{"id":9308,"date":"2021-03-23T05:00:50","date_gmt":"2021-03-23T04:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9308"},"modified":"2021-03-22T10:45:52","modified_gmt":"2021-03-22T09:45:52","slug":"la-conjuncion-entre-metafisica-y-experiencia-la-abertura-del-sistema-hegeliano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9308","title":{"rendered":"La conjunci\u00f3n entre metaf\u00edsica y experiencia. La abertura del sistema hegeliano"},"content":{"rendered":"<p><strong>1. Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Metaf\u00edsica y experiencia son dos conceptos garantes de disputa a lo largo de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. A menudo contrapuestos, metaf\u00edsica y experiencia han sido tomados no pocas veces por conceptos excluyentes entre s\u00ed. Han sido vistos por muchos fil\u00f3sofos, y todav\u00eda lo son hoy en d\u00eda, como incompatibles. Numerosas escuelas y posturas filos\u00f3ficas afirman fundarse en uno de ellos en contra del<br \/>\notro. Hay corrientes de pensamiento que se entienden a s\u00ed mismas expl\u00edcitamente como antimetaf\u00edsicas, post-metaf\u00edsicas o ajenas por completo a cualquier tipo de elucubraci\u00f3n metaf\u00edsica, que rechazan la metaf\u00edsica y pretenden fundarse en lo emp\u00edrico, en la experiencia. Hay, por contra, otras corrientes de pensamiento que huyen precisamente de lo emp\u00edrico, presunto lugar \u00e9ste de la contingencia y la arbitrariedad, y entienden la filosof\u00eda como conocimiento aprior\u00edstico, metaf\u00edsico.<\/p>\n<p>El debate entre metaf\u00edsica y experiencia tiene casi tantos siglos como la filosof\u00eda misma. Aqu\u00ed, como en tantas otras cosas, la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana destaca por un tratamiento profundo, original y tremendamente fruct\u00edfero del tema. A la sombra de la obra kantiana, que inaugur\u00f3 para Fichte, Schelling y Hegel una nueva \u00e9poca en filosof\u00eda, las relaciones entre metaf\u00edsica y experiencia se redefinieron al calor de los debates del idealismo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>En las siguientes p\u00e1ginas vamos a tematizar la relaci\u00f3n entre metaf\u00edsica y experiencia en el pensamiento de G. W. F. Hegel. Tenemos en la obra de Hegel un planteamiento profundo y original al respecto. Entiendo aqu\u00ed por metaf\u00edsica la filosof\u00eda primera o fundamental, que reflexiona a priori sobre los fundamentos del resto de disciplinas filos\u00f3ficas, fundamentos que en el caso del sistema hegeliano no tienen la forma de primeros principios. Por experiencia entiendo, de manera muy general, todo conocimiento cuya base se sit\u00faa en la observaci\u00f3n emp\u00edrica y la experimentaci\u00f3n. En este punto, el concepto de experiencia que defiende Hegel es deudor de la noci\u00f3n de experiencia de Kant. Experiencia, en este sentido, no es una acumulaci\u00f3n de datos, ni una mera recepci\u00f3n de objetos y estados de cosas dados a los sentidos, como desde el punto de vista del empirismo cl\u00e1sico podr\u00eda entenderse, sino<br \/>\nque lo dado, como tal, es un mito, y que en toda experiencia hay presente pensamiento, o como dir\u00eda John McDowell, los conceptos permean la experiencia. N\u00f3tese que este concepto de experiencia, como conocimiento emp\u00edrico, es distinto del concepto de experiencia de la conciencia utilizado por Hegel en la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>.<\/p>\n<p>Vamos a hablar, por tanto, de metaf\u00edsica y de experiencia en el marco de la filosof\u00eda de Hegel; hablaremos de sistema y hablaremos tambi\u00e9n de la abertura del sistema hegeliano. En concreto, trataremos de abertura y no de apertura; es decir, no voy a hablar de la apertura, del inicio del sistema de Hegel, sino que lo que vamos a tematizar es la abertura del sistema hegeliano, esto es, la propiedad<br \/>\nque posee este sistema, a mi parecer, de estar abierto, de ser, por definici\u00f3n, un sistema en construcci\u00f3n<br \/>\nconstante, y precisamente por el papel que juega la experiencia en todo esto. Queda con esto anunciada la tesis principal que voy a intentar argumentar y justificar: que el sistema de Hegel no es un sistema cerrado ni acabado, sino que contiene esencialmente un lado emp\u00edrico, una serie de \u201celementos\u201d, dicho muy en general, emp\u00edricos, provenientes de la experiencia y de las ciencias particulares, que est\u00e1 en constante desarrollo, puesto que las ciencias avanzan indudablemente, y que por consiguiente pide<br \/>\nser actualizado. Todo ello en el marco de una filosof\u00eda que, no obstante, es sistem\u00e1tica y tiene una estructura fundamental que no cambia ni puede cambiar, sin que el sistema deje de ser ya entonces el mismo. Este es un poco el meollo de la cuesti\u00f3n: el papel de la experiencia, de los conocimientos emp\u00edricos provenientes de las ciencias en el conjunto del sistema de la filosof\u00eda tal y como Hegel lo<br \/>\nconcibe. Me parece que este es un tema en general poco tratado en la investigaci\u00f3n sobre Hegel, seguramente porque, por lo general, se suele entender que el papel de la experiencia y lo emp\u00edrico es residual frente a la importancia del concepto.[1] Me parece, sin embargo, que este es un tema interesante a desarrollar principalmente por dos motivos: primero, para comprender mejor lo que Hegel plantea<br \/>\ncon su sistema de la filosof\u00eda; y segundo, porque creo que este sistema de la filosof\u00eda tal como lo piensa Hegel aporta unas relaciones entre filosof\u00eda y ciencias y entre metaf\u00edsica y experiencia tremendamente sugerentes y fruct\u00edferas para nosotros actualmente.<\/p>\n<p><strong>2. Caracterizaci\u00f3n general de la metaf\u00edsica hegeliana<\/strong><\/p>\n<p>Comencemos por la concepci\u00f3n de la metaf\u00edsica que est\u00e1 presente en el pensamiento hegeliano. Hegel entiende la metaf\u00edsica como la disciplina fundamental de la filosof\u00eda. La metaf\u00edsica es la filosof\u00eda primera, la reflexi\u00f3n sobre las cuestiones m\u00e1s elementales de la filosof\u00eda, que pone adem\u00e1s las bases, los cimientos para una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica posterior sobre el \u00e1mbito de lo natural y el \u00e1mbito del esp\u00edritu. No s\u00f3lo eso: la radicalidad con la que piensa Hegel es tal, que a la metaf\u00edsica le corresponde incluso definir el objeto de estudio de la filosof\u00eda y darse a s\u00ed misma y a la filosof\u00eda su propio concepto. Pues la filosof\u00eda para Hegel, a diferencia de las ciencias, no puede presuponer su propio objeto de estudio ni su m\u00e9todo: tiene que fundamentarlos dentro de s\u00ed misma. Ese objeto de estudio, ese contenido del cual habla la filosof\u00eda y que se articula en un sistema, no es otro que la Idea absoluta. As\u00ed leemos en el cap\u00edtulo de la Idea absoluta, al final de la <em>L\u00f3gica<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ella [la Idea absoluta] es el \u00fanico objeto y contenido de la filosof\u00eda. En cuanto que contiene dentro de s\u00ed toda determinidad, y que su esencia es esto: regresar a s\u00ed a trav\u00e9s de su autodeterminaci\u00f3n o particularizaci\u00f3n, tiene entonces diversas configuraciones, y el quehacer de la filosof\u00eda consiste en reconocerla dentro de \u00e9stas. Naturaleza y esp\u00edritu son, en general, maneras diferentes de exponer su estar [<em>Dasein<\/em>].[2]<\/p>\n<p>La Idea, dice Hegel, es el \u00fanico objeto y contenido de la filosof\u00eda, de lo \u00fanico que trata la filosof\u00eda en \u00faltima instancia. Y como la Idea tiene esa caracter\u00edstica, dicho someramente, de presentarse como Idea l\u00f3gica, como naturaleza y como esp\u00edritu, la tarea de la filosof\u00eda es conocerla en cada uno de estos \u00e1mbitos. Pero a tal resultado no llega la metaf\u00edsica m\u00e1s que al final de su desarrollo. En un horizonte de desarrollo abierto, la metaf\u00edsica hegeliana no asegura hasta el final el objeto de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica,<br \/>\nel contenido de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Al comienzo, al inicio de la metaf\u00edsica lo \u00fanico con lo que se cuenta es con una exhortaci\u00f3n a pensar: atreverse a pensar libremente, desarrollando las determinaciones del pensar mismo en su l\u00f3gica inmanente y sin un objetivo o meta prefigurado. Esto es igualmente caracter\u00edstico de la filosof\u00eda hegeliana y una concepci\u00f3n bastante peculiar en el conjunto de la Historia de la filosof\u00eda. En efecto, la metaf\u00edsica, para Hegel, es l\u00f3gica, ciencia del pensar y sus determinaciones. Hegel est\u00e1 convencido de que, despu\u00e9s de la filosof\u00eda cr\u00edtica de Kant, la metaf\u00edsica s\u00f3lo es posible, pero a la vez es necesaria, como doctrina del pensar y sus determinaciones. Esto significa una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n en la Historia de la filosof\u00eda. La metaf\u00edsica no es un conocimiento racional sobre el mundo, sobre Dios o sobre objetos cualesquiera, no es un conocimiento de lo real, ni en sentido del conjunto de lo que hay (<em>Realit\u00e4t<\/em>) ni en el de lo realmente efectivo (<em>Wirklichkeit<\/em>), sino un conocimiento, en verdad, un autoconocimiento de la raz\u00f3n universal, de su din\u00e1mica interna y sus determinaciones: es la Idea absoluta conoci\u00e9ndose a s\u00ed misma y desarrollando todo su contenido. Por eso, la metaf\u00edsica hegeliana es la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, la filosof\u00eda fundamental dentro del sistema y la metaf\u00edsica por excelencia.