{"id":834,"date":"2007-11-15T00:00:00","date_gmt":"2007-11-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=834"},"modified":"2020-02-26T09:03:13","modified_gmt":"2020-02-26T08:03:13","slug":"que-hacer-con-las-cenizas-de-octubre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=834","title":{"rendered":"Qu\u00e9 hacer con las cenizas de Octubre"},"content":{"rendered":"<p>(*)<\/p>\n<p>Octubre y su impulso revolucionario aparecen hoy ante los ojos de la mayor\u00eda como las cenizas de algo irremediablemente superado. Esta realidad habla por s\u00ed sola, pero est\u00e1 lejos de decirlo todo<a href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a>. Suponiendo que mi opini\u00f3n tenga alg\u00fan valor empezar\u00e9 con una afirmaci\u00f3n: <i>no me parece prudente lanzar el ni\u00f1o,<\/i> <i>con el agua sucia.<\/i> La mayor\u00eda de las personas que van a leer este art\u00edculo, como el autor, son \u201cmuchachos del siglo pasado\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a>. Hemos visto lanzar repetidas veces el ni\u00f1o con el agua sucia. El resultado, solo ha servido para repetidas operaciones liquidadoras de toda una cultura pol\u00edtica. Lancemos, pues el agua sucia, y dejemos vivir al ni\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPodemos estar orgullosos?.<\/strong><\/p>\n<p>La aportaci\u00f3n del comunismo a la historia del siglo veinte es una aportaci\u00f3n muy positiva, de la que los comunistas podemos y debemos sentirnos orgullosos. Debemos estar orgullosos de habernos opuesto, a la carnicer\u00eda de la primera guerra mundial. Casi en solitario en 1914, con las m\u00e1s amplias masas en 1917-1918. Debemos estar orgullosos de haber contribuido a la conquista de la paz, del pan y de la tierra por parte de los campesinos rusos, en 1917. Debemos estar orgullosos de las virtudes republicanas (sencillez, austeridad, honestidad y capacidad dirigente) de personas tan diversas como Lenin, Bujarin, Gramsci, Artur London, Henry Alleg, Ho- Chi-Minh, Antonio D\u00edaz Louren\u00e7o, Josep Serradell, Manuel L\u00f3pez, Che &#8230;<a href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a> Debemos estar orgullosos del hero\u00edsmo de las Brigadas Internacionales y de la aportaci\u00f3n decisiva de los comunistas a la Resistencia antifascista. Debemos estar orgullosos de nuestra propuesta de Frente Popular. Debemos estar orgullosos de Stalingrado, de Kurks y de Berl\u00edn. Debemos estar orgullosos de nuestra aportaci\u00f3n a la lucha contra el imperialismo y el colonialismo. Debemos estar orgullosos a la consecuci\u00f3n del estado del bienestar en Europa occidental. Debemos estar orgullosos de los avances en la liberaci\u00f3n de la mujer en Polonia o en Afganist\u00e1n, por muchos peros que puedan ponerse a esta afirmaci\u00f3n. En Espa\u00f1a, debemos estar orgullosos de nuestro Quinto regimiento y de nuestra aportaci\u00f3n a la defensa de la rep\u00fablica. Debemos estar orgullosos de nuestra aportaci\u00f3n casi solitaria durante largos a\u00f1os, a la lucha anti-franquista. As\u00ed se podr\u00eda seguir <i>&#8230;<\/i><\/p>\n<p>Ese orgullo, justo y necesario, no puede significar complacencia, complicidad o ignorancia con los errores y cr\u00edmenes que en nombre del comunismo se han cometido. No es la primera vez, ni ( \u00a1Ay!) la \u00faltima que una ideolog\u00eda justiciera es transformada por sus cl\u00e9rigos en exactamente lo contrario de aquello para lo que fue creada. Comp\u00e1rese si no, el serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, con cualquier texto de Woytila o Ratzinger.<\/p>\n<p>Mantener y reivindicar nuestra propia memoria hist\u00f3rica es imprescindible. Pero es preciso ( y prudente) hacer balances hist\u00f3ricos con visi\u00f3n global y, sobre todo, desplazando los focos de los debates, o luchas entre dirigentes, a las causas y consecuencias sociales de las opciones tomadas. Es decir se trata de aplicar la metodolog\u00eda de la historia social a la historia del comunismo<a href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a>. Esa tarea a\u00fan est\u00e1 en el <i>abc,<\/i> en nuestro pa\u00eds, debido a las caracter\u00edsticas particulares de la transici\u00f3n y a la sempiterna crisis de la movida comunista. El primer congreso de Historia del PCE, as\u00ed como el segundo a celebrar durante este mismo mes de noviembre aportan ya importantes datos al respecto<a href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Sobrevivir\u00e1 el comunismo a la crisis de los partidos comunistas?