{"id":936,"date":"2008-04-02T00:00:00","date_gmt":"2008-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=936"},"modified":"2020-02-26T06:35:40","modified_gmt":"2020-02-26T05:35:40","slug":"cronica-de-una-vida-ejemplar-y-un-asesinato-de-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=936","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de una vida ejemplar y un asesinato de Estado"},"content":{"rendered":"<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/i>Mario Amor\u00f3s, <i>Antonio Llid\u00f3, un sacerdote revolucionario. <\/i>\u00a0Publicaciones de la Universidad de Valencia, Valencia 2007, 360 p\u00e1ginas. Presentaci\u00f3n de Pepa Llid\u00f3, pr\u00f3logo de Pedro Ruiz Torres.<\/p>\n<p>Con esta nota del propio biografiado fechada en septiembre de 1974, se abre <i>Antonio Llid\u00f3, un sacerdote revolucionario<\/i>: \u201cSiguen cayendo compa\u00f1eros todos los d\u00edas, pero hasta ahora yo me he podido librar. Ojal\u00e1 la suerte me siga acompa\u00f1ando (es decir, ojal\u00e1 siga observado estrictamente las normas de seguridad). No quiero ponerme dram\u00e1tico, pero alguna vez hay que decirlo. Si algo malo me ocurriera, quiero que tengan claro que mi compromiso con esto que hago ha sido libremente contra\u00eddo, con la alegr\u00eda de saber que esto es exactamente lo que me corresponde hacer en este momento. Desp\u00f3jenlo, en lo posible, de todo signo rom\u00e1ntico o heroico\u201d.<\/p>\n<p>Intent\u00e9moslo. Despojemos esta aproximaci\u00f3n al magn\u00edfico ensayo del joven historiador Mario Amor\u00f3s \u2013uno de los responsables de la secci\u00f3n \u201cChile\u201d de <i><a href=\"http:\/\/www.rebeli\u00f3n.org-\/\">www.rebeli\u00f3n.org-<\/a>, <\/i>resultado de su tesis doctoral presentada en noviembre de 2005 en la Universidad de Barcelona, de todo signo rom\u00e1ntico o heroico, absolutamente comprensible por lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p><i>Antonio Llid\u00f3, un sacerdote revolucionario,<\/i> la cuarta publicaci\u00f3n de Amor\u00f3s dedicada al estudio de la historia reciente de Chile, ofrece una visi\u00f3n novedosa acerca de un periodo hist\u00f3rico densamente estudiado. La mirada sobre aquella tragedia imborrable en la memoria de todo socialista que fue el 11 de septiembre de 1973 no se dirige al Palacio de La Moneda sino a la f\u00e1brica textil Ray\u00f3n Said, en Quillota, donde aquel mismo d\u00eda Llid\u00f3 y sus compa\u00f1eros de lucha se reunieron para estudiar la forma de oponer resistencia a los militares fascistas que cercaban la industria textil y el pa\u00eds. Es la historia desde abajo en la que se sit\u00faa Amor\u00f3s: \u201cla historia desde abajo (\u2026) no consiste s\u00f3lo en desplazar la atenci\u00f3n de las clases dirigentes a las populares, sino que la investigaci\u00f3n de las relaciones y luchas de clases en amplios contextos hist\u00f3ricos tiene presente que \u00e9stas son siempre pol\u00edticas. Las clases populares han sido protagonistas dl devenir hist\u00f3rico y no meros espectadores y sus luchas han contribuido de manera notable a las experiencias de las generaciones posteriores\u201d (pp. 27-28). Existe un f\u00e9rtil camino para investigar los a\u00f1os de la Unidad Popular, se\u00f1ala Amor\u00f3s, a trav\u00e9s de las fuentes orales, la historia local o la microhistoria, s\u00f3lo explorado hasta el momento por autores como Franck Gaudichaud, Peter Winn o Jos\u00e9 del Pozo.