{"id":939,"date":"2008-04-12T00:00:00","date_gmt":"2008-04-12T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=939"},"modified":"2020-02-26T06:29:33","modified_gmt":"2020-02-26T05:29:33","slug":"el-neoliberalismo-como-destruccion-creativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=939","title":{"rendered":"El neoliberalismo como destrucci\u00f3n creativa"},"content":{"rendered":"<p>The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science 2007<\/p>\n<p>Traducido del ingl\u00e9s para Rebeli\u00f3n por Germ\u00e1n Leyens<\/p>\n<p>El neoliberalismo se ha convertido en un discurso hegem\u00f3nico con efectos omnipresentes en las maneras de pensar y las pr\u00e1cticas pol\u00edtico-econ\u00f3micas hasta el punto de que ahora forma parte del sentido com\u00fan con el que interpretamos, vivimos, y comprendemos el mundo. \u00bfC\u00f3mo logr\u00f3 el neoliberalismo una condici\u00f3n tan augusta, y qu\u00e9 representa? En este art\u00edculo, el autor afirma que el neoliberalismo es sobre todo un proyecto para restaurar la dominaci\u00f3n de clase de sectores que vieron sus fortunas amenazadas por el ascenso de los esfuerzos socialdem\u00f3cratas en las secuelas de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el neoliberalismo ha tenido una efectividad limitada como una m\u00e1quina para el crecimiento econ\u00f3mico, ha logrado canalizar riqueza de las clases subordinadas a las dominantes y de los pa\u00edses m\u00e1s pobres a los m\u00e1s ricos. Este proceso ha involucrado el desmantelamiento de instituciones y narrativas que impulsaban medidas distributivas m\u00e1s igualitarias en la era precedente.<\/p>\n<p>El neoliberalismo es una teor\u00eda de pr\u00e1cticas pol\u00edticas econ\u00f3micas que proponen que el bienestar humano puede ser logrado mejor mediante la maximizaci\u00f3n de las libertades empresariales dentro de un marco institucional caracterizado por derechos de propiedad privada, libertad individual, mercados sin trabas, y libre comercio. El papel del Estado es crear y preservar un marco institucional apropiado para tales pr\u00e1cticas. El Estado tiene que preocuparse, por ejemplo, de la calidad y la integridad del dinero. Tambi\u00e9n debe establecer funciones militares, de defensa, polic\u00eda y judiciales requeridas para asegurar los derechos de propiedad privada y apoyar mercados de libre funcionamiento. Adem\u00e1s, si no existen mercados (en \u00e1reas como la educaci\u00f3n, la atenci\u00f3n sanitaria, o la contaminaci\u00f3n del medioambiente) deben ser creados, si es necesario mediante la acci\u00f3n estatal. Pero el Estado no debe aventurarse m\u00e1s all\u00e1 de esas tareas. El intervencionismo del Estado en los mercados (una vez creados) debe limitarse a lo b\u00e1sico porque el Estado no puede posiblemente poseer suficiente informaci\u00f3n como para anticiparse a se\u00f1ales del mercado (precios) y porque poderosos intereses inevitablemente deformar\u00e1n e influenciar\u00e1n las intervenciones del Estado (particularmente en las democracias) para su propio beneficio.<\/p>\n<p>Por una variedad de razones, las pr\u00e1cticas reales del neoliberalismo discrepan frecuentemente de este modelo. Sin embargo, ha habido por doquier un cambio enf\u00e1tico, dirigido ostensiblemente por las revoluciones de Thatcher\/Reagan en Gran Breta\u00f1a y EE.UU., en las pr\u00e1cticas pol\u00edtico-econ\u00f3micas y en el pensamiento desde los a\u00f1os setenta. Estado tras Estado, los nuevos que emergieron del colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a socialdemocracias y Estados de bienestar de antiguo estilo tales como Nueva Zelanda y Suecia, han abrazado, a veces voluntariamente y a veces como reacci\u00f3n a presiones coercitivas, alguna versi\u00f3n de la teor\u00eda neoliberal y han ajustado por lo menos algunas de sus pol\u00edticas y pr\u00e1cticas correspondientemente. Sud\u00e1frica post-apartheid adopt\u00f3 r\u00e1pidamente el marco liberal e incluso China contempor\u00e1nea parece orientarse en esa direcci\u00f3n. Adem\u00e1s, propugnadores de la mentalidad neoliberal ocupan ahora posiciones de considerable influencia en la educaci\u00f3n (universidades y muchos <i>think<\/i><i>-tanks<\/i>), en los medios, en las salas de los consejos de las corporaciones y de las instituciones financieras, en instituciones estatales clave (departamentos del tesoro, bancos centrales), y tambi\u00e9n en aquellas instituciones internacionales como ser el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio (OMC) que regulan las finanzas y el comercio globales. El neoliberalismo, en breve, se ha convertido en hegem\u00f3nico como un modo de discurso y tiene efectos omnipresentes en las maneras de pensar y las pr\u00e1cticas pol\u00edtico-econ\u00f3micas hasta el punto en que se ha incorporado al sentido com\u00fan con el que interpretamos, vivimos, y comprendemos el mundo.