[3] Por lo dem\u00e1s, un estudio hist\u00f3rico de los distintos bocetos de sistema elaborados por Hegel en Jena y de sus lecciones sobre metaf\u00edsica y l\u00f3gica puede mostrar perfectamente como el pensamiento de Hegel va evolucionando hasta concluir definitivamente que la metaf\u00edsica es l\u00f3gica, l\u00f3gica en el sentido en que Hegel emplea el t\u00e9rmino, es decir, l\u00f3gica especulativa, como el estudio y desarrollo de todas y cada una de las determinaciones puras del pensar en su din\u00e1mica interna y su hilaz\u00f3n propia.<\/p>\n<p>El hecho de que la metaf\u00edsica sea l\u00f3gica especulativa hunde sus ra\u00edces en el idealismo hegeliano. La verdad de lo real reside en el pensar: esta es la clave del idealismo que plantea Hegel y que, adem\u00e1s, \u00e9l ve como una consecuencia de la filosof\u00eda kantiana, en concreto de la deducci\u00f3n trascendental de las categor\u00edas, como explica en <em>Glauben und Wissen<\/em>. Escribe all\u00ed Hegel: el gran m\u00e9rito de Kant es haber demostrado el idealismo.[4] Toda consistencia, toda unidad y toda objetividad residen en el pensar y<br \/>\nsus conceptos puros; lo dado a la intuici\u00f3n emp\u00edrica es un mero caos de datos, de impresiones ciegas. La verdad, concluye Hegel yendo, como es sabido, m\u00e1s all\u00e1 de Kant, reside en el pensar. Por tanto, la verdad no puede consistir en la adecuaci\u00f3n del pensamiento con las cosas, pues las cosas son tales \u2013 es decir, son algo (realidad), existente, sustancia, etc.\u2013 s\u00f3lo gracias a las categor\u00edas del entendimiento. Por ello, la verdad consiste en la adecuaci\u00f3n del pensamiento consigo mismo. Y a ese estudio primero del pensar puro en su din\u00e1mica interna le dedica Hegel la l\u00f3gica especulativa, trat\u00e1ndose \u00e9sta de la disciplina fundamental de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Siendo esto as\u00ed, podr\u00eda pensarse que toda la filosof\u00eda se reduce a la l\u00f3gica especulativa. Si filosof\u00eda es amor a la verdad y la sabidur\u00eda, o ya en sentido propiamente hegeliano, conocimiento de la verdad, y toda verdad y objetividad residen en el pensar, entonces podr\u00eda darse el caso de que la filosof\u00eda se redujese al estudio del pensar, de la raz\u00f3n universal en sus determinaciones y su din\u00e1mica interna.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 meditar sobre la naturaleza y el esp\u00edritu desde la filosof\u00eda si \u00e9sta, como estudio de la verdad misma, podr\u00eda reducirse a la l\u00f3gica especulativa? La respuesta a esta pregunta est\u00e1 al final de la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>. All\u00ed encontramos una justificaci\u00f3n, una fundamentaci\u00f3n de las filosof\u00edas de la naturaleza y del esp\u00edritu, que nos explica por qu\u00e9 salir del \u00e1mbito de lo l\u00f3gico y reflexionar filos\u00f3ficamente sobre naturaleza y esp\u00edritu y por qu\u00e9 precisamente sobre esos dos \u00e1mbitos, naturaleza y esp\u00edritu, y no sobre otros cualesquiera.<\/p>\n<p>Hemos dicho antes que, al final de su desarrollo, la <em>L\u00f3gica<\/em> alcanza su propio concepto: la l\u00f3gica es el estudio de la Idea absoluta en su elemento m\u00e1s propio, en la universalidad del pensamiento. All\u00ed mismo, en el \u00faltimo cap\u00edtulo de la obra, Hegel afirma que la filosof\u00eda consiste en conocer la Idea absoluta. Ella es su \u00fanico contenido y su \u00fanico tema \u2013 todo lo dem\u00e1s, por tanto, ser\u00e1 tematizado por la filosof\u00eda en la medida en que sea parte de la exposici\u00f3n de la Idea absoluta. Y habla Hegel aqu\u00ed de ciencias filos\u00f3ficas y en concreto de naturaleza y esp\u00edritu, como dos formas distintas de exponer el <em>Dasein<\/em> de la Idea, su ser-ah\u00ed. Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 no basta con lo expuesto en la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em> para desarrollar exhaustivamente la Idea absoluta en toda su riqueza?<\/p>\n<p>Creo que la respuesta es la siguiente: Porque la universalidad de la Idea es una universalidad concreta. Es la universalidad de la raz\u00f3n, la tendencia intr\u00ednseca de la raz\u00f3n a, a trav\u00e9s de s\u00ed misma, encontrarse y reconocerse en todo. El m\u00e9todo especulativo, que no es m\u00e1s que el desarrollo de la universalidad de la Idea, es, escribe Hegel, el impulso de la raz\u00f3n \u00aba encontrarse y a reconocerse a s\u00ed misma por s\u00ed misma dentro de todo\u00bb.[5] La raz\u00f3n no permanece as\u00ed en el elemento del pensar, sino que ella misma contiene la din\u00e1mica de salir de s\u00ed y exponerse y reconocerse en lo otro. La raz\u00f3n en sentido plenamente filos\u00f3fico,<br \/>\ny esto implica, entre otras cosas, que se conciba como raz\u00f3n universal, que va m\u00e1s all\u00e1 de ser una facultad del conocer finito de cada individuo, es concebida por Hegel como Idea absoluta,[6] y la Idea posee por tanto esta din\u00e1mica de exponerse en lo otro y volver a su universalidad. El paso a la filosof\u00eda de la naturaleza se da precisamente por esta din\u00e1mica de la Idea, y esta din\u00e1mica hunde sus ra\u00edces en la universalidad de la Idea. La universalidad de la Idea, como ya lo era la del concepto, es concreta, es<br \/>\ndecir, contiene dentro de s\u00ed misma la particularidad y la singularidad. Pero no podemos caer en una perogrullada, que afirme simplemente que universalidad, particularidad y singularidad seg\u00fan Hegel son id\u00e9nticas, porque en este caso la distinci\u00f3n de estas tres ser\u00eda superflua. Para no caer en esa perogrullada, la \u00fanica alternativa es pensar la universalidad de manera din\u00e1mica. Lo universal del concepto o de la Idea se concreta, se expone en particular y singular y se reconoce en \u00e9l. Esto es lo que Hegel llama el momento del Juicio, el momento de bajar a lo concreto. Aqu\u00ed hay mucho de la sentencia kantiana \u00abconceptos sin intuiciones son vac\u00edos\u00bb. Ni el concepto especulativo ni la Idea son vac\u00edos, sino que se exponen en un ser-ah\u00ed concreto. La Idea, como unidad de concepto y objetividad, se expone, por ejemplo, en la vida, en todo ser vivo concebido como un todo org\u00e1nico. Pues bien, la Idea absoluta, tal<br \/>\ny como est\u00e1 disponible al final de la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, est\u00e1 presente en el momento de su universalidad. Es la unidad de todas las determinaciones del pensar, que son su contenido, y en este sentido la Idea absoluta es el sistema de lo l\u00f3gico.[7] Adem\u00e1s, como forma, la Idea recoge la din\u00e1mica intr\u00ednseca del pensar en el avance de todas sus determinaciones en tanto que m\u00e9todo especulativo. Vista como m\u00e9todo especulativo, que recoge la l\u00f3gica intr\u00ednseca de la raz\u00f3n, y asimismo como la totalidad de<br \/>\ntodas las determinaciones del pensar, la Idea absoluta es Idea l\u00f3gica, condensa toda la l\u00f3gica especulativa, pero est\u00e1 presente en el momento de la universalidad del pensar. Por definici\u00f3n, le corresponde concretarse, exponerse en lo otro. Eso otro en lo que se expone es la naturaleza.[8] Por eso, la naturaleza se define filos\u00f3ficamente como la Idea fuera de s\u00ed misma, si se quiere, como la raz\u00f3n fuera<br \/>\nde s\u00ed misma, en la exterioridad, expuesta en todo lo real. El paso a la filosof\u00eda de la naturaleza es as\u00ed el momento del Juicio de la Idea, donde la Idea rompe su universalidad y se adentra en lo concreto para reconcerse all\u00ed. Esto es lo que podr\u00edamos denominar con Hegel \u00ab<em>die freie Entlassung der absoluten Idee<\/em>\u00bb, el libre despido de s\u00ed misma, una suerte de excarcelaci\u00f3n o despliegue. Deteng\u00e1monos<br \/>\nbrevemente aqu\u00ed. Cito por extenso las dos formulaciones m\u00e1s importantes que tenemos de Hegel al respecto de este paso de la l\u00f3gica a la filosof\u00eda de la naturaleza.<\/p>\n<p>La primera, de la <em>Enciclopedia<\/em> de 1830, dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pero la libertad absoluta de la idea est\u00e1 en que ella no meramente pasa a la vida, ni en que como conocimiento finito la hace parecer dentro de s\u00ed, sino en que, en la verdad absoluta de s\u00ed misma, se resuelve a despedir libremente de s\u00ed, como naturaleza, al momento de su particularidad o del primer determinar y ser-otro.<\/p>\n<p>Vamos ahora con la formulaci\u00f3n que encontramos en la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>. Explica Hegel, en la \u00faltima p\u00e1gina de la <em>L\u00f3gica<\/em>, que ha llegado un punto en el que todas las determinaciones est\u00e1n puestas, todas est\u00e1n desarrolladas, de manera que el paso a la filosof\u00eda de la naturaleza no es un paso a una determinaci\u00f3n nueva, no es un paso a algo nuevo, sino una liberaci\u00f3n de la idea. No es, en sentido<br \/>\nestricto, ning\u00fan paso, ninguna transici\u00f3n a otra tem\u00e1tica, otro contenido. Y escribe: \u00abpor consiguiente, el transitar tiene que ser captado aqu\u00ed, m\u00e1s bien, de este modo: que la idea se expide libremente a s\u00ed misma, absolutamente segura de ella y reposando dentro de s\u00ed\u00bb.