{"id":8389,"date":"2020-10-18T05:00:30","date_gmt":"2020-10-18T04:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8389"},"modified":"2020-10-18T00:29:02","modified_gmt":"2020-10-17T23:29:02","slug":"el-idealismo-de-hegel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8389","title":{"rendered":"El idealismo de Hegel"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0Idealismo en Kant y Hegel<\/strong><\/p>\n<p>La filosof\u00eda de Hegel puede exponerse como una teor\u00eda de la racionalidad que surge por transformaci\u00f3n de la raz\u00f3n kantiana. Hegel acepta de Kant, como tambi\u00e9n lo hizo Fichte, el primado de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y proclama que la libertad es lo verdaderamente absoluto, pero no acepta los l\u00edmites fijados por Kant a la raz\u00f3n teor\u00e9tica ni el valor meramente pr\u00e1ctico de los conceptos morales. Si los conceptos del entendimiento, que Hegel prefiere llamar representaciones, nos ofrecen, desde luego, un conocimiento limitado, propio de las ciencias emp\u00edricas, no ocurre lo mismo con los conceptos de la raz\u00f3n. Estos, con su car\u00e1cter totalizador, nos brindan un conocimiento filos\u00f3fico aut\u00e9ntico, que Hegel llama especulativo, no solamente de la naturaleza, sino tambi\u00e9n de la realidad producida por el hombre a lo largo de la historia, a saber, las instituciones sociales y pol\u00edticas. El idealismo transcendental de Kant se transforma en idealismo absoluto o plenamente realista, porque la raz\u00f3n libre es ella misma absoluta, la primera de las realidades que se pone a s\u00ed misma y a sus objetos como plenamente reales. La realidad en ella misma no es un <em>ignotum x<\/em>, meramente pensado, sino que la raz\u00f3n puede abordarla confiadamente como su objeto propio. Llevado por esa confianza en la raz\u00f3n, que \u00e9l siempre exalt\u00f3 como la actitud que define al fil\u00f3sofo. Hegel construy\u00f3 el \u00faltimo de los grandes sistemas filos\u00f3ficos del racionalismo moderno. \u00abLa raz\u00f3n es la certeza de toda realidad\u00bb, escribi\u00f3 en su <em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em> (cap. V) y en la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> (prefacio) leemos: \u00abLo que es racional es lo efectivamente real; y lo efectivamente real es lo racional\u00bb. Como \u00e9l mismo explic\u00f3 (<em>Enciclopedia<\/em> 6) esta afirmaci\u00f3n de racionalismo realista no significa que todas las realidades presentes en el mundo sean igualmente racionales. Un jorobado no realiza el concepto de hombre de hombre de la misma manera que un atleta, ni un tirano es un aut\u00e9ntico estadista; pero Hegel entiende que solamente merece el nombre de real en sentido enf\u00e1tico aquello que realiza efectivamente su propio concepto y en la medida en que lo realiza. El hombre bueno y hermoso, \u00e9se es el hombre; el Estado que promueve y garantiza la libertad, ese es el Estado. Y este es precisamente el sentido que Hegel da a la palabra \u00abidea\u00bb. Idea es el concepto racional realizado o la realidad adecuada a su concepto (cfr. <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> I). El idealismo hegeliano no es un mentalismo, sino laafirmaci\u00f3n de la presencia operante de la raz\u00f3n en el mundo y, por tanto, de la inteligibilidad de las cosas naturales y humanas. La raz\u00f3n no es solo un horizonte para situar las cosas y delimitarlas, sino que es la entra\u00f1a del universo.<\/p>\n<p><strong>Hegel visto desde Kant<\/strong><\/p>\n<p>Es claro que todas las filosof\u00edas pueden exponerse desde otra filosof\u00eda que contribuy\u00f3 a su g\u00e9nesis. Este procedimiento supone que el lector est\u00e1 previamente familiarizado con las categor\u00edas conceptuales m\u00e1s propias de la filosof\u00eda antecedente, en este caso con la de Kant. Se seleccionan de \u00e9sta aquellas categor\u00edas que pueden identificarse en la segunda filosof\u00eda, en este caso la de Hegel, y se a\u00f1aden las correcciones que introdujo esta segunda filosof\u00eda. Lo hemos hecho as\u00ed, de manera muy sint\u00e9tica, en el p\u00e1rrafo anterior. Si embargo, este procedimiento, que solo vale como aproximaci\u00f3n, puede sugerir la falsa idea de que el hegelianismo no es m\u00e1sque un kantismo reelaborado. No es as\u00ed, porque si bien es cierto que Hegel inicia frecuentemente sus exposiciones a partir de conocidas tesis kantianas, lo hace siempre muy cr\u00edticamente y con un estilo de pensamiento muy alejado de la mentalidad kantiana. Sus preocupaciones filos\u00f3ficas dominantes ya no son las de la Ilustraci\u00f3n, sino las de la nueva \u00e9poca inaugurada por la Revoluci\u00f3n francesa, preocupaciones que Hegel integra en su propia filosof\u00eda y a las que pretende dar cumplida respuesta. Por ejemplo, \u00bfen qu\u00e9 consiste la racionalidad de la sociedad civil y del Estado modernos? \u00bfHasta qu\u00e9 punto estas instituciones realizan o impiden la libertad? Preguntas que no pueden responderse bien sin establecer claramente que queremos decir cuando usamos palabras como \u00abraz\u00f3n\u00bb o \u00ablibertad\u00bb. De todas maneras, y para evitar equ\u00edvocos, digamos sin rodeos que la utilizaci\u00f3n de Kant o de otros autores para explicar la filosof\u00eda hegeliana puede ser \u00fatil ciertamente, pero una filosof\u00eda no se comprende verdaderamente hasta que se la conoce desde ella misma y no desde sus antecedentes. Hegel dir\u00eda que solo la comprendemos cuando la conocemos en y para s\u00ed misma.<\/p>\n<p><strong>Hegel visto desde otras filosof\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>Para darse cuenta de la relatividad del recurso a una filosof\u00eda antecedente para explicar la dif\u00edcil filosof\u00eda hegeliana, servir\u00e1 lo que sigue. La filosof\u00eda de Hegel es un cierto parmenidismo, porque Hegel sigue creyendo que es necesario decir y pensar que lo ente es; pero el ser de Hegel no es absolutamente inm\u00f3vil, sino que mantiene su identidad a lo largo de su continuo devenir. Por ello el hegelianismo es tambi\u00e9n un heraclitanismo, pero las continuas diferencias que se producen en el seno del ser no borran la identidad primordial. Pueden y deben ser dichas con un lenguaje racional. La filosof\u00eda de Hegel es igualmente un platonismo, porque cree que la realidad m\u00e1s aut\u00e9ntica es idea, cosa que para Hegel no significa que todo sea representaci\u00f3n mental ni que en alguna parte se de un duplicado m\u00e1s o menos idealizado de este mundo, sino que el objeto m\u00e1s verdadero de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica es idea o realidad inteligible. Con ello queda dicho que el hegelianismo es un aristotelismo, porque afirma que lo inteligible es lo sensible; pero Hegel corrige el naturalismo biologista de Arist\u00f3teles cuando pone la libertad por encima de la naturaleza, para que la domine y la transforme. Hegel afirma tambi\u00e9n que el camino de la sabidur\u00eda pasa por el escepticismo, pero no se queda en \u00e9l. Hegel es tambi\u00e9n un neoplat\u00f3nico para quien lo Uno engendra lo m\u00faltiple, proceso que dibuja un c\u00edrculo de salida hacia lo material y de regreso a lo espiritual (que en Hegel es lo hist\u00f3rico y el saber), pero el neoplatonismo de Hegel se guarda de afirmar la total trascendencia de lo Uno y cree que la filosof\u00eda especulativa, la que se vale de conceptos racionales, ofrece un aut\u00e9ntico conocimiento de \u00e9l. Hegel es igualmente un cristiano que cree que Dios es uno y trino, que se encarna en el mundo y redime por la muerte, pero no cree en la verdad \u00faltima de estas representaciones religiosas, porque ellas mantienen siempre a Dios de un lado y al mundo del otro, como tampoco cree que las definiciones dogm\u00e1ticas de las iglesias no deban ser llamadas ante el tribunal de la raz\u00f3n y no deban ser transformadas en discurso filos\u00f3fico. Es, pues, igualmente cierto que Hegel es un racionalista ilustrado que corrige muy a fondo el racionalismo del siglo XVIII, al que juzga abstracto, corto de vista ante los valores de la religi\u00f3n y carente de sentido hist\u00f3rico. Hegel es, desde luego, un kantiano porque afirma que lo absoluto es la libertad y desarrolla el car\u00e1cter contradictorio de la raz\u00f3n descubierto por Kant (cfr. <em>Enciclopedia<\/em>, 48), pero se niega a restar valor cognoscitivo a la dial\u00e9ctica de la raz\u00f3n pura, porque la realidad misma es tan contradictoria como el concepto que la sustenta: por ello se niega a separar los campos de la raz\u00f3n teor\u00e9tica y de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y no quiere que la sabidur\u00eda moral vaya por un lado y el saber teor\u00e9tico bien fundado por otro. Digamos, por \u00faltimo, aunque ello signifique quebrar el orden cronol\u00f3gico de este p\u00e1rrafo, que Hegel es un espinosiano, porque esta referencia, como expondremos m\u00e1s adelante, es probablemente la m\u00e1s relevante; es el origen de la filosof\u00eda hegeliana, pero tambi\u00e9n en este caso Hegel corrige a su antecesor en la medida en que lo absoluto de Hegel ya no es tanto el \u00ab<em>Deus sive