{"id":8674,"date":"2020-11-17T03:08:06","date_gmt":"2020-11-17T02:08:06","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8674"},"modified":"2020-11-16T17:55:11","modified_gmt":"2020-11-16T16:55:11","slug":"resena-de-ruben-dri-2019-el-movimiento-dialectico-de-la-fenomenologia-del-espiritu-de-hegel-a-los-grundrisse-de-marx-buenos-aires-editorial-biblos-158-p","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8674","title":{"rendered":"Rese\u00f1a de Rub\u00e9n Dri (2019): \u00abEl movimiento dial\u00e9ctico. De la Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu de Hegel a los Grundrisse de Marx\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Informaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica: <em>Rub\u00e9n Dri (2019): <\/em>El movimiento dial\u00e9ctico. De la Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu de Hegel a los Grundrisse de Marx<em>. Buenos Aires, Editorial Biblos. 158 p.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-8676 aligncenter\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/9789876917360-207x300.gif\" alt=\"\" width=\"173\" height=\"251\" \/><\/p>\n<p>La voz del fil\u00f3sofo y te\u00f3logo argentino Rub\u00e9n Dri, nacido en 1929, es hoy, y desde hace muchos a\u00f1os, la de un sabio. Es una voz nutrida de la experiencia de un firme y radical compromiso pol\u00edtico, a lo largo de toda una vida, a trav\u00e9s de la lucha democr\u00e1tica directa de los pobres, de los dominados, de la clase obrera. Y es una voz que, adem\u00e1s,<br \/>\nha incorporado en y para su lucha una larga tarea de investigaci\u00f3n, paciente y profunda, que en la actualidad amasa numerosas publicaciones. De entre estas publicaciones, muchas de ellas aparecidas en la Editorial Biblos, destacamos en especial las dedicadas a desentra\u00f1ar y divulgar el sentido de la obra de Hegel, como aquellas insustituibles que comentan, pr\u00e1cticamente p\u00e1gina a p\u00e1gina, la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>.<\/p>\n<p>Por todo esto su \u00faltimo libro, <em>El movimiento dial\u00e9ctico. De la Fenomenolog\u00eda del <\/em><em>esp\u00edritu de Hegel a los Grundrisse de Marx<\/em>, publicado en 2019 tambi\u00e9n en Biblos, puede constituir, como escribe en el pr\u00f3logo, \u00abel fruto de muchos a\u00f1os de lectura y reflexi\u00f3n\u00bb; y puede ofrecer, en apenas 150 p\u00e1ginas, una s\u00edntesis filos\u00f3fico-pol\u00edtica de enorme riqueza, precisi\u00f3n y sencillez, \u00fatil para cualquier lector preocupado por su participaci\u00f3n pol\u00edtica y el desarrollo de la sociedad en la que vivimos. Por lo mismo, no se hace raro que Dri inicie y concluya el texto con una pincelada de tintes hist\u00f3ricos que sirve como ilustraci\u00f3n para nuestro presente y para expresar el objetivo de su escritura.<\/p>\n<blockquote><p>Cuando en los inicios de la segunda d\u00e9cada del siglo XX las burgues\u00edas imperialistas se decidieron a disputar por las armas el reparto del mercado mundial, los partidos que representaban a los trabajadores de las diversas potencias mundiales se declararon de parte de sus respectivas burgues\u00edas nacionales. Ello significaba la derrota de la Segunda Internacional. \u00bfC\u00f3mo fue posible que dichos partidos decidiesen seguir a las respectivas burgues\u00edas imperiales? \u00bfD\u00f3nde resid\u00eda el error de la Segunda Internacional, que deb\u00eda responder a los intereses del proletariado mundial y terminaba respondiendo a los de sus explotadores?<\/p><\/blockquote>\n<p>Para responder, Dri se acerca, entonces, a Lenin, cuya sospecha de que ese \u00aberror\u00bb se encontraba en la teor\u00eda lo llev\u00f3 al estudio de Hegel \u00aby -dice Dri- no se equivoc\u00f3\u00bb, pues s\u00f3lo a partir de entonces pareci\u00f3 \u00abentender la dial\u00e9ctica\u00bb y as\u00ed pudo \u00abintervenir exitosamente en una coyuntura irrepetible\u00bb. Contribuir, salvando las distancias, a convertirnos en \u201cmilitantes revolucionarios e intelectuales\u201d como Lenin, o bien, actualizar su evoluci\u00f3n; tal es la intenci\u00f3n de esta obra: ayudarnos a comprender la realidad, el movimiento dial\u00e9ctico-hist\u00f3rico, para poder intervenir en ella sin tener que descubrir, tarde, que nuestras acciones se convirtieron en algo ajeno a nuestros intereses y los de aquellos que quisimos defender. Para ello, Dri nos sumerge, sin m\u00e1s pre\u00e1mbulos, en la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em> de Hegel, lectura que nos permitir\u00e1 m\u00e1s tarde, tal y como explica el subt\u00edtulo de la obra, acceder a los <em>Grundrisse<\/em> -manuscritos<br \/>\npreparatorios de <em>El Capital<\/em>, escritos en 1857-8 y publicados solo en 1939-41-, y realizar otra lectura de la obra y el proyecto filos\u00f3fico-pol\u00edtico de Marx.<\/p>\n<p>Esta rese\u00f1a se centrar\u00e1 en las tres ideas que creemos clave para configurar el esqueleto del libro: 1) \u00bfEn qu\u00e9 consiste, seg\u00fan el hilo tejido desde Hegel hasta Marx, el tan discutido concepto de dial\u00e9ctica?, 2) \u00bfCu\u00e1l es el papel que desempe\u00f1a la praxis, y qu\u00e9 es exactamente?, 3) \u00bfQu\u00e9 mundo del capital nos aparece a partir de estas nociones? Las<br \/>\nrespuestas a estos interrogantes trazan, igualmente a nuestro parecer, un eje de coordenadas para la reflexi\u00f3n y la acci\u00f3n con consecuencias absolutamente pol\u00edticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>1. \u00bfQu\u00e9 es la dial\u00e9ctica? Movimiento, totalidad y m\u00e9todo<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>La dial\u00e9ctica no es otra cosa que el movimiento l\u00f3gico de la realidad en sentido fuerte, la verdadera realidad <em>(Wirklichkeit),<\/em> la del sujeto, de los sujetos, de la intersubjetividad, o del esp\u00edritu. Esa realidad es movimiento puro. No se trata de que exista algo o alguien que tenga movimiento, que se mueve, sino que es el moverse mismo.<\/p><\/blockquote>\n<p>Con esta declaraci\u00f3n de principios se abre el libro en su primer cap\u00edtulo, titulado <em>Hegel y la dial\u00e9ctica<\/em>. Su propuesta general constituye un buen punto de partida: la realidad no es un ente est\u00e1tico, ni tampoco una substancia fija que se mueva.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de movimiento alberga en su interior el cambio, la creaci\u00f3n, la dinamicidad, la actividad&#8230; Pero se trata, adem\u00e1s, de un movimiento l\u00f3gico. La l\u00f3gica, a su vez, proviene del t\u00e9rmino griego logos -\u03bb\u00f3\u03b3\u03bf\u03c2- que significa discurso, un discurso problematizado ya por Arist\u00f3teles como el campo de la raz\u00f3n humana, y redefinido por Hegel, a diferencia de la l\u00f3gica formal, como una raz\u00f3n ontol\u00f3gica, productora. De este modo, en el movimiento l\u00f3gico de la realidad el mundo material y el del pensamiento constituyen un todo org\u00e1nico y din\u00e1mico, y la dial\u00e9ctica as\u00ed definida se corresponde con la historia, no dejando nada fuera de ella. Partiendo de estas bases, en la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em><br \/>\n<em>del esp\u00edritu<\/em> Hegel recorri\u00f3 las figuras de conciencia que nacieron de cada mundo hist\u00f3rico hasta 1807 (religiones, arte, ciencias, filosof\u00edas\u2026). Como veremos, debido a una ausencia de predestinaci\u00f3n en la dial\u00e9ctica, la voluntad de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> sigue vigente m\u00e1s all\u00e1 de sus propios l\u00edmites, posibilitando a Marx proseguir esta reflexi\u00f3n hist\u00f3rica en su an\u00e1lisis del capitalismo de mediados del siglo XIX o a nosotros de nuestro mundo actual.<\/p>\n<p>En este sentido, la verdad se corresponder\u00e1 con todo aquello que se crea hist\u00f3ricamente <em>(Wirklichkeit),<\/em> no en un sentido de relato ideol\u00f3gico sino en otro tanto material como ideal, total. Para Rub\u00e9n Dri y para Hegel, m\u00e1s all\u00e1 de la realidad hist\u00f3rica no existen verdades exteriores a conquistar o ideas regulativas fijas, el movimiento puro es toda<br \/>\nrealidad, lo cual nos lleva a concluir que no existe tampoco naturaleza humana alguna. Avanzando un paso m\u00e1s, observaremos que toda realidad es sujeto, sujeto universal en movimiento, intersubjetividad (nunca un individuo sino la humanidad creadora, el esp\u00edritu de Hegel o la totalidad de relaciones sociales de Marx). Dentro de este eje de<br \/>\ncoordenadas hay sitio para el marxismo que comprende que las comunidades humanas han sido y son ese moverse intersubjetivo e hist\u00f3rico, la libertad absoluta sin predestinaciones a descubrir y a cumplir.<\/p>\n<p>Lejos de esquemas r\u00edgidos en los que se deba encorsetar la realidad, en este primer cap\u00edtulo Rub\u00e9n Dri nos explica cu\u00e1les son los distintos momentos de la dial\u00e9ctica &#8211; que ser\u00e1n mencionados de nuevo haciendo referencia al despliegue del mundo del capitalismo en los \u00faltimos cap\u00edtulos del libro, de la mano de los <em>Grundrisse.<\/em> Es importante recordar que se trata de momentos de una totalidad y no de partes de una \u201cvulgata que se recita de memoria y que pretende resolver todo\u201d. Estos tres momentos son: <em>universalidad abstracta o en-s\u00ed &#8211; particularidad o para-s\u00ed &#8211; universalidad concreta o en-s\u00ed y para-s\u00ed<\/em>. Veamos de qu\u00e9 se tratan: En el primer momento, el sujeto es abstracto porque todav\u00eda no ha materializado su proyecto hist\u00f3rico, el cual debe sacar de s\u00ed. \u201cEn el beb\u00e9 est\u00e1 todo el ser humano, hombre o mujer, pero no est\u00e1 puesto\u201d, dir\u00e1 Dri. En el segundo momento comienza la creaci\u00f3n, que requiere esfuerzo, determinaci\u00f3n&#8230;\u201cEl embri\u00f3n o beb\u00e9, para realizarse, debe particularizarse\u201d. El tercer y \u00faltimo momento<br \/>\nconsiste en la consolidaci\u00f3n del proyecto, concretado en m\u00faltiples particularizaciones relacionadas entre s\u00ed y que pueden comprenderse racionalmente porque se han vivido; siguiendo con la met\u00e1fora del beb\u00e9, se corresponder\u00e1 con el adulto que forma parte de un mundo total, con su bagaje de relaciones, saberes y capacidades. Mediante esta imagen del beb\u00e9 que deviene hombre, Dri nos habla de toda la realidad, \u201cpante\u00f3n siempre inacabado\u201d, espiral en perpetua apertura.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del desarrollo del movimiento dial\u00e9ctico, para reflexionar y comprender la realidad auto-creada, existen tambi\u00e9n distintos momentos:<\/p>\n<blockquote><p>Para poder captar o, mejor, poder comprender c\u00f3mo se da ese movimiento necesito pararlo, frenarlo, fijarlo, descomponerlo. Para eso utilizo el entendimiento o intelecto <em>(Verstand),<\/em> que tiene esa virtud. Luego recompongo el movimiento o, mejor, entiendo c\u00f3mo se dio el movimiento mediante la raz\u00f3n <em>(Vernunft).<\/em> Es la raz\u00f3n la que capta el movimiento dial\u00e9ctico.<\/p><\/blockquote>\n<p>As\u00ed, el momento del entendimiento <em>(Verstand),<\/em> presente en la ciencia o en el sentido com\u00fan, puede ofrecernos grandes cantidades de informaci\u00f3n gracias a la parcializaci\u00f3n y descomposici\u00f3n de la realidad considerada como un objeto, aunque Dri nos advierte igualmente de que esa abstracci\u00f3n y yuxtaposici\u00f3n de saberes constituye tambi\u00e9n un obst\u00e1culo para la comprensi\u00f3n del proceso dial\u00e9ctico. Por ello, es imprescindible el momento de la raz\u00f3n <em>(Vernunft),<\/em> que es la \u00fanica capaz de integrar las parcialidades en una totalidad real y viva, producto de la subjetividad. La raz\u00f3n es un tipo de conciencia surgida en la modernidad que comprende aquello que es y siempre ha sido la humanidad: comunidad productora de objetivaciones, de toda realidad. Comprendiendo la dial\u00e9ctica de este modo, no puede existir ya un m\u00e9todo cient\u00edfico de pasos marcados para aproximarse a la realidad total:<\/p>\n<blockquote><p>Es la misma realidad la que dicta el m\u00e9todo, porque este no es otra cosa que su mismo movimiento [&#8230;] En el m\u00e9todo el sujeto ha hecho suyo al objeto, lo ha incorporado. Sujeto-objeto, totalidad viviente, actuante, sapiente [&#8230;] Sujeto-objeto que se autodesarrolla.<\/p><\/blockquote>\n<p>De nuevo, esta concepci\u00f3n pl\u00e1stica, abierta e inmanente del m\u00e9todo posee implicaciones pol\u00edticas: si el m\u00e9todo est\u00e1 en la participaci\u00f3n y autocomprensi\u00f3n de las relaciones sociales en constante creaci\u00f3n, no puede acertarse un plan de desarrollo futuro elaborado por una direcci\u00f3n cient\u00edfica fijadora de fines. As\u00ed, la pol\u00edtica pasa a estar estrechamente relacionada con la praxis del presente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>2. Praxis y reconocimiento: la dial\u00e9ctica amo-esclavo<\/strong><\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo checo Karel Kosik, bien conocido por Rub\u00e9n Dri, defin\u00eda del siguiente modo la praxis en su obra <em>Dial\u00e9ctica de lo concreto<\/em> (1967):<\/p>\n<blockquote><p>El hombre como ser onto-creador, como ser que crea la realidad (humano-social), y comprende y explica por ello la realidad (humana y no humana, la realidad en su totalidad). La praxis del hombre no es una actividad pr\u00e1ctica opuesta a la teor\u00eda, sino que es la determinaci\u00f3n de la existencia humana como transformaci\u00f3n de la realidad.<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta cita manifiesta concepciones muy similares a las expresadas por Marx en sus <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em> (1845), texto que Rub\u00e9n Dri se\u00f1alar\u00e1 como de gran valor para seguir estableciendo continuidades entre Hegel y Marx. El movimiento dial\u00e9ctico es la praxis intersubjetiva.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de praxis abre, entre otras, dos dimensiones humanas de gran profundidad: la temporalidad y el reconocimiento. Es la praxis, con su voluntad e intencionalidad previas, su actividad neuro-muscular que se despliega, y finalmente sus resultados, lo que genera autoconciencia de temporalidad en los seres humanos; el no abalanzarse sobre un objeto para calmar un deseo inmediato al modo animal, sino la modificaci\u00f3n de la realidad y el aplazamiento del propio deseo para satisfacerlo. La praxis es, pues, deseo aplazado y elaborado, capacidades objetivadas que llegan a constituir un mundo creado ante el sujeto. Esta estructura permite establecer al ser humano qu\u00e9 pertenece al pasado, al presente y al futuro, as\u00ed como la finitud. Por lo que respecta al reconocimiento, este no es m\u00e1s que la participaci\u00f3n horizontal y organizada en el devenir social de aquellos que, con su praxis, sostienen el mundo, es decir, la no dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la figura de conciencia del amo y el esclavo, elaborada muy brevemente por Hegel en la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> para representar el fin de la era feudal, temporalidad y reconocimiento son cualidades asim\u00e9tricas en sus participantes. El se\u00f1or feudal, al no trabajar pero disponer de cuanto quiera para satisfacer sus deseos con inmediatez gracias a a exacci\u00f3n de una parte del trabajo de sus siervos a cambio de protecci\u00f3n, no tiene experiencia del tiempo de la laboriosidad ni posee los conocimientos y capacidades que permiten sostener su civilizaci\u00f3n (el trabajo de la tierra, la cr\u00eda de animales, la confecci\u00f3n de vestidos, la construcci\u00f3n de fortalezas&#8230;). \u201cEl se\u00f1or no sobrepasa el nivel del deseo animal\u201d, sostiene Dri. El siervo, por el contrario, s\u00ed posee la experiencia de la laboriosidad y los conocimientos y capacidades que reproducen el mundo cotidianamente, as\u00ed como de la exacci\u00f3n parasitaria por parte de los amos, seres que no reconocen como humanos iguales a sus siervos y que no les permiten cambiar su circunstancia ni participar en las decisiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Pero \u201cel camino del se\u00f1or \u2013 es decir, de la dominaci\u00f3n \u2013 es un callej\u00f3n sin salida para la realizaci\u00f3n del sujeto\u201d, advierte Dri. Como la realidad no es un marco est\u00e1tico, el esclavo podr\u00e1 elaborar opciones \u00e9ticas que lo humanicen y lo alcen frente a la injusticia, ya que es \u00e9l quien posee los saberes para la supervivencia del mundo y quien los pone<br \/>\nen obra cotidianamente. Es precisamente el trabajo y la disciplina lo que vuelve independiente al esclavo; la libertad se corresponde precisamente con la praxis, con la producci\u00f3n de mundo en com\u00fan, y no con la capacidad de parasitar, dominar o explotar a otros.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lecci\u00f3n podemos sacar hoy de la dial\u00e9ctica se\u00f1or\u00edo-servidumbre? Tal vez comprender la subalternidad explotada como un sujeto libre y creativo, constructor potencial de mundos nuevos a partir de su esfuerzo, su dolor y su comunidad. La cultura revolucionaria se halla precisamente en la creaci\u00f3n de alternativas materiales dominadas por los que fueron oprimidos, y no \u00fanicamente en la mera queja respecto de un mundo del que se forma parte activa. Porque, tal y como dice Marx en sus <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, la esencia humana es el conjunto de las relaciones sociales, es ethos.<\/p>\n<p>En el mundo del capitalismo del que hablaremos a continuaci\u00f3n, los explotados son despose\u00eddos de su tiempo y del reconocimiento (tiempo de vida a cambio de un salario, mercado laboral objetivado e incontrolable\u2026). Adem\u00e1s, la noci\u00f3n de praxis expuesta hasta ahora queda trastornada por las relaciones capitalistas: \u201cya no es praxis, creaci\u00f3n,<br \/>\nsino manipulaci\u00f3n, pr\u00e1ctica para dominar y manipular, tanto a la naturaleza como a los hombres\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>3. El mundo del capital<\/strong><\/p>\n<p>Una vez explicada la realidad como movimiento dial\u00e9ctico, como devenir hist\u00f3rico del sujeto-objeto, con el apoyo de la filosof\u00eda hegeliana y de textos tempranos de Marx, Dri se interna en los <em>Grundrisse<\/em> para enfocar su estudio en el mundo de la moderna sociedad burguesa, el mundo del capital. Y procede a demostrar que Marx se sit\u00faa en el<br \/>\nmismo marco para su comprensi\u00f3n cr\u00edtica de este mundo o, dicho de otro modo, nos muestra la obra de Marx como un intento de entender el movimiento dial\u00e9ctico propio de su momento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Esto significa antes que nada cuestionar el sentido de su obra como la de un cient\u00edfico que pretendiera escribir tratados de econom\u00eda, y que redujera el capital a un objeto econ\u00f3mico. Pues como toda realidad anterior, el capital no est\u00e1 formado en \u00faltima instancia por cosas, objetos o bienes, aunque as\u00ed aparezca tanto a pensadores de la talla<br \/>\nde Max Weber como a la conciencia ordinaria en el d\u00eda a d\u00eda; no es, de hecho, nada existente \u00aben s\u00ed\u00bb, nada entitativo. Como cualquiera de los sujetos hist\u00f3ricos precedentes, el capital es \u00abuna relaci\u00f3n, un ensamble de relaciones\u00bb, \u00abes todo\u00bb y somos nosotros en nuestro vivir; un proceso subjetivo-objetivo unitario, autocreador, diferenciado a trav\u00e9s<br \/>\nde momentos que ha hecho propios, como el del trabajo, el valor o el dinero o, en otro nivel, el de la producci\u00f3n, el consumo, la distribuci\u00f3n o la circulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este sentido, nos dice Dri: \u00abMarx acepta estos diferentes momentos de la econom\u00eda pol\u00edtica, pero los encuentra dislocados, unidos artificialmente y no seg\u00fan el movimiento dial\u00e9ctico\u00bb. As\u00ed, Marx no s\u00f3lo es presentado como un cr\u00edtico y superador de la econom\u00eda pol\u00edtica burguesa (que naturaliza el capital y sus categor\u00edas, presentando lo que eran y son \u00abresultados\u00bb hist\u00f3ricos como objetos puros, existentes desde siempre), sino del uso del \u00abentendimiento\u00bb <em>(Verstand)<\/em> propio de los diversos tipos de cientificismo marxista que surgir\u00edan tras su muerte. El mecanicismo existente en las teor\u00edas de la Segunda Internacional, por ejemplo, mencionado al inicio del libro y de esta rese\u00f1a, que pretend\u00eda la existencia de un\u00bbfactor econ\u00f3mico\u00bb, una \u00abestructura\u00bb determinante en primera o \u00faltima instancia sobre el resto de elementos de la totalidad y hasta sobre la totalidad misma, ca\u00eda en una forma de trascendencia particular an\u00e1loga. En cambio, escrib\u00eda Marx en los <em>Grundrisse:<\/em> \u00abA decir verdad, tambi\u00e9n la producci\u00f3n, bajo su forma unilateral, est\u00e1 a su vez determinada por los otros momentos\u00bb as\u00ed como todos ellos lo est\u00e1n por la totalidad: la naturaleza de la producci\u00f3n, el trabajo o el dinero, que Dri sit\u00faa como previos al capital, se transforma con el tipo de sociedad que los integra y subsume, y que a su vez existe en ellos.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n del mundo del capital, de hecho, significa un cambio tan radical en el desarrollo del sujeto-objeto hist\u00f3rico humano que Marx habla de una \u00abinversi\u00f3n\u00bb de la \u00abrealidad\u00bb: en el proceso de producci\u00f3n del capital, el sujeto se transforma en objeto y, los objetos, en el sujeto.<\/p>\n<p>No nos extenderemos sobre el origen hist\u00f3rico de esta situaci\u00f3n, explicado con detalle en el Cap\u00edtulo XXIV del Libro I de <em>El Capital<\/em>, \u00abLa llamada acumulaci\u00f3n originaria\u00bb. Pero, antes de seguir hablando de esta \u00abinversi\u00f3n\u00bb, pensamos que es \u00fatil dedicar un peque\u00f1o espacio a resumir su aparici\u00f3n. En general, hasta el fin del feudalismo, las clases populares o bien pose\u00edan medios que les permit\u00edan subsistir por s\u00ed mismas, como los campesinos libres que cultivaban su propia tierra o el artesanado urbano; o bien se encontraban \u00abincluidas directamente\u00bb entre los medios de producci\u00f3n de los se\u00f1ores como esclavos, siervos de la gleba, etc. Tambi\u00e9n en este \u00faltimo caso, como hemos visto,<br \/>\ndominaban con su saber la producci\u00f3n [1]. Desde este punto de partida se produjo progresivamente una doble \u00abliberaci\u00f3n\u00bb de esas clases populares: por un lado, pudieron separarse del yugo de la servidumbre; por otro, fueron obligadas a \u00abdesembarazarse\u00bb de sus propios medios de subsistencia y producci\u00f3n, a trav\u00e9s, por ejemplo, de la violenta expropiaci\u00f3n de las tierras de los campesinos, que ya no pudieron tampoco hacerse cargo, como antes, de la producci\u00f3n de vestiduras al verse sin la posibilidad de cultivar lino; o con la ruina del artesanado, que no pudo competir con la producci\u00f3n fabril. Esta liberaci\u00f3n llev\u00f3 al surgimiento masivo de trabajadores asalariados, pobres que se ve\u00edan obligados a vender su tiempo y su fuerza de trabajo a los nuevos propietarios burgueses de los medios de producci\u00f3n -que no pagaban, en el salario, todo el valor creado en el trabajo: explotaci\u00f3n-, y a comprar en un mercado aquello que antes produc\u00edan directamente (comida, ropa, utensilios del hogar, etc.). Todo ello conllev\u00f3 una p\u00e9rdida del pasado control sobre el proceso de producci\u00f3n por parte de los trabajadores: la nueva din\u00e1mica social se impon\u00eda a ellos de un modo distinto que antes pero, igual que entonces, como una fatalidad; y adem\u00e1s su propia fuerza creadora, su actividad productiva -el trabajo-, y sus propios productos fueron enajenados y absorbidos en tal<br \/>\ndin\u00e1mica, no conformaban ya su riqueza com\u00fan sino que se independizaban de su voluntad [2].<\/p>\n<p>Podemos comprender ya mejor la naturaleza de la \u00abinversi\u00f3n\u00bb mencionada m\u00e1s arriba: no solo en la producci\u00f3n, sino pronto en todos sus momentos y relaciones, el sujeto-objeto hist\u00f3rico se separ\u00f3 en su avance y crecimiento, a trav\u00e9s de la extracci\u00f3n incesante de valor, de los sujetos, que pasaron a ser sin saberlo meros instrumentos a su servicio en su vida cotidiana, en el intercambio, en el consumo. Es esta experiencia de alienaci\u00f3n, precisamente, la que, en consecuencia, lleva a interiorizar el modo de vida propio del mundo del capital y a que \u00abaparezca\u00bb como el \u00fanico, propio del sujeto humano; y que, al mismo tiempo, las mercanc\u00edas \u00abaparezcan\u00bb como pura objetividad cuyo valor, cuyo precio, no procede ni es expresi\u00f3n de una determinada actividad social organizada en la que se produce la explotaci\u00f3n, sino que \u00abexiste\u00bb como un poder-sujeto ajeno. Este es, ante todo, seg\u00fan Dri, el nuevo empobrecimiento, cualitativo, al que se ve sometido el hombre con su subordinaci\u00f3n al capital. En palabras de Marx: \u00abEl hombre, en cuanto hombre, se hace m\u00e1s pobre\u00bb.<\/p>\n<p>Comprender profundamente este proceso, el modo como el movimiento dial\u00e9ctico se realiza en el capital, es imprescindible para enfocar nuestra actividad adecuadamente si deseamos una democratizaci\u00f3n radical de la sociedad. Por un lado, porque evita posiciones deterministas pasivas, est\u00e9riles (\u00abla dial\u00e9ctica nunca es determinista\u00bb, repite Dri una vez y otra), tanto aquellas que consideran el capitalismo indestructible como aquellas que creen que se derrumbar\u00e1 autom\u00e1ticamente por las contradicciones de su propia din\u00e1mica. El capitalismo siempre puede \u00abreciclarse\u00bb, dice Dri, \u00abpero no tiene inscripto en la frente\u201d el \u201cdecreto de su existencia eterna\u00bb. Por otro lado, porque nos previene ante visiones cr\u00edticas superficiales, \u00ablecturas apresuradas sobre los acontecimientos sociales que detr\u00e1s de cada pueblada\u201d ven \u201csurgir la sociedad plenamente liberada\u00bb; o bien an\u00e1lisis de las oposiciones sociales que no penetran en las ra\u00edces de la cuesti\u00f3n y no son, por tanto radicales: Dri menciona, en este sentido, la pretensi\u00f3n de despojar el capital de los capitalistas, as\u00ed como las oposiciones entre pobres y ricos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo \u201cLa problem\u00e1tica de El Capital de Marx\u201d, en <em>Dial\u00e9ctica de lo concreto<\/em>, la obra mencionada de Karel Kos\u00edk, este alertaba sobre los peligros de toda pretensi\u00f3n de divulgaci\u00f3n que, consciente o inconscientemente, rebase sus l\u00edmites y esconda su necesario car\u00e1cter independiente (activo, interpretativo) respecto del original. De divulgaci\u00f3n se pasa entonces a un oscurecimiento y una deformaci\u00f3n, a una alteraci\u00f3n del texto. Dri nunca cae en esto: a lo largo del libro, siempre explicita su pretensi\u00f3n de construir una interpretaci\u00f3n del pensamiento de Hegel y Marx, y con un inter\u00e9s pol\u00edtico que tambi\u00e9n muestra: superar verdaderamente el pasado, no repetir sus errores. Lo hace consciente de los riesgos de la impaciencia -tratar de \u201cllegar al fin sin los medios\u201d- y de la necesidad de hacer el camino, de detenerse en cada momento, tal y como escrib\u00eda tambi\u00e9n en su pr\u00f3logo al libro de textos de Raya Dunayevskaya <em>El poder de la <\/em><em>negatividad<\/em>. Escritos sobre la dial\u00e9ctica en Hegel y Marx. Nosotros pensamos lo mismo, y en este sentido no podemos sino terminar esta rese\u00f1a recomendando de nuevo la lectura directa del libro. Pues su valor va m\u00e1s all\u00e1 de la materia textual que divulga, y el camino es mucho m\u00e1s f\u00e1cil y luminoso si se hace en compa\u00f1\u00eda de la claridad y la honestidad de este militante revolucionario e intelectual, este fil\u00f3sofo-pedagogo que es Rub\u00e9n Dri.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Y por eso Enrique Dussel pod\u00eda considerar esa sociedad, as\u00ed como las anteriores, un \u201cmodo de apropiaci\u00f3n\u201d. El \u00fanico modo de producci\u00f3n, propiamente, ser\u00eda el capitalista, cuyo fin es la producci\u00f3n de plusvalor. V\u00e9ase esto, por ejemplo, en <em>Marx y la modernidad<\/em>.<\/p>\n<p>[2] La burgues\u00eda no solo era consciente de este proceso de p\u00e9rdida de control popular sobre la producci\u00f3n, sino que organiz\u00f3 el trabajo en las f\u00e1bricas con el objetivo de conseguirla, a partir de la fragmentaci\u00f3n de la labor en m\u00faltiples tareas sencillas de aprender y, por lo tanto, que no precisaban de cualificaci\u00f3n. Era una forma de debilitar el poder de los trabajadores, que hasta entonces hab\u00edan pose\u00eddo, por necesidad de la producci\u00f3n, un dominio de la t\u00e9cnica que les hac\u00eda dif\u00edciles de sustituir y, por lo tanto, pod\u00edan defender sus exigencias ante los patronos con la amenaza de detener su actividad o abandonar el trabajo. En este sentido, en el Cap\u00edtulo XII del Libro I de <em>El Capital<\/em>, \u00abDivisi\u00f3n del trabajo y manufactura\u00bb, Marx cita un fragmento inequ\u00edvoco de la obra de un economista burgu\u00e9s de la \u00e9poca, Andrew Ure. Dice Marx: \u201c\u00abLa fragilidad de la naturaleza humana es tan grande\u00bb exclama el amigo Ure, \u00abque el obrero, cuanto m\u00e1s diestro es, se vuelve tanto m\u00e1s terco e intratable, y por tanto inflige con sus man\u00edacos antojos graves da\u00f1os al mecanismo colectivo\u00bb\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Informaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica: Rub\u00e9n Dri (2019): El movimiento dial\u00e9ctico. 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