{"id":9324,"date":"2021-03-26T05:00:00","date_gmt":"2021-03-26T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9324"},"modified":"2021-03-26T05:55:21","modified_gmt":"2021-03-26T04:55:21","slug":"pandemia-y-crisis-economica-mundial-niebla-en-el-horizonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9324","title":{"rendered":"Pandemia y crisis econ\u00f3mica mundial: Niebla en el horizonte"},"content":{"rendered":"<p>Estimaciones preliminares de diversas fuentes indican que la contracci\u00f3n de muchas econom\u00edas nacionales durante el a\u00f1o 2020 ha sido equivalente o significativamente mayor que la contracci\u00f3n de la Gran Recesi\u00f3n que comenz\u00f3 en 2008. El producto interno bruto (PIB) de la econom\u00eda estadounidense sufri\u00f3 una contracci\u00f3n de 2,5% en 2009 y de 3,5% en 2020. La tasa de crecimiento del PIB de Jap\u00f3n, que fue -5,4% en 2009, fue -5,3% en 2020 y las tasas respectivas en 2020 fueron en Alemania -6,0%, en Francia -9,8%, en Espa\u00f1a -11,0%, en India -10,2%, en Rusia -3,1% y en Australia -6,7%. Estas cifras en los pa\u00edses con peso espec\u00edfico significativo en la econom\u00eda mundial revelan una contracci\u00f3n econ\u00f3mica muy profunda, en muchos casos sin precedentes desde la Gran Depresi\u00f3n de 1929. Solo China tuvo en 2020 un crecimiento positivo del PIB, 2,3%, una tasa de crecimiento casi min\u00fascula en comparaci\u00f3n con el crecimiento a tasas de dos d\u00edgitos que tuvo la econom\u00eda china en los a\u00f1os previos a la Gran Recesi\u00f3n.<\/p>\n<p>La pandemia de coronavirus ha empujado la econom\u00eda mundial al despe\u00f1adero a partir de procesos insostenibles que ya se estaban generalizando en 2019. Nunca podremos saber si la econom\u00eda mundial habr\u00eda entrado en crisis en el 2020 si no hubiera comenzado la pandemia, pero las ganancias empresariales estaban cayendo y la deuda privada hab\u00eda alcanzado niveles r\u00e9cord, incluso por encima de los observados antes de 2008. Pero esta vez la deuda es principalmente deuda empresarial, no deuda familiar hipotecaria. Por supuesto que esto se refiere a las principales econom\u00edas del mundo, no solo a la de este o aquel pa\u00eds. Hay que insistir en que, igual que en 2008, estamos ante una crisis econ\u00f3mica mundial.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas keynesianas, es decir, las intervenciones para estimular la econom\u00eda, tienen un efecto manifiesto solo cuando son masivas, por ejemplo, cuando la econom\u00eda de libre mercado de EEUU fue transformada en pocos meses en una econom\u00eda en gran parte planificada y dirigida por el Estado en los primeros meses de 1942. Ah\u00ed fue cuando se acab\u00f3 el desempleo masivo de la d\u00e9cada de la Gran Depresi\u00f3n. Porque incluso a fines de la d\u00e9cada de 1930, despu\u00e9s de a\u00f1os de pol\u00edticas del New Deal, el desempleo segu\u00eda en niveles muy altos. Entre el comienzo de la Gran Depresi\u00f3n en 1929 y la II Guerra Mundial, la tasa de desempleo tuvo dos picos en EEUU, uno en 1933, cuando el desempleo alcanz\u00f3 su m\u00e1ximo hist\u00f3rico de 24,9%, otro en la llamada recesi\u00f3n de Roosevelt, en 1938, cuando el desempleo lleg\u00f3 a 19,0%. Pero a\u00fan estaba en 9,9% en 1941, cuando la II Guerra Mundial ya llevaba dos a\u00f1os asolando Europa y Asia y EEUU, todav\u00eda no beligerante, hab\u00eda comenzado a aumentar considerablemente sus preparativos militares. Solo tras el ataque japon\u00e9s a Pearl Harbor en diciembre de 1941 el gobierno estadounidense puso la mitad de la econom\u00eda del pa\u00eds bajo su control para satisfacer las necesidades militares y la tasa de desempleo cay\u00f3 dram\u00e1ticamente a 4,7% en 1942.