{"id":8928,"date":"2020-12-28T08:22:13","date_gmt":"2020-12-28T07:22:13","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8928"},"modified":"2020-12-28T08:55:43","modified_gmt":"2020-12-28T07:55:43","slug":"escribir-la-historia-del-marxismo-en-america-latina-disquisiciones-en-torno-a-un-concepto-problematico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8928","title":{"rendered":"Escribir la historia del  marxismo en Am\u00e9rica Latina:  disquisiciones en torno a un concepto problem\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p><strong>Am\u00e9rica Latina, un concepto problem\u00e1tico[1]<\/strong><\/p>\n<p>El texto sometido a la consideraci\u00f3n de ustedes no es estrictamente una ponencia sobre el tema indicado, aunque lo roza.[2] Constituye s\u00f3lo un fragmento de un trabajo m\u00e1s amplio dedicado a ofrecer una visi\u00f3n de conjunto de los elementos distintivos en la historia del marxismo latinoamericano, o mejor dicho en Am\u00e9rica Latina, durante los a\u00f1os de la Tercera Internacional.<\/p>\n<p>En dicho trabajo pretendo esbozar un cuadro abierto y problem\u00e1tico que nos ayude a encarar la discusi\u00f3n sobre c\u00f3mo, parafraseando a Croce, naci\u00f3 y muri\u00f3 el marxismo te\u00f3rico en la Am\u00e9rica Latina del primer tercio de siglo. Se detiene fundamentalmente en Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui porque desde el punto de vista que all\u00ed defiendo, fue el \u00fanico pensador de ese per\u00edodo \u2014\u00bfy por qu\u00e9 no el \u00fanico hasta el presente?\u2014 al que cabalmente le corresponde el calificativo de \u201cmarxista\u201d, vale decir, de hombre de pensamiento y de acci\u00f3n que, aceptando ideol\u00f3gicamente el marxismo y coloc\u00e1ndose en el interior del movimiento socialista mundial, ensay\u00f3 elaborar una propuesta de transformaci\u00f3n de la sociedad peruana en t\u00e9rminos de recreaci\u00f3n de una tradici\u00f3n te\u00f3rica con la que mantuvo una creativa relaci\u00f3n cr\u00edtica. Creo que es el \u00fanico caso latinoamericano en el que podemos encontrar esos elementos fundacionales de una perspectiva de b\u00fasqueda \u201coriginal\u201d, a partir de una aceptaci\u00f3n incuestionada del socialismo. Es por esto que su muerte f\u00edsica, y las vicisitudes que sufri\u00f3 la transmisi\u00f3n de su pensamiento, representan para m\u00ed la muerte del marxismo \u201clatinoamericano\u201d \u2014todo lo transitoria que se quiera, pero muerte al fin, porque tendremos que esperar muchos a\u00f1os hasta que se vislumbre una nueva estaci\u00f3n te\u00f3rica. Ya el hecho de que constituya un caso aislado, una experiencia solitaria e in\u00e9dita en nuestro \u00e1mbito, nos plantea un problema a dilucidar puesto que remite a ciertas caracter\u00edsticas de la tradici\u00f3n o del pensamiento marxista en Am\u00e9rica Latina desde fines de siglo, caracter\u00edsticas que debemos rastrear no s\u00f3lo en la dimensi\u00f3n particular del marxismo en el mundo y de su historia como tal \u2014como hasta ahora se ha hecho\u2014, sino tambi\u00e9n en esa otra dimensi\u00f3n mas dif\u00edcilmente aprehensible que es la propia realidad latinoamericana. Mi trabajo, de valor solamente aproximativo, se propone analizar los obst\u00e1culos, no siempre sorteados, con los que debi\u00f3 enfrentarse la <em>radicaci\u00f3n<\/em>, y el <em>desarrollo<\/em> de un pensamiento de transformaci\u00f3n social, vinculado de alg\u00fan modo al pensamiento de Marx, en un \u00e1mbito claramente diferenciado de la realidad en la que dicho pensamiento se constituy\u00f3. Pero tambi\u00e9n pretendo se\u00f1alar las transformaciones operadas necesariamente en la propia teor\u00eda a partir de ese mismo proceso de <em>radicaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>De ese trabajo m\u00e1s general estoy sometiendo a la discusi\u00f3n de ustedes s\u00f3lo la primera parte referida a lo que en su ponencia Enrique Montalvo defini\u00f3 como \u201cun continente sin concepto\u201d.[3] Por eso la he titulado \u201cAm\u00e9rica Latina como unidad problem\u00e1tica\u201d. El hecho de que para m\u00ed, y posiblemente para todos ustedes, Am\u00e9rica Latina aparezca como una unidad conceptual y de an\u00e1lisis de car\u00e1cter \u201cproblem\u00e1tico\u201d plantea desde el comienzo la necesidad de dar un rodeo preliminar a una reflexi\u00f3n m\u00e1s vasta sobre el marxismo en Am\u00e9rica Latina. Dar una respuesta, o encarar un an\u00e1lisis de este tema, presupone necesariamente plantearse la pregunta de hasta qu\u00e9 punto nuestro subcontinente puede ser considerado como una unidad definible, delimitable, claramente conceptualizable, de manera que tales o cuales fundamentos de esa vasta y diferenciada realidad continental puedan encontrar un punto \u00fanico de referencia que los vuelva comparables. Dar una respuesta a este arduo problema facilitar\u00eda analizar hasta qu\u00e9 punto la diversidad de las experiencias que condujeron a la formaci\u00f3n de movimientos socialistas en tales o cu\u00e1les pa\u00edses, obedecen o no principalmente a ciertas caracter\u00edsticas particulares y de conjunto de la regi\u00f3n considerada como unidad conceptual de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p><strong>La historiograf\u00eda del marxismo en Am\u00e9rica Latina<\/strong><\/p>\n<p>Como ustedes advertir\u00e1n, es este un tema introductorio en la estructura general de mi trabajo, pero su develamiento, o m\u00e1s modestamente, su planteo correcto, puede llegar a tener una importancia excepcional en el caso de que la reflexi\u00f3n sobre el marxismo en Am\u00e9rica Latina se proponga abandonar los caminos bastante trillados por los que hasta ahora se ha intentado transitarla.<\/p>\n<p>Les confieso que este tema constituye para m\u00ed casi ya una obsesi\u00f3n, y me atrever\u00eda a decirles que frente a \u00e9l mis oscuridades presentes son infinitamente mayores que mis seguridades pasadas. Si a partir de esta convicci\u00f3n tiendo a descartar las concepciones hasta hoy predominantes en este campo de inter\u00e9s; si por razones te\u00f3ricas, historiogr\u00e1ficas y tambi\u00e9n pol\u00edticas, creo que dichas concepciones son err\u00f3neas en sus perspectivas y en sus resultados, el problema del \u201cmarxismo en Am\u00e9rica Latina\u201d se disemina y abre a nuevas perspectivas de b\u00fasqueda todav\u00eda ni siquiera vislumbradas.