natura<\/em>\u00bb de Spinoza, sino la substancia hist\u00f3rica del g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00edas y filosof\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>De lo dicho se desprende que Hegel no concibi\u00f3 su filosof\u00eda en solitario, ni al margen de toda la Historia de la Filosof\u00eda. M\u00e1s bien se esforz\u00f3 por heredarla entera. Acept\u00f3 y refut\u00f3 a la vez todas las filosof\u00edas precedentes. Ello es congruente con su propia concepci\u00f3n de la filosof\u00eda, la cual no existe nunca al margen de las filosof\u00edas que sucesivamente aparecen, como tampoco hay fruta que sea uva, pera, etc. (cfr <em>Enciclopedia<\/em>, 13). Pero ello no impide que \u00abla\u00bb filosof\u00eda se d\u00e9, porque su identidad no se pierde en la pluralidad de los sistemas contrapuestos. La filosof\u00eda forma un cuerpo con su propio devenir, se forma hist\u00f3ricamente mediante la asunci\u00f3n cr\u00edtica de su pasado. Este pasado se conserva dial\u00e9cticamente superado (\u00ab<em>aufgehoben<\/em>\u00bb), es decir, mediante la negaci\u00f3n de aquellos rasgos espec\u00edficos de cada uno de los sistemas que lo convert\u00edan en una visi\u00f3n parcial o esquinada. Es l\u00f3gico, de acuerdo conlo que acabamos de decir, que Hegel no considerase su filosof\u00eda como la \u00faltima y definitiva. Lo \u00fanico que pretend\u00eda para ella es que fuese la mejor para su tiempo y m\u00e1s abarcante y rigurosa que las precedentes.<\/p>\n<p><strong>Vida y obras<\/strong><\/p>\n<p>Georg Wilhelm Friedrich HEGEL naci\u00f3 en Stuttgart el a\u00f1o 1770. Residi\u00f3 en su ciudad natal hasta terminar el bachillerato. Se sabe que en este tiempo tradujo del griego la tragedia <em>Ant\u00edgona<\/em>, de S\u00f3focles. Es tambi\u00e9n significativo que el joven Hegel no apreciara mucho al profesor de Historia del instituto porque se limitaba a explicar en clase lo que hab\u00eda ocurrido, sin decir nunca por qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>Tubinga, 1788-1793. Al acabar el bachillerato, Hegel se traslada a la Universidad de Tubinga para cursar filosof\u00eda y teolog\u00eda con la intenci\u00f3n de hacerse pastor de la iglesia evang\u00e9lica (luterana). Convive y traba una fuerte amistad con H\u00f6lderlin y con Schelling. De esa \u00e9poca se conservan varios fragmentos escritos por Hegel sobre la religi\u00f3n popular. Estima, sobre todo, de la religi\u00f3n su funci\u00f3n educadora del pueblo, y cree que, para cumplir esta funci\u00f3n, la religi\u00f3n no puede ser secamente racional, sino que ha de satisfacer al coraz\u00f3n. Hegel y el grupo de sus amigos simpatizan con la Revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>Berna, 1793.-1797. Terminados sus estudios en Tubinga, Hegel se traslada a Berna como preceptor privado. Abandona su intenci\u00f3n de hacerse pastor, pero no su inter\u00e9s por la religi\u00f3n y, en general, por la educaci\u00f3n del pueblo. Redacta una \u00ab<em>Vida de Jes\u00fas<\/em>\u00bb de corte racionalista y escribe tambi\u00e9n sobre la \u00abpositividad\u00bb de la religi\u00f3n cristiana, es decir, sobre los contenidos de la religi\u00f3n aceptados por la autoridad.<\/p>\n<p>Francfort del Main, 1797-1801. En esta ciudad ejerce igualmente como preceptor privado. Conoce la intensa vida espiritual deFranfort y reanuda el contacto con H\u00f6lderlin. Escribe <em>El esp\u00edritu del cristianismo y su destino<\/em>. Lee filosof\u00eda abundantemente.<\/p>\n<p>Jena, 1801-1807. Schelling le facilita su traslado a la universidad de Jena, cuna del romanticismo alem\u00e1n. All\u00ed escribe y defiende su tesis sobre las \u00f3rbitas de los planetas. Comienza su docencia universitaria. Publica un escrito sobre la \u00ab<em>Diferencia entre los sistemas de Fiche y Schelling<\/em>\u00bb y varios art\u00edculos de la revista que dirige conjuntamente con Schelling. Estos art\u00edculos, conjuntamente con los manuscritos que redacta para sus primeras clases en la Universidad, permiten conocer indirectamente sus copiosas lecturas en este tiempo y, directamente, la progresiva formaci\u00f3n de lo que ser\u00e1 el sistema filos\u00f3fico hegeliano. La \u00e9poca de Jena culmina con la redacci\u00f3n de la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edrit<\/em>u\u00bb, la primera de las cuatro grandes obras filos\u00f3ficas que Hegel public\u00f3 en vida y que contiene ya \u00ab<em>in nuce<\/em>\u00bb todo el sistema que desplegar\u00e1 en sus obras posteriores. Como consecuencia de la batalla de Jena, la Universidad de esta ciudad se dispersa.<\/p>\n<p>Bamberg, 1807. Durante su corta estancia en esta ciudad, Hegel dirige un peri\u00f3dico local.<\/p>\n<p>N\u00fcremberg, 1807-1816. En N\u00fcremberg, adem\u00e1s de contraer matrimonio, Hegel ense\u00f1a filosof\u00eda a los estudiantes de bachillerato y es nombrado tambi\u00e9n director del Instituto o \u00ab<em>Gymnasium<\/em>\u00bb. Escribe su segunda gran obra, la \u00ab<em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>\u00bb, la cualse publica entre los a\u00f1os 1812 y 1816, y una \u00ab<em>Proped\u00e9utica filos\u00f3fica<\/em>\u00bb para sus alumnos.<\/p>\n<p>Heidelberg, 1816-1817. La Universidad de Heidelberg le llama a desempe\u00f1ar una c\u00e1tedra de filosof\u00eda. Publica como libro de texto la primera edici\u00f3n de la \u00ab<em>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/em>\u00bb, su tercera gran obra, la cual ser\u00e1 m\u00e1s tarde ampliamente corregida y aumentada. En la \u00ab<em>Enciclopedia<\/em>\u00bb se expone entero el sistema filos\u00f3fico de Hegel.<\/p>\n<p>Berl\u00edn, 1817-1831. La Universidad de Berl\u00edn, de reciente fundaci\u00f3n, pero convertida ya en un gran centro intelectual, le acoge como profesor ordinario (catedr\u00e1tico), y all\u00ed conoce Hegel el apogeo de su fama. Publica (1821) los \u00ab<em>Principios de la Filosof\u00eda del Derecho<\/em>\u00bb, cuarta y \u00faltima de sus grandes obras. En el a\u00f1o 1827 publicala segunda edici\u00f3n de la \u00ab<em>Enciclopedia<\/em>\u00bb que dobla la extensi\u00f3n de la primera, y en 1830, la tercera edici\u00f3n de la misma, nuevamente corregida. El mismo a\u00f1o 1830 es nombrado Rector de la Universidad. En el oto\u00f1o de 1831, Hegel fallece como consecuencia de una epidemia de c\u00f3lera. Al morir hab\u00eda terminado la correcci\u00f3n del primer libro de su \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb (L\u00f3gica del ser) y hab\u00eda corregido unas pocas p\u00e1ginas de su \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>&#8230;\u00bb.Inmediatamente despu\u00e9s de su muerte, los disc\u00edpulos de Hegel preparan y editan sus obras completas, y entre ellas incluyen cuatro grandes textos que reproducen las lecciones que Hegel hab\u00eda impartido. Son las otras cuatro grandes obras que conocemos como lecciones sobre \u00ab<em>Est\u00e9tica<\/em>\u00bb, sobre \u00ab<em>Filosof\u00eda de la religi\u00f3n<\/em>\u00bb, sobre \u00ab<em>Historia de la Filosof\u00eda<\/em>\u00bb y sobre \u00ab<em>Filosof\u00eda de la historia universal<\/em>\u00bb. El texto de estas lecciones no es rigurosamente aut\u00e9ntico, pues en gran medida se trata de una reconstrucci\u00f3n a partir de apuntes de diversos oyentes, pero han tenido gran influencia en la filosof\u00eda posterior.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a los escritos juveniles de Hegel, en buena parte fragmentarios, anteriores a la \u00e9poca de Jena, hay que decir que permanecieron ignorados hasta que fueron descubiertos por Dilthey y publicados por Nohl en 1907 con el poco acertado t\u00edtulo de \u00ab<em>Escritos teol\u00f3gicos<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Evoluci\u00f3n doctrinal de Hegel<\/strong><\/p>\n<p>El sucinto esquema que acabamos de hacer de la vida de este fil\u00f3sofo es suficiente para entender que se trata de la vida de un profesor universitario de Filosof\u00eda que no se limita a ense\u00f1ar la filosof\u00eda de otros, sino que construye su propio sistema. Antes de su ida a Jena, su actividad filos\u00f3fica es de tanteo, pero a partir de este momento se lanza decididamente a la filosof\u00eda y consigue elaborar un gran sistema, ambicioso e imponente como pocos, que sintetiza toda la filosof\u00eda anterior a \u00e9l y se constituye en punto de referencia obligada de la filosof\u00eda posterior hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Preocupaciones dominantes<\/strong><\/p>\n<p>Desde su \u00e9poca juvenil, Hegel se esfuerza en comprender su propio tiempo y en contribuir a la educaci\u00f3n de sus contempor\u00e1neos para que asuman las tareas impuestas por la nueva situaci\u00f3n social y pol\u00edtica derivada de la revoluci\u00f3n industrial y de la Revoluci\u00f3n francesa. Hegel siempre se esforz\u00f3 en la b\u00fasqueda de f\u00f3rmulas escritas que ayudaran a conseguir una vida humana rica e integrada, en la que el individuo se identificara consigo mismo y con su sociedad. Ve\u00eda que el hombre de su tiempo se encontraba escindido o partido y que era necesario unificarlo. Al llegar a Jena, Hegel contempla. Sobre todo, cuatro oposiciones a superar, las cuales en buena manera se pueden encontrar en la filosof\u00eda de Kant, pero no solo en ella. La oposici\u00f3n entre el hombre como sujeto de saber y su mundo, la oposici\u00f3n entre la naturaleza y la libertad, la oposici\u00f3n entre el individuo y la sociedad y la oposici\u00f3n entre el hombre como libertad finita y un destino que se le impone como absoluto. Por esta raz\u00f3n, palabras como escisi\u00f3n y reconciliaci\u00f3n o como oposici\u00f3n y superaci\u00f3n son claves en susescritos.