{"id":838,"date":"2007-11-15T00:00:00","date_gmt":"2007-11-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=838"},"modified":"2020-02-26T09:20:22","modified_gmt":"2020-02-26T08:20:22","slug":"la-revolucion-bolchevique-y-el-tiempo-que-vendra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=838","title":{"rendered":"La revoluci\u00f3n bolchevique y el tiempo que vendr\u00e1"},"content":{"rendered":"<p>Mundo Obrero<\/p>\n<p>Cuando se cumplen noventa a\u00f1os desde que el reflector del crucero Aurora ilumin\u00f3 el Palacio de Invierno de los zares, y Lenin y Trotski dirigieron la primera revoluci\u00f3n obrera triunfante de la modernidad, puede examinarse con perspectiva la enorme influencia hist\u00f3rica que ha tenido la revoluci\u00f3n de octubre. Con esa revoluci\u00f3n rusa nacieron los partidos comunistas, el movimiento pol\u00edtico m\u00e1s vigoroso y revolucionario del siglo XX, y de ella surgi\u00f3 tambi\u00e9n la Internacional Comunista. La revoluci\u00f3n bolchevique lanz\u00f3 una mirada prodigiosa sobre el capitalismo realmente existente, aquel sistema burgu\u00e9s que hab\u00eda puesto a la poblaci\u00f3n de cinco continentes de rodillas ante la siniestra empresa de dominaci\u00f3n imperialista del<br \/>\nsiglo XIX de la que muchos territorios a\u00fan no se han recuperado, que hab\u00eda arrojado<br \/>\nal mundo a la gran matanza de la I Guerra Mundial, que hab\u00eda organizado la<br \/>\nexplotaci\u00f3n obrera y el expolio planetario y que, despu\u00e9s, sumergi\u00f3 al mundo en el<br \/>\nhorror de la Segunda Guerra Mundial, aunque en ese momento el capitalismo luchar\u00eda<br \/>\nen dos trincheras opuestas.<\/p>\n<p>Desde 1917, esa f\u00e9rtil mirada de la revoluci\u00f3n bolchevique fue esparcida en Am\u00e9rica,<br \/>\ncon Recabarren y Luis Carlos Prestes, con Neruda y Vallejo, con Paul Robeson, Fidel<br \/>\nCastro y el Che Guevara; en Europa, con Dolores Ib\u00e1rruri y Ernst Thaelmann, el<br \/>\ndirigente comunista alem\u00e1n fusilado por orden de Hitler en el campo de concentraci\u00f3n<br \/>\nde Buchenwald; con Clara Zetkin y Arthur London, y en \u00c1frica y Asia, con Mao Ts\u00e9<br \/>\nTung y Ho Chi Minh, por citar arbitrariamente algunos nombres inolvidables. El sue\u00f1o<br \/>\nrevolucionario fue de la mano de la defensa de la libertad, en tiempos dif\u00edciles y<br \/>\nconvulsos, y no es exagerado decir que la libertad del mundo, amenazada por la<br \/>\nbestia nazi, fue salvada gracias al sacrificio de los millones de sovi\u00e9ticos que<br \/>\nlucharon sin descanso, junto a los movimientos partisanos, hasta la trascendental<br \/>\nvictoria de mayo de 1945. Desde la Rusia revolucionaria el influjo bolchevique se<br \/>\nesparci\u00f3 por el mundo y lleg\u00f3 a China, y al Vietnam, a Cuba, al continente africano.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, a finales del siglo XX, la desaparici\u00f3n de la URSS y de los pa\u00edses<br \/>\nsocialistas europeos hizo que desde la derecha, y tambi\u00e9n desde parte de la<br \/>\nizquierda, se oficiase el funeral por el comunismo, reelaborando la historia de<br \/>\nd\u00e9cadas pasadas, llegando los laboratorios ideol\u00f3gicos del capitalismo a lanzar,<br \/>\npara consumo popular, la gran mentira de la equiparaci\u00f3n del fascismo con el<br \/>\ncomunismo, empe\u00f1o que no han abandonado. Es comprensible que un golpe tan demoledor<br \/>\ncomo el hundimiento de los pa\u00edses socialistas europeos, con sus luces y sombras,<br \/>\nhiciera decir a algunos que el comunismo hab\u00eda muerto, pero aunque en algunos pa\u00edses<br \/>\nel oportunismo pol\u00edtico o, simplemente, la decepci\u00f3n, el cansancio y la derrota,<br \/>\nhayan liquidado