{"id":9086,"date":"2021-02-12T05:00:08","date_gmt":"2021-02-12T04:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9086"},"modified":"2021-02-12T02:22:16","modified_gmt":"2021-02-12T01:22:16","slug":"engels-un-revolucionario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9086","title":{"rendered":"Engels, un revolucionario"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abEn 1847 el socialismo era un movimiento de la clase media, el comunismo lo era de la clase trabajadora. El socialismo era de recibo en los \u201csalones\u201d, al menos en el continente; el comunismo, justo lo contrario. Y como desde el principio fuimos de la opini\u00f3n que \u201cla emancipaci\u00f3n de la clase trabajadora ha de ser obra de la clase trabajadora\u201d, no pod\u00eda caber duda sobre cu\u00e1l de los dos nombres deb\u00edamos elegir. A\u00fan m\u00e1s: desde entonces, no se nos ha pasado nunca por la cabeza cambi\u00e1rnoslo\u00bb.[1]<br \/>\nFederico Engels (1820-1895)<\/p>\n<p>Engels es un gigante del siglo XIX. Revolucionario en armas en su juventud, intelectual de saber enciclop\u00e9dico, de intereses m\u00faltiples, forjador de una visi\u00f3n del mundo, organizador y consejero de m\u00e1xima influencia del naciente movimiento obrero internacional, publicista prol\u00edfico y precoz, \u2026sin olvidar que tambi\u00e9n fue empresario de la industria del algod\u00f3n en Manchester, en las d\u00e9cadas en que esa industria y esa ciudad eran el epicentro de la gran transformaci\u00f3n del mundo derivada de la industrializaci\u00f3n basada en el vapor. El siglo de Engels es el que emerge de las consecuencias de la paz de 1815, con la Santa Alianza, y llega hasta los albores del capitalismo en su fase monopolista e imperialista, el siglo que ve desaparecer y aparecer imperios, rehacerse las fronteras, el surgimiento de nuevos estados nacionales, guerras y revoluciones en 1830, 1848, 1871, y con \u00e9stas, la aparici\u00f3n de un nuevo actor en el escenario pol\u00edtico: la clase trabajadora, el proletariado moderno. El cartismo nace en 1824, cuando Engels tiene 4 a\u00f1os; durante d\u00e9cadas, representa la m\u00e1s avanzada y casi \u00fanica expresi\u00f3n pol\u00edtica propiamente obrera, y est\u00e1 circunscrita a Inglaterra.<\/p>\n<p>En la vejez de Engels, la organizaci\u00f3n pol\u00edtica de la clase trabajadora es una fuerza internacional, de influencia pol\u00edtica y cultural en todos los pa\u00edses europeos. El arco que se tiende entre esos dos estadios, el de la incepci\u00f3n y el de la plena madurez del movimiento obrero pol\u00edtico, est\u00e1 presidido por la figura de Engels. Dos a\u00f1os antes de morir, tras una vida no f\u00e1cil, llena de renuncias en lo personal, pod\u00eda decir ante una asamblea socialdem\u00f3crata que le rinde homenaje en Viena: \u00abtodo lo que sucede en el mundo entero lo hace con la vista hacia nosotros. Somos una potencia, temida, de la que depende m\u00e1s que de ninguna otra de las grandes potencias. \u00a1Ese es mi orgullo! No hemos vivido en vano, y podemos mirar atr\u00e1s con orgullo y satisfacci\u00f3n por nuestro trabajo[2]\u00bb.<\/p>\n<p>Pero Engels fue, ante todo, amigo de su gran amigo Marx, a quien, puede decirse, dedic\u00f3 la mayor parte de su vida hasta sus a\u00f1os finales, incluso tras la desaparici\u00f3n de Marx. Desde poco despu\u00e9s de su primer encuentro en 1842 ambos constatan la congruencia de sus puntos de vista, y deciden trabajar conjuntamente. Inician una relaci\u00f3n que es un caso singular de longeva y especial\u00edsima amistad, extendida con el tiempo a las respectivas familias [Gabriel, 2014]. Adem\u00e1s de art\u00edculos, informes y comunicados, juntos firmaron <em>La sagrada familia<\/em> (1845) y el <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em> (1848), y juntos escribieron <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> (1846), texto que no publicaron en vida, pero que constituye la puesta en claro, mano a mano, de lo que luego se llamar\u00eda <em>la concepci\u00f3n materialista de la historia<\/em>, un texto-fuente al que ambos har\u00edan referencia con posterioridad, y cuyas tesis aparecen ya vertidas en el Manifiesto. Las obras de Marx y Engels (incluidos art\u00edculos, intervenciones y correspondencia) forman 42 vol\u00famenes en la edici\u00f3n standard de las <em>Marx Engels Werke<\/em> (MEW), y son 114 en la nueva edici\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica que se publica desde 1975 (la MEGA2, la <em>Marx Engels Gesamtausgabe<\/em>, que incluye borradores, extractos y <em>marginalia<\/em>).<\/p>\n<p>La correspondencia entre ambos ah\u00ed recogida muestra el continuo di\u00e1logo intelectual, preguntas y respuestas, aclaraciones y consultas mutuas respecto de los m\u00e1s variados temas. Una correspondencia que se extiende durante toda su vida, y que en los veinte a\u00f1os de separaci\u00f3n (Engels en Manchester, Marx en Londres) por poco no alcanza frecuencia diaria en ocasiones. El grado de imbricaci\u00f3n y sinton\u00eda de ambos tiene en ella su mejor prueba. Curiosa circunstancia: las obras completas de un autor publicadas <em>conjuntamente<\/em> con las de otro\u2026 pero es que, en vida, ambos ya eran vistos por terceros como un d\u00fao.