{"id":9221,"date":"2021-03-12T05:00:55","date_gmt":"2021-03-12T04:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9221"},"modified":"2021-03-12T02:14:46","modified_gmt":"2021-03-12T01:14:46","slug":"por-que-leer-a-labriola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9221","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 leer a Labriola\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>Muchas p\u00e1ginas de Antonio Labriola (1843-1904) pueden ser muestras del discurso laxo, hasta g\u00e1rrulo, frecuente entre los compadres acad\u00e9micos de finales del siglo XIX, sobre todo en los pa\u00edses latinos. Discurso que quiere ser \u00absabroso\u00bb, de \u00abnacional\u00bb, \u00abrecia\u00bb y \u00abpopular raigambre\u00bb, \u00abdonoso\u00bb o \u00abtonitruante\u00bb cuando hace al caso, pero que no parece aspirar siquiera a realizar la concreci\u00f3n de las ideas. M\u00e1s de una vez se ha dado cuenta el mismo Labriola de la escasa exigencia de algunos de sus\u00a0 textos o cursos, y ha dicho algo al respecto. As\u00ed escrib\u00eda, recordando (o acaso trascribiendo) su lecci\u00f3n inaugural de noviembre de 1900: \u00abTodos los a\u00f1os reanudo con viva emoci\u00f3n y con gran placer este curso extraordinario de filosof\u00eda de la historia. Mis oyentes podr\u00e1n ver y reconocer por s\u00ed mismos que en estas lecciones, en las que no evito la oratoria y la entonaci\u00f3n r\u00e1pida y f\u00e1cil de la conferencia, utilizo un estilo muy distinto del que es caracter\u00edstico de mi curso ordinario de \u00e9tica y de pedagog\u00eda. En \u00e9ste me atengo rigurosamente a la estricta t\u00e9cnica de la lecci\u00f3n, como es propio de los temas que se tratan para cumplir explicitamente la funci\u00f3n precisa de educar y ense\u00f1ar. Aqu\u00ed, en cambio, nos encontramos en el m\u00e1s vasto campo de la cultura.\u00bb (\u00abDa un secolo all&#8217;altro\u00bb, TI, en Antonio Labriola, <em>Saggi sul materialismo\u00a0storico<\/em>, a cura d\u00ed V. Gerratana e A. Guerra, Roma,\u00a0Editori Riuniti, 1964, p\u00e1g. 341. Todas las indicaciones de p\u00e1ginas se refieren en lo que sigue a\u00a0este volumen.) \u00abAtenerse rigurosamente\u00bb, \u00abestricta t\u00e9cnica\u00bb, \u00abfunci\u00f3n precisa\u00bb: innecesaria\u00a0acumulaci\u00f3n de fajas, indicio de excesiva gordura. El que la\u00a0 \u00abcultura\u00bb aparezca, por contraste,\u00a0como un \u00e1mbito sin rigores confirma esa sospecha.<\/p>\n<p>El verbalismo, complacido unas veces y otras vergonzante, puede hacer hoy inc\u00f3moda la lectura de Labriola, no s\u00f3lo porque es un vicio intelectual, sino tambi\u00e9n porque los vicios del discurso propio de la cultura acad\u00e9mica contempor\u00e1nea sean casi contrapuestos a \u00e9se. Aquella charlataner\u00eda finisecular fing\u00eda una \u00abcort\u00e9s\u00bb concordia con el interlocutor, era \u00abgalana\u00bb hasta en la disputa y pasaba por alto mucha cosa: los compadres acad\u00e9micos se entend\u00edan confes\u00e1ndose y perdon\u00e1ndose rec\u00edprocamente su\u00a0 debilidad y su impostura. Los compadres acad\u00e9micos de hoy, en un ambiente de concurrencia mucho m\u00e1s feroz, son impostores como el jugador de p\u00f3ker: hablan dura, seca, petulantemente. El gui\u00f1o estamental significa ahora: \u00aberes lo suficientemente c\u00ednico, compadre, puedes entrar en el gremio\u00bb.<\/p>\n<p>El tema principal de los escritos de Antonio Labriola es el socialismo. No son escritos de propaganda pol\u00edtica, ni tampoco referentes a temas de organizaci\u00f3n. Son escritos te\u00f3ricos. Su laxo estilo pone a veces en la tentaci\u00f3n de arrinconarlos y olvidarlos junto con los varios trastos que produjo la literatura socialista en el per\u00edodo que va de la senilidad de Engels a la madurez de Lenin y la juventud de Luk\u00e1cs, Korsch, Gramsci. La perspectiva contempor\u00e1nea, que es para el marxismo una perspectiva post-staliniana, ignora ya frecuentemente que el seco, pobre y metaf\u00edsico discurso zdanovista casi resulta una bendici\u00f3n cuando uno llega a \u00e9l desde la difusa ch\u00e1chara caracter\u00edstica, si no de Kautsky o de Bernstein (y menos de Hilferding), s\u00ed de la tropa intelectual de la socialdemocracia anterior a la guerra del 14. |<\/p>\n<p>Tanto, pues, la gen\u00e9rica garruler\u00eda de un academicismo hoy anacr\u00f3nico cuanto la m\u00e1s espec\u00edfica de una literatura socialista a menudo s\u00f3lo\u00a0declarativa, casi nunca capaz de llevar hasta el\u00a0final el trabajo del concepto y frecuentemente incapaz de propon\u00e9rselo, podr\u00edan haber sepultado\u00a0la obra de Labriola, e incluso hacer de ella un\u00a0contramodelo, un prototipo de vicios que evitar,\u00a0en el momento del renacer del marxismo en torno a la Revoluci\u00f3n de Octubre. Lo notable y sorprendente es que en esa nueva fase autores que,\u00a0junto con Lenin y Luk\u00e1cs, acuden a la memoria\u00a0de quien piensa en aquellos a\u00f1os \u2014Korsch y\u00a0Gramsci\u2014 han recibido inspiraci\u00f3n de Antonio\u00a0Labriola (Gramsci), o han encontrado en sus escritos, ya formuladas, orientaciones que ellos\u00a0mismos iban consiguiendo laboriosamente\u00a0(Korsch). Esto sugiere que en la obra escrita de\u00a0Labriola (y posiblemente mucho m\u00e1s en su influencia personal directa, como suele ocurrir)\u00a0hay algo lo suficientemente valioso como para\u00a0que su enunciado, aunque sea mera declaraci\u00f3n,\u00a0compense de mucha palabra conceptualmente in\u00fatil y de la misma falta de realizaci\u00f3n del concepto. Identificar ese algo es indicar la persistente utilidad de leer a Labriola.