{"id":8850,"date":"2020-12-11T05:00:43","date_gmt":"2020-12-11T04:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8850"},"modified":"2020-12-10T18:31:29","modified_gmt":"2020-12-10T17:31:29","slug":"viaje-a-casale-monferrato-la-ciudad-del-amianto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8850","title":{"rendered":"Viaje a Casale Monferrato, la ciudad del amianto"},"content":{"rendered":"<p><em>Texto adicional, incorporado por el traductor:<\/em><\/p>\n<p><strong>Salud ocupacional en los tribunales<\/strong><\/p>\n<p>Con 180.000 muertes relacionadas con el trabajo cada a\u00f1o en la Uni\u00f3n Europea y m\u00e1s de 2,5 millones en todo el mundo, la salud en el trabajo es un tema crucial para los trabajadores y los sindicatos. Sabiendo que, en alg\u00fan lugar del mundo, <strong>un trabajador muere cada 11 segundos<\/strong> debido a la falta de una prevenci\u00f3n adecuada, es posible que se pregunte si tiene sentido hacer campa\u00f1a por m\u00e1s empleo o mejores salarios si estos trabajos terminan por quitarles la vida a los trabajadores. Y en m\u00e1s de nueve de cada diez casos, estas muertes son en gran parte invisibles, porque son el resultado de enfermedades profesionales, m\u00e1s que de accidentes.<\/p>\n<p>Acudir a los tribunales para exigir el cumplimiento de la legislaci\u00f3n preventiva es un proceso laborioso, costoso y poco utilizado. <strong>Este hecho consolida la imagen del mundo del trabajo como un enclave donde no se aplican las normas del derecho com\u00fan. Pero, \u00bfdeber\u00edan los derechos de propiedad de los due\u00f1os de negocios tener prioridad sobre el derecho fundamental a la vida?<\/strong><\/p>\n<p>De la experiencia hist\u00f3rica se desprende claramente que los casos legales desempe\u00f1an un papel decisivo en la promoci\u00f3n del cambio.<\/p>\n<p><strong>La prohibici\u00f3n del asbesto probablemente nunca se hubiera producido sin las numerosas demandas que la precedieron.<\/strong><\/p>\n<p>Fuente: <em>Hesamag<\/em> #22\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (<a href=\"https:\/\/www.etui.org\/publications\/occupational-health-courts\">https:\/\/www.etui.org\/publications\/occupational-health-courts<\/a>)<\/p>\n<p><strong>Las batallas legales han jugado un papel clave para asegurar la prohibici\u00f3n del amianto en Italia. Detr\u00e1s de cada una de estas batallas hay una comunidad humana. En la regi\u00f3n del Piamonte, la localidad de Casale Monferrato, que ha sufrido m\u00e1s de 3000 muertes por exposici\u00f3n al amianto, simboliza la lucha colectiva contra este mineral asesino, y ha demostrado su resiliencia en una larga serie de juicios contra la gesti\u00f3n de la empresa multinacional, Eternit.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">____________________________________<\/p>\n<p>A primeras horas de la tarde de este soleado d\u00eda de finales de agosto, las calles de Casale Monferrato todav\u00eda est\u00e1n vac\u00edas y las persianas de las tiendas, cerradas. Lo que hab\u00eda imaginado que ser\u00eda una ciudad industrial bastante sombr\u00eda, hoy adquiere el aspecto discreto y distinguido de una ciudad ducal, sus grandes edificios rodeados por las verdes colinas tan amadas por el escritor Cesare Pavese, que describi\u00f3 en su novela <em>La luna y las hogueras<\/em>.<\/p>\n<p>Me alojo en un peque\u00f1o apartamento en la planta baja de una antigua residencia muy tranquila. Salgo a toda prisa poco despu\u00e9s de llegar, en cuanto dejo mi equipaje, lleno de curiosidad, hacia via Roma, bajo las arcadas oscuras con sus escaparates y bares de estilo tradicional. Sigo la calle hasta la Piazza Mazzini con su estatua ecuestre del rey Carlos Alberto en el medio y, detr\u00e1s, la magn\u00edfica Catedral de Sant&#8217;Evasio, construida en estilo rom\u00e1nico lombardo.