<\/p>\n<p>La neoliberalizaci\u00f3n se ha extendido, en efecto, por el mundo como una vasta marea de reforma institucional y ajuste discursivo. Aunque abundante evidencia muestra su desarrollo geogr\u00e1fico irregular, ning\u00fan sitio puede pretender una inmunidad total (con la excepci\u00f3n de unos pocos Estados como ser Norcorea.) Adem\u00e1s, las reglas de enfrentamiento establecidas a trav\u00e9s de la OMC (que rigen el comercio internacional) y por el FMI (que rigen las finanzas internacionales) amplifican el neoliberalismo como un conjunto de reglas internacionales. Todos los Estados que se afilian a la OMC y al FMI (\u00bfy cu\u00e1l puede permitirse no hacerlo?) aceptan acatar (a pesar de un \u201cper\u00edodo de gracia\u201d para permitir un ajuste tranquilo) esas reglas o enfrentar severos castigos.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de este sistema neoliberal ha involucrado mucha destrucci\u00f3n, no s\u00f3lo de previos marcos y poderes institucionales (tales como la supuesta soberan\u00eda previa del Estado sobre los asuntos pol\u00edticos-econ\u00f3micos) sino tambi\u00e9n de divisiones laborales, de relaciones sociales, provisiones de seguridad social, mezclas tecnol\u00f3gicas, modos de vida, apego a la tierra, costumbres sentimentales, formas de pensar, etc. Se justifica una cierta evaluaci\u00f3n de los aspectos positivos y negativos de esta revoluci\u00f3n neoliberal. En lo que sigue, por ello, esbozar\u00e9 en algunos argumentos preliminares c\u00f3mo comprender y evaluar esta transformaci\u00f3n en el modo en el que trabaja el capitalismo global. Esto requiere que arrostremos las fuerzas, intereses, y agentes subyacentes que han impulsado esta revoluci\u00f3n neoliberal con tan implacable intensidad. Para usar la ret\u00f3rica neoliberal contra ella misma, podemos preguntar razonablemente:<\/p>\n<p><b>La \u201cnaturalizaci\u00f3n\u201d del neoliberalismo<\/b><\/p>\n<p>Para que alg\u00fan sistema de pensamiento llegue a ser dominante, requiere la articulaci\u00f3n de conceptos fundamentales que se arraiguen tan profundamente en entendimientos de sentido com\u00fan que lleguen a ser tomados por dados e indiscutibles. Para que esto suceda, no sirve cualquier concepto viejo. Hay que construir un aparato conceptual que atraiga casi naturalmente a nuestras intuiciones e instintos, a nuestros valores y a nuestros deseos, as\u00ed como a las posibilidades que parecen ser inherentes al mundo social que habitamos. Los personajes fundadores del pensamiento neoliberal tomaron por sacrosantos los ideales pol\u00edticos de la libertad individual \u2013 as\u00ed como los valores centrales de la civilizaci\u00f3n. Al hacerlo, eligieron sabiamente y bien, porque son ciertamente conceptos convincentes y muy atractivos. Esos valores fueron amenazados, arguyeron, no solo por el fascismo, las dictaduras, y el comunismo, sino tambi\u00e9n por todas las formas de intervenci\u00f3n estatal que sustituyeron los juicios colectivos por los de individuos dejados en libertad de elegir. Luego concluyeron que sin \u201cel poder diseminado y la iniciativa asociada con (la propiedad privada y el mercado competitivo) es dif\u00edcil imaginar una sociedad en la que la libertad pueda ser preservada efectivamente.\u201d(1)<\/p>\n<p>Dejando de lado la pregunta de si la parte final del argumento resulta necesariamente de la primera, no puede caber duda de que los conceptos de libertad individual son poderosos por s\u00ed mismos, incluso m\u00e1s all\u00e1 de aquellos terrenos en los que la tradici\u00f3n liberal ha tenido una fuerte presencia hist\u00f3rica. Semejantes ideales dieron fuerza a los movimientos disidentes en Europa Oriental y en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica antes del fin de la guerra fr\u00eda as\u00ed como a los estudiantes en la plaza Tiananmen. El movimiento estudiantil que recorri\u00f3 el mundo en 1968 \u2013 de Par\u00eds y Chicago a Bangkok y la Ciudad de M\u00e9xico \u2013 fue animado en parte por la b\u00fasqueda de m\u00e1s libertades de expresi\u00f3n y de decisi\u00f3n individual. Esos ideales han demostrado una y otra vez que constituyen una poderosa fuerza hist\u00f3rica por el cambio.<\/p>\n<p>No es sorprendente, por lo tanto, que los llamados por la libertad rodeen ret\u00f3ricamente a EE.UU. a cada vuelta y que pueblen todo tipo de manifiestos pol\u00edticos contempor\u00e1neos. Eso ha valido particularmente para EE.UU. en los \u00faltimos a\u00f1os. En el primer aniversario de los ataques conocidos ahora como 11-S, el presidente Bush escribi\u00f3 un art\u00edculo editorial para el <i>New<\/i><i> York Times<\/i> en el que extrajo ideas de un documento de Estrategia Nacional de EE.UU. publicado poco despu\u00e9s. \u201cUn mundo en paz de creciente libertad,\u201d escribi\u00f3, incluso mientras su gabinete se preparaba para lanza la guerra contra Iraq, \u201csirve a largo plazo a los estadounidenses, refleja ideales perdurables y une a los aliados de EE.UU.\u201d \u201cLa humanidad,\u201d concluy\u00f3, \u201ctiene en sus manos la oportunidad de ofrecer el triunfo de la libertad sobre sus enemigos de siempre,\u201d y \u201cEE.UU. abraza sus responsabilidades de dirigir en esta gran misi\u00f3n.\u201d De modo a\u00fan m\u00e1s enf\u00e1tico, proclam\u00f3 m\u00e1s adelante que \u201cla libertad es el regalo del Todopoderoso a cada hombre y mujer en este mundo\u201d y \u201ccomo la mayor potencia del mundo [EE.UU. tiene] una obligaci\u00f3n de ayudar a la extensi\u00f3n de la libertad.