<\/p>\n<p>El libro<i> <\/i>se centra en la lucha de Antonio Llid\u00f3, un cura valenciano, un cristiano para el socialismo, que pag\u00f3 con su propia vida su coherencia pol\u00edtica. Una sucinta y sustantiva cronolog\u00eda de su vida puede verse en el ap\u00e9ndice I, p\u00e1ginas 329-332. En dos pueblos de la sierra de Alicante, Llid\u00f3 realiz\u00f3 un trabajo pedag\u00f3gico con la ayuda de j\u00f3venes estudiantes de Valencia, algunos de ellos militantes del PCE. Obligado por el obispo de su di\u00f3cesis a irse a El Ferrol, entonces del Caudillo, a cumplir el servicio militar, toma contacto con reclutas que eran estudiantes de la resistencia antifranquista. Despu\u00e9s, cuando viaja en barco a Chile, ayuda a unos guerrilleros ecuatorianos que hab\u00edan recibido entrenamiento en Cuba y que le cuentan los logros de la revoluci\u00f3n. En sus primeros escritos en Chile, Llid\u00f3 apunta que la soluci\u00f3n para el pa\u00eds y para toda Am\u00e9rica Latina es una revoluci\u00f3n que cambie las estructuras sociales de arriba abajo. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario -el MIR fue un partido descalificado por terrorista, presentado como grup\u00fasculo de j\u00f3venes peque\u00f1o-burgueses, de revolucionaros demenciados, que influyeron fuertemente en una izquierda comunista europea no menos extraviada, y que boicotearon de forma irresponsable el proceso democr\u00e1tico chileno hacia el socialismo-, Llid\u00f3 rechaz\u00f3 la posibilidad de salir de Chile y tras la derrota de la Unidad Popular permaneci\u00f3 luchando desde la clandestinidad contra la barbarie golpista, teledirigida por el Premio N\u00f3bel Kissinger. La dictadura de Pinochet lo hizo \u201cdesaparecer\u201d alrededor de 25 de octubre de 1974, despu\u00e9s de haber estado m\u00e1s de tres semanas en manos de la DINA, la BPS chilena.<\/p>\n<p>Si la resoluci\u00f3n judicial brit\u00e1nica de conceder la extradici\u00f3n de Pinochet a Espa\u00f1a hubiese sido cumplimentada finalmente, y cuyo incumplimiento deber\u00eda llenar de oprobio a los gobiernos responsables, dos de ellos socialdem\u00f3cratas si no ando errado, las pruebas sobre el caso del sacerdote revolucionario hubieran sido seguramente suficientes para que el tribunal condenara al dictador chileno por torturas y desaparici\u00f3n forzada. Sobre este tema y su desarrollo posterior vale la pena detenerse en el ap\u00e9ndice III, p\u00e1ginas 342-351, donde se reproduce el fallo judicial que desafor\u00f3 a Pinochet por la desaparici\u00f3n de Llid\u00f3.<\/p>\n<p>La historia ha sido escrita a partir de la correspondencia del sacerdote mirista, una copiosa documentaci\u00f3n de unas 90 cartas, y de fotos y entrevistas, con sus compa\u00f1eros de lucha. El libros entrelaza los testimonios de 49 amigos, compa\u00f1eros de lucha y familia \u2013su relaci\u00f3n completa en \u201cTestimonios\u201d, p\u00e1ginas 353-354- con\u00a0 documentos in\u00e9ditos y las cartas en las que Llid\u00f3 expuso su pensamiento pol\u00edtico y compromiso social. En tercer lugar, se\u00f1ala Amor\u00f3s, y \u00e9ste le parece el aspecto m\u00e1s relevante, \u201csu correspondencia refleja la experiencia de un humilde sacerdote en unos a\u00f1os cruciales de la historia Chile, nos permite conocer c\u00f3mo \u201cvivi\u00f3\u201d y \u201csinti\u00f3\u201d los hechos que marcaron en aquel per\u00edodo un sencillo militante del movimiento popular\u201d (p. 30).