{"id":9197,"date":"2021-03-05T05:00:02","date_gmt":"2021-03-05T04:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9197"},"modified":"2021-03-02T15:31:51","modified_gmt":"2021-03-02T14:31:51","slug":"y-cuando-despertamos-el-monstruo-todavia-estaba-alli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9197","title":{"rendered":"Y, cuando despertamos, el monstruo todav\u00eda estaba all\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>Vivimos tiempos apocal\u00edpticos: de los cuatro jinetes el \u00fanico que por ahora nos falta (al menos en el centro, en la periferia es otra cosa) es la guerra, pero la enfermedad, el hambre y la muerte campan por sus respetos por nuestras sociedades tardocapitalistas. Nuestra \u00e9poca es una era de angustia en la que la concatenaci\u00f3n de miedos concretos y parciales genera una ansiedad vaga y omnipresente, sin causa definida. El Antropoceno es nuestra \u00e9poca: un momento en el que la intervenci\u00f3n humana sobre el planeta no solo produce la destrucci\u00f3n de \u00e9ste sino que comienza a afectar al conjunto de la poblaci\u00f3n mundial. La globalizaci\u00f3n transmite en tiempo real los efectos de los sucesos locales dot\u00e1ndolos de una dimensi\u00f3n planetaria, eliminado las distancias y dificultando el aislamiento de los problemas. Los da\u00f1os que hasta ahora solo afectaban a los pa\u00edses perif\u00e9ricos, golpean ahora en el centro del sistema, introduciendo una \u2018democratizaci\u00f3n \u2018 macabra del mal, que recuerda las danzas de la muerte medievales en las que el esqueleto arrastraba a todos sin distinci\u00f3n de sexo, origen o condici\u00f3n. Los ciclos naturales localizados han extendido su radio de acci\u00f3n al conjunto del planeta. No deja de ser parad\u00f3jico que lo \u00fanico que se extiende por toda la tierra libremente sin que sea posible levantar muros excluyentes y protectores sean los virus.<\/p>\n<p>La vulnerabilidad humana tan directamente percibida pone en entredicho los proyectos prometeicos del transhumanismo que aspira a construir un superhombre, un ciborg, s\u00edntesis de hombre y m\u00e1quina, inmune a la enfermedad, a la edad y casi a la muerte. La dureza de la pandemia nos recuerda nuestra fisicidad, nuestra finitud y vulnerabilidad constitutiva, lo fatigoso de la vida y su futilidad final, el aspecto absurdo de lo humano, que se muestra, como ya dec\u00eda Le\u00f3n Battista Alberti en los albores del Renacimiento, como \u00abcasi la sombra de un sue\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p>La pandemia ha trastocado los espacios y los tiempos vitales, de manera quiz\u00e1s irreversible. Las limitaciones de los desplazamientos y el establecimiento del toque de queda introducen barreras en un espacio-tiempo que se desplegaba de forma continua sin ninguna interrupci\u00f3n, rompiendo todas las dualidades entre el d\u00eda y la noche, la ciudad y el campo, el ocio y el negocio. Los confinamientos establecen un espacio celular cerrado sobre s\u00ed mismo y la prohibici\u00f3n de circular por la noche escinde el tiempo recort\u00e1ndolo. La vida queda enclaustrada en unos l\u00edmites en que se muestra ensimismada. La dificultad de las relaciones personales, solo en muy peque\u00f1a parte compensada por el uso desaforado de los medios electr\u00f3nicos, ha impulsado un autismo generalizado y una recentralizaci\u00f3n sobre el espacio familiar m\u00e1s pr\u00f3ximo. La sociabilidad en los centros de trabajo y de estudio se ha visto tambi\u00e9n muy restringida. Todo esto refuerza el tipo de sujeto dominante en nuestra \u00e9poca neoliberal: un sujeto autista, egoc\u00e9ntrico, \u2018ombliguista\u2019, enquistado en su estrecho campo vital, con graves deficiencias comunicativas y sociales.