\u201d (2)<\/p>\n<p>De modo que cuando todas las dem\u00e1s razones para lanzarse a una guerra preventiva contra Iraq resultaron ser falaces o por lo menos deficientes, el gobierno de Bush apel\u00f3 crecientemente a la idea de que la libertad conferida a Iraq era intr\u00ednsicamente una justificaci\u00f3n adecuada para la guerra. \u00bfPero qu\u00e9 clase de libertad estaba prevista en este caso, ya que, como se\u00f1al\u00f3 seriamente hace mucho tiempo el cr\u00edtico cultural Matthew Arnold: \u201cLa libertad es un excelente caballo para cabalgar, pero para cabalgar a alguna parte, (3) \u00bfHacia qu\u00e9 destino, entonces, se esperaba que el pueblo iraqu\u00ed cabalgara sobre el caballo de la libertad que le fue conferido de modo tan desinteresado por la fuerza de las armas?<\/p>\n<p>La respuesta de EE.UU. fue dada el 19 de septiembre de 2003, cuando Paul Bremer, jefe de la Autoridad Provisional de la Coalici\u00f3n, promulg\u00f3 cuatro \u00f3rdenes que inclu\u00edan \u201cla plena privatizaci\u00f3n de empresas p\u00fablicas, plenos derechos de propiedad de empresas iraqu\u00edes para firmas extranjeras, repatriaci\u00f3n total de los beneficios extranjeros\u2026 la apertura de los bancos iraqu\u00edes al control extranjero, el tratamiento nacional para compa\u00f1\u00edas extranjeras y\u2026 la eliminaci\u00f3n de casi todas las barreras comerciales.\u201d (4) Las \u00f3rdenes deb\u00edan ser aplicadas a todas las \u00e1reas de la econom\u00eda, incluyendo a los servicios p\u00fablicos, los medios de informaci\u00f3n, la manufactura, los servicios, los transportes, las finanzas, y la construcci\u00f3n. S\u00f3lo exceptuaron el petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue instituido un sistema tributario regresivo favorecido por los conservadores, llamado un impuesto de tipo \u00fanico. El derecho de huelga fue ilegalizado y los sindicados prohibidos en sectores clave. Un miembro iraqu\u00ed de la Autoridad Provisional de la Coalici\u00f3n protest\u00f3 contra la imposici\u00f3n forzada del \u201cfundamentalismo de libre mercado,\u201d describi\u00e9ndolo como \u201cuna l\u00f3gica defectuosa que ignora la historia.\u201d (5) Sin embargo, el gobierno iraqu\u00ed interino nombrado a fines de junio de 2004 no obtuvo ning\u00fan poder para cambiar o escribir nuevas leyes \u2013 s\u00f3lo pudo confirmar los decretos que ya hab\u00edan sido promulgados.<\/p>\n<p>Lo que evidentemente trataba de imponer EE.UU. a Iraq era un aparato estatal neoliberal hecho y derecho cuya misi\u00f3n fundamental era y es facilitar las condiciones para una acumulaci\u00f3n rentable de capital para todos, iraqu\u00edes y extranjeros por igual. Se esperaba, en breve, que los iraqu\u00edes cabalgaran su caballo de la libertad directamente al corral del neoliberalismo. Seg\u00fan la teor\u00eda neoliberal, los decretos de Bremer son necesarios y suficientes para la creaci\u00f3n de riqueza y por lo tanto para el bienestar mejorado del pueblo iraqu\u00ed. Constituyen el fundamento apropiado para un adecuado estado de derecho, la libertad individual, y el gobierno democr\u00e1tico. La insurrecci\u00f3n que sigui\u00f3 puede ser interpretada en parte como resistencia iraqu\u00ed a ser presionados hacia el abrazo del fundamentalismo de libre mercado contra su libre voluntad. Es \u00fatil recordar, sin embargo, que el primer gran experimento en la formaci\u00f3n de un Estado neoliberal fue Chile despu\u00e9s del golpe de Augusto Pinochet, casi exactamente treinta a\u00f1os antes de la promulgaci\u00f3n de los decretos de Bremer, en el \u201cpeque\u00f1o 11 de septiembre\u201d de 1973. El golpe, contra el gobierno socialdem\u00f3crata, democr\u00e1ticamente elegido e izquierdista, de Salvador Allende, fue fuertemente respaldado por la CIA y apoyado por el Secretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinger. Reprimi\u00f3 violentamente a todos los movimientos sociales y organizaciones pol\u00edticas a la izquierda del centro y desmantel\u00f3 todas las formas de organizaciones populares, como ser centros comunitarios de salud en vecindarios pobres. El mercado laboral fue \u201cliberado\u201d de restricciones reguladoras o institucionales \u2013 el poder sindical, por ejemplo. Pero, en 1973, las pol\u00edticas de sustituci\u00f3n de importaci\u00f3n que hab\u00edan dominado anteriormente en los intentos latinoamericanos de regeneraci\u00f3n econ\u00f3mica, y que hab\u00edan tenido un cierto \u00e9xito en Brasil despu\u00e9s del golpe de 1964, se hab\u00edan desprestigiado. Con la econom\u00eda mundial en medio de una seria recesi\u00f3n, se necesitaba evidentemente algo nuevo. Un grupo de economistas de EE.UU. conocido como \u201clos Chicago boys,\u201d por su apego a las teor\u00edas neoliberales de Milton Friedman, que entonces ense\u00f1aba en la Universidad de Chicago, fueron llamados para ayudar a reconstruir la econom\u00eda chilena. Lo hicieron siguiendo l\u00edneas de libre mercado, privatizando activos p\u00fablicos, abriendo recursos naturales a la explotaci\u00f3n privada, y facilitando