{"id":8944,"date":"2021-01-03T09:52:11","date_gmt":"2021-01-03T08:52:11","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8944"},"modified":"2021-01-03T09:52:11","modified_gmt":"2021-01-03T08:52:11","slug":"entrevista-a-juan-manuel-aragues-estragues-sobre-marx-y-marxismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8944","title":{"rendered":"Entrevista a Juan Manuel Arag\u00fc\u00e9s Estragu\u00e9s sobre Marx y marxismo"},"content":{"rendered":"<p><em>Juan Manuel Arag\u00fc\u00e9s Estragu\u00e9s es profesor titular de Filosof\u00eda en la Universidad de Zaragoza. Ha publicado diversas obras sobre Karl Marx, Jean Paul Sartre (al que tambi\u00e9n ha traducido), Gilles Deleuze y diversos aspectos de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea. Su \u00faltimo libro publicado: <\/em>De idiotas a koinotas. Para una pol\u00edtica de la multitud<em> (Madrid: Arena Libros, 2020).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/dipositivo-marx.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-8946\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/dipositivo-marx.jpg\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"348\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/dipositivo-marx.jpg 293w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/dipositivo-marx-176x300.jpg 176w\" sizes=\"auto, (max-width: 204px) 100vw, 204px\" \/><\/a>\u00bfQui\u00e9n fue Karl Marx? \u00bfUn fil\u00f3sofo destacado, un gran economista cr\u00edtico, un agudo historiador, un incisivo periodista <em>pane lucrando<\/em>, un revolucionario socialista, un dirigente pol\u00edtico, un devorador de libros, el iniciador de una nueva tradici\u00f3n de pensamiento pol\u00edtico-filos\u00f3fico?<\/strong><\/p>\n<p>Todo eso, sin ninguna duda, y podr\u00edamos seguir a\u00f1adiendo caracterizaciones que quiz\u00e1 pudieran resumirse en el perfil de un esp\u00edritu cr\u00edtico empe\u00f1ado en el conocimiento y transformaci\u00f3n de la realidad. Marx es consciente de la tremenda complejidad de la realidad y, por ello, entiende la necesidad de m\u00faltiples herramientas y estrategias para aproximarse a ella. Su faceta period\u00edstica, por ejemplo, debe ser entendida, sin duda, desde una perspectiva econ\u00f3mica, pane lucrando, como bien dices, pero es, sobre todo, al menos desde mi punto de vista, un modo de difundir sus ideas a un p\u00fablico m\u00e1s amplio. Es la v\u00eda de salida de sus investigaciones en otros \u00e1mbitos, como la historia, la econom\u00eda o la filosof\u00eda. Pero, en todo caso, todos los perfiles de Marx se amalgaman en una vocaci\u00f3n \u00faltima que es transformar el mundo.<\/p>\n<p><strong>Uno de tus trabajos sobre el compa\u00f1ero de Jenny lleva por t\u00edtulo: \u201cEl dispositivo Karl Marx\u201d. \u00bf<em>Dispositivo<\/em> Marx? \u00bfQu\u00e9 tipo de dispositivo es Marx?<\/strong><\/p>\n<p>Al utilizar el concepto de dispositivo intento, sobre todo, huir de la hagiograf\u00eda que ha sido tan del uso en ciertos sectores que se califican como marxistas. Cuando una tradici\u00f3n coagula en estatuas o textos can\u00f3nicos, muere. Hay un magn\u00edfico cuento de Cort\u00e1zar en el que se cuenta la historia de los seguidores de una famosa actriz que, cuando decide retirarse, recopilan todas sus pel\u00edculas, eligen las escenas que les parecen mejores y con ellas componen lo que entienden es la obra perfecta de su actriz favorita. El problema viene cuando ella anuncia su regreso a los escenarios. Ellos, claro est\u00e1, deciden matarla, \u00fanica opci\u00f3n para que no estropee la obra acabada. Creo que esto, en parte, sucedi\u00f3 con la ortodoxia marxista. No me interesa tanto la reivindicaci\u00f3n de una persona, por genial y admirable que sea, cuanto de un modo de afrontar el an\u00e1lisis de la realidad. Ese es el sentido en el que utilizo el concepto de <strong>dispositivo<\/strong>. Marx designa, m\u00e1s que una biograf\u00eda y una obra, una estrategia de pensamiento, una l\u00f3gica, que se caracteriza, como ya he dicho, por su complejidad y, tambi\u00e9n, por la constante revisi\u00f3n de las propias conclusiones, lejos de todo dogmatismo. Esto es lo que garantiza la actualidad de Marx y lo que permite que siga siendo una herramienta de primer\u00edsimo orden desde una perspectiva filos\u00f3fica y pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>Complejidad, dices, \u00bfqu\u00e9 hay que entender aqu\u00ed por complejidad?<\/strong><\/p>\n<p>Fundamentalmente en el sentido de evitar el monocausalismo y la unidireccionalidad en la explicaci\u00f3n de los procesos. Marx concede especial relevancia a lo econ\u00f3mico, es cierto, pero tambi\u00e9n se preocupa de precisar que la econom\u00eda no lo explica todo, sino que hay m\u00faltiples causas que explican el acontecer de lo real. El materialismo debe huir, como bien apunta Jes\u00fas Ib\u00e1\u00f1ez, del paradigma de la simplicidad porque una realidad compleja exige explicaciones complejas.<\/p>\n<p><strong>En el subt\u00edtulo de ese mismo libro que he citado hablas de l\u00f3gica materialista. \u00bfCu\u00e1ndo una l\u00f3gica es materialista? \u00bfQu\u00e9 tipo de l\u00f3gica es esa?<\/strong><\/p>\n<p>Lo que me interesa subrayar con esa idea de <em>l\u00f3gica materialista<\/em> es que es posible desentra\u00f1ar, entre los m\u00faltiples, y a veces contradictorios, Marx de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, una l\u00ednea de coherencia materialista que nos permite se\u00f1alar un Marx entre otros, un Marx desembarazado de las excrecencias idealistas que, en ocasiones, jalonan su discurso. En Marx hay una constante y soterrada lucha contra la tradici\u00f3n idealista en la que se forja su pensamiento, de la que Hegel es la figura m\u00e1s destacable. Como joven hegeliano, su primer gesto es volverse hacia la filosof\u00eda materialista de la antig\u00fcedad, a Dem\u00f3crito y Epicuro, para redactar su tesis doctoral. Me parece un signo verdaderamente relevante. Los primeros a\u00f1os 40 son momentos de marcar distancias con la tradici\u00f3n idealista. Pero, a pesar de ello, en el pensamiento de Marx siguen apareciendo, en diferentes momentos, gestos impregnados de idealismo (determinismo, teleolog\u00eda, mecanicismo). No pod\u00eda ser de otro modo, Marx es hijo de su \u00e9poca, crece en una tradici\u00f3n hist\u00f3rica en la que el etapismo y el finalismo est\u00e1n muy presentes: la ilustraci\u00f3n escocesa, Comte, el propio Hegel. Entiendo que esos residuos idealistas pueden, y deben, ser encapsulados y tratados como lo que son, inercias de una tradici\u00f3n para, de ese modo, hacer aparecer un Marx plenamente materialista. Por eso le concedo tanta importancia a su ate\u00edsmo, un ate\u00edsmo que \u00e9l mismo se encarga de acotar cuando, al principio de su <em>Introducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho de Hegel<\/em>, dice aquello de que en Alemania la cr\u00edtica de la religi\u00f3n est\u00e1 terminada. Marx entiende que es preciso hacer filosof\u00eda, y por lo tanto pol\u00edtica, desde el ate\u00edsmo, desde la inmanencia, sin que eso presuponga centrarse, como hacen los otros j\u00f3venes hegelianos, en la cr\u00edtica de la religi\u00f3n. Y esa apuesta por la inmanencia es la que es preciso rastrear a lo largo y ancho de su filosof\u00eda. Con Marx, el materialismo, que siempre hab\u00eda constituido una corriente subterr\u00e1nea, como dec\u00eda Althusser, asciende a la superficie para ya no dejarla. Con Marx, la l\u00f3gica materialista, aquella que consiste en, otra vez Althusser, no contarse cuentos, no inventarse mundos, como dir\u00e1 Nietzsche, comienza a confrontar cara a cara con la l\u00f3gica idealista que hab\u00eda dominado el pensamiento desde que las alucinaciones del platonismo, una teolog\u00eda vergonzante, se hicieron hegem\u00f3nicas.