<\/p>\n<p><strong>Lo negativo es necesario<\/strong><\/p>\n<p>No sin vacilaciones y continuas reformulaciones, Hegel acaba por entender que los desgarros y oposiciones que continuamente experimentamos como algo negativo en todos los campos son ley de vida, por as\u00ed decirlo. Son escisiones y luchas necesarias que pueden y deben superarse en un plano m\u00e1s elevado que aqu\u00e9l en que se produc\u00eda la lucha. En este nuevo plano, la oposici\u00f3n se consuma y concurre a la reconciliaci\u00f3n. La unidad m\u00e1s rica que as\u00ed se conquista es la \u00abverdad\u00bb concreta que sintetiza verdades parciales o abstractas que antes sustentaban a las partes en lucha. Por ejemplo, la oposici\u00f3n entre individuo y sociedad desaparece cuando las instituciones pol\u00edticas son ellas mismas instituciones de libertad que el individuo reconoce como propias, despu\u00e9s de que los individuos, educados por la dura realidad, aprenden que su mejor inter\u00e9s es el inter\u00e9s de todos.<\/p>\n<p><strong>Dial\u00e9ctica hegeliana<\/strong><\/p>\n<p>Tenemos aqu\u00ed la \u00abdial\u00e9ctica hegeliana\u00bb. A una unidad simple e indiferenciada que algunos llaman tesis (primer momento) sucede, por negaci\u00f3n interna a la simple unidad, la escisi\u00f3n. La vieja unidad se desgarra, y las partes se oponen y combaten (segundo momento o ant\u00edtesis): pero sigue un tercer momento de s\u00edntesis que Hegel llama preferentemente reconciliaci\u00f3n o negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n. Este tercer momento significa un retorno al primero y por esos se puede hablar de movimiento c\u00edclico o circular. No se restaura, sin embargo, la vieja unidad del comienzo, sino que se gana una unidad m\u00e1s compleja y concreta, m\u00e1s rica y determinada, que integra aquellas diferencias que se opusieron en el segundo momento. Conviene darse cuenta aqu\u00ed que Hegel no usa las tres palabras tesis, ant\u00edtesis y s\u00edntesis para caracterizar los tres momentos de su dial\u00e9ctica, porque tesis y ant\u00edtesis designan m\u00e1s bien los dos t\u00e9rminos de la realidad escindida en el segundo momento. Adem\u00e1s, la palabra ant\u00edtesis sugiere que oposici\u00f3n surge extr\u00ednsecamente; pero Hegel quiere recalcar que la escisi\u00f3n se produce por necesidad interna o, lo que es lo mismo, que la negatividad se esconde, potencialmente o en s\u00ed, en la primera realidad, y que el segundo momento en que la negatividad se hace manifiesta, es la actualizaci\u00f3n de aquella negatividad originaria.<\/p>\n<p><strong>Especulaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien: lo caracter\u00edstico de la filosof\u00eda hegeliana consiste tanto en generalizar al m\u00e1ximo su descubrimiento como en darle forma conceptual. Proclama, por lo tanto, que la racionalidad consiste precisamente en este movimiento completo que avanza desde realidades m\u00e1s simples o abstractas a realidades m\u00e1s complejas o concretas. Para comprender la racionalidad de las cosas hemos de contemplarlas desde el punto de vista m\u00e1s elevado posible para abarcar el proceso total. Es el punto de vista especulativo o filos\u00f3fico por encima del punto de vista vulgar y del punto de vista de las ciencias emp\u00edricas.<\/p>\n<p><strong>La negatividad radica en lo absoluto<\/strong><\/p>\n<p>Respecto de la generalizaci\u00f3n del proceso dial\u00e9ctico, es necesario subrayar que es absoluta. Hegel afirma, con audacia filos\u00f3fica, que habr\u00e1 de escandalizar a las conciencias religiosas, que la negatividad anida en el mismo absoluto, en el infinito que la conciencia religiosa llama Dios y quiere preservar puro de toda negatividad para atribuirla solamente a las realidades finitas o mundanas. En virtud de esta negatividad precisamente, lo absoluto se despliega y realiza en la naturaleza y en la historia. De este modo puede entenderse el significado de la conocida expresi\u00f3n que encontramos en el prefacio de la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb. \u00abTodo depende de que lo absoluto no se aprehenda y se exprese (solamente) como substancia, sino tambi\u00e9n y en la misma medida como sujeto\u00bb. Este texto, extremadamente denso y fundamental, puede comentarse como si dijera: hay que entender que no solo tiene raz\u00f3n Spinoza (substancia), sino tambi\u00e9n Kant (\u00a1y Fichte!) (sujeto), de modo que contra Kant hay que argumentar con Spinoza y, contra Spinoza, hay que valerse del punto de vista de Kant. En otras palabras, la substancia absoluta de Spinoza es el punto de vista m\u00e1s elevado y la primera unidad de la que procede todo lo m\u00faltiple. Toda diferencia es anterior a lo primero. Pero para que esta substancia no se quede en ser inm\u00f3vil parmenideano, sino que se despliegue verdaderamente, hay que incorporar en ella la subjetividad kantiana, la cual implica siempre espontaneidad y finitud, oposici\u00f3n, dicotom\u00eda. Resulta entonces, igualmente, que la subjetividad kantiana, incorporada en lo absoluto, deja de ser una subjetividad meramente finita. Las oposiciones kantianas anidan y surgen en lo absoluto. Ahora bien: como sea que donde Kant contemplaba una subjetividad absoluta era precisamente en el sujeto moral libre, Hegel puede dar tambi\u00e9n la raz\u00f3n a Fichte y entender que la substancia-sujeto es primordialmente libertad o autoposici\u00f3n. La tesis de Spinoza que afirma que Dios es \u00ab<em>causa sui<\/em>\u00bb, la interpreta Hegel, consiguientemente, como afirmaci\u00f3n de libertad o autoposici\u00f3n pura, la cual no se pone enteramente sin poner lo opuesto a ella, es decir, el mundo.<\/p>\n<p>El n\u00facleo de la filosof\u00eda hegeliana<\/p>\n<p>Nadie niega genialidad a este golpe de audacia especulativa. De un tajo resuelve \u00ab<em>in nuce<\/em>\u00bb los problemas filos\u00f3ficos suscitados en la \u00e9poca de Hegel al hilo de la discusi\u00f3n sobre la filosof\u00eda kantiana y por la recepci\u00f3n en Alemania del sistema de Spinoza. \u00c9ste hab\u00eda visto a Dios como naturaleza, Kant y Fichte hab\u00edan visto que lo absoluto es la libertad. Libertad y naturaleza hab\u00edan sido vistas por Kant como antin\u00f3micas, y esta antinomia hab\u00eda desgarrado la conciencia de toda una generaci\u00f3n. Ahora pod\u00eda verse que en lo absoluto son lo mismo necesidad y libertad. Alcanzaba su \u00e1pice la filosof\u00eda del idealismo como filosof\u00eda de la necesidad de la libertad.<\/p>\n<p><strong>Concepto versus representaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la forma conceptual que imprime Hegel a toda su filosof\u00eda, indicaremos aqu\u00ed solamente algunos rasgos. En primer lugar, Hegel est\u00e1 firmemente convencido de que sin forma conceptual rigurosa no hay filosof\u00eda. El discurso filos\u00f3fico no es un discurso cualquiera, una disquisici\u00f3n m\u00e1s o menos brillante, m\u00e1s o menos acertada. Por ello polemiza contra la \u00abfilosof\u00eda popular\u00bb que se hab\u00eda multiplicado en la \u00e9poca de la Ilustraci\u00f3n. El discurso filos\u00f3fico ha de ser concatenado, ha de gozar de necesidad intr\u00ednseca. En segundo lugar, esta necesidad la encuentra \u00e9l solamente en el discurso racional, y no en las representaciones del entendimiento a las que Kant hab\u00eda llamado tambi\u00e9n conceptos. De ah\u00ed arranca una segunda pol\u00e9mica de Hegel contra las filosof\u00edas que no saben elevarse a este nivel, cosa que, seg\u00fan \u00e9l, le ocurre con frecuencia al mismo Kant. El entendimiento, en efecto pone determinaciones, por ejemplo, cuando califica un acto humano como justo. Pero el entendimiento mantiene separada esta determinaci\u00f3n de todas las dem\u00e1s, incluso de su opuesta; por ejemplo, lo injusto. Ahora bien, la raz\u00f3n, al concebir la justicia, no se detiene en ella, sino que pasa necesariamente a su negaci\u00f3n, la injusticia, desde esta segunda regresa a la justicia., ahora como justicia restablecida o expiaci\u00f3n. Vemos, pues, que los conceptos tienen una especie de vida propia. Cada uno engendra el siguiente necesariamente por negaci\u00f3n, y en ello consiste precisamente la dial\u00e9ctica del concepto. En otras palabras, la mera determinaci\u00f3n del entendimiento es, de suyo, fija y separada de los dem\u00e1s; el concepto es m\u00f3vil, se enlaza con el siguiente y podemos incluso decir que se autodetermina y se hace cada vez m\u00e1s concreto. De ah\u00ed se sigue que el concepto tiende a desarrollarse por si mismo en un sistema completo y circular de las determinaciones de la raz\u00f3n. No basta con hacer el inventario de los conceptos de la raz\u00f3n, aunque sea completo, sino que el fil\u00f3sofo ha de deducirlos. Esto lo hab\u00eda visto tambi\u00e9n Kant y se hab\u00eda esforzado por ofrecer un sistema completo de los conceptos puros y de las ideas, pero solo hab\u00eda intentado la deducci\u00f3n de los conceptos del entendimiento, y ello sin demasiado \u00e9xito, piensa Hegel. Adem\u00e1s, en el nivel de la raz\u00f3n Kant hab\u00eda mantenido rigurosamente separados los conceptos puros de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y las ideas y conceptos de la raz\u00f3n pura teor\u00e9tica. No obstante, el mismo Kant hab\u00eda intentado construir un puente entre ambas orillas (\u00ab<em>Cr\u00edtica del juicio<\/em>\u00bb). Hegel se beneficia de la doctrina kantiana de los conceptos determinantes y reflexivos.