inversiones extranjeras directas y el libre comercio. Garantizaron el derecho de las compa\u00f1\u00edas extranjeras a repatriar beneficios de sus operaciones chilenas. Favorecieron el crecimiento basado en las exportaciones por sobre la sustituci\u00f3n de importaciones. La subsiguiente reanimaci\u00f3n de la econom\u00eda chilena en t\u00e9rminos de crecimiento, acumulaci\u00f3n de capital, y altas tasas de rentabilidad para las inversiones extranjeras suministr\u00f3 evidencia sobre la cual se pudo modelar las pol\u00edticas neoliberales m\u00e1s abiertas tanto en Gran Breta\u00f1a (bajo Thatcher) y EE.UU. (bajo Reagan). No fue por primera vez en que un brutal experimento en destrucci\u00f3n creativa realizado en la periferia se convirti\u00f3 en modelo para la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas en el centro. (6)<\/p>\n<p>Que dos reestructuraciones obviamente similares del aparato estatal hayan ocurrido en tiempos tan diferentes en partes bastante diferentes del mundo bajo la influencia coercitiva de EE.UU. podr\u00eda ser tomado como indicativo de que el sombr\u00edo alcance del poder imperial de EE.UU. podr\u00eda encontrarse tras la r\u00e1pida proliferaci\u00f3n de formas de Estado neoliberal en todo el mundo a partir de mediados de los a\u00f1os setenta. Pero el poder y la temeridad de EE.UU. no constituyen toda la historia. No fue, despu\u00e9s de todo, EE.UU., quien oblig\u00f3 a Margaret Thatcher a emprender el camino neoliberal en 1979. Y a comienzos de los a\u00f1os ochenta, Thatcher fue una propugnadora mucho m\u00e1s consecuente del neoliberalismo que lo que lleg\u00f3 alguna vez a ser Reagan. Ni fue EE.UU. el que oblig\u00f3 a China en 1978 a seguir el camino que con el tiempo la llev\u00f3 a acercarse m\u00e1s y m\u00e1s al abrazo del neoliberalismo. Ser\u00eda dif\u00edcil atribuir los avances hacia el neoliberalismo en India y Suecia en 1992 al alcance imperial de EE.UU. El disparejo desarrollo geogr\u00e1fico del neoliberalismo en la escena mundial ha sido un proceso muy complejo que involucr\u00f3 m\u00faltiples determinaciones y m\u00e1s que un poco de caos y confusi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, ocurri\u00f3 el giro neoliberal, y cu\u00e1les fueron las fuerzas que lo hicieron avanzar hasta el punto en que ahora se ha convertido en un sistema hegem\u00f3nico dentro del capitalismo global?<\/p>\n<p><b>\u00bfA qu\u00e9 se debe el giro neoliberal?<\/b><\/p>\n<p>Hacia fines de los a\u00f1os sesenta, el capitalismo global iba cayendo en una situaci\u00f3n ca\u00f3tica. Una recesi\u00f3n importante ocurri\u00f3 a comienzos de 1973 \u2013 la primera desde la gran crisis de los a\u00f1os treinta. El embargo del petr\u00f3leo y el aumento de los precios del crudo que sobrevinieron posteriormente durante ese a\u00f1o despu\u00e9s de la guerra \u00e1rabe-israel\u00ed exacerbaron problemas cr\u00edticos. El capitalismo arraigado del per\u00edodo de posguerra, con su fuerte \u00e9nfasis en un pacto dif\u00edcil entre el capital y el trabajo realizado gracias a la mediaci\u00f3n de un Estado intervencionista que prest\u00f3 mucha atenci\u00f3n a lo social (es decir a los programas de asistencia) y a los salarios individuales, ya no funcionaba. El acuerdo de Bretton Woods establecido para regular el comercio y las finanzas internacionales fue finalmente abandonado en 1973 a favor de tasas de cambio flotantes.<\/p>\n<p>Ese sistema hab\u00eda producido altas tasas de crecimiento en los pa\u00edses capitalistas avanzados y generado algunos beneficios indirectos \u2013 de modo m\u00e1s obvio en Jap\u00f3n pero tambi\u00e9n diferentemente a trav\u00e9s de Sudam\u00e9rica y algunos otros pa\u00edses del Sudeste Asi\u00e1tico \u2013 durante la \u201cedad dorada\u201d del capitalismo en los a\u00f1os cincuenta y a comienzos de los sesenta. Al llegar la d\u00e9cada siguiente, sin embargo, los sistemas previamente existentes estaban agotados y se necesitaba urgentemente una nueva alternativa para reiniciar el proceso de la acumulaci\u00f3n de capital. (7) C\u00f3mo y por qu\u00e9 el neoliberalismo emergi\u00f3 victorioso como respuesta a ese dilema es una historia compleja. En retrospectiva, puede parecer como si el neoliberalismo hubiera sido inevitable, pero en esos d\u00edas nadie sab\u00eda o comprend\u00eda realmente con alguna certeza qu\u00e9 clase de reacci\u00f3n dar\u00eda resultados y c\u00f3mo.<\/p>\n<p>El mundo trastabill\u00f3 hacia el neoliberalismo a trav\u00e9s de una serie de virajes y movimientos ca\u00f3ticos que terminaron por converger en el as\u00ed llamado \u201cConsenso de Washington\u201d en los a\u00f1os noventa. El disparejo desarrollo geogr\u00e1fico del neoliberalismo, y su aplicaci\u00f3n parcial y asim\u00e9trica de un pa\u00eds a otro, testimonia de su car\u00e1cter vacilante y de las maneras complejas en las que fuerzas pol\u00edticas, tradiciones hist\u00f3ricas, y configuraciones institucionales existentes influyeron todas en por qu\u00e9 y c\u00f3mo el proceso ocurri\u00f3 realmente en el terreno.