{"id":9225,"date":"2021-03-09T05:13:22","date_gmt":"2021-03-09T04:13:22","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9225"},"modified":"2021-03-09T05:13:22","modified_gmt":"2021-03-09T04:13:22","slug":"critica-entre-hegel-y-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9225","title":{"rendered":"\u00abCr\u00edtica\u00bb, entre Hegel y Marx"},"content":{"rendered":"<p><em>Nuestro agradecimiento a la <\/em>Revista Dialectus <em>(ISSN 2317-2010), en la que apareci\u00f3 por primera vez este art\u00edculo bajo el t\u00edtulo original \u201cCritica\u201d tra Hegel e Marx(n\u00ba 18, 30-10-2020, p\u00e1ginas 189-201) y que ha autorizado la presente traducci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Resumen: Marx hace un amplio uso del t\u00e9rmino \u00abcr\u00edtica\u00bb, que est\u00e1 presente en el t\u00edtulo de varias de sus obras. En este art\u00edculo intentar\u00e9 reconstruir el desarrollo y los cambios de significado de este t\u00e9rmino en las diferentes fases de la investigaci\u00f3n de Marx. Me centrar\u00e9 en las fuentes directas, como el debate \u00abcr\u00edtico\u00bb alem\u00e1n durante el Vorm\u00e4rz[1], y en autores como Strauss, Bruno Bauer y Feuerbach. Ciertamente, Hegel es un punto de referencia privilegiado en el enfoque filos\u00f3fico de Marx. Mostrar\u00e9 c\u00f3mo Marx se ha alejado lentamente de un significado espec\u00edfico del t\u00e9rmino \u00abcr\u00edtica\u00bb que era predominante durante el Vorm\u00e4rz, para aproximarse a la posici\u00f3n hegeliana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Es notorio que Marx hace un uso extenso del t\u00e9rmino \u00abcr\u00edtica\u00bb. Est\u00e1 presente en el t\u00edtulo de varias de sus obras y, por tanto, no es extra\u00f1o que se le haya prestado atenci\u00f3n a este punto. En este art\u00edculo se intentar\u00e1 contribuir a la reconstrucci\u00f3n de su historia interna y de su origen en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica anterior. Siendo Hegel uno de los fil\u00f3sofos de referencia privilegiados de Marx, el significado del t\u00e9rmino tambi\u00e9n ser\u00e1 investigado en este autor para ver a qu\u00e9 uso espec\u00edfico de\u00a0 cr\u00edtica Marx se aproxima m\u00e1s. Se ver\u00e1, por lo dem\u00e1s, c\u00f3mo el papel y la funci\u00f3n de la cr\u00edtica cambian en el transcurso de su maduraci\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p>1. Cr\u00edtica es un t\u00e9rmino ampl\u00edsimamente utilizado en el debate intelectual desde la Ilustraci\u00f3n en adelante. Aqu\u00ed sirve como punto de referencia general y emblem\u00e1tico la rica, articulada y program\u00e1tica entrada \u00abCr\u00edtique\u00bb en la Encyclop\u00e9die de Diderot y D&#8217;Alembert escrita por Marmontel (1754, vol. IV, pp. 490a \u2013 497b). Revistas cr\u00edticas, biograf\u00edas cr\u00edticas, enfoques cr\u00edticos, por no hablar obviamente del criticismo kantiano, inundan la producci\u00f3n literaria y editorial hasta el punto de que no es nada f\u00e1cil identificar un significado un\u00edvoco del t\u00e9rmino. El tema es tan complejo que queda por completo fuera del alcance de este ensayo. Nos limitaremos aqu\u00ed a se\u00f1alar algunas interpretaciones espec\u00edficas que considero relevantes para Marx y su relaci\u00f3n con Hegel.<\/p>\n<p>Veamos la lista de t\u00edtulos destacados escritos por Marx en los que aparece el t\u00e9rmino \u00abcr\u00edtica\u00bb:<\/p>\n<p>1.-<em>Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie. Einleitung<\/em> (Par\u00eds 1844). (<em>Cr\u00edtica de la filosof\u00eda del derecho de Hegel<\/em>)<\/p>\n<p>2.- <em>Die heilige Familie oder Kritik der kritischen Kritik<\/em> (Fr\u00e1ncfort del Meno 1845). (<em>La Sagrada Familia o Cr\u00edtica de la cr\u00edtica cr\u00edtica<\/em>.)<\/p>\n<p>3.- <em>Die deutsche Ideologie<\/em> (<em>Kritik der neuesten deutschen Philosophie in ihren Repr\u00e4sentanten Feuerbach, B. Bauer und Stirner, und des deutschen Sozialismus in seinen verschiedenen Propheten<\/em> (1845\/6) [aunque no fuera su verdadero t\u00edtulo] (<em>La Ideolog\u00eda alemana<\/em>)<\/p>\n<p>4.- <em>Zur Kritik der politischen \u00d6konomie<\/em> (Berl\u00edn 1859). (<em>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>)<\/p>\n<p>5.- <em>Das Kapital. Kritik der politischen \u00d6konomie<\/em> (Hamburgo 1867). (<em>El Capital. Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>)<\/p>\n<p>En particular, se trata de entender c\u00f3mo y por qu\u00e9 en 5 (<em>El Capital<\/em>), el t\u00e9rmino \u00abcr\u00edtica\u00bb est\u00e1 presente s\u00f3lo como\u00a0 subt\u00edtulo respecto al plan marxiano original, en el cual se encontraba, sin embargo, en el t\u00edtulo (4). Es importante enfatizar este aspecto porque en parte del debate reciente se insiste mucho en definir el proyecto marxiano como una cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.[2] Sin embargo, si obviamente la dimensi\u00f3n cr\u00edtica del proyecto marxiano es relevante, considerarla\u00a0 la clave del mismo puede resultar enga\u00f1oso. En efecto, el hecho que es preciso explicar es que, en la formulaci\u00f3n final, Marx ya no pone el \u00e9nfasis principal en la cr\u00edtica, como se atestigua claramente al reducirla a un subt\u00edtulo. Disponemos de evidencia textual del momento en que Marx tom\u00f3 esta decisi\u00f3n. Se trata de una carta a Kugelmann, muy significativa para la periodizaci\u00f3n de la elaboraci\u00f3n de <em>El Capital<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEs la continuaci\u00f3n del tomo I [Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica], pero aparecer\u00e1 como una obra por separado con el t\u00edtulo de <em>El capital<\/em> y <em>Contribuci\u00f3n a\u00a0 la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> s\u00f3lo como subt\u00edtulo (Marx y Engels, 1973b, p. 695).