organizaciones y dispersado a centenares de miles de comunistas, el<br \/>\nsordo rumor de la revoluci\u00f3n bolchevique sigue sonando en nuestros d\u00edas; a veces,<br \/>\napenas en un susurro; en otras, en poderosos movimientos que anuncian nuevas<br \/>\nrevoluciones. Porque el impulso por el socialismo que se inaugur\u00f3 con la revoluci\u00f3n<br \/>\nbolchevique no ha agotado su trayectoria: en nuestros d\u00edas, adem\u00e1s de los pa\u00edses que<br \/>\nhan resistido el vendaval contrarrevolucionario, otros como Venezuela o Bolivia, y<br \/>\nmovimientos que despuntan en Asia o en \u00c1frica, siguen esa estela bolchevique.<\/p>\n<p>Las revoluciones triunfan y fracasan, aciertan y se equivocan; a veces, incluso<br \/>\ndevoran a sus hijos, y, en otras, son traicionadas; en algunas, es cierto, en<br \/>\nocasiones protagonizan cr\u00edmenes. Tambi\u00e9n la Comuna de Par\u00eds, muy temprano, levant\u00f3<br \/>\nla bandera roja de los trabajadores: fue la primera ocasi\u00f3n en el mundo en que se<br \/>\nconvirti\u00f3 en oficial, y esa revoluci\u00f3n, pese a su radical justicia, tambi\u00e9n cometi\u00f3<br \/>\nerrores y cr\u00edmenes, pero, a inicios del siglo XXI, el ejemplo de la Comuna que<br \/>\nMacMahon y Thiers ahogaron en sangre, sigue viviendo en la memoria de los franceses.<br \/>\nAlgo parecido pasa con la revoluci\u00f3n de octubre, de mucha mayor trascendencia<br \/>\nhist\u00f3rica para el mundo.<\/p>\n<p>Sin embargo, pese al constante adoctrinamiento que surge de los centros de<br \/>\npensamiento pagados por el capital y que postula la muerte definitiva del comunismo,<br \/>\nsu influencia sigue estando presente en nuestros d\u00edas. Monta\u00f1as de mentiras<br \/>\nelaboradas por ej\u00e9rcitos de profesionales de la difamaci\u00f3n, de propagandistas de<br \/>\nlibros negros, siguen insistiendo en que el comunismo ha muerto, enterrando cada d\u00eda<br \/>\nel cad\u00e1ver de sus militantes, fortalecidos en los \u00faltimos a\u00f1os por la evidencia de<br \/>\nla desaparici\u00f3n de la URSS. Para esos mercenarios del capitalismo realmente<br \/>\nexistente, los comunistas siempre matan, nunca mueren, aunque la evidencia hist\u00f3rica<br \/>\nnos muestre que el comunismo ha sido y sigue siendo el movimiento pol\u00edtico m\u00e1s<br \/>\nperseguido por el poder capitalista de toda la historia contempor\u00e1nea. La \u00faltima<br \/>\ninfamia ha sido el intento de ensuciar la memoria del Che Guevara, con ocasi\u00f3n del<br \/>\ncuadrag\u00e9simo aniversario de su asesinato a manos de militares al servicio de<br \/>\nWashington.<\/p>\n<p>No hace falta recordar aqu\u00ed los errores y tragedias del movimiento comunista: los<br \/>\ngrandes medios de comunicaci\u00f3n siguen haci\u00e9ndolo cada d\u00eda. Lo relevante en nuestro<br \/>\ntiempo es que esa ideolog\u00eda sigue luchando en los cinco continentes, gobernando en<br \/>\nrincones de Am\u00e9rica Latina, en la pujante y a veces contradictoria China que sigue<br \/>\nmanteniendo el socialismo como horizonte, en el hermoso y heroico Vietnam, en<br \/>\npopulosos Estados de la India, sigue luchando en las selvas asi\u00e1ticas y en las<br \/>\nmonta\u00f1as del Himalaya, en los parlamentos europeos y en las huelgas obreras que no<br \/>\nhan renunciado a gestar un mundo nuevo.