{"id":923,"date":"2008-01-24T00:00:00","date_gmt":"2008-01-24T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=923"},"modified":"2020-02-26T06:45:30","modified_gmt":"2020-02-26T05:45:30","slug":"una-verdad-a-destiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=923","title":{"rendered":"Una verdad a destiempo"},"content":{"rendered":"<p>Publicado en <i>Sin Permiso electr\u00f3nico<\/i>, <a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/<\/a><\/p>\n<p>20\/01\/08<\/p>\n<p>Unos documentos de los archivos brit\u00e1nicos del Foreign Office recientemente desclasificados arrojan una cruda e impresionante luz sobre las bambalinas de la Guerra Fr\u00eda y las amenazas que se cern\u00edan sobre la democracia republicana italiana a mediados de la d\u00e9cada de los 70,cuando parec\u00eda que el crecimiento electoral del refinado y democr\u00e1tico comunismo italiano dela \u00e9poca era imparable. La hip\u00f3tesis de un \u00abGolpe de Estado\u00bb si el PCI ganaba las elecciones de junio de 1976 no estaba en modo alguno excluida. Una verdad a destiempo.<\/p>\n<p>A grandes males, grandes remedios. Esto fue tambi\u00e9n la guerra fr\u00eda en Italia, donde el gran mal, m\u00e1s que una idea gen\u00e9rica de comunismo era la posibilidad concret\u00edsima de que el Partido comunista italiano llegara al poder.<\/p>\n<p>Era el a\u00f1o 1976, el de las elecciones m\u00e1s dram\u00e1ticas despu\u00e9s de las de 1948. Pues bien: frente al mal absoluto que un gobierno con el PCI hubiera acarreado al sistema de seguridad de la Alianza Atl\u00e1ntica, el frente occidental, las potencias aliadas y en cierta medida la OTAN, tomaron en consideraci\u00f3n, en el c\u00e1lculo de los remedios extremos y posibles, incluso la hip\u00f3tesis de un golpe de Estado. Un \u00abcoup d&#8217;Etat\u00bb, literalmente: a la francesa. Eventualidad que se descart\u00f3 por \u00abirrealista\u00bb y temeraria.<\/p>\n<p>Entre los documentos brit\u00e1nicos, de los cuales <i>Repubblica <\/i>ha entrado en posesi\u00f3n gracias a las normas que liberan del secreto los documentos de Estado pasados treinta a\u00f1os, se encuentra uno del 6 de mayo de 1976, obviamente supersecreto, elaborado por el Planning Staff del Foreign Office, el ministerio de asuntos exteriores ingl\u00e9s, titulado \u00abItaly and the communists: options for the West\u00bb [Italia y los comunistas: opciones para Occidente]. Al principio de la p\u00e1g. 14, entre las varias opciones, se lee en may\u00fasculas: \u00abAction in support of a coup d&#8217;Etat or other subversive action\u00bb [Acci\u00f3n en apoyo de un golpe de Estado u otras acciones subversivas]. El tono del texto es distante y did\u00e1ctico: \u00abPor su naturaleza, un golpe de Estado puede conducir a acontecimientos imprevisibles. Sin embargo, se podr\u00eda tener en cuenta desde un punto de vista te\u00f3rico. De un modo u otro, podr\u00eda presumiblemente venir de las fuerza de la derecha, con el apoyo del ej\u00e9rcito y de la polic\u00eda. Por una serie de motivos \u2013 continua el documento\u2014, la idea de un golpe de Estado as\u00e9ptico y quir\u00fargico, capaz de desalojar al PCI o de prevenir su acceso al poder, podr\u00eda resultar atractiva. Pero es una idea irrealista.\u00bb Siguen otras graves consideraciones que desaconsejar\u00edan su utilizaci\u00f3n: la fuerza del PCI en el movimiento sindical, la posibilidad de una \u00ablarga y sangrienta\u00bb guerra civil, la posible intervenci\u00f3n de la URSS, las reacciones de la opini\u00f3n p\u00fablica de los diversos pa\u00edses occidentales. Por lo tanto: \u00abUn r\u00e9gimen autoritario en Italia \u2013concluyen los an\u00e1lisis del Western European Department del Foreign and Commonwealth Office (FCO) \u2013dif\u00edcilmente ser\u00eda m\u00e1s aceptable que un gobierno con participaci\u00f3n comunista\u00bb.<\/p>\n<p>En pol\u00edtica exterior los documentos diplom\u00e1ticos, especialmente si son de uso interno, se caracterizan por una fr\u00eda determinaci\u00f3n. Los intereses est\u00e1n al desnudo,con frecuencia impregnados de cinismo. \u00c9stos, que cuentan la crisis italiana antes y despu\u00e9s de las elecciones del 20 de junio de 1976, provienen de carpetas desclasificadas del archivo del premier brit\u00e1nico y del ministerio de asuntos exteriores. Son centenares y centenares de folios: correspondencia entre los grandes del mundo occidental, actas de reuniones y encuentros, an\u00e1lisis de riesgo, cartas de acompa\u00f1amiento, <i>policy papers<\/i>, telegramas, boletines, estudios comparativos (de Italia con el Portugal de la Revoluci\u00f3n de los claveles, por ejemplo), relaciones directas con las embajadas de Su Majestad en Roma, Par\u00eds, Bonn, Washington y Bruselas, cuartel general de la OTAN.<\/p>\n<p>Este abundante material no se refiere, obviamente, s\u00f3lo a la revelaci\u00f3n del golpe. Sin embargo, en ninguna parte como en estos testimonios escritos, el \u00abFactor K\u00bb de \u00abKomunismo\u00bb, es decir, la imposibilidad para el PCI de ser aceptado en el gobierno dentro del marco de los equilibrios decididos en Yalta, encuentra su m\u00e1s realista representaci\u00f3n. Y al m\u00e1ximo nivel. Por ejemplo, gracias al embajador americano en Londres, Elliot L. Richardson, se conoce el texto de una carta privada que el Secretario de Estado Henry Kissinger escribe en enero al entonces presidente de la Internacional Socialista Willy Brandt a prop\u00f3sito del crecimiento del comunismo en Italia, Espa\u00f1a y Portugal: \u00abTengo el deber de expresar mi gran preocupaci\u00f3n por la situaci\u00f3n que se ha creado. La naturaleza pol\u00edtica de la OTAN cambiar\u00eda, si uno o m\u00e1s pa\u00edses de la Alianza formasen gobiernos con participaci\u00f3n comunista, ya fuese de forma directa o indirecta. La emergencia de la URSS como gran potencia en el escenario mundial contin\u00faa siendo motivo de inquietud. El papel de la OTAN, as\u00ed como nuestra tradicional posici\u00f3n militar en Europa es indispensable y crucial. Mi preocupaci\u00f3n consiste en el hecho de que estos puntos de fuerza se ver\u00e1n en peligro en el momento en que los partidos comunistas consigan posiciones influyentes en la Europa occidental\u00bb.