\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9ste es el t\u00e9rmino <em>ad quem<\/em>[2]. Se trata ahora de comprender qu\u00e9 entiende Marx por cr\u00edtica a trav\u00e9s de estas distintas fases y, en definitiva, en qu\u00e9 tradici\u00f3n se encuadra a medida que prosigue con su reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>El contexto cultural de referencia m\u00e1s directo es evidentemente el del per\u00edodo de su formaci\u00f3n y, en particular, el Vorm\u00e4rz. El modelo de t\u00edtulo que comienza con \u00abKritik\u00bb se encuentra obviamente antes de este per\u00edodo, pero lo relevante es que \u00e9ste es utilizado significativamente por dos autores muy importantes en la formaci\u00f3n de Marx: Bruno Bauer y Ludwig Feuerbach. As\u00ed comienzan tres t\u00edtulos de obras fundamentales de Bauer: <em>Kritik der Geschichte der Offenbarung<\/em>, (Berl\u00edn 1838), <em>Kritik der evangelischen Geschichte des Johannes<\/em> (Bremen 1840) y <em>Kritik der evangelischen Geschichte der<\/em> <em>Synoptiker<\/em> (Leipzig 1841-1842), y con \u00abZur Kritik\u00bb dos de las obras m\u00e1s conocidas de Feuerbach: <em>Zur Kritik der &#8216;positiven<\/em> <em>Philosophie<\/em>&#8216; (1838) y <em>Zur Kritik der Hegelschen Philosophie<\/em> (1839). Antes de proceder a una breve recapitulaci\u00f3n del significado del t\u00e9rmino \u201ccr\u00edtica\u201d en estos autores, no se puede dejar de recordar otra obra sumamente influyente que fue, en cierta medida, el detonante de los intens\u00edsimos debates de aquel per\u00edodo, a saber, la <em>Vida de Jes\u00fas<\/em> -obviamente tratada cr\u00edticamente- de Strauss (<em>Das Leben\u00a0 Jesu, kritisch bearbeitet<\/em>. T\u00fcbingen 1835\/1836.) Debe recordarse, finalmente, la obra de Baur, maestro de Strauss, y, en general, de la escuela de T\u00fcbingen. Es ocioso decir que estos tambi\u00e9n entienden su propia investigaci\u00f3n como\u00a0 cr\u00edtica. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, el contexto filos\u00f3fico de la \u00e9poca viene marcado de forma destacada por la figura de Hegel, cuya obra constituye el trasfondo de la mayor\u00eda de estas discusiones.<\/p>\n<p>2. Procedamos en orden cronol\u00f3gico con <em>La vida de Jes\u00fas <\/em>de Strauss, tratada cr\u00edticamente, como se\u00f1ala el subt\u00edtulo. Como es bien sabido, dio lugar a encendidas pol\u00e9micas en las que Strauss intervino ampliamente. De sus r\u00e9plicas recopiladas en el volumen (Strauss 1837a), dos son de inter\u00e9s particular, porque en ellas especifica su posici\u00f3n \u00abcr\u00edtica\u00bb, en primer lugar respecto a Hegel (Strauss 1985) (3) y, en segundo,\u00a0 respecto a Bruno Bauer (Strauss 1837b), quien hab\u00eda escrito una extensa rese\u00f1a de los dos vol\u00famenes de la obra (Bauer 1835\/6).<\/p>\n<p>La obra de Strauss hab\u00eda sido severamente atacada, no solo intelectualmente sino tambi\u00e9n pol\u00edticamente. En su rechazo de lo sobrenatural y en la reducci\u00f3n de Cristo a personaje hist\u00f3rico se hab\u00edan querido encontrar las consecuencias \u00faltimas de la posici\u00f3n de Hegel, para quien la religi\u00f3n no expone cient\u00edficamente la verdad, sino que la representa. Esto hab\u00eda llevado a algunos int\u00e9rpretes a una lectura impl\u00edcitamente cr\u00edtica respecto de la revelaci\u00f3n y la religi\u00f3n institucional, incluida su funci\u00f3n pol\u00edtico-social, que pod\u00eda ser tratada como una verdad en forma de mito y, dando un paso m\u00e1s, como un mito de la verdad, y por lo tanto sustancialmente in\u00fatil, o incluso perniciosa, en la medida que enmascaraba la verdad, la hac\u00eda ajena, y por lo tanto era superada por la filosof\u00eda, donde superar sonaba m\u00e1s como eliminar que como quitar y conservar. Los hegelianos conservadores, para salvar a Hegel de estas acusaciones, intentaron distanciarse de Strauss, argumentando que su enfoque no pod\u00eda considerarse hegeliano. Es interesante ver c\u00f3mo responde Strauss, porque esto le da la oportunidad de aclarar su posici\u00f3n sobre el concepto de \u00abcr\u00edtica\u00bb, considerado la clave del asunto.<\/p>\n<p>En esencia, Strauss reconoce que la suya no es una posici\u00f3n hegeliana, pero que su posici\u00f3n no es irreconciliable con la sustancia de aquella filosof\u00eda. Afirma que, cuando los hegelianos dicen que a Hegel no le habr\u00eda gustado su libro, tienen raz\u00f3n, porque a Hegel no le gustaba la cr\u00edtica hist\u00f3rica. Aqu\u00ed hay una referencia expl\u00edcita a Niebuhr como figura eminente de la actitud cr\u00edtica, a quien Hegel notoriamente no escatim\u00f3 desaprobaci\u00f3n por su ilusi\u00f3n de poder reducir el esp\u00edritu de la \u00e9poca a los hechos y creer que se puede comprender el significado de la historia pasada, mostrando el car\u00e1cter fantasioso de su autocomprensi\u00f3n. La referencia a este tipo de cr\u00edtica le ven\u00eda a Strauss\u00a0 de su formaci\u00f3n en la Escuela de T\u00fcbingen y en particular de su maestro Baur(4). Para Strauss, lo hegeliano ni siquiera es la \u00abcr\u00edtica\u00bb de Kant o Fichte que estos aplicaron a la religi\u00f3n y la moral, mientras que Hegel, en la estela de Schelling, considera su car\u00e1cter \u00abpositivo\u00bb. Por tanto, Hegel se sit\u00faa contra este \u201ccriticismo\u201d. Sin embargo, mientras las diferencias entre Schelling y Hegel hacen que el primero se mantenga lejos de la Cr\u00edtica, las mismas diferencias sit\u00faan a Hegel pr\u00f3ximo a \u00e9sta, en particular con la Fenomenolog\u00eda, que es Cr\u00edtica de la consciencia. Strauss traza un paralelo entre la sinnliche Gewissheit (certeza sensorial), punto de partida de la Fenomenolog\u00eda y la glaubige Gewissheit (certeza de la fe), punto de partida del conocimiento religioso, que deben ser\u00a0 objeto de la cr\u00edtica. El resultado de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> hegeliana ya no es lo inmediato en s\u00ed, en cuanto el proceso de la mediaci\u00f3n lo ha transformado. Lo inmediato como tal no puede ser considerado lo absoluto. Lo mismo ocurre con la teolog\u00eda especulativa: la fe inmediata, el hecho, no puede tomarse como lo absoluto, sino que el acontecer universal es el resultado final del proceso de mediaci\u00f3n. Aqu\u00ed radica el punto de contacto entre la filosof\u00eda hegeliana y la cr\u00edtica teol\u00f3gica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abPor tanto, que haya sucedido efectivamente lo que dicen los evangelios, no puede ser decidido desde el punto de vista de la filosof\u00eda de la religi\u00f3n, sino s\u00f3lo si en virtud de la verdad de ciertos conceptos debe haber sucedido necesariamente o no. A este respecto, tengo ahora la convicci\u00f3n de que no se sigue en absoluto de la posici\u00f3n general de la filosof\u00eda hegeliana una afirmaci\u00f3n sobre la necesidad de un tal haber acontecido, sino m\u00e1s bien que esa posici\u00f3n pone esta historia, de la que se parte como de un inmediato, como algo indiferente, que podr\u00eda haber sucedido o no; la decisi\u00f3n sobre esto simplemente debe remitirse a la cr\u00edtica hist\u00f3rica\u00bb (Strauss, 1985, p. 61. Transl. RF).<\/p>\n<p>Y luego agrega:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abQue ahora esta uni\u00f3n en Cristo haya tenido lugar s\u00f3lo puede decidirse hist\u00f3ricamente, no filos\u00f3ficamente; de la misma manera, que, en determinado momento, tal hombre deba aparecer en general en la historia no puede demostrarse a priori.\u00bb (Strauss, 1985, p. 66. Trad. RF).