<\/p>\n<p>En el aspecto discreto y distinguido de una ciudad ducal, sus grandes edificios rodeados por las verdes colinas tan amadas por el escritor Cesare Pavese, que describi\u00f3 en su novela <em>La luna y las hogueras<\/em>. En 1907, aproximadamente al mismo tiempo que Franz Kafka uni\u00f3 fuerzas con su cu\u00f1ado para establecer la f\u00e1brica de amianto Hermann &amp; Co en Praga, la empresa multinacional Eternit construy\u00f3 la planta de fibrocemento m\u00e1s grande de Europa no muy lejos de este casco hist\u00f3rico, este peque\u00f1o mundo que ha pasado el tiempo. Con un \u00e1rea de producci\u00f3n de 94.000 metros cuadrados, con 2.500 empleados constantemente presentes, trabajando sin equipo de protecci\u00f3n y con las manos desnudas en ambientes h\u00famedos y polvorientos, la planta cambi\u00f3 para siempre el destino de los 35.000 habitantes de la ciudad.<\/p>\n<p>Los pocos trabajadores supervivientes describen las instalaciones, incluido el exterior, como grises, y los \u00e1rboles, el paisaje y los caminos estaban blancos como si hubiera estado nevando, por lo que la gente pronto comenz\u00f3 a llamarlo el pueblo blanco. El polvo penetraba en el interior de las casas y en los mecanismos de giro de las lavadoras, de los monos sucios de los trabajadores; fue depositado en \u00e1ticos, en los patios de las oficinas p\u00fablicas, en los caminos de los cementerios, en las l\u00e1minas onduladas de los techos comunes a muchas de las casas y tambi\u00e9n en el campo y aldeas cercanas; viaj\u00f3 de la estaci\u00f3n a la planta; incluso la iglesia de Ronzone ten\u00eda una cubierta de Eternit. El polvo lleg\u00f3 incluso hasta aqu\u00ed, donde estoy caminando en el centro de la ciudad, cuando soplaba el viento, flotando a trav\u00e9s de una serie de misteriosos y traicioneros conductos de aire.<\/p>\n<p><strong>Una factor\u00eda paternalista<\/strong><\/p>\n<p>Me reun\u00ed con Giuliana Busto, presidenta de AFeVA, la Asociaci\u00f3n de Familias de V\u00edctimas del Asbesto, poco despu\u00e9s de mi paseo por viale Montebello, en la sala de estar de una casa llena de libros y coloridas obras de arte. Una mujer peque\u00f1a con una mirada radiante y expresiva en sus ojos, recuerda bien esos d\u00edas: \u00abHace treinta y cinco a\u00f1os, no sab\u00edamos nada, no nos dimos cuenta\u00bb. Pero cuando su hermano Piercarlo, empleado de banca que nunca hab\u00eda puesto un pie en las instalaciones de Eternit, muri\u00f3 a los 33 a\u00f1os dejando atr\u00e1s a una hija de dos, ella fue la primera en escribir en el aviso f\u00fanebre que hab\u00eda fallecido de la exposici\u00f3n al asbesto. \u00abNuestra respuesta fue hacerlo p\u00fablico\u00bb, dice. \u00abSi no lo sab\u00edas antes, te lo diremos, para que la ciudad finalmente se d\u00e9 cuenta de lo que est\u00e1 pasando. Queremos una vida mejor para su hija, eso es lo que dijo y caus\u00f3 una real sensaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Estamos sentados al aire libre y Giuliana habla en voz baja, sin enojo. \u00abMi sobrina ni siquiera recuerda a su padre. Al principio, colocamos grandes fotos en la habitaci\u00f3n, pero ella solo sabe de \u00e9l por lo que otras personas le dicen\u00bb. Y de su hermano dice: \u00abPudo haber tenido otros hijos. Se cort\u00f3 la historia de su vida, todo un proyecto de vida que nunca lleg\u00f3 a concretarse. Muri\u00f3 en cinco meses, despu\u00e9s de correr como atleta, se deterior\u00f3 hasta el punto en que ya no pod\u00eda moverse\u00bb.