<\/p>\n<p>De los varios protagonistas, Kissinger es sin duda alguna el m\u00e1s terco e intransigente. Mientras que las c\u00faspides de la OTAN son desde el principio las m\u00e1s inquietas. El 25 de marzo el ministerio brit\u00e1nico de la Defensa escribe a sus colegas de Exteriores: \u00abLa presencia del PCI en el gobierno italiano, y en consecuencia, la creciente amenaza de subversi\u00f3n comunista podr\u00edan colocar a la Alianza y a Occidente ante la necesidad de tomar una decisi\u00f3n grave\u00bb. Est\u00e1 claro que la partida va mucho m\u00e1s all\u00e1 de los asuntos italianos: \u00abEl acceso al poder de los comunistas \u2013se lee en un documento interno del FCO\u2013 constituir\u00eda un fuerte golpe ideol\u00f3gico para Occidente. El compromiso de los EEUU con Europa acabar\u00eda por debilitarse, podr\u00edan surgir tensiones graves entre los americanos y los miembros europeos de la OTAN respecto a \u00f3omo conducirse con los italianos\u00bb. Pero al mismo tiempo, existe el riesgo de que un gobierno con Berlinguer desbarate los equilibrios consolidados en los treinta a\u00f1os de Guerra Fr\u00eda creando tambi\u00e9n problemas con la URSS, y aqu\u00ed los diplom\u00e1ticos ingleses subrayan el peligro de que \u00ablas ideas reformistas se difundan en Rusia y en la Europa del Este\u00bb. El PCI de Berlinguer, y m\u00e1s en general el que por aquel entonces se llamaba \u00abeurocomunismo\u00bb, constituye en su opini\u00f3n una verdadera \u00abherej\u00eda revisionista\u00bb, y si llegara al gobierno, llevar\u00eda el debate te\u00f3rico de la iglesia marxista al terreno de la pol\u00edtica real. El PCUS [Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica] tiene todos los motivos para temer el \u00abcontagio\u00bb de un \u00abcomunismo alternativo\u00bb al poder en occidente. Con todo eso, seg\u00fan otros an\u00e1lisis, a un nivel m\u00e1s inmediatamente geopol\u00edtico y militar para la URSS, \u00ablas ventajas superar\u00edan con mucho a las desventajas, especialmente por el debilitamiento de la OTAN\u00bb.<\/p>\n<p>En resumen, ser\u00eda un hecho \u00abcatastr\u00f3fico\u00bb. La palabra se repite una y otra vez en los <i>papers<\/i>, a la espera de las elecciones italianas. Especialmente desde Bruselas hacen presente que el tiempo apremia y que hay que prepararse para lo peor. \u00abLa presencia de ministros comunistas en el gobierno italiano traer\u00eda inmediatamente consigo un problema de seguridad en la Alianza \u2013escribe a Londres el embajador ingl\u00e9s en la OTAN, John Killick\u2013. Cualquier informaci\u00f3n que llegue a manos de los comunistas deber\u00e1 ser considerada en riesgo. Los comunistas en el poder no son otra cosa que la extensi\u00f3n de una amenaza, contra la cual lucha la OTAN. Por lo tanto, es preferible una clara amputaci\u00f3n [de Italia], que una par\u00e1lisis interna.\u00bb<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n vital concierne a la seguridad nuclear, o sea, el emplazamiento y la custodia de la bomba at\u00f3mica: incluso sin ministros comunistas en Defensa y en Exteriores, una Italia gobernada por el PCI debe ser de todos modos excluida del Nuclear Planning Group [Grupo de Planificaci\u00f3n Nuclear]: \u00bb Para decirlo crudamente \u2013 aclara el Ministerio de Defensa\u2013, el riesgo es que los documentos secretos acaben en Mosc\u00fa\u00bb. Otros problemas tienen que ver con las bases militares y navales de la OTAN en la pen\u00ednsula: \u00abConsiderando el elevado porcentaje de italianos que votan al PCI, es casi seguro que algunos simpatizantes de este partido habr\u00e1n penetrado ya en el cuartel general de la OTAN en N\u00e1poles (Afsouth). A largo plazo, el PCI podr\u00eda aumentar el espionaje o presionar para reemplazar gradualmente a los funcionarios en puestos clave de la Alianza por elementos comunistas\u00bb. Adem\u00e1s de las huelgas, los bloqueos y las manifestaciones que podr\u00edan organizarse alrededor de las instalaciones militares. En caso de guerra, podr\u00edan surgir serios problemas: \u00abLa p\u00e9rdida del cuartel general de la OTAN, por ejemplo, tendr\u00eda un efecto negativo en las operaciones de la Sexta Flota en el Mediterr\u00e1neo Occidental\u00bb.<\/p>\n<p>El sistema de edificios de vidrio, acero y cemento que alberga los National Archives en Kew Gardens, a veinte minutos de metro en el Sur de Londres, parece un t\u00e9rmino medio entre una sierra y una pagoda. Dentro se conservan cerca de treinta millones de registros, desde la alta edad media hasta nuestros d\u00edas. Alrededor, <i>cottages<\/i>, bosques, jardines y un peque\u00f1o lago artificial poblado de ocas y \u00e1nades. El investigador Mario J. Cereghino ha pasado varias semanas en la inmensa <i>reading room<\/i> climatizada, insonorizada y estrechamente vigilada por telec\u00e1maras y por el personal vestido con elegantes chaquetas azules. En una de las grandes mesas hexagonales de madera oscura se han ido acumulando poco a poco montones de fasc\u00edculos, todos originales, amarilleados por el tiempo. Treinta a\u00f1os y m\u00e1s: es a trav\u00e9s de estos papeles que se puede observar, como nunca hasta ahora, el <i>backstage <\/i>de la guerra fr\u00eda.