<\/p>\n<p>La respuesta a la pandemia ha sido inmovilizar la ciudad y suspender su ritmo cotidiano para sustituirlo, como dice Agamben, por un espacio y un tiempo excepcionales en el que los derechos quedan limitados y las costumbres quedan revolucionadas. Los sistemas de seguridad y control propios de nuestras sociedades, constituyentes esenciales de la gubernamentalidad neoliberal, m\u00e1s que restringir los deseos y disciplinar los cuerpos se basan en decir s\u00ed al deseo y en gestionar los flujos y circulaci\u00f3n de las poblaciones y las mercanc\u00edas. En la actualidad el poder, cada vez m\u00e1s extraterritorial, cada vez menos localizado, m\u00e1s que reprimir seduce mediante el se\u00f1uelo del consumo, estableciendo lo que Bauman denomina los dispositivos sin\u00f3pticos del capitalismo globalizado basados en los actuales medios de comunicaci\u00f3n masiva y en la gesti\u00f3n de los datos, lo que permite el establecimiento de estrategias reguladoras que se anticipan y predicen a los propios hechos. Nuestras actuales sociedades duales, escindidas en una minor\u00eda cosmopolita n\u00f3mada y unas mayor\u00edas fijadas localmente a las que se les dificultan los desplazamientos por muros legales y f\u00edsicos, combinan los m\u00e9todos pan\u00f3pticos de vigilancia generalizada de los espacios y los individuos con los m\u00e9todos basados en la seducci\u00f3n por el consumo para conseguir el control social, exterior e interior, de los individuos.<\/p>\n<p>Los cambios en el campo de la producci\u00f3n y del consumo son espectaculares. Sectores enteros de la econom\u00eda, los ligados a los viajes, el turismo y la cultura por ejemplo, se han visto casi paralizados. Pero el consumo no para, lo \u00fanico que hace es cambiar su forma. El dinero destinado a viajes se empieza a usar para arreglar las casas. Las compras por internet se han disparado.<\/p>\n<p>Aunque parece que va disminuyendo el impacto de la pandemia, todos los informe solventes sobre la misma concuerdan en afirmar que vamos a tener que convivir durante mucho tiempo con este riesgo. Riesgo que por primera vez en la historia es verdaderamente global. La verdadera globalizaci\u00f3n no es pues la de las mercanc\u00edas, ni la de los flujos financieros, sino la de la enfermedad y la muerte, y frente a este problema el capitalismo se est\u00e1 mostrando incapaz de afrontarlo de forma adecuada. El mercado no puede gestionar una pandemia globalizada y de nuevo el Estado parece como la \u00fanica arma eficaz para abordar este problema, actuando de nuevo como <em>katechon<\/em>, es decir como la \u00fanica contenci\u00f3n posible del Anticristo, el sin-ley, que se muestra ahora bajo la forma de virus letal.<\/p>\n<p>Karl Schmitt, M. Cacciari y Paolo Virno entre otros, han retomado esta vieja noci\u00f3n paulina de <em>katechon<\/em> para aplicarla al Estado moderno, que articular\u00eda la <em>potestas<\/em> del Imperio con la <em>auctoritas<\/em> de la Iglesia. Recordando el Apocalipsis, el Anticristo tiene que ser contenido e inmovilizado por la acci\u00f3n de un Rey salv\u00edfico, que con esta contenci\u00f3n retrasa el final de esta era, pero su triunfo final parece incontenible; lo \u00fanico bueno es que tras los mil a\u00f1os de dominio del Anticristo el Apocalipsis anunciaba, revelaba, (eso es lo que significa Apocalipsis: revelaci\u00f3n), la parus\u00eda, la segunda venida de Cristo para gobernar sobre la creaci\u00f3n ya de forma completa. La funci\u00f3n del poder pol\u00edtico en tanto que <em>katechon<\/em> es ambigua, ya que si por un lado contiene el triunfo del Anticristo, al hacerlo tambi\u00e9n retrasa la inminente segunda venida de Cristo, la parus\u00eda; es decir el triunfo completo de la redenci\u00f3n. Esta contenci\u00f3n del mal, este retraso del final de los tiempos, es lo que concede un cierto espesor ontol\u00f3gico a la historia y a la acci\u00f3n pol\u00edtica, que no tendr\u00eda sentido si dicha parus\u00eda fuera