<\/p>\n<p>Existe, sin embargo, un elemento dentro de esta transici\u00f3n que merece una atenci\u00f3n coordinada. La crisis de la acumulaci\u00f3n de capital de los a\u00f1os setenta afect\u00f3 a todos a trav\u00e9s de la combinaci\u00f3n de creciente desempleo e inflaci\u00f3n acelerada. El descontento se generalizaba, y la combinaci\u00f3n de movimientos sociales laborales y urbanos en gran parte del mundo capitalista avanzado auguraba una alternativa socialista para el compromiso social entre capital y trabajo, que hab\u00eda cimentado la acumulaci\u00f3n de capital de un modo tan exitoso en el per\u00edodo de posguerra. Los partidos comunistas y socialistas ganaban terreno en gran parte de Europa, e incluso en EE.UU. las fuerzas populares agitaban por amplias reformas e intervenciones estatales en todo, desde la protecci\u00f3n del entorno a la seguridad en el trabajo y la salud y la protecci\u00f3n del consumidor contra los abusos corporativos. Esto representaba una clara amenaza pol\u00edtica para las clases gobernantes por doquier, tanto en los pa\u00edses capitalistas avanzados, como Italia y Francia, as\u00ed como en numerosos pa\u00edses en desarrollo, como M\u00e9xico y Argentina.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los cambios pol\u00edticos, la amenaza econ\u00f3mica a la posici\u00f3n de las clases gobernantes se hac\u00eda palpable. Una condici\u00f3n del acuerdo de posguerra en casi todos los pa\u00edses fue la restricci\u00f3n del poder econ\u00f3mico de las clases altas y que el trabajo recibiera una parte mucho mayor de la torta econ\u00f3mica. En EE.UU., por ejemplo, la parte del ingreso nacional recibida por el 1% superior de los asalariados cay\u00f3 de un m\u00e1ximo previo a la guerra de un 16% a menos de un 8% a fines de la Segunda Guerra Mundial y se qued\u00f3 cerca de ese nivel durante casi tres d\u00e9cadas. Mientras el crecimiento era fuerte semejantes limitaciones parec\u00edan carecer de importancia, pero cuando el crecimiento se derrumb\u00f3 en los a\u00f1os setenta, y las tasas de inter\u00e9s pasaron a ser negativas y los dividendos y beneficios se redujeron, las clases dirigentes se sintieron amenazadas. Ten\u00edan que actuar decisivamente si quer\u00edan proteger su poder contra la aniquilaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>El golpe de estado en Chile y la toma del poder por los militares en Argentina, fomentados y dirigidos internamente en ambos casos por las elites dirigentes con apoyo de EE.UU., suministraron una especie de soluci\u00f3n. Pero el experimento chileno con el neoliberalismo demostr\u00f3 que los beneficios de la acumulaci\u00f3n de capital resucitada fueron presentados de un modo altamente sesgado. Al pa\u00eds y a sus elites dirigentes junto con los inversionistas extranjeros les fue bastante bien mientras a la gente en general le iba mal. Con el pasar del tiempo, esto ha sido un efecto tan persistente de las pol\u00edticas neoliberales como para que sea considerado como un componente estructural de todo el proyecto. Dumenil y Levy han llegado a argumentar que el neoliberalismo fue desde su propio comienzo un esfuerzo por restaurar el poder de clase a las capas m\u00e1s ricas de la poblaci\u00f3n. Mostraron como desde mediados de los a\u00f1os ochenta, la parte del 1% superior de los devengadores de ingresos en EE.UU. aument\u00f3 r\u00e1pidamente para llegar a un 15% a fines del siglo. Otros datos muestran que el 0,1% superior de los devengadores de ingresos aumentaron su parte del ingreso nacional de un 2% en 1978 a m\u00e1s de un 6% en 1999. Otra medida m\u00e1s muestra que la ratio de la compensaci\u00f3n media de trabajadores a los salarios de responsables ejecutivos m\u00e1ximos aument\u00f3 de s\u00f3lo un poco m\u00e1s de treinta a uno en 1970 a m\u00e1s de cuatrocientos a uno en 2000. Es casi seguro que, con los recortes de impuestos del gobierno de Bush, la concentraci\u00f3n de ingresos y de riqueza en los niveles superiores de la sociedad sigue su ritmo. (8)<\/p>\n<p>Y EE.UU. no se encuentra solo: el 1% superior de los devengadores de ingresos en Gran Breta\u00f1a duplic\u00f3 su parte del ingreso nacional de un 6,5% a un 13% durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Si miramos m\u00e1s lejos, vemos extraordinarias concentraciones de riqueza y poder dentro de una peque\u00f1a oligarqu\u00eda despu\u00e9s de la aplicaci\u00f3n de la terapia de choque neoliberal en Rusia y un aumento asombroso en las desigualdades de los ingresos y de la riqueza en China al adoptar pr\u00e1cticas neoliberales. Aunque hay excepciones a esta tendencia \u2013 varios pa\u00edses del este y del sudeste de Asia han contenido las desigualdades en los ingresos dentro de modestos l\u00edmites, as\u00ed como Francia y los pa\u00edses escandinavos \u2013 la evidencia sugiere que el giro neoliberal se asocia de alguna manera y en un cierto grado con intentos de restaurar o reconstruir el poder de las clases altas. Podemos, por lo tanto, examinar la historia del neoliberalismo sea como un proyecto utopista que provee un patr\u00f3n te\u00f3rico para la reorganizaci\u00f3n del capitalismo internacional o como un ardid pol\u00edtico que apunta a reestablecer las condiciones para la acumulaci\u00f3n de capital y la restauraci\u00f3n del poder de clase. A continuaci\u00f3n, argumentar\u00e9 que el \u00faltimo de estos objetivos es el que ha dominado. El neoliberalismo no ha demostrado su efectividad en la revitalizaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n global de capital, pero ha logrado restaurar el poder de clase. Como consecuencia, el utopismo te\u00f3rico del argumento neoliberal ha funcionado m\u00e1s como un sistema de justificaci\u00f3n y legitimaci\u00f3n. Los principios del neoliberalismo son r\u00e1pidamente abandonados cada vez que entran en conflicto con el proyecto de clase.