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n intelectual de Labriola era precisamente luchar contra esos vicios de \u00e9poca y ambiente, era una intenci\u00f3n de criticismo, rigor, cautela intelectual. En la V\u00aa carta a Sorel escribe Labriola una f\u00f3rmula que expresa bien su ambici\u00f3n de un \u00abpensamiento cr\u00edtico, conscientemente experimental y cautamente antiverbalista\u00bb. Adem\u00e1s, sus campa\u00f1as por una buena lectura de Marx \u2014frente a las interpretaciones torpes o fantasiosas del positivismo italiano de la \u00e9poca (particularmente de Loria)\u2014 y su conocimiento directo y amplio del maestro \u2014muy superior sin duda, y por significativo ejemplo, al que ten\u00eda Sorel\u2014 documentan la seriedad que Labriola puso en su esfuerzo. Las condiciones de su vida son probablemente la causa principal de que las intenciones intelectuales quedaran en sus escritos casi meramente enunciadas, como tales intenciones, sin llegar a realizarse suficientemente en la concreta resoluci\u00f3n o elaboraci\u00f3n de problemas.<\/p>\n<p>Labriola hizo sus estudios universitarios en\u00a0N\u00e1poles, durante los a\u00f1os sesenta, en un ambiente hegeliano que explica el tema de su primer\u00a0escrito filos\u00f3fico extenso, <em>Una risposta alla prolusione di Zeller<\/em> (1862), una recusaci\u00f3n del \u00a1volvamos a Kant! caracter\u00edstico de la filosof\u00eda alemana de aquellos a\u00f1os. Hasta 1877 se extiende\u00a0un per\u00edodo dif\u00edcil durante el cual Labriola se\u00a0gana la vida con un modesto empleo en la prefectura de N\u00e1poles, con traducciones y con encargos\u00a0de clase en institutos de ense\u00f1anza media. Es\u00a0tambi\u00e9n una \u00e9poca de desgracias familiares, se\u00f1aladamente la muerte de un hijo. De todos modos,\u00a0durante esos a\u00f1os Labriola ha le\u00eddo a autores\u00a0cuyo pensamiento estar\u00e1 siempre presente en su\u00a0obra (Feuerbach), y ha escrito algunos trabajos\u00a0filos\u00f3fico-acad\u00e9micos: <em>Origine e natura delle\u00a0passioni secondo l&#8217;Etica di Spinoza<\/em> (1866); <em>La\u00a0dottrina di Socrate secondo Senofonte, Platone\u00a0ed Aristotele<\/em> (1870); <em>Della libert\u00e0 morale<\/em> (1873);\u00a0<em>Morale e religione<\/em> (1873), <em>Dell&#8217;insegnamento della\u00a0storia<\/em> (1876).<\/p>\n<p>En 1877, al ganar la plaza de profesor ordinario de Filosof\u00eda Moral y Pedagog\u00eda en la Universidad de Roma, Labriola es un profesor de filosof\u00eda formado en una tradici\u00f3n italo-hegeliana\u00a0(Spaventa) v todav\u00eda muy influenciable por modas ideol\u00f3gicas, como el herbartismo. No es un\u00a0pensador resuelto. Tampoco ha mostrado una\u00a0orientaci\u00f3n precisa del pensamiento en materias\u00a0sociales y pol\u00edticas, aunque s\u00ed inter\u00e9s por los aspectos pr\u00e1cticos del trabajo universitario y cultural. El mismo a\u00f1o de 1877 acepta la direcci\u00f3n\u00a0del Museo de Instrucci\u00f3n y Educaci\u00f3n de Roma,\u00a0y en 1879 viaja por Alemania estudiando la organizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza en ese pa\u00eds por encargo del ministerio italiano.<\/p>\n<p>A finales de los a\u00f1os setenta la tem\u00e1tica pol\u00edtico-social va cobrando importancia en el pensamiento y en la actividad de Labriola. En 1878 ha escrito un ensayo <em>Del concetto della libert\u00e0<\/em>, y poco despu\u00e9s se le ve en relaci\u00f3n con radicales y socialistas. Seguramente le impulsa tambi\u00e9n a la ocupaci\u00f3n pol\u00edtica su inter\u00e9s por la filosof\u00eda de la historia, consolidado y ayudado materialmente por el encargo de esa c\u00e1tedra en Roma a partir de 1887. Ese mismo a\u00f1o Labriola se manifiesta varias veces a prop\u00f3sito de cuestiones pol\u00edticas o pol\u00edtico-culturales: contra la reconciliaci\u00f3n del estado italiano con la Iglesia, por la reorganizaci\u00f3n de los estudios de filosof\u00eda en un sentido anti-metaf\u00edsico, para definirse como \u00abte\u00f3ricamente socialista\u00bb.<\/p>\n<p>Labriola no es en esa \u00e9poca ni marxista ni buen conocedor de Marx. El escrito <em>Del socialismo<\/em> (1889), algo posterior a esa fase, no es todav\u00eda un texto marxista. En cambio, su actividad tiene ya elementos propiamente pol\u00edticos y m\u00e1s o menos efectivamente socialistas: Labriola apoya p\u00fablicamente las\u00a0 manifestaciones de los obreros\u00a0parados de la construcci\u00f3n (Roma, 1888-89 ), hace\u00a0agitaci\u00f3n obrera contra la alianza de guerra (la\u00a0Tr\u00edplice), habla a los obreros de las acer\u00edas de\u00a0Terni y propaga la formaci\u00f3n de un frente unitario democr\u00e1tico contra la guerra. La conferencia <em>Del socialismo<\/em> est\u00e1 tambi\u00e9n dirigida a obreros. (Se dio en el C\u00edrculo Obrero de Estudios Sociales de Roma).