{"id":876,"date":"2007-12-09T00:00:00","date_gmt":"2007-12-09T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=876"},"modified":"2020-02-26T08:14:41","modified_gmt":"2020-02-26T07:14:41","slug":"socialismo-y-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=876","title":{"rendered":"Socialismo y cultura"},"content":{"rendered":"<p>Il Grido del Popolo, 29 de enero de 1916<\/p>\n<p>Nos cay\u00f3 a la vista hace alg\u00fan tiempo un art\u00edculo en el cual Enrico Leone, de esa forma complicada y nebulosa que le es tan a menudo propia, repet\u00eda algunos lugares comunes acerca de la cultura y el intelectualismo en relaci\u00f3n con el proletariado, oponi\u00e9ndoles la pr\u00e1ctica, el hecho hist\u00f3rico, con los cuales la clase se est\u00e1 preparando el porvenir con sus propias manos. No nos parece in\u00fatil volver sobre ese tema, ya otras veces tratado en el Grido y que ya se benefici\u00f3 de un estudio m\u00e1s rigurosamente doctrinal, especialmente en la Avanguardia de los j\u00f3venes, con ocasi\u00f3n de la pol\u00e9mica entre Bordiga, de N\u00e1poles, y nuestro Tasca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vamos a recordar dos textos: uno de un rom\u00e1ntico alem\u00e1n, Novalis (que vivi\u00f3 de 1772 a 1801), el cual dice: \u00abEl problema supremo de la cultura consiste en hacerse due\u00f1o del propio yo trascendental, en ser al mismo tiempo el yo del yo propio. Por eso sorprende poco la falta de percepci\u00f3n e intelecci\u00f3n completa de los dem\u00e1s. Sin un perfecto conocimiento de nosotros mismos, no podremos conocer verdaderamente a los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>El otro, que resumiremos, es de C. B. Vico. Vico (en el Primer corolario acerca del habla por caracteres po\u00e9ticos de las primeras naciones, en la Ciencia Nueva) ofrece una interpretaci\u00f3n pol\u00edtica del famoso dicho de Sol\u00f3n que luego adopt\u00f3 S\u00f3crates en cuanto a la filosof\u00eda, \u00abCon\u00f3cete a ti mismo\u00bb, y sostiene que Sol\u00f3n quiso con ello exhortar a los plebeyos -que se cre\u00edan de origen animal y pensaban que los nobles eran de origen divino a que reflexionaran sobre s\u00ed mismos para reconocerse de igual naturaleza humana que los nobles, y, por tanto, para que pretendieran ser igualados con ellos en civil derecho. Y en esa consciencia de la igualdad humana de nobles y plebeyos pone luego la base y la raz\u00f3n hist\u00f3rica del origen de las rep\u00fablicas democr\u00e1ticas de la Antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>No hemos reunido esos dos textos por capricho. Nos parece que en ellos se indican, aunque no se expresen ni definan por lo largo, los limites y los principios en los cuales debe fundarse una justa comprensi\u00f3n del concepto de cultura, tambi\u00e9n respecto del socialismo.<\/p>\n<p>Hay que perder la costumbre y dejar de concebir la cultura como saber enciclop\u00e9dico en el cual el hombre no se contempla m\u00e1s que bajo la forma de un recipiente que hay que rellenar y apuntalar con datos emp\u00edricos, con hechos en bruto e inconexos que \u00e9l tendr\u00e1 luego que encasillarse en el cerebro como en las columnas de un diccionario para poder contestar, en cada ocasi\u00f3n, a los est\u00edmulos varios del mundo externo. Esa forma de cultura es verdaderamente da\u00f1ina, especialmente para el proletariado. S\u00f3lo sirve para producir desorientados, gente que se cree superior al resto de la humanidad porque ha amontonado en la memoria cierta cantidad de datos y fechas que desgrana en cada ocasi\u00f3n para levantar una barrera entre s\u00ed mismo y los dem\u00e1s. S\u00f3lo sirve para producir ese intelectualismo cansino e incoloro tan justa y cruelmente fustigado por Romain Rolland y que ha dado a luz una entera caterva de fantasiosos presuntuosos, m\u00e1s delet\u00e9reos para la vida social que los microbios de la tuberculosis o de la s\u00edfilis para la belleza y la salud f\u00edsica de los cuerpos. El estudiantillo que sabe un poco de lat\u00edn y de historia, el abogadillo que ha conseguido arrancar una licenciatura a la desidia y a la irresponsabilidad de los profesores, creer\u00e1n que son distintos y superiores incluso al mejor obrero especializado, el cual cumple en la vida una tarea bien precisa e indispensable y vale en su actividad cien veces m\u00e1s que esos otros en las suyas. Pero eso no es cultura, sino pedanter\u00eda; no es inteligencia, sino intelecto, y es justo reaccionar contra ello.