<\/p>\n<p><b>Hacia la restauraci\u00f3n del poder de clase<\/b><\/p>\n<p>Si hubo movimientos para restaurar el poder de clase dentro del capitalismo global, \u00bfc\u00f3mo fueron implementados y por qui\u00e9n? La respuesta a esa pregunta en pa\u00edses como Chile y Argentina fue simple: un r\u00e1pido, brutal golpe de estado, seguro de s\u00ed mismo, respaldado por las clases altas. y la subsiguiente feroz represi\u00f3n contra todas las solidaridades creadas dentro de los movimientos sociales sindicales y urbanos que hab\u00edan amenazado tanto su poder. En otros sitios, como en Gran Breta\u00f1a y M\u00e9xico en 1976, fue necesario el amable espoleo de un Fondo Monetario Internacional, que todav\u00eda no era un feroz neoliberal, para empujar a los pa\u00edses hacia pr\u00e1cticas \u2013 aunque de ninguna manera un compromiso pol\u00edtico \u2013 de recortar gastos sociales y programas de asistencia para reestablecer la probidad fiscal. En Gran Breta\u00f1a, por supuesto, Margaret Thatcher empu\u00f1\u00f3 \u00a0m\u00e1s tarde con tanta m\u00e1s furia el garrote neoliberal en 1979 y lo blandi\u00f3 con gran efecto, a pesar de que nunca logr\u00f3 superar por completo la oposici\u00f3n dentro de su propio partido y nunca pudo cuestionar efectivamente temas centrales del Estado de bienestar como el Servicio Nacional de Salud. Es interesante que reci\u00e9n en 2004 el gobierno laborista haya atrevido a introducir una estructura de pagos en la educaci\u00f3n superior. El proceso de neoliberalizaci\u00f3n fue entrecortado, irregular desde el punto de vista geogr\u00e1fico, y fuertemente influenciado por estructuras de clase y otras fuerzas sociales que se mueven a favor o contra sus propuestas centrales dentro de formaciones estatales particulares e incluso dentro de sectores en particular, por ejemplo, la salud o la educaci\u00f3n. (9)<\/p>\n<p>Es informativo considerar m\u00e1s de cerca c\u00f3mo el proceso se desarroll\u00f3 en EE.UU., ya que este caso fue cardinal como influencia en otras y m\u00e1s recientes transformaciones. Varias l\u00edneas del poder se entrecruzaron para crear una transici\u00f3n que culmin\u00f3 a mediados de los a\u00f1os noventa con la toma del poder por el Partido Republicano. Ese logro represent\u00f3 de hecho un \u201cContrato con EE.UU.\u201d neoliberal como programa para acci\u00f3n en el interior. Antes de ese desenlace dram\u00e1tico, sin embargo, se dieron muchos pasos, que se basaban y reforzaban mutuamente. Para comenzar, en 1970 o algo as\u00ed, hubo un creciente sentimiento entre las clases altas de EE.UU. de que el clima contrario a los negocios y antiimperialista que hab\u00eda emergido hacia fines de los a\u00f1os sesenta hab\u00eda ido demasiado lejos. En un c\u00e9lebre memorando, Lewis Powell (a punto de ser elevado a la Corte Suprema por Richard Nixon) inst\u00f3 en 1971 a la C\u00e1mara de Comercio de EE.UU. a montar una campa\u00f1a colectiva para demostrar que lo que era bueno para los negocios era bueno para EE.UU. Poco despu\u00e9s, fue formada una tenebrosa pero influyente Mesa Redonda Empresarial que todav\u00eda existe y que juega un importante papel estrat\u00e9gico en la pol\u00edtica del Partido Republicano. Comit\u00e9s corporativos de acci\u00f3n pol\u00edtica, legalizados bajo las leyes de financiamiento de las campa\u00f1as electorales post Watergate de 1974, proliferaron como un reguero de p\u00f3lvora. Con actividades protegidas bajo la Primera Enmienda como una forma de libertad de expresi\u00f3n por una decisi\u00f3n de la Corte Suprema de 1976, comenz\u00f3 la captura sistem\u00e1tica del Partido Republicano como instrumento de clase del poder corporativo y financiero colectivo (m\u00e1s que particular o individual). Pero el Partido Republicano necesitaba una base popular, y lograrlo fue m\u00e1s problem\u00e1tico. La incorporaci\u00f3n de l\u00edderes de la derecha cristiana, presentada como mayor\u00eda moral, junto con la Mesa Redonda Empresarial, suministraron la soluci\u00f3n a ese problema. Un gran segmento de la clase trabajadora resentida, insegura, y en su mayor parte blanca, fue persuadido para que votara regularmente contra sus propios intereses materiales por motivos culturales (antiliberales, antinegros, antifeministas y antigays), nacionalistas y religiosos. A mediados de los a\u00f1os noventa, el Partido Republicano hab\u00eda perdido casi todos sus elementos liberales y se hab\u00eda convertido en una m\u00e1quina derechista homog\u00e9nea que conecta los recursos financieros del gran capital corporativo con