<\/p>\n<p>Como se habr\u00e1 comprendido, la Italia del 1976 es un pa\u00eds en crisis. La f\u00f3rmula del centro izquierda est\u00e1 muerta; los comunistas han obtenido un gran \u00e9xito en las administrativas del a\u00f1o anterior conquistando el gobierno de diversas regiones e importantes ciudades; el PSI, del que es secretario el anciano De Martino, ha abierto la crisis a oscuras; todav\u00eda amortecida por la derrota en el refer\u00e9ndum sobre el divorcio y bajo acusaci\u00f3n por una serie de esc\u00e1ndalos, la DC parece por primera vez en desbandada; m\u00e1s que dividida, devorada por las venganzas. Los destinos del gobierno en los primeros meses del a\u00f1o est\u00e1n regidos por un p\u00e1lido bicolor Moro-La Malfa, al que sucede, para gestionar las elecciones anticipadas, un monocolor todav\u00eda m\u00e1s exang\u00fce, tambi\u00e9n dirigido por Moro. La mayor\u00eda est\u00e1 hecha pedazos; Berlinguer es el personaje del momento, y hace ya a\u00f1os que ha puesto sobre la mesa la oferta del Compromiso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>El embajador brit\u00e1nico en Roma, Sir Guy Millard, es un hombre muy sutil, y est\u00e1, adem\u00e1s, dotado de buena pluma. \u00abBerlinguer \u2013escribe a Londres, al Secretario de Estado\u2013 es una figura atractiva, inspira confianza con su oratoria. Lo que dice es cre\u00edble, y \u00e9l lo afirma de modo convincente\u00bb. Pero precisamente por eso no es de fiar. \u00abSu ingreso en el gobierno pondr\u00eda a la OTAN y a la Comunidad Europea ante un problema serio, y podr\u00eda convertirse en un acontecimiento de consecuencias catastr\u00f3ficas\u00bb. Cu\u00e1les consecuencias, Millard lo explica de modo apremiante: ante todo, la \u00abdesintegraci\u00f3n\u00bb de la DC; despu\u00e9s, la ca\u00edda de las inversiones, la fuga de los capitales, el desplome de la fe en las empresas, la intervenci\u00f3n dr\u00e1stica del gobierno en el Estado, y en consecuencia, \u00abel final r\u00e1pido del sistema de libre mercado\u00bb. \u00bfQu\u00e9 hacer para mantener al PCI lejos del gobierno? \u00abNo mucho, me temo\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abEs una desgracia que la defensa de Italia frente al comunismo est\u00e9 en manos de un partido tan deficiente como la DC\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del congreso de marzo que ha visto la victoria de Benigno Zaccagnini sobre Arnaldo Forlani, Millard va a hablar del cambio de opiniones con el embajador americano en Roma, John Volpe. Seg\u00fan \u00e9ste, Forlani \u00abes una gran persona, pero no es un combatiente\u00bb; por el contrario, Zac \u00abgusta mucho a los j\u00f3venes\u00bb, los EEUU lo apoyan, aun prefiriendo a Forlani o Fanfani, que son m\u00e1s anticomunistas. Tambi\u00e9n hablan de Moro: \u00abAlgunas veces \u2013sostiene Millard\u2014, parece m\u00e1s bien ambiguo sobre el Compromiso hist\u00f3rico\u00bb. Volpe est\u00e1 de acuerdo. \u00abEs un pesimista, demasiado proclive a considerarlo inevitable\u00bb. Esta especie de resignaci\u00f3n es la culpa que los americanos atribuyen a la astuta pero cobarde clase gobernante democristiana. En un informe del 23 de marzo se lee que en el Departamento de Estado norteamericano est\u00e1n muy preocupados: \u00abLa situaci\u00f3n italiana se va deteriorado, y no se sabe c\u00f3mo actuar\u00bb. De ah\u00ed a la sospecha de que la DC haga un doble juego, s\u00f3lo hay un corto paso: \u00abAntes que perder el poder, preferir\u00eda compartirlo con el PCI\u00bb.<\/p>\n<p>A principios de abril, el representante brit\u00e1nico ante la Santa Sede, Dugald Malcom, va a reunirse con el Patriarca de Venecia, monse\u00f1or Albino Luciani, el futuro Juan Pablo I: \u00abEl Patriarca parece haber asumido una posici\u00f3n cercana a la cat\u00e1strofe. El argumento era siempre el mismo: el avance del PCI\u00bb. Es el per\u00edodo en que los comunistas italianos cortejan a los cat\u00f3licos (algunos de \u00e9stos acabar\u00e1n siendo elegidos en sus listas dentro de algunos meses). Luciani es intransigente al respecto: \u00abNo se puede ser al mismo tiempo cristiano y marxista\u00bb. Cuenta al diplom\u00e1tico ingl\u00e9s que tiene problemas con algunos sacerdotes de su di\u00f3cesis, \u00abque se sienten en la obligaci\u00f3n de convertirse al comunismo\u00bb. En una isla de la laguna, un grupo de <i>scouts<\/i> ha llegado a sustituir el crucifijo por la foto de Mao. Al despedirse, el futuro pont\u00edfice susurra: \u00abEstamos en las manos de Dios\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abQue de todos modos son buenas manos\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Kissinger dec\u00eda de Berlinguer: \u00ab\u00c9l es el comunista m\u00e1s peligroso\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>A todos parec\u00eda entonces inminente el ingreso del PCI en el gobierno. Aterrorizaba la idea de que un hombre del PCI pudiera conocer los secretos de la OTAN.<\/p>\n<p>Por lo que respecta a los laicos, Millard consulta a Giovanni Spadolini. Lo encuentra m\u00e1s bien agitado: \u00abEs un s\u00edntoma grave que el presidente Moro haya convocado a Berlinguer en el Palacio Chiggi [sede del Gobierno italiano] antes del Consejo de ministros. As\u00ed, ahora los comunistas forman parte virtualmente de la mayor\u00eda, pero no est\u00e1n en condiciones de dar \u00f3rdenes a la clase obrera. Para ello \u2013bromea, pero tampoco tanto, Spadolini\u2014 necesitar\u00edan a la Armada roja\u00bb. Sin embargo: \u00abEl PCI es a partir de ahora parte integrante del sistema pol\u00edtico, que se est\u00e1 haciendo trizas. La \u00fanica esperanza es que est\u00e9 contaminado por el poder, como los dem\u00e1s partidos\u00bb. Habla como intelectual, pero tambi\u00e9n como ex ministro (de los Bienes culturales, en el gobierno Moro-La Malfa): \u00abLa polic\u00eda est\u00e1 insatisfecha, y el cuarenta por ciento de los agentes estar\u00eda dispuesto a participar en un golpe de estado de la izquierda. Los carabineros, en cambio, son mucho m\u00e1s fiables\u00bb. Comentario de Millard: \u00abSe percibe un clima de profunda depresi\u00f3n, casi de desesperaci\u00f3n, por no decir de p\u00e1nico\u00bb.<\/p>\n<p>El tiempo apremia, es la f\u00f3rmula que se repite en los documentos brit\u00e1nicos. En Londres, Hensy Kissinger se re\u00fane con el nuevo ministro de Exteriores de Su Majestad, Anthony Crosland. Por parte americana se advierte un nerviosismo indudable: \u00abLa cuesti\u00f3n de la obediencia del PCI a Mosc\u00fa es secundaria. Para la cohesi\u00f3n de occidente \u2013\u00e9sta es ahora la tesis de Kissinger\u2014, los comunistas como Berlinguer son m\u00e1s peligrosos que el portugu\u00e9s Cunhal\u00bb. Crosland rebate: \u00abEl PCI no tendr\u00eda el prestigio del que goza, si los dem\u00e1s partidos italianos no anduvieran tan mal. Pero hay signos de decadencia incluso entre los comunistas, corrupci\u00f3n como en el caso de Parma\u00bb. Sorprende verdaderamente que l\u00edderes tan poderosos se rebajen a hablar de un peque\u00f1o esc\u00e1ndalo inmobiliario, en oto\u00f1o del 1975, en el que se vio envuelta la administraci\u00f3n roja de la ciudad emiliana. La respuesta de Kissinger, sin embargo, parece enojada: \u00abParecen todos hipnotizados por los \u00e9xitos del PCI, sin tener ni idea de qu\u00e9 hacer para bloquear su ascenso\u00bb.