<\/p>\n<p><strong>Concepto, alma de las cosas<\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, Hegel entiende que el concepto racional es, por decirlo con su propia expresi\u00f3n, el \u00abalma de las cosas\u00bb. Mantener los conceptos a un lado y la realidad en el otro ser\u00eda caer en el \u00abrepresentativismo\u00bb. Podemos estudiar los conceptos por separado (eso ser\u00e1 su \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb), pero no podemos perder de vista que en el origen todo es uno y, por lo tanto, el concepto no reside \u00fanicamente en la raz\u00f3n, y menos todav\u00eda en la mente. Es la estructura m\u00e1s \u00edntima de la realidad, su alma m\u00f3vil que configura el devenir real de las cosas. Por eso, siguiendo con el ejemplo de antes, en el mundo hay justicia, injusticia y expiaci\u00f3n. El sistema filos\u00f3fico completo, habr\u00e1 de abarcar, por tanto, el estudio del concepto puro (\u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb) y del concepto encarnado en la realidad (Filosof\u00eda real).<\/p>\n<p><strong>FENOMENOLOG\u00cdA: FILOSOF\u00cdA NACIENTE<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00ab<em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Cuando Hegel publica esta obra (1807) tiene ya claro lo que acabamos de exponer. Lo hemos extra\u00eddo, en muy buena medida, del pr\u00f3logo de la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb, el cual fue redactado despu\u00e9s del cuerpo del libro. Es el quicio de toda la filosof\u00eda hegeliana. Por un lado significa el final de su evoluci\u00f3n, de sus tanteos y vacilaciones antes de lanzarse al ruedo filos\u00f3fico. Pero, por otro lado, Hegel considera que todo queda por hacer, porque el sistema no ha sido todav\u00eda desarrollado. Por esa raz\u00f3n, el pr\u00f3logo de su \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb es tambi\u00e9n un escrito program\u00e1tico. Es una pieza crucial que pone fin a la g\u00e9nesis de la filosof\u00eda hegeliana y anuncia su desarrollo sistem\u00e1tico. \u00bfQu\u00e9 contiene, pues, el cuerpo de este libro, tan dif\u00edcil como fascinante? Pr\u00e1cticamente, contiene todos los temas que encontraremos en el sistema; pero estos temas no son tratados en la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb desde el punto de vista de la ciencia filos\u00f3fica en s\u00ed misma y por s\u00ed misma, sino desde el punto de vista de la conciencia humana que los va descubriendo paulatinamente. Por ello, la filosof\u00eda est\u00e1 presente en la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb en estado naciente, se ve como surge una conciencia que se va haciendo filos\u00f3fica no sin dolor. Marx dijo acertadamente a\u00f1os despu\u00e9s que la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb es el taller donde se forja la filosof\u00eda hegeliana. Es por ello, tambi\u00e9n, una odisea del esp\u00edritu, una novela de formaci\u00f3n, escrita en clave filos\u00f3fica y,en el fondo, una autobiograf\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Fenomenolog\u00eda: introducci\u00f3n filos\u00f3fica a la filosof\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Conviene advertir, asimismo, que cuando Hegel empez\u00f3 este libro se propon\u00eda escribir, no el sistema completo de su filosof\u00eda, pero s\u00ed su primera parte. Despu\u00e9s de haberlo escrito vio claro que no ten\u00eda en las manos, propiamente, la primera parte del sistema sino una especie de introducci\u00f3n al mismo. La primera parte del sistema ser\u00e1 la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb o la ciencia de los conceptos puros. Pero Hegel retuvo siempre de su primer prop\u00f3sito el car\u00e1cter estrictamente filos\u00f3fico del libro, su car\u00e1cter sistem\u00e1tico o conceptual. Dicho de otra manera, la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb no es un discurso no filos\u00f3fico que conduce a la filosof\u00eda, sino una introducci\u00f3n filos\u00f3fica a la filosof\u00eda. Este doble car\u00e1cter del libro, a saber, narraci\u00f3n del camino que sigue la conciencia desde la no-filosof\u00eda a la filosof\u00eda y discurso filos\u00f3fico que descubre el concepto oculto en cada una de las estaciones por las que pasa la conciencia, es uno de los aspectos m\u00e1s originales de la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb y causa de su dificultad y de su encanto. La narraci\u00f3n de los avatares de la conciencia se entrevera continuamente con una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica superpuesta.<\/p>\n<p><strong>Dos personajes<\/strong><\/p>\n<p>Se puede decir que la estructura de la obra es muy semejante a la de un concierto musical con orquesta y solista. El solista es la conciencia que hace la experiencia y \u00e9sta se narra en singular. Pero un segundo personaje del libro habla en plural, \u00abnosotros\u00bb, dice Hegel, y este personaje analiza e interpreta esta experiencia en clave conceptual. Se supone, por lo tanto, que el autor del libro y sus lectores, est\u00e1n ya al cabo de la calle. Son ya conciencias filos\u00f3ficas que miran hacia atr\u00e1s, recuerdan el camino que han hecho, lo ordenan y narran, pero sobre todo lo interpretan y comprenden su sentido porque en el camino recorrido descubren el impulso del concepto, su l\u00f3gica secreta, que la conciencia, mientras camina no puede ver. El solista enuncia y expone los temas, la orquesta los glosa e interpreta, pero al fin del concierto ambos se funden en un solo \u00abtutti\u00bb, porque la conciencia ha devenido filos\u00f3fica e ingresa ella misma en el \u00abnosotros\u00bb. La conciencia ha superado su soledad, ha roto el aislamiento de los puntos de vista particulares u opiniones (eso es as\u00ed para mi) y se ha elevado al punto de vista universal de la ciencia filos\u00f3fica (eso es as\u00ed en s\u00ed y por s\u00ed). Ha ingresado en la comunidad de los sabios. En otros t\u00e9rminos, puede decirse que la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb estudia el camino que va desde el yo al nosotros, desde el yo m\u00e1s elemental e inculto que dice lo que sus ojos ven (conciencia sensible) hasta la subjetividad plural, intersubjetiva, propia de la conciencia cient\u00edfica que para Hegel es, en su \u00faltimo desarrollo, conciencia filos\u00f3fica.<\/p>\n<p><strong>Figuras de conciencia<\/strong><\/p>\n<p>El cuerpo del libro contiene una introducci\u00f3n en la que se explica qu\u00e9 es la Fenomenolog\u00eda y cu\u00e1l es su m\u00e9todo o modo de avanzar. Siguen ocho cap\u00edtulos. A lo largo de ellos se describen las estaciones por las que pasa la conciencia y que Hegel llama \u00abfiguras de conciencia\u00bb. Son distintos modos de ver y actuar. La conciencia pasa <em>necesariamente<\/em> de una a otra figura, pero como sea que ella es ciega para el concepto, no ve esa necesidad. Se encuentra llevada a otro modo de ver sin poderse explicar el cambio experimentado. Por eso el camino es doloroso y se vive como un camino de continua p\u00e9rdida de s\u00ed, aunque en s\u00ed mismo tiene significado positivo y la conciencia progresa realmente. En ello consiste precisamente la forma que toma en la conciencia el m\u00e9todo dial\u00e9ctico, o sea, un modo de avanzar por negaci\u00f3n o destrucci\u00f3n del modo de ver anterior. Hay que a\u00f1adir, adem\u00e1s, que la conciencia no cambia de modo de ver porque se convenza extr\u00ednsecamente de su error, sino por fidelidad a aquel modo de ver. Esforz\u00e1ndose por ver y decir las cosas seg\u00fan el criterio que ha adoptado, se le desmorona aquel criterio y se encuentra con que ha adoptado otro completamente distinto. Por ejemplo, el medieval (en el libro \u00abconciencia desgraciada\u00bb) se hace renacentista (en el libro \u00abraz\u00f3n\u00bb) a fuerza de ser medieval a fondo. Y este es precisamente el punto clave de la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb y que constituye su originalidad m\u00e1s profunda. El verdadero cambio de figura de conciencia o modo de ver no ocurre porque otro m\u00e1s sabio nos convenza y adoptemos otro criterio. El cambio ocurre en la misma medida en que somos consecuentes con el criterio que define nuestra manera de ver.