{"id":8807,"date":"2020-12-02T05:00:24","date_gmt":"2020-12-02T04:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8807"},"modified":"2020-12-02T02:35:24","modified_gmt":"2020-12-02T01:35:24","slug":"la-historia-de-la-filosofia-como-filosofia-1958","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8807","title":{"rendered":"La historia de la filosof\u00eda como filosof\u00eda (1958)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Dejin.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-8809\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Dejin.jpg\" alt=\"\" width=\"186\" height=\"270\" \/><\/a>La experiencia obtenida durante varios a\u00f1os de trabajo sobre la historia de la filosof\u00eda checa puede adquirir significado filos\u00f3fico s\u00f3lo si se formula filos\u00f3ficamente, lo cual presupone que deber\u00e1 despojarse de todo tipo de contingencia y car\u00e1cter emp\u00edrico y resumirse en unos pocos\u00a0<em>conceptos clave<\/em>. S\u00f3lo de esta forma puede volverse un objeto de inter\u00e9s filos\u00f3fico, y, por consiguiente, tambi\u00e9n de discusi\u00f3n y cr\u00edtica, de precisi\u00f3n y ulterior desarrollo. Este esfuerzo por formular las propias experiencias, sin embargo, ha conducido naturalmente a la b\u00fasqueda de aliados ideol\u00f3gicos que ya hubieran formulado experiencias similares de un modo m\u00e1s sofisticado, o que proveyeran ciertas premisas para su expresi\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">I<\/p>\n<p>La historia de la filosof\u00eda no puede en principio situarse en una posici\u00f3n m\u00e1s elevada que la filosof\u00eda de la que forma parte. Cada progreso real en la investigaci\u00f3n de la historia de la filosof\u00eda presupone un nivel superior de desarrollo de la filosof\u00eda misma. No comprender esta dependencia conduce a ilusiones ingenuas (que son una cierta forma de reformismo ut\u00f3pico en la metodolog\u00eda de la historia de la filosof\u00eda) de que reformas internas menores en relaci\u00f3n a una especificaci\u00f3n y extensi\u00f3n de la definici\u00f3n de la historia de la filosof\u00eda, o a nuevas formulaciones de esta o aquella regla emp\u00edrica, pueden conducir a una revoluci\u00f3n en la investigaci\u00f3n de problem\u00e1ticas en la historia de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Franz Mehring sostuvo la opini\u00f3n de su tiempo que reduc\u00eda la historia de la filosof\u00eda a un mero reflejo de las luchas de clases, y neg\u00f3 a la filosof\u00eda cualquier valor comprensivo. La historia de la filosof\u00eda se convirti\u00f3 en la historia de la falsa conciencia, de las petrificaciones hist\u00f3ricas, reflejos de \u00e9poca, cuya validez objetiva persistir\u00eda s\u00f3lo mientras existieran las condiciones hist\u00f3ricas que la engendraron. Es cierto que nadie sostiene hoy la concepci\u00f3n de Mehring en esta forma. Sin embargo, una mera constataci\u00f3n o un rechazo general sin un examen\u00a0<em>m\u00e1s profundo<\/em>\u00a0del\u00a0<em>contexto\u00a0<\/em>no pueden evitar que caigamos peri\u00f3dicamente en un economicismo vulgar\u00a0<em>an\u00e1logo\u00a0<\/em>al investigar la historia de la cultura, las ideas, la filosof\u00eda. Es necesario descubrir las conexiones m\u00e1s profundas que yacen tras este error y penetrar directamente en su base filos\u00f3fica y punto de partida metodol\u00f3gico. La concepci\u00f3n reduccionista de la historia de la filosof\u00eda de Mehring es s\u00f3lo una expresi\u00f3n parcial de su cierta concepci\u00f3n del marxismo y el materialismo hist\u00f3rico, cuya categor\u00eda principal es la\u00a0<em>condicionalidad\u00a0<\/em>econ\u00f3mica de los fen\u00f3menos. El determinismo econ\u00f3mico presupone que puede descubrir el valor interno y el contenido objetivo de los fen\u00f3menos intelectuales (filosof\u00eda, cultura, literatura) si muestra su condicionamiento econ\u00f3mico, es decir, su dependencia del llamado factor econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Se corresponde por entero con nuestra concepci\u00f3n de la historia de la filosof\u00eda como un componente\u00a0<em>subordinado\u00a0<\/em>de la filosof\u00eda si aparecen nuevas concepciones de la historia de la filosof\u00eda en la historia del marxismo que critican la vulgarizaci\u00f3n de Mehring, en una fase\u00a0<em>superior<\/em>\u00a0en el desarrollo del marxismo mismo, como una aparici\u00f3n que acompa\u00f1a a la nueva concepci\u00f3n del marxismo tal y como fue desarrollada por Lenin.<\/p>\n<p>Si se entiende la historia de la filosof\u00eda como la historia de la falsa conciencia, que desaparece junto con las relaciones hist\u00f3ricas de las que es un reflejo, la historia de la filosof\u00eda no puede ser un proceso objetivo leg\u00edtimo, sino meramente denotar una sucesi\u00f3n hist\u00f3rica de fil\u00f3sofos y de corrientes filos\u00f3ficas, que en diferentes variaciones hist\u00f3ricas modifican problemas filos\u00f3ficos fundamentales y siempre id\u00e9nticos. Y si la filosof\u00eda no es en su esencia independiente, sino un reflejo condicionado de los conflictos de clase, la\u00a0 comprensi\u00f3n y evaluaci\u00f3n de una u otra filosof\u00eda significa sobre todo descubrir la posici\u00f3n\u00a0<em>pol\u00edtica\u00a0<\/em>que mantuvo el autor. Para esta concepci\u00f3n vulgar de la filosof\u00eda es importante, por lo tanto, hallar -y este hallazgo agota toda su sabidur\u00eda, belicosidad y partidismo- que Locke es un fil\u00f3sofo del compromiso burgu\u00e9s, Kant un representante del provincialismo alem\u00e1n y Hegel un portavoz de la d\u00e9bil burgues\u00eda alemana o una encarnaci\u00f3n de la reacci\u00f3n aristocr\u00e1tica en filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Si tratamos de formular pol\u00e9micamente algunos conceptos centrales de la teor\u00eda marxista de la historia de la filosof\u00eda con esta concepci\u00f3n vulgar, conectamos, naturalmente, con la\u00a0<em>nueva\u00a0<\/em>concepci\u00f3n del marxismo iniciada por Lenin; al mismo tiempo, con estas categor\u00edas expresamos una concepci\u00f3n que entiende la historia de la filosof\u00eda como filosof\u00eda en s\u00ed misma, como parte del filosofar. Esta concepci\u00f3n es por lo tanto, al mismo tiempo, dirigida pol\u00e9micamente contra la representaci\u00f3n positivista de la historia como una muestra de petrificaciones y observaciones acumuladas, como una colecci\u00f3n de conocimientos que es separada del pensamiento filos\u00f3fico y que se puede adquirir independientemente de la filosof\u00eda, del pensamiento filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>El marxista se diferencia, por supuesto, de tomistas y existencialistas en su concepci\u00f3n de la historia de la filosof\u00eda, y tambi\u00e9n es pr\u00e1cticamente siempre posible distinguir desde qu\u00e9 perspectiva se presenta la historia de la filosof\u00eda. Sin embargo, el marxismo difiere de todas las otras concepciones de la historia de la filosof\u00eda no por su flagrante notoriedad, que es una expresi\u00f3n del hecho de que los principios de su propia filosof\u00eda se proyectan en la historia, sino que m\u00e1s bien se caracteriza por una sobria objetividad, de modo que su contribuci\u00f3n, su concepci\u00f3n, su m\u00e9todo no pueden ser reprobados por una u otra\u00a0<em>preferencia<\/em>, es decir, por este o aquel matiz de\u00a0<em>distorsi\u00f3n\u00a0<\/em>de la historia, sino que s\u00f3lo pueden ser examinados desde la perspectiva de una plasmaci\u00f3n m\u00e1ximamente verdadera y objetiva del proceso filos\u00f3fico hist\u00f3rico. La teor\u00eda marxista de la historia de la filosof\u00eda no es, por lo tanto, una transferencia de uno u otro de sus propios principios en la historia, sino un m\u00e9todo de la verdadera descripci\u00f3n de esta historia misma, un m\u00e9todo de descubrimiento y detecci\u00f3n de la verdad hist\u00f3rica. El marxismo no puede ser una distorsi\u00f3n de la historia o de las figuras hist\u00f3ricas, una visi\u00f3n unilateral de la historia que busca en el pasado los predecesores de su propia doctrina y, por lo tanto, realiza una apolog\u00eda de su propia perspectiva en la historia de la filosof\u00eda. La \u00abapolog\u00eda\u00bb del marxismo en la historia de la filosof\u00eda es la verdadera descripci\u00f3n de esta historia.