{"id":9383,"date":"2021-04-06T05:00:04","date_gmt":"2021-04-06T04:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9383"},"modified":"2021-04-05T03:17:01","modified_gmt":"2021-04-05T02:17:01","slug":"ethos-y-filosofia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=9383","title":{"rendered":"Ethos y filosof\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de <em>Hegel y la cat\u00e1strofe alemana<\/em> (Domenico Losurdo, Salamanca: Escolar y Mayo, 2012, 192 p\u00e1ginas, traducci\u00f3n al castellano de Alejandro Garc\u00eda Mayo)<\/p>\n<p><em>Domenico Losurdo (Italia, 1941-2018). Historiador y fil\u00f3sofo, militante comunista y director de la Sociedad internacional Hegel-Marx por el pensamiento dial\u00e9ctico. Como pensador, su \u00e1mbito de estudios se centra en el idealismo cl\u00e1sico alem\u00e1n (Kant, Hegel) y el marxismo (Marx, Gramsci, Luk\u00e1cs\u2026), aunque sus intereses y producciones llegan hasta Nietzsche, Heidegger, Stalin, la historia de Alemania o el Risorgimento italiano. Algunas de sus obras traducidas al castellano son <\/em>Contrahistoria del liberalismo<em> (2007), <\/em>Antonio Gramsci. Del liberalismo al comunismo cr\u00edtico<em> (2015), <\/em>El marxismo occidental. C\u00f3mo naci\u00f3, c\u00f3mo muri\u00f3, y c\u00f3mo puede resucitar<em> (2019).<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/hegel-y-la-catastrofe-alemana.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-9384\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/hegel-y-la-catastrofe-alemana.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/hegel-y-la-catastrofe-alemana.jpg 552w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/hegel-y-la-catastrofe-alemana-199x300.jpg 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/><\/a>\u00abExplicar el presente conduce a allanar el pasado\u00bb, declara Losurdo. El ambicioso prop\u00f3sito de <em>Hegel y la cat\u00e1strofe alemana<\/em> consiste en reconstruir las complejas y tornadizas relaciones entre historia, pol\u00edtica, filosof\u00eda e ideolog\u00eda que agitaron Alemania (y Europa) durante los siglos XIX y XX.<\/p>\n<p>Con el fin de definirse, todos los grandes pensadores y pol\u00edticos han utilizado el nombre de Hegel como centro de br\u00fajula: ya fuese para proclamarse m\u00e1s o menos estatistas, german\u00f3filos, individualistas, afrancesados, comprometidos, racionales, materialistas, m\u00edsticos, modernos o antiguos\u2026 la lista es tan larga y demag\u00f3gica como se desee, y la \u00fanica conclusi\u00f3n certera es que Hegel no puede ignorarse ni borrarse de nuestros mapas. Teniendo en cuenta este hecho, Losurdo (riguroso conocedor de la filosof\u00eda hegeliana) desbroza y alumbra las tinieblas del pasado, operaci\u00f3n que permite comprender mejor el presente y el mundo moderno.<\/p>\n<p><strong>El mapa de las controversias<\/strong><\/p>\n<p>Hegel muri\u00f3 en 1831, en una ciudad de Berl\u00edn habitada por el c\u00f3lera y por las luchas a favor de la unificaci\u00f3n alemana. Muy pronto, tras la revoluci\u00f3n frustrada de 1848, el fil\u00f3sofo Rudolf Haym (miembro del primer parlamento alem\u00e1n, el de Frankfurt), al preguntarse por qu\u00e9 Alemania no lograba sus objetivos nacionales, culp\u00f3 a Hegel y a una gran cantidad de ciudadanos de lastrar una ideolog\u00eda franc\u00f3fila \u2013desconocemos a qui\u00e9n hubiese dado su apoyo Hegel en 1848, aunque durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida hab\u00eda protegido a miembros de la <em>Burschenschaft<\/em>. Posteriormente, otros pensadores como Franz Rosenzweig (en <em>Hegel y el Estado<\/em>, obra finalizada en 1912 pero no publicada hasta 1920) acusaron a Hegel de haber ofrecido su filosof\u00eda a los pensadores nacionalistas alemanes, contribuyendo as\u00ed al ascenso de Bismarck. M\u00e1s tarde, tras la Segunda Guerra Mundial, no faltaron los que, como el psic\u00f3logo John Dewey (en <em>German philosophy and politics<\/em>, edici\u00f3n modificada de 1942), establecieron una relaci\u00f3n directa entre la racionalidad hegeliana y la <em>Volksinstinkt<\/em> nazi. El conjunto de las calificaciones hacia Hegel supone, para decirlo con Arist\u00f3teles, un nudo demasiado complejo y contradictorio.