de relieve el car\u00e1cter teleol\u00f3gico y la dimensi\u00f3n por excelencia humana y no natural de los actos econ\u00f3micos. Las cr\u00edticas formuladas en un art\u00edculo de 1925, dirigido a Bujarin, quien en su manual de Materialismo Hist\u00f3rico identificaba abusivamente econom\u00eda y t\u00e9cnica, fueron retomadas y amplificadas en la discusi\u00f3n de las tesis estalinianas. Luk\u00e1cs somete a un an\u00e1lisis riguroso la tendencia de Stalin a tratar la econom\u00eda como un puro objeto, donde no hay lugar m\u00e1s que para el c\u00e1lculo y la manipulaci\u00f3n, y para ocultar los valores que subyacen a la raz\u00f3n econ\u00f3mica (irreductible a la raz\u00f3n tecnol\u00f3gica) y sobre todo su interacci\u00f3n con otros tipos de valores, comprendidos los \u00e9ticos.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo se dedicar\u00e1 a demostrar en sus \u00faltimos escritos que la pr\u00e1ctica pol\u00edtica del estalinismo no habr\u00eda sido posible sin una transmutaci\u00f3n del pensamiento de Marx en un determinismo plano y anquilosado. La visi\u00f3n monol\u00edtica de Stalin era poco compatible con una concepci\u00f3n flexible y pluralista de los complejos sociales que hiciera justicia a su heterogeneidad y a la desigualdad de su desarrollo. Deb\u00eda necesariamente empobrecer el pensamiento de Marx y vaciarlo de su esencia.<\/p>\n<p>Uno de los puntos fuertes de su cr\u00edtica del estalinismo es precisamente el an\u00e1lisis de las tesis expuestas por Stalin en su \u00faltimo escrito te\u00f3rico, <i>Los problemas econ\u00f3micos del socialismo en la URSS, <\/i>publicado en 1952. En <i>Socialismo y democracia, <\/i>Luk\u00e1cs se\u00f1ala que negando a la ley del valor una validez universal, Stalin limitaba su acci\u00f3n a la esfera de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, lo que no respetaba el pensamiento de Marx, quien pensaba que la ley del valor era decisiva en toda sociedad, comprendida la sociedad socialista. As\u00ed mismo, discutiendo la legitimidad del concepto de plustrabajo en el cuadro de una econom\u00eda fundada sobre la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, Stalin tergiversaba burdamente el pensamiento de Marx con el fin t\u00e1ctico de validar su concepci\u00f3n puramente manipuladora de la \u201csuperioridad del socialismo.\u201d La eliminaci\u00f3n por una acci\u00f3n de fuerza te\u00f3rica de la noci\u00f3n de \u201cplustrabajo\u201d, llevaba necesariamente al \u201csocialismo de cuartel\u201d, puesto que la cuesti\u00f3n central de la democracia en el socialismo est\u00e1 directamente ligada al control de los \u201cproductores asociados\u201d sobre el \u201cplustrabajo\u201d.<\/p>\n<p>Insistiendo en la idea de que el estalinismo es, m\u00e1s all\u00e1 de una pr\u00e1ctica pol\u00edtica, un conjunto de puntos de vista te\u00f3ricos y una cierta pr\u00e1ctica ideol\u00f3gica, Luk\u00e1cs afirmaba que eso era suficiente para asegurarle un lugar de honor en la historia de la desnaturalizaci\u00f3n del marxismo. Llegaba a exigir que se prestase a los errores te\u00f3ricos de Stalin la misma atenci\u00f3n cr\u00edtica dispensada en el pasado a los de Proudhon o de Lasalle.<\/p>\n<p>Hemos visto que explorando las ra\u00edces te\u00f3ricas del estalinismo, Luk\u00e1cs encontraba semejanzas con ciertas visiones de Plejanov o incluso con cierto economista de la Segunda Internacional. Tal como ya hemos mostrado, Luk\u00e1cs hab\u00eda defendido ya a principios de los 30 (y despu\u00e9s durante todo el periodo estalinista) otra interpretaci\u00f3n de Marx, diferente de la de Plejanov y Mehring. Hab\u00eda muchas cosas que reprocharles: una representaci\u00f3n reduccionista de las relaciones entre la econom\u00eda y los otros complejos sociales; la subestimaci\u00f3n de la herencia hegeliana; una cierta insensibilidad sobre las relaciones indirectas, m\u00e1s mediatizadas, entre la ideolog\u00eda y su base socioecon\u00f3mica; el olvido de la tesis marxista sobre el desarrollo desigual de los diferentes complejos sociales. El \u201cperiodo estalinista\u201d de Luk\u00e1cs contiene pues <i>in nuce <\/i>las ideas directrices de su gran obra de s\u00edntesis <i>La Ontolog\u00eda del Ser social, <\/i>en nombre de las cuales iba a perseguir hasta el fin de su vida al estalinismo, hasta en sus \u00faltimas trincheras.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos hacer las mismas aclaraciones, mutatis mutandis, a prop\u00f3sito de sus escritos de est\u00e9tica y de cr\u00edtica literaria. Reprochaba, por ejemplo, a Mehring y sobre todo a Plejanov, un enfoque demasiado rectil\u00edneo de las relaciones entre la base econ\u00f3mica y la ideolog\u00eda, y por consiguiente entre las concepciones filos\u00f3ficas de los escritores y la estructura de sus obras. Aun y testimoniando una gran estima al marxista alem\u00e1n Mehring por su valiente actividad, Luk\u00e1cs encontraba que en el an\u00e1lisis de las obras de Lessing, Hebbel o Nietzsche, establec\u00eda correlaciones demasiado directas. Las mediaciones m\u00e1s sutiles de la expresi\u00f3n ideol\u00f3gica se le escapaban. La dial\u00e9ctica interna de las obras no estaba suficientemente puesta de relieve; su especificidad est\u00e9tica o filos\u00f3fica relegada en favor de la expresi\u00f3n ideol\u00f3gica directa; la complejidad de las relaciones entre posici\u00f3n sociohist\u00f3rica y sublimaci\u00f3n literaria o filos\u00f3fica, era sacrificada a veces (en el caso de Hebbel, por ejemplo).<\/p>\n<p>Por su sentido de la especificidad de los fen\u00f3menos literarios y su respeto a las mediaciones, que separan todo producto est\u00e9tico de la realidad sociohist\u00f3rica que le sirve de punto de partida, Luk\u00e1cs se situaba en las ant\u00edpodas de la politizaci\u00f3n forzada de las artes, cara a Stalin. Durante su exilio moscovita, no ces\u00f3, como se observa, de elaborar minuciosamente la subversi\u00f3n de las tesis en curso en las publicaciones sovi\u00e9ticas. Un ejemplo tomado del campo filos\u00f3fico, pero que vale tambi\u00e9n para la cr\u00edtica literaria. Insistiendo en el cap\u00edtulo final de su libro <i>El joven Hegel<\/i> escrito en Mosc\u00fa entre 1937 y 1938, sobre la distinci\u00f3n hegeliana entre esp\u00edritu objetivo y esp\u00edritu absoluto, lanza inopinadamente un ataque contra la sociolog\u00eda vulgar. Formas de expresi\u00f3n del esp\u00edritu absoluto, seg\u00fan Hegel, la filosof\u00eda y el arte exigen, afirmaba \u00e9l, otro enfoque en relaci\u00f3n a su condicionamiento sociohist\u00f3rico que la pol\u00edtica o el derecho. Mientras que la estructura de las instituciones pol\u00edticas o jur\u00eddicas, forjadas para responder a necesidades precisas de la sociedad, aparece claramente en relaci\u00f3n con la realidad sociohist\u00f3rica, no sucede lo mismo con las obras de arte o los grandes sistemas de pensamiento, cuyo contenido de verdad revela de manera infinitamente m\u00e1s sutil su punto de anclaje, puesto que la perspectiva de los artistas, de los fil\u00f3sofos, se eleva necesariamente m\u00e1s all\u00e1 del empirismo y el pragmatismo, \u00e9stos adoptan un punto de vista que se quiere universal para juzgar su \u00e9poca y hacen resonar una <i>vox humana <\/i>que habla en nombre de la humanidad. Apoy\u00e1ndose en la distinci\u00f3n hegeliana entre esp\u00edritu objetivo y esp\u00edritu absoluto, Luk\u00e1cs denunciaba la insuficiencia de un punto de vista estrictamente gen\u00e9tico (el de los intereses de una clase o de un grupo social determinado), en la explicaci\u00f3n de las obras literarias o filos\u00f3ficas y su estructura. Contra lo que \u00e9l llamaba la sociolog\u00eda vulgar (y que se puede tranquilamente identificar con la cr\u00edtica sovi\u00e9tica oficial), Luk\u00e1cs pon\u00eda de relieve la especificidad inalienable de las grandes creaciones del esp\u00edritu, la capacidad de los artistas y los fil\u00f3sofos de trascender prejuicios y opiniones personales para elevarse a trav\u00e9s de la perspectiva de su conciencia creadora a la universalidad.<\/p>\n<p>En uno de sus \u00faltimos textos, redactado en marzo de 1970, Luk\u00e1cs recordaba que su punto de vista sobre la socialidad de la literatura se opon\u00eda frontalmente a la concepci\u00f3n largamente dominante en el movimiento comunista y particularmente en la \u00e9poca estalinista: \u201cCon seguridad, cuando hablo aqu\u00ed de lo social en tanto que principio, eso no significa en absoluto, como en la mayor parte de mis contempor\u00e1neos socialistas, una politizaci\u00f3n directa, ni una obligaci\u00f3n de tomar posici\u00f3n frente a los acontecimientos pol\u00edticos del d\u00eda, sino al contrario, el inicio de una diferenciaci\u00f3n del contenido po\u00e9tico seg\u00fan trate de representar simplemente al hombre particular o al hombre que trasciende la particularidad, el tipo.