{"id":8333,"date":"2020-10-11T05:00:44","date_gmt":"2020-10-11T04:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8333"},"modified":"2020-10-04T03:02:12","modified_gmt":"2020-10-04T02:02:12","slug":"marx-y-la-dialectica-idealista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8333","title":{"rendered":"Marx y la dial\u00e9ctica idealista"},"content":{"rendered":"<p><em>Sujeto-Objeto. El pensamiento de Hegel<\/em>; cap. XIX. Escrito en 1949 y ampliado en 1962, en la primera edici\u00f3n este capitulo aparec\u00eda como apartado 4 del cap\u00edtulo precedente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/sujeto_objeto.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-8341\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/sujeto_objeto.jpg\" alt=\"\" width=\"197\" height=\"297\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/sujeto_objeto.jpg 332w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/sujeto_objeto-199x300.jpg 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px\" \/><\/a>Cuando el estudiante Marx lleg\u00f3 a Berl\u00edn, en 1836, hac\u00eda cinco a\u00f1os que Hegel hab\u00eda muerto. Pero su esp\u00edritu segu\u00eda dominando a todos como si se encontrase a sus espaldas; hasta a los enemigos les trazaba el camino. El joven Marx escribe a su padre una carta en la que le dice que se siente cada vez m\u00e1s encadenado a Hegel, a pesar de su \u00abgrotesca melod\u00eda p\u00e9trea\u00bb.<\/p>\n<p>Bajo la influencia de la izquierda hegeliana y, m\u00e1s tarde, sobre todo, de Feuerbach, Marx fue desplaz\u00e1ndose, triunfalmente, del esp\u00edritu al hombre. Pas\u00f3 de la idea a la necesidad y a sus avatares sociales, de los movimientos de la cabeza a los de la realidad nacidos de los intereses econ\u00f3micos.<\/p>\n<p class=\"western\">Ahora bien, si Marx de este modo puso a Hegel de pie, Hegel por su parte demostr\u00f3 que sus pies pod\u00edan sustentar un recio cuerpo. Hay unas palabras poco cuidadas del gran espiritualista que parecen escritas no ya por el maestro del joven Marx, sino incluso por el del Marx materialista. En 1807<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">*<\/a><\/sup> escrib\u00eda Hegel desde Bamberg, donde trabajaba como redactor de un peri\u00f3dico, a su amigo de Jena, el mayor Knebel: \u00abMe he convencido por experiencia de la verdad de lo que dice la Biblia y he hecho de ello mi estrella polar: buscad, ante todo, la comida y el vestido, y el reino de Dios os ser\u00e1 dado por a\u00f1adidura.\u00bb (<em>Werke<\/em>, t. XVII, pp. 629 s.)<\/p>\n<p>Esta sentencia tiene en la Biblia (Mat., 6, 33), como es sabido, el tenor contrario; es una aportaci\u00f3n m\u00e1s, comprobada tambi\u00e9n en el joven Marx, a la teor\u00eda de que la idea hegeliana no siempre necesita volverse del rev\u00e9s para dejar ver la tela roja de que est\u00e1 formada[<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a>]. Y justamente este volverse del rev\u00e9s, rasgo capital del hegelianismo, hab\u00eda llegado ya, en el propio maestro, a su vencimiento, y estaba listo para realizarse. Indudablemente, era a la idea a la que Hegel confiaba la tarea de hacer llegar lo que s\u00f3lo adviene por los cuerpos y por los hombres, pero lleg\u00f3 a menudo a no confiar a la idea m\u00e1s tarea que la de ser el reflejo de lo que acontece en las relaciones concretas de la existencia presente. Esta constante legalidad dial\u00e9ctica la salvaron Marx y Engels, como escribe este \u00faltimo en el pr\u00f3logo del <em>Anti\u00ad-D\u00fchring<\/em>, \u00abhaci\u00e9ndola pasar a la concepci\u00f3n hist\u00f3rico-materialista de la naturaleza y de la historia\u00bb. Una vez hecha concreta, la dial\u00e9ctica gu\u00eda todos los an\u00e1lisis de Marx; como irrupci\u00f3n de lo nuevo a trav\u00e9s de la apariencia y como suspensi\u00f3n conservante de lo que debe ser mantenido en suspensi\u00f3n<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">**<\/a><\/sup><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\"><\/a>, la dial\u00e9ctica justifica todas las esperanzas de Marx. Es ella la que le mueve a ver en el proletariado, no