{"id":8443,"date":"2020-10-20T05:00:10","date_gmt":"2020-10-20T04:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8443"},"modified":"2020-10-20T02:29:40","modified_gmt":"2020-10-20T01:29:40","slug":"el-sistema-en-disputa-la-herencia-hegeliana-entre-antonio-gramsci-y-giovanni-gentile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8443","title":{"rendered":"El sistema en disputa: la herencia hegeliana entre Antonio Gramsci y Giovanni Gentile"},"content":{"rendered":"<p><em><b>Prop\u00f3sito de esta traducci\u00f3n<\/b><\/em><\/p>\n<p><em>El presente ensayo de Alessandroni que hemos traducido tiene una diferente eficacia y utilidad en Espa\u00f1a y en Italia, donde se public\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>En Espa\u00f1a, contexto de recepci\u00f3n actual del mismo, donde apenas se conoce el pensamiento de Hegel, y donde corren como resumen de su filosof\u00eda ideas disparatadas o ideas de otros fil\u00f3sofos que le son atribuidas a \u00e9l, el ensayo tiene una funci\u00f3n determinada. \u00c9sta es mostrarle a todo estudioso de Antonio Gramsci, de los cuales s\u00ed hay un n\u00famero peque\u00f1o pero digno y serio, que resulta imprescindible conocer a Hegel si se quiere acceder al meollo del pensamiento de Gramsci.<\/em><\/p>\n<p><em>El fil\u00f3sofo zuavo, que es mencionado reiteradamente desde el principio a lo largo de todos los Cuadernos de la C\u00e1rcel, de Gramsci, aparece cada vez m\u00e1s, in crescendo, en los cuadernos, una vez estos progresan en su fecha de redacci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>En Italia, pa\u00eds en que s\u00ed se ha estudiado tradicionalmente a Hegel, el ensayo adquiere otro sentido. Pues all\u00ed se ha tratado de construir una interpretaci\u00f3n artificiosa, absolutamente falsa, seg\u00fan la cual, Gramsci estar\u00eda muy imbuido de la filosof\u00eda de Gentile, el \u00abActualismo\u00bb. Este ensayo se escribe en pol\u00e9mica con quienes han emprendido esa maniobra interpretativa. El rechazo a tal maniobra, en principio, nada tiene que ver con el hecho de que Gentile fuese un fascista. Estamos ante un debate filos\u00f3fico. Tengamos en cuenta, para entender esto, por ejemplo, que Gentile era enemigo ac\u00e9rrimo de la filosof\u00eda de Martin Heidegger, otro fil\u00f3sofo de ideolog\u00eda nazi fascista. Pero no por ello deja de ser menos mendaz la atribuci\u00f3n a Gramsci de ideas de la filosof\u00eda Gentiliana, la Filosof\u00eda del acto puro o \u00abActualismo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas de <i>Los Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i> Gramsci afirma en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n que la filosof\u00eda tanto de Croce como de Gentile, lejos de constituirse como la herencia filos\u00f3fica hegeliana, &#8211;independientemente de lo que ellos mismos se hayan dedicado a la misma&#8211; pasa a ser un repliegue hacia la unilateralidad idealista que elimina la dimensi\u00f3n m\u00e1s viva y concreta del fil\u00f3sofo alem\u00e1n, para dar paso a una especie de \u00abhegelianismo domesticado\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>, esto es, a una revisi\u00f3n conservadora de Hegel.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abDebemos considerar si el movimiento desde Hegel a Croce-Gentile no resulta ser un paso atr\u00e1s, una reforma \u00abreaccionaria\u00bb. \u00bfNo han hecho ellos a Hegel m\u00e1s abstracto?\u00bfNo han extirpado la parte m\u00e1s realista, m\u00e1s historicista?&#8230; Con Croce &#8211;Gentile se ha articulado una cadena de tradici\u00f3n Vico- Spaventa&#8211;(Gioberti). \u00bfPero no ha significado esto un paso atr\u00e1s en relaci\u00f3n con Hegel?\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Para prevenir un retroceso tal, una tal contrarreforma reaccionaria, Gramsci proclama al marxismo, es decir, <i>la filosof\u00eda de la praxis<\/i>, como la aut\u00e9ntica herencia del hegelianismo y emprende un duro ataque muy vehemente contra todas las generalizaciones indebidas capaces de sofocar mediante categor\u00edas abstractas y formales las especificidades y las escisiones concretas &#8211;que precisamente es lo que suele suceder en el neoidealismo y, muy especialmente, con Gentile:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abHegel ocupa, en la historia del pensamiento filos\u00f3fico, un lugar a parte, porque, en su sistema, de uno u otro modo, incluso en forma de \u00abnovela filos\u00f3fica\u00bb, se logra comprender qu\u00e9 es la realidad, es decir, se tiene, en un \u00fanico sistema , en un \u00fanico fil\u00f3sofo, aquella consciencia de las contradicciones, que anteriormente tan solo surg\u00eda como resultado del conjunto de los sistemas , del conjunto de los fil\u00f3sofos, en pol\u00e9mica entre ellos mismos, en contradicci\u00f3n entre s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En cierto sentido, por eso, la filosof\u00eda de la praxis es una reforma y un desarrollo del hegelianismo, es una filosof\u00eda liberada (o que busca liberarse) de todo elemento ideol\u00f3gico unilateral y fan\u00e1tico, es la consciencia plena de las contradicciones , en las que el propio fil\u00f3sofo, entendido individualmente ,o entendido como grupo social entero, no solo comprende las contradicciones sino que se incluye a s\u00ed mismo como elemento de contradicci\u00f3n, eleva este elemento a principio de conocimiento y por lo tanto de acci\u00f3n <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><\/p>\n<p>La batalla filos\u00f3fica por la herencia de Hegel constituye un momento de la lucha entre progreso y reacci\u00f3n que se desarrolla en el \u00e1mbito de la cultura. Observemos la caracter\u00edsticas fundamentales de la misma.<\/p>\n<p><b>1. El idealismo gentiliano como <\/b><i><b>solipsismo trascendental<\/b><\/i><\/p>\n<p>El idealismo de Gentile puede ser entendido como una radicalizaci\u00f3n del subjetivismo fichteano llevado a los l\u00edmites del solipsismo, corriente contra la cual, a continuaci\u00f3n, y para eliminar todo malentendido, \u00e9l se ve obligado a adoptar posici\u00f3n, <i>apertis verbis,<\/i> haciendo una distinci\u00f3n entre la subjetividad <i>emp\u00edrica<\/i> de la <i>trascendental<\/i>. El error en el que cae el \u00abactualista\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a> resulta ser el mismo que Hegel le imputaba a Fichte: haber colocado como fundamento de su propio sistema, el <i>comienzo <\/i>en el <i>Yo<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/i>. Su filosof\u00eda se configura como un absolutismo mon\u00edstico del <i>sujeto <\/i> y del <i>pensamiento<\/i>, es decir, del <i>pensamiento<\/i> como <i>sujeto<\/i> y del <i>sujeto <\/i>como <i>pensamiento<\/i>. Su sistema se resume por lo tanto en \u00faltima instancia, en un <i>consciencialismo<\/i>: para el fil\u00f3sofo del <i>acto puro <\/i>\u00abnada trasciende el pensamiento\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a> ya que la totalidad del movimiento de lo real ser\u00eda por entero interior a la consciencia del Yo, la cual no puede nutrirse de nada externo a s\u00ed misma, sino tan solo poner, en tanto que <i>primum<\/i> ontol\u00f3gico, algo que, de hecho siempre ser\u00eda no otra cosa que ella misma:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEl acto del Yo es consciencia en cuanto autoconsciencia: el objeto del Yo es el Yo mismo. Todo proceso cognoscitivo es acto de autocosciencia. La cual no es abstracta identidad e inmovilidad, sino acto concreto. Si fuera un algo inerte tendr\u00eda necesidad de otro para moverse. Pero esto aniquilar\u00eda su libertad. Su movimiento no es un <i>posterius<\/i> respecto de su ser: coincide con el ser. La autoconsciencia es el mismo movimiento o proceso\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Contra esta disoluci\u00f3n de la totalidad de la realidad en el Yo trascendental ya hab\u00eda polemizado Hegel, que apreciaba en el subjetivismo fichteano un idealismo unilateral y abstracto, en el que resultaba supeditada y minusvalorada toda la vitalidad y la potencia del Objeto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEn la medida en que el Yo hace del objeto una representaci\u00f3n suya y lo niega, esta filosof\u00eda es <i>idealismo<\/i>, y en \u00e9sta todas las determinaciones del objeto mismo son ideales. Todo lo que el Yo tiene de determinado lo tiene en virtud de mi propio poner: incluso un traje o un zapato, los hago en la medida en <i>que<\/i> me los pongo. Queda detr\u00e1s tan solo el vac\u00edo contragolpe: y esto es la <i>cosa en s\u00ed<\/i> de Kant, a la que ni tan siquiera Fichte logra superar, si bien la raz\u00f3n te\u00f3rica contin\u00faa hasta el infinito su determinaci\u00f3n\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Seg\u00fan Hegel, \u00abla <i>L\u00f3gica<\/i> coincide con la<i> metaf\u00edsica<\/i>, es decir, con la ciencia de las <i>cosas<\/i> plasmadas en <i>pensamientos<\/i> cuya naturaleza vale \u00abpara expresar las determinaciones esenciales de las cosas\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>. En cuanto expresa tales aspectos esenciales de las cosas, el <i>pensamiento<\/i> resulta, por lo tanto subordinado a la <i>esencialidad de las cosas<\/i> la cual constituye el <i>T\u00e4ter<\/i> [hecho] real, de cual el pensamiento y la consciencia constituyen el resultado<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Se da en Hegel una prioridad ontol\u00f3gica del <i>Ser<\/i> sobre la <i>Consciencia<\/i>, que desaparece en Gentile.