<\/p>\n<p>Baja su voz a un susurro. \u00ab\u201cUn hombre se suicid\u00f3 despu\u00e9s de escuchar el diagn\u00f3stico. Baj\u00f3 al s\u00f3tano y se peg\u00f3 un tiro\u00bb. Las relaciones con la ciudad nunca fueron f\u00e1ciles: los reci\u00e9n llegados suizos estaban bien establecidos y la f\u00e1brica paternalista, considerada el \u00abFiat de Monferrato\u00bb, asegur\u00f3 la lealtad de la gente del pueblo de una generaci\u00f3n a la siguiente: hab\u00eda campamentos de verano para ni\u00f1os, club, spa, tratamientos y un litro de aceite al mes. \u00abCuando fuimos al sindicato a recoger firmas, la gente dec\u00eda: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 haces esto?\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abTen\u00edan miedo, ven\u00edan del campo. \u00abNo mordemos la mano que nos da de comer\u00bb. Fueron recibidos con un abrazo mortal\u00bb, dice con resentimiento. Por la noche, visito los antiguos almacenes de la Piazza d\u2019armi, donde se almacenaban todos los productos terminados. La f\u00e1brica fue completamente descontaminada en 2016, y me dicen que la ubicaci\u00f3n ahora est\u00e1 ocupada por un parque cuyo punto focal es el monumento \u201cEternot Plant Nursery\u201d, creado por la artista Gea Casolaro alrededor de un pa\u00f1uelo.<\/p>\n<p>El polvo penetr\u00f3 en el interior de las casas y en los mecanismos de giro de las lavadoras, desde el mono sucio de los trabajadores.<\/p>\n<p><strong>Uno de los pocos sobrevivientes<\/strong><\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, Bruno Pesce, alto y con anteojos, el c\u00e9lebre secretario de la C\u00e1mara del Trabajo, un comunicador incansable y elocuente, me acompa\u00f1a al lugar donde sol\u00eda estar la f\u00e1brica, junto con Pietro Condello, un trabajador y uno de los pocos supervivientes.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay algunos edificios en pie, incluido el bloque cerrado de oficinas de administraci\u00f3n en la entrada, con sus ventanas rotas y yeso descascarado. El lugar donde sol\u00eda estar la planta principal es ahora un parque infantil, y es sorprendente ver los alrededores del siglo XVIII en los bordes de este \u00abno lugar\u00bb, un jard\u00edn que puedes encontrar en las afueras de Mil\u00e1n, Berl\u00edn o Hong Kong, con los mismos toboganes e id\u00e9nticos bancos y c\u00e9sped.<\/p>\n<p>La hist\u00f3rica puerta por la que entraban los trabajadores ha desaparecido por completo. \u00abDonde el parque ahora sol\u00eda ser el n\u00facleo central de la planta\u00bb, dice Pesce. \u00abAqu\u00ed es donde sol\u00edan hacer las l\u00e1minas de amianto, el amianto para techos corrugados y las tuber\u00edas\u00bb. En los alrededores de la f\u00e1brica hab\u00eda trabajos de cemento porque se extra\u00eda marga de los cerros circundantes. \u00abUno de los mejores del mundo\u00bb, sostiene Pesce, \u00abextra\u00eddo de las canteras. Estamos cerca del r\u00edo Po, as\u00ed que hay mucha agua\u00bb.<\/p>\n<p>A la derecha, sigue en pie el pasillo amarillo donde trabajaban las mujeres haciendo juntas y tuber\u00edas para la industria de la construcci\u00f3n. \u00abLa planta fue abandonada con toneladas de asbesto todav\u00eda dentro, cristales rotos, asbesto esparcido a los cuatro vientos, incontenible, \u00a1toneladas!\u00bb.<\/p>\n<p>Antes de convertirse en sindicalista, Pesce sol\u00eda ser orfebre en Valenza, y tal vez su sensibilidad a la preocupaci\u00f3n por el amianto proviene de su membres\u00eda de toda la vida en la asociaci\u00f3n ambientalista Legambiente y de los antecedentes de su padre. \u00abSol\u00eda \u200b\u200btrabajar para la compa\u00f1\u00eda de gas. Era un fogonero, un obvio brutal, expuesto a un calor y un humo atroces. Estaba podrido de sudor cuando sali\u00f3 del taller\u00bb, recuerda, \u00abCompletamente negro. Todos murieron de enfermedades respiratorias: falleci\u00f3 a los 68 a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>A\u00fan vestido con su mono azul con la inscripci\u00f3n amarilla de Eternit que