{"id":8692,"date":"2020-11-19T05:00:16","date_gmt":"2020-11-19T04:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8692"},"modified":"2020-11-19T04:28:24","modified_gmt":"2020-11-19T03:28:24","slug":"sacristan-sobre-gramsci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8692","title":{"rendered":"Sacrist\u00e1n sobre Gramsci"},"content":{"rendered":"<p>Nadie ha hecho tanto por el conocimiento de Gramsci en Espa\u00f1a como el fil\u00f3sofo Manuel Sacrist\u00e1n (Madrid, 1925-Barcelona, 1985). Se ha dicho de \u00e9ste que fue sin duda la figura m\u00e1s relevante del marxismo en Espa\u00f1a desde los a\u00f1os sesenta hasta su muerte en 1985. Y con el paso del tiempo esta afirmaci\u00f3n resulta a\u00fan m\u00e1s verdadera. Sacrist\u00e1n edit\u00f3, tradujo y present\u00f3 las obras m\u00e1s importantes de Marx, de Engels, de Luk\u00e1cs y de Korsch, adem\u00e1s de introducir tambi\u00e9n en nuestro pa\u00eds a algunos de los m\u00e1s conocidos fil\u00f3sofos anal\u00edticos anglosajones. Pero de todos los cl\u00e1sicos marxistas de la tercera generaci\u00f3n (si se nos permite hablar as\u00ed) la ocupaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n con Gramsci fue la m\u00e1s constante y tambi\u00e9n la m\u00e1s problem\u00e1tica.La m\u00e1s constante por la sencilla raz\u00f3n de que \u00e9l siempre consider\u00f3 que la reflexi\u00f3n pol\u00edtico-cultural de Antonio Gramsci, particularmente en los <em>Quaderni del carcere<\/em>, era (de todas las reconsideraciones comunistas que se produjeron despu\u00e9s de la muerte de V.I.Lenin) la m\u00e1s pr\u00f3xima a las preocupaciones, necesidades y aspiraciones de las clases trabajadores de la Europa occidental en la \u00e9poca de la guerra fr\u00eda. Y la m\u00e1s problem\u00e1tica tambi\u00e9n, porque, insert\u00e1ndose en la misma tradici\u00f3n emancipatoria que Gramsci y compartiendo como compart\u00eda la dimensi\u00f3n pol\u00edtico-moral del pensamiento de \u00e9ste, la formaci\u00f3n intelectual y las aficiones filos\u00f3fico-cient\u00edficas de Sacrist\u00e1n eran sensiblemente distintas de las del pensador sardo. En efecto, formaci\u00f3n y aficiones intelectuales (por la l\u00f3gica, por la metodolog\u00eda y la teor\u00eda de la ciencia) inclinaban al fil\u00f3sofo espa\u00f1ol hacia un tipo de marxismo en el que la preocupaci\u00f3n moral fue siempre unida al inter\u00e9s por la epistemolog\u00eda, con la particularidad, adem\u00e1s, de que Sacrist\u00e1n prefer\u00eda la filosof\u00eda de la ciencia de orientaci\u00f3n anal\u00edtica a las vaguedades especulativas o a las exageraciones cientificistas de los marxismos contempor\u00e1neos m\u00e1s divulgados durante aquellos a\u00f1os (althusserianismo y dellavolpismo, sobre todo).<\/p>\n<p>Este aspecto de su formaci\u00f3n distanciaba mucho a Sacrist\u00e1n del ambiente intelectual en el que tom\u00f3 cuerpo el pensamiento de Antonio Gramsci, particularmente del idealismo croceano, tan proclive a ignorar o despreciar ciertos desarrollos importantes de las ciencias del siglo XX. Pero, simult\u00e1neamente, Sacrist\u00e1n consideraba el marxismo como una tradici\u00f3n emancipatoria moderna, como una tradici\u00f3n del movimiento obrero, no como un sistema te\u00f3rico; motivo \u00e9ste que (junto con la decisi\u00f3n de tomarse rigurosamente en serio la declaraci\u00f3n de Marx contra el papanatismo y el dogmatismo de aquellos que ya en su tiempo se denominaban marxistas) le impuls\u00f3 a situar en el centro de su discurso no el marxismo mismo (como cuerpo doctrinal) sino el comunismo marxista entendido a la vez como tradici\u00f3n, o conjunto de creencias, como movimiento y como ideal de liberaci\u00f3n. Una distinci\u00f3n en la que no es dif\u00edcil ver, si se quiere, la traducci\u00f3n libre (con liger\u00edsima modificaci\u00f3n de los t\u00e9rminos) de ciertos pasos del Gramsci de los Quaderni.