\u201d (G. Luk\u00e1cs, <i>Nachwort in Essays uber Realismus. <\/i>Werke, Band 4, 1971, Luchterhand, p.677.)<\/p>\n<p>Desde principios de los a\u00f1os 30, aunque se encontraba en el exilio en Berl\u00edn, Luk\u00e1cs tomaba posici\u00f3n en las p\u00e1ginas de la revista <i>Die Linkskurve <\/i>contra la literatura proletaria de la \u00e9poca, celebrada por los medios oficiales del movimiento comunista alem\u00e1n. Criticaba novelas de Willi Bredel, Ernst Ottwalt, Marchwitza (y insinuadamente, las obras did\u00e1cticas tipo <i>La decisi\u00f3n<\/i>, de Bertold Brecht). Luk\u00e1cs deploraba en esos escritores la ausencia de una conciencia democr\u00e1tica m\u00e1s amplia y de sensibilidad para el conjunto de problemas de la sociedad. El sectarismo y la estrechez de su perspectiva daban como resultado, dec\u00eda Luk\u00e1cs, \u201cun naturalismo proletario\u201d, una literatura en que el reportaje y a veces el kitsch reemplazaban la verdadera figuraci\u00f3n. El sentido antidogm\u00e1tico de estos art\u00edculos no pas\u00f3 por alto a los ide\u00f3logos del marxismo oficial, que condenaron firmemente sus cr\u00edticas dirigidas a los representantes de la nueva \u201cliteratura proletaria\u201d (por ejemplo los art\u00edculos de Hans Koch, portavoz de Walter Ulbricht en el terreno de la cultura, en el volumen <i>Georg Luk\u00e1cs und der Revisionismus)<\/i>. En el polo opuesto, David Pike, menos perspicaz que los ide\u00f3logos de Walter Ulbricht, considera que en sus art\u00edculos publicados en Die Linkskurve, Luk\u00e1cs emprende una \u201cautoestalinizaci\u00f3n\u201d de la literatura. Stalin reconocer\u00e1 a los suyos, pero cr\u00edticas de este g\u00e9nero no cesaron de ser dirigidas al fil\u00f3sofo. Recientemente, en la biograf\u00eda que Arpad Kadarkay le consagra, afirma que Luk\u00e1cs sacrific\u00f3 lo mejor de s\u00ed mismo en el altar del totalitarismo estalinista. Seg\u00fan \u00e9l, los puntos de vistas est\u00e9ticos de Luk\u00e1cs habr\u00edan sufrido una \u201cextra\u00f1a metamorfosis\u201d durante su exilio moscovita. Como prueba, la p\u00e9rdida del sentido metaf\u00edsico del arte que el joven Luk\u00e1cs habr\u00eda pose\u00eddo y el empuje del \u201chistoricismo\u201d que sigui\u00f3 a su reconciliaci\u00f3n con la mala realidad del estalinismo. Esta prueba, Arpad Kadarkay la encuentra comparando dos obras: <i>Entwicklungsgeschcichte des modernen Dramas, <\/i>publicado en 1911 y <i>Le Roman historique <\/i>redactado en 1936-37 y publicado por entregas por la revista <i>Literaturnyi Kritik (1937). <\/i>Mientras que en el primero Luk\u00e1cs antepon\u00eda, siguiendo a Coleridge, el car\u00e1cter \u201cno hist\u00f3rico\u201d de los personajes y la vocaci\u00f3n \u201cmetaf\u00edsica\u201d de las obras shakespearianas, en el segundo, habr\u00eda cedido a una visi\u00f3n puramente \u201chistoricista\u201d, buscando anclar forzadamente la obra del gran isabelino en los conflictos de clase de la \u00e9poca. La verdad es menos simple. Incluso muy diferente. Luk\u00e1cs puso, esto es perfectamente exacto, el acento en el segundo trabajo citado por Kadarkay, en el historicismo de los dramas shakespearianos. Luego, incluso, iba a detenerse m\u00e1s de una vez en la conexi\u00f3n entre la obra de Shakespeare y el esp\u00edritu del Renacimiento, el pensamiento de Maquiavelo, de Etienne de La Bo\u00e9tie el joven amigo de Montaigne, etc\u2026 Pero analizando en <i>Le Roman historique <\/i>las obras de madurez de Shakespeare, Luk\u00e1cs s\u00f3lo tiene una meta: mostrar como el gran dramaturgo llega a liberarse de toda fidelidad a la historia emp\u00edrica, y a estilizar los conflictos reales, hist\u00f3ricos, en el seno de los conflictos morales, para elevarse a una universalidad antropol\u00f3gica. (Luk\u00e1cs tomaba apoyo para su demostraci\u00f3n en la advertencia de Otto Ludwig sobre el car\u00e1cter antropol\u00f3gico por excelencia de las obras dram\u00e1ticas en relaci\u00f3n a la prosa \u00e9pica.) \u00bfEl historicismo iba a poner de relieve la dial\u00e9ctica de las pasiones humanas en Shakespeare, a atraer la atenci\u00f3n sobre los conflictos \u00e9ticos de sus obras, y a mostrar como la materia hist\u00f3rica, despojada de toda contingencia, se eleva hacia la universalidad? Arpad Kadarkay pasa por alto lo esencial de la est\u00e9tica lukacsiana: el engarce entre el an\u00e1lisis hist\u00f3rico y la perspectiva est\u00e9tica. La originalidad del autor del que se ocupa, es la de demostrar c\u00f3mo el <i>hic et nunc <\/i>aparece transfigurado, sublimado en conflictos que hacen olvidar su punto de partida real para elevarse a un nivel que concierne al entero g\u00e9nero humano.<a href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a><\/p>\n<p>Pero Arpad Kadarkay que quiere demostrar a cualquier precio que Luk\u00e1cs habr\u00eda practicado un sacrificio del intelecto durante su exilio en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, elabora otro argumento sorprendente. Afirma que el autor de \u201cHistoria y consciencia de clase\u201d ocult\u00f3 completamente durante el periodo incriminado la importancia de los <i>Manuscrits \u00e9conomiques-philosophiques <\/i>de Marx, que \u00e9l hab\u00eda le\u00eddo en el Instituto Marx-Engels de Mosc\u00fa a principios de los a\u00f1os 30. Escribe: \u201c A\u00fan m\u00e1s desconcertante: si los Manuscritos de Marx produjeron un impacto duradero sobre Luk\u00e1cs, \u00bfpor qu\u00e9 su virtual silencio sobre los mismos?&#8230;La raz\u00f3n era que los Manuscritos, en los a\u00f1os 30, cuando Stalin condenaba a los investigadores al ilotismo de la hagiograf\u00eda, ten\u00edan toda la apariencia de una sombra.\u201d<\/p>\n<p>Poco antes, hab\u00eda afirmado de manera m\u00e1s general que \u201cMarx el \u201chumanista y fil\u00f3sofo\u201d, en total rebeli\u00f3n contra la alienaci\u00f3n, no se encuentra en ninguna parte como una influencia sobre Luk\u00e1cs, aunque \u00e9l lo hab\u00eda descubierto tempranamente.\u201d Gran admirador de <i>Historia y conciencia de clase, <\/i>que compara con <i>El Pr\u00edncipe <\/i>de Maquiavelo, el prolijo bi\u00f3grafo de Luk\u00e1cs pretende incluso que \u201cLuk\u00e1cs nunca plante\u00f3 espec\u00edficamente la cuesti\u00f3n de saber si los Manuscritos de Marx lo llevaron en particular a cambiar sus opiniones concernientes a <i>Historia y conciencia de clase<\/i>, y en caso afirmativo, de qu\u00e9 manera.\u201d Esas afirmaciones son falsas. Lejos de haber silenciado los Manuscritos de Marx y en general de haber ocultado el Marx humanista y fil\u00f3sofo, Luk\u00e1cs utiliz\u00f3 abundantemente los escritos del joven Marx tanto en los a\u00f1os 30 como m\u00e1s tarde. En el estudio mencionado sobre Mehring, redactado en Mosc\u00fa en 1933, Luk\u00e1cs reprochaba al marxista alem\u00e1n su desinter\u00e9s por los escritos de juventud de Marx, y citaba expresamente los Manuscritos de 1844 y La Ideolog\u00eda Alemana. Mehring, que hab\u00eda editado los escritos de juventud de Marx hab\u00eda dejado de lado y no hab\u00eda comprendido, seg\u00fan Luk\u00e1cs, la importancia de La Sagrada Familia. Se encuentran numerosas citas extra\u00eddas de los escritos de juventud de Marx en la obra sobre los or\u00edgenes ideol\u00f3gicos del fascismo, o en el ensayo <i>Marx und das problem des ideologischen verfalls, <\/i>publicado en 1938 en <i>Internationale Literatur<\/i>, donde figura igualmente una referencia directa a la cuesti\u00f3n de la alienaci\u00f3n (ocultada seg\u00fan Kadarkay por conformismo). \u00bfHay todav\u00eda que recordar lo que nadie ignora, que <i>El joven Hegel <\/i>terminado en 1938 en Mosc\u00fa, est\u00e1 trufado de referencias a los <i>Manuscritos <\/i>, y que la concepci\u00f3n misma del libro es debida a la mutaci\u00f3n acontecida en el pensamiento del autor tras la lectura de esos Manuscritos? A\u00fan m\u00e1s, Arpad Kadarkay quiere hacernos creer que Luk\u00e1cs nunca se explic\u00f3 sobre las razones de su cambio tras la lectura de los Manuscritos. Basta con leer el prefacio a la edici\u00f3n de 1967 de <i>Historia y<\/i> <i>conciencia de clase<\/i> para convencerse de lo contrario. Luk\u00e1cs da las razones del cambio de perspectiva subrayando la importancia del distingo marxiano entre objetivaci\u00f3n y alienaci\u00f3n. Es justamente la asimilaci\u00f3n de esta distinci\u00f3n lo que ha preparado el an\u00e1lisis del problema de la alienaci\u00f3n en <i>El joven Hegel.