<\/p>\n<p><strong>Un Marx plenamente materialista ser\u00eda pues, seg\u00fan entiendo, un Marx ateo, un Marx que no cuenta cuentos, que hace filosof\u00eda desde la inmanencia, no desde mundos platonizados. \u00bfEs eso?<\/strong><\/p>\n<p>Sin duda. Marx y Plat\u00f3n representan tradiciones enfrentadas, fundamentalmente en lo ontol\u00f3gico, pero tambi\u00e9n, y mucho, en lo pol\u00edtico. Pero quiero precisar que el ate\u00edsmo de Marx es ontol\u00f3gico, no pol\u00edtico. Como explica maravillosamente en ese texto tan hermoso que es la <em>Introducci\u00f3n a la cr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho de Hegel<\/em>, no se trata de acabar con la religi\u00f3n por decreto, coercitivamente, sino creando un mundo en el que el consuelo de la religi\u00f3n no sea preciso. La cr\u00edtica del cielo debe convertirse, escribe, en cr\u00edtica de la tierra, la cr\u00edtica de la religi\u00f3n, en cr\u00edtica de la pol\u00edtica. Hay en Marx una actitud que yo calificar\u00eda de delicada hacia la religi\u00f3n, me atrever\u00eda a decir que le reconoce incluso una funci\u00f3n social, la de consolar al que sufre. Sin embargo, ese consuelo tiene una dimensi\u00f3n desmovilizadora que es la que preocupa a Marx y que es la que realmente \u00e9l critica. De ah\u00ed su consideraci\u00f3n de la misma como el &lt;opio del pueblo&gt;.<\/p>\n<p><strong>Hablas, especialmente para los que quieren leer a Marx con Marx, de prestar mayor atenci\u00f3n a los gestos que a los contenidos de sus obras. \u00bfA qu\u00e9 gestos haces referencia? \u00bfQu\u00e9 gestos son esos?<\/strong><\/p>\n<p>Te pondr\u00e9 un ejemplo. Para m\u00ed hay un gesto en Marx del que todav\u00eda no hemos sido capaces de extraer toda su potencia filos\u00f3fica y es cuando dice, en la segunda tesis sobre Feuerbach, que buscar la verdad en la teor\u00eda es pura escol\u00e1stica, que la \u00fanica verdad se encuentra en la pr\u00e1ctica. Ese planteamiento de Marx me parece una ruptura radical con la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, una ruptura a cuya altura no hemos sabido estar, pues nos hemos empecinado en continuar concediendo el privilegio a la teor\u00eda y en seguir pensando en verdades abstractas, en esencias. En esa coherencia materialista de la que hablo, Marx traslada esta reflexi\u00f3n a uno de los temas fundamentales de la pol\u00edtica, el del sujeto revolucionario y nos dice, \u00a1eh, cuidado!, que el sujeto no posee una esencia, no seamos idealistas, no queramos definir el sujeto en abstracto, vayamos a las pr\u00e1cticas; el sujeto lo constituye todo aquel que se implica en una lucha, independientemente de su pretendida esencia. Por eso nos dice que la lucha de clases es anterior a las clases, planteamiento que cortocircuita la l\u00f3gica idealista (para que haya lucha de clases primero deber\u00eda haber clases) e instaura una l\u00f3gica materialista (la pr\u00e1ctica dibuja los perfiles del sujeto). Si nos cobij\u00e1ramos en Marx, har\u00edamos desaparecer algunos de los estupores que en ocasiones nos asaltan: \u00bfc\u00f3mo es posible que la clase trabajadora vote a la derecha?, \u00bfpor qu\u00e9 hay mujeres que no se implican con la defensa de sus derechos? Marx nos ense\u00f1a que no se trata de esencias, del ser-obrero o del ser-mujer, sino de pr\u00e1cticas (si me dejas meter a Deleuze, dir\u00eda <em>devenires<\/em>).<\/p>\n<p><strong>Te dejo por supuesto.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfAcaso los dirigentes pol\u00edticos de la izquierda revolucionaria han tenido origen obrero? \u00bfEllo les ha incapacitado para ser tomados como componentes del movimiento obrero? En absoluto, porque han encarnado una pr\u00e1ctica y un discurso. No se trata de analizar d\u00f3nde has nacido o d\u00f3nde trabajas, sino cu\u00e1l es tu pr\u00e1ctica. Desde mi punto de vista, este gesto de Marx abre enormes posibilidades a la hora de enfocar la pol\u00edtica contempor\u00e1nea, a la hora de construir un sujeto con una pr\u00e1ctica que se aleje de los sectarismos que nos han caracterizado. F\u00edjate que hemos tenido una pol\u00e9mica que, por resumirla, ven\u00eda a decir que las pol\u00edticas de la identidad hab\u00edan hecho olvidar el sano obrerismo de la tradici\u00f3n de la izquierda y que hab\u00eda que volver a \u00e9l. De ese modo, lejos de salir del problema, idealista, de la identidad, de las esencias, se abogaba por una identidad, la obrera, a la que toda lucha debe ser sometida. Aunque la propuesta parec\u00eda que confrontaba con las pol\u00edticas de la identidad, en realidad se manten\u00eda dentro de ellas. Contradictoriamente, el sujeto m\u00e1s potente que hemos tenido en la calle ha sido el del feminismo, no el obrero. Pero no hemos sabido articular sobre \u00e9l un discurso que cobijara el conjunto de problem\u00e1ticas que asolan a nuestras sociedades. Y nos encontramos con que su potencia se diluye en disputas te\u00f3ricas de car\u00e1cter esencialista para ver qui\u00e9n recoge la bandera y se la apropia. \u00bfTe suena? Lo mismo que ha venido haciendo la izquierda toda su vida. El concepto de identidad, con su poso idealista, debe ser sustituido por la pr\u00e1ctica de lo com\u00fan, creo que ah\u00ed est\u00e1 la soluci\u00f3n y que esa, la de la pr\u00e1ctica, es una de las expresiones de la l\u00f3gica materialista.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPr\u00e1ctica de lo com\u00fan?<\/strong><\/p>\n<p>En efecto. M\u00e1s que en sesudos documentos, en prolijas disquisiciones te\u00f3ricas, donde debemos encontrarnos es en pr\u00e1cticas que expresen los intereses de la mayor\u00eda social. El 15-M fue, en parte, una expresi\u00f3n de esto. Mucha gente que nunca se hab\u00eda movilizado y que, ante la exigencias de definirse te\u00f3ricamente quiz\u00e1 se calificara como apol\u00edtica, incluso de derechas, sali\u00f3 a la calle a manifestar su hartazgo, a decir, y lo expreso conscientemente a la manera de Nietzsche, un gran no a partir del cual es preciso imaginar una nueva realidad, un nuevo sentido com\u00fan. Insisto en que uno de los cortes que produce Marx es en su reivindicaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica como geograf\u00eda de la verdad, como lugar donde se aquilata lo que es y no es. Y, en nuestra vocaci\u00f3n materialista y revolucionaria, esa pr\u00e1ctica ha de ser una pr\u00e1ctica de lo com\u00fan.<\/p>\n<p><strong>Y no importa, ya que hablabas antes de feminismo, que una parte de ese feminismo no sea socialista ni tenga mucha simpat\u00eda por la tradici\u00f3n obrera.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Pues claro que importa! Para ser precisos, debi\u00e9ramos hablar de feminismos. Y, ciertamente, hay feminismos que poco aportan para una lucha de lo com\u00fan. Algunos porque carecen de esa orientaci\u00f3n cr\u00edtica a la que t\u00fa aludes, otros porque manifiestan una dimensi\u00f3n sectaria, identitaria, que imposibilita una pol\u00edtica de lo com\u00fan. Pero eso no obsta para que el feminismo, en el que predomina una dimensi\u00f3n antagonista, sea en estos momentos una punta de lanza en las luchas emancipatorias. Aunque, creo, y espero equivocarme, que est\u00e1 dejando pasar una oportunidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p><strong>La obra de Marx, como la de otros cl\u00e1sicos, \u00bfest\u00e1 superada por el tiempo y nuestros nuevos conocimientos?<\/strong><\/p>\n<p>Har\u00e9 un previo. Siempre me ha hecho mucha gracia cuando alguien dice que Marx est\u00e1 superado, pero luego no lo plantean con Plat\u00f3n o Kant. Esa pregunta, evidentemente no lo digo por ti, es una, una m\u00e1s, estrategia de arrinconamiento, de desprestigio y pone de manifiesto precisamente lo contrario, que como Marx todav\u00eda nos sigue diciendo cosas, puede ser peligroso. Porque si fu\u00e9ramos a las escuelas a mostrar la g\u00e9nesis del capitalismo tal como la analiz\u00f3 Marx, mostr\u00e1ndolo como el resultado de un inmenso robo de la propiedad colectiva, eso resultar\u00eda muy inc\u00f3modo para quienes nos quieren hacer creer que la propiedad es efecto del esfuerzo subjetivo y no de un robo organizado. Pero entrando a lo que preguntas, eso depende de c\u00f3mo queramos abordar a Marx. Si nos empe\u00f1amos en sacralizarlo, conseguimos el efecto contrario al deseado, pues al coagular sus textos, le desembarazamos de su mayor efectividad, que reside en ajustarse al momento hist\u00f3rico concreto. Marx escribi\u00f3 para una forma de capitalismo concreta, la que \u00e9l vivi\u00f3, el capitalismo fabril del XIX, aunque anticip\u00f3, de manera enormemente l\u00facida, algunas derivas posteriores, que tienen que ver con la subsunci\u00f3n real del trabajo en el capital como consecuencia de la mecanizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. No podemos hacer como si la sociedad no hubiera cambiado y seguir repitiendo los an\u00e1lisis concretos de Marx. Le estar\u00edamos haciendo un flaco favor al propio Marx que subraya que su teor\u00eda debe ser aplicada a lugares concretos y momentos espec\u00edficos. Recuerdo su pol\u00e9mica con sus seguidores rusos, que quer\u00edan aplicar los planteamientos de <em>El Capital<\/em> en Rusia. Y Marx les escribe, enfadad\u00edsimo, dici\u00e9ndoles que no han entendido nada. Por eso vuelvo a insistir en los gestos m\u00e1s que en la literalidad de los textos. Y, a pesar de ello, much\u00edsimos textos de Marx son extraordinariamente actuales, hasta el punto de que nos proporcionan herramientas para una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica plenamente contempor\u00e1nea. Me atrevo a decir que Marx es mucho m\u00e1s actual que muchos de sus int\u00e9rpretes, sobre todo de aquellos que lo alejan de la tradici\u00f3n materialista y lo vinculan con el idealismo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfNos puedes dar algunos nombres de estos (malos) int\u00e9rpretes?<\/strong><\/p>\n<p>Yo distinguir\u00eda entre malos int\u00e9rpretes, por un lado, y contaminaciones inconvenientes, por otro. Los malos int\u00e9rpretes son los eclesiales, los que convirtieron el marxismo en una especie de religi\u00f3n con sus santos y ap\u00f3stoles, con sus textos sagrados (y sus textos prohibidos, tambi\u00e9n, curiosamente, textos de Marx) que hab\u00eda que recitar como si de jaculatorias se tratase. Me refiero, en este caso, al marxismo m\u00e1s oficialista, el de los Garaudy, Kanapa o Politzer en Francia, y, sobre todo, de Stalin. En cuanto a las contaminaciones inconvenientes son aquellas que intentan leer el marxismo desde la tradici\u00f3n idealista y lo acercan a Plat\u00f3n, como hace Badiou, o a S\u00f3crates y Kant, como hace Fern\u00e1ndez Liria. De estas \u00faltimas no digo que sean malas interpretaciones, porque suelen hacer pie en los textos de Marx con bastante rigor, sino que privilegian aspectos del texto marxiano que lo alejan ontol\u00f3gicamente del materialismo y pol\u00edticamente del anticapitalismo. Hacer de Marx un ilustrado es una opci\u00f3n, pero una opci\u00f3n que privilegia las inercias de una tradici\u00f3n dominante frente a la originalidad del texto de Marx.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s all\u00e1 de anticipaciones, entiendo que para ti, <em>El Capital<\/em> es un an\u00e1lisis de una forma de capitalismo concreta, la que \u00e9l vivi\u00f3, no del capitalismo en general.<\/strong><\/p>\n<p>Claro. Eso lo deja muy claro en sus cartas y art\u00edculos. Es un an\u00e1lisis del capitalismo m\u00e1s desarrollado del momento. Por ello vuelvo a insistir en los gestos, pues desde ellos hay que analizar las derivas del capitalismo que Marx no pudo analizar.<\/p>\n<p><strong>Apuntas y criticas que el paradigma de la simplicidad tambi\u00e9n se ha instalado en el marxismo y en la ex\u00e9gesis de Marx. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfC\u00f3mo es posible que la simplicidad rija o haya regido en una tradici\u00f3n que tiene entre sus grandes cl\u00e1sicos pensadores que en absoluto son simples?<\/strong><\/p>\n<p>Pues esto ha sucedido, y de manera escandalosa. Sartre, en sus <em>Cuestiones de m\u00e9todo<\/em>, un texto de 1958 que luego coloc\u00f3 como introducci\u00f3n de la <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n dial\u00e9ctica<\/em>, se\u00f1ala la pobreza de un marxismo, el oficial del PCF, que toda la explicaci\u00f3n que es capaz de dar a prop\u00f3sito de Flaubert es que fue un peque\u00f1o-burgu\u00e9s del XIX y que eso explica su <em>Madame Bovary<\/em>. \u00bfCu\u00e1ntos peque\u00f1os-burgueses hubo en el XIX que no escribieron <em>Madame Bovary<\/em>?, se pregunta Sartre. Por desgracia, ese simplismo sociologicista, que como he dicho poco tiene que ver con Marx, ha estado muy extendido dentro del marxismo y lo ha acabado convirtiendo en una mala caricatura. Todo se explica por la clase social. Precisamente, esa pobreza, esa pereza te\u00f3rica que ha atravesado a buena parte del marxismo oficial ha sido denunciada por esos grandes pensadores que t\u00fa mencionas. A pesar de las distancias que los separan, los Benjamin, Gramsci, Luk\u00e1cs, Korsch, Sartre, Marcuse, Althusser, Sacrist\u00e1n, se rebelan contra esa simplicidad y exigen del marxismo algo m\u00e1s, mucho m\u00e1s, que un economicismo mecanicista y determinista que acaba por no explicar nada, m\u00e1s que vaguedades. Para algunos de