<\/p>\n<p>A \u00e9ste \u00faltimo, el anticonsciencialismo hegeliano deb\u00eda parecerle como una abominable presencia del materialismo<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>, inaceptable frente a la disoluci\u00f3n realizada por su sistema, de la totalidad del <i>acto<\/i> en <i>pensamiento<\/i>, en cuyo \u00e1mbito se inclu\u00edan la <i>materia<\/i> y la propia <i>naturaleza<\/i>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEl acto, si no debe convertirse en un hecho, debe ser comprendido en su naturaleza actual, no puede ser sino pensamiento. El hecho es la negaci\u00f3n del pensamiento, donde el pensamiento crea su otro de s\u00ed, la naturaleza\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Pero para Hegel la subordinaci\u00f3n de la materia al pensamiento constituye una forma de idealismo unilateral y abstracto as\u00ed como un reducci\u00f3n forzada de la totalidad de la realidad al sujeto, tal como se concluye de su pol\u00e9mica contra el idealismo fichteano: en efecto, \u00e9l explica, \u00abuna existencia como la materia sensible no es ciertamente un objeto de la l\u00f3gica\u00bb, como no son objeto de la l\u00f3gica \u00abel espacio y las determinaciones espaciales\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>. La <i>materia<\/i>, seg\u00fan Hegel, est\u00e1 dotada de una subsistencia propia independiente del <i>pensamiento<\/i>: no es un cuerpo inerte empujado por <i>fuerzas extr\u00ednsecas<\/i>, sino sustancia s\u00f3lida y compacta dotada de una propia <i>inmanencia <\/i> (existencial y motora)<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>. Vemos en consecuencia que no solo para Marx, sino tambi\u00e9n ya para el autor de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> el movimiento no se separa de la materia, ni la actividad se separa de lo sensible. Comprendemos entonces el juicio de Gramsci seg\u00fan el cual \u00abHegel, a caballo de la Revoluci\u00f3n Francesa y de la restauraci\u00f3n, ha relacionado dial\u00e9cticamente los dos momentos de la vida del pensamiento, materialismo y espiritualismo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a> y transmite dicha herencia al materialismo hist\u00f3rico, a la \u00abfilosof\u00eda de la praxis\u00bb, aut\u00e9ntica \u00abtraducci\u00f3n del hegelianismo al lenguaje historicista\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La teorizaci\u00f3n gentiliana, por el contrario, constituye quiz\u00e1 la m\u00e1s coherente tentativa de ruptura de la unidad de lo real que Hegel y Marx hab\u00edan compuesto y de empujar la unilateralidad idealista hasta sus m\u00e1s lejanos confines, hasta sus m\u00e1s extremas consecuencias, al extremo de hacer del pensamiento el Absoluto, la instancia omniconstitutiva de la realidad, o por mejor decir, la \u00fanica realidad existente. Sea como sea, la lectura actualista de Hegel oscila entre una denuncia de los elementos realistas y materialistas presentes en el sistema del fil\u00f3sofo alem\u00e1n -resulta inaceptable para Gentile, por ejemplo, la totalidad de la Filosof\u00eda de la Naturaleza- y una inflexi\u00f3n en sentido radicalmente antihistoricista y abstracto de su filosofar.<\/p>\n<p>Gentile deplora que en Hegel la verdad \u00abno [sea] concebida como id\u00e9ntica al pensamiento\u00bb, sino que \u00absobrenade al mismo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>, y que \u00aben la configuraci\u00f3n del sistema hegeliano sobreviva un eco del naturalismo schellingiano\u00bb, por ello \u00abSchelling encontraba la naturaleza tras las espaldas del esp\u00edritu\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>. En efecto, seg\u00fan Hegel el pensamiento no constituye una dimensi\u00f3n omnicomprensiva: \u00e9ste no coincide con la Verdad, sino que, todo lo m\u00e1s, representa el lugar en que \u00e9sta, anterior al pensamiento de manera latente, se ilumina y se revela; as\u00ed el uno debe adecuarse a la otra para poseer validez. En este sentido, la Verdad no es ciertamente id\u00e9ntica al pensamiento, sino que incluso le es extra\u00f1a; \u00e9sta no nada por encima de \u00e9l, sino que lo envuelve y lo engloba.<\/p>\n<p>Por lo tanto, Gentile critica estos aspectos y trata de poner en valor un sistema hegeliano depurado de la presencia de los mismos. Un sistema, en consecuencia que al afirmar \u00abla supremac\u00eda del esp\u00edritu sobre la naturaleza\u00bb afirmar\u00eda la superioridad \u00abdel sujeto sobre el objeto\u00bb. Es decir, seg\u00fan Gentile, si \u00abFichte reduc\u00eda el objeto al sujeto\u00bb y \u00abSchelling admit\u00eda la igualdad entre los dos principios opuestos de la unidad\u00bb, a su vez, \u00abHegel ve la supremac\u00eda del sujeto\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>. Resultan in\u00fatiles las aclaraciones de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i>, para la cual, aquella separaci\u00f3n que aparece<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abcomo desigualdad del Yo y del objeto [sin embargo] es tambi\u00e9n desigualdad de la sustancia consigo misma. Lo que parece ocurrir fuera de la misma, y ser incluso una actividad directa contra ella, es de hecho su propio actuar, y lo es en tal modo que la sustancia muestra ser esencialmente sujeto\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Gentile est\u00e1 convencido de esta superioridad del sujeto en Hegel, incluso cuando la totalidad del sistema del fil\u00f3sofo alem\u00e1n est\u00e1 fundamentada sobre una superaci\u00f3n de la separaci\u00f3n entre sujeto y objeto, a partir de la prioridad ontol\u00f3gica del Objeto, es decir del ambiente, sobre el sujeto. Contra una tal interpretaci\u00f3n marcadamente idealista, Gramsci reitera que si no es posible separar \u00abel pensar del ser\u00bb, de igual modo no es posible separar \u00abal hombre de la naturaleza, la actividad (historia) de la materia, el sujeto del objeto\u00bb sin que esta separaci\u00f3n nos haga caer \u00aben la abstracci\u00f3n sin sentido\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>. Es esta la abstracci\u00f3n en la que, por el contrario, parece precipitarse el idealismo de Gentile: incapaz, como es, de conservar el equilibrio entre los t\u00e9rminos, esto supone una <i>creatio ex nihilo<\/i> de la consciencia, susceptible de abrirle la puerta a una nueva forma de solipsismo que podr\u00eda adoptar la denominaci\u00f3n de <i>solipsismo <\/i>trascendental: \u00ab\u00bfqu\u00e9 significa \u00abcreativo\u00bb?\u00bb, pregunta Gramsci, \u00ab\u00bfsignificar\u00e1 que el mundo externo es creado por el pensamiento?. Pero, por qu\u00e9 pensamiento, y de qui\u00e9n? Se puede caer en el solipsismo y de hecho toda forma de idealismo cae en el solipsismo necesariamente\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>. No cabe duda alguna: para el intelectual sardo, \u00abel \u00absolipsismo\u00bb documenta la \u00edntima debilidad de la concepci\u00f3n subjetiva \u2013 especulativa de la realidad\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a><\/p>\n<p><b>2. La partenog\u00e9nesis filos\u00f3fica<\/b><\/p>\n<p>El modo de leer a Hegel, tanto el de Gentile como el de Gramsci, repercute inevitablemente sobre el modo desde el cual se ve y se conciber la misma filosof\u00eda. Tambi\u00e9n en este asunto las dos perspectivas se mueven en direcciones opuestas.<\/p>\n<p>En su <i>Sistema de la l\u00f3gica como teor\u00eda del conocer<\/i>, vemos presentar a Gentile la \u00abfilosof\u00eda\u00bb como algo \u00abcuyo desarrollo es su propio acto\u00bb. En la medida en la que, para el fil\u00f3sofo actualista nada hay exterior al pensamiento, el camino de la filosof\u00eda, y por tanto, del pensamiento pensante, constituir\u00eda un proceso que se desarrolla por partenog\u00e9nesis. Como el pensar no deja ning\u00fan excedente antes o fuera de s\u00ed, para Gentile, \u00abnada trasciende la filosof\u00eda\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote24sym\" name=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>, o, lo que es lo mismo, \u00abla filosof\u00eda no tiene objeto con el cual deba confrontarse: su objeto es ella misma, aquella filosof\u00eda que la filosof\u00eda construye\u00bb. Y en esta misma estela, seg\u00fan Gentile, se mover\u00eda tambi\u00e9n Hegel, en cuyo sistema la idea tendr\u00eda un car\u00e1cter omnipresente, al ser \u00e9sta \u00ablogos, naturaleza, esp\u00edritu\u00bb y la \u00abfilosof\u00eda\u00bb, en tanto que \u00abciencia de la idea\u00bb ser\u00eda b\u00e1sicamente ciencia de s\u00ed misma\u00bb. El desarrollo hegeliano de la idea, \u00aben s\u00ed, fuera de s\u00ed y para s\u00ed\u00bb, seg\u00fan Gentile, muestra afinidades con su propia teor\u00eda del \u00abautoconcepto\u00bb, es decir, de un concepto que se autoproduce sin contacto alguno con la alteridad, que ser\u00eda no otra cosa que mera sustancia conceptual, dado que \u00abpara determinar el objeto del pensamiento en general\u00bb, explica el fil\u00f3sofo actualista, \u00abno se puede hacer otra cosa que pensarlo\u00bb. Todo esto no puede sino conducir a \u00abconcebir la filosof\u00eda como filosof\u00eda de la filosof\u00eda\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote25sym\" name=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente, al estar, seg\u00fan Gentile, el <i>comienzo <\/i>dentro del Yo mismo y de su ley, el <i>principio de identidad<\/i>, y al ser el Yo, esencialmente pensamiento, l\u00f3gica, el <i>comienzo <\/i> estar\u00eda por entero dentro del pensamiento mismo y, dado que nada se le escapa, por ello mismo, nada es externo a la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Pero este modo de proceder es el mismo que Hegel le hab\u00eda criticado a Spinoza. As\u00ed se expresa en el escrito de 1801 dedicado a la <i>Diferencia entre los sistemas de Fichte y Shelling<\/i>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abNo hay peor comienzo para una filosof\u00eda que iniciarla con una definici\u00f3n, tal como sucede en Spinoza, un comienzo que est\u00e1 en flagrante contradicci\u00f3n con el <i>fundar<\/i>, con el <i>deducir,<\/i> los principios del saber: con la ardua reconducci\u00f3n de toda filosof\u00eda a los datos supremos de la consciencia<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote26sym\" name=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Tal como se echa de ver, para Hegel, se trata de una \u00abingenuidad\u00bb, \u00abaquella que induce a Spinoza a comenzar la filosof\u00eda con la filosof\u00eda\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote27sym\" name=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a><\/p>\n<p>En completa ant\u00edtesis, por lo tanto, en relaci\u00f3n con la inflexi\u00f3n neoidealista que supone un desarrollo autogen\u00e9tico de la Idea, \u00abHegel descubre la relaci\u00f3n de los sistemas con su propio tiempo\u00bb, es decir la dependencia de los sistemas respecto del mundo en el cual ellos surgen: \u00aben sus p\u00e1ginas de Berna, de Frankfurt, \u00e9l ya ha identificado en el hombre de Kant al hombre de su propio tiempo, en los dualismos kantianos, los dualismos y las contradicciones de su propio tiempo\u2026es decir, \u00e9l sabe ya que la filosof\u00eda no hace historia partiendo de s\u00ed misma, sino partiendo de la realidad\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote28sym\" name=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a><\/p>\n<p>A la zaga de esta huella hegeliana contraria al solipsismo trascendental gentiliano es tambi\u00e9n seguidor Gramsci, quien, en sus <i>Quaderni, <\/i>y contra la autocreaci\u00f3n subjetiva ex nihilo -o en t\u00e9rmino de Gentile, <i>autoctisi- <\/i>del mundo del esp\u00edritu y del pensamiento, teorizada por el neoidealismo, se apresura a declarar que:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abla literatura no genera literatura, etc., es decir, las ideolog\u00edas no crean ideolog\u00edas, las sobrestructuras no generan sobrestructuras, sino es como resultado o herencia de la inercia y de la pasividad: estas son generadas, no por \u00abpartenog\u00e9nesis\u00bb, sino por la intervenci\u00f3n del elemento \u00abmasculino\u00bb, -la historia- la actividad revolucionaria que crea el \u00abhombre nuevo\u00bb, es decir, nuevas relaciones sociales\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote29sym\" name=\"sdfootnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Contrariamente a Gentile, en consecuencia, para Gramsci y para la filosof\u00eda de la praxis \u00abdebe estar siempre vigente el principio de que las ideas no nacen de otras ideas, de que las filosof\u00edas