{"id":8761,"date":"2020-11-28T05:00:27","date_gmt":"2020-11-28T04:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8761"},"modified":"2020-11-28T04:17:42","modified_gmt":"2020-11-28T03:17:42","slug":"sacristan-sobre-engels","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8761","title":{"rendered":"Sacrist\u00e1n sobre Engels"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Para Friedrich Engels (1820-1895), in memoriam et ad honorem: \u00abLas razones de este estado de cosas est\u00e1n al alcance de la mano. En primer lugar, el trabajo en la f\u00e1brica es en gran parte responsable. Trabajar en locales bajos donde las personas respiran m\u00e1s humo de carb\u00f3n y polvo que ox\u00edgeno, y en la mayor\u00eda de los casos a partir de los seis a\u00f1os, los privar\u00e1 de toda fuerzas y alegr\u00eda en la vida. Los tejedores, que tienen telares individuales en sus hogares, se sientan inclinados sobre ellos desde la ma\u00f1ana hasta la noche, y desecan su m\u00e9dula espinal frente a una estufa caliente. Aquellos que no caen presa del misticismo son arruinados por la embriaguez.\u00bb (<\/em>Telegraph f\u00fcr Deutschland<em>, marzo de 1839)<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Para Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985), in memoriam et ad honorem: \u00abPor eso era esencial saber que el marxismo no es teor\u00eda, sino intento de programa (sobre un deseo), que se intenta fundamentar en cr\u00edtica (Ballestero) y en conocimiento cient\u00edfico. No se debe ser marxista (Marx); lo \u00fanico que tiene inter\u00e9s es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradici\u00f3n que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan.\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Para los compa\u00f1eros y compa\u00f1eras de Espai Marx que nunca han olvidado que Engels es parte sustantiva de la tradici\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>El inter\u00e9s de Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985) por la obra de Friedrich Engels (1820-1895) se mantuvo a lo largo de los a\u00f1os. Se acrecent\u00f3 durante su traducci\u00f3n del <em>Anti-D\u00fchring<\/em> (1963, 1964) y cuando en la segunda mitad de los 70 coordin\u00f3 la traducci\u00f3n de las OME (Obras de Marx y Engels). Nunca abon\u00f3 el traductor de Labriola, Gramsci, Luk\u00e1cs y M\u00e0rkus la idea de un Marx agudo, informado y profundo frente a un Engels simpl\u00f3n y cient\u00edfica y filos\u00f3ficamente inmaduro <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> . \u00bfC\u00f3mo iba a defender un <em>idola<\/em> as\u00ed un fil\u00f3sofo tan penetrante, cr\u00edtico y con tanta tensi\u00f3n poli\u00e9tica como Sacrist\u00e1n de alguien que con apenas 24 a\u00f1os hab\u00eda escrito <em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>? <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>Las siguientes anotaciones intentan trazar una breve aproximaci\u00f3n a una tem\u00e1tica, las reflexiones de Sacrist\u00e1n sobre la obra de Engels, que exigir\u00eda (y merecer\u00eda) un desarrollo m\u00e1s detallado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Tras finalizar sus estudios de posgrado de l\u00f3gica, epistemolog\u00eda e historia de las ciencias en el Instituto de L\u00f3gica y Fundamentos de la Ciencia de la Universidad de M\u00fcnster (Westfalia, Alemania) e iniciar su militancia en el PSUC-PCE en la primavera de 1956, Sacrist\u00e1n empez\u00f3 a dar clases de \u201cFundamentos de la Filosof\u00eda\u201d en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Barcelona.<\/p>\n<p>Pocos meses despu\u00e9s, en 1956 o en 1957, con la colaboraci\u00f3n de Pilar Fibla y de la hispanista Giulia Adinolfi, su esposa y compa\u00f1era, el ex colaborador de <em>Qvadrante<\/em> y <em>Laye<\/em> escrib\u00eda su primer material marxista: \u201cPara leer el <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>.\u201d <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, un texto que seg\u00fan Juan-Ram\u00f3n Capella \u201ccircul\u00f3 clandestinamente con gran profusi\u00f3n en copias mecanografiadas o ciclostiladas, sirviendo de base a grupos de estudio\u201d <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Son varias las referencias a Engels en este escrito. El <em>Manifiesto<\/em>, se\u00f1ala el traductor de <em>El Capital<\/em>, no es un manual \u00abpero re\u00fane con brevedad todo lo que Marx y Engels consideraban imprescindible como base te\u00f3rica del movimiento obrero en 1847-1848\u00bb. En cuanto al <em>Anti-D\u00fchring<\/em> [<em>AD<\/em> a partir de ahora], conven\u00eda recordar que \u00abEngels no empez\u00f3 a escribirlo como manual sino como libro de pol\u00e9mica, pero \u00e9l se dio cuenta de que la utilidad del libro era sobre todo la de un manual\u00bb.