{"id":917,"date":"2008-01-14T00:00:00","date_gmt":"2008-01-14T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=917"},"modified":"2020-02-26T06:57:30","modified_gmt":"2020-02-26T05:57:30","slug":"mas-alla-de-la-era-del-petroleo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=917","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de la era del petr\u00f3leo"},"content":{"rendered":"<p>(THE NATION &#8211; MORENO)<\/p>\n<p>El profesor Klare, agudo analista de la geopol\u00edtica de los recursos naturales y cr\u00edtico de los gobiernos de EEUU, esboza el panorama que se presenta al mundo, y en particular a EEUU, ante el inevitable fin de la era del petr\u00f3leo tradicional, y barato.<\/p>\n<p>El pasado mayo, en una no proclamada y casi no percibida acci\u00f3n, el Departamento de Energ\u00eda proclam\u00f3 un giro fundamental, casi de \u00e9poca en la historia de EEUU y, en verdad, del mundo entero: nos estamos acercando al fin de la Era del Petr\u00f3leo y entramos en la Era de la Insuficiencia. El departamento dej\u00f3 de hablar de &#8216;crudo&#8217; (oil) en sus proyecciones sobre la disponibilidad futura de petr\u00f3leo, y comenz\u00f3 a hablar de &#8216;l\u00edquidos&#8217;. El departamento indic\u00f3 que la producci\u00f3n global de &#8216;l\u00edquidos&#8217; aumentar\u00eda de 84 millones de barriles equivalentes de petr\u00f3leo diarios (mboe en ingl\u00e9s, NdT) en 2005 hasta unos 117.7 mboe en el 2030 -apenas suficientes para satisfacer la demanda mundial, pronosticada en 117.6 mboe-.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de sugerir el grado hasta el cual las empresas petroleras han dejado de ser meras suministradoras de petr\u00f3leo y son ahora proveedoras de una amplia variedad de productos l\u00edquidos -incluyendo combustibles sint\u00e9ticos derivados de gas natural, ma\u00edz, carb\u00f3n y otras sustancias- este cambio sugiere algo m\u00e1s fundamental: hemos entrado en una nueva era de competencia intensificada por la energ\u00eda y de confianza creciente en el uso de la fuerza para proteger las fuentes de petr\u00f3leo de ultramar.<\/p>\n<p>Para apreciar la naturaleza del cambio, es \u00fatil hurgar un poco m\u00e1s a fondo en la curiosa terminolog\u00eda del Departamento de Energ\u00eda. &#8216;L\u00edquidos&#8217;, explica el departamento en su Perspectiva Internacional de Energ\u00eda (International Energy Outlook) de 2007, abarca `petr\u00f3leo&#8217; convencional as\u00ed como l\u00edquidos &#8216;no-convencionales&#8217;, notoriamente arenas bituminosas (bitumen), aceite de esquistos, biocombustibles, l\u00edquidos de carb\u00f3n y l\u00edquidos de gas. Habiendo sido una vez un componente relativamente insignificante del negocio de la energ\u00eda, estos combustibles han llegado a asumir mucha importancia ante la declinante producci\u00f3n de petr\u00f3leo convencional.<\/p>\n<p>En realidad, el Departamento de Energ\u00eda proyecta que la producci\u00f3n de l\u00edquidos no-convencionales se cuadruplique, saltando de unos 2.4 mboe por d\u00eda en 2005 a 10.5 mboe en 2030. Pero la historia real no es el crecimiento impresionante en los combustibles no-convencionales sino el estancamiento en la producci\u00f3n de petr\u00f3leo convencional. Mirado desde esta perspectiva, es dif\u00edcil escapar a la conclusi\u00f3n que el cambio de &#8216;oil&#8217; a &#8216;l\u00edquidos&#8217; en la terminolog\u00eda del departamento, es un no tan sutil intento de disfrazar el hecho de que la producci\u00f3n mundial de petr\u00f3leo est\u00e1 en, o cerca de, su capacidad pico, y que podemos esperar pronto una ca\u00edda en la disponibilidad global de petr\u00f3leo convencional.<\/p>\n<p>El petr\u00f3leo es, por supuesto, una sustancia finita, y los ge\u00f3logos han avisado desde hace tiempo que terminar\u00e1 desapareciendo. La extracci\u00f3n de petr\u00f3leo, como la de otro recurso no renovable, seguir\u00e1 una curva parab\u00f3lica en el tiempo. La producci\u00f3n crece r\u00e1pidamente al principio y luego gradualmente se hace lenta hasta aproximadamente la mitad de la fuente original se haya agotado.; en este punto se llega a un pico en la producci\u00f3n sustentable y la producci\u00f3n empieza una declinaci\u00f3n irreversible hasta que se torna demasiado caro extraer lo poco que queda. La mayor\u00eda de los ge\u00f3logos creen que hemos ya alcanzado el punto medio en el agotamiento de la herencia original de petr\u00f3leo en el mundo, y el \u00fanico debate real es sobre cuan cerca hemos llegado de ese punto, habiendo algunos expertos que pregonan que estamos ahora en el pico, mientras otros dicen que todav\u00eda estamos a unos pocos a\u00f1os o quiz\u00e1 a una d\u00e9cada de llegar a \u00e9l.<\/p>\n<p>Hasta hace muy poco, los analistas del Departamento de Energ\u00eda estaban firmemente en el campo de los optimistas furiosos que clamaban que el pico del petr\u00f3leo estaba tan lejos en el futuro que no era preciso pensarlo mucho. Dejando de lado el aspecto cient\u00edfico del asunto, la promulgaci\u00f3n de esa visi\u00f3n tan rosa obviaba cualquier promoci\u00f3n de mejoras en la eficiencia del combustible para automotores o de urgir adelantos en el desarrollo de combustibles alternativos. Dada las prioridades de la Casa Blanca, no es de sorprenderse que esta visi\u00f3n prevaleciera en Washington.<\/p>\n<p>Sin embargo, en s\u00f3lo los seis \u00faltimos meses los signos de un inminente pico en la producci\u00f3n de petr\u00f3leo convencional han hecho imposible ignorarlos, aun a los conservadores analistas de la industria. Estos signos han venido, por un lado del mundo pac\u00edfico de las transacciones comerciales y fijaci\u00f3n de precios, y por otro del an\u00e1lisis de los expertos internacionales en energ\u00eda.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s dram\u00e1tico quiz\u00e1s, haya sido el aumento espectacular de los precios del petr\u00f3leo. El precio del crudo liviano, dulce, cruz\u00f3 la longeva barrera psicol\u00f3gica de los U$S 80 por barril en el New York Mercantile Exchange (NYMEX) por primera vez en septiembre, y desde entonces ha crecido hasta U$S 90. Muchas razones han sido mencionadas para el aumento de los precios del crudo, incluyendo conmociones en la regi\u00f3n productora de petr\u00f3leo del Delta en Nigeria, sabotajes en oleoductos en M\u00e9xico, aumento de la actividad de huracanes en el Golfo de M\u00e9xico y temores de ataques turcos a los santuarios de la guerrilla kurda. Pero la realidad subyacente es que la mayor\u00eda de los pa\u00edses productores de petr\u00f3leo est\u00e1n bombeando a m\u00e1xima capacidad y encuentran dif\u00edcil aumentar la producci\u00f3n para enfrentar la creciente demanda internacional.<\/p>\n<p>Aun una decisi\u00f3n de la Organizaci\u00f3n de Pa\u00edses Exportadores de Petr\u00f3leo (OPEP) de inflar la producci\u00f3n en 500.000 barriles por d\u00eda, no logr\u00f3 parar el impulso alcista de los precios. Preocupados porque un aumento excesivo de los costos del petr\u00f3leo disparara una recesi\u00f3n mundial y redujera la demanda de sus productos, los pa\u00edses de la OPEP acordaron, en una reuni\u00f3n en Viena el 11 de septiembre, aumentar su producci\u00f3n conjunta. &#8216;Pensamos que el mercado est\u00e1 un tanto alto&#8217; explic\u00f3 el ministro del petr\u00f3leo kuwait\u00ed, Mohammad al-Olaim. Pero la movida logr\u00f3 poco para calmar el aumento de los precios. Claramente, OPEP tendr\u00eda que emprender un mucho mayor crecimiento de la producci\u00f3n para alterar el entorno del mercado, y no est\u00e1 claro que sus miembros tengan la capacidad de hacerlo, ahora o en el futuro.