<\/p>\n<p>En la pareja <em>Marx &amp; Engels<\/em> \u00e9ste ha pasado a la historia como el amigo, el apoyo, el colaborador de Marx que divulg\u00f3 su pensamiento. \u00abLo que hizo Marx, no hubiera podido hacerlo yo. Marx estaba m\u00e1s alto, ve\u00eda m\u00e1s lejos y m\u00e1s r\u00e1pido que todos nosotros. Marx era un genio, nosotros a lo sumo talentos\u00bb, dice en 1886 Engels en su <em>Ludwig Feuerbach<\/em>, al rememorar su colaboraci\u00f3n. Las muestras de admiraci\u00f3n hacia Marx y de enorme modestia respecto de la propia contribuci\u00f3n a las empresas comunes abundan en los escritos de Engels y en su correspondencia. Esta subordinaci\u00f3n asumida por \u00e9l mismo ya en vida ha tenido como consecuencia una minusvaloraci\u00f3n de sus propias contribuciones, una visi\u00f3n de Engels como un actor secundario. Ello no hace justicia a la realidad. Engels fue un pensador independiente, que en puntos se anticipa a Marx, que trata temas que \u00e9ste no trat\u00f3, y que, en el periodo inicial del movimiento que se cierra con el <em>Manifiesto<\/em>, tiene plenamente merecido el estatuto de <em>cofundador<\/em>.<\/p>\n<p><strong>La concepci\u00f3n materialista de la historia<\/strong><\/p>\n<p>Engels se emancipa de la religiosidad pietista de su ambiente familiar en Barmen a trav\u00e9s de la lectura de David Strauss y su cr\u00edtica de la religi\u00f3n. Durante el periodo de su servicio militar en Berlin (1841) entra en contacto con los hermanos Bauer y el c\u00edrculo de los \u201cj\u00f3venes hegelianos\u201d. All\u00ed, en su tiempo libre, asiste como oyente a las lecciones de Schelling en la universidad, contra quien escribe un par de art\u00edculos: cr\u00edtica en ellos la puerta abierta al irracionalismo y la superstici\u00f3n que ve en la postura de Schelling; frente a \u00e9ste, Engels defiende a Hegel. Algunas de estas ideas juveniles no le abandonaran (las formulaciones sobre la \u201cidentidad del ser y el pensar\u201d). La resonancia de estos trabajos es tal que, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, Arnold Ruge (editor de la <em>Gaceta renana<\/em>), al dirigirse a \u00e9l por primera vez, lo hace como <em>Herr Doktor<\/em>, y Engels ha de corregirle: \u00abno soy doctor, ni podr\u00e9 llegar a serlo\u00bb (carta a Ruge de 15 junio 1842). Porque, en efecto, su padre le ha obligado a interrumpir los estudios y a formarse como comercial para trabajar en la empresa familiar. A ello va a Manchester, donde estar\u00e1 de 1842 a 1844 en estancia formativa. De camino, pasa por Colonia para visitar la redacci\u00f3n de la <em>Gaceta renana<\/em>, donde ha empezado a colaborar. Y all\u00ed encuentra por primera vez a Marx. No es un encuentro caluroso este primero.<\/p>\n<p>En Manchester, donde ha llegado ya con ideas republicanas y democr\u00e1ticas radicales y experiencia public\u00edstica, Engels aprovecha el tiempo. No solo se forma en la empresa de la que su padre es socio, <em>Ermen &amp; Engels<\/em>; lee y estudia econom\u00eda pol\u00edtica, filosof\u00eda, y se presenta en la redacci\u00f3n del <em>Northern Star<\/em>, el \u00f3rgano de los cartistas. Conoce y se vincula emocionalmente a Mary Burns, una trabajadora que se convertir\u00e1 dos a\u00f1os despu\u00e9s en su compa\u00f1era vital. Recorre con ella los suburbios obreros, y va a las bibliotecas a extractar libros y recopilar datos. De alguna manera, es aqu\u00ed, en este instante hist\u00f3rico, cuando se produce la fusi\u00f3n entre el socialismo y el movimiento obrero. \u2018Socialismo\u2019 era en ese momento un conjunto de posicionamientos morales sobre la sociedad, con influencia en las clases acomodadas, pero no en el proletariado. Engels es el crisol de esa fusi\u00f3n. Sus colaboraciones period\u00edsticas desde Inglaterra abren los ojos de los socialistas continentales sobre una realidad de la que \u00e9stos poco sab\u00edan: las condiciones de vida y la posici\u00f3n en la moderna sociedad industrial de la clase obrera.<\/p>\n<p>Escribe en 1844 un texto que Marx y Ruge publican en los <em>Anales Franco-Alemanes<\/em>: <em>Umrisse einer Kritik der National\u00f6konomie<\/em>, \u201cEsbozo de una cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d. Es el primer intento de fundar las reivindicaciones socialistas del movimiento obrero en un an\u00e1lisis de la estructura econ\u00f3mica de la sociedad. Es un texto primerizo, no hay en \u00e9l, por ejemplo, asomo de una teor\u00eda del valor como la que desarrollar\u00eda Marx m\u00e1s tarde. Pero s\u00ed numerosas ideas que a\u00fan hoy poseen la fuerza de entonces: la descripci\u00f3n de la desposesi\u00f3n, de los efectos de la competencia, y de las consecuencias de tratar como mercanc\u00edas al trabajo y a la tierra (ideas que adelantan, en este punto, a las muy celebradas tesis de Karl Polanyi en <em>La gran transformaci\u00f3n<\/em>).<\/p>\n<p>En 1844 es la lectura de los <em>Umrisse<\/em> de Engels la que hace \u2018descubrir\u2019 a Marx que la clave de todo est\u00e1 en la producci\u00f3n de las condiciones de la vida material (la \u2018econom\u00eda\u2019), y no, como \u00e9l pensaba entonces, en la cr\u00edtica del derecho y de la pol\u00edtica (la de la religi\u00f3n, el tercer pilar del estado prusiano, ya la hab\u00eda hecho Feuerbach), proyectos que eran los suyos propios de ese tiempo, y que entonces abandona en beneficio del estudio de la econom\u00eda [Kopf (2015), pp 34, 58]. En el prefacio a la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> (1859) Marx llamar\u00e1 \u201cesbozo genial\u201d a este texto de Engels, y lo citar\u00e1 varias veces en <em>El Capital<\/em>.<\/p>\n<p>Al regreso de Manchester, Engels plasma en libro sus conclusiones: <em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em> (1844), un texto que merece la consideraci\u00f3n de cl\u00e1sico. Durante muchos a\u00f1os, el \u00fanico texto \u2018marxista\u2019 rese\u00f1ado y presente en bibliotecas, traducido a todos los idiomas, pionero en tantas cosas: del an\u00e1lisis social de la salud, del urbanismo, del trabajo de la mujer\u2026 Y de la <em>metodolog\u00eda materialista<\/em> de an\u00e1lisis de los fen\u00f3menos sociales [Brie (2020)]. 