<\/p>\n<p>La cultura es cosa muy distinta. Es organizaci\u00f3n, disciplina del yo interior, apoderamiento de la personalidad propia, conquista de superior consciencia por la cual se llega a comprender el valor hist\u00f3rico que uno tiene, su funci\u00f3n en la vida, sus derechos y sus deberes. Pero todo eso no puede ocurrir por evoluci\u00f3n espont\u00e1nea, por acciones y reacciones independientes de la voluntad de cada cual, como ocurre en la naturaleza vegetal y animal, en la cual cada individuo se selecciona y especifica sus propios \u00f3rganos inconscientemente, por la ley fatal de las cosas. El hombre es sobre todo esp\u00edritu, o sea, creaci\u00f3n hist\u00f3rica y no naturaleza. De otro modo no se explicar\u00eda por qu\u00e9, habiendo habido siempre explotados y explotadores, creadores de riqueza y ego\u00edstas consumidores de ella, no se ha realizado todav\u00eda el socialismo. La raz\u00f3n es que s\u00f3lo paulatinamente, estrato por estrato, ha conseguido la humanidad consciencia de su valor y se ha conquistado el derecho a vivir con independencia de los esquemas y de los derechos de minor\u00edas que se afirmaron antes hist\u00f3ricamente. Y esa consciencia no se ha formado bajo el brutal est\u00edmulo de las necesidades fisiol\u00f3gicas, sino por la reflexi\u00f3n inteligente de algunos, primero, y luego, de toda una clase sobre las razones de ciertos hechos y sobre los medios mejores para convertirlos, de ocasi\u00f3n que eran de vasallaje, en signo de rebeli\u00f3n y de reconstrucci\u00f3n social. Eso quiere decir que toda revoluci\u00f3n ha sido precedida por un intenso trabajo de cr\u00edtica, de penetraci\u00f3n cultural, de permeaci\u00f3n de ideas a trav\u00e9s de agregados humanos al principio refractarios y s\u00f3lo atentos a resolver d\u00eda a d\u00eda, hora por hora, y para ellos mismos su problema econ\u00f3mico y pol\u00edtico, sin v\u00ednculos de solidaridad con los dem\u00e1s que se encontraban en las mismas condiciones. El \u00faltimo ejemplo, el de la Revoluci\u00f3n francesa. El anterior per\u00edodo cultural, llamado de la Ilustraci\u00f3n y tan difamado por los f\u00e1ciles cr\u00edticos de la raz\u00f3n teor\u00e9tica, no fue -o no fue, al menos, completamente ese revoloteo de superficiales inteligencias enciclop\u00e9dicas que discurr\u00edan de todo y de todos con uniforme imperturbabilidad, que cre\u00edan ser hombres de su tiempo s\u00f3lo una vez le\u00edda la Gran enciclopedia de D&#8217;Alembert y Diderot; no fue, en suma, s\u00f3lo un fen\u00f3meno de intelectualismo pedante y \u00e1rido, como el que hoy tenemos delante y encuentra su mayor despliegue en las Universidades populares de \u00ednfima categor\u00eda. Fue una revoluci\u00f3n magn\u00edfica por la cual, como agudamente observa De Sanctis en la Storia della letteratura italiana, se form\u00f3 por toda Europa como una consciencia unitaria, una Internacional espiritual burguesa sensible en cada una de sus partes a los dolores y a las desgracias comunes, y que era la mejor preparaci\u00f3n de la rebeli\u00f3n sangrienta luego ocurrida en Francia.