<\/p>\n<p>Para explicarme mejor tomar\u00e9 el ejemplo concreto de un libro dedicado espec\u00edficamente al tema, hace pocos a\u00f1os publicado en Francia y de pr\u00f3xima aparici\u00f3n en M\u00e9xico. Me refiero a la antolog\u00eda preparada por Michael L\u00f6wy y titulada precisamente <em>El marxismo en Am\u00e9rica Latina<\/em>.[4] Es evidente que se trata de una recopilaci\u00f3n que tiene primordialmente en cuenta un p\u00fablico europeo al que se presume \u2014y con raz\u00f3n\u2014 desconocedor de los hechos mas elementales de la vida social y pol\u00edtica del continente. De ah\u00ed que todo el aparato cr\u00edtico que incorpora L\u00f6wy \u2014un investigador por lo dem\u00e1s inteligente y cuidadoso\u2014 deba ser considerado desde esa necesidad de informaci\u00f3n que pretende cubrir su libro. Dejo esto de lado, como as\u00ed tambi\u00e9n los problemas que siempre suscita una antolog\u00eda que por razones editoriales nunca puede ser todo lo amplia que requiere el tema. Lo que me interesa enfatizar ante ustedes es la matriz te\u00f3rica \u2014y tambi\u00e9n historiogr\u00e1fica\u2014 con que L\u00f6wy encara el tema en s\u00ed en la extensa introducci\u00f3n que presenta el volumen. Para L\u00f6wy, el marxismo se divide claramente en dos tendencias, irreconciliablemente opuestas, en torno a las cuales se articulan proyectos n\u00edtidamente definidos y contrapuestos de transformaci\u00f3n de la sociedad: una tendencia revolucionaria y una tendencia reformista. La primera es la que motiva el pensamiento y la acci\u00f3n de todos aquellos que pretenden transformar revolucionariamente al Estado y alcanzar el socialismo. La segunda, como es obvio, s\u00f3lo aspira al establecimiento de reformas que permitan reordenar en un sentido m\u00e1s democr\u00e1tico e igualitario las sociedades latinoamericanas. Si es esta la matriz de pensamiento que gu\u00eda el an\u00e1lisis, ni el problema del car\u00e1cter de Am\u00e9rica Latina ni la naturaleza espec\u00edfica de las posibilidades de su transformaci\u00f3n ni la relaci\u00f3n entre pensamiento transformador y realidades sociales y pol\u00edticas diferenciadas, tiene excesiva importancia, porque finalmente lo \u00fanico que realmente importa es establecer el grado de aproximaci\u00f3n determinable entre las diversas corrientes y pensadores, o entre las distintas l\u00edneas pol\u00edticas, y esta matriz, este eje de interpretaci\u00f3n, este paradigma, al que m\u00e1s all\u00e1 de los prop\u00f3sitos expl\u00edcitos del autor se ha elevado a la condici\u00f3n de modelo. De este modo, lo que resulta es una reconstrucci\u00f3n historiogr\u00e1fica que incorpora las vicisitudes del marxismo en Am\u00e9rica Latina a una historia m\u00e1s general (en este caso \u201ceuropea\u201d) del marxismo como tal en la que acabar\u00eda por subsumirse. En mi opini\u00f3n, L\u00f6wy convierte a nuestra historia particular en un simple campo de experimentaci\u00f3n de otra historia que la explica: la de la Segunda Internacional, o la de la Tercera, o la de sus desprendimientos de izquierda, o la de todas a la vez. No podemos negar que el autor tiene algo de raz\u00f3n en todo esto, y no interesa para nuestro caso que ese \u201calgo\u201d sea m\u00e1s considerable de lo que algunos de nosotros, y yo en particular, estar\u00edamos dispuestos a admitir. Sin embargo, lo que nos debe de preocupar es que este tipo de reconstrucci\u00f3n de procesos hist\u00f3ricos tiende poderosamente a obnubilar aquellos problemas cuya determinaci\u00f3n pueden ayudarnos a explicar la morfolog\u00eda concreta, particular, espec\u00edfica, que adopt\u00f3 el desarrollo del marxismo en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Tomo este ejemplo de Michael L\u00f6wy no porque sea el peor, sino porque desde mi punto de vista constituye el mejor, tanto desde el punto de vista de la seriedad de la investigaci\u00f3n, como de la escrupulosidad en el manejo de las fuentes; a lo que hay que agregar la circunstancia de que por sus convicciones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas L\u00f6wy defiende el valor intelectual y moral del movimiento socialista, lo cual no es frecuente en obras o historiadores vinculados a los ambientes acad\u00e9micos. En mi opini\u00f3n, L\u00f6wy no logra desprenderse de una tradici\u00f3n fuertemente restrictiva en el campo de la historia de las ideas. De ah\u00ed que arranque de la convicci\u00f3n de que al designar como \u201cmarxista\u201d, \u201cpositivista\u201d, \u201cliberal\u201d o \u201canarquista\u201d a cualquier movimiento que impl\u00edcita o expl\u00edcitamente se reconoc\u00eda en algunas de esas corrientes expansivas de pensamiento, lo fundamental esta constituido por la propia homogeneidad del sistema ideol\u00f3gico de clasificaci\u00f3n desde el cual se caracteriza al movimiento. De tal modo, el positivismo latinoamericano no es m\u00e1s que un caso particular del positivismo europeo, el marxismo latinoamericano lo es del europeo, y as\u00ed en adelante. La relaci\u00f3n, yo dir\u00eda inseparable entre ideolog\u00edas y realidades, el hecho de que ciertas ideolog\u00edas, aunque en su letra afirmen exactamente lo mismo que sus cong\u00e9neres de otras \u00e1reas, al funcionar en realidades diferenciadas constituyen tambi\u00e9n realidades diferentes, no aparece siquiera como problema. Lo cual constituye un hecho parad\u00f3jico si se pretende mantener una afinidad total con un pensamiento que, como el de Marx, funda la radicalidad de sus propuestas interpretativas en el reconocimiento de la unidad problem\u00e1tica y por tanto, no meramente expresiva entre <em>forma<\/em> de la teor\u00eda y niveles globales de la lucha de clase.<\/p>\n<p>Volviendo al tema de mi trabajo sobre Am\u00e9rica Latina aqu\u00ed presentado, la forma un tanto pedestre, el razonamiento simplista y de sentido com\u00fan con que est\u00e1 redactado obedece en buena parte a la profunda convicci\u00f3n de que debemos abandonar un camino equivocado, un camino que nos ha vedado y nos sigue vedando la posibilidad de reconstruir procesos que son infinitamente m\u00e1s complicados que las pobres elaboraciones con las que pretendimos reducirlos a sus m\u00f3dulos ideol\u00f3gicos inspiradores. Es por esto que si rechazo como esquema interpretativo del socialismo y del marxismo en Am\u00e9rica Latina la divisi\u00f3n entre corrientes revolucionarias y corrientes reformistas, o mejor dicho, entre pensamiento revolucionario y pensamiento reformista \u2014no porque tal divisi\u00f3n no exista, sino porque a partir de ella no se puede explicar lo que se pretende explicar\u2014, si rechazo este tipo de paradigmas ideol\u00f3gicos para analizar procesos y movimientos sociales, tal rechazo presupone necesariamente incorporar al examen aquellos problemas que los investigadores que privilegian tales paradigmas nunca se plantean, o que si lo hacen es s\u00f3lo para asignarle un plano accesorio.<\/p>\n<p>Un primer problema es el de saber si podemos o no hablar de \u201cAm\u00e9rica Latina\u201d, si esta unidad conceptual tiene o no sentido para la reconstrucci\u00f3n del marxismo en nuestra regi\u00f3n; marxismo que, de todas maneras, no podr\u00edamos precisar hasta d\u00f3nde \u2014y esto constituye ya otro problema\u2014 merece el calificativo de \u201clatinoamericano\u201d. Esbozar una tentativa de respuestas a estas preguntas es el prop\u00f3sito que gu\u00eda mi trabajo y adem\u00e1s toda mi investigaci\u00f3n. Dicho de otro modo, pretendo analizar c\u00f3mo un conjunto de ideas de transformaci\u00f3n social, que nacieron en un mundo claramente diferenciado del nuestro, una vez \u201ctrasplantado\u201d a nuestras realidades intenta dar cuenta de \u00e9stas de una manera comprensible para las primeras y de transformarlas seg\u00fan definidos prop\u00f3sitos de regeneraci\u00f3n social. Pero como desde la perspectiva en la que me sit\u00fao el hecho de intervenir en la realidad, por los efectos mismos de la gravitaci\u00f3n de \u00e9sta sobre un cuerpo te\u00f3rico relativamente \u201cajeno\u201d a ella, provoca la necesidad de recomponer tal cuerpo de ideas, para avanzar en el estudio del socialismo y del marxismo en Am\u00e9rica Latina debo colocarme en un plano que cuestione fuertemente al paradigma ideol\u00f3gico como criterio interpretativo; debo situarme en un plano que, como dir\u00eda Marx, no juzgue a los hombres, a los movimientos o a los partidos pol\u00edticos por lo que ellos mismos afirman o creen ser, sino por lo que efectivamente llegaron a ser, m\u00e1s all\u00e1 de sus prop\u00f3sitos e intenciones. Lo que acabo de decir puede sonar en los o\u00eddos de los profanos como una verdad de Perogrullo; el hecho de que en el interior de la historiograf\u00eda \u201cmarxista\u201d siga siendo un tema controvertido s\u00f3lo evidencia hasta qu\u00e9 punto el marxismo puede ser utilizado para validar una visi\u00f3n en \u00faltima instancia \u201csacra\u201d del proceso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p><strong>La hip\u00f3tesis de Justo<\/strong><\/p>\n<p>En mi trabajo parto del hecho por todos conocido de que si hablamos de Am\u00e9rica Latina como un concepto unitario es por que en la historia de las formaciones sociales hispanoamericanas admitimos la presencia definitoria de un conjunto de elementos comunes que resultar\u00eda obvio enumerar aqu\u00ed; sin embargo, es imposible ocultar aquellos rasgos bastante diferenciados que distancian a las diversas naciones que componen el subcontinente y que tornan imposible unificar, sin los suficientes recaudos, a pa\u00edses como Hait\u00ed o Argentina, M\u00e9xico o Uruguay, Brasil o Ecuador, Chile o Cuba, y as\u00ed hasta al infinito. A partir de la presencia de dos dimensiones que reconocemos como contradictorias, dimensiones que son fundamentalmente de naturaleza hist\u00f3rico-social para decirlo de alg\u00fan modo, es posible representarse Latinoam\u00e9rica como una suerte de cuerpo proteico, que ha recorrido diversos ciclos en un hasta ahora ininterrumpido proceso de constituci\u00f3n y deconstituci\u00f3n. Podemos reconocer la presencia de momentos en que la existencia de una unidad es fuertemente \u201csentida\u201d; momentos en que el sentimiento de una unidad continental predetermina las visiones particulares o regionales, y momentos de cegamiento, de aplastamiento, de diseminaci\u00f3n absoluta de tal visi\u00f3n. En el caso del movimiento socialista, si aceptamos la hip\u00f3tesis aqu\u00ed sustentada, podemos aventurar la siguiente observaci\u00f3n: cuando se accede a un proceso de continentalizaci\u00f3n de la diversidad de procesos y de perspectivas regionales o \u201cnacionales\u201d, se da tambi\u00e9n la posibilidad de reformular de manera creadora la propia teor\u00eda marxista, de modo tal que admita la legalidad propia de la realidad latinoamericana. Es en los momentos de cegamiento, de mayor aplastamiento u obnubilaci\u00f3n de esta idea de unidad continental, cuando opera fuertemente la tendencia a adscribirse a ciertos cuerpos de pensamiento cerrados del marxismo. Admitamos por un momento esta idea de una suerte de \u201cparalelismo\u201d entre el ciclo recorrido por el sentimiento \u201clatinoamericanista\u201d y el ciclo del socialismo, idea que aqu\u00ed simplemente enuncio y que deber\u00eda ser medida m\u00e1s concretamente con los hechos. Admit\u00e1mosla simplemente para aclarar el sentido de nuestro razonamiento. Veamos m\u00e1s detenidamente la contradicci\u00f3n que podr\u00eda encontrarse entre las dos afirmaciones que acabo de sustentar. Porque si en primer lugar afirmamos que la posibilidad de construir un pensamiento creador deriva o est\u00e1 estrechamente relacionado con la capacidad de analizar procesos concretos y diferenciados \u2014y sabemos que Latinoam\u00e9rica es un concepto que subsume diferencias que hoy se evidencian como decisivas\u2014 \u00bfno resulta parad\u00f3jico sostener luego que las posibilidades de pensar estos procesos nacionales de forma concreta surgen en cierto modo s\u00f3lo cuando emerge un fuerte sentimiento latinoamericanista o de unidad latinoamericanista? Esta contradicci\u00f3n, que desde mi perspectiva es s\u00f3lo aparente, me remite a un problema que he tratado de indagar en mi ensayo sobre <em>Marx y Am\u00e9rica Latina<\/em>, y que versa sobre ciertas anomal\u00edas, o mejor dicho, ciertas particularidades y diferenciaciones que separan globalmente a Am\u00e9rica Latina del resto de los dem\u00e1s continentes \u2014en especial de Europa\u2014 y que permiten abordarla como un objeto de estudio m\u00e1s o menos unificado, m\u00e1s o menos definible, aunque su definici\u00f3n s\u00f3lo se obtenga por oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>La perplejidad acerca de la caracterizaci\u00f3n global de nuestro continente existi\u00f3 en el pensamiento socialista, yo dir\u00eda, desde su primera estaci\u00f3n latinoamericana. El problema en cuanto tal no aparece en un pensador como Juan B. Justo, para el cual Hispanoam\u00e9rica no era otra cosa que una parte <em>retrasada<\/em> de Europa. Las razones para que pudiera pensar as\u00ed