<\/p>\n<p>Un signo de alerta de otro tipo fue provisto por la decisi\u00f3n tomada por Kazajst\u00e1n en agosto de 2007, de suspender el desarrollo de la regi\u00f3n petrol\u00edfera gigante de Kashagan, en su sector del Mar Caspio, iniciado en un principio por un consorcio de compa\u00f1\u00edas occidentales a fines de los a\u00f1os 90. Se dijo que Kashagan es el proyecto petrol\u00edfero m\u00e1s promisorio desde el descubrimiento de petr\u00f3leo en Prudhoe Bay, Alaska, a fines de los `60. Pero la empresa ha encontrado enormes problemas t\u00e9cnicos y todav\u00eda no ha producido un solo barril de petr\u00f3leo. Frustrado por el fracaso de obtener alg\u00fan beneficio econ\u00f3mico del proyecto, el gobierno kazajo ha argumentado riesgos ambientales y excesos de costos para justificar la suspensi\u00f3n de las operaciones y pedir mayor opini\u00f3n sobre el proyecto.<\/p>\n<p>Como el ascenso dram\u00e1tico en los precios del petr\u00f3leo, el episodio de Kashagan es una indicaci\u00f3n de las crecientes dificultades de la industria en su esfuerzo para impulsar la producci\u00f3n para enfrentar el aumento de la demanda. &#8216;Todas las compa\u00f1\u00edas petroleras est\u00e1n peleando para hacer crecer la producci\u00f3n&#8217; Peter Hitchens, de Teather &amp; Greenwood, dijo al Wall Street Journal en julio. &#8216;Se torna m\u00e1s y m\u00e1s dif\u00edcil llevar los proyectos en tiempo y dentro del presupuesto&#8217;.<\/p>\n<p>Que esta debilidad de la industria no es un problema temporario sino el s\u00edntoma de una tendencia de largo plazo, fue confirmado por dos importantes estudios publicados el verano pasado por organizaciones conservadoras de la industria. El primero de estos fue publicado el 9 de julio por la Agencia Internacional de Energ\u00eda (IEA), afiliada de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y Desarrollo Econ\u00f3micos, el club de las principales potencias industriales. Titulado &#8216;Informe del mercado petrolero en el mediano plazo&#8217;, es una evaluaci\u00f3n llana de la ecuaci\u00f3n global oferta-demanda en el per\u00edodo 2007-2012. La noticia no es buena.<\/p>\n<p>Prediciendo que la actividad econ\u00f3mica mundial crecer\u00e1 en promedio el 4.5 % por a\u00f1o durante este per\u00edodo -en gran parte impulsado por el crecimiento desenfrenado en China, India y el Medio Oriente- el informe concluye que la demanda global de petr\u00f3leo aumentar\u00e1 un 2.2 % por a\u00f1o, empujando el consumo mundial de, aproximadamente 86 millones de barriles por d\u00eda (Mbd) en 2007, a 96 mbd en 2012. Con suerte y nuevas inversiones masivas, la industria petrolera ser\u00e1 capaz de aumentar la producci\u00f3n suficientemente como para satisfacer -apenas- la demanda m\u00e1s alta que se anticipa para 2012. M\u00e1s all\u00e1 de eso sin embargo, parece poco posible que la industria pueda sostener cualquier aumento en la demanda.&#8217;El petr\u00f3leo parece estar muy justo en estos cinco a\u00f1os&#8217; declar\u00f3 la agencia.<\/p>\n<p>En la base de la conclusi\u00f3n general de este informe hay una cantidad de preocupaciones espec\u00edficas. Lo m\u00e1s notable es que se\u00f1ala una declinaci\u00f3n preocupante en el flujo de los campos m\u00e1s antiguos en los pa\u00edses no-OPEP, y la necesidad correspondiente de una mayor producci\u00f3n de los pa\u00edses OPEP, muchos de los cuales est\u00e1n localizados en \u00e1reas proclives a conflictos de Oriente Medio y Africa. Las cantidades involucradas conmueven. A primera vista parecer\u00eda que ser\u00eda una meta considerada razonable la necesidad de unos 10 Mbd extra entre 2007 y 2012, o sea 2 Mbd por d\u00eda cada uno de los cinco a\u00f1os. Pero eso no toma en cuenta que hoy d\u00eda el mundo necesita unos 5 millones extra: 3 para compensar la declinaci\u00f3n en los pozos antiguos, m\u00e1s 2 millones de demanda adicional. Este es un desaf\u00edo intimidatorio y posiblemente inalcanzable, especialmente si se considera que casi todo el petr\u00f3leo adicional tendr\u00e1 que provenir de Ir\u00e1n, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Argelia, Angola, Libia, Nigeria, Sud\u00e1n, Kazajst\u00e1n y Venezuela, pa\u00edses que no inspiran el tipo de confianza que se necesitar\u00e1 para verter centenares de miles de millones de d\u00f3lares en nuevos tr\u00e9panos, ductos y otras partes esenciales de infraestructura.<\/p>\n<p>Causas similares de ansiedad pueden encontrarse en el segundo estudio principal publicado en el \u00faltimo verano, &#8216;Enfrentando las duras verdades acerca de la energ\u00eda&#8217;, preparado por el National Petroleum Council (NPC), una importante organizaci\u00f3n de la industria. Como se supone que presenta una visi\u00f3n &#8216;equilibrada&#8217; del dilema de la energ\u00eda nacional, el informe NPC fue ampliamente elogiado en Capitol Hill y en los medios; a su brillo se agregaba la identidad de su autor principal, el ex ejecutivo en jefe de ExxonMobil, Lee Raymond.<\/p>\n<p>Al igual que el informe IEA, el estudio de NPC empieza proclamando que, con la combinaci\u00f3n correcta de pol\u00edticas y mayor inversi\u00f3n, la industria es capaz de satisfacer la demanda de EEUU y del mundo de petr\u00f3leo y gas natural. &#8216;Afortunadamente el mundo no se est\u00e1 quedando sin recursos energ\u00e9ticos&#8217; afirma el informe corajudamente. Pero los obst\u00e1culos al desarrollo y distribuci\u00f3n de esos recursos abundan, de modo que se requiere urgentemente pol\u00edticas y pr\u00e1cticas prudentes. Aunque &#8216;no hay una \u00fanica y f\u00e1cil soluci\u00f3n a los m\u00faltiples desaf\u00edos que enfrentamos&#8217; los autores concluyen que &#8216;confiamos que la r\u00e1pida adopci\u00f3n de estas estrategias&#8217; permitir\u00e1 a los Estados Unidos satisfacer sus necesidades de energ\u00eda en el largo plazo.<\/p>\n<p>Sin embargo, al leer m\u00e1s profundamente el informe, surgen serias dudas. Aqu\u00ed otra vez las preocupaciones surgen de las crecientes dificultades de extraer petr\u00f3leo y gas de lugares poco favorables y de los riesgos geopol\u00edticos asociados con la creciente dependencia de proveedores inamistosos e inestables. De acuerdo a NPC (usando datos tomados de IEA), se estima que se necesitar\u00e1n, en los pr\u00f3ximos 25 a\u00f1os, U$S 20 billones en nueva infraestructura para asegurar que estar\u00e1 disponible la energ\u00eda suficiente para satisfacer la demanda mundial que se prev\u00e9.<\/p>\n<p>El informe afirma luego algo obvio: &#8216;Ser\u00e1 necesario un clima de inversi\u00f3n estable y atractivo para atraer el capital adecuado para la evoluci\u00f3n y expansi\u00f3n de la infraestructura energ\u00e9tica&#8217;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde deber\u00eda empezar cualquier observador astuto para alarmarse realmente, puesto que, como se\u00f1ala el informe, no es de esperar un clima as\u00ed. A medida que el centro de gravedad de la producci\u00f3n mundial de petr\u00f3leo se desplaza definitivamente hacia los pa\u00edses de la OPEP y los estados cuya producci\u00f3n est\u00e1 centrada en lo estatal, como Rusia, el mercado llegar\u00e1 a ser dominado m\u00e1s por los factores geopol\u00edticos que por los mercantiles.<\/p>\n<p>&#8216;Estos corrimientos plantean profundas implicaciones para los intereses, estrategias y elaboraci\u00f3n de pol\u00edticas de EEUU&#8217; afirma el estudio. &#8216;Muchos de los cambios esperados podr\u00edan elevar los riesgos de la seguridad energ\u00e9tica de EEUU, en un mundo donde es probable que la influencia de EEUU decline a medida que el poder econ\u00f3mico se desplaza a otras naciones. En los a\u00f1os venideros, las amenazas a la seguridad de las principales fuentes mundiales de petr\u00f3leo y gas natural pueden empeorar&#8217;.<\/p>\n<p>Las implicaciones son obvias: los principales inversores no parece que vayan a expeler los billones de d\u00f3lares necesarios para acrecentar sustancialmente la producci\u00f3n en los a\u00f1os venideros, lo que sugiere que la producci\u00f3n global de petr\u00f3leo convencional no alcanzar\u00e1 los elevados niveles predichos por el Departamento de Energ\u00eda, sino que afrontar\u00e1n pronto una declinaci\u00f3n irreversible.