{"id":892,"date":"2007-12-26T00:00:00","date_gmt":"2007-12-26T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=892"},"modified":"2020-02-26T07:16:39","modified_gmt":"2020-02-26T06:16:39","slug":"la-victoria-escondida-del-presidente-chavez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=892","title":{"rendered":"La victoria escondida del Presidente Ch\u00e1vez"},"content":{"rendered":"<p>\u00abTan doloso es poner una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en peligro por<br \/>\nexquisiteces puristas como dejar a esa revoluci\u00f3n consumirse por un<br \/>\nsilencio falsamente revolucionario\u00bb<br \/>\nErnesto M\u00fcntzer<\/p>\n<p>La complicaci\u00f3n de una promesa<\/p>\n<p>Que Venezuela iba a enrumbarse al socialismo fue la promesa electoral que llev\u00f3 al Presidente Ch\u00e1vez al triunfo espectacular de diciembre de 2006. De ah\u00ed que, de entrada, que se cumpliera esa promesa no era<br \/>\nsino una cuesti\u00f3n de honestidad pol\u00edtica. Que la f\u00f3rmula fuera una reforma constitucional abr\u00eda m\u00e1s interrogantes. Es indudable que una Asamblea Constituyente obligaba a un debate m\u00e1s en profundidad, con sus indudables ventajas, pero tambi\u00e9n se acompa\u00f1aba de dos inconvenientes: implicaba disolver la Asamblea \u2013con mayor\u00eda absoluta chavista tras la retirada de la oposici\u00f3n- y significaba un cambio de<br \/>\nmodelo cuya profundidad no pod\u00eda decretarse sino que ten\u00eda que estar primero asentada en la ciudadan\u00eda. Reforzar la idea de que se camina hacia un nuevo contrato social tiene siempre inter\u00e9s, y a\u00fan m\u00e1s<br \/>\ncuando se pretende construir ese nuevo consenso a trav\u00e9s de la legalidad y la legitimidad constitucionales. La decisi\u00f3n final, pol\u00edticamente correcta, fue dar pasos graduales a trav\u00e9s de una reforma. El socialismo se hace al andar. Sin embargo, y como pudo comprobarse durante los tres meses de debate, era evidente que esa reforma era complicada en la forma y confusa en el fondo. Pese a que el mismo Presidente reconoci\u00f3 haber recibido informes cuestionando algunos aspectos e, incluso, la conveniencia de la misma, el proyecto lleg\u00f3 finalmente a una C\u00e1mara entregada que hizo bien poco por que el pueblo se enamorara de la<br \/>\npropuesta.<\/p>\n<p>La actitud tradicional de la oposici\u00f3n de intentar tumbar el proceso bolivariano apoy\u00e1ndose en cualquier excusa \u2013apoyada por una iglesia tan lejos de dios como cerca de los Estados Unidos- forz\u00f3, como en<br \/>\notras ocasiones, a que se simplificaran las posiciones. La proliferaci\u00f3n en Venezuela de iracundos y acr\u00edticos altavoces de la \u00faltima afirmaci\u00f3n del Presidente, caracterizados por tomar al pie de la letra cualquier intervenci\u00f3n presidencial y convertirla en art\u00edculo de fe, terminaba de enturbiar la serenidad del debate. Una vez m\u00e1s se perd\u00eda la posibilidad de abrir una discusi\u00f3n desde dentro de la revoluci\u00f3n que permitiera un compromiso ciudadano a la altura de los momentos m\u00e1s cr\u00edticos vividos durante el debate constitucional (1999) o con ocasi\u00f3n del golpe o del revocatorio presidencial. Aunque ya en un inicio hubiera parecido sensato optar por un ejercicio de simplificaci\u00f3n del texto constitucional, se opt\u00f3 por insistir en la Flutgesetz (la marea legislativa tan propia de la \u00e9poca), con el resultado de que los finalmente muchos art\u00edculos reformados, as\u00ed como la complicada redacci\u00f3n de buena parte de ellos sembraron el f\u00e1rrago y el oscurantismo. El apresuramiento que demostraban algunas redacciones, el escaso cuidado con la t\u00e9cnica<br \/>\nconstitucional, el endurecimiento de los requisitos para la participaci\u00f3n, la falta de concreci\u00f3n de la nueva geometr\u00eda pol\u00edtica (postergada a desarrollos legislativos posteriores), el refuerzo del Ejecutivo o la superaci\u00f3n de la descentralizaci\u00f3n tradicional eran elementos que reclamaban mayor explicaci\u00f3n y quiz\u00e1, como se argument\u00f3 desde dentro del chavismo, una asamblea constituyente. El argumento de que la reforma deb\u00eda apoyarse en bloque no ayudaba a abrazar la propuesta, pues conforme iba creciendo en volumen la reforma, m\u00e1s dif\u00edcil se tornaba encontrar una l\u00f3gica com\u00fan a todos ellos. Es indudable que la reforma vigorizaba al Presidente de la Rep\u00fablica. Pero en vez de explicar este hecho como algo necesario y paralelo al empoderamiento popular (sentar a Gramsci en la mesa de Montesquieu), se distra\u00eda el debate con otros asuntos que parec\u00eda excusas y que no daban argumentos para contrarrestar las alertas catastrofistas de la oposici\u00f3n. La tarea de enmascaramiento puesta en marcha por los adversarios del proceso bolivarano termin\u00f3 de confundir a quien se adentrase en las entra\u00f1as de la reforma, a\u00fan fuera cargados de paciencia y conocimiento. Las tard\u00edas y malhumoradas explicaciones no pod\u00edan, en la recta final, competir con las simplificaciones oportunistas de la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>De Asambleas y plazos<\/p>\n<p>Por si fuera poco, en el tr\u00e1mite parlamentario, los 33 art\u00edculos iniciales se convirtieron en 69. Un Parlamento que hab\u00eda necesitado poner en marcha el parlamentarismo de calle para legitimarse (apenas lo apoyaban dos venezolanos de cada diez), se colgaba de la propuesta presidencial para reinventarse la reforma. Pronto llegaron los recursos que hicieron del Tribunal Supremo un actor muy presente en esta historia. Como adem\u00e1s el calendario de aprobaci\u00f3n estaba absurdamente urgido por las fechas navide\u00f1as, los plazos de discusi\u00f3n popular se hac\u00edan a\u00fan m\u00e1s escasos, complicando la posibilidad de un debate sosegado que pudiera repetir la experiencia de 1999 y, al tiempo, desmontar las falsedades difundidas en los medios. Pretender que la apelaci\u00f3n al Presidente bastaba en \u00faltima instancia para superar estas deficiencias es no entender el \u00e9xito en la politizaci\u00f3n lograda por el propio proceso bolivariano. Tres millones de chavistas<br \/>\nhan hecho valer su discrepancia no apoyando la reforma sin que eso implique abandonar su apoyo al Presidente, prueba de que estamos ante una revoluci\u00f3n que es bonita porque ha politizado y no