no son paridas por otras filosof\u00edas, sino que \u00e9stas son expresi\u00f3n siempre renovada del desarrollo hist\u00f3rico real\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote30sym\" name=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a> Y contra todas las tentativas, caracter\u00edsticas del actualismo, de reducir a l\u00f3gica la totalidad de la filosof\u00eda, los <i>Quaderni<\/i> afirman que \u00abtoda verdad, incluso si es universal, e incluso si puede ser expresada mediante una f\u00f3rmula abstracta, de tipo matem\u00e1tico, (por parte de la tribu de los te\u00f3ricos), debe su eficacia al hecho de ser expresada en los lenguajes de las situaciones concretas particulares: si no es expresable en lenguas particulares es una abstracci\u00f3n bizantina y escol\u00e1stica, buena solo como diversi\u00f3n de los rumiadores de frases\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote31sym\" name=\"sdfootnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Debemos tener en cuenta que la filosof\u00eda <i>rumiante de frases<\/i> por excelencia, resulta, en opini\u00f3n de Gramsci, precisamente el actualismo, forma erudita de un \u00abpolemismo charlatanesco que autoproclama ser acci\u00f3n y modifica tan solo el vocabulario, no las cosas, el adem\u00e1n externo, no el hombre interior\u00bb: constructo intelectual capaz de crear \u00abmarionetas muy perfeccionadas, seg\u00fan una patr\u00f3n preestablecido, que caen en la nada en cuanto se cortan los hilos que les dan su apariencia de movimiento y de vida\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote32sym\" name=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En la cr\u00edtica de los \u00abvacuos sofismas del idealismo actualista\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote33sym\" name=\"sdfootnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a>, Gramsci se emplea con particular ardor a lo largo de todo el <i>corpus<\/i> de los <i>Quaderni<\/i>, contra \u00abuna filosof\u00eda ultra especulativa, como lo es la actualista\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote34sym\" name=\"sdfootnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a>, dado que, en opini\u00f3n de Gramsci, \u00abla filosof\u00eda de Gentile es hoy la que m\u00e1s se ocupa de las \u00abpalabras\u00bb, de las \u00abterminolog\u00edas\u00bb, de las \u00abjergas\u00bb, la que toma por \u00abcreaciones\u00bb nuevas lo que tan solo son nuevas expresiones verbales, encima, no siempre felices y adecuadas\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote35sym\" name=\"sdfootnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Estamos por tanto en presencia de una nueva \u00abfilosof\u00eda estilo siglo diecisiete\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote36sym\" name=\"sdfootnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a>, cuya pretensi\u00f3n de fundar una nueva dial\u00e9ctica y una l\u00f3gica superior a las anteriores, en el mejor de los casos, logra tan solo remozar el lenguaje, pero resulta de todo punto inferior respecto de aquellas en lo que hace a los contenidos.<\/p>\n<p>Gentile y los actualistas son comparados por Gramsci, adem\u00e1s, no con Hegel o con otras grandes figuras de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana, sino con Bruno Bauer, con quien polemizan cr\u00edticamente de Marx y Engels en <i>La Sagrada Familia<\/i>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><i>\u00bf\u00abpor qu\u00e9 la dial\u00e9ctica formal\u00bb deber\u00eda ser superior a la l\u00f3gica \u00abformal\u00bb? No se trata sino de instrumentos l\u00f3gicos, y una buena herramienta antigua puede resultar superior a otra cursi m\u00e1s moderna; un buen velero es suprior a una desvencijada motonave (\u2026) Gentile, junto con su s\u00e9quito de los Volpicelli, Spirito, etc\u2026puede decirse que ha instaurado un aut\u00e9ntico \u00absiglo diecisiete\u00bb literario, dado que en su filosof\u00eda las argucias y las frases hechas sustituyen al pensamiento. Adem\u00e1s, la comparaci\u00f3n de este grupo con el de Bauer, satirizado en la Sagrada Familia es m\u00e1s apropiado, y literariamente, m\u00e1s fecundo en desarrollos\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote37sym\" name=\"sdfootnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a><\/i><\/p>\n<p><b>3. El Estado y el individuo<\/b><\/p>\n<p>Tal como hemos visto, para Gentile, \u00abel ser es el mismo pensar\u00bb es decir, \u00abentender es producir la categor\u00eda mediante la que se entiende, no puede ser algo distinto del proceso productivo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote38sym\" name=\"sdfootnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a>. Se trata de un tal \u00abacto autocreador del pensamiento\u00bb que a ning\u00fan Objeto le es dada autonom\u00eda alguna fuera del c\u00edrculo de la consciencia subjetiva, en la medida en que \u00abel no \u2013 Yo, eso que el Yo, siempre que se pone a pensar, se encuentra ante s\u00ed mismo, no es otra cosa que el pensamiento en el cual \u00e9l mismo se realiza: es decir, la realidad que precisamente \u00e9l crea al pensar\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote39sym\" name=\"sdfootnote39anc\"><sup>39<\/sup><\/a>, o, en otros t\u00e9rminos, \u00abla identidad autogenerada del Yo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote40sym\" name=\"sdfootnote40anc\"><sup>40<\/sup><\/a>. Podemos comprender ahora, que para Gentile, \u00abla sociedad\u00bb surgida, en su opini\u00f3n, \u00abcon la inmanente supresi\u00f3n del elemento particular\u00bb, se desarrolle no \u00ab<i>inter homines\u00bb<\/i>, sino \u00ab<i>in interiore homine\u00bb<\/i> sostenida por entero, tal como lo est\u00e1, sobre aquella dimensi\u00f3n espiritual que, al unificar las interioridades particulares de los individuos, tendr\u00eda \u00abun solo inter\u00e9s, en crecimiento y desarrollo continuo: el patrimonio de la humanidad\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote41sym\" name=\"sdfootnote41anc\"><sup>41<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Al ser lo que se hace, seg\u00fan Gentile, tan solo pensamiento, y no ya el cuerpo, la fisicidad, la materialidad de la existencia, (instancias heter\u00f3nomas, productos de la actividad creativa del pensamiento y que se mueven en el interior del mismo), la interioridad espiritual termina por desempe\u00f1ar una funci\u00f3n omniabarcadora que lo invade todo y suprime de ra\u00edz aquellos impulsos dirigidos a las transformaci\u00f3n exterior, de las cosas sensibles, de las relaciones materiales y reales, que hab\u00edan sido promovidas en el \u00e1mbito cultural por el hegelianismo de los hermanos Spaventa o por Labriola. Por consiguiente, para Gentile, no solamente la sociedad, sino tambi\u00e9n el cambio en cuanto tal tiene lugar por entero <i>in interiore homine<\/i>, ya que en su sistema \u00ab<i>altera res<\/i>, exterior al pensamiento en acto no existe, ni en acto ni en potencia\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote42sym\" name=\"sdfootnote42anc\"><sup>42<\/sup><\/a> . La totalidad del enfoque del actualismo se desarrolla reproduciendo la fractura de la unidad de lo real, que Hegel hab\u00eda suturado, y restaurando la unilateralidad idealista: para Gentile, en consecuencia, desde el momento en que nada rebasa el per\u00edmetro del pensamiento pensante, de la interioridad y del esp\u00edritu, no se produce paso alguno desde la naturaleza a la consciencia, del cuerpo al alma; ni por lo tanto de lo f\u00edsico a lo metaf\u00edsico, de lo finito a lo infinito, sino justamente lo contrario, sin que la sustancia, la especificidad esencial de lo <i>creado<\/i> pueda diferenciarse de la de la <i>creatividad.<\/i><\/p>\n<p>Al estar tambi\u00e9n el Estado, en consecuencia, <i>in interiore homine<\/i>, toda subjetividad se identifica con el mismo, que es aut\u00e9ntica encarnaci\u00f3n de la universalidad: \u00abel individuo\u2026en lugar de ser lo opuesto a lo universal, es el mismo universal\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote43sym\" name=\"sdfootnote43anc\"><sup>43<\/sup><\/a>. Observamos este exclusivo sumergirse en las aguas de una tal Universalidad en las que se pierden los mismos derechos individuales. El derecho depende solo del Estado, seg\u00fan \u00e9ste se configure: \u00abel Estado como voluntad tiene una ley universal propia, un imperativo categ\u00f3rico, que no puede ser sino moralidad\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote44sym\" name=\"sdfootnote44anc\"><sup>44<\/sup><\/a>. El Estado asume as\u00ed, para Gentile, las caracter\u00edsticas de una entidad anterior al surgimiento del derecho. Este regula toda realidad, y se presenta como un Infinito carente de l\u00edmites: \u00abnada hay privado, y por consiguiente, nada limita la acci\u00f3n estatal\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote45sym\" name=\"sdfootnote45anc\"><sup>45<\/sup><\/a>. Cuando se advierta la injusticia de la ley, la individualidad no posee derecho alguno, ni inmediato, ni mediado por la constituci\u00f3n de organismos intermedios, para exigir cambios: estos solo pueden producirse por obra y voluntad del Estado mismo (es decir, de los gobernantes) que se desarrolla mediante autocreaci\u00f3n de la autoconsciencia que se pone a s\u00ed misma o <i>autoctisi<\/i>. Ninguna injusticia, si es cometida por el Estado, es tal cosa para Gentile:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00aben cuanto que la ley injusta es, en tanto no sea abrogada, voluntad de aquel estado que es inmanente al ciudadano, su injusticia no es por entero injusticia, sino que m\u00e1s bien puede considerarse una justicia <i>in fieri<\/i>, la cual madurar\u00e1 poco a poco hasta la abrogaci\u00f3n de la propia ley. Y el ciudadano que la obedezca, a pesar de la injusticia advertida, no obedece a dicha ley, sino a una ley superior que es justa, y respecto de la que, la que es injusta, es una particularidad que se podr\u00e1 corregir solo si se observa la primera\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote46sym\" name=\"sdfootnote46anc\"><sup>46<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nada le queda al individuo en tanto que individuo y al hombre en tanto que hombre que pueda ser reivindicado contra la violencia del Estado. El derecho estatal nace, para Gentile, no sobre la base, sino a partir de la exclusi\u00f3n del derecho antropol\u00f3gico: \u00abuna vez establecido el concepto del derecho natural\u2026el concepto del Estado, m\u00e1s o menos expl\u00edcitamente, es negado\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote47sym\" name=\"sdfootnote47anc\"><sup>47<\/sup><\/a>, \u00abel <i>derecho natural<\/i> es de hecho el derecho del individuo frente al Estado\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote48sym\" name=\"sdfootnote48anc\"><sup>48<\/sup><\/a>. En consecuencia, hasta que \u00abel individuo no haya corro\u00eddo y aniquilado idealmente la propia particularidad -y en realidad \u00e9l la tiene aniquilada siempre y no la tiene aniquilada nunca- no se encontrar\u00e1 a s\u00ed mismo, no ser\u00e1 verdadero individuo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote49sym\" name=\"sdfootnote49anc\"><sup>49<\/sup><\/a> y como tal no posee derechos. Radicalmente opuesta es la perspectiva de Hegel, para quien existen \u00abbienes\u00bb y \u00abdeterminaciones sustanciales\u00bb del individuo en cuanto tal que son \u00abinalienables\u00bb y \u00abel derecho a tales determinaciones sustanciales es imprescriptible\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote50sym\" name=\"sdfootnote50anc\"><sup>50<\/sup><\/a>. A la estela de \u00e9ste \u00faltimo, tambi\u00e9n sigue Gramsci: si los <i>Quaderni <\/i>critican los usos ideol\u00f3gicos y particularistas del concepto de derecho natural, al extremo de que podemos suponer un completo rechazo del mismo, sin embargo, y desde sus escritos juveniles \u00e9l reivindica con convicci\u00f3n las conquistas hist\u00f3ricas, alcanzadas por la humanidad, del \u00abderecho a la vida (t\u00fa no puedes ser matado arbitrariamente, \u00bfte parece esto poca cosa?)