{"id":883,"date":"2007-12-09T00:00:00","date_gmt":"2007-12-09T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=883"},"modified":"2020-02-26T08:19:57","modified_gmt":"2020-02-26T07:19:57","slug":"la-revolucion-bolivariana-sigue-adelante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=883","title":{"rendered":"La revoluci\u00f3n bolivariana sigue adelante"},"content":{"rendered":"<p>ALAI AMLATINA, 04\/12\/2007, Montevideo.- Venezuela es un pa\u00eds con instituciones democr\u00e1ticas y un sistema electoral confiable. Esta es una de las principales conclusiones que surgen del referendo del pasado domingo, que echa por tierra los principales argumentos del gobierno de George W. Bush, de la oposici\u00f3n interna y de los gobiernos aliados de Washington, contra Hugo Ch\u00e1vez. Desde este punto de vista, el proceso de cambios que se registra en Venezuela desde 1999, cuando Ch\u00e1vez asumi\u00f3 la presidencia, sale reforzado.<\/p>\n<p>En segundo lugar, Ch\u00e1vez reconoci\u00f3 con dignidad y transparencia la derrota de su propuesta de reforma constitucional, pese a la estrechez de los resultados. No recurri\u00f3 a artima\u00f1as como hicieron tantos presidentes en este continente a la hora de reconocer derrotas, ni puso por delante la evidente injerencia de los Estados Unidos. Esto muestra que Ch\u00e1vez tiene un talante democr\u00e1tico, cosa que no ocurre con buena parte de sus cr\u00edticos, entre ellos el propio Bush y su vecino Alvaro Uribe. Resulta curioso que los que intentan voltear el proceso bolivariano, reconozcan ahora la transparencia de las urnas cuando la negaron en las diez elecciones anteriores en las que gan\u00f3 el chavismo.<\/p>\n<p>Uno de cada cuatro venezolanos que vot\u00f3 por Ch\u00e1vez en diciembre de 2006, no vot\u00f3 la reforma de la Constituci\u00f3n el pasado domingo. En las elecciones presidenciales del a\u00f1o pasado Ch\u00e1vez cosech\u00f3 7.300.000 votos, que contrastan con los 4.380.000 que obtuvo el S\u00ed a la reforma de la Constituci\u00f3n. Mientras el candidato opositor Manuel Rosales recibi\u00f3 en diciembre pasado 4.292.000 votos, la oposici\u00f3n a la reforma tuvo 4.500.000 sufragios. Un peque\u00f1o y poco significativo aumento de la oposici\u00f3n, y una p\u00e9rdida de tres millones de votos del chavismo que se fueron casi \u00edntegramente a la abstenci\u00f3n, que pas\u00f3 del 25% en diciembre al 44% el domingo pasado.<\/p>\n<p>Es cierto que tanto Bush como una parte de la oposici\u00f3n interna realizaron una repugnante campa\u00f1a contra la reforma, pero no es menos cierto que ya lo hab\u00edan hecho en otras ocasiones. Tambi\u00e9n es cierto que partidos como Podemos (socialdem\u00f3crata), que algunos destacados intelectuales y que el ex ministro del Interior, general Ra\u00fal Isa\u00edas Baduel, se opusieron a la reforma. Pero todo eso parece insuficiente a la hora de explicar nada menos que tres millones de abstenciones.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los datos que aportan amigos venezolanos, la abstenci\u00f3n fue importante en los barrios populares partidarios de Ch\u00e1vez y del proceso de cambios. Eso indica que es en el seno de las fuerzas sociales que vienen apoyando los cambios, donde hay que buscar las claves del resultado. No es, por lo tanto, ni un triunfo de la oposici\u00f3n, ni del imperialismo; ni una derrota del chavismo popular de base. El propio Ch\u00e1vez dio pistas sobre lo sucedido al se\u00f1alar que \u201calgunos de nosotros no jugaron (\u2026) se quedaron quietos y dejaron pasar la pelota\u201d.<\/p>\n<p>Los resultados echan luz sobre dos hechos que merecen ser debatidos. El primero gira en torno al socialismo; un debate abierto, imposible de cerrar luego de las experiencias sovi\u00e9tica y china. No hay nada que permita pensar que los tres millones que votaron por Ch\u00e1vez un a\u00f1o atr\u00e1s, le est\u00e9n dando ahora la espalda al proceso de cambios. Pero no es lo mismo elegir entre la derecha y Ch\u00e1vez, que hacerlo por un modelo que no hubo ni tiempo ni voluntad de someter al debate abierto. En el imaginario colectivo, socialismo no es otra cosa que un gran aparato estatal centralizado, dirigido por una enorme y maciza burocracia. \u00bfNo es algo de eso lo que estaba naciendo en Venezuela al calor del PSUV (partido \u00fanico chavista) y de la nueva dirigencia estatal?