<\/p>\n<p>Es absurdo, por lo tanto, suponer que la teor\u00eda y el m\u00e9todo marxistas de la historia de la filosof\u00eda puedan revelarse en este o aquel principio o regla, o que sea posible incluso reducirlos a un cierto n\u00famero de principios abstractos que puedan ser presentados como una lista. La cuesti\u00f3n de qu\u00e9 sea el marxismo en la historia de la filosof\u00eda, una cuesti\u00f3n que presupone que deber\u00e1 encontrarse una respuesta satisfactoria en unas pocas frases, pide de hecho lo imposible del marxismo; quiere que una filosof\u00eda dial\u00e9ctica exponga su propia esencia metaf\u00edsicamente, es decir, como un conjunto de verdades consumadas y principios abstractos.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que se aplica al marxismo como un todo se aplica tambi\u00e9n a la teor\u00eda y el m\u00e9todo marxistas de la historia de la filosof\u00eda: no es un principio abstracto, aplicado en condiciones espec\u00edficas y \u00e1reas parciales, aspecto parcial al que se subordina la totalidad, sino una teor\u00eda\u00a0<em>comprensiva<\/em>, un sistema abierto de conceptos justificados, articulados, autoexaminativos y en desarrollo.<\/p>\n<p>Si la teor\u00eda y el m\u00e9todo marxistas de la historia de la filosof\u00eda no pueden reducirse a este o aquel principio abstracto o idea aislada, esto significa positivamente que el marxismo s\u00f3lo puede aparecer como una comprensi\u00f3n\u00a0<em>continua y en desarrollo<\/em>. El subdesarrollo de la teor\u00eda marxista de la historia de la filosof\u00eda, o su osificaci\u00f3n en unas pocas f\u00f3rmulas generales que se repiten siempre una y otra vez como principios generales, contrasta claramente &#8211;en particular en su abstracci\u00f3n y pobreza intelectual&#8211; con la concreci\u00f3n y riqueza de las categor\u00edas y conceptos de Marx; por otro lado engendra una ilusi\u00f3n liquidadora que toma este subdesarrollo y abstracci\u00f3n de una cierta fase o forma del marxismo por una caracter\u00edstica fundamental del marxismo en general, y disuelve el marxismo en el progreso cient\u00edfico general del siglo XX, en el que se pierde el marxismo como filosof\u00eda particular.<\/p>\n<p>En tiempos recientes, se han incrustado en el marxismo dos prejuicios. Uno de ellos es la creencia err\u00f3nea de que el marxismo como m\u00e9todo y teor\u00eda de la historia de la cultura, la literatura y la filosof\u00eda consiste en una b\u00fasqueda de un principio positivo abstracto, que en la lucha hist\u00f3rica logra el triunfo sobre otros principios negativos. En contraste con los principios de la burgues\u00eda que han sido introducidos en la historia, se supone que el marxismo debe formular sus propios principios, que tienen un significado positivo, y presentarlos en combate contra los principios negativos. As\u00ed, por ejemplo, la \u00abpopularidad\u00bb se considera un principio universal de la interpretaci\u00f3n de la historia de la literatura, que es descrita como un principio superior a la llamada \u00abimpopularidad\u00bb, o la lucha del principio positivo de la fe proletaria contra el escepticismo peque\u00f1oburgu\u00e9s. Sobre la base de estos prejuicios modernizados y adaptados, el marxismo ha sido contaminado de forma modificada por la metaf\u00edsica del siglo XIX, que apareci\u00f3 en una serie de obras burguesas. Basta mencionar aqu\u00ed la obra en tres vol\u00famenes de Ernst Laas en la segunda mitad del siglo XIX, que entiende la historia de la filosof\u00eda como una lucha entre el platonismo y el antiplatonismo, el idealismo y el materialismo, y culmina su desarrollo hist\u00f3rico llevando la lucha milenaria entre estos principios al triunfo final del positivismo.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n que entienda el desarrollo de la cultura como una lucha de dos principios abstractos ya sabe de antemano qu\u00e9 principio triunfar\u00e1, y desde esta perspectiva la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica es s\u00f3lo una ilustraci\u00f3n y una confirmaci\u00f3n adicional de un resultado previamente conocido. En vez de descubrir la l\u00f3gica en las cosas mismas, se impone la l\u00f3gica sobre las cosas y los acontecimientos desde el exterior. Mientras que la dial\u00e9ctica materialista, fiel a la antigua tradici\u00f3n, ve su misi\u00f3n en ayudar a resolver problemas y contradicciones en el mundo, es decir, en descubrir en cada objeto sus problemas\u00a0<em>internos\u00a0<\/em>y en observar el desarrollo de sus contradicciones\u00a0<em>internas<\/em>, el m\u00e9todo de la imposici\u00f3n vulgar envuelve el problema hist\u00f3rico real en f\u00f3rmulas nebulosas suprahist\u00f3ricas, y entiende los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos como meras variaciones de un patr\u00f3n predeterminado, inmutable. Este m\u00e9todo vulgar, por lo tanto, no descubre ni resuelve problemas reales, sino que se enfrenta a pseudoproblemas. Adem\u00e1s, se hunde por debajo del nivel de conocimiento alcanzado varios centenares de a\u00f1os antes por destacados pensadores burgueses. Mientras Mandeville o Goethe ya ten\u00edan claro el papel positivo del mal y la negaci\u00f3n en la historia, la concepci\u00f3n vulgar trata de retratar la negaci\u00f3n y los \u00abprincipios\u00bb negativos como meros errores hist\u00f3ricos. Sin embargo, por una iron\u00eda del destino y enteramente en contra su propia voluntad, esta concepci\u00f3n vulgar\u00a0<em>magnifica\u00a0<\/em>el papel del llamado principio negativo y mal hist\u00f3rico, pues lo convierte en el iniciador y el sujeto activo de todos los impulsos y fermentos intelectuales, contra los cuales el principio positivo s\u00f3lo reacciona, sin ser \u00e9l mismo capaz de demostrar iniciativa intelectual. Esta concepci\u00f3n no estimula la exploraci\u00f3n, sino que la adormece. Es suficiente con tener el principio abstracto correcto para encontrar la verdad. Por tanto, se restringe la investigaci\u00f3n de la verdad a la b\u00fasqueda de un principio abstracto.<\/p>\n<p>Sin embargo, el principio abstracto es un codicioso que tiene toda su riqueza escondida en un cofre del tesoro, y reduce la multiplicidad del mundo y la diversidad real del ser objetivo a una f\u00f3rmula abstracta -a la verdad de las monedas de oro. Del mismo modo se comporta el doctrinarismo abstracto, que busca la f\u00f3rmula m\u00e1s simple para una realidad compleja, y se figura que puede captar los problemas\u00a0<em>filos\u00f3ficos<\/em>\u00a0de tal o cual pensador si encuentra el m\u00e1s simple\u00a0<em>t\u00e9rmino\u00a0<\/em>ideol\u00f3gico o pol\u00edtico de clase.<\/p>\n<p>La teor\u00eda y el m\u00e9todo marxistas de la historia de la filosof\u00eda no pueden reducirse a unos cuantos principios generales, sino que, por el contrario, deben\u00a0<em>desarrollarse<\/em>, es decir, justificarse y formularse como una teor\u00eda comprensiva, que sea capaz de progresar desde sus fuentes internas y contenga en s\u00ed misma los requisitos previos de su propia progresi\u00f3n mediante una orientaci\u00f3n hacia la realidad como fuente fundamental de su desarrollo y, al mismo tiempo, de su propia existencia. Tan pronto como se acepta la conjetura de que hay una forma\u00a0<em>consumada\u00a0<\/em>de la teor\u00eda marxista de la historia de la filosof\u00eda, la historia de la filosof\u00eda en este proceso desciende desde el nivel de la filosof\u00eda hasta el subsuelo de la reflexi\u00f3n acr\u00edtica. Mientras varias corrientes vulgares consideran que es necesario reducir la realidad m\u00faltiple a una f\u00f3rmula abstracta o un principio absoluto, el marxismo, en cambio, demuestra que la comprensi\u00f3n objetiva de la realidad significa una reproducci\u00f3n de esta realidad como totalidad concreta, es decir, como una unidad en desarrollo de determinaciones esenciales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">II<\/p>\n<p>En contraste con Mehring, Antonio Gramsci, a quien consideramos uno de los representantes m\u00e1s importantes de la etapa leninista en la filosof\u00eda, vuelve en sus meditaciones a cuestiones elementales sobre la historia de la filosof\u00eda, y se aleja as\u00ed de las aparentemente \u00abcuestiones superiores\u00bb de la metodolog\u00eda. Tras muchos a\u00f1os, Gramsci advierte de nuevo a los marxistas que el punto de partida de todo examen cr\u00edtico en el \u00e1mbito de la historia de la filosof\u00eda es la obra misma, el\u00a0<em>texto\u00a0<\/em>de la obra. Sin embargo, para Gramsci este retorno a los presupuestos elementales es s\u00f3lo el punto de partida para un avance intelectual que demuestre que el marxismo -que,\u00a0<em>id\u00e9nticamente\u00a0<\/em>a todas las otras corrientes cient\u00edficas,\u00a0<em>comienza\u00a0<\/em>en su investigaci\u00f3n de la historia de la filosof\u00eda desde el an\u00e1lisis del texto- llega a\u00a0<em>resultados\u00a0<\/em>que en su profundidad, objetividad y veracidad\u00a0<em>superan\u00a0<\/em>todos los m\u00e9todos cr\u00edticos previos. El \u00abretorno al texto\u00bb de Gramsci es, de hecho, s\u00f3lo la superficie externa de su lucha contra el economicismo vulgar como producto t\u00edpico de la Segunda Internacional. En la teor\u00eda y la historia de la cultura, el economicismo vulgar se manifiesta de varias formas: como\u00a0<em>marco\u00a0<\/em>hist\u00f3rico de fen\u00f3menos intelectuales y culturales, como creaci\u00f3n de la\u00a0<em>infraestructura econ\u00f3mica<\/em>\u00a0para una superestructura espiritual consumada, formulada y construida, como determinaci\u00f3n de las\u00a0<em>premisas externas\u00a0<\/em>del mundo espiritual.