<\/p>\n<p>Todo parece indicar que la depresi\u00f3n de la econom\u00eda mundial de 2020 se confirmar\u00e1 como la crisis econ\u00f3mica mundial m\u00e1s importante desde la II Guerra Mundial, pero por el momento es pr\u00e1cticamente imposible predecir en qu\u00e9 medida afectar\u00e1 esta crisis econ\u00f3mica a cada econom\u00eda nacional, cu\u00e1nto se prolongar\u00e1 la crisis y en qu\u00e9 medida la probable pero no segura declinaci\u00f3n de la pandemia por la vacunaci\u00f3n masiva y las medidas de salud p\u00fablica ser\u00e1 capaz de estimular la actividad econ\u00f3mica a lo largo del a\u00f1o 2021. La propuesta del gobierno de Joe Biden de un est\u00edmulo econ\u00f3mico de 1,9 billones de d\u00f3lares ha sido aprobada por el Congreso y el Senado de EEUU. Esto es un gasto enorme en comparaci\u00f3n con est\u00edmulos de gasto p\u00fablico implementados en otras ocasiones. Est\u00e1 por ver si la econom\u00eda estadounidense se reactivar\u00e1 con ese gasto, como esperan Paul Krugman y otros keynesianos como \u00e9l, o entrar\u00e1 en una crisis inflacionaria como temen Gregory Mankiw y otros economistas, tambi\u00e9n keynesianos o neokeynesianos. La \u201cciencia econ\u00f3mica\u201d actual est\u00e1 muy lejos de poder dar una respuesta con cierto grado de seguridad a ese tipo de preguntas. La crisis econ\u00f3mica asociada a la pandemia de COVID-19 tiene caracter\u00edsticas \u00fanicas y si las predicciones econ\u00f3micas son siempre arriesgadas, en esta ocasi\u00f3n lo son incluso m\u00e1s, por la complejidad asociada a la conexi\u00f3n de la crisis econ\u00f3muica con la pandemia. Sea cual sea el efecto macroecon\u00f3mico de las pol\u00edticas ahora propuestas, es indudable que hay que aplaudir las medidas para proteger los ingresos bajos de los efectos del desempleo. Esas medidas dar\u00e1n alguna protecci\u00f3n a los m\u00e1s vulnerables de la sociedad, muchos de ellos ahora sin trabajo y sin perspectivas, adem\u00e1s de enclaustrados durante meses en viviendas hacinadas.<\/p>\n<p>Tras un a\u00f1o de pandemia de COVID-19 sabemos que la infecci\u00f3n afecta m\u00e1s a los varones que a las mujeres y, a diferencia de la pandemia de 1918 que concentr\u00f3 sus v\u00edctimas entre los adultos j\u00f3venes sanos, la presente pandemia es m\u00e1s grave y m\u00e1s letal cuanto mayor es la edad del paciente y cuando tiene enfermedades cr\u00f3nicas previas. Pero esas enfermedades tienen un gradiente social, son m\u00e1s frecuentes a medida que se baja en la escala de status socioecon\u00f3mico indicado por ejemplo por el nivel de ingreso, el nivel educativo o la calificaci\u00f3n profesional. En los niveles bajos de ingreso son m\u00e1s frecuentes el tabaquismo y las enfermedades respiratorias cr\u00f3nicas, a menudo consecuencia de exposiciones profesionales; tambi\u00e9n son m\u00e1s comunes el alcoholismo, la obesidad, la hipertensi\u00f3n arterial, la diabetes. Estas enfermedades cr\u00f3nicas hacen que la infecci\u00f3n por COVID-19 sea m\u00e1s grave y m\u00e1s letal. Es de esperar entonces que el COVID-19 afecte menos a quienes tienen mejores empleos o mayor nivel de renta que, adem\u00e1s, viven menos hacinados y tienen en general menos enfermedades cr\u00f3nicas. Ese grupo de menor ingreso es tambi\u00e9n el que m\u00e1s a menudo tiene empleos (en el sector servicios, en la construcci\u00f3n o en la industria) que no permiten el teletrabajo y exigen tratar con personas y, por lo tanto, tener m\u00e1s exposici\u00f3n potencial al contagio. En pa\u00edses como EEUU donde no hay un sistema nacional de salud y la sanidad es b\u00e1sicamente privada, la atenci\u00f3n m\u00e9dica es tanto peor para quienes est\u00e1n m\u00e1s abajo en la escala social, los trabajadores de la econom\u00eda informal, los emigrantes indocumentados. La mortalidad de la pandemia est\u00e1 siendo considerablemente mayor entre los afroamericanos, los latinos y la poblaci\u00f3n amerindia. Muy probablemente y con diferencias no demasiado grandes de unos pa\u00edses a otros, la tasa de letalidad, es decir, la proporci\u00f3n de los que mueren entre quienes enferman, ser\u00e1 tanto mayor cuanto menor sea el nivel de ingreso de los pacientes. Como era de prever, esta pandemia est\u00e1 afectando menos a quienes est\u00e1n m\u00e1s arriba en la escala social y de esa manera contribuir\u00e1 a mantener y aumentar las desigualdades de salud. Las vacunas se est\u00e1n distribuyendo en el mundo b\u00e1sicamente en funci\u00f3n de la capacidad de pago de los pa\u00edses y dentro de cada pa\u00eds la