{"id":8325,"date":"2020-10-05T05:00:46","date_gmt":"2020-10-05T04:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8325"},"modified":"2020-10-04T02:23:26","modified_gmt":"2020-10-04T01:23:26","slug":"el-novelista-perplejo-rafael-chirbes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8325","title":{"rendered":"El novelista perplejo: Rafael Chirbes"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 120px;\"><em>\u00abLeer: un interminable y mon\u00f3tono desfile de hormigas negras pasa ante nuestros ojos durante horas y horas, palabras, frases, p\u00e1rrafos, silencios, uniformidad, frente al estallido de lo que se llama lo audiovisual.\u00bb<br \/>\n<\/em><em>\u00abUn arte, un g\u00e9nero se agotan cuando no pueden romper el espacio en el que se instalan sus contempor\u00e1neos.\u00bb<br \/>\n<\/em><em>\u00ab\u2026y quedarse al lado, sin poner el foco en la esencia de los hechos, sino en sus aleda\u00f1os, tal vez con la sabidur\u00eda de quien ya da por supuesto que la b\u00fasqueda del centro es la b\u00fasqueda de la nada.\u00bb<br \/>\n<\/em>Rafael Chirbes<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\"><em>\u00abAs\u00ed que el estilo no es simplemente una invenci\u00f3n del escritor, sino sencillamente la expresi\u00f3n de una idea central.\u00bb<br \/>\n<\/em>John Houston<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/el-novelista-perplejo.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-8327\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/el-novelista-perplejo.jpeg\" alt=\"\" width=\"183\" height=\"287\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/el-novelista-perplejo.jpeg 397w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/el-novelista-perplejo-191x300.jpeg 191w\" sizes=\"auto, (max-width: 183px) 100vw, 183px\" \/><\/a>Para m\u00ed, Rafael Chirbes, adem\u00e1s de magn\u00edfico escritor, que no es poca cosa, es tambi\u00e9n gu\u00eda de lecturas. Y este libro, <em>El novelista Perplejo<\/em> (2002), encarna, adem\u00e1s de la defensa encarnizada de la literatura, mejor, de un tipo de narrativa, que tampoco es moco de pavo, una valiosa gu\u00eda para todos aquellos a quienes como yo mismo nos cuesta movernos en el panorama literario porque, adem\u00e1s de nuestras debilidades, las m\u00edas, el mercado, las novedades incesantes, los focos y la publicidad dificultan el abrirse paso en la selva de las letras. Sirve adem\u00e1s, a los que ya vamos sobrados de edad y por tanto faltos de tiempo, para realizar eso tan necesario que es escoger, seleccionar, buscar lo fundamental, dedicarse a leer lo verdaderamente importante. A\u00f1\u00e1dase como colof\u00f3n o principio, como se quiera, que Chirbes era hombre culto, de abundantes lecturas muy bien aprovechadas, conocedor en profundidad de la literatura espa\u00f1ola y de la de m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Ese <em>Novelista Perplejo<\/em> -se nos dice nada m\u00e1s comenzar el libro- \u00ab<em>recoge media docena de charlas pronunciadas a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os y unos cuantos escritos sobre autores y libros aparecidos en algunos casos en forma de pr\u00f3logos y en otros como colaboraciones en diversos medios<\/em>\u00bb. Entre esos autores que se nos anuncian el que est\u00e1 presente con m\u00e1s fuerza es Max Aub, a su <em>Vida y obra de Luis \u00c1lvarez Petre\u00f1a<\/em> se le dedica <em>El H\u00e9roe Inestable<\/em> y el libro concluye con <em>El Yo Culpable<\/em>, dedicado al genial valenciano de adopci\u00f3n y a la defensa de una tradici\u00f3n literaria que tiene en <em>Celestina<\/em>, <em>Quijote<\/em>, Gald\u00f3s, entre muchos otros, piedras fundamentales. Pero tambi\u00e9n podemos leer el pr\u00f3logo que Chirbes escribi\u00f3 para el libro de Boris Pilniack, <em>El a\u00f1o desnudo<\/em> o el muy interesante <em>Material de Derribo<\/em> dedicado a uno de sus grandes maestros, el Juan Mars\u00e9 de <em>Si te dicen que ca\u00ed<\/em>.