[10]<\/p>\n<p>No ser\u00eda prudente intentar esclarecer del todo en estas p\u00e1ginas el sentido de este paso de la l\u00f3gica a la filosof\u00eda de la naturaleza. Pero tampoco puedo pasarlo por alto, como si no existiese, pues es tremendamente relevante para el tema que nos ocupa. As\u00ed que voy a intentar dar un par de claves de comprensi\u00f3n de \u00e9ste dif\u00edcil momento del sistema hegeliano.<\/p>\n<p>Hay a mi parecer en este tema tres elementos fundamentales. En primer lugar, la caracterizaci\u00f3n del paso de la l\u00f3gica a la filosof\u00eda de la naturaleza como un acto libre de la Idea, como algo que tiene su origen en la libertad intr\u00ednseca de la Idea, como una suerte de <em>Entschluss<\/em>, es decir, de resoluci\u00f3n o decisi\u00f3n, que tiene que ver, por supuesto, con una suerte de <em>Schluss<\/em> o silogismo: la Idea rompe la universalidad de su momento del pensar, su momento l\u00f3gico, y se decide y a la vez expone en algo<br \/>\nconcreto, en un ser-ah\u00ed. Recordemos que el concepto es lo libre[11] y que la libertad es la unidad intr\u00ednseca del concepto. Estamos aqu\u00ed, por tanto, ante una noci\u00f3n de libertad que trasciende la concepci\u00f3n com\u00fan de libertad como capacidad de elecci\u00f3n de la voluntad sin fuerza alguna que la determine e incluso la noci\u00f3n kantiana de libertad como autonom\u00eda de la voluntad. Hegel va mucho m\u00e1s all\u00e1 en su idealismo y plantea que lo verdaderamente libre es el concepto, y que la libertad consiste precisamente en esa din\u00e1mica del concepto de concretar su universalidad, de romper su universalidad abstracta y particularizarse, y precisamente a partir de s\u00ed mismo. La kantiana autonom\u00eda de la voluntad ser\u00eda un caso particular de esta noci\u00f3n de libertad m\u00e1s general. Como la Idea absoluta no es m\u00e1s que el concepto que ha alcanzado la adecuaci\u00f3n consigo mismo, podemos colegir que posee la misma libertad que \u00e9ste, y que su esencia consiste en determinarse libremente, desde s\u00ed misma y a partir de s\u00ed misma, exponerse en lo singular y concreto, desarrollarse (<em>sich entwickeln<\/em>).<\/p>\n<p>Esto conecta con la segunda cuesti\u00f3n que me parece fundamental al respecto, y es que en sentido estricto, dice Hegel, no estamos aqu\u00ed ante un transitar, ante el paso a un tema distinto. Transitar, en efecto, es avanzar de un sitio a otro; como met\u00e1fora l\u00f3gica, transitar se puede entender como pasar de un tema a otro diferente. Pues bien, Hegel insiste en que no se trata de eso. Por tanto, al pasar a la filosof\u00eda de la naturaleza, no estamos tratando algo distinto, no estamos cambiando de tema. Esto est\u00e1 en perfecta concordancia con lo que ya hab\u00edamos se\u00f1alado antes: que el \u00fanico tema de la filosof\u00eda es la Idea absoluta, y que, por tanto, la filosof\u00eda siempre trata de ella. Y concuerda tambi\u00e9n con la l\u00f3gica interna de concepto e Idea. En toda la l\u00f3gica del concepto, afirma Hegel,[12] el avance de las determinaciones<br \/>\nha de entenderse como un desarrollo (<em>Entwicklung<\/em>). Este desarrollo se puede entender en sentido literal, como desarrollar o desenrollar algo que est\u00e1 contenido. En su desarrollo, por tanto, el concepto no se topa nunca con otra cosa, sino que siempre est\u00e1 tratando consigo mismo. Lo mismo vale para la Idea: la Idea permanece en s\u00ed misma, reposando en s\u00ed misma dice Hegel, y en todo el sistema de la filosof\u00eda lo que hace es tratarse a s\u00ed misma en sus distintas configuraciones.<\/p>\n<p>Vamos ya a la tercera cuesti\u00f3n que me parece fundamental para orientarse en esta <em>freie Entlassung der Idee<\/em>, aunque no para agotar el tema. Hegel habla de una <em>Entlassung<\/em>, afirmando que la Idea <em>sich entschlie\u00dft, sich als Natur frei aus sich zu entlassen<\/em> (en el original alem\u00e1n de la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>), o que la Idea <em>sich selbst frei entl\u00e4\u00dft<\/em> (en el original alem\u00e1n de la <em>Enciclopedia<\/em>). El verbo alem\u00e1n <em>entlassen<\/em> significa actualmente liberar, despedir (de un trabajo), excarcelar, exonerar, soltar, poner en libertad. El verbo proviene del alem\u00e1n antiguo, y si acudimos al diccionario de los hermanos Grimm de 1854 (posterior a la muerte de Hegel, pero que recoge el uso de la lengua en aquella \u00e9poca), encontramos que <em>entlassen<\/em> significa <em>loslassen, l\u00f6sen, nicht mehr Verbunden sein, nicht mehr festhalten, freilassen<\/em>. Es decir, <em>entlassen<\/em> significaba en \u00e9poca de Hegel literalmente soltar, liberar, desatar, dejar marchar, no seguir agarrando o sujetando. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 es lo que se suelta, lo que se libera, lo que se desata y se deja de sujetar, lo que se despide casi en el sentido mec\u00e1nico de la palabra? A mi parecer no hay m\u00e1s<br \/>\nalternativa que pensar que eso que se libera son las determinaciones puras del pensar. La <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em> ha estudiado en s\u00ed mismas todas las determinaciones del pensar: algo, otro, identidad, diferencia, sustancia, accidentes, fuerza, exteriorizaci\u00f3n, causa, efecto, interacci\u00f3n, etc. Todo ello son nociones imprescindibles para todas las ciencias y todo el saber humano. Lo que ha hecho la l\u00f3gica especulativa es estudiarlas en s\u00ed mismas, independientemente de todo objeto al que se le puedan aplicar, desarrollarlas<br \/>\nunas a partir de otras en su din\u00e1mica interna y unificarlas todas en la Idea absoluta. Pues bien, en su libertad, la Idea absoluta despliega todas esas determinaciones, las libera, las expone en lo real, donde aparecen precisamente separadas, desperdigadas e independientes unas de otras. Por eso, de entrada, el concepto se pierde en lo real, y tendr\u00e1 que ir poco a poco reconstruy\u00e9ndose. Esto tiene que ver, por supuesto, con la determinaci\u00f3n de la naturaleza como la exterioridad de la Idea. En esa exterioridad del ser fuera de s\u00ed es donde la Idea precisamente desata y despliega, de entrada, desordenadamente, todas las determinaciones puras del pensar. Y a partir de esta exterioridad, la filosof\u00eda ha de reconstruir el movimiento de vuelta a s\u00ed misma de la Idea: su acci\u00f3n de reconocerse en la naturaleza y volver a s\u00ed misma como esp\u00edritu.[13] Esto es lo que fundamenta el sistema de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p><strong>3. El papel de la experiencia dentro del sistema<\/strong><\/p>\n<p>Valga lo dicho hasta aqu\u00ed como una serie de claves fundamentales para entender el \u201cpaso\u201d de la l\u00f3gica a la filosof\u00eda de la naturaleza. A partir de lo dicho se ve ya claramente lo que podemos llamar la abertura del sistema hegeliano. La raz\u00f3n como Idea absoluta se abre a lo otro de s\u00ed, a todo el contenido de la naturaleza y reencuentra all\u00ed sus determinaciones desperdigadas. La Idea absoluta se abre a lo emp\u00edrico. As\u00ed pues, la metaf\u00edsica hegeliana es la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em> en tanto que conocimiento a priori no de objetos en general (como lo era la metaf\u00edsica tradicional), ni objetos de una experiencia posible (como lo es la filosof\u00eda trascendental kantiana) sino conocimiento a priori de las determinaciones puras de la raz\u00f3n universal. La filosof\u00eda de la naturaleza y la filosof\u00eda del esp\u00edritu, por contra, <em>ya no son metaf\u00edsica, precisamente porque en ellas la raz\u00f3n est\u00e1 abierta a lo emp\u00edrico<\/em>: la filosof\u00eda se confronta en ellas con los datos y los conocimientos de las ciencias emp\u00edricas y experimentales y su tarea es reconocer la Idea absoluta en naturaleza y esp\u00edritu. La filosof\u00eda, como sistema de la filosof\u00eda, se abre as\u00ed a lo otro de s\u00ed: las ciencias emp\u00edricas. Creo que esto es una consecuencia important\u00edsima de ese libre despedirse de la Idea<br \/>\nabsoluta.<\/p>\n<p>Evidentemente, esto tampoco quiere decir que, siguiendo la concepci\u00f3n de Hegel, la filosof\u00eda de la naturaleza y la filosof\u00eda del esp\u00edritu se reduzcan o puedan ser reducidas al contenido de las ciencias naturales y sociales. Pues ambas se enmarcan y tienen sentido dentro del sistema de la filosof\u00eda, tienen a la l\u00f3gica especulativa o metaf\u00edsica a su base y se definen por ser momentos del autoconocimiento de la raz\u00f3n o Idea absoluta. En particular, esto quiere decir que filosof\u00eda de la naturaleza y filosof\u00eda del esp\u00edritu suponen una conjunci\u00f3n entre metaf\u00edsica y experiencia; ambas poseen tanto elementos metaf\u00edsicos, heredados de la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, como contenido emp\u00edrico tomado de las ciencias.<\/p>\n<p>Si acudimos a la introducci\u00f3n de la <em>Enciclopedia<\/em>, Hegel lo afirma clar\u00edsimamente: la filosof\u00eda parte del material aportado por las ciencias emp\u00edricas para su reflexi\u00f3n.