<\/strong><\/p>\n<p>No sirve para nada responder esta cuesti\u00f3n desde el voluntarismo, o la nostalgia. No se trata de profetizar, ni de formular deseos. El futuro no est\u00e1 garantizado por ninguna filosof\u00eda \u201cinfalible y cient\u00edfica\u201d de la historia. La respuesta a esa pregunta ser\u00e1 conocida, quiz\u00e1s, cuando los lectores y el abajo firmante ya no estemos en este mundo. Sabemos, sin embargo, que nuestra actividad puede determinar cosas. Sabemos tambi\u00e9n que no es bueno tropezar con las mismas piedras.<\/p>\n<p>Tras haber sido la peor amenaza que tuviera nunca el capitalismo, el comunismo entr\u00f3 en grav\u00edsima crisis. Si no queremos que la crisis sea terminal, ser\u00e1 preciso examinar por qu\u00e9 y, al menos, deberemos tratar de no repetir los mismos errores. Hay evitar que <i>\u201c&#8230;la tradici\u00f3n de todas las generaciones muertas oprima como una pesadilla el cerebro de los vivos<\/i>\u201d<a href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a>. Quiz\u00e1 sea esta una buena precauci\u00f3n metodol\u00f3gica, para volver empezar.<\/p>\n<p><strong>\u00bfComunismo hoy? \u00bfComunismo en el futuro?<\/strong><\/p>\n<p>Depende de lo que entendamos como comunismo. Si entendemos como comunismo un conjunto de estados o de partidos que aspiran a ser estado, eso, salvo contadas excepciones de evoluci\u00f3n imprevisible, ya no existir\u00e1 en el presente siglo. Una de las trampas en las que cay\u00f3 el comunismo del siglo XX fue confundir la <i>res publica<\/i> con el estado. Esa fue una de la herencias envenenadas que recibi\u00f3 del marxismo de segunda generaci\u00f3n (kautskysmo), el cual a su vez, hab\u00eda roto con la tradici\u00f3n democr\u00e1tica y revolucionaria que transita desde Robespierre, y pasa por Babeuf y Bounarroti para llegar a Marx y Engels.<\/p>\n<p>El comunismo del siglo XX cay\u00f3 en la trampa de regalar la idea de la democracia al enemigo. Le regal\u00f3 la propiedad intelectual de los derechos del hombre y del ciudadano. Democracia y derechos humanos eran en origen patrimonio de <i>niveladores<\/i> y de d<i>esorganizadores<\/i>, y produc\u00edan el terror a esclavistas, colonialistas y capitalistas<a href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a>.<\/p>\n<p>Si hablamos de la base social del comunismo, tambi\u00e9n nos confrontamos con otra herencia envenenada del marxismo de segunda generaci\u00f3n. Entendemos el comunismo como los potentes partidos de masas del siglo XX, nacidos en plena fase fordista de la evoluci\u00f3n del capitalismo que otorgaban del t\u00edtulo de proletariado a la clase obrera industrial, con exclusi\u00f3n del campesinado y de otras capas de trabajadores (entendidos como \u201cmasa reaccionaria\u201d). Otra caracter\u00edstica del comunismo del siglo XX fue la r\u00edgida divisi\u00f3n del trabajo entre partido ( pol\u00edtica) y sindicato ( movimiento social). Hoy sabemos que las condiciones de posibilidad de ese modelo ya no existen en Europa. Cambiaron los modos de producci\u00f3n, cambi\u00f3 la cultura del trabajo y se produjo una ruptura generacional. Esa ruptura generacional se produjo seguramente en alg\u00fan momento de los a\u00f1os setenta-ochenta en cada uno de los diversos pa\u00edses europeos<a href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a>.<\/p>\n<p>Por el contrario, recordamos que para la tradici\u00f3n democr\u00e1tica y revolucionaria, el proletariado era el conjunto de las capas y clases explotadas y oprimidas, y que su proceso de constituci\u00f3n en clase era permanente y con avances y retrocesos. Las actuales fragmentaci\u00f3n, precariedad, pobreza creciente y contradicciones entre las fracciones emigradas y las asentadas de la clase obrera, o entre fuerza de trabajo femenina y masculina, fueron la constante de toda la historia del proletariado contempor\u00e1neo. Tras el par\u00e9ntesis fordista, esas son algunas de las caracter\u00edsticas del proletariado metropolitano actual.