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la cr\u00edtica de Strauss, el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico que se remonta a Niebuhr, no es el hegeliano. Sin embargo, no est\u00e1n en contradicci\u00f3n y es posible encontrar un punto de contacto coherente.<\/p>\n<p>3. Sin entrar a fondo y en las minuciosas pol\u00e9micas entre Strauss y Bruno Bauer sobre la figura de Cristo, el segundo puede ser considerado como el campe\u00f3n de la tendencia antes se\u00f1alada, es decir, aquella que se preciaba de poder llevar a sus \u00faltimas consecuencias los presupuestos hegelianos, presentando hiperb\u00f3licamente a Hegel incluso como el anticristo. \u00c9ste es al menos el esp\u00edritu de una de sus obras m\u00e1s c\u00e9lebres, <em>Die Posaune des J\u00fcngsten Gerichts \u00fcber Hegel den Atheisten<\/em> <em>und Antichristen. Ein Ultimatum<\/em> (Leipzig 1841). La tesis de fondo de la ex\u00e9gesis neotestamentaria de Bauer, desarrollada en sus c\u00e9lebres cr\u00edticas arriba mencionadas y en obras posteriores, es que la historicidad de la figura de Cristo no es demostrable, pero que \u00e9ste no es el punto filos\u00f3ficamente relevante. Su figura es de naturaleza puramente literaria, si bien, la religi\u00f3n cristiana en particular y la religi\u00f3n tout court, ciertamente, no son verdadera e hist\u00f3ricamente efectivas en virtud de la factualidad hist\u00f3rica de sus narraciones. Establecer o no la existencia real de Cristo no es el nudo conceptual del cristianismo; por esta raz\u00f3n, la intenci\u00f3n de Strauss de reducir a Cristo a una figura hist\u00f3rica es un problema falso, m\u00e1s all\u00e1 de la discusi\u00f3n detallada de los pasajes del Evangelio. Bauer explica que todo lo religioso se debe remitir a la Autoconciencia y a su procesualidad hist\u00f3rica de extra\u00f1aci\u00f3n[3] y reapropiaci\u00f3n. La autoconciencia de la humanidad que deviene perceptible a s\u00ed misma en la forma sensible de la representaci\u00f3n religiosa. Esta es la ense\u00f1anza hegeliana y la clave para la disoluci\u00f3n de la religi\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abQue Cristo sea el hijo de Dios, que haya resucitado, subido al cielo y se siente eternamente a la diestra del\u00a0 padre, esto, dice Hegel, es un \u00abdecreto del esp\u00edritu\u00bb, que la comunidad ha decretado, \u00abcar tel est notre plaisir\u00bb. Si los pueblos han situado a sus benefactores entre las estrellas, as\u00ed el esp\u00edritu ha reconocido la subjetividad, la autoconciencia como\u00a0 momento absoluto de la naturaleza divina y la ha elevado al cielo como el \u00fanico se\u00f1or omnipotente del mundo. Dios ten\u00eda que hacerse hombre porque para la humanidad ten\u00eda que volverse certeza, en la forma de la religi\u00f3n, es decir, de nuevo en la forma sensible de la representaci\u00f3n, que el hombre es dios y el dios de la representaci\u00f3n es s\u00f3lo el hombre de la representaci\u00f3n, el hombre que saliendo de s\u00ed se ha puesto en el cielo.\u00bb (Bauer, 1985, p. 366. Trad. RF).<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>El p\u00e1rrafo del que proviene este paso se titula significativamente \u201cAuflos\u00fcng des Christentums\u201d. La verdadera cr\u00edtica consiste, pues, en mostrar la naturaleza conceptual de la religi\u00f3n, su ser producto de la alienaci\u00f3n de la propia autoconciencia que se convierte en una forma extra\u00f1ada, si esta condici\u00f3n de alteridad se considera sustancial y no\u00a0 momento de su propia procesualidad. Por lo tanto, cr\u00edtica es la comprensi\u00f3n de esta escisi\u00f3n y devolverla a la unidad de la autoconciencia, reapropiaci\u00f3n por parte de la humanidad autoconsciente de s\u00ed misma del mundo representativo que hab\u00eda proyectado en el cielo como su propia esencia hecha figura (Bauer, 1985, p\u00e1gs. 344, 352). Esto conduce a la disoluci\u00f3n del cristianismo y la religi\u00f3n misma.<\/p>\n<p>4. Feuerbach desarrolla su cr\u00edtica religiosa en una direcci\u00f3n ligeramente diferente. En primer lugar, nos ayuda a comprender cu\u00e1l es quiz\u00e1s el sentido general de lo que se consideraba una actitud cr\u00edtica, m\u00e1s all\u00e1 de las m\u00faltiples modalidades en las que, de hecho, se articula. Haciendo balance de su monograf\u00eda sobre Bayle, afirma:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEl significado de Bayle para la filosof\u00eda ha quedado en su mayor parte superado; consiste principalmente en su relaci\u00f3n negativa con la teolog\u00eda. Es una introducci\u00f3n pr\u00e1ctico-dial\u00e9ctica desde el pensamiento dogm\u00e1ticamente limitado de la teolog\u00eda al libre pensamiento de la filosof\u00eda.\u00bb (Feuerbach, 2008 p. 237).<\/p>\n<p>La cr\u00edtica, por tanto, parece definirse como una actitud anti-dogm\u00e1tica, especialmente ante la teolog\u00eda; una filosof\u00eda, por tanto, basada en diferentes formas sobre la raz\u00f3n y la argumentaci\u00f3n tanto pr\u00e1ctica como te\u00f3rica. Una actitud de alguna manera \u00abilustrada\u00bb. Si este horizonte tan amplio sigue vigente, como ya hemos podido ver, las variantes son m\u00faltiples y el mismo Feuerbach\u00a0 propone la suya.<\/p>\n<p>En su <em>Zur Kritik der Hegelschen Philosophie,<\/em> habla del m\u00e9todo gen\u00e9tico-cr\u00edtico. Se trata de mostrar la g\u00e9nesis del pensamiento en el mundo humano, que sin embargo no es la autoconciencia, sino lo humano como especie natural. El debatido tema de los presupuestos, del punto de partida del filosofar no puede resolverse de manera especulativa en el pensamiento, sino que debe ser devuelto a su fuente original que no es la especulaci\u00f3n, sino el mundo del hombre, de los hombres dialogando en su dimensi\u00f3n tanto material como intelectual. El tema de la inversi\u00f3n del idealismo no queda resuelto en la filosof\u00eda de la naturaleza de Schelling, y a\u00fan menos en la de Hegel que elimina la distinci\u00f3n sujeto-objeto en cada paso, fundamentando la unidad en el pensamiento y terminando as\u00ed por presentar un emp\u00edrico \u00abno digerido\u00bb como fruto de la deducci\u00f3n del pensamiento a priori. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abY as\u00ed es como Hegel ha entendido realmente por verdad objetiva ciertas representaciones que expresan simplemente necesidades subjetivas; dado que no se ha referido a la fuente, a la necesidad de la que surgieron estas representaciones, las ha tomado al pie de la letra y se ha sentido obligado a tener en cuenta lo que, visto con la perspectiva adecuada, es de una naturaleza extremadamente equ\u00edvoca: ha considerado original lo que era secundario, tanto descuidando lo que era t\u00edpicamente primario como asign\u00e1ndole un papel marginal, como si fuera subordinado, y ha mostrando como racional en s\u00ed y para s\u00ed , aquello que lo es s\u00f3lo de manera particular y relativa.