[14] Es m\u00e1s, la filosof\u00eda debe estar en concordancia con los resultados de las ciencias emp\u00edricas, e incluso, los resultados de las ciencias y saberes emp\u00edricos son una condici\u00f3n indispensable para la actividad filos\u00f3fica y la filosof\u00eda en general. Nada que ver, por tanto, con esa imagen de Hegel como pensador del Todo-Uno, que explica absolutamente todo a priori gracias a una genial ex\u00e9gesis del concepto. Todo lo contrario: en la filosof\u00eda de la naturaleza y toda la filosof\u00eda del esp\u00edritu (por tanto en dos terceras partes del sistema en su conjunto), la filosof\u00eda debe partir en su reflexi\u00f3n de los resultados de las ciencias emp\u00edricas, naturales y sociales; este material es imprescindible y no puede sustituirse por ninguna disquisici\u00f3n aprior\u00edstica en base a meros conceptos.<\/p>\n<p>El \u00a7 6 de la <em>Enciclopedia<\/em> tematiza la relaci\u00f3n entre filosof\u00eda y experiencia. Hegel nos dice que, dado que la filosof\u00eda trata de la realidad (al menos en tanto que filosof\u00eda de la naturaleza y filosof\u00eda del esp\u00edritu), y que el conocimiento que tenemos de esa realidad y ese mundo se llama experiencia y se distingue del conocimiento filos\u00f3fico por la forma, pero no por el contenido, se hace imprescindible que la filosof\u00eda concuerde con el contenido de la experiencia. No hay, por tanto, filosof\u00eda que contradiga directamente<br \/>\nhechos emp\u00edricos, e incluso, escribe Hegel, \u00abes m\u00e1s, esta conformidad puede verse como m\u00ednimo como<br \/>\npiedra de toque extr\u00ednseca de la verdad de una filosof\u00eda\u00bb.[15] M\u00e1s aun: no se trata solamente de que la filosof\u00eda no pueda llegar a resultados que contradigan lo probado por las ciencias emp\u00edricas y la experiencia. Es que la filosof\u00eda, afirma el \u00a7 12, toma la experiencia como punto de partida, parte en su reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica de la experiencia y las ciencias emp\u00edricas. Como leemos en el original alem\u00e1n, \u00ab<em>die aus dem genannten Bed\u00fcrfnisse hervorgehende Entstehung der Philosophie hat die Erfahrung zum<\/em><br \/>\n<em>Ausgangspunkte<\/em>\u00bb;[16] es decir, el surgimiento de la filosof\u00eda, que se deriva una necesidad espiritual previamente explicada por Hegel, tiene como punto de partida la experiencia. No es s\u00f3lo, por tanto, que la filosof\u00eda no deba contradecir la experiencia, sino que adem\u00e1s debe partir de ella en sus meditaciones, en su reflexi\u00f3n y su trabajo. Pues la experiencia, explica un poco m\u00e1s adelante en ese mismo par\u00e1grafo, estimula al pensar a seguir desarroll\u00e1ndose.<\/p>\n<p>El \u00a7 7 nos explica que la filosof\u00eda es el saber que se ocupa del conocimiento de lo universal en el mar de los detalles emp\u00edricos. La filosof\u00eda busca rescatar lo universal del magma de contenidos emp\u00edricos dados por la experiencia. Aqu\u00ed se hace irremediable recordar a Kant y la tarea de la raz\u00f3n por \u00e9l se\u00f1alada de buscar en el conocimiento leyes cada vez m\u00e1s universales. La nota al \u00a7 7 concreta un poco m\u00e1s esta relaci\u00f3n entre filosof\u00eda y experiencia. Las ciencias filos\u00f3ficas parten de los contenidos de las ciencias emp\u00edricas. Lo que hace la filosof\u00eda es tomar el material aportado por las ciencias emp\u00edricas y ordenarlo<br \/>\nsiguiendo la necesidad de la raz\u00f3n. Pero esta tendencia no es algo arbitrario o meramente supletorio. Al<br \/>\ncontrario, en su quehacer y su labor, las ciencias emp\u00edricas no se limitan a coleccionar datos, sino que pretenden plantear leyes universales, tendencias generales, conceptos y teor\u00edas: es decir, dice Hegel, comprender lo dado en pensamientos (<em>das Vorhandene in Gedanken zu fassen<\/em>). El mismo quehacer cient\u00edfico lleva tendencial y necesariamente a la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica. No obstante, bien es cierto, eso s\u00ed, que la filosof\u00eda no tiene por qu\u00e9 restringirse s\u00f3lo a la experiencia ni tampoco debe hacerlo, como<br \/>\nafirma el \u00a7 siguiente, el 8.<\/p>\n<p>La nota al \u00a7 9 contin\u00faa tematizando la relaci\u00f3n de la filosof\u00eda con las ciencias emp\u00edricas. La filosof\u00eda reconoce y utiliza el contenido emp\u00edrico de las ciencias, asume lo universal de estas ciencias, sus leyes, g\u00e9neros y teor\u00edas, hace de la ciencia su contenido, el contenido de su reflexi\u00f3n, pero a la vez a\u00f1ade otras categor\u00edas y las hace valer. Ahora bien, leemos en el \u00a7 10: este saber filos\u00f3fico tiene que justificarse, tiene que mostrar que tiene objeto y tiene base, que adem\u00e1s de lo dado por las ciencias, hay m\u00e1s saber, y eso se justifica dentro de la filosof\u00eda misma, en concreto, como dijimos antes, dentro de la <em>Ciencia de<\/em><br \/>\n<em>la l\u00f3gica<\/em>.<\/p>\n<p>Si acudimos ahora a los par\u00e1grafos introductorios de la filosof\u00eda de la naturaleza encontramos m\u00e1s aclaraciones de Hegel al respecto de la relaci\u00f3n entre filosof\u00eda, en este caso filosof\u00eda de la naturaleza, y ciencias emp\u00edricas. En la nota al \u00a7 246 vuelve a repetir Hegel que la filosof\u00eda no s\u00f3lo debe estar en concordancia con la experiencia, sino que, adem\u00e1s, el surgimiento y la formaci\u00f3n de la filosof\u00eda<br \/>\npresupone la f\u00edsica emp\u00edrica y tiene en ella una condici\u00f3n ineludible:<\/p>\n<p>Sobre la relaci\u00f3n de la filosof\u00eda con lo emp\u00edrico ya hemos hablado en base a la introducci\u00f3n. La filosof\u00eda no solamente ha de concordar con la experiencia de la naturaleza, sino que el origen y formaci\u00f3n de la ciencia filos\u00f3fica tiene a la f\u00edsica emp\u00edrica como supuesto y condici\u00f3n.[17]<\/p>\n<p>Como hace Kant en sus <em>Principios metaf\u00edsicos de la ciencia natural<\/em>, Hegel parece en ese texto identificar la ciencia natural con la F\u00edsica, aunque esta identificaci\u00f3n es claramente inexacta desde el mismo punto de vista hegeliano: en efecto, en la filosof\u00eda de la naturaleza de Hegel tienen una importancia fundamental tanto la Qu\u00edmica como la Biolog\u00eda. Si Hegel, al hablar a veces simplemente de F\u00edsica para referirse a las ciencias naturales en general, est\u00e1 presuponiendo que todas las ciencias naturales se reducen a la F\u00edsica o lo hace por otro motivo, es una pregunta que vamos a aplazar. Interesante para nosotros en este punto es c\u00f3mo explica Hegel la relaci\u00f3n entre filosof\u00eda de la naturaleza y ciencias o ciencia natural. Y aqu\u00ed creo que hay una diferencia fundamental con Kant y un planteamiento radicalmente nuevo e interesante.<\/p>\n<p>Recordemos brev\u00edsimamente el planteamiento de las relaciones entre metaf\u00edsica y ciencias naturales en Kant, expuesto paradigm\u00e1ticamente en el pr\u00f3logo a sus <em>Principios metaf\u00edsicos de ciencia natural<\/em>.[18] Toda ciencia natural tiene, seg\u00fan Kant, un componente emp\u00edrico, una serie de conocimientos sacados de la experiencia, pero todos ellos han de basarse en una parte pura, que contiene conocimientos sint\u00e9ticos a priori y que basan su certeza en la construcci\u00f3n matem\u00e1tica de sus conceptos. Esta parte pura es denominada por Kant \u201cmetaf\u00edsica de la naturaleza\u201d, y tiene a su base la metaf\u00edsica o filosof\u00eda trascendental como conocimiento de objetos en general de una experiencia posible. Y as\u00ed procede Kant en los <em>Metaphysische Anfangsgr\u00fcnde der Naturwissenschaft<\/em>. Se trata en este escrito de desarrollar la metaf\u00edsica natural a la base de la f\u00edsica, de, por ende, desarrollar el concepto de materia y exponerlo matem\u00e1ticamente. Si nos fijamos, el esquema general que plantea Kant tiene cierta similitud con la imagen de la filosof\u00eda que nos da Descartes en la carta-prefacio a sus <em>Principios de la filosof\u00eda<\/em>, donde compara la filosof\u00eda, entendida como el conjunto del saber humano, con un \u00e1rbol. Las ra\u00edces del \u00e1rbol ser\u00edan la metaf\u00edsica (en Kant restringida a objetos de la experiencia posible) y el tronco com\u00fan de las ciencias ser\u00eda la f\u00edsica matem\u00e1tica.<\/p>\n<p>A mi entender, Hegel est\u00e1 planteando un esquema completamente diferente. Para \u00e9l, la diferencia entre filosof\u00eda de la naturaleza y ciencia no reside en que la ciencia se base en la experiencia en sus afirmaciones y la filosof\u00eda proceda independientemente de la experiencia. La gradaci\u00f3n, por tanto, establecida por Kant que parte de la filosof\u00eda trascendental o metaf\u00edsica como conocimiento totalmente<br \/>\na priori, contin\u00faa con la metaf\u00edsica de la naturaleza o parte pura de la ciencia natural que sigue conteniendo conocimientos sint\u00e9ticos a priori gracias a la construcci\u00f3n matem\u00e1tica y acaba con el resto de la ciencia natural como aquella parte extensa de la ciencia que basa sus conocimientos en la experiencia, no parece repetirse en Hegel. La diferencia entre filosof\u00eda de la naturaleza y ciencia no consiste, leemos en los <em>Zus\u00e4tze<\/em>, en que la ciencia tenga en cuenta la experiencia y la filosof\u00eda no. La<br \/>\nciencia natural contiene tantas determinaciones del pensar, tantos conceptos y principios metaf\u00edsicos, esto es, a priori, como, podemos aventurarnos a afirmar, la filosof\u00eda de la naturaleza contiene conocimientos emp\u00edricos, hechos de la experiencia sobre los que reflexiona. Por eso Hegel nos presenta literalmente una <em>filosof\u00eda<\/em> de la naturaleza, y no una <em>metaf\u00edsica<\/em> de la naturaleza. Me parece que<br \/>\nesta diferencia es importante y para nada casual.