<\/p>\n<p>El economicismo vulgar degrad\u00f3 el marxismo, principalmente, a un m\u00e9todo para determinar los premisas\u00a0<em>externas\u00a0<\/em>de una determinada cultura y filosof\u00eda. Supuestamente, el papel del marxismo es descubrir las precondiciones sociales objetivas del surgimiento de esta o aquella filosof\u00eda u obra literaria, que se\u00a0<em>incrustan\u00a0<\/em>en un cierto marco hist\u00f3rico y una cierta atm\u00f3sfera de \u00e9poca, mientras que los problemas internos propios de la filosof\u00eda o la obra literaria son\u00a0<em>abandonados\u00a0<\/em>a corrientes no-marxistas, principalmente el positivismo y el empirismo. La b\u00fasqueda de la condicionalidad econ\u00f3mica de los fen\u00f3menos espirituales es un retorno al materialismo mec\u00e1nico pre-marxista. La verdad m\u00e1s elevada de esta concepci\u00f3n es la constataci\u00f3n de que todo fen\u00f3meno espiritual tiene un n\u00facleo terrenal, que fue -como es sabido- el principio universal del materialismo contemplativo de Feuerbach, que retuvo los fen\u00f3menos investigados tanto metodol\u00f3gica como pr\u00e1cticamente en su determinaci\u00f3n e integridad, y por lo tanto los trat\u00f3 de manera meramente pasiva. El economicismo vulgar es una capitulaci\u00f3n ante el idealismo, pues abandona voluntariamente el an\u00e1lisis y la evaluaci\u00f3n de las cuestiones\u00a0<em>internas\u00a0<\/em>de la obra filos\u00f3fica o literaria, y se satisface con la b\u00fasqueda de las condiciones\u00a0<em>externas\u00a0<\/em>de estas cuestiones.<\/p>\n<p>Sin embargo, el marxismo no es un m\u00e9todo para determinar las premisas externas y las condiciones sociales de la filosof\u00eda y la cultura, sino\u00a0<em>un m\u00e9todo y una teor\u00eda de la comprensi\u00f3n, explicaci\u00f3n y cr\u00edtica de la filosof\u00eda, la obra literaria y la cultura espiritual en general<\/em>. El marxismo no trata con premisas externas, sino con las cuestiones\u00a0<em>internas\u00a0<\/em>de la filosof\u00eda y la cultura. El marxismo descubre los problemas reales de los textos filos\u00f3ficos y las obras literarias, y reproduce concretamente en el pensamiento su estructura de significado. La interpretaci\u00f3n materialista no significa reducir la riqueza de los fen\u00f3menos espirituales a una f\u00f3rmula abstracta, sino reproducir en el pensamiento este fen\u00f3meno como una totalidad concreta, es decir, no como una aglomeraci\u00f3n de arbitrariedades o un c\u00famulo de hechos aislados incoherentes, sino como un todo internamente diferenciado, articulado, como una unidad de determinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El punto de partida, pero al mismo tiempo el objetivo de la historiograf\u00eda marxista de la filosof\u00eda, es el texto filos\u00f3fico, la obra del autor estudiado. A primera vista, parece que en el proceso hist\u00f3rico filos\u00f3fico el historiador es quien menos invade el texto filos\u00f3fico, quien se aferra m\u00e1s fielmente a la arquitectura, contexto y escala de la obra misma, quien es m\u00e1s cercano a la verdad y a una exposici\u00f3n objetiva. Si el historiador de la filosof\u00eda recita la obra estudiada en su completitud y se enorgullece de no a\u00f1adir nada subjetivo a la obra, en realidad s\u00f3lo presenta una parte inerte del todo, del que toda vida ha escapado. De acuerdo con esta representaci\u00f3n, el\u00a0<em>historiador\u00a0<\/em>m\u00e1s ideal de la filosof\u00eda ser\u00eda un\u00a0<em>editor<\/em>\u00a0que concienzudamente publica\u00a0<em>textos<\/em>. En realidad, la obra del historiador de la filosof\u00eda\u00a0<em>comienza\u00a0<\/em>con la\u00a0<em>perturbaci\u00f3n<\/em>\u00a0de la cohesi\u00f3n de la obra presentada por el autor, en la que el historiador ordena, eval\u00faa e interpreta de acuerdo con otros criterios. Los historiadores que creen que presentan e interpretan con mayor fidelidad las obras maestras porque\u00a0<em>supuestamente<\/em>\u00a0no le a\u00f1aden nada subjetivo, permanecen por completo en la superficie como historiadores de la filosof\u00eda, y se transforman en el mejor de los casos en comentaristas de la obra. A este tipo de historiadores de la filosof\u00eda se aplica la observaci\u00f3n de Schopenhauer de que leer obras de historia de la filosof\u00eda, en lugar de leer a los fil\u00f3sofos originales, es como querer que otro hombre digiera tu desayuno por ti.<\/p>\n<p>Un verdadero historiador de la filosof\u00eda\u00a0<em>selecciona<\/em>, ordena la obra estudiada de acuerdo con ciertos principios, perturba su cohesi\u00f3n, descubre sus relaciones con otras obras, compara, etc. -Es evidente a simple vista que seg\u00fan este proceder, que es el proceso mismo del an\u00e1lisis filos\u00f3fico hist\u00f3rico, existe un peligro de arbitrariedad y subjetividad. El historiador de la filosof\u00eda debe<em>\u00a0en parte\u00a0<\/em>reconstruir verazmente, interpretar con precisi\u00f3n y caracterizar objetivamente el texto filos\u00f3fico, y\u00a0<em>en parte<\/em>\u00a0evaluar la obra, mantenerse por encima de la obra como un cr\u00edtico, y no por debajo como un ep\u00edgono. Todo historiador de la filosof\u00eda es, por lo tanto, un\u00a0<em>resucitador\u00a0<\/em>de obras filos\u00f3ficas, pues sobre la base de una selecci\u00f3n, evaluaci\u00f3n y cr\u00edtica reconstruye un\u00a0<em>todo\u00a0<\/em>de la obra, que, por supuesto, es diferente del todo creado por el autor.<\/p>\n<p>El economicismo vulgar presupone que el texto filos\u00f3fico (y en un sentido m\u00e1s amplio, la cultura espiritual en general) por un lado y la realidad de la clase social por el otro son dos\u00a0<em>\u00f3rdenes independientes<\/em>, que son combinados en la reproducci\u00f3n intelectual s\u00f3lo al final, como dos resultados intelectuales\u00a0<em>consumados<\/em>. Por lo tanto, presupone que se trata de una amalgama de dos resultados de la exploraci\u00f3n independientes el uno del otro: un examen de la sociedad por un lado y un examen de la obra, del texto, por el otro.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de una obra filos\u00f3fica, la comprensi\u00f3n de su contenido y la evaluaci\u00f3n de su verdad objetiva son imposibles en el\u00a0<em>marco\u00a0<\/em>de la obra misma. El texto de la obra o el fen\u00f3meno espiritual deben ser integrados en la realidad social de tal manera que revelen sus aspectos \u00abocultos\u00bb, su significado real y contenido objetivo, que permanecen textualmente ocultos en el an\u00e1lisis emp\u00edrico. En las <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>, Marx realiza un an\u00e1lisis <em>materialista\u00a0<\/em>y una cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas en su desarrollo hist\u00f3rico,\u00a0<em>a pesar\u00a0<\/em>(es decir, \u00aba pesar\u00bb seg\u00fan el economicismo vulgar y el empirismo) de no ocuparse de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica-emp\u00edrica ni de las\u00a0<em>premisas\u00a0<\/em>econ\u00f3micas o biogr\u00e1ficas externas.\u00a0 El m\u00e9todo por el cual Marx elabora la historia de las categor\u00edas econ\u00f3micas en las <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em> s\u00f3lo puede comprenderse si las <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>\u00a0son consideradas un componente <em>integral\u00a0<\/em>de la obra de Marx, como volumen cuarto de <em>El Capital<\/em>. La historia de las categor\u00edas econ\u00f3micas en las <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>\u00a0<em>presupone\u00a0<\/em>la comprensi\u00f3n de la estructura y la l\u00f3gica interna del orden capitalista, es decir, el contenido de los tres vol\u00famenes anteriores de <em>El Capital<\/em>.