<\/p>\n<p>Esta conclusi\u00f3n lleva a dos impulsos estrat\u00e9gicos obvios: primero, el gobierno buscar\u00e1 aliviar los escr\u00fapulos de los principales inversores en energ\u00eda prometi\u00e9ndoles proteger sus inversiones en ultramar por medio del despliegue de fuerzas militares estadounidenses; y segundo, la industria buscar\u00e1 contener su apuesta, desplazando una parte cada vez m\u00e1s grande de sus fondos de inversi\u00f3n hacia el desarrollo de l\u00edquidos no-petrol\u00edferos.<\/p>\n<p><u>El nuevo &#8216;Consenso de Washington&#8217;<\/u><\/p>\n<p>La necesidad de un rol militar vigoroso de EEUU en la protecci\u00f3n de los activos energ\u00e9ticos en el extranjero, ha sido un tema principal de la pol\u00edtica exterior norteamericana desde 1945, cuando el presidente Roosevelt se encontr\u00f3 con el rey Abdul Aziz de Arabia Saudita y prometi\u00f3 proteger el reinado en reciprocidad por el acceso privilegiado al petr\u00f3leo saudita.<\/p>\n<p>En la m\u00e1s famosa expresi\u00f3n de este lazo, el presidente Carter afirm\u00f3 en enero de 1980 que el flujo irrestricto de petr\u00f3leo del Golfo P\u00e9rsico est\u00e1 entre los intereses vitales del pa\u00eds y que para proteger ese inter\u00e9s, los EEUU emplear\u00e1 &#8216;cualquier medio necesario, inclusive la fuerza militar&#8217;. Este principio fue citado posteriormente por el presidente Reagan como la raz\u00f3n para &#8216;reembanderar&#8217; los buques tanques kuwait\u00edes con la ense\u00f1a norteamericana durante la guerra Ir\u00e1n-Irak de 1980-1988, y protegerlos con buques de guerra norteamericanos, una actitud que llev\u00f3 a espor\u00e1dicos choques con Ir\u00e1n. El mismo principio fue invocado subsecuentemente por George Bush como justificaci\u00f3n para la Guerra del Golfo en 1991.<\/p>\n<p>Considerando estos hechos pasados, es importante reconocer que el uso de la fuerza militar para proteger el flujo de petr\u00f3leo importado ha gozado generalmente de amplio apoyo bipartidario en Washington. Inicialmente la visi\u00f3n bipartidista estaba enfocada fundamentalmente en el \u00e1rea del Golfo P\u00e9rsico, pero desde 1990 se ha extendido tambi\u00e9n a otras \u00e1reas. El presidente Clinton busc\u00f3 ansiosamente establecer estrechos lazos militares con los estados de Azerbaij\u00e1n y Kazajst\u00e1n del mar Caspio, luego de la ruptura de la URSS en 1991, mientras que G. W. Bush ha buscado \u00e1vidamente aumentar la presencia de EEUU en las regiones productoras de petr\u00f3leo de Africa, y llegando a favorecer el establecimiento de un Comando en Africa de EEUU (Africom) en febrero.<\/p>\n<p>Uno podr\u00eda imaginarse que la actual debacle en Irak sacudir\u00eda este consenso, pero no hay evidencia que sea as\u00ed. En realidad, parece que sucede lo contrario: temerosos, posiblemente de que el caos en Irak se extienda a otros pa\u00edses de la regi\u00f3n del Golfo, las principales figuras de ambos partidos llaman a vigorizar el rol militar de EEUU en la protecci\u00f3n del suministro de energ\u00eda importada.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la expresi\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita de este consenso de \u00e9lite es el informe de un grupo independiente, &#8216;Consecuencias de la dependencia de EEUU del petr\u00f3leo sobre la seguridad nacional&#8217;, respaldado por muchos Dem\u00f3cratas y Republicanos prominentes. Fue publicado en octubre de 2006 por el bipartidario Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), encabezado conjuntamente por John Deutch, vicesecretario de defensa en la administraci\u00f3n Clinton, y James Schlesinger, secretario de defensa en las administraciones de Nixon y de Ford. El informe advierte sobre los crecientes peligros que se ciernen sobre el fluir seguro del petr\u00f3leo importado. Concluyendo que s\u00f3lo los EEUU tienen la capacidad de proteger el comercio global del petr\u00f3leo contra la amenaza de una obstrucci\u00f3n violenta, argumenta sobre la necesidad de una presencia militar fuerte de EEUU en las \u00e1reas claves de producci\u00f3n y en los senderos marinos que traen el petr\u00f3leo extranjero a las playas norteamericanas.<\/p>\n<p>La toma de conciencia sobre este nuevo &#8216;Consenso de Washington&#8217; sobre la necesidad de proteger las fuentes externas de petr\u00f3leo con tropas norteamericanas, ayuda a explicarse muchos desarrollos recientes en Washington. Lo que es m\u00e1s relevante, echa luz sobre la posici\u00f3n tomada por el presidente Bush al justificar su determinaci\u00f3n de retener una potente fuerza norteamericana en Irak, y sobre el por qu\u00e9 los Dem\u00f3cratas encuentran tan dif\u00edcil oponerse a esa posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Consideremos el discurso liminar sobre Irak del 13 de septiembre. &#8216;Si nos sacaran de Irak&#8217; profetiz\u00f3, &#8216;se envalentonar\u00edan los extremistas de toda clase&#8230;Ir\u00e1n se beneficiar\u00eda del caos y ver\u00eda alentado en sus esfuerzos por obtener armas nucleares y dominar la regi\u00f3n. Los extremistas podr\u00edan controlar una parte clave de la oferta energ\u00e9tica global&#8217; Y luego viene el golpe: &#8216;Cualquiera sea el partido pol\u00edtico al que pertenece o cualquiera sea su posici\u00f3n acerca de Irak, deber\u00edamos poder coincidir en que Norteam\u00e9rica tiene un inter\u00e9s vital en prevenir el caos y proveer esperanza en Medio Oriente&#8217;. En otras palabras, en Irak ya no se trata de democracia o armas de destrucci\u00f3n masiva o terrorismo, sino de mantener la estabilidad regional para asegurar el flujo seguro de petr\u00f3leo y mantener estabilizada a la econom\u00eda norteamericana; era casi como si estuviera hablando a la multitud bipartidaria que apoy\u00f3 el informe de CFR que cit\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Es muy claro que los Dem\u00f3cratas, o por lo menos los principales Dem\u00f3cratas, encuentran extraordinariamente dif\u00edcil rebatir este argumento de plano. En marzo, por ejemplo, la senadora Hillary Clinton dijo al New York Times que Irak est\u00e1 &#8216;justo en el centro de la regi\u00f3n petrolera&#8217; y por lo tanto &#8216;se opone directamente a nuestros intereses&#8217; que se convierta en un estado fracasado o en un pe\u00f3n de Ir\u00e1n. Esto significa, continu\u00f3, que ser\u00e1 necesario mantener indefinidamente algunas tropas de EEUU en Irak, para proveer apoyo log\u00edstico y entrenamiento a los militares iraqu\u00edes. El senador Barack Obama tambi\u00e9n ha hablado de la necesidad de mantener una presencia militar robusta en Irak y el \u00e1rea circundante. As\u00ed, mientras consideran adecuado el retiro de la mayor\u00eda de las brigadas de combate de EEUU de Irak, ha abogado por &#8216;una fuerza que pueda prevenir el caos en una amplia zona&#8217;.<\/p>\n<p>Dada esta perspectiva, es muy duro para los Dem\u00f3cratas desafiar a Bush cuando dice que se necesita una presencia militar &#8216;duradera&#8217; de EEUU o cambiar la actual pol\u00edtica del Gobierno, bloqueando una retirada militar importante o alg\u00fan otro hecho imprevisto. Del mismo modo, ser\u00e1 dif\u00edcil para los Dem\u00f3cratas evitar un ataque norteamericano a Ir\u00e1n si se puede presentarlo como un paso necesario para prevenir que Ir\u00e1n amenace en el largo plazo la seguridad del suministro de petr\u00f3leo en el Golfo P\u00e9rsico.<\/p>\n<p>Tampoco podemos anticipar un cambio dram\u00e1tico en la pol\u00edtica de EEUU en la regi\u00f3n del Golfo por parte del nuevo gobierno, ya sea Dem\u00f3crata o Republicano. Si algo cambiara, podemos esperar un aumento del uso de la fuerza militar para proteger el flujo transoce\u00e1nico del petr\u00f3leo, a medida que el nivel de amenaza aumenta junto con la necesidad de nuevas inversiones para prevenir reducciones aun mayores en el suministro global.