{"id":8438,"date":"2020-10-19T05:00:14","date_gmt":"2020-10-19T04:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8438"},"modified":"2020-10-19T03:32:05","modified_gmt":"2020-10-19T02:32:05","slug":"a-pesar-de-todo-rosa-luxemburgo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8438","title":{"rendered":"A pesar de todo. Rosa Luxemburgo"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan Walter Benjamin, \u00abarticular hist\u00f3ricamente el pasado no significa conocerlo \u2018tal como verdaderamente fue\u2019. Significa apoderarse de un recuerdo tal como este relampaguea en un instante de peligro\u00bb. El conocimiento hist\u00f3rico surgir\u00eda entonces de modo s\u00fabito, como un momento agudo de la experiencia personal. Y a partir de ah\u00ed se har\u00eda posible trabajar y profundizar en \u00e9l. Hay muchos pasajes notables en las c\u00e9lebres tesis \u201cSobre el concepto de la historia\u201d, pero este tiene la cualidad de ofrecer un buen punto de partida. Y, por eso, va resonando en los dem\u00e1s. Leo a su aire el movimiento de la tesis XII, donde tras recordar el protagonismo concedido por Marx a la clase obrera como sujeto consciente de su propia emancipaci\u00f3n, \u00abque lleva a su fin la obra de la liberaci\u00f3n en nombre de tantas generaciones de vencidos\u00bb, se apunta en un inciso: \u00ab&#8230; esta conciencia, que por corto tiempo volvi\u00f3 a tener vigencia con el movimiento \u2018Spartacus\u2019&#8230;\u00bb. Benjamin, estudiante al empezar la Gran Guerra, decidi\u00f3 no seguir a algunos amigos que, llevados por una ola de entusiasmo nacionalista, se enrolaron voluntarios. Su conciencia pol\u00edtica cristaliz\u00f3 a mediados de los a\u00f1os 20, pero quiz\u00e1 hab\u00eda encontrado all\u00ed su impulso, al tomar entonces ese dif\u00edcil partido contra corriente. Cuando, en las mismas <em>tesis<\/em>, critica que la historia tradicional se conciba \u00abcomo un avanzar por un tiempo homog\u00e9neo y vac\u00edo\u00bb, propone a cambio que el lugar de la historia es \u00abel que est\u00e1 lleno de \u2018tiempo del ahora\u2019\u00bb. Su <em>presente<\/em> de 1914 <em>relampaguea<\/em> como ra\u00edz de su posici\u00f3n cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Hay otro pasaje del texto donde se asume el car\u00e1cter intensamente personal, afectivo incluso, de este conocimiento; es en una cita de Flaubert: \u00abPocos adivinar\u00e1n cu\u00e1n triste se ha necesitado ser para resucitar a Cartago\u00bb. Y no parece extra\u00f1o que la conexi\u00f3n de Benjamin con la historia, con la pol\u00edtica, remita al discurso contra la guerra de Rosa Luxemburgo (1871-1919) y, con \u00e9l, al movimiento espartaquista, a la revoluci\u00f3n alemana de noviembre de 1918. Hay en Rosa Luxemburgo \u2013m\u00e1s all\u00e1 de sus c\u00e1rceles y su asesinato, de la dureza de su derrota, de su censura p\u00f3stuma por el comunismo oficial\u2013 una chispa que se ha mantenido viva a lo largo de un siglo. Dice Hannah Arendt que, aunque se le neg\u00f3 el \u00e9xito \u00aben vida, en la muerte y despu\u00e9s de la muerte\u00bb, cuando en cualquier pa\u00eds surg\u00eda un grupo de j\u00f3venes que postulaba de nuevo una revoluci\u00f3n, cada vez distinta, su nombre volv\u00eda a sonar, sus escritos volv\u00edan a leerse, como lo muestran las im\u00e1genes de los manifestantes del 68 en Berl\u00edn o en Par\u00eds portando su retrato. \u00bfHay una potencia m\u00edtica guardada en su vida y en su muerte? Seguramente s\u00ed, y esa potencia aporta para algunos el rel\u00e1mpago que pide Benjamin. Pero no solo hay eso. En alguna ocasi\u00f3n he escrito sobre su mito y aquellas jornadas de noviembre de 19181; querr\u00eda ahora considerarla desde otra perspectiva.