ellos, desarrollar una antropolog\u00eda materialista se convierte en un empe\u00f1o imprescindible, para otros, analizar la complejidad de las sociedades contempor\u00e1neas, no solo la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica de las mismas, se presenta como tarea primordial. Y todo ello asentado en textos de Marx, algunos de ellos publicados tard\u00edamente, que nos colocan sobre la pista de estas reflexiones. Mucho habr\u00eda aqu\u00ed que decir de un &lt;marxismo&gt; sovi\u00e9tico que, si bien en sus primeras luces, desarroll\u00f3, de la mano de Ryazanov, una encomiable labor de edici\u00f3n de textos de Marx en el marco del Instituto Marx-Engels, luego, y tras la ejecuci\u00f3n de Ryazanov en 1937, bloquea todo proceso de edici\u00f3n y acaba por convertir su teor\u00eda en un enorme monumento idealista, como subray\u00f3 Luk\u00e1cs, cuya lectura en muchas ocasiones produce sonrojo. Pondr\u00e9 un ejemplo, extra\u00eddo de la historia de la m\u00fasica sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p><strong>Adelante con \u00e9l, se te agradece.<\/strong><\/p>\n<p>En 1936 se representa en Mosc\u00fa la \u00f3pera de Shostakovich <em>Lady Macbeth de Mtsenk<\/em>, \u00f3pera que llevaba dos a\u00f1os recibiendo encendidas alabanzas entre los cr\u00edticos sovi\u00e9ticos e internacionales. En enero del 36, Stalin acude a escucharla en Mosc\u00fa. Al cabo de unos d\u00edas, aparece en <em>Pravda<\/em> un art\u00edculo, \u201cCaos en lugar de m\u00fasica\u201d, en el que se destroza la \u00f3pera, que ser\u00e1 retirada inmediatamente de cartel por veinte a\u00f1os. Leer el texto no puede sino producir enorme desasosiego en un lector no ya marxista, sino simplemente materialista. La base del mismo es la reivindicaci\u00f3n de lo que llama la m\u00fasica &lt;natural&gt;, &lt;humana&gt;, que, por cierto, es la que se hac\u00eda en el XIX para las elites sociales. \u00bfC\u00f3mo es posible que veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n nos encontremos con textos en los que se recupera todo el arsenal del idealismo m\u00e1s rampl\u00f3n? Y, desgraciadamente, no es un texto aislado, sino la expresi\u00f3n de un giro te\u00f3rico idealista que nada tiene que ver con Marx o el materialismo. Y, sin embargo, durante mucho tiempo, ese modelo te\u00f3rico, profundamente adulterado y dogm\u00e1tico, es el que se ense\u00f1ore\u00f3 del discurso oficial. Por eso, la denuncia del estalinismo como una forma de idealismo, y de la peor especie, es fundamental para el desarrollo del marxismo. Eso ya la dijeron Sartre, Luk\u00e1cs, Marcuse, Althusser, entre otros.<\/p>\n<p><strong>Pero entonces, \u00bfpor qu\u00e9 el estalinismo cal\u00f3 tan hondo en tradiciones marxistas, algunas de ellas deudoras o alimentadas por dirigentes que estaban lejos de ser personas incultas?<\/strong><\/p>\n<p>Responder a eso es clave para entender nuestras derrotas como proyecto emancipador. Y para hacerlo ser\u00edan precisos muchos libros y perspectivas diversas. Yo solo voy a apuntar una causa, entre las muchas que hay, y es el verticalismo que suele acompa\u00f1ar, por desgracia, a la tradici\u00f3n comunista. Yo lo he vivido como dirigente pol\u00edtico, como secretario general del PCA. Cuando el m\u00e1ximo dirigente, en el que se deposita una enorme confianza, plantea algo, dif\u00edcilmente se le cuestiona. Y eso es un enorme error, pues lo mejor que puede hacer un comunista es decir claramente lo que piensa, debatirlo y construir un discurso compartido. La parres\u00eda de la que habla el \u00faltimo Foucault, el decir-verdad, el atreverse a exponer lo que uno piensa. No para imponerlo, sino para contaminarlo con otras perspectivas y construir un discurso colectivo. En nuestra tradici\u00f3n, hay una voz arriba que desciende sobre el colectivo y se impone. Anguita dec\u00eda que hay que escuchar qu\u00e9 se dice, no fijarse en qui\u00e9n lo dice, yo comparto plenamente esa posici\u00f3n. Esta es una de las cuestiones por las que creo que una pol\u00edtica materialista debe repensar las formas de organizaci\u00f3n y superar la forma-partido.<\/p>\n<p><strong>Sostienes que el ate\u00edsmo de Marx tiene como consecuencia la aparici\u00f3n de un Marx mucho m\u00e1s cercano a Nietzsche que a Hegel. \u00bfEn qu\u00e9 sentido Marx es cercano a un pensador nada socialista como Nietzsche?<\/strong><\/p>\n<p>Bueno, no me parece que Hegel, defensor del Estado prusiano, sea tampoco modelo de pensador socialista.<\/p>\n<p><strong>No, no lo es desde luego.<\/strong><\/p>\n<p>Pero, nuevamente, el problema no es Hegel o Nietzsche, sino ciertos gestos filos\u00f3ficos que podemos detectar en ellos. Claro que Nietzsche y Marx se hallan muy distantes en muchos aspectos, pero tambi\u00e9n hay otros en los que se les puede poner a resonar. Y el ate\u00edsmo es uno de ellos. Desde mi punto de vista, el ate\u00edsmo es un discriminador ontol\u00f3gico fundamental. Nuestra filosof\u00eda dominante, de cu\u00f1o idealista, se ha construido hist\u00f3ricamente como una teolog\u00eda vergonzante; dios, de una u otra manera, se convert\u00eda en la \u00faltima instancia sobre la que esta se apoyaba. Desde que Plat\u00f3n le torciera el pulso, pol\u00edtico y filos\u00f3fico, a Dem\u00f3crito y los sofistas, la filosof\u00eda occidental no ha cesado de &lt;contarse cuentos&gt;, por decirlo con Althusser, de inventar mundos, modelos que pretend\u00edan explicar la realidad. Desde el mundo de las ideas plat\u00f3nico, hasta los estados de naturaleza y pactos sociales de la tradici\u00f3n liberal, surcados por sus teor\u00edas de la naturaleza humana, el idealismo se ha caracterizado por inventarse la realidad. Y, desde esa invenci\u00f3n, pretender explicarnos el mundo. Hegel no se halla muy alejado de este modelo, con su Idea, o el Esp\u00edritu Absoluto, cuyo aroma teol\u00f3gico resulta muy evidente. La Filosof\u00eda nace con una serie de autores, los milesios, que son los primeros en decir, \u201coiga, no nos cuenten historietas, el origen del cosmos est\u00e1 en el propio cosmos, no busquen dioses que expliquen esa realidad\u201d. La Filosof\u00eda nace con un gesto radicalmente materialista, hasta que se produce el rapto plat\u00f3nico y se retranscendentaliza el discurso. Rousseau se asombraba de que hubiera habido alguien tan simple que hubiera aceptado que otro dijera que la tierra era suya; pero, \u00bfno resulta m\u00e1s asombroso que alguien construya un discurso desprestigiando el mundo material e inventando un mundo suprasensible, como hizo Plat\u00f3n y repitamos, como una cantinela, que ah\u00ed est\u00e1 el origen de la Filosof\u00eda? Y no solo eso, sino que ese planteamiento se convierte en la se\u00f1a de identidad filos\u00f3fica hasta que en el XIX Marx y Nietzsche dicen, \u201cbueno, hasta aqu\u00ed hemos llegado, dejen de tomarnos por gilipollas\u201d. Spinoza ya hab\u00eda hablado de los cuentos de vieja de S\u00f3crates y Plat\u00f3n. Por ello creo que la cuesti\u00f3n del ate\u00edsmo es fundamental desde un punto de vista ontol\u00f3gico. Y subrayo esto \u00faltimo. No se trata de menospreciar a todo aquel que no se reivindique ateo, en absoluto, la alianza pol\u00edtica con cierto cristianismo, con ciertos discursos religiosos, es inexcusable. Pero para construir una filosof\u00eda que no nos cuente cuentos es condici\u00f3n indispensable la inmanencia, el ate\u00edsmo, que se sustancia en una ontolog\u00eda, una antropolog\u00eda, una epistemolog\u00eda que nada tienen que ver con las que nos ofrece el idealismo.