<\/p>\n<p><u>La carrera hacia los l\u00edquidos alternativos<br \/>\n<\/u><br \/>\nAunque est\u00e9n decididos a seguir expandiendo el suministro de petr\u00f3leo convencional el mayor tiempo posible, los funcionarios del gobierno y la industria son conscientes que en alg\u00fan punto estos esfuerzos se har\u00e1n progresivamente m\u00e1s ineficaces. Tambi\u00e9n saben que la presi\u00f3n p\u00fablica para reducir las emisiones de di\u00f3xido de carbono -apaciguando la acumulaci\u00f3n de gases de efecto invernadero que ocasionan el cambio clim\u00e1tico- y evitar exponerse a un conflicto en Medio Oriente, aumentar\u00e1 en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. En consonancia, est\u00e1n poniendo mayor \u00e9nfasis en el desarrollo de alternativas al petr\u00f3leo que se consigan en el pa\u00eds o en el vecino Canad\u00e1.<\/p>\n<p>Este nuevo \u00e9nfasis recibi\u00f3 por primera vez atenci\u00f3n en el \u00faltimo Discurso a la Naci\u00f3n de Bush. Remarcando la independencia energ\u00e9tica y la necesidad de modernizar las normas de economizaci\u00f3n de los combustibles, el presidente anunci\u00f3 un ambicioso plan para aumentar la producci\u00f3n dom\u00e9stica de etanol y otros biocombustibles. El Gobierno parece favorecer diversos tipos de alternativas al petr\u00f3leo: el etanol producido en hornos con ma\u00edz, un tipo de mijo u otros productos no alimenticios (etanol celul\u00f3sico); diesel derivado en gran medida de poroto de soja (biodiesel); y l\u00edquidos derivados de carb\u00f3n (carb\u00f3n-a-l\u00edquido), gas natural (gas-a-l\u00edquido) y petr\u00f3leo de esquistos. Todos estos m\u00e9todos est\u00e1n siendo probados en laboratorios de universidades y plantas de escala reducida, y se aplicar\u00e1n a instalaciones m\u00e1s grandes -en escala comercial- en los pr\u00f3ximos a\u00f1os con la ayuda de varias agencias gubernamentales.<\/p>\n<p>En febrero, por ejemplo, el Departamento de Energ\u00eda anunci\u00f3 subsidios por un total de U$S 385 millones para la construcci\u00f3n de seis plantas piloto para fabricar etanol celul\u00f3sico que, cuando se terminen en 2012, producir\u00e1n m\u00e1s de 130 millones de galones de etanol celul\u00f3sico por a\u00f1o. (EEUU produce ya grandes cantidades de etanol cocinando y fermentando mazorcas de ma\u00edz, un proceso que consume grandes cantidades de energ\u00eda y malgastan una valiosa materia alimenticia, para suplantar s\u00f3lo una peque\u00f1a parte de nuestro consumo de petr\u00f3leo; las plantas celul\u00f3sicas propuestas usar\u00edan biomasa no comestible como materia prima y consumir\u00edan mucha menos energ\u00eda).<\/p>\n<p>Igualmente ansiosas por desarrollar alternativas al petr\u00f3leo est\u00e1n las grandes compa\u00f1\u00edas energ\u00e9ticas; todas ellas han instalado laboratorios o divisiones para explorar las futuras opciones energ\u00e9ticas. La BP ha estado particularmente agresiva; en 2005 estableci\u00f3 la BP Energ\u00eda Alternativa y apart\u00f3 U$S 8000 millones para este prop\u00f3sito. En febrero pasado, en un nuevo giro, anunci\u00f3 un subsidio de U$S 500 millones -posiblemente el m\u00e1s grande de su tipo en la historia- a la Universidad de California, Berkeley, a la Universidad de Illinois y al Laboratorio Nacional Lawrence de Berkeley, para fundar un Instituto de Biociencias de la Energ\u00eda con el fin de desarrollar biocombustibles. BP dijo que se espera que el instituto &#8216;explore la aplicaci\u00f3n de la biociencia&#8217;\u2022&#8230; (para) &#8230;&#8217; la producci\u00f3n de energ\u00eda nueva m\u00e1s limpia, principalmente combustibles para el transporte terrestre&#8217;.<\/p>\n<p>Casi todas las grandes compa\u00f1\u00edas petroleras apuestan fuerte a las arenas bituminosas de Canad\u00e1 -una sustancia viscosa, que se encuentra en la provincia de Alberta de Canad\u00e1, que puede convertirse en petr\u00f3leo sint\u00e9tico- pero s\u00f3lo con enorme esfuerzo y gasto. De acuerdo con el Departamento de Energ\u00eda, la producci\u00f3n de bet\u00fan canadiense aumentar\u00e1 de 1.1 millones de barriles equivalentes de petr\u00f3leo (mboe) en 2005 a 3.6 mboe en 2030, un aumento que, se espera, ser\u00e1 encaminado en gran parte a los EEUU. Esperando facturar de esta bonanza, las corporaciones gigantescas como Chevron se apresuran a comprar licencias en los campos bituminosos del norte de Alberta.<\/p>\n<p>Pero siendo atractivo desde una perspectiva geopol\u00edtica, la extracci\u00f3n de las arenas bituminosas de Canad\u00e1 es ambientalmente destructiva. Requiere vastas cantidades de energ\u00eda para recuperar el bet\u00fan y convertirlo en un l\u00edquido \u00fatil, liberando tres veces m\u00e1s gases de efecto invernadero que el petr\u00f3leo convencional; el proceso resultante intoxica las fuentes de agua y deja un desolado paisaje lunar para el ma\u00f1ana. Aunque rara vez figura en la prensa de EEUU, est\u00e1 creciendo en Canad\u00e1 la oposici\u00f3n al da\u00f1o ambiental que desatar\u00edan estas operaciones monumentales.<\/p>\n<p>Los factores ambientales tambi\u00e9n se destacan ampliamente en otra fuente potencial de l\u00edquidos codiciada por las empresas de energ\u00eda de EEUU, con fuerte apoyo gubernamental: el petr\u00f3leo de esquistos, l\u00edquidos petrol\u00edferos extra\u00eddos de roca inmadura que se encuentra en la cuenca del r\u00edo Green en el oeste de Colorado, el este de Utah y sur de Wyoming. Los ge\u00f3logos del gobierno afirman que los esquistos en EEUU contienen el equivalente de 2.1 billones de barriles de petr\u00f3leo- la misma cantidad que el stock original de petr\u00f3leo en el mundo. Sin embargo, el \u00fanico medio de recobrar este tesoro proclamado es destripar una vasta \u00e1rea virgen y calentar la roca a 500 grados generando, en el proceso, monta\u00f1as de material de desecho. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, se ha generado una creciente oposici\u00f3n al asalto masivamente destructivo del ambiente. Sin embargo, Shell Oil ha establecido una planta piloto en el condado R\u00edo Blanco, del oeste de Colorado, con fuerte apoyo del Gobierno Bush.<\/p>\n<p><u>La vida despu\u00e9s del pico<br \/>\n<\/u><br \/>\nTenemos ahora un retrato de la situaci\u00f3n energ\u00e9tica global despu\u00e9s del pico del petr\u00f3leo convencional, con tropas corriendo de una zona caliente productora de petr\u00f3leo a otra, y una parte creciente de nuestro combustible para transporte terrestre provista por l\u00edquidos no petrol\u00edferos de un tipo u otro. No se puede prever con precisi\u00f3n qu\u00e9 forma exacta tomar\u00e1 la futura ecuaci\u00f3n de energ\u00eda, pero es obvio que el arduo proceso marcar\u00e1 los debates de la pol\u00edtica norteamericana, interna e internacional, por un largo per\u00edodo.<\/p>\n<p>Como lo sugiere esta breve evaluaci\u00f3n, el paso del pico del petr\u00f3leo tendr\u00e1 consecuencias profundas y duraderas para este pa\u00eds, de no f\u00e1cil soluci\u00f3n. Encarando este futuro debemos, sobre todo, desechar las respuestas simples, tales como la &#8216;independencia&#8217; energ\u00e9tica basada en el pillaje de las \u00e1reas v\u00edrgenes remanentes en Norteam\u00e9rica o la falsa promesa del etanol basado en ma\u00edz (que puede proveer s\u00f3lo una \u00ednfima fracci\u00f3n de los requerimientos de nuestro transporte). Por sobre todo est\u00e1 claro que muchos de los combustibles alternativos propuestos por el Gobierno Bush plantean da\u00f1os significativos por s\u00ed, y deben ser examinados cuidadosamente antes de comprometer grandes cantidades de fondos p\u00fablicos para su desarrollo. El camino m\u00e1s seguro y m\u00e1s moralmente defendible es repudiar cualquier &#8216;consenso&#8217; que reclame el uso de la fuerza para proteger las fuentes del petr\u00f3leo de ultramar, y esforzarse por conservar lo que queda del petr\u00f3leo mundial, reduciendo su consumo.