<\/p>\n<p>El final, al menos, de ese mismo. per\u00edodo ha\u00a0debido de ser la \u00e9poca de m\u00e1s intenso estudio de\u00a0Marx por parte de Labriola. Pues cuando en 1890\u00a0Labriola escribe a Friedrich Engels, envi\u00e1ndole\u00a0algunos escritos suyos, muestra ya inequ\u00edvocamente resultados de una lectura sistem\u00e1tica de\u00a0Marx, incluso de\u00a0 producciones juveniles de \u00e9ste\u00a0y de Engels, acerca de las cuales Labriola parece\u00a0mejor informado y, desde luego, m\u00e1s interesado\u00a0que la mayor\u00eda de los marxistas de la \u00e9poca. (Engels, dicho sea de paso, no ha hecho nunca un\u00a0juicio meditado sobre Labriola; ha oscilado entre el aplauso a ciertas producciones de \u00e9ste que\u00a0tampoco eran nada del otro mundo, como <em>In\u00a0memoria del Manifesto dei comunisti<\/em>, y una iron\u00eda algo despectiva que no estaba m\u00e1s justificada.)<\/p>\n<p>El mismo a\u00f1o que con Engels, Labriola empieza su correspondencia con el patriarca de la socialdemocracia italiana, Filippo Turati. Pero\u00a0apenas fundado el Partido Socialista ( 1892), en\u00a0cuya preparaci\u00f3n ha intervenido, Labriola descubre sus discrepancias, cada vez m\u00e1s importantes, con Turati. En estos a\u00f1os la actividad politica de Labriola es intensa. En 1893 conoci\u00f3 personalmente a Engels (en el congreso de Z\u00fcrich),\u00a0y tuvo que ver con la \u00abjusticia\u00bb por motivos pol\u00edticos, pese a que su status de socialista era muy\u00a0acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>Los escritos marxistas de Labriola proceden de\u00a0los a\u00f1os 1895-1903. El primero es el citado <em>In\u00a0memoria del Manifesto dei comunisti<\/em> (1895). Croce, por entonces a\u00fan ex-alumno entusiasta de\u00a0Labriola, promovi\u00f3 la edici\u00f3n del texto. En 1896\u00a0apareci\u00f3 <em>Del materialismo storico. Dilucidazione\u00a0preliminare<\/em>. Y en 1899 el ensayo traducido en el\u00a0presente volumen, <em>Discorrendo di socialismo e di\u00a0filosofia<\/em>, unas cartas a Georges Sorel. Los tres\u00a0ensayos se habr\u00edan completado con un cuarto\u00a0\u2014<em>Da un secolo all&#8217;altro<\/em>\u2014 que qued\u00f3 sin terminar al morir Labriola el 2 de febrero de 1904. Las\u00a0principales actividades de sus \u00faltimos a\u00f1os fueron pol\u00e9micas, determinadas por la primera de\u00a0las \u00abCrisis del marxismo\u00bb, la de finales y principios de siglo (Bernstein dentro de la socialdemocracia, Sorel, Croce fuera de ella). Labriola\u00a0sigui\u00f3 dando sus clases universitarias hasta fines\u00a0del curso 1902-03.<\/p>\n<p>Los veintid\u00f3s o veintitr\u00e9s a\u00f1os (desde 1877) durante los cuales Labriola ha vivido libre de sus anteriores servidumbres y estrecheces no han sido tampoco un periodo de concentraci\u00f3n intelectual en torno a temas te\u00f3ricos. Labriola es demasiado hombre p\u00fablico para no aprovechar las posibilidades de influencia que le abren la Universidad y la public\u00edstica socialista. La obra te\u00f3rica no parece centro de su vida. Las ideas no est\u00e1n trabajadas en interioridad, sino apuntadas seg\u00fan la ocurrencia. Los escritos marxistas de Labriola son siempre a \u00abdilucidaci\u00f3n preliminar\u00bb, por decirlo con el t\u00edtulo del ensayo de 1896. Una dilucidaci\u00f3n preliminar, si no es ret\u00f3rica, suele ser programa. Lo que Gramsci y Korsch, cada uno a su manera, reconocen en Labriola es s\u00f3lo una orientaci\u00f3n program\u00e1tica para la teor\u00eda marxista. En eso estriba el inter\u00e9s duradero de la lectura de Labriola: sus ensayos son, por encima de sus f\u00e1ciles vicios discursivos y pese a su falta de realizaci\u00f3n suficiente, una propuesta de desarrollo del marxismo enunciada en una de las \u00abCrisis\u00bb, en uno de los puntos de inflexi\u00f3n de este pensamiento.<\/p>\n<p>El antieconomicismo destaca en el programa\u00a0te\u00f3rico de Labriola. En el <em>Manifiesto del Partido\u00a0Comunista<\/em> \u00abse descubr\u00eda \u2014escribe Labriola\u2014 la\u00a0relatividad de las leyes econ\u00f3micas, pero al mismo tiempo se confirmaba su relativa necesidad.\u00a0En eso radican todo el m\u00e9todo y toda la raz\u00f3n\u00a0de la nueva concepci\u00f3n materialista de la historia. Yerran los que creen entender y dar a entender su totalidad llam\u00e1ndola interpretaci\u00f3n econ\u00f3mica de la historia. [&#8230;] Lo nuestro no es eso.\u00a0Estamos en la concepci\u00f3n org\u00e1nica de la historia.