{"id":915,"date":"2008-01-14T00:00:00","date_gmt":"2008-01-14T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=915"},"modified":"2020-02-26T06:56:54","modified_gmt":"2020-02-26T05:56:54","slug":"la-caverna-de-platon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=915","title":{"rendered":"La Caverna de Plat\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>En el libro 7\u00ba de La Rep\u00fablica Plat\u00f3n cuenta que S\u00f3crates propuso a sus oyentes que imaginaran un grupo de prisioneros encadenados en una caverna, sin poder moverse nunca. Afuera hay una hoguera, cuyas llamas proyectan dentro de la caverna las sombras de quien pasa delante de la entrada. Los prisioneros, que nunca pueden volverse hacia el mundo exterior, creen que las sombras y el eco de sus voces son reales.<\/p>\n<p>El capitalismo, en sus inicios produc\u00eda en funci\u00f3n de las necesidades humanas. No se invert\u00eda en algo que el consumidor juzgara innecesario. La superproducci\u00f3n invent\u00f3 la publicidad para invertir el proceso: ya no es el consumidor quien busca el producto, es el producto quien se impone al consumidor.<\/p>\n<p>El avance tecnol\u00f3gico y los dise\u00f1adores fomentan la mercanc\u00eda descartable. No basta con tener una radio; es necesario tener la radio m\u00e1s nueva, de l\u00edneas atractivas, menor formato, capaz de funcionar con pilas. De ese modo, gracias a la publicidad, lo superfluo se convierte en necesario.<\/p>\n<p>En esta su fase neoliberal, en pleno auge de la posmodernidad, el capitalismo introdujo el mercado como supremo paradigma. Si en el per\u00edodo medieval el paradigma fue geoc\u00e9ntrico, y la fe figuraba como reina del saber; si en el per\u00edodo moderno el paradigma antropoc\u00e9ntrico hizo que la fe cediese su lugar a la raz\u00f3n; ahora el mercado no se interesa por la persona religiosa o racional, se interesa por la consumista. Y cuanta menos raz\u00f3n m\u00e1s emoci\u00f3n, lo que lleva al consumidor a contemplar embebido un nuevo computador o los veh\u00edculos expuestos en el Sal\u00f3n del Autom\u00f3vil. As\u00ed el capitalismo llega a nuestro inconsciente.<\/p>\n<p>Ahora bien, de espaldas a la concretez de la existencia e indiferentes a su historicidad, tomamos las sombras por realidades. El sentido de la vida se traspasa de la fe (coraz\u00f3n) y de los ideales (raz\u00f3n) para centrarse en los objetos pose\u00eddos. Se vive en funci\u00f3n de los bienes finitos. Hasta para el joven habitante de una favela el zapato tenis de marca es m\u00e1s importante que la escolaridad y que la formaci\u00f3n profesional.<\/p>\n<p>La persona es lo que se tiene y se ostenta, no los valores y prop\u00f3sitos que asume. Las apariencias cuentan m\u00e1s que el ser, y aunque no sea cierto, tiene el socorro milagroso de la mercadotecnia para convencernos de que hace bien a la salud la bebida de soda que descalcifica, imprime seducci\u00f3n la cerveza que alcoholiza, da status el carro lujoso. \u00a1Y hasta merece la pena votar al pol\u00edtico desvergonzado revestido de \u00e9tica!<\/p>\n<p>Si los bienes finitos superan a los infinitos, y el deseo converge hacia el absurdo y no hacia el Absoluto, no es de extra\u00f1ar que las frustraciones sean proporcionales a las ambiciones. Todos envidian el alpinismo de sus \u00eddolos incensados por los medios de comunicaci\u00f3n, aunque de ellos s\u00f3lo conozcamos las sombras proyectadas en la pantalla de la televisi\u00f3n y de las revistas, pues estamos irremediablemente de espaldas a la puerta de la calle, convencidos de que el personaje representado por aquellos que exhiben fama, poder y riqueza es m\u00e1s real que sus mismas personas. (Traducci\u00f3n de J.L.Burguet)<\/p>\n<p>&#8211; Frei Betto es escritor, autor de \u201cTipos t\u00edpicos\u201d, entre otros libros.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/alainet.org\/active\/21303\">http:\/\/alainet.org\/active\/21303<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el libro 7\u00ba de La Rep\u00fablica Plat\u00f3n cuenta que S\u00f3crates propuso a sus oyentes que imaginaran un grupo de prisioneros encadenados en una caverna, sin poder moverse nunca. Afuera hay una hoguera, cuyas llamas proyectan dentro de la caverna las sombras de quien pasa delante de la entrada. Los prisioneros, que nunca pueden volverse hacia el mundo exterior, creen que las sombras y el eco de sus voces son reales.  El capitalismo, en sus inicios produc\u00eda en funci\u00f3n de las necesidades humanas. No se invert\u00eda en algo que el consumidor juzgara innecesario. La superproducci\u00f3n invent\u00f3 la publicidad para invertir el proceso: ya no es el consumidor quien busca el producto, es el producto quien se impone al consumidor.  El avance tecnol\u00f3gico y los dise\u00f1adores fomentan la mercanc\u00eda descartable. No basta con tener una radio; es necesario tener la radio m\u00e1s nueva, de l\u00edneas atractivas, menor formato, capaz de funcionar con pilas. De ese modo, gracias a la publicidad, lo superfluo se convierte en necesario.  En esta su fase neoliberal, en pleno auge de la posmodernidad, el capitalismo introdujo el mercado como supremo paradigma. Si en el per\u00edodo medieval el paradigma fue geoc\u00e9ntrico, y la fe figuraba como reina del saber; si en el per\u00edodo moderno el paradigma antropoc\u00e9ntrico hizo que la fe cediese su lugar a la raz\u00f3n; ahora el mercado no se interesa por la persona religiosa o racional, se interesa por la consumista. Y cuanta menos raz\u00f3n m\u00e1s emoci\u00f3n, lo que lleva al consumidor a contemplar embebido un nuevo computador o los veh\u00edculos expuestos en el Sal\u00f3n del Autom\u00f3vil. As\u00ed el capitalismo llega a nuestro inconsciente.  Ahora bien, de espaldas a la concretez de la existencia e indiferentes a su historicidad, tomamos las sombras por realidades. El sentido de la vida se traspasa de la fe (coraz\u00f3n) y de los ideales (raz\u00f3n) para centrarse en los objetos pose\u00eddos. Se vive en funci\u00f3n de los bienes finitos. Hasta para el joven habitante de una favela el zapato tenis de marca es m\u00e1s importante que la escolaridad y que la formaci\u00f3n profesional.  La persona es lo que se tiene y se ostenta, no los valores y prop\u00f3sitos que asume. 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