<\/i> Pero Arpad Kadarkay se conforma con repetir como tantos otros, sin examen, la idea de que el fil\u00f3sofo habr\u00eda renegado de <i>Historia y conciencia de clase <\/i>por conformismo. Ignora llanamente el proceso de maduraci\u00f3n filos\u00f3fico de Luk\u00e1cs. Adem\u00e1s, no se entiende bien como un autor que dedica tres l\u00edneas a una obra mayor como La Ontolog\u00eda del ser social, <i>terminus ad quem <\/i>de la evoluci\u00f3n del fil\u00f3sofo, podr\u00eda hacer prueba de una mejor comprensi\u00f3n a este respecto. Afirma perentoriamente que en La Ontolog\u00eda del ser social, \u201cel concepto de autonom\u00eda individual es simplemente inexistente\u201d. Mientras que basta con hojear el libro para constatar que el florecimiento de la individualidad es la idea central y la finalidad de la obra. Eso muestra que se puede escribir una biograf\u00eda de 500 p\u00e1ginas sobre un autor sin leer atentamente su obra maestra o sin leerla del todo.<\/p>\n<p>Una gran obra te\u00f3rica de Luk\u00e1cs que ha conseguido casi la unanimidad en contra suya es \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d. Adversarios, as\u00ed como ciertos admiradores del fil\u00f3sofo, se ponen de acuerdo para decir que es un libro t\u00edpicamente estaliniano y denuncian el car\u00e1cter reductor de sus an\u00e1lisis. Sobre todo el cap\u00edtulo dedicado a Nietzsche, particularmente pugnaz, provoca indignaci\u00f3n. A\u00fan en fecha reciente, un fil\u00f3sofo h\u00fangaro denunciaba este cap\u00edtulo con ocasi\u00f3n de un coloquio, como ejemplo tipo del \u201cproceso estaliniano\u201d como gran espect\u00e1culo. (Endre Kiss, Les d\u00e9buts de la r\u00e9ception de Nietzsche parmi les intellectuels juifs hongrois de Diner-Denes a Luk\u00e1cs. 1991)<\/p>\n<p>Nos parece \u00fatil, antes de pronunciar un juicio tan severo, reconstruir la historia de este libro. Hoy en d\u00eda, se puede seguir su g\u00e9nesis gracias a los Archivos-Luk\u00e1cs de Budapest, que acaban de publicar las dos versiones anteriores a la redacci\u00f3n definitiva, acabada en 1952 y publicada en 1954. La primera de esta versiones data de agosto de 1933, y lleva por t\u00edtulo <i>Wie ist die faschistische Philosophie in Deutschland entstanden; <\/i>la segunda, escrita en Tashkent durante el invierno de 1941-42, se titula <i>Wie ist Deutschland zum Zentrum der reaktionaren Ideologie geworden?<\/i><\/p>\n<p>Luk\u00e1cs abandon\u00f3 Berl\u00edn poco despu\u00e9s de la victoria nazi, en abril de 1933. La primera versi\u00f3n del libro fue redactada por lo tanto unos meses despu\u00e9s de su llegada a Mosc\u00fa. La idea fundamental de \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d est\u00e1 ya presente. La cuesti\u00f3n planteada por Luk\u00e1cs con notable precocidad, pues en esa \u00e9poca ning\u00fan pensador hab\u00eda indagado a\u00fan de manera tan aguda en el pasado alem\u00e1n, era que lejos de haber surgido <i>ex nihilo, <\/i>la ideolog\u00eda nacional-socialista tendr\u00eda una larga prehistoria<i>.<\/i> \u00c9sta ser\u00eda un condensado, una radicalizaci\u00f3n y una vulgarizaci\u00f3n de ciertas tesis del irracionalismo, cuyo peso filos\u00f3fico es particularmente fuerte en el pensamiento alem\u00e1n. El trabajo geneal\u00f3gico emprendido por Luk\u00e1cs, -una verdadera arqueolog\u00eda de las ideas- tuvo resultado. Demuestra de manera convincente como ciertos <i>topoi <\/i>de la <i>Lebensphilosophie<\/i> ( la cr\u00edtica de la causalidad, de la legalidad y del progreso, y su reemplazamiento por la \u201ctipolog\u00eda\u201d y la \u201cmorfolog\u00eda de la historia\u201d, la emergencia de la idea de destino y la preeminencia del mito en la historia) pudieron ser asimilados, integrados y radicalizados por la doctrina del nacionalsocialismo. Este trabajo, consistente en detectar en la conciencia filos\u00f3fica alemana la formaci\u00f3n progresiva de los esquemas ideol\u00f3gicos aptos para dotar de fundamentos te\u00f3ricos el pensamiento nazi, nos parece perfectamente leg\u00edtimo. Al mismo tiempo, esta versi\u00f3n de 1933, que es un documento elocuente de las funestas divisiones de la izquierda alemana de la \u00e9poca, lleva la huella de un fuerte sectarismo. El ensa\u00f1amiento del autor contra los \u201csocialfascistas\u201d, muestra que compart\u00eda sin reservas la ceguera del partido comunista alem\u00e1n y la Komintern respecto a la socialdemocracia. En un momento dado, hace referencia incluso a la f\u00f3rmula de Stalin , quien en 1928 hab\u00eda estigmatizado a los socialdem\u00f3cratas como \u201chermanos gemelos\u201d de los fascistas. La afirmaci\u00f3n hecha treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1967, en el prefacio de <i>Geschichte und Klassenbewusstsein, <\/i>de<i> <\/i>que ese t\u00e9rmino desafortunado le habr\u00eda descorazonado, se compadece mal con las convicciones expresadas en el manuscrito de 1933. No teniendo veros\u00edmilmente presente en esp\u00edritu esta primera versi\u00f3n de \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d, olvidada entre sus papeles, anticipaba la posici\u00f3n antisectaria que se convertir\u00e1 efectivamente en la suya algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Pero en el momento de la redacci\u00f3n, es decir en agosto de 1933, su visi\u00f3n pol\u00edtica de Alemania era sin ninguna duda extremadamente sectaria. Cubr\u00eda de oprobio a todos los partidos que rehusaron cooperar con el partido comunista, para impedir la llegada de Hitler al poder, tach\u00e1ndolos sin distinci\u00f3n de colaboradores del nazismo. La \u00fanica opci\u00f3n posible era, seg\u00fan \u00e9l: fascismo o comunismo. Poco tiempo despu\u00e9s, Luk\u00e1cs iba a desterrar esta visi\u00f3n simplista para convertirse en un defensor ardiente de la pol\u00edtica de Frente Popular, construida sobre la unidad de las fuerzas antifascistas. Ninguna traza de la condena del \u201csocialfascismo\u201d pervivir\u00e1 en sus escritos posteriores, comprendida la segunda versi\u00f3n de la obra, consagrada a los or\u00edgenes ideol\u00f3gicos del nazismo.<\/p>\n<p>El problema que se plantea es el de saber si el sectarismo pol\u00edtico de 1933, corregido posteriormente, no asoma en otra parte, en los an\u00e1lisis filos\u00f3ficos por ejemplo de \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d. David Pike que se detiene ampliamente en su libro <i>Luk\u00e1cs et Brecht, <\/i>en la versi\u00f3n de 1933, considera que el fanatismo del autor se reencuentra en la dicotom\u00eda filos\u00f3fica: racionalismo versus irracionalismo. Cita en su apoyo la diatriba de Leszek Kolakowski, seg\u00fan la cual Luk\u00e1cs por un reflejo t\u00edpicamente estalinista, habr\u00eda echado en \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d, el conjunto de la cultura filos\u00f3fica alemana posterior al marxismo, al campo del irracionalismo y la reacci\u00f3n. \u201cEl conjunto de la cultura filos\u00f3fica alemana con la excepci\u00f3n del marxismo es reprobada en bloque como una colecci\u00f3n de expedientes que hubieran preparado la toma del poder por Hitler en 1933. De una manera u otra, todos allanaron el camino a los nazis.\u201d ( L. Kolakowski)<\/p>\n<p>Antes de entrar en la discusi\u00f3n de <i>La destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n, <\/i>volvamos un instante a la primera versi\u00f3n del libro. Efectivamente hay en el cuadro filos\u00f3fico esbozado por Luk\u00e1cs en 1933,<i> <\/i> excesos y patinazos debidos a sus opiniones pol\u00edticas. Basta con citar a t\u00edtulo de ejemplo, la tendencia a descubrir incluso en fil\u00f3sofos como Nicolai Hartmann o Ernst Cassirer, una inflexi\u00f3n en la direcci\u00f3n de un neohegelianismo te\u00f1ido de \u201cfilosof\u00eda de la vida\u201d, mientras que al menos el primero de estos pensadores, absolutamente impermeable tanto a la filosof\u00eda de la vida como a la corriente neohegeliana de la \u00e9poca, representada por Glockner, R. Kroner, etc\u2026se orientaba al contrario hacia una ontolog\u00eda realista. Y la desconfianza de Luk\u00e1cs respecto al liberalismo iba hasta el punto de relegar a Croce al campo de una pseudooposici\u00f3n contra el fascismo, cuando la \u00fanica verdadera ser\u00eda la de los comunistas.<\/p>\n<p>Volviendo a \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d, se hace necesario se\u00f1alar que la gran empresa de establecer la genealog\u00eda de la Weltanschauung nazi no se resiente del sectarismo pol\u00edtico profesado por el autor en 1933.