<\/p>\n<p>El imprescindible Eric Hobsbawm ha escrito que hab\u00eda tres cosas que ostentaban los<br \/>\ncomunistas y los diferenciaban de otros movimientos revolucionarios: el marxismo, es<br \/>\ndecir, la seguridad de transitar por caminos cient\u00edficos en el combate al<br \/>\ncapitalismo y a la injusticia; el internacionalismo, la solidaridad entre los<br \/>\npueblos del mundo, y, finalmente, su preparaci\u00f3n y decisi\u00f3n para la lucha, su<br \/>\nentrega, su militancia, como qued\u00f3 patente en todos los movimientos partisanos que<br \/>\nlucharon contra el nazismo. Pero la historia no ahorra dificultades: Hobsbawm<br \/>\nrecuerda que el propio partido bolchevique naci\u00f3 bajo la persecuci\u00f3n, que la<br \/>\nrevoluci\u00f3n de octubre estall\u00f3 en el fango y la sangre de la I Guerra Mundial, y que<br \/>\nla Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica surgi\u00f3 trabajosamente en medio de la hambruna y del cerco<br \/>\ncapitalista que supuso la agresi\u00f3n militar de m\u00e1s de veinte potencias capitalistas.<br \/>\nNo ha sido muy distinta la trayectoria de otros partidos comunistas y de otras<br \/>\nexperiencias de cambio social: en Espa\u00f1a, sabemos bien que la esperanzada Rep\u00fablica<br \/>\nde abril, y la del Frente Popular, fue ahogada en sangre por los espadones fascistas<br \/>\ndel ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>El siglo XX ha estado marcado por la revoluci\u00f3n bolchevique, y, pese a los<br \/>\ninsistentes anuncios que los laboratorios ideol\u00f3gicos del capitalismo siguen<br \/>\nrealizando sobre la desaparici\u00f3n del proyecto socialista, de las organizaciones<br \/>\ncomunistas, de la raz\u00f3n obrerista que pugnaba por construir un mundo nuevo, todo<br \/>\nindica que, pese a las dificultades, ese proyecto contin\u00faa, porque las causas que lo<br \/>\nhicieron nacer no han desaparecido. Si, todav\u00eda hoy, sigue siendo relevante la<br \/>\ntrilog\u00eda de la modernidad que levant\u00f3 la revoluci\u00f3n francesa, con mayor raz\u00f3n sigue<br \/>\nsiendo imprescindible la mirada que la revoluci\u00f3n bolchevique lanz\u00f3 sobre un sistema<br \/>\ncapitalista que ha condenado a buena parte de la poblaci\u00f3n del mundo a la miseria y<br \/>\nla explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque el capitalismo no es s\u00f3lo el relativo bienestar de la poblaci\u00f3n de los pa\u00edses<br \/>\ncapitalistas desarrollados, bienestar arrancando por las luchas obreras y populares<br \/>\ny por el reflejo del miedo burgu\u00e9s ante la revoluci\u00f3n bolchevique. El capitalismo<br \/>\nson siglos de opresi\u00f3n: son las matanzas coloniales, las guerras impuestas, la<br \/>\nexplotaci\u00f3n de los trabajadores y la casi esclavitud de millones de personas en las<br \/>\ncolonias. El capitalismo es tambi\u00e9n Auschwitz, e Hiroshima y Nagasaki, las matanzas<br \/>\nde millones de coreanos en la guerra de 1950, el horror de los cinco millones de<br \/>\nvietnamitas asesinados por las tropas norteamericanas en una infame guerra de<br \/>\nagresi\u00f3n. Hoy, el capitalismo tiene el rostro del poder norteamericano, el \u00fanico<br \/>\npa\u00eds de la historia universal que ha sido capaz de utilizar la trilog\u00eda de las armas<br \/>\nde destrucci\u00f3n masiva -qu\u00edmicas, bacteri\u00f3logicas y nucleares- contra poblaci\u00f3n civil<br \/>\nen distintos lugares del mundo. El rostro del capitalismo es el de ese poder<br \/>\nestadounidense que se ha convertido en el \u00fanico pa\u00eds de la historia que ha<br \/>\nbombardeado a poblaciones civiles inocentes en cuatro continentes del planeta: es<br \/>\ndecir, en todos, a excepci\u00f3n de la lejana Australia y de la deshabitada Ant\u00e1rtida. Y<br \/>\nhoy el capitalismo es la atroz ocupaci\u00f3n de Iraq, y de Afganist\u00e1n, las guerras<br \/>\npreventivas, el hambre, la degradaci\u00f3n de la vida, la destrucci\u00f3n de extensas zonas<br \/>\ndel planeta. Contra todo eso siguen luchando los herederos de la revoluci\u00f3n<br \/>\nbolchevique, soportando el fardo de sus propios errores.