inminente, ya que supondr\u00eda la devaluaci\u00f3n de toda actividad humana ante la inminencia escatol\u00f3gica. El <em>katechon<\/em>, pues, no es propiamente una figura de lo divino sino m\u00e1s bien una fuerza secular que retiene y pospone el advenimiento definitivo de los divino. Esta noci\u00f3n de <em>katechon<\/em> permite concebir el poder pol\u00edtico como la \u00fanica fuerza capaz de bloquear, contener y retrasar la cat\u00e1strofe, pero con la conciencia de que no puede asegurar su eliminaci\u00f3n completa y, por lo tanto, una redenci\u00f3n consumada de la humanidad. El poder pol\u00edtico se mantiene cercano al mal que pretende contener y su orden precario no es capaz de controlar de forma total el desorden inherente a la esencial incompletitud antropol\u00f3gica del ser humano, y se mantiene pr\u00f3ximo al caos que trata de conjurar. El <em>katechon<\/em> impide el fin del mundo y mantiene de esta forma la radical apertura definitoria del ser humano. En ese sentido, la pol\u00edtica como <em>katechon<\/em> mantiene la apertura del mundo evitando su fin que se puede deber al triunfo total del mal o a la completa eliminaci\u00f3n de \u00e9ste a trav\u00e9s de una redenci\u00f3n que clausurara la apertura y la radical incompletitud del mundo y de la historia. Tanto el Anticristo como mal supremo, como la parus\u00eda o redenci\u00f3n clausuradora de la historia, acabar\u00edan con la tensi\u00f3n constituyente del hombre y del mundo que los mantiene indecisos y constantemente abiertos a la novedad y al cambio, sometidos a la oscilaci\u00f3n perpetua entre el bien y el mal, a un continuo diferir y errar, y precipitar\u00edan su fin. El poder pol\u00edtico despliega sus poderes extra\u00eddos de las naturaleza, precisamente para limitar la negatividad potencial de las fuerzas naturales.<\/p>\n<p>El problema para nosotros es que como no creemos posible esta reconciliaci\u00f3n final, no nos queda m\u00e1s remedio que contener de forma indefinida al Anticristo para retrasar su dominio total y final. Es decir, que solo una acci\u00f3n coordinada entre los Estados ser\u00e1 capaz de afrontar la actual pandemia y sobre todo la subsiguiente crisis econ\u00f3mica y social que todas las instancias internacionales ya anuncian. Solo una noci\u00f3n del Estado basado en la solidaridad y en el bienestar de los ciudadanos, y no solo en la soberan\u00eda, puede estar a la altura de los desaf\u00edos por venir. Y esta solidaridad no solo ha de ser hacia el interior sino tambi\u00e9n hacia el exterior. La capacidad de contagio del virus y la imposibilidad de poner barreras a su difusi\u00f3n lleva a la conclusi\u00f3n de que la salvaci\u00f3n de la humanidad ha de ser global. La inmunidad (de los individuos), lejos de ser algo a conseguir preserv\u00e1ndose de la comunidad, necesita la colaboraci\u00f3n de la comunidad para ser conseguida. De nada sirve vacunar a los ciudadanos de los pa\u00edses centrales si el contagio se mantiene en el resto de los pa\u00edses a cuyos habitantes es pr\u00e1cticamente imposible impedirles el movimiento hacia dichos pa\u00edses centrales.<\/p>\n<p>El cansancio y la desesperaci\u00f3n provocada por la pandemia augura el surgimiento de una etapa de conmociones sociales, cuyos primeros atisbos quiz\u00e1s estemos viendo ya en estos d\u00edas. La falta de expectativas de los j\u00f3venes y de las capas sociales y regiones marginadas por la globalizaci\u00f3n neoliberal puede explotar de forma violenta y solo una respuesta coordinada a nivel mundial que produzca una redistribuci\u00f3n radical de la riqueza ser\u00e1 capaz de hacer frente a estas amenazas. Ante la insuficiencia de los mecanismos de mercado para asegurar esta redistribuci\u00f3n de la riqueza hay que desplegar una serie de estrategias coordinadas a nivel mundial entre las que el establecimiento de una renta b\u00e1sica universal e incondicional pasa a ser una de las medidas a implantar con urgencia.