<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n de Amor\u00f3s es la primera historia local del MIR que se publica. El hito fundacional fue la toma de una f\u00e1brica en febrero de 1971. El comit\u00e9 local, de cuya direcci\u00f3n formaba parte Llid\u00f3, coordinaba el trabajo campesino, estudiantil, obrero y poblacional. En el estudio se analiza el trabajo pol\u00edtico-militar que el MIR intent\u00f3 desarrollar en la zona, la toma fallida de una industria conservera en 1973 y reconstruye con el m\u00e1ximo detalle la forma en que la izquierda quillotana vivi\u00f3 el 11 de septiembre. La tesis pol\u00edtico-historiogr\u00e1fica de Amor\u00f3s es n\u00edtida: el trabajo pol\u00edtico de Antonio Llid\u00f3 y sus compa\u00f1eros impugna la leyenda, la oscura leyenda, del partido revolucionario chileno generada por parte de la historiograf\u00eda y por la misma prensa pinochetista. Con sus aciertos y errores, el MIR no fue una fuente de locura, sino una organizaci\u00f3n que contribuy\u00f3, que intent\u00f3 contribuir al triunfo de la revoluci\u00f3n socialista chilena.<\/p>\n<p>La historia de Llid\u00f3 permite conocer tambi\u00e9n c\u00f3mo se fue gestando en Chile el proceso de los cristinos de izquierda, c\u00f3mo se form\u00f3 Cristianos por el Socialismo. Con este grupo de sacerdotes, Llid\u00f3 se reuni\u00f3 con Fidel Castro en noviembre del 71. M\u00e1s tarde, a pesar de ser sancionado por el obispo de Valpara\u00edso en abril de 1972, Llid\u00f3 continu\u00f3 ejerciendo como sacerdote en la Comunidad quillotana de \u201cCristianos por el Socialismo\u201d. La dictadura pinochetista, como es sabido, asesin\u00f3 a seis sacerdotes. Llid\u00f3 fue el \u00fanico desaparecido. Tres semanas despu\u00e9s de su detenci\u00f3n los obispos Fernando Arizt\u00eda, cat\u00f3lico, y Helmut Frenz, luterano, se entrevistaron con Pinochet y le mostraron una fotograf\u00eda de Llid\u00f3. Fue entonces cuando el dictador pronunci\u00f3 sus conocidas palabras: \u201c\u00c9se no es un cura, es un terrorista, un marxista, hay que torturarlo porque de otra manera no \u2018cantan\u201d.<\/p>\n<p>Amor\u00f3s da cuenta en las p\u00e1ginas 31-32 de las fuentes primarias con las que ha trabajado. Diversos archivos y entre la documentaci\u00f3n revisada por \u00e9l est\u00e1n las mil p\u00e1ginas del proceso judicial abierto en Chile por la desaparici\u00f3n de Llid\u00f3 o el diario <i>El Observador<\/i> de Quillota, que en 1973 public\u00f3 numerosas \u201cnoticias\u201d sobre el sacerdote valenciano, incluido el bando militar que a finales de septiembre exig\u00eda que se entregara a los golpistas.<\/p>\n<p>Cuenta tambi\u00e9n en esas p\u00e1ginas un intento sin \u00e9xito. Los responsables de los archivos de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola y del Arzobispado de Valencia rechazaron su petici\u00f3n de consultar la informaci\u00f3n que conservan sobre Llid\u00f3 hasta que hayan transcurrido \u201ccien\u201d y \u201ccincuenta a\u00f1os\u201d de los hechos respectivamente. Amor\u00f3s solicit\u00f3 tambi\u00e9n una entrevista a Agust\u00edn Garc\u00eda-Gasco, el arzobispo de Valencia, con carta fechada el 26 de julio de 2004, para averiguar si la instituci\u00f3n cat\u00f3lica hab\u00eda intentado ayudar a salvar la vida del cura de X\u00e0bia. Hasta la fecha la \u00fanica respuesta ha sido el silencio. A los 33 a\u00f1os de la desaparici\u00f3n de Llid\u00f3, se\u00f1ala Amor\u00f3s, la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica valenciana no ha tenido ni siquiera una palabra o un gesto de reconocimiento hacia una persona que previamente sirvi\u00f3 a su di\u00f3cesis durante una d\u00e9cada. El nacional-catolicismo-espa\u00f1ol se sigue vistiendo con esas prendas.