\u00bb (Feuerbach, 1965, p. 146).<\/p>\n<p>Esto es caracterizado como \u00abfalta de an\u00e1lisis hist\u00f3rico-cr\u00edtico\u00bb (Feuerbach, 1965, p. 146). Los fundamentos de la filosof\u00eda gen\u00e9tico-cr\u00edtica son los principios y las causas naturales (Feuerbach, 1965, p. 153).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abLa filosof\u00eda es la ciencia de la realidad en su verdad y totalidad; pero la sustancia de la realidad es la naturaleza &#8230; La \u00fanica fuente de salvaci\u00f3n es el regreso a la naturaleza &#8230; La naturaleza ha construido no solamente ese taller com\u00fan que es el est\u00f3mago, sino tambi\u00e9n ese templo que es el cerebro; no solo nos ha dado una lengua dotada de papilas que corresponden a las vellosidades intestinales, sino tambi\u00e9n o\u00eddos que solo cautiva la armon\u00eda de los sonidos, y ojos que\u00a0 solo se extas\u00edan con la esencia celeste y altruista de la luz &#8230; La \u03c3\u03c9\u03c6\u03c1\u03bf\u03c3\u03cd\u03bd\u03b7 (prudencia) griega est\u00e1 en perfecto acuerdo con la naturaleza.\u00bb (Feuerbach, 1965, p. 154).<\/p>\n<p>Por tanto, el hombre en su naturalidad, en sus necesidades determinadas genera la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica y su propio mundo ideal. \u00c9ste, para ser entendido cr\u00edticamente, debe remitirse a aquellas. Por lo tanto, la autoconciencia no se reduce a la religi\u00f3n, al hombre especulativo, sino al hombre natural, en carne, huesos y pensamiento. La cr\u00edtica es el proceso de reconducci\u00f3n a esta base natural\/material del mundo ideal construido por el hombre mismo.<\/p>\n<p>5. Ha llegado el momento de sacar a relucir a Hegel. Es conocido que, junto con Schelling, fue editor de un peri\u00f3dico \u00abcr\u00edtico\u00bb, el <em>Kritisches Journal der Philosophie<\/em>. En el lema de la cabecera <em>\u00dcber das Wesen der philosophischen Kritik<\/em> <em>\u00fcberhaupt und ihr Verh\u00e4ltnis zum gegenw\u00e4rtigen Zustand der Philosophie insbesonde<\/em>(5), se expone su idea de cr\u00edtica. Aunque la publicaci\u00f3n del texto se remonta a 1802, ya aparece clara una orientaci\u00f3n que, aunque con ciertas modificaciones, Hegel no cambiar\u00e1. El punto de partida es el combate frente una cr\u00edtica filos\u00f3ficamente fallida, a saber, la kantiana y fichteana, las cuales absolutizan lo finito y, aunque siendo v\u00e1lidas en la esfera intelectual, pretenden considerar lo\u00a0 absoluto inaccesible, convirti\u00e9ndolo de hecho en finito frente al fen\u00f3meno.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEn cuanto a ellos [los partidarios del criticismo] ha quedado probado &#8230; que los conceptos del entendimiento tienen su aplicaci\u00f3n s\u00f3lo en la experiencia, que la raz\u00f3n, conoci\u00e9ndose a trav\u00e9s de sus propias ideas te\u00f3ricas, se envuelve en contradicciones, y, que a la esencia como tal, los objetos deben d\u00e1rsele a trav\u00e9s de la sensibilidad, de esta forma se renuncia a la raz\u00f3n en la ciencia y \u00e9sta se abandona al m\u00e1s craso empirismo.\u00bb (Hegel, 1970, pp. 178 s. Trad. al italiano RF-Del italiano al espa\u00f1ol A.N. ).<\/p>\n<p>Que el enfoque cr\u00edtico se presente como provisional, problem\u00e1tico o \u00abhipot\u00e9tico\u00bb, o incluso cierto, esto no cambia el resultado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abQue un punto de partida\u00a0 finito se haga pasar por algo moment\u00e1neo e hipot\u00e9tico introduce &#8230; s\u00f3lo una nueva ilusi\u00f3n; aparezca ello modestamente como algo hipot\u00e9tico o incluso inmediatamente como algo cierto, en ambos casos esto conduce al mismo resultado, que lo finito se mantiene como lo que es, en su divisi\u00f3n, y lo absoluto permanece como una idea, un m\u00e1s all\u00e1, es decir, afectado por la finitud.\u00bb (Hegel, 1970, p. 180).<\/p>\n<p>La sustancia de estas observaciones al criticismo kantiano se mantiene hasta la obra madura y constituye la esencia del contenido desarrollado en los conocidos \u00a7\u00a7 40 et seq. de la Enciclopedia. Cr\u00edtica, por tanto, no puede ser otra cosa que juicio objetivo, es decir, subsunci\u00f3n bajo la idea:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abporque, si toda cr\u00edtica es subsunci\u00f3n bajo la idea, entonces toda cr\u00edtica desaparece cuando \u00e9sta falta.\u00bb (Hegel, 1970, p. 173).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abSin embargo, donde la idea de filosof\u00eda est\u00e9 efectivamente presente, esto es asunto de la cr\u00edtica.\u00bb (Hegel, 1970, p. 174).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de estas declaraciones expl\u00edcitas,\u00a0 no se puede dejar de observar que la cr\u00edtica no es una categor\u00eda apreciada por Hegel; m\u00e1s exactamente, en casi toda su obra se utiliza en referencia espec\u00edfica al criticismo kantiano. Probablemente, precisamente para marcar la distancia con este tipo de enfoques, Hegel no la define o la usa pr\u00e1cticamente nunca en un sentido diferente, al menos en las obras fundamentales como la <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em> o la <em>Enciclopedia de las Ciencias<\/em> <em>Filos\u00f3ficas<\/em>(6) Por esta raz\u00f3n, la subsunci\u00f3n bajo la idea a que se refiere la cita anterior debe entenderse, con toda probabilidad, como la idea de filosof\u00eda por excelencia, o sea, el sistema filos\u00f3fico; por tanto, cr\u00edtica es la actitud que piensa\u00a0 lo particular como momento sistem\u00e1tico de lo universal, es decir, como su desarrollo en la singularidad. Al hacer esto, no\u00a0 se cancela lo particular, como tampoco se elimina la perspectiva intelectualista del criticismo kantiano; \u00e9sta simplemente se entiende en sus propios t\u00e9rminos, es decir, como saber intelectual, filosof\u00eda de la reflexi\u00f3n y de lo finito; tiene su propio lugar en el sistema, pero no puede ser el sistema mismo, la filosof\u00eda en sentido fuerte. Pensar\u00a0 una sistem\u00e1tica y por tanto concebir la finitud como un momento necesario del infinito es el objetivo de la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Esta definici\u00f3n hegeliana es diferente a las de sus disc\u00edpulos e int\u00e9rpretes considerados anteriormente. Veremos en Marx cu\u00e1l de estas acepciones retorna y con qu\u00e9 relevancia.<\/p>\n<p>6. Marx se forma principalmente entre Bruno Bauer y Feuerbach(7); de estos recibe un cierto Hegel y una cierta idea de cr\u00edtica. Cr\u00edtica significa seguramente la reconducci\u00f3n de la religi\u00f3n, pero progresivamente tambi\u00e9n de la cultura y las instituciones en un sentido m\u00e1s amplio, primero sobre la base de la autoconciencia, luego humana, pero despu\u00e9s gradualmente, de manera cada vez m\u00e1s compleja, a las relaciones sociales que la han generado.