<a href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a> Identificarlo con un proceso de tipo estalinista vuelve a ignorar su substancia. Los adversarios de \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d, -Kolakowski, Pike, Kadarkay, Bedeschi, sin olvidar a Adorno- no consiguieron resquebrajar los fundamentos filos\u00f3ficos del libro. Peor a\u00fan, ni siquiera emprendieron un verdadero examen de sus tesis fundamentales. La afirmaci\u00f3n de Kolakowski, seg\u00fan la cual Luk\u00e1cs habr\u00eda expulsado al campo del irracionalismo la totalidad de las corrientes filos\u00f3ficas no marxistas, est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la orientaci\u00f3n misma del libro. Luk\u00e1cs no atribuye, por ejemplo, en ning\u00fan momento al neokantismo de la escuela de Marburg ( el de Cohen o de Cassirer), cuyo idealismo filos\u00f3fico es patente, una tendencia irracionalista. Corrigiendo su juicio superficial de 1933, no atribuye tampoco a Nicolai Hartmann el menor gui\u00f1o a la <i>Lebensphilosophie. <\/i>Al contrario, subraya la singularidad de la posici\u00f3n del fil\u00f3sofo berlin\u00e9s, favorable a la dial\u00e9ctica hegeliana, aunque por otra parte, no olvida criticar su tesis sobre el car\u00e1cter inasimilable por el aprendizaje de la dial\u00e9ctica. El irracionalismo tampoco es tratado en bloque. Luk\u00e1cs tiene cuidado de distinguir diferentes tendencias. Separa, por ejemplo, a Husserl de su posteridad, que sufre la influencia de la Lebensphilosophie (de Scheler a Heidegger) y el neokantismo de Rickert y Windelband del que se inclina hacia la misma \u201cfilosof\u00eda de la vida\u201d de Simmel.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda buscar en vano en los adversarios del libro una confrontaci\u00f3n con su argumentaci\u00f3n filos\u00f3fica. Kolakowski se conforma con afirmar a prop\u00f3sito del concepto de irracionalismo de Luk\u00e1cs: \u201c\u2026totalmente confuso, vago a la vez que tomando una extensi\u00f3n fant\u00e1stica\u201d. No opone la menor contraargumentaci\u00f3n plausible a los an\u00e1lisis de la g\u00e9nesis y la estructura de uno de los m\u00e1s potentes movimientos del pensamiento moderno. Luk\u00e1cs esboz\u00f3 un vasto cuadro hist\u00f3rico del periodo abierto por la Revoluci\u00f3n Francesa, examinando las mutaciones que tuvieron lugar en el interior del idealismo cl\u00e1sico alem\u00e1n con el paso de Schelling de la primera a la segunda filosof\u00eda, con la orientaci\u00f3n de Fichte en su fase tard\u00eda hacia el irracionalismo, con la fulminante reacci\u00f3n de Schopenhauer contra sus predecesores \u2013Schelling, Hegel, Fichte-, y la identificaci\u00f3n que se opera entre la cosa en s\u00ed kantiana y el principio irracional de voluntad, con el surgimiento de Kierkegaard y su pol\u00e9mica contra la dial\u00e9ctica hegeliana, etc. Luk\u00e1cs propon\u00eda pues una vasta hermen\u00e9utica del pensamiento moderno, delimitando la unidad y la especificidad de la corriente irracionalista. Sus adversarios prefirieron liquidar el libro con juicios expeditivos. ( A. Kadarkay se conforma con f\u00f3rmulas del estilo: \u201cEl libro es un documento hist\u00f3rico sobre los extrav\u00edos intelectuales de la \u00e9poca de Stalin\u201d, \u201cun panfleto est\u00fapido estaliniano\u201d). Ninguno de ellos se toma la molestia de discutir su argumentaci\u00f3n (cuyos resultados podr\u00edan revelarse discutibles, pero hay que demostrarlo situando el debate al nivel filos\u00f3fico de Luk\u00e1cs y no al nivel de las f\u00f3rmulas pol\u00e9micas).<a href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a><\/p>\n<p>En <i>Une r\u00e9conciliation extorqu\u00e9e, <\/i>texto pol\u00e9mico por excelencia, Adorno consagra una p\u00e1gina despectiva a \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d. Reprocha al autor la ocultaci\u00f3n del hecho que las corrientes irracionalistas \u201cexpresan frente al idealismo acad\u00e9mico, la revuelta contra esta reificaci\u00f3n de la existencia y del pensamiento, en cuya cr\u00edtica consist\u00eda justamente la empresa de Luk\u00e1cs\u201d. Pero hablando de Simmel o de Heidegger, Luk\u00e1cs no silencia su cr\u00edtica de la reificaci\u00f3n. \u201cLo que es de verdad interesante en la filosof\u00eda de Heidegger es la descripci\u00f3n extremadamente detallada de la manera en que \u2018el hombre\u2019, el sujeto portador de \u2018l\u2019\u00eatre-l\u00e0\u2019, \u2018en primer lugar y lo m\u00e1s frecuentemente\u2019 se desintegra en esta cotidianidad y se pierde \u00e9l mismo\u201d. La diferencia en relaci\u00f3n a Adorno es que no se deja seducir por el antiacademicismo y el no conformismo de ciertos pensadores irracionalistas (Nietzsche en particular). Su atenci\u00f3n se concentra en el an\u00e1lisis de la sublimaci\u00f3n \u201contol\u00f3gica\u201d de la reificaci\u00f3n, esto es, en el travestimiento metaf\u00edsico de un fen\u00f3meno eminentemente hist\u00f3ricosocial. Es en este sentido que Luk\u00e1cs se detiene en la ambici\u00f3n de Simmel, continuada seg\u00fan \u00e9l por Heidegger, de \u201cdar al materialismo hist\u00f3rico un fundamento\u201d (psicol\u00f3gico, ver metaf\u00edsico) (Georg Simmel, <i>Philosophie des Geldes. 3<\/i>\u2026). La <i>boutade <\/i>de Adorno seg\u00fan la cual en \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d se manifestar\u00eda la \u201cdestrucci\u00f3n de la raz\u00f3n del mismo Luk\u00e1cs\u201d, puede hacer sonre\u00edr si se recuerda que \u00e9l mismo vinculaba no solamente a Bergson, sino incluso \u201cla intuici\u00f3n de esencia\u201d (la famosa Wesensschau) de Husserl al irracionalismo de la \u201csociedad burguesa tard\u00eda\u201d, y que en sus ataques contra Heidegger no dudaba en establecer la ecuaci\u00f3n: El Ser = el F\u00fchrer.<\/p>\n<p>Curiosamente, es Sartre quien a pesar de su pol\u00e9mica con Luk\u00e1cs, parece favorablemente impresionado por \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d. Simone de Beauvoir habiendo enviado <i>Les Mandarins <\/i>al fil\u00f3sofo, hab\u00eda recibido el libro a cambio.<a href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a> Un eco de la reacci\u00f3n de Sartre se encuentra en su art\u00edculo \u201cEl reformismo y los fetiches\u201d, aparecido en febrero de 1956 en Les Temps Modernes. Hablando de los fil\u00f3sofos marxistas a los que correspond\u00eda la misi\u00f3n de \u201cdar la vuelta a las \u00faltimas filosof\u00edas burguesas, interpretarlas, romper el caparaz\u00f3n, incorporar la sustancia\u201d, Sartre citaba con aprobaci\u00f3n dos ejemplos, Tran Duc Thao y Luk\u00e1cs. A prop\u00f3sito del \u00faltimo, escrib\u00eda: \u201c\u2026el \u00fanico que intenta en Europa explicar en base a sus causas los movimientos de pensamiento contempor\u00e1neos, es un comunista h\u00fangaro, Luk\u00e1cs, cuyo \u00faltimo libro no est\u00e1 ni siquiera traducido al franc\u00e9s\u201d. No hay duda de que se trata de \u201cLa Destruction de la raison\u201d.<\/p>\n<p>Los adversarios del libro, repugnados por los signos de la \u00e9poca \u2013guerra fr\u00eda y caliente-, se equivocan al condenarlo de antemano sobre la \u00fanica base del lenguaje, aunque ciertamente tiene su importancia. Hay que dedicar esfuerzo a desbrozar el nudo filos\u00f3fico de \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d, antes de concluir pura y simplemente que hay una estalinizaci\u00f3n del pensamiento. Los an\u00e1lisis reductores pueden darse en los dos sentidos.