<\/p>\n<p>El 13 de abril, un grupo de especialistas del Western European Department del Foreign Office elabora un dossier que tiene precisamente como objetivo establecer la estrategia operativa anticomunista, graduando sus movimientos seg\u00fan los diversos escenarios. La primera parte est\u00e1 dedicada precisamente a la manera de impedir que el PCI acceda al gobierno, y se indican los varios pasos a seguir: financiaci\u00f3n de los dem\u00e1s partidos, orquestaci\u00f3n de una campa\u00f1a de prensa sobre el peligro, ataque a la credibilidad de Botteghe Oscure [la calle en la que se hallaba la sede romana central del PCI], admoniciones a los sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p>En la segunda parte el documento ofrece soluciones por as\u00ed decir pr\u00e1cticas, en caso de que el PCI consiga conquistar una cuota de poder, o sea, de que ya haya llegado al gobierno. En este punto, los escenarios son cinco, y cinco, en consecuencia, las opciones, cada una de ellas examinada seg\u00fan sus ventajas y desventajas. La l\u00ednea m\u00e1s suave se define como \u00abBusiness as usual\u00bb, y prev\u00e9 \u00abcontinuar las relaciones como si nada hubiera cambiado\u00bb. Siguen, por orden de gravedad, \u00abmedidas de orden pr\u00e1ctico-administrativo\u00bb para \u00absalvaguardar los secretos y los procesos decisorios de la Alianza atl\u00e1ntica\u00bb. Como elecci\u00f3n ulterior, siempre con respecto a Italia, los ingleses se reservan llevar a la pr\u00e1ctica una \u00abpersuasi\u00f3n de tipo econ\u00f3mico\u00bb que se traduce en una serie de presiones a nivel, tambi\u00e9n, de la Comunidad europea y del Fondo monetario internacional. Entrar\u00edan en juego, en este caso, puestos de poder en dichos organismos, beneficios, pr\u00e9stamos. \u00abNo obstante, hay que precisar \u2013 se lee\u2014 que tales medidas cesar\u00edan, si el PCI abandonara el gobierno\u00bb.<\/p>\n<p>La cuarta opci\u00f3n tiene un t\u00edtulo que ni siquiera en ingl\u00e9s suena precisamente tranquilizador: \u00abSubversive or military intervention against the PCI\u00bb [Intervenci\u00f3n subversiva o militar contra el PCI]. Empieza as\u00ed: \u00abEsta opc\u00f3n comprende una serie de posibilidades: desde operaciones de bajo perfil hasta el apoyo activo de las fuerzas democr\u00e1ticas (financieras o de otro tipo) con el objetivo de dirigir una intervenci\u00f3n que apoye un golpe de Estado promovido desde el exterior\u00bb. Ventajas: \u00abEste tipo de medidas puede ayudar a desalojar al PCI del gobierno\u00bb. Desventajas: \u00abLas dificultades pr\u00e1cticas para llevar a la pr\u00e1ctica este tipo de operaciones son inmensas. Vista la situaci\u00f3n italiana es muy poco probable que una operaci\u00f3n oculta permanezca secreta durante mucho tiempo. Su revelaci\u00f3n puede perjudicar a los intereses de occidente y ayudar al PCI a justificar de manera m\u00e1s decisiva su control sobre la maquinaria del gobierno. Adem\u00e1s, la opini\u00f3n p\u00fablica de los pa\u00edses occidentales podr\u00eda tom\u00e1rselo mal, con la consecuencia de que se crear\u00edan tensiones en el interior de la OTAN, especialmente entre EEUU y los aliados europeos, en caso de que los americanos asumieran el mando de la iniciativa\u00bb. Y concluye: \u00abIncluso si la intervenci\u00f3n exterior sirviera para desalojar al PCI del poder, la situaci\u00f3n pol\u00edtica italiana continuar\u00eda siendo inestable, reforzando as\u00ed, a largo plazo, la influencia comunista y la de la URSS\u00bb.<\/p>\n<p>La \u00faltima opci\u00f3n prev\u00e9, sencillamente, \u00abla expulsi\u00f3n de Italia de la OTAN\u00bb. Ventajas: \u00abSe tutelan los secretos y se elimina la posibilidad de que Italia comprometa a la alianza desde dentro\u00bb. Pero en este caso, seg\u00fan los an\u00e1lisis del FCO, se llegar\u00eda al \u00abcierre de todas las bases del pa\u00eds, que se convertir\u00eda en neutral con una orientaci\u00f3n hacia occidente. Pero Italia podr\u00eda tambi\u00e9n evolucionar hacia una especie de Yugoslavia. En \u00faltimo t\u00e9rmino, podr\u00eda incluso ofrecer facilidades de tipo militar a la URSS, a cambio de dinero\u00bb. En cualquier caso, concluye el dossier, \u00abser\u00eda necesaria una revisi\u00f3n de la estrategia defensiva de la OTAN en el flanco Sur. La Sexta Flota saldr\u00eda perjudicada. Grecia y Turqu\u00eda podr\u00edan preguntarse si vale la pena seguir perteneciendo a la Alianza. Podr\u00eda tambi\u00e9n verse comprometida la capacidad americana de intervenir en Medio Oriente y de influir en aquellos pa\u00edses a nivel pol\u00edtico. En consecuencia, la retirada de Italia de la OTAN se transformar\u00eda de hecho en una derrota del occidente frente al mundo entero\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tanto tiempo, uno se pregunta, con cierto espanto, si y en qu\u00e9 medida en 1976 los italianos se daban cuenta de los riesgos que corr\u00edan. Se sienten ciertos escr\u00fapulos al reconstruir un caso de golpismo p\u00f3stumo, adem\u00e1s irrealizado. No obstante, hay que decir que nunca como entonces la idea misma del golpe, la amenaza de golpe, los rumores de golpe, la vigilancia y la autodefensa en caso de golpe, hab\u00edan entrado largamente en el imaginario pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Hab\u00eda habido Grecia (1967) y despu\u00e9s Chile (1973); y aqu\u00ed el \u00abPiano Solo\u00bb del general con el mon\u00f3culo, Giovanni De Lorenzo (1964), la tentativa del \u00abPr\u00edncipe Negro\u00bb Junio Valerio Borghese (1970) y la Rosa de los Vientos (1974). Circulaban tambi\u00e9n pel\u00edculas (<i>Golpe de Estado<\/i> de Salce y la inolvidable <i>Queremos a los coroneles<\/i> de Monicelli), e incluso chistes: \u00abDicen a De Martino: &#8216;Han llegado los tanques armados&#8217;, y \u00e9l responde:'\u00bbBien, y a nosotros socialistas \u00bfcuantos nos tocan?'