{"id":8576,"date":"2020-11-12T05:00:54","date_gmt":"2020-11-12T04:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8576"},"modified":"2020-11-09T07:33:33","modified_gmt":"2020-11-09T06:33:33","slug":"las-bondades-intrinsecas-de-un-cuaderno-escrito-en-las-carceles-fascistas-italianas-tras-la-segunda-hemoptisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8576","title":{"rendered":"Las bondades intr\u00ednsecas de un \u2018Cuaderno\u2019 escrito en las c\u00e1rceles fascistas italianas tras la segunda hemoptisis"},"content":{"rendered":"<p><em>Comunicaci\u00f3n presentada al Congreso Internacional \u201cGramsci y la sociedad intercultural\u201d. Universitat Pompeu Fabra (Barcelona), 3-5 de diciembre de 2009.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px;\">Para Jordi Mir, un joven gramsciano que apenas se esfuerza en serlo. Tiene a Gramsci en su interior.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abNadie ha hecho tanto por el conocimiento de Gramsci en Espa\u00f1a como el fil\u00f3sofo Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb. As\u00ed iniciaba Francisco Fern\u00e1ndez Buey uno de sus imprescindibles escritos sobre el autor de los <em>Quaderni<\/em> y el que fuera su traductor y ant\u00f3logo [1]. De todos los cl\u00e1sicos marxistas de tercera generaci\u00f3n, prosegu\u00eda el autor de Por una universidad democr\u00e1tica, <em>\u00aba ocupaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n con Gramsci fue la m\u00e1s constante y tambi\u00e9n la m\u00e1s problem\u00e1tica\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>A v\u00e9rtices de esta ocupaci\u00f3n, que entroncan con uno de las preocupaciones centrales del revolucionario sardo, la autonom\u00eda cultural de las clases conducidas a la subalternidad social, quer\u00eda referirme brevemente. El proceso de Antonio Gramsci estaba destinado a destruir al hombre, como redondamente lo dijo el fiscal Michele Isgr\u00f2: <em>\u00ab<\/em><em>Hemos de impedir funcionar a este cerebro durante veinte a\u00f1os\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Por ello, se\u00f1alaba Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985) en el que fuera su \u00faltimo escrito largo, su presentaci\u00f3n [2] del und\u00e9cimo cuaderno traducido al castellano por el helenista Miguel Candel [3], los <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/em> no val\u00edan s\u00f3lo por su contenido ni tampoco s\u00f3lo por su contenido y por su hermosa lengua, serena y precisa. Val\u00edan tambi\u00e9n, apuntaba el autor de <em>El orden y el tiempo<\/em>, como s\u00edmbolos de la resistencia a la opresi\u00f3n, el aislamiento y la muerte que procuraban sus torturadores de un \u00abcerebro\u00bb excepcional. El que en condiciones que le causaron pronto un agudo estado patol\u00f3gico, Gramsci escribiera una obra no s\u00f3lo llamada a influir en varias generaciones de socialistas, sino tambi\u00e9n, y ante todo, remarcaba Sacrist\u00e1n, rica en bondades intr\u00ednsecas, era toda una haza\u00f1a inveros\u00edmil, y los <em>Cuadernos<\/em> eran un monumento a esa gesta. Aquilatar, ampliar si fuera el caso, las bondades intr\u00ednsecas apuntadas por Sacrist\u00e1n es la finalidad b\u00e1sica de esta comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tipo de entidades filos\u00f3ficas son esas bondades intr\u00ednsecas? Son categor\u00edas y proposiciones \u2013conjeturas, hip\u00f3tesis, sugerencias&#8211; caracterizadas, recuerda tambi\u00e9n Sacrist\u00e1n en su pr\u00f3logo, por lo que Leibniz hab\u00eda considerado propio del buen filosofar: la perennidad, la continuaci\u00f3n y duraci\u00f3n incesante, ininterrumpida [4]. En un c\u00e9lebre art\u00edculo sobre paradojas [5], el paralelismo ser\u00eda seguramente del gusto del que fuera tambi\u00e9n su traductor y prologuista, W. O. Quine se refiri\u00f3 indirectamente a esas bondades al distinguir entre apor\u00edas ver\u00eddicas, fals\u00eddicas y antinomias. Las segundas son errores, no siempre f\u00e1ciles de detectar, en razonamientos sof\u00edsticos que prueban, por ejemplo, que 1 es igual a su siguiente. Las ver\u00eddicas son afirmaciones que nos cuesta aceptar por su aparente