<\/p>\n<p>Para Hegel, ambas, ciencia natural y filosof\u00eda de la naturaleza, son conocimiento pensante (<em>denkende Erkenntnis<\/em>) de la naturaleza. Ambas contienen pensamiento, es decir, determinaciones del pensar y su l\u00f3gica. La diferencia reside, afirma Hegel, en el modo y manera en que piensan la naturaleza. Y aqu\u00ed es donde Hegel explica los distintos modos de considerar la naturaleza (<em>Betrachtungsweisen der Natur<\/em>), a los que haremos referencia enseguida.<\/p>\n<p>M\u00e1s observaciones aclaratorias sobre la relaci\u00f3n entre filosof\u00eda y experiencia est\u00e1n recogidas en los <em>Zus\u00e4tze<\/em>, los a\u00f1adidos a la <em>Enciclopedia<\/em>. Leemos all\u00ed que la filosof\u00eda de la naturaleza asume como suyo el material elaborado por las ciencias emp\u00edricas hasta donde ellas lo han llevado y lo reelabora y le da una nueva forma, sin orientarse ya en eso por la experiencia. La ciencia natural aporta conocimientos<br \/>\nemp\u00edricos y la filosof\u00eda ordena esos conocimientos en un todo sistem\u00e1tico en base a la l\u00f3gica de la<br \/>\nIdea.[19] En este sentido, ciencia natural y filosof\u00eda de la naturaleza no se distinguen por sus contenidos ni por las facultades de conocimiento que est\u00e1n en juego, como si la ciencia natural fuera cosa de la observaci\u00f3n emp\u00edrica y la percepci\u00f3n y la filosof\u00eda cosa solamente de la raz\u00f3n. Al contrario, tanto ciencia natural como filosof\u00eda de la naturaleza son conocimiento racional de la naturaleza, y su diferencia reside en la forma que toma ese conocimiento. En el caso de la ciencia natural estamos ante un conocer finito, teor\u00e9tico. En el caso de la filosof\u00eda, ante el autoconocimiento de la raz\u00f3n. Pues la finalidad de la filosof\u00eda de la naturaleza es que la raz\u00f3n se conozca en la naturaleza, es decir, conocer la naturaleza como\u00a0 exposici\u00f3n de la Idea absoluta. En este sentido habla Hegel de los distintos modos de considerar la naturaleza en los par\u00e1grafos 245 y 246. Explica all\u00ed que hay un modo pr\u00e1ctico y un modo te\u00f3rico de considerar la naturaleza. De manera pr\u00e1ctica, el hombre se relaciona con la naturaleza como un medio para alcanzar su propia supervivencia, sus propios fines. El ser humano utiliza la naturaleza para su propio bienestar e inter\u00e9s, la explota, domestica y transforma. Utiliza incluso las materias primas que le aporta la naturaleza para defenderse de ella: del fr\u00edo, del viento, la lluvia, el fuego u otros animales. Aunque en sentido pr\u00e1ctico el hombre utiliza la naturaleza, no la puede dominar completamente en<br \/>\nsu totalidad, e incluso desde una perspectiva plenamente actual podr\u00edamos hasta decir sin temor a equivocarnos que a ese dominio y sobreexplotaci\u00f3n llevado a cabo por parte del ser humano le responde la naturaleza con fen\u00f3menos extremos como el cambio clim\u00e1tico que a la larga incluso amenazan la existencia de la Humanidad.<\/p>\n<p>El modo te\u00f3rico de considerar la naturaleza es la posici\u00f3n que toman ante ella las ciencias, explicado brevemente en el \u00a7 246. Las ciencias toman la naturaleza como objeto de conocimiento y prescinden, al menos en principio, de \u201cdeterminaciones externas\u201d a la naturaleza, es decir de los intereses de los hombres. Las ciencias pretenden estudiar la naturaleza en s\u00ed misma y desde s\u00ed misma, de manera inmanente y con el imperativo de la objetividad. Con todo, lo que buscan, resalta Hegel, es encontrar fuerzas, especies, g\u00e9neros, leyes, teor\u00edas, explicaciones generales en definitiva. La ciencia no se conforma con ser una mera yuxtaposici\u00f3n de datos emp\u00edricos, sino que busca la universalidad de las leyes y el orden de las teor\u00edas en la naturaleza. Es decir, la misma ciencia natural busca encontrar patrones racionales en la naturaleza, busca una racionalidad.<\/p>\n<p>Pues bien, la filosof\u00eda de la naturaleza establece un tercer modo de considerarla, que unifica los dos anteriores, una consideraci\u00f3n concipiente de la naturaleza (<em>eine begreifende Betrachtung<\/em>, como dice el \u00a7 246). Frente a la consideraci\u00f3n puramente te\u00f3rica, la filosof\u00eda de la naturaleza asume, al igual la consideraci\u00f3n pr\u00e1ctica de la misma, que la naturaleza no tiene valor en s\u00ed misma, que no es el fin \u00faltimo ni el objeto \u00faltimo de estudio, sino que es un medio; ahora bien, no un medio para satisfacer nuestras<br \/>\nnecesidades mundanas, sino un medio o un instrumento en el que se expone la raz\u00f3n universal. Esto es, sin lugar a dudas, la expresi\u00f3n m\u00e1s certera del idealismo: la convicci\u00f3n de que las cosas finitas no tienen verdad en s\u00ed mismas, sino que s\u00f3lo poseen verdad en sentido pleno y filos\u00f3fico en la medida en que exponen y encarnan lo racional en el mundo. Por otro lado, frente a la mera consideraci\u00f3n pr\u00e1ctica de la naturaleza, la filosof\u00eda como conocimiento concipiente aspira a lo universal y busca lo universal y racional en la naturaleza tal como lo hacen las ciencias emp\u00edricas, pero la filosof\u00eda no parte de lo concreto y emp\u00edrico como hacen las ciencias, sino del conocimiento de la Idea, de lo universal y lo racional, en el elemento del pensar, y su tarea consiste por tanto en reconstruir lo racional seg\u00fan su necesidad inmanente, reelaborando el contenido y los resultados de las ciencias siguiendo la necesidad del concepto. Y en este punto, en este reelaborar el contenido y los resultados de las ciencias siguiendo la necesidad y la autodeterminaci\u00f3n del concepto acabado, es decir, de la Idea absoluta, es donde entramos en los elementos metaf\u00edsicos, heredados de la Ciencia de la l\u00f3gica, que son fundamentales en la filosof\u00eda<br \/>\nde la naturaleza y tambi\u00e9n, posteriormente, en la del esp\u00edritu.[20]<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son, pues, esos elementos metaf\u00edsicos heredados de la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em> y presentes en la filosof\u00eda de la naturaleza y la filosof\u00eda del esp\u00edritu? Se trata de fundamentalmente tres: las ideas de vida y esp\u00edritu, en primer lugar; el m\u00e9todo especulativo, en segundo lugar; y las determinaciones del pensar, en tercer y \u00faltimo lugar. Vayamos con el primero de esos elementos. Ante todo tenemos que tener presente que ambas disciplinas filos\u00f3ficas, filosof\u00eda de la naturaleza y filosof\u00eda del esp\u00edritu, encuentran su justificaci\u00f3n en la <em>L\u00f3gica<\/em>. Hegel no elabora una Filosof\u00eda de la naturaleza porque exista la naturaleza y las ciencias naturales ni tampoco una filosof\u00eda del esp\u00edritu porque sea interesante reflexionar sobre la pol\u00edtica o la historia. Hegel es mucho m\u00e1s estricto que todo eso. Filosof\u00eda de la naturaleza y filosof\u00eda del esp\u00edritu son necesarias porque son dos momentos del desarrollo de la Idea absoluta: la Idea absoluta fuera de s\u00ed, en su exposici\u00f3n en lo concreto y en su forma dada inmediata, que se corresponde con la naturaleza; y la Idea absoluta reconoci\u00e9ndose a s\u00ed misma en eso otro de s\u00ed y, dig\u00e1moslo as\u00ed, reconstruy\u00e9ndose, es decir, volviendo a s\u00ed misma, que corresponde con la filosof\u00eda del esp\u00edritu.<br \/>\nCada disciplina filos\u00f3fica se define as\u00ed por ser la tematizaci\u00f3n<br \/>\nde un momento del desarrollo de la Idea \u00fanica.<\/p>\n<p>Cada disciplina posee por tanto la Idea en una de sus configuraciones (<em>Gestaltungen<\/em>), y ordena por tanto todos sus conocimientos en torno a ella. Tenemos por tanto tres configuraciones de la Idea o, dicho simplificadamente, tres Ideas que no son m\u00e1s que la misma en distintos momentos: la Idea en s\u00ed y para s\u00ed, la Idea fuera de s\u00ed o en su ser-otro y la Idea que regresa a s\u00ed misma. La Idea fuera de s\u00ed, en su ser-otro, es lo que tematiza la filosof\u00eda de la naturaleza. Pero ya en la <em>L\u00f3gica<\/em> Hegel explica c\u00f3mo es la Idea en su ser-otro. La Idea en su ser-otro es la Idea expuesta, la Idea mostr\u00e1ndose en un ser-ah\u00ed, concreto, en<br \/>\nalgo que muestra y encarna la estructura del concepto, la unidad de concepto y objetividad, es decir, la totalidad org\u00e1nica. Esa Idea, seg\u00fan la L\u00f3gica, es la vida. Y la vida es, por tanto, la Idea que rige toda la filosof\u00eda natural, la cual ordena sus conocimientos escalonadamente como etapas de lo m\u00e1s sencillo a lo m\u00e1s complejo hasta el conocimiento de la vida org\u00e1nica. Que la vida es encarnaci\u00f3n del concepto, por tanto, la Idea en su inmediatez, lo explica la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, y por tanto de la <em>L\u00f3gica <\/em>hereda la filosof\u00eda de la naturaleza su idea reguladora.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda del esp\u00edritu tematiza la Idea que regresa a s\u00ed misma, pero este regreso es ante todo un paulatino autoconocimiento y reconocimiento. Esto se tematiza en la <em>L\u00f3gica<\/em> en la Idea del conocer, tanto en la Idea de lo verdadero como en la Idea del bien. En la Idea del conocer la Idea se ha partido, dividido en dos en el momento del Juicio. La Idea aparece duplicada, como sujeto y como objeto.