<\/p>\n<p>En segundo lugar, el resultado muestra que las bases sociales del proceso bolivariano son heterog\u00e9neas, diversas, contradictorias por tanto, y que resulta imposible reducirlas a categor\u00edas generales y totalizantes. La polarizaci\u00f3n imperialismo versus pueblo, puede ser v\u00e1lida para describir algunos momentos de aguda confrontaci\u00f3n, pero no es en absoluto una realidad permanente y \u00fanica. Reducir el conjunto de problem\u00e1ticas sociales a una \u201ccontradicci\u00f3n principal\u201d a la que todas las dem\u00e1s deben subordinarse, impide la expresi\u00f3n de las diferencias, como muestra la experiencia hist\u00f3rica del socialismo del siglo XX.<\/p>\n<p>En momentos de gravedad extrema, empero, las diversidades pueden y deben formar un pu\u00f1o para batir al enemigo. Pero lo que es necesario en momentos extremos no deber\u00eda, salvo desfigurando la realidad y a los propios sujetos, convertirse en l\u00ednea de acci\u00f3n que, las m\u00e1s de las veces, lleva a la aparici\u00f3n de l\u00edderes infalibles y de un aparato centralizado que termina por sustituir a los sectores populares, los hacedores verdaderos de los cambios.<\/p>\n<p>En la izquierda laten dos formas de ver el mundo. Un amplio sector sostiene que los cambios en Venezuela comenzaron en 1999 con la llegada de Ch\u00e1vez a la presidencia, y que su figura y el equipo dirigente que lo rodea son la clave del proceso en curso. Otros pensamos que son los sectores populares, que irrumpieron en febrero de 1989 protagonizando el Caracazo, los verdaderos motores del proceso. Y que en ellos est\u00e1 la clave de la continuidad de la revoluci\u00f3n, de su eventual profundizaci\u00f3n y de los rumbos que se tomen en cada momento.<\/p>\n<p>Una parte de ese pueblo bolivariano decidi\u00f3 \u201cdejar pasar la pelota\u201d. Deber\u00edamos aceptar que es una decisi\u00f3n consciente y meditada, y no mera influencia del \u201cenemigo\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 quienes hicieron una insurrecci\u00f3n en 1989, hundieron al corrupto sistema de partidos en los 90, frenaron y revirtieron un golpe de Estado en 2002 y derrotaron la huelga petrolera en 2003, habr\u00edan de dejarse manipular por el imperio y la oligarqu\u00eda? La revoluci\u00f3n bolivariana seguir\u00e1 adelante porque el pueblo de los \u201ccerros\u201d, tanto los que votaron S\u00ed como los que se abstuvieron, lo viene decidiendo d\u00eda a d\u00eda desde hace ya casi dos d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>M\u00e1s informaci\u00f3n: <a href=\"http:\/\/alainet.org\/\">http:\/\/alainet.org<\/a><br \/>\nALAI &#8211; 30 A\u00d1OS<br \/>\n_______________<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>La revoluci&oacute;n bolivariana sigue adelante Ra&uacute;l Zibechi ALAI AMLATINA, 04\/12\/2007, Montevideo.- Venezuela es un pa&iacute;s con instituciones democr&aacute;ticas y un sistema electoral confiable. Esta es una de las principales conclusiones que surgen del referendo del pasado domingo, que echa por tierra los principales argumentos del gobierno de George W. Bush, de la oposici&oacute;n interna y de los gobiernos aliados de Washington, contra Hugo Ch&aacute;vez. Desde este punto de vista, el proceso de cambios que se registra en Venezuela desde 1999, cuando Ch&aacute;vez asumi&oacute; la presidencia, sale reforzado. En segundo lugar, Ch&aacute;vez reconoci&oacute; con dignidad y transparencia la derrota de su propuesta de reforma constitucional, pese a la estrechez de los resultados. No recurri&oacute; a artima&ntilde;as como hicieron tantos presidentes en este continente a la hora de reconocer derrotas, ni puso por delante la evidente injerencia de los Estados Unidos. Esto muestra que Ch&aacute;vez tiene un talante democr&aacute;tico, cosa que no ocurre con buena parte de sus cr&iacute;ticos, entre ellos el propio Bush y su vecino Alvaro Uribe. Resulta curioso que los que intentan voltear el proceso bolivariano, reconozcan ahora la transparencia de las urnas cuando la negaron en las diez elecciones anteriores en las que gan&oacute; el chavismo. Uno de cada cuatro venezolanos que vot&oacute; por Ch&aacute;vez en diciembre de 2006, no vot&oacute; la reforma de la Constituci&oacute;n el pasado domingo. En las elecciones presidenciales del a&ntilde;o pasado Ch&aacute;vez cosech&oacute; 7.300.000 votos, que contrastan con los 4.380.000 que obtuvo el S&iacute; a la reforma de la Constituci&oacute;n. Mientras el candidato opositor Manuel Rosales recibi&oacute; en diciembre pasado 4.292.000 votos, la oposici&oacute;n a la reforma tuvo 4.500.000 sufragios. Un peque&ntilde;o y poco significativo aumento de la oposici&oacute;n, y una p&eacute;rdida de tres millones de votos del chavismo que se fueron casi &iacute;ntegramente a la abstenci&oacute;n, que pas&oacute; del 25% en diciembre al 44% el domingo pasado. Es cierto que tanto Bush como una parte de la oposici&oacute;n interna realizaron una repugnante campa&ntilde;a contra la reforma, pero no es menos cierto que ya lo hab&iacute;an hecho en otras ocasiones. Tambi&eacute;n es cierto que partidos como Podemos (socialdem&oacute;crata), que algunos destacados intelectuales y que el ex ministro del Interior, general Ra&uacute;l Isa&iacute;as Baduel, se opusieron a la reforma. Pero todo eso parece insuficiente a la hora de explicar nada menos que tres millones de abstenciones. Seg&uacute;n los datos que aportan amigos venezolanos, la abstenci&oacute;n fue importante en los barrios populares partidarios de Ch&aacute;vez y del proceso de cambios. Eso indica que es en el seno de las fuerzas sociales que vienen apoyando los cambios, donde hay que buscar las claves del resultado. No es, por lo tanto, ni un triunfo de la oposici&oacute;n, ni del imperialismo; ni una derrota del chavismo popular de base. El propio Ch&aacute;vez dio pistas sobre lo sucedido al se&ntilde;alar que &ldquo;algunos de nosotros no jugaron (&hellip;) se quedaron quietos y dejaron pasar la pelota&rdquo;. Los resultados echan luz sobre dos hechos que merecen ser debatidos. 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La polarizaci&oacute;n imperialismo versus pueblo, puede ser v&aacute;lida para describir algunos momentos de aguda confrontaci&oacute;n, pero no es en absoluto una realidad permanente y &uacute;nica. Reducir el conjunto de problem&aacute;ticas sociales a una &ldquo;contradicci&oacute;n principal&rdquo; a la que todas las dem&aacute;s deben subordinarse, impide la expresi&oacute;n de las diferencias, como muestra la experiencia hist&oacute;rica del socialismo del siglo XX. En momentos de gravedad extrema, empero, las diversidades pueden y deben formar un pu&ntilde;o para batir al enemigo. Pero lo que es necesario en momentos extremos no deber&iacute;a, salvo desfigurando la realidad y a los propios sujetos, convertirse en l&iacute;nea de acci&oacute;n que, las m&aacute;s de las veces, lleva a la aparici&oacute;n de l&iacute;deres infalibles y de un aparato centralizado que termina por sustituir a los sectores populares, los hacedores verdaderos de los cambios. En la izquierda laten dos formas de ver el mundo. Un amplio sector sostiene que los cambios en Venezuela comenzaron en 1999 con la llegada de Ch&aacute;vez a la presidencia, y que su figura y el equipo dirigente que lo rodea son la clave del proceso en curso. Otros pensamos que son los sectores populares, que irrumpieron en febrero de 1989 protagonizando el Caracazo, los verdaderos motores del proceso. Y que en ellos est&aacute; la clave de la continuidad de la revoluci&oacute;n, de su eventual profundizaci&oacute;n y de los rumbos que se tomen en cada momento. Una parte de ese pueblo bolivariano decidi&oacute; &ldquo;dejar pasar la pelota&rdquo;. Deber&iacute;amos aceptar que es una decisi&oacute;n consciente y meditada, y no mera influencia del &ldquo;enemigo&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; quienes hicieron una insurrecci&oacute;n en 1989, hundieron al corrupto sistema de partidos en los 90, frenaron y revirtieron un golpe de Estado en 2002 y derrotaron la huelga petrolera en 2003, habr&iacute;an de dejarse manipular por el imperio y la oligarqu&iacute;a? La revoluci&oacute;n bolivariana seguir&aacute; adelante porque el pueblo de los &ldquo;cerros&rdquo;, tanto los que votaron S&iacute; como los que se abstuvieron, lo viene decidiendo d&iacute;a a d&iacute;a desde hace ya casi dos d&eacute;cadas. 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