<\/p>\n<p>Apenas dos a\u00f1os despu\u00e9s, Sacrist\u00e1n traduc\u00eda, anotaba y prologaba <em>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/em> para la colecci\u00f3n de Ciencia Pol\u00edtica de Ediciones Ariel. Era la primera publicaci\u00f3n legal en Espa\u00f1a de escritos de los dos cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n despu\u00e9s de la guerra civil. Este volumen, escribe en su pr\u00f3logo fechado el 1\u00ba de mayo de 1959 (corregido en 1966, tambi\u00e9n el 1\u00ba de mayo), \u00abcontiene veintinueve art\u00edculos period\u00edsticos y tres de enciclopedia, todos ellos referentes a temas espa\u00f1oles, escritos por Marx y Engels entre 1854 y 1856, en 1858, 1860 y 1873\u00bb <a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Los art\u00edculos de Engels incorporados compon\u00edan tres series de desigual inter\u00e9s. Los dos \u00faltimos eran \u201cLa guerra mora [The morish war]\u201d, art\u00edculos de fondo de la <em>New York Daily Tribune<\/em> (1860), y \u201cLos bakuninistas en acci\u00f3n. Informe sobre la sublevaci\u00f3n espa\u00f1ola del verano de 1873\u201d.<\/p>\n<p>Los trabajos de 1873 publicados en <em>Der Volkstaat<\/em> merec\u00edan atenci\u00f3n en m\u00e1s de un respecto. Aparte del inter\u00e9s que pod\u00edan tener para la contemplaci\u00f3n de aquellos acontecimientos desde el punto de vista de la Primera Internacional, esos escritos ocupaban \u00abun lugar en el proceso de clarificaci\u00f3n de las concepciones pol\u00edticas de los partidos marxistas frente a las ardorosas impaciencias del comunismo anarquista\u00bb. La influencia de Bakunin en la rebeli\u00f3n cantonal acontecida en Espa\u00f1a era manifiesta. En los art\u00edculos traducidos, Engels atribu\u00eda esa influencia a la actitud apol\u00edtica de los dirigentes obreros espa\u00f1oles, actitud que hab\u00eda privado a la joven (primera) rep\u00fablica espa\u00f1ola de una base proletaria unificada y organizada, y hab\u00eda atomizado a la clase obrera en la extra\u00f1a aventura cantonalista. As\u00ed pues, conclu\u00eda Sacrist\u00e1n, los trabajos de Engels que cerraban el libro ten\u00edan, junto con el evidente inter\u00e9s de su significaci\u00f3n en la historia de la doctrina pol\u00edtica marxista, \u00abel de su inmediata referencia a un cap\u00edtulo no muy lejano de la historia de Espa\u00f1a. Tal vez incluso m\u00e1s lejano en los calendarios que en el tiempo social del pa\u00eds.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Son frecuentes las referencias a Engels en los art\u00edculos que Sacrist\u00e1n public\u00f3 en aquellos a\u00f1os en revistas clandestinas del PSUC y del PCE como <em>Horitzons<\/em>, <em>Nous Horitzons<\/em> y <em>Nuestras Ideas<\/em>. Pero fue, sin duda, en su pr\u00f3logo a la traducci\u00f3n castellana de <em>AD <\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, \u201cLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u201d (fechado el 1\u00ba de mayo de 1964), un cl\u00e1sico del marxismo espa\u00f1ol que influy\u00f3 y form\u00f3 a varias generaciones de militantes obreros y universitarios <a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, donde se acerc\u00f3 con mayor detalle a la obra del editor de los libros II y III de <em>El Capital<\/em>.<\/p>\n<p>El traductor y ant\u00f3logo de Gramsci recuerda en su escrito que el 3 de enero de 1877, <em>Vorw\u00e4rts<\/em> (Adelante), el \u00f3rgano del Partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n, hab\u00eda empezado a publicar una serie de art\u00edculos de Engels bajo el t\u00edtulo general \u201cLa subversi\u00f3n de la filosof\u00eda por el se\u00f1or D\u00fchring\u201d. La serie hab\u00eda terminado con un art\u00edculo de 13 de mayo del mismo a\u00f1o. Pero ya el 27 de julio aparec\u00eda el primer art\u00edculo de una nueva serie titulada \u201cLa subversi\u00f3n de la econom\u00eda por el se\u00f1or D\u00fchring\u201d. Una parte de esta serie, el cap\u00edtulo X de la segunda secci\u00f3n del libro (\u201cDe la \u2018historia cr\u00edtica\u2019\u201d), era obra de Marx. El \u00faltimo de estos escritos apareci\u00f3 en el <em>Vorw\u00e4rts<\/em> el 30 de diciembre de 1877. Una tercera serie comenz\u00f3 a publicarse el 5 de mayo de 1878 para concluirse el 7 de julio del mismo a\u00f1o. El t\u00edtulo general de esta \u00faltima serie era \u201cLa subversi\u00f3n del socialismo por el se\u00f1or D\u00fchring\u201d. En la edici\u00f3n como libro, tres ediciones en vida de Engels: 1878, 1886, 