[21] La Idea del conocer no es ni m\u00e1s ni menos que el esp\u00edritu como Idea dentro de la L\u00f3gica. Se trata de la Idea<br \/>\ncomo esp\u00edritu, que es por consiguiente finita y parcial, y que se define precisamente por su tendencia y proceso de autoconocimiento y autorrealizaci\u00f3n. La Idea del esp\u00edritu, por tanto, es objeto de la l\u00f3gica especulativa, est\u00e1 dentro de ella y encuentra dentro de ella su fundamentaci\u00f3n.[22] \u00c9sta es la Idea que posteriormente unifica todo el conocimiento que acumula la filosof\u00eda del esp\u00edritu y lo ordena en base al autoconocimiento de la raz\u00f3n como esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Vida y esp\u00edritu, como ideas centrales en torno a las cuales se organizan las filosof\u00edas de la naturaleza y del esp\u00edritu respectivamente, son dos elementos metaf\u00edsicos, fundados en la l\u00f3gica especulativa, que heredan las dos disciplinas filos\u00f3ficas posteriores. El segundo elemento propiamente metaf\u00edsico, es decir, <em>a priori<\/em>, basado solamente en el estudio del pensar puro y sus determinaciones, es sin lugar a dudas el m\u00e9todo especulativo. En efecto, la tarea de la filosof\u00eda en tanto que sistema es describir<br \/>\nel autoconocimiento de la Idea absoluta en naturaleza, esp\u00edritu y en s\u00ed misma como l\u00f3gica especulativa, y el m\u00e9todo no es ni m\u00e1s ni menos que la s\u00edntesis de esa din\u00e1mica interna de la Idea. Esto implica que el proceder de las filosof\u00edas de la naturaleza y del esp\u00edritu es met\u00f3dico y est\u00e1 dado ya de antemano por la <em>L\u00f3gica<\/em>, as\u00ed como tambi\u00e9n se derivan de esto las divisiones tripartitas que se encuentran en ambas filosof\u00edas y en cada secci\u00f3n de ellas, que orientan la ordenaci\u00f3n de todo el contenido.<\/p>\n<p>Pasemos al tercer elemento que heredan las filosof\u00edas de la naturaleza y del esp\u00edritu de la metaf\u00edsica hegeliana o l\u00f3gica especulativa. Este es sin lugar a dudas las determinaciones del pensar.[23] Y \u00e9ste no lo heredan s\u00f3lo ellas, sino cualquier ciencia y saber humano en general. Nociones como causa, efecto, interacci\u00f3n, algo, otro, l\u00edmite, unidad, pluralidad, vac\u00edo, identidad, diferencia, y en fin, todas las<br \/>\ndeterminaciones del pensar tematizadas en la <em>L\u00f3gica<\/em> aparecen, como no puede ser de otra manera, en las ciencias naturales y sociales y son elementos con los que trabajan las ciencias de manera acr\u00edtica, ya que s\u00f3lo reciben una fundamentaci\u00f3n y aclaraci\u00f3n plena en la metaf\u00edsica o l\u00f3gica especulativa. Tanto las disciplinas filos\u00f3ficas como todos los saberes humanos en general heredan estas determinaciones de la metaf\u00edsica. No obstante, es bien cierto que en las disciplinas filos\u00f3ficas se presta especial atenci\u00f3n a la din\u00e1mica interna de estas determinaciones del pensar, a su l\u00f3gica intr\u00ednseca y su conexi\u00f3n entre s\u00ed a la<br \/>\nhora de tematizar fen\u00f3menos naturales o sociales.<\/p>\n<p>Ideas de la vida y del esp\u00edritu, m\u00e9todo especulativo y determinaciones l\u00f3gicas son los tres elementos fundamentales, metaf\u00edsicos presentes en las filosof\u00edas de la naturaleza y del esp\u00edritu. Estos elementos metaf\u00edsicos se conjugan con los conocimientos dados por la experiencia y los resultados de las ciencias emp\u00edricas. Estos \u00faltimos son el verdadero material, el contenido de las filosof\u00edas de la naturaleza y del esp\u00edritu. Por tanto, el sistema de la filosof\u00eda tal como lo concibe Hegel est\u00e1 al menos en dos de sus partes principales indiscutiblemente abierto: abierto a lo emp\u00edrico, abierto a la experiencia y a los resultados de las ciencias y por ende, tambi\u00e9n, abierto a la actualizaci\u00f3n de estos resultados, abierto a los avances cient\u00edficos que deben [ser reintegrados en el sistema filos\u00f3fico.[24] E incluso podr\u00edamos pensar que hasta la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em> est\u00e1 abierta en el sentido que podamos pensar que la exposici\u00f3n hist\u00f3rica elaborada por Hegel no sea la exposici\u00f3n definitiva de la l\u00f3gica especulativa, sino que puedan, por<br \/>\nejemplo, faltar determinaciones del pensar fundamentales. Estoy pensado por ejemplo en el concepto de probabilidad, un concepto hoy en d\u00eda irrenunciable en muchas ciencias como la sociolog\u00eda, en estudios m\u00e9dicos o incluso en el n\u00facleo m\u00e1s duro de la f\u00edsica como es la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica. Una actualizaci\u00f3n que, a diferencia del caso de las filosof\u00edas de la naturaleza y del esp\u00edritu, deber\u00eda proceder de manera <em>a priori<\/em>.[25] Quede esto \u00faltimo, no obstante, simplemente como una hip\u00f3tesis que ahora mismo no<br \/>\nvoy a desarrollar m\u00e1s. Lo que creo que est\u00e1 claro y es indiscutible es que la filosof\u00eda de la naturaleza y la filosof\u00eda del esp\u00edritu tal y como las concibe Hegel est\u00e1n abiertas a la experiencia y, por tanto, abiertas a ser reelaboradas y actualizadas con los nuevos resultados de las ciencias naturales y sociales. Esto es lo que pretendo destacar con eso de la abertura del sistema hegeliano.<\/p>\n<p>Vamos a poner ahora un par de ejemplos sacados de momentos de la filosof\u00eda de la naturaleza donde se da esta conjunci\u00f3n entre experiencia y sistema, es decir, donde la filosof\u00eda reflexiona sobre los resultados de las ciencias emp\u00edricas y tiene a la experiencia y sus datos como piedra de toque. El primer ejemplo lo encontramos en la primera secci\u00f3n de la filosof\u00eda de la naturaleza, correspondiente a la Mec\u00e1nica, y dentro de ella, en el segundo subapartado, titulado \u00abB. Materia y movimiento. Mec\u00e1nica finita\u00bb. En<br \/>\nel primer subapartado, Hegel habla de espacio y tiempo como dos determinaciones ideales, tanto en el sentido kantiano de que no son cosas reales, que se den en la experiencia, sino a priori o ideales, como en el sentido m\u00e1s propiamente hegeliano de que son, en efecto, formas de ese ser fuera de s\u00ed de la Idea. Hegel est\u00e1 aqu\u00ed por tanto fundamentalmente de acuerdo con Kant, aunque habr\u00eda que hacer muchas matizaciones, la principal ser\u00eda que para Hegel es un error concebir espacio y tiempo dentro del esquema de la conciencia, es decir, concebir espacio y tiempo como formas <em>a priori<\/em> de una facultad de conocimiento de sujetos finitos. Pero pasemos ahora al segundo subapartado. En \u00e9l, Hegel introduce el concepto de materia como concepto fundamental de la f\u00edsica. Aqu\u00ed est\u00e1 siguiendo en buena medida el esquema kantiano de los <em>Metaphysische Anfangsgr\u00fcnde der Naturwissenschaft<\/em>, aunque discrepando con Kant en muchos puntos. En concreto, mientras Kant define la materia como lo movible dentro del espacio y le atribuye dos fuerzas principales, a saber, atracci\u00f3n y repulsi\u00f3n, Hegel sintetiza ambas fuerzas en una fuerza fundamental de toda materia: <em>die Schwere<\/em> en alem\u00e1n, que Valls Plana tradujo por \u201cgravedad\u201d para reservar el t\u00e9rmino peso al vocablo alem\u00e1n \u201c<em>Gewicht<\/em>\u201d. <em>Die Schwere<\/em>, la gravedad, es lo sustancial de la materia, lo que define m\u00e1s propiamente a lo material. En los siguientes par\u00e1grafos Hegel discute la mec\u00e1nica cl\u00e1sica de Newton. Es interesante resaltar, de paso, que Hegel distingue entre mec\u00e1nica finita, aplicada a cuerpos terrestres, y mec\u00e1nica absoluta, y en \u00e9sta habla del sistema solar. Al menos aparentemente mantiene la vieja distinci\u00f3n aristot\u00e9lica entre mundo sublunar y mundo supralunar, precisamente en contra de la intenci\u00f3n de Galileo y Newton de formular leyes del movimiento v\u00e1lidas para todos los cuerpos del universo. Bien, pues en el \u00a7 264, pero sobre todo en la nota al \u00a7 266, Hegel realiza una cr\u00edtica al principio de inercia formulado por Galileo y que, como sabemos, es la primera de las leyes de Newton. Recordemos que la primera ley de Newton dice as\u00ed: Todo<br \/>\ncuerpo permanece en reposo o en movimiento rectil\u00edneo y uniforme mientras ninguna otra fuerza act\u00fae sobre \u00e9l. Es el principio cl\u00e1sico de inercia. Pues bien, la cr\u00edtica de Hegel al principio de inercia es que es un principio abstracto, que es una abstracci\u00f3n vac\u00eda, que es algo irreal, que no tiene ning\u00fan fundamento emp\u00edrico. El argumento de Hegel es que la experiencia contradice el principio de inercia. Sobre todo en lo que respecta al movimiento, la experiencia no ha mostrado en ning\u00fan caso que un objeto en movimiento permanezca ilimitadamente en movimiento, sino que en alg\u00fan momento se para por rozamiento. Hegel no est\u00e1 argumentando metaf\u00edsicamente, puramente <em>a priori<\/em>, sino todo lo contrario, est\u00e1 tomando la experiencia como criterio. Y acusa precisamente a los impulsores del principio de inercia de aplicar a la ligera un principio metaf\u00edsico, el principio de identidad, afirmando que el movimiento es movimiento y el reposo es reposo y traslad\u00e1ndolo acr\u00edticamente a la realidad f\u00edsica para decir que un cuerpo en movimiento se mueve y un cuerpo en reposo reposa, mientras no haya nada de fuera que lo impida. Y dice textualmente Hegel en la nota al \u00a7 266: \u00abAquella afirmaci\u00f3n carece de toda base emp\u00edrica\u00bb.