<\/p>\n<p>Para aflojar los cabos de esta complej\u00edsima atadura est\u00e1 la honesta investigaci\u00f3n de Losurdo \u2013aunque tambi\u00e9n existen otras obras de inter\u00e9s, como <em>La restauraci\u00f3n. La escuela hegeliana y sus adversarios<\/em> de F\u00e9lix Duque o la biograf\u00eda de Hegel escrita por Jacques D\u2019Hondt, reeditada recientemente por la editorial Tusquets. Su hip\u00f3tesis es la siguiente: tras un estudio pormenorizado de la vida y la obra del propio Hegel (tan rica y compleja que no podr\u00eda resumirse aqu\u00ed), la s\u00edntesis final apunta hacia una especie de <em>construcci\u00f3n de puentes<\/em>. Puentes entre Francia y Alemania, entre la Revoluci\u00f3n Francesa y la Revoluci\u00f3n Luterana o la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana, entre los valores de la polis ateniense y los modernos estados nacientes\u2026 El valor de Hegel reside, precisamente, en tratar de comprender el viaje de la humanidad, y en valorar cada uno de los momentos que nos han hecho m\u00e1s conscientes de nuestra propia libertad. El resto son apropiaciones superficiales o hueramente interesadas.<\/p>\n<p>Sin embargo, como expone Duque, los j\u00f3venes hegelianos olvidaron, tras el fracaso de la revoluci\u00f3n de 1848, la funci\u00f3n que Hegel hab\u00eda otorgado a la filosof\u00eda (nada m\u00e1s y nada menos que la de aferrar su propio momento hist\u00f3rico). El mismo Rosenkranz, uno de los disc\u00edpulos hegelianos m\u00e1s queridos, declaraba: \u00abEl desplome de la Revoluci\u00f3n arroj\u00f3 sobre la filosof\u00eda la apariencia de una impotencia absoluta [\u2026] Este giro fue acogido con avidez y gozo por la reacci\u00f3n pol\u00edtica y eclesi\u00e1stica. No oculta su satisfacci\u00f3n por la suerte adversa de la filosof\u00eda; la mira con desprecio y le promete a la juventud un futuro mejor cuanto m\u00e1s se aparte de los ideales carentes de contenido de la filosof\u00eda y se entregue a un sano realismo, situando en el centro al positivismo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Una teor\u00eda de la guerra<\/strong><\/p>\n<p>Durante la primera mitad del siglo XX, y sobre todo durante la Primera Guerra Mundial, los fragmentos de Hegel que abordan la cuesti\u00f3n de los conflictos b\u00e9licos (presentes en la <em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, la <em>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/em>, la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>\u2026) fueron agitados como banderas. Seg\u00fan el fil\u00f3sofo, y lejos de las fantas\u00edas de la <em>paz perpetua<\/em>, la guerra despertaba valerosas pasiones en los ciudadanos y permit\u00eda \u00abmantener la autosuficiencia del estado frente a otros estados\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de ello, y lejos del entusiasta belicismo del pasado siglo, las nociones sobre la guerra de Hegel no son m\u00e1s que <em>conciencia de historicidad<\/em>: el esp\u00edritu humano no es un ente est\u00e1tico, sino que genera y resuelve conflictos; por ello, tan ut\u00f3pico ser\u00eda creer en una paz perpetua como en una guerra armada permanente. \u00abHegel no osa imaginarse una realidad hist\u00f3rica sin violentos estremecimientos (guerras y <em>revoluciones<\/em>). Y esas sacudidas, que comportan una extraordinaria tensi\u00f3n de las fuerzas y las energ\u00edas, provocan la aceleraci\u00f3n del desarrollo hist\u00f3rico\u00bb, escribe Losurdo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, y a diferencia de Kant, Hegel posee una teor\u00eda <em>\u00e9tica<\/em> de la guerra. Mientras que, seg\u00fan Losurdo, Kant cre\u00eda que las guerras eran causa exclusiva de la voluntad irracional de monarcas absolutos y que estas, en consecuencia, se terminar\u00edan con ellos, Hegel cre\u00eda que una empresa tan vasta como un conflicto b\u00e9lico deb\u00eda de contar con la colaboraci\u00f3n activa y