s\u00f3lo la negaci\u00f3n del hombre, sino precisamente por ello, por esta deshumani\u00adzaci\u00f3n llevada al extremo, la condici\u00f3n determinante de una \u00abnega\u00adci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u00bb.Lo que termina con Marx es la dial\u00e9ctica hegeliana considerada como el parlamento y la r\u00e9plica de un di\u00e1logo c\u00f3smico; pero la dial\u00e9ctica como proceso real es ahora precisamente cuando se pone de manifiesto. Lo que termina con Marx es el arque\u00f3logo hegeliano, es el esp\u00edritu doblemente espiritualizado como recuerdo, que cancel\u00f3 en el cortejo dial\u00e9ctico de los esp\u00edritus, no ya los esp\u00edritus mismos, sino el cortejo, el proceso o, como dir\u00eda Marx, el espacio y el tiempo de la producci\u00f3n. Pero ahora es cuando se destaca visiblemente el todo real y su substrato realmente omnipotente en calidad de <em>materia dial\u00e9c\u00adtica que se mantiene abierta como proceso<\/em>.<\/p>\n<p>Esta materia despoja a la dial\u00e9ctica hegeliana de todo lo que tiene de fantasmal y la hace oscilar de un lado para el otro, pero no reduce solamente a recuerdo el nuevo punto de apoyo. Esta materia no reduce la esencia que sirve de fundamento a lo que ha sido, ni tampoco a una sustancia existente desde el primer momento y que, por decirlo as\u00ed, se extiende por todas partes, lista y terminada. La materia dial\u00e9ctica no es tampoco, por ello, en modo alguno, la materia inmutable del materialismo mec\u00e1nico. El adjetivo \u00abdial\u00e9ctica\u00bb es algo m\u00e1s que un simple adorno que apenas le roce la piel. La materia dial\u00e9ctica no mira en su totalidad hacia los horizontes del pasado, como el esp\u00edritu hegeliano del recuerdo y como la materia mec\u00e1nica desde Dem\u00f3crito, sino que mira a los horizontes del porvenir. Laborando hacia \u00e9l, hacia ese porvenir que va impl\u00edcito en ella misma y que a\u00fan no se ha revelado, no s\u00f3lo como fen\u00f3meno, sino como esencia, ve el materialismo dial\u00e9ctico a la materia.<\/p>\n<p>Marx hace a Hegel este reproche: \u00abEn la filosof\u00eda hegeliana de la historia, como en su filosof\u00eda de la naturaleza, el hijo da a luz a la madre, el esp\u00edritu engendra la naturaleza, la religi\u00f3n cristiana produce el paganismo, el resultado crea el comienzo.\u00bb Pero en el materialismo mec\u00e1nico el comienzo no engendra ni siquiera un resultado. Su materia es est\u00e9ril, infecunda; en cambio, la materia dial\u00e9ctica encierra toda la vida del proceso en s\u00ed, fuera de s\u00ed y para s\u00ed, se\u00f1alado por Hegel. Su reconocimiento ha destronado al logos de Hegel, con toda su dome\u00f1ada inquietud y su inquieta rigidez; pero, en cambio, ha recogido la herencia de su reino hist\u00f3rico. Con todas sus diversi\u00addades, cualidades y lo que ya no es, evidentemente, algo hist\u00f3rico, sino lo decisivo del porvenir, la referencia a una totalidad futura y a fondo.<\/p>\n<p>Tal es el cambio (cualitativo) de Hegel a Marx y sus consecuencias: el cortejo de los esp\u00edritus se convierte en el proceso terrenal y el contenido fijo del recuerdo en un fondo inagotable de materia dial\u00e9ctica. No fue, pues, la mera coincidencia de que Marx fuese disc\u00edpulo de Hegel, sino la l\u00f3gica misma de la cosa, lo que hizo que se mantuviesen a la orden del d\u00eda, en el marxismo, tantos t\u00e9rminos tomados del lenguaje filos\u00f3fico hegeliano (tales como \u00abenajena\u00adci\u00f3n\u00bb, \u00abexteriorizaci\u00f3n\u00bb, \u00abcambio de la cantidad en calidad\u00bb, etc.).<\/p>\n<p>Las obras m\u00e1s vivas, para los marxistas, entre las de Hegel, son, por la dial\u00e9ctica, la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> y la <em>L\u00f3gica<\/em>.