<\/p>\n<p><strong>Contenido de la Fenomenolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>En los tres primeros cap\u00edtulos se encuentran las tres figuras de la conciencia ingenuamente realista que cree en la total independencia de su objeto, la conciencia sensible, la conciencia percipiente y el entendimiento. La conciencia objetiva se disipa cuando advierte de repente que su verdadero objeto es ella misma. Deviene as\u00ed autoconciencia (cap. IV). Este cap\u00edtulo es uno de los m\u00e1s interesantes y que ha servido de inspiraci\u00f3n para muchos fil\u00f3sofos posteriores. En su primera secci\u00f3n se contiene la conocida dial\u00e9ctica del se\u00f1or y el siervo. La conciencia servil se invierte y deviene conciencia se\u00f1orial en virtud de su trabajo de transformaci\u00f3n de la naturaleza. En la segunda secci\u00f3n del mismo cap\u00edtulo se estudian las figuras de la conciencia estoica, la conciencia esc\u00e9ptica y la conciencia desgraciada o conciencia del cristiano medieval. Esta conciencia deviene raz\u00f3n (cap. V) y aparece entonces como raz\u00f3n observadora de la naturaleza. Es la mentalidad propia de las ciencias emp\u00edricas modernas. Dentro del mismo cap\u00edtulo aparecen enseguida una serie de figuras del individualismo moral moderno. A partir del cap\u00edtulo VI, las figuras que aparecen ya son menos figuras de una conciencia individual, y pasan a ser figuras del mundo social. El paso del cap. V al VI es uno de los pasajes m\u00e1s dif\u00edciles y controvertidos del libro. Hegel pone como t\u00edtulod el cap\u00edtulo VI \u00abel esp\u00edritu\u00bb y en \u00e9l encontramos la figura del mundo griego, del imperio romano, de la cultura moderna y de la Ilustraci\u00f3n para acabar con la conciencia moral kantiana. El cap\u00edtulo VII (la religi\u00f3n) recorre las figuras de la religiosidad primitiva y egipcia, de la religi\u00f3n griega y de la religi\u00f3n cristiana. Por \u00faltimo, como ya hemos dicho, el libro concluye en el cap\u00edtulo VIII (El saber absoluto) y en \u00e9l encontramos, por fin, la conciencia filos\u00f3fica moderna.<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00eda, pol\u00edtica y religi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>De lo dicho se desprende que Hegel hace converger en la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb tres temas cruciales de toda la historia de la filosof\u00eda: teor\u00eda del conocimiento, pol\u00edtica y religi\u00f3n. El libro, en su introducci\u00f3n y tres primeros cap\u00edtulos, parece orientarse casi exclusivamente al problema epistemol\u00f3gico planteado por la cr\u00edtica kantiana, a pesar que en los dos primeros cap\u00edtulos, Hegel opera ya una importante asimilaci\u00f3n de la filosof\u00eda griega hasta Arist\u00f3teles inclusive. En el tercer cap\u00edtulo est\u00e1n muy presentes los problemas cognoscitivos suscitados por la ciencia newtoniana y Leibniz. Sin embargo, a partir del cap\u00edtulo IV, con el concepto de reconocimiento mutuo y con el an\u00e1lisis de las relaciones de dominaci\u00f3n, se aborda la ra\u00edz de las relaciones sociales y pol\u00edticas, tema que retoma a lo largo de todo el cap\u00edtulo VI. En el VII la religi\u00f3n se aborda directamente despu\u00e9s de haber aparecido ya en varias ocasiones. En definitiva, la constituci\u00f3n del sujeto colectivo del saber epist\u00e9mico es, al mismo tiempo, la constituci\u00f3n de la asamblea universal de los hombres libres y la realizaci\u00f3n en la tierra de la comunidad de los hombres en Dios, siempre anunciada y siempre pospuesta por la religi\u00f3n. Y esos tres temas convergen porque se trenzan continuamentea lo largo de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del g\u00e9nero humano hacia la racionalidad y la libertad.<\/p>\n<p><strong> Dial\u00e9ctica hist\u00f3rica: Las cosas son, a veces, como deben ser<\/strong><\/p>\n<p>Se observa igualmente en la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb el ejemplo m\u00e1s vivo de la habilidad de Hegel para dar la raz\u00f3n a todo el mundo y quit\u00e1rsela a todos. Cada figura de conciencia, cada una de las formas de organizaci\u00f3n social, cada una de las religiones, tiene su raz\u00f3n parcial, tienen raz\u00f3n en su momento, pero ese momento es pasajero y su propia din\u00e1mica interna lo destruye. Sin embargo, no se destruye el hilo dial\u00e9ctico de la historia total. Cada momento crea su propia negaci\u00f3n que es el momento siguiente. El conjunto avanza, la humanidad progresa. Adem\u00e1s, este progreso no es indefinido y de simple acercamiento a un ideal siempre inalcanzable. El camino tiene una meta real. Cada estaci\u00f3n o figura es, en s\u00ed misma, realidad racional porque en ella se da una cierta realizaci\u00f3n del concepto. Y este es un motivo constante de pol\u00e9mica que mantiene Hegel contra Kant y Fichte. Una filosof\u00eda del \u00ab<em>deber ser<\/em>\u00bb le irrita porque deja siempre la raz\u00f3n de un lado y la realidad del otro. Una filosof\u00eda del deber ser es para Hegel una filosof\u00eda de moralistas avinagrados que descalifican permanentemente la realidad porqu\u00e9 \u00e9sta nunca se ajusta al ideal. Es m\u00e1s, una filosof\u00eda as\u00ed garantiza la pervivencia del oficio de sermoneador. Hegel cree, contrariamente, que se dan realidades aut\u00e9nticamente racionales, realidades que son idea, y \u00e9stas son precisamente las que valen. A la filosof\u00eda compete mostrar su racionalidad, su ajuste con el concepto. Lo cual no impide que la raz\u00f3n sea descontentadiza con la racionalidad alcanzada y nos empuje siempre hacia cotas m\u00e1s elevadas y m\u00e1s amplias de libertad.<\/p>\n<p><strong>EL FIL\u00d3SOFO: INSTRUMENTO DE LA RAZ\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>El sistema<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Terminada la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb e interpretada por \u00e9l mismo como introducci\u00f3n al sistema. Hegel aborda la construcci\u00f3n del sistema completo del saber filos\u00f3fico, un saber que en realidad se construye a s\u00ed mismo, por la raz\u00f3n que lleva en sus entra\u00f1as. \u00c9l se siente \u00fanicamente instrumento de esta raz\u00f3n para su tiempo. No se cree Dios, como algunos suponen.<\/p>\n<p><strong>Diferentes versiones del sistema<\/strong><\/p>\n<p>Una primera exposici\u00f3n, breve y elemental, del sistema se halla en la \u00ab<em>Proped\u00e9utica<\/em>\u00bb que escribi\u00f3 para los bachilleres de N\u00fcremberg. Esta semilla se desarrolla ampliamente en las tres versiones de la \u00ab<em>Enciclopedia<\/em>\u00bb. Daremos una versi\u00f3n sucinta del conjunto y de sus tesis m\u00e1s interesantes, esforz\u00e1ndonos mucho en no desfigurar demasiado la complejidad de un pensamiento vigoroso y extremadamente matizado. En esta exposici\u00f3n refundimos el contenido de la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb de N\u00fcremberg y el de la L\u00f3gica de la \u00ab<em>Enciclopedia<\/em>\u00bb. Hacemos lo mismo con la \u00ab<em>Filosof\u00eda del Derecho<\/em>\u00bb y la parte correspondiente de la \u00ab<em>Enciclopedia<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>El sistema hegeliano se articula en tres grandes partes: L\u00f3gica, Filosof\u00eda de la Naturaleza y Filosof\u00eda del Esp\u00edritu. Las dos \u00faltimas las agrupaba Hegel en Jena bajo un ep\u00edgrafe com\u00fan de Filosof\u00eda real. Este ep\u00edgrafe desaparece ahora, probablemente para subrayar que el concepto puro, objeto de la L\u00f3gica, es tambi\u00e9n realidad y alma de toda realidad.<\/p>\n<p>\u00abCiencia de la L\u00f3gica\u00bb<\/p>\n<p>La \u00ab<em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>\u00bb es ciencia filos\u00f3fica del concepto. Ello significa que es discurso necesario y deductivo de todas las categor\u00edas del pensamiento puro. La L\u00f3gica se abre con un importante fragmento destinado a establecer el punto de arranque. \u00c9ste ha de ser en s\u00ed mismo necesario, porque si no lo fuera viciar\u00eda la necesidad de todo el discurso posterior. Como es bien sabido, Hegel cifra este comienzo en el \u00abser\u00bb, interpretado como ser global, anterior a cualquier escisi\u00f3n. Es por tanto \u00abser\u00bb tan subjetivo como objetivo. Pero en su car\u00e1cter m\u00e1ximamente abstracto, el ser del comienzo no es simplemente el primer punto del discurso que ha de seguir, sino que es ya, potencialmente o en s\u00ed, todo ese discurso, lo recubre todo entero.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, sigue la conocida dial\u00e9ctica ser-nada-devenir. El ser abstract\u00edsimo en su total carencia de determinaciones, es igualmente su propia determinaci\u00f3n, nada. Pero si el ser es tr\u00e1nsito continuo a la nada y la nada es tr\u00e1nsito al ser porque no se pueden pensar el uno sin el otro, Hegel concluye que el ser es devenir. El devenir se interpreta como el primer concepto, en el cual se engloban, como momentos l\u00f3gicamente inseparables, ser y nada.<\/p>\n<p>Dentro ya del cuerpo de la L\u00f3gica, el ser pasa a ente determinado, dotado de alguna cualidad. Al hilo de la categor\u00eda cualidad, Hegel deduce las categor\u00edas de finito e infinito, del ser en s\u00ed y del ser para s\u00ed, de unidad y multiplicidad. La segunda categor\u00eda principal de la l\u00f3gica del ser, despu\u00e9s de la cualidad, es la cantidad. Despu\u00e9s de deducir varias categor\u00edas derivadas, como son, por ejemplo, el n\u00famero y el infinito matem\u00e1tico, Hegel sintetiza cantidad y cualidad en la categor\u00eda medida. Esta es la tercera de las categor\u00edas principales del ser. Con ello se pasa al segundo libro de la L\u00f3gica, dedicado a la esencia.