<\/p>\n<p>Ning\u00fan otro movimiento pol\u00edtico ha sufrido una persecuci\u00f3n tan dura y sanguinaria,<br \/>\nni soportado golpes tan demoledores como la desaparici\u00f3n de la URSS. De hecho, si<br \/>\ncomparamos su realidad actual con otros movimientos, no puede decirse que la<br \/>\nfortaleza o debilidad actual de los comunistas salga malparada: los partidos<br \/>\nconservadores, liberales y democristianos, creados siempre a la sombra del poder, no<br \/>\nser\u00edan nada en el mundo sin el dinero del capitalismo que los crea y los alimenta,<br \/>\ny, en la izquierda hist\u00f3rica, la socialdemocracia languidece pese a ocupar espacios<br \/>\nde poder, mientras que los m\u00e1s recientes movimientos, como los verdes, han llegado<br \/>\nya al l\u00edmite de sus posibilidades y est\u00e1n siendo engullidos por el sistema<br \/>\ncapitalista. Hoy, los comunistas, aunque han conquistado espacios de libertad en<br \/>\nbastantes pa\u00edses, siguen siendo perseguidos en muchos otros, y contin\u00faan soportando<br \/>\nla clandestinidad y la persecuci\u00f3n, incluso en Europa, donde en Letonia est\u00e1n<br \/>\nprohibidos, en Polonia la revancha derechista organiza una masiva caza de brujas de<br \/>\nlos protagonistas de la etapa socialista, y en la Alemania del Este soportan la<br \/>\npersecuci\u00f3n y la marginaci\u00f3n en los organismos del Estado.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n bolchevique s\u00f3lo tiene noventa a\u00f1os: es joven, y esa afirmaci\u00f3n no es<br \/>\nuna paradoja, porque el comunismo sigue siendo la juventud del mundo, como<br \/>\nescribiera Rafael Alberti. No son peque\u00f1os los retos que esperan: los hijos de la<br \/>\nrevoluci\u00f3n de octubre deben seguir aprendiendo de sus errores, empu\u00f1ando con firmeza<br \/>\nla bandera de la libertad, de la democracia, del socialismo, de la justicia, de la<br \/>\ndignidad. El reflector del crucero Aurora que horad\u00f3 la oscuridad en la Petrogrado<br \/>\nrevolucionaria, y vio despu\u00e9s el asedio de los nazis que se cobr\u00f3 las vidas de un<br \/>\nmill\u00f3n de leningradenses en los d\u00edas de la guerra de Hitler, seguir\u00e1 iluminando los<br \/>\nd\u00edas que vendr\u00e1n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Mundo Obrero Cuando se cumplen noventa a&ntilde;os desde que el reflector del crucero Aurora ilumin&oacute; el Palacio de Invierno de los zares, y Lenin y Trotski dirigieron la primera revoluci&oacute;n obrera triunfante de la modernidad, puede examinarse con perspectiva la enorme influencia hist&oacute;rica que ha tenido la revoluci&oacute;n de octubre. Con esa revoluci&oacute;n rusa nacieron los partidos comunistas, el movimiento pol&iacute;tico m&aacute;s vigoroso y revolucionario del siglo XX, y de ella surgi&oacute; tambi&eacute;n la Internacional Comunista. La revoluci&oacute;n bolchevique lanz&oacute; una mirada prodigiosa sobre el capitalismo realmente existente, aquel sistema burgu&eacute;s que hab&iacute;a puesto a la poblaci&oacute;n de cinco continentes de rodillas ante la siniestra empresa de dominaci&oacute;n imperialista del siglo XIX de la que muchos territorios a&uacute;n no se han recuperado, que hab&iacute;a arrojado al mundo a la gran matanza de la I Guerra Mundial, que hab&iacute;a organizado la explotaci&oacute;n obrera y el expolio planetario y que, despu&eacute;s, sumergi&oacute; al mundo en el horror de la Segunda Guerra Mundial, aunque en ese momento el capitalismo luchar&iacute;a en dos trincheras opuestas. Desde 1917, esa f&eacute;rtil mirada de la revoluci&oacute;n bolchevique fue esparcida en Am&eacute;rica, con Recabarren y Luis Carlos Prestes, con Neruda y Vallejo, con Paul Robeson, Fidel Castro y el Che Guevara; en