<\/p>\n<p>Michael Klare es Profesor estadounidense, especialista en temas de defensa, autor de los libros &#8216;Guerra por los Recursos&#8217; y &#8216;Sangre y petr\u00f3leo&#8217;.<\/p>\n<p>Publicado en Argenpress: <a href=\"http:\/\/www.argenpress.info\/\">http:\/\/www.argenpress.info\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0(THE NATION &#8211; MORENO) <\/p>\n<p>El profesor Klare, agudo analista de la geopol\u00edtica de los recursos naturales y cr\u00edtico de los gobiernos de EEUU, esboza el panorama que se presenta al mundo, y en particular a EEUU, ante el inevitable fin de la era del petr\u00f3leo tradicional, y barato.   El pasado mayo, en una no proclamada y casi no percibida acci\u00f3n, el Departamento de Energ\u00eda proclam\u00f3 un giro fundamental, casi de \u00e9poca en la historia de EEUU y, en verdad, del mundo entero: nos estamos acercando al fin de la Era del Petr\u00f3leo y entramos en la Era de la Insuficiencia. El departamento dej\u00f3 de hablar de &#8216;crudo&#8217; (oil) en sus proyecciones sobre la disponibilidad futura de petr\u00f3leo, y comenz\u00f3 a hablar de &#8216;l\u00edquidos&#8217;. El departamento indic\u00f3 que la producci\u00f3n global de &#8216;l\u00edquidos&#8217; aumentar\u00eda de 84 millones de barriles equivalentes de petr\u00f3leo diarios (mboe en ingl\u00e9s, NdT) en 2005 hasta unos 117.7 mboe en el 2030 -apenas suficientes para satisfacer la demanda mundial, pronosticada en 117.6 mboe-.   Adem\u00e1s de sugerir el grado hasta el cual las empresas petroleras han dejado de ser meras suministradoras de petr\u00f3leo y son ahora proveedoras de una amplia variedad de productos l\u00edquidos -incluyendo combustibles sint\u00e9ticos derivados de gas natural, ma\u00edz, carb\u00f3n y otras sustancias- este cambio sugiere algo m\u00e1s fundamental: hemos entrado en una nueva era de competencia intensificada por la energ\u00eda y de confianza creciente en el uso de la fuerza para proteger las fuentes de petr\u00f3leo de ultramar.   Para apreciar la naturaleza del cambio, es \u00fatil hurgar un poco m\u00e1s a fondo en la curiosa terminolog\u00eda del Departamento de Energ\u00eda. &#8216;L\u00edquidos&#8217;, explica el departamento en su Perspectiva Internacional de Energ\u00eda (International Energy Outlook) de 2007, abarca `petr\u00f3leo&#8217; convencional as\u00ed como l\u00edquidos &#8216;no-convencionales&#8217;, notoriamente arenas bituminosas (bitumen), aceite de esquistos, biocombustibles, l\u00edquidos de carb\u00f3n y l\u00edquidos de gas. Habiendo sido una vez un componente relativamente insignificante del negocio de la energ\u00eda, estos combustibles han llegado a asumir mucha importancia ante la declinante producci\u00f3n de petr\u00f3leo convencional.   En realidad, el Departamento de Energ\u00eda proyecta que la producci\u00f3n de l\u00edquidos no-convencionales se cuadruplique, saltando de unos 2.4 mboe por d\u00eda en 2005 a 10.5 mboe en 2030. Pero la historia real no es el crecimiento impresionante en los combustibles no-convencionales sino el estancamiento en la producci\u00f3n de petr\u00f3leo convencional. Mirado desde esta perspectiva, es dif\u00edcil escapar a la conclusi\u00f3n que el cambio de &#8216;oil&#8217; a &#8216;l\u00edquidos&#8217; en la terminolog\u00eda del departamento, es un no tan sutil intento de disfrazar el hecho de que la producci\u00f3n mundial de petr\u00f3leo est\u00e1 en, o cerca de, su capacidad pico, y que podemos esperar pronto una ca\u00edda en la disponibilidad global de petr\u00f3leo convencional.   El petr\u00f3leo es, por supuesto, una sustancia finita, y los ge\u00f3logos han avisado desde hace tiempo que terminar\u00e1 desapareciendo. La extracci\u00f3n de petr\u00f3leo, como la de otro recurso no renovable, seguir\u00e1 una curva parab\u00f3lica en el tiempo. La producci\u00f3n crece r\u00e1pidamente al principio y luego gradualmente se hace lenta hasta aproximadamente la mitad de la fuente original se haya agotado.; en este punto se llega a un pico en la producci\u00f3n sustentable y la producci\u00f3n empieza una declinaci\u00f3n irreversible hasta que se torna demasiado caro extraer lo poco que queda. La mayor\u00eda de los ge\u00f3logos creen que hemos ya alcanzado el punto medio en el agotamiento de la herencia original de petr\u00f3leo en el mundo, y el \u00fanico debate real es sobre cuan cerca hemos llegado de ese punto, habiendo algunos expertos que pregonan que estamos ahora en el pico, mientras otros dicen que todav\u00eda estamos a unos pocos a\u00f1os o quiz\u00e1 a una d\u00e9cada de llegar a \u00e9l.   Hasta hace muy poco, los analistas del Departamento de Energ\u00eda estaban firmemente en el campo de los optimistas furiosos que clamaban que el pico del petr\u00f3leo estaba tan lejos en el futuro que no era preciso pensarlo mucho. Dejando de lado el aspecto cient\u00edfico del asunto, la promulgaci\u00f3n de esa visi\u00f3n tan rosa obviaba cualquier promoci\u00f3n de mejoras en la eficiencia del combustible para automotores o de urgir adelantos en el desarrollo de combustibles alternativos. Dada las prioridades de la Casa Blanca, no es de sorprenderse que esta visi\u00f3n prevaleciera en Washington.   Sin embargo, en s\u00f3lo los seis \u00faltimos meses los signos de un inminente pico en la producci\u00f3n de petr\u00f3leo convencional han hecho imposible ignorarlos, aun a los conservadores analistas de la industria. Estos signos han venido, por un lado del mundo pac\u00edfico de las transacciones comerciales y fijaci\u00f3n de precios, y por otro del an\u00e1lisis de los expertos internacionales en energ\u00eda.   Lo m\u00e1s dram\u00e1tico quiz\u00e1s, haya sido el aumento espectacular de los precios del petr\u00f3leo. El precio del crudo liviano, dulce, cruz\u00f3 la longeva barrera psicol\u00f3gica de los U$S 80 por barril en el New York Mercantile Exchange (NYMEX) por primera vez en septiembre, y desde entonces ha crecido hasta U$S 90. Muchas razones han sido mencionadas para el aumento de los precios del crudo, incluyendo conmociones en la regi\u00f3n productora de petr\u00f3leo del Delta en Nigeria, sabotajes en oleoductos en M\u00e9xico, aumento de la actividad de huracanes en el Golfo de M\u00e9xico y temores de ataques turcos a los santuarios de la guerrilla kurda. Pero la realidad subyacente es que la mayor\u00eda de los pa\u00edses productores de petr\u00f3leo est\u00e1n bombeando a m\u00e1xima capacidad y encuentran dif\u00edcil aumentar la producci\u00f3n para enfrentar la creciente demanda internacional.   Aun una decisi\u00f3n de la Organizaci\u00f3n de Pa\u00edses Exportadores de Petr\u00f3leo (OPEP) de inflar la producci\u00f3n en 500.000 barriles por d\u00eda, no logr\u00f3 parar el impulso alcista de los precios. Preocupados porque un aumento excesivo de los costos del petr\u00f3leo disparara una recesi\u00f3n mundial y redujera la demanda de sus productos, los pa\u00edses de la OPEP acordaron, en una reuni\u00f3n en Viena el 11 de septiembre, aumentar su producci\u00f3n conjunta. &#8216;Pensamos que el mercado est\u00e1 un tanto alto&#8217; explic\u00f3 el ministro del petr\u00f3leo kuwait\u00ed, Mohammad al-Olaim. Pero la movida logr\u00f3 poco para calmar el aumento de los precios. Claramente, OPEP tendr\u00eda que emprender un mucho mayor crecimiento de la producci\u00f3n para alterar el entorno del mercado, y no est\u00e1 claro que sus miembros tengan la capacidad de hacerlo, ahora o en el futuro.   Un signo de alerta de otro tipo fue provisto por la decisi\u00f3n tomada por Kazajst\u00e1n en agosto de 2007, de suspender el desarrollo de la regi\u00f3n petrol\u00edfera gigante de Kashagan, en su sector del Mar Caspio, iniciado en un principio por un consorcio de compa\u00f1\u00edas occidentales a fines de los a\u00f1os 90. Se dijo que Kashagan es el proyecto petrol\u00edfero m\u00e1s promisorio desde el descubrimiento de petr\u00f3leo en Prudhoe Bay, Alaska, a fines de los `60. Pero la empresa ha encontrado enormes problemas t\u00e9cnicos y todav\u00eda no ha producido un solo barril de petr\u00f3leo. Frustrado por el fracaso de obtener alg\u00fan beneficio econ\u00f3mico del proyecto, el gobierno kazajo ha argumentado riesgos ambientales y excesos de costos para justificar la suspensi\u00f3n de las operaciones y pedir mayor opini\u00f3n sobre el proyecto.   