<\/p>\n<p><strong>\u00abCiencia de la L\u00f3gica\u00bb: Libro segundo<\/strong><\/p>\n<p>En el segundo libro se determinan categor\u00edas tan decisivas para el pensamiento como identidad y diferencia y se explica en qu\u00e9 consiste la contradicci\u00f3n. La esencia confiere al ser una cierta profundidad o relieve y se interpreta como fundamento. En contraposici\u00f3n con la esencia surge entonces el parecer, el aparecer o fen\u00f3meno y por \u00faltimo la realidad efectiva o realidad adecuada a su esencia. Tambi\u00e9n en este segundo libro encontramos categor\u00edas tan decisivas como relaci\u00f3n, absoluto, necesidad y contingencia, substancia y accidente, causa y efecto. El libro concluye con el an\u00e1lisis de la causalidad rec\u00edproca o interacci\u00f3n.<\/p>\n<p>La simple enumeraci\u00f3n de las categor\u00edas del ser y de la esencia pone de manifiesto varias cosas. Primeramente, los dos primeros libros de la L\u00f3gica son tanto una ontolog\u00eda como una deducci\u00f3n de las categor\u00edas que trata de perfeccionar la deducci\u00f3n kantiana y fichteana. En segundo lugar, el primer libro o l\u00f3gica del ser asimila cr\u00edticamente las principales categor\u00edas de la filosof\u00eda griega, mientras que en la l\u00f3gica de la esencia se absorben las categor\u00edas de la las categor\u00edas de la metaf\u00edsica moderna, especialmente las de Spinoza, Leibniz i Kant. Por esta raz\u00f3n, alg\u00fan comentarista ha dicho que la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb de Hegel es una Historia esot\u00e9rica de la Filosof\u00eda. En tercer lugar, la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb de Hegel es una especie de diccionario filos\u00f3fico porque en ella se trata de dilucidar el significado exacto de aquellas palabras que han venido a ser tecnicismos inevitables del discurso filos\u00f3fico. El mismo Hegel ya hab\u00eda advertido en la \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00bb que ese tipo de palabras no pueden ser soslayadas por ning\u00fan tipo de pensamiento m\u00ednimamente riguroso. En el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n de la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb, por su parte hab\u00eda advertido que las categor\u00edas \u00abest\u00e1n expuestas y consignadas en el lenguaje del hombre\u00bb. Seg\u00fan esta tesis hegeliana el lenguaje es el lugar primario de la L\u00f3gica, all\u00ed donde \u00e9sta reside y se esconde, donde hay que ir a buscarla. Por \u00faltimo, se debe advertir que, siendo la l\u00f3gica hegeliana el equivalente en su sistema de la metaf\u00edsica tradicional, la metaf\u00edsica en \u00e9l no tiene valor de trascendencia. Las categor\u00edas son formales, pero no son meramente categor\u00edas del pensamiento. Por eso Hegel agrupa los dos primeros libros de la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb bajo un ep\u00edgrafe com\u00fan de \u00abL\u00f3gica objetiva\u00bb porque son determinaciones del ser, que es tanto pensamiento como realidad.<\/p>\n<p><strong>\u00abCiencia de la L\u00f3gica\u00bb: libro tercero<\/strong><\/p>\n<p>El tercer libro de la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb recibe el t\u00edtulo de \u00abL\u00f3gica subjetiva o del concepto\u00bb. El fragmento introductorio de este libro es de gran importancia para la interpretaci\u00f3n de la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb entera y aun de toda la filosof\u00eda hegeliana. En este fragmento Hegel se esfuerza en ofrecer \u00abel concepto del concepto\u00bb. El ser, despu\u00e9s de haber regresado a s\u00ed mismo como esencia y haber cobrado as\u00ed cierta interioridad o volumen, regresa ahora de nuevo al punto de partida y aparece como concepto o estructura racional. De este modo el sr se revela como autoposici\u00f3n de subjetividad espont\u00e1nea. Culmina ahora la asimilaci\u00f3n de la filosof\u00eda kantiana o fichteana pero liberadas ambas de subjetivismo. Nunca el ser es tan objetivo que carezca de estructuras racionales, nunca el concepto o pensamiento es tan subjetivo que no sea posici\u00f3n de realidad.<\/p>\n<p>En el tercer libro de la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb encontramos, por tanto, una dilucidaci\u00f3n del significado de las palabras concepto y subjetividad, para entrar en seguida en una exposici\u00f3n deductiva de las categor\u00edas propias de la L\u00f3gica aristot\u00e9lica: concepto, juicio y silogismo. La asimilaci\u00f3n hegeliana de esta l\u00f3gica pretende, sin embargo, liberarla de su car\u00e1cter representativo o intelectual para elevarla a racional o especulativa. Ello significa que Hegel quiere insistir en el car\u00e1cter discursivo de la raz\u00f3n. Por este motivo, Hegel puede decir, como Fichte, que no rehabilita la intuici\u00f3n intelectual negada por Kant. Si se quiere seguir hablando de intuici\u00f3n intelectual, hay que decir que en Hegel la intuici\u00f3n del comienzo del discurso es intuici\u00f3n de la abstracci\u00f3n suma, que esa intuici\u00f3n supone una previa elevaci\u00f3n fenomenol\u00f3gica de la conciencia y que esa intuici\u00f3n es discurso virtual. Ahora bien, el discurso solamente es enteramente probativo cuando completa su c\u00edrculo. La intuici\u00f3n del final es pues ya intuici\u00f3n de contenido concreto, pero tambi\u00e9n ahora esa palabra es equ\u00edvoca, porque no se intuye un contenido simple sino todo un proceso discursivo que despliega el concepto.<\/p>\n<p>Dentro todav\u00eda del tercer libro de la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb y despu\u00e9s de haber deducido y criticado las formas tradicionales del razonamiento, Hegel muestra la naturaleza del razonamiento impl\u00edcito que subyace en los conceptos objetivos de la mec\u00e1nica moderna, de la qu\u00edmica y de la teleolog\u00eda de los vivientes. La \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb acaba con el estudio de lo que es idea. Se analiza all\u00ed lo que es idea en general y a continuaci\u00f3n se estudia la idea de vida, la idea de verdad y la idea de bien. El c\u00edrculo final se cierra con un largo pasaje dedicado a la idea absoluta. El ser del comienzo, que era ya todo, pero visto en su m\u00e1xima abstracci\u00f3n, se ve ahora como idea total, como realidad que deviene despleg\u00e1ndose a s\u00ed misma espont\u00e1neamente en la forma de discurso racional. Dentro del cap\u00edtulo final aclara qu\u00e9 debe entenderse como m\u00e9todo. El m\u00e9todo es la forma de avanzar del razonamiento l\u00f3gico. No puede establecerse de antemano porque ser\u00eda arbitrario. Hay que dejar que el concepto se despliegue aut\u00f3nomamente y s\u00f3lo cuando \u00e9ste se ha completado podemos observar c\u00f3mo ha avanzado y registrar aparte el modo de avanzar.<\/p>\n<p>Una reflexi\u00f3n final sobre la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb hegeliana que se debe a\u00f1adir a la que hemos hecho al acabar el resumen de los dos primeros libros: Hegel empez\u00f3 su carrera intelectual preocupado por el sentido de los acontecimientos contempor\u00e1neos. Al hacerse fil\u00f3sofo entiende que para hablar con rigor de estos acontecimientos es preciso pasar por la metaf\u00edsica, es decir, por la dilucidaci\u00f3n de lo que es raz\u00f3n y de lo que significan las grandes palabras filos\u00f3ficas. La obra de Hegel regresa, despu\u00e9s de esta vuelta, a las preocupaciones primeras armado ahora de un instrumental imponente, cuya dificultad principal reside no tanto en el cat\u00e1logo o enumeraci\u00f3n sucesiva de las categor\u00edas, con elucidaci\u00f3n de su significado, sino en el esfuerzo deductivo para que de cada una brote necesariamente, por necesidad del mismo concepto, la siguiente. Por ello, la mayor cruz del lector de la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb de Hegel no es tanto el cuerpo de cada uno de los cap\u00edtulos (que ya es gran cruz), sino las transiciones o pasos de una categor\u00eda a otra. Menos mal que el libro cuenta con largas notas en las que el lenguaje se hace menos formal y donde menudean las referencias hist\u00f3ricas. Estas notas alargan mucho el texto, pero son un buen alivio para el estudioso. Para el principiante la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb es, desde luego, un libro imposible.<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00eda de la naturaleza<\/strong><\/p>\n<p>La segunda parte del sistema la ocupa la Filosof\u00eda de la naturaleza. Es la parte que ha merecido menos atenci\u00f3n de los estudiosos y, en general, se ha aceptado la opini\u00f3n de que en ella Hegel estuvo desacertado al querer encajar a la fuerza en su sistema especulativo a las ciencias modernas. Hoy, sin embargo, esta opini\u00f3n est\u00e1 siendo revisada. En cualquier caso un estudio detenido de las textos hegelianos muestra que su autor hab\u00eda meditado la ciencia newtoniana, la qu\u00edmica todav\u00eda incipiente de su tiempo y, en general, las controversias cient\u00edficas de la \u00e9poca. Tambi\u00e9n es cierto que el inter\u00e9s de Hegel se proyect\u00f3 menos en este campo que en la L\u00f3gica y la Filosof\u00eda social.