<\/p>\n<p>Tiene este libro la virtud de poner su punto de mira en autores que yacen en el olvido, el mismo Pilniack que hemos citado o la trilog\u00eda sobre la guerra civil de Juan Eduardo Z\u00fa\u00f1iga muerto hace pocos meses acompa\u00f1ado del mismo silencio que al parecer acompa\u00f1\u00f3 a su vida: <em>Largo noviembre de Madrid<\/em>, <em>La tierra ser\u00e1 un para\u00edso<\/em> y <em>Capital de la gloria<\/em>.<\/p>\n<p>Se lee con ternura y emoci\u00f3n su encuentro con alumnos de un instituto en Zafra un 14 de abril para hablarles de lengua, de escritura, de lectura y de memoria, j\u00f3venes a los que dec\u00eda cosas como \u00e9sta: \u00ab<em>En un d\u00eda como hoy, y en un momento as\u00ed, quisiera recordar lo que Antonio Machado les dec\u00eda a los j\u00f3venes republicanos: que hiciesen pol\u00edtica, porque, si no, otros la har\u00edan por ellos. Al fin y al cabo, la literatura es una parcela m\u00e1s de eso que llamamos el bien com\u00fan y que est\u00e1 formado por cosas tan evanescentes como las palabras, la m\u00fasica o las ideas, y de otras s\u00f3lidas, como la naturaleza o los cultivos; la arquitectura, las industrias, todo cuanto compone la riqueza pasada y actual de un pueblo y que debe defenderse parcela a parcela y en su conjunto.<\/em>\u00bb<\/p>\n<p>Impregna el libro, como ya hemos dicho, la defensa pr\u00e1ctica (esa fue la tarea a la que dedic\u00f3 su vida) y te\u00f3rica de una forma determinada de narrar, de una tradici\u00f3n narrativa, de una literatura que no quede encerrada en ella misma, que no aborrezca del contacto con el exterior como si esas relaciones entre literatura y sociedad fuesen il\u00edcitas o formasen parte de un pasado que ya es tan s\u00f3lo eso, pasado. En el magnifico texto <em>La Resurrecci\u00f3n de la Carne<\/em> dedicado al pintor Francis Bacon y a su <em>Retrato de George Dyer,<\/em> Chirbes ahonda en esta misma cuesti\u00f3n citando unas palabras del pintor, no s\u00e9 si exageradas, \u00ab<em>El arte abstracto es la libre fantas\u00eda de nada. Nada surge de la nada. Se necesitan im\u00e1genes concretas para despertar los sentimientos m\u00e1s profundos [\u2026] El virus de la decoraci\u00f3n lo est\u00e1 contaminando todo<\/em>\u00bb. Creo que queda claro el lugar desde el que combate nuestro perplejo autor, y no es de extra\u00f1ar que en esa misma trinchera se encuentre en el combate codo a codo con Gald\u00f3s, Max Aub, Z\u00fa\u00f1iga, Mars\u00e9 y muchos otros m\u00e1s.<\/p>\n<p>Apostilla as\u00ed el tema: \u00ab<em>Por decirlo claramente, si lo de dentro de los libros no tuviera que ver con lo de fuera, o apenas tuviera que ver con lo de fuera, la literatura me parecer\u00eda un soberbio aburrimiento<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Como buen desconocedor de la obra de Chirbes entr\u00e9 en ella seguramente por la puerta que no tocaba, por <em>Paris-Austerlitz<\/em>, un texto escrito ya en 1996, al parecer reelaborado en varias ocasiones y finalizado en mayo del 2015 pocos meses antes de su muerte. Me interes\u00f3 aunque no me conmovi\u00f3 la asfixiante historia de alcohol y deseo entre un hombre maduro, el obrero Michel y un joven pintor espa\u00f1ol. Hab\u00eda mucha verdad, mucha humanidad y compasi\u00f3n en esa historia tambi\u00e9n de abandono y muerte.<\/p>\n<p>El segundo encuentro tuvo lugar en <em>Mimoun<\/em> (1988), a pocos quil\u00f3metros de Fez, ese peque\u00f1o pueblo que habita Manuel, un profesor sumido en un mundo oscuro de prostituci\u00f3n, homosexualidad, intriga y muerte del que acabar\u00e1 escapando por piernas. Me pareci\u00f3 un texto superior a <em>Paris-Austerlitz<\/em>, quiz\u00e1s dubitativo en algunos momentos pero m\u00e1s potente, en los dos casos se nos sumerg\u00eda en un universo asfixiante que era necesario y doloroso abandonar.