Como el ascenso dram\u00e1tico en los precios del petr\u00f3leo, el episodio de Kashagan es una indicaci\u00f3n de las crecientes dificultades de la industria en su esfuerzo para impulsar la producci\u00f3n para enfrentar el aumento de la demanda. &#8216;Todas las compa\u00f1\u00edas petroleras est\u00e1n peleando para hacer crecer la producci\u00f3n&#8217; Peter Hitchens, de Teather &amp; Greenwood, dijo al Wall Street Journal en julio. &#8216;Se torna m\u00e1s y m\u00e1s dif\u00edcil llevar los proyectos en tiempo y dentro del presupuesto&#8217;.   Que esta debilidad de la industria no es un problema temporario sino el s\u00edntoma de una tendencia de largo plazo, fue confirmado por dos importantes estudios publicados el verano pasado por organizaciones conservadoras de la industria. El primero de estos fue publicado el 9 de julio por la Agencia Internacional de Energ\u00eda (IEA), afiliada de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y Desarrollo Econ\u00f3micos, el club de las principales potencias industriales. Titulado &#8216;Informe del mercado petrolero en el mediano plazo&#8217;, es una evaluaci\u00f3n llana de la ecuaci\u00f3n global oferta-demanda en el per\u00edodo 2007-2012. La noticia no es buena.   Prediciendo que la actividad econ\u00f3mica mundial crecer\u00e1 en promedio el 4.5 % por a\u00f1o durante este per\u00edodo -en gran parte impulsado por el crecimiento desenfrenado en China, India y el Medio Oriente- el informe concluye que la demanda global de petr\u00f3leo aumentar\u00e1 un 2.2 % por a\u00f1o, empujando el consumo mundial de, aproximadamente 86 millones de barriles por d\u00eda (Mbd) en 2007,  a 96 mbd en 2012. Con suerte y nuevas inversiones masivas, la industria petrolera ser\u00e1 capaz de aumentar la producci\u00f3n suficientemente como para satisfacer -apenas- la demanda m\u00e1s alta que se anticipa para 2012. M\u00e1s all\u00e1 de eso sin embargo, parece poco posible que la industria pueda sostener cualquier aumento en la demanda.&#8217;El petr\u00f3leo parece estar muy justo en estos cinco a\u00f1os&#8217; declar\u00f3 la agencia.   En la base de la conclusi\u00f3n general de este informe hay una cantidad de preocupaciones espec\u00edficas. Lo m\u00e1s notable es que se\u00f1ala una declinaci\u00f3n preocupante en el flujo de los campos m\u00e1s antiguos en los pa\u00edses no-OPEP, y la necesidad correspondiente de una mayor producci\u00f3n de los pa\u00edses OPEP, muchos de los cuales est\u00e1n localizados en \u00e1reas proclives a conflictos de Oriente Medio y Africa. Las cantidades involucradas conmueven. A primera vista parecer\u00eda que ser\u00eda una meta considerada razonable la necesidad de unos 10 Mbd extra entre 2007 y 2012, o sea 2 Mbd por d\u00eda cada uno de los cinco a\u00f1os. Pero eso no toma en cuenta que hoy d\u00eda el mundo necesita unos 5 millones extra: 3 para compensar la declinaci\u00f3n en los pozos antiguos, m\u00e1s 2 millones de demanda adicional. Este es un desaf\u00edo intimidatorio y posiblemente inalcanzable, especialmente si se considera que casi todo el petr\u00f3leo adicional tendr\u00e1 que provenir de Ir\u00e1n, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Argelia, Angola, Libia, Nigeria, Sud\u00e1n, Kazajst\u00e1n y Venezuela, pa\u00edses que no inspiran el tipo de confianza que se necesitar\u00e1 para verter centenares de miles de millones de d\u00f3lares en nuevos tr\u00e9panos, ductos y otras partes esenciales de infraestructura.   Causas similares de ansiedad pueden encontrarse en el segundo estudio principal publicado en el \u00faltimo verano, &#8216;Enfrentando las duras verdades acerca de la energ\u00eda&#8217;, preparado por el National Petroleum Council (NPC), una importante organizaci\u00f3n de la industria. Como se supone que presenta una visi\u00f3n &#8216;equilibrada&#8217; del dilema de la energ\u00eda nacional, el informe NPC fue ampliamente elogiado en Capitol Hill y en los medios; a su brillo se agregaba la identidad de su autor principal, el ex ejecutivo en jefe de ExxonMobil, Lee Raymond.   Al igual que el informe IEA, el estudio de NPC empieza proclamando que, con la combinaci\u00f3n correcta de pol\u00edticas y mayor inversi\u00f3n, la industria es capaz de satisfacer la demanda de EEUU y del mundo de petr\u00f3leo y gas natural. &#8216;Afortunadamente el mundo no se est\u00e1 quedando sin recursos energ\u00e9ticos&#8217; afirma el informe corajudamente. Pero los obst\u00e1culos al desarrollo y distribuci\u00f3n de esos recursos abundan, de modo que se requiere urgentemente pol\u00edticas y pr\u00e1cticas prudentes. Aunque &#8216;no hay una \u00fanica y f\u00e1cil soluci\u00f3n a los m\u00faltiples desaf\u00edos que enfrentamos&#8217; los autores concluyen que &#8216;confiamos que la r\u00e1pida adopci\u00f3n de estas estrategias&#8217; permitir\u00e1 a los Estados Unidos satisfacer sus necesidades de energ\u00eda en el largo plazo.   Sin embargo, al leer m\u00e1s profundamente el informe, surgen serias dudas. Aqu\u00ed otra vez las preocupaciones surgen de las crecientes dificultades de extraer petr\u00f3leo y gas de lugares poco favorables y de los riesgos geopol\u00edticos asociados con la creciente dependencia de proveedores inamistosos e inestables. De acuerdo a NPC (usando datos tomados de IEA), se estima que se necesitar\u00e1n, en los pr\u00f3ximos 25 a\u00f1os, U$S 20 billones en nueva infraestructura para asegurar que estar\u00e1 disponible la energ\u00eda suficiente para satisfacer la demanda mundial que se prev\u00e9.   El informe afirma luego algo obvio: &#8216;Ser\u00e1 necesario un clima de inversi\u00f3n estable y atractivo para atraer el capital adecuado para la evoluci\u00f3n y expansi\u00f3n de la infraestructura energ\u00e9tica&#8217;   Aqu\u00ed es donde deber\u00eda empezar cualquier observador astuto para alarmarse realmente, puesto que, como se\u00f1ala el informe, no es de esperar un clima as\u00ed. A medida que el centro de gravedad de la producci\u00f3n mundial de petr\u00f3leo se desplaza definitivamente hacia los pa\u00edses de la OPEP y los estados cuya producci\u00f3n est\u00e1 centrada en lo estatal, como Rusia, el mercado llegar\u00e1 a ser dominado m\u00e1s por los factores geopol\u00edticos que por los mercantiles.   &#8216;Estos corrimientos plantean profundas implicaciones para los intereses, estrategias y elaboraci\u00f3n de pol\u00edticas de EEUU&#8217; afirma el estudio. &#8216;Muchos de los cambios esperados podr\u00edan elevar los riesgos de la seguridad energ\u00e9tica de EEUU, en un mundo donde es probable que la influencia de EEUU decline a medida que el poder econ\u00f3mico se desplaza a otras naciones. En los a\u00f1os venideros, las amenazas a la seguridad de las principales fuentes mundiales de petr\u00f3leo y gas natural pueden empeorar&#8217;.   Las implicaciones son obvias: los principales inversores no parece que vayan a expeler los billones de d\u00f3lares necesarios para acrecentar sustancialmente la producci\u00f3n en los a\u00f1os venideros, lo que sugiere que la producci\u00f3n global de petr\u00f3leo convencional no alcanzar\u00e1 los elevados niveles predichos por el Departamento de Energ\u00eda, sino que afrontar\u00e1n pronto una declinaci\u00f3n irreversible.   Esta conclusi\u00f3n lleva a dos impulsos estrat\u00e9gicos obvios: primero, el gobierno buscar\u00e1 aliviar los escr\u00fapulos de los principales inversores en energ\u00eda prometi\u00e9ndoles proteger sus inversiones en ultramar por medio del despliegue de fuerzas militares estadounidenses; y segundo, la industria buscar\u00e1 contener su apuesta, desplazando una parte cada vez m\u00e1s grande de sus fondos de inversi\u00f3n hacia el desarrollo de l\u00edquidos no-petrol\u00edferos.   