<\/p>\n<p>Esta tensi\u00f3n permanente entre el motivo epistemol\u00f3gico de procedencia anal\u00edtica (orientado a librar a la tradici\u00f3n comunista tanto de los \u00abmegalitos hegelianos\u00bb como de los excesos estructuralistas) y la dimensi\u00f3n pol\u00edtico-moral de su discurso hizo del marxismo de Sacrist\u00e1n un caso m\u00e1s bien ins\u00f3lito en el panorama europeo de los a\u00f1os sesenta y setenta, lo que le da una dimensi\u00f3n que probablemente acabar\u00e1 siendo reconocida cuando haya terminado de editarse toda su obra, durante alg\u00fan tiempo un tanto dispersa en publicaciones de dif\u00edcil localizaci\u00f3n. En cualquier caso, fue la identificaci\u00f3n de fondo con la orientaci\u00f3n pol\u00edtico-moral del pensar y del hacer de Gramsci lo que explica el car\u00e1cter recurrente con el que Sacrist\u00e1n se ocup\u00f3 de su obra.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n entre motivos \u00e9ticos y epistemol\u00f3gicos est\u00e1 tambi\u00e9n presente en todo lo que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 y ense\u00f1\u00f3 sobre Gramsci desde finales de la d\u00e9cada de los sesenta. Ya en 1967, en un art\u00edculo titulado \u00abLa interpretaci\u00f3n de Marx por Gramsci\u00bb, dedicado en lo sustancial a la formaci\u00f3n de este \u00faltimo, son visibles desde el principio los dos aspectos de la tensi\u00f3n aludida. Y lo son igualmente en la exposici\u00f3n de las razones que all\u00ed se daban para la reconsideraci\u00f3n de la obra de Gramsci. Tales razones eran, para Sacrist\u00e1n, en aquel momento, dos. En primer lugar, describir un caso realmente dif\u00edcil de recuperaci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n de la inspiraci\u00f3n marxiana en un marco de ideas y creencias sumamente desfavorable a ellas. En segundo lugar, se\u00f1alar un importante problema pendiente en el pensamiento socialista contempor\u00e1neo, el del papel de la ideolog\u00eda, que Sacrist\u00e1n consideraba planteado en la obra de Gramsci pero no resuelto en ella.<\/p>\n<p>Aunque la alusi\u00f3n a un marco de ideas y creencias sumamente desfavorables al marxismo hace pensar, por analog\u00eda, en la situaci\u00f3n espa\u00f1ola de entonces, debe advertirse que Sacrist\u00e1n no se estaba refiriendo en este caso a las dificultades creadas por el fascismo mussoliniano (puesto que, como se ha dicho, el centro del ensayo es la formaci\u00f3n del marxismo de Gramsci antes de la Marcha sobre Roma), sino al ambiente cultural italiano de los a\u00f1os inmediatamente anteriores y posteriores a la primera guerra mundial, a\u00f1os dominados, como se sabe, por el positivismo y por la reacci\u00f3n idealista. En la influencia de esta \u00faltima en el joven Gramsci, y m\u00e1s precisamente en su car\u00e1cter s\u00f3lo reactivo contra un positivismo trivial, como era el de Achile Loria, vi\u00f3 Sacrist\u00e1n la principal debilidad del primer marxismo de Gramsci; una debilidad que, aun con muchas matizaciones, persistir\u00eda en los Quaderni, y que nuestro autor atribuye a un factor ambiental inmediatamente puesto de manifiesto por el hecho de que entonces se hubiera impuesto en Italia la mediocridad positivista de Loria a la agudeza (tambi\u00e9n positivista, por cierto) de Vailati y de Peano, por ejemplo. Un tema, \u00e9ste, del que se han ocupado tambi\u00e9n en Italia, desde perspectivas distintas, el joven Giacomo Marramao y el historiador de la ciencia Paolo Rossi.