1894, las tres series de art\u00edculos aparec\u00edan como tres secciones. El t\u00edtulo del libro &#8211;<em>La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or D\u00fchring<\/em>-, igual que los de las series de art\u00edculos, parodiaban el t\u00edtulo de un libro de D\u00fchring sobre el economista Carey <a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>Recordemos brevemente algunas de las tesis y conjeturas del pr\u00f3logo, un escrito en el que se explicaban y comentaban, como pocas veces se hab\u00eda hecho en nuestro pa\u00eds, categor\u00edas como concepci\u00f3n del mundo, conocimiento positivo, dial\u00e9ctica o concepci\u00f3n marxista del mundo:<\/p>\n<p>1. La tarea de liberar al marxismo de la dogm\u00e1tica y clerical lectura de sus cl\u00e1sicos, dominante en aquellos a\u00f1os, era \u00abtan urgente como para arrostrar por ella cualquier riesgo\u00bb. Pero el camino marxista que llevaba a ese objetivo no pasaba por la recusaci\u00f3n de Engels. \u00abLa tesis &#8211;antigua, pero hoy revitalizada sobre todo por el existencialismo franc\u00e9s&#8211; de que hay que liberar al marxismo de un \u201cengelsismo\u201d naturalista e ingenuo adjetivamente sobrea\u00f1adido a la \u201csabidur\u00eda\u201d social o humanista de Marx\u00bb, empezaba por ser hist\u00f3ricamente falsa. La inmadurez del pensamiento dial\u00e9ctico de Engels, prosegu\u00eda el prologuista, al menos en lo que hac\u00eda referencia a la relaci\u00f3n entre concepci\u00f3n comunista del mundo y ciencia positiva de la naturaleza, se pod\u00eda encontrar sin duda tambi\u00e9n en Marx, aunque ciertamente que en menor medida en la obra de este \u00faltimo. Pero eso se deb\u00eda principalmente \u00aba la \u201cdivisi\u00f3n del trabajo\u201d que gobernaba la actuaci\u00f3n de los dos fundadores del marxismo\u00bb, seg\u00fan indicaci\u00f3n del propio Engels en el <em>AD.<\/em><\/p>\n<p>Por esa divisi\u00f3n de tareas, Marx no se hab\u00eda visto \u00aben la necesidad de dar versiones generales, compendiadas y divulgadoras, de su pensamiento (la \u00fanica vez que lo ha hecho, en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> ha entregado, es cierto, el manuscrito a la \u201croedora cr\u00edtica de las ratas\u201d)\u00bb, y de este modo hab\u00eda podido concentrarse en la elaboraci\u00f3n de <em>El Capital<\/em> y en el \u00aban\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u00bb.<\/p>\n<p>Era verdad que hab\u00eda que buscar lo esencial del marxismo \u00abm\u00e1s en ese inmenso esfuerzo de Marx por entender lo concreto que en las prematuras exposiciones generales de Engels\u00bb. Pero, en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, si Marx hubiera tenido que escribirlas, \u00abhabr\u00eda ca\u00eddo seguramente en los mismos inevitables sometimientos a Hegel por la necesidad de aferrarse al \u201cmaterial intelectual\u201d disponible para expresar una primera toma de consciencia de las propias motivaciones intelectuales\u00bb.<\/p>\n<p>No hab\u00eda que olvidar, por otra parte, que Marx hab\u00eda supervisado el trabajo de Engels.<\/p>\n<p>2. No faltaban en el <em>AD<\/em> pasos que precisaban, con mayor o menor detalle, el \u00e1mbito de relevancia de la dial\u00e9ctica, \u00abel nivel al cual tiene sentido pasar del desmenuzamiento abstracto, anal\u00edtico y reductivo de la realidad por la ciencia positiva al lenguaje sint\u00e9tico, recomponedor, propio de la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica y materialista del mundo\u00bb. Engels explicaba, por ejemplo, que con el lenguaje de la dial\u00e9ctica no pod\u00eda penetrarse anal\u00edticamente en ning\u00fan \u00abproceso determinado de desarrollo\u00bb (cap. XIII, 1\u00aa secci\u00f3n: \u201cDial\u00e9ctica. Negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u201d), y tambi\u00e9n que la dial\u00e9ctica no era \u00abun instrumento de mera prueba\u00bb como el razonamiento en la teor\u00eda cient\u00edfica sino que deb\u00eda entenderse como inspiradora de la investigaci\u00f3n. Para Sacrist\u00e1n, varios de sus ejemplos apuntaban claramente a la comprensi\u00f3n de estructuras concretas, no a la formulaci\u00f3n de leyes positivas generales.