<\/p>\n<p>Tal como record\u00e1bamos m\u00e1s arriba, \u201cLe jeune Hegel\u201d, libro escrito aproximadamente en la misma \u00e9poca que las diversas versiones de \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d, no pudo ver la luz en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Luk\u00e1cs defend\u00eda la tesis seg\u00fan la cual el pensamiento de Hegel daba una expresi\u00f3n filos\u00f3fica positiva al periodo hist\u00f3rico inaugurado por la Revoluci\u00f3n Francesa, mientras que los Jdanovistas ve\u00edan contrariamente en \u00e9l la reacci\u00f3n aristocr\u00e1tica alemana contra esa misma revoluci\u00f3n. (A\u00fan en 1950 La Enciclopedia Sovi\u00e9tica presentaba a Hegel de esa manera.) La consustancialidad de las dos obras es evidente, as\u00ed como su distancia en relaci\u00f3n a las tesis en curso en el movimiento comunista internacional. Por otra parte, los ataques orquestados contra el \u201crevisionismo\u201d de Lukacs tomaban por objeto tanto \u201cLa Destrucci\u00f3n\u2026\u201d como \u201cEl joven Hegel\u201d. Es el caso del art\u00edculo <i>Der revisionistische Charakter einiger philosophischer Konzeptionen von Georg Lukacs, <\/i>publicado en 1959 por la revista oficial del Kominform, <i>Problemas de la paz y del socialismo, <\/i>y reproducido bajo el mismo t\u00edtulo en el volumen<i> Georg Luk\u00e1cs und der Revisionismos. <\/i>El firmante del art\u00edculo es Bela Fogarasi, citado m\u00e1s arriba, antiguo compa\u00f1ero de lucha de Luk\u00e1cs, y autor de un tratado marxista de l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Se puede encontrar una reacci\u00f3n del fil\u00f3sofo a estos ataques (Elemer Balogh entre otros, hab\u00eda publicado en 1958 una cr\u00edtica vehemente de <i>La Destrucci\u00f3n, <\/i>titulada <i>Zur Kritik des Irrationalismus) <\/i>en una carta de Lukacs a su traductor italiano Renato Solmi: \u201cLos sectarios se han mostrado, por supuesto, escandalizados por el hecho de que el dogma de Jdanov sobre la oposici\u00f3n entre materialismo e idealismo como \u00fanico objeto de la historia de la filosof\u00eda, -dogma tenido por ellos en olor de santidad- haya sido despreciado y han intentado \u2013a trav\u00e9s de las falsificaciones m\u00e1s groseras de citas-, demostrar el car\u00e1cter \u201crevisionista\u201d del libro.\u201d Y el fil\u00f3sofo recordaba a guisa de comentario las palabras de Dante a Virgilio: \u201cNon ragionam di lor, ma guarda e passa.\u201d<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs no se equivocaba al decir que desde las <i>Tesis Blum <\/i>no hab\u00eda cesado de \u201cluchar por la democracia en el comunismo\u201d. Tras su regreso de la URSS, durante el periodo 1945-48, abog\u00f3 por la causa de una transformaci\u00f3n <i>evolutiva<\/i> de la sociedad. No preve\u00eda la abolici\u00f3n inmediata del capitalismo y preconizaba una larga transici\u00f3n \u201corg\u00e1nica\u201d de una forma de sociedad a la otra. El estallido del asunto Lukacs en 1949 -complacencia con la literatura burguesa, cosmopolitismo, subestimaci\u00f3n del realismo socialista sovi\u00e9tico\u00ad-, coincid\u00eda con la introducci\u00f3n de pr\u00e1cticas dictatoriales en gran escala y con el proceso Rajk.<\/p>\n<p>En junio de 1956, Luk\u00e1cs preside las sesiones del c\u00edrculo Pet\u00f6fi realizando intervenciones notables; prosigue sus ataques contra los graves errores doctrinales y contra la perversidad de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica del estalinismo en conferencias (su conferencia <i>Le combat entre progr\u00e8s et reaction dans la culture contemporaine, <\/i>pronunciado en junio de 1956 en Budapest es reproducido en el n\u00famero de septiembre de la revista <i>Aufbau<\/i>) y en la prensa. Sostiene que la estrategia del movimiento comunista no debe ser determinada por una traducci\u00f3n mec\u00e1nica en la pr\u00e1ctica de la oposici\u00f3n entre socialismo y capitalismo, sino tomando en cuenta las contradicciones espec\u00edficas de cada periodo hist\u00f3rico. El ascenso del fascismo en los a\u00f1os 20, por ejemplo, hab\u00eda hecho aparecer sobre el fondo de la contradicci\u00f3n fundamental, otra contradicci\u00f3n m\u00e1s aguda, acuciante, la oposici\u00f3n entre fascismo y antifascismo. El desencadenamiento de la guerra fr\u00eda tras la Segunda Guerra mundial, habr\u00eda igualmente hecho aparecer en primer plano la contradicci\u00f3n entre las fuerzas de guerra y las de paz. En los dos casos, el campo del progreso implicaba numerosas fuerzas exteriores al comunismo: militantes socialdem\u00f3cratas, de la Iglesia, capas de la burgues\u00eda. Esas tesis provocaban la c\u00f3lera de las autoridades comunistas y desencadenaban una vasta operaci\u00f3n de represi\u00f3n ideol\u00f3gica. Una incompatibilidad de fondo se dibuja: el fil\u00f3sofo conceb\u00eda la democracia popular como \u201cun socialismo que nace de la democracia\u201d, mientras que los defensores de la doctrina oficial quer\u00edan \u201cinstaurar el comunismo por medios dictatoriales.\u201d Para \u00e9stos \u00faltimos, la democracia popular era \u201cde entrada una dictadura\u201d y \u201cde entrada tambi\u00e9n esa especie de socialismo hacia el cual evolucion\u00f3 al d\u00eda siguiente del asunto Tito.\u201d<\/p>\n<p>Lejos de ser tomas de posici\u00f3n circunstancial, los ataques de Luk\u00e1cs contra el estalinismo estaban fundamentados en razones filos\u00f3ficas profundas en las que la herencia hegeliana del marxismo jugaba un gran papel. Apoy\u00e1ndose en las categor\u00edas de <i>mediaci\u00f3n, particularidad <\/i>(campo de determinaciones intermedias entre la singularidad y la universalidad), <i>universal concreto, <\/i>exige una pr\u00e1ctica pol\u00edtica que rechazando las dicotom\u00edas abstractas y los esquemas, se adapte a la complejidad de lo real. Si reconoc\u00eda a Stalin capacidades de t\u00e1ctico, no cesaba de cuestionar el sometimiento de la reflexi\u00f3n te\u00f3rica a las necesidades inmediatas como uno de sus principales errores. La estrategia del movimiento ya no ven\u00eda definida por la toma en consideraci\u00f3n de la totalidad del proceso hist\u00f3rico, con sus tendencias principales y con la multiplicidad de contradicciones espec\u00edficas, sino en funci\u00f3n de exigencias t\u00e1cticas, elevadas al rango de universal perentorio. Como ejemplo, Luk\u00e1cs citaba a menudo la raz\u00f3n te\u00f3rica elaborada por Stalin para justificar el pacto germano-sovi\u00e9tico ( al cual \u00e9l mismo no negaba una cierta legitimidad t\u00e1ctica). La guerra entre Alemania y la coalici\u00f3n anglo-francesa era considerada como una guerra entre pa\u00edses imperialistas, al igual que la Primera Guerra mundial. La consigna deb\u00eda pues ser id\u00e9ntica: \u201ctransformar la guerra imperialista en guerra civil\u201d. Esta posici\u00f3n dogm\u00e1tica y corta de vista tuvo consecuencias desastrosas para el movimiento comunista en los pa\u00edses afectados.<\/p>\n<p>En sus conversaciones con Istvan E\u00f6rsi y Erzsebet V\u00e9zer, Luk\u00e1cs caracterizaba el estalinismo como un \u201chiperracionalismo\u201d. Stalin y sus partidarios, que quer\u00edan encerrar el proceso hist\u00f3rico en un esquema, eliminaban de golpe la multiplicidad de mediaciones. Ignoraban con una suficiencia ciega la desigualdad en el desarrollo de los diferentes complejos sociales y el car\u00e1cter no rectil\u00edneo de la historia, su marcha por definici\u00f3n <i>abierta, <\/i>imprevisible y titubeante, que se acomoda mal con el constre\u00f1imiento y el monolitismo. Durante los quince \u00faltimos a\u00f1os de su vida, Luk\u00e1cs se dedic\u00f3 a que los comunistas tomaran conciencia del peligro que representaban las pesadas secuelas del estalinismo. Tras la invasi\u00f3n de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia, declara en una conversaci\u00f3n con Bernie Taft, comunista australiano, que los dirigentes sovi\u00e9ticos son unos \u201cest\u00fapidos aficionados\u201d, que estaban desacreditando por mucho tiempo \u201cel atractivo del comunismo\u201d, y a\u00f1ad\u00eda sarc\u00e1sticamente que por su acci\u00f3n, Breznev hab\u00eda hecho a Nixon presidente de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Una aseveraci\u00f3n a menudo repetida, quiere que la vinculaci\u00f3n de Luk\u00e1cs con el marxismo y la imbricaci\u00f3n de su existencia en la historia del comunismo internacional impone necesariamente l\u00edmites severos a su cr\u00edtica del estalinismo. Su implicaci\u00f3n ideol\u00f3gica y f\u00edsica le impedir\u00eda apreciar en toda su amplitud la cat\u00e1strofe hist\u00f3rica de las sociedades llamadas de \u201csocialismo real\u201d. Incluso un comentarista que quiere hacer justicia a la actitud antiestalinista del fil\u00f3sofo, retoma a su vez esta tesis. Aun considerando que \u201cLuk\u00e1cs permaneci\u00f3 siempre m\u00e1s comprometido con la verdad que con el poder\u201d, Detlev Claussen encuentra que su cr\u00edtica del estalinismo \u201cminimiz\u00f3 la ausencia objetiva de raz\u00f3n en el socialismo real\u201d. Claussen descubre una tendencia a \u201cracionalizar\u201d la historia del estalinismo, lo que conduce a una cierta \u201cidealizaci\u00f3n de la forma de sociedad\u2026 que est\u00e1 vinculada al nombre de Stalin\u201d.<\/p>\n<p>Temiendo que una actitud m\u00e1s radical pudiera poner en duda su propio pasado, \u00bfatenu\u00f3 Luk\u00e1cs a sabiendas, la cr\u00edtica de las sociedades de tipo estaliniano o neo-estaliniano? O antes al contrario, \u00bfsu conocimiento directo del estalinismo, en las redes del cual \u00e9l mismo hab\u00eda a veces ca\u00eddo y del que otras veces hab\u00eda sido la v\u00edctima, confiri\u00f3 a su cr\u00edtica un ensa\u00f1amiento que no excluye la pertinencia y la lucidez? Intentemos ver un poco m\u00e1s claro ci\u00f1\u00e9ndonos a los hechos.