\u00bb y de la \u00ablibertad individual (para encarcelarte <i>debes<\/i> ser juzgado culpable de un crimen)\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote51sym\" name=\"sdfootnote51anc\"><sup>51<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de toda una serie de abstracciones y de ecuaciones improcedentes, el actualismo disuelve todas las diferencias en la \u00fanica realidad universal a la que asigna el nombre de Estado. Por tanto, la utop\u00eda del actualismo, en palabras del propio Gramsci,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abconsiste en confundir el Estado con la sociedad regulada, confusi\u00f3n que se verifica puramente mediante una \u00abracionalista\u00bb concatenaci\u00f3n de conceptos: individuo= sociedad (el individuo no es un \u00ab\u00e1tomo\u00bb, sino la individuaci\u00f3n hist\u00f3rica del conjunto de la sociedad), sociedad = Estado, en consecuencia individuo =Estado. El car\u00e1cter que diferencia esta utop\u00eda de las utop\u00edas tradicionales y, en general, de las b\u00fasquedas del \u00abEstado \u00f3ptimo\u00bb es que [los actualistas] dan como ya existente \u00e9sta su \u00abfant\u00e1stica\u00bb entidad, existente mas no reconocida como tal sino solo por ellos mismos, depositarios de la \u00abverdadera verdad\u00bb, mientras que los dem\u00e1s (especialmente los economistas y en general los cient\u00edficos de las ciencias sociales) no comprenden nada, se encuentran sumidos en el \u00aberror\u00bb\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote52sym\" name=\"sdfootnote52anc\"><sup>52<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Pero un universal que no reconozca a los particulares (al disolverlos en una identificaci\u00f3n inmediata consigo mismo) que difumine las identidades espec\u00edficas de los mismos, no constituye otra cosa, en t\u00e9rminos hegelianos, sino un <i>universal abstracto<\/i>, un universal propenso a reprimir las particularidades que no est\u00e1n en conformidad con su raz\u00f3n. La utop\u00eda adopta, en consecuencia, muy pronto, caracteres feroces y violentos: \u00abmediante qu\u00e9 magia mefistof\u00e9lica\u00bb, escribe Gramsci ocurra que tan solo los actualistas \u00abposean esta verdad\u00bb, es decir, la capacidad de ver una realidad social (la fascista) en la cual son superadas todas las escisiones internas, \u00abpero los otros no la quieran poseer, no ha sido a\u00fan explicado\u2026pero aparece aqu\u00ed y all\u00e1 un tenue indicio de los medios con los que\u2026 creen que la verdad deber\u00e1 ser difundida y convertida en autoconsciencia: es la polic\u00eda (recordar el discurso de Gentile en Palermo, en el 24)<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote53sym\" name=\"sdfootnote53anc\"><sup>53<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En efecto, el Estado \u2013 clase es presentado por Gentile como una <i>sociedad regulada<\/i>, en la cual todas las divisiones habr\u00edan sido resueltas y en el que lo particular es presentado como un universal quedando expuesto muy claramente esto \u00faltimo como un universal abstracto: \u00abGentile presenta la fase econ\u00f3mico-corporativa como fase \u00e9tica en el acto hist\u00f3rico: hegemon\u00eda y dictadura son indiferenciables, la fuerza es consenso sin m\u00e1s: no se puede distinguir la sociedad pol\u00edtica de la sociedad civil: existe tan solo el Estado y naturalmente el Estado \u2013 gobierno\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote54sym\" name=\"sdfootnote54anc\"><sup>54<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Encontramos un empleo abstracto del t\u00e9rmino <i>Estado<\/i> concebido principalmente como entidad monol\u00edtica y metahist\u00f3rica; en \u00faltima instancia, contin\u00faa Gramsci, la teor\u00eda idealista mediante la que se respalda este t\u00e9rmino constituye \u00abun derivado l\u00f3gico de las cada vez m\u00e1s tontas y \u00abracionales\u00bb teor\u00edas democr\u00e1ticas. Todav\u00eda sigue estando ligada a la concepci\u00f3n de la naturaleza humana id\u00e9ntica y sin desarrollo tal como era concebida antes de Marx, seg\u00fan la cual, todos los hombres son fundamentalmente iguales en el reino del Esp\u00edritu (= en este caso al Esp\u00edritu Santo y a Dios padre de todos los hombres)\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote55sym\" name=\"sdfootnote55anc\"><sup>55<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n del Estado <i>en el interior del hombre<\/i>, cara a Gentile, da lugar, de hecho, a una abstracci\u00f3n que induce a ignorar hasta qu\u00e9 punto es \u00e9ste una composici\u00f3n hist\u00f3rica de fuerzas sociales, surgidas a partir de la base de un determinado desarrollo de las fuerzas productivas y de determinadas relaciones de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras Gramsci revela su propia deuda con el concepto de \u00absociedad civil tal como \u00e9sta es entendida por Hegel\u00bb, es decir, \u00aben el sentido de hegemon\u00eda pol\u00edtica y cultural de un grupo social sobre la totalidad social\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote56sym\" name=\"sdfootnote56anc\"><sup>56<\/sup><\/a>, en la \u00abconcepci\u00f3n del Estado tal como \u00e9sta es expuesta por los idealistas actualistas, el Estado termina siendo un <i>algo <\/i>\u00absuperior a los individuos\u00bb que sin embargo morar\u00eda en su interioridad, as\u00ed que \u00abun hombre de buen sentido, llamado a filas podr\u00eda responder que tomasen de \u00e9l la parte de ese <i>algo <\/i>superior mediante el que contribuye a crear el \u00abalgo total\u00bb que es el Estado, y que le dejen la persona f\u00edsica concreta y material\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote57sym\" name=\"sdfootnote57anc\"><sup>57<\/sup><\/a>, y remacha, en consecuencia, \u00abel idealismo hipostatiza ese algo de m\u00e1s, la cualidad, y hace de la misma un ente en s\u00ed mismo\u00bb al que llama \u00abel \u201cesp\u00edritu\u00bb y mortifica la totalidad de la dimensi\u00f3n material y cuantitativa de la existencia, mientras, tal como hemos visto, \u00aben la filosof\u00eda de la praxis la cualidad es siempre inherente a la cantidad\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote58sym\" name=\"sdfootnote58anc\"><sup>58<\/sup><\/a>, tal como, podr\u00edamos a\u00f1adir, lo es la interioridad y la exterioridad, lo Interno y lo Externo.<\/p>\n<p><b>4. Municipios, Se\u00f1ores y Estado moderno<\/b><\/p>\n<p>Un notable impulso hacia el afianzamiento de un Estado de derecho en sentido moderno y en la direcci\u00f3n de un <i>Universal concreto<\/i> fue reconocida por Hegel en los primeros albores de la cultura municipal, tal como se puede leer en las <i>Lecciones de filosof\u00eda de la historia<\/i>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abDesde las ciudades costeras italianas, espa\u00f1olas y flamencas se promovi\u00f3 un animado comercio mar\u00edtimo, que a su vez, suscit\u00f3 en aquellas ciudades un gran tr\u00e1fago industrial. Las ciencias comenzaron a reavivarse en un cierto grado\u2026se fundaron escuelas de derecho en Bolonia y en otras ciudades, as\u00ed como escuelas de medicina. El fundamento de todas estas creaciones era, como condici\u00f3n principal de las mismas, el <i>nacimiento y la importancia <\/i> crecientes de las <i>ciudades<\/i>\u2026Todo esto era una gran necesidad de las ciudades\u2026las ciudades aparecen como reacci\u00f3n contra la violencia del sistema feudal, como primer poder dotado de un derecho propio\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote59sym\" name=\"sdfootnote59anc\"><sup>59<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Se trataba seg\u00fan Hegel de un extraordinario florecimiento material, espiritual y \u00e9tico: a penas \u00ablos municipios se hubieron consolidado, todos los derechos les fueron comprados a los se\u00f1ores\u00bb, quienes los detentaban como monopolios privados, en beneficio del propio inter\u00e9s individual o de casta, o, cuando se hizo necesario, \u00ables fueron arrancados mediante la violencia. Las ciudades se compraron poco a poco el derecho a una jurisdicci\u00f3n propia y se liberaron a la vez de todo tipo de impuestos, diezmos, c\u00e1nones\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote60sym\" name=\"sdfootnote60anc\"><sup>60<\/sup><\/a>. Todo esto fue acompa\u00f1ado, no sin contradicciones y conflictos, por \u00abel mayor florecimiento de la industria, del comercio por tierra y agua\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote61sym\" name=\"sdfootnote61anc\"><sup>61<\/sup><\/a>. Pero estos albores del mundo moderno se vinieron abajo con el resurgir <i>se\u00f1orial <\/i>en el plano hist\u00f3rico. El juicio de Hegel sobre este sistema social resulta despiadado: si con la cultura municipal asistimos al surgimiento de \u00abciudades dotadas en su inicio de derechos municipales\u00bb, estos mismos derechos ser\u00e1n \u00abposteriormente perdidos bajo el poder se\u00f1orial\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote62sym\" name=\"sdfootnote62anc\"><sup>62<\/sup><\/a> . Este \u00faltimo consiste en un sistema en el que \u00abya no vale el poder de la ley y del derecho, sino solo la violencia arbitraria, la flagrante crudeza del derecho particular, dirigida contra la igualdad de los derechos y de las leyes\u00bb: un reino gobernado desde el \u00ab\u00e1mbito de la arbitrariedad\u00bb en el que domina \u00abuna desigualdad de derechos\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote63sym\" name=\"sdfootnote63anc\"><sup>63<\/sup><\/a>. Como se echa de ver, con el gobierno se\u00f1orial, \u00abtodo derecho se desvanec\u00eda en presencia del poder particular\u00bb no exist\u00eda \u00abigualdad de derechos\u00bb alguna, o alguna \u00abracionalidad de la ley que tuviese por fin la totalidad, el Estado\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote64sym\" name=\"sdfootnote64anc\"><sup>64<\/sup><\/a>. Al contrario, \u00abinter\u00e9s