Europa, con Dolores Ib&aacute;rruri y Ernst Thaelmann, el dirigente comunista alem&aacute;n fusilado por orden de Hitler en el campo de concentraci&oacute;n de Buchenwald; con Clara Zetkin y Arthur London, y en &Aacute;frica y Asia, con Mao Ts&eacute; Tung y Ho Chi Minh, por citar arbitrariamente algunos nombres inolvidables. El sue&ntilde;o revolucionario fue de la mano de la defensa de la libertad, en tiempos dif&iacute;ciles y convulsos, y no es exagerado decir que la libertad del mundo, amenazada por la bestia nazi, fue salvada gracias al sacrificio de los millones de sovi&eacute;ticos que lucharon sin descanso, junto a los movimientos partisanos, hasta la trascendental victoria de mayo de 1945. Desde la Rusia revolucionaria el influjo bolchevique se esparci&oacute; por el mundo y lleg&oacute; a China, y al Vietnam, a Cuba, al continente africano. Despu&eacute;s, a finales del siglo XX, la desaparici&oacute;n de la URSS y de los pa&iacute;ses socialistas europeos hizo que desde la derecha, y tambi&eacute;n desde parte de la izquierda, se oficiase el funeral por el comunismo, reelaborando la historia de d&eacute;cadas pasadas, llegando los laboratorios ideol&oacute;gicos del capitalismo a lanzar, para consumo popular, la gran mentira de la equiparaci&oacute;n del fascismo con el comunismo, empe&ntilde;o que no han abandonado. Es comprensible que un golpe tan demoledor como el hundimiento de los pa&iacute;ses socialistas europeos, con sus luces y sombras, hiciera decir a algunos que el comunismo hab&iacute;a muerto, pero aunque en algunos pa&iacute;ses el oportunismo pol&iacute;tico o, simplemente, la decepci&oacute;n, el cansancio y la derrota, hayan liquidado organizaciones y dispersado a centenares de miles de comunistas, el sordo rumor de la revoluci&oacute;n bolchevique sigue sonando en nuestros d&iacute;as; a veces, apenas en un susurro; en otras, en poderosos movimientos que anuncian nuevas revoluciones. Porque el impulso por el socialismo que se inaugur&oacute; con la revoluci&oacute;n bolchevique no ha agotado su trayectoria: en nuestros d&iacute;as, adem&aacute;s de los pa&iacute;ses que han resistido el vendaval contrarrevolucionario, otros como Venezuela o Bolivia, y movimientos que despuntan en Asia o en &Aacute;frica, siguen esa estela bolchevique. Las revoluciones triunfan y fracasan, aciertan y se equivocan; a veces, incluso devoran a sus hijos, y, en otras, son traicionadas; en algunas, es cierto, en ocasiones protagonizan cr&iacute;menes. Tambi&eacute;n la Comuna de Par&iacute;s, muy temprano, levant&oacute; la bandera roja de los trabajadores: fue la primera ocasi&oacute;n en el mundo en que se convirti&oacute; en oficial, y esa revoluci&oacute;n, pese a su radical justicia, tambi&eacute;n cometi&oacute; errores y cr&iacute;menes, pero, a inicios del siglo XXI, el ejemplo de la Comuna que MacMahon y Thiers ahogaron en sangre, sigue viviendo en la memoria de los franceses. Algo parecido pasa con la revoluci&oacute;n de octubre, de mucha mayor trascendencia hist&oacute;rica para el mundo. Sin embargo, pese al constante adoctrinamiento que surge de los centros de pensamiento pagados por el capital y que postula la muerte definitiva del comunismo, su influencia sigue estando presente en nuestros d&iacute;as. Monta&ntilde;as de mentiras elaboradas por ej&eacute;rcitos de profesionales de la difamaci&oacute;n, de propagandistas de libros negros, siguen insistiendo en que el comunismo ha muerto, enterrando cada d&iacute;a el cad&aacute;ver de sus militantes, fortalecidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por la evidencia de la desaparici&oacute;n de la URSS. Para esos mercenarios del capitalismo realmente existente, los comunistas siempre