<\/p>\n<p>Tomemos el ejemplo de los procesos de Mosc\u00fa. Persuadido de que la acci\u00f3n de la oposici\u00f3n pon\u00eda en peligro la estabilidad de la sociedad sovi\u00e9tica en un momento en que la amenaza hitleriana se perfilaba en el horizonte, Luk\u00e1cs lejos de desaprobarlos \u2013 y \u00e9l no lo niega- los consider\u00f3 en cierto modo como inevitables. Consciente de que se le puede reprochar su obcecaci\u00f3n, -esas siniestras parodias perjudicaban a la izquierda comunista, sobre eso no hab\u00eda duda para \u00e9l- exig\u00eda que se contextualizara en la \u00e9poca para juzgar su actitud. Ante las campa\u00f1as dirigidas por los nazis contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, \u00e9l pensaba a la manera de otros emigrados refugiados en Mosc\u00fa, que no se deb\u00eda emprender nada que pudiera debilitar el poder establecido, el \u00fanico a sus ojos capaz de cerrar el paso a Hitler. Es una actitud que por muy injustificada que sea, es pensable. Basta con recordar que esp\u00edritus tan diferentes como Maurice Merleau-Ponty, Klaus Mann o Isaac Deutscher, cada uno a su manera, apelaron a la situaci\u00f3n internacional del momento para explicar, si no aprobar, la voluntad de Stalin de reprimir la oposici\u00f3n interna.<\/p>\n<p>Por analog\u00eda con el proceso de Danton y su grupo, Luk\u00e1cs pensaba que la amenaza a las conquistas de la revoluci\u00f3n funcionaba como un argumento plausible para disculpar las peores violaciones del derecho: \u201cYo consideraba esos procesos como abominaciones \u2013dec\u00eda a sus interlocutores, Istvan Eorsi y Erzsebet Vezer en 1971- pero me consolaba dici\u00e9ndome que est\u00e1bamos del lado de Robespierre, cuando as\u00ed mismo el proceso de Danton, en el \u00e1mbito de la legalidad, no hab\u00eda sido mejor que el de Bujarin. Mi otro consuelo, y \u00e9ste era un factor decisivo, consist\u00eda en decirme que el problema esencial de la \u00e9poca era derrotar a Hitler. Y no se pod\u00eda esperar esa liquidaci\u00f3n de Occidente, sino solamente de los sovi\u00e9ticos (en ocasiones posteriores, Luk\u00e1cs evocar\u00eda en ese contexto la actitud de Chamberlain y Daladier en Munich, a fin de justificar a posteriori su diagn\u00f3stico de 1936-37). Y no exist\u00eda m\u00e1s potencia antihitleriana que Stalin.\u201d<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n reciente de ciertos documentos como el estenograma de una reuni\u00f3n de escritores antifascistas alemanes miembros del partido, que tuvo lugar en Mosc\u00fa entre el 4 y el 9 de septiembre de 1936, algunas semanas despu\u00e9s del fin del proceso de Zinoviev y Kamenev, muestra que Luk\u00e1cs se pleg\u00f3, al igual que los dem\u00e1s, al ritual estaliniano de las grandes confesiones ideol\u00f3gicas a continuaci\u00f3n de las acciones represivas del r\u00e9gimen. Su intervenci\u00f3n est\u00e1 puntuada por llamamientos a la vigilancia revolucionaria (\u201cvigilancia complicada\u201d pues los enemigos no osaban presentarse a cara descubierta) y a la \u201cliquidaci\u00f3n de los da\u00f1inos\u201d (expresi\u00f3n desgraciada), lo que muestra que en el clima de miedo que reinaba tras el veredicto, sab\u00eda comportarse como un estalinista ortodoxo. \u00bfLo era en realidad? Si se encuentran en su discurso ajustes de cuentas con adversarios literarios, prolongando, seg\u00fan \u00e9l, la l\u00ednea sectaria de la RAPP, si no olvida estigmatizar a Zinoviev (hay que recordar que lo detestaba desde la \u00e9poca en que \u00e9ste, Secretario General de la Internacional Comunista, proteg\u00eda a Bela Kun, su antiguo adversario), expresa tambi\u00e9n la preocupaci\u00f3n sincera de coherencia ideol\u00f3gica en la l\u00ednea antifascista del Frente Popular.<a href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a><\/p>\n<p>Otra decisi\u00f3n de Stalin que no fue desaprobada por Luk\u00e1cs es el pacto germano-sovi\u00e9tico. Lo hab\u00eda considerado en la \u00e9poca como una acci\u00f3n h\u00e1bil, destinada a obligar a las potencias occidentales, contemporizadoras, a hacer frente com\u00fan con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica contra el nazismo. La manera en que se desarrollaron despu\u00e9s los acontecimientos, habr\u00eda hecho justicia, afirmaba Luk\u00e1cs, a esa acci\u00f3n de Stalin, aunque, as\u00ed lo vemos nosotros, no solamente no hab\u00eda avalado su justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica, sino que lo hab\u00eda considerado como un ejemplo tipo de manipulaci\u00f3n de la historia con fines puramente t\u00e1cticos.<\/p>\n<p>A pesar de una existencia dif\u00edcil en el interior del movimiento comunista, -ataques en la prensa, prisi\u00f3n, deportaci\u00f3n y \u201caffaires Lukacs\u201d-, el fil\u00f3sofo s\u00f3lo puso abiertamente en cuesti\u00f3n el estalinismo a partir del verano de 1956, algunos meses despu\u00e9s del XX Congreso del PCUS. Es un hecho. En septiembre de 1946 defend\u00eda todav\u00eda en los Encuentros Internacionales de Ginebra, \u201cel esp\u00edritu de 1941\u201d, en otras palabras la alianza de las fuerzas democr\u00e1ticas \u2013de la Gran Breta\u00f1a, de los Estados Unidos y de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica- contra el fascismo. Esta actitud se situaba en consecuencia l\u00f3gica con su credo democr\u00e1tico, antisectario, que exist\u00eda en germen en las Tesis Blum de 1928. Pero el desencadenamiento de la guerra fr\u00eda que enterrar\u00eda r\u00e1pidamente el esp\u00edritu de 1941, iba a empujar tambi\u00e9n a Luk\u00e1cs en las redes del manique\u00edsmo estaliniano, al que aportar\u00e1 su granito de arena. El postfacio a <i>La Destrucci\u00f3n de la Raz\u00f3n <\/i>escrito en 1953 es un ejemplo. Luk\u00e1cs defiende en el mejor estilo de la guerra fr\u00eda, la pol\u00edtica de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (comprendida la guerra de Corea o el \u201caffaire Lyssenko\u201d), denuncia la ideolog\u00eda proamericana y celebra el gran movimiento por la paz.<a href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\">12<\/a> Se sabe sin embargo, si se creen sus testimonios ulteriores, que el gusano estaba en la fruta. \u201cEl affaire Lukacs\u201d de 1949-50, las presiones y las vejaciones de que era objeto ( se le quer\u00eda obligar entre otras cosas a una segunda autocr\u00edtica), y en particular el proceso de Laszlo Rajk iban a preparar el terreno para una radicalizaci\u00f3n que estallar\u00e1 a plena luz con sus primeras intervenciones en el c\u00edrculo Pet\u00f6fi en el verano de 1956.<\/p>\n<p>A partir de 1956 y a pesar de las amenazas que se ciernen sobre \u00e9l y las vejaciones sufridas, Luk\u00e1cs multiplica los textos consagrados al an\u00e1lisis del estalinismo. Estos textos son concernientes tanto a la pr\u00e1ctica como a la <i>Weltanschauung <\/i>estaliniana. Se obstina, como hemos visto, en desvelar los fundamentos ideol\u00f3gicos de los actos de Stalin. Puede parecer irrisorio. Millones de seres humanos perecieron, v\u00edctimas del peque\u00f1o padre de los pueblos. \u00bfNos interesa de verdad conocer \u201cla filosof\u00eda\u201d del verdugo? Otra cosa ser\u00eda ignorar la formidable potencia del aparato ideol\u00f3gico puesto en funcionamiento por Stalin. S\u00f3lo los que han vivido en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica o en los pa\u00edses del Este, conocen la presi\u00f3n moral a la que cada ciudadano era sometido cotidianamente hasta en las acciones m\u00e1s inocentes. La represi\u00f3n f\u00edsica iba a la par con la represi\u00f3n del pensamiento. Stalin cre\u00f3 realmente un \u201chombre nuevo\u201d que le sobrevivi\u00f3. La misi\u00f3n de un fil\u00f3sofo era acometer la forma mentis del estalinismo, y sobre todo la misi\u00f3n de un fil\u00f3sofo que a pesar de su inteligencia, de su erudici\u00f3n y de su fe sincera en la causa del socialismo, no pudo escapar totalmente a la empresa de esta formidable perversi\u00f3n del pensamiento marxista y del pensamiento en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Por otro parte, no se puede dejar de reconocer a Luk\u00e1cs una lucidez premonitoria en lo que concierne al socialismo \u201creal\u201d. En su obra <i>Socialismo y democratizaci\u00f3n <\/i>redactada en los meses que siguen al aplastamiento de la primavera de Praga, denuncia el car\u00e1cter artificial y el irrealismo innato de las sociedades levantadas en los pa\u00edses del Este. Las disfunciones, los absurdos de la planificaci\u00f3n autoritaria, las distorsiones entre los diferentes sectores de la vida social, la apat\u00eda y la pasividad a la que son reducidas amplias capas de la poblaci\u00f3n, la manipulaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica, nada qued\u00f3 silenciado. Del mismo tenor, pero en el campo de la cr\u00edtica literaria, Luk\u00e1cs consagr\u00f3 dos estudios a Solzhenitsin, el primero en 1964, el segundo en 1969. Ser\u00e1n reunidos en 1970 en un peque\u00f1o libro. As\u00ed se convirti\u00f3 en el primer cr\u00edtico contempor\u00e1neo en subrayar el valor hist\u00f3rico y universal del rechazo al estalinismo llevado a la expresi\u00f3n literaria por el gran novelista.