vacunaci\u00f3n a menudo se hace seg\u00fan criterios en los que el favoritismo y las conexiones priman sobre los criterios epidemiol\u00f3gicos que buscan minimizar las muertes por el virus. Una inc\u00f3gnita es en qu\u00e9 medida el rechazo a las vacunas por desinformaci\u00f3n y temor a estar siendo objetos de experimentaci\u00f3n por parte del gobierno puedan ser suficientes para comprometer la eficacia de la vacunaci\u00f3n, que solo generar\u00e1 inmunidad de grupo suficiente para estrangular la pandemia si llega a una proporci\u00f3n suficientemente alta de la poblaci\u00f3n. Lamentablemente, tanto los temores frente a las vacunas como el escepticismo de grandes sectores de la poblaci\u00f3n a la necesidad de hacer frente al cambio clim\u00e1tico han demostrado en los \u00faltimos a\u00f1os que la opini\u00f3n p\u00fablica actual se alimenta de fuentes a menudo muy contaminadas por una especie de superstici\u00f3n moderna en la que no hay ya brujas ni maleficios, pero s\u00ed grupos conspirativos que inventan datos, promueven teor\u00edas o manipulan elecciones. Las decenas de millones de votantes de Donald Trump son el ejemplo m\u00e1s obvio de esa superstici\u00f3n moderna que, por supuesto, con otras formas pol\u00edticas y culturales, existe en mayor o menor medida en todos los pa\u00edses.<\/p>\n<p>Las estad\u00edsticas econ\u00f3micas del a\u00f1o 2020 que se van conociendo no permiten todav\u00eda un diagn\u00f3stico claro de la evoluci\u00f3n de variables econ\u00f3micas clave, como por ejemplo las ganancias empresariales. Pero todo parece indicar que las ganancias monumentales de algunas empresas como Amazon o Apple no compensan de ninguna manera las p\u00e9rdidas tambi\u00e9n monumentales de otras muchas empresas que muy probablemente son la mayor\u00eda. El 28 de febrero <em>The New York Times<\/em> informaba sobre el balance de resultados de Berkshire Hathaway, el conglomerado empresarial dirigido por Warren Buffett cuyo valor estimado es de alrededor de medio bill\u00f3n de d\u00f3lares (t\u00e9ngase en cuenta que lo que en ingl\u00e9s se denomina one <em>trillion<\/em> es un bill\u00f3n en espa\u00f1ol). Uno de los aspectos m\u00e1s caracter\u00edsticos de lo que hizo Berkshire Hathaway en 2020 es la adquisici\u00f3n de cantidades masivas de sus propias acciones cotizadas en bolsa. Esto que es a corto plazo una manera de aumentar el valor de la empresa, revela por otra parte que son escasas las oportunidades de adquisici\u00f3n de otras empresas rentables o de inversi\u00f3n directa en actividades productivas con buenas perspectivas de ganancia.<\/p>\n<p>En casi todos los pa\u00edses una proporci\u00f3n importante de la poblaci\u00f3n obtiene hoy sus ingresos de los contratos \u201cen negro\u201d, del autoempleo y de toda la econom\u00eda informal que en el segundo y tercer trimestre de 2020 se desmoron\u00f3 como un castillo de naipes por las medidas de aislamiento y distanciamiento f\u00edsico para frenar la pandemia. Durante 2020 se perdieron cientos de millones de empleos formales e informales en todo el mundo. Con algunas excepciones y diferencias menores, desde las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo pasado tanto en las econom\u00edas avanzadas como en los pa\u00edses de la periferia las fuerzas pol\u00edticas han ido modificando las regulaciones de los mercados laborales, en general hacia condiciones de empleo m\u00e1s desreguladas y precarias. En nuestro sistema de libre empresa la mayor\u00eda de los empleos dependen no de la necesidad social sino de la capacidad de aquellos que poseen activos para obtener ganancias y es por ello que las protecciones sociales a menudo se eliminan (porque crean \u201crigideces del mercado de trabajo\u201d) cuando interfieren en la capacidad del dinero para producir m\u00e1s dinero, es decir, en la acumulaci\u00f3n del capital. Esa es la tendencia general bajo el capitalismo. Cuando los mercados laborales son m\u00e1s formales y est\u00e1n m\u00e1s regulados, hay alguna protecci\u00f3n temporal contra el desempleo inmediato. Despu\u00e9s del primer trimestre de 2020 en los pa\u00edses donde a\u00fan hay