<\/p>\n<p>La de Sacrist\u00e1n es una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica de la obra de Gramsci que no tiene nada de encomi\u00e1stica ni de hagiogr\u00e1fica. Arranca de la idea de que hay que leer la obra de Gramsci como la de un cl\u00e1sico de la filosof\u00eda moral y pol\u00edtica, evitando la intencionalidad instrumental, la interpretaci\u00f3n estrechamente politicista en uno u otro sentido. De ah\u00ed que cuando bastantes a\u00f1os despu\u00e9s, en 1977, se hizo moneda corriente en Espa\u00f1a referirse a Gramsci como antecedente directo (o padre) del \u00abeurocomunismo\u00bb, el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol, adem\u00e1s de mostrarse sorprendido porque Gramsci se estuviera convirtiendo entonces en una moda, protestara en\u00e9rgicamente contra las manipulaciones sectarias de su obra: Gramsci es un cl\u00e1sico, o sea, un autor que tiene derecho a no estar de moda nunca y a ser leido siempre. Y por todos, escribi\u00f3 en aquella oportunidad. Por cierto, que tanto en aquel ensayo de 1967 como en esta declaraci\u00f3n de 1977 hay un elogio de Sacrist\u00e1n a la cultura pol\u00edtica comunista italiana que (de Togliatti a Gerratana) hizo posible el que, comparativamente, Gramsci haya llegado a ser un cl\u00e1sico marxista de los mejor le\u00eddos, de los menos embalsamados.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, a trav\u00e9s del hilo de una lectura hist\u00f3rico-cr\u00edtica orientada a subrayar la debilidad idealista desde el punto de vista epistemol\u00f3gico y metodol\u00f3gico, pero al mismo tiempo a poner de manifiesto una evoluci\u00f3n pol\u00edtica e intelectual en la que se solapan corrientes ideales contrapuestas, se llega finalmente al importante problema pendiente en el pensamiento socialista que, en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, Gramsci identific\u00f3 aunque no resolvi\u00f3. Se trata de si el pensamiento revolucionario ha de ser o no ideol\u00f3gico. La hip\u00f3tesis interpretativa de Sacrist\u00e1n es que, en su tratamiento del tema de la ideolog\u00eda (incluyendo en este caso los desarrollos m\u00e1s maduros de los <em>Quaderni<\/em>), Gramsci se equivoc\u00f3: en parte &#8211;mantiene Sacrist\u00e1n&#8211; porque ley\u00f3 mal a Marx en este punto y en parte por la influencia del ambiente idealista y culturalista en que se form\u00f3. Consecuencia de este d\u00e9ficit habr\u00eda sido la imposibilidad de salir de la ant\u00edtesis positivismo\/ideolog\u00eda al aceptar que esta \u00faltima, la ideolog\u00eda, es la \u00fanica instancia mediadora entre la fuerza social y la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, Gramsci habr\u00eda identificado el problema, habr\u00eda estado incluso cerca de su resoluci\u00f3n al acentuar el principio de la pr\u00e1ctica, pero habr\u00eda recalado finalmente en el \u00abideologismo\u00bb sin llegar a legarnos una praxeolog\u00eda racional, concreta y cr\u00edtica. Lo que, de acuerdo con la interpretaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n, nos leg\u00f3 Gramsci es el planteamiento veraz y hondo de un problema, el de la posible eliminaci\u00f3n de la especulaci\u00f3n ideol\u00f3gica en el pensamiento socialista, con ineludibles implicaciones para la