convencida de los pueblos. En cierto modo, el siglo XX dio la raz\u00f3n a Hegel y a su <em>pathos<\/em> del ciudadano: \u00abSe cree que los monarcas y sus gabinetes est\u00e1n sometidos en mayor medida a las pasiones: puede ser, pero tambi\u00e9n ocurre que naciones enteras pueden entusiasmarse o verse arrastradas por la pasi\u00f3n. En muchas ocasiones ha sido la naci\u00f3n entera la que ha impelido a la guerra, en cierto modo obligando a los ministros a declararla\u2026\u00bb. En fragmentos como este puede apreciarse la raigambre cl\u00e1sica del pensador alem\u00e1n \u2013tan arm\u00f3nica con el <em>Discurso f\u00fanebre de Pericles<\/em>\u2013, y a la vez su precisa inserci\u00f3n en el mundo de la modernidad (Revoluci\u00f3n Francesa).<\/p>\n<p>Sin embargo y a pesar de abordar la cuesti\u00f3n sin tapujos, Hegel se mantuvo contrario a la rom\u00e1ntica exaltaci\u00f3n b\u00e9lica de su tiempo. Su voz resuena en las palabras del hegeliano Benedetto Croce tras el fin de la Primera Guerra Mundial: m\u00e1s que la celebraci\u00f3n de \u00e1guilas imperiales, fidelidad al \u201cp\u00e1jaro de Minerva\u201d \u2013el \u00fanico que nos guarda del \u00abasombro animal ante los hechos\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Las comunidades naturales<\/strong><\/p>\n<p>Tanto en la <em>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/em> como en los <em>Principios de la filosof\u00eda del derecho<\/em>, Hegel se manifiesta abiertamente a favor del abandono de toda categor\u00eda social pensada como natural. Considero este aspecto y sus consecuencias hist\u00f3ricas de profunda importancia, por lo que a este asunto se le dedicar\u00e1 un espacio m\u00e1s extenso.<\/p>\n<p>En la filosof\u00eda de Hegel no hay cabida para naturalezas humanas fijas ni predestinaciones hist\u00f3ricas. Por ello, puede ser considerado, precisamente, el pensador de la <em>libertad<\/em>. En repetidas ocasiones, Hegel aclara que los <em>reinos de la naturaleza<\/em> son los reinos de la desigualdad y la animalidad, no compatibles con las normas \u00e9ticas y la noci\u00f3n de justicia o el estado de derecho, es decir, con todo aquello que nos permite desarrollar mundos de vida. Si bien fue popular su oposici\u00f3n al Derecho Natural del fil\u00f3sofo Von Haller, Hegel tambi\u00e9n sostuvo que los Derechos Naturales promovidos por la Revoluci\u00f3n Francesa eran, por fin y precisamente, una magn\u00edfica secularizaci\u00f3n y democratizaci\u00f3n de valores antiguamente considerados divinos y naturales.<\/p>\n<p>Ya en vida de Hegel y en los c\u00edrculos de la resistencia anti-napole\u00f3nica y teut\u00f3mana, comenz\u00f3 a cobrar fuerza la ruptura entre eticidad y naturaleza de las comunidades nacionales, ruptura que ser\u00e1 un hilo conductor hasta la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Desde nuestro presente, cabe preguntarse: \u00bfQu\u00e9 es la eticidad? En la <em>Enciclopedia<\/em>, Hegel la define como el fruto de la libertad subjetiva y de la voluntad racional de una comunidad, que se da a s\u00ed misma reconocimiento y estructuras de autogobierno. La eticidad son seres humanos en su hacer com\u00fan, no la inmediatez natural y excluyente que proporciona una ascendencia geneal\u00f3gica.<\/p>\n<p>Sin embargo, en la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica y teut\u00f3mana mencionada anteriormente, \u00abel todo del que forma parte el individuo no es el Estado, sino el <em>Volk<\/em>, una comunidad \u00e9tnica, m\u00e1s bien que pol\u00edtica, y al mismo tiempo espiritual, una comunidad m\u00edsticamente transfigurada, que encarna valores permanentes y peculiares de la alemanidad.\u00bb Estas nociones comunitarias resultaban opuestas a las concepciones de Hegel, y ya en su tiempo las denunci\u00f3 \u00abcomo una enfermedad que priva al pueblo alem\u00e1n de su concreci\u00f3n pol\u00edtica.\u00bb A su vez, Rosenkranz (jud\u00edo en un clima fuertemente antisemita) sostuvo pol\u00e9micas al respecto con Haym y Dilthey en 1875, concluyendo que la noci\u00f3n de <em>eticidad<\/em> estaba siendo liquidada a favor de la <em>alemanidad<\/em>.