instituciones del estado de bienestar muchos millones cayeron en las filas de los protegidos por el seguro de desempleo, que en otros muchos pa\u00edses, sobre todo de la periferia, es escaso o inexistente. Todo indica que una fracci\u00f3n importante de la poblaci\u00f3n mundial ha vivido o malvivido durante 2020 de ingresos proporcionados por el Estado, que por otra parte ha sido privado tambi\u00e9n por la crisis de gran parte de su recaudaci\u00f3n tributaria. Las deudas p\u00fablicas est\u00e1n aumentando en todos los pa\u00edses hasta niveles impensables hace pocos a\u00f1os. Hasta donde podr\u00e1 estirarse la cuerda es dif\u00edcil de saber. Paul Krugman ha escrito a menudo en los \u00faltimos meses sobre la necesidad de no asustarse de una deuda p\u00fablica equivalente a 100% del PIB o incluso bastante mayor. Por otra parte, los economistas asustados por el nivel de esa deuda por ahora no proclaman sus miedos con demasiada fuerza.<\/p>\n<p>La pandemia que se inici\u00f3 a finales de 2019 y se generaliz\u00f3 en los primeros meses de 2020 ha causado hasta mediados de marzo de 2021 m\u00e1s de dos millones y medio de muertes, de las que unas 600.000 han sido en EEUU. Es muy dudoso si las perspectivas prometedoras que abre la disponibilidad de vacunas en cuanto a erradicaci\u00f3n de la epidemia se confirmar\u00e1n o no. La pandemia ha demostrado la incapacidad de los gobiernos para coordinar una respuesta de salud p\u00fablica que ha de ser necesariamente mundial, porque la pandemia seguir\u00e1 mientras existan reservorios de poblaci\u00f3n en los que no haya inmunidad de grupo. Por otra parte, una inc\u00f3gnita a\u00f1adida es la aparici\u00f3n de cepas v\u00edricas de mayor contagiosidad y para las cuales no hay seguridad de que sean v\u00e1lidas las vacunas actuales. Los casi 8.000 millones que formamos la poblaci\u00f3n mundial nos enfrentamos a tiempos dif\u00edciles. El sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico mundial basado en la producci\u00f3n con fines de lucro y los estados nacionales gobernados por \u00e9lites m\u00e1s o menos reaccionarias pero siempre defensoras de su poder y del status quo ha demostrado de sobra su incapacidad para lidiar con los problemas del siglo XXI. \u00bfEvolucionar\u00e1 nuestro planeta Tierra hacia desastres sociales, epidemiol\u00f3gicos y ecol\u00f3gicos cada vez peores, o quiz\u00e1 hacia una III Guerra Mundial que ponga punto final a la presente civilizaci\u00f3n? \u00bfSer\u00e1 la humanidad capaz de organizarse de una manera m\u00e1s acorde con sus intereses generales? Lamentablemente, los a\u00f1os recientes parecen demostrar tambi\u00e9n una enorme inercia y una gran incapacidad humana para frenar los procesos descontrolados que, bajo el control de las \u00e9lites econ\u00f3micas y pol\u00edticas, valga la redundancia, nos llevan hacia el abismo. De todas formas, si algo est\u00e1 claro en el marasmo actual es la necesidad de apoyar a quienes abren alguna perspectiva de futuro, ya sean los manifestantes prodemocracia de Myanmar o de Hong Kong o los granjeros hind\u00faes que luchan por su supervivencia frente a los grandes intereses comerciales, o quienes protestan contra el racismo, la represi\u00f3n, la corrupci\u00f3n y los abusos gubernamentales o policiales en Rusia, en Nigeria, en Paraguay, en EEUU o en cualquier pa\u00eds del mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 A. Tapia es profesor de ciencias pol\u00edticas de la Universidad Drexel, en Filadelfia, EEUU.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estimaciones preliminares de diversas fuentes indican que la contracci\u00f3n de muchas econom\u00edas nacionales durante el a\u00f1o 2020 ha sido equivalente<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9325,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1558,44,1548],"tags":[],"class_list":["post-9324","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-condiciones-de-vida-sociedad","category-economia","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9324"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9324\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}