configuraci\u00f3n del programa pol\u00edtico y cultural. Lo que Sacrist\u00e1n propon\u00eda en ese contexto era precisamente arrancar del problema de Gramsci, reanudar la cr\u00edtica marxiana de lo ideol\u00f3gico tambi\u00e9n en el pensamiento socialista, sin ignorar por ello los peligros de la ideolog\u00eda que empezaba a hacerse dominante en nuestras sociedades (la ideolog\u00eda del fatalismo tecnol\u00f3gico y del final de las ideolog\u00edas), a sabiendas, por tanto, de que la tarea tiene la suficiente importancia te\u00f3rico-pr\u00e1ctica como para arrostrar el riesgo de una apresurada identificaci\u00f3n con esta \u00faltima por parte de las corrientes m\u00e1s o menos hegelianizantes del marxismo.<\/p>\n<p>La verdad es que esta orientaci\u00f3n anti-ideol\u00f3gica, lo que Sacrist\u00e1n llamaba entonces (a mediados de los a\u00f1os sesenta) \u00abel programa de la hora\u00bb tuvo escaso eco en el marxismo hisp\u00e1nico. Y ello seguramente por motivos parecidos (aunque modificados, y no para mejor) a los que el propio Sacrist\u00e1n identificara como obst\u00e1culos principales en la formaci\u00f3n de Gramsci. Pues tambi\u00e9n la cultura socialista (entendiendo la palabra en un sentido amplio) de la \u00e9poca oscil\u00f3 en Espa\u00f1a entre las nuevas versiones del positivismo o del cientificismo y el idealismo reactivo, te\u00f1ido de voluntarismo. Pero, en cualquier caso, aquella interpetaci\u00f3n de Gramsci por Sacrist\u00e1n nos situaba ante una lectura problematizadora que ha dado tambi\u00e9n sus frutos.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n ampli\u00f3 a la totalidad de la obra de Gramsci esta lectura mientras preparaba la selecci\u00f3n de textos gramscianos que componen su antolog\u00eda publicada en M\u00e9xico en 1970 por la editorial Siglo XXI. Con este volumen de algo m\u00e1s de quinientas p\u00e1ginas, en el que se incluyen art\u00edculos del per\u00edodo ordinovista, cartas anteriores al encarcelamiento y material procedente de los <em>Quaderni<\/em> que no hab\u00eda sido editado antes en Espa\u00f1a, la censura franquista no tuvo concesiones. Tuvieron que pasar m\u00e1s de cuatro a\u00f1os para que el r\u00e9gimen autorizara su publicaci\u00f3n en Madrid en un momento en que eran ya de dominio p\u00fablico los primeros s\u00edntomas de la enfermedad que acabar\u00eda con la vida del Dictador.<\/p>\n<p>La <em>Antolog\u00eda<\/em> ten\u00eda que haber aparecido con una introducci\u00f3n del traductor y ant\u00f3logo, pero no pudo ser. Este se limit\u00f3 a proporcionar al lector numerosas y valios\u00edsimas notas aclaratorias y contextualizadoras de los textos de Gramsci, que revelan dedicaci\u00f3n, paciencia y documentaci\u00f3n destacad\u00edsima, as\u00ed como a insertar una breve nota previa en la que declaraba que \u00abpor el momento conviene hacer de la necesidad virtud y descubrir que los textos de Gramsci est\u00e1n probablemtente mejor sin compa\u00f1\u00eda\u00bb. El mismo p\u00e1rrafo introductorio alud\u00eda a causas sustanciales que aconsejaban al ant\u00f3logo aplazar la investigaci\u00f3n iniciada.<\/p>\n<p>Muchos lectores (pues esta vez los lectores fueron en verdad muchos) de las varias reimpresiones y ediciones de la <em>Antolog\u00eda<\/em> de Antonio Gramsci en castellano se han preguntado por las causas sustanciales a las que Sacrist\u00e1n alud\u00eda tan lac\u00f3nicamente en aquella breve nota de advertencia. Lo he contado ya en otro lugar, en ocasi\u00f3n de la muerte de Manuel Sacrist\u00e1n, y pienso que no es indiscreto volver a contarlo aqu\u00ed porque la explicaci\u00f3n tiene importancia para entender el sentido de la interpretaci\u00f3n de Gramsci por Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Lo que oblig\u00f3 a Sacrist\u00e1n a aplazar la investigaci\u00f3n en curso fue el sufrimiento que le produjo el estudio detallado de la vida y de la obra de Gramsci en unas fechas muy dif\u00edciles para el movimiento comunista (eran los meses que siguieron al doble aldabozano del 68: Par\u00eds y Praga), y a\u00fan m\u00e1s en un pa\u00eds como el nuestro en el que, al estar el movimiento comunista prohibido por la dictadura franquista, ni siquiera era posible la discusi\u00f3n abierta, entre amigos naturales, de lo que estaba ocurriendo. La comprensi\u00f3n emp\u00e1tica de la tragedia del comunista Gramsci en las c\u00e1rceles del fascismo mussoliniano, el desacuerdo con la actitud del partido comunista franc\u00e9s durante los hechos de mayo, la repulsi\u00f3n provocada por la intervenci\u00f3n de los tanques sovi\u00e9ticos en Praga y la contradictoria situaci\u00f3n de un comunismo espa\u00f1ol cr\u00edtico de la invasi\u00f3n de Checoslovaquia pero casi obligado al silencio por la clandestinidad son, sin duda, factores que justifican suficientemente un proceso depresivo en personas sensibles con convicciones morales. La sensibilidad moral de Sacrist\u00e1n, su identificaci\u00f3n profunda con la tragedia personal de aquel hombre, al que tambi\u00e9n el mundo se le fue haciendo grande y terrible, pudo m\u00e1s que la capacidad de concentraci\u00f3n intelectual.<\/p>\n<p>El manuscrito inacabado que Sacrist\u00e1n redact\u00f3 a finales de 1968 tiene dos partes. La primera est\u00e1 dedicada al Gramsci joven (1891-1917) y la segunda al dirigente revolucionario de los a\u00f1os 1917 a 1926. Estas dos partes van precedidas por una breve consideraci\u00f3n metodol\u00f3gica dedicada a situar a Gramsci en la historia del comunismo marxista y a explorar la mejor manera de aproximarse a su pensamiento. Sacrist\u00e1n empieza con una diatriba frente a la instrumentalizaci\u00f3n de Gramsci en los a\u00f1os sesenta y dirige sus dardos pol\u00e9micos contra \u00abla orientaci\u00f3n eclesi\u00e1stica\u00bb del pensamiento comunista de la \u00e9poca de Stalin y contra la \u00abmentalidad formalmente teol\u00f3gica\u00bb de los herederos intelectuales de la casta stalinista para subrayar, por contraste, el car\u00e1cter cr\u00edtico y autocr\u00edtico del pensamiento y de la acci\u00f3n de Gramsci. Mantiene que la mejor manera de evitar las parcialidades y las pol\u00e9micas instrumentales al aproximarse a la obra de Gramsci no es fijarse en las afirmaciones casuales o en determinados aforismos sueltos (como entonces se hac\u00eda habitualmente en las organizaciones pol\u00edticas) sino tratar de captar el ritmo de su pensamiento en desarrollo.<\/p>\n<p>Al fijarse en la importancia que para el hombre Gramsci han tenido las nociones de \u00aborden\u00bb y \u00abtiempo\u00bb Sacrist\u00e1n llama la atenci\u00f3n acerca de la contradictoriedad existente entre la afirmaci\u00f3n del joven revolucionario de veintitantos a\u00f1os, que llega a decir que el pensamiento revolucionario niega el tiempo como factor de progreso, y el revolucionario experimentado que escribe, ya en la c\u00e1rcel, que el tiempo es un simple pseud\u00f3nimo de la vida misma. El car\u00e1cter pat\u00e9tico de esta contradicci\u00f3n impulsa a Sacrist\u00e1n a preguntarse si la biograf\u00eda es el m\u00e9todo m\u00e1s adecuado para la comprensi\u00f3n