\u00a0Lo que se tiene ante el esp\u00edritu es la totalidad\u00a0y la unidad de la vida social. La econom\u00eda misma\u00a0(o sea, el ordenamiento de hecho, no ya la ciencia referente a \u00e9l) se resuelve en el flujo de un\u00a0proceso, para aparecer luego en varios estadios\u00a0morfol\u00f3gicos, en cada uno de los cuales act\u00faa\u00a0como base estructural de lo dem\u00e1s&#8230;\u00bb. (<em>In memoria del Manifesto dei comunisti<\/em>, 59-60). Hasta\u00a0el l\u00e9xico de ese paso sugiere los temas de Gramsci,\u00a0de Korsch o del Luk\u00e1cs de los a\u00f1os veinte. Y el\u00a0acento impuesto a t\u00e9rminos alusivos a consideraciones de estructura llega a asombrar en un escrito de 1895. El p\u00e1rrafo aducido no es nada excepcional desde este punto de vista. He aqu\u00ed otras\u00a0pocas l\u00edneas del mismo ensayo, en las que un\u00a0concepto de tipolog\u00eda estructural se utiliza para\u00a0designar el \u00abtodo\u00bb del Manifiesto de 1848: \u00abLa\u00a0previsi\u00f3n que el Manifiesto apuntaba por vez primera no era cronol\u00f3gica, de preanuncio o de promesa; sino que era, por decirlo con una palabra\u00a0que en mi opini\u00f3n lo expresa brevemente todo,\u00a0morfol\u00f3gica\u00bb (In memoria&#8230;, 35).<\/p>\n<p>El antieconomicismo de Labriola no es nada\u00a0ut\u00f3pico ni moralista. No se va al comunismo \u00abpor\u00a0espartana abnegaci\u00f3n, ni por resignaci\u00f3n cristiana\u00bb, escribe (<em>In memoria<\/em>&#8230;, 28). Y en la carta\u00a0VII\u00aa de <em>Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/em>:\u00a0\u00abEn esto estriba la raz\u00f3n de ser del comunismo\u00a0cient\u00edfico, que no conf\u00eda en el triunfo de una bondad que los ide\u00f3logos del socialismo iban a buscar en misteriosos\u00a0 pliegues de los corazones de\u00a0todos los muertos para proclamarla justicia eterna; sino que conf\u00eda en el incremento de los medios materiales que permitir\u00e1n que crezcan para\u00a0todos los hombres las condiciones del ocio indispensables para la libertad\u00bb. La cultura superior\u00a0de la \u00e9poca no era propicia a moralismos ni utop\u00edas en materia pol\u00edtica, sino que m\u00e1s bien promov\u00eda el contentamiento positivista con lo dado\u00a0y con el \u00abnormal\u00bb discurrir de las cosas. Pero en\u00a0Labriola hay algo m\u00e1s que ese elemento de \u00e9poca, como, por cierto, lo indica ya su mismo anti-economicismo. Labriola tiene una percepci\u00f3n muy\u00a0notable de la ra\u00edz reaccionaria, de sabidur\u00eda de\u00a0salmista burgu\u00e9s, propia a veces de encendidas\u00a0actitudes aparentemente revolucionarias: \u00abCon la\u00a0parte sana y veraz del movimiento socialista [&#8230;)\u00a0se mezclan |&#8230;] muchos que, si se decidieran a\u00a0ponerse la mano en el pecho, tendr\u00edan que confesar que son decadentes, que lo que les mueve\u00a0a agitarse no es la productiva voluntad de vivir,\u00a0sino el indiferenciado hast\u00edo del presente; son\u00a0unos leopardianos aburridos\u00bb (<em>Discorrendo<\/em>&#8230;, X).<\/p>\n<p>No menos destaca en el programa te\u00f3rico de\u00a0Labriola la tesis de la independencia filos\u00f3fica del\u00a0marxismo, el elemento de sus ideas que m\u00e1s presente tienen Gramsci o Korsch cuando hablan\u00a0con elogio de Labriola. Esa idea se opone a las\u00a0tendencias positivistas o formalistas a completar\u00a0el marxismo con lo que puede faltarle desde el\u00a0punto de vista acad\u00e9mico-escol\u00e1stico de la divisi\u00f3n de la cultura por facultades, secciones, departamentos, c\u00e1tedras; por ejemplo, una teor\u00eda\u00a0del conocimiento (socialistas neokantianos), o\u00a0una teor\u00eda del medio f\u00edsico-biol\u00f3gico (socialistas\u00a0positivistas, particularmente en Italia), o, m\u00e1s\u00a0globalmente, una filosof\u00eda compuesta sistem\u00e1ticamente al modo tradicional (socialistas de tendencia escol\u00e1stica y teol\u00f3gica, como los actuales\u00a0zdanovistas, o marxistas rusos). Labriola sostiene que \u00abla doctrina lleva en s\u00ed misma las condiciones y los modos de su propia filosof\u00eda\u00bb (<em>Discorrendo<\/em>&#8230;, II), e insiste en esta cuesti\u00f3n de la\u00a0independencia filos\u00f3fica del marxismo o \u00abcomunismo cr\u00edtico\u00bb hasta el punto de oponerse despectivamente a quienes buscan precursores de la\u00a0doctrina, \u00abcharlatanes o alegres sportmen que\u00a0regalan precursores a la doctrina del comunismo\u00a0cr\u00edtico\u00bb (<em>In memoria&#8230;<\/em>, 19).<\/p>\n<p>La apariencia de exageraci\u00f3n incauta que tiene ese negar precedentes al marxismo puede abrir la real profundidad metateor\u00e9tica de la tesis de Labriola acerca de la independencia del marxismo, una profundidad que no parece plenamente advertida por Gramsci ni por Korsch (el primero subraya la nota de independencia; Korsch recoge ante todo la postulaci\u00f3n de filosof\u00eda). En efecto: Labriola, que conoce bien al menos dos autores importantes en la formaci\u00f3n del pensamiento de Marx (Hegel y Feuerbach), no pretende afirmar la inexistencia de precursores en sentido filol\u00f3gico. Ni tampoco est\u00e1 pensando, al hablar de independencia filos\u00f3fica, que el marxismo contenga la tradicional sistem\u00e1tica aristot\u00e9lico-wolffiana, desde la l\u00f3gica hasta la \u00faltima rama de la \u00abontolog\u00eda especial\u00bb, de modo que se pudiera proyectar tal cual sobre una secci\u00f3n de filosof\u00eda acad\u00e9mica. La falta de precedentes del marxismo est\u00e1 para Labriola precisamente en la rotura con esa fragmentaci\u00f3n del pensamiento, en la rotura con el viejo axioma de la teor\u00eda de la ciencia que