matan, nunca mueren, aunque la evidencia hist&oacute;rica nos muestre que el comunismo ha sido y sigue siendo el movimiento pol&iacute;tico m&aacute;s perseguido por el poder capitalista de toda la historia contempor&aacute;nea. La &uacute;ltima infamia ha sido el intento de ensuciar la memoria del Che Guevara, con ocasi&oacute;n del cuadrag&eacute;simo aniversario de su asesinato a manos de militares al servicio de Washington. No hace falta recordar aqu&iacute; los errores y tragedias del movimiento comunista: los grandes medios de comunicaci&oacute;n siguen haci&eacute;ndolo cada d&iacute;a. Lo relevante en nuestro tiempo es que esa ideolog&iacute;a sigue luchando en los cinco continentes, gobernando en rincones de Am&eacute;rica Latina, en la pujante y a veces contradictoria China que sigue manteniendo el socialismo como horizonte, en el hermoso y heroico Vietnam, en populosos Estados de la India, sigue luchando en las selvas asi&aacute;ticas y en las monta&ntilde;as del Himalaya, en los parlamentos europeos y en las huelgas obreras que no han renunciado a gestar un mundo nuevo. El imprescindible Eric Hobsbawm ha escrito que hab&iacute;a tres cosas que ostentaban los comunistas y los diferenciaban de otros movimientos revolucionarios: el marxismo, es decir, la seguridad de transitar por caminos cient&iacute;ficos en el combate al capitalismo y a la injusticia; el internacionalismo, la solidaridad entre los pueblos del mundo, y, finalmente, su preparaci&oacute;n y decisi&oacute;n para la lucha, su entrega, su militancia, como qued&oacute; patente en todos los movimientos partisanos que lucharon contra el nazismo. Pero la historia no ahorra dificultades: Hobsbawm recuerda que el propio partido bolchevique naci&oacute; bajo la persecuci&oacute;n, que la revoluci&oacute;n de octubre estall&oacute; en el fango y la sangre de la I Guerra Mundial, y que la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica surgi&oacute; trabajosamente en medio de la hambruna y del cerco capitalista que supuso la agresi&oacute;n militar de m&aacute;s de veinte potencias capitalistas. No ha sido muy distinta la trayectoria de otros partidos comunistas y de otras experiencias de cambio social: en Espa&ntilde;a, sabemos bien que la esperanzada Rep&uacute;blica de abril, y la del Frente Popular, fue ahogada en sangre por los espadones fascistas del ej&eacute;rcito. El siglo XX ha estado marcado por la revoluci&oacute;n bolchevique, y, pese a los insistentes anuncios que los laboratorios ideol&oacute;gicos del capitalismo siguen realizando sobre la desaparici&oacute;n del proyecto socialista, de las organizaciones comunistas, de la raz&oacute;n obrerista que pugnaba por construir un mundo nuevo, todo indica que, pese a las dificultades, ese proyecto contin&uacute;a, porque las causas que lo hicieron nacer no han desaparecido. Si, todav&iacute;a hoy, sigue siendo relevante la trilog&iacute;a de la modernidad que levant&oacute; la revoluci&oacute;n francesa, con mayor raz&oacute;n sigue siendo imprescindible la mirada que la revoluci&oacute;n bolchevique lanz&oacute; sobre un sistema capitalista que ha condenado a buena parte de la poblaci&oacute;n del mundo a la miseria y la explotaci&oacute;n. Porque el capitalismo no es s&oacute;lo el relativo bienestar de la poblaci&oacute;n de los pa&iacute;ses capitalistas desarrollados, bienestar arrancando por las luchas obreras y populares y por el reflejo del miedo burgu&eacute;s ante la revoluci&oacute;n bolchevique. El capitalismo son siglos de opresi&oacute;n: son las matanzas coloniales, las guerras impuestas, la explotaci&oacute;n de los trabajadores y la casi esclavitud de millones de personas en las colonias. El capitalismo es tambi&eacute;n Auschwitz, e