[<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">2<\/a>] Pero ellas no agotan la herencia, puesto que precisamente las obras sistem\u00e1ticas consagra\u00addas a la filosof\u00eda de lo real contienen una riqueza dial\u00e9ctica siempre nueva, de contenido muy diverso. Engels escribi\u00f3 su <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em> siguiendo las huellas de Hegel, y Marx tom\u00f3 de la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> hegeliana la fundamental distinci\u00f3n entre \u00absociedad civil\u00bb y \u00abEstado\u00bb y muchas cosas m\u00e1s que afectan al contenido y que no se refieren solamente a lo \u00abmetodol\u00f3gico\u00bb. La <em>Est\u00e9tica<\/em> de Hegel est\u00e1 construida en gran parte sobre la base de las relaciones sociales y ordenada seg\u00fan esas relaciones, con una perspectiva que, aun significando siempre el \u00abideal\u00bb, no deja de ser concreta; all\u00ed donde lo ideol\u00f3gico interviene en la cultura, Marx se refiere a los conceptos hegelianos concernientes al arte. Lenin pens\u00f3 en todas esas referencias cuando defini\u00f3 la doctrina de Marx \u00abcomo la continuaci\u00f3n directa e inmediata de la doctrina de los grandes representantes de la filosof\u00eda, de la econom\u00eda pol\u00edtica y del socia\u00adlismo\u00bb (<em>Tres fuentes y tres partes constituyentes del marxismo<\/em>, <em>Obras<\/em>, t. XVI, p. 349). Muchas partes de la obra hegeliana -la que menos se deja olvidar a este respecto es la filosof\u00eda de la religi\u00f3n (iz\u00adquierda hegeliana, Feuerbach)- pertenecen por lo tanto a la historia de la mediaci\u00f3n del marxismo, de ese marxismo que, seg\u00fan ya sabemos, no est\u00e1 cerrado. As\u00ed, pues, incluso en tanto que \u00abcontinua\u00adci\u00f3n\u00bb, el marxismo es y permanece como una realidad nueva en relaci\u00f3n no solamente con Hegel, sino con toda la filosof\u00eda anterior a \u00e9l; una realidad nueva porque aqu\u00ed la filosof\u00eda no aparece ya -cosa que ocurr\u00eda hasta entonces- como la de una sociedad de clases, sino como la de la superaci\u00f3n (<em>Aufhebung<\/em>) de una sociedad de clases. Esta novedad no ha surgido, sin embargo, por un abrupto <em>milagro<\/em>, muy al contrario: sin la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana, sin esta mediaci\u00f3n, ella no estar\u00eda ah\u00ed.<\/p>\n<p>El hombre, dice Marx, se distingue del topo en que, antes de construir, levanta los planos. Para poder actuar con \u00e9xito tiene, evidentemente, que pensar la cosa, tenerla en la cabeza antes de ejecutarla. Pero no, como con tanta frecuencia lo hace Hegel, acerc\u00e1ndose a las cosas con un concepto o un movimiento esquem\u00e1\u00adtico de conceptos llevados a ellas desde fuera. El conocimiento no emerge de las honduras del propio \u00e1nimo ni es el espectador de s\u00ed mismo: es, pura y simplemente, el reflejo de los fen\u00f3menos de la realidad y de sus modalidades de existencia relativamente perma\u00adnentes (categor\u00edas). Marx, al igual que Hegel, no reconoce los hechos como tales, sino solamente como momentos de procesos. Y esta nota procesal hace que cada conocimiento tenga su tiempo, que la filosof\u00eda, como Hegel dice, sea, realmente, \u00absu tiempo captado en pensamientos\u00bb (y no s\u00f3lo el suyo, sino tambi\u00e9n el que le sigue y en que aqu\u00e9l se transforma ya).<\/p>\n<p>En este punto, Marx recoge \u00edntegramente el pensamiento de Hegel, agudiz\u00e1ndolo de un modo caracter\u00edstico y alej\u00e1ndose del plan de la simple contemplaci\u00f3n: \u00abNo basta que el pensamiento pugne por abrirse paso en la realidad; es necesario que la realidad misma se esfuerce por abrirse paso en el pensamiento.\u00bb El sujeto pensante, en esta interacci\u00f3n dial\u00e9ctica, se halla referido a la coyuntura o madurez hist\u00f3rica del objeto que se trata de comprender. De este modo se distingue totalmente entre el sujeto como exponente de la simple contemplaci\u00f3n pensante y el sujeto de la historia real. En Hegel coincid\u00edan ambos de un modo tan completo como aqu\u00ed se distinguen: el sujeto creador de pensamientos era tambi\u00e9n el sujeto creador de historia, menos en el caso del sujeto contemplador, el de la filosof\u00eda, que llega demasiado tarde. Pero tambi\u00e9n esta conciencia <em>a posteriori<\/em> del fil\u00f3sofo, a la que Hegel reduce el sujeto del pensar, es, en el fondo, el sujeto creador de historia, s\u00f3lo que <em>post festum<\/em>, descansando sobre sus laureles. El pensar y el ser, la cara y la cruz, coinciden en la moneda c\u00f3smica de Hegel, aun cuando la cara en estado de jubilaci\u00f3n se limite a registrar la marcha del mundo que ella es.