son bastante obvias, puesto que el sitio desde el cual pensaba la realidad de su tiempo, Argentina, form\u00f3 parte de esa suerte de \u201ccolonias de poblamiento\u201d que el capitalismo europeo insert\u00f3 tempranamente en su sistema mundial. Recordemos que cuando Juan B. Justo se vio impulsado a pensar en un tipo de econom\u00eda y de sociedad alternativas a las que estaba configurando una oligarqu\u00eda que merec\u00eda un rechazo radical, de ninguna manera pudo pensar en algo semejante al M\u00e9xico revolucionario de su tiempo, sino a ese modelo tan singular que era Australia. Siendo Argentina un pa\u00eds de escas\u00edsima reserva de fuerza de trabajo, en el que la introducci\u00f3n o mejor dicho la evoluci\u00f3n capitalista del pa\u00eds tend\u00eda a configurar situaciones similares a las de las colonias de poblamiento del imperialismo ingl\u00e9s, es 1\u00f3gico que Justo se inclinara a pensar en Australia, o Canad\u00e1, o Nueva Zelanda, y no en M\u00e9xico, Colombia o Brasil para presentarse el futuro m\u00e1s deseable para su pa\u00eds. \u00bfEsto significa que las formaciones socialistas, guiadas por tales concepciones te\u00f3ricas o tales propuestas estrat\u00e9gicas, estuvieron por ese motivo despegadas de las realidades a las que pretendieron transformar, como sostienen a\u00fan hoy las corrientes pol\u00edticas e historiogr\u00e1ficas de corte nacionalista burgu\u00e9s o populistas? Este tipo de consideraciones o cuestionamientos no pueden sustentarse desde el punto de vista historiogr\u00e1fico. Si el socialismo pretend\u00eda afincarse en un mundo de trabajadores al que consideraba como la principal fuerza de sost\u00e9n de un proyecto de transformaci\u00f3n, si cre\u00eda correctamente que era a partir de ese afincamiento como el socialismo pod\u00eda dejar de ser un sue\u00f1o ut\u00f3pico para convertirse en una fuerza pol\u00edtica transformadora, era el propio mundo de trabajadores el que estaba colocado en una situaci\u00f3n singular, concreta, de tal caracter\u00edstica que fundaba <em>materialmente<\/em> el tipo de concepciones sustentadas por el grupo dirigente articulado en torno a Juan B. Justo. Si como he sostenido al comienzo de esta exposici\u00f3n, pienso que debe rechazarse la creencia demasiado habitual de que son las ideas \u2014y la perfecci\u00f3n de su combinatoria en un corpus te\u00f3rico abstractamente perfecto\u2014 las que conforman a la realidad, ya sea de un pa\u00eds, de un movimiento o de un partido pol\u00edtico, a su imagen y semejanza; si afirmo que es \u00e9sta una concepci\u00f3n falsa, por no decir absurda, debo necesariamente tratar de ver al socialismo argentino como una expresi\u00f3n de la sociedad argentina y no como la impostaci\u00f3n de una idea en el fondo \u201cextranjerizante\u201d. De un modo u otro, los socialistas argentinos daban cuenta de la realidad argentina, o por lo menos de una parcela significativa de ella. Y porque esto era as\u00ed, pudieron convertirse en una fuerza ideol\u00f3gica y pol\u00edtica considerable, expandi\u00e9ndose y ocupando exactamente el espacio en el que la situaci\u00f3n de las masas trabajadoras se correspond\u00eda con su an\u00e1lisis. De ah\u00ed que el Partido Socialista en la Argentina fuera esencialmente un partido \u201curbano\u201d, el partido pol\u00edtico de una parte significativa de los trabajadores de la Capital Federal, y de capas medias y trabajadores rurales de la zona \u201cpampeana\u201d vinculada a la agricultura de exportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es evidente que este tipo de formaciones socialistas, que en Am\u00e9rica Latina surgen ya desde fines de siglo, nunca se plantearon claramente el problema de la \u201csingularidad\u201d americana, y en la cabeza de sus militantes subyac\u00eda en forma predominante la idea de un mundo retrasado al que la ilustraci\u00f3n acabar\u00eda por modernizar. Creo que en cierta manera, desde una perspectiva que no podamos dejar de definir como \u201ceuroc\u00e9ntrica\u201d, Juan B. Justo entrevi\u00f3 el problema, y quiz\u00e1s pudo verlo porque era mucho menos un marxista que un dem\u00f3crata cabal. Porque tend\u00eda a pensar que el socialismo en la Argentina pasaba por una resoluci\u00f3n \u201cdemocr\u00e1tica\u201d de la cuesti\u00f3n nacional, y que dicha tarea deb\u00eda tener como fundamento la presencia decisoria en la vida econ\u00f3mica y pol\u00edtica de los trabajadores organizados, el proceso de transformaci\u00f3n de la sociedad era concebido esencialmente en t\u00e9rminos de \u201cnacionalizaci\u00f3n\u201d de las masas trabajadoras en su enorme mayor\u00eda extranjeras. Introducir un \u201cprincipio de clase\u201d en la sociedad argentina implicaba necesariamente un inaudito esfuerzo por convertir a esos trabajadores en \u201cciudadanos\u201d con plenos derechos y en la capacidad de los socialistas de llevar a cabo esta tarea estaba encerrada la posibilidad de desatar un efectivo proceso de democratizaci\u00f3n y de socialistizaci\u00f3n de la vida nacional. Tal era en esencia la \u201chip\u00f3tesis\u201d de Justo. En mi opini\u00f3n, esta era una hip\u00f3tesis valedera, aunque m\u00e1s no sea porque surg\u00eda de la observaci\u00f3n de caracter\u00edsticas \u201cdefinitorias\u201d de la condici\u00f3n de los trabajadores en dicho pa\u00eds. Y en la medida que emerg\u00eda de una conflictualidad real, ten\u00eda posibilidades de triunfar, de imponerse en la sociedad argentina, si era capaz de movilizar en favor de su realizaci\u00f3n no s\u00f3lo a las nuevas fuerzas que Justo hab\u00eda caracterizado con agudeza y sorprendente capacidad anal\u00edtica, sino tambi\u00e9n a esas otras fuerzas que la crisis de la sociedad poscolonial hab\u00eda conmovido en sus formas tradicionales y en sus estilos de vida. Es aqu\u00ed donde creo encontrar el l\u00edmite insuperable de una visi\u00f3n certera pero parcial, de una propuesta correcta pero insuficiente, no s\u00f3lo para una realizaci\u00f3n plena del socialismo \u2014proceso que hoy podemos considerar de imposible obtenci\u00f3n en la Argentina de las dos primeras d\u00e9cadas del siglo\u2014 sino, fundamentalmente, para una democratizaci\u00f3n profunda y permanente de la vida pol\u00edtica y social de un pa\u00eds quiz\u00e1s en condiciones excepcionales para lograrla. El l\u00edmite parec\u00eda estar en su manifiesta incapacidad para dar cuenta de realidades que no entraban en ese estrecho contorno delimitado por la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de los socialistas argentinos.