<\/p>\n<p>Por otro lado, Marx y Nietzsche se al\u00edan para posibilitar una lectura cr\u00edtica de nuestra sociedad medi\u00e1tica. En Marx encontramos reflexiones muy cr\u00edticas sobre la capacidad de los medios de comunicaci\u00f3n de producir realidades inexistentes que son tomadas como verdades, lo que actualmente se conoce como simulacros. Nietzsche, por su parte, establece un v\u00ednculo entre verdad y fuerza, poniendo de manifiesto c\u00f3mo lo que llamamos verdad no es sino un efecto de poder que es, efectivamente, lo que sucede en nuestras sociedades medi\u00e1ticas. Por ello pienso que la alianza de Marx y Nietzsche, en algunos aspectos, puede ser muy eficaz en el an\u00e1lisis pol\u00edtico del presente.<\/p>\n<p><strong>Pero Hegel, para algunos estudiosos, es imprescindible para entrar y comprender a Marx. \u00bfUna etapa superada de su formaci\u00f3n en tu opini\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Siempre he desconfiado de esas concepciones que dicen que para entender a un fil\u00f3sofo es imprescindible comprender a otro, nos introducen en una l\u00f3gica geneal\u00f3gica que quiz\u00e1 nos lleve a no leer nunca al autor que nos interesa porque dediquemos nuestra vida a los previos. Enti\u00e9ndelo, en parte, como una broma. Evidentemente hay que reconocer el v\u00ednculo entre Marx y Hegel. Pero es preciso matizarlo de tres modos. Primero, se\u00f1alando el empe\u00f1o de Marx, en los a\u00f1os 40, de ajustar cuentas con esa herencia hegeliana, debatiendo con Hegel y los j\u00f3venes hegelianos, tambi\u00e9n con Feuerbach. Hacia quien, por cierto, encuentro m\u00e1s cari\u00f1o y deferencia en Marx. No cabe duda de las enormes inercias que el hegelianismo ambiente provoca en la Alemania de 1830-1840, hasta el punto de que no era posible no hablar hegeliano. Y Marx lo habla, pero de una manera tremendamente cr\u00edtica, hasta el punto de que sus dos obras de la \u00e9poca en cuyo t\u00edtulo se menciona a Hegel utilizan, precisamente, el concepto <em>cr\u00edtica<\/em>. Incluso las obras que no se dirigen directamente contra Hegel, <em>La sagrada familia, La ideolog\u00eda alemana, Las tesis sobre Feuerbach<\/em>, suponen un combate con el universo hegeliano. Segundo, Marx se impone una tarea, invertir a Hegel, su metodolog\u00eda, colocarla sobre los pies. Pero, y aqu\u00ed coincido con Ripalda, al dar la vuelta a Hegel, lo rompe, hace otra cosa que ya nada tiene que ver con Hegel. Hegel es un pensador curioso porque es el primero de los grandes que recupera con decisi\u00f3n el devenir, la historia. Pero, en realidad, no pasa de mera apariencia, Hegel no sale del b\u00edblico <em>ego sum qui sum<\/em>, pues la Idea, el Esp\u00edritu, aunque deriven, est\u00e1n al principio y al final del proceso, no hay m\u00e1s que despliegue de lo Mismo, no salimos del \u00e1mbito del Ser, que es un efecto de la Idea. Todo lo que est\u00e1 expl\u00edcito al final estaba impl\u00edcito en el origen. Nada nuevo bajo el sol. Por el contrario, al colocar el Ser, la realidad material, la sociedad, como base del proceso, no hay posible cierre del mismo, la sociedad no va a dejar de devenir y, con ella, las formas del pensamiento. En Hegel, el Fin de la Historia y de la Filosof\u00eda tienen l\u00f3gica, en Marx, en absoluto. Marx destruye a Hegel al darle la vuelta, aunque, como vengo diciendo, en ocasiones reaparezcan inercias hegelianas. Como dec\u00eda de forma muy hermosa Sartre, \u201clas ideolog\u00edas derrumbadas dejan pa\u00f1os de muralla en los esp\u00edritus\u201d. Tercero, y muy importante, se trata de colocar a Marx en su tradici\u00f3n, que es la materialista, y vincularlo con sus sucesores materialistas, aunque no se reivindiquen como seguidores de Marx. Me parece enormemente sorprendente que haya quien se empe\u00f1e en hacer de Marx un seguidor de la tradici\u00f3n idealista, en vincularlo no ya con Hegel, que es muy leg\u00edtimo, siempre que se establezcan las cautelas apuntadas, sino con Kant o, incluso, S\u00f3crates y Plat\u00f3n. Es lo que hace Badiou y el resultado es, pol\u00edticamente, desastroso. Pero aqu\u00ed puede verse la l\u00f3gica de los discursos: quien se apoya en una fuente idealista, Plat\u00f3n en este caso, acaba reivindicando un planteamiento idealista, el estalinismo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY por qu\u00e9 pol\u00edticamente desastroso, como se\u00f1alas al hablar de Badiou?<\/strong><\/p>\n<p>Porque el resultado final es una especie de reedici\u00f3n del fil\u00f3sofo-rey. Todos los que beben de la tradici\u00f3n plat\u00f3nica acaban, de uno u otro modo, bajo una u otra denominaci\u00f3n (puede ser la de Voluntad General, puede ser la de Legislador, puede ser la de Secretario General) reivindicando la figura del Sabio. Y esa no es nuestra apuesta. Badiou pertenece a esa estirpe. No solo eso, sino que realiza una reivindicaci\u00f3n de la dictadura del proletariado, lo que me parece absolutamente improcedente en estos tiempos por muchas razones (entre otras, t\u00e1cticas, \u00bfvamos a salir a la calle a proponer la dictadura del proletariado?, venga, hombre). Adem\u00e1s desvirt\u00faa por completo lo que Marx y Engels entend\u00edan por tal. Recordemos que Engels entend\u00eda como un ejemplo de dictadura del proletariado un proceso tan democr\u00e1tico como fue la Comuna de Par\u00eds de 1871. Sin embargo, para Badiou la democracia es un elemento simb\u00f3lico del capitalismo. Nuevamente le regalamos una palabra con prestigio, democracia, al enemigo.<\/p>\n<p><strong>Afirmas, siguiendo a Deleuze, la existencia de una l\u00ednea Spinoza-Marx-Nietzsche, que \u201cpuede cambiarlo todo\u201d. \u00bfQu\u00e9 todo es ese? \u00bfQu\u00e9 puntos enlazan a esos pensadores, especialmente en el caso de Marx y Spinoza<\/strong><\/p>\n<p>Hay un momento en <em>Diferencia y repetici\u00f3n<\/em> en el que Deleuze, hablando de dos posibles enfoques de la diferencia dice que uno de ellos puede cambiarlo todo y, en efecto, creo que estos tres autores, aunque Deleuze no lo explicite, apuntan en esa direcci\u00f3n. Deleuze no traza esa l\u00ednea Spinoza-Marx-Nietzsche, aunque s\u00ed que se siente muy cercano de ellos. Hubiera sido muy interesante que Deleuze hubiera acabado el libro que llevaba entre manos cuando se suicid\u00f3, <em>La grandeza de Marx<\/em>. \u00bfQu\u00e9 une a estos tres autores? Pues una cuesti\u00f3n fundamental en el campo de la ontolog\u00eda materialista: la cuesti\u00f3n de la diferencia. Los tres son grandes teorizadores de la diferencia y los dos primeros extraen de ello enormes efectos pol\u00edticos, que son los que enlazan con Deleuze. Voy a intentar explicarme porque esta es una cuesti\u00f3n fundamental y ciertamente algo compleja y extensa.