<\/p>\n<p>Marx, en cambio, no ve en el sujeto creador de pensamiento absolutamente nada, como no sea un nido de chifladuras, de falsa conciencia, de consideraciones al margen de lo real, que es el proceso de producci\u00f3n. O bien valora el mismo pensamiento cuando se trate de un pensamiento detr\u00e1s del cual haya un conocimiento concreto, un veh\u00edculo del acaecer real, como factor de la producci\u00f3n: s\u00f3lo entonces, y entonces de un modo incondicional, es este pensa\u00admiento fuente de historia. El pensamiento como conciencia de clase, como ciencia revolucionaria, convertido en una poderosa fuerza de producci\u00f3n, forma parte del sujeto creador de historia, de la historia conscientemente hecha.<\/p>\n<p>Pero, en Marx, el sujeto fundamental no es nunca el esp\u00edritu, sino el hombre social en la vida econ\u00f3mica. Y tampoco es el hombre abstracto, el hombre como simple ser gen\u00e9rico, el hombre de Feuerbach, sino el hombre como conjunto de las relaciones sociales, el hombre como ser sujeto a cambios hist\u00f3ricos, como un ser que, en \u00faltima instancia, a\u00fan no se ha encontrado a s\u00ed mismo ni se ha emancipado.<\/p>\n<p>De este modo, la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre sujeto y objeto, en la que el uno corrige y hace cambiar continuamente al otro, labora, esencialmente, en la infraestructura econ\u00f3mico-t\u00e9cnica de la historia, que hasta aqu\u00ed es lo mismo que el edificio, en el reino social de los intereses y no en el reino celestial de las ideas. Marx interpreta en este sentido la Fenomenolog\u00eda de Hegel, como si realmente su autor, en contra de su propio idealismo, hubiese mantenido esta dial\u00e9ctica material. Lo grande de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>, as\u00ed entendida, est\u00e1, de una parte, en que \u00abHegel concibe la creaci\u00f3n del hombre por s\u00ed mismo como un proceso\u00bb, y, de otra parte, y sobre todo, en que \u00abcapta la esencia del trabajo y concibe al hombre objetivo, al hombre verdadero, por ser el real, como el resultado de su <em>propio trabajo<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed es como la creaci\u00f3n por s\u00ed mismo del saber absoluto se convierte en la creaci\u00f3n del hombre por s\u00ed mismo a trav\u00e9s del trabajo; el devenir para s\u00ed del Esp\u00edritu (que tambi\u00e9n en Hegel es una faena dura, no se sabe por qu\u00e9) se convierte en la historia real. Esta historia existe \u00fanicamente como una historia dial\u00e9ctico-material, como una historia agitada toda ella por las luchas de clases, al final de la cual aparece como meta la \u00abemancipaci\u00f3n del hombre\u00bb.<\/p>\n<p>Hegel hab\u00eda puesto fin a su <em>Historia de la filosof\u00eda<\/em> con una cita de Virgilio ligeramente modificada: <em>Tantae moles eras se ipsam cognos\u00adcere mentem<\/em> (tanto trabajo cost\u00f3 el que el esp\u00edritu llegara a conocerse a s\u00ed mismo). Para Marx, este esfuerzo no fue nunca puramente espiritual. Y aunque, al igual que Hegel, tomara como tema de la historia humana la antigua inscripci\u00f3n grabada en el templo de Delfos: \u00abCon\u00f3cete a ti mismo\u00bb, distaba mucho de definir el conoci\u00admiento de s\u00ed mismo, coincidiendo con la izquierda hegeliana, como la simple \u00abfilosof\u00eda de la autoconciencia\u00bb. El conocimiento de s\u00ed mismo, en Marx, pasa a ser algo activo, es el conocimiento que el obrero adquiere de s\u00ed mismo al comprenderse como hombre convertido en mercanc\u00eda y, al mismo tiempo, como un sujeto creador de valores, lo que supera revolucionariamente su car\u00e1cter de mercanc\u00eda. Tal es la pr\u00e1ctica de la inscripci\u00f3n d\u00e9lfica en Marx: una supresi\u00f3n de la enajenaci\u00f3n, supresi\u00f3n efectiva que desemboca en la praxis. En una praxis que hace penetrar tan profundamente como le es posible, en el aparente decreto del azar y en el destino que la reificaci\u00f3n ha tornado opaco, el proceso de producci\u00f3n y las relaciones humanas que ese proceso pone en marcha.