una base populista, la Mayor\u00eda Moral, que era particularmente fuerte en el sur de EE.UU. (10)<\/p>\n<p>El segundo elemento en la transici\u00f3n de EE.UU. tuvo que ver con la disciplina fiscal. La recesi\u00f3n de 1973 a 1975 disminuy\u00f3 los ingresos tributarios a todos los niveles en una \u00e9poca de creciente demanda de gastos sociales. Aparecieron d\u00e9ficits por doquier como un problema crucial. Hab\u00eda que hacer algo respecto a la crisis fiscal del Estado; la restauraci\u00f3n de la disciplina monetaria era esencial. Esa convicci\u00f3n otorg\u00f3 poder a las instituciones financieras que controlaban las l\u00edneas de cr\u00e9dito del gobierno. En 1975, se negaron a refinanciar la deuda de Nueva York y llevaron a esa ciudad al borde de la bancarrota. Una poderosa cabala de banqueros de uni\u00f3 al Estado para reforzar el control sobre la ciudad. Eso signific\u00f3 refrenar las aspiraciones de los sindicatos municipales, despidos en el empleo p\u00fablico, congelaci\u00f3n de salarios, recortes en las provisiones sociales (educaci\u00f3n, salud p\u00fablica y servicios de transporte), y la imposici\u00f3n de pagos por los usuarios (los gastos de matr\u00edcula fueron introducida por primera vez en el sistema de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). El rescate trajo consigo la construcci\u00f3n de nuevas instituciones que ten\u00edan prioridad en los ingresos de impuestos de la ciudad a fin de pagar a los poseedores de bonos, lo que quedaba iba al presupuesto de la ciudad para servicios esenciales. La indignidad final fue un requerimiento de que los sindicatos municipales invirtieran sus fondos de pensi\u00f3n en bonos de la ciudad. Esto asegur\u00f3 que los sindicatos moderaran sus reivindicaciones para evitar el peligro de perder sus fondos de pensi\u00f3n debido a la bancarrota de la ciudad.<\/p>\n<p>Acciones semejantes representaban un golpe de estado de las instituciones financieras contra el gobierno democr\u00e1ticamente elegido de la ciudad de Nueva York, y fueron tan efectivas como la toma del poder militar que hab\u00eda ocurrido anteriormente en Chile. Gran parte de la infraestructura social de la ciudad fue destruida, y los fundamentos f\u00edsicos (por ejemplo, el sistema de tr\u00e1nsito) se deterioraron considerablemente por falta de inversi\u00f3n o incluso mantenimiento. La administraci\u00f3n de la crisis fiscal de Nueva York allan\u00f3 el camino para pr\u00e1cticas neoliberales tanto en el interior bajo Ronald\u00a0 Reagan como internacionalmente a trav\u00e9s del Fondo Monetario Internacional durante todos los a\u00f1os ochenta. Estableci\u00f3 el principio de que, en el evento de un conflicto entre la integridad de las instituciones financieras y los poseedores de bonos por una parte y el bienestar de los ciudadanos por la otra, los primeros tuvieran la preferencia. Dej\u00f3 en claro el punto de vista de que el papel del gobierno es crear un buen clima para los negocios en lugar de velar por las necesidades y el bienestar de la poblaci\u00f3n en general. En medio de una crisis fiscal generalizada hubo redistribuciones fiscales en beneficio de las clases altas.<\/p>\n<p>Queda por ver si todos los agentes involucrados en la producci\u00f3n de este compromiso en Nueva York lo vieron en la \u00e9poca como una t\u00e1ctica para la restauraci\u00f3n del poder de las clases altas. La necesidad de mantener la disciplina fiscal es un asunto de profunda preocupaci\u00f3n en s\u00ed mismo y no tiene que conducir a la restituci\u00f3n de la dominaci\u00f3n de clase. Es poco probable, por lo tanto, que Felix Rohatyn, el banquero mercantil de importancia crucial en el acuerdo entre la ciudad, el Estado, y las instituciones financieras, haya pensado en la reimposici\u00f3n del poder de clase. Pero ese objetivo fue probablemente importante en los pensamientos de los banqueros de inversiones. Fue casi con seguridad el objetivo del Secretario del Tesoro de aquel entonces, William Simon, quien habiendo observado con aprobaci\u00f3n\u00a0 el progreso de los eventos en Chile, se neg\u00f3 a ayudar a Nueva York y declar\u00f3 abiertamente que quer\u00eda que la ciudad sufriera tanto que ninguna otra ciudad en la naci\u00f3n se volviera a atrever a aceptar otra vez obligaciones sociales similares. (11)<\/p>\n<p>El tercer elemento en la transici\u00f3n de EE.UU. conllevaba un ataque ideol\u00f3gico contra los medios de informaci\u00f3n y las instituciones educacionales. Proliferaron los \u201cthink tanks\u201d independientes financiados por acaudalados individuos y donantes corporativos \u2013 ante todo la Heritage Foundation \u2013 para preparar una acometida ideol\u00f3gica orientada a persuadir al p\u00fablico del sentido com\u00fan de las propuestas neoliberales. Una inundaci\u00f3n de documentos y propuestas pol\u00edticas y un verdadero ej\u00e9rcito de lugartenientes bien pagados, entrenados para promover ideas neoliberales, en combinaci\u00f3n con la adquisici\u00f3n corporativa de canales medi\u00e1ticos transformaron efectivamente el clima discursivo en EE.UU. a mediados de los a\u00f1os ochenta. Proclamaron estruendosamente el proyecto de \u201csacar al gobierno de por sobre las espaldas de la gente\u201d y de reducir el gobierno hasta que pudiera ser \u201cahogado en una ba\u00f1era\u201d. A este respecto, los promotores del nuevo evangelio encontraron una audiencia dispuesta en el ala del movimiento de 1968 cuyo objetivo era lograr m\u00e1s libertad individual del poder estatal y de las manipulaciones del capital monopolista. El argumento libertario a favor del neoliberalismo result\u00f3 ser una poderosa fuerza a favor del cambio. Hasta el punto que el capital se reorganiz\u00f3 para abrir un espacio para el empresariado individual y desvi\u00f3 sus esfuerzos para satisfacer innumerables mercados nicho, particularmente los definidos por la liberaci\u00f3n sexual, que fueron generados por un consumismo cada vez m\u00e1s individualizado, para que los hechos correspondieran a la teor\u00eda.<\/p>\n<p>Este cebo del empresariado y del consumismo individualizados fue respaldado por el garrote blandido por el Estado y las instituciones financieras contra la otra ala del movimiento de 1968 cuyos miembros hab\u00edan buscado justicia social mediante la negociaci\u00f3n colectiva y las solidaridades sociales. La destrucci\u00f3n por Reagan de los controladores a\u00e9reos (PATCO) en 1980 y la derrota por Margaret Thatcher de los mineros brit\u00e1nicos en 1984 fueron momentos cruciales en el giro global hacia el neoliberalismo. El ataque contra instituciones, como sindicatos y organizaciones de derechos asistenciales, que trataban de proteger y favorecer los intereses de la clase trabajadora fue amplio y profundo. Los salvajes recortes en los gastos sociales y del Estado de bienestar, y el paso de toda responsabilidad por su bienestar a los individuos y sus familias avanzaron a paso acelerado. Pero esas pr\u00e1cticas no se detuvieron en las fronteras nacionales, y no pod\u00edan hacerlo. Despu\u00e9s de 1980, EE.UU., ya comprometido firmemente con la liberalizaci\u00f3n y claramente respaldado por Gran Breta\u00f1a, trat\u00f3, mediante una mezcla de liderazgo, persuasi\u00f3n \u2013 los departamentos de econom\u00eda de las universidades de investigaci\u00f3n de EE.UU. jugaron un papel importante en la capacitaci\u00f3n de muchos de los economistas de todo el mundo en los principios neoliberales \u2013 y la coerci\u00f3n para exportar la neoliberalizaci\u00f3n por todas partes. La purga de economistas keynesianos y su reemplazo por monetaristas neoliberales en el Fondo Monetario Internacional en 1982 transform\u00f3 el FMI dominado por EE.UU. en un agente de primera clase de la neoliberalizaci\u00f3n mediante sus programas de ajuste estructural impuestos a cualquier Estado (y hubo muchos en los a\u00f1os ochenta y noventa) que requer\u00eda su ayuda en el repago de la deuda. El Consenso de Washington, que fue forjado en los a\u00f1os noventa, y las reglas de negociaci\u00f3n fijadas bajo la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio en 1998, confirmaron el giro global hacia las pr\u00e1cticas neoliberales. (12)<\/p>\n<p>El nuevo concordato internacional tambi\u00e9n depend\u00eda de la reanimaci\u00f3n y de la reconfiguraci\u00f3n de la tradici\u00f3n imperial de EE.UU.\u00a0 Esa tradici\u00f3n hab\u00eda sido forjada en Centroam\u00e9rica en los a\u00f1os veinte, como una forma de dominaci\u00f3n sin colonias. Rep\u00fablicas independientes pod\u00edan ser mantenidas bajo la dominaci\u00f3n de EE.UU., y actuar efectivamente, en el mejor de los casos, como testaferros de los intereses de EE.UU. a trav\u00e9s del apoyo de hombres fuertes \u2013 como Somoza en Nicaragua, el Shah en Ir\u00e1n, y Pinochet en Chile \u2013 y un s\u00e9quito de seguidores respaldados por la ayuda militar y financiera. Se dispon\u00eda de ayuda clandestina para promover el ascenso al poder de dirigentes semejantes, pero al llegar los a\u00f1os setenta se hizo evidente que se necesitaba algo m\u00e1s: la apertura de mercados, nuevos espacios para inversiones, y que se abrieran campos en los que los poderes financieros pudieran operar con seguridad. Esto implicaba una integraci\u00f3n mucho m\u00e1s estrecha de la econom\u00eda global, con una arquitectura financiera bien definida. La creaci\u00f3n de nuevas pr\u00e1cticas institucionales, tales como las que fueron fijadas por el FMI y la OMC, suministr\u00f3 veh\u00edculos convenientes a trav\u00e9s de los cuales se pod\u00eda ejercer el poder financiero y de mercado. El modelo necesitaba la colaboraci\u00f3n entre las principales potencias capitalistas y el Grupo de Siete (G7), llevando a Europa y Jap\u00f3n a alinearse con EE.UU. para conformar el sistema financiero y comercial global de maneras que obligara efectivamente a todas las naciones a someterse. \u201cNaciones proscritas,\u201d definidas como las que no se ajustaban a esas reglas globales, pod\u00edan entonces ser encaradas mediante sanciones o la fuerza coercitiva o incluso militar si resultaba necesario. De esta manera, las estrategias imperialistas neoliberales de EE.UU. fueron articuladas a trav\u00e9s de una red global de relaciones de poder, uno de los efectos de la cual fue permitir que las clases altas de EE.UU. hicieