{"id":868,"date":"2008-01-14T00:00:00","date_gmt":"2008-01-14T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=868"},"modified":"2019-01-21T18:58:54","modified_gmt":"2019-01-21T18:58:54","slug":"atomos-filosoficos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=868","title":{"rendered":"At\u00f3mos filos\u00f3ficos"},"content":{"rendered":"\n<p>Roy Sorensen, <i>Breve historia de la paradoja. La filosof\u00eda y los laberintos de la mente.<\/i> Tusquests, Barcelona 2007 (ed. Original 2004). Traducci\u00f3n de Alberto E. \u00c1lvarez y Roc\u00edo Orsi, 305 p\u00e1ginas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un ejemplo para abrir boca. Wittgenstein, que bordeando la paradoja finalizaba su <i>Tractatus<\/i> afirmando o sugiriendo que de aquello que no se pod\u00eda hablar lo mejor era el silencio, silencio que seg\u00fan cre\u00eda \u00e9l mismo era lo m\u00e1s elocuente y sublime, defendi\u00f3 en la etapa de las <i>Investigaciones<\/i> que no exist\u00edan respuestas para las preguntas filos\u00f3ficas porque, bien pensadas, no eran indagaciones verdaderas sino pseudoproblemas disfrazados y a veces inconscientemente ocultos. El enigma no exist\u00eda. Si una pregunta pod\u00eda ser planteada, entonces pod\u00eda ser respondida. Para \u00e9l, la \u00fanica pr\u00e1ctica filos\u00f3fica razonable, y la propuesta no generaba paro ni tensiones en el gremio, era la disoluci\u00f3n de pseudoproblemas. La tarea era enorme.<\/p>\n<p>Admit\u00e1moslo y recordemos un ejemplo muy difundido en los a\u00f1os cincuenta. En <i>El Ser y la Nada<\/i> Jean-Paul Sartre se\u00f1alaba que el autoenga\u00f1o parec\u00eda un fen\u00f3meno social y antropol\u00f3gicamente muy extendido. Los wittgensteinianos apuntaron una objeci\u00f3n a esta, en principio, limpia afirmaci\u00f3n sartriana. Para que un enga\u00f1o sea efectivo, uno no puede creer en \u00e9l pero el enga\u00f1ado, por el contrario, s\u00ed debe creer. Ya que es imposible creer y no creer en algo en un mismo instante y desde la misma perspectiva, un autoenga\u00f1o no metaf\u00f3rico, fijado en determinadas coordenada temporales, no existe ni puede existir. Es una contradicci\u00f3n en sus t\u00e9rminos. El autoenga\u00f1o es un imposible anal\u00edtico. \u00bfNo existe (conceptualmente) pero existe (antropol\u00f3gica y socialmente)?<\/p>\n<p>La paradoja de Karl Mannheim, recientemente recordada por Daniel C. Dennett, tiene un cierto aire de familia con la anterior: Si todo discurso es ideol\u00f3gico, como sostiene el propio Mannheim a prop\u00f3sito de su estudio sobre la ideolog\u00eda, \u00bfc\u00f3mo es entonces posible que alguien pueda tener algo distinto a\u00a0 un discurso ideol\u00f3gico, y por lo tanto gnoseol\u00f3gicamente sospechoso, sobre el concepto de ideolog\u00eda o sobre una ideolog\u00eda en general?.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si el ejemplo ha causado efectos saludables, traslad\u00e9monos al n\u00facleo duro. Quiz\u00e1 est\u00e9 de m\u00e1s el subt\u00edtulo del ensayo, lo est\u00e1 en mi opini\u00f3n, pero Sorensen apunta una sugerencia de enorme inter\u00e9s, cuanto menos de inter\u00e9s did\u00e1ctico, cuando sostiene que de la misma forma que los matem\u00e1ticos consideran los n\u00fameros primos \u00e1tomos generadores en su \u00e1mbito de estudio, las paradojas, unas m\u00e1s que otras, ser\u00edan los verdaderos \u00e1tomos de la filosof\u00eda y del filosofar. Constituyen los puntos de partida b\u00e1sicos, la sal y pimienta de toda especulaci\u00f3n, sistem\u00e1tica o no, en filosof\u00eda, incluso de toda ense\u00f1anza apetecible de la disciplina. <\/p>\n<p>No s\u00e9 si puede suscribirse sin m\u00e1s matices la exclusividad de la raz\u00f3n apuntada pero s\u00ed, en cambio, la enunciaci\u00f3n de la tesis. Es posible mirar, analizar, estudiar la historia de la filosof\u00eda, de territorios adyacentes, y de los problemas discutidos en ellos, desde esta perspectiva. De hecho, y as\u00ed lo hace el autor, la cosa ya empez\u00f3 con los presocr\u00e1ticos, con nuestros padres milesios. Puestos, y m\u00e1s all\u00e1 de que nos manejemos con un concepto amplio, estricto o algo borroso de la categor\u00eda, no deja de ser parad\u00f3jico en primera instancia aquello de que todo es agua (o apeiron o \u201caire\u201d), o aquella otra afirmaci\u00f3n de que el Ser era uno, indivisible e inmutable o la enunciaci\u00f3n de que el Ser de las cosas es, en esencia, su mismo devenir. No puede ser mera causalidad (o tal vez s\u00ed, parad\u00f3jicamente) que el conjunto de paradojas m\u00e1s importante de la historia de la cultura, a\u00fan vigentes en algunas de sus interpretaciones al cabo de veintis\u00e9is siglos, se originara en aquella \u00e9poca y tuvieran en Zenon de Elea su protagonista destacado. No importa que sea cierta o no la intencionalidad de defensa parmen\u00eddea de un alumno agradecido; no resta ese origen \u00e1tomo (filos\u00f3fico) alguno a su brillantez.<\/p>\n<p>Hemos hablado del papel las paradojas en los inicios de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. Recu\u00e9rdese, por lo dem\u00e1s, su papel central en el <i>Parm\u00e9nides<\/i>, uno de los di\u00e1logos esenciales de Plat\u00f3n. No es necesario tampoco hacer referencia al b\u00e1sico papel que juegan en el n\u00facleo central de las tradiciones religiosas. Un Dios o dioses capaces de la <i>creatio ex nihilo<\/i>; una cosmovisi\u00f3n que asegura que en el Principio fue el Verbo; una dogm\u00e1tica que defiende la unicidad y la trinidad de Dios, o desarrollos papales que defienden no s\u00f3lo la concepci\u00f3n inmaculada de Mar\u00eda sino tambi\u00e9n de la madre de \u00e9sta (Y, si me apuran, espect\u00e1culos pol\u00edtico-religiosos que beatifican a m\u00e1rtires, sin serlo todos ellos bajo su propia definici\u00f3n, excluyendo a otros que, bajo esa misma autodefinici\u00f3n, s\u00ed lo son en algunos casos). <\/p>\n<p>Es razonable sostener que las preguntas filos\u00f3ficas fundamentales, o algunas de ellas cuanto menos, sin orillar otros subsuelos y determinaciones, se originan \u201cen dificultades que aparecen en nuestros esquemas conceptuales corrientes\u201d (p. 13). De hecho, el ensayo de Sorensen, su historia parad\u00f3jica de la filosof\u00eda, presenta una tesis que deber\u00eda retenerse: las paradojas, y con ellas la misma filosof\u00eda, se desarrollaron a partir de los enigmas del folclore griego, como sucedi\u00f3 por ejemplo en el caso de los or\u00e1culos de Delfos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 son las paradojas seg\u00fan Sorensen? Preguntas, pseudoproblemas en algunos casos, que nos dejan suspendidos entre demasiadas buenas respuestas, se\u00f1ala el autor, o acaso, podr\u00edamos a\u00f1adir, suspendidos en algunos casos ante la inexistencia de buenas respuestas. Epicteto, y con \u00e9l muchos otros fil\u00f3sofos, lo formul\u00f3 as\u00ed: una paradoja es un conjunto de proposiciones individualmente razonables\u00a0 pero inconsistentes en su totalidad. Un ejemplo del propio autor: cuando una ameba se reproduce dividi\u00e9ndose en dos, \u00bfdeja de existir? La ameba madre ha tenido demasiado \u00e9xito: en vez de perder la mitad de su cuerpo en forma de tejido muerto, ha creado una segunda ameba sana. Pero, por otra parte, su reproducci\u00f3n se realiza sin que nada sobreviva de la misma forma. Seria arbitrario identificar la primera ameba con alguna de sus hijas y decir que la continua existiendo en sus herederas es, como m\u00e1ximo, una forma de hablar que entra en conflicto con la idea de los organismos como individuos unificados.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los ejemplos estudiados incluyen lugares muy frecuentados \u2013el conjunto de Russell o las antinomias de la raz\u00f3n pura- pero tambi\u00e9n paisajes menos transitados. Aqu\u00ed radica el inter\u00e9s de la propuesta. Por ejemplo, en la forma de presentar la filosof\u00eda del sentido com\u00fan de Thomas Reid, tan reivindicada en su momento por la historiograf\u00eda (\u00bfcatalanista?) de la filosof\u00eda catalana, en el cap\u00edtulo 19, o el apunte dedicado a Tom\u00e1s de Aquino (\u201c\u00bfPuede Dios tener una biograf\u00eda?\u201d), breve pero sustantivo. Sin olvidar, claro est\u00e1, el obligado homenaje a Carroll y su silogismo inagotable y a uno de los grandes autores que se han adentrado con \u00e9xito en este \u00e1mbito: W. O. Quine, el inolvidable autor de <i>The Ways of Paradox and Other Essays<\/i>. El cap\u00edtulo 24, a \u00e9l dedicado, es en mi opini\u00f3n uno de los m\u00e1s logrados del ensayo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Existen convincentes razones para usar este ensayo como material b\u00e1sico de cursos de introducci\u00f3n a la filosof\u00eda en su vertiente tem\u00e1tica, que si bien olvida o congela moment\u00e1neamente aproximaciones hist\u00f3ricas, sociol\u00f3gicas, culturales, permite entender los asuntos tratados desde una perspectiva estrictamente anal\u00edtica, que luego podr\u00e1n ser completada. Tem\u00e1ticas filos\u00f3ficas de ayer, de hoy y seguramente de siempre.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sorensen es un fil\u00f3sofo anal\u00edtico y equilibrado a un tiempo. Ecu\u00e1nime en sus juicios a lo largo de la exposici\u00f3n, acaso en alg\u00fan momento cae en lugares comunes poco matizados. Un ejemplo: \u201cUna respuesta radical, inaugurada por Her\u00e1clito, consiste en aceptar la realidad de las contradicciones. El considera que las paradojas simplemente est\u00e1n ah\u00ed. Esa l\u00ednea de pensamiento ha sido prolongada por Hegel, Marx y, en la actualidad, por los l\u00f3gicos dia-al\u00e9thicos de Australia\u201d (p. 14). El trazo es algo grueso y, en si mismo, parad\u00f3jicamente, es una forma imprecisa de decir lo que podr\u00eda hacerse dicho de un modo m\u00e1s preciso y comprensivo. Curiosamente, un no-fil\u00f3sofo fil\u00f3sofo, Nicholas Geogescu-Roegen lo expres\u00f3 con m\u00e1s cuidado, con mucha m\u00e1s sutileza.