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista individual, la cercan\u00eda con la muerte y el recordatorio de nuestra esencial fragilidad y labilidad que nos ha tra\u00eddo la pandemia, por un lado nos deprime, pero por otro impulsa las ganas de vivir, aunque quiz\u00e1s con una forma de vida m\u00e1s mesurada, menos prometeica, menos dilapidadora. Una vida con los valores cambiados en los que la serenidad, la quietud, la lentitud, el reposo, la amistad, la lectura y la m\u00fasica ocupen m\u00e1s lugar. Incluso el viaje se ve de otra manera, ya que las dificultades de desplazamiento nos hacen valorar lo que tenemos en la proximidad en detrimento de horizontes m\u00e1s lejanos. Si esta inversi\u00f3n de valores fuera el resultado de la epidemia, no todo ser\u00eda p\u00e9rdida, pero me temo que la desmesura del capitalismo salvaje, individualista y egoc\u00e9ntrico que nos domina se imponga al final sobre estos peque\u00f1os atisbos de racionalidad serena y de sensualidad controlada cuya posibilidad ha despertado, t\u00edmidamente, la pandemia.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la pandemia actual ha puesto de relieve, con una claridad muy superior a la crisis financiera anterior, las dificultades de la actual globalizaci\u00f3n capitalista y los problemas dif\u00edcilmente resolubles que se plantean a la actual gobernanza mundial en las condiciones del neoliberalismo. Las dos crisis han demostrado que el mercado por s\u00ed mismo es incapaz de mantener los equilibrios econ\u00f3micos y que es precisa una regulaci\u00f3n pol\u00edtica democr\u00e1tica y solidaria, nacional e internacional, de los conflictos. Y eso sin contar los problemas que el cambio clim\u00e1tico empieza a poner sobre la mesa de forma cada vez m\u00e1s perentoria. Pero esa regulaci\u00f3n estatal y supraestatal de los desequilibrios econ\u00f3micos y sociales no puede abordarse con una idea neoliberal de estado m\u00ednimo, basado en la mera soberan\u00eda, sino que supone un estado preocupado por preservar la vida en todos sus aspectos biol\u00f3gicos y culturales y por fomentar el bienestar f\u00edsico y ps\u00edquico de sus ciudadanos, tanto a nivel nacional como supranacional. Desde el punto de vista de los sujetos, la crisis pand\u00e9mica actual ha demostrado tambi\u00e9n que el tipo de sujeto dominante en nuestras sociedades con su ego\u00edsmo narcisista libre de todo compromiso comunitario no es el m\u00e1s adecuado para afrontar las exigencias de cuidados mutuos necesarios para asegurar la salud de todos los individuos en toda su amplitud, biol\u00f3gica y ps\u00edquica. Nuevas formas de pol\u00edtica comunitaria y solidaria y de subjetividades comunicativas y cooperadoras son imprescindibles para hacer frente a los actuales desaf\u00edos de una pandemia que ha venido, de una u otra forma, para quedarse.<\/p>\n<p>Francisco Jos\u00e9 Mart\u00ednez \/ Profesor de Filosof\u00eda (UNED y FIM)<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.lavozdegranada.info\/y-cuando-despertamos-el-monstruo-todavia-estaba-alli\/\">https:\/\/www.lavozdegranada.info\/y-cuando-despertamos-el-monstruo-todavia-estaba-alli\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivimos tiempos apocal\u00edpticos: de los cuatro jinetes el \u00fanico que por ahora nos falta (al menos en el centro, en<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9200,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1563],"tags":[],"class_list":["post-9197","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-crisis-ecosocial"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9197"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9197\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9200"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}