adoctrinado. El momento en que fue convocada la reforma es igualmente algo que no permite f\u00e1ciles an\u00e1lisis \u00bfEra ahora el momento id\u00f3neo, sin haberse siquiera alcanzado el ecuador de la Presidencia? \u00bfNo cargaba a\u00fan la ciudadan\u00eda el esfuerzo descomunal de diciembre, donde se rompieron barreras de participaci\u00f3n y el Presidente Ch\u00e1vez conquist\u00f3 siete millones de votos? \u00bfEra real pretender acercar siquiera ese resultado a trav\u00e9s de un refer\u00e9ndum, tradicionalmente menos atendidos por la ciudadan\u00eda? \u00bfNo era un tr\u00e1gala incorporar la palabra socialismo en la reforma cuando no se ofrec\u00eda una definici\u00f3n de qu\u00e9 quer\u00eda<br \/>\nsignificarse con esta palabra? \u00bfNo era precipitado avanzar constitucionalmente lo que no era visto como una necesidad en la calle? Un exceso de complacencia sobrevolaba el ambiente. Al final, y en ausencia de una clara conceptualizaci\u00f3n del socialismo, la oposici\u00f3n ten\u00eda abonado el terreno para difundir su tramposa tesis sobre lo que deb\u00eda significar esa propuesta: eliminaci\u00f3n de la propiedad privada, ausencia de pluralismo pol\u00edtico, perpetuaci\u00f3n del l\u00edder en el poder o p\u00e9rdida de la patria potestad sobre los hijos.<br \/>\nLa confusi\u00f3n reinaba por doquier, y en las filas del chavismo no estaban listos los argumentos para defender la reforma. El m\u00e1s sencillo era simplemente err\u00f3neo: con la reforma se constru\u00eda el socialismo. Si eso era as\u00ed, \u00bfno implicaba la exigencia de una asamblea constituyente en vez de una reforma? Por el contrario, si<br \/>\nno se trataba de traer el socialismo sino de dar algunos pasos en esa direcci\u00f3n \u2013lectura correcta-, \u00bfno era importante dejar de decir lo contrario para no abonar la confusi\u00f3n? Escuchando los argumentos de muchos partidarios del s\u00ed, puede afirmarse que solamente el Presidente sab\u00eda a ciencia cierta en qu\u00e9 consist\u00eda la reforma.<\/p>\n<p>Inconsistencias con la democracia participativa y protag\u00f3nica<\/p>\n<p>Algunos asuntos de diferente calado fueron construyendo el alud de suspicacias. La mala composici\u00f3n acerca del m\u00e9todo ten\u00eda que abundar necesariamente en la perplejidad. Cuando la propuesta arrancaba, la<br \/>\ndemocracia participativa se releg\u00f3, entregando la responsabilidad del proyecto de reforma a una comisi\u00f3n elegida a dedo y sometida a la estricta confidencialidad. El secreto no suele ser buen m\u00e9todo para generar adhesiones. Alg\u00fan miembro de esa comisi\u00f3n hab\u00eda defendido con vehemencia la opci\u00f3n de la Asamblea Constituyente, de manera que no siempre parec\u00eda convincente en la defensa ahora, igualmente vehemente, de la opci\u00f3n por la reforma. Otros\u00ed ocurr\u00eda con la inesperada multiplicaci\u00f3n de art\u00edculos reformados en la Asamblea, que se ve\u00edan tan duplicados como poco justificados. Y algo de no menor relevancia: fue el Presidente quien enf\u00e1ticamente plante\u00f3 inicialmente que no se cambiaba \u00abni una coma\u00bb del proyecto \u2013idea<br \/>\nrepetida por el eco gubernamental, advirtiendo en contrario de un delito de lesa revoluci\u00f3n-. Sin embargo, m\u00e1s temprano que tarde empezaron a modificarse aspectos sustantivos -Guardia Nacional, jornada laboral, derechos de propiedad-, lo que daba la sensaci\u00f3n tanto de apresuramiento como de que todo depend\u00eda, fuera o no cierto, de la decisi\u00f3n de una sola persona.<\/p>\n<p>En mitad de ese viaje, la oposici\u00f3n volvi\u00f3 por sus fueros y busc\u00f3 en la reforma una nueva bandera para intentar tumbar la V Rep\u00fablica. Identific\u00f3 las debilidades, construy\u00f3 un nuevo sujeto cuyas naves no estuvieran a\u00fan quemadas \u2013los estudiantes- y mordi\u00f3 como perro de presa con un discurso falaz y simple pero muy eficaz. El chavismo, por jactancia o por incapacidad, se dio el lujo de no debatir con la oposici\u00f3n y perdi\u00f3 as\u00ed la posibilidad de entender cu\u00e1les eran sus propios puntos d\u00e9biles y de poder contrarrestar el discurso opositor. Una vez m\u00e1s se hace cierto que cuando los dioses quieren perder a alguien antes lo ciegan. Desde las filas bolivarianas se equipar\u00f3 la cr\u00edtica interna con la cr\u00edtica opositora, perdi\u00e9ndose la capacidad de ajuste interno. Como pude decir en otro sitio, se trataba de la primera batalla ganada por la oposici\u00f3n. Con esa actitud, todas las alertas acerca de los problemas que tra\u00eda consigo la reforma fueron<br \/>\nrechazados como si vinieran de enemigos declarados del proceso. En definitiva, una parte importante de la derrota deben atribu\u00edrsela todos aquellos que han presentado la discrepancia como abandono de la revoluci\u00f3n, traici\u00f3n o debilidad. Compl\u00e9tese el escenario con un creciente descontento ante la deriva burocr\u00e1tica de la revoluci\u00f3n bolivariana, con sus correlatos de autoritarismo, corrupci\u00f3n, clientelismo e ineficiencia econ\u00f3mica y administrativa. Un exceso de cuartarepublicanismo enmascarado bajo boina roja ha venido utilizando espacios de poder \u2013en el Gobierno, en la administraci\u00f3n, en el PSUV, en empresas p\u00fablicas o cobijadas pol\u00edticamente- para repetir los abusos que llevaron a Ch\u00e1vez al poder en 1998 y cuya promesa de erradicaci\u00f3n forma parte a\u00fan del fuerte apoyo que posee. Quiz\u00e1, con todos estos impedimentos, lo que sorprenda es que cuatro millones de venezolanos hayan apostado con firmeza por una v\u00eda al socialismo.<\/p>\n<p>No hay mal que por bien no venga<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de todo esto, Ch\u00e1vez trae con su derrota la posibilidad de una victoria de largo aliento. Tanto el 50% de electores que han apostado por un futuro socialista como los abstencionistas, que ni por asomo han pensado en apoyar a la oposici\u00f3n \u2013esto es, votar No-, alientan en esa direcci\u00f3n. Conviene notar que el error de la convocatoria a una reforma constitucional en este momento, reconocido con urgencia por el propio Presidente Ch\u00e1vez, ha servido para ver lo mucho que ha crecido la conciencia pol\u00edtica en Venezuela. La nueva cultura pol\u00edtica ha venido para quedarse.