capital de los pr\u00edncipes, aunque sea en su diversidad, era \u00abla pretensi\u00f3n de hacerse independientes del Estado\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote65sym\" name=\"sdfootnote65anc\"><sup>65<\/sup><\/a>. De ah\u00ed la misma contradicci\u00f3n interna en la lucha del emperador contra el poder eclesi\u00e1stico y la consiguiente incapacidad de realizar una unidad pol\u00edtica nacional. Desterrado el derecho, vuelven a gobernar leyes primitivas: \u00abel principio del se\u00f1or\u00edo feudal es la autoridad exterior de cada uno de los individuos, se\u00f1ores din\u00e1sticos, carentes de un principio jur\u00eddico interno\u00bb, por consiguiente \u00ablos derechos del se\u00f1or feudal\u00bb no son otra cosa que \u00abalgo logrado mediante la violencia, que a su vez, puede mantenerse operativo y aplicado solo gracias a una continua violencia\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote66sym\" name=\"sdfootnote66anc\"><sup>66<\/sup><\/a>. La <i>Feudalidad<\/i> constituye tan escasamente una realidad semejante a la realizaci\u00f3n del Estado en sentido hegeliano, que \u00e9ste \u00faltimo tan solo puede ser introducido tras la supresi\u00f3n de aqu\u00e9lla. En este sentido, Hegel elogia <i>El Pr\u00edncipe<\/i> de Maquiavelo: aquel <i>panfleto,<\/i> antes que ser una teorizaci\u00f3n \u00abde la tiran\u00eda m\u00e1s cruel\u00bb, tal como superficialmente ven\u00eda siendo interpretado por sus contempor\u00e1neos, es \u00abentendido en el sentido elevado de la formaci\u00f3n necesaria del Estado\u00bb, y por consiguiente, como una exposici\u00f3n de los principios \u00aba partir de los cuales era forzoso, en aquellas circunstancias, constituir los estados\u00bb: en primer lugar, para alcanzar este objetivo, \u00abera necesario que todos y cada uno de los se\u00f1ores y todos y cada uno de los feudos fuesen aplastados\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote67sym\" name=\"sdfootnote67anc\"><sup>67<\/sup><\/a>. En todo el desarrollo tem\u00e1tico hegeliano la <i>feudalidad<\/i> constituye el obst\u00e1culo principal que se opone a la formaci\u00f3n del Estado unitario. La racionalidad de la una se encuentra, seg\u00fan Hegel, en contraposici\u00f3n de la racionalidad del otro, al extremo de que tan solo si se elimina la primera se puede avanzar en direcci\u00f3n hacia el segundo. A este respecto, el juicio de Gentile se muestra en diametral oposici\u00f3n: para \u00e9ste el \u00abhombre que obra seg\u00fan la l\u00f3gica del Principado crea el Estado\u00bb, el cual deriva del acto del querer humano, \u00abde hecho, es este acto\u00bb, al extremo de que \u00abla Feudalidad es una transformaci\u00f3n de la Municipalidad\u00bb, pero una transformaci\u00f3n no involutiva, sino evolutiva, puesto que \u00abla feudalidad tiene una ventaja esencial respecto de la municipalidad: aquella introduce la unidad del poder y supera la atomizaci\u00f3n de los individuos y de las clases en la personalidad del Estado, que quiere realizarse completamente como autoconsciencia\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote68sym\" name=\"sdfootnote68anc\"><sup>68<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Gramsci sigue a la zaga de Hegel. En primer lugar el intelectual sardo dedica a los procesos hist\u00f3ricos una atenci\u00f3n incomparablemente mayor en relaci\u00f3n con la de Gentile. Se trata de una diferencia de m\u00e9todo que induce al autor de los <i>Quaderni<\/i> a tachar a los actualistas de empirismo. En efecto, \u00abnunca se puede decir que la soluci\u00f3n\u00bb de los problemas actuales \u00abdependa gen\u00e9ticamente de las soluciones pasadas\u00bb, dado que \u00abla g\u00e9nesis de la misma se encuentra en la situaci\u00f3n actual y solo en \u00e9sta\u00bb, no obstante, \u00abeste criterio no es absoluto, es decir, no debe ser llevado hasta el absurdo\u00bb alimentando una hipostatizaci\u00f3n del presente, \u00abde lo contrario se caer\u00eda en el empirismo: m\u00e1ximo actualismo, m\u00e1ximo empirismo\u00bb. Resulta importante por lo tanto \u00absaber fijar las grandes fases hist\u00f3ricas, que en su conjunto han planteado determinados problemas, y desde el inicio de su surgimiento han apuntado los elementos de su soluci\u00f3n\u00bb. Pero esta operaci\u00f3n resulta ser muy distinta de las narraciones historiogr\u00e1ficas elaboradas con fines pr\u00e1cticos inmediatos, las cuales muestran de inmediato estar ideol\u00f3gicamente viciadas: y as\u00ed, para Gramsci \u00abes una pura novela intelectual la construcci\u00f3n actualista de las relaciones entre Estado e Iglesia\u2026a partir del esquema dantesco \u201cde la Cruz y del \u00c1guila\u201d\u00bb. En efecto, as\u00ed como \u00abentre el Pr\u00edncipe de Maquiavelo y el Emperador de dante no existe conexi\u00f3n gen\u00e9tica alguna\u00bb, del mismo modo no existe conexi\u00f3n gen\u00e9tica \u00abentre el Estado Moderno y el Imperio medioeval\u00bb. Esta tentativa de poner juntas las dos instancias, antes que ser un criterio cient\u00edfico de reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, obedece tan solo a una \u201cret\u00f3rica\u201d nacional\u00bb en la que \u00abla historia real es confundida con las larvas de la historia\u00bb y se manifiesta, m\u00e1s que como una interpretaci\u00f3n historiogr\u00e1fica, como \u00abun elemento secundario y subordinado de organizaci\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica de peque\u00f1os grupos que luchan por la hegemon\u00eda cultural y pol\u00edtica\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote69sym\" name=\"sdfootnote69anc\"><sup>69<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En sinton\u00eda con Hegel y contra el idealismo unilateral de \u00abGentile\u00bb, para quien \u00abla historia es en su totalidad historia del Estado\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote70sym\" name=\"sdfootnote70anc\"><sup>70<\/sup><\/a>, Gramsci lee \u00abel municipio medioeval como fase econ\u00f3mico corporativa del Estado moderno\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote71sym\" name=\"sdfootnote71anc\"><sup>71<\/sup><\/a>. En \u00e9ste, junto al ascenso econ\u00f3mico de la burgues\u00eda, vemos nacer y desarrollarse \u00ablos estatutos de las \u201cSociedades de armas\u201d\u00bb que \u00abm\u00e1s all\u00e1 de su funci\u00f3n pol\u00edtica de defensa externa del Municipio, ten\u00edan el fin de garantizar a todo plebeyo la tutela necesaria para protegerlo contra las agresiones de los nobles y de los poderosos\u00bb. Pero esto no es todo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abPor las funciones mismas de las sociedades se formaron luego cargos y consejos\u2026que con el tiempo adquirieron valor m\u00e1s all\u00e1 de los t\u00e9rminos de las sociedades y hallaron lugar en la constituci\u00f3n del Municipio. Originariamente, en estas sociedades entran <i>milites<\/i> a la par que <i>pedites<\/i>, nobles y plebeyos, aunque \u00e9stos en menor n\u00famero. Pero, gradualmente, los <i>milites<\/i>, los nobles, tienden a apartarse como en Siena o, seg\u00fan los casos, pueden ser expulsados, como en 1270, en Bolonia. Y a medida que el movimiento de emancipaci\u00f3n toma cuerpo, sobrepasando incluso los l\u00edmites y las formas de estas sociedades, el elemento plebeyo solicita y obtiene la participaci\u00f3n en los principales cargos p\u00fablicos. La plebe se constituye cada vez m\u00e1s en un aut\u00e9ntico partido pol\u00edtico, y para dar mayor eficacia y centralizaci\u00f3n a su acci\u00f3n se dota de un jefe, el \u201cCapit\u00e1n de la plebe\u201d, oficio que seg\u00fan parece Siena tom\u00f3 de Pisa, y que tanto en el nombre como en la funci\u00f3n revela juntamente or\u00edgenes y funciones militares y pol\u00edticas. La plebe, que ya de vez en cuando, espor\u00e1dicamente, se hab\u00eda reunido y se hab\u00eda constituido, y hab\u00eda tomado decisiones, se constituye como un ente aparte, que incluso se da sus propias leyes. Campana propia para sus convocatorias \u201ccum campana Communis non bene auditur\u201d. Entra en litigio con el Podest\u00e0, al cual discute el derecho de publicar bandos y con quien el Capit\u00e1n de la plebe estipula \u201cpaces\u201d. Cuando la plebe no consigue obtener de las Autoridades municipales las reformas deseadas, hace su secesi\u00f3n, con el apoyo de hombres eminentes del Municipio y, constituy\u00e9ndose en asamblea independiente, comienza a crear magistraturas propias a imagen de las generales del Municipio, a atribuir jurisdicci\u00f3n al Capit\u00e1n de la plebe, y a deliberar por su propia autoridad, dando inicio, desde 1255, a toda una obra legislativa\u2026La plebe llega as\u00ed, primero pr\u00e1cticamente, y despu\u00e9s tambi\u00e9n formalmente, a hacer que se acepten en los estatutos generales del Municipio disposiciones que antes no obligaban m\u00e1s que a los adscritos a la \u201cPlebe\u201d y eran de uso interno. La Plebe alcanza as\u00ed a dominar el Municipio, sometiendo a la anterior clase dominante, como en Siena, despu\u00e9s de 1270, en Bolonia con los ordenamientos \u201cSagrados\u201d y \u201cSacrat\u00edsimos\u201d, en Florencia, con los \u201cOrdenamientos de justicia\u201d\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote72sym\" name=\"sdfootnote72anc\"><sup>72<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La burgues\u00eda municipal, sin embargo, seg\u00fan Gramsci, no supo salir de la fase econ\u00f3mico \u2013 corporativa y en vez de aliarse con las clases campesinas y con la plebe contra los estamentos feudales, estableci\u00f3 que la amenaza mayor proven\u00eda del propio flanco izquierdo, por consiguiente \u00abel origen del feudalismo\u00bb result\u00f3 ser \u00abmuy distinto del de los otros pa\u00edses: en Italia nace de la imposibilidad de la burgues\u00eda de mantener el r\u00e9gimen corporativo, es decir, de gobernar mediante la mera violencia al pueblo menudo. En Francia, por el contrario, el origen del absolutismo se encuentra en las luchas entre burgues\u00eda y clases feudales, en las que, sin embargo, la burgues\u00eda est\u00e1 unida al pueblo menudo y a los campesinos (se entiende que dentro de ciertos l\u00edmites)\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote73sym\" name=\"sdfootnote73anc\"><sup>73<\/sup><\/a>. Pero este \u00abpaso a los principados y a las se\u00f1or\u00edas feudales\u00bb con la decadencia de los municipios, acarre\u00f3 una \u00abp\u00e9rdida de la iniciativa burguesa\u00bb y una \u00abtransformaci\u00f3n de los burgueses en terratenientes\u00bb. En su conjunto, por consiguiente, \u00abtoda la sociedad italiana estaba pasando a ser reaccionaria\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote74sym\" name=\"sdfootnote74anc\"><sup>74<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Estas transformaciones hist\u00f3rico sociales sustentan adem\u00e1s transformaciones de valores que cristalizan en la lengua: el italiano, el lat\u00edn, expresan universos sentimentales y humanos muy diferenciados. En este sentido, \u00abPetrarca, puede