niega el conocimiento cient\u00edfico de lo particular, en la elevaci\u00f3n, por el contrario, de lo concreto a objeto m\u00e1s buscado del conocer (\u00e9sta es la raz\u00f3n de ser del pensar\u00a0 dial\u00e9ctico), y en la producci\u00f3n consiguiente de un tipo de actividad intelectual que, sin necesidad (ni posibilidad) de introducir ninguna supuesta ciencia particular nueva, es, sin embargo, global novedad cient\u00edfica al mismo tiempo que pr\u00e1ctica. En el marxismo no tiene sentido distinguir, a la manera de los escol\u00e1sticos, entre materialismo dial\u00e9ctico y materialismo hist\u00f3rico como cuerpos de doctrina, o entre econom\u00eda y sociolog\u00eda marxistas. Pues esas divisiones s\u00f3lo son v\u00e1lidas en cuanto se aplican a las disciplinas instrumentales (instrumentales desde el punto de vista de la noci\u00f3n marxista de conocimiento, que es conocimiento de lo concreto para la fundamentaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica revolucionaria). Desde luego que la matem\u00e1tica no es f\u00edsica, ni econom\u00eda, etc. Pero desde el punto de vista marxista ninguna de esas disciplinas es conocimiento sustantivo, sino s\u00f3lo instrumental. Sustantivo es exclusivamente el conocimiento de lo concreto, el cual es un conocimiento global o totalizador que no reconoce alcance cognoscitivo material (sino s\u00f3lo met\u00f3dico-formal) a las divisiones acad\u00e9micas.<\/p>\n<p>Labriola ha construido en pocos a\u00f1os la primera versi\u00f3n del modo de entender el marxismo\u00a0que se acaba de enunciar brevemente con palabras, desde luego, impropias de la \u00e9poca en que\u00a0\u00e9l escrib\u00eda, pero cuyo equivalente de \u00e9poca es\u00a0f\u00e1cil rastrear en sus escritos. En <em>Del materialismo storico. Dilucidazione preliminare<\/em> Labriola\u00a0contempla el materialismo marxiano como el punto de confluencia de las varias disciplinas instrumentales \u2014\u00abanaliticas\u00bb\u2014 de la historia: \u00abLas varias disciplinas anal\u00edticas que ilustran los hechos\u00a0que se desarrollan en la historia han provocado\u00a0al final la necesidad de una ciencia social com\u00fan\u00a0y general que haga posible la unificaci\u00f3n de los\u00a0procesos hist\u00f3ricos. La doctrina materialista es\u00a0precisamente el t\u00e9rmino \u00faltimo, el \u00e1pice de esa\u00a0unificaci\u00f3n\u00bb (<em>ib\u00eddem<\/em>, 106). Esa formulaci\u00f3n es, sin duda, muy d\u00e9bil por su falta de referencia a fundamentos b\u00e1sicos de historia de las luchas de clases (parece como si la necesidad metodol\u00f3gica fuera ideal\u00edsticamente causante del fen\u00f3meno descrito), pero, en cambio, la situaci\u00f3n epistemol\u00f3gica est\u00e1 claramente indicada. Dicha situaci\u00f3n est\u00e1 expuesta con m\u00e1s riqueza en el mismo ensayo, p\u00e1ginas adelante, como exigencia de conocimiento de lo concreto. Este conocimiento \u2014destructivo de la funci\u00f3n mistificadora que puede tener (y tiene cuando se pone como ideal del conocer) el pensamiento especulativo abstracto\u2014 es conocimiento de la complejidad real y excluye todo reductivismo a la sociolog\u00eda, a la econom\u00eda (de aqu\u00ed el antieconomicismo de Labriola) o a cualquier otra teorizaci\u00f3n parcial o abstracta, s\u00f3lo instrumentalmente justificable desde el punto de vista del conocimiento de la realidad plena: \u00abPorque el verdadero problema es \u00e9ste, que no se trata de sustituir la historia por la sociolog\u00eda, como si la historia hubiera sido una apariencia que celara una realidad m\u00e1s b\u00e1sica; se trata de entender integralmente la historia en todas sus manifestaciones intuitivas, y de entenderla por medio de la sociolog\u00eda econ\u00f3mica. No se trata ya de separar el accidente de la sustancia, la apariencia de la realidad, el fen\u00f3meno del n\u00facleo intr\u00ednseco, o como quieran decirlo los secuaces de cualquier otra escol\u00e1stica; sino de explicar el entrelazamiento y el complejo precisamente en cuanto que entrelazamiento y complejo\u00bb (<em>ib\u00eddem<\/em>, 152). El adverbio \u00abprecisamente\u00bb no es, esta vez,\u00a0\u00a0ortopedia, sino oportuna indicaci\u00f3n de la diferencia entre conocimiento dial\u00e9ctico y conocimiento gen\u00e9ricamente abstracto. La \u00faltima consecuencia de esa l\u00ednea de pensamiento para la comprensi\u00f3n del marxismo se explicita en el tercer ensayo, <em>Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/em>. Labriola deja ya en claro, con m\u00e1s precisi\u00f3n que cualquier otro escritor marxista antes que \u00e9l (y que muchos a \u00e9l posteriores), la novedad e independencia del marxismo como totalidad concreta, el hecho de que este pensamiento no pertenece a ninguna \u00abespecialidad\u00bb, a ning\u00fan \u00abg\u00e9nero literario\u00bb preexistente. Tambi\u00e9n Labriola distingue, como m\u00e1s tarde Lenin, tres elementos constitutivos del marxismo, aunque es evidente que ninguno de los dos conoci\u00f3 el paso del joven Marx en que se podr\u00eda fundar (algo superficialmente) esa distinci\u00f3n. Y hasta se podr\u00eda decir que se trata de los mismos tres elementos, aunque