23 a\u00f1os despu\u00e9s, mientras escribe <em>El Capital<\/em>, Marx lo repasa\u2026 \u00abVolver a leer tu escrito me ha hecho notar con pesar c\u00f3mo envejecemos. \u00a1De qu\u00e9 manera m\u00e1s fresca, apasionada, valientemente anticipatoria, sin reparos acad\u00e9micos, est\u00e1 tratado el tema! Y la ilusi\u00f3n misma de que ma\u00f1ana o pasado la historia pueda alumbrar el resultado\u2026 Todo ello le confiere calidez y un humor lleno de vitalidad\u00bb (carta a Engels de 9 abril 1867).<\/p>\n<p>En ese viaje de vuelta a Barmen desde Manchester en 1844 Engels se detiene en Par\u00eds a visitar a Marx, donde pasan encerrados diez d\u00edas poniendo en com\u00fan sus puntos de vista. De este encuentro, esta vez s\u00ed, nace la amistad y colaboraci\u00f3n indisoluble de por vida. Se fragua en el intercambio de ambos amigos la \u201cconcepci\u00f3n materialista de la historia\u201d.<\/p>\n<p>Las ideas fundamentales, tal como aparecer\u00e1n sintetizadas en el famoso prefacio de Marx a su <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> de 1859, aparecen formulados casi <em>verbatim<\/em> en los textos de Engels de 1845 preparatorios de la <em>Ideolog\u00eda alemana<\/em> (en la que estos pasajes est\u00e1n manuscritos por\u2026 \u00a1Engels!, con anotaciones al margen de Marx [Kopf (2015), pp 11-24, 59-60]). Y en muchos art\u00edculos period\u00edsticos de Engels durante 1847 aparecen formulaciones coincidentes con pasajes del <em>Manifiesto del partido comunista<\/em> de 1848 [Kopf (2018), p 34]; \u00e9ste viene precedido por redacciones previas de Engels (el \u201cideario comunista\u201d y los \u201cprincipios del comunismo\u201d), que es quien primero se pone a trabajar en el encargo que les ha hecho la Liga de los Justos: \u00abpi\u00e9nsate algo lo del ideario. Creo que lo mejor es que abandonemos la forma de catecismo y que titulemos la cosa Manifiesto. Puesto que hay que contar historia en \u00e9l, la forma presente no es adecuada. Te mando esto que he hecho; es un relato sencillo, pero est\u00e1 miserablemente redactado, deprisa y corriendo\u00bb (carta a Marx, 24 noviembre 1847). De ello har\u00e1 Marx el <em>Manifiesto<\/em>. \u00c9ste fue publicado de forma an\u00f3nima; cuando lo cita Marx en <em>El Capital<\/em>, lo hace con atribuci\u00f3n de autores por primera vez, poniendo a Engels en primer lugar. Engels mismo, sin embargo, siempre atribuy\u00f3 lo esencial de \u201cla idea\u201d a Marx. He aqu\u00ed \u00e9sta, formulada con sus palabras en el pr\u00f3logo de 1888 al <em>Manifiesto<\/em>: \u00abEsta idea consiste en lo siguiente: en cada \u00e9poca hist\u00f3rica la manera de producci\u00f3n y de intercambio dominante y la articulaci\u00f3n social que necesariamente se deriva de ella constituyen el fundamento sobre el que se erige la historia intelectual y pol\u00edtica de esa \u00e9poca, que s\u00f3lo pueden ser explicadas a partir de ese fundamento. Consecuentemente, la historia entera de la humanidad (desde la desaparici\u00f3n del orden de la gens con su propiedad comunal de la tierra) ha sido una historia de luchas de clases; luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y oprimidas. La historia de estas luchas de clases constituye un desarrollo que en la actualidad ha alcanzado un estadio en el que la clase oprimida y explotada, el proletariado, no puede alcanzar su liberaci\u00f3n del yugo opresor de la clase dominante, la burgues\u00eda, sin liberar al mismo tiempo, y de una vez para siempre, a la sociedad entera de toda explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n, de todas las diferencias de clase, y de todas las luchas de clases\u00bb.<\/p>\n<p>Este n\u00facleo fundamental de ideas Engels se dedicar\u00e1 a exponerlo y divulgarlo a lo largo de toda su vida, escribiendo prefacios y presentaciones para reediciones y traducciones de los escritos de Marx una vez desaparecido \u00e9ste, y en numerosos estudios hist\u00f3ricos espec\u00edficos propios. Ya en su madurez, en <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el estado<\/em> (1884) la formulaci\u00f3n contiene una novedad significativa:<\/p>\n<p>Las consideraciones de Engels en este libro sientan los rudimentos de una teor\u00eda materialista de la civilizaci\u00f3n, con el germen de una teor\u00eda de las relaciones entre g\u00e9neros. \u00abSeg\u00fan la concepci\u00f3n materialista el momento determinante en \u00faltima instancia en la historia es el de la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la vida inmediata. Pero \u00e9ste es de naturaleza doble: por un lado, la producci\u00f3n de medios de vida, elementos de alimentaci\u00f3n, vestimenta, vivienda y las herramientas necesarias para ello; por otro lado, la producci\u00f3n de los seres humanos misma, la continuaci\u00f3n de la especie. Las instituciones sociales bajo las que viven los humanos de un determinado pa\u00eds y \u00e9poca hist\u00f3rica est\u00e1n condicionadas por ambos tipos de producci\u00f3n: por el estadio de desarrollo del trabajo, de un lado, y por el de la familia, de otro\u00bb.<\/p>\n<p>A partir de mediada la d\u00e9cada de los 1870s la influencia de la socialdemocracia, y de las ideas de Marx y Engels dentro de ella, crecen imparablemente. En su vejez, ya como autoridad intelectual y moral indiscutida del movimiento socialdem\u00f3crata, Engels tendr\u00e1 tambi\u00e9n que aclarar y matizar las tesis del materialismo hist\u00f3rico y combatir interpretaciones simplificadas que acaban siendo caricaturas.