ha llevado en las 66 audiencias de los juicios, Pietro Condello, el trabajador que vino de Messina en Sicilia en busca de empleo, comenz\u00f3 a trabajar en la planta en 1976 y se fue cuando cerr\u00f3 en 1989. Con el pelo blanco cortado, el rostro arrugado y los ojos de un azul profundo, todav\u00eda habla un dialecto pesado y encantador que \u00e9l repite a velocidad m\u00e1xima. Sol\u00eda \u200b\u200btrabajar en la secci\u00f3n de materias primas, de donde solo han sobrevivido dos de los 30 trabajadores. \u00abEstaba el amianto azul suelto\u00bb, explica. \u00abYo era el portero, sol\u00eda tomar los sacos, cortarlos con un cuchillo y luego ponerlos en las tolvas\u00bb.<\/p>\n<p>Tiene un 73 por ciento de asbestosis, polvo en los pulmones. \u00abMe quedo sin aliento\u00bb, contin\u00faa. \u00abA veces tengo que usar un cilindro de ox\u00edgeno, y por la noche duermo apoyado en almohadas, de lo contrario me siento como si me estuviera ahogando\u00bb. Dice que no hab\u00eda sistema de ventilaci\u00f3n en la planta y que sol\u00edan barrer los pisos. \u00abNos dieron unas m\u00e1scaras endebles, pero tuvimos que tirarlas a la media hora porque estaban llenas de polvo. La f\u00e1brica estaba terriblemente llena de polvo\u00bb, dice. \u00abMi esposa sol\u00eda lavarme el overol y muri\u00f3 por eso\u00bb.<\/p>\n<p>Cualquiera que intentara protestar era enviado al \u00abKremlin\u00bb: no una divisi\u00f3n punitiva, sino una asignaci\u00f3n de turnos dif\u00edciles y trabajos pesados. Mientras tanto, la empresa otorg\u00f3 la \u00abasignaci\u00f3n de polvo\u00bb de 20 000 liras adicionales en su paquete salarial a los trabajadores m\u00e1s expuestos.<\/p>\n<p>Otro trabajador, Italo Ferrero, a quien vi en el distrito obrero de Oltreponte, descubri\u00f3 recientemente que ten\u00eda asbestosis, desarrollada en Brasil, adonde hab\u00eda ido en 1949 junto con otros para montar la planta de Eternit.<\/p>\n<p>Mostr\u00e1ndome las fotos enmarcadas de sus parientes en un estante en el comedor, dijo de cada uno: \u00abMi cu\u00f1ado Giorgio: \u00a1mesotelioma!\u00bb,\u00abmi suegra\u00bb, una mujer de cabello plateado, \u00ab\u00a1mesotelioma!\u00bb, \u00abmi hermana: c\u00e1ncer peritoneal, amianto\u00bb.<\/p>\n<p>La primera persona en notar lo que estaba pasando fue Nicola Pondrano. Era un \u201cnovato de 24 a\u00f1os\u201d de Montefibre di Vercelli cuando lleg\u00f3 a Casale en 1975. Cuando lo conoc\u00ed, me habl\u00f3 de la planta como \u00abun lugar aterrador, un local antiguo donde se ve\u00eda el desgaste los rostros de los trabajadores, un lugar lleno de humedad y polvo\u00bb. Al leer los avisos f\u00fanebres colgados en la columna de m\u00e1rmol de la entrada, se dio cuenta de que todos los trabajadores mor\u00edan j\u00f3venes, a los 52, 54, 56: personas que nunca vivieron para cobrar su pensi\u00f3n. \u00abNo me sent\u00ed intimidado por el contexto social y ambiental\u00bb, explic\u00f3. \u00abNo ten\u00eda hijos que mantener. Pero cuando dije que hab\u00eda un problema, me convert\u00ed en el problema\u00bb. Por eso nunca fue ascendido a qu\u00edmico, que era su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, durante un per\u00edodo de despidos temporales bajo el sistema <em>Cassa integrazione<\/em> (fondo de despido), se dispuso a explorar la planta, pasando por los distintos tramos hasta llegar al lugar donde se procesaba el amianto. Vio a un trabajador anciano sentado en un saco, comiendo un s\u00e1ndwich. Cuando el hombre, Cartier de Marchienne, fue declarado culpable de causar un desastre ambiental con intencionalidad, que abarca una serie de reclamos de compensaci\u00f3n. \u00abTrabajadores, cientos de muertos entre habitantes locales\u00bb, detalla Pesce. \u00abPero tambi\u00e9n casos individuales, reconocimiento