<\/p>\n<p>El muro de Berl\u00edn no enterr\u00f3 bajo los escombros la obra de Luk\u00e1cs. Vasta empresa de renovaci\u00f3n del marxismo, en gran parte sobre la base de una experiencia social y pol\u00edtica que se reclama del autor de El Capital, esta obra, incontestablemente marcada por las convulsiones del movimiento comunista, es una construcci\u00f3n te\u00f3rica demasiado s\u00f3lida para ser despachada con f\u00f3rmulas pol\u00e9micas y juicios apresurados, se compartan o no sus conclusiones filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p>La \u00faltima gran obra de Lukacs <i>Zur Ontologie des gesellschaftlichen Seins <\/i> se inspira en la convicci\u00f3n de que una regeneraci\u00f3n de la praxis socialista pasa inevitablemente por la ruptura con el marxismo esclerosado, que hab\u00eda avalado por su \u201cnecesitarismo\u201d y su \u201ceconomicismo\u201d, tanto el oportunismo de la socialdemocracia antes de la Primera Guerra mundial, como en otro plano, el estalinismo. Luk\u00e1cs propone restituir a la pol\u00edtica, al derecho, a la moralidad, a la \u00e9tica, el lugar que les corresponde en la topograf\u00eda de la sociedad, demostrando que la densidad y la complejidad del tejido social excluyen toda codificaci\u00f3n a partir de normas abstractas. Gigantesca empresa hist\u00f3rica de reglamentaci\u00f3n autoritaria de la vida social, el estalinismo no es una encarnaci\u00f3n del marxismo, sino su perversi\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Proyectando coronar su reflexi\u00f3n sobre la sociedad con una <i>\u00c9tica <\/i>que se qued\u00f3 desgraciadamente en forma de fichas preparatorias, volv\u00eda sobre el estalinismo como tentativa de abolir por la fuerza los criterios morales y \u00e9ticos sometiendo la vida social a una condici\u00f3n jur\u00eddica impuesta desde arriba. Recordaba en ese contexto la visi\u00f3n premonitoria de Hegel. Criticando el car\u00e1cter abstracto de la moral kantiana, el gran fil\u00f3sofo llamaba la atenci\u00f3n sobre la imposibilidad de deducir la acci\u00f3n moral a partir de criterios puramente l\u00f3gicos ( el ejemplo kantiano del <i>d\u00e9p\u00f4t, <\/i>analizado en el ensayo sobre derecho natural). Luk\u00e1cs se apoyaba sobre la famosa demostraci\u00f3n hegeliana para reaccionar contra toda tentativa de homogeneizar artificialmente un tejido por definici\u00f3n heterog\u00e9neo y de sacrificar lo concreto sociohist\u00f3rico a esquemas fabricados para la comprensi\u00f3n abstracta. La ontolog\u00eda de la vida social en la visi\u00f3n de Luk\u00e1cs, se traduce <i>in politicis <\/i>por una mezcla de inflexibilidad y de agilidad. Si la densidad de la historia, sus contradicciones y sus giros, exigen una gran flexibilidad en la elaboraci\u00f3n de la t\u00e1ctica y de la estrategia pol\u00edticas para poder tomar en cuenta toda la multiplicidad de mediaciones, el horizonte permanente de la acci\u00f3n no puede ser otro que la libre autodeterminaci\u00f3n de los individuos<i>, telos<\/i> \u00faltimo de la vida social.<\/p>\n<p>En el concepto de <i>Gattungsmassigkeir fur sich (la especificidad del g\u00e9nero humano para s\u00ed), <\/i>Luk\u00e1cs hac\u00eda converger todas esas aspiraciones hacia la plena autonom\u00eda del individuo y hacia el florecimiento de la personalidad, subrayando que nada se puede hacer sin tener en cuenta la <i>especificidad del g\u00e9nero humano en s\u00ed, <\/i>es decir del estado actual de la condici\u00f3n humana. Realizar el dif\u00edcil equilibrio entre la heteronom\u00eda y la autonom\u00eda del sujeto, permaneci\u00f3 hasta el fin como la obsesi\u00f3n y la idea-fuerza de su pensamiento. Un antiutopismo de partida no le imped\u00eda creer en la emancipaci\u00f3n del g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Nicolas TERTULIAN<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Citamos a partir de Walter Janka la conclusi\u00f3n de la requisitoria pronunciada por el procurador; de hecho un texto preparado de antemano, de unas quince p\u00e1ginas, dirigido contra Luk\u00e1cs, al que consideraba \u201cel padre espiritual de la contrarrevoluci\u00f3n h\u00fangara\u201d: \u201cY Luk\u00e1cs, ese traidor que siempre ha sido, enmascarado, un agente del imperialismo en las filas del movimiento obrero internacional, ese traidor y enemigo del primer Estado alem\u00e1n de obreros y campesinos, sentado aqu\u00ed en el banco de los acusados, el mencionado Janka \u2013que como Luk\u00e1cs, se camuflaba de comunista- quer\u00eda hacerlo venir a Berl\u00edn y hacer de \u00e9l el inspirador espiritual de la contrarrevoluci\u00f3n en la RDA.\u201d Anna Seghers que hab\u00eda tenido la idea de hacer salir a su amigo Luk\u00e1cs de Hungr\u00eda, y anim\u00f3 a Becher y Janka a poner en pr\u00e1ctica el proyecto, se encontraba en la sala en el momento de la requisitoria, entre el p\u00fablico. Habr\u00eda escuchado cabizbaja, sin elevar la m\u00e1s m\u00ednima protesta.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> La declaraci\u00f3n de Luk\u00e1cs es citada por Tibor Meray en su libro \u201cBudapest (23 de octubre de 1956)\u201d: El comunismo est\u00e1 puesto en entredicho en Hungr\u00eda. Se agrupar\u00e1n, bien es cierto, alrededor del Partido, c\u00edrculos intelectuales progresistas, escritores, algunos j\u00f3venes. La clase obrera seguir\u00e1 m\u00e1s bien a los socialdem\u00f3cratas. En las elecciones libres, los comunistas obtendr\u00edan el 5, como m\u00e1ximo el 10% de los votos. No ser\u00e1n partido de gobierno y pasar\u00e1n a la oposici\u00f3n\u2026pero el Partido existir\u00e1, salvar\u00e1 su idea, se convertir\u00e1 en un centro intelectual, y de aqu\u00ed a algunos a\u00f1os \u00bfqui\u00e9n sabe?<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Alain Brossat, <i>Brecht et Luk\u00e1cs, staliniens en situation, L\u2019Homme et la soci\u00e9t\u00e9, n\u00b0 87, 1988, 1, p. 100. <\/i> El autor del art\u00edculo construye a veces escenarios fantasiosos para justificar su tesis sobre la sanci\u00f3n aportada por Luk\u00e1cs al estalinismo. Afirma por ejemplo que Luk\u00e1cs habr\u00eda sido arrestado por el NKVD \u201cen la \u00e9poca del idilio entre Stalin y Hitler\u201d a causa de su actitud a favor del Frente popular antifascista. Brossat se equivoca de fecha; Luk\u00e1cs fue arrestado en Mosc\u00fa por la polic\u00eda secreta de Stalin el 29 de junio de 1941, una semana despu\u00e9s de la invasi\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica por tropas alemanas. Fue acusado de ser un agente de la polic\u00eda pol\u00edtica Horthysta, a la vez que un trotskysta. El oficial del NKVD encargado del interrogatorio, para el cual \u201cizquierdismo\u201d y \u201ctrotskysmo\u201d eran sin\u00f3nimos, pensaba que la cr\u00edtica dirigida por Lenin en 1920 a Luk\u00e1cs era la prueba de su trotskysmo precoz\u2026En efecto, Lenin le hab\u00eda reprochado su actitud izquierdista concerniente a la cuesti\u00f3n de la participaci\u00f3n de los comunistas en los parlamentos. Georg Luk\u00e1cs, <i>Pens\u00e9e v\u00e9cue. M\u00e9moires parl\u00e9es, 1986, L\u2019Arche, p.137.<\/i><\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> El escritor ingl\u00e9s John Berger se mostr\u00f3 particularmente sensible a los an\u00e1lisis lukacsianos consagrados a los diferentes niveles de la espontaneidad y particularmente al \u201cpunto de Arqu\u00edmedes\u201d de las grandes obras (as\u00ed es como Luk\u00e1cs llamaba al foco irradiante de car\u00e1cter ut\u00f3pico) y a la oposici\u00f3n tajante entre naturalismo y realismo. Cf. La carta del 6 de abril de 1965 de Berger a Luk\u00e1cs, en los Archivos-Luk\u00e1cs.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Harold Rosenberg, Georg Luk\u00e1cs et la troisi\u00e9me dimension. Les Temps Modernes, novembre 1964, p. 918.