<\/p>\n<p>Sin embargo, a\u00fan m\u00e1s frecuentes eran en el <em>AD<\/em> los ejemplos de una aplicaci\u00f3n impropia de la dial\u00e9ctica <a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> fuera de su \u00e1mbito de relevancia. \u00abEl conocido y desgraciado ejemplo del grano de cebada &#8211;que en su siembra, germinaci\u00f3n y crecimiento deber\u00eda entenderse seg\u00fan la f\u00f3rmula sacramental hegeliana de \u201cnegaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u201d&#8211; es caracter\u00edstico en este sentido\u00bb. Precisamente, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n, el conocimiento cient\u00edfico empezaba a contar en la vida humana cuando se liberaba de tan aproximadas e imprecisas descripciones, \u00abmeras par\u00e1frasis verbales de la experiencia en bruto (como el \u201cacto\u201d y la \u201cpotencia\u201d aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica <a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>), para penetrar anal\u00edtico-reductivamente en el grano de cebada que germina\u00bb.<\/p>\n<p>3. Era tambi\u00e9n verdad que pod\u00eda remontarse a Engels uno de los peores rasgos de la tradici\u00f3n marxista, el que consist\u00eda, \u00abseg\u00fan una eufem\u00edstica expresi\u00f3n de Roger Garaudy, en \u201canticiparse\u201c a los resultados de la ciencia\u00bb. Empero era una verdad parcial. Engels, que repetidamente manifiesta en el <em>AD<\/em> que la principal virtud del intelectual es la modestia <a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, no pod\u00eda considerarse responsable de que \u00abcierta inveterada beater\u00eda insista en considerar su modesto manual divulgador como una enciclopedia del marxismo\u00bb. La causa principal de ese efecto paralizador del pensamiento cient\u00edfico positivo no era la limitaci\u00f3n hegeliana de Engels \u00absino determinadas circunstancias dif\u00edcilmente evitables, e inevitables en el pasado, de la relaci\u00f3n del movimiento obrero con sus cl\u00e1sicos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Fueron tambi\u00e9n frecuentes las referencias a Engels en escritos de Sacrist\u00e1n previos a su nota editorial de 1977 sobre OME 35, la reedici\u00f3n de su traducci\u00f3n del <em>AD<\/em>, y tambi\u00e9n en trabajos posteriores. As\u00ed, en sus clases de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales de los a\u00f1os 80 impartidas en Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la UB <a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, en su pr\u00f3logo de 1983 a la traducci\u00f3n catalana de <em>El Capital<\/em> de Jordi Moners o en \u201c\u00bfQu\u00e9 Marx se leer\u00e1 en el siglo XXI?\u201d <a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> de febrero del mismo a\u00f1o. En este \u00faltimo escrito apunt\u00f3 por ejemplo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abHasta despu\u00e9s de muerto Marx, no empezar\u00e1 a sospechar Engels, cuando contesta a preocupaciones de Kautsky, que a lo mejor Malthus ten\u00eda un poco de raz\u00f3n; y s\u00f3lo entonces deja de confiar en la dial\u00e9ctica de las leyes hist\u00f3ricas y se pone a investigar y argumentar por qu\u00e9 el problema demogr\u00e1fico, \u201csi se presenta\u201d, ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil de resolver en el socialismo que en el capitalismo.\u00bb<\/p>\n<p>En la Biblioteca de la Facultad de la que fue profesor <a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, donde est\u00e1n depositados sus materiales de trabajo y estudio, pueden verse anotaciones detalladas sobre el <em>Anti-D\u00fchring<\/em> y sobre <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el estado<\/em>. Una ilustraci\u00f3n de este \u00faltimo ensayo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00ab9. Es muy resuelta su presentaci\u00f3n de la mujer como representante del proletariado y el macho como burgu\u00e9s en la familia individual moderna (p. 75).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">10. La formulaci\u00f3n m\u00e1s fiel del punto de vista de Engels es quiz\u00e1s \u00e9sta: est\u00e1 hablando del momento de la equiparaci\u00f3n jur\u00eddica total de hombre y mujer, y concluye: \u201cEntonces se ver\u00e1 que la manumisi\u00f3n de la mujer exige, como condici\u00f3n primera, la reincorporaci\u00f3n de todo el sexo femenino a la industria social, lo que a su vez requiere que se suprima la familia individual como unidad econ\u00f3mica de la sociedad\u201d (p. 76).\u00bb<\/p>\n<p>Sobre el <em>AD<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abSigue los ejemplos del grano de cebada, de la orqu\u00eddea y la dolia (p. 126), de las mariposas, de la geolog\u00eda (p. 127, p. 152). La descripci\u00f3n de lo que pasa al grano de cebada no es conocimiento. La ciencia positiva consiste en superar esa descripci\u00f3n y saber lo que pasa dentro del grano de cebada. Dial\u00e9ctica es concepci\u00f3n del mundo y el pensamiento sint\u00e9tico y el an\u00e1lisis no es su campo de relevancia.