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica, as\u00ed concebida, tiene que resignarse a no seguir siendo el procedimiento con que se abordan desde fuera las cosas. En realidad, tampoco \u00e9sta hab\u00eda sido la intenci\u00f3n de Hegel, tampoco \u00e9ste gustaba de una metodolog\u00eda separada de la materia, tampoco \u00e9l profesaba, como hemos visto, una teor\u00eda del conocimiento que diese vueltas por fuera alrededor de las cosas. No obstante, Hegel desarrolla su dial\u00e9ctica como una dial\u00e9ctica puramente idealista, la cual, aunque habla mucho del pa\u00eds y de las gentes, habla de ello siempre como contando lo que ha visto en un viaje aprior\u00edstico.<\/p>\n<p>Para Marx, en cambio, la dial\u00e9ctica no es nunca un m\u00e9todo empleado para elaborar la historia, sino que es la historia misma. La burgues\u00eda dentro de la sociedad feudal, el proletariado dentro de la sociedad burguesa, las crisis nacidas del contraste entre el r\u00e9gimen de producci\u00f3n de la gran industria, que es ya un r\u00e9gimen de producci\u00f3n colectivo, y las relaciones de producci\u00f3n del capitalismo privado: todas estas contradicciones, surgidas en el seno de la sociedad existente en un momento dado, no son contradicciones que se trans\u00adporten a la cosa misma de un modo te\u00f3rico-metodol\u00f3gico, ni son tampoco simples fen\u00f3menos superficiales susceptibles de ser remen\u00addados, sino que forman parte, como Marx ense\u00f1a, del modo de existir de la cosa, de la dial\u00e9ctica de su esencia. La contradicci\u00f3n de una sociedad, cuando se ve llevada al extremo, empuja en la realidad hacia su superaci\u00f3n, no en un libro sobre la realidad, para dar satisfacci\u00f3n al esp\u00edritu y dejar que en la realidad misma sigan las cosas como hasta all\u00ed. No; las cosas, en la realidad, nunca siguen siendo las mismas, pues la fuerza creadora del conocimiento dial\u00e9ctico revolu\u00adcionario hace que marchen siempre hacia algo nuevo y mejor, y esto es posible gracias precisamente a la dial\u00e9ctica real de la materia misma, a este sustrato en el que, por lo dem\u00e1s, no queda nunca piedra sobre piedra y en el que, ciertamente, s\u00f3lo por medio del hombre de acci\u00f3n conocedor, como \u00faltima forma de la materia, es posible construir con las piedras movedizas una casa y una patria, es decir, lo que los antiguos utopistas llamaban el <em>regnum hominis<\/em>, el mundo para los hombres.<\/p>\n<p>Pues bien, para poder mover as\u00ed el mundo, como fragmento del universo y en \u00e9l, la dial\u00e9ctica tiene que ser, para Marx, lo que en efecto es: <em>historia<\/em>. Todas las categor\u00edas y todas las \u00abesferas\u00bb (el derecho, el arte, la ciencia) funcionan \u00fanicamente, en una realidad que se desplaza hist\u00f3ricamente, como formas de la existencia actual que, lejos de formar un sistema cerrado que permanezca igual a s\u00ed mismo, var\u00edan de una sociedad a otra; sobre todo, no existe para estas \u00abesferas\u00bb (para la supraestructura cultural) ninguna clase de autar\u00adqu\u00eda, que Hegel s\u00ed les reconoce.<\/p>\n<p>Marx afirma tambi\u00e9n la existencia de un medio hist\u00f3rico unitario (de una esencia mediadora) en lo que se refiere a la naturaleza: \u00abS\u00f3lo una ciencia conocemos, la ciencia de la historia. La historia puede enfocarse desde dos puntos de vista, el de la historia de la naturaleza y el de la historia de los hombres. Sin embargo, se trata de dos aspectos inseparables; mientras existan hombres se condicionar\u00e1n mutua\u00admente la historia de la naturaleza y la historia de los hombres.\u00bb (<em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, 1846.)