<\/p>\n<p>En las primeras horas de la tarde del 11 de septiembre de 1973, Llid\u00f3 y Jorge Donoso se refugiaron en una casa del cerro Mayaca de Quillota y luego en casa de otra familia del sector. All\u00ed conocieron los bandos militares del coronel Paredes, jefe de zona. Le promet\u00edan su repatriaci\u00f3n si se entregaba. Llid\u00f3 decidi\u00f3 no hacerlo. Logr\u00f3 llegar en octubre a Santiago, cobij\u00e1ndose en la casa de Jaime Valencia y Consuelo Campos. En marzo de 1974, la Comisi\u00f3n Pol\u00edtica del MIR le sugiri\u00f3 la posibilidad de desarrollar tareas de solidaridad en Europa. Las rechaz\u00f3, seg\u00fan testimonios, con los ojos aguados por las l\u00e1grimas. Pidi\u00f3 y exigi\u00f3 que nunca m\u00e1s le propusieran abandonar Chile. Meses despu\u00e9s, rechaz\u00f3 la propuesta de unirse a un grupo de militantes, cr\u00edticos con la l\u00ednea pol\u00edtica elaborada por la direcci\u00f3n nacional del MIR, que se refugiaron en la Nunciatura apost\u00f3lica el 26 de julio de 1974.<\/p>\n<p>Se sabe que su detenci\u00f3n se produjo en el centro de Santiago de Chile la ma\u00f1ana de 1\u00ba de octubre de 1974, cuatro d\u00edas antes de la ca\u00edda en combate, del asesinato de Miguel Enr\u00edquez, el l\u00edder del MIR. De inmediato fue conducido a la casa de Jos\u00e9 Domingo Ca\u00f1as y torturado con electricidad y sa\u00f1a por los esbirros de la DINA. El 11 de octubre fue conducido junto con otros prisioneros a Cuatro \u00c1lamos, de donde fue sacado con destino desconocido para ser asesinado alrededor del 25 de ese mismo mes.<\/p>\n<p>\u201cNo me pidan nunca m\u00e1s que abandone Chile\u201d, dijo Llid\u00f3 a sus compa\u00f1eros del MIR. No abandon\u00f3. Muri\u00f3 desaparecido. Recordemos las palabras de Pinochet: \u201cNo es un sacerdote, es un marxista\u201d. Eso, precisamente eso fue Llid\u00f3: un sacerdote marxista, comunista, que aspiraba a que los pueblos avanzasen en el camino del socialismo. Cuando Espa\u00f1a digne en la forma que debe hacerlo a personas como \u00e9l los tiempos, definitivamente, y esta vez s\u00ed, habr\u00e1n cambiado. Mientras tanto, lean este deslumbrante relato de Mario Amor\u00f3s (Luis Cernuda: \u201cGracias, compa\u00f1ero gracias\u201d) y sientan como por sus venas corre la admiraci\u00f3n m\u00e1s sincera y transita despabilada la rabia incontrolable. A un tiempo y sin contradicci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mario Amor\u00f3s, Antonio Llid\u00f3, un sacerdote revolucionario. \u00a0Publicaciones de la Universidad de Valencia, Valencia 2007, 360 p\u00e1ginas. Presentaci\u00f3n de Pepa Llid\u00f3, pr\u00f3logo de Pedro Ruiz Torres.<\/p>\n<p>Con esta nota del propio biografiado fechada en septiembre de 1974, se abre Antonio Llid\u00f3, un sacerdote revolucionario: \u201cSiguen cayendo compa\u00f1eros todos los d\u00edas, pero hasta ahora yo me he podido librar. Ojal\u00e1 la suerte me siga acompa\u00f1ando (es decir, ojal\u00e1 siga observado estrictamente las normas de seguridad). No quiero ponerme dram\u00e1tico, pero alguna vez hay que decirlo. Si algo malo me ocurriera, quiero que tengan claro que mi compromiso con esto que hago ha sido libremente contra\u00eddo, con la alegr\u00eda de saber que esto es exactamente lo que me corresponde hacer en este momento. Desp\u00f3jenlo, en lo posible, de todo signo rom\u00e1ntico o heroico\u201d. <\/p>\n<p>Intent\u00e9moslo. Despojemos esta aproximaci\u00f3n al magn\u00edfico ensayo del joven