\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el gran cl\u00e1sico de la tradici\u00f3n est\u00e1 muy presente en el que seguramente es uno de sus grandes y m\u00e1s imperecederos escritos como marx\u00f3logo: \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d <a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. En este comentario por ejemplo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abA la herencia hegeliana se debe una curiosa debilidad de Marx para sucumbir al encanto de la pseudociencia, como se aprecia en su injustificado entusiasmo por el astr\u00f3nomo desorientado Daniel Kirkwood, o su juicio favorable al evolucionismo arbitrario de P. Tr\u00e9maux. (Por cierto que, contra un prejuicio muy extendido, es Engels el que corrige juiciosamente las fantasiosas salidas cientificistas y pseudocient\u00edficas de Marx, evitando que dejen poso en la investigaci\u00f3n capital de \u00e9ste.)\u00bb<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n volvi\u00f3 a Engels con m\u00e1s detalle en la presentaci\u00f3n que escribi\u00f3 para la reedici\u00f3n de su traducci\u00f3n del <em>AD<\/em> en OME 35 <a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. En esta nota editorial, el entonces profesor de Metodolog\u00eda (se hab\u00eda reincorporado a la Facultad como PNN tras la muerte del dictador golpista en el curso 1976-1977) daba cuenta del motivo o la ocasi\u00f3n del <em>AD<\/em>, trazaba una biograf\u00eda sucinta de Karl Eugen D\u00fchring, explicaba la incomodidad de Engels para polemizar con D\u00fchring por su ceguera (\u00abhe tenido que violentarme horrorosamente para que cargara con este trabajo desagradable\u00bb), relacionaba los principales escritos de D\u00fchring y sus principales ideas y daba cuenta detallada del intercambio de cartas entre Engels y Marx sobre el trabajo emprendido.<\/p>\n<p>Tanto Marx cuanto Engels, se\u00f1alaba finalmente, conservaron hasta el final del trabajo una sensaci\u00f3n de hast\u00edo, fruto del malestar que les provoca la interrupci\u00f3n de otros estudios m\u00e1s sustantivos. Marx, por ejemplo, hab\u00eda escrito a Wilhelm Liebknecht el 7\/10\/1877 en estos t\u00e9rminos: \u00ab\u201cEngels est\u00e1 ocupado en el trabajo sobre D\u00fchring. Es un gran sacrifico por su parte, porque para atender a eso tiene que interrumpir un trabajo incomparablemente m\u00e1s importante.\u00bb El \u00abtrabajo incomparablemente m\u00e1s importante\u00bb, prosegu\u00eda Sacrist\u00e1n, estaba destinado a no consumarse. \u00abEs el estudio filos\u00f3fico-natural cuyos resultados componen el manuscrito <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>\u00bb <a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. El trabajo hab\u00eda empezado a tomar cuerpo en 1872 o 1873 con la reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre el libro de B\u00fcchner <em>La posici\u00f3n del hombre en la naturaleza<\/em>, cuya segunda edici\u00f3n hab\u00eda aparecido en Leipzig en 1872. Una carta de Engels a Marx del 30\/5\/1873 era el principal documento de la constituci\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico-natural del Engels maduro. En esa carta, destacaba Sacrist\u00e1n, se concentraba la idea que inspiraba toda su cosmolog\u00eda en el <em>AD<\/em> y en la <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>: \u00abObjeto de la ciencia de la naturaleza: la materia que se mueve, los cuerpos. Los cuerpos no se pueden separar del movimiento. &lt; &#8230; &gt; Por eso la ciencia de la naturaleza conoce los cuerpos consider\u00e1ndolos en su relaci\u00f3n entre ellos, en el movimiento.\u00bb<\/p>\n<p>La redacci\u00f3n del manuscrito hab\u00eda empezado un a\u00f1o antes de que Engels la interrumpiera para componer el <em>AD<\/em>. En 1878 Engels reanud\u00f3 el trabajo en \u00e9l, y lo interrumpi\u00f3 definitivamente a la muerte de Marx en 1883. En el ap\u00e9ndice a la edici\u00f3n del <em>AD<\/em> en las OME hab\u00eda algunos textos \u00abque se han conservado en los legajos del manuscrito <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>: el fragmento sobre la esclavitud, que corresponde a la secci\u00f3n II del \u201cAnti-D\u00fchring\u201d y los extractos de Fourier, indudablemente utilizados para la redacci\u00f3n de este libro\u00bb.<\/p>\n<p>La interrupci\u00f3n de sus estudios de filosof\u00eda de la naturaleza por la decisi\u00f3n de polemizar con D\u00fchring, se\u00f1alaba finalmente Sacrist\u00e1n, irrit\u00f3 visiblemente a Engels, que se expresaba al respecto as\u00ed en la primavera del 78, con el texto pr\u00e1cticamente terminado: \u00abCon el se\u00f1or D\u00fchring estoy ya, afortunadamente, al cabo de la calle, prescindiendo de la revisi\u00f3n de los \u00faltimos art\u00edculos; y no deseo m\u00e1s de su distinguido trato en este mundo. \u00a1Vaya un ignorante hinchado! (Carta de Engels a Wilhelm Bracke, 30\/4\/1878)\u00bb.