del da\u00f1o causado por el miedo y el riesgo, aquellos que viv\u00edan con miedo de contraer la enfermedad\u00bb. La condena se confirm\u00f3 el 3 de junio de 2013 y la pena se increment\u00f3 a 18 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Finalmente, en 2014, el Tribunal de Casaci\u00f3n prescribi\u00f3 el delito porque, seg\u00fan una disposici\u00f3n del C\u00f3digo Penal de Rocco, de la d\u00e9cada de 1930, el plazo de prescripci\u00f3n se extiende desde el momento en que cesa el trabajo que caus\u00f3 el da\u00f1o, independientemente del aumento del n\u00famero de muertos, que a\u00fan no hab\u00eda alcanzado su punto m\u00e1ximo.<\/p>\n<p>\u00abLlor\u00e9 de decepci\u00f3n ese d\u00eda\u00bb, agrega Pesce mientras conduce. \u00abEl \u00f3rgano supremo de nuestro sistema judicial dedicado a brindar las m\u00e1ximas garant\u00edas al imputado, cuando el delito es un delito corporativo\u00bb, remarca con dureza. \u00abE incluso despu\u00e9s de tantas muertes, se aplica con rigor la protecci\u00f3n de las libertades civiles, la inviolabilidad del capital, negando justicia a los fallecidos\u00bb. Agrega: \u00ab<strong>\u00bfQu\u00e9 significa \u00bb prescripci\u00f3n de tiempo\u00bb, si otra persona muri\u00f3 ayer?<\/strong>\u00bb<\/p>\n<p>Sin embargo, el 12 de mayo de 2015 se inici\u00f3 en Tur\u00edn un nuevo juicio, \u00abEternit Bis\u00bb, que aborda las muertes ocurridas en las distintas instalaciones de la multinacional, que se reanudar\u00e1 en Novara el 27 de noviembre de 2020.<\/p>\n<p><strong>\u00abLos trabajadores fueron la fuente de mi conocimiento\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La ma\u00f1ana antes de irme, me encuentro con Daniela Degiovanni en la oficina de Associazione Vitas, que atiende a las personas que est\u00e1n muriendo en casa o en hospicios, muy cerca de donde me alojo. Es una mujer rubia de modales apacibles y mirada amable, que habla con sincera sensibilidad. En 1975, cuando era muy joven, se licenci\u00f3 en medicina y empez\u00f3 a trabajar para la Federaci\u00f3n General del Trabajo de Italia (CGIL). \u201cMi funci\u00f3n era examinar a los trabajadores que ten\u00edan enfermedades profesionales, casi todos de Eternit, pero entonces no sab\u00eda nada: los trabajadores eran mi verdadera fuente de conocimiento\u201d.<\/p>\n<p>Ella tiene un recuerdo muy fuerte de las personas que vio en la cl\u00ednica, tanto j\u00f3venes como mayores. \u00abTodos ten\u00edan la misma aflicci\u00f3n, les resultaba muy dif\u00edcil respirar, incluso subiendo las escaleras y sufriendo existencialmente, preocupados, angustiados. \u00abNo puedes tener idea de lo que sucede all\u00ed\u00bb, dijeron. \u00abA veces, con el mar de polvo, ni siquiera puedes ver a tu compa\u00f1ero de trabajo a tu lado\u00bb\u00bb. \u00abLlegu\u00e9 a conocer a los trabajadores no solo por su enfermedad sino por su historia de vida\u00bb, contin\u00faa, sentada frente a m\u00ed en el escritorio mientras, sinti\u00e9ndome profundamente conmovido, escribo.<\/p>\n<p>\u00abUno de ellos ten\u00eda un hijo peque\u00f1o que ten\u00eda miedo de morir y no pod\u00eda dormir por la noche. Otra mujer ten\u00eda un hermano que muri\u00f3 \u00abcon agua en los pulmones\u00bb, como sol\u00eda decir la gente\u00bb. As\u00ed que ahora, Degiovanni no solo est\u00e1 motivada por una pasi\u00f3n pol\u00edtica, sino por lo que ella llama \u00abcompartir un sufrimiento humano que involucr\u00f3 no solo a los trabajadores sino a toda su familia. Creo que he visto a varias generaciones y familias enteras aniquiladas por la enfermedad\u00bb.