absurdidad y radicalidad: no es siempre cierto que una propiedad, la no pertenencia es ejemplo conocido y visitado, defina consistentemente el conjunto de todos los miembros que ostenten el atributo, empero, una mirada atenta y desprejuiciada cancela r\u00e1pidamente nuestras reservas. Las antinomias, el tercer tipo de apor\u00edas en la taxonom\u00eda quineana, son otra cosa: ni errores ni verdades dif\u00edciles de tragar a bocajarro sino formulaciones, conjeturas o teor\u00edas que obligan a modificar fuertemente nuestras concepciones m\u00e1s b\u00e1sicas, no sin dificultades y con comprensibles conservadurismos. Con recordar que la teor\u00eda astron\u00f3mica de Cop\u00e9rnico sobre la estructura de nuestro universo fue llamada en su momento antinomia copernicana est\u00e1 casi todo dicho. Las verdades filos\u00f3ficas de calado, esas bondades intr\u00ednsecas a las que se refer\u00eda Sacrist\u00e1n en su presentaci\u00f3n del und\u00e9cimo cuaderno, pertenecen a este tercer grupo: persistentemente duraderas y empuj\u00e1ndonos a mirar desde otras atalayas y con mirada inusitada. En el cuaderno und\u00e9cimo, Sacrist\u00e1n destaca algunas de esas bondades: estilo no dogm\u00e1tico, categor\u00edas con poso duradero, reflexiones metafilos\u00f3ficas que enlazan con la propia consideraci\u00f3n del filosofar, singulares pasajes gnoseol\u00f3gicos y de historia de la ciencia que Sacrist\u00e1n no tuvo empacho en biyectar con una tesis central de La estructura de las revoluciones cient\u00edficas.<\/p>\n<p>Hay otras m\u00e1s a las que tambi\u00e9n me gustar\u00eda referirme puntualmente. Si, como quer\u00eda y se\u00f1alaba el autor de la <em>Monadolog\u00eda<\/em>, la duraci\u00f3n e influencia en el tiempo es caracter\u00edstica decisiva para estas aportaciones, valorar hoy, setenta a\u00f1os despu\u00e9s de su formulaci\u00f3n, y un cuarto de siglo m\u00e1s tarde de ser destacadas por el traductor castellano de Togliatti, Labriola y Della Volpe quiz\u00e1s no sea una mera operaci\u00f3n cosm\u00e9tica. Antes, para no destacar s\u00f3lo la iluminada cara lunar, para evitar la tentaci\u00f3n de una, por lo dem\u00e1s, justificada mirada admirativa, conviene recordar algunas de las cr\u00edticas formuladas por Sacrist\u00e1n en su pr\u00f3logo.<\/p>\n<p>Sucintamente: el modo de pensar de Gramsci en el und\u00e9cimo cuaderno, su ideologismo, sigue preso o cuanto menos bajo la influencia del idealismo filos\u00f3fico en el que se form\u00f3, impronta cultural que le empujaba a entender el marxismo como ideolog\u00eda, como la arista m\u00e1s elevada de una concepci\u00f3n del mundo; convencido del car\u00e1cter org\u00e1nico de cada cultura, Gramsci no admite ninguna complementariedad entre la tradici\u00f3n socialista y otras tradiciones o productos culturales; su comprensi\u00f3n del movimiento como ideolog\u00eda le empuja a considerar el ideal de objetividad cient\u00edfica, en curioso paralelismo con conocidas formulaciones neopositivistas, como acuerdo ideol\u00f3gico, como intersubjetividad compartida, y a pensar que la ciencia es ante todo sobreestructura, instancia ideol\u00f3gica en el pensamiento gramsciano, con la indeseable consecuencia de menospreciar las cosas m\u00e1s valiosas del marxismo de la \u00e9poca (por ejemplo: las contribuciones sovi\u00e9ticas al Congreso Internacional de Historia de la Ciencia celebrado en Londres en 1931); por no hablar de su cr\u00edtica y rechazo a la posici\u00f3n materialista-inmanentista en torno a la existencia del mundo externo, independientemente de su percepci\u00f3n, o ausencia de percepci\u00f3n, por el sujeto humano.