<br \/>\nPero no se agotan ah\u00ed los elementos positivos. Tantos que puede hablarse sin abuso de una victoria escondida del Presidente Ch\u00e1vez. Por un lado, puede considerarse una victoria que la oposici\u00f3n haya<br \/>\nganado s\u00f3lo aferr\u00e1ndose a la Constituci\u00f3n de 1999, esto es, a la Constituci\u00f3n impulsada por Ch\u00e1vez y a la que siempre advers\u00f3. Es a partir de ahora, con el reconocimiento opositor de la V Rep\u00fablica, que empieza la posibilidad de una normalizaci\u00f3n democr\u00e1tica. Si la oposici\u00f3n, por el contrario, ha aceptado la Constituci\u00f3n bolivariana solamente como una estrategia electoral, demostrar\u00e1 una vez m\u00e1s que<br \/>\nno han entendido nada de lo que est\u00e1 pasando en este pa\u00eds. Igualmente, el resultado cuenta a Venezuela, a Am\u00e9rica Latina y al mundo c\u00f3mo ese pueblo, ayer invisible, reclama hoy que se cuente con lo que piensa. En otras palabras, es capaz de seguir apoyando a Ch\u00e1vez (entre el 60% y el 70%), y decirle al tiempo un No contundente cuando algo no lo comparte o no lo entiende. Ch\u00e1vez es un l\u00edder que acierta como nadie cuando manda obedeciendo. En otras palabras, cuando al tiempo que habla el mismo lenguaje de su pueblo no ordena que se cumpla otra cosa que aquello que el pueblo quiere realmente hacer. Por el contrario, se equivoca como todos cuando guiado por la improvisaci\u00f3n, por una deficiente informaci\u00f3n o a trav\u00e9s de una mala reflexi\u00f3n \u2013todos problemas ligados a un mal trabajo de equipo- decide al margen del pueblo. Es, por un lado, lo que ha ocurrido en importantes procesos electorales donde el apoyo a Ch\u00e1vez ha roto barreras y escenarios. A\u00fan m\u00e1s, cuando el pueblo recuper\u00f3 a su Presidente secuestrado por una parte de los que hoy festejan la victoria del No. Pero, por otro, tambi\u00e9n fue lo que ocurri\u00f3 en las \u00faltimas elecciones a la Asamblea (que gener\u00f3 una abstenci\u00f3n inaceptable del 75%) y es lo que ha ocurrido ahora con el refer\u00e9ndum constitucional, donde tres millones de la base chavista no han visto razones suficientes para acudir a las urnas.<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1 la mayor victoria del chavismo tenga que ver precisamente con la reflexi\u00f3n a la que obliga la derrota. En los \u00faltimos a\u00f1os ha brillado por su ausencia la autocr\u00edtica. Al contrario, ha obrado una<br \/>\nauto complacencia ingenua o dolosa. Las estructuras de informaci\u00f3n han sido peor que p\u00e9simas \u2013especialmente en el exterior-, sin contar con la frivolidad de olvidar que los problemas de Venezuela se<br \/>\nconvierten en problemas para toda la izquierda continental. Castigar la mentira es una de las principales se\u00f1ales de salud democr\u00e1tica. Como ha demostrado el refer\u00e9ndum, demasiadas personas han mentido al<br \/>\nPresidente Ch\u00e1vez.<\/p>\n<p>En esta direcci\u00f3n, es momento de preguntarnos: \u00bfC\u00f3mo es posible que haya m\u00e1s aspirantes al PSUV que gente comprometida con la reforma? \u00bfNo hab\u00eda responsables de chequear este compromiso? \u00bfNo se estar\u00e1n repitiendo los comportamientos del rey del cuento, desnudo a los ojos de los ni\u00f1os y vestido con caros ropajes a ojos de la corte? En un reciente Al\u00f3 Presidente, Ch\u00e1vez confront\u00f3 duramente a un<br \/>\nciudadano que le argumentaba que quiz\u00e1 estuviera mal informado. Algo que, sin embargo, piensa mucha gente en Venezuela (dicho de otra manera: no piensan que el Presidente sea consciente de determinadas<br \/>\ncosas que ocurren en el pa\u00eds). Pero ese cr\u00e9dito puede terminar agot\u00e1ndose de persistir los mismos errores.<br \/>\nDe ah\u00ed que alguien, m\u00e1s temprano que tarde, debiera explicar por qu\u00e9 la reforma, un paso concreto hacia el socialismo, tiene menos votos que aspirantes al Partido Socialista Unido de Venezuela, un instrumento esencial para el proceso de cambio y que a d\u00eda de hoy es mera carcasa donde a\u00fan no hay estatutos o ideolog\u00eda pero s\u00ed una eficiente comisi\u00f3n de conflictos. No hubiera sido mala idea que la reforma constitucional hubiera nacido como propuesta del naciente PSUV \u2013y a\u00fan mejor, como propuesta participada popularmente-, y no como una oferta del Ejecutivo sobre la base de una comisi\u00f3n restringida y poco empoderada. No debiera olvidarse que cuando la gente colabora en las propuestas cree m\u00e1s en ellas.<\/p>\n<p>Pero el horizonte, pese a la depresi\u00f3n que algunos han manifestado inicialmente, invita al optimismo. No es extra\u00f1o pensar que este rev\u00e9s pueda ayudar a una necesaria autocr\u00edtica que haga ver al Presidente Ch\u00e1vez que antes de la ampliaci\u00f3n del socialismo, conviene avanzar en la correcci\u00f3n de errores y en el asentamiento de bases culturales para construir su proyecto. Hay que insistir en esta idea: no puede haber socialismo sin socialistas, o, como venimos repitiendo, el hombre nuevo es el hombre viejo en nuevas<br \/>\ncircunstancias. Como ense\u00f1an los cl\u00e1sicos, en la medida de lo posible conviene no saltarse etapas. Donde no existe una conciencia de lo p\u00fablico no puede pensarse en esa fase superior que implica una<br \/>\nsociedad socialista. La propuesta de ahondamiento de la democracia que implica el socialismo no puede tener lugar sin antes haber solventado los cuellos de botella de la ineficacia y la corrupci\u00f3n,<br \/>\nde la comprensi\u00f3n de lo de todos como lo de nadie, de la falta de previsibilidad institucional que otorga un cuerpo burocr\u00e1tico cambiante y poco profesional. De la misma manera, la respuesta a estas lacras no puede ser que el Presidente termine comprobando hasta las facturas de las escobas o la electricidad de Palacio. Utilizando la expresi\u00f3n de Gramsci, una met\u00e1stasis de cesarismo, pese a que sea democr\u00e1tico, crean m\u00e1s problemas que soluciones. Los tiempos del todo para el pueblo sin el pueblo no se corresponden con la \u00e9poca y, mucho menos, con las expectativas de una ciudadan\u00eda que le han aceptado al Presidente Ch\u00e1vez que ellos son el poder constituyente.