El nuevo &#8216;Consenso de Washington&#8217;  La necesidad de un rol militar vigoroso de EEUU en la protecci\u00f3n de los activos energ\u00e9ticos en el extranjero, ha sido un tema principal de la pol\u00edtica exterior norteamericana desde 1945, cuando el presidente Roosevelt se encontr\u00f3 con el rey Abdul Aziz de Arabia Saudita y prometi\u00f3 proteger el reinado en reciprocidad por el acceso privilegiado al petr\u00f3leo saudita.   En la m\u00e1s famosa expresi\u00f3n de este lazo, el presidente Carter afirm\u00f3 en enero de 1980 que el flujo irrestricto de petr\u00f3leo del Golfo P\u00e9rsico est\u00e1 entre los intereses vitales del pa\u00eds y que para proteger ese inter\u00e9s, los EEUU emplear\u00e1 &#8216;cualquier medio necesario, inclusive la fuerza militar&#8217;. Este principio fue citado posteriormente por el presidente Reagan como la raz\u00f3n para &#8216;reembanderar&#8217; los buques tanques kuwait\u00edes con la ense\u00f1a norteamericana durante la guerra Ir\u00e1n-Irak de 1980-1988, y protegerlos con buques de guerra norteamericanos, una actitud que llev\u00f3 a espor\u00e1dicos choques con Ir\u00e1n. El mismo principio fue invocado subsecuentemente por George Bush como justificaci\u00f3n para la Guerra del Golfo en 1991.   Considerando estos hechos pasados, es importante reconocer que el uso de la fuerza militar para proteger el flujo de petr\u00f3leo importado ha gozado generalmente de amplio apoyo bipartidario en Washington. Inicialmente la visi\u00f3n bipartidista estaba enfocada fundamentalmente en el \u00e1rea del Golfo P\u00e9rsico, pero desde 1990 se ha extendido tambi\u00e9n a otras \u00e1reas. El presidente Clinton busc\u00f3 ansiosamente establecer estrechos lazos militares con los estados de Azerbaij\u00e1n y Kazajst\u00e1n del mar Caspio, luego de la ruptura de la URSS en 1991, mientras que G. W. Bush ha buscado \u00e1vidamente aumentar la presencia de EEUU en las regiones productoras de petr\u00f3leo de Africa, y llegando a favorecer el establecimiento de un Comando en Africa de EEUU (Africom) en febrero.   Uno podr\u00eda imaginarse que la actual debacle en Irak sacudir\u00eda este consenso, pero no hay evidencia que sea as\u00ed. En realidad, parece que sucede lo contrario: temerosos, posiblemente de que el caos en Irak se extienda a otros pa\u00edses de la regi\u00f3n del Golfo, las principales figuras de ambos partidos llaman a vigorizar el rol militar de EEUU en la protecci\u00f3n del suministro de energ\u00eda importada.   Quiz\u00e1s la expresi\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita de este consenso de \u00e9lite es el informe de un grupo independiente, &#8216;Consecuencias de la dependencia de EEUU del petr\u00f3leo sobre la seguridad nacional&#8217;, respaldado por muchos Dem\u00f3cratas y Republicanos prominentes. Fue publicado en octubre de 2006 por el bipartidario Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), encabezado conjuntamente por John Deutch, vicesecretario de defensa en la administraci\u00f3n Clinton, y James Schlesinger, secretario de defensa en las administraciones de Nixon y de Ford. El informe advierte sobre los crecientes peligros que se ciernen sobre el fluir seguro del petr\u00f3leo importado. Concluyendo que s\u00f3lo los EEUU tienen la capacidad de proteger el comercio global del petr\u00f3leo contra la amenaza de una obstrucci\u00f3n violenta, argumenta sobre la necesidad de una presencia militar fuerte de EEUU en las \u00e1reas claves de producci\u00f3n y en los senderos marinos que traen el petr\u00f3leo extranjero a las playas norteamericanas.   La toma de conciencia sobre este nuevo &#8216;Consenso de Washington&#8217; sobre la necesidad de proteger las fuentes externas de petr\u00f3leo con tropas norteamericanas, ayuda a explicarse muchos desarrollos recientes en Washington. Lo que es m\u00e1s relevante, echa luz sobre la posici\u00f3n tomada por el presidente Bush al justificar su determinaci\u00f3n de retener una potente fuerza norteamericana en Irak, y sobre el por qu\u00e9 los Dem\u00f3cratas encuentran tan dif\u00edcil oponerse a esa posici\u00f3n.   Consideremos el discurso liminar sobre Irak del 13 de septiembre. &#8216;Si nos sacaran de Irak&#8217; profetiz\u00f3, &#8216;se envalentonar\u00edan los extremistas de toda clase&#8230;Ir\u00e1n se beneficiar\u00eda del caos y ver\u00eda alentado en sus esfuerzos por obtener armas nucleares y dominar la regi\u00f3n. Los extremistas podr\u00edan controlar una parte clave de la oferta energ\u00e9tica global&#8217; Y luego viene el golpe: &#8216;Cualquiera sea el partido pol\u00edtico al que pertenece o cualquiera sea su posici\u00f3n acerca de Irak, deber\u00edamos poder coincidir en que Norteam\u00e9rica tiene un inter\u00e9s vital en prevenir el caos y proveer esperanza en Medio Oriente&#8217;. En otras palabras, en Irak ya no se trata de democracia o armas de destrucci\u00f3n masiva o terrorismo, sino de mantener la estabilidad regional para asegurar el flujo seguro de petr\u00f3leo y mantener estabilizada a la econom\u00eda norteamericana; era casi como si estuviera hablando a la multitud bipartidaria que apoy\u00f3 el informe de CFR que cit\u00e1bamos.   Es muy claro que los Dem\u00f3cratas, o por lo menos los principales Dem\u00f3cratas, encuentran extraordinariamente dif\u00edcil rebatir este argumento de plano. En marzo, por ejemplo, la senadora Hillary Clinton dijo al New York Times que Irak est\u00e1 &#8216;justo en el centro de la regi\u00f3n petrolera&#8217; y por lo tanto &#8216;se opone directamente a nuestros intereses&#8217; que se convierta en un estado fracasado o en un pe\u00f3n de Ir\u00e1n. Esto significa, continu\u00f3, que ser\u00e1 necesario mantener indefinidamente algunas tropas de EEUU en Irak, para proveer apoyo log\u00edstico y entrenamiento a los militares iraqu\u00edes. El senador Barack Obama tambi\u00e9n ha hablado de la necesidad de mantener una presencia militar robusta en Irak y el \u00e1rea circundante. As\u00ed, mientras consideran adecuado el retiro de la mayor\u00eda de las brigadas de combate de EEUU de Irak, ha abogado por &#8216;una fuerza que pueda prevenir el caos en una amplia zona&#8217;.   Dada esta perspectiva, es muy duro para los Dem\u00f3cratas desafiar a Bush cuando dice que se necesita una presencia militar &#8216;duradera&#8217; de EEUU o cambiar la actual pol\u00edtica del Gobierno, bloqueando una retirada militar importante o alg\u00fan otro hecho imprevisto. Del mismo modo, ser\u00e1 dif\u00edcil para los Dem\u00f3cratas evitar un ataque norteamericano a Ir\u00e1n si se puede presentarlo como un paso necesario para prevenir que Ir\u00e1n amenace en el largo plazo la seguridad del suministro de petr\u00f3leo en el Golfo P\u00e9rsico.   Tampoco podemos anticipar un cambio dram\u00e1tico en la pol\u00edtica de EEUU en la regi\u00f3n del Golfo por parte del nuevo gobierno, ya sea Dem\u00f3crata o Republicano. Si algo cambiara, podemos esperar un aumento del uso de la fuerza militar para proteger el flujo transoce\u00e1nico del petr\u00f3leo, a medida que el nivel de amenaza aumenta junto con la necesidad de nuevas inversiones para prevenir reducciones aun mayores en el suministro global.   La carrera hacia los l\u00edquidos alternativos  Aunque est\u00e9n decididos a seguir expandiendo el suministro de petr\u00f3leo convencional el mayor tiempo posible, los funcionarios del gobierno y la industria son conscientes que en alg\u00fan punto estos esfuerzos se har\u00e1n progresivamente m\u00e1s ineficaces. Tambi\u00e9n saben que la presi\u00f3n p\u00fablica para reducir las emisiones de di\u00f3xido de carbono -apaciguando la acumulaci\u00f3n de gases de efecto invernadero que ocasionan el cambio clim\u00e1tico- y evitar exponerse a un conflicto en Medio Oriente, aumentar\u00e1 en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. En consonancia, est\u00e1n poniendo mayor \u00e9nfasis en el desarrollo de alternativas al petr\u00f3leo que se consigan en el pa\u00eds o en el vecino Canad\u00e1.   