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de la naturaleza sit\u00faa a \u00e9sta como negativo de la idea porque en ella no aparece la subjetividad como tal. Ello o impide que la naturaleza se ordene en grados ascendentes desde lo inorg\u00e1nico a lo org\u00e1nico. La teleolog\u00eda de los seres vivientes muestra al final que la finalidad absoluta no se encuentra en ellos y remiten al esp\u00edritu. No es extra\u00f1o que Hegel, consecuente con su mentalidad, defina la naturaleza como exterioridad en oposici\u00f3n a la interioridad o subjetividad del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Hegel divide la Filosof\u00eda de la Naturaleza en tres secciones dedicadas sucesivamente a la mec\u00e1nica, la f\u00edsica y lo org\u00e1nico. La parte m\u00e1s interesante es la primera en la que Hegel examina cr\u00edticamente la f\u00edsica galileo-newtoniana. En conjunto se puede decir que Hegel se esfuerza por aunar el punto de vista de las ciencias modernas con el de la filosof\u00eda de la naturaleza rom\u00e1ntica la cual adopta un punto de vista globalizador y vitalista.<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00eda del Esp\u00edritu<\/strong><\/p>\n<p>En esta tercera parte del sistema, Hegel pone un marcado inter\u00e9s porque en ella se dilucidan los problemas que afectan m\u00e1s directamente a la vida humana. Porque en el esp\u00edritu el concepto se manifiesta en su plenitud, en esta parte del sistema Hegel se beneficia ampliamente del trabajo previamente realizado en la \u00ab<em>L\u00f3gica<\/em>\u00bb. Divide tambi\u00e9n la filosof\u00eda del esp\u00edritu en tres secciones: esp\u00edritu subjetivo, esp\u00edritu objetivo y esp\u00edritu absoluto. El estudio del esp\u00edritu subjetivo comprende primeramente una antropolog\u00eda filos\u00f3fica en la cual el hombre es contemplado como alma. En segundo lugar, Hegel contempla al ser humano como conciencia, autoconciencia y raz\u00f3n, resumiendo aqu\u00ed la primera mitad de su \u00ab<em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>\u00bb y, finalmente, en tercer lugar, Hegel trata del hombre como esp\u00edritu teor\u00e9tico, pr\u00e1ctico y libre.<\/p>\n<p>La libertad sirve como enlace con la filosof\u00eda del esp\u00edritu objetivo. Esta constituye una aut\u00e9ntica filosof\u00eda social que \u00e9l llam\u00f3 tambi\u00e9n \u00ab<em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>\u00bb. Es el tratado que ha hecho a Hegel m\u00e1s famoso como te\u00f3rico de la sociedad civil y del Estado. Es tambi\u00e9n el aspecto de la filosof\u00eda hegeliana que ha conservado un inter\u00e9s perenne. En el siglo pasado fue elobjeto principal del debate entre lo que se ha llamado derecha e izquierda hegeliana. La filosof\u00eda de Marx naci\u00f3, en buena parte como cr\u00edtica a la \u00ab<em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>\u00bb. El debate actual en torno a la racionalidad (o irracionalidad) de nuestra sociedad y de nuestra organizaci\u00f3n pol\u00edtica mantiene a Hegel como punto de referencia obligado porque \u00e9l es el te\u00f3rico por excelencia del Estado burgu\u00e9s nacido de la Revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>Lo que Hegel se propone en este campo se puede decir sencillamente: mostrar la racionalidad del Estado moderno para que el hombre de su tiempo, plenamente consciente de s\u00ed mismo como hombre libre, reconozca el Estado como su propia obra y se reconcilie con \u00e9l. Hegel entiende que la conciencia de libertad puede divorciarnos y nos divorcia de hecho de la pol\u00edtica. Se trata, por tanto, de hacer la apolog\u00eda del Estado, pero ello no significa que Hegel haga una apolog\u00eda totalmente incondicional y definitiva, porque la filosof\u00eda no puede prever formas futuras de mayor racionalidad. En cualquier caso es claro que Hegel ha de ser comprendido en su momento hist\u00f3rico, en el cual eran muy fuertes las tendencias involucionistas que pretend\u00edan la restauraci\u00f3n del antiguo r\u00e9gimen.<\/p>\n<p><strong>Libertad y eticidad<\/strong><\/p>\n<p>Su tratado se articula de la siguiente manera. Primeramente, Hegel desarrolla una original teor\u00eda de la libertad (Introducci\u00f3n a la \u00ab<em>Filosof\u00eda del Derecho<\/em>\u00bb) para definir a \u00e9ste como \u00abexistencia en libertad\u00bb, es decir, como institucionalizaci\u00f3n de la libertad que ha de ser su producto y su garant\u00eda. Proclama el car\u00e1cter divino de la libertad al entenderla como acto puro. Dentro ya del cuerpo del tratado, Hegel justifica primeramente la propiedad privada como primera realizaci\u00f3n de la libertad. No somos libres, no podemos actuar libremente, sin poseer algo. Aqu\u00ed recoge Hegel la teor\u00eda de la propiedad como derecho natural, aunque se opone a esta expresi\u00f3n porque el derecho no es jam\u00e1s algo \u00abnatural\u00bb, no pertenece al \u00e1mbito de la naturaleza. El estudio de la propiedad se completa con el estudio del contrato, mediante el cual la propiedad se transmite y \u00e9sta pierde su car\u00e1cter inicialmente individual. Aparece entonces el delito como violaci\u00f3n del derecho de propiedad y del contrato. Pero el delito es castigado y el castigo remite a la conciencia moral.<\/p>\n<p>Sigue el estudio de la moralidad como derecho m\u00e1s elevado de la subjetividad moderna a autodeterminarse. Aqu\u00ed Hegel sigue de cerca a Kant, aunque trata de no aislar al sujeto de su buena conciencia y remite a la necesidad de verterse hacia la acci\u00f3n exterior. De esta manera la moralidad se transforma en eticidad, es decir, en moralidad social. Esta esfera es la m\u00e1s t\u00edpica de Hegel. En ella estudia sucesivamente a la familia, a la sociedad civil y al Estado.<\/p>\n<p>Hegel empieza por negar que el matrimonio sea un contrato porque un contrato versa sobre cosas y no sobre personas. Una persona no puede ser objeto de contrato sin reducirla a la condici\u00f3n de esclavo. La familia, de todas maneras, es solamente un \u00e1mbito \u00e9tico inicial. No se cierra sobre s\u00ed misma porque la educaci\u00f3n de los hijos promueve la salida de \u00e9stos de la unidad familiar y los proyecta hacia la sociedad.<\/p>\n<p>Lo que Hegel llama sociedad civil es el campo de las relaciones econ\u00f3micas de trabajo y de producci\u00f3n. Aqu\u00ed Hegel se beneficia de sus lecturas de los economistas cl\u00e1sicos y contempla la sociedad civil como un tejido de relaciones presididas por el inter\u00e9s particular. La sociedad civil multiplica constantemente las necesidades y los modos de satisfacerlas. Al mismo tiempo divide continuamente el trabajo oblig\u00e1ndonos a la especializaci\u00f3n. Las relaciones econ\u00f3micas y de trabajo, por tanto, se nos convierten en relaciones de dependencia mutua. Todos necesitamos del trabajo de los otros para satisfacer nuestras necesidades y todos contribuimos con nuestro trabajo a satisfacer las necesidades de los dem\u00e1s. A pesar de esta interdependencia, que crea una riqueza com\u00fan, en la sociedad civil se produce una acumulaci\u00f3n de riqueza en manos de unos y de pobreza en manos de otros. Esto significa que la sociedad civil tampoco es la sociedad perfecta que se equilibra a s\u00ed misma, sino que remite a un plano superior que es la organizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Hegel define el Estado como la realidad efectiva de la idea \u00e9tica porque en \u00e9l se institucionaliza la libertad de todos. Defiende por tanto la racionalidad del Estado democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Hegel defiende por tanto la racionalidad del Estado constitucional y parlamentario (bicameral) con divisi\u00f3n de poderes, siempre que esta divisi\u00f3n no quebrante la unidad de la soberan\u00eda. Los tres poderes son para \u00e9l la Corona, el Parlamento y el Gobierno. No es poder del Estado la potestad judicial, la cual es simplemente un \u00f3rgano de la Administraci\u00f3n p\u00fablica. La Administraci\u00f3n en general opera como organismo intermedio entre el Estado propiamente dicho y la sociedad civil. Emana del Estado y es instrumento suyo para intervenir en la sociedad civil y corregir los inevitables defectos de \u00e9sta. Muy t\u00edpico de Hegel es su concepci\u00f3n de la constituci\u00f3n pol\u00edtica y del patriotismo. La constituci\u00f3n no es tanto un documento escrito como un organismo vivo, generado hist\u00f3ricamente y compuesto de variadas instituciones trabadas entre s\u00ed. Por lo que se refiere al patriotismo, Hegel entiende que no puede consistir en un sentimiento, sino en una confianza racional en las instituciones, basada en el buen funcionamiento de ellas.