\u00a0<em>Por eso<\/em>, al interpretar la\u00a0<em>historia\u00a0<\/em>de las categor\u00edas econ\u00f3micas en su cuarto volumen, Marx no necesita volver a una interpretaci\u00f3n del capitalismo, porque la premisa materialista de la interpretaci\u00f3n del cuarto volumen de <em>El Capital<\/em> est\u00e1 contenida en los tres vol\u00famenes previos. Fuera de este\u00a0<em>contexto\u00a0<\/em>-que es org\u00e1nico-\u00a0 las <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>\u00a0podr\u00edan parecer una inmanencia idealista de categor\u00edas, mientras que en realidad la <em>historia\u00a0<\/em>de las categor\u00edas econ\u00f3micas es identificable s\u00f3lo mediante el esclarecimiento de\u00a0<em>la estructura real y la l\u00f3gica interna objetiva<\/em>\u00a0del orden cuyas relaciones econ\u00f3micas forma y reproduce\u00a0<em>hist\u00f3ricamente<\/em>. Seg\u00fan Marx, la historia de la plusval\u00eda sigue las \u00abformas hist\u00f3ricamente decisivas\u00bb en las que las leyes de la econom\u00eda pol\u00edtica se expresan y desarrollan. Sin embargo, toda ciencia -y as\u00ed tambi\u00e9n la econom\u00eda pol\u00edtica y la filosof\u00eda- es una\u00a0<em>formaci\u00f3n objetiva<\/em>\u00a0que tiene sus propias leyes internas seg\u00fan las que se desarrolla, y que son independientes de los caprichos subjetivos de los individuos y se afirman incluso\u00a0<em>ante<\/em>\u00a0sus intenciones y antipat\u00edas subjetivas. Seg\u00fan el ejemplo de Richard Jones, que fue un sucesor de Malthus y un sacerdote de la iglesia anglicana, Marx demuestra este car\u00e1cter\u00a0<em>objetivo\u00a0<\/em>de las leyes de la ciencia, cuya observancia dirige a resultados determinados\u00a0<em>independientemente\u00a0<\/em>de las opiniones subjetivas del cient\u00edfico. La\u00a0<em>historia de esta ciencia<\/em>, en este caso la econom\u00eda pol\u00edtica, es la historia del proceso dial\u00e9ctico de la reproducci\u00f3n intelectual de la verdad\u00a0<em>objetiva<\/em>.<\/p>\n<p>En las <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>\u00a0de Marx, la determinaci\u00f3n sociohist\u00f3rica es el <em>momento interno<\/em>\u00a0del an\u00e1lisis, no su ap\u00e9ndice externo o arbitrario. En el an\u00e1lisis materialista, la estructura de la sociedad y la determinaci\u00f3n hist\u00f3rica de clase se vuelven un\u00a0<em>componente\u00a0<\/em>del concepto, la opini\u00f3n, la concepci\u00f3n, la filosof\u00eda investigados. La estructura de la sociedad y la realidad de clase social no son, por lo tanto, consideradas premisas\u00a0<em>externas<\/em>\u00a0de la cultura, la filosof\u00eda o de una obra, sino que el problema social es examinado como un componente interno de la reproducci\u00f3n espiritual del fen\u00f3meno espiritual estudiado:<\/p>\n<p>El economicismo vulgar es una inversi\u00f3n del idealismo plano, pues ambos ignoran la conexi\u00f3n interna entre la cultura espiritual y la estructura real de la sociedad, entre la conciencia social y el ser social. El idealismo vulgar act\u00faa as\u00ed porque no tiene conciencia del ser social y de la estructura real de la sociedad, el economicismo vulgar porque confunde el ser social, que en su\u00a0<em>esencia\u00a0<\/em>y\u00a0<em>concreci\u00f3n\u00a0<\/em>puede ser captado s\u00f3lo te\u00f3ricamente, como reproducci\u00f3n intelectual de la totalidad concreta, con una situaci\u00f3n emp\u00edrica-hist\u00f3rica. En la idea del Cap\u00edtulo XIII de <em>El Capital<\/em>, a menudo citada, pero por lo general totalmente incomprendida, Marx dice: \u00abEn efecto, es mucho m\u00e1s f\u00e1cil encontrar, mediante el an\u00e1lisis, el n\u00facleo terrenal de las representaciones nebulosas de la religi\u00f3n que proceder al rev\u00e9s, <em>desarrollar\u00a0<\/em>(<em>entwickeln<\/em>) las formas religiosas correspondientes a partir de las relaciones dadas de la vida real. Este \u00faltimo m\u00e9todo es el \u00fanico que puede considerarse materialista, y por lo tanto el \u00fanico cient\u00edfico.\u00bb (Hay que tener en cuenta, por cierto, que la traducci\u00f3n checa que interpreta la expresi\u00f3n \u00ab<em>entwickeln<\/em>\u00bb como deducir hace que sea muy dif\u00edcil conocer el verdadero significado del pensamiento de Marx). Una interpretaci\u00f3n incorrecta de esta teor\u00eda puede llevar a la conjetura de que el m\u00e9todo materialista consiste en alguna forma de \u00abapriorismo econ\u00f3mico\u00bb, que \u00abdeduce\u00bb la comprensi\u00f3n y el conocimiento de los fen\u00f3menos espirituales a partir de la mera comprensi\u00f3n de las condiciones de la vida real. En realidad, aqu\u00ed Marx polemiza con el materialismo contemplativo de Feuerbach, que se contentaba con descubrir el n\u00facleo terrenal de los fen\u00f3menos espirituales dej\u00e1ndolos as\u00ed sin ninguna <em>mediaci\u00f3n\u00a0<\/em>con la praxis hist\u00f3rica de la humanidad. La expresi\u00f3n de Marx \u00abdesarrollar\u00bb no indica una\u00a0<em>deducci\u00f3n\u00a0<\/em>de comprensi\u00f3n y conocimiento de los fen\u00f3menos espirituales a partir del ser material, sino la\u00a0<em>naturaleza mediada<\/em>\u00a0de los fen\u00f3menos espirituales con la vida real. En esto consiste la base del m\u00e9todo\u00a0<em>cr\u00edtico\u00a0<\/em>de la dial\u00e9ctica materialista de Marx.<\/p>\n<p>La historia marxista de la filosof\u00eda es un proceso de comprensi\u00f3n\u00a0<em>contempor\u00e1nea\u00a0<\/em>de las ideas y la realidad social. Es una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda, completa y amplia de la estructura del significado y la l\u00f3gica en desarrollo de las ideas sobre la base de y\u00a0<em>por medio de<\/em> un conocimiento profundo de la estructura real de las formaciones socioecon\u00f3micas. En el proceso de conocimiento de una obra filos\u00f3fica (y este proceso cubre no s\u00f3lo la comprensi\u00f3n y la explicaci\u00f3n sino tambi\u00e9n la cr\u00edtica, es decir, la evaluaci\u00f3n), la ciencia burguesa alcanza fundamentalmente s\u00f3lo el primer grado, el llamado an\u00e1lisis l\u00f3gico de su significado, o la atribuci\u00f3n exterior de esta obra a la realidad social. Si este procedimiento es serio y honesto, si se basa en la distancia y la erudici\u00f3n, la ciencia burguesa llega a determinadas observaciones positivas, a un determinado nivel de conocimiento objetivo, casi siempre rebajado, sin embargo, por la distorsi\u00f3n subjetiva (un ejemplo cl\u00e1sico en este sentido es <em>Das Erkenntnisproblem<\/em>, la obra monumental de Cassirer). El marxismo debe pasar inevitablemente por este\u00a0<em>primer\u00a0<\/em>nivel; sin embargo, no permanece est\u00e1ticamente ah\u00ed, sino que avanza hasta un conocimiento m\u00e1s profundo y verdadero al situar la obra filos\u00f3fica en el contexto social para hallar\u00a0<em>nuevos\u00a0<\/em>aspectos y su estructura de significado. En este sentido,\u00a0<em>la historiograf\u00eda marxista es un conocimiento m\u00e1s profundo de los textos filos\u00f3ficos sobre la base de un conocimiento en profundidad de la realidad como un todo, en la cual el texto se integra<\/em>. El marxismo se diferencia del economicismo vulgar en que tanto el punto de partida como la meta de su examen es el texto, la obra filos\u00f3fica, de la cual el marxismo aspira a proveer un conocimiento hist\u00f3rico verdadero y concreto, mientras que el economicismo es fundamentalmente dualista: por un lado, provee un marco hist\u00f3rico o una descripci\u00f3n externa de las circunstancias hist\u00f3ricas sin ninguna relaci\u00f3n interna con el texto, mientras, por otro lado, deja el texto en su abstracci\u00f3n y aislamiento, es decir,\u00a0<em>sin un an\u00e1lisis materialista<\/em>.