<\/p>\n<p>Es justo y razonable finalizar esta breve aproximaci\u00f3n con una significativa toma de posici\u00f3n del traductor de Marx, Engels y Gramsci. En una nota a pie de p\u00e1gina de un art\u00edculo de 1961 publicado inicialmente en catal\u00e1n en <em>Horitzons<\/em>, \u201cTres notas sobre la alianza imp\u00eda\u201d <a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>, comentando cr\u00edticamente un pasaje del te\u00f3logo y fil\u00f3sofo franc\u00e9s Claude Tresmontant, el que fuera miembro del comit\u00e9 ejecutivo del PSUC y uno de los primeros eco-comunistas espa\u00f1oles y europeos se\u00f1alaba que al escol\u00e1stico que despu\u00e9s de laboriosa b\u00fasqueda consiguiera encontrar en Engels alguna frase que pareciese decir lo mismo que dec\u00eda Tresmontant que eran las tesis del marxismo -y tal como \u00e9ste las formulara- se le contestar\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00ab1\u00ba que Engels no fue un Padre de la Iglesia, sino, junto con Marx y Lenin, uno de los tres grandes pensadores, en los cuales el proletariado -y la humanidad al mismo tiempo- consigui\u00f3 la consciencia de su ser; 2\u00ba que Engels muri\u00f3 en 1895, y 3\u00ba: que el que escribe estas notas tiene sobre Engels la tan decisiva como poco meritoria ventaja de ser un engelsiano vivo.\u00bb<\/p>\n<p>Este engelsiano vivo en aquel entonces falleci\u00f3 en 1985. En 2025, se celebrar\u00e1 el primer centenario de su nacimiento y recordaremos los 40 a\u00f1os de su muerte. Una buena ocasi\u00f3n para volver sobre su obra y para editar una Antolog\u00eda esencial de sus escritos pensando, sobre todo, en las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>(*) Una versi\u00f3n reducida de este texto se public\u00f3 en la revista E<em>l Viejo Topo<\/em>, noviembre de 2020.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> En el coloquio de una conferencia de 1978 sobre Marx y su noci\u00f3n de ciencia, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n: \u00abLa insistencia en presentar a Engels como persona de trabajo intelectual mucho menos fino, mucho menos cuidadoso, me sigue pareciendo, al cabo de los a\u00f1os, de todos modos, una exageraci\u00f3n\u2026 En las cuestiones de la filosof\u00eda de la naturaleza, Marx siempre se ha dejado guiar por Engels. El pensamiento no ha discrepado mucho.\u00bb V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <em>El trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia<\/em>, Vilassar de Mar: Montesinos 2020, p. 90 (edici\u00f3n de David Vila y S. L\u00f3pez Arnal)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u00ab[\u2026] Pero Manchester era otra cosa, un s\u00edmbolo del no va m\u00e1s de la industrializaci\u00f3n. Era un fen\u00f3meno urbano extraordinario &#8211;parecido a las ciudades chinas y las extensas megal\u00f3polis africanas de hoy&#8211; que atra\u00eda a intelectuales, activistas, fil\u00f3sofos e incluso a artistas. Todos quer\u00edan experimentar y plasmar ese futuro horripilante, pero el talento de Friedrich Engels consisti\u00f3 en pintar la crisis social de la ciudad dentro de un lienzo hist\u00f3rico mucho m\u00e1s grandioso\u00bb. Tristram Hunt, <em>El gentleman comunista. La vida revolucionaria de Friedrich Engels<\/em>, Barcelona: Anagrama, 2011, pp. 89-90. Sobre los escritos del joven Engels, <em>Friedrich Engels antes de Marx. Escritos 1838-1843<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2020 (Estudio preliminar, traducci\u00f3n y notas de Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Varela).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <a href=\"http:\/\/archivo.juventudes.org\/textos\/Manuel%20Sacristan\/Para%20leer%20el%20Manifiesto%20Comunista.pdf\">http:\/\/archivo.juventudes.org\/textos\/Manuel%20Sacristan\/Para%20leer%20el%20Manifiesto%20Comunista.pdf<\/a>. En la presentaci\u00f3n de <em>Sobre Marx y marxismo<\/em> (Barcelona: Icaria, 1983), Sacrist\u00e1n defin\u00eda \u2018material\u2019 en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abUn \u2018material\u2019 en ese sentido [la forma en que el movimiento obrero us\u00f3 la expresi\u00f3n] es un escrito destinado a ser utilizado en el curso de una discusi\u00f3n determinada por gente a la que uno conoce, mejor o peor; o bien en una escuela de partido; en todo caso, por personas de un ambiente determinado y con las que el que escribe se comunica bastante f\u00e1cilmente, por obra de cierta afinidad. Materiales son casi todos los art\u00edculos y cursillos y casi todas las conferencias en que he trabajado durante muchos a\u00f1os; aparte de materiales no he hecho m\u00e1s que trabajos acad\u00e9micos, cuando he estado en la universidad, y panfletos\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> V\u00e9ase Juan-Ram\u00f3n Capella, \u201cAproximaci\u00f3n a la bibliograf\u00eda de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n\u201d, <em>mientras tanto<\/em>, mayo 1987, 30-31, pp. 193-223.