<\/p>\n<p>Todo ello, sin embargo, las servidumbres ideol\u00f3gicas de la \u00e9poca en que Gramsci vivi\u00f3 y escribi\u00f3, apunta Sacrist\u00e1n, no consiguieron reducir ni eliminar su importancia intelectual ni su influencia, ni la importancia de esas bondades intr\u00ednsecas a las que se hac\u00eda referencia. Ve\u00e1moslas. La primera de estas bondades refiere al talante antidogm\u00e1tico del pensamiento de Gramsci, revelado con enorme claridad en este und\u00e9cimo cuaderno, y en los Quaderni en general, cuando se enfrenta a problemas particulares, tesis que reafirma una consideraci\u00f3n del propio Gramsci, resaltada por Sacrist\u00e1n, en el apartado Filosof\u00eda-pol\u00edtica-econom\u00eda del cap\u00edtulo \u00abApuntes varios\u00bb [6]: Un pol\u00edtico escribe de filosof\u00eda: sin embargo puede ocurrir que su \u00abverdadera\u00bb filosof\u00eda haya que buscarla en los escritos de pol\u00edtica. En toda personalidad hay una actividad dominante y predominante: en ella es donde hay que buscar su pensamiento pol\u00edtico, impl\u00edcito la mayor\u00eda de las veces y algunas de ellas en contradicci\u00f3n con el pensamiento expresado <em>ex professo<\/em>.<\/p>\n<p>Ese estilo de pensamiento nada dogm\u00e1tico en el tratamiento de cuestiones singulares lleva a Gramsci a una consideraci\u00f3n ajustada de la dial\u00e9ctica, que no considera como alternativa opuesta y enfrentada a la l\u00f3gica formal ni a la metodolog\u00eda cient\u00edfica, posici\u00f3n que casa muy bien con la propia y clarificadora posici\u00f3n de Sacrist\u00e1n: la dial\u00e9ctica como programa de investigaci\u00f3n y acci\u00f3n que re\u00fane, creativamente, el mayor n\u00famero de conocimientos art\u00edsticos, cient\u00edficos y pr\u00e1cticos aspirando a la comprensi\u00f3n, siempre renovable, siempre en construcci\u00f3n, de las singularidades, y teniendo muy presente como finalidad expl\u00edcita, cuando es el caso, la intervenci\u00f3n pol\u00edtico-social [7].<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la misma consideraci\u00f3n de Gramsci de la l\u00f3gica formal, en apuntes apenas desarrollados, no disgustar\u00eda seguramente al que fue eslab\u00f3n b\u00e1sico para la consolidaci\u00f3n en Espa\u00f1a de la disciplina [8]. Vale la pena recordar la reflexi\u00f3n gramsciana [9]: Concebida como valor instrumental, la l\u00f3gica formal tiene un significado y un contenido propios (el contenido reside en su funci\u00f3n), de la misma manera que tienen un valor y un significado propios los instrumentos y los utensilios de trabajo. Que una \u00ablima\u00bb pueda usarse indiferentemente para limar hierro, cobre, madera, diversas aleaciones met\u00e1licas, etc\u00e9tera, no significa que \u00abcarezca de contenido\u00bb, que sea puramente formal, etc\u00e9tera. As\u00ed tambi\u00e9n la l\u00f3gica formal tiene un desarrollo, una historia propios, etc\u00e9tera; puede ense\u00f1arse, enriquecerse, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Recuerda Sacrist\u00e1n a continuaci\u00f3n la importancia de los hallazgos categoriales de Gramsci para la tradici\u00f3n marxista. Hegemon\u00eda, bloque hist\u00f3rico, guerra de posiciones, centro de anudamiento, son hallazgos que abrieron e iluminaron \u00e1mbitos fruct\u00edferos no agotados de reflexi\u00f3n filos\u00f3fico-pol\u00edtica, al tiempo que Sacrist\u00e1n destaca la limpidez y sentido hist\u00f3rico de la aproximaci\u00f3n grasmciana a la categor\u00eda de intelectual org\u00e1nico que muestra a las claras \u00abhasta qu\u00e9 punto los intelectuales \u201cdesencantados\u201d [\u2026] conocen el concepto m\u00e1s bien de o\u00eddas, cuando lo tachan de dogm\u00e1tico, o de sectario, o de burocr\u00e1tico\u00bb [10].<\/p>\n<p>El siguiente punto destacado por Sacrist\u00e1n, con mayor detalle esta vez, refiere a una cuesti\u00f3n metafilos\u00f3fica y de sociolog\u00eda de la filosof\u00eda, a la consideraci\u00f3n gramsciana sobre la filosof\u00eda y el papel social y cultural del filosofar. La censura carcelaria a la que Gramsci fue sometido fue superada, como es sabido, con expresiones \u00ababstractas\u00bb, con modificaciones de los usuales nombres y conceptos marxistas. Uno de esos subterfugios ling\u00fc\u00edsticos estaba llamado a tener en el marxismo tanta importancia como hab\u00eda tenido el t\u00e9rmino \u00abmetaf\u00edsica\u00bb en la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica. Gramsci no escrib\u00eda nunca \u00abmarxismo\u00bb, usaba la expresi\u00f3n <em>filosofia della prassi<\/em>. Deseaba con ello contrarrestar la \u00abvulgarizaci\u00f3n\u00bb del marxismo, cumpliendo esa tarea de acuerdo con una de las inspiraciones b\u00e1sicas de Marx. No eliminando esa categor\u00eda central, sino