<\/p>\n<p>Pero lo fundamental, lo que aparece constantemente reiterado en toda esta dial\u00e9ctica hegeliana puesta de pie: no debe permanecer jam\u00e1s en una actitud puramente contemplativa. El sujeto de esta relaci\u00f3n sujeto-objeto del materialismo panhist\u00f3rico aparece determi\u00adnado como un sujeto activo, realmente creador. Y este rasgo anticon\u00adtemplativo de Marx se dirige siempre tanto contra el materialismo a la antigua usanza como contra Hegel. Ya en su tesis doctoral, Marx echaba de menos en Dem\u00f3crito, el primer gran materialista, el \u00abprincipio energ\u00e9tico\u00bb; y, consecuente con ello, reprochaba a Feuer\u00adbach el que tambi\u00e9n su materialismo fuese puramente contemplativo, demasiado objetivista. De tal modo que, aqu\u00ed, la realidad, mucho m\u00e1s que en Hegel, \u00abse concibe solamente bajo la forma del objeto o de la intuici\u00f3n, pero no como actividad humana sensible, como pr\u00e1ctica, no de un modo subjetivo\u00bb (<em>Tesis sobre Feuerbach,<\/em> 1845.)<\/p>\n<p>Nos encontrar\u00edamos as\u00ed, en Hegel, con que \u00abel lado activo, por oposici\u00f3n al materialismo, es desarrollado por el idealismo, pero s\u00f3lo de un modo abstracto, ya que el idealismo, como es natural, no conoce, como tal, la actividad real, sensible\u00bb. Por consiguiente, Marx no cree, en \u00faltima instancia, que Hegel d\u00e9 totalmente de lado a lo \u00abexistencial\u00bb o \u00abintensivo\u00bb, como cre\u00edan los antihegelianos Kierkegaard y Schelling, mirando la cosa a trav\u00e9s de su idealismo \u00abpositivo\u00bb. Marx acent\u00faa siempre en la dial\u00e9ctica hegeliana la relaci\u00f3n existente sujeto-objeto y nos ense\u00f1a que el sujeto, que en Hegel no faltaba, por muy abstracto que fuese, es un poder material. Marx muestra que la vida humana es lo \u00fanico existente en el conjunto de relaciones sociales condicionantes, pero no deja de presentar al hombre, con su trabajo, como instaurador y modificador de esas relaciones. Y en el lugar de la confusi\u00f3n mec\u00e1nica de un mundo en el que absolutamente nada tiene sentido aparte de una necesidad externa, Marx conserva la tradici\u00f3n viva, transmitida por Hegel, de un humanismo del desarro\u00adllo que viene de Leibniz. Todo el universo es aqu\u00ed un sistema abierto de luces que se cruzan dial\u00e9cticamente mediante un trabajo de interacci\u00f3n. Su \u00e1pice es la humanidad ya objetivamente no alienada entre objetos que ya no son alienados. Tal es la vida de Hegel en Marx; un tipo de sociedad distinto de aquel en que Hegel desarroll\u00f3 su obra de pensamiento es el que hoy reivindica la herencia de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>TEXTOS<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLos fil\u00f3sofos no han hecho m\u00e1s que interpretar el mundo de diversos modos; de lo que se trata es de transformarlo.\u00bb (<em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, 1845.)<\/p>\n<p>\u00abLos viejos hegelianos lo hab\u00edan comprendido todo desde el momento en que lo reduc\u00edan a una de las categor\u00edas l\u00f3gicas de Hegel. Los neohegelianos lo criticaban todo sin m\u00e1s que deslizar en ello estas o las otras representaciones religiosas, o de declararlo como t\u00e9bl\u00f3gico. Los neohegelianos coinciden con los viejos hegelianos en la fe en el imperio de la religi\u00f3n, de los conceptos, de lo universal, en el mundo existente. Lo que ocurre es que los unos combaten este imperio como una usurpaci\u00f3n, mientras que los otros lo aclaman como leg\u00edtimo.<\/p>\n<p>Una vez que los pensamientos imperantes se separan de los individuos imperantes y, sobre todo, de las relaciones nacidas de una determinada fase de las condiciones de producci\u00f3n, llegando por este camino al resultado de que en la historia gobiernan siempre los pensamientos, es muy f\u00e1cil abstraer de estos diversos pensamientos el pensamiento, la idea, etc., como lo que domina en la historia, concibiendo as\u00ed todos estos diversos pensamientos y conceptos como \u00abautodeterminaciones\u00bb del concepto que en la historia se desarrolla. Esto es lo que hace la filosof\u00eda especulativa.\u00bb (<em>Ideolog\u00eda alemana<\/em>, Introducci\u00f3n, 1845-1846.)