<\/p>\n<p>Si bien el punto de encuentro m\u00e1s com\u00fan con Rosa Luxemburgo est\u00e1 en ese halo de valent\u00eda y desgracia, el acercamiento a su figura pronto lo desborda. Surge entonces la energ\u00eda con que sostuvo sus posiciones y se enfrent\u00f3 a todas las dificultades, empezando por la que supon\u00eda ser mujer en un mundo pol\u00edtico e intelectual reservado a los hombres; la infrecuente combinaci\u00f3n entre su activismo p\u00fablico, su capacidad pol\u00e9mica y su poder de elaboraci\u00f3n te\u00f3rica; la defensa permanente de los principios junto a la originalidad de los an\u00e1lisis; el modo en que, junto a Karl Liebknecht, en absoluta minor\u00eda, impuso el debate sobre la guerra, nombrando lo extremadamente dif\u00edcil de nombrar, como incluso lo ser\u00eda en un mundo, este nuestro actual, que parece tan lejano de aquel. Solo hace falta percibir c\u00f3mo tambi\u00e9n hoy se vetan socialmente y se eliminan los temas de discusi\u00f3n, c\u00f3mo sigue bajo control el marco del pensamiento posible. Y as\u00ed ocurre, por ejemplo, que la extrema precariedad de las condiciones laborales puede ser descrita como <em>reforma modernizadora<\/em>; que los nuevos mecanismos de explotaci\u00f3n, radicalizados en la \u00faltima d\u00e9cada, dejan paso a una imagen de las empresas como formas activas de <em>creaci\u00f3n de empleo<\/em>. Esta prohibici\u00f3n de nombrar los problemas ya no se logra a tiros, sino que circula bien encauzada por los medios y las redes, de manera que cualquier intento de ponerlos sobre la mesa queda de inmediato clasificado como arcaico, ejercicio de arqueolog\u00eda pol\u00edtica, y ensordecido.<\/p>\n<p>Lo que la lectura de Rosa Luxemburgo describe y actualiza es la continua capacidad de las clases dominantes para inventar formas suplementarias de enriquecimiento y desigualdad (su obra econ\u00f3mica clave es <em>La acumulaci\u00f3n del capital<\/em>), el ejercicio permanente de la explotaci\u00f3n y la inevitable latencia de una rebeld\u00eda vinculada a ella, la \u00edntima imbricaci\u00f3n entre las estructuras estatales y la violencia, la certeza de que un verdadero cambio no puede surgir de una suma de reformas sino que precisa alg\u00fan tipo de torcedura, de torsi\u00f3n&#8230; Todos sus escritos crecen como una peculiar aleaci\u00f3n de pensamiento te\u00f3rico y de an\u00e1lisis de los datos concretos, que nunca se mantiene al margen de la acci\u00f3n. Y afirman que el fin y los medios han de ser de la misma naturaleza, estar en permanente intercambio y armon\u00eda. Entre quienes la han estudiado, me acuerdo ahora del pensador ecuatoriano, Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, que supo ver en esta doble lucidez la ley de su radicalidad.