<\/p>\n<p>En una serie de cartas a militantes e intelectuales influyentes (Ernst, Schmidt, Joseph Bloch, Borgius, Mehring, Bernstein, Kautsky, Sombart y otros) que se dirigen a \u00e9l solicitando opiniones y aclaraciones sobre la interpretaci\u00f3n materialista de la historia, Engels se explaya sobre c\u00f3mo entender el condicionamiento \u201cen \u00faltima instancia\u201d de la superestructura social por su base, sobre la relaci\u00f3n entre libertad y necesidad [Timpanaro (1970), pp 91-94], y expone un concepto de ley (hist\u00f3rica, social) que hoy calificar\u00edamos de \u201cemergentista\u201d (cartas a Schmidt, \u00a0J Bloch, Borgius, Mehring). Engels se autocritica por formulaciones suyas y de Marx que han podido dar lugar a interpretaciones deformadas y que, por simplificadas, se alejan de un planteamiento dial\u00e9ctico (cartas a J Bloch de 1890 y a Mehring de 1893). Estas cartas constituyen la \u00faltima contribuci\u00f3n engelsiana a la teor\u00eda, y son una fuente riqu\u00edsima de ideas originales que trascienden los contextos en que se las formula.<\/p>\n<p><strong>La \u2018visi\u00f3n del mundo\u2019<\/strong><\/p>\n<p>Engels es el autor de las primeras exposiciones de conjunto de la doctrina que Marx y \u00e9l elaboraran, en los libros <em>La subversi\u00f3n de la ciencia por el Sr D\u00fchring<\/em> (el \u2018<em>Anti-D\u00fchring<\/em>\u2019, 1878) y <em>La evoluci\u00f3n del socialismo desde la utop\u00eda a la ciencia<\/em> (1880), estando formado \u00e9ste \u00faltimo por cap\u00edtulos extra\u00eddos del primero. Marx llama a este texto, en el pr\u00f3logo que le escribe, \u00abuna introducci\u00f3n al socialismo cient\u00edfico\u00bb. Junto con la rese\u00f1a <em>Ludwig Feuerbach y el final de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana<\/em> (1886) y las notas editadas p\u00f3stumamente como <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em> (1873-1882, 1\u00aa ed 1925), estos textos constituyeron la base de la formaci\u00f3n de miles de militantes obreros [3] y formaron la fuente de la que se nutri\u00f3 con posterioridad el g\u00e9nero manual\u00edstico.<\/p>\n<p>Est\u00e1n en el origen del marxismo como ideolog\u00eda difusa del movimiento comunista internacional: el \u201cmarxismo-concepci\u00f3n del mundo\u201d (<em>Weltanschauungsmarxismus<\/em>), el \u201cmarxismo de movimiento obrero\u201d (<em>Arbeiterbewegungsmarximus<\/em>), t\u00e9rminos empleados despectivamente por quienes reprochan a Engels haber desvirtuado a Marx y haber creado \u201cel marxismo\u201d, que tendr\u00eda poco que ver con el \u2018aut\u00e9ntico\u2019 pensamiento de Marx\u2026 Esto se ha convertido en lugar com\u00fan del as\u00ed llamado \u201cmarxismo occidental\u201d (no deja de sorprender que muchos autores de este \u201cmarxismo occidental\u201d reaccionen con alergia ante el concepto de \u2018visi\u00f3n del mundo\u2019 si asociado a Engels, pero lo compren sin reparos cuando se trata de Labriola o Gramsci, autores ambos en los que ocupa una importancia central). Es cierto que estos textos, siendo como fueron lo m\u00e1s pr\u00f3ximo a exposiciones de car\u00e1cter sistem\u00e1tico, necesariamente ten\u00edan que servir a los fines de divulgaci\u00f3n mejor que otros, m\u00e1s t\u00e9cnicos o m\u00e1s circunstanciales, y los manuales de marxismo se nutrieron de ellos especialmente. Ahora bien, el problema no es la existencia de manuales, sino su calidad y, sobre todo, nuestra relaci\u00f3n con ellos [4<a href=\"#_ftn4\">]<\/a>.<\/p>\n<p>Sobre qu\u00e9 sea una \u2018visi\u00f3n del mundo\u2019, su papel y su necesidad (tambi\u00e9n sobre lo que no debe ser), Manuel Sacrist\u00e1n dej\u00f3 palabras escritas que requieren poca adici\u00f3n [Sacrist\u00e1n (1964), p 28]. Engels no se invent\u00f3 esa necesidad: hay que recordar la coyuntura ideol\u00f3gico-cultural de la sociedad alemana en la que aparece el <em>Anti-D\u00fchring<\/em>. Las d\u00e9cadas sucesivas de los 1850s, 1860s y los 1870s conocen las denominadas como \u201cpol\u00e9mica del materialismo\u201d (<em>Materialismusstreit<\/em>, Moleschott, Vogt, B\u00fcchner,\u2026), \u201cpol\u00e9mica del darwinismo\u201d (<em>Darwinismusstreit<\/em>, Haeckel, Lange, B\u00fcchner,\u2026) y la \u201cpol\u00e9mica del <em>ignorabimus<\/em>\u201d (<em>Ignorabimusstreit<\/em>, du Bois-Reymond, N\u00e4geli, Dilthey, von Hartmann,\u2026), respectivamente. Contra el fondo del avance impetuoso de las ciencias y de sus aplicaciones t\u00e9cnicas a mediados del XIX el pensamiento conservador reacciona o reacomoda sus par\u00e1metros. No solo acad\u00e9micos se implican en estas pol\u00e9micas: los salones se llenan de p\u00fablico para escuchar debates. El materialismo, la cognoscibilidad del mundo, la evoluci\u00f3n natural y el origen de la especie humana\u2026 \u00bfA qu\u00e9 genero pertenecen las preguntas, preocupaciones y pronunciamientos referidos a estos temas?<\/p>\n<p>La respuesta natural es: a la \u2018concepci\u00f3n del mundo\u2019. Engels reconoce que una clase ascendente debe tener una visi\u00f3n del mundo, y debe desembarazarse de otras. Y m\u00e1s a\u00fan los dirigentes: \u00aben adelante deber\u00e1 ser obligaci\u00f3n de los dirigentes ilustrarse m\u00e1s y m\u00e1s sobre todas las cuestiones te\u00f3ricas, liberarse de la influencia de frases que pertenecen a concepciones del mundo superadas, y tener siempre presente que el socialismo, desde que se ha convertido en ciencia, debe ser ejercido tambi\u00e9n como ciencia, es decir, debe ser estudiado\u00bb, dice en una nota de 1874 a la reedici\u00f3n de su <em>Guerra campesina alemana<\/em>. En el naciente movimiento socialdem\u00f3crata (en 1869 tiene lugar el congreso de Eisenach) influencia importante es a\u00fan la de Lassalle, y modas del momento son el positivismo, Comte, el darwinismo social, el evolucionismo. D\u00fchring, un profesor universitario cercano al partido socialdem\u00f3crata, ha sido uno de los primeros en rese\u00f1ar <em>El Capital<\/em>, expresando severas cr\u00edticas hacia el \u201chegelismo\u201d de Marx.