<\/p>\n<p>Recientemente, el fil\u00f3sofo de Alemania Occidental Oehler plante\u00f3 la vieja pregunta de\u00a0<em>por qu\u00e9\u00a0<\/em>el problema del sujeto cognoscente no fue abordado hasta la filosof\u00eda moderna, es decir, poniendo el foco en el lado activo del conocimiento. \u00c9l destaca que no fue un caso de azar o arbitrariedad, sino una cierta necesidad provocada por el hecho de que \u00abla primera impresi\u00f3n predominante del ser (caracter\u00edstica de la filosof\u00eda antigua &#8211; KK) perdi\u00f3 su fascinaci\u00f3n original, y se volvi\u00f3 claro que es el \u00abyo\u00bb quien juzga el mundo\u00bb. En otras palabras, Oehler expresa por lo tanto la vieja idea formulada por Hegel, que afirm\u00f3 que Descartes, con su \u00abCogito ergo sum\u00bb, hab\u00eda iniciado la filosof\u00eda moderna. Sin embargo, como muestra la argumentaci\u00f3n de Oehler, la historiograf\u00eda burguesa no es capaz de rebasar el umbral de una mera\u00a0<em>constataci\u00f3n\u00a0<\/em>de esta realidad. Esta\u00a0<em>limitaci\u00f3n\u00a0<\/em>contiene posibilidades reales de una\u00a0<em>distorsi\u00f3n\u00a0<\/em>idealista de la realidad. El marxismo, que parte de un descubrimiento de esta realidad, penetra sin embargo hasta su adecuado\u00a0<em>esclarecimiento\u00a0<\/em>cient\u00edfico, puede al mismo tiempo revelar falsificaciones idealistas, manifestar su esp\u00edritu\u00a0<em>cr\u00edtico<\/em>. Mientras que la historiograf\u00eda burguesa, a menudo trabajando con una erudici\u00f3n extraordinaria (Cassirer), permanece en el descubrimiento de que la filosof\u00eda moderna provoc\u00f3 una revoluci\u00f3n copernicana de la cosmolog\u00eda a la gnoseolog\u00eda, e indirectamente provee una apolog\u00eda para el idealismo trascendental, el economicismo vulgar pretende interpretar esta realidad materialistamente si\u00a0<em>corrobora\u00a0<\/em>varias de sus denominaciones ideol\u00f3gicas enumerando datos emp\u00edricos de car\u00e1cter econ\u00f3mico. En contraste, Marx, sobre todo en obras que todav\u00eda aguardan evaluaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n (como los <em>Grundrisse der Kritik der politischen Oekonomie<\/em>), crea premisas te\u00f3rico-materialistas reales para un esclarecimiento cient\u00edfico y por lo tanto simult\u00e1neamente cr\u00edtico de la filosof\u00eda moderna, al demostrar mediante un an\u00e1lisis de la estructura real de la sociedad burguesa c\u00f3mo se forma y separa\u00a0<em>realmente<\/em>\u00a0el sujeto, c\u00f3mo el hundimiento de la comunidad patriarcal y el surgimiento del capitalismo crean y\u00a0<em>enriquecen<\/em>\u00a0el sujeto cognoscente, etc., etc.<\/p>\n<p>El\u00a0<em>conocimiento<\/em>\u00a0de un texto filos\u00f3fico, de una obra filos\u00f3fica es una premisa para la\u00a0<em>comprensi\u00f3n<\/em>\u00a0de esta obra, pero no es en s\u00ed mismo esta comprensi\u00f3n. As\u00ed, por ejemplo, Deborin y su escuela contribuyeron significativamente al conocimiento de Hegel, pero muy poco a su comprensi\u00f3n. Lo conocido no es todav\u00eda comprendido, como dijo el propio Hegel. La comprensi\u00f3n marxista de una obra presupone el conocimiento, pero este proceso no tiene lugar de tal modo que lleguemos a la comprensi\u00f3n de una obra s\u00f3lo cuando se concluye el conocimiento, sino que la comprensi\u00f3n va de la mano del conocimiento.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo, te\u00f3rico o artista que refleja y reproduce en su propia obra lo que ha vivido durante una cierta d\u00e9cada permanece limitado, en t\u00e9rminos de importancia, precisamente s\u00f3lo a este momento hist\u00f3rico. Sin embargo, si un obra cultural sobrevive a la \u00e9poca en la que fue creada, a la atm\u00f3sfera de la cual se origin\u00f3, \u00bfc\u00f3mo es posible asumir que una\u00a0<em>descripci\u00f3n emp\u00edrica<\/em>\u00a0de los acontecimientos de tal \u00e9poca, incluso si los m\u00e1s significativos, sea capaz de descubrir el valor, la verdad y el significado de la obra? Los datos biogr\u00e1ficos y la descripci\u00f3n hist\u00f3rico-emp\u00edrica de los acontecimientos contempor\u00e1neos tienen, por supuesto, su significado, pero s\u00f3lo un significado subordinado y secundario, que no puede afectar a lo principal y esencial. Tras estos fen\u00f3menos emp\u00edricos, el m\u00e9todo marxista debe descubrir, por medio de un an\u00e1lisis te\u00f3rico, la estructura real de la sociedad con sus problemas fundamentales, y penetrar en las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de las clases. Al mismo tiempo, las dos categor\u00edas significativas de este an\u00e1lisis, lejos todav\u00eda de esclarecerse, son los conceptos de clase y universal. En la historia de la humanidad hasta el presente, que ha tenido lugar como la historia de las clases y sus luchas, una u otra clase ha alcanzado siempre el progreso. En este sentido, la etapa hist\u00f3ricamente alcanzada de lo universal es tambi\u00e9n al mismo tiempo de una naturaleza de clase, y lo universal hasta el presente ha sido capaz de existir y presentarse s\u00f3lo en una forma concreta de clase.<\/p>\n<p>El significado y valor interno de la cultura espiritual de uno u otro per\u00edodo hist\u00f3rico puede esclarecerse como una reproducci\u00f3n espec\u00edfica del ser social y sus contradicciones. Todo fen\u00f3meno, tanto si es de naturaleza espiritual como material, se comprende y esclarece s\u00f3lo por medio de la inclusi\u00f3n en una totalidad hist\u00f3rica concreta, en la que opera y se desarrolla.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda puede penetrar toda una \u00e9poca, introducirse en todas sus esferas y as\u00ed convertirse en la filosof\u00eda de la \u00e9poca s\u00f3lo porque es una expresi\u00f3n concentrada del pensamiento de la \u00e9poca misma. La filosof\u00eda es una reproducci\u00f3n intelectual consciente de los problemas fundamentales de su tiempo, que emergen de la estructura real de la sociedad y se proyectan en formas espec\u00edficas en la cultura, la ciencia, la vida cotidiana, etc. La filosof\u00eda puede penetrar en una \u00e9poca s\u00f3lo porque es una expresi\u00f3n conceptual sistem\u00e1tica de aquello que impregna\u00a0<em>objetivamente\u00a0<\/em>\u00a0tal \u00e9poca, que es su problema fundamental, objetivo. El intento de Luk\u00e1cs de formular una interpretaci\u00f3n marxista del joven Hegel sobre la base de una confrontaci\u00f3n de la filosof\u00eda de Hegel con la econom\u00eda pol\u00edtica inglesa es una de las manifestaciones de la fecundidad y las posibilidades latentes del m\u00e9todo marxista. Sin embargo, este proceder, tan exitoso en un caso particular, no es universal. La comprensi\u00f3n de la realidad objetiva no se da uniformemente, y una de las manifestaciones del desarrollo desigual de esta comprensi\u00f3n es el hecho de que cada \u00e9poca se caracteriza por esta o aquella \u00e1rea de la ciencia, que es central y encarna los problemas fundamentales de la \u00e9poca. Al investigar la historia de la filosof\u00eda, es importante pasar\u00a0 de una mera afirmaci\u00f3n acerca de la conexi\u00f3n entre el desarrollo de la filosof\u00eda y el desarrollo de la ciencia a un examen concreto de\u00a0<em>qu\u00e9\u00a0<\/em>ciencia es central en una \u00e9poca dada y cu\u00e1l es su\u00a0<em>conexi\u00f3n\u00a0<\/em>concreta con la filosof\u00eda. Esto puede realizarse a partir del descubrimiento de los problemas te\u00f3ricos, metodol\u00f3gicos y cient\u00edficos fundamentales de esta \u00e1rea de la ciencia y averiguando en qu\u00e9 medida las problem\u00e1ticas espec\u00edficas de esta ciencia son tambi\u00e9n filos\u00f3ficas, es decir, hasta qu\u00e9 punto esta ciencia es potencialmente filos\u00f3fica en sus problem\u00e1ticas espec\u00edficas y concretas. La relaci\u00f3n entre filosof\u00eda y econom\u00eda pol\u00edtica en Hegel y en mayor grado y mayor medida todav\u00eda en Marx ten\u00eda que adquirir un significado central, porque no s\u00f3lo se concentraban en la econom\u00eda pol\u00edtica los problemas fundamentales de la \u00e9poca, sino que esta disciplina tambi\u00e9n abord\u00f3, como sus propios problemas espec\u00edficos, cuestiones que son de un car\u00e1cter eminentemente filos\u00f3fico. En este contexto, Gramsci llama la atenci\u00f3n sobre ciertos aspectos pasados por alto por Luk\u00e1cs, como por ejemplo c\u00f3mo las problem\u00e1ticas del mercado capitalista mismo, la realizaci\u00f3n del valor, etc., como conceptos centrales de la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica, conten\u00edan en s\u00ed los problemas filos\u00f3ficos de la libertad y la necesidad del individuo y la sociedad, las tendencias de desarrollo y las leyes de la sociedad, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">III<\/p>\n<p>El marxismo, que interpreta la conciencia social como el ser social trasplantado en la cabeza humana, revel\u00f3 simult\u00e1neamente una\u00a0<em>nueva funci\u00f3n<\/em>\u00a0de esta conciencia. La conciencia no puede ser explicada desde la conciencia misma, sino desde el ser. Sin embargo, puesto que la conciencia es un reflejo complejo del ser, el\u00a0<em>an\u00e1lisis\u00a0<\/em>de la conciencia social al mismo tiempo se convierte en una imagen de rayos X del ser social mismo. La imagen del mundo y la conciencia del mundo en la cabeza