de la obra de Gramsci. Su respuesta a esta pregunta ilustra sobre lo que \u00e9l mismo se propon\u00eda hacer en la introducci\u00f3n inacabada: \u00abLa clave de la comprensi\u00f3n de los escritos y el hacer de Gramsci, en su variedad y en sus contradicciones, no es la biograf\u00eda individual, pero s\u00ed la totalizaci\u00f3n cuasi biogr\u00e1fica de numerosos momentos objetivos y subjetivos en el fragmento de la historia de Italia, historia de Europa e historia del movimiento obrero cuyo .anudamiento. bajo una consciencia esforzada fundar\u00eda el .centro. que fue Antonio Gramsci\u00bb.<\/p>\n<p>De hecho lo que Sacrist\u00e1n lleg\u00f3 a redactar en 1968 es una reflexi\u00f3n sobre la formaci\u00f3n de Gramsci y sobre la evoluci\u00f3n de su marxismo desde los a\u00f1os en la universidad de Tur\u00edn hasta su detenci\u00f3n durante el invierno de 1926. Esta reflexi\u00f3n combina muy bien aproximaci\u00f3n biogr\u00e1fica (basada en la obra de Fiori y en las referencias autobiogr\u00e1ficas que hay en el epistolario), di\u00e1logo con los principales int\u00e9rpretes de la obra de Gramsci y de la historia del partido comunista italiano (que por entonces eran Togliatti, Tasca, Spriano y Paggi) y lectura cr\u00edtica de algunos de los m\u00e1s notables escritos de Gramsci que el mismo Sacrist\u00e1n hab\u00eda seleccionado para la Antolog\u00eda. Esta lectura atiende primordialmente a cuatro cosas: el conocimiento real que Gramsci lleg\u00f3 a tener de la obra de Marx antes de los <em>Quaderni<\/em>, la influencia del ambiente cultural italiano de la \u00e9poca, el momento de la praxis revolucionaria y la forma en que el propio Gramsci capt\u00f3, a partir de 1917, el significado de la revoluci\u00f3n rusa y la aportaci\u00f3n de Lenin en ella.<\/p>\n<p>Los pasos m\u00e1s sugestivos de esta lectura siguen siendo, en mi opini\u00f3n, su equilibrada valoraci\u00f3n del \u00abprovincianismo\u00bb y del \u00abeurope\u00edsmo\u00bb del joven Gramsci en el marco de la cultura idealista y antipositivista de los a\u00f1os de la primera guerra mundial; el an\u00e1lisis del conflicto o contradictoriedad entre la formaci\u00f3n idealista o espiritualista y la tarea pol\u00edtica e ideal que se propone Gramsci a partir de 1917; la explicaci\u00f3n de las causas que condujeron a la \u00abpasividad\u00bb o \u00abinercia\u00bb de Gramsci en el momento de la fundaci\u00f3n del partido comunista de Italia, en Livorno, en enero de 1921; y la descripci\u00f3n, (en relaci\u00f3n con el concepto de tiempo hist\u00f3rico) de lo que eran el \u00abderechismo\u00bb y el \u00abizquierdismo\u00bb en el pensamiento socialista de los a\u00f1os veinte.<\/p>\n<p>El destino quiso que una parte de aquella investigaci\u00f3n, reelaborada, quede hoy (en la forma de una \u00abpresentaci\u00f3n\u00bb del und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci en la c\u00e1rcel) como el \u00faltimo escrito de los publicados por el propio Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Este escrito de 1985 recupera, efectivamente, las l\u00edneas b\u00e1sicas de lo que hab\u00eda sido la investigaci\u00f3n anterior y ampl\u00eda la cr\u00edtica al \u00abideologismo\u00bb gramsciano refiri\u00e9ndola ahora al und\u00e9cimo cuaderno de la c\u00e1rcel. Pero al mismo tiempo la matiza al afirmar que una lectura no sesgada de los Quaderni ha de prestar atenci\u00f3n al buen sentido de Gramsci incluso en las cuestiones m\u00e1s ideol\u00f3gicas. La matizaci\u00f3n de la cr\u00edtica anti-ideol\u00f3gica acaba recordando