diversamente descritos: filosof\u00eda, cr\u00edtica de la econom\u00eda y pol\u00edtica proletaria, los tres aspectos indicados por Labriola, se corresponden obviamente con los tres distinguidos por Lenin (filosof\u00eda alemana, econom\u00eda cl\u00e1sica brit\u00e1nica, socialismo franc\u00e9s). Pero Labriola ha subrayado tan acertadamente la unidad de esos tres elementos \u2014que \u00e9l considera \u00abaspectos\u00bb, no \u00abfactores\u00bb\u2014 que su exposici\u00f3n rebasa el an\u00e1lisis gen\u00e9tico (principal punto de vista de Lenin en este punto), para ser, si no definici\u00f3n, s\u00ed al menos determinaci\u00f3n muy profunda de la naturaleza del marxismo. El siguiente paso de la II\u00aa Carta a Sorel es probablemente de los mejores al respecto: \u00abTodos los escritos de nuestros autores [Marx y Engels] tienen un fondo com\u00fan, que es el materialismo hist\u00f3rico entendido en el tr\u00edplice aspecto de tendencia filos\u00f3fica en cuanto a la visi\u00f3n general de la vida y del mundo, cr\u00edtica de la econom\u00eda que tiene modos de procedimiento reducibles a leyes s\u00f3lo porque representa una determinada fase hist\u00f3rica, e interpretaci\u00f3n de la pol\u00edtica y, sobre todo, de la que se necesita y es adecuada para dirigir el movimiento obrero hacia el socialismo. Esos tres aspectos, que aqu\u00ed enumero abstractamente como siempre ocurre por comodidad del an\u00e1lisis, eran una misma cosa en la mente de los autores\u00bb. M\u00e1s brevemente en la Carta V\u00aa: \u00abEs verdad que aquellos tres \u00f3rdenes de estudio y de consideraciones compon\u00edan una sola cosa en la mente de Marx y que, aparte de eso, fueron una sola cosa en su obra y su hacer. Su pol\u00edtica fue como inherente a su cr\u00edtica de la econom\u00eda, que era a su vez su modo de tratar la historia\u00bb. La tesis de la independencia filos\u00f3fica del marxismo dec\u00eda, pues, m\u00e1s de lo a primera vista legible en ella, o sea, m\u00e1s que una afirmaci\u00f3n (contra el positivismo) del filosofar y (contra la filosof\u00eda acad\u00e9mica) de la autonom\u00eda del marxismo. Era adem\u00e1s una caracterizaci\u00f3n del marxismo como pensamiento ajeno (salvo por la relaci\u00f3n instrumental) a la actividad intelectual compartimentada, y en ruptura con una tradici\u00f3n milenaria en la teor\u00eda del conocimiento y de la ciencia, la tradici\u00f3n clasista, mistificadora y fetichista que glorifica la especulaci\u00f3n abstracta sustantivada en conocimiento real, afirmada como supremo ejercicio de humanidad libre y contrapuesta m\u00e1s o menos abiertamente al servil esfuerzo de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Labriola obtiene un fruto importante de su\u00a0concepci\u00f3n del marxismo: su pensamiento est\u00e1\u00a0exento de cualquier escol\u00e1stica y, desde luego, de\u00a0la escol\u00e1stica m\u00e1s primitiva, la que se basa en la\u00a0persistencia de sistem\u00e1ticas arcaicas, como la divisi\u00f3n materialismo hist\u00f3rico materialismo dial\u00e9ctico, las divisiones entre sociolog\u00eda y econom\u00eda\u00a0marxistas, y todos los dem\u00e1s distingos especulativos y metaf\u00edsicos.<\/p>\n<p>La libertad respecto del escolasticismo se manifiesta del modo m\u00e1s logrado en dos rasgos: la recusaci\u00f3n de la idea metaf\u00edsica de filosof\u00eda como sistema de conocimiento particular y la evitaci\u00f3n de la falacia naturalista. En la <em>Dilucidazione preliminare<\/em> Labriola formula una noci\u00f3n cr\u00edtica de filosof\u00eda que se ha de tener presente para no entender mal su afirmaci\u00f3n de la independencia filos\u00f3fica del marxismo: \u00abCon excepci\u00f3n de los modos de filosofar que se confunden con la m\u00edstica o con la teolog\u00eda, filosof\u00eda no quiere decir nunca ciencia o doctrina aparte de cosas propias o particulares, sino que es simplemente un grado, una forma, un estado del pensamiento respecto de las mismas cosas que entran en el campo de la experiencia. Por eso es la filosof\u00eda anticipaci\u00f3n gen\u00e9rica de problemas que la ciencia tiene a\u00fan que elaborar espec\u00edficamente, o resumen y elaboraci\u00f3n conceptual de los resultados a que hayan llegado ya las ciencias\u00bb (<em>ib\u00eddem<\/em>, 145). El progresismo cientificista y poco consistente de la segunda cl\u00e1usula (que se aduce para no despojar al conjunto de su limitaci\u00f3n de \u00e9poca) no tiene por qu\u00e9 oscurecer la excelente formulaci\u00f3n de la primera. Con ella est\u00e1 Labriola, por lo que hace al problema de la filosof\u00eda, en la l\u00ednea de marxismo que parece positivista a los int\u00e9rpretes m\u00edsticos, particularmente a algunos cl\u00e9rigos estudiosos del marxismo (como Wetter), y cuyo origen se suele achacar al viejo Engels, cuando en realidad se encuentra en las marxianas y a\u00fan juveniles <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, as\u00ed como en <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em> (a\u00fan no publicada en tiempos de Labriola). No se trata de una comprensi\u00f3n positivista, que ser\u00eda incoherente con la constante pol\u00e9mica