<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfCree la cr\u00edtica cr\u00edtica haber llegado ni siquiera al comienzo del conocimiento de la realidad hist\u00f3rica, mientras excluya del movi\u00admiento hist\u00f3rico el comportamiento te\u00f3rico y pr\u00e1ctico del hombre ante la naturaleza, las ciencias naturales y la industria? \u00bfO cree haber conocido ya, en realidad, un per\u00edodo cualquiera, sin haber conocido, por ejemplo, la industria de este per\u00edodo, el r\u00e9gimen inmediato de producci\u00f3n de la vida misma? Claro est\u00e1 que la cr\u00edtica espiritualista, teol\u00f3gica, la cr\u00edtica cr\u00edtica, s\u00f3lo conoce -por lo menos, en su imaginaci\u00f3n- las grandes acciones pol\u00edticas, literarias y teol\u00f3gicas de la historia. Del mismo modo que separa el pensamiento de los senti\u00addos, el alma del cuerpo, que se separa a s\u00ed misma del mundo, separa la historia de las ciencias naturales y de la industria, y no ve la cuna de la historia en la burda producci\u00f3n material de la tierra, sino en las vaporosas nubes del cielo.\u00bb (<em>La Sagrada Familia<\/em>, 1844-1845.)<\/p>\n<p>\u00abHegel se queda dos veces a mitad de camino: una vez, cuando presenta la filosof\u00eda como la existencia del esp\u00edritu absoluto, pero neg\u00e1ndose, al mismo tiempo, a presentar al individuo filos\u00f3fico real como el esp\u00edritu absoluto; otra vez, cuando s\u00f3lo como espect\u00e1culo deja que el esp\u00edritu absoluto haga historia. En efecto, como el esp\u00edritu absoluto s\u00f3lo post festum llega a cobrar conciencia como esp\u00edritu creador del mundo en los fil\u00f3sofos, su fabricaci\u00f3n de la historia s\u00f3lo existe en la conciencia, en la opini\u00f3n y en la representaci\u00f3n del fil\u00f3sofo, en la imaginaci\u00f3n especulativa.\u00bb (<em>Ib\u00eddem<\/em>.)<\/p>\n<p>\u00abLo grande de la Fenomenolog\u00eda de Hegel y de su resultado final -la dial\u00e9ctica, la negatividad, como el principio motor y creador\u00ad- consiste, de una parte, en que Hegel concibe la creaci\u00f3n del hombre por s\u00ed mismo como un proceso, la objetivaci\u00f3n como enfrentamiento, como enajenaci\u00f3n y como superaci\u00f3n de esta enajenaci\u00f3n; es decir, en que capta la esencia del trabajo y comprende al hombre objetivo, al hombre verdadero, real, como resultado de su propio trabajo.\u00bb (<em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em>, 1844.)<\/p>\n<p>\u00abMe declar\u00e9 abiertamente disc\u00edpulo de aquel gran pensador, llegan\u00addo incluso a coquetear, de vez en cuando, en el cap\u00edtulo consagrado a la teor\u00eda del valor, con su lenguaje peculiar. El hecho de que la dial\u00e9ctica sufra en manos de Hegel una mistificaci\u00f3n, no obsta para que este fil\u00f3sofo fuese el primero que supo exponer de un modo amplio y consciente sus modalidades generales. Lo que ocurre es que en \u00e9l la dial\u00e9ctica aparece invertida. No hay m\u00e1s que volverla del rev\u00e9s, y en seguida se descubre bajo la corteza m\u00edstica la semilla racional.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica mistificada estaba de moda en Alemania, porque parec\u00eda transfigurar lo existente. Reducida a su forma racional, es el esc\u00e1ndalo y el azote de la burgues\u00eda y de sus portavoces doctrinarios, porque en la inteligencia y explicaci\u00f3n positiva de lo que existe abriga a la par la inteligencia de su negaci\u00f3n, de su muerte forzosa; porque enfoca toda forma actual en pleno movimiento, sin omitir, por tanto, lo que tiene de perecedero, sin dejarse asustar por nada, cr\u00edtica y revolucionaria por esencia.\u00bb (<em>El capital,<\/em> postfacio a la 2a ed., 1873.)<\/p>\n<p>\u00abEl mismo esp\u00edritu que construye los ferrocarriles con las manos de los obreros es el que construye los sistemas filos\u00f3ficos en el cerebro de los fil\u00f3sofos. La filosof\u00eda no vive fuera del mundo, como el cerebro no vive fuera del hombre por el mero hecho de que no tenga su sede en el est\u00f3mago; es cierto que la filosof\u00eda asoma al mundo con el cerebro antes de pisar con los pies en la tierra, mientras que muchas otras esferas humanas pisan con los pies en la tierra y arrancan con las manos los frutos del mundo, mucho antes de que puedan siquiera sospechar que tambi\u00e9n la cabeza es de este mundo o que este mundo es el mundo de la cabeza.