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> En el n\u00famero 1 de <em>Nuestras Ideas<\/em>, mayo-junio de 1955, pp. 78-84, apareci\u00f3 la traducci\u00f3n, sin firma, de un art\u00edculo de Marx con el t\u00edtulo \u201cEspa\u00f1a revolucionaria\u201d. Sacrist\u00e1n pudo ser el traductor.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> El segundo cl\u00e1sico que traduc\u00eda despu\u00e9s de <em>El joven Hegel<\/em> de Luk\u00e1cs, el autor que m\u00e1s tradujo, unas cinco mil p\u00e1ginas en total. No se public\u00f3 inicialmente en Espa\u00f1a sino en M\u00e9xico. Antes de la guerra civil, el <em>AD<\/em> hab\u00eda sido traducido al castellano, entre otros, por Jos\u00e9 Verdes Montenegro y Montoro, Wenceslao Roces y Jos\u00e9 Bullejos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Javier Muguerza -\u201cManuel Sacrist\u00e1n en el recuerdo\u201d, <em>mientras tanto<\/em>, n\u00ba 30-31, p. 103- valor\u00f3 el pr\u00f3logo como \u00abel texto filos\u00f3fico m\u00e1s significativo de Sacrist\u00e1n &#8211;el que m\u00e1s me impact\u00f3 cuando lo le\u00ed y prolong\u00f3 m\u00e1s duraderamente dicho impacto\u00bb. Gregorio Mor\u00e1n &#8212;<em>Miseria y grandeza del Partido Comunista de Espa\u00f1a 1939-1985<\/em>, Planeta, Barcelona 1986, p\u00e1g. 480&#8211; se\u00f1al\u00f3 que \u00abotro tanto ocurri\u00f3 con su soberbio pr\u00f3logo al <em>AD<\/em> de Engels; fue un texto capital en la formaci\u00f3n marxista de una generaci\u00f3n\u00bb. F\u00e9lix Ovejero -\u201cLa inc\u00f3moda ortodoxia de Manuel Sacrist\u00e1n\u201d, <em>Nuestra Bandera<\/em>, n\u00ba 131, p. 4- destac\u00f3 que \u00abapenas veinte p\u00e1ginas ten\u00eda la introducci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n a la edici\u00f3n castellana del <em>AD<\/em>, de Engels; veinte p\u00e1ginas que ense\u00f1aron a varias generaciones de marxistas mucho m\u00e1s acerca de lo que significaba ser marxista que la marabunta editorial de unos a\u00f1os m\u00e1s tarde\u00bb. Juan-Ram\u00f3n Capella (<em>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>, Madrid: Trotta, 2005, p. 54) record\u00f3 que \u00abalgunos textos del joven Sacrist\u00e1n, como su pr\u00f3logo a la edici\u00f3n del <em>AD<\/em> de Engels publicada en M\u00e9xico, eran recomendados de boca en boca entre los estudiantes como \u201cintroducciones al marxismo\u201d. Sin embargo, es una variante especialmente anal\u00edtica y reflexiva del \u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d la que Sacrist\u00e1n propon\u00eda en este texto\u00bb. Fernando Claud\u00edn escribi\u00f3 un detallado comentario sobre el pr\u00f3logo para <em>Cuadernos del Ruedo Ib\u00e9rico<\/em> (octubre-noviembre 1965, pp. 49-57): \u00ab\u201cLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u201d y nuestra tarea hoy\u201d. <a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/hem\/dep\/cri\/ri03049.htm\">http:\/\/www.filosofia.org\/hem\/dep\/cri\/ri03049.htm<\/a>. Manuel Mart\u00ednez Llaneza se ha manifestado en parecidos t\u00e9rminos elogiosos en <em>La ciencia mal-tratada. Cr\u00edtica a Raz\u00f3n y Revoluci\u00f3n de Alan Woods y Ted Grant<\/em>, Barcelona: Els arbres de Farenheit, 2020.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Carey\u2019s Umw\u00e4lzung der Volkswirtschaftslehre und Socialwissenschaft<\/em> [<em>La subversi\u00f3n de la doctrina econ\u00f3mica y de la ciencia social por Carey<\/em>], 1865.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Para las aproximaciones del autor a esta polis\u00e9mica categor\u00eda, v\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <em>Sobre dial\u00e9ctica<\/em>, Vilassar de Mar: El Viejo Topo, 2009. Pr\u00f3logo, ep\u00edlogo y nota complementaria de Miguel Candel, F\u00e9lix Ovejero y Manuel Monle\u00f3n; edici\u00f3n de S. L\u00f3pez Arnal.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Met\u00e1foras filos\u00f3ficas que Sacrist\u00e1n no despreciaba en absoluto. V\u00e9ase \u201cManuel Sacrist\u00e1n habla con Dial\u00e9ctica\u201d. <em>De la primavera de Praga al marxismo ecologista<\/em>, Madrid: Los Libros de la Catarata, 2004, pp. 147-177 (edici\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey y S. L\u00f3pez Arnal). En la citada conferencia de 1978, se\u00f1alaba por ejemplo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abTambi\u00e9n parece claro que, aparte de esa desorientaci\u00f3n fundamental a prop\u00f3sito de los \u201ctrucos aprendibles\u201d, el elemento hegeliano de la filosof\u00eda de la ciencia marxiana es responsable de paralogismos y errores de detalle sin gran importancia sistem\u00e1tica, pero relativamente frecuentes en la obra de Marx, y con m\u00e1s arbitrariedad especulativa que en la de Engels. Por ejemplo: tambi\u00e9n Engels ha aducido a prop\u00f3sito de los hidrocarburos la ley hegeliana de la mutaci\u00f3n de la cantidad en cualidad. Esta frase, como muchas otras verbalizaciones de la historia de la metaf\u00edsica (\u201cidea\u201d, \u201cmateria y forma\u201d, \u201cpotencia y acto\u201d, \u201centelequia\u201d, \u201cnegaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u201d, etc.) es un magn\u00edfico recept\u00e1culo de sabidur\u00eda de la vida, y hasta puede serlo de poes\u00eda. Pero cuando se pretende someter esas frases a un uso cient\u00edfico positivo se las convierte en trivialidades campanudas con las que no se explica nada. Engels, que tampoco hil\u00f3 muy fino en esto, no lo ha hecho nunca, de todos modos, tan bastamente como Marx en la nota 205 al cap\u00edtulo IX del libro I de <em>El Capital<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Al igual que Sacrist\u00e1n. V\u00e9ase \u201cUna conversaci\u00f3n con Manuel Sacrist\u00e1n\u201d por J. Guiu y A. Munn\u00e9. <em>Ibidem<\/em>, pp. 91-114.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Por ejemplo, en el \u00faltimo curso de doctorado que imparti\u00f3 en 1984-1985: \u201cSobre dial\u00e9ctica\u201d. Pendiente de publicaci\u00f3n en <em>M. Sacrist\u00e1n, Metodolog\u00eda de las ciencias sociales<\/em>, Vilassar de Mar: Editorial Montesinos (en prensa).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <em>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/em>, Barcelona: P\u00fablico-Icaria, 2009, pp. 160-168.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Sacrist\u00e1n s\u00f3lo pudo impartir tres cursos en la Facultad de Filosof\u00eda, desde 1956 a 1959. Fue trasladado a la Facultad de Econ\u00f3micas por las presiones del arzobispado barcelon\u00e9s. Expulsado en 1965, no pudo volver a impartir clases hasta pr\u00e1cticamente la muerte del dictador golpista.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> M. Sacrist\u00e1n, <em>El trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia<\/em>, ob. cit.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Un texto que no incluy\u00f3 en los vol\u00famenes de <em>Panfletos y Materiales<\/em> y que no se ha vuelto a reeditar.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Se edit\u00f3 como OME 36, con traducci\u00f3n de Wenceslao Roces y con nota editorial de presentaci\u00f3n de Miguel Candel. Sobre esta obra engelsiana, v\u00e9ase John Bellamy Foster, \u201cEngels y la Dial\u00e9ctica de la Naturaleza en el Antropoceno\u201d. <a href=\"https:\/\/observatoriocrisis.com\/2020\/11\/07\/engels-y-la-dialectica-de-la-naturaleza-en-el-antropoceno\/\">https:\/\/observatoriocrisis.com\/2020\/11\/07\/engels-y-la-dialectica-de-la-naturaleza-en-el-antropoceno\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Fue traducido al catal\u00e1n por su compa\u00f1ero Francesc Vicens. V\u00e9anse sus declaraciones para los documentales dirigidos por Xavier Juncosa <em>Integral Sacrist\u00e1n<\/em>, Vilassar de Mar: El Viejo Topo, 2005. Para la versi\u00f3n castellana: \u201cTres notas sobre la alianza imp\u00eda\u201d (1961). En <em>Sobre dial\u00e9ctica<\/em>, ob. cit., pp. 57-72.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Friedrich Engels (1820-1895), in memoriam et ad honorem: \u00abLas razones de este estado de cosas est\u00e1n al alcance de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8773,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,26,10,27],"tags":[998],"class_list":["post-8761","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-historia-del-comunismo","category-manuel-sacristan","category-siglo-xix","tag-friedrich-engels"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8761","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8761"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8761\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8773"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8761"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8761"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8761"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}