antipositivista de Labriola; se trata de una recusaci\u00f3n de la alienada autosatisfacci\u00f3n que ha permitido a generaciones de fil\u00f3sofos la confianza en un superior saber sustantivo sustra\u00eddo al permanente trabajo del conocimiento real. Las formulaciones de Labriola acerca de esta cuesti\u00f3n son a veces de una precisi\u00f3n inmejorable. As\u00ed se lee en la V\u00aa Carta a Sorel que \u00abel marxismo (&#8230;) es uno de los modos seg\u00fan los cuales el esp\u00edritu cient\u00edfico se ha liberado de la filosof\u00eda sustantiva\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo que hace a la falacia naturalista, a la\u00a0indistinci\u00f3n entre la teor\u00eda y la decisi\u00f3n de aplicarla con fines determinados (falacia muy frecuentemente cometida a prop\u00f3sito de ideas cargadas de implicaciones sociales), Labriola est\u00e1\u00a0bien armado contra ella. Su concepci\u00f3n del marxismo como unidad de una cr\u00edtica, una teor\u00eda y\u00a0una pr\u00e1ctica le basta para no reducirlo nunca a\u00a0teor\u00eda pura o en sentido formal. Tambi\u00e9n en esta\u00a0cuesti\u00f3n es Labriola muy preciso, hasta el punto\u00a0de distinguir entre \u00able mat\u00e9rialisme historique\u00a0en g\u00e9n\u00e9ral\u00bb y \u00able marxisme en particulier\u00bb, seg\u00fan\u00a0escribe en el pr\u00f3logo a la 2.* edici\u00f3n francesa de\u00a0<em>Del materialismo storico<\/em>. So pena de incurrir en\u00a0la falacia naturalista no se puede, en efecto,\u00a0identificar el marxismo plenamente entendido\u00a0\u2014como consciencia racional del socialismo\u2014\u00a0con una comprensi\u00f3n de la historia, el materialismo hist\u00f3rico, que perfectamente se podr\u00eda utilizar con fines reaccionarios o conservadores,\u00a0puesto que, como puro conocimiento, es praxeol\u00f3gicamente neutral (neutral una vez logrado, o\u00a0sea, hecha abstracci\u00f3n de la nada neutral cuesti\u00f3n de la g\u00e9nesis de cualquier comprensi\u00f3n o\u00a0conocimiento). En <em>Discorrendo di socialismo e di\u00a0filosofia<\/em> Labriola indica una importante consecuencia de la evitaci\u00f3n de la falacia naturalista,\u00a0y redondea su exposici\u00f3n con una humor\u00edstica\u00a0profec\u00eda hoy abundantemente cumplida por la\u00a0escol\u00e1stica de los manuales de \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb. Habla Labriola de \u00abun grave peligro, a\u00a0saber, que muchos de esos intelectuales olviden\u00a0que el socialismo no tiene fundamento real sino\u00a0en las presentes condiciones de la sociedad capitalista, en lo que puede querer y hacer el proletariado y el resto del pueblo dominado, el peligro, esto es, de que, por obra de los intelectuales,\u00a0Marx se convierta en un mito, y que mientras\u00a0ellos discurren de arriba a abajo y de abajo a\u00a0arriba por toda la escala de la evoluci\u00f3n, al final,\u00a0en un congreso no muy remoto de\u00a0 compa\u00f1eros,\u00a0se ponga a votaci\u00f3n el filosofema: el fundamento\u00a0del socialismo se encuentra en las vibraciones del\u00a0\u00e9ter\u00bb (Carta VII\u00aa). El \u00fanico punto en que yerra\u00a0la graciosa profec\u00eda de Labriola es el del voto:\u00a0los funcionarios culturales de los a\u00f1os 30 no se\u00a0valieron de procedimientos tan liberales para dejar sentado de una vez para siempre que el fundamento del socialismo se encuentra en efecto en\u00a0el movimiento de la materia. Talmente como el\u00a0del capitalismo, dicho sea de paso. La \u00faltima ra\u00edz\u00a0de la escol\u00e1stica es el autoritarismo. Por eso se\u00a0puede considerar como redondeo de toda esta\u00a0tem\u00e1tica la\u00a0 concluyente recusaci\u00f3n de toda autoridad doctrinal por Labriola: \u00abAdmito en cierta\u00a0medida la existencia de compa\u00f1eros r\u00edgidos y\u00a0hasta tir\u00e1nicos por lo que hace a la conducta pol\u00edtica del partido. Pero compa\u00f1eros que tengan\u00a0autoridad para pronunciarse como \u00e1rbitros en\u00a0materia de ciencia&#8230; y s\u00f3lo porque compa\u00f1eros&#8230;\u00a0vamos, vamos&#8230;\u00bb (<em>Discorrendo<\/em>&#8230;, carta VII\u00aa).<\/p>\n<p>La tesis de la independencia del marxismo, que\u00a0es tambi\u00e9n, como se ha indicado, afirmaci\u00f3n de\u00a0su peculiaridad sistem\u00e1tica, suscita una cuesti\u00f3n\u00a0m\u00e1s, \u00faltima en el sentido de que con la respuesta\u00a0a ella alcanza sus resultados m\u00e1s materiales, menos formales, la aportaci\u00f3n de Labriola. \u00bfEs posible caracterizar mediante una descripci\u00f3n material ese nuevo tipo de teor\u00eda independiente?\u00a0Pues mostrar que el pensamiento socialista inaugurado por Marx es independiente de y hasta\u00a0tendencialmente pol\u00e9mico con la noci\u00f3n tradicional del saber es ofrecer una descripci\u00f3n formal del mismo. Labriola caracteriza adem\u00e1s materialmente el socialismo marxista de un modo\u00a0que inspirar\u00e1 el pensamiento del Gramsci maduro en presidio.