decirse, es t\u00edpico de este tr\u00e1nsito: es un poeta de la burgues\u00eda, como escritor en vulgar, pero es ya un intelectual de la reacci\u00f3n antiburguesa ( feudalismo, papado) como escritor en lat\u00edn, como \u201corador\u201d, como personaje pol\u00edtico\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote75sym\" name=\"sdfootnote75anc\"><sup>75<\/sup><\/a><\/p>\n<p>La civilizaci\u00f3n municipal, en s\u00edntesis, fase econ\u00f3mico corporativa del Estado moderno, no fue capaz de producir una ruptura real con las fuerzas del pasado, sino que se sostuvo en constante cambio de equilibrios hasta, por lo menos, 1789. Antes de esa fecha no se puede hablar de ruptura real. En este sentido, afirma Gramsci \u00ablleva raz\u00f3n Antonio Labriola en su escrito <span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>De un siglo al otro<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">, en que solo con la Revoluci\u00f3n Francesa se siente el alejamiento del pasado, de todo el pasado y este sentimiento tiene su expresi\u00f3n \u00faltima en el intento de cambiar el c\u00f3mputo de los a\u00f1os mediante el calendario republicano\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote76sym\" name=\"sdfootnote76anc\"><sup>76<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p>Como se puede ver, tras haber sido alimentada durante siglos, esta ruptura, cuando se produce, no encuentra una consolidaci\u00f3n inmediata: \u00abrealmente las contradicciones internas de la estructura social francesa que se desarrollan despu\u00e9s de 1789 alcanzan una relativa estabilidad solo con la tercera rep\u00fablica\u2026tras 80 a\u00f1os de convulsiones de oleadas cada vez m\u00e1s prolongadas: 89-94-99-1804-1830-1848-1870\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote77sym\" name=\"sdfootnote77anc\"><sup>77<\/sup><\/a>. No obstante, ya desde sus escritos de juventud, Gramsci reconoce que \u00abla Revoluci\u00f3n Francesa ha eliminado muchos privilegios, ha liberado a muchos oprimidos\u2026ha dejado una gran lecci\u00f3n: que los privilegios y las diferencias sociales, que son producto de la sociedad y no de la naturaleza, pueden ser superados\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote78sym\" name=\"sdfootnote78anc\"><sup>78<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Asimismo, tal proceso de emancipaci\u00f3n ha constituido un momento fundamental tambi\u00e9n para la construcci\u00f3n del Estado unitario de Italia, el cual no podr\u00eda ser explicado sin el 89 franc\u00e9s. En nuestra pen\u00ednsula<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00ablas fuerzas partidarias de la unidad eran escas\u00edsimas, dispersas, sin relaci\u00f3n entre las mismas y sin capacidad de cre\u00e1rselas. Las fuerzas opuestas a las unitarias eran potent\u00edsimas, coaligadas y, tal como la iglesia especialmente, absorb\u00edan en su seno una gran parte de las energ\u00edas nacionales que en otra situaci\u00f3n hubiesen sido unitarias, y les daban una orientaci\u00f3n cosmopolita \u2013 clerical. Los condicionantes internacionales y en espacial la Revoluci\u00f3n Francesa sobrepasando estas fuerzas reaccionarias y carcomi\u00e9ndolas, potencian en contrapartida las fuerzas nacionales, por s\u00ed mismas escasas e ineficaces. Esta es la contribuci\u00f3n m\u00e1s importante de la Revoluci\u00f3n, muy dif\u00edcil de evaluar y de definir , pero que se intuye que tuvo un peso decisivo en el comienzo del movimiento del Risorgimento\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote79sym\" name=\"sdfootnote79anc\"><sup>79<\/sup><\/a><\/p>\n<p>De todo lo que llevamos observado hasta aqu\u00ed podemos concluir no solo que Gramsci y Gentile formulan juicios completamente opuestos respecto de los principales acontecimientos europeos, y en consecuencia, la oposici\u00f3n existente entre sus respectivas filosof\u00edas de la historia, sino tambi\u00e9n la profunda diferencia que se da entre ellos en relaci\u00f3n con lo que constituye el principal sujeto del devenir, el demiurgo del cambio social: si para el fil\u00f3sofo actualista \u00e9ste coincide con el Estado, entendido \u00e9ste idealmente, de modo abstracto, es decir, independientemente de las fuerzas econ\u00f3micas y pol\u00edticas del cual \u00e9l es expresi\u00f3n, para el intelectual sardo, por el contrario, \u00e9ste se encarna en la clase y en el conflicto de clases. En consecuencia, no es la idea del Estado la que mueve el mundo (Gentile), sino el enfrentamiento entre los intereses materiales de las fuerzas hist\u00f3ricas (Gramsci), por lo tanto, dicho <i>marxianamente<\/i>, <i>la lucha de clases<\/i>, o, dicho hegelianamente, las luchas Siervo \u2013 se\u00f1or, es decir, las <i>luchas por el reconocimiento.<\/i><\/p>\n<p>El concepto de lucha de clases, que est\u00e1, tal como hemos visto, en el centro de la reflexi\u00f3n gramsciana -de la que constituye no solo el n\u00facleo del pensamiento filos\u00f3fico, sino tambi\u00e9n el criterio interpretativo de los acontecimientos hist\u00f3ricos m\u00e1s significativos-, es, por el contrario, profundamente despreciado por Gentile durante toda su trayectoria intelectual. Junto a los conceptos de sensibilidad, econom\u00eda y relaciones materiales, el concepto de lucha de clases es el que el actualismo est\u00e1 menos dispuesto a aceptar de Marx. Tratando de separar al autor de la <i>Fenomenolog\u00eda <\/i>del fil\u00f3sofo de Tr\u00e9veris, Gentile sostiene que mientras \u00abpara Hegel la fuerza del Estado es fuerza \u00e9tica\u2026 la clase, que en Marx sustituye al Estado, es fuerza econ\u00f3mica o fuerza sin m\u00e1s\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote80sym\" name=\"sdfootnote80anc\"><sup>80<\/sup><\/a>. Vemos ahora al fil\u00f3sofo actualista arremeter con particular vehemencia contra lo que \u00e9l define como \u00abel absurdo de las luchas de clases\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote81sym\" name=\"sdfootnote81anc\"><sup>81<\/sup><\/a>, contra el \u00absocialismo\u2026 firme siempre en su actitud intransigente en pro de las luchas de clases y del internacionalismo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote82sym\" name=\"sdfootnote82anc\"><sup>82<\/sup><\/a>, que defiende \u00abla profunda ignorancia e incultura de las clases trabajadoras y campesinas\u00bb junto a su \u00ababsoluta ineptitud pol\u00edtica\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote83sym\" name=\"sdfootnote83anc\"><sup>83<\/sup><\/a>. De igual modo expresa su m\u00e1s sincera adhesi\u00f3n a todos los \u00abhombres de Gobierno, de Cavour a Giolitti\u00bb que \u00abdefendieron como supieron, el Estado contra las m\u00e1s desenfrenadas fuerzas disgregadoras\u00bb defendiendo por tanto \u00abel verdadero concepto de libertad que no es contrario, sino id\u00e9ntico, al concepto de Estado\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote84sym\" name=\"sdfootnote84anc\"><sup>84<\/sup><\/a>. As\u00ed, para Gentile, la clase y el esp\u00edritu de clase constituyen una fuerza disgregadora y particular, mientras los aut\u00e9nticos universales lo son el Estado -entendido metahist\u00f3ricamente y en t\u00e9rminos abstractos, nunca como expresi\u00f3n de un grupo social, nunca como Estado \u2013 clase- y la guerra: \u00aben efecto, el Estado es la universalidad\u00bb y \u00abla guerra\u00bb desempe\u00f1a \u00abla funci\u00f3n\u2026de superar el conflicto y realizar la universalidad en el Estado que guerrea, evidentemente, para vencer, y suprimir en consecuencia los intereses\u00bb (la de las clases inferiores internas que luchan por la emancipaci\u00f3n y la de los otros Estados) \u00abque son un obst\u00e1culo para sus intereses\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote85sym\" name=\"sdfootnote85anc\"><sup>85<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este intento de ocultar el problema del conflicto social mediante un concepto aparentemente homog\u00e9neo y unitario de Estado, es decir, mediante una abstracci\u00f3n metaf\u00edsica, constituye evidentemente, para Gramsci, un falso universalismo, un expediente con el que abolir \u00abalgunas autonom\u00edas\u00bb del Estado moderno, renacidas bajo la forma de \u00abpartidos, sindicatos, asociaciones de cultura\u00bb y producir la centralizaci\u00f3n de toda la vida nacional en las manos del grupo dominante\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote86sym\" name=\"sdfootnote86anc\"><sup>86<\/sup><\/a>. En consecuencia, para Gramsci las organizaciones interiores del Estado a las que han dado vida las clases subalternas no significan, como para Gentile, su disgregaci\u00f3n, ya que, seg\u00fan el intelectual sardo \u00abtodo elemento social homog\u00e9neo es \u201cEstado\u201d, representa el Estado, en la medida en que se adhiere a su programa; de otra forma se confunde el Estado con la burocracia estatal\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote87sym\" name=\"sdfootnote87anc\"><sup>87<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, \u00e9l afirma, \u00abla intransigencia es el \u00fanico modo de ser de la lucha de clases. Es el \u00fanico documento de que la historia se desarrolla y crea valores s\u00f3lidos, sustanciales, no \u201cs\u00edntesis privilegiadas\u201d, s\u00edntesis arbitrarias, confeccionadas de com\u00fan acuerdo entre la tesis y la ant\u00edtesis conchabadas entre s\u00ed, como el agua y el fuego de venerable memoria<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote88sym\" name=\"sdfootnote88anc\"><sup>88<\/sup><\/a>. Con una visi\u00f3n opuesta a la de Gentile, para Gramsci, \u00abla lucha de clases, moral en tanto que universal, supera la guerra, inmoral en tanto que particularista, y ejecutada por voluntad de los combatientes, pero por un principio que \u00e9stos no pueden compartir\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote89sym\" name=\"sdfootnote89anc\"><sup>89<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, los puntos de partida del intelectual sardo son <i>la lucha y la consciencia de clases<\/i>: hablar de Estado prescindiendo de estos factores produce tan solo abstracciones indebidas. Contrariamente a Gentile, para quien la clase constituye tan solo una entidad materialista susceptible de disgregar los esp\u00edritus unitarios que se re\u00fanen en torno del aparato de Estado, para Gramsci hacer abstracci\u00f3n de la existencia de las clases significa comprender el Estado poco o nada: as\u00ed, \u00abescasa comprensi\u00f3n del Estado significa escasa conciencia de clase\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote90sym\" name=\"sdfootnote90anc\"><sup>90<\/sup><\/a><\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> A Gramsci, <i>Quaderni del carcere,<\/i> Einaudi, Torino, 2001, Q. 8, 225, p. 1083<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Ivi, <i>Q. 10, 41,<\/i> p. 1313<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Ivi, <i>Q. 4, 45, <\/i>p. 471<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> N. del T. La filosof\u00eda de Gentile se denomina con el