<\/p>\n<p>Es este l\u00edmite de la estrategia socialista y de la hip\u00f3tesis te\u00f3rica de Justo lo que nos interesa indagar, porque es en su dilucidaci\u00f3n donde creemos poder exhumar cr\u00edticamente ese mundo de lo invisible, ese mundo de opacidades que habr\u00eda de revelarse como fuertemente reacio a las tentativas transformadoras. Pero \u00e9l se nos puede mostrar con nitidez, o con contornos m\u00e1s o menos definibles, si reconocemos la validez hist\u00f3rica de una acci\u00f3n te\u00f3rica y pol\u00edtica cuyas vicisitudes nos permiten encarar sin satanizaciones esa compleja operaci\u00f3n que conduce a tornar visible lo invisible. M\u00e1s all\u00e1 de ciertas caracter\u00edsticas peculiares de la sociedad argentina, la tentativa fallida de Justo y del Partido Socialista nos restituye un mundo m\u00e1s general de problemas que afectan a toda la sociedad hispanoamericana y a la constituci\u00f3n de las masas populares en el interior de sus formaciones estatales particulares.<\/p>\n<p><strong>El marxismo frente al problema del Estado<\/strong><\/p>\n<p>Desde esta perspectiva tiendo a pensar que aparece aqu\u00ed un problema con el que se top\u00f3 el marxismo ya desde el mismo Marx y cuya incomprensi\u00f3n puede permitirnos explicar las dificultades que no logr\u00f3 sortear para poder convertirse en una expresi\u00f3n te\u00f3rica y pol\u00edtica \u201coriginaria\u201d de una realidad distinta de la que le permiti\u00f3 nacer. En mi opini\u00f3n, el problema al que aqu\u00ed hago menci\u00f3n versa sobre el car\u00e1cter dir\u00eda \u201cinvertido\u201d que adquiri\u00f3 en el subcontinente el proceso de constituci\u00f3n de las formaciones estatales, proceso que se nos aparece como una suerte de \u201ccreaci\u00f3n desde el Estado\u201d de la sociedad y de la naci\u00f3n. Y es evidente que procesos semejantes plantearon siempre un problema para el marxismo, aun cuando hoy sabemos que Marx se detuvo en el an\u00e1lisis de este tipo de Estados y que sus consideraciones al respecto son bastante sugerentes y hasta \u201cheterodoxas\u201d. Para no hablar del Estado espa\u00f1ol, deteng\u00e1monos un segundo en el caso particular del Estado ruso. Es evidente que el Estado ruso ha planteado problemas de dif\u00edcil resoluci\u00f3n para el marxismo. No, claro est\u00e1, para los historiadores sovi\u00e9ticos, que habituados como est\u00e1n a sustituir historiograf\u00eda por ideolog\u00eda, no abordan o eluden el problema en su verdadera dimensi\u00f3n. Me refiero sobre todo a los marxistas occidentales, que han buscado en vano el principio de clase que explique u otorgue un <em>fundamento<\/em> real \u2014es decir, un sustento de clase\u2014 al Estado autoritario ruso de Pedro El Grande, por ejemplo. El problema aparece de dif\u00edcil resoluci\u00f3n porque no aparece otra explicaci\u00f3n que la de un Estado que encuentra en s\u00ed mismo su raz\u00f3n de ser y su naturaleza real. En sus por mucho tiempo silenciadas <em>Revelaciones sobre la historia diplom\u00e1tica del siglo XVIII<\/em>,[5] Marx analiza este Estado que no tiene un principio de clase identificable, que no funciona en t\u00e9rminos de principio de clase. De id\u00e9ntica manera que en el caso del Estado espa\u00f1ol, aparece aqu\u00ed un Estado que \u201cflota\u201d por encima de las clases, no porque entre ellas existiera ese equilibrio al que Engels asignaba una funci\u00f3n explicatoria de los fen\u00f3menos del absolutismo o del bonapartismo, sino porque en realidad <em>no se puede hablar de clases para examinar la naturaleza espec\u00edfica de ese tipo de Estados<\/em>, porque no existe la evidencia, los hechos que muestren que en la sociedad exista algo que aun metaf\u00f3ricamente pueda ser definido en t\u00e9rminos de \u201cequilibrio\u201d a partir del cual el Estado sea una \u201cresultante\u201d. Como ustedes recordaran, este equilibrio fue siempre visto por Engels como \u201ctemporal\u201d, como un equilibrio que deb\u00eda ser roto en la medida en que finalmente una clase lograra predominar sobre las otras. El examen que hace Marx del Estado ruso, o espa\u00f1ol, por m\u00e1s parcial que \u00e9l sea, nunca plantea los t\u00e9rminos del problema en esta forma, sino que apunta a considerar al Estado como \u201cproductor\u201d de poder, como mecanismo de autoreproducci\u00f3n del poder. Pero si esto es as\u00ed, y hay suficientes razones para sostenerlo, \u00bfhasta qu\u00e9 punto es posible seguir afirmando, como a\u00fan hoy se hace, que Marx no ha reflexionado sobre el problema del Estado desde una perspectiva exenta del pecado reductivista que lleva a considerarlo como un aparato instrumental, y por tanto siempre expresivo de tal o cual clase social que le da raz\u00f3n de existencia? Dejando de lado toda esta cuesti\u00f3n, que como es comprensible est\u00e1 en el fondo del debate sobre la llamada \u201ccrisis del marxismo\u201d en cuanto teor\u00eda no suficientemente capaz de dar cuenta de los actuales fen\u00f3menos de la pol\u00edtica y del Estado, tanto en las sociedades capitalistas como en las llamadas de \u201csocialismo real\u201d \u2014repito, dejando de lado este debate tan complejo\u2014, la pregunta que se plantea es la siguiente: si Marx es capaz de analizar en determinadas realidades c\u00f3mo el Estado opera a modo de poder constitutivo de la sociedad, de poder que no se asienta sobre fuerzas claramente determinables como \u201cde clases\u201d, \u00bfpor qu\u00e9 no fue capaz de observar fen\u00f3menos semejantes en Am\u00e9rica Latina?, \u00bfpor qu\u00e9 su visi\u00f3n qued\u00f3 obnubilada por los elementos de \u201cbarbarie\u201d (por as\u00ed decirlo) que son precisamente los que privilegia en su examen de Rusia o Espa\u00f1a? Es claro que estas preguntas pueden ser respondidas apelando a obviedades tales como las de la importancia secundaria que ten\u00eda el subcontinente en la pol\u00edtica europea de la \u00e9poca. Y digo que son obviedades porque no hacen sino clausurar preguntas sin ofrecer perspectivas. Es cierto que en la \u00e9poca de la reflexi\u00f3n marxiana, Latinoam\u00e9rica no constituye un escenario de grandes conflictos pol\u00edticos y sociales desde cierta perspectiva europea, pero aun siendo as\u00ed lo que motiva nuestras preguntas deriva del hecho de que aun teniendo en cuenta esta circunstancia Marx <em>escribi\u00f3<\/em> sobre Am\u00e9rica Latina, y la recopilaci\u00f3n de sus textos, no siendo muy abundantes, s\u00ed son