<\/p>\n<p>Labriola ve ante todo en el contenido filos\u00f3fico del marxismo una tendencia al monismo, coherente con la visi\u00f3n sint\u00e9tica o totalizadora. Pero se trata s\u00f3lo de una tendencia que no admite fijaci\u00f3n en filosofemas y que se contrapone adem\u00e1s, seg\u00fan Labriola, a las dos corrientes de monismo pr\u00f3ximas hist\u00f3rico-culturalmente al marxismo: el evolucionismo, que es un monismo biol\u00f3gico, y el hegelianismo, un monismo idealista, \u00abcon su ritmo trascendente y perpetuo de la tesis, la ant\u00edtesis y la s\u00edntesis\u00bb. Labriola enuncia a rengl\u00f3n seguido el fundamento de la distinci\u00f3n entre\u00a0el elemento te\u00f3rico del marxismo (el \u00abmaterialismo hist\u00f3rico\u00bb) y cualquier otro monismo: \u00abLa\u00a0principal raz\u00f3n del correctivo cr\u00edtico que el materialismmo hist\u00f3rico aplica al monismo es \u00e9sta:\u00a0que el materialismo hist\u00f3rico parte de la praxis,\u00a0del desarrollo de la libertad laboriosa, y que, al\u00a0igual que es la teor\u00eda del hombre que trabaja, as\u00ed\u00a0tambi\u00e9n considera la ciencia misma como un trabajo. De este modo consuma el sentido impl\u00edcito\u00a0de las ciencias emp\u00edricas, a saber, que con el experimento nos acercamos a la producci\u00f3n de las\u00a0cosas y conseguimos la convicci\u00f3n de que las cosas mismas son un hacer, o sea, una producci\u00f3n\u00bb\u00a0(Carta VI\u00aa).<\/p>\n<p>Labriola entiende el principio de la pr\u00e1ctica\u00a0con una coherencia que ha faltado alguna vez a\u00a0los mismos grandes cl\u00e1sicos del marxismo, a Engels, por ejemplo, en determinadas consideraciones epistemol\u00f3gicas en el <em>Anti-Diihring<\/em>. Labriola ense\u00f1a expl\u00edcitamente que \u00abtodo acto de pensamiento es un esfuerzo, o sea, un trabajo nuevo\u00bb\u00a0(ibid.) y, m\u00e1s lapidariamente, que \u00abpensar es producir\u00bb (ibid.). Bastante pronto, por otra parte,\u00a0hab\u00eda apuntado la inseparabilidad del principio\u00a0del materialismo y el principio de la pr\u00e1ctica\u00a0(inseparabilidad postulada por Marx en las <em>Tesis\u00a0sobre Feuerbach<\/em>). As\u00ed escrib\u00eda Labriola en la <em>Dilucidazione preliminare<\/em>: \u00abTambi\u00e9n las ideas suponen un terreno de condiciones sociales, y tienen su t\u00e9cnica; y el mismo pensamiento es una forma de trabajo\u00bb (ibidem, 111). La doctrina de la pr\u00e1ctica de Labriola recupera plenamente la inspiraci\u00f3n marxiana en una \u00e9poca del marxismo caracterizada, desde la vejez de Engels y el gran predicamento de Kautsky, por un pensamiento con tendencias predominantes al positivismo, por un lado, y a la especulaci\u00f3n de corte filos\u00f3fico tradicional, por otro. En la III\u201d Carta a Sorel Labriola ha fijado con toda la riqueza deseable la noci\u00f3n marxiana de pr\u00e1ctica: \u00ab[&#8230;] la naturaleza, o sea, la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre se encuentra en el proceso de la praxis; y al decir praxis, desde este punto de vista de la totalidad, se pretende eliminar la oposici\u00f3n vulgar entre pr\u00e1ctica y teor\u00eda; porque, dicho de otro modo, la historia es la historia del trabajo, y as\u00ed como, por una parte, en el trabajo \u00edntegramente entendido de ese modo va impl\u00edcito el desarrollo impl\u00edcitamente proporcionado y proporcional de las aptitudes mentales y de las aptitudes operativas, as\u00ed tambi\u00e9n, por otra, en el concepto de historia del trabajo va impl\u00edcita la forma siempre social del trabajo mismo y el variar de esa forma; el hombre hist\u00f3rico es siempre el hombre social (&#8230;)\u00bb. Esta noci\u00f3n totalizadora de pr\u00e1ctica explica la manera de decir de Labriola que Gramsci recoger\u00e1 literalmente. Se encuentra, por ejemplo, en la IV\u201d Carta a Sorel, y dice que \u00abla filosof\u00eda de la praxis (&#8230;) es la m\u00e9dula del materialismo hist\u00f3rico\u00bb.<\/p>\n<p>Labriola no ha producido una obra de realizaci\u00f3n de esa idea en la interpretaci\u00f3n de la historia y la vida social, ni tampoco en el intento de\u00a0construir una pol\u00edtica comunista, esas tareas que\u00a0son el contenido de la obra de Gramsci en la c\u00e1rcel. Pero su formulaci\u00f3n, que queda en mero programa te\u00f3rico, es sensible, aguda y lo suficientemente exacta como para que Gramsci haya podido recogerla en su propio trabajo. Eso pone a\u00a0Labriola en los or\u00edgenes de una importante corriente de marxismo.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p>Barcelona, 1\u00ba de mayo de 1968<\/p>\n<p>Publicado como pr\u00f3logo a A. Labriola,\u00a0<em>Socialismo<\/em>\u00a0y\u00a0<em>filosof\u00eda<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 1968.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas p\u00e1ginas de Antonio Labriola (1843-1904) pueden ser muestras del discurso laxo, hasta g\u00e1rrulo, frecuente entre los compadres acad\u00e9micos de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9071,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1552],"tags":[1045],"class_list":["post-9221","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-marxismo","tag-antonio-labriola"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9221\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9071"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}