\u00bb) Humorismo ciertamente atenuado a causa de los muchos, demasiados estragos de aquellos a\u00f1os: Piazza Fontana, Reggio Calabria, Peteano, Piazza della Loggia, Italicus.<\/p>\n<p>A mitad de los a\u00f1os setenta, los jefes comunistas son prudentes y a veces duermen fuera de casa: \u00abNo nos coger\u00e1n en la cama\u00bb asegura Pajetta. De vez en cuando, alg\u00fan jefe democristiano, por ejemplo Moro, sale con denuncias cr\u00edpticas, tipo: \u00abEst\u00e1 tomando cuerpo un turbio plan destructivo\u00bb. De vez en cuando, acaba en la c\u00e1rcel alg\u00fan general de los servicios secretos, acusado de conspiraci\u00f3n pol\u00edtica e insurrecci\u00f3n armada: precisamente en febrero de 1976 le toca el turno al general Gianadelio Maletti, mientras que en mayo la magistratura de Tur\u00edn pide el arresto de Edgardo Sogno, figura descollante de la Resistencia no comunista, convertido m\u00e1s tarde en un anticomunista tan fan\u00e1tico como para ser el inspirador de un golpe llamado \u00abblanco\u00bb, para-legal. En su art\u00edculo sobre las luci\u00e9rnagas, Pier Paolo Passolini, cuya desaparici\u00f3n en los campos defin\u00eda la gran mutaci\u00f3n antropol\u00f3gica de los italianos, escrib\u00eda: \u00abEs probable que el vac\u00edo de poder se est\u00e9 ya llenando a trav\u00e9s de una crisis y de una resituaci\u00f3n que no puede dejar de trastornar a la naci\u00f3n entera. Un \u00edndice de ello lo constituye, por ejemplo, la &#8216;morbosa&#8217; espera del golpe de Estado\u00bb.<\/p>\n<p>Porque uno podr\u00e1 sonre\u00edr ante esta hilarante mitoman\u00eda golp\u00edstica, postl\u00f3gica y pistarola; como ante el comandante de la guardia Forestal Berti, con su espada, que en la noche de la Inmaculada Concepci\u00f3n se lanza, desde Cittaducale, en la provincia de Rieti, a la conquista del Viminale. Pero no se tienen tantas ganas de sonre\u00edr leyendo el informe <i>top-secret<\/i> enviado a Londres por el agregado militar de la embajada brit\u00e1nica en Roma, coronel Madsen, exactamente un mes antes de las elecciones del 20 de junio. T\u00edtulo: \u00abLa reacci\u00f3n de las fuerzas armadas italianas a la participaci\u00f3n comunista en el gobierno y el efecto que \u00e9sta puede tener en la contribuci\u00f3n de Italia a la OTAN\u00bb. Son once p\u00e1ginas densas y detallad\u00edsimas, desde los planes de reestructuraci\u00f3n apoyados por el PCI al movimiento de los \u00abproletarios en uniforme\u00bb organizado por <i>Lotta continua<\/i>. De nuevo, las conclusiones de la investigaci\u00f3n conducen al golpe de Estado: \u00abLos oficiales de las Fuerzas armadas son en su mayor\u00eda de derechas o de extrema derecha. Sin embargo, los soldados de leva reflejan las inclinaciones pol\u00edticas t\u00edpicas de la Italia actual. En teor\u00eda, si no en la pr\u00e1ctica, el PCI podr\u00eda contar con el apoyo de un tercio de las Fuerzas armadas. Una excepci\u00f3n importante la constituyen los Carabinieri, ochenta y seis mil hombres entre los cuales el PCI no cuenta con apoyos. Pero tradicionalmente los Carabinieri son leales al gobierno, cualquiera que sea su color pol\u00edtico\u00bb.<\/p>\n<p>Respecto a la hip\u00f3tesis de un gobierno con los comunistas, el coronel sostiene que \u00abel sentimiento de los oficiales es en general de preocupaci\u00f3n. Es dif\u00edcil identificar en las Fuerzas armadas un n\u00facleo lo suficientemente fuerte o influyente como para promover un golpe. La \u00fanica excepci\u00f3n posible es la de los Carabinieri. En la situaci\u00f3n actual, es improbable que los militares lo apoyaran. Sin embargo, podr\u00eda crearse en breve una situaci\u00f3n tal, que favoreciera un <i>putsch<\/i> militar \u00aba favor del orden p\u00fablico\u00bb, especialmente si los resultados de las elecciones del 20 de junio generaran una situaci\u00f3n de incertidumbre pol\u00edtica\u00bb. Se da por sentado que se trata de \u00abun escenario hipot\u00e9tico\u00bb. Pero al mismo tiempo, el coronel Madsen se\u00f1ala a su ministro de Defensa que, \u00aben punto a reestructuraci\u00f3n, las fuerzas armadas italianas han reforzado recientemente las formaciones territoriales y las de los paramilitares, a fin de llevar a cabo operaciones de salvaguardia de la seguridad nacional en caso de que se deteriore el orden p\u00fablico\u00bb.<\/p>\n<p>Bienaventurado el pa\u00eds que no teme a su pasado. Y que en nombre de la democracia y de la transparencia abre regularmente sus archivos a estudiosos, apasionados y gente corriente. Dicho esto, releyendo estos documentos acecha una duda: \u00bfse merec\u00eda Italia, la sociedad italiana, ser vigilada de esta forma? \u00bfComo una rep\u00fablica bananera en medio del Mediterr\u00e1neo? Vuelve a la memoria aquel 1976: \u00bb Italia jugaba a cartas\/ y hablaba de f\u00fatbol en el bar\u00bb como en <i>La toma del poder <\/i>de Gaber. Sorprenden un tanto ciertas canciones de entonces: \u00bb La Cia nos esp\u00eda \u2013 esto es un Finardi de a\u00f1ada \u2013 y ya no quiere marcharse\u00bb . La Italia de las huelgas, de la guerrilla urbana, de la austeridad, del desempleo, de la inflaci\u00f3n, de las asignaciones m\u00ednimas en lugar de la calderilla. Parco Lambro y Porci con alas. Pero tambi\u00e9n la Italia del <i>boom<\/i> de Benetton, del feminismo, del nacimiento de <i>Repubblica <\/i>y de las radios libres, de los \u00faltimos Caroselli y de la llegada a la TV del grupo de Renzo Arbore, con Roberto Benigni como improbable cr\u00edtico cinematogr\u00e1fico el domingo por la tarde. Y Gimondi, Panatta, el Ferrari de Niki Lauda. Y el terremoto de Friuli, los matrimonios que disminu\u00edan, Gaedaffi en la Fiat, las Bigadas Rojas que empiezan a matar, el juez Coco, en G\u00e9nova, el 8 de junio de 1976. Aunque los documentos ingleses no se refieran nunca al terrorismo rojo y negro de aquel per\u00edodo de plomo.