<\/p>\n<p><strong>Estoy, estamos atentos.<\/strong><\/p>\n<p>Empiezo por la cuesti\u00f3n de la diferencia. La tradici\u00f3n filos\u00f3fica occidental, en la que, insisto, el idealismo ha marcado sus huellas de modo profundo, se ha construido sobre la idea de identidad y ha subordinado la diferencia a esa identidad. Es el efecto necesario de una concepci\u00f3n teol\u00f3gica cuyo sustento es dios, de quien la realidad no es sino huella y las criaturas un producto &lt;a imagen y semejanza&gt;. La ontolog\u00eda plat\u00f3nica instaur\u00f3 este modelo <em>avant la lettre<\/em>, de ah\u00ed su \u00e9xito cuando los discursos religiosos medievales de todo signo se apropian de la filosof\u00eda. Ese ejercicio de identificaci\u00f3n exige un proceso de m\u00e1xima abstracci\u00f3n que se sustancia en conceptos como el de Ser, m\u00e1xima identidad de lo existente, o el de, en el campo de la antropolog\u00eda, naturaleza humana. Estos conceptos expulsan de ellos toda concreci\u00f3n, toda realidad, toda diferencia. Y, sobre todo, han generado, tras m\u00e1s de 2.500 a\u00f1os de machacona repetici\u00f3n, un sentido com\u00fan que hace asentir, con extrema ingenuidad, a la idea de que los seres humanos somos iguales. Concepciones que luego, perm\u00edteme que me venga al presente, provocan que tengamos que escuchar tonter\u00edas como el covid-19 no entiende de clases sociales, que todos somos iguales ante la pandemia. Afirmaci\u00f3n evidentemente falsa. Pero perdona, vuelvo a la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Nada que perdonar, lo que se\u00f1alas es muy cierto. Las clases sociales se hacen notar en muchas partes, en casi todas.<\/strong><\/p>\n<p>Ese ejercicio de privilegio de la identidad solo puede hacerse de un modo, alej\u00e1ndose de la realidad, cobij\u00e1ndose en los \u2018cuentos de vieja\u2019 de Plat\u00f3n y compa\u00f1\u00eda. La actitud del materialismo ha sido hist\u00f3ricamente la contraria, mirar a la realidad a los ojos y construir su discurso desde esa realidad. Y si algo nos manifiesta la realidad es que est\u00e1 atravesada por la diferencia, que no hay dos objetos-seres iguales y que el paso del tiempo, el gran olvidado tambi\u00e9n de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica idealista, provoca procesos de diferenciaci\u00f3n. El materialismo es una filosof\u00eda de la diferencia y esto lo supieron ver muy bien estos tres autores. Lo que pasa es que el marxismo dominante, muy hegelianizado, muy impregnado de idealismo, no ha sabido o querido ver esta dimensi\u00f3n de Marx. Marx es un gran te\u00f3rico de la diferencia, tanto en lo ontol\u00f3gico, como en lo antropol\u00f3gico, como en lo pol\u00edtico. Y no es que lo diga yo, es que lo dicen sus textos. Marx expone, cierto que muy brevemente y de manera no sistem\u00e1tica, toda una antropolog\u00eda de la diferencia cuya expresi\u00f3n m\u00e1s clara se encuentra en la tesis VI sobre Feuerbach, en la que dice que \u201cla esencia humana es el conjunto de sus relaciones sociales\u201d. \u00a1El conjunto de sus relaciones sociales! No solo la clase social, como han le\u00eddo lectores muy perezosos. En esos a\u00f1os, 1844-46, Marx repite en numerosas ocasiones f\u00f3rmulas semejantes y las enlaza con el concepto de &lt;vida&gt;, como cuando escribe, en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, que \u201ces la vida la que determina la conciencia\u201d. \u00a1La vida, no la clase social! La vida, con toda la riqueza constitutiva de este concepto. Claro que la clase, la posici\u00f3n social, es importante, pero Marx, un autor complejo, no cae en el simplismo de muchos de sus seguidores, no remite todo a la clase social. El sujeto es un producto social, de todas las determinaciones sociales que le afectan. Y como no hay dos sujetos con iguales determinaciones sociales, no hay dos sujetos iguales. Marx parte de esa idea en antropolog\u00eda y la traslada a la pol\u00edtica cuando, en la <em>Cr\u00edtica del programa de Gotha<\/em>, escribe aquellos de que \u201cde cada cual seg\u00fan su capacidad, a cada cual seg\u00fan su necesidad\u201d, porque, explica, en una sociedad comunista, el derecho ha de ser diferente. El comunismo es una sociedad de la diferencia. E, insisto, lo dice Marx, no yo.<\/p>\n<p>Voy acabado. \u00bfPor qu\u00e9 dice Deleuze que esta concepci\u00f3n de la diferencia puede cambiarlo todo?<\/p>\n<p><strong>Excelente pregunta. Tu respuesta.<\/strong><\/p>\n<p>En primer lugar, Deleuze se\u00f1ala dos concepciones de la diferencia. Una que parte de la identidad, por lo tanto de cu\u00f1o idealista, y que pretende promover la diferencia. Siempre he entendido que es la v\u00eda Lyotard. Su resultado son estas desgraciadas pol\u00edticas de identidad cuyo objetivo es construir microidentidades que nos separan de los otros. En realidad es lo que ha hecho la izquierda toda su vida y ahora, desgraciadamente, hace cierto feminismo: buscar lo que separa, no lo que une, poner el acento en el matiz, no en las enormes coincidencias. Es una concepci\u00f3n <em>idiota<\/em> de la diferencia, en la que se busca lo <em>idion<\/em>, lo particular. La segunda v\u00eda, de vocaci\u00f3n materialista, parte de la constataci\u00f3n de la diferencia, del car\u00e1cter originario de la misma y que, por ello, desde una perspectiva pol\u00edtica, puede cambiarlo todo, porque si somos diferentes, si partimos de eso, lo \u00fanico que nos queda es la construcci\u00f3n de lo com\u00fan, el trenzado de lazos que nos permitan un proyecto compartido. Esa es la base de la pol\u00edtica en Spinoza, desde la diferencia subjetiva, la composici\u00f3n de los cuerpos para la construcci\u00f3n de la multitud. Esta concepci\u00f3n de la diferencia es a la que llamo una diferencia <em>koinota<\/em>, de <em>koinon<\/em>, com\u00fan, sobre la que es posible desarrollar una pol\u00edtica de la construcci\u00f3n y de la alianza que permite promover un amplio sujeto pol\u00edtico, al que podemos llamar clase, multitud o pueblo, seg\u00fan se nos antoje. Cuidado, una precisi\u00f3n. Esta concepci\u00f3n de la diferencia no desemboca en un discurso universalista que reconcilie todas las diferencias. Hay diferencias que son irreductibles y que est\u00e1n en la base del conflicto social. Por lo que abogo es por una pol\u00edtica de mayor\u00eda sociales en favor de esas mayor\u00edas sociales. Se trata de desarrollar el <em>conatus de la multitud<\/em> como programa pol\u00edtico b\u00e1sico, es decir, la permanencia en el ser, la supervivencia, de la mayor\u00eda social, algo que el capitalismo, es muy evidente, no garantiza.<\/p>\n<p><strong>Vuelvo a un punto del que ya hemos hablado. Tu \u00e9nfasis en el ate\u00edsmo de Marx, \u00bfno te aleja en exceso de lecturas interesantes y reconocidas como las de Enrique Dussel por ejemplo?