significativos, y algunos de ellos, como el referido a Bol\u00edvar, yo dir\u00eda que hasta paradigm\u00e1tico. De ah\u00ed que, seg\u00fan la perspectiva en que me coloco, hacer una lectura de esos textos a la luz de las dificultades que siempre tuvieron los marxistas para \u201cpensar\u201d la singularidad latinoamericana es una forma productiva de tematizar la contradictoria relaci\u00f3n entre teor\u00eda marxista y movimiento social en un \u00e1rea claramente diferenciada de la \u201ccl\u00e1sica\u201d europea. Recordar\u00e1n ustedes c\u00f3mo entre los marxistas este problema s\u00f3lo se vislumbra hacia fines de los a\u00f1os veinte, cuando la Conferencia de los Partidos Comunistas Latinoamericanos intenta formalizar en un conjunto de tesis los elementos fundamentales de dicha singularidad. Instalado como estoy en este campo de reflexi\u00f3n, pienso que las limitaciones de tal formalizaci\u00f3n est\u00e1n vinculadas mucho m\u00e1s estrechamente de cuanto hasta ahora se pens\u00f3 a ciertos nudos te\u00f3ricos esenciales del pensamiento de Marx, nudos que, analizados en sus efectos, permiten reconsiderar no s\u00f3lo la propia teor\u00eda, sino tambi\u00e9n ciertas caracter\u00edsticas de los movimientos sociales latinoamericanos en su vinculaci\u00f3n con la teor\u00eda que intentaba expresarlos.<\/p>\n<p>Esto explica porqu\u00e9 al final de un largo recorrido sea preciso recomenzar cuestionando un punto de partida que en su momento fue admitido m\u00e1s como un dato que como un problema. Es preciso encarar de una nueva manera esa unidad a la que una interminable querella de \u201csignificantes\u201d evidenciaba la dificultad de conceptualizar. Creo que la posibilidad de repensar este problema hoy aparece come factible, y como f\u00e9rtil en perspectivas, porque estamos comenzando a liberamos del chaleco de fuerza en que se constituy\u00f3 la teor\u00eda marxista y el tan abusivamente utilizado concepto de \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>Los modelos y la realidad hist\u00f3rica: el concepto de modo de producci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Es verdad que de tal modo me coloco en una situaci\u00f3n francamente molesta. Porque cuando cuestiono la validez indeterminada de ciertas categor\u00edas marxistas, y al mismo tiempo pretendo hacerlo desde el marxismo, es como si me arrogara un derecho particular y propio, un derecho que s\u00f3lo deber\u00eda pertenecer a los marxistas <em>tout court<\/em>. No es esta mi intenci\u00f3n, porque estoy firmemente convencido de que en la actualidad la definici\u00f3n de marxistas <em>tout court<\/em> es falsa, y dir\u00eda da\u00f1osa. Hasta tal punto ha penetrado el marxismo en la cultura contempor\u00e1nea que, de un modo u otro, todos somos marxistas, aun sin saberlo o pregonarlo. Lo que ocurre es que me parece abusiva cierta tendencia a considerar que una teor\u00eda y un movimiento social y pol\u00edtico que tan profundamente ha marcado y sigue marcando la sociedad actual, puede ser tirado al canasto de la basura con tanta ligereza, con tanta despreocupaci\u00f3n por la naturaleza de las respuestas que el marxismo intent\u00f3 dar a problemas que a\u00fan siguen irresueltos, y para los cuales no existen hoy perspectivas de an\u00e1lisis m\u00e1s ricas que las ofrecidas por Marx, o motivadas por \u00e9l.<\/p>\n<p>Si nos ubicamos de manera cr\u00edtica en los puntos de tensi\u00f3n del discurso marxiano, en lo que podr\u00edamos denominar sus \u201cpuntos de fuga\u201d, vale decir en todos aquellos sitios donde el discurso apunta a deconstruir la tendencia de la teor\u00eda a constituirse en sistema, es posible partir del propio Marx para corroer el marxismo, para cuestionar radicalmente un sistema de coordenadas que deduce de un modelo una realidad. Se abre as\u00ed para los marxistas la posibilidad de reflexionar de manera m\u00e1s rica \u2014\u00bfpor qu\u00e9 no decir in\u00e9dita?\u2014 sobre los problemas de la singularidad americana y de la constituci\u00f3n en este sitio particular de los movimientos sociales. En mi opini\u00f3n, lo que hoy comienza a ser cuestionado es un paradigma \u201ceuroc\u00e9ntrico\u201d, fuertemente consolidado, a partir del cual se elevaron a la condici\u00f3n de \u201cejemplos particulares\u201d de una constante m\u00e1s general las construcciones estatales y societales americanas. Y es en torno a este problema crucial de la superaci\u00f3n del paradigma eurocentrista que me parecen de trascendental importancia las reflexiones de Marx sobre Rusia. Creo ver en ellas una especie de bomba de tiempo capaz de hacer estallar todo el sistema. Por m\u00e1s inorg\u00e1nicas que ellas sean, aun en su nivel de borradores y apuntes y notas marginales, tienen la enorme virtud de permitir liberarnos de todos los obst\u00e1culos te\u00f3ricos que nos imped\u00edan comprender la naturaleza de procesos en los que el Estado aparece como un mecanismo productor de su propio poder y desde el cual se \u201cconstruye\u201d la sociedad, las clases, las organizaciones pol\u00edticas. Dicho de otro modo, nos permite visualizar un tipo de relaciones entre Estado y sociedad, entre pol\u00edtica y econom\u00eda, que no puede ser considerado en el sentido reduccionista, \u201ceconomicista\u201d, en que la ortodoxia marxista analiz\u00f3 estos procesos. Y si ustedes admiten un ejemplo tomado de la actualidad, del sinn\u00famero de expresiones de formas autoritarias de Estado a las que me estoy refiriendo, podr\u00eda recordarles que seria in\u00fatil buscar en esa ortodoxia marxista una explicaci\u00f3n valedera de la naturaleza especifica \u2014y de las formas de funcionamiento\u2014 de los Estados de los pa\u00edses socialistas del Este o de los nuevos Estados africanos, etc. Si queremos encontrar un ejemplo paradigm\u00e1tico de c\u00f3mo <em>desde<\/em> el Estado, o m\u00e1s bien, el Estado constituye una realidad social nueva, bastar\u00eda remitirnos al caso del Estado ruso, o checo, o polaco, o aun el estado emergente de procesos revolucionarios como es el caso del Estado mexicano. Cuando nos enfrentamos a procesos semejantes y desde una perspectiva marxista nos interesa m\u00e1s analizar las condiciones para su transformaci\u00f3n, que las modalidades de su g\u00e9nesis, llegamos siempre a un razonamiento casi circular puesto que no aparecen claramente delineados en las virtualidades que les asigna la teor\u00eda, los famosos soportes hist\u00f3rico-sociales del cambio. Las dificultades que tienen los marxistas para pensar