t\u00e9rmino t\u00e9cnico de \u00abfilosof\u00eda del acto puro\u00bb y por tanto, como filosof\u00eda \u00abactualista\u00bb. Por ejemplo, existe un libro de este autor titulado, <i>Teor\u00eda generale dello espirito come atto puro<\/i>, Ed. Le Lettere, Firenze&lt;<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> N. del T: la filosof\u00eda de Fichte surge como continuaci\u00f3n de la de Kant; en consecuencia, como Kant, parte de la existencia de un Yo o subjetividad preexistente, anterior, externa o \u00abtrascendental\u00bb a todo mundo cultural, que se enfrenta al no- Yo. Esta subjetividad, que en Fichte , si bien es trascendente a toda cultura, ya no lleva incorporados internamente los trascendentales innatos kantianos, sin embargo s\u00ed est\u00e1 constituida ex ante de todo mundo concreto, y es la que elabora o \u00abpone\u00bb, una y otra vez, ex ante, el proyecto intelectual que va a impulsar su praxis. A ese proyecto lo denomina \u00abTesis\u00bb, y se enfrenta con lo existente, que es la \u00abant\u00edtesis\u00bb. El resultado es la \u00abs\u00edntesis\u00bb. Esta triada, que se calca sobre las triadas kantianas, es propia del pensamiento de Fichte. No es en absoluto propia del pensamiento de Hegel que la critica una y otra vez, incluso en el propio Pr\u00f3logo a la <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu. <\/i>Para Hegel la subjetividad no preexiste las culturas materiales de vida en la que surge y que la construyen. Es la actividad o praxis de la totalidad intersubjetiva de un periodo hist\u00f3rico la que crea o produce -u objetiva- el saber hacer que pone en obra -sittlichkeit, de sitte o costumbres, eticit\u00e0, ethos- , y sus productos materiales, y a la par las necesidades expectativas y facultades de los individuos. Que son, de entrada, unos con el mundo cultural, que ellos producen, intersubjetivamente organizados. Cada totalidad hist\u00f3rica se desordena y frustra las necesidades creadas en las individualidades cuya antropolog\u00eda es inherente a la misma. Y les causa sufrimiento y dolor. A esto es a lo que Hegel le denomina, por antonomasia \u00abexperiencia\u00bb. La experiencia o constataci\u00f3n de que ese mundo cultural nos da\u00f1a, nos expulsa, genera un extra\u00f1amiento -fremd- de la subjetividad respecto del mismo, un desdoblamiento de la subjetividad por \u00e9l creada respecto de la sittlichckeit que la intersubjetividad ha generado y a la que la sittlichkeit genera: inmanentismo hist\u00f3rico radical. A este extra\u00f1amiento se le denomina \u00abNegatividad\u00bb. Los individuos se desdoblan y \u00abniegan\u00bb en su consciencia el mundo o determinidad \u00e9tica -Gramsci escribe \u00abnegaci\u00f3n determinada\u00bb- en el que han surgido hist\u00f3ricamente. Pero no por ello tienen presto, \u00abcomo palomas asadas que volar\u00e1n a su boca\u00bb, el proyecto alternativo. Que, en caso de llegar a existir hist\u00f3ricamente, no surge de su reflexionar nuevo ex ante. Sino que es consecuencia de la nueva praxis que se va generando y organizando entre las individualidades y va produciendo el nuevo saber hacer, va surgiendo como respuesta de la experiencia de la consciencia -\u00absaber de la experiencia de la consciencia\u00bb- que les induce a \u00abnegar\u00bb lo existente y a tratar de crear algo nuevo como alternativa. \u00abQu\u00e9 ser\u00e1, ser\u00e1\u00bb: hasta Doris Day sab\u00eda que el futuro es impronosticable; es impredecible e impronosticable porque surgir\u00e1 ex novo de la acci\u00f3n que entre todos vayamos creando: historicidad radical humana. De esa nueva acci\u00f3n intersubjetiva, surgir\u00e1 el nuevo ethos o saber hacer, el nuevo mundo objetivo, y el nuevo Yo, o subjetividad, con sus nuevas e impredecibles necesidades expectativas y facultades antropol\u00f3gicas, hist\u00f3ricas, inherentes a la nueva sittlichkeit o saber hacer, o cultura material, en la que se origine, y que esa subjetividad intersubjetiva, a la par, va originando en deliberaci\u00f3n com\u00fan; la subjetividad es interna, hist\u00f3rica a cada cultura, inmanente, no trascendente. Nada que ver con la triada Fichteana, Tesis- ant\u00edtesis-s\u00edntesis.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> G. Gentile <i>La Riforma della dialettica hegeliana<\/i>. Ed Le Lettere. Firenze, 2033, p\u00e1g. 192<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Ivi, P\u00e1g. 195<\/p>\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\"><\/a><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Hegel, <i>Enzyklop\u00e4die del philosophischen Wisseneschaften<\/i>, en Id Werke in zwanzig B\u00e4nden (en adelante W , seguido del n\u00famero del volumen y de la p\u00e1gina) a cargo de Eva Moldenhauer y Karl Markus Michel, a partir de la edici\u00f3n de 1832 \u2013 45, Frankfurt del Meno, Suhrkamp, 1969- 1979, Bd. 11, p\u00e1g. 213, \u00a7 424, trad. It. P\u00e1g, 358<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Hegel, <i>Enzyklop\u00e4die del philosophischen Wisseneschaften<\/i>, en Id. W 11, p\u00e1g 80, \u00a7 24, tr, it p\u00e1g 139.[N. del T, en este caso, el traductor ha recurrido a la ed de Ram\u00f3n Valls, <i>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas, <\/i> Ed Alianza, M., misma secci\u00f3n, p\u00e1g. 131. T\u00e9ngase en cuenta que logos es pensamiento creador del saber inherente al saber hacer o praxis, generado en comunidad, mediante el lenguaje y que se objetiva en el mundo material. El logos, generado en comunidad -prioridad ontol\u00f3gica de la comunidad y de la praxis de la misma sobre el individuo- es ontol\u00f3gico, produce la realidad y es realidad, realidad intelectiva pr\u00e1xica, ethos , saber hacer. Ver notas de Valls. Etimol\u00f3gicamente, para el pensamiento alejandrino, helen\u00edstico jud\u00edo, de Fil\u00f3n, logos era el nombre con el que denominar la capacidad pr\u00e1xica, creadora de mundo material, de Dios]<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> N. del T. en Hegel, el \u00abesp\u00edritu\u00bb es sujeto intersubjetivo carente de proyecto natural pero constantemente necesitado de producir intersubjetivamente uno \u00abA mi modo de ver (.) se trata de aprehender y expresar lo verdadero, no como <i>substancia<\/i><i><b>,<\/b><\/i> sino, en la misma medida, como <i>sujeto<\/i>\u00bb (Hegel, <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/i>. <b>Pr\u00f3logo<\/b>, Ed Abada, Madrid, 2010, ed biling\u00fce pp. 71 y 73.) Y:\u00ab\u2026se obra porque la <b>actividad<\/b> es en y para s\u00ed la misma <b>esencia<\/b> de la realidad efectiva\u00bb. (Hegel, Op. Cit, p\u00e1g. 489). Uno de los tant\u00edsimos pasos de dicha obra que muestran de d\u00f3nde surge la \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb. El sujeto es comunidad intersubjetiva, ontol\u00f3gicamente superior a cada individualidad, que carece de onton a priori y es por tanto una NADA que puede serlo TODO. Escribimos esto para evitar confundir a Hegel con Spinoza al pretender evitar confundirlo con el individualismo trascendental antropol\u00f3gico de Fichte. \u00abEsp\u00edritu\u00bb es la capacidad pr\u00e1xica creadora de ethos y praxis, que surge, o emerge de la Comunidad organizada, o eccles\u00eda -\u00abemerge de\u00bb, y no \u00abdesciende sobre\u00bb-, y que se objetiva en culturas materiales, etc. Estamos en la l\u00ednea de la prioridad ontol\u00f3gica de la comunidad-polis sobre la familia y el individuo, de Arist\u00f3teles, pero radicalizando el car\u00e1cter de dios creador que posee la comunidad de la cual emerge esa capacidad creadora que denomina Hegel \u00abesp\u00edritu\u00bb.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> En esto, Gentile mostraba una t\u00e1cita coincidencia hermen\u00e9utica con Lenin, quien hab\u00eda percibido consistentes \u00abg\u00e9rmenes del materialismo hist\u00f3rico en Hegel\u00bb, as\u00ed como, en la propia <i>Ciencia de la L\u00f3gica<\/i>, \u00abun contenido muy profundo, puramente materialista\u00bb. Cfr. Lenin, <i>Quaderni filosofici, in Id. Opere Scelte en seis tomos, <\/i>Vol, lll, pp. 452 &#8211; 453<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Gentile, <i>In pensiero come volont\u00e0<\/i>, in Id. <i>La Riforma della dialettica hegeliana<\/i>, cit. P\u00e1g 192<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Hegel, <i>Wissenschaft der Logik<\/i>, in Id. <i>W<\/i> 5, 200, tr. It. Vol. 1 p\u00e1g. 227<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Ivi, <i>W. <\/i>5, 203, tr. It. P\u00e1g. 231.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Gramsci, <i>Q. 16, 9, <\/i>p\u00e1g. 1891<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Ivi, <i>Q. 10 l, 11, p\u00e1g. 1233<\/i><br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> G. Gentile, <i>La Riforma della dialettica hegeliana<\/i>, cit. P\u00e1g. 227<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Ivi, p\u00e1g. 228<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Ivi, P\u00e1g. 89<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Hegel, <i>Ph\u00e4nomenologie des Geistes, W 3, 38, <\/i>tr. It. <i>Fenomenologia dello Spiritu,<\/i> Bompiani, Milano, 2000, p\u00e1g. 91<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> A Gramsci, <i>Q. 4, 41<\/i>. P\u00e1g. 467<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Ivi, <i>Q. 11, 59, <\/i>p\u00e1g. 1485<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> Ivi,<i> Q. 10, 7, <\/i>p\u00e1g. 1223<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote24anc\" name=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> G. Gentile, <i>Sistema di l\u00f3gica como teor\u00eda del conoscere, <\/i>in Id. <i>L\u00b4attualismo<\/i>, Bompiani, Milano, 2015, p. 824.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote25anc\" name=\"sdfootnote25sym\">25<\/a>Ivi, pp. 827, 828<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote26anc\" name=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> Hegel <i>Principio di una filosof\u00eda nella forma di una proposizione fondamentale assoluta<\/i>, in E. De Negri <i>I principi di Hegel <\/i>, la Nuova Itaia Firenze 1949, p\u00e1g 44. [N. del T, el t\u00edtulo: <i>Principio de una filosof\u00eda\u2026<\/i>, es uno de los cap\u00edtulos de la obra de Hegel <i>Diferencia entre los sistemas de Fichte y Hegel<\/i>, el que consta como quinto, normalmente. ]<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote27anc\" name=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> Ivi, p\u00e1g. 45<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote28anc\" name=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> A. Massolo, <i>La storia della filosof\u00eda e il suo significato,<\/i> in Id.<i> La storia de la filosof\u00eda come problema,<\/i> Vallecchi, Firenze, 1973, pp. 37 \u2013 38.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote29anc\" name=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> A. Gramsci, <i>Q. 6, 64, <\/i>p\u00e1g. 733<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote30anc\" name=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> Ivi, <i>Q. 9, 63, <\/i>p\u00e1g. 1., 134<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote31anc\" name=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> Ibidem.