<\/strong><\/p>\n<p>Me alegra que menciones a Dussel porque es un autor al que valoro enormemente y del que hablo mucho a mi alumnado. Su <em>\u00c9tica de la liberaci\u00f3n<\/em> me parece un texto imprescindible. Sin embargo, en la cuesti\u00f3n que se\u00f1alas mantengo una seria discrepancia que sirve para ilustrar, adem\u00e1s, buena parte de lo que estamos hablando. En primer lugar dir\u00e9 que Dussel emplea en este tema una argumentaci\u00f3n que me parece muy improcedente. Dussel argumenta que la repetida utilizaci\u00f3n por parte de Marx de met\u00e1foras vinculadas a la religi\u00f3n muestra que Marx, en realidad, no era ateo. Me parece un argumento carente de rigor. Marx era un hombre de una inmensa cultura que extra\u00eda su arsenal te\u00f3rico de muy diferentes \u00e1mbitos, tambi\u00e9n, c\u00f3mo no, el religioso. Insisto en el enorme valor que, desde mi punto de vista, tienen los planteamientos de Dussel, lo cual no obsta para que discrepe con \u00e9l en su planteamiento de car\u00e1cter universalista que es muy propio, precisamente, de ese trasfondo religioso, y por lo tanto idealista, del que se nutre su obra. Pretender una reconciliaci\u00f3n universal, que todos nos coloquemos del lado de las v\u00edctimas, es obviar que las v\u00edctimas lo son de ciertos verdugos que no van a entrar, nunca, en ese juego de reconciliaci\u00f3n. Lo vemos a diario en nuestra realidad, c\u00f3mo los poderosos luchan a sangre y fuego por mantener sus privilegios y que el conflicto con ellos resulta necesario, pues ellos est\u00e1n en el origen de la violencia y del conflicto.<\/p>\n<p>Pero, en todo caso, tu pregunta permite abordar, tambi\u00e9n, una cuesti\u00f3n importante, que es la de la relaci\u00f3n entre materialismo-marxismo y religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo es y lo ha sido. Por ejemplo, en los a\u00f1os sesenta y setenta en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Creo que Marx coloc\u00f3 esa cuesti\u00f3n en su justo punto al deslindar lo te\u00f3rico de lo pol\u00edtico. Para \u00e9l la profesi\u00f3n de fe materialista es inexcusable, solo es posible hacer filosof\u00eda desde ah\u00ed y de ah\u00ed su beligerancia contra toda forma de idealismo. Pero ello no es inconveniente para que, a la hora de definir una pol\u00edtica de alianzas, de construir el sujeto, Marx aparque cualquier sectarismo y privilegie los objetivos pol\u00edticos sobre las posiciones ideol\u00f3gicas. Lo dej\u00f3 muy claro cuando, ante las reticencias de aceptar a creyentes en la AIT, como postulaban ciertos sectores, defendi\u00f3 con contundencia su entrada. Esto es algo que, desde mi punto de vista, es preciso tener muy en cuenta a la hora de hacer pol\u00edtica y de establecer un programa (programa, programa, programa, si me permites un breve homenaje a Julio Anguita, quien defend\u00eda, precisamente, que en pol\u00edtica hay que ser laicos, es decir, regirse por las propuestas concretas).<\/p>\n<p><strong>No creo que Sacrist\u00e1n estuviera muy alejado de esa posici\u00f3n. No se suele hablar muy bien de Engels como pensador cuando se habla de los grandes cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n marxista. \u00bfFue un pensador menor el autor de La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra?<\/strong><\/p>\n<p>Sartre llega a hablar, en <em>Materialismo y revoluci\u00f3n<\/em>, del \u201cnefasto encuentro con Engels\u201d, lo que a m\u00ed me parece una tremenda injusticia. Creo que, efectivamente, la distancia te\u00f3rica entre Marx y Engels es grande, pero, \u00bfy con qui\u00e9n no mantiene esa distancia Marx? Estamos hablando de uno de los grandes nombres del pensamiento universal. El papel de Engels es tremendamente importante, desde muchos puntos de vista, incluido el te\u00f3rico. Prefiero pensar que alrededor de Marx se genera una cierta sociedad, la &lt;sociedad Marx&gt; a la que pertenecen Engels, las hijas de Marx, Jenny, que se implica en una tarea colectiva de la que la cabeza m\u00e1s visible, por motivos evidentes, es Marx, pero en la que cada uno, cada una, desempe\u00f1a un papel importante sin el que la obra de Marx no hubiera sido posible.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 autores consideras m\u00e1s importantes en el \u00e1mbito de la tradici\u00f3n marxista? \u00bfGramsci, Luk\u00e1cs y Benjamin han sido los grandes marxistas del siglo XX?<\/strong><\/p>\n<p>Se me hace dif\u00edcil responder a eso, desconf\u00edo de las clasificaciones tipo &lt;el mejor queso del mundo&gt;, &lt;la mejor cerveza&gt;, o el marxista m\u00e1s importante. Son muchos los autores que aportan al desarrollo del marxismo en el siglo XX, enriqueci\u00e9ndolo con perspectivas que desbordan el economicismo mecanicista en que lo convierten, a la par, la II y la III Internacionales. Sartre y Luk\u00e1cs aportan, entre otras cosas, la atenci\u00f3n al tema de la subjetividad, que tambi\u00e9n puede encontrarse, v\u00eda psicoan\u00e1lisis, en Reich o Marcuse, de Benjamin destacar\u00eda su teor\u00eda de la historia y su cr\u00edtica de la idea de progreso, de Gramsci, la idea de hegemon\u00eda. Tambi\u00e9n hay que se\u00f1alar a K. Korsch, con su magn\u00edfica obra <em>Marxismo y filosof\u00eda<\/em>, condenada por <em>Pravda<\/em> en 1924, junto con <em>Historia y conciencia de clase<\/em>, de Luk\u00e1cs. Y, c\u00f3mo no, una autora imprescindible, luminosa, como Rosa Luxemburg, cuyos an\u00e1lisis son de una enorme pertinencia y que tiene el enorme m\u00e9rito, desde mi punto de vista, de combinar el inequ\u00edvoco apoyo a la Revoluci\u00f3n de Octubre con el se\u00f1alamiento de los elementos que no le parec\u00edan convenientes de su desarrollo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl marxismo anal\u00edtico signific\u00f3 un aire nuevo para la tradici\u00f3n o fue simplemente una moda pasajera?<\/strong><\/p>\n<p>A m\u00ed no me dice nada, como todo lo que tiene que ver con la tradici\u00f3n anal\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>Desde nuestro hoy, \u00bfqu\u00e9 opini\u00f3n te merece la obra de Louis Althusser?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Menuda pregunta! Acabo de decir que no creo en clasificaciones. Sin embargo, Althusser es, sin ninguna duda, el marxista al que m\u00e1s leo en la actualidad y el que, de esa tradici\u00f3n del siglo XX de la que habl\u00e1bamos, m\u00e1s aporta en estos momentos. He de dejar clara una cosa: no soy un experto en Althusser, solo soy un fan, enorme, de Althusser. Althusser es todo un universo, tiene textos verdaderamente cautivadores como el del materialismo del encuentro. Es el tipo de autor que me gusta, aquel que se cuestiona, que no cree tener la verdad, que va evolucionando en su posici\u00f3n, aunque desde una extremada coherencia. En Althusser es donde podemos encontrar un mayor esfuerzo por pensar desde coordenadas materialistas. Quiz\u00e1 eso tenga que ver con algo sobre lo que reflexion\u00e1bamos m\u00e1s arriba, la presencia de Spinoza. Althusser es consciente de que el marxismo debe desarrollarse desde la tradici\u00f3n materialista, no desde el idealismo, y de ah\u00ed el papel que concede a Spinoza, con toda la problem\u00e1tica que ello conlleva. La cr\u00edtica del humanismo, de la teleolog\u00eda, del determinismo, del fundamento son elementos esenciales para construir otro modo de pensar que es, en el fondo, de lo que se trata. La gran pregunta que podemos hacernos a partir de Althusser es: \u00bfes posible pensar la realidad de una manera materialista con las herramientas que ha forjado la tradici\u00f3n idealista?