[26] Todo cuerpo permanece en movimiento rectil\u00edneo y uniforme siempre que ninguna otra fuerza act\u00fae sobre \u00e9l, <em>siempre que<\/em>, por supuesto, pero es que eso en la experiencia nunca ocurre,<br \/>\nsino que siempre hay rozamiento. Y Hegel asume esta experiencia e intenta explicarla: la fricci\u00f3n, el rozamiento que hace por ejemplo que un coche en movimiento pero con el motor apagado acabe fren\u00e1ndose hasta pararse, o que un bal\u00f3n rodando acabe par\u00e1ndose, ese rozamiento que dice Galileo que hay que abstraer, no puede abstraerse, piensa Hegel, porque pertenece a la naturaleza misma de los cuerpos como materia finita, pertenece a su falta de autosuficiencia, a su finitud. Si acudimos al <em>Zusatz<\/em> a este par\u00e1grafo 266, leemos que el rozamiento es precisamente la gravedad del cuerpo, algo que le pertenece esencialmente, en forma de resistencia exterior. El coche en movimiento acaba deteni\u00e9ndose si no hay una fuerza que lo empuje a causa del rozamiento de la carretera, es decir, a causa de su propio peso que le mantiene pegado a la carretera, y pesar, ser grave, es precisamente lo caracter\u00edstico de los cuerpos materiales. Eliminar el rozamiento es por tanto una abstracci\u00f3n fuera de toda experiencia y adem\u00e1s completamente injustificada. Hegel se acerca aqu\u00ed bastante a las cr\u00edticas de los integrantes de la Liga aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica que acusaban a Galileo precisamente de obviar los hechos emp\u00edricos y ponerse a hacer razonamientos contraf\u00e1cticos sobre la ausencia de rozamiento.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n no es aqu\u00ed, ni mucho menos, poner en cuesti\u00f3n el principio de inercia, sino resaltar c\u00f3mo la filosof\u00eda de la naturaleza tal como la concibe Hegel discute con los resultados m\u00e1s punteros de la ciencia y con los datos de la experiencia, y toma la experiencia como criterio a la hora de reflexionar sobre las leyes cient\u00edficas. Tenemos aqu\u00ed un buen ejemplo de las relaciones entre metaf\u00edsica y experiencia de las que hablaban los par\u00e1grafos introductorios de la <em>Enciclopedia<\/em>. Como dijimos antes, la filosof\u00eda parte en su reflexi\u00f3n de los resultados de las ciencias emp\u00edricas, naturales y sociales y de los datos de la experiencia; todo este material es imprescindible y no puede sustituirse por ninguna disquisici\u00f3n aprior\u00edstica en base a meros conceptos.<\/p>\n<p>Esta importancia de la experiencia y de lo emp\u00edrico como base para la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre la naturaleza aparece resaltada en numerosas ocasiones. M\u00e1s aun, encontramos a veces (por ej. en el <em>Zusatz<\/em> al \u00a7 268) el honesto reconocimiento por parte de Hegel de que hay numerosos fen\u00f3menos en la naturaleza que todav\u00eda quedan por explicar, que, por tanto, esta filosof\u00eda de la naturaleza est\u00e1 abierta al desarrollo posterior de las ciencias. Es un <em>work in progress<\/em>.<\/p>\n<p>Vamos con el segundo ejemplo. Se trata del tercer subapartado de la primera secci\u00f3n de la <em>Naturphilosophie<\/em>, es decir, el subapartado titulado \u00abC. Mec\u00e1nica absoluta\u00bb. Aqu\u00ed es donde Hegel tematiza la astronom\u00eda de su tiempo y los movimientos de los planetas. Hegel ve en el sistema solar la encarnaci\u00f3n de un todo org\u00e1nico, el ser-ah\u00ed del concepto, es decir, la realizaci\u00f3n de la Idea, como afirman el \u00a7 269 y su nota correspondiente. Pero aqu\u00ed no nos interesa esto sino algo mucho m\u00e1s sencillo, a saber, que las grandes leyes de la mec\u00e1nica celeste, esto es, la ley de la gravitaci\u00f3n universal de Newton y las tres leyes de Kepler sobre las \u00f3rbitas de los planetas en el sistema solar, vienen confirmadas por la experiencia. Es decir, que como quiera que uno las formule y exprese o demuestre matem\u00e1ticamente,<br \/>\nla experiencia y las observaciones emp\u00edricas siguen siendo la piedra de toque fundamental. Esto lo<br \/>\nafirma Hegel, primeramente, de la ley de la gravitaci\u00f3n universal en la nota al \u00a7 269, y posteriormente de las leyes de Kepler en la nota al siguiente \u00a7, el 270. Es en este \u00faltimo texto, la nota al \u00a7 270, donde Hegel es a mi parecer de una claridad meridiana al respecto y aporta bastante luz al tema. Hegel habla en esa nota sobre Kepler y Newton y discute si es Newton quien ha demostrado las leyes de Kepler o si m\u00e1s bien, como \u00e9l mismo sugiere, la ley de la gravitaci\u00f3n universal est\u00e1 ya contenida en las leyes de Kepler. En el marco de esta discusi\u00f3n sobre las leyes de Kepler leemos: \u00abTales leyes fueron demostradas por Kepler en el sentido de que \u00e9l hall\u00f3 para los datos emp\u00edricos su expresi\u00f3n universal\u00bb[27] y hace referencia al \u00a7227. Un poco m\u00e1s abajo, leemos, esta vez sobre la ley de la gravitaci\u00f3n universal: \u00abque la ley newtoniana de la llamada fuerza de la gravedad viene igualmente dada s\u00f3lo desde la experiencia y mediante inducci\u00f3n\u00bb.[28] Es decir, que la verdad de estas leyes f\u00edsicas no depende exclusivamente de demostraciones puramente matem\u00e1ticas, sino que emana de la experiencia y la observaci\u00f3n emp\u00edrica.<br \/>\nUna cosa son, dice Hegel un poco m\u00e1s abajo en esa misma nota, las distinciones y conceptos del an\u00e1lisis matem\u00e1tico y otra muy distinta la realidad f\u00edsica. El an\u00e1lisis matem\u00e1tico puede servir para explicar fen\u00f3menos f\u00edsicos, pero siempre partiendo de la experiencia y lo emp\u00edrico, y hay que cuidarse bien de convertir la mec\u00e1nica en una metaf\u00edsica inaceptable, una metaf\u00edsica p\u00e9sima (<em>uns\u00e4gliche Metaphysik<\/em>) que en contra de la experiencia pretenda tener en la matem\u00e1tica su fuente exclusiva. Muy al contrario,<br \/>\nla f\u00edsica ha de partir de la observaci\u00f3n emp\u00edrica y la experiencia en sus explicaciones.<\/p>\n<p>Este proceder emp\u00edrico aparece nuevamente resaltado ya en el a\u00f1adido, en el <em>Zusatz<\/em> a este mismo par\u00e1grafo, donde escribe Hegel: \u00ab<em>Kepler hat seine Gesetze empirisch, durch Induktion gefunden, nach den Versuchen von Tycho Brahe; aus diesen einzelnen Erscheinungen das allgemeine Gesetz herauszufinden, ist das Werk des Genies in diesem Felde<\/em>\u00bb.[29] Podemos traducir como: \u00abKepler<br \/>\nha descubierto sus leyes de manera emp\u00edrica, por inducci\u00f3n tras los intentos de Tycho Brahe; haber sacado de estos fen\u00f3menos singulares la ley universal es la obra del genio en este campo\u00bb. Como sabemos, este proceder que parte de los datos emp\u00edricos de la experiencia y busca en ellos leyes universales no es algo que hayan hecho solamente Kepler o Newton, sino que es un modo de conocer<br \/>\nestudiado por Hegel en la <em>L\u00f3gica<\/em> y al que \u00e9l mismo hace referencia en este punto, citando el \u00a7 227: se trata del conocer anal\u00edtico. Veamos, brevemente para terminar, este tipo de conocer implicado en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica para Hegel.<\/p>\n<p>Dentro de la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, en el estudio de la Idea, Hegel desarrolla la Idea del conocer. Este conocer estudiado all\u00ed es diferente del conocer de la Idea absoluta, el cual es un autoconocimiento de s\u00ed misma y encuentra su descripci\u00f3n en el m\u00e9todo especulativo. Ese es el conocer propiamente filos\u00f3fico. Por contra, en la Idea del conocer Hegel desarrolla la l\u00f3gica del conocimiento finito, pues la Idea del conocer se caracteriza por la oposici\u00f3n entre concepto y objetividad. Como Idea te\u00f3rica o Idea de la verdad, el conocer se desglosa en dos tipos: anal\u00edtico y sint\u00e9tico. El conocer anal\u00edtico parte los datos concretos procedentes de la experiencia y los re\u00fane en conceptos, teor\u00edas y leyes universales: busca lo universal en lo dado. El conocer sint\u00e9tico, por contra, parte de definiciones y clasificaciones universales y procede por necesidad argumentativa. No necesariamente hay que identificar el conocer anal\u00edtico con las ciencias naturales y el sint\u00e9tico con las matem\u00e1ticas, pues Hegel sit\u00faa igualmente el an\u00e1lisis matem\u00e1tico dentro del conocer anal\u00edtico. Esto es todo un tema que quedar\u00eda por desarrollar. Ahora mismo nos limitamos simplemente a se\u00f1alar que las ciencias naturales proceden en su conocer el mundo de manera anal\u00edtica, es decir, analizan los datos concretos de la experiencia e intentan formular a partir de ellos conceptos, leyes y teor\u00edas universales. Es a partir de estos resultados de las ciencias desde donde la filosof\u00eda, como conocimiento infinito de la Idea absoluta, es decir, como exposici\u00f3n sistem\u00e1tica del autoconocimiento de la raz\u00f3n, trabaja en las filosof\u00edas de la naturaleza y posteriormente del esp\u00edritu.