<\/p>\n<p>Seg\u00fan ese esquema, el comunismo tendr\u00eda un brillante porvenir. Siempre, claro, que sepa priorizar su trabajo: la construcci\u00f3n del sujeto del cambio social, la construcci\u00f3n de nuevas formas de socializaci\u00f3n de la experiencia, la construcci\u00f3n de nuevo tejido social, y la presencia capilar, en todos los intersticios del mismo. Siempre que se priorice la construcci\u00f3n de puente entre la experiencia del siglo XX y de las nuevas generaciones. No existen atajos institucionales o electorales para esta tarea.<\/p>\n<p>Un tercer tema, tambi\u00e9n herencia y lastre del marxismo de segunda generaci\u00f3n fue el colectivismo<a href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a>. La identificaci\u00f3n del socialismo \u00fanicamente con las formas de propiedad colectiva y \u00e9stas a su vez \u00fanicamente con las formas de propiedad estatal y con la anulaci\u00f3n total del mercado ha mostrado claramente sus l\u00edmites durante el siglo XX. Frente a esta concepci\u00f3n quiz\u00e1s sea oportuno explorar y profundizar en la idea marxiana del socialismo como \u201clibre asociaci\u00f3n de productores\u201d, o bien en las reflexiones de Lenin, Gramsci o Bujarin sobre la NEP<a href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a>. Superar la concepci\u00f3n reductiva del socialismo nos permitir\u00eda quiz\u00e1s, articular nuevas formas de acceso de todos a la propiedad, y de socializaci\u00f3n de la misma.<\/p>\n<p><strong>Seguimos queriendo la luna.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer con las cenizas de Octubre? Simple y dif\u00edcil al mismo tiempo: esparcirlas por la sociedad. Fertilizar con ellas el terreno para futuras y provechosas aventuras. Algo m\u00e1s f\u00e1cil de decir que de hacer. Pietro Ingrao, el conocido dirigente del PCI, titul\u00f3 sus apasionantes memorias con un adagio italiano: \u201c<i>Quer\u00eda la luna<\/i>\u201d,<a href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a>. A mi no me gusta conjugar el verbo <i>querer<\/i> en pasado. Prefiero conjugar el amor en presente y en futuro: <i>seguimos y seguiremos queriendo la Luna<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(*) Historiador, miembro de Espai Marx.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> En este art\u00edculo identificar\u00e9 el comunismo del siglo XX con el impulso de la revoluci\u00f3n de Octubre. Es un planteamiento necesariamente reductivo obligado por el espacio disponible. Hablar\u00e9 tambi\u00e9n de comunismo, refiri\u00e9ndome al comunismo en Europa occidental, aunque con m\u00e1s espacio lo correcto ser\u00eda hablar de comunismos ( en plural).<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Rosana Rossanda, <i>La ragazza del secolo scorso, <\/i>Einaudi, Torino, 2005<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Mezclo intencionada y provocadoramente personajes mayores y \u201cmenores\u201d en mi particular lista de h\u00e9roes del siglo XX. Los olvidos, como el lector habr\u00e1 adivinado, tampoco son casuales.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> V\u00e9anse, por ejemplo los libros de <b>Moshe Lewin<\/b>, <i>Le si\u00e8cle Sovietique<\/i>, Fayard, Paris, 2003; AAVV, Cultures communistes au XX si\u00e8cle, Sous la direction de Jean Vigreux et Serge Wolikow, La dispute, Paris, 2003, y AAVV , <i>Le si\u00e8cle des communismes,<\/i> Editions de l\u2019Atelier; Paris, 2000. Salvo el primero, todos ellos a\u00fan sin traducir en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> El autor de este art\u00edculo ha dedicado un cierto esfuerzo a esa tarea, en su vertiente global y se reconoce en determinadas iniciativas tanto espa\u00f1olas como internacionales V\u00e9ase por ejemplo mi aportaci\u00f3n junto con Joaquin Miras a la jornada <i>\u201cComunismos. Un balance del siglo XX\u201d<\/i> en: http:\/\/www.moviments.net\/espaimarx\/ .<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <b>Karl Marx<\/b>, <i>El 18 brumario de Luis Bonaparte, <\/i>Ed. Ariel, Barcelona, 1971, pp. 11 y 13.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Esta problem\u00e1tica ha sido tratada por <b>Joaqu\u00edn Miras<\/b>, en <i>Repensar la pol\u00edtica, refundar la izquierda, <\/i>Ed. El Viejo Topo, Barcelona, 2002.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> <b>Gerard Noiriel<\/b> ha datado esta ruptura generacional a finales de los a\u00f1os setenta para el caso franc\u00e9s. V\u00e9ase su <i>Les ouvriers dans la soci\u00e9t\u00e9 fran\u00e7aise. XIX et XX Si\u00e8cles. <\/i>Ed. Seuil, Paris 1986.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> El surgimiento del colectivismo en ruptura con la tradici\u00f3n republicana de Marx, ha sido examinado por<b> Marc Angenot <\/b>, <i>L\u2019utopie collectiviste. El grand r\u00e9cit sous la Deuxi\u00e8me Internationale<\/i>, PUF, Pratiques th\u00e9oriques, Paris, 1993.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Junto a Joaqu\u00edn Miras hice mi particular aportaci\u00f3n a este debate con la edici\u00f3n y presentaci\u00f3n de un libro que recoge un debate entre marxistas franceses: <b>Lucien S\u00e8ve, Jacques Texier, Catherine Samary, <\/b>Socializaci\u00f3n, democracia, autogesti\u00f3n, Ed. El Viejo Topo, Barcelona, 2004.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> <b>Pietro Ingrao<\/b>, <i>Volevo la luna<\/i>, Einaudi, Torino, 2006. Este adagio italiano tiene su correspondencia con un refr\u00e1n catal\u00e1n: <i>\u201cVol la lluna en un cove\u201d.<\/i> Ignoro si existe correspondencia en espa\u00f1ol.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>  (*)<\/P><P> \tOctubre y su impulso revolucionario aparecen hoy ante los ojos de la mayor&iacute;a como las cenizas de algo irremediablemente superado. Esta realidad habla por s&iacute; sola, pero est&aacute; lejos de decirlo todo1. Suponiendo que mi opini&oacute;n tenga alg&uacute;n valor empezar&eacute; con una afirmaci&oacute;n: no me parece prudente lanzar el ni&ntilde;o, con el agua sucia. La mayor&iacute;a de las personas que van a leer este art&iacute;culo, como el autor, son &ldquo;muchachos del siglo pasado&rdquo;2. Hemos visto lanzar repetidas veces el ni&ntilde;o con el agua sucia. El resultado, solo ha servido para repetidas operaciones liquidadoras de toda una cultura pol&iacute;tica. Lancemos, pues el agua sucia, y dejemos vivir al ni&ntilde;o.<\/P><P>  <\/P><P> &iquest;Podemos estar orgullosos?.<\/P><P>  <\/P><P> La aportaci&oacute;n del comunismo a la historia del siglo veinte es una aportaci&oacute;n muy positiva, de la que los comunistas podemos y debemos sentirnos orgullosos. Debemos estar orgullosos de habernos opuesto, a la carnicer&iacute;a de la primera guerra mundial. Casi en solitario en 1914, con las m&aacute;s amplias masas en 1917-1918. Debemos estar orgullosos de haber contribuido a la conquista de la paz, del pan y de la tierra por parte de los campesinos rusos, en 1917. Debemos estar orgullosos de las virtudes republicanas (sencillez, austeridad, honestidad y capacidad dirigente) de personas tan diversas como Lenin, Bujarin, Gramsci, Artur London, Henry Alleg, Ho- Chi-Minh, Antonio D&iacute;az Louren&ccedil;o, Josep Serradell, Manuel L&oacute;pez, Che &#8230;3 Debemos estar orgullosos del hero&iacute;smo de las Brigadas Internacionales y de la aportaci&oacute;n decisiva de los comunistas a la Resistencia antifascista. Debemos estar orgullosos de nuestra propuesta de Frente Popular. Debemos estar orgullosos de Stalingrado, de Kurks y de Berl&iacute;n. Debemos estar orgullosos de nuestra aportaci&oacute;n a la lucha contra el imperialismo y el colonialismo. Debemos estar orgullosos a la consecuci&oacute;n del estado del bienestar en Europa occidental. Debemos estar orgullosos de los avances en la liberaci&oacute;n de la mujer en Polonia o en Afganist&aacute;n, por muchos peros que puedan ponerse a esta afirmaci&oacute;n. 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