<\/p>\n<p>Hay otra escena que bien podr\u00eda ser <em>m\u00edtica<\/em>, la de un encuentro que las sucesivas ortodoxias han preferido obviar. A mediados de 1905, en los momentos de la primera revoluci\u00f3n rusa, Rosa Luxemburgo pasa clandestinamente de Alemania a su Polonia natal \u2013entonces en su mayor parte en manos de los zares\u2013 y participa en el movimiento que conduce a la insurrecci\u00f3n obrera de Varsovia; como no llega a ser identificada, pasa solo unos meses en la c\u00e1rcel. Cuando sale, verano de 1906, permanece unas semanas en Finlandia escribiendo su an\u00e1lisis de lo vivido, que recoger\u00e1 en el libro <em>Huelga de masas, partido y sindicatos<\/em>. En la localidad de Koukkala coincide con Lenin y otros l\u00edderes rusos que se han refugiado tambi\u00e9n all\u00ed tras la derrota de la revoluci\u00f3n. Se tiene constancia de largas sesiones de debate entre todos ellos, aunque no haya muchos datos precisos. El convencimiento que ella ten\u00eda de la necesidad de la libre discusi\u00f3n, de la cr\u00edtica clara y directa dentro de un mismo bando, era quiz\u00e1 su se\u00f1a de identidad m\u00e1s n\u00edtida. De hecho, las notas inacabadas que escribi\u00f3 sobre la revoluci\u00f3n rusa en el verano de 1918, el \u00faltimo verano de sus tres a\u00f1os de c\u00e1rcel durante la guerra, declaraban su pleno apoyo y su entusiasmo por el paso dado, a la vez que dudaban de la adecuaci\u00f3n entre los medios utilizados y el objetivo de establecer el poder de los obreros \u2013y no, insist\u00eda, el de un partido\u2013 y, en defensa de las libertades, entregaba una de sus frases m\u00e1s intensas: \u00abLa libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente\u00bb. Parece cargado de sentido que la asesinaran el 15 de enero de 1919 los paramilitares de un gobierno dirigido por quienes, hasta que la decisi\u00f3n de apoyar la guerra la excluy\u00f3, hab\u00edan sido sus compa\u00f1eros en el Partido Socialdem\u00f3crata de Alemania.<\/p>\n<p>El d\u00eda antes hab\u00eda publicado su \u00faltimo art\u00edculo, \u201cEl orden reina en Berl\u00edn\u201d, recordando en un r\u00e1pido resumen hist\u00f3rico que toda revoluci\u00f3n se prepara con una cadena de derrotas. Mies van der Rohe inaugur\u00f3 en 1926 un monumento a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en el cementerio berlin\u00e9s de Friedrichfelde: el esbozo de un muro de fusilamientos, construido con ladrillos procedentes de edificios derribados, y en \u00e9l el lema: \u201cA pesar de todo\u201d. En la \u00faltima de las <em>tesis<\/em> de Benjamin, la XVIII, se lee la conclusi\u00f3n a que le condujo su recuerdo ya en 1940, al borde de su propia muerte: \u00abEn realidad, no hay un instante que no traiga consigo su oportunidad revolucionaria \u2013solo que esta tiene que ser definida en su singularidad espec\u00edfica, esto es, como la oportunidad de una soluci\u00f3n completamente nueva ante una tarea completamente nueva\u00bb.<\/p>\n<p>No dejo de pensar que la intensidad de las <em>Cartas de la prisi\u00f3n<\/em> de Rosa Luxemburgo est\u00e1 tambi\u00e9n vinculada al escrupuloso ajuste entre los medios y los fines. No hablo solo de sus profundos conocimientos de bot\u00e1nica, de ornitolog\u00eda, de geolog\u00eda, del modo en que funde en ellos ciencia y experiencia directa; sino sobre todo de la intensidad de la sensaci\u00f3n, de la escritura de esa sensaci\u00f3n. Para cambiar la vida, mantenerla siempre viva. As\u00ed, una carta de mayo de 1917 a Sonia Liebknecht, por donde desfilan el roc\u00edo de la ma\u00f1ana, el rescate de una mariposa nocturna moribunda que por fin revive, la floraci\u00f3n de los \u00e1lamos blancos, una violenta tormenta de primavera que parece cargada de todo el luto que se est\u00e1 generando alrededor, el cielo plomizo y a la vez purp\u00fareo desgarrado por el canto, que se impone a los truenos, de un ruise\u00f1or. Y el verso de Goethe con el que cierra y expresa su afecto por la esposa del compa\u00f1ero: \u00ab\u00a1Ay, que t\u00fa no est\u00e9s aqu\u00ed!