dando a esta noci\u00f3n la m\u00e1s profunda concepci\u00f3n que alcanzara en la literatura filos\u00f3fica marxista. Por encima del accidental origen de la expresi\u00f3n, Gramsci hab\u00eda sido verdaderamente el \u00abfil\u00f3sofo de la pr\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n<p>El fundamento de esa <em>\u2018filosofia della prassi\u2019<\/em> era descrito por Sacrist\u00e1n en los t\u00e9rminos siguientes: La filosof\u00eda impl\u00edcita de Gramsci como hombre pol\u00edtico arrancaba de una determinada reflexi\u00f3n sobre las ra\u00edces de la filosof\u00eda seg\u00fan la cual, neto aire de familia aristot\u00e9lico, todos los hombres eran naturalmente fil\u00f3sofos. La tesis llevaba impl\u00edcita una visi\u00f3n de la filosof\u00eda como un aprender a orientarse en el mundo \u00aby la caracterizaci\u00f3n del conformismo del \u00ab\u201chombre-masa\u201d por la negativa a llevar la filosof\u00eda espont\u00e1nea al plano reflexivo\u00bb. La transformaci\u00f3n social requer\u00eda el paso a la reflexi\u00f3n cr\u00edtica para abandonar la sumisi\u00f3n al viejo (des)orden. La instauraci\u00f3n del orden nuevo exig\u00eda pensar coherentemente y de modo unitario el presente real. Conseguirlo era, en opini\u00f3n de Gramsci, un hecho filos\u00f3fico mucho m\u00e1s importante y original que el que un \u00abgenio\u00bb\u00a0filos\u00f3fico descubriera una verdad nueva, reducida su difusi\u00f3n al \u00e1mbito de centros e instituciones acad\u00e9micas alejadas de gran parte de la ciudadan\u00eda popular.<\/p>\n<p>La mutaci\u00f3n cr\u00edtica de la filosof\u00eda espont\u00e1nea de los individuos era, pues, seg\u00fan la concepci\u00f3n gramsciana, un hecho filos\u00f3fico fundamental. Esta visi\u00f3n de la filosof\u00eda y del filosofar permit\u00eda a Gramsci llegar a una de sus tesis m\u00e1s plausibles: la filosof\u00eda no es una ciencia especial, separada de los dem\u00e1s saberes y superior a ellos [11]. El pensamiento humano desembocaba as\u00ed en la gramsciana \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb. \u00abMucho m\u00e1s importante y original\u00bb no implicaba, desde luego, desconsideraci\u00f3n a la investigaci\u00f3n y renovaci\u00f3n de los saberes acad\u00e9micos sino \u00e9nfasis en la ilustraci\u00f3n pol\u00edtico-cultural de la ciudadan\u00eda, en la apropiaci\u00f3n de la teor\u00eda, de la ciencia, del arte, de la filosof\u00eda, por parte de los sectores m\u00e1s desfavorecidos de las poblaciones. Esa mutaci\u00f3n de la filosof\u00eda espont\u00e1nea de los individuos era b\u00e1sica, esencial. \u00bfQu\u00e9 noci\u00f3n de pr\u00e1ctica, de racionalidad praxeol\u00f3gica, est\u00e1 detr\u00e1s de esta aseveraci\u00f3n? En las clases de metodolog\u00eda de las ciencias sociales del curso acd\u00e9mico 1981-1982, a prop\u00f3sito de la noci\u00f3n de verdad y la adecuaci\u00f3n emp\u00edrica, Sacrist\u00e1n constru\u00eda una reflexi\u00f3n sobre el papel de la pr\u00e1ctica en la tradici\u00f3n marxista, y en tradiciones y pensadores afines. \u00abLo verdadero es el hecho mismo\u00bb habia escrito Vico. Si alguien sostuviera que una afirmaci\u00f3n era verdadera simplemente porque era eficaz, estaba abriendo camino a cualquier arbitrariedad, a cualquier violencia.<\/p>\n<p>Russell ya hab\u00eda denunciado ese v\u00e9rtice. Otra cosa distinta era sostener que el conocimiento, en su globalidad, no ten\u00eda un fundamento estrictamente te\u00f3rico, y que, por consiguiente, su fundamento era en \u00faltima instancia de car\u00e1cter pr\u00e1ctico, biol\u00f3gico, evolutivo. Considerado as\u00ed, no hab\u00eda ning\u00fan peligro de deslizamiento o de admisi\u00f3n de arbitrariedades desp\u00f3ticas. El marxismo era una filosof\u00eda de la praxis, esa filosof\u00eda pon\u00eda \u00e9nfasis en la practicidad del existir humano, pero esa filosof\u00eda no pod\u00eda ni deb\u00eda reducirse en ning\u00fan caso a un pragmatismo. No siempre, desde luego, era verdadero lo que era \u00fatil o eficaz. Por ello, afirmaba Sacrist\u00e1n, Gramsci, el fil\u00f3sofo de la pr\u00e1ctica por excelencia, nunca hab\u00eda sido un pragmatista: (&#8230;) Pero el fil\u00f3sofo de la pr\u00e1ctica no es un pragmatista: aparte de tener siempre presente \u00abla necesaria logicidad formal\u00bb, su primer problema &#8211;el de cohonestar ciencia y pr\u00e1ctica&#8211; se resuelve precisamente mediante una cr\u00edtica (poco extensa en los Cuadernos) del pragmatismo y el positivismo en general. Esa cr\u00edtica se dirige ante todo contra el concepto positivista de lenguaje (acad\u00e9micamente era Gramsci glot\u00f3logo), en el que ve una limitaci\u00f3n: \u00abel hecho \u201clenguaje\u201d es en realidad una multiplicidad de hechos m\u00e1s o menos org\u00e1nicamente coherentes y coordinados: en el l\u00edmite se puede decir que cada ser parlante tiene un lenguaje propio y personal, es decir, su propio modo de pensar y de sentir. La cultura, en sus diversos grados, unifica una mayor o menor cantidad de individuos en estratos numerosos m\u00e1s o menos en contacto expresivo, que se comprenden entre ellos en grados diversos, etc. Estas diferencias y distinciones hist\u00f3rico-sociales se reflejan en el lenguaje com\u00fan y producen esos \u201cobst\u00e1culos\u201d y aquellas \u201ccausas de error\u201d que han estudiado los pragmatistas.\u00bb As\u00ed queda situado en \u00abla pr\u00e1ctica\u00bb &#8211;la historia&#8211; el tema te\u00f3rico del lenguaje, veh\u00edculo de la ciencia.<\/p>\n<p>Esta aproximaci\u00f3n a la filosof\u00eda y al filosofar se vinculaba con el concepto de \u00abbloque intelectual-moral\u00bb, bloque que deb\u00eda hacer pol\u00edticamente posible un progreso intelectual de las clases populares, subalternas y no s\u00f3lo de reducidos grupos sociales con fuerte capital cultural. La transici\u00f3n entre la filosof\u00eda impl\u00edcita del pol\u00edtico Gramsci y sus tesis propiamente pol\u00edticas, a\u00f1ad\u00eda su traductor, en consistencia con aquella consideraci\u00f3n previa sobre la verdadera filosof\u00eda del hombre pol\u00edtico, era tan continua que no permit\u00eda se\u00f1alar un \u00abaqu\u00ed termina la filosof\u00eda y aqu\u00ed empieza la pol\u00edtica\u00bb. Coincidencia, pues, con una breve y sustantiva reflexi\u00f3n de Moritz Schlick, aquel enorme positivista l\u00f3gico citado con respeto y admiraci\u00f3n por Sacrist\u00e1n en sus clases mientras clamaba contra el silencio de Heidegger ante su asesinato por un estudiante nacional-socialista: \u00abUn pensador que no es m\u00e1s que fil\u00f3sofo no puede ser un gran fil\u00f3sofo\u00bb. Gramsci y Sacrist\u00e1n lo fueron, desde luego tambi\u00e9n Schlick, y por eso fueron m\u00e1s que fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>La \u00faltima bondad gramsciana destacada por Sacrist\u00e1n nos traslada a \u00e1mbitos filos\u00f3fico-cient\u00edficos. La misma orientaci\u00f3n hist\u00f3rica y sociol\u00f3gica de la mirada, que a veces hac\u00eda caer a Gramsci en ilogicismos historicistas y sociologistas le permit\u00eda tambi\u00e9n formular criterios que hab\u00edan aparecido posteriormente en la filosof\u00eda de la ciencia acad\u00e9mica, en el Thomas S. Kuhn de la <em>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/em>. El siguiente era un paso del und\u00e9cimo cuaderno destacado con \u00e9nfasis por Sacrist\u00e1n [12]. La forma racional, l\u00f3gicamente coherente, la redondez de razonamiento que no descuida ning\u00fan argumento positivo o negativo que tenga alg\u00fan peso, posee su importancia, pero est\u00e1 muy lejos de ser decisiva: puede serlo de manera subordinada, cuando la persona en cuesti\u00f3n se halla ya en condiciones de crisis intelectual, oscila entre lo viejo y lo nuevo, ha perdido la fe en lo viejo y todav\u00eda no se ha decidido por lo nuevo, etc. Otro tanto se puede decir de la autoridad de los pensadores y cient\u00edficos.<\/p>\n<p>Kuhn no hab\u00eda mucho m\u00e1s filos\u00f3ficamente en su best-seller acad\u00e9mico, sosten\u00eda Sacrist\u00e1n. La Academia que hab\u00eda sido sacudida como por un terremoto por uno de sus miembros ignoraba, en cambio, a un pensador como Gramsci [13]. Eso tiene, sin duda, explicaciones inocentes, por as\u00ed decirlo: la costumbre de la lectura especializada&#8230; Pero con ideas de Gramsci es posible descubrir tambi\u00e9n explicaciones un poco m\u00e1s penetrantes.