<\/p>\n<p><strong>Las relaciones internacionales<\/strong><\/p>\n<p>El estudio de las relaciones internacionales constituye uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s sugerentes de la \u00ab<em>Filosof\u00eda del Derecho<\/em>\u00bb. Es claro que estas relaciones no se hab\u00edan desarrollado en el tiempo de Hegel en el mismo grado que en el nuestro. En el campo internacional \u00e9l contempla tres factores principales: guerra (o amenaza de guerra), relaciones comerciales y moralismo, es decir, discursos poco eficaces sobre la paz perpetua. En cualquier caso, ese cap\u00edtulo sirve para darse cuenta de que la divinizaci\u00f3n hegeliana del Estado es muy relativa. Es divino en cuanto encarna las exigencias universales de libertad, pero no lo es del todo porque en el plano internacional los Estados operan como particularidades y sus relaciones mutuas siguen \u00aben estado de naturaleza\u00bb, o sea, sin ley en sentido propio. La universalidad planetaria carece de \u00f3rgano que la encarne y la haga valer.<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00eda de la Historia<\/strong><\/p>\n<p>De este modo llegamos a la \u00abFilosof\u00eda de la Historia\u00bb que sirve de transici\u00f3n entre el esp\u00edritu objetivo y el esp\u00edritu absoluto. La Historia no s\u00f3lo ha sucedido, sino que sigue corriendo. El enfrentamiento entre los intereses particulares del Estado nos proyecta hacia un futuro que la filosof\u00eda no puede anticipar. Pero la filosof\u00eda s\u00ed sabe que lo menos racional perece y que la universalidad de la libertad se abre paso. Esto significa que la Historia opera como tribunal que juzga y ejecuta la sentencia a favor de lo m\u00e1s racional y en contra de lo que es menos racional. Ese es el sentido de la conocida frase que afirma que la Historia universal es el juicio universal.<\/p>\n<p>Con la \u00ab<em>Filosof\u00eda de la Historia<\/em>\u00bb, ampliamente desarrollada en las \u00ab<em>Lecciones<\/em>\u00bb de Hegel, acaba el tratado sobre el esp\u00edritu objetivo. Sigue el tratado sobre el esp\u00edritu absoluto, el cual divide Hegel en tres nuevas partes: Est\u00e9tica, Religi\u00f3n y Filosof\u00eda. Aqu\u00ed tambi\u00e9n, aparte de la exposici\u00f3n abreviada que encontramos en la \u00ab<em>Enciclopedia<\/em>\u00bb, disponemos de las m\u00e1s amplias exposiciones en los textos correspondientes de las \u00ab<em>Lecciones<\/em>\u00bb. En los tres casos (Est\u00e9tica, Religi\u00f3n y Filosof\u00eda) sigue aqu\u00ed un modo de exponer netamente hist\u00f3rico desde la Antig\u00fcedad al Medioevo y a la Modernidad, aunque siempre buscando \u00abla raz\u00f3n en la historia\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00eda del arte y de la religi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La Est\u00e9tica o filosof\u00eda del arte es una de las partes m\u00e1s le\u00eddas de la obra de Hegel. Es, desde luego, interesante y menos dif\u00edcil que otros textos suyos. Hegel asigna un papel social al arte, mayor en la Antig\u00fcedad que en la modernidad, porque en los pueblos antiguos la obra de arte sirve para que el pueblo se reconozca en ella y comprenda su propio esp\u00edritu colectivo. La conocida afirmaci\u00f3n que pronostica la muerte del arte significa precisamente eso. No que en el futuro se deje de pintar o de componer m\u00fasica, sino que el arte dejar\u00e1 de tener esa funci\u00f3n que fue primordial en sus or\u00edgenes.<\/p>\n<p>Las formas hist\u00f3ricas de la religi\u00f3n, por su parte, interesan a Hegel como instituciones hist\u00f3ricas propias de cada \u00e9poca y en estrecha relaci\u00f3n con las instituciones sociales y pol\u00edticas. De manera semejante a lo que ocurre con el arte, la religi\u00f3n sirve para que cada pueblo tome conciencia de su esp\u00edritu. Pero la religi\u00f3n cumple igualmente otro cometido: el de hacer presentes, de modo representativo y no conceptual, aquellas dimensiones de la raz\u00f3n que permanecen todav\u00eda ocultas porque no han alcanzado efectividad hist\u00f3rica. Por ello a la religi\u00f3n no solo le compete educar al pueblo en la comprensi\u00f3n de su presente, sinoque eleva la conciencia a un horizonte m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p>Sin embargo, arte y religi\u00f3n son ambas representativas. Evocan y significan la totalidad o lo absoluto, y \u00e9se es su valor racional, pero lo representan de manera inadecuada. Por ello han de ser superadas. Por lo que se refiere a la religi\u00f3n en particular, Hegel entiende que la representaci\u00f3n acarrea inevitablemente el inconveniente de situar a Dios de un lado y a la Naturaleza con la Historia, del otro. Lo absoluto no est\u00e1 separado, est\u00e1 desde siempre en el mundo y opera en \u00e9l. No hay finito sin infinito y viceversa. Por eso Hegel pone mucho \u00e9nfasis en defender a Spinoza de las acusaciones de pante\u00edsmo y de ate\u00edsmo, porque defendiendo a Spinoza se defiende \u00e9l mismo. No es pante\u00edsta porque hay Dios y entidades finitas. Por lo mismo no es ateo. Pero Hegel no profesa tampoco un de\u00edsmo de un Dios separado, asequible por la raz\u00f3n de una vez por todas. Vive encarnado, por as\u00ed decirlo, en el mundo. Su esencia m\u00e1s \u00edntima es libertad y se revela progresivamente a lo largo de la Historia mediante el progreso de ella. Se puede entender, bajo esta perspectiva, que Hegel dijera un tanto burlescamente, que su oraci\u00f3n matutina consist\u00eda en leer el peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la filosof\u00eda es la forma suprema que toma la raz\u00f3n, distinta tambi\u00e9n en cada \u00e9poca, pero progresando siempre a trav\u00e9s de su propia negatividad, o sea, mediante el continuo debate tan destructivo como constructivo. Su forma conceptual es adecuada a la raz\u00f3n y ello la sit\u00faa por encima del arte y la religi\u00f3n. Pero no anticipa el futuro. Ha de contentarse con comprender la racionalidad de lo que ya es, lo cual no significa que toda la realidad bruta sea racional.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n completa del sistema que encontramos en la \u00ab<em>Enciclopedia<\/em>\u00bb concluye con el conocido texto de la \u00ab<em>Metaf\u00edsica<\/em>\u00bb de Arist\u00f3teles que define a Dios como conocimiento de conocimiento, o sea, en el lenguaje de Hegel, como autoconciencia. Arte, religi\u00f3n y filosof\u00eda, como figuras del esp\u00edritu absoluto, son, las tres, autoconocimiento del absoluto. Pero s\u00f3lo en la filosof\u00eda ese conocimiento se perfecciona. Ahora bien, como sea que todo es uno, el despliegue m\u00faltiple de esa unidad originaria regresa enriquecido a su origen. Lo absoluto no se entiende fuera de \u00e9l sino desde \u00e9l mismo.<\/p>\n<p><strong>Cr\u00edtica de Hegel<\/strong><\/p>\n<p>Por lo que llevamos dicho, el mismo Hegel entender\u00eda que la filosof\u00eda posterior debe criticarlo y destruirlo. Pero tambi\u00e9n permanecer\u00eda convencido de que su destrucci\u00f3n significar\u00eda su permanencia.<\/p>\n<p>Para nosotros es claro que su confianza en la raz\u00f3n fue quiz\u00e1 excesiva. Quiz\u00e1. Pero tambi\u00e9n nos parece claro que el d\u00eda en que nuestra civilizaci\u00f3n abdique de la raz\u00f3n, habr\u00e1 muerto. Y en ese momento Hegel tendr\u00e1 raz\u00f3n de nuevo. Puede decirse tambi\u00e9n que su esfuerzo deductivo es en muchos momentos no solamente dif\u00edcil sino alambicado y forzado. El encajonamiento dentro de su sistema de las ciencias modernas, de la realidad social, de la historia entera, nos resulta violento. Pero en cualquier caso Hegel es un gran fil\u00f3sofo y un gran fil\u00f3sofo siempre es un gran maestro. Su exigencia de racionalidad siempre ser\u00e1 ejemplar. \u00bfDiviniz\u00f3 el Estado, ensalz\u00f3 la funci\u00f3n de la guerra? Desde luego, aunque no sin matices esenciales que no es justo olvidar. Retengamos, sin embargo, la lecci\u00f3n m\u00e1s importante: Es necesario volver a decir y volver a pensar, porque la filosof\u00eda no es receta para nada. A lo sumo sirve para ponernos ante la exigencia de pensar y hablar por nosotros mismos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ramon VALLS PLANA (1928-2011) fue un profesor de filosof\u00eda en la Universidad de Barcelona y exjesuita especialista en Hegel. Durante las d\u00e9cadas 1960-1980 una serie de pensadores jesuitas, entre los cuales Eusebi Colomer y el propio Valls, divulgaron extensamente el pensamiento hegeliano.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n en papel de este articulo apareci\u00f3 en el libro <em>Temas y textos de Filosof\u00eda<\/em>, coordinada por F.J. Fortuny Bonet. Ed. Coloquio, Madrid, 1985, pp. 227-251.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Idealismo en Kant y Hegel La filosof\u00eda de Hegel puede exponerse como una teor\u00eda de la racionalidad que surge por<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7731,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1545],"tags":[],"class_list":["post-8389","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-g-w-f-hegel"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8389","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8389"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8389\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7731"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}