<\/p>\n<p>En los llamados Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos se encuentra una clave autoconsciencial m\u00e1s marcada, corregida con el trabajo como esencia en lugar del esp\u00edritu; esta estructura se orienta en una perspectiva baueriana m\u00e1s marcada, con la pr\u00f3vida correcci\u00f3n\u00a0 del trabajo en lugar del esp\u00edritu. Sin embargo, la din\u00e1mica de alienaci\u00f3n y reapropiaci\u00f3n parece, con bastante claridad, reminiscencia de una \u00abdial\u00e9ctica\u00bb de lejana matriz hegeliana, pero sustancialmente filtrada por Bruno Bauer, tanto en su dram\u00e1tica alienaci\u00f3n como en las perspectivas palingen\u00e9ticas de reconciliaci\u00f3n. Todo esto, sin embargo, no tarda en adquirir m\u00e1s radicales semblantes feuerbachianos, para los que la cr\u00edtica real debe reconducir el mundo ideal al mundo real, del mundo fantasmag\u00f3rico de las representaciones religiosas e idealistas (incluida la autoconciencia filos\u00f3fica y su alienaci\u00f3n) a las necesidades, a la naturaleza material. Sin embargo, Marx ya aqu\u00ed est\u00e1 dando un paso adelante con respecto a un unilateral y burdo materialismo mecanicista. De hecho, aunque todav\u00eda no ha resuelto el nudo de la relaci\u00f3n entre producci\u00f3n social y rol individual, afirma que no basta con reconocer el mundo ideal como una forma de alienaci\u00f3n; m\u00e1s bien, es necesario reconstruir las causas materiales que han determinado esas representaciones y, sobre todo, transformarlas, de lo contrario volver\u00e1n a producirse como forma objetiva transfigurada de relaciones sociales.(8) Esta transformaci\u00f3n debe abarcar al conjunto de las relaciones sociales y no al mero hombre en general feuerbachiano, ahist\u00f3rico e inm\u00f3vil en su esencia de especie. Al contrario, el hombre abstracto mismo debe explicarse como resultado hist\u00f3rico. La cr\u00edtica feuerbachiana act\u00faa como un martillo antiespiritualista, pero acaba produciendo un nuevo hombre\u00a0 a\u00fan\u00a0 demasiado general, un fetiche que a su vez debe mostrarse en su g\u00e9nesis y determinaci\u00f3n hist\u00f3rica(9), \u00e9ste mismo una forma ideol\u00f3gica de la sociedad burguesa, es m\u00e1s, su figura por excelencia. A grandes rasgos, estas son las fases que atraviesa Marx en su formaci\u00f3n juvenil al hacer suyo, aunque reconstruy\u00e9ndolo, un concepto de cr\u00edtica que se va definiendo paulatinamente. No obstante, la obra marxiana anterior a <em>El Capital<\/em> se caracteriza por su genialidad, aunque tambi\u00e9n por la falta de sistematizaci\u00f3n y un car\u00e1cter a veces panfletario y mordaz. En mi opini\u00f3n, es dif\u00edcil, y en realidad err\u00f3neo, tomar al Marx del Vorm\u00e4rz como el fundador de alguna cosa, salvo algunas ideas que solo en la sistem\u00e1tica, tambi\u00e9n ella inconclusa, de <em>El Capital,<\/em> encontrar\u00e1n o no confirmaci\u00f3n y desarrollo. Dicho esto, es preciso a\u00f1adir, sin embargo, que su punto de llegada en esta fase\u00a0 se sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 de Feuerbach, ya que la base, la \u00abesencia\u00bb, no es el hombre abstracto, sino el conjunto de relaciones sociales. Aqu\u00ed se intuye cu\u00e1n filol\u00f3gicamente dudoso es hablar de un Marx \u00abhumanista\u00bb, si con esto se entiende que el centro de la reflexi\u00f3n marxista es el Hombre abstracto con h may\u00fascula, a menos que no queramos tomar en consideraci\u00f3n una vertiente de Marx (la \u00abBaueriana\u00bb). Sin embargo, Marx todav\u00eda no sabe en qu\u00e9 consisten estas relaciones sociales y pasar\u00e1 el resto de su vida tratando de explicarlo. La idea de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica surge, por tanto, de convicciones juveniles, pero se desarrolla de una manera tan peculiar que \u00absupera\u00bb el horizonte de referencia original: Marx intenta explicar el sentido y la legitimidad de la cr\u00edtica \u201cilustrada\u201d, pero al mismo tiempo esclareciendo sus l\u00edmites filos\u00f3ficos. Parece referirse al proceso de comprensi\u00f3n de los fen\u00f3menos ilumin\u00e1ndolos con la luz de la raz\u00f3n, esto es, reconduci\u00e9ndolos a criterios, metodolog\u00edas, esquemas que permitan un conocimiento efectivo de los mismos. Desde el punto de vista hist\u00f3rico, se trata de investigar las causas hist\u00f3rico-pol\u00edtico-culturales que los determinaron, de reconstruir y conocer el contexto por el que se configuran de una cierta manera, contexto que en lo sucesivo se determinar\u00e1 como \u00abecon\u00f3mico\u00bb.(10). Este proceso de conocimiento, ilustrado en sentido amplio, es comprensi\u00f3n, clarificaci\u00f3n y, por tanto, superaci\u00f3n de lo no conocido dentro de la esfera de lo conocido. En el contexto posthegeliano en el que se desarrolla esta cr\u00edtica,\u00a0 tal proceso viene reconfigurado f\u00e1cilmente como una modalidad de actuaci\u00f3n de la autoconciencia que, en la alteridad, se reconoce a s\u00ed misma y, m\u00e1s a\u00fan, al proceso por el cual ella se escinde en s\u00ed misma y en su otro, para despu\u00e9s identificar de este modo nada m\u00e1s que su propia din\u00e1mica de autorrealizaci\u00f3n. El l\u00edmite de esta \u00abcr\u00edtica cr\u00edtica\u00bb consiste en contentarse con esta reconciliaci\u00f3n en el pensamiento; Feuerbach traslada la ra\u00edz del pensamiento a lo humano real; sin embargo, esto todav\u00eda no es suficiente, porque no se trata simplemente de comprender la naturaleza humana y real de la alteridad, sino de superar efectivamente la escisi\u00f3n, que s\u00f3lo es posible con la supresi\u00f3n real de los procesos que la generan; en este sentido, la alienaci\u00f3n no es m\u00e1s que la versi\u00f3n filos\u00f3fica de lo que explica mucho m\u00e1s eficazmente la econom\u00eda pol\u00edtica inglesa, es decir, la filosof\u00eda alemana posthegeliana no es m\u00e1s que la versi\u00f3n especulativa cuya clave real es la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica. En esencia son los, por ahora,\u00a0 no mejor definidos procesos reales los que determinan las hipostatizaciones ideol\u00f3gicas, intelectuales, culturales, institucionales y no viceversa; sin una \u00abcr\u00edtica\u00bb real que transforme estas \u00faltimas, aquellos subsistir\u00e1n. Este laborioso resultado del razonamiento juvenil es, por tanto, un presupuesto, o m\u00e1s bien un proyecto de investigaci\u00f3n. La elaboraci\u00f3n de la respuesta sobre el funcionamiento de las relaciones reales en clave no meramente reduccionista o \u201chuman\u00edstica\u201d es la tarea de la teor\u00eda del modo de producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>7. Las apariciones del t\u00e9rmino cr\u00edtica en la madurez de Marx no son demasiadas. Por supuesto, lo m\u00e1s significativo es que Marx inicialmente concibe su proyecto como <em>Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica,<\/em> pero posteriormente decide relegar esta expresi\u00f3n al subt\u00edtulo, prefiriendo <em>El Capital<\/em> como t\u00edtulo general. La decisi\u00f3n viene expuesta, como hemos visto al principio, en una carta a Kugelmann del 2 de diciembre de 1862, por tanto, cuando Marx est\u00e1 pr\u00f3ximo a la conclusi\u00f3n del segundo gran manuscrito preparatorio para <em>El Capital<\/em> (1861-63). Est\u00e1 acabando la parte m\u00e1s sustancial de ese texto, que pasar\u00e1 a la historia como <em>Teor\u00edas de la Plusval\u00eda,<\/em> donde se \u00abcritican\u00bb las teor\u00edas de los economistas que lo precedieron, posteriormente subdivididos entre cl\u00e1sicos y vulgares. Tengo la convicci\u00f3n de que no es casualidad que justo en este momento Marx tome tal decisi\u00f3n. Aqu\u00ed, de hecho, llega a ser plenamente consciente de un doble nivel de an\u00e1lisis \u00abcr\u00edtico\u00bb que, sin embargo, ya afloraba en su mente mientras escrib\u00eda el primer gran manuscrito preparatorio para <em>El Capital<\/em>, el llamado <em>Grundrisse der Kritik der politischen \u00d6konomie<\/em>. En una bien conocida carta a Lassalle del 22 de febrero de 1858 en la que describe su trabajo, Marx se expresa as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abLa tarea de que se trata en primer lugar\u00a0 es la Cr\u00edtica de las categor\u00edas econ\u00f3micas o bien, if you like (en ingl\u00e9s en el original; se traducir\u00eda como: si lo prefieres-), la descripci\u00f3n cr\u00edtica del sistema de la econom\u00eda burguesa. Es simult\u00e1neamente una descripci\u00f3n del sistema y, a trav\u00e9s de la descripci\u00f3n, una cr\u00edtica del mismo.\u00bb (Marx y Engels, 1973a, p\u00e1g. 577. )<\/p>\n<p>Todo lo que en esta edici\u00f3n italiana se traduce como \u00abdescripci\u00f3n\u00bb es en realidad, en el original alem\u00e1n, <em>Darstellung,<\/em> es decir, la \u00abexposici\u00f3n\u00bb propiamente cient\u00edfico-dial\u00e9ctica. No es solo un malentendido, porque es precisamente aqu\u00ed donde entendemos el significado de la cosa: gracias a la exposici\u00f3n sistem\u00e1tica\u00a0 las categor\u00edas se desarrollan y sit\u00faan en su lugar adecuado; esto implica una cr\u00edtica de las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica, es decir, mostrar d\u00f3nde se originan y por qu\u00e9 se desarrollan de forma invertida en la autocomprensi\u00f3n distorsionada de los portadores del proceso (fetichismo).<\/p>\n<p>Marx est\u00e1 terminando las <em>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/em>. All\u00ed critica las inconsistencias y contradicciones de las teor\u00edas burguesas. No se trata de exposici\u00f3n, sino de enfatizar los errores de esos sistemas. Esto es posible porque al mismo tiempo se ha entendido a nivel del sistema cu\u00e1l es la respuesta correcta al problema no resuelto en esos contextos. El primer paso implica el segundo, los dos ciertamente est\u00e1n entrelazados, pero no son lo mismo. Si no son lo mismo, la cr\u00edtica se convierte en un t\u00e9rmino demasiado gen\u00e9rico e impreciso; con \u00e9l entonces se va a se\u00f1alar el primer paso y en consecuencia la <em>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> pasa al subt\u00edtulo; <em>El Capital <\/em>es, en cambio, el nuevo t\u00edtulo de la exposici\u00f3n sistem\u00e1tica(11).<\/p>\n<p>Si en este punto queremos preguntarnos cu\u00e1l de las acepciones de cr\u00edtica descritos al principio se acerca m\u00e1s a la aqu\u00ed se\u00f1alada, la respuesta es casi obvia, es decir, la hegeliana: reconducir al sistema lo particular y reexponerlo como\u00a0 momento.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica, tal como se ha reconstruido en el contexto del Vorm\u00e4rz, es un proceso de reconducci\u00f3n a lo humano, declinado de diversas formas. Esto no se cancela; se trata de la comprensi\u00f3n intelectual del proceso por parte de sus portadores. Es la necesaria representaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la apariencia objetiva (fetichismo). Este proceso como tal ya no es cr\u00edtico en un sentido fuerte; lo que es cr\u00edtico es la explicaci\u00f3n de c\u00f3mo es necesario y debe ocurrir en esas formas. Toda la cr\u00edtica del Vorm\u00e4rz o de matriz ilustrada es un proceso ideol\u00f3gico necesario que, en su propia autocomprensi\u00f3n, no es completamente falaz; es simplemente intelectual y reflexivo, es decir, se trata de la autocomprensi\u00f3n que los portadores del proceso tienen de su propia praxis a nivel fenom\u00e9nico. La comprensi\u00f3n conceptual del conjunto de estas relaciones es , en realidad, posible s\u00f3lo gracias al sistema que sit\u00faa \u201ccr\u00edticamente\u201d tales procesos en el lugar que les corresponde.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00b0 \u00b0<\/p>\n<p>Si el desarrollo de la cosa en s\u00ed, de la l\u00f3gica espec\u00edfica del objeto espec\u00edfico determina las categor\u00edas y el sistema de la econom\u00eda pol\u00edtica, incluida su cr\u00edtica, quedan abiertas algunas cuestiones: la primera se refiere a la identificaci\u00f3n de qui\u00e9n ejerce la cr\u00edtica. En segundo lugar, y en consecuencia, la cuesti\u00f3n de si la dimensi\u00f3n te\u00f3rica de esta doble cr\u00edtica (exposici\u00f3n + cr\u00edtica) es suficiente y no implica, en cambio,\u00a0 una \u00abcr\u00edtica de las armas\u00bb. En tercer lugar, se puede demostrar como el cap\u00edtulo sobre el fetichismo es una respuesta, en la misma l\u00ednea, a las cuestiones de las Tesis sobre Feuerbach; se muestra el proceso de g\u00e9nesis objetiva \u2014reflejo representativo objetivamente aparente\u2014 de las determinaciones \u00abburguesas\u00bb. Son, sin embargo, tres temas, cada uno de los cuales requerir\u00eda un ensayo propio y, por lo tanto, <em>Zukunftsmusik<\/em>.[4]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas del autor entre ()<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>(1) Roberto Fineschi estudi\u00f3 filosof\u00eda y teor\u00eda econ\u00f3mica en Siena, Berl\u00edn y Palermo. Entre sus publicaciones recordamos las monograf\u00edas <em>Ripartire da Marx <\/em>(N\u00e1poles 2001), <em>Marx e Hegel<\/em> (Roma 2006) y\u00a0 <em>Un nuovo Marx<\/em> (2008). Ganador del premio Riazanov 2002, es editor de una nueva versi\u00f3n del primer libro de<em> El Capital <\/em>en base a la nueva edici\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica MEGA2 (N\u00e1poles 2011), as\u00ed como miembro del comit\u00e9 cient\u00edfico de la edici\u00f3n italiana de las obras completas de Marx y Engels y de la International Symposium on Marxian Theory. Sus ensayos est\u00e1n traducidos a varios idiomas. r.fineschi@sienaschool.com<\/p>\n<p>(2) V\u00e9ase Heinrich (1999), Kr\u00e4tke (2017). A diferencia del caso de Redolfi Riva (2019), quien, a pesar de partir del subt\u00edtulo, me parece que desarrolla una argumentaci\u00f3n similar a la que aqu\u00ed se propone en\u00a0 5-6.<\/p>\n<p>(3) \u00c9ste, como es sabido, es el texto en el que Strauss introduce la famosa distinci\u00f3n entre \u00abderecha\u00bb e \u00abizquierda\u00bb hegeliana ( tambi\u00e9n, en verdad,\u00a0 habla de un centro). La diferenciaci\u00f3n, que posteriormente se ampliar\u00e1 para definir posiciones mucho m\u00e1s amplias, depende de cu\u00e1nto se considere el elemento divino un todo con el elemento humano en la figura de Cristo. Bruno Bauer, seg\u00fan muchos de los hegelianos m\u00e1s a la izquierda de la izquierda hegeliana, es considerado por\u00a0 Strauss un campe\u00f3n de la \u201cderecha\u201d.<\/p>\n<p>(4) Para complicar las cosas, Baur, naturalmente, no reconoci\u00f3 en el enfoque de Strauss su \u201cpropia\u201d cr\u00edtica. Para las dolorosas y amargas controversias que llevaron a la ruptura entre los dos, ver K\u00f6pf (2017).<\/p>\n<p>(5) Primera publicaci\u00f3n en <em>Kritisches Journal der Philosophie<\/em>, editado por Friedrich Wilhelm Joseph Schelling y Georg Wilhelm Friedrich Hegel, 1. Band, 1. St\u00fcck, T\u00fcbingen (Cotta) 1802. Texto escrito por Hegel con la colaboraci\u00f3n de Schelling.<\/p>\n<p>(6) Un uso ahora \u201cconvencional\u201d de la palabra \u201ccr\u00edtica\u201d tambi\u00e9n es evidente en la revista, inspirada en gran medida por Hegel, fundada por sus seguidores (1827), a la que \u00e9l mismo contribuy\u00f3 con varias rese\u00f1as. Se trata de la <em>Jahrbuch f\u00fcr wissenschaftliche Kritik<\/em>, la revista en la que apareci\u00f3 la rese\u00f1a de Strau\u00df escrita por Bauer antes citada.<\/p>\n<p>(7) Sobre este tema me permito remitirme a Fineschi (2006).<\/p>\n<p>(8) Harto c\u00e9lebre el pasaje en el que Marx afirma que para hablar de las armas de la cr\u00edtica no se debe olvidar la cr\u00edtica de las armas\u00a0 (Marx, 1983, p. 168).<\/p>\n<p>(9) <em>\u00ab<\/em>Feuerbach resuelve la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto que sea inmanente al individuo particular. En su realidad es el conjunto de las relaciones sociales. Feuerbach, que no profundiza en la cr\u00edtica de esta esencia real, se ve obligado, por tanto : 1. A abstraerse del curso de la historia, a fijar el sentimiento religioso en s\u00ed, y a presuponer un individuo humano abstracto, aislado. 2. Por tanto, la esencia s\u00f3lo puede concebirse como \u00abg\u00e9nero\u00bb, es decir, como universalidad interna, muda, que une a muchos individuos de forma natural.\u00bb (Marx, 2009, p. 121). Se ha argumentado en el pasado que <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em> marcar\u00eda un punto de ruptura radical con este esencialismo. Bien considerado, lo articula, pero no lo supera, porque lo extiende a los muchos individuos que trabajan y a su actividad productiva individual. De hecho, traza el paralelo entre la alienaci\u00f3n filos\u00f3fica alemana y su sustancia real, a saber, la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica. Sin embargo, \u00e9sta \u00faltima todav\u00eda se concibe en los t\u00e9rminos de su propia autocomprensi\u00f3n. No es a\u00fan cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Sobre <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em> seg\u00fan\u00a0 la nueva edici\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica, ver Fineschi (2019). B\u00e1sicamente, aunque toma conciencia de las limitaciones de Feuerbach, Marx todav\u00eda no tiene una respuesta a los problemas planteados aqu\u00ed.<\/p>\n<p>(10) Cabe se\u00f1alar que Marx usa el t\u00e9rmino en un sentido muy espec\u00edfico, lejos de lo que hoy se entiende por econom\u00eda. En este punto, siguen siendo fundamentales las cr\u00edticas de Antonio Labriola a la interpretaci\u00f3n de los \u201cfactores\u201d (Labriola, 1977, pp. 23, 53, 60, 103-105).<\/p>\n<p>(11) He intentado demostrar paso por paso que la teor\u00eda del capital es la exposici\u00f3n dial\u00e9ctica sistem\u00e1tica de un todo en Fineschi (2001).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas del traductor entre []<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>[1] N.T. <strong>Vorm\u00e4rz <\/strong>(literalmente, antes de marzo) es el nombre que recibe el per\u00edodo hist\u00f3rico comprendido entre el fin del Congreso de Viena en 1815 y la Revoluci\u00f3n de 1848. Este t\u00e9rmino se debe ver en el contexto de las corrientes revolucionarias y opuestas al r\u00e9gimen pol\u00edtico que se desarrollaron en Alemania durante estos a\u00f1os. Para el mismo per\u00edodo de tiempo se emplea el t\u00e9rmino Biedermeier cuando se busca hacer referencia a una \u00e9poca determinada en el \u00e1mbito del arte, la literatura y la cultura.<\/p>\n<p>[2] N.T. <strong>Ad quem. <\/strong>Locuci\u00f3n latina. Seg\u00fan definci\u00f3n de la RAE.: 1 Que marca el final de un per\u00edodo de tiempo, de un proceso, etc. 2. loc. Adj. Dicho de un juez o de un tribunal al que se recurre frente a una resoluci\u00f3n de otro juez o tribunal inferior.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>[3] Traducimos el t\u00e9rmino \u201cestrinsecazione\u201d en el texto original italiano por <em>extra\u00f1aci\u00f3n<\/em>, dado que la traslaci\u00f3n literal, extrinsecaci\u00f3n, en castellano se usa de manera casi exclusiva en jerga jur\u00eddica en el sentido de alienaci\u00f3n de bienes materiales. A nuestro entender la idea filos\u00f3fica de \u201csalir fuera de s\u00ed\u201d inherente al t\u00e9rmino \u201cestrinsecazione\u201d, un \u201cponerse ah\u00ed\u201d hegeliano, queda recogida en el t\u00e9rmino elegido: extra\u00f1aci\u00f3n.<\/p>\n<p>[4] NT. Expresi\u00f3n alemana equivalente literalmente a \u201ccastillos en el aire\u201d que en el sentido\u00a0 preciso que adopta en el texto debe ser entendida como \u201charina de otro costal\u201d.<\/p>\n<p><strong>Textos citados:<\/strong><\/p>\n<p>Bauer, Bruno (1835\/6), <em>Rezension Das Leben Jesu, David Friedrich Strauss, Jahrb\u00fccher f\u00fcr wissenschaftliche Kritik,<\/em> diciembre de 1835, mayo de 1836.<\/p>\n<p>Bauer, Bruno (1840), <em>Kritik der Geschichte der Offenbarung<\/em>, (Berl\u00edn 1838),<\/p>\n<p>Bauer. B. (1840), <em>Kritik der evangelischen Geschichte des Johannes<\/em> (Bremen 1840).<\/p>\n<p>Bauer, Bruno (1841\/2) <em>Kritik der evangelischen Geschichte der Synoptiker<\/em> (Leipzig 1841-1842).