<\/p>\n<p><strong>En Par\u00eds, el encuentro secreto: \u00abMejor que los italianos no losepan\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Una reuni\u00f3n de 4 (Francia, EEUU, Reino Unido, Rep\u00fablica Federal alemana) en Par\u00eds para poner a punto el documento sobre el futuro de Italia y para detener la \u00abderiva\u00bb comunista.<\/p>\n<p>En resumen, no exist\u00eda \u00fanicamente Berlinguer. Pero en aquella primavera, en Londres, Washington y Bruselas parece verdaderamente que no se piense en otra cosa. El 6 de mayo el FCO elabora un segundo documento que integra y desarrolla el manual de metodolog\u00eda anticomunista del 13 de abril. Sin embargo, prosiguiendo la lectura, se nota que surgen problemas sobre la utilizaci\u00f3n de estos archivos en los contactos internacionales con los aliados. Al secretario de Estado le preocupan las \u00abimplicaciones pol\u00edticas\u00bb de una l\u00ednea tan r\u00edgida. En el \u00e1mbito de la administraci\u00f3n brit\u00e1nica, que continua constituida por laboristas, se hacen diversas valoraciones. Las que el consejero pol\u00edtico del Secretario de Estado, David Lipsey, presenta a la consideraci\u00f3n de aqu\u00e9l, por ejemplo, suenan m\u00e1s moderadas y mucho menos intervencionistas: \u00abSi damos suficiente cuerda a los comunistas, podr\u00edan hacerse los inocentes o ahorcarse ellos solos. Si, por el contrario, nos embarcamos en una operaci\u00f3n de linchamiento \u2013concluye\u2013, ser\u00e1 nuestra credibilidad democr\u00e1tica la que se ver\u00e1 da\u00f1ada, no la suya\u00bb.<\/p>\n<p>Precisamente por esto al gobierno ingl\u00e9s le preocupa que los estudios, investigaciones y relaciones permanezcan a buen recaudo. \u00abSu existencia no debe ser revelada \u2013es la recomendaci\u00f3n\u2014. La Gran Breta\u00f1a no debe ser vista como un gobierno que se inmiscuye en los asuntos internos de Italia\u00bb. Pero el 18 de mayo, con ocasi\u00f3n de una cumbre de la OTAN en Oslo, algo trasluce: un art\u00edculo del <i>Financial Times<\/i> con el t\u00edtulo \u00abLos temores del Foreign Office respecto a Italia\u00bb. El periodista revela que la actuaci\u00f3n de los aliados se ha establecido en un documento <i>ad hoc<\/i>. Llegados a este punto, desde la Farnesina se piden explicaciones, pero en Londres despistan, redimensionan: el caso de Italia no figura en la agenda oficial de Oslo, no existe ning\u00fan documento, del PCI se hablar\u00e1 como m\u00e1ximo \u00aben los corredores\u00bb.<\/p>\n<p>De una forma m\u00e1s general, m\u00e1s all\u00e1 de las necesidades diplom\u00e1ticas, parece no obstante detectarse una sutil l\u00ednea de distinci\u00f3n entre la actitud brit\u00e1nica y la americana. Adem\u00e1s de una cierta prudencia que lleva a Crosland y al premier Callaghan a no hacer movimientos antes del 20 de junio, el Foreign office se preocupa sobretodo de la unidad de los aliados, lo que significa, por una parte, animar a franceses y alemanes a una mayor presencia en la cuesti\u00f3n italiana y, por la otra, frenar a los americanos, especialmente a Kissinger.<\/p>\n<p>Los colegas brit\u00e1nicos parecen no tener en demasiada estima ciertas intemperancias del Secretario de Estado norteamericano, subrayan que en privado utiliza un \u00abstrong language\u00bb, un lenguaje fuerte; tambi\u00e9n se permiten una cierta superioridad displicente cuando les parece que Kissinger se comporta m\u00e1s como profesor de historia que como un estratega: \u00abDe esta forma se arriesga a perder de vista las implicaciones inmediatas de sus palabras \u2013se\u00f1ala el embajador ingl\u00e9s en Washington, Peter Ramsbotham\u2014, desarrollando una especie de teor\u00eda del domin\u00f3 europeo a largo plazo\u00bb. Pero los americanos, impert\u00e9rritos, no solo siguen presionando en su l\u00ednea, sino que en un memor\u00e1ndum del 4 de junio, incluso se muestran m\u00e1s bien enojados por el hecho de que mientras que los europeos est\u00e1n indecisos respecto a lo que hay que hacer, ellos corren el riesgo de figurar siempre y de todos modos como el \u00abbad cop\u00bb, el polic\u00eda malo de la situaci\u00f3n, como en Chile en 1973.<\/p>\n<p>A pocos d\u00edas de las elecciones todo es todav\u00eda incierto: \u00abLos sondeos italianos son muy poco fiables\u00bb. Mientras tanto, Berlinguer declara aceptar el paraguas de la OTAN, y Montanelli invita a taparse la nariz y votar a la Democracia Cristiana (DC). As\u00ed se llega finalmente al 20 de junio. Los resultados no pod\u00edan ser m\u00e1s ambiguos. La DC, con el 38,7 por ciento, y el PCI, con el 34,3, son los \u00abdos vencedores\u00bb, como los define Moro. Pero estos dos vencedores, seg\u00fan un an\u00e1lisis del FCO, son tambi\u00e9n \u00abprisioneros el uno del otro\u00bb.<\/p>\n<p>Una semana despu\u00e9s, en la cumbre de Puerto Rico reservada a las siete potencias m\u00e1s industrializadas del mundo, Italia se presenta sin gobierno. Est\u00e1n Moro y Rumor, pero solo para salvar las apariencias. Gerald Ford, Callaghan, Schmidt y Giscard d&#8217;Estaing se encuentran a las 12h45&#8242; del domingo 27 de junio en el Dorado Beach Hotel para una comida de trabajo en la que tiene lugar un penoso incidente. Campbell, el futuro embajador brit\u00e1nico en Roma, lo describe brutalmente: \u00abCuando llegan para la comida, a los dos desgraciados ministros italianos se les impide la entrada\u00bb. Es el m\u00e1ximo de la humillaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Apenas cerradas las puertas, se ataca el \u00abproblema Italia\u00bb. El proceso verbal de este encuentro fue redactado por el funcionario Fergusson. A pesar de reconocer que los italianos deben decidir por s\u00ed mismos, los cuatro jefes de Estado est\u00e1n de acuerdo en que debe hacerse todo lo posible para que los comunistas permanezcan fuera del poder. Giscard propone elaborar, en una pr\u00f3xima reuni\u00f3n que se celebrar\u00eda en Par\u00eds, un borrador de programa de gobierno que los italianos deber\u00edan aceptar a cambio de una sustancial ayuda financiera.