<\/p>\n<p>Por lo que respecta al siglo XX, tampoco las celebraciones de la comunidad tuvieron demasiado que ver con la eticidad hegeliana \u2013Hitler se dio cuenta perfectamente de que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n, a pesar de su sangre y de su tierra, no era uno de los suyos. Esa es la cat\u00e1strofe alemana. \u00abLo <em>v\u00f6lkisch<\/em> es antit\u00e9tico de la estatalidad hegeliana: por una parte, el apego ingenuo e irreflexivo al suelo y a las tradiciones patrias, y una comunidad que es org\u00e1nica en el sentido de natural, basada en el <em>Blut und Boden<\/em>; por otra parte, una constituci\u00f3n racional consciente. Haym ha se\u00f1alado que el correlato del <em>pathos<\/em> hegeliano del Estado es el <em>pathos<\/em> de la raz\u00f3n; la celebraci\u00f3n de lo <em>v\u00f6lkisch<\/em> va de la mano, en cambio, de la acentuaci\u00f3n del sentimiento y de la creencia ingenua e inmediata. En el <em>pathos<\/em> hegeliano del Estado y de la raz\u00f3n la categor\u00eda central es la de universalidad: la comunidad del concepto funda la comunidad pol\u00edtica, y no en vano, para Hegel, contraponer el sentimiento frente a la raz\u00f3n significa no permitir que subsista ninguna comunidad objetiva entre los hombres, es decir, imposibilitar que se despliegue la comunidad; la categor\u00eda central en la exaltaci\u00f3n de lo <em>v\u00f6lkisch<\/em> es la de la peculiaridad, a la que se subordina la de comunidad, y nos la vemos con una comunidad peculiar, con ideas y tradiciones peculiares con respecto a las cuales la intervenci\u00f3n de las categor\u00edas universales de la raz\u00f3n se siente como un grave elemento perturbador y contaminante [\u2026] El <em>pathos<\/em> hegeliano del Estado y de la comunidad pol\u00edtica recordaba a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica y no a las primitivas \u201ccomunidades populares\u201d germ\u00e1nicas, y recordaba, a trav\u00e9s de la <em>polis<\/em>, al jacobinismo y al socialismo\u2026\u00bb<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda racista no acepta la noci\u00f3n universal de <em>humanidad<\/em>, ni tampoco el concepto de <em>eticidad<\/em>. Cuando el pueblo es un \u00f3rgano natural e irracional, tal y como advert\u00eda Hegel, la justicia se convierte simplemente en el dominio de los m\u00e1s fuertes (<em>Nat\u00fcrlische Aristokratie<\/em>) y en el exterminio de los m\u00e1s d\u00e9biles o adversarios. Como an\u00e9cdota, apropiada para aquellos pensadores que todav\u00eda califican a Hegel de precursor del nazismo, vale decir que este fue un fiero cr\u00edtico del darwinismo social, hecho manifiesto en las p\u00e1ginas de la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> en las que carga contra la frenolog\u00eda y sus derivados.<\/p>\n<p>Este rechazo hacia la noci\u00f3n hegeliana de eticidad, seg\u00fan Losurdo, puede entenderse como un rechazo hacia la auto-organizaci\u00f3n de las comunidades y, en definitiva, hacia los ideales de amplios sectores populares de la Revoluci\u00f3n Francesa y de sus continuadores revolucionarios e igualitaristas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Hegel y la cat\u00e1strofe alemana (Domenico Losurdo, Salamanca: Escolar y Mayo, 2012, 192 p\u00e1ginas, traducci\u00f3n al castellano de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7731,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1545],"tags":[1685,1686,917],"class_list":["post-9383","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-g-w-f-hegel","tag-domenico-losurdo","tag-hegel-y-la-catastrofe-alemana","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9383","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9383"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9383\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7731"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9383"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9383"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9383"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}