<\/p>\n<p><strong>4. Conclusi\u00f3n: la abertura del sistema hegeliano<\/strong><\/p>\n<p>El sistema de la filosof\u00eda de Hegel es un sistema abierto a la experiencia, sin que esto menoscabe su car\u00e1cter sistem\u00e1tico. Esta es la tesis fundamental que se sigue de lo expuesto anteriormente. \u00bfC\u00f3mo se concreta esta abertura del sistema? La filosof\u00eda, dice Hegel, es el conocimiento de la Idea absoluta, \u00e9se es su \u00fanico contenido y objeto de estudio. Este conocimiento se articula en un sistema que se rige precisamente por la misma l\u00f3gica de la Idea: en su universalidad, como Idea l\u00f3gica, en su exposici\u00f3n en lo real, como naturaleza y vida org\u00e1nica, y en su elevaci\u00f3n desde lo natural hasta la vida espiritual m\u00e1s elevada y su vuelta por fin a s\u00ed misma. En este proceso, la Idea absoluta se abre a lo emp\u00edrico y se confronta con ello, se expone en lo real, aunque no todo lo que meramente existe, por supuesto, puede ser tomado como exposici\u00f3n de la raz\u00f3n. Al estudio de los distintos campos de la experiencia se dedican las diversas ciencias particulares, cuyo contenido y principales resultados han de ser asumidos por la filosof\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9? Porque las ciencias no se limitan a coleccionar datos emp\u00edricos, sino que buscan establecer leyes, teor\u00edas, conceptos, es decir, buscan transformar lo dado en pensamiento, buscan encontrar racionalidad en los fen\u00f3menos. Son, por tanto, parte del trabajo de autoconocimiento de la raz\u00f3n en el mundo. Ahora bien, es la filosof\u00eda, en tanto que filosof\u00eda primera o metaf\u00edsica, la que desentra\u00f1a la l\u00f3gica intr\u00ednseca de la raz\u00f3n universal como Idea absoluta, y es, por tanto, la filosof\u00eda la que ordena y expone verdaderamente este autoconocimiento de la Idea en un sistema. Los conocimientos emp\u00edricos, por tanto, son integrados en un sistema gracias a un proceder propiamente<br \/>\nfilos\u00f3fico, dado en el m\u00e9todo especulativo, a las dos configuraciones de la Idea en la filosof\u00eda real como<br \/>\nvida y esp\u00edritu, y a la l\u00f3gica misma de las determinaciones del pensar. El sistema est\u00e1 abierto, pero sigue siendo un sistema. Ahora bien, si el sistema est\u00e1 abierto a lo emp\u00edrico y contiene elementos emp\u00edricos, entonces estamos ante un sistema que admite actualizaciones posteriores e incluso las solicita por s\u00ed mismo, de acuerdo con los avances no s\u00f3lo en las ciencias naturales, sino tambi\u00e9n en las sociales<br \/>\ny, en \u00faltimo t\u00e9rmino, tambi\u00e9n en la historia.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><br \/>\n[1] Hay, no obstante, notables excepciones. Renate Wahsner ha insistido varias veces en la importancia de los conocimientos emp\u00edricos de las ciencias en el marco de la filosof\u00eda de Hegel y ha remarcado la<br \/>\nnecesidad mutua que filosof\u00eda y ciencias tienen entre s\u00ed. Cf. R. Wahsner, \u00abKann eine moderne Naturphilosophie auf Hegelsche Prinzipien gegr\u00fcndet werden? Spekulatives und naturwissenschaftliches Denken\u00bb, en W. Neuser, R. Wahsner (eds.), <em>Bedingungen und Strukturen einer modernen Naturphilosophie. Kann eine Naturphilosophie aus Hegelschen Prinzipien noch gelingen?<\/em>, K\u00f6nigshausen &amp; Neumann, W\u00fcrzburg, 2014, p. 20; cf. Tambi\u00e9n R. Wahsner, <em>Zur Kritik der Hegelschen Naturphilosophie. \u00dcber ihren Sinn im Lichte der heutigen Naturerkenntnis<\/em>, Peter Lang, Frankfurt am Main, 1996.<br \/>\n[2] G. W. F. Hegel, <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, vol. II, trad. de F\u00e9lix Duque, Abada, Madrid, 2015, p. 384.<br \/>\n[3] Cf. G.W.F. Hegel, <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, op. cit., vol. I, p. 185.<br \/>\n[4] Cf. G. W. F. Hegel, <em>Werke in zwanzig B\u00e4nden<\/em>, herausgegeben von Eva Moldenhauer und Karl Markus Michel, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1986, tomo II, p. 303.<br \/>\n[5] G.W.F. Hegel, <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, op. cit., vol. II, p. 387.<br \/>\n[6] Cf. G. W. F. Hegel, <em>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas en compendio<\/em>, trad. de Ram\u00f3n Valls Plana, Alianza, Madrid, 1997, \u00a7 214.<br \/>\n[7] Cf. G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, op. cit., \u00a7 237.<br \/>\n[8] Si la Idea absoluta se expone en su otro, en su ser fuera de s\u00ed, esto es en la naturaleza, \u00bfacaso no significa eso que la Idea l\u00f3gica necesita de su otro, es decir, de la naturaleza? \u00bfNo habr\u00eda entonces una primac\u00eda de la naturaleza? Cabr\u00eda responder que en principio no, pues la tesis fundamental del idealismo hegeliano es que la verdad reside en la raz\u00f3n, en el pensar y sus determinaciones. La primac\u00eda es, por tanto, de la Idea absoluta. No obstante, con esto la cuesti\u00f3n no est\u00e1 ni mucho menos zanjada.<br \/>\n[9] G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, op. cit., \u00a7 244.<br \/>\n[10] G.W.F. Hegel, <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, op. cit., vol. II, p. 405.<br \/>\n[11] Cf. G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, \u00a7 160.<br \/>\n[12] Cf. G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, op. cit., \u00a7 161.<br \/>\n[13] Aqu\u00ed quedan, nuevamente, cuestiones abiertas. Surge la pregunta sobre el car\u00e1cter de ese reconocimiento de la raz\u00f3n en la naturaleza y sobre la posible relaci\u00f3n en este punto con el viejo debate de la interpretaci\u00f3n de Plat\u00f3n entre los conceptos de participaci\u00f3n o de imitaci\u00f3n de las cosas reales respecto a las ideas.<br \/>\n[14] Cf. G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, op. cit., \u00a7\u00a7 6-12.<br \/>\n[15] G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, op. cit., p. 106.<br \/>\n[16] G.W.F. Hegel, <em>Werke in zwanzig B\u00e4nden<\/em>, op. cit., tomo 8, p. 55.<br \/>\n[17] G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, op. cit., p. 305.<br \/>\n[18] I. Kant, <em>Schriften zur Naturphilosophie<\/em>, herausgegeben von Wilhelm Weischedel, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1977, p. 13 y s.<br \/>\n[19] Cf. G.W.F. Hegel, <em>Werke in zwanzig B\u00e4nden<\/em>, op. cit., tomo 9, p. 20.<br \/>\n[20] Enlazando con esto se puede suscitar la pregunta sobre las jerarqu\u00edas y el equilibrio dentro del sistema. Bajo mi punto de vista, dentro del sistema de la filosof\u00eda planteado por Hegel existe una clara primac\u00eda de la l\u00f3gica respecto de las filosof\u00edas de la naturaleza y el esp\u00edritu, e incluso entre estas dos \u00faltimas, numerosas observaciones de Hegel parecen ir en la l\u00ednea de una superioridad de la filosof\u00eda del esp\u00edritu respecto a la de la naturaleza. La cuesti\u00f3n es, en este sentido, si estos desequilibrios constituyen en s\u00ed un problema.<br \/>\n[21] Cf. G.W.F. Hegel,<em> Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, op. cit., vol. II, p. 334.<br \/>\n[22] Cf. G.W.F. Hegel, <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em>, op. cit., vol. II, p. 341.<br \/>\n[23] Al respecto de nuestro tema, la filosof\u00eda de la naturaleza, se ha se\u00f1alado varias veces en la literatura la presencia y relevancia de las determinaciones l\u00f3gicas en la <em>Naturphilosophie de Hegel<\/em>, como por<br \/>\nejemplo \u2018cantidad\u2019 en el espacio o \u2018atracci\u00f3n\u2019 y \u2018repulsi\u00f3n\u2019 en la gravedad. V\u00e9ase F. Grimmlinger, \u00abSinn und Methode der Begriffsentwicklung in Hegels Naturphilosophie\u00bb, en R. Wahsner; T. Posch (eds.),<br \/>\n<em>Die Natur muss bewiesen werden. Zu Grundfragen der Hegelschen Naturphilosophie<\/em>, Peter Lang, Frankfurt am Main, 2002, p. 134<br \/>\n[24] Un intento, todav\u00eda muy embrionario a mi parecer, de actualizar la filosof\u00eda hegeliana, si bien no en el sentido en que hablamos aqu\u00ed de integrar los resultados actuales de las ciencias en ella, sino de acudir al pensamiento de Hegel para aclarar importantes conceptos del debate cient\u00edfico actual, puede verse en P. Klimatsakis, \u00abSystem, Symmetrie und Komplexit\u00e4t als Anl\u00e4sse einer modernen Naturphilosophie aus<br \/>\nHegelschen Prinzipien\u00bb, en W. Neuser, R. Wahsner (ed.), <em>Bedingungen und Strukturen einer modernen Naturphilosophie<\/em>, K\u00f6nigshausen &amp; Neumann, W\u00fcrzburg, 2014, pp. 179-192. Hay que se\u00f1alar, no obstante, que la propuesta de Klimatsakis de esclarecer la idea de \u2018sistema\u2019, tan com\u00fan hoy en d\u00eda en las ciencias, a partir de Hegel entendi\u00e9ndola como una \u00abunidad de individuos\u00bb (op. cit., p. 185), es confusa, toda vez que Hegel habla de sistema primordialmente para referirse al sistema de la raz\u00f3n y entiende por tal la unidad de los conocimientos filos\u00f3ficos bajo la Idea absoluta.<br \/>\n[25] Igual que las matem\u00e1ticas avanzan en la investigaci\u00f3n, y lo hacen de manera <em>a priori<\/em>, as\u00ed tambi\u00e9n podr\u00eda avanzar la l\u00f3gica especulativa.<br \/>\n[26] G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, op. cit., p. 326.<br \/>\n[27] G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, op. cit., p. 333.<br \/>\n[28] G.W.F. Hegel, <em>Enciclopedia<\/em>, op. cit., p. 334.<br \/>\n[29] G.W.F. Hegel, <em>Werke in zwanzig B\u00e4nden<\/em>, op. cit., tomo 9, p. 94<\/p>\n<p>Fuente: <em>Philosophical Readings<\/em> XIII.1 (2021), pp. 50-59.<br \/>\nPhilosophische Fakult\u00e4t, Ruprecht-Karl-Universit\u00e4t Heidelberg<br \/>\nHeidelberg, Deutschland<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Introducci\u00f3n Metaf\u00edsica y experiencia son dos conceptos garantes de disputa a lo largo de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. 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