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n se celebra efectivamente en Par\u00eds, el 8 de julio de 1976. El patr\u00f3n de la casa es el Secretario general adjunto de la Presidencia de la Rep\u00fablica francesa Yves Cannac. Por parte de EEUU est\u00e1 Helmut Sonnenfeldt, consejero del Departamento de Estado y brazo derecho de Kissinger; por parte alemana llega Gunther Van Well, alto funcionario del ministerio de Exteriores de Bonn; y finalmente, por la Gran Breta\u00f1a, el subsecretario del Foreign Office, Reginald Hibbert.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo redact\u00f3 las actas, a trechos bastante desordenadas, de un encuentro en el que \u00abcada uno tiene sus buenas razones para mantener al PCI fuera del gobierno\u00bb. Giscard querr\u00eda un \u00abcentroderecha reformista\u00bb en Italia porque tem\u00eda el empuj\u00f3n que en su casa favorecer\u00eda a Miterrand. El representante de Schmidt, por otra parte, apuesta por el renacimiento del centroizquierda, porque el \u00e9xito de Berlinguer podr\u00eda asustar a su electorado y abrir las puertas a una victoria de los democristianos en las inminentes elecciones alemanas. Y luego los americanos, que apoyan decididamente a una DC renovada. En resumen, un poco de confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se\u00f1ala Hibbert con evidente enojo, faltan traductores y dactil\u00f3grafos que trabajen en ingl\u00e9s, y sobretodo, hay una gran prisa porque el representante de Kissinger debe correr hacia el aeropuerto. As\u00ed, \u00abKannac nos invita a comer en el restaurante Ledoyen, pero hay tanta prisa que ni siquiera tenemos tiempo de leer el men\u00fa\u00bb. En una esquina, Sonnenfeldt se permite una broma sobre el clima carbonario de la comida: \u00ab\u00bfEst\u00e1is seguros de que el embajador italiano no est\u00e1 aqu\u00ed? Si nos pillan, que quede claro que es para hablar de Berl\u00edn\u00bb.<\/p>\n<p>A saber lo que Moro, Andreotti o Berlinguer sab\u00edan de todo esto. O lo que imaginaban. De lo que se infiere, la reuni\u00f3n de Par\u00eds, que Hibbert define como \u00absticky\u00bb, es decir, dif\u00edcil, espinosa, pringosa, hace pensar en realidad en una especie de \u00faltimo aviso a Italia, lo que es tambi\u00e9n una prueba de tutela. Las delegaciones redactan un borrador de intenciones que, a treinta a\u00f1os de distancia, acaba por tener un cierto peso historiogr\u00e1fico. Se titula \u00abDemocracy in Italy\u00bb, y en la pr\u00e1ctica, dicta a los futuros gobiernos italianos lo que deben hacer. Comienza as\u00ed: \u00abA pesar de los \u00faltimos progresos del PCI, las recientes elecciones permiten mantener en vida a la democracia en Italia. Pero ha llegado el momento de acabar con esta deriva\u00bb. La palabra utilizada es \u00abslide\u00bb, un resbal\u00f3n que lleva a una ca\u00edda, al colapso italiano.<\/p>\n<p>Los cuatro grandes del occidente no solamente erigen el tradicional muro frente a la hip\u00f3tesis de un gobierno con el PCI, sino que en la reuni\u00f3n secreta de Par\u00eds intervienen incluso respecto a la forma y a la mayor\u00eda que deber\u00e1 tener el nuevo gobierno: \u00abguiado por la DC\u00bb, con \u00abpartidos no comunistas y no fascistas\u00bb. En consecuencia intentan tambi\u00e9n perfilar las caracter\u00edsticas de su combinaci\u00f3n ideal: \u00abUn peque\u00f1o grupo homog\u00e9neo de hombres de prestigio que trabajen en equipo\u00bb. En los documentos figura incluso el programa, que se refiere a la administraci\u00f3n p\u00fablica, a la justicia, la seguridad, la econom\u00eda y la pol\u00edtica exterior. Se desciende a los detalles: un plan a medio plazo para el saneamiento de las finanzas p\u00fablicas y la reducci\u00f3n de la evasi\u00f3n fiscal; se se\u00f1ala la necesidad de intentar un acuerdo con empresarios y sindicatos. Se menciona tambi\u00e9n la lucha contra la corrupci\u00f3n, e incluso se apunta al \u00abnepotismo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero destaca especialmente, en un par\u00e1grafo que lleva por t\u00edtulo \u00abThe Christian democratic party\u00bb, una llamada que nuevamente suena como un acto de sumisi\u00f3n exigido a la clase gobernante del \u00abpartido que ha ejercido el poder durante treinta a\u00f1os y que contin\u00faa siendo el mas fuerte despu\u00e9s de las elecciones\u00bb. Para derrotar al PCI, la DC deber\u00eda limpiar su imagen de partido tolerante con la \u00abprevaricaci\u00f3n y el subterfugio\u00bb; tiene el deber de \u00ablibrarse de las ovejas negras\u00bb, la necesidad de \u00abponer orden en su casa\u00bb, de rejuvenecerse y reclutar j\u00f3venes, ofrecer m\u00e1s espacio a las mujeres, a los obreros y a los sindicatos. Tiene, adem\u00e1s, la obligaci\u00f3n de contestar al PCI la hegemon\u00eda cultural, \u00abreconquistando a los intelectuales, la universidad y los medios informativos\u00bb. Al d\u00eda siguiente, 9 de julio, a las 23h20&#8242;, el embajador ingl\u00e9s en Washington telegraf\u00eda a Londres: \u00abKissinger aprueba el documento \u00abDemocracy in Italy\u00bb. En Londres, el premier Callaghan quiz\u00e1s se asusta un poco al leer aquellos documentos: \u00abDebemos tener mucha cautela considerando el gran da\u00f1o que se producir\u00eda si se conociera p\u00fablicamente su existencia. Ser\u00eda una intrusi\u00f3n directa en los asuntos de un Estado europeo aliado nuestro\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abCualquier fuga de informaci\u00f3n acabar\u00eda siendo un regalo a los comunistas italianos\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed podr\u00eda acabar tambi\u00e9n la gran pel\u00edcula de 1976. Cierto que despu\u00e9s ocurren muchas otras cosas \u2013 y el Foregin office las registra con la consabida diligencia\u2014. El PCI que permanece en el umbral del poder. Los democristianos que contin\u00faan contemporizando e inventando f\u00f3rmulas casi intraducibles, a trav\u00e9s de las cuales la muy andreottiana \u00abno desconfianza\u00bb se convierte en \u00abno no-confianza\u00bb. Hay tambi\u00e9n un nuevo secretario socialista, el cuarent\u00f3n milan\u00e9s Bettino Craxi. El embajador Millard, que ve lejos, lo se\u00f1ala r\u00e1pidamente como una luz en el fondo del t\u00fanel del caos italiano. Se establece que una visita suya a Londres \u00abser\u00eda deseable\u00bb. Llega el oto\u00f1o, y en Bruselas y en presencia de Kissinger, el Secretario de Estado brit\u00e1nico Crosland habla \u00abwarmly\u00bb, con calidez, del \u00abSignor Craxi\u00bb.