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo fue eso, no s\u00f3lo estaba las incertidumbres sobre los procesos que guiaban los cambios sustantivos de marco te\u00f3rico, estaba tambi\u00e9n el tema de la inconmensurabilidad. La literatura sobre la noci\u00f3n y la problem\u00e1tica es inabarcable pero el propio f\u00edsico y fil\u00f3sofo usamericano, en un escrito posterior a <em>La estructura<\/em> [14], intentaba aclarar su posici\u00f3n definitivamente: (&#8230;) La frase \u00absin medida com\u00fan\u00bb se convierte en \u00absin lenguaje com\u00fan\u00bb. Afirmar que dos teor\u00edas son inconmensurables significa afirmar que no hay ning\u00fan lenguaje, neutral o de cualquier otro tipo, al que ambas teor\u00edas, concebidas como conjuntos de enunciados, puedan traducirse sin resto o p\u00e9rdida. Ni en su forma metaf\u00f3rica ni en su forma literal inconmensurabilidad implica incomparabilidad, y precisamente por la misma raz\u00f3n. La mayor\u00eda de los t\u00e9rminos comunes a las dos teor\u00edas funcionan de la misma forma en ambas; sus significados, cualesquiera que puedan ser, se preservan; su traducci\u00f3n es simplemente hom\u00f3fona. Surgen problemas de traducci\u00f3n \u00fanicamente con un peque\u00f1o subgrupo de t\u00e9rminos (que usualmente se interdefinen) y con los enunciados que los contienen. La afirmaci\u00f3n de que dos teor\u00edas son inconmensurables es m\u00e1s modesta de lo que la mayor parte de sus cr\u00edticos y cr\u00edticas ha supuesto.<\/p>\n<p>En el und\u00e9cimo cuaderno, hay tambi\u00e9n reflexiones de Gramsci que otean el mismo horizonte de traducci\u00f3n o comunicabilidad globalmente exitosa, que lleva anexa alg\u00fan resto perdido en la operaci\u00f3n. Hay, desde luego, otras sugerencias de inter\u00e9s que Gramsci supo ver mucho antes que devinieran problemas sociales masivos. As\u00ed, sus reflexiones sobre pol\u00edtica de la ciencia y de la cultura [15]. El amigo y compa\u00f1ero de Piero Sraffa, al referirse al modo y cualidad de las relaciones entre los diversos estratos sociales intelectualmente cualificados, reflexiona sobre la forma de fijar los l\u00edmites de la libertad de discusi\u00f3n y propaganda. La libertad no debe entenderse en sentido administrativo o policial sino en el \u00absentido de autol\u00edmite que los dirigentes ponen a su propia actividad\u00bb, en el sentido de fijaci\u00f3n de una orientaci\u00f3n general en pol\u00edtica cultural. \u00bfQui\u00e9nes fijar\u00e1n, se pregunta, los derechos de la ciencia y los l\u00edmites de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica? De hecho, \u00bfpodr\u00e1n esos derechos y esos l\u00edmites fijarse realmente? Gramsci no duda de que las tareas de b\u00fasqueda de nuevas verdades y de mejores y m\u00e1s coherentes formulaciones te\u00f3ricas se deje a la libre iniciativa de los cient\u00edficos individuales, \u00abpor m\u00e1s que \u00e9stos vuelvan continuamente a poner en discusi\u00f3n aun los principios que parecen m\u00e1s esenciales\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, nuevo capa cr\u00edtica gramsciana, \u00abno ser\u00e1 dif\u00edcil poner en claro cu\u00e1ndo semejantes iniciativas de discusi\u00f3n\u00bb respondan a motivos interesados y no de car\u00e1cter cient\u00edfico. No pretendo ocultar el neto optimismo de Gramsci en torno a las dificultades de trazar con \u00e9xito esta \u00faltima l\u00ednea de demarcaci\u00f3n, pero es necesario resaltar las cuestiones aqu\u00ed apuntadas no s\u00f3lo era entonces temas acuciantes sino que son en nuestro ahora temas de urgente y rabiosa actualidad. Acabo aqu\u00ed, cometiendo imperdonables injusticias, este cap\u00edtulo de bondades. D\u00e9jenme para finalizar exprimir un sendero que se\u00f1ala la vida y la obra de Gramsci. Recordando las condiciones carcelarias del dirigente del PCI, Sacrist\u00e1n apuntaba en su pr\u00f3logo que la previsi\u00f3n del largo encarcelamiento y sus muchos y graves sufrimientos tuvieron que influir en el modo en que entendi\u00f3 y plane\u00f3 su trabajo en la c\u00e1rcel [16].