<\/p>\n<p>Le corresponde a una nueva generaci\u00f3n de pol\u00edticos y cuadros armar una nueva \u00e9tica p\u00fablica que se caracterice por el compromiso pol\u00edtico y la alta capacitaci\u00f3n en la administraci\u00f3n del Estado. La existencia<br \/>\nde esos nuevos cuadros ser\u00e1 el ant\u00eddoto m\u00e1s eficaz contra lo que ya se conoce como boliburgues\u00eda, es decir, esa nomenklatura que no ha necesitado m\u00e1s que cinco a\u00f1os para apropiarse de espacios enormes de<br \/>\nriqueza y alcanzar una un\u00e1nime reprobaci\u00f3n popular. Una voracidad obscena \u2013hummer, whisky, viviendas lujosas, control de empresas- y a veces es tan extrema \u2013urgida por su culpable incompatibilidad con el<br \/>\ndiscurso revolucionario- que hace palidecer en ocasiones el robo institucionalizado durante la Cuarta Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n: que error con error se paga<\/p>\n<p>La atribuci\u00f3n de toda cr\u00edtica a un \u00e1nimo contrarrevolucionario ha impedido, como se ha afirmado, el ajuste interno del proceso. Por supuesto que es cierto que hay acaparadores que tienen responsabilidad en las estrecheces de abastecimiento cuando est\u00e1n aumentando las importaciones gubernamentales; por supuesto que es cierto que hay alcaldes y gobernadores que no esta vez tampoco han hecho campa\u00f1a; por supuesto que los medios, la iglesia, las universidades privadas o privatizadas han sembrado en el pa\u00eds las<br \/>\ndudas; por supuesto que la hegemon\u00eda neoliberal internacional, tanto en Estados Unidos como en Europa o determinados pa\u00edses latinoamericanos, ha hecho sus deberes demonizadotes de la reforma y del Presidente Ch\u00e1vez. Pero tambi\u00e9n lo han hecho en situaciones anteriores y han fracasado en su intento. Es momento por tanto de ver las responsabilidades propias.<\/p>\n<p>La soledad en la toma de decisiones, la falta de una red coral de gobierno, la ausencia de una estructura colegiada de direcci\u00f3n pol\u00edtica, la falta de consolidaci\u00f3n del partido o un creciente autoritarismo ramificado en amplios sectores de la administraci\u00f3n y el Gobierno no pueden sustituirse por discursos extremos, acusaciones de traici\u00f3n o deslealtad o por una primac\u00eda de las declaraciones altisonantes. M\u00e1s all\u00e1 de todos estos aspectos, incluidas las adversidades de la pol\u00edtica exterior \u2013con el correlato del miedo al aislamiento-, han sido algunas decisiones internas las que han ido debilitando el proceso. Momento es de recordar contra William Blake que los caminos del exceso no siempre conducen al palacio de la sabidur\u00eda.<br \/>\nLa gesti\u00f3n de la conveniente recuperaci\u00f3n del espacio radioel\u00e9ctrico que ocupaba el canar RCTV no pasar\u00e1 a los anales de la estrategia pol\u00edtica. \u00bfEra necesario anunciarlo con seis meses de antelaci\u00f3n, como una decisi\u00f3n pol\u00edtica y no administrativa y en un acto militar? De la misma manera, los regustos autoritarios de algunos momentos de la creaci\u00f3n del PSUV \u2013la elecci\u00f3n a dedo de los propulsores, la labor desarrollada por algunos Gobernadores, la creaci\u00f3n de una comisi\u00f3n de conflictos aun cuando no estaban todav\u00eda listos ni estatutos ni programa- tampoco recibir\u00e1n grandes elogios en una historia de la democracia latinoamericana. Por \u00faltimo, una reforma constitucional nacida de un grupo deliberante confidencial no es un m\u00e9todo adecuado cuando se trata de dar pasos hacia el socialismo. Como record\u00f3 Marx, esta fase superior de la historia humana reclama grandes dosis de conciencia y, por tanto, de participaci\u00f3n. No vale decir que el socialismo no se decreta y despu\u00e9s pretender realmente decretarlo. No en un pueblo que ha llevado durante tanto tiempo la Constituci\u00f3n de 1999 en sus bolsillos.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n: que el Che Guevara no vuelva a marcharse a Bolivia<\/p>\n<p>Hay un momento en toda revoluci\u00f3n donde las promesas incumplidas, la c\u00e1rcel recurrente que tejen los bur\u00f3cratas, la sustituci\u00f3n de los antiguos privilegiados por otros nuevos (que, adem\u00e1s de quedarse con<br \/>\nel dinero quieren tambi\u00e9n la gloria del sacrificio, cuyo discurso monopolizan pero no cumplen), la tentaci\u00f3n de negociar con el antiguo r\u00e9gimen a costa de los pobres o, en el otro extremo, la renovaci\u00f3n del culto a la personalidad \u2013contra la que alerta el propio Ch\u00e1vez-o la exacerbaci\u00f3n de la amenaza hacia propios y ajenos, hacen que los aut\u00e9nticos revolucionarios se vayan con su suerte a otra parte, aunque sea para que les llenen de plomo el pecho en una escuelita en un pueblo perdido.<\/p>\n<p>Lo que significa la Venezuela bolivariana en el contexto emancipador mundial no puede permitir siquiera pensar en un escenario que no sea la profundizaci\u00f3n exitosa del camino emprendido d\u00e9cadas atr\u00e1s y que<br \/>\ntuvo su pistoletazo de salida con el pueblo alzado y reprimido durante el caracazo en 1989. La Venezuela bolivariana y socialista es hoy vanguardia de la emancipaci\u00f3n latinoamericana y hay que cuidarla como a un preciado tesoro. Como sostiene Ernesto M\u00fcntzer, manch\u00e1ndonos pol\u00edticamente las manos cuando las circunstancias lo reclamen, pero no contribuyendo con el silencio a que se devore a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de que m\u00e1s adelante pueda ser el pueblo quien decida los contornos de su nuevo contrato social y se movilice para que el Presidente Ch\u00e1vez pueda continuar esa tarea, hoy la discusi\u00f3n tiene necesariamente que ser otra. Quedan por delante cinco a\u00f1os de Gobierno, asentados sobre todo lo ya construido y con una credibilidad que no tiene parang\u00f3n en todo el continente. Adem\u00e1s de la voluntad demostrada del pueblo venezolano y de la direcci\u00f3n eficaz del Presidente Ch\u00e1vez, se cuenta en Venezuela con dos herramientas de gran valor: por un lado, una de las mejores constituciones del mundo;<br \/>\npor otro, un partido naciente que puede convertirse en un referente para todo el continente si logra construirse como una estructura nacida desde la base y articulada desde la base.