&#8230;\u00bb<\/p>\n<p><strong>Lecturas<\/strong>.\u2013<\/p>\n<p>-Rosa Luxemburgo, <em>La acumulaci\u00f3n del capital<\/em>. Traducci\u00f3n de \u00c1ngel Pumarega. Createspace Independent Pub, 2018.<br \/>\n\u2013\u2013, <em>Huelga de masas, partido y sindicatos<\/em>. Traducci\u00f3n de Jos\u00e9 Aric\u00f3 y Nora Rosenfeld. Madrid, Siglo XXI, 2015.<br \/>\n\u2013\u2013 <em>La crisis de la socialdemocracia<\/em> (\u201cFolleto Junius\u201d). Sin nombre de traductor. Madrid, Akal, 2017.<br \/>\n\u2013\u2013 <em>Cartas de la prisi\u00f3n<\/em>. Introducci\u00f3n de Luise Kautsky. Traducci\u00f3n de F. Su\u00e1rez. Madrid. Akal, 2019.<br \/>\n\u2013\u2013<em> La revoluci\u00f3n rusa<\/em>. Sin nombre de traductor. Madrid, Akal, 2017.<br \/>\n-Hannah Arendt, <em>Hombres en tiempos de oscuridad<\/em>. Traducci\u00f3n de Claudia Ferrari. Barcelona, Gedisa, 1990.<br \/>\n-Walter Benjamin, S<em>obre el concepto de historia<\/em>. Introducci\u00f3n, edici\u00f3n y traducci\u00f3n de Bol\u00edvar Echeverr\u00eda. Archivo Chile (Historia Pol\u00edtica Social \u2013 Movimiento Popular), en l\u00ednea.<br \/>\n\u2013\u2013 \u201cHacia una cr\u00edtica de la violencia\u201d, en <em>Obras<\/em>. Libro II \/ vol. 1. Traducci\u00f3n de Jorge Navarro P\u00e9rez. Madrid, Abada, 2007.<br \/>\n-Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, \u201cRosa Luxemburgo: espontaneidad revolucionaria e internacionalismo\u201d, en: <em>Ensayos pol\u00edticos<\/em>. Edici\u00f3n de Fernando Tinajero. Quito, Col. Pensamiento pol\u00edtico ecuatoriano, Ministerio de Coordinaci\u00f3n de la Pol\u00edtica, 2011.<br \/>\n-Daniel Gu\u00e9rin, <em>Rosa Luxemburg y la espontaneidad revolucionaria<\/em>. Traducci\u00f3n de Jorge N. Solomonoff. Buenos Aires, Proyecci\u00f3n, 1973.<br \/>\n-Georg Luk\u00e1cs, <em>Historia y consciencia de clase<\/em>. Traducci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n. Barcelona, Orbis, 1985.<br \/>\nAna Mui\u00f1a, <em>Rosa Luxemburg en la tormenta<\/em>. Madrid, La Linterna sorda, 2019.<\/p>\n<p>Fuente: Texto publicado en Tamtam Press, dentro de la serie \u201cTienda de fieltro\u201d<\/p>\n<p>Ver \u201cLa rosa de nadie\u201d, art\u00edculo de la primera etapa de \u201cTienda de fieltro\u201d, recogido en <em>La ciudad de los n\u00f3madas. Lecturas<\/em>, Ciudad de M\u00e9xico, UNAM, 2018, y en publicaciones en l\u00ednea como <a href=\"http:\/\/www.archivopdp.unam.mx\/index.php\/1056-tienda-de-fieltro\/tienda-de-fieltro\/3278-069-tienda-de-fieltro-tienda-de-fieltro-la-rosa-de-nadie\">http:\/\/www.archivopdp.unam.mx\/index.php\/1056-tienda-de-fieltro\/tienda-de-fieltro\/3278-069-tienda-de-fieltro-tienda-de-fieltro-la-rosa-de-nadie<\/a> o <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/la-rosa-de-nadie\/\">https:\/\/rebelion.org\/la-rosa-de-nadie\/<\/a>. All\u00ed se evocaban algunos datos biogr\u00e1ficos y contextuales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan Walter Benjamin, \u00abarticular hist\u00f3ricamente el pasado no significa conocerlo \u2018tal como verdaderamente fue\u2019. 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