<\/p>\n<p>En Roma, el sucesor de Millard es Alan Hugh Campbell. A finales de a\u00f1o el embajador escribe la tradicional felicitaci\u00f3n navide\u00f1a al Foreign Office: \u00abAun inmersos en la tristeza, la frustraci\u00f3n, la incompetencia y la corrupci\u00f3n, los italianos contin\u00faan siendo un pueblo d\u00factil y muy trabajador. Pero comparto la idea de que no est\u00e1n maduros para la revoluci\u00f3n\u00bb. Y hay casi un salto po\u00e9tico: \u00abQuiz\u00e1s esto explique el sufrimiento que he observado en el rostro de Berlinguer, hace unos d\u00edas, que estaba sentado a mi lado durante una ceremonia\u00bb.<\/p>\n<p>Filippo Ceccarelli escribe habitualmente en el peri\u00f3dico italiano <i>La Repubblica <\/i><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n para <u>www.sinpermiso.info<\/u>: Anna Garriga<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Repubblica, 13 enero 2008<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Pubhllicado en Sin Permiso electr&oacute;nico, http:\/\/www.sinpermiso.info\/ <\/P><P>Unos documentos de los archivos brit&aacute;nicos del Foreign Office recientemente desclasificadosarrojan una cruda e impresionante luz sobre las bambalinas de la Guerra Fr&iacute;a y las amenazasque se cern&iacute;an sobre la democracia republicana italiana a mediados de la d&eacute;cada de los 70,cuando parec&iacute;a que el crecimiento electoral del refinado y democr&aacute;tico comunismo italiano dela &eacute;poca era imparable. La hip&oacute;tesis de un &quot;Golpe de Estado&quot; si el PCI ganaba las eleccionesde junio de 1976 no estaba en modo alguno excluida. Una verdad a destiempo.  <\/P><P>A grandes males, grandes remedios. Esto fue tambi&eacute;n la guerra fr&iacute;a en Italia, donde el gran mal, m&aacute;s que una idea gen&eacute;rica de comunismo era la posibilidad concret&iacute;sima de que el Partido comunista italiano llegara al poder.  <\/P><P>Era el a&ntilde;o 1976, el de las elecciones m&aacute;s dram&aacute;ticas despu&eacute;s de las de 1948. Pues bien: frente al mal absoluto que un gobierno con el PCI hubiera acarreado al sistema de seguridad de la Alianza Atl&aacute;ntica, el frente occidental, las potencias aliadas y en cierta medida la OTAN, tomaron en consideraci&oacute;n, en el c&aacute;lculo de los remedios extremos y posibles, incluso la hip&oacute;tesis de un golpe de Estado. Un &quot;coup d&#8217;Etat&quot;, literalmente: a la francesa. Eventualidad que se descart&oacute; por &quot;irrealista&quot; y temeraria.  <\/P><P>Entre los documentos brit&aacute;nicos, de los cuales Repubblica ha entrado en posesi&oacute;n gracias a las normas que liberan del secreto los documentos de Estado pasados treinta a&ntilde;os, se encuentra uno del 6 de mayo de 1976, obviamente supersecreto, elaborado por el Planning Staff del Foreign Office, el ministerio de asuntos exteriores ingl&eacute;s, titulado &quot;Italy and the communists: options for the West&quot; [Italia y los comunistas: opciones para Occidente]. Al principio de la p&aacute;g. 14, entre las varias opciones, se lee en may&uacute;sculas: &quot;Action in support of a coup d&#8217;Etat or other subversive action&quot; [Acci&oacute;n en apoyo de un golpe de Estado u otras acciones subversivas]. El tono del texto es distante y did&aacute;ctico: &quot;Por su naturaleza, un golpe de Estado puede conducir a acontecimientos imprevisibles. Sin embargo, se podr&iacute;a tener en cuenta desde un punto de vista te&oacute;rico. De un modo u otro, podr&iacute;a presumiblemente venir de las fuerza de la derecha, con el apoyo del ej&eacute;rcito y de la polic&iacute;a. Por una serie de motivos &ndash; continua el documento&mdash;, la idea de un golpe de Estado as&eacute;ptico y quir&uacute;rgico, capaz de desalojar al PCI o de prevenir su acceso al poder, podr&iacute;a resultar atractiva. Pero es una idea irrealista.&quot; Siguen otras graves consideraciones que desaconsejar&iacute;an su utilizaci&oacute;n: la fuerza del PCI en el movimiento sindical, la posibilidad de una &quot;larga y sangrienta&quot; guerra civil, la posible intervenci&oacute;n de la URSS, las reacciones de la opini&oacute;n p&uacute;blica de los diversos pa&iacute;ses occidentales. Por lo tanto: &quot;Un r&eacute;gimen autoritario en Italia &ndash;concluyen los an&aacute;lisis del Western European Department del Foreign and Commonwealth Office (FCO) &ndash;dif&iacute;cilmente ser&iacute;a m&aacute;s aceptable que un gobierno con participaci&oacute;n comunista&quot;.  <\/P><P>En pol&iacute;tica exterior los documentos diplom&aacute;ticos, especialmente si son de uso interno, se caracterizan por una fr&iacute;a determinaci&oacute;n. Los intereses est&aacute;n al desnudo,con frecuencia impregnados de cinismo. &Eacute;stos, que cuentan la crisis italiana antes y despu&eacute;s de las elecciones del 20 de junio de 1976, provienen de carpetas desclasificadas del archivo del premier brit&aacute;nico y del ministerio de asuntos exteriores. Son centenares y centenares de folios: correspondencia entre los grandes del mundo occidental, actas de reuniones y encuentros, an&aacute;lisis de riesgo, cartas de acompa&ntilde;amiento, policy papers, telegramas, boletines, estudios comparativos (de Italia con el Portugal de la Revoluci&oacute;n de los claveles, por ejemplo), relaciones directas con las embajadas de Su Majestad en Roma, Par&iacute;s, Bonn, Washington y Bruselas, cuartel general de la OTAN.  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-923","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-europa-europa"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=923"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/923\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}