<br \/>\nEsto no debe llevar a an\u00e1lisis ing\u00e9nuos. Las dificultades seguir\u00e1n siendo grandes. Los ataques internos y externos van a recrudecerse al entenderse la derrota del refer\u00e9ndum como un momento de debilidad. No<br \/>\nvamos a escuchar al grueso de los opin\u00f3logos que han acusado a Ch\u00e1vez de dictador, aut\u00f3crata, manipulador, gorila o castrocomunista, entonar un mea culpa despu\u00e9s de que el Presidente aceptara de<br \/>\ninmediato y sin ning\u00fan reparo el resultado adverso. Pese a los insultos y calumnias de pol\u00edticos, tertulianos, columnistas y editorialistas, miembros de ese cartel global de mercenarios de la comunicaci\u00f3n, el Consejo Nacional Electoral no estaba manipulado, ni el voto electr\u00f3nico se monitoreaba fraudulentamente por sat\u00e9lites rusos y chinos; era rotundamente falso que los jefes de mesa respond\u00edan en \u00faltima instancia a consignas del oficialismo o que los funcionarios p\u00fablicos estaban obligados a votar por lo que les dijera<br \/>\nCh\u00e1vez. O, como se ha pretendido en pat\u00e9tica explicaci\u00f3n a posteriori, el ej\u00e9rcito, lejos de ser una guardia pretoriana del Presidente, ha sido y es un garante de la Constituci\u00f3n y a la Constituci\u00f3n se somete. Ese mismo ej\u00e9rcito que ha asumido el lema \u00abPatria, socialismo o muerte\u00bb como saludo no ha usado sus armas<br \/>\npara imponer la reforma y menos, como se ha pretendido en un desesperado intento de explicar el normal desarrollo del refer\u00e9ndum, ha tenido que forzar al Presidente a aceptar el resultado (\u00a1Qu\u00e9 necesidad tiene ese peculiar neofascismo de negar el compromiso democr\u00e1tico de Ch\u00e1vez!). Ojala mostrara el ej\u00e9rcito la misma fidelidad institucional en Colombia, en M\u00e9xico o en Guatemala, por s\u00f3lo quedarnos en ese continente.<\/p>\n<p>La campa\u00f1a para intentar tumbar a Ch\u00e1vez no se va a frenar pese a que, una vez m\u00e1s, haya demostrado su pleno compromiso con los procedimientos democr\u00e1ticos. Ya se sabe que en una parte importante de la derecha mundial, -que contamina a una izquierda contaminada de argumentos conservadores- la honestidad democr\u00e1tica es algo que s\u00f3lo se exige a los otros. En repetidas ocasiones ha repetido Ch\u00e1vez que comenzaba la \u00abrevoluci\u00f3n en la revoluci\u00f3n\u00bb. Ahora, cuando van a arreciar las posiciones del \u00abchavismo sin Ch\u00e1vez\u00bb \u2013en las propuestas te\u00f3ricas de Dieterich, en el comportamiento err\u00e1tico de Baduel, en las cr\u00edticas tard\u00edas de quienes dentro del chavismo anhelan mantener posiciones de poder e, incluso, en pol\u00edticos oportunistas de la oposici\u00f3n-, es cuando corresponde asentar las bases para que la revoluci\u00f3n eche los cimientos de unas estructuras profundas. Es el momento de mimar la capacidad democr\u00e1tica del PSUV, revirtiendo una estrategia que ha primado la cantidad a la calidad y que ha impedido que sea la base quien se encuentre con su verdadero instrumento de emancipaci\u00f3n. Es el momento de hacer de la discusi\u00f3n interna un requisito democr\u00e1tico, de multiplicar las disidencias, de hacer cierta la apertura de mil escuelas para que florezcan las mil flores de un pensamiento plural.<\/p>\n<p>Es el momento de cortar de cuajo la corrupci\u00f3n, de demostrar que el aparato del Estado respira por otras heridas que las abiertas en la Cuarta Rep\u00fablica, de predicar con el ejemplo gubernamental la austeridad socialista a la que est\u00e1 obligado un pueblo en donde a\u00fan hay necesidades extremas no cubiertas. Es el momento de hacer de la formaci\u00f3n de cuadros un objetivo prioritario de la V Rep\u00fablica. Es muy dif\u00edcil que surjan liderazgos como el que representa el Presidente Ch\u00e1vez. Por eso, nadie tiene derecho a dilapidarlos, pues su fracaso condena al continente al retraso en su emancipaci\u00f3n. Por el referente simb\u00f3lico levantado, ni siquiera el propio Ch\u00e1vez puede frivolizar con la importancia de Hugo Ch\u00e1vez. La ense\u00f1anza del refer\u00e9ndum es clara: ojal\u00e1 los aciertos del futuro \u2013y en su caso los errores- tengan necesariamente que atribuirse a m\u00e1s actores. No un Ch\u00e1vez sino mil Ch\u00e1vez ser\u00e1 el mejor legado dejado por el Presidente para la nueva Venezuela. Que dure cinco a\u00f1os su mandato o pueda renovarse m\u00e1s adelante lo decidir\u00e1 el pueblo venezolano. Que la revoluci\u00f3n reclama un nuevo rumbo desde el d\u00eda 3 de diciembre s\u00f3lo puede negarse desde la falta de compromiso revolucionario. Dec\u00eda Bertold Brecht que son los pueblos con convicciones los que tienen esperanza. La convicci\u00f3n revolucionaria del pueblo bolivariano y del Presidente Ch\u00e1vez tiene pues la tarea por delante de seguir sembrando las esperanzas que habr\u00e1n de cosecharse en el horizonte hermoso que sigue alumbrando el continente latinoamericano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>La victoria escondida del Presidente Ch&aacute;vez Juan Carlos Monedero &quot;Tan doloso es poner una revoluci&oacute;n democr&aacute;tica en peligro por exquisiteces puristas como dejar a esa revoluci&oacute;n consumirse por un silencio falsamente revolucionario&quot; Ernesto M&uuml;ntzer La complicaci&oacute;n de una promesa Que Venezuela iba a enrumbarse al socialismo fue la promesa electoral que llev&oacute; al Presidente Ch&aacute;vez al triunfo espectacular de diciembre de 2006. De ah&iacute; que, de entrada, que se cumpliera esa promesa no era  sino una cuesti&oacute;n de honestidad pol&iacute;tica. Que la f&oacute;rmula fuera una reforma constitucional abr&iacute;a m&aacute;s interrogantes. Es indudable que una Asamblea Constituyente obligaba a un debate m&aacute;s en profundidad, con  sus indudables ventajas, pero tambi&eacute;n se acompa&ntilde;aba de dos inconvenientes: implicaba disolver la   Asamblea &ndash;con mayor&iacute;a absoluta chavista tras la retirada de la oposici&oacute;n- y significaba un cambio de modelo cuya profundidad no pod&iacute;a decretarse sino que ten&iacute;a que estar primero asentada en la ciudadan&iacute;a. Reforzar la idea de que se camina hacia un nuevo contrato social tiene siempre inter&eacute;s, y a&uacute;n m&aacute;s cuando se pretende construir ese nuevo consenso a trav&eacute;s de la legalidad y la legitimidad constitucionales. La decisi&oacute;n final, pol&iacute;ticamente correcta, fue dar pasos graduales a trav&eacute;s de una reforma. El socialismo se hace al andar. Sin embargo, y como pudo comprobarse durante los tres meses de debate, era evidente que esa reforma era complicada en la forma y confusa en el fondo. Pese a que el mismo Presidente reconoci&oacute; haber recibido informes cuestionando algunos aspectos e, incluso, la conveniencia de la misma, el proyecto lleg&oacute; finalmente a una C&aacute;mara entregada que hizo bien poco por que el pueblo se enamorara de la propuesta.  <\/P><P>La actitud tradicional de la oposici&oacute;n de intentar tumbar el proceso bolivariano apoy&aacute;ndose en cualquier excusa &ndash;apoyada por una iglesia tan lejos de dios como cerca de los Estados Unidos- forz&oacute;, como en otras ocasiones, a que se simplificaran las posiciones. La proliferaci&oacute;n en Venezuela de iracundos y acr&iacute;ticos altavoces de la &uacute;ltima afirmaci&oacute;n del Presidente, caracterizados por tomar al pie de la letra cualquier intervenci&oacute;n presidencial y convertirla en art&iacute;culo de fe, terminaba de enturbiar la serenidad del debate. Una vez m&aacute;s se perd&iacute;a la posibilidad de abrir una discusi&oacute;n desde dentro de la revoluci&oacute;n que permitiera un compromiso ciudadano a la altura de los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos vividos durante el debate constitucional (1999) o con ocasi&oacute;n del golpe o del revocatorio presidencial. Aunque ya en un inicio hubiera parecido sensato optar por un ejercicio de simplificaci&oacute;n del texto constitucional, se opt&oacute; por insistir en la Flutgesetz (la marea legislativa tan propia de la &eacute;poca), con el resultado de que los finalmente muchos art&iacute;culos reformados, as&iacute; como la complicada redacci&oacute;n de buena parte de ellos sembraron el f&aacute;rrago y el oscurantismo. El apresuramiento que demostraban algunas redacciones, el escaso cuidado con la t&eacute;cnica constitucional, el endurecimiento de los requisitos para la participaci&oacute;n, la falta de concreci&oacute;n de la nueva geometr&iacute;a pol&iacute;tica (postergada a desarrollos legislativos posteriores), el refuerzo del Ejecutivo o la superaci&oacute;n de la descentralizaci&oacute;n tradicional eran elementos que reclamaban mayor explicaci&oacute;n y quiz&aacute;, como se argument&oacute; desde dentro del chavismo, una asamblea constituyente. El argumento de que la reforma deb&iacute;a apoyarse en bloque no ayudaba a abrazar la propuesta, pues conforme iba creciendo en volumen la reforma, m&aacute;s dif&iacute;cil se tornaba encontrar una l&oacute;gica com&uacute;n a todos ellos. Es indudable que la reforma vigorizaba al Presidente de la Rep&uacute;blica. Pero en vez de explicar este hecho como algo necesario y paralelo al empoderamiento popular (sentar a Gramsci en la mesa de Montesquieu), se distra&iacute;a el debate con otros asuntos que parec&iacute;a excusas y que no daban argumentos para contrarrestar las alertas   catastrofistas de la oposici&oacute;n. La tarea de enmascaramiento puesta en marcha por los adversarios del proceso bolivarano termin&oacute; de confundir a quien se adentrase en las entra&ntilde;as de la reforma, a&uacute;n fuera cargados de paciencia y conocimiento. Las tard&iacute;as y malhumoradas explicaciones no pod&iacute;an, en la recta final, competir con las simplificaciones oportunistas de la oposici&oacute;n. De Asambleas y plazos Por si fuera poco, en el tr&aacute;mite parlamentario, los 33 art&iacute;culos iniciales se convirtieron en 69. Un Parlamento que hab&iacute;a necesitado poner en marcha el parlamentarismo de calle para legitimarse (apenas lo apoyaban dos venezolanos de cada diez), se colgaba de la propuesta presidencial para reinventarse la reforma.  Pronto llegaron los recursos que hicieron del Tribunal Supremo un actor muy presente en esta historia. Como adem&aacute;s el calendario de aprobaci&oacute;n estaba absurdamente urgido por las fechas navide&ntilde;as, los plazos de discusi&oacute;n popular se hac&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s escasos, complicando la posibilidad de un debate sosegado que pudiera repetir la experiencia de 1999 y, al tiempo, desmontar las falsedades difundidas en los medios. Pretender que la apelaci&oacute;n al Presidente bastaba en &uacute;ltima instancia para superar estas deficiencias es no entender el &eacute;xito en la politizaci&oacute;n lograda por el propio proceso bolivariano. Tres millones de chavistas han hecho valer su discrepancia no apoyando la reforma sin que eso implique abandonar su apoyo al Presidente, prueba de que estamos ante una revoluci&oacute;n que es bonita porque ha politizado y no  adoctrinado. El momento en que fue convocada la reforma es igualmente algo que no permite f&aacute;ciles an&aacute;lisis &iquest;Era ahora el momento id&oacute;neo, sin haberse siquiera alcanzado el ecuador de la Presidencia? &iquest;No cargaba a&uacute;n la ciudadan&iacute;a el esfuerzo descomunal de diciembre, donde se rompieron barreras de participaci&oacute;n y el Presidente Ch&aacute;vez conquist&oacute; siete millones de votos? &iquest;Era real pretender acercar siquiera ese resultado a trav&eacute;s de un refer&eacute;ndum, tradicionalmente menos atendidos por la ciudadan&iacute;a? &iquest;No era un tr&aacute;gala incorporar la palabra socialismo en la reforma cuando no se ofrec&iacute;a una definici&oacute;n de qu&eacute; quer&iacute;a significarse con esta palabra? &iquest;No era precipitado avanzar constitucionalmente lo que no era visto como una necesidad en la calle? Un exceso de complacencia sobrevolaba el ambiente. Al final, y en ausencia de una clara conceptualizaci&oacute;n del socialismo, la oposici&oacute;n ten&iacute;a abonado el terreno para difundir su tramposa tesis sobre lo que deb&iacute;a significar esa propuesta: eliminaci&oacute;n de la propiedad privada, ausencia de pluralismo pol&iacute;tico, perpetuaci&oacute;n del l&iacute;der en el poder o p&eacute;rdida de la patria potestad sobre los hijos. La confusi&oacute;n reinaba por doquier, y en las filas del chavismo no estaban listos los argumentos para defender la reforma. El m&aacute;s sencillo era simplemente err&oacute;neo: con la reforma se constru&iacute;a el socialismo. Si eso era as&iacute;, &iquest;no implicaba la exigencia de una asamblea constituyente en vez de una reforma? Por el contrario, si no se trataba de traer el socialismo sino de dar algunos pasos en esa direcci&oacute;n &ndash;lectura correcta-, &iquest;no era importante dejar de decir lo contrario para no abonar la confusi&oacute;n? Escuchando los argumentos de muchos partidarios del s&iacute;, puede afirmarse que solamente el Presidente sab&iacute;a a ciencia cierta en qu&eacute; consist&iacute;a la reforma. Inconsistencias