<\/p>\n<p>De modo que cuando Liebknecht alerta sobre la influencia creciente que los puntos de vista de D\u00fchring tienen entre los dirigentes socialdem\u00f3cratas, Marx presiona a Engels para que la emprenda con \u00e9l. Superando reticencias y aparcando los proyectos en los que est\u00e1 trabajando desde hace a\u00f1os (singularmente, la <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>) Engels acomete la cr\u00edtica pedida. Y, como \u00e9l dice en uno de los pr\u00f3logos, es el propio car\u00e1cter de sistema de la obra de D\u00fchring el que le fuerza a hacer, \u00e9l tambi\u00e9n, una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica de \u00abnuestros puntos de vista\u00bb (<em>unsere Ansichten<\/em>), como entre ellos se refieren Marx y Engels a sus ideas comunes en la correspondencia.<\/p>\n<p>La consecuencia es que, una d\u00e9cada despu\u00e9s, al finalizar la legislaci\u00f3n de excepci\u00f3n contra los socialistas promulgada por Bismarck (la \u2018<em>Sozialistengesetz<\/em>\u2019, 1878-1890), la socialdemocracia emerge reforzada no s\u00f3lo como potencia pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n como potencia ideol\u00f3gica: el \u2018marxismo\u2019 ha triunfado en su seno sobre todas las influencias, y se presenta a la sociedad como la visi\u00f3n del mundo de la fuerza social ascendente. Las \u00e9lites dominantes as\u00ed lo entienden [Kopf (2015), pp 84 ss], y por un momento se sienten en inferioridad ideol\u00f3gica frente a un adversario que les presenta \u00abun sistema de pensamiento compacto\u00bb [Dilthey (1893), p 91]. Wolfgang Harich llega a atribuir la \u201cnecesidad de cosmovisi\u00f3n\u201d (<em>Weltanschauungsbed\u00fcrfnis<\/em>) diltheyana directamente a una reacci\u00f3n frente al <em>Anti-D\u00fchring<\/em> y su influencia [Harich (2000), pp 212-127].<\/p>\n<p>Marx y Engels fueron extraordinariamente sensibles a los desarrollos de las ciencias naturales de su tiempo: comprendieron su importancia no s\u00f3lo para la tecnolog\u00eda, sino para el pensamiento contempor\u00e1neo. Asimilaron r\u00e1pidamente de ellas conceptos como el de \u2018metabolismo\u2019 (<em>Stoffwechsel<\/em>), \u2018interacci\u00f3n\u2019 (<em>Wechselwirkung<\/em>), \u2018corte transversal\u2019 (<em>Durchschnitt<\/em>) para expresar de manera precisa ideas propias de matices nuevos, en una operaci\u00f3n de transfecci\u00f3n conceptual que va m\u00e1s all\u00e1 de la met\u00e1fora. Y quisieron pensar la naturaleza y las ciencias naturales de manera dial\u00e9ctica. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan unos pensadores dial\u00e9cticos querer pensar la naturaleza sino dial\u00e9cticamente?<\/p>\n<p>En el <em>Anti-D\u00fchring<\/em> y en la <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em> se habla mucho de eso: de conceptos y problemas de las ciencias, y de dial\u00e9ctica. Se le ha hecho el cargo a Engels de inaugurar una v\u00eda que conduc\u00eda a la \u201contologizaci\u00f3n\u201d de la dial\u00e9ctica, a una comprensi\u00f3n de \u00e9sta como esquema dogm\u00e1tico, precr\u00edtico, al que las ciencias deb\u00edan ajustarse; la expresi\u00f3n \u201cleyes de la dial\u00e9ctica\u201d constituir\u00eda la prueba\u2026 Pero este t\u00e9rmino es Marx quien lo emplea por primera vez, y Engels hace uso de \u00e9l en contadas ocasiones [Liedman (1997), Kangal (2020)]. Las categor\u00edas centrales de la dial\u00e9ctica de Engels son las de interacci\u00f3n, nexo o v\u00ednculo (<em>Zusammenhang<\/em>), movimiento, forma de movimiento, forma de existencia\u2026 Y su programa es el de una ampliaci\u00f3n del concepto de materia superador del materialismo reduccionista del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Se trata del programa de una visi\u00f3n procesista, sistemista y no-reduccionista, capaz de pensar la aparici\u00f3n de la novedad cualitativa, como en su momento supo bien apreciar Ernst Bloch. Estas nociones, que aparecen en los apuntes de los 1870s de Engels para la Dial\u00e9ctica de la naturaleza (que, no cabe olvidar, no pudo dejar en forma publicable: nunca sabremos qu\u00e9 forma definitiva hubiera acabado adquiriendo este proyecto), las vemos operativas una d\u00e9cada m\u00e1s tarde en sus cartas sobre el materialismo hist\u00f3rico a interlocutores diversos (Schmidt, Joseph Bloch, Mehring,\u2026) en sus matizaciones y aclaraciones sobre la relaci\u00f3n entre base y superestructura, sobre los procesos individuales y los colectivos, sobre la irreductibilidad de los procesos sociales a sus fundamentos biol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Cuando en nuestros d\u00edas se reactivan debates sobre reduccionismo y emergentismo y, en ellos, \u2018materialismo\u2019 sigue siendo sin\u00f3nimo de mecanicismo, s\u00f3lo cabe constatar que el programa de un materialismo dial\u00e9ctico sigue siendo un proyecto inacabado para una necesidad real. Y cuando se piensa en la crisis sist\u00e9mica del metabolismo socio-natural una comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica de los procesos naturales se hace imperativa [Bellamy Foster (2020)].