el tipo de cambios y los sujetos que pod\u00edan protagonizarlos en la sociedad sovi\u00e9tica de hoy son, en ese sentido, equivalentes a las que habr\u00e1n de present\u00e1rsele a un marxista mexicano; no porque ambas sociedades sean id\u00e9nticas, como es claro, no estoy afirmando esto. Es m\u00e1s, desde el punto de vista del marxismo \u201cortodoxo\u201d, la definici\u00f3n de los sujetos hist\u00f3ricos de la transformaci\u00f3n no ofrecen en M\u00e9xico duda alguna. Lo que deseo enfatizar ante ustedes es que cuando se analizan ciertos estados emergentes de procesos revolucionarios, en condiciones de debilidad de diferenciaci\u00f3n o de organizaci\u00f3n de las diversas instancias sociales, lo que aparece es una relaci\u00f3n, yo dir\u00eda, \u201cinvertida\u201d de la relaci\u00f3n econom\u00eda-pol\u00edtica. S\u00e9 que estoy simplificando, pero admitir esta proposici\u00f3n, aun a s\u00f3lo titulo de perspectiva problem\u00e1tica de an\u00e1lisis, puede permitirnos reconocer la singularidad de procesos caracterizados por una exacerbada capacidad \u201cproductiva\u201d del Estado, en t\u00e9rminos de instituciones, de organizaciones, de sociedades, etc. El estudio de este tipo de configuraci\u00f3n de formaciones estatales tiene una extrema importancia si admitimos que no es cierto que exista un camino de desarrollo unilineal que desemboca en la constituci\u00f3n de sociedades de clase absolutamente identificables a las sociedades europeas, o a aquellas que a\u00fan hoy tendemos a considerar como \u201ccl\u00e1sicas\u201d. Se abre as\u00ed una perspectiva de an\u00e1lisis que parte del reconocimiento de una diversidad procesual, y que nos permite afirmar hipot\u00e9ticamente que cuanto menos rico es un proceso de diferenciaci\u00f3n de tipo t\u00e9cnico o industrial en una sociedad precapitalista \u2014perm\u00edtaseme el t\u00e9rmino\u2014 mayores son las dificultades para analizar en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos un proceso de industrializaci\u00f3n porque mayores son los elementos que operan fuera del terreno de lo t\u00edpico, mayores son los recursos no t\u00edpicos a los que se debe apelar para construir una sociedad de tipo \u201cmoderno\u201d.<\/p>\n<p>Cuando los criterios para analizar los procesos hist\u00f3ricos concretos de industrializaci\u00f3n son extra\u00eddos de dos o tres modelos a los que consideramos como \u201ccl\u00e1sicos\u201d, s\u00f3lo tienen una validez formal y acaban excluyendo lo que realmente sucedi\u00f3 y est\u00e1 sucediendo, es decir, la historia real. Sustituida por la ideolog\u00eda o por la filosof\u00eda, lo que queda fuera es la historia. Si rechazamos la idea de una relaci\u00f3n de determinaci\u00f3n entre lo econ\u00f3mico y lo pol\u00edtico, puesto que s\u00f3lo expresa una m\u00edsera transfiguraci\u00f3n de un principio hermen\u00e9utico incomparablemente m\u00e1s f\u00e9rtil, se abre ante nosotros un abanico muy rico de posibilidades, de senderos inexplorados, que pueden permitimos aprisionar lo real sin sacrificarlo a la ideolog\u00eda. Si en los procesos hist\u00f3ricos no hay direcci\u00f3n unilineal ni resultados previsibles, sino solamente posibilidades m\u00e1s o menos limitadas de alternativas, el an\u00e1lisis de la diversidad nacional presupone necesariamente sistemas de transformaciones diferenciados que deben ser analizados en lo que tienen de particular.<\/p>\n<p>Consideraciones de esta naturaleza tienen, como es evidente, una importancia incalculable para analizar los temas vinculados al estudio de los movimientos pol\u00edticos y sociales. \u00bfPor qu\u00e9 los partidos socialistas se formaron en aquellos lugares m\u00e1s vinculados a la inmigraci\u00f3n europea, pero los anarquistas se expandieron en todos, aun en aquellos donde el socialismo penetr\u00f3 con m\u00e1s fuerza? \u00bfPor qu\u00e9 los partidos comunistas crecieron en ciertas zonas y en otras no lograron nunca implantarse? M\u00e1s en general, \u00bfpor qu\u00e9 un sistema cl\u00e1sico de partidos al estilo europeo nunca pudo constituirse en Am\u00e9rica Latina, excepto quiz\u00e1s el caso particular chileno? \u00bfPor qu\u00e9 aparecen con tanta fuerza movimientos pol\u00edticos radicales, diferenciados entre s\u00ed, pero con una serie de rasgos comunes, a los que tratamos de explicar mediante la ilusoria categor\u00eda de \u201cpopulismo\u201d? \u00bfPor qu\u00e9 tan prematuramente Am\u00e9rica Latina asiste a la constituci\u00f3n de Estados que podr\u00edamos definir como \u201csociales\u201d, \u201casistenciales\u201d, \u201cparticipatorios\u201d o de \u201cbienestar\u201d, aunque como Alberto Methol Ferr\u00e9 dice del Uruguay batllista, \u201csin industrias, con pies de barro, pasto y pezu\u00f1a\u201d?<\/p>\n<p>Estas y muchas otras preguntas que podr\u00edamos hacernos nos remiten siempre a la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 es lo que une y diferencia a todos estos procesos. Instalados en el reconocimiento de la sinularidad, lo que se nos aparece como altamente problem\u00e1tica es la existencia misma de una realidad significativa que permita dar un sentido fundante a la categor\u00eda, o al concepto, a la noci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina. Si acorde con una tendencia en expansi\u00f3n la historiograf\u00eda marxista se orienta hoy al privilegiamiento de un <em>an\u00e1lisis diferenciado<\/em> y de un <em>reconocimiento nacional<\/em> de la evoluci\u00f3n de nuestras formaciones sociales, evidentemente para una perspectiva de esta naturaleza el concepto marxiano de \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d se torna excesivamente constrictivo y fuertemente ideologizante. Pero el hecho de que reconozcamos sus insuficiencias y sus costos, no significa que pueda simplemente ser lanzado por la borda, puesto que de tal manera la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica corre tambi\u00e9n el riesgo de diseminarse en una multiplicidad de diferenciaciones que olvide la presencia de un fen\u00f3meno com\u00fan de capitalistizaci\u00f3n progresiva de todas las sociedades. Lacerado el mundo entre las singularidades nacionales y la tendencia a la multinacionalizaci\u00f3n de los sistemas econ\u00f3micos, el concepto de \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d se ha ido convirtiendo cada vez m\u00e1s en un paradigma seudamente historiogr\u00e1fico cuya funci\u00f3n es legitimar tales o cuales propuestas pol\u00edticas de transformaci\u00f3n. Cada vez m\u00e1s, su validez se instala en el mundo fronterizo de la ciencia, en un terreno intersticial y pantanoso en el que las propuestas pol\u00edticas se disfrazan de ciencia hist\u00f3rica. El hecho de que reconozcamos este peligroso deslizamiento nos replantea el problema de c\u00f3mo una sociedad puede advenir al mundo del concepto sin que la realidad se nos escape. Y si creemos en la validez de una perspectiva gen\u00e9tico-estructural para poder conocer las formaciones sociales, si creemos como Marx que la historia se construye a partir del car\u00e1cter sistem\u00e1tico del presente, la ingenua propuesta de desprenderse de una categor\u00eda que ha mostrado hist\u00f3ricamente sus potencialidades y sus debilidades, para apelar a no s\u00e9 que virtudes inmaculadas del historicismo, no creo que en \u00faltima instancia signifique un avance, sino por el contrario un franco retroceso.