\u00bb (<em>Gaceta del Rin,<\/em> 14 julio 1842.)<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed como la filosof\u00eda encuentra en el proletariado sus armas materiales, el proletariado encuentra en la filosof\u00eda sus armas espiri\u00adtuales, y tan pronto como el rayo del pensamiento prenda a fondo en este candoroso suelo popular, se realizar\u00e1 la emancipaci\u00f3n de los alemanes como hombres. La filosof\u00eda no puede realizarse sin la superaci\u00f3n del proletariado; el proletariado, a su vez, no puede superarse sin la realizaci\u00f3n de la filosof\u00eda.\u00bb (<em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la Filosof\u00eda del Derecho de Hegel<\/em>, 1844.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">*<\/a> El 30 de agosto (Correspondencia, I, p. 186).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">**<\/a> Aqu\u00ed se traduce \u201c<em>Aufhebung<\/em>\u201d por \u201csuspensi\u00f3n\u201d, dado que el propio autor est\u00e1 jugando con la diversidad de sentidos del t\u00e9rmino alem\u00e1n. (Nota de esta edici\u00f3n digital.)<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">[1]<\/a> As\u00ed lo ve\u00edamos a prop\u00f3sito de la antropologizaci\u00f3n feuerbachiana de la religi\u00f3n, y as\u00ed se confirm\u00f3, tambi\u00e9n, sobre todo, en el punto fundamental de la filosof\u00eda de Hegel, en la teor\u00eda del cambio cualitativo. Tampoco esta teor\u00eda es construida por Marx \u00abtray\u00e9ndola de la Luna\u00bb, por la sencilla raz\u00f3n de que ya en Hegel no moraba en la Luna \u00fanicamente, ni eso, siquiera, era una herej\u00eda que flotase en el aire como un fantasma. Adem\u00e1s de ello, la dial\u00e9ctica hegeliana reflejaba los procesos m\u00e1s reales, traduc\u00eda en la superficie, entre las premisas y la conclusi\u00f3n, lo mismo que de un modo real ocurr\u00eda por debajo de ella entre los hombres en las relaciones concretas de la existencia.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima vitalidad la toma Marx de Hegel, y con ella adquiere seriedad la ramificad\u00edsima meditaci\u00f3n. Es la verdad que Marx dijo una vez que no hab\u00eda hecho sino \u00abcoquetear\u00bb con la manera peculiar de expresarse de Hegel; pero esta actitud, no muy comprometedora, se refiere solamente, <em>expressis verbis<\/em>, al modo (le expresarse y no, como los revisionistas se empe\u00f1an en entender, falseando a Marx, a la dial\u00e9ctica misma, que Marx hizo suya ya para siempre y a lo largo de toda su obra. La dial\u00e9ctica gu\u00eda todos sus an\u00e1lisis e ilustra, como el gusano en la manzana, pero tambi\u00e9n como la mariposa en el capullo, todas sus esperanzas. Es ella la que le permite, a diferencia de los anteriores utopistas, de los utopistas abstractos, ver en la miseria, adem\u00e1s de la miseria, el punto en que \u00e9sta hace crisis y se cambia en rebeld\u00eda.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">[2<\/a>] Algunos, como Georg Luk\u00e1cs, llegan incluso a limitar la herencia de Hegel al m\u00e9todo por el que luch\u00f3, entendiendo que \u00abel cuerpo muerto del sistema escrito\u00bb s\u00f3lo tiene inter\u00e9s, hoy, como \u00abbot\u00edn de fil\u00f3logos y fabricantes de sistemas\u00bb (<em>Geschichte und Klassenbewusstsein<\/em>, 1923, p. 31). Pero no perdamos de vista esto: Engels escribi\u00f3 una dial\u00e9ctica de la naturaleza siguiendo las huellas de Hegel, y Marx tom\u00f3 de la filosof\u00eda hegeliana del derecho la fundamental distinci\u00f3n entre \u00abEstado\u00bb y \u00absociedad civil\u00bb, y muchas cosas m\u00e1s que afectan al contenido y que no se refieren solamente a lo \u00abmetodol\u00f3gico\u00bb. Todo Hegel forma parte de la historia de las ideas del marxismo -que, como es sabido, no forma una unidad cerrada-, aunque hay que reconocer que ha sido el m\u00e9todo dial\u00e9ctico lo que m\u00e1s a fondo influy\u00f3 en \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sujeto-Objeto. El pensamiento de Hegel; cap. XIX. 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