un punto pocas veces tenido en cuenta y que, sin emabrgo, es doblemente interesante viniendo como viene de un excelente conocedor de la filosof\u00eda de la ciencia contempor\u00e1nea. Helo aqu\u00ed:<\/p>\n<p>La misma orientaci\u00f3n hist\u00f3rica y sociol\u00f3gica de la mirada, que a veces hace caer a Gramsci en ilogicismos historicistas y sociologistas, le permite tambi\u00e9n formular criterios que luego han aparecido en la filosof\u00eda de la ciencia acad\u00e9mica de la cultura capiutalista (sobre todo desde el libro de T.S. Kuhn sobre La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/p>\n<p>Junto a esta equilibrada visi\u00f3n del lado d\u00e9bil de la filosof\u00eda gramsciana es m\u00e9rito de este \u00faltimo escrito de Sacrist\u00e1n, en mi opini\u00f3n, el haber esbozado la particular importancia que en aquel singular centro de anudamiento de relaciones que fue el hombre Gramsci tuvieron los conceptos de \u00aborden\u00bb y \u00abtiempo\u00bb, la aspiraci\u00f3n a un orden intelectual y moral colectivo, a un orden nuevo, y la percepci\u00f3n del tiempo desde la tajante negaci\u00f3n voluntarista contenida en Il grido del popolo (el pensamiento revolucionario niega el tiempo como factor de progreso) a la tr\u00e1gica afirmaci\u00f3n final del mismo como simple pseud\u00f3nimo de la vida (una referencia, \u00e9sta \u00faltima, que tambi\u00e9n para Sacrist\u00e1n, quien cuando escrib\u00eda esto sab\u00eda que ten\u00eda los d\u00edas contados, cobraba un significado muy preciso).<\/p>\n<p>Quien haya le\u00eddo en serio a Gramsci, atendiendo no s\u00f3lo a los Quaderni sino tambi\u00e9n a las Lettere, donde tantas claves hay para la comprensi\u00f3n de los primeros, sabe que es dificil llegar hasta el final de su reflexi\u00f3n sin que le invada a uno un sentimiento de melancol\u00eda; un sentimiento acentuado acaso por la misma fuerza con que aquel hombre insist\u00eda en ser considerado sencillamente como un combatiente que ha sido derrotado pero al que no hay que compadecer porque ha cumplido con lo que consider\u00f3 su deber y lo ha hecho, adem\u00e1s, consciente y voluntariamente (pues la pasi\u00f3n compartida, la simpat\u00eda, el compadecerse, en suma, tampoco pueden ser ajenos a la constataci\u00f3n de que el humor de Gramsci se fue haciendo con el tiempo sombr\u00edo, melanc\u00f3lico tambi\u00e9n \u00e9l). Raz\u00f3n de m\u00e1s, de las del coraz\u00f3n \u00e9sta, para apreciar como se merece la serenidad y el equilibrio de un fil\u00f3sofo comunista espa\u00f1ol que hab\u00eda pasado antes por ese mismo sentimiento y que en el ensayo todav\u00eda in\u00e9dito e inacabado que nos dej\u00f3 sobre Gramsci insisti\u00f3 en la importancia metodol\u00f3gica de la aproximaci\u00f3n \u00abcuasihist\u00f3rica\u00bb (no s\u00f3lo biogr\u00e1fica en el sentido tradicional) a su pensar, a su quehacer, en la necesidad, esto es, de pasar por encima de las clasificaciones acad\u00e9micas cuando, como en este caso, se aspira a entender un pensamiento revolucionario, a reconstruir la individualidad del hombre que identific\u00f3 pol\u00edtica con pasi\u00f3n y con econom\u00eda.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.lainsignia.org\/2001\/diciembre\/cul_043.htm\">https:\/\/www.lainsignia.org\/2001\/diciembre\/cul_043.htm<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie ha hecho tanto por el conocimiento de Gramsci en Espa\u00f1a como el fil\u00f3sofo Manuel Sacrist\u00e1n (Madrid, 1925-Barcelona, 1985). 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