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, el camino a\u00fan no suficientemente recorrido que tenemos por delante es el de una reconstrucci\u00f3n del concepto de \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d, de la manera en que historiogr\u00e1ficamente se impuso en Am\u00e9rica Latina, de las parcelas de realidad que nos permiti\u00f3 captar y de las que contribuy\u00f3 a ocultar, de las relaciones entre historia y pol\u00edtica, entre teor\u00eda y movimiento, a partir de cuya utilizaci\u00f3n las diversas corrientes ideol\u00f3gicas de la sociedad pretendieron legitimar sus propuestas. Debemos hacer, en \u00faltima instancia, una \u201creconstrucci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico\u201d como tal, para utilizar el lema con que Jurgen Habermas ha puesto a nuestro alcance una de las tentativas m\u00e1s interesantes emprendida en estos \u00faltimos a\u00f1os por recorrer el camino aqu\u00ed indicado.[6] Y es desde esta perspectiva que el tema sobre el marxismo en Am\u00e9rica Latina o latinoamericano y su dilucidaci\u00f3n cr\u00edtica pueden ser extremadamente productivos y f\u00e9rtiles en resultados.<\/p>\n<div id=\"outerContainer\">\n<div id=\"mainContainer\">\n<div id=\"viewerContainer\" tabindex=\"0\">\n<div id=\"viewer\" class=\"pdfViewer\">\n<div class=\"page\" data-page-number=\"8\" data-page-label=\"173\">\n<div class=\"loadingIcon\">[1] Jos\u00e9 Aric\u00f3, \u201cDisquisiciones en torno a un concepto problem\u00e1tico\u201d, en <em>Naci\u00f3n, Estado e Ideolog\u00eda en las formaciones precapitalistas<\/em> (ponencias), M\u00e9xico, Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia. Departamento de Investigaciones Hist\u00f3ricas, 1982, pp. 25-44. El t\u00edtulo general y los t\u00edtulos de los par\u00e1grafos son responsabilidad del editor.<br \/>\n[2] Jos\u00e9 Aric\u00f3, \u201cIl marxismo latinoamericano negli anni della III Internazionale\u201d, en Eric J. Hobsbawm [et al.], <em>Storia del marxism<\/em>o<em>, Vol. terzo, Il marxismo dell\u2019et\u00e0 della Terza Internazionale, II. Dalla crisis del \u201929 al XX Congresso<\/em>, Tur\u00edn, Giulio Einaudi, 1981, pp. 1013-1050. [Nota del Ed.].<\/div>\n<div>[3] Enrique Montalvo Ortega, \u201cIntroducci\u00f3n: Un continente sin m\u00e9todo. Sobre la especificidad latinoamericana\u201d, en <em>Naci\u00f3n, Estado e Ideolog\u00eda en las formaciones precapitalistas<\/em>, op.cit., pp. 11-22. [Nota del Ed.].<\/div>\n<div>[4] Michael L\u00f6wy, <em>Le marxisme en Am\u00e9rique latine. De 1909 \u00e0 nos jours<\/em>, Paris, Fran\u00e7ois Maspero \/ Biblioth\u00e8que socialiste, 1980. [Se tradujo al espa\u00f1ol como: <em>El marxismo en Am\u00e9rica Latina<\/em>, M\u00e9xico, ERA, 1982. Nota del Ed.].<\/div>\n<div>[5] Este escrito hab\u00eda sido publicado en espa\u00f1ol por el propio Aric\u00f3 en el Cuaderno de Pasado y Presente n\u00ba 87 bajo el t\u00edtulo de: <em>K. Marx, F. Engels, Escritos sobre Rusia. I. Historia diplom\u00e1tica secreta del Siglo XVIII<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1980. [Nota del Ed.].<\/div>\n<div>[6] Jurgen Habermas, <em>La reconstrucci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico<\/em>, Madrid, Taurus, 1981. [Nota del Ed.].<\/div>\n<div>Fuente: <em>Pol\u00edticas de la memoria<\/em>, n\u00b0 20, Buenos Aires, 2020, pp. 166-173. ISSN 1668-4885 \/ ISSNe 2683-72<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" data-page-number=\"9\" data-page-label=\"174\">\n<div class=\"loadingIcon\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante los a\u00f1os de su exilio en M\u00e9xico, Jos\u00e9 Aric\u00f3 particip\u00f3  en  junio  de  1981  de  un  seminario  sobre  \u201cNaci\u00f3n,  Estado  e  Ideolog\u00eda  en  Am\u00e9rica  Latina  en  las  formaciones  precapitalistas\u201d,  coordinado  por  Enrique  Montalvo  Ortega  en  el  marco  del  Departamento  de  Investigaciones  Hist\u00f3rica  del  Instituto  Nacional  de  Antropolog\u00eda  e  Historia  (INAH)  de  M\u00e9xico.  Present\u00f3  all\u00ed  una  ponencia  que  titul\u00f3  \u201cDisquisiciones  en  torno  a  un  concepto  problem\u00e1tico\u201d  en  la  que,  retomando  reflexiones  que  hab\u00eda  avanzado en Marx y Am\u00e9rica Latina (1980) y anticipando otras que ir\u00e1 desplegando a lo largo de la d\u00e9cada de 1980, aborda t\u00f3picos como la \u201cunidad problem\u00e1tica\u201d de nuestro continente y plante\u00f3 una serie de hip\u00f3tesis que permiten comprender la singularidad del socialismo de Juan B. Justo en la Argentina y el marxismo de Mari\u00e1tegui en el Per\u00fa. Finalmente, se detiene en los problemas que  han  planteado  al  marxismo  latinoamericano  y  a  la  historiograf\u00eda de nuestro continente las visiones reduccionistas del Estado as\u00ed como la aplicaci\u00f3n formalista del concepto marxiano de \u201cmodo de producci\u00f3n\u201d a nuestra realidad.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8929,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32,17,1552],"tags":[],"class_list":["post-8928","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-america-latina","category-historia","category-marxismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8928","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8928"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8928\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8929"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8928"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8928"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8928"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}