<\/p>\n<p><strong>Tu respuesta.<\/strong><\/p>\n<p>Creo que la respuesta es, radicalmente, no. Los conceptos, por ejemplo, son herramientas muy pobres para aproximarse a una realidad m\u00faltiple y en devenir. Esto es algo que la tradici\u00f3n materialista, desde Spinoza hasta Deleuze, pasando por Nietzsche, ha subrayado convenientemente. Tambi\u00e9n lo hizo, por cierto, Sacrist\u00e1n, en un texto magn\u00edfico. Es el enorme problema de una ontolog\u00eda y una epistemolog\u00eda materialistas, sobre las que he intentado reflexionar en mi <em>Deseo de multitud<\/em>. Marx nos da algunas claves fundamentales en esta direcci\u00f3n, que nada tienen que ver con la paup\u00e9rrima <em>teor\u00eda del reflejo<\/em>.<\/p>\n<p>Uno de los problemas de Althusser es la caricatura que de \u00e9l se hizo a partir de la expresi\u00f3n \u201cproceso sin sujeto\u201d. Pero es que hay gente especialista en criticar a autores a los que, en realidad, no ha le\u00eddo, porque es imposible, si se han le\u00eddo, decir tantas tonter\u00edas. Es lo mismo que le sucedi\u00f3 a Foucault con la <em>muerte del hombre<\/em>. En realidad, en Althusser podemos encontrar una reflexi\u00f3n tremendamente interesante sobre la cuesti\u00f3n del sujeto, tanto individual como colectivo y que tiene que ver con el proceso de constituci\u00f3n de los mismos. La pregunta materialista es c\u00f3mo se constituye el sujeto, muy diferente de la pregunta idealista, qu\u00e9 es el sujeto. La segunda parte de una concepci\u00f3n esencialista, mientras que la primera presta atenci\u00f3n a las condiciones de posibilidad que desencadenan, en un momento dado, en un contexto dado, procesos de subjetivaci\u00f3n. El idealismo es tremendamente taimado. Por un lado, teoriza un sujeto esencialista, pero, por otro, cuando se trata de hacer pol\u00edtica, sabe que la construcci\u00f3n de un sujeto ajustado ideol\u00f3gicamente a las necesidades del sistema es la base para el \u00e9xito pol\u00edtico y, por lo tanto, se aplica con todo su arsenal, especialmente el medi\u00e1tico, a la construcci\u00f3n de sujetos. Es decir, construye sujetos diciendo que los sujetos no se construyen. Cierto marxismo, no el althusseriano, ha ca\u00eddo en esa trampa y sigue pensando en clave esencias y va con su fanal buscando denodadamente al sujeto revolucionario. Y lo encuentran siempre en una clase obrera que luego no se ajusta a lo que esperan de ella. Y se enfadan. Y le echan la culpa a la clase obrera, cuando la culpa es de la pobreza de sus concepciones te\u00f3ricas. Eso ya nos lo dijo Marx, en multitud de textos: el sujeto, en su doble dimensi\u00f3n individual y colectiva, debe ser construido.<\/p>\n<p>En fin, seguir\u00eda hablando a partir de Althusser, porque me apasion. Pero tampoco quiero excederme. Solo recordar dos cuestiones. La primera, me estremece. La confesi\u00f3n que hace en <em>El porvenir es largo<\/em>, con respecto a su nombre, Louis, que en franc\u00e9s suena como <em>lui<\/em>, \u00e9l, y que hace que, cada vez que le llamaba su madre, \u00e9l sintiera que ella, en realidad, est\u00e1 designando a otro Louis, a otro \u00e9l, su t\u00edo, el hombre al que ella am\u00f3 y con el que no pudo casarse porque muri\u00f3 en la guerra del 14 y en cuyo recuerdo le puso el nombre a nuestro autor. La otra, muy breve, el comienzo de su texto sobre el materialismo del encuentro: \u201cLlueve\u201d. Me parece fascinante que un texto tan maravilloso, tan potente filos\u00f3ficamente, comience de ese modo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEncuentras pensadores de inter\u00e9s y con pensamiento propio en la tradici\u00f3n marxista espa\u00f1ola?<\/strong><\/p>\n<p>Sin ninguna duda. El problema es que vivimos en un pa\u00eds en el que hay una tendencia enfermiza a sobrevalorar lo extranjero y minusvalorar lo propio. No somos, desde luego, una potencia filos\u00f3fica, pero creo que se han hecho, y se hacen, cosas muy interesantes. Sacrist\u00e1n y todo el entorno de <em>Mientras tanto<\/em> merecen una mayor consideraci\u00f3n de la que reciben, hay en ese \u00e1mbito un pensamiento muy vanguardista y de una enorme potencia. T\u00fa, desde luego, lo sabes muy bien. Y hay muchos nombres que subrayar, desde Manuel Ballestero hasta Francisco Jos\u00e9 Mart\u00ednez, junto con los Bermudo, Fern\u00e1ndez Liria, Alegre, Galcer\u00e1n. Entre ellos me gustar\u00eda destacar a Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Garc\u00eda, de quien he aprendido casi todo lo que s\u00e9 y que tiene una obra de un enorme inter\u00e9s, no solo en el campo de la filosof\u00eda, porque tambi\u00e9n se puede hacer &lt;marxismo&gt; desde la novela, como es el caso de su maravillosa <em>Al final de la noche<\/em>, una de las mejores cr\u00f3nicas de la Transici\u00f3n que he le\u00eddo. Pero voy a hacer una pirueta final, que tiene que ver mucho con c\u00f3mo concibo yo esto del pensamiento y de las etiquetas. He de decir que las etiquetas me interesan m\u00e1s bien poco, excepto, quiz\u00e1, la de materialismo. Si alguien me califica de marxista no me va a parecer mal, pero me parece un tanto restrictivo. Colocarse en la estela de Marx no es, necesariamente, llamarse marxista, sino, nuevamente, reproducir determinados gestos. Y un gesto encomiable de Marx fue la total ausencia de sectarismo a la hora de encarar sus lecturas. Marx lee mucho y muy diverso y por eso su obra tiene m\u00faltiples perfiles. Viene esto a colaci\u00f3n de que para m\u00ed el pensador m\u00e1s relevante de la segunda mitad del siglo XX en Espa\u00f1a es alguien a quien no s\u00e9 si cabe calificar como marxista, aunque s\u00ed como materialista, un materialista de tomo y lomo. Y, adem\u00e1s, no es fil\u00f3sofo, sino soci\u00f3logo. Me refiero a Jes\u00fas Ib\u00e1\u00f1ez, un autor inmenso que, si hubiera nacido en Francia y Alemania no le citar\u00edamos los cuatro gatos que solemos hacerlo. Ib\u00e1\u00f1ez es un magn\u00edfico conocedor de Marx y lo amalgama con todo el saber contempor\u00e1neo. El resultado es una propuesta te\u00f3rica brillante, una lucid\u00edsima cr\u00edtica de los mecanismos del capitalismo de consumo, una interesant\u00edsima teor\u00eda del sujeto, una original reflexi\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n de la libertad, en resumen, una aportaci\u00f3n te\u00f3rica indispensable.<\/p>\n<p><strong>No te robo m\u00e1s tiempo. Mil gracias por tus reflexiones.<\/strong><\/p>\n<p>Fuente: <em>El Viejo Topo<\/em>, diciembre de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Manuel Arag\u00fc\u00e9s Estragu\u00e9s es profesor titular de Filosof\u00eda en la Universidad de Zaragoza. 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