<\/p>\n<p><strong>Estrategia y t\u00e1ctica del movimiento obrero internacional<\/strong><\/p>\n<p>El Engels pensador no es \u00abni con mucho, la mitad del hombre[5<a href=\"#_ftn5\">]<\/a>\u00bb, pues su pensamiento y sus estudios estuvieron siempre al servicio de la acci\u00f3n: de la causa de la emancipaci\u00f3n de la clase trabajadora y del g\u00e9nero humano. Engels es un revolucionario, desde antes de 1848 hasta el final de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>Su adhesi\u00f3n a las ideas del comunismo en 1842-43 va pareja de la convicci\u00f3n de que la transformaci\u00f3n del orden social vigente s\u00f3lo es posible mediante una revoluci\u00f3n. Los problemas asociados a la revoluci\u00f3n son una inquietud permanente en \u00e9l: qui\u00e9n la debe protagonizar, c\u00f3mo ha de ser, con qu\u00e9 aliados, con qu\u00e9 programas\u2026 Y es un revolucionario pr\u00e1ctico cuando toca: organizador de comit\u00e9s de correspondencia comunistas antes de 1848, participante fusil en mano en alzamientos y batallas contra el ej\u00e9rcito prusiano en 1849, dirigente de la Internacional en el periodo 1870-1872 (donde su conocimiento de 14 lenguas le hace Secretario correspondiente para numerosos pa\u00edses, entre ellos Espa\u00f1a y Portugal), l\u00edder moral y consejero de los partidos socialdem\u00f3cratas y obreros europeos en su vejez <a href=\"#_ftn6\">[<\/a>6<a href=\"#_ftn6\">]<\/a>\u2026<\/p>\n<p>Las ideas de Engels respecto de los problemas de la revoluci\u00f3n evolucionan con el tiempo, al comp\u00e1s de su an\u00e1lisis de los cambios sociales y de la propia experiencia del movimiento. Pero hay una constante que recorre sus pronunciamientos (y los de Marx) desde el inicio hasta el final: la necesidad de que el proletariado se constituya como partido pol\u00edtico independiente. \u00abLo principal es conseguir que la clase trabajadora act\u00fae como <em>clase<\/em>; una vez se haya conseguido esto, ella misma encontrar\u00e1 pronto la orientaci\u00f3n correcta\u00bb (carta a Florence Kelley, 28 diciembre 1886).<\/p>\n<p>Hay en esta idea central varias dimensiones: la clase ha de constituirse en partido pol\u00edtico, y \u00e9ste ha de ser <em>independiente<\/em>. Es la constituci\u00f3n del proletariado como <em>sujeto pol\u00edtico<\/em> lo que Marx y Engels subrayan una y otra vez, y lo que los desmarca de otras tradiciones <em>apoliticistas<\/em> presentes en el movimiento obrero (as\u00ed el anarquismo).<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n por el estado, por la universalizaci\u00f3n del sufragio, por la participaci\u00f3n las elecciones, etc, se explican por esa convicci\u00f3n. El proletariado debe tomar el poder del estado. En segundo lugar, es la <em>independencia respecto de otras clases<\/em> lo que se pone en el orden del d\u00eda. El proletariado no puede ser un ap\u00e9ndice de fuerzas pol\u00edticas liberales y democr\u00e1tico-radicales, como lo hab\u00eda sido en Inglaterra hasta la aparici\u00f3n del cartismo (y despu\u00e9s de su crisis), y como segu\u00eda si\u00e9ndolo en el continente.<\/p>\n<p>La necesidad de esa independencia pol\u00edtica se deriva del <em>programa<\/em>: la reapropiaci\u00f3n por parte de la sociedad de los medios de producci\u00f3n. La insistencia tenaz en estos principios, a lo largo de toda la vida de Marx y Engels, explica tambi\u00e9n el curioso hecho de que la mayor\u00eda de sus escritos te\u00f3rico-pol\u00edticos est\u00e1n dirigidos contra personalidades \u2018cercanas\u2019, son, hasta cierto punto, pol\u00e9micas \u2018internas\u2019: contra Bauer, Stirner, Feuerbach, Schapper, Proudhon, Vogt, Lassalle, Bakunin, D\u00fchring\u2026 Esta circunstancia adquiere significado cuando se la inserta en un proceso de aclaraci\u00f3n de principios en la constituci\u00f3n de la clase como sujeto pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La firmeza en esos tres elementos (pol\u00edtica, independencia, programa), sin embargo, se combina en Engels con la m\u00e1s amplia flexibilidad en la estrategia y la t\u00e1ctica. En el pr\u00f3logo que escribe en 1895 para la reedici\u00f3n de <em>Las luchas de clases en Francia 1848-1850<\/em> de Marx, Engels recuerda c\u00f3mo durante los a\u00f1os iniciales del movimiento su concepci\u00f3n acerca de qu\u00e9 es la revoluci\u00f3n est\u00e1 muy marcada por la experiencia de la Gran Revoluci\u00f3n Francesa de 1789-1793: la acci\u00f3n de una \u2018minor\u00eda\u2019, apoyada m\u00e1s o menos pasivamente por la \u2018mayor\u00eda\u2019. Ese escrito sistematiza su reflexi\u00f3n de a\u00f1os previos sobre los cambios sociales, tecnol\u00f3gicos y militares que modifican las condiciones para la toma del poder por la clase trabajadora, y le conducen al concepto de \u2018revoluci\u00f3n de la mayor\u00eda\u2019, en el que lo decisivo es la participaci\u00f3n activa de las grandes masas.<\/p>\n<p>Concienciaci\u00f3n y pol\u00edtica de alianzas se convierten en preocupaciones centrales para una \u2018revoluci\u00f3n de la mayor\u00eda\u2019. Ya desde la d\u00e9cada de los 1850s, como resultado de la derrota de la oleada revolucionaria de 1848, Engels comprende la necesidad de ganar al campesinado como aliado: \u00e9ste constituye la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, y ninguna revoluci\u00f3n podr\u00e1 triunfar con su oposici\u00f3n. Esta conclusi\u00f3n est\u00e1 presente tambi\u00e9n en su an\u00e1lisis del aislamiento del proletariado parisino que conduce a la derrota de la Comuna en 1871. Cuando el Partido Socialdem\u00f3crata alem\u00e1n comienza a cosechar \u00e9xitos electorales, aparece claro que la mayor\u00eda s\u00f3lo se lograr\u00e1 con el apoyo del campesinado. Y Engels dedica una significativa parte de sus estudios y actividad public\u00edstica a la cuesti\u00f3n campesina, tratando de hacer cobrar conciencia a esta clase de su confluencia de intereses con el proletariado e incluso de su tradici\u00f3n revolucionaria (<em>La guerra campesina alemana<\/em>, <em>La marca<\/em>, <em>La cuesti\u00f3n campesina en Francia y Alemania<\/em>, y otros escritos).