Este nuevo \u00e9nfasis recibi\u00f3 por primera vez atenci\u00f3n en el \u00faltimo Discurso a la Naci\u00f3n de Bush. Remarcando la independencia energ\u00e9tica y la necesidad de modernizar las normas de economizaci\u00f3n de los combustibles, el presidente anunci\u00f3 un ambicioso plan para aumentar la producci\u00f3n dom\u00e9stica de etanol y otros biocombustibles. El Gobierno parece favorecer diversos tipos de alternativas al petr\u00f3leo: el etanol producido en hornos con ma\u00edz, un tipo de mijo u otros productos no alimenticios (etanol celul\u00f3sico); diesel derivado en gran medida de poroto de soja (biodiesel); y l\u00edquidos derivados de carb\u00f3n (carb\u00f3n-a-l\u00edquido), gas natural (gas-a-l\u00edquido) y petr\u00f3leo de esquistos. Todos estos m\u00e9todos est\u00e1n siendo probados en laboratorios de universidades y plantas de escala reducida, y se aplicar\u00e1n a instalaciones m\u00e1s grandes -en escala comercial- en los pr\u00f3ximos a\u00f1os con la ayuda de varias agencias gubernamentales.   En febrero, por ejemplo, el Departamento de Energ\u00eda anunci\u00f3 subsidios por un total de U$S 385 millones para la construcci\u00f3n de seis plantas piloto para fabricar etanol celul\u00f3sico que, cuando se terminen en 2012, producir\u00e1n m\u00e1s de 130 millones de galones de etanol celul\u00f3sico por a\u00f1o. (EEUU produce ya grandes cantidades de etanol cocinando y fermentando mazorcas de ma\u00edz, un proceso que consume grandes cantidades de energ\u00eda y malgastan una valiosa materia alimenticia, para suplantar s\u00f3lo una peque\u00f1a parte de nuestro consumo de petr\u00f3leo; las plantas celul\u00f3sicas propuestas usar\u00edan biomasa no comestible como materia prima y consumir\u00edan mucha menos energ\u00eda).   Igualmente ansiosas por desarrollar alternativas al petr\u00f3leo est\u00e1n las grandes compa\u00f1\u00edas energ\u00e9ticas; todas ellas han instalado laboratorios o divisiones para explorar las futuras opciones energ\u00e9ticas. La BP ha estado particularmente agresiva; en 2005 estableci\u00f3 la BP Energ\u00eda Alternativa y apart\u00f3 U$S 8000 millones para este prop\u00f3sito. En febrero pasado, en un nuevo giro, anunci\u00f3 un subsidio de U$S 500 millones -posiblemente el m\u00e1s grande de su tipo en la historia- a la Universidad de California, Berkeley, a la Universidad de Illinois y al Laboratorio Nacional Lawrence de Berkeley, para fundar un Instituto de Biociencias de la Energ\u00eda con el fin de desarrollar biocombustibles. BP dijo que se espera que el instituto &#8216;explore la aplicaci\u00f3n de la biociencia&#8217;\u2022&#8230; (para) &#8230;&#8217; la producci\u00f3n de energ\u00eda nueva m\u00e1s limpia, principalmente combustibles para el transporte terrestre&#8217;.   Casi todas las grandes compa\u00f1\u00edas petroleras apuestan fuerte a las arenas bituminosas de Canad\u00e1 -una sustancia viscosa, que se encuentra en la provincia de Alberta de Canad\u00e1, que puede convertirse en petr\u00f3leo sint\u00e9tico- pero s\u00f3lo con enorme esfuerzo y gasto. De acuerdo con el Departamento de Energ\u00eda, la producci\u00f3n de bet\u00fan canadiense aumentar\u00e1 de 1.1 millones de barriles equivalentes de petr\u00f3leo (mboe) en 2005 a 3.6 mboe en 2030, un aumento que, se espera, ser\u00e1 encaminado en gran parte a los EEUU. Esperando facturar de esta bonanza, las corporaciones gigantescas como Chevron se apresuran a comprar licencias en los campos bituminosos del norte de Alberta.   Pero siendo atractivo desde una perspectiva geopol\u00edtica, la extracci\u00f3n de las arenas bituminosas de Canad\u00e1 es ambientalmente destructiva. Requiere vastas cantidades de energ\u00eda para recuperar el bet\u00fan y convertirlo en un l\u00edquido \u00fatil, liberando tres veces m\u00e1s gases de efecto invernadero que el petr\u00f3leo convencional; el proceso resultante intoxica las fuentes de agua y deja un desolado paisaje lunar para el ma\u00f1ana. Aunque rara vez figura en la prensa de EEUU, est\u00e1 creciendo en Canad\u00e1 la oposici\u00f3n al da\u00f1o ambiental que desatar\u00edan estas operaciones monumentales.   Los factores ambientales tambi\u00e9n se destacan ampliamente en otra fuente potencial de l\u00edquidos codiciada por las empresas de energ\u00eda de EEUU, con fuerte apoyo gubernamental: el petr\u00f3leo de esquistos, l\u00edquidos petrol\u00edferos extra\u00eddos de roca inmadura que se encuentra en la cuenca del r\u00edo Green en el oeste de Colorado, el este de Utah y sur de Wyoming. Los ge\u00f3logos del gobierno afirman que los esquistos en EEUU contienen el equivalente de 2.1 billones de barriles de petr\u00f3leo- la misma cantidad que el stock original de petr\u00f3leo en el mundo. Sin embargo, el \u00fanico medio de recobrar este tesoro proclamado es destripar una vasta \u00e1rea virgen y calentar la roca a 500 grados generando, en el proceso, monta\u00f1as de material de desecho. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, se ha generado una creciente oposici\u00f3n al asalto masivamente destructivo del ambiente. Sin embargo, Shell Oil ha establecido una planta piloto en el condado R\u00edo Blanco, del oeste de Colorado, con fuerte apoyo del Gobierno Bush.   La vida despu\u00e9s del pico  Tenemos ahora un retrato de la situaci\u00f3n energ\u00e9tica global despu\u00e9s del pico del petr\u00f3leo convencional, con tropas corriendo de una zona caliente productora de petr\u00f3leo a otra, y una parte creciente de nuestro combustible para transporte terrestre provista por l\u00edquidos no petrol\u00edferos de un tipo u otro. No se puede prever con precisi\u00f3n qu\u00e9 forma exacta tomar\u00e1 la futura ecuaci\u00f3n de energ\u00eda, pero es obvio que el arduo proceso marcar\u00e1 los debates de la pol\u00edtica norteamericana, interna e internacional, por un largo per\u00edodo.   Como lo sugiere esta breve evaluaci\u00f3n, el paso del pico del petr\u00f3leo tendr\u00e1 consecuencias profundas y duraderas para este pa\u00eds, de no f\u00e1cil soluci\u00f3n. Encarando este futuro debemos, sobre todo, desechar las respuestas simples, tales como la &#8216;independencia&#8217; energ\u00e9tica basada en el pillaje de las \u00e1reas v\u00edrgenes remanentes en Norteam\u00e9rica o la falsa promesa del etanol basado en ma\u00edz (que puede proveer s\u00f3lo una \u00ednfima fracci\u00f3n de los requerimientos de nuestro transporte). Por sobre todo est\u00e1 claro que muchos de los combustibles alternativos propuestos por el Gobierno Bush plantean da\u00f1os significativos por s\u00ed, y deben ser examinados cuidadosamente antes de comprometer grandes cantidades de fondos p\u00fablicos para su desarrollo. El camino m\u00e1s seguro y m\u00e1s moralmente defendible es repudiar cualquier &#8216;consenso&#8217; que reclame el uso de la fuerza para proteger las fuentes del petr\u00f3leo de ultramar, y esforzarse por conservar lo que queda del petr\u00f3leo mundial, reduciendo su consumo.   Michael Klare es Profesor estadounidense, especialista en temas de defensa, autor de los libros &#8216;Guerra por los Recursos&#8217; y &#8216;Sangre y petr\u00f3leo&#8217;. <\/p>\n<p>Publicado en Argenpress: http:\/\/www.argenpress.info\/ <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[],"class_list":["post-917","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/917","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=917"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/917\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=917"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=917"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=917"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}