con la democracia participativa y protag&oacute;nica Algunos asuntos de diferente calado fueron construyendo el alud de suspicacias. La mala composici&oacute;n acerca del m&eacute;todo ten&iacute;a que abundar necesariamente en la perplejidad. Cuando la propuesta arrancaba, la democracia participativa se releg&oacute;, entregando la responsabilidad del proyecto de reforma a una comisi&oacute;n elegida a dedo y sometida a la estricta confidencialidad. El secreto no suele ser buen m&eacute;todo para generar adhesiones. Alg&uacute;n miembro de esa comisi&oacute;n hab&iacute;a defendido con vehemencia la opci&oacute;n de la Asamblea Constituyente, de manera que no siempre parec&iacute;a convincente en la defensa ahora, igualmente vehemente, de la opci&oacute;n por la reforma. Otros&iacute; ocurr&iacute;a con la inesperada multiplicaci&oacute;n de art&iacute;culos reformados en la Asamblea, que se ve&iacute;an tan duplicados como poco justificados. Y algo de no menor relevancia: fue el Presidente quien enf&aacute;ticamente plante&oacute; inicialmente que no se cambiaba &quot;ni una coma&quot; del proyecto &ndash;idea repetida por el eco gubernamental, advirtiendo en contrario de un delito de lesa revoluci&oacute;n-. Sin embargo, m&aacute;s temprano que tarde empezaron a modificarse aspectos sustantivos -Guardia Nacional, jornada laboral, derechos de propiedad-, lo que daba la sensaci&oacute;n tanto de apresuramiento como de que todo depend&iacute;a, fuera o no cierto, de la decisi&oacute;n de una sola persona.  <\/P><P>En mitad de ese viaje, la oposici&oacute;n volvi&oacute; por sus fueros y busc&oacute; en la reforma una nueva bandera para intentar tumbar la V Rep&uacute;blica. Identific&oacute; las debilidades, construy&oacute; un nuevo sujeto cuyas naves no estuvieran a&uacute;n quemadas &ndash;los estudiantes- y mordi&oacute; como perro de presa con un discurso falaz y simple pero muy eficaz. El chavismo, por jactancia o por incapacidad, se dio el lujo de no debatir con la oposici&oacute;n y perdi&oacute; as&iacute; la posibilidad de entender cu&aacute;les eran sus propios puntos d&eacute;biles y de poder contrarrestar el  discurso opositor. Una vez m&aacute;s se hace cierto que cuando los dioses quieren perder a alguien antes lo ciegan. Desde las filas bolivarianas se equipar&oacute; la cr&iacute;tica interna con la cr&iacute;tica opositora, perdi&eacute;ndose la capacidad de ajuste interno. Como pude decir en otro sitio, se trataba de la primera batalla ganada por la oposici&oacute;n. Con esa actitud, todas las alertas acerca de los problemas que tra&iacute;a consigo la reforma fueron rechazados como si vinieran de enemigos declarados del proceso. En definitiva, una parte importante de la derrota deben atribu&iacute;rsela todos aquellos que han presentado la discrepancia como abandono de la revoluci&oacute;n, traici&oacute;n o debilidad. Compl&eacute;tese el escenario con un creciente descontento ante la deriva burocr&aacute;tica de la revoluci&oacute;n bolivariana, con sus correlatos de autoritarismo, corrupci&oacute;n, clientelismo e ineficiencia econ&oacute;mica y administrativa. Un exceso de cuartarepublicanismo enmascarado bajo boina roja ha venido utilizando espacios de poder &ndash;en el Gobierno, en la administraci&oacute;n, en el PSUV, en empresas p&uacute;blicas o cobijadas pol&iacute;ticamente- para repetir los abusos que llevaron a Ch&aacute;vez al poder en 1998 y cuya promesa de erradicaci&oacute;n forma parte a&uacute;n del fuerte apoyo que posee. Quiz&aacute;, con todos estos impedimentos, lo que sorprenda es que cuatro millones de venezolanos hayan apostado con firmeza por una v&iacute;a al socialismo. No hay mal que por bien no venga Pero m&aacute;s all&aacute; de todo esto, Ch&aacute;vez trae con su derrota la posibilidad de una victoria de largo aliento. Tanto el 50% de electores que han apostado por un futuro socialista como los abstencionistas, que ni por asomo han pensado en apoyar a la oposici&oacute;n &ndash;esto es, votar No-, alientan en esa direcci&oacute;n. Conviene notar que el error de la convocatoria a una reforma constitucional en este momento, reconocido con urgencia por el propio Presidente Ch&aacute;vez, ha servido para ver lo mucho que ha crecido la conciencia pol&iacute;tica en Venezuela. La nueva cultura pol&iacute;tica ha venido para quedarse. Pero no se agotan ah&iacute; los elementos positivos. Tantos que puede hablarse sin abuso de una victoria escondida del Presidente Ch&aacute;vez. Por un lado, puede considerarse una victoria que la oposici&oacute;n haya ganado s&oacute;lo aferr&aacute;ndose a la Constituci&oacute;n de 1999, esto es, a la Constituci&oacute;n impulsada por Ch&aacute;vez y a la que siempre advers&oacute;. Es a partir de ahora, con el reconocimiento opositor de la V Rep&uacute;blica, que empieza la posibilidad de una normalizaci&oacute;n democr&aacute;tica. Si la oposici&oacute;n, por el contrario, ha aceptado la  Constituci&oacute;n bolivariana solamente como una estrategia electoral, demostrar&aacute; una vez m&aacute;s que no han entendido nada de lo que est&aacute; pasando en este pa&iacute;s. Igualmente, el resultado cuenta a Venezuela, a Am&eacute;rica Latina y al mundo c&oacute;mo ese pueblo, ayer invisible, reclama hoy que se cuente con lo que piensa. En otras palabras, es capaz de seguir apoyando a Ch&aacute;vez (entre el 60% y el 70%), y decirle al tiempo un No contundente cuando algo no lo comparte o no lo entiende. Ch&aacute;vez es un l&iacute;der que acierta como nadie cuando manda obedeciendo. En otras palabras, cuando al tiempo que habla el mismo lenguaje de su pueblo no ordena que se cumpla otra cosa que aquello que el pueblo quiere realmente hacer. Por el contrario, se equivoca como todos cuando guiado por la improvisaci&oacute;n, por una deficiente informaci&oacute;n o a trav&eacute;s de una mala reflexi&oacute;n &ndash;todos problemas ligados a un mal trabajo de equipo- decide al margen del pueblo. Es, por un lado, lo que ha ocurrido en importantes procesos electorales donde el apoyo a Ch&aacute;vez ha roto barreras y escenarios. A&uacute;n m&aacute;s, cuando el pueblo recuper&oacute; a su Presidente secuestrado por una parte de los que hoy festejan la victoria del No. Pero, por otro, tambi&eacute;n fue lo que ocurri&oacute; en las &uacute;ltimas elecciones a la Asamblea (que gener&oacute; una abstenci&oacute;n inaceptable del 75%) y es lo que ha ocurrido ahora con el refer&eacute;ndum constitucional, donde tres millones de la base chavista no han visto razones suficientes para acudir a las urnas.  <\/P><P>Pero quiz&aacute; la mayor victoria del chavismo tenga que ver precisamente con la reflexi&oacute;n a la que obliga la derrota. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha brillado por su ausencia la autocr&iacute;tica. Al contrario, ha obrado una auto complacencia ingenua o dolosa. Las estructuras de informaci&oacute;n han sido peor que p&eacute;simas &ndash;especialmente en el exterior-, sin contar con la frivolidad de olvidar que los problemas de Venezuela se convierten en problemas para toda la izquierda continental. Castigar la mentira es una de las principales se&ntilde;ales de salud democr&aacute;tica. Como ha demostrado el refer&eacute;ndum, demasiadas personas han mentido al Presidente Ch&aacute;vez.  <\/P><P>En esta direcci&oacute;n, es momento de preguntarnos: &iquest;C&oacute;mo es posible que haya m&aacute;s aspirantes al PSUV que gente comprometida con la reforma? &iquest;No hab&iacute;a responsables de chequear este compromiso? &iquest;No se estar&aacute;n repitiendo los comportamientos del rey del cuento, desnudo a los ojos de los ni&ntilde;os y vestido con caros ropajes a ojos de la corte? En un reciente Al&oacute; Presidente, Ch&aacute;vez confront&oacute; duramente a un ciudadano que le argumentaba que quiz&aacute; estuviera mal informado. Algo que, sin embargo, piensa mucha gente en Venezuela (dicho de otra manera: no piensan que el Presidente sea consciente de determinadas cosas que ocurren en el pa&iacute;s). Pero ese cr&eacute;dito puede terminar agot&aacute;ndose de persistir los mismos errores. De ah&iacute; que alguien, m&aacute;s temprano que tarde, debiera explicar por qu&eacute; la reforma, un paso concreto hacia el socialismo, tiene menos votos que aspirantes al Partido Socialista Unido de Venezuela, un instrumento esencial para el proceso de cambio y que a d&iacute;a de hoy es mera carcasa donde a&uacute;n no hay estatutos o ideolog&iacute;a pero s&iacute; una eficiente comisi&oacute;n de conflictos. No hubiera sido mala idea que la reforma constitucional hubiera nacido como propuesta del naciente PSUV &ndash;y a&uacute;n mejor, como propuesta participada popularmente-, y no como una oferta del Ejecutivo sobre la base de una comisi&oacute;n restringida y poco empoderada. No debiera olvidarse que cuando la gente colabora en las propuestas cree m&aacute;s en ellas. Pero el horizonte, pese a la depresi&oacute;n que algunos han manifestado inicialmente, invita al optimismo. No es extra&ntilde;o pensar que este rev&eacute;s pueda ayudar a una necesaria autocr&iacute;tica que haga ver al Presidente Ch&aacute;vez que antes de la ampliaci&oacute;n del socialismo, conviene avanzar en la correcci&oacute;n de errores y en el  asentamiento de bases culturales para construir su proyecto. Hay que insistir en esta idea: no puede haber socialismo sin socialistas, o, como venimos repitiendo, el hombre nuevo es el hombre viejo en nuevas circunstancias. Como ense&ntilde;an los cl&aacute;sicos, en la medida de lo posible conviene no saltarse etapas. Donde no existe una conciencia de lo p&uacute;blico no puede pensarse en esa fase superior que implica una sociedad socialista. La propuesta de ahondamiento de la democracia que implica el socialismo no puede tener lugar sin antes haber solventado los cuellos de botella de la ineficacia y la corrupci&oacute;n, de la comprensi&oacute;n de lo de todos como lo de nadie, de la falta de previsibilidad institucional que otorga un cuerpo burocr&aacute;tico cambiante y poco profesional. De la misma manera, la respuesta a estas lacras no puede ser que el Presidente termine comprobando hasta las facturas de las escobas o la electricidad de Palacio. Utilizando la expresi&oacute;n de Gramsci, una met&aacute;stasis de cesarismo, pese a que sea democr&aacute;tico, crean m&aacute;s problemas que soluciones. Los tiempos del todo para el pueblo sin el pueblo no se corresponden con la &eacute;poca y, mucho menos, con las expectativas de una ciudadan&iacute;a que le han aceptado al Presidente Ch&aacute;vez que ellos son el poder constituyente.  <\/P><P>Le corresponde a una nueva generaci&oacute;n de pol&iacute;ticos y cuadros armar una nueva &eacute;tica p&uacute;blica que se caracterice por el compromiso pol&iacute;tico y la alta capacitaci&oacute;n en la administraci&oacute;n del Estado. La existencia de esos nuevos cuadros ser&aacute; el ant&iacute;doto m&aacute;s eficaz contra lo que ya se conoce como boliburgues&iacute;a, es decir, esa nomenklatura que no ha necesitado m&aacute;s que cinco a&ntilde;os para apropiarse de espacios enormes de riqueza y alcanzar una un&aacute;nime reprobaci&oacute;n popular. Una voracidad obscena &ndash;hummer, whisky, viviendas lujosas, control de empresas- y a veces es tan extrema &ndash;urgida por su culpable incompatibilidad con el discurso revolucionario- que hace palidecer en ocasiones el robo institucionalizado durante la Cuarta Rep&uacute;blica. Conclusi&oacute;n: que error con error se paga La atribuci&oacute;n de toda cr&iacute;tica a un &aacute;nimo contrarrevolucionario ha impedido, como se ha afirmado, el ajuste interno del proceso. Por supuesto que es cierto que hay acaparadores que tienen responsabilidad en las estrecheces de abastecimiento cuando est&aacute;n aumentando las importaciones gubernamentales; por supuesto que es cierto que hay alcaldes y gobernadores que no esta vez tampoco han hecho campa&ntilde;a; por supuesto que los medios, la iglesia, las universidades privadas o privatizadas han sembrado en el pa&iacute;s las dudas; por supuesto que la hegemon&iacute;a neoliberal internacional, tanto en Estados Unidos como en Europa o determinados pa&iacute;ses latinoamericanos, ha hecho sus deberes demonizadotes de la reforma y del Presidente Ch&aacute;vez. Pero tambi&eacute;n lo han hecho en situaciones anteriores y han fracasado en su intento. Es momento por tanto de ver las responsabilidades propias.  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[35],"tags":[],"class_list":["post-892","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reflexiones-sobre-el-proceso"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=892"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/892\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}