<\/p>\n<p>Gramsci no comparti\u00f3 nunca la esperanza en una pronta ca\u00edda del fascismo, enfermedad frecuente, apuntaba, entre los militantes obreros presos. El comentario intercalaba un significativo interrogante. El siguiente: bien pensando, \u00bfno ser\u00eda m\u00e1s bien se\u00f1al de salud, que no de enfermedad, la tenaz y agitadora esperanza en la no pr\u00f3xima ca\u00edda de la barbarie fascista? El matiz introducido nos traslada a \u00e1mbitos del esperancismo, asunto al que el mismo Sacrist\u00e1n se refiri\u00f3 en el coloquio de una conferencia de 1979 sobre pol\u00edtica socialista de la ciencia [17] en el que record\u00f3 unos versos de Guillevic, muy del gusto tambi\u00e9n de su amigo de juventud Alfonso Costafreda: \u00abNous n\u2019avons jamais dit Que vivre c\u2019est facile Et que c\u2019est simple de s\u2019aimer&#8230; Ce sera tellement autre chose Alors. Nous esp\u00e9rons.\u00bb [18]<\/p>\n<p>La misma obra de Gramsci, su misma vida, su tr\u00e1gica suerte, siendo como fueron una innegable derrota pol\u00edtica, como tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 su traductor en una conversaci\u00f3n de finales de los setenta con Jordi Guiu y Antoni Munn\u00e9 [19], son a un tiempo un canto a la esperanza, a la resistencia, al no doblegarse, a intentar vivir \u2013y combatir por ello&#8211; de otra forma que el tiempo y nosotros mismos podemos ya imaginarnos. Sobre ello, sobre esa nueva cultura y civilizaci\u00f3n pensaron y nos ense\u00f1aron estos dos admirables socialistas revolucionarios, sabedores del car\u00e1cter esencial al que apuntaban: la hegemon\u00eda, la arista cultural de un poder insaciable, que exige a gritos, d\u00eda s\u00ed, otro tambi\u00e9n, un contrapoder que ponga freno a su insaciable voluntad de poder y dominio. Si les parece simple lo que digo, y no niego que pueda parecerlo, d\u00e9jenme argumentar ahora por absurdo, en la forma que el mism\u00edsimo Euclides practicaba en ocasiones: si no fuera as\u00ed, si ese sendero se\u00f1alado fuera inconsistente o una enso\u00f1aci\u00f3n vac\u00eda, s\u00f3lo el absurdo, la neurosis y el desenfreno sin sentido, y sus &#8211;estos s\u00ed&#8211; inconmensurables y abisales efectos sociales, sin ning\u00fan resto ganancial, ser\u00edan la funcional m\u00fasica audible para ampl\u00edsimas masas de ciudadanos de este \u00abmundo grande y terrible\u00bb en que vivimos. No es una exageraci\u00f3n, no es una torpe enunciaci\u00f3n fruto de la ceguera ut\u00f3pica. Andy Grove, el antiguo presidente de Intel, un destacado experto, admit\u00e1moslo, en estos asuntos, lo ha se\u00f1alado con estas palabras: \u00abEn este mundo [no hace falte que les indique a qu\u00e9 mundo se est\u00e1 refiriendo] s\u00f3lo el paranoico (sic) sobrevive\u00bb. M\u00e1s contundente a\u00fan ha sido el se\u00f1or Bill Gates, del que seguro admitir\u00e1n una gran sabidur\u00eda sobre estas tem\u00e1ticas, que lo ha se\u00f1alado con nitidez carrolliana: \u00ab<em>En este negocio cuando se cae en cuenta de que se est\u00e1 en problemas, es porque ya es demasiado tarde para salvarse. A menos de que se corra como desesperado todo el tiempo, uno est\u00e1 perdido\u2026La gente subestima lo efectivo que resulta el capitalismo para mantener hasta a las compa\u00f1\u00edas m\u00e1s exitosas <u>siempre al borde del abismo\u00bb<\/u><\/em> [20] [el \u00e9nfasis es m\u00edo]. Tal cual, sin alterar un coma, puedo asegur\u00e1rselo. Siempre al borde del abismo. Para alejarnos de \u00e9l, nosotros y los otros, esta grand\u00edsima obra, hecha en condiciones inimaginables, que ha influido, y deber\u00eda ser influyendo, en generaciones socialistas, es un ant\u00eddoto recomendable. Es, como se\u00f1al\u00f3 en otra ocasi\u00f3n su estudioso y admirador, \u00ab<em>un Studium generale y hasta un vivir general para todos los d\u00edas de la semana\u00bb<\/em>\u00a0[21].<\/p>\n<p><strong>Notas <\/strong><\/p>\n<p>[1] Francisco Fern\u00e1ndez Buey, \u201cManuel Sacrist\u00e1n sobre Gramsci\u201d. <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=87490\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=87490<\/a><\/p>\n<p>[2] Manuel Sacrist\u00e1n, \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u201d, en <em>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/em>, P\u00fablico-Icaria, Madrid, 2009, pp. 238-239. El texto est\u00e1 fechado en mayo de 1985.