<\/p>\n<p>Bauer, Bruno (1985), <em>Die Posaune des J\u00fcngsten Gerichts \u00fcber Hegel den Atheisten und Antichristen. Ein Ultimatum<\/em>, en <em>Die Hegelsche Linke. Dokumente zu Philosophie und Politik im deutschen Vorm\u00e4rz, Leipzig, Reclam<\/em> (originalmente Leipzig 1841).<\/p>\n<p>Feuerbach, Ludwig (1965), <em>Per la cr\u00edtica della filosof\u00eda hegeliana<\/em>, in <em>Opere<\/em>, editado por C. Cesa, Roma-Bari, Laterza.<\/p>\n<p>Feuerbach, Ludwig (2008), <em>Pierre Bayle. Un contributo alla storia della filosofia e dell&#8217;umanit\u00e0<\/em>, trad. y editado por Maria Luisa Barbera, N\u00e1poles, La citt\u00e0 del sole.<\/p>\n<p>Fineschi, Roberto (2001), <em>Ripartire da Marx. Processo storico ed economia politica nella teoria del \u00abcapitale\u00bb,<\/em> N\u00e1poles, La citt\u00e0 del sole.<\/p>\n<p>Fineschi, Roberto (2006), <em>Marx e Hegel. Contributi a una rilettura<\/em>, Roma, Carocci.<\/p>\n<p>Fineschi, Roberto (2008), <em>Un nuovo Marx. Filologia e interpretazione dopo la nuova edizione storico-critica<\/em>, Roma, Carocci.<\/p>\n<p>Fineschi, Roberto (2019), \u00abL&#8217;ideologia tedesca dopo la nuova edizione storico-critica\u00bb, en <em>Historia Magistra<\/em>, n. 30, p\u00e1gs.89-104.<\/p>\n<p>Hegel, GWF (1970), <em>\u00dcber das Wesen der philosophischen Kritik \u00fcberhaupt und ihr Verh\u00e4ltnis zum gegenw\u00e4rtigen Zustand der Philosophie insbesusione<\/em>, en <em>Werke<\/em>, vol. 2, Frankfurt am Main, Suhrkamp. Publicado originalmente en <em>Kritisches Journal der Philosophie<\/em>, editado por Friedrich Wilhelm Joseph Schelling y Georg Wilhelm Friedrich Hegel, 1. Band, 1. St\u00fcck, T\u00fcbingen (Cotta) 1802.<\/p>\n<p>K\u00f6pf, Ulrich (2017), \u00abFerdinand Christian Baur y David Friedrich Strauss\u00bb, en <em>Ferdinand Christian Baur and the History of Early Christianity<\/em>, editado por M. Bauspiess, C. Landmesser y D. Lincicum, Oxford University Press, p\u00e1gs. 3-44.<\/p>\n<p>Heinrich, Michael (1999), <em>Die Wissenschaft vom Wert. Die Marxsche Kritik der politischen \u00d6konomie zwischen wissenschaftlicher Revolution und klassischer Tradition<\/em>, M\u00fcnster, Westf\u00e4lisches Dampfboot.<\/p>\n<p>Kr\u00e4tke, Michael (2017), <em>Kritik der politischen \u00d6konomie heute<\/em>, Hamburgo, VSA.<\/p>\n<p>Labriola, Antonio (1977), <em>Saggi sul materialismo storico<\/em>, Roma, Ed. Riuniti.<\/p>\n<p>Marmontel, Jean-Fran\u00e7ois (1754), \u00abCritique\u00bb en <em>Encyclop\u00e9die Ou Dictionnaire Raisonn\u00e9 Des Sciences, Des Arts Et Des M\u00e9tiers<\/em>, editado por Diderot y D&#8217;Alembert, Pargigi, Briasson, vol. IV, p\u00e1gs. 490a &#8211; 497b.<\/p>\n<p>Marx, Karl (1844), <em>Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie<\/em>.\u00a0<em>Einleitung<\/em>, en <em>Deutsch-Franz\u00f6sischen Jahrb\u00fcchern<\/em>, Par\u00eds.<\/p>\n<p>Marx, Karl (1845), <em>Die heilige Familie oder Kritik der kritischen Kritik<\/em>, Fr\u00e1ncfort del Meno, Literarische Anstalt (J. R\u00fctten).<\/p>\n<p>Marx, Karl (1845-6), <em>Die deutsche Ideologie (Kritik der neuesten deutschen Philosophie in ihren Repr\u00e4sentanten Feuerbach, B. Bauer und Stirner, und des deutschen Sozialismus in seinen verschiedenen Propheten<\/em> (1845\/6).<\/p>\n<p>Marx, Karl (1859),<em> Zur Kritik der politischen \u00d6konomie<\/em>, Berl\u00edn, Verlagshandlung de W. Besser.<\/p>\n<p>Marx, Karl (1867), <em>Das Kapital. Kritik der politischen \u00d6konomie<\/em>, Hamburgo, Verlag Otto Meissner.<\/p>\n<p>Marx, Karl (1983), <em>Per la critica de la filosofia del diritto di Hegel. Introduzione<\/em> in K. Marx, <em>Critica della filosofia hegeliana del diritto pubblico<\/em>, Roma, Editori Riuniti.<\/p>\n<p>Marx, Karl (2009), <em>Tesi su Feuerbach<\/em>, in F. Engels, L<em>udwig Feuerbach e il punto di approdo della filosof\u00eda classica tedesca<\/em>, editado por G. Sgro &#8216;, N\u00e1poles, La citt\u00e0 del sole.<\/p>\n<p>Marx, Karl e Engels, Friedrich (1973a), <em>Opere<\/em>, vol.XL, Lettere 1856-1859, Roma, Editori Riuniti.<\/p>\n<p>Marx, Karl e Engels, Friedrich (1973b), <em>Opere<\/em>, vol.XLI, enero de 1860 a septiembre de 1864, Roma, Editori Riuniti.<\/p>\n<p>Redolfi Riva, Tommaso (2019) \u00abA partire dal sottotitolo del Capitale: Critica e metodo della critica dell&#8217;economia politica\u00bb, in <em>Marx inattuale<\/em>, Roma, Edizioni Efesto.<\/p>\n<p>Strauss, David Friedrich (1835-6), <em>Das Leben Jesu, kritisch bearbeitet<\/em>. Tubinga 1835\/1836.<\/p>\n<p>Strauss, David Friedrich (1837a), <em>Streitschriften zur Vertheidigung meiner Schrift \u00fcber das Leben Jesu und zur Charakteristik der gegenw\u00e4rtigen Theologie<\/em>, 3. Heft, CF Osiander, T\u00fcbingen 1837.<\/p>\n<p>Strauss, David Friedrich (1837b), <em>Verschiedene Richtungen innerhalb der Hegel&#8217;schen Schule en Betreff der Christologie<\/em>, Strauss (1837a), p\u00e1gs. 100-120.<\/p>\n<p>Strauss, David Friedrich (1985), <em>Allgemeines Verh\u00e4ltnis der Hegel&#8217;schen Philosophie zur theologischen Kritik<\/em>, en <em>Die Hegelsche Linke. Dokumente zu Philosophie und Politik im deutschen Vorm\u00e4rz,<\/em> Leipzig, Reclam, 1985. Originalmente en Strauss (1837a), p\u00e1gs. 57-75.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Antonio Navas<br \/>\nFuente: <em>Revista Dialectus<\/em>, n\u00ba 18 (<a href=\"http:\/\/periodicos.ufc.br\/dialectus\/article\/view\/60981\">http:\/\/periodicos.ufc.br\/dialectus\/article\/view\/60981<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marx hace un amplio uso\u00a0 del t\u00e9rmino \u00abcr\u00edtica\u00bb, que est\u00e1 presente en el t\u00edtulo de varias de sus obras. En este art\u00edculo intentar\u00e9 reconstruir el desarrollo y los cambios de significado de este t\u00e9rmino en las diferentes fases de la investigaci\u00f3n de Marx. Me centrar\u00e9 en las fuentes directas, como el debate \u00abcr\u00edtico\u00bb alem\u00e1n durante el Vorm\u00e4rz[1], y en autores como Strauss, Bruno Bauer y Feuerbach. Ciertamente, Hegel es un punto de referencia privilegiado en el enfoque filos\u00f3fico de Marx. Mostrar\u00e9 c\u00f3mo Marx se ha alejado lentamente de un significado espec\u00edfico del t\u00e9rmino \u00abcr\u00edtica\u00bb que era predominante durante el Vorm\u00e4rz, para aproximarse a la posici\u00f3n hegeliana.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8500,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1545,1544],"tags":[],"class_list":["post-9225","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-g-w-f-hegel","category-karl-marx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9225"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9225\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8500"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}