<\/p>\n<p>En Italia, en Francia, en Alemania se discut\u00edan las mismas cosas, las mismas instituciones, los mismos principios. Cada nueva comedia de Voltaire, cada pamphlet nuevo, era como la chispa que pasaba por los hilos, ya tendidos entre Estado y Estado, entre regi\u00f3n y regi\u00f3n, y se hallaban los mismos consensos y las mismas oposiciones en todas partes y simult\u00e1neamente. Las bayonetas del ej\u00e9rcito de Napole\u00f3n encontraron el camino ya allanado por un ej\u00e9rcito invisible de libros, de op\u00fasculos, derramados desde Par\u00eds a partir de la primera mitad del siglo XVIII y que hab\u00edan preparado a los hombres y las instituciones para la necesaria renovaci\u00f3n. M\u00e1s tarde, una vez que los hechos de Francia consolidaron de nuevo la consciencia, bastaba un movimiento popular en Par\u00eds para provocar otros an\u00e1logos en Mil\u00e1n, en Viena y en los centros m\u00e1s peque\u00f1os. Todo eso parece natural, espont\u00e1neo, a los facilones, pero en realidad ser\u00eda incomprensible si no se conocieran los factores de cultura que contribuyeron a crear aquellos estados de \u00e1nimo dispuestos a estallar por una causa que se consideraba com\u00fan.<\/p>\n<p>El mismo fen\u00f3meno se repite hoy para el socialismo. La conciencia unitaria del proletariado se ha formado o se est\u00e1 formando a trav\u00e9s de la cr\u00edtica de la civilizaci\u00f3n capitalista, y cr\u00edtica quiere decir cultura, y no ya evoluci\u00f3n espont\u00e1nea y naturalista. Cr\u00edtica quiere decir precisamente esa consciencia del yo que Novalis pon\u00eda como finalidad de la cultura. Ya que se opone a los dem\u00e1s, que se diferencia y tras crearse una meta, juzga los hechos y los acontecimientos, adem\u00e1s de en s\u00ed y por si mismos, como valores de propulsi\u00f3n o de repulsi\u00f3n. Conocerse a s\u00ed mismos quiere decir ser lo que se es, quiere decir ser due\u00f1os de s\u00ed mismo, distinguirse, salir fuera del caso, ser elemento de orden, pero no del orden propio y de la propia disciplina a un ideal. Y eso no se puede obtener si no se conoce tambi\u00e9n a los dem\u00e1s, su historia, el decurso de los esfuerzos que han hecho los dem\u00e1s para ser lo que son, para crear la civilizaci\u00f3n que han creado y que queremos sustituir por la nuestra. Quiere decir tener noci\u00f3n de qu\u00e9 es la naturaleza, y de sus leyes, para conocer las leyes que rigen el esp\u00edritu. Y aprenderlo todo sin perder de vista la finalidad \u00faltima, que es conocerse mejor a s\u00ed mismos a trav\u00e9s de los dem\u00e1s, y a los dem\u00e1s a trav\u00e9s de s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Si es verdad que la historia universal es una cadena de los esfuerzos que ha hecho el hombre por liberarse de los privilegios, de los prejuicios y de las idolatr\u00edas, no se comprende por qu\u00e9 el proletariado, que quiere a\u00f1adir otro eslab\u00f3n a esa cadena, no ha de saber c\u00f3mo, y por qu\u00e9 y por qui\u00e9n ha sido precedido y qu\u00e9 provecho puede conseguir de ese saber.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Socialismo y cultura<\/P><P>Antonio Gramsci,  <\/P><P>Il Grido del Popolo, 29 de enero de 1916  <\/P><P>Nos cay&oacute; a la vista hace alg&uacute;n tiempo un art&iacute;culo en el cual Enrico Leone, de esa forma complicada y nebulosa que le es tan a menudo propia, repet&iacute;a algunos lugares comunes acerca de la cultura y el intelectualismo en relaci&oacute;n con el proletariado, oponi&eacute;ndoles la pr&aacute;ctica, el hecho hist&oacute;rico, con los cuales la clase se est&aacute; preparando el porvenir con sus propias manos. No nos parece in&uacute;til volver sobre ese tema, ya otras veces tratado en el Grido y que ya se benefici&oacute; de un estudio m&aacute;s rigurosamente doctrinal, especialmente en la Avanguardia de los j&oacute;venes, con ocasi&oacute;n de la pol&eacute;mica entre Bordiga, de N&aacute;poles, y nuestro Tasca.  <\/P><P> <\/P><P>Vamos a recordar dos textos: uno de un rom&aacute;ntico alem&aacute;n, Novalis (que vivi&oacute; de 1772 a 1801), el cual dice: &laquo;El problema supremo de la cultura consiste en hacerse due&ntilde;o del propio yo trascendental, en ser al mismo tiempo el yo del yo propio. Por eso sorprende poco la falta de percepci&oacute;n e intelecci&oacute;n completa de los dem&aacute;s. 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