<\/p>\n<p>[3] Antonio Gramsci, <em>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda<\/em>. Cr\u00edtica, Barcelona, 1985. Traducci\u00f3n de Miguel Candel, pr\u00f3logo de Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>[4] Manuel Sacrist\u00e1n, \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u201d, ed cit, p. 262<\/p>\n<p>[5] Quine, W. V. O. (1962) \u00abThe Ways of Paradox\u00bb, reeditado en Quine, <em>The Ways of Paradox and Other Essays.<\/em> Cambridge: Harvard Univ. Press, 1966, pp. 1-21. Existen traducciones castellana y catalana, parcial, de este c\u00e9lebre art\u00edculo de Quine.<\/p>\n<p>[6] Antonio Gramsci, <em>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda<\/em>, ed cit, pp. 185-187.<\/p>\n<p>[7] Sobre este punto, v\u00e9anse los trabajos recogidos en Manuel Sacrist\u00e1n, <em>Sobre dial\u00e9ctica<\/em>, El Viejo Topo, Barcelona, 2009.<\/p>\n<p>[8] Es imprescindible sobre este v\u00e9rtice de la plural obra de Sacrist\u00e1n: Paula Olmos y Luis Vega Re\u00f1\u00f3n, \u201cLa recepci\u00f3n de G\u00f6del en Espa\u00f1a\u201d, <em>Endoxa<\/em>, n\u00ba 17, 2003, pp. 379-415.UNED, Madrid<\/p>\n<p>[9] Antonio Gramsci, <em>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda<\/em>, ed cit, p. 147.<\/p>\n<p>[10] M. Sacrist\u00e1n, \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u201d, en <em>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/em>, ed cit, p. 262.<\/p>\n<p>[11] La tesis fue compartida desde luego por Sacrist\u00e1n. V\u00e9ase, por ejemplo, su conocido trabajo \u201cSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u201d, <em>Papeles de filosof\u00eda<\/em>, Icaria, Barcelona, 1984, pp. 356-380<\/p>\n<p>[12] Antonio Gramsci, <em>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda<\/em>, ed cit, p. 57<\/p>\n<p>[13] Manuel Sacrist\u00e1n, \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u201d, en <em>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/em>, ed cit, p. 268<\/p>\n<p>[14] Thomas S. Kuhn, \u201cConmensurabilidad, comparabilidad y comunicabilidad\u201d, <em>\u00bfQu\u00e9 son las revoluciones cient\u00edficas?<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 1989, pp. 99-100, traducci\u00f3n de Jos\u00e9 Romo.<\/p>\n<p>[15] Antonio Gramsci, <em>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda<\/em>, ed cit, pp. 60-61.<\/p>\n<p>[16] M. Sacrist\u00e1n, \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel\u201d, en <em>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/em>, ed cit, p. 249.<\/p>\n<p>[17] M. Sacrist\u00e1n, \u201cReflexi\u00f3n sobre una pol\u00edtica socialista de la ciencia\u201d. En <em>Seis conferencias. Sobre la tradici\u00f3n marxista y los nuevos problemas<\/em>. El Viejo Topo, Barcelona, 2005, pp. 55-81.<\/p>\n<p>[18] En traducci\u00f3n del propio Sacrist\u00e1n: \u00abNo hemos dicho nunca que vivir sea f\u00e1cil\/ Ni que sea sencillo amarse\/ Pero todo ser\u00e1 muy distinto\/ Por lo tanto, esperamos\u00bb.<\/p>\n<p>[19] <em>De la Primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>. Los Libros de la Catarata, Madrid, 2004, pp. 91-114 (edici\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey y Salvador L\u00f3pez Arnal): \u00ab(\u2026) Gramsci supo que todo era una derrota, que el proceso hist\u00f3rico-pol\u00edtico en el que \u00e9l hab\u00eda intervenido como protagonista se saldaba con una derrota total. Yo estoy seguro que \u00e9l hab\u00eda dejado de creer en toda viabilidad\u00bb.<\/p>\n<p>[20] He tomado ambas citas de Alfredo Toro Hardy, \u201cMicrosoft: \u00bfToro o matador?\u201d, <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=95093\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=95093<\/a><\/p>\n<p>[21] M. Sacrist\u00e1n, \u201cStudium generale para todos los d\u00edas de la semana\u201d, en <em>Intervenciones pol\u00edticas<\/em>, Icaria, Barcelona, 1985, p. 49<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comunicaci\u00f3n presentada al Congreso Internacional \u201cGramsci y la sociedad intercultural\u201d. 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