<\/p>\n<p>Recuerda de memoria los primeros diagn\u00f3sticos de mesotelioma pleural, que le sirvieron para presentar reclamaciones de indemnizaci\u00f3n, incluida la de su amiga Luisa, quien falleci\u00f3 despu\u00e9s de que su padre y un hermano ya fallecieran. \u00abEra una dama realmente encantadora, llena de la alegr\u00eda de vivir, que viv\u00eda cerca de la estaci\u00f3n y, de ni\u00f1a, sol\u00eda ir y juego donde entraban los trenes de Rusia y Sud\u00e1frica, que llevaban sacos de amianto crocidolita. Muri\u00f3 de mesotelioma\u00bb.<\/p>\n<p>No puede olvidar el sufrimiento y, sobre todo, el \u00absufrimiento del miedo a morir\u00bb. Los pacientes con mesotelioma tienen un dolor insoportable. \u00abSe contorsionan tratando de aliviarlo\u00bb, explica Degiovanni. \u00abTienen tal dolor que, para soportarlo, adoptar\u00e1n posturas f\u00edsicas que les ayuden a aliviar el sufrimiento. Los ve\u00eda caminando encorvados y retorcidos\u00bb. Y a\u00fan ahora, los m\u00e1s peque\u00f1os se mueren: los que eran ni\u00f1os cuando cerr\u00f3 la planta hace 30 a\u00f1os, como Daniela Zanier. Me acuerdo de ella mientras camino r\u00e1pidamente hacia la estaci\u00f3n por via Bistolfi.<\/p>\n<p>La vi ayer en la sede de AFeVA, sentada en fila junto a otras en la peque\u00f1a oficina donde se guardan todos los archivos de las aproximadamente 3 000 personas que se enfermaron y luego murieron. Le hicieron unas radiograf\u00edas despu\u00e9s de una bronconeumon\u00eda. Su pulm\u00f3n derecho estaba turbio; Se extrajo una gran cantidad de l\u00edquido con una jeringa y, tras la biopsia, se diagnostic\u00f3 mesotelioma. \u00abHace un a\u00f1o que me enter\u00e9 de que estaba enferma\u00bb, me dijo esta mujer rubia sonriente pero demacrada. \u00abCuando el onc\u00f3logo vio la tomograf\u00eda computarizada, dijo que hab\u00eda estado enferma durante al menos 30 a\u00f1os. Todos en Casale vivimos con esta espada de Damocles sobre nuestras cabezas, todos sabemos que podr\u00eda suceder en cualquier momento\u00bb. Me confi\u00f3 que la gente piensa en ella como una \u00abmujer muerta caminando\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abTuve un curso de quimioterapia dif\u00edcil, una terapia experimental, pero tuve que abandonarla porque me desmay\u00e9\u00bb, dice, y tiene tanta ira y miedo dentro de ella. De Stephan Schmidheiny, el jefe de Eternit, dice sarc\u00e1sticamente: \u00abPiensa en cu\u00e1nta meditaci\u00f3n debe haber hecho para aliviar el estr\u00e9s de esas pruebas\u00bb. Haciendo una mueca de resentimiento, aprieta los pu\u00f1os y luego me mira con orgullo a los ojos: \u00abMaldito sea\u00bb.<\/p>\n<p>Fuente: <em>HesaMag<\/em> 22. Oto\u00f1o 2020 (<a href=\"https:\/\/www.etui.org\/sites\/default\/files\/2020-11\/12-Angelo-Ferracuti_Journey%20to%20Casale%20Monferrato_2020.pdf\">https:\/\/www.etui.org\/sites\/default\/files\/2020-11\/12-Angelo-Ferracuti_Journey%20to%20Casale%20Monferrato_2020.pdf<\/a>) (Incluye ilustraciones, fotograf\u00edas en color)<\/p>\n<p>Traductor: Francisco B\u00e1ez Baquet<br \/>\n( lacuentadelpaco@hotmail.com )<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto adicional, incorporado por el traductor: Salud ocupacional en los tribunales Con 180.000 muertes relacionadas con el trabajo cada a\u00f1o<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8866,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[1631],"class_list":["post-8850","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-condiciones-de-vida","tag-amianto"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8850","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8850"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8850\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8866"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8850"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8850"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8850"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}