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Cf. El cap\u00edtulo titulado \u201cLa victoria de Stalin sobre sus rivales\u201d en Socialismo y democratizaci\u00f3n. 1989 Messidor\/Editions sociales pp- 69-80<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Arpad Kadarkay, Georg Luk\u00e1cs. Life, Thought and Politics. 1991, Cambridge, Massachussets et Oxford, Basil Blackwell, p. 313. Para los an\u00e1lisis lukacsianos de la obra de Shakespeare hay que referirse a <i>Der historische Roman, Werke, Band 6, Probleme desR ealismus 111. pp. 184-188, y en Die Eigenart des Asthetischen, vol. <\/i><i>I&#8230; La continuidad entre los an\u00e1lisis del Roman historique y los de la Est\u00e9tica es evidente. Comparando las obras de madurez de Shakespeare con las producciones corrientes del teatro isabelino, Luk\u00e1cs muestra tambi\u00e9n su enraizamiento en los conflictos socio-hist\u00f3ricos de la \u00e9poca como su trascendencia, su elevaci\u00f3n a la universalidad humana.<\/i><\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Durante su conferencia dada en los Encuentros Internacionales de Gen\u00e8ve en 1946, Luk\u00e1cs hab\u00eda indicado sin ambig\u00fcedad el da\u00f1o causado al combate antifascista por el falso dilema: fascismo o bolchevismo. Las cr\u00edticas de izquierda a \u201cLa destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d (de Isaac Deutscher a Bela Fogarasi) incluso reprocharon al libro el hecho de haber puesto en el centro de los an\u00e1lisis el conflicto entre racionalismo e irracionalismo, (y no entre materialismo e idealismo, dec\u00eda Fogarasi) y de hacer as\u00ed concesiones indebidas al racionalismo burgu\u00e9s y a su respetabilidad ( I. Deutscher). No pasaron por alto el se\u00f1alar la conexi\u00f3n entre el combate por el racionalismo y por la democracia en Luk\u00e1cs y el deplorar la ocultaci\u00f3n del punto de vista de \u201cclase contra clase\u201d. (Isaac Deutscher, Luk\u00e1cs cr\u00edtico de Thomas Mann, en Les Temps Modernes, juin 1966, y Bela Fogarasi, Der revisionistische Charakter einiger philosophischen Konzeptionen von Georg Luk\u00e1cs.)<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Hemos expuesto m\u00e1s extensamente nuestro punto de vista a prop\u00f3sito de este libro en el texto \u201cLa Destruction de la raison trente ans apr\u00e8s\u201d publicado en R\u00e9ification et utopie. Ernst Bloch et Georg Luk\u00e1cs un si\u00e8cle apr\u00e8s. Actes du colloque Goethe Institut, Paris, 1985.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Agradeci\u00e9ndole el 10 de octubre de 1955 el env\u00edo de la novela, Luk\u00e1cs recordaba a su interlocutora las interesantes conversaciones que hab\u00eda tenido con ella y Sartre en Helsinki. Nueve a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 22 de septiembre de 1964, Luk\u00e1cs iba a escribir a Sartre para agradecerle la publicaci\u00f3n en <i>Les Temps Modernes<\/i> de uno de sus ensayos. Le propon\u00eda tambi\u00e9n un texto sobre Solshenitzin, pues apreciaba el apoyo que la revista le daba al escritor ruso. Copias de estas cartas se encentran en los archivos Luk\u00e1cs de Budapest.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Victor Serge que se encontr\u00f3 con Luk\u00e1cs en Mosc\u00fa en los a\u00f1os 30, escribi\u00f3 en sus <b>Memorias de un revolucionario <\/b>que el fil\u00f3sofo le dio la impresi\u00f3n de alguien que viv\u00eda valientemente en el miedo.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> La violencia de ese texto no puede ser comprendida fuera del contexto de la \u00e9poca. El McCarthysmo intelectual que hac\u00eda estragos en Estados Unidos, la radicalizaci\u00f3n anticomunista de cierta \u00e9lite de la inteligencia europea, de Camus a Mauriac y de Jaspers a Denis de Rougemont, empujaron a Luk\u00e1cs a endurecer sim\u00e9tricamente su posici\u00f3n. Particularmente sensible a la identificaci\u00f3n sumaria de las realidades del mundo sovi\u00e9tico y de las pr\u00e1cticas estalinistas con el \u201ctotalitarismo marxista\u201d, esto es al cuestionamiento a trav\u00e9s del estalinismo del pensamiento comunista en general, \u00e9l reaccionaba coloc\u00e1ndose sin reservas tras la bandera de su campo, como muestran sus cr\u00edticas y ataques a todos los niveles contra los ide\u00f3logos del mundo occidental, de James Burnham y Arthur Koestler a Raymond Aron, y de Malraux a Silote. Las simplificaciones y los excesos de lenguaje de este postfacio, datado en enero de 1953, rinden testimonio del clima de guerra fr\u00eda de la \u00e9poca. S\u00f3lo entre los intelectuales occidentales, gentes como Kart Barth o Jean Paul Sartre le inspiraban simpat\u00eda. La respuesta de \u00e9ste \u00faltimo a Camus en la pol\u00e9mica sobre \u201c<i>L\u2019homme revolt\u00e9\u201d<\/i> ten\u00eda para Luk\u00e1cs un valor ejemplar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Art&iacute;culo publicado en la revista &ldquo;Les Temps Modernes&rdquo; bajo el t&iacute;tulo de  &ldquo;Georg Lukacs y el estalinismo&rdquo; y firmado por Nicolas Tertulian.<\/P><P> <\/P><P>Pocos son hoy en d&iacute;a los que evocando la lucha de los intelectuales contra los reg&iacute;menes totalitarios del Este, hagan referencia a alguna otra forma de oposici&oacute;n que no sea la de los disidentes. El m&eacute;rito de estos hombres de gran coraje, que de Andrei Sajarov a Vaclav Havel y de Leszek Kolakowski a Alexandre Solshenitsin, han adquirido una leg&iacute;tima audiencia, no debe sin embargo, hacer olvidar  por un reflejo anticomunista, comprensible pero no obstante simplificador, el hecho de que la contestaci&oacute;n comenz&oacute; en el interior mismo del sistema, y que intelectuales marxistas como Bertold Brecht, Ernst Bloch o Georg Lukacs  han denunciado con vigor las pr&aacute;cticas stalinianas y el &ldquo;socialismo de cuartel&rdquo;. El contenido y la finalidad de sus cr&iacute;ticas eran evidentemente diferentes de las de los disidentes: deseaban la reforma radical de esas sociedades, su reconstrucci&oacute;n sobre bases aut&eacute;nticamente socialistas y no la restauraci&oacute;n del capitalismo.<\/P><P>En 1958, Ernst Bloch le confiaba amargamente a su amigo Joachim Schumacher, que &eacute;l mismo y sus disc&iacute;pulos hab&iacute;an sido objeto de una represi&oacute;n brutal en la RDA. En su carta, remitida por prudencia desde Austria, le explicaba a su interlocutor que su cr&iacute;tica contra la &ldquo;Satrapen-Misswirtschaft&rdquo; (desastrosa econom&iacute;a de s&aacute;trapa) hab&iacute;a sido tolerada durante un cierto tiempo y bien que mal aceptada, pero desde la aparici&oacute;n del movimiento contestatario h&uacute;ngaro, -el c&iacute;rculo Pet&ouml;fi comienza a reunirse en 1956-, la situaci&oacute;n cambi&oacute; completamente.  Vejaciones y prohibiciones se sucedieron. Prohibici&oacute;n de ense&ntilde;ar, prohibici&oacute;n de publicar el tercer volumen del libro &ldquo;Principio Esperanza&rdquo;. Bloch describ&iacute;a la situaci&oacute;n con una f&oacute;rmula lapidaria: &lt;Man brauchte einen deutschen Luk&aacute;cs&hellip;&gt; (sin traducci&oacute;n en el art&iacute;culo).   <\/P><P>Se ten&iacute;a necesidad de un Luk&aacute;cs alem&aacute;n en la RDA de Walter Ulbricht, quien tem&iacute;a la posibilidad de que el esp&iacute;ritu del c&iacute;rculo Pet&ouml;fi, del cual Luk&aacute;cs hab&iacute;a sido uno de los animadores, pudiese propagarse. Y en la buena tradici&oacute;n staliniana, hab&iacute;a promovido un sonado proceso, destinado a prevenir cualquier veleidad que pusiera en cuesti&oacute;n los m&eacute;todos del poder establecido. Los principales inculpados de este proceso hab&iacute;an sido Wolfgang Harich y Walter Janka.<\/P><P>Gracias a las obras publicadas esos &uacute;ltimos a&ntilde;os por Walter Janka, viejo comunista, viejo combatiente de la guerra civil espa&ntilde;ola y, en el momento de su arresto en 1956, director de la gran editorial de Berl&iacute;n, Aufbau-Verlag, podemos hacernos una idea m&aacute;s clara de las repercusiones que el papel jugado por Lukacs en el levantamiento h&uacute;ngaro, tuvieron sobre el establishment alem&aacute;n oriental.<\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[1001],"class_list":["post-822","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate","tag-georg-lukacs"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/822","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=822"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/822\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=822"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=822"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=822"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}