Hiroshima y Nagasaki, las matanzas de millones de coreanos en la guerra de 1950, el horror de los cinco millones de vietnamitas asesinados por las tropas norteamericanas en una infame guerra de agresi&oacute;n. Hoy, el capitalismo tiene el rostro del poder norteamericano, el &uacute;nico pa&iacute;s de la historia universal que ha sido capaz de utilizar la trilog&iacute;a de las armas de destrucci&oacute;n masiva -qu&iacute;micas, bacteri&oacute;logicas y nucleares- contra poblaci&oacute;n civil en distintos lugares del mundo. El rostro del capitalismo es el de ese poder estadounidense que se ha convertido en el &uacute;nico pa&iacute;s de la historia que ha bombardeado a poblaciones civiles inocentes en cuatro continentes del planeta: es decir, en todos, a excepci&oacute;n de la lejana Australia y de la deshabitada Ant&aacute;rtida. Y hoy el capitalismo es la atroz ocupaci&oacute;n de Iraq, y de Afganist&aacute;n, las guerras preventivas, el hambre, la degradaci&oacute;n de la vida, la destrucci&oacute;n de extensas zonas del planeta. Contra todo eso siguen luchando los herederos de la revoluci&oacute;n bolchevique, soportando el fardo de sus propios errores. Ning&uacute;n otro movimiento pol&iacute;tico ha sufrido una persecuci&oacute;n tan dura y sanguinaria, ni soportado golpes tan demoledores como la desaparici&oacute;n de la URSS. De hecho, si comparamos su realidad actual con otros movimientos, no puede decirse que la fortaleza o debilidad actual de los comunistas salga malparada: los partidos conservadores, liberales y democristianos, creados siempre a la sombra del poder, no ser&iacute;an nada en el mundo sin el dinero del capitalismo que los crea y los alimenta, y, en la izquierda hist&oacute;rica, la socialdemocracia languidece pese a ocupar espacios de poder, mientras que los m&aacute;s recientes movimientos, como los verdes, han llegado ya al l&iacute;mite de sus posibilidades y est&aacute;n siendo engullidos por el sistema capitalista. Hoy, los comunistas, aunque han conquistado espacios de libertad en bastantes pa&iacute;ses, siguen siendo perseguidos en muchos otros, y contin&uacute;an soportando la clandestinidad y la persecuci&oacute;n, incluso en Europa, donde en Letonia est&aacute;n prohibidos, en Polonia la revancha derechista organiza una masiva caza de brujas de los protagonistas de la etapa socialista, y en la Alemania del Este soportan la persecuci&oacute;n y la marginaci&oacute;n en los organismos del Estado. La revoluci&oacute;n bolchevique s&oacute;lo tiene noventa a&ntilde;os: es joven, y esa afirmaci&oacute;n no es una paradoja, porque el comunismo sigue siendo la juventud del mundo, como escribiera Rafael Alberti. No son peque&ntilde;os los retos que esperan: los hijos de la revoluci&oacute;n de octubre deben seguir aprendiendo de sus errores, empu&ntilde;ando con firmeza la bandera de la libertad, de la democracia, del socialismo, de la justicia, de la dignidad. El reflector del crucero Aurora que horad&oacute; la oscuridad en la Petrogrado revolucionaria, y vio despu&eacute;s el asedio de los nazis que se cobr&oacute; las vidas de un mill&oacute;n de leningradenses en los d&iacute;as de la guerra de Hitler, seguir&aacute; iluminando los d&iacute;as que vendr&aacute;n.  <\/P><P> <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-838","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/838","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=838"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/838\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=838"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=838"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=838"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}