<\/p>\n<p>Los problemas de la \u2018revoluci\u00f3n de la mayor\u00eda\u2019 presiden los escritos y cartas de Engels en su madurez [Callesen (2010)]: los problemas de la agitaci\u00f3n electoral, \u00abaprender a usar las elecciones\u00bb seg\u00fan el ejemplo de la Socialdemocracia alemana, los problemas de la huelga general, la combinaci\u00f3n de las acciones de masas y las elecciones, las consecuencias de una llegada prematura al poder (que hace en <em>La guerra campesina alemana<\/em>), la cuesti\u00f3n de la necesidad o no de la violencia en la revoluci\u00f3n, el problema del creciente militarismo como fen\u00f3meno nuevo que ve emerger en la pol\u00edtica internacional\u2026 Tambi\u00e9n los de la organizaci\u00f3n, los del Partido. Engels considera imprescindible la unidad del partido en torno a principios revolucionarios claros, pero, al mismo tiempo, defiende la necesidad de la m\u00e1xima libertad de expresi\u00f3n en su seno e incluso de una prensa de partido independiente de la direcci\u00f3n y de la fracci\u00f3n parlamentaria (cartas a Trier de 18 diciembre de 1889, a Bebel de 1 mayo 1887 y 19 nov de 1892, \u2018Carta de despedida a los lectores del <em>Sozialdemokrat<\/em>\u2019 de 1890).<\/p>\n<p><strong>Engels editor de Marx<\/strong><\/p>\n<p>Es imperativo hacer referencia brevemente a la labor de Engels como editor de Marx. Cuando Marx muere, ha publicado bajo su nombre <em>Mis\u00e8re de la philosophie<\/em> (1847, solo en Francia), <em>Las luchas de clases en Francia 1848-1850<\/em> (1851), la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica\u2026<\/em> (1859) y el Libro I de <em>El Capital<\/em> (1867). Salvo \u00e9ste \u00faltimo, que es reeditado, ninguna otra obra suya se encuentra disponible en ese momento. Y Engels abandona todo otro proyecto personal para emprender el rescate, reedici\u00f3n, traducci\u00f3n a diferentes idiomas, y presentaci\u00f3n de todos los textos importantes de Marx, muchos in\u00e9ditos (entre ellos, las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em> y <em>Salario, precio y beneficio<\/em>), con el objeto de asegurar la influencia de su pensamiento (el de Marx) en el momento en que la socialdemocracia se convierte en potencia pol\u00edtica internacional. Es de ese modo como nace \u201cel marxismo\u201d: siendo editado, traducido y le\u00eddo en diferentes idiomas, de manera m\u00e1s o menos simult\u00e1nea. Y, por supuesto, Engels edita los inconclusos Libros II (1885) y III (1894) de <em>El Capital<\/em>.<\/p>\n<p>El trabajo que ello le supone es ingente. Es conocido el poco efectivo m\u00e9todo de trabajo de Marx (que Rubel llamaba \u201clectura bul\u00edmica\u201d), que le ha impedido toda su vida completar proyectos a tiempo, o completarlos sin m\u00e1s; el estado en que Engels encuentra la redacci\u00f3n de los Libros II y III, que \u00e9l cre\u00eda poco menos que listos para la imprenta, le descorazona.<\/p>\n<p>Completar una versi\u00f3n legible del Libro III le cuesta 10 a\u00f1os. Eike Kopf, durante muchos a\u00f1os uno de los curadores de la <em>MEGA2<\/em>, ha calculado los vol\u00famenes de esta edici\u00f3n que no existir\u00edan sin Engels; y del Libro III, dice: \u00abEngels \u00e9l solo hizo entre 1883 y 1894 lo que un equipo de 50 colaboradores de la <em>MEGA2\u00a0<\/em>en Mosc\u00fa, Halle, Berlin, Sendai y Tokio tardaron en hacer 30 a\u00f1os\u00bb [Kopf (2015), pp 107, 95]. Este m\u00e9rito se ha convertido, a ojos de sus cr\u00edticos, en un nuevo cargo: el de haber desvirtuado el car\u00e1cter de la obra marxiana, en particular, el Libro III.<\/p>\n<p>Al parecer, Engels puso \u201c<em>Zusammenbruch<\/em>\u201d (derrumbe) donde Marx escribi\u00f3 \u201c<em>Klappen<\/em>\u201d (abatimiento)\u2026 Michael Kr\u00e4tke, Eike Kopf han dejado claro que no es tal el caso: la edici\u00f3n engelsiana es lo m\u00e1s fiel que se puede ser a los manuscritos originales. Incluso Rubel, nada sospechoso de ser filoengelsiano, dice que en la nueva edici\u00f3n del Libro III en la <em>MEGA<\/em> 2\u00a0\u00abse recobra el mismo Marx que Engels hab\u00eda copiado fielmente\u00bb [Rubel (1995), p 524]. Pero s\u00ed, hay que conceder a los cr\u00edticos de Engels que sin Engels no habr\u00eda marxismo. \u00abSin ti nunca habr\u00eda finalizado el trabajo, y te aseguro que me pesa en la conciencia que hayas tenido que malgastar tu proverbial fuerza en el comercio fundamentalmente por mi culpa, y que <em>into the bargain<\/em> [encima] hayas tenido que pasar conmigo todas mis <em>petites mis\u00e8res<\/em> [peque\u00f1as miserias]\u00bb (Marx a Engels, carta de 7 de mayo de 1867, al finalizar de escribir <em>El Capital<\/em>).<\/p>\n<p><strong>Actualidad de Engels<\/strong><\/p>\n<p>Engels es una extraordinaria figura hist\u00f3rica, cuya consideraci\u00f3n, hoy, no est\u00e1 a la altura de sus merecimientos. Est\u00e1n, por un lado, quienes lo han tomado como chivo expiatorio para ataques que, en realidad, tienen otros destinatarios (el movimiento comunista, la URSS, el <em>diamat<\/em>, la fosilizaci\u00f3n doctrinaria del marxismo), y han tratado de establecer un hiato insalvable entre su obra de pensamiento y la de Marx. Por otro lado, est\u00e1n quienes, en el af\u00e1n de defender la indisoluble trayectoria te\u00f3rico-pol\u00edtica de ambos, consideran su obra una mera repetici\u00f3n, fiel, de las ideas marxianas.<\/p>\n<p>En ambos casos, el resultado es una barrera levantada en el acercamiento a sus escritos. Faltan traducciones de sus obras menos can\u00f3nicas: escritos hist\u00f3ricos, pr\u00f3logos e introducciones y, sobre todo, correspondencia. Hay que saludar por ello la reciente iniciativa de Gonz\u00e1lez Varela de ofrecernos los textos de Engels anterior a Marx [Gonz\u00e1lez Varela (2020)].