<\/p>\n<p>Pelillos a la mar, pajillas en el propio mirar que no obstaculizan ni impiden ver el amplio e interesante horizonte apuntado por el autor. <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roy Sorensen, Breve historia de la paradoja. La filosof\u00eda y los laberintos de la mente. Tusquests, Barcelona 2007 (ed. Original 2004). Traducci\u00f3n de Alberto E. \u00c1lvarez y Roc\u00edo Orsi, 305 p\u00e1ginas<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un ejemplo para abrir boca. Wittgenstein, que bordeando la paradoja finalizaba su Tractatus afirmando o sugiriendo que de aquello que no se pod\u00eda hablar lo mejor era el silencio, silencio que seg\u00fan cre\u00eda \u00e9l mismo era lo m\u00e1s elocuente y sublime, defendi\u00f3 en la etapa de las Investigaciones que no exist\u00edan respuestas para las preguntas filos\u00f3ficas porque, bien pensadas, no eran indagaciones verdaderas sino pseudoproblemas disfrazados y a veces inconscientemente ocultos. El enigma no exist\u00eda. Si una pregunta pod\u00eda ser planteada, entonces pod\u00eda ser respondida. Para \u00e9l, la \u00fanica pr\u00e1ctica filos\u00f3fica razonable, y la propuesta no generaba paro ni tensiones en el gremio, era la disoluci\u00f3n de pseudoproblemas. La tarea era enorme.<\/p>\n<p>Admit\u00e1moslo y recordemos un ejemplo muy difundido en los a\u00f1os cincuenta. En El Ser y la Nada Jean-Paul Sartre se\u00f1alaba que el autoenga\u00f1o parec\u00eda un fen\u00f3meno social y antropol\u00f3gicamente muy extendido. Los wittgensteinianos apuntaron una objeci\u00f3n a esta, en principio, limpia afirmaci\u00f3n sartriana. Para que un enga\u00f1o sea efectivo, uno no puede creer en \u00e9l pero el enga\u00f1ado, por el contrario, s\u00ed debe creer. Ya que es imposible creer y no creer en algo en un mismo instante y desde la misma perspectiva, un autoenga\u00f1o no metaf\u00f3rico, fijado en determinadas coordenada temporales, no existe ni puede existir. Es una contradicci\u00f3n en sus t\u00e9rminos. El autoenga\u00f1o es un imposible anal\u00edtico. \u00bfNo existe (conceptualmente) pero existe (antropol\u00f3gica y socialmente)?<\/p>\n<p>La paradoja de Karl Mannheim, recientemente recordada por Daniel C. Dennett, tiene un cierto aire de familia con la anterior: Si todo discurso es ideol\u00f3gico, como sostiene el propio Mannheim a prop\u00f3sito de su estudio sobre la ideolog\u00eda, \u00bfc\u00f3mo es entonces posible que alguien pueda tener algo distinto a\u00a0 un discurso ideol\u00f3gico, y por lo tanto gnoseol\u00f3gicamente sospechoso, sobre el concepto de ideolog\u00eda o sobre una ideolog\u00eda en general?.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si el ejemplo ha causado efectos saludables, traslad\u00e9monos al n\u00facleo duro. Quiz\u00e1 est\u00e9 de m\u00e1s el subt\u00edtulo del ensayo, lo est\u00e1 en mi opini\u00f3n, pero Sorensen apunta una sugerencia de enorme inter\u00e9s, cuanto menos de inter\u00e9s did\u00e1ctico, cuando sostiene que de la misma forma que los matem\u00e1ticos consideran los n\u00fameros primos \u00e1tomos generadores en su \u00e1mbito de estudio, las paradojas, unas m\u00e1s que otras, ser\u00edan los verdaderos \u00e1tomos de la filosof\u00eda y del filosofar. Constituyen los puntos de partida b\u00e1sicos, la sal y pimienta de toda especulaci\u00f3n, sistem\u00e1tica o no, en filosof\u00eda, incluso de toda ense\u00f1anza apetecible de la disciplina. <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-868","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=868"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/868\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}