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote32anc\" name=\"sdfootnote32sym\">32<\/a><i> Ivi, Q 1, 92, pp. 91 &#8211; 92<\/i><br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote33anc\" name=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> Ivi <i>Q. 11, 6, <\/i>p\u00e1g. 1370<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote34anc\" name=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> Ivi, <i>Q 10 b, 7, <\/i>, p\u00e1g. 1223<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote35anc\" name=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> Ivi., <i>Q. 11, 48, <\/i>p\u00e1g. 1470<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote36anc\" name=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> Ivi<i> Q. 8, 221, <\/i>p\u00e1g. 1081<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote37anc\" name=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> Ivi, <i>Q. 11, 6, <\/i>p\u00e1g. 1370<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote38anc\" name=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> G. Gentile,<i> I fondamenti della filosof\u00eda del diritto<\/i>, Le Lettere, Firenze, 2003, p\u00e1g. 45<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote39anc\" name=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> G. Gentile, <i>Sistema di l\u00f3gica come teor\u00eda del conoscere<\/i>, <i>Vol. II, <\/i>in Id. <i>L\u00b4attualismo<\/i>, cit. P\u00e1g. 643<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote40anc\" name=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> Ivi., p\u00e1g. 644<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote41anc\" name=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> G. Gentile, <i>I fondamenti della filosof\u00eda del diritto<\/i>, cit. Pp. 75 &#8211; 76<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote42anc\" name=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> G. Gentile, <i>La Riforma della dialettica hegeliana<\/i>, Op. Cit. P\u00e1g. 193<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote43anc\" name=\"sdfootnote43sym\">43<\/a> G. Gentile, <i>Genesi e struttura della societ\u00e0<\/i>, in Id. <i>L\u00b4attualismo<\/i>, Op. Cit. P\u00e1g. 1264<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote44anc\" name=\"sdfootnote44sym\">44<\/a> Ivi., p\u00e1g. 1309<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote45anc\" name=\"sdfootnote45sym\">45<\/a> Ivi, p\u00e1g. 1361<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote46anc\" name=\"sdfootnote46sym\">46<\/a> G. Gentile, <i>Fondamenti della Filosof\u00eda del diritto<\/i>, Op. Cit., p\u00e1g. 102<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote47anc\" name=\"sdfootnote47sym\">47<\/a> Ivi, p\u00e1g. 105<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote48anc\" name=\"sdfootnote48sym\">48<\/a> Ivi,, pp. 103 &#8211; 104<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote49anc\" name=\"sdfootnote49sym\">49<\/a> G. Gentile<i>, Genesi e struttura della societ\u00e0<\/i>, Op. Cit., p\u00e1g. 1267<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote50anc\" name=\"sdfootnote50sym\">50<\/a> Hegel <i>Grundlinien der Philosophische des Rechts, W 7, 140 \u00a7 66<\/i>, tr. It., p\u00e1g 165<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote51anc\" name=\"sdfootnote51sym\">51<\/a> A. Gramsci, <i>La tua eredit\u00e0,<\/i> in SP, I, p\u00e1g. 76<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote52anc\" name=\"sdfootnote52sym\">52<\/a> A. Gramsci,<i> Q. 6, 82<\/i>, p\u00e1g. 755<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote53anc\" name=\"sdfootnote53sym\">53<\/a> Ibidem.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote54anc\" name=\"sdfootnote54sym\">54<\/a> Ivi, <i>Q. 6, 10<\/i>, p\u00e1g. 691<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote55anc\" name=\"sdfootnote55sym\">55<\/a> Ivi, <i>Q. 6, 82, p\u00e1g. 755<br \/>\n<\/i><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote56anc\" name=\"sdfootnote56sym\">56<\/a> Ivi. <i>Q. 6,24, <\/i>p\u00e1g. 703<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote57anc\" name=\"sdfootnote57sym\">57<\/a> Ivi, <i>Q. 11, 32, <\/i>p\u00e1g. 1447<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote58anc\" name=\"sdfootnote58sym\">58<\/a> Ibidem.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote59anc\" name=\"sdfootnote59sym\">59<\/a> Hegel, <i>Vorlesungen \u00fcber die Philosophie der Geschichte<\/i>, in <i>W. 12, 461. <\/i>Trad. Italiana <i>Lezioni sulla filosof\u00eda della storia,<\/i> Laterza, Roma \u2013 Bari, 2010, p\u00e1g. 316. [Nota del traductor: el autor del presente ensayo cita reiteradamente esta obra de Hegel. Esto tiene su inter\u00e9s y su explicaci\u00f3n. Como sabemos dicha obra aparece en los \u00edndices anal\u00edticos de la edici\u00f3n de Valentino Gerratana, tanto entre las obras citadas por Gramsci, en alem\u00e1n, como en las obras del fondo de libros de Gramsci. Tambi\u00e9n consta la primera parte de la <i>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/i>, bajo el t\u00edtulo <i>L\u00f3gica,<\/i> como obra del fondo Gramsci. Por supuesto, Gramsci hace indirecta referencia, con una frase inconfundible, a su conocimiento de la <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu, <\/i>a la que se refiere como \u00abromanzo filos\u00f3fico\u00bb; todo lector de la obra de Hegel reconoce que es una felic\u00edsima forma de referirse a la misma]<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote60anc\" name=\"sdfootnote60sym\">60<\/a> Ivi, <i>W, 12, 463,<\/i> tr. It. p\u00e1g. 317<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote61anc\" name=\"sdfootnote61sym\">61<\/a> Ivi,<i>W 12, 464,<\/i> tr. It. p\u00e1g. 318<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote62anc\" name=\"sdfootnote62sym\">62<\/a> Ivi, <i>W 12, 464,<\/i> tr. It. p\u00e1g. 316<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote63anc\" name=\"sdfootnote63sym\">63<\/a> Ivi, <i>W 12, 447,<\/i> tr. It.p\u00e1g. 306<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote64anc\" name=\"sdfootnote64sym\">64<\/a> Ivi, <i>W 12, 448, <\/i>tr.it. p\u00e1g 307 &#8211; 308<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote65anc\" name=\"sdfootnote65sym\">65<\/a> Ivi, <i>W 12, 466<\/i><u>,<\/u> tr. It. P\u00e1g. 319<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote66anc\" name=\"sdfootnote66sym\">66<\/a> Ivi, <i>W, 12, 478, <\/i>tr. It. p\u00e1g. 327<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote67anc\" name=\"sdfootnote67sym\">67<\/a> Ivi, <i>W, 12, 482, <\/i>tr. It., p\u00e1g. 331<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote68anc\" name=\"sdfootnote68sym\">68<\/a> G. Gentile, <i>Genesi e strttura della societ\u00e0<\/i>, Op. cit., p\u00e1g 1304<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote69anc\" name=\"sdfootnote69sym\">69<\/a> Gramsci, <i>Q. 6, 85, <\/i>p\u00e1g. 758<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote70anc\" name=\"sdfootnote70sym\">70<\/a> Ivi, <i>Q. 6,10<\/i>, P\u00e1g. 691<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote71anc\" name=\"sdfootnote71sym\">71<\/a> Ivi,<i>Q. 6, 85,<\/i> p\u00e1g. 758<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote72anc\" name=\"sdfootnote72sym\">72<\/a> Ivi, <i>Q. 3, 16,<\/i> pp. 301 &#8211; 302<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote73anc\" name=\"sdfootnote73sym\">73<\/a> Ivi, <i>Q 5, 123, <\/i>P\u00e1g. 647<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote74anc\" name=\"sdfootnote74sym\">74<\/a> Ivi <i>Q. 7, 68, <\/i>p\u00e1g. 906<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote75anc\" name=\"sdfootnote75sym\">75<\/a> Ivi, <i>Q. 5, 123<\/i>, p\u00e1g. 649<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote76anc\" name=\"sdfootnote76sym\">76<\/a> Ibidem.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote77anc\" name=\"sdfootnote77sym\">77<\/a> Ivi, <i>Q. 13, 17, <\/i>p\u00e1g. 1582<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote78anc\" name=\"sdfootnote78sym\">78<\/a> Ivi, <i>Oppressi ed oppressori<\/i>, in <i>SP I,<\/i> p\u00e1g. 6<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote79anc\" name=\"sdfootnote79sym\">79<\/a> Ivi. <i>Q 19, 3, <\/i>p\u00e1g 1972<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote80anc\" name=\"sdfootnote80sym\">80<\/a> G. Gentile <i>El marxismo de B. Croce<\/i>, Cit. P\u00e1g. 299<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote81anc\" name=\"sdfootnote81sym\">81<\/a> G. Gentile, <i>Scritti per \u201cIl Corriere\u201d 1927 \u2013 1944<\/i>, Fondazione Corriere della Sera, 2009, p\u00e1g. 136<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote82anc\" name=\"sdfootnote82sym\">82<\/a> G. Gentile, <i>Guerra e fede <\/i>, Ricciardi editire, Napoli 1919, p\u00e1g. 247<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote83anc\" name=\"sdfootnote83sym\">83<\/a> Ivi. P\u00e1g. 340<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote84anc\" name=\"sdfootnote84sym\">84<\/a> Ivi, <i>Scritti per \u201cIl Corriere\u201d<\/i>, cit. P\u00e1g. 75<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote85anc\" name=\"sdfootnote85sym\">85<\/a> Ivi, <i>Origini e dottrina del fascismo<\/i>, Istituto Nazionale Fascista di Cultura, Roma, 1934, P\u00e1g. [no consta]<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote86anc\" name=\"sdfootnote86sym\">86<\/a> Ivi, <i>Q 25,4, <\/i>p\u00e1g. 2287<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote87anc\" name=\"sdfootnote87sym\">87<\/a> Ivi. <i>Q. 3, 46<\/i>, p\u00e1g. 326<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote88anc\" name=\"sdfootnote88sym\">88<\/a> N. del T: T\u00edtulo y frase de un ap\u00f3logo de Gasparo Gozzi, escritor veneciano del siglo XVlll.<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote89anc\" name=\"sdfootnote89sym\">89<\/a> Ivi. <i>Lotta di clase e guerra,<\/i> in <i>SP I, <\/i>p\u00e1g. 19<br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote90anc\" name=\"sdfootnote90sym\">90<\/a> Ivi. <i>Q. 3, 46, <\/i>p\u00e1g. 326<\/p>\n<div id=\"sdfootnote90\">\n<p>Traducci\u00f3n. Joaqu\u00edn Miras Albarr\u00e1n<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prop\u00f3sito de esta traducci\u00f3n El presente ensayo de Alessandroni que hemos traducido tiene una diferente eficacia y utilidad en Espa\u00f1a<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8446,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1546,8],"tags":[1618],"class_list":["post-8443","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antonio-gramsci","category-filosofia","tag-giovanni-gentile"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8443","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8443"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8443\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8446"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}