<\/p>\n<p>Pocos meses despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de <em>Mimoun<\/em>, Carmen Mart\u00edn Gaite, en abril de 1989, saludaba la emergencia de un nuevo narrador en el panorama de la literatura espa\u00f1ola, \u00ab<em>es emocionante siempre -dec\u00eda- saludar a un nuevo narrador. Rafael Chirbes ha logrado en esta novela, no muy extensa, inventar una nueva voz y un mundo empapado de subjetividad, presidido por la emocionada percepci\u00f3n del paisaje, que el narrador contempla durante horas mientras el olor a tierra quemada invade el interior de la casa<\/em>\u00bb. <em>Mimoun<\/em>, a\u00f1ad\u00eda, \u00abe<em>s una novela de acidia, de empantanamiento, que puede emparentarse con la l\u00ednea seguida por Carmen Laforet en <\/em>Nada<em>\u2026<\/em>\u00bb Empantanamiento, s\u00ed, marchar con dolor y desgarro antes que la amenaza acabe engull\u00e9ndonos como tantas veces sucede a lo largo de nuestras vidas.<\/p>\n<p>Y entonces me encontr\u00e9 con <em>Crematorio<\/em> (2007) y como dice el viejo estribillo cubano, \u00ab<em>lleg\u00f3 el Comandante y mand\u00f3 parar<\/em>\u00bb. De la primera a la \u00faltima de las 400 p\u00e1ginas casi sin espacios en blanco y con cambio constante de narrador conforman una novela de aquellas que te conmueve en profundidad, ahora s\u00ed, que te transforma, te agarra por el cuello y no afloja hasta que con las \u00faltima letras te arroja al suelo en forma nada agradable.<\/p>\n<p>Valdr\u00eda la pena que el lector entrara en este universo tan s\u00f3lo para conocer a Rub\u00e9n Mateu, ese arquitecto, mejor, constructor-destructor de una buena parcela de la costa valenciana; hombre riqu\u00edsimo, cult\u00edsimo, amante y gourmet por igual de la m\u00fasica cl\u00e1sica y de las langostas, capaz de conducir centenares de quil\u00f3metros para contemplar aquella pintura \u00fanica y olvidada en aquella iglesia abierta s\u00f3lo para viajeros muy cultos. Ese hombre capaz de negociar con la droga, trabajar con la mafia rusa, sobornar a pol\u00edticos y destrozar impunemente paisajes, naranjos, olivos y tradiciones. Con clara consciencia de lo que ha hecho, de lo que ha llegado a ser y de lo que le queda por disfrutar, ese sesent\u00f3n casado en segundas con una mujer mucho m\u00e1s joven que \u00e9l, guap\u00edsima, nos dice a la cara que \u00ab<em>no es que me crea lo de una segunda juventud, pero s\u00ed que creo que a\u00fan no he agotado las posibilidades de ser discretamente feliz, de sentir que la v\u00e1lvula del coraz\u00f3n todav\u00eda es capaz de bombear sangre aunque sea con ayuda de un marcapasos<\/em>\u00bb. Pero hay m\u00e1s, mucho m\u00e1s en esta novela, quiz\u00e1s aquello que -lo hemos le\u00eddo en Chirbes- Hannah Arendt dec\u00eda de Hermann Broch, el autor de <em>La Muerte de Virgilio<\/em>, en el pr\u00f3logo a sus textos sobre poes\u00eda y literatura, \u00ab<em>Broch pensaba que la aut\u00e9ntica funci\u00f3n cognoscitiva de la obra art\u00edstica es y deb\u00eda ser presentar la totalidad de una \u00e9poca, no aprehensible por otro procedimiento, aunque fuera l\u00edcita la eterna pregunta de si es realmente posible presentar como totalidad un mundo en ruina de valores.<\/em>\u00bb Pues eso, verdad literaria, retrato de unos tiempos, los nuestros, si eso a\u00fan fuera posible.<\/p>\n<p>Palma, 27 de setembre de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLeer: un interminable y mon\u00f3tono desfile de hormigas negras pasa ante nuestros ojos durante horas y horas, palabras, frases, p\u00e1rrafos,<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8326,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,5],"tags":[1242],"class_list":["post-8325","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-literatura","tag-rafael-chirbes"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8325","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8325"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8325\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8326"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8325"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8325"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8325"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}