humana son un componente del mundo imaginado, pues el mundo social no existe sin las personas y su conciencia. Toda sociedad no es s\u00f3lo lo que es \u00abobjetivamente\u00bb, independiente de la conciencia de la gente, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo se refleja en la conciencia de su gente. Henri Gouhier, para quien la \u00abvisi\u00f3n del mundo\u00bb es s\u00f3lo una imagen\u00a0<em>subjetiva\u00a0<\/em>del mundo en el pensamiento, un mundo que es\u00a0<em>creado\u00a0<\/em>por la mirada de este o aquel pensador o poeta, encuentra con esta interpretaci\u00f3n las dificultades que son inherentes a la reflexi\u00f3n idealista. Esta interpretaci\u00f3n idealista no cuestiona en absoluto\u00a0<em>por qu\u00e9\u00a0<\/em>el \u00abmundo\u00bb de Descartes difiere del \u00abmundo\u00bb de Pascal, por qu\u00e9 Kierkegaard crea un \u00abmundo\u00bb diferente del de Marx. El idealismo debe buscar la respuesta a esta pregunta fundamentalmente en las diferencias\u00a0<em>individuales\u00a0<\/em>de los pensadores. Una unilateralidad similar sufre el economicismo vulgar, que niega el papel social activo de las ideas (sentimientos, representaciones, etc.),\u00a0<em>en las que<\/em>\u00a0las personas se enfrentan a los problemas de su \u00e9poca. La premisa latente de esta concepci\u00f3n es la representaci\u00f3n quim\u00e9rica del hombre como ser\u00a0<em>desmembrado<\/em>, que en su conducta\u00a0<em>consciente\u00a0<\/em>no forma parte del ser social, sino que es un ser social s\u00f3lo en la medida en que es un objeto\u00a0<em>pasivo\u00a0<\/em>y un mero\u00a0<em>sustrato\u00a0<\/em>de acontecimientos sociohist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>La idea fundamental del marxismo de que el ser social determina la conciencia social debe elaborarse en la teor\u00eda de la historia de la filosof\u00eda de tal manera que no permanezca en el nivel de la mera experiencia emp\u00edrica o de una mera regla, sino que se convierta en un concepto cient\u00edfico. La deficiencia fundamental del estimulante estudio de Desanti sobre la metodolog\u00eda de la historia de la filosof\u00eda reside precisamente en el hecho de que se mantiene en el terreno del empirismo crudo, y, en lugar de categor\u00edas filos\u00f3ficas, conceptos cient\u00edficos, un entorno conceptual en el que el historiador marxista de la filosof\u00eda pudiera trabajar, presenta s\u00f3lo elementos en bruto. Naturalmente, todo marxista debe estar de acuerdo en que los elementos esenciales de una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica de la filosof\u00eda son:<\/p>\n<ol>\n<li>una investigaci\u00f3n de la genealog\u00eda de un concepto o categor\u00eda,<\/li>\n<li>un estudio de la arquitectura, de la estructura interna de la filosof\u00eda investigada,<\/li>\n<li>la conexi\u00f3n de esta filosof\u00eda con la sociedad.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Sin embargo, mediante el c\u00e1lculo de estos elementos la teor\u00eda marxista de la historia de la filosof\u00eda\u00a0<em>apenas comienza<\/em>. La cuesti\u00f3n fundamental, relativa a cu\u00e1l sea la conexi\u00f3n concreta entre sociedad y filosof\u00eda, an\u00e1lisis l\u00f3gico y sociol\u00f3gico, ni siquiera es planteada en esta enumeraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00abesp\u00edritu de la \u00e9poca\u00bb de Hegel, que expresa sobre una base idealista la unidad y conexi\u00f3n interna de las varias formas de conciencia social, es esclarecida cient\u00edficamente en Marx sobre la base de un an\u00e1lisis del ser social: \u00abPor encima de las diversas formas de propiedad, por encima de las condiciones sociales de existencia, se erige toda una superestructura de sentimientos, ilusiones, modos de pensamiento y filosof\u00edas de la vida, diversas y particularmente formadas. Toda la clase las crea y forma a partir de su base material y de las respectivas relaciones sociales.\u00bb La suma de estas diversas formas de conciencia social, que el hombre social produce a partir de su \u00abbase material\u00bb, forma el contenido fundamental de su <em>concepci\u00f3n del<\/em>\u00a0<em>mundo\u00a0<\/em>o cosmovisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una cosmovisi\u00f3n no se forma exclusivamente a partir de opiniones pol\u00edticas o creencias filos\u00f3ficas, a partir de c\u00f3digos morales, prejuicios y sentimientos de vida, sino que es m\u00e1s bien el hilo com\u00fan que entrelaza todas estas esferas individuales, que las une en un todo de conciencia socio-hist\u00f3rica concreta, que es su v\u00ednculo espiritual interno. Por lo tanto, una cosmovisi\u00f3n tampoco puede ser explicada por medio de opiniones pol\u00edticas o de un programa literario, sino que, al contrario, es necesario entender estas opiniones y programas como parte de una determinada visi\u00f3n del mundo como un todo. La teor\u00eda marxista de la conciencia social como totalidad hist\u00f3rica concreta, formada a partir de grupos sociales en diversas condiciones existenciales, permite comprender las esferas individuales de esta conciencia, la filosof\u00eda, las opiniones pol\u00edticas, los programas e ideales como manifestaciones espec\u00edficas de una determinada concepci\u00f3n del mundo. La interpretaci\u00f3n materialista de las \u00e1reas individuales de la conciencia social no puede consistir en la b\u00fasqueda de una conexi\u00f3n inmediata entre el ser social y estas esferas individuales, sino que estas esferas\u00a0<em>individuales\u00a0<\/em>est\u00e1n conectadas al ser social de forma mediada, por medio de la cosmovisi\u00f3n o de la concepci\u00f3n del mundo como unidad y complejo de todas estas \u00e1reas parciales.<\/p>\n<p>Por encima de las condiciones existenciales de los grupos sociales, se levanta una superestructura que, de acuerdo con Marx, cubre tanto el \u00e1rea intelectual y cognoscitiva como las \u00e1reas emocionalmente sensitiva, moral y activa. Las personas, los grupos sociales y las clases no viven s\u00f3lo del pensamiento, de la producci\u00f3n de opiniones y prejuicios, sino que est\u00e1n simult\u00e1neamente atormentados por pasiones, simpat\u00edas y antipat\u00edas, deseos y voluntades, y, por encima de todo -lo que es m\u00e1s importante-, act\u00faan, son productiva, social y pol\u00edticamente activos, son agentes pr\u00e1cticos. A ciertos grupos sociales corresponden no s\u00f3lo determinadas opiniones, sino tambi\u00e9n emociones y sentimientos de vida plenamente definidos, y una forma de conducta enteramente concreta, una pr\u00e1ctica de producci\u00f3n social, que en combinaci\u00f3n forman una totalidad hist\u00f3ricamente concreta que surge de las condiciones sociales de existencia.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n del mundo es principalmente, por lo tanto, una expresi\u00f3n de la\u00a0<em>unidad\u00a0<\/em>y la\u00a0<em>conexi\u00f3n interna<\/em>\u00a0de varias formas y componentes de la conciencia social, por medio de un lazo espiritual que conecta la filosof\u00eda, los programas pol\u00edticos y las opiniones art\u00edsticas en un todo. En la historia de la humanidad, ha habido pocos pensadores verdaderamente excepcionales que fueran s\u00f3lo fil\u00f3sofos profesionales. La gran mayor\u00eda de fil\u00f3sofos se comprometieron con la pol\u00edtica contempor\u00e1nea, los problemas del arte, la cr\u00edtica, etc. La historia de la filosof\u00eda defiende la\u00a0<em>especificidad\u00a0<\/em>y la pureza de su objeto no preparando y separando la obra filos\u00f3fica del todo de la obra del autor, sino esclareciendo la especificidad filos\u00f3fica sobre la base del esclarecimiento y comprensi\u00f3n de la obra\u00a0<em>entera<\/em>. Adem\u00e1s, existen sorprendentes similitudes internas en la historia entre los fil\u00f3sofos, por un lado, y artistas o pensadores pol\u00edticos, por el otro. As\u00ed, desde una perspectiva marxista, Luk\u00e1cs esclareci\u00f3 la afinidad interna entre la obra po\u00e9tica de Goethe y la filosof\u00eda de Hegel. Lucien Goldmann descubri\u00f3 el v\u00ednculo interno entre Pascal y Racine en su \u00abvisi\u00f3n tr\u00e1gica del mundo\u00bb com\u00fan. Karel Gebhardt traz\u00f3 rasgos comunes de cosmovisi\u00f3n entre las pinturas de Rembrandt y los tratados filos\u00f3ficos de Spinoza. Finalmente, Gramsci percibi\u00f3 una simpat\u00eda entre tres figuras del mundo burgu\u00e9s emergente &#8211;Hegel, Ricardo y Robespierre&#8211;. Estos paralelos entre la filosof\u00eda y el arte, o entre la pol\u00edtica y la econom\u00eda, son una manifestaci\u00f3n externa de la unidad de la estructura interna de la cosmovisi\u00f3n. Es evidente que la conexi\u00f3n interna de la filosof\u00eda con el arte no se demuestra reduciendo un \u00e1rea a otra, a partir de la conversi\u00f3n del arte en filosof\u00eda o de un filosofar del arte, sino descubriendo anal\u00edticamente su conexi\u00f3n <em>interna<\/em>, determinada por la estructura com\u00fan de la concepci\u00f3n del mundo, que es la base de\u00a0<em>dos\u00a0<\/em>manifestaciones espirituales espec\u00edficas, la filosof\u00eda y el arte.