historiador Mario Amor\u00f3s \u2013uno de los responsables de la secci\u00f3n \u201cChile\u201d de www.rebeli\u00f3n.org-, resultado de su tesis doctoral presentada en noviembre de 2005 en la Universidad de Barcelona, de todo signo rom\u00e1ntico o heroico, absolutamente comprensible por lo dem\u00e1s. <\/p>\n<p>Antonio Llid\u00f3, un sacerdote revolucionario, la cuarta publicaci\u00f3n de Amor\u00f3s dedicada al estudio de la historia reciente de Chile, ofrece una visi\u00f3n novedosa acerca de un periodo hist\u00f3rico densamente estudiado. La mirada sobre aquella tragedia imborrable en la memoria de todo socialista que fue el 11 de septiembre de 1973 no se dirige al Palacio de La Moneda sino a la f\u00e1brica textil Ray\u00f3n Said, en Quillota, donde aquel mismo d\u00eda Llid\u00f3 y sus compa\u00f1eros de lucha se reunieron para estudiar la forma de oponer resistencia a los militares fascistas que cercaban la industria textil y el pa\u00eds. Es la historia desde abajo en la que se sit\u00faa Amor\u00f3s: \u201cla historia desde abajo (\u2026) no consiste s\u00f3lo en desplazar la atenci\u00f3n de las clases dirigentes a las populares, sino que la investigaci\u00f3n de las relaciones y luchas de clases en amplios contextos hist\u00f3ricos tiene presente que \u00e9stas son siempre pol\u00edticas. Las clases populares han sido protagonistas dl devenir hist\u00f3rico y no meros espectadores y sus luchas han contribuido de manera notable a las experiencias de las generaciones posteriores\u201d (pp. 27-28). Existe un f\u00e9rtil camino para investigar los a\u00f1os de la Unidad Popular, se\u00f1ala Amor\u00f3s, a trav\u00e9s de las fuentes orales, la historia local o la microhistoria, s\u00f3lo explorado hasta el momento por autores como Franck Gaudichaud, Peter Winn o Jos\u00e9 del Pozo.<\/p>\n<p>El libro se centra en la lucha de Antonio Llid\u00f3, un cura valenciano, un cristiano para el socialismo, que pag\u00f3 con su propia vida su coherencia pol\u00edtica. Una sucinta y sustantiva cronolog\u00eda de su vida puede verse en el ap\u00e9ndice I, p\u00e1ginas 329-332. En dos pueblos de la sierra de Alicante, Llid\u00f3 realiz\u00f3 un trabajo pedag\u00f3gico con la ayuda de j\u00f3venes estudiantes de Valencia, algunos de ellos militantes del PCE. Obligado por el obispo de su di\u00f3cesis a irse a El Ferrol, entonces del Caudillo, a cumplir el servicio militar, toma contacto con reclutas que eran estudiantes de la resistencia antifranquista. Despu\u00e9s, cuando viaja en barco a Chile, ayuda a unos guerrilleros ecuatorianos que hab\u00edan recibido entrenamiento en Cuba y que le cuentan los logros de la revoluci\u00f3n. En sus primeros escritos en Chile, Llid\u00f3 apunta que la soluci\u00f3n para el pa\u00eds y para toda Am\u00e9rica Latina es una revoluci\u00f3n que cambie las estructuras sociales de arriba abajo. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario -el MIR fue un partido descalificado por terrorista, presentado como grup\u00fasculo de j\u00f3venes peque\u00f1o-burgueses, de revolucionaros demenciados, que influyeron fuertemente en una izquierda comunista europea no menos extraviada, y que boicotearon de forma irresponsable el proceso democr\u00e1tico chileno hacia el socialismo-, Llid\u00f3 rechaz\u00f3 la posibilidad de salir de Chile y tras la derrota de la Unidad Popular permaneci\u00f3 luchando desde la clandestinidad contra la barbarie golpista, teledirigida por el Premio N\u00f3bel Kissinger. 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