<\/p>\n<p>Engels es un pensador original, de talla propia: no es un clon de Marx ni su sombra. Sus textos, extraordinariamente variados, est\u00e1n bien escritos y resultan amenos, y sus temas son nuestros temas de hoy: c\u00f3mo pensar la revoluci\u00f3n, c\u00f3mo pensar el comunismo, la estrategia y la t\u00e1ctica, las alianzas, las elecciones, las acciones de masas, la definici\u00f3n de una visi\u00f3n del mundo racional que no sea reduccionista, la integraci\u00f3n en ella de los conocimientos de las ciencias\u2026 Engels ha escrito sobre ello. \u00bfC\u00f3mo lo ha hecho, para qu\u00e9, con qu\u00e9 limitaciones? Fuera de toda idolatrizaci\u00f3n, fuera cualquier pretensi\u00f3n de \u2018sistema\u2019, pensar con \u00e9l y aprender sobre estas cuestiones con \u00e9l es tratarlo como a un <em>cl\u00e1sico<\/em>, uno de los muy grandes del movimiento obrero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Literatura citada<\/strong><\/p>\n<p>Bellamy Foster J (2020), \u201cEngels\u2019s dialectics of nature in the anthropocene\u201d. <em>Monthly review<\/em>, en: <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2020\/11\/01\/engelss-dialectics-of-nature-in-the-anthropocene\">https:\/\/monthlyreview.org\/2020\/11\/01\/engelss-dialectics-of-nature-in-the-anthropocene<\/a><\/p>\n<p>Brie M (2020). \u201cFriedrich Engels\u2019 fr\u00fcher Suchprozess und seine Wirklichkeitsanalyse\u201d. En: <em>Die Natur ist die Probe auf die Dialektik\u2014Friedrich Engels kennenlernen<\/em>. VSA, Hamburg.<\/p>\n<p>Callesen G (2010), \u201cEine neue revolution\u00e4re Taktik. Zur Diskussion der Aufgaben der Arbeiterbewegung zwischen Victor Adler und Friedrich Engels\u201d. <em>Beitr\u00e4ge zur Marx-Engels-Forschung Neue Folge<\/em> 2010, 209-224.<\/p>\n<p>Dilthey W (1893), Weltanschauung und Analyse des Menschen seit der Reformation. En: <em>Gesammelte Abhandlungen Bd 2<\/em>. Teubner, Leipzig 1914.<\/p>\n<p>Gabriel M (2014). <em>Amor y capital<\/em>. El viejo topo, Barcelona.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez Varela N (2020), <em>Friedrich Engels antes de Marx<\/em>. El Viejo Topo, Barcelona.<\/p>\n<p>Harich W (2000), <em>Nicolai Hartmann. Leben, Werk, Wirkung<\/em>. K\u00f6nigshausen &amp; Neumann, W\u00fcrzburg.<\/p>\n<p>Kangal K (2020), <em>Friedrich Engels and the \u2018Dialectics of Nature\u2019<\/em>. Palgrave Macmillan (Springer Nature Switzerland AG), Cham.<\/p>\n<p>Kopf E (2015), <em>Marxismus ohne Engels?<\/em> PapyRossa, K\u00f6ln.<\/p>\n<p>Kopf E (2018), <em>Ein gelungener Wurf. Studienanregungen zu Marx und Engels<\/em>. PapyRossa, K\u00f6ln<\/p>\n<p>Kr\u00e4tke M (2020), <em>Friedrich Engels. Wie ein \u2018Cotton-Lord\u2019 den Marxismus erfand<\/em>. Dietz, Berlin.<\/p>\n<p>Liedman S-E (1997), \u201cLa Logique de Hegel et le mat\u00e9rialisme d\u2019Engels\u201d. Pp 263-272 de: G Labica, M Delbraccio (eds), <em>Friedrich Engels, savant et r\u00e9volutionnaire<\/em>. PUF, Paris.<\/p>\n<p>Rubel M (1995), \u201cNach hundert Jahren: Pl\u00e4doyer f\u00fcr Friedrich Engels\u201d. <em>IWK Int wiss Korrespondenz z Gesch d deut Arbeiterbewegung<\/em> 31 (1995) 520-531<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n M (1964), \u201cLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchrung\u201d. Ahora en: M Sacrist\u00e1n, <em>Panfletos y materiales I<\/em>. Icaria, Barcelona 1983.<\/p>\n<p>Timpanaro S (1970), <em>Sul materialismo<\/em>. Nistri-Lischi, Pisa (trad esp: S Timpanaro, <em>Praxis, materialismo y estructuralismo<\/em>. Fontanella, Barcelona 1973)<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p>[1] Engels, pr\u00f3logo a la edici\u00f3n de 1888 del <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>.<\/p>\n<p>[2] Discurso ante una asamblea de obreros socialdem\u00f3cratas en Viena, 14 septiembre 1893.<\/p>\n<p>[3] En carta de 7 de abril de 1884 Bernstein informa a Engels de que \u00abcomo m\u00ednimo, las tres cuartas partes de la [primera] edici\u00f3n [del <em>Anti-D\u00fchring<\/em>] ha sido le\u00edda por trabajadores\u00bb.<\/p>\n<p>[4] Sobre los manuales y su necesidad, dice Machado: \u00abJuan de Mairena lamentaba la falta de un buen manual de literatura espa\u00f1ola. Seg\u00fan \u00e9l, no lo hab\u00eda en su tiempo. Alguien le dijo: \u201c\u00bfY tambi\u00e9n usted necesita un librito?\u201d \u201cYo\u2014contest\u00f3 Mairena\u2014deploro que no se haya escrito ese manual, porque nadie haya sido capaz de escribirlo. La verdad es que nos faltan ideas generales sobre nuestra literatura. Si las tuvi\u00e9ramos, tendr\u00edamos tambi\u00e9n buenos manuales de literatura y podr\u00edamos, adem\u00e1s, prescindir de ellos\u00bb (Machado, <em>Juan de Mairena<\/em>, <em>Obras<\/em> (Losada), p 384). Y Brecht: \u00abLo que necesitamos es un esquema\u2026 Tambi\u00e9n el \u201cprogreso\u201d resulta utilizable solo cuando se lo hace esquem\u00e1tico\u00bb (Brecht, <em>Schriften<\/em> 1, GBFA, p 386).<\/p>\n<p>[5] palabras que Engels refiere a Marx en su discurso de despedida, y que con igual propiedad le aplican a \u00e9l.<\/p>\n<p>[6] V\u00edctor Adler, dirigente del partido austriaco, recuerda en sus memorias que la II Internacional tuvo que dotarse de un bur\u00f3 internacional s\u00f3lo cuando Engels muri\u00f3, para sustituir la labor de coordinaci\u00f3n e informaci\u00f3n que Engels hac\u00eda.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Nuestra Bandera<\/em>, diciembre de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEn 1847 el socialismo era un movimiento de la clase media, el comunismo lo era de la clase trabajadora. El<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8773,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,1552],"tags":[998],"class_list":["post-9086","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-del-comunismo","category-marxismo","tag-friedrich-engels"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9086","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9086"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9086\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8773"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9086"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9086"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9086"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}