<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n del mundo como una unidad concreta no s\u00f3lo se liquida la especificidad de las esferas individuales de la conciencia social, sino que tambi\u00e9n se crea una posibilidad real para comprender esta especificidad. La contradicci\u00f3n de los componentes individuales de la conciencia, que marc\u00f3 tan notablemente, por ejemplo, la obra de Hobbes o de Rousseau, y en la ideolog\u00eda checa la obra de Palack\u00fd o Havlicek, es comprensible racionalmente como un antagonismo de un todo definido, un antagonismo que no perturba la unidad del todo sino que la concretiza y define. La obra de Havli\u010dek, es racionalmente comprensible como contradicci\u00f3n de un todo determinado, contradicci\u00f3n que de ninguna manera perturba la unidad de la obra, sino que la concretiza, la define. La obra de Havli\u010dek, juzgada a partir del prisma de un componente omnipotente y decisivo -las opiniones pol\u00edticas-, permanece racionalmente indescifrable. O bien todos los otros componentes se subordinan a la pol\u00edtica y se juzgan progresistas o reaccionarios seg\u00fan la apreciaci\u00f3n de las opiniones pol\u00edticas, o bien se reconocen las contradicciones en la obra de Havli\u010dek, pero no como una definici\u00f3n m\u00e1s profunda de esta obra como un todo, sino que anulan la obra como un todo y la transforman en una serie de componentes desconectados: pol\u00edticos, po\u00e9ticos, filos\u00f3ficos, cr\u00edticos, etc. La concepci\u00f3n del mundo es un medio conceptual que nos permite una comprensi\u00f3n de las contradicciones y las discordancias de la obra, de la desigualdad de sus componentes individuales, como una concretizaci\u00f3n de la obra misma, como una definici\u00f3n m\u00e1s profunda de su unidad.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n del mundo es en tercer lugar la unidad de los\u00a0<em>diversos componentes<\/em>\u00a0que son la manifestaci\u00f3n del hombre espec\u00edficamente hist\u00f3rico como hombre\u00a0<em>total<\/em>. El hombre act\u00faa en la historia y crea su concepci\u00f3n del mundo no como un hombre fragmentario, sino como un hombre pensante, actuante, sintiente, esforzado, evaluador, resumiendo, como un hombre\u00a0<em>total<\/em>. Rickert, que quer\u00eda defender el intelecto contra el irracionalismo, la comprensi\u00f3n contra la existencia, la filosof\u00eda contra la cosmovisi\u00f3n, la teor\u00eda contra el \u00abhombre total\u00bb tal y como fue entendido por Nietzsche y Dilthey, se alej\u00f3 en su lucha justa en la direcci\u00f3n del intelectualismo y el terrorismo. No comprendi\u00f3 que la defensa contra el \u00abhombre total\u00bb\u00a0<em>privado<\/em>\u00a0de los existencialistas no est\u00e1 en la abstracci\u00f3n del \u00abhombre te\u00f3rico\u00bb, sino que la comprensi\u00f3n te\u00f3rica es un aspecto de una humanidad creativa y pr\u00e1cticamente activa. Rickert observa correctamente que el \u00abhombre total\u00bb entendido irracionalistamente es un hombre de un mundo particular y un horizonte limitado. En oposici\u00f3n a \u00e9l, postula un \u00abhombre te\u00f3rico\u00bb que es unilateral, pero que gracias a esta unilateralidad puede trascender las fronteras del \u00abmundo total\u00bb limitado y proceder a una comprensi\u00f3n del mundo real. En realidad, sin embargo, la pr\u00e1ctica humana no tiene que ver con este mundo limitado, sino con el mundo universal, pues con su actividad traspasa diariamente las fronteras del mundo limitado, y con su actividad transformadora abre un nuevo camino para la comprensi\u00f3n del universo. El error fundamental de Rickert reside en el hecho de que conoce esencialmente dos tipos de personas: el \u00abhombre total\u00bb existencial y el hombre te\u00f3rico. Sin embargo, el \u00abhombre total\u00bb existencial es un hombre de experiencias y percepciones y, en este sentido, tan unilateral, contemplativo, como el hombre \u00abte\u00f3rico\u00bb.<\/p>\n<p>Las esferas individuales de la conciencia social, que est\u00e1n conectadas por el v\u00ednculo\u00a0<em>espiritual<\/em>\u00a0de la concepci\u00f3n com\u00fan del mundo, est\u00e1n conectadas al ser material y por lo tanto son explicables materialistamente s\u00f3lo de una forma\u00a0<em>mediada<\/em>: la concepci\u00f3n del mundo es un elemento mediador entre las esferas individuales de la conciencia social -la filosof\u00eda, la est\u00e9tica, la \u00e9tica, etc.- por un lado, y el ser social, la clase o el grupo social por el otro.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda puede jugar un papel activo en el mundo s\u00f3lo porque, como reproducci\u00f3n intelectual de este mundo, es al mismo tiempo un componente del mismo. Por lo tanto, no es algo que sea un reflejo externo del ser social, sino que es al mismo tiempo una concretizaci\u00f3n de este ser. La filosof\u00eda no duplica el mundo del que es una reproducci\u00f3n intelectual, sino que se vuelve un agente de la\u00a0<em>construcci\u00f3n\u00a0<\/em>y la naturaleza concreta del mundo mismo. Una filosof\u00eda que fuera un reflejo pasivo del mundo se colocar\u00eda fuera de este mundo, por encima de este mundo (y renunciar\u00eda as\u00ed, al mismo tiempo, a toda posibilidad de interferir en este mundo), y considerar\u00eda este mundo como algo consumado y cerrado, que ya no se desarrolla y al que s\u00f3lo se puede contemplar.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u00bfquiere decir esto que el concepto de la concepci\u00f3n del mundo significa una revoluci\u00f3n radical en el entendimiento hasta la fecha de la historia de la filosof\u00eda y que\u00a0<em>suprime\u00a0<\/em>la historia de la filosof\u00eda hasta la fecha, sustituy\u00e9ndola por una historia de las cosmovisiones o las concepciones del mundo, tal y como supone L. Kolakowski en su rese\u00f1a de la obra de Goldmann sobre Pascal? \u00bfQuiere decir esto que en lugar de la historia de la filosof\u00eda hasta la fecha habr\u00e1 en el futuro una historia de las cosmovisiones, que tienen su propia forma discursiva y no-discursiva? La historia de las cosmovisiones tiene una cierta independencia como tal.\u00a0\u00a0<em>En relaci\u00f3n\u00a0<\/em>con la historia de la filosof\u00eda y la historia de la literatura, la \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb se convierte en una herramienta metodol\u00f3gica, una categor\u00eda cient\u00edfica, que es una expresi\u00f3n conceptual de la unidad del ser y de la conciencia y que es por lo tanto una\u00a0<em>mediaci\u00f3n<\/em>\u00a0cient\u00edficamente formulada entre el ser social, por un lado, y las formas y esferas concretas de la conciencia social, por el otro. La filosof\u00eda es esclarecida\u00a0<em>materialistamente<\/em>\u00a0si se esclarece sobre la base de una concepci\u00f3n concreta del mundo como elemento mediador entre el ser social, la clase, un grupo social, por un lado, y el \u00e1rea espec\u00edfica de la conciencia social, por el otro. La historia de la filosof\u00eda o la historia de la literatura no pueden ser reducidas a una historia de las concepciones del mundo. Pero<em>\u00a0una concepci\u00f3n del mundo es un medio conceptual de la interpretaci\u00f3n materialista marxista, que media \u00a0c o n c r e t a m e n t e \u00a0la conexi\u00f3n de la filosof\u00eda y la literatura con el ser social como estructura real<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">IV<\/p>\n<p>La historia de la filosof\u00eda se abre con una pregunta que cuestiona la posibilidad misma de esta disciplina: en la historia ha habido muchas corrientes filos\u00f3ficas, cada una de las cuales ha surgido con la pretensi\u00f3n de que portaba y expresaba la verdad absoluta, s\u00f3lo para ser refutada por la siguiente corriente con las mismas exigencias, y as\u00ed sucesivamente. \u00bfNo es acaso esta pr\u00e1ctica en s\u00ed misma una evidencia de que hay, como mucho, una sucesi\u00f3n de corrientes filos\u00f3ficas o una historia de las filosof\u00edas (Sartre), pero no una historia de la filosof\u00eda? Las respuestas que contestan a esta problem\u00e1tica pueden dividirse en dos grupos principales:<\/p>\n<ol>\n<li>El primer grupo incluye las filosof\u00edas que presuponen un progreso en la historia de la filosof\u00eda y entienden la historia de la filosof\u00eda como un progreso en la comprensi\u00f3n de la verdad objetiva.<\/li>\n<li>El segundo grupo incluye corrientes que arrojan dudas sobre el progreso en la historia de la filosof\u00eda y consideran que todas las corrientes filos\u00f3ficas son igualmente verdaderas y leg\u00edtimas, pues todas son expresiones de su tiempo y todas son \u00abigualmente distantes de Dios\u00bb. La idea del progreso en la historia de la filosof\u00eda es reemplazada por una tipolog\u00eda ahist\u00f3rica (Dilthey, Jaspers).<\/li>\n<\/ol>\n<p>El colapso de los sistemas filos\u00f3ficos del siglo XIX, y el hallazgo de que ninguna de las escuelas de filosof\u00eda existentes conten\u00eda la verdad universal que buscaban llev\u00f3 al relativismo hist\u00f3rico y al escepticismo. El relativismo hist\u00f3rico apareci\u00f3 tras demostrarse insostenible la concepci\u00f3n racionalista-metaf\u00edsica del desarrollo como crecimiento cuantitativo y lineal. Como reacci\u00f3n a este optimismo racionalista, que se manifiesta en la exploraci\u00f3n de la historia de la filosof\u00eda al describir la historia de la filosof\u00eda como un proceso ascendente,\u00a0<em>lineal<\/em>, surge el escepticismo relativista del siglo XX, que niega progreso en la historia de la filosof\u00eda y cuestiona la existencia misma de una historia de la filosof\u00eda. Estas corrientes relativistas consideran la historia de la filosof\u00eda como una mera ilusi\u00f3n, y como mucho admiten una sucesi\u00f3n hist\u00f3rica de filosof\u00edas y fil\u00f3sofos. Ah\u00ed emerge un intento de sustituir la historia de la filosof\u00eda por una tipolog\u00eda hist\u00f3rica-filos\u00f3fica, que compendiar\u00eda todas las escuelas de filosof\u00eda existentes bajo cierta cantidad de tipos supra-hist\u00f3ricos generales, mientras que las corrientes filos\u00f3ficas individuales se entienden como variaciones hist\u00f3ricas de estos tipos b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>La semilla racional del presentismo filos\u00f3fico o del perspectivismo como una forma moderna de relativismo esc\u00e9ptico reside en el hecho de que determina correctamente que el desarrollo en filosof\u00eda no tiene lugar por medio de una acumulaci\u00f3n cuantitativa y por capas, que no es un acoplamiento de nuevas verdades a verdades y observaciones reveladas de una vez y para siempre. Sin embargo, el colapso del optimismo racionalista de los siglos XVIII y XIX conduce a un relativismo esc\u00e9ptico que niega la existencia de progreso en la historia de la filosof\u00eda s\u00f3lo bajo el supuesto de que se adhiere a la base metaf\u00edsica de las ilusiones racionalistas colapsadas. En la historia de la filosof\u00eda no hay, de hecho, verdades descubiertas e intocables de una vez y para siempre, que persistan como una comprensi\u00f3n inmutable de un sistema al siguiente. Sin embargo, cada nivel superior de desarrollo realmente alcanzado en la historia de la filosof\u00eda incorpora las comprensiones y verdades del pasado en su esencia, las transforma, les da una nueva funci\u00f3n y un nuevo significado, y en esta transformaci\u00f3n las mantiene vivas, trat\u00e1ndolas no como hechos muertos sino como elementos de un continuo proceso de comprensi\u00f3n objetiva. En este nuevo todo, las verdades adquiridas y logradas se relativizan, su valor y veracidad cambia, es decir, cambia su grado de adecuaci\u00f3n. Aun as\u00ed, no es posible alcanzar un nivel superior de desarrollo sin la inclusi\u00f3n de comprensiones y verdades previas: la teor\u00eda marxista de la comprensi\u00f3n, que expresa la comprensi\u00f3n humana como un proceso ascendente en espiral, permite una cr\u00edtica de la linealidad metaf\u00edsica en la concepci\u00f3n del progreso sin degenerar al mismo tiempo en el relativismo y el escepticismo gnoseol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Un entendimiento dial\u00e9ctico del progreso en la historia de la filosof\u00eda como desarrollo en espiral est\u00e1 conectado tambi\u00e9n, simult\u00e1neamente, a una concepci\u00f3n de la historia de la filosof\u00eda como un progreso hist\u00f3ricamente llevado a cabo en la comprensi\u00f3n de la realidad. El marxismo nunca pretendi\u00f3 que el valor interno de una u otra filosof\u00eda se agotara en su clasificaci\u00f3n hist\u00f3rica, es decir, por medio de una comprensi\u00f3n del conjunto de condiciones hist\u00f3ricas bajo las que surgi\u00f3. Si bien cada filosof\u00eda es una creaci\u00f3n de su \u00e9poca, cada \u00e9poca es tambi\u00e9n al mismo tiempo un momento en el proceso de desarrollo de la humanidad, que no puede ser reducido a las experiencias hist\u00f3ricas y a la transitoriedad de las \u00e9pocas individuales.<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica de la historia de la filosof\u00eda es un componente de toda filosof\u00eda moderna, pues toda filosof\u00eda debe plantearse la pregunta que justifica su propia\u00a0<em>existencia<\/em>: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 mi lugar hist\u00f3rico? Y si venimos a reemplazar una filosof\u00eda pasada, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la garant\u00eda de que ahora, en el momento de mi triunfo, no se formar\u00e1 una filosof\u00eda que tomar\u00e1 mi lugar? Sin embargo, la historia de la filosof\u00eda es un mero preludio de cada filosof\u00eda presente, en el sentido de que ninguna filosof\u00eda pasada puede satisfacer plenamente las necesidades del presente. Toda filosof\u00eda es la filosof\u00eda de su tiempo, lo que significa que cada \u00e9poca demanda su propia filosof\u00eda, que, al nivel del pensamiento cient\u00edfico logrado, pudiera esclarecer y justificar la posici\u00f3n del hombre ante la naturaleza y la sociedad, ante s\u00ed mismo, ante el pasado y el futuro. Si la historia de la filosof\u00eda es un proceso leg\u00edtimo de la realizaci\u00f3n del pensamiento humano, un proceso de revelaci\u00f3n de la verdad objetiva, cada grado hist\u00f3ricamente alcanzado de esta verdad no es s\u00f3lo una etapa en la historia de la filosof\u00eda, es decir, algo que se clasifica en t\u00e9rminos de tiempo y de sucesi\u00f3n hist\u00f3rica, sino tambi\u00e9n un momento de la comprensi\u00f3n sistem\u00e1tica de la verdad objetiva. En esta verdad objetiva y en el proceso de su comprensi\u00f3n hay una conexi\u00f3n interna entre historia y el sistema que permite ilustrar problemas sistem\u00e1ticos en la historia, y que la historia de la filosof\u00eda pase a formar parte del pensamiento filos\u00f3fico de la filosof\u00eda como tal.<\/p>\n<p>[*] Texto titulado originalmente \u00abD\u011bjiny filosofie jako filosofie\u00bb y le\u00eddo por Karel Kos\u00edk en las conferencias sobre Filosof\u00eda en la historia del pueblo checo celebradas en Liblice del 14 al 17 de abril de 1958. Agradezco a Joe Grim Feinberg, Ivan Landa y Jan Mervart su generosidad al enviarme este y otros textos de Kos\u00edk en checo, as\u00ed como su permiso y \u00e1nimo para publicar las traducciones de los mismos.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Gerard Mar\u00edn Plana<br \/>\nFuente: <a href=\"https:\/\/decenciaycritica.blogspot.com\/2020\/08\/la-historia-de-la-filosofia-como-filosofia.html\">https:\/\/decenciaycritica.blogspot.com\/2020\/08\/la-historia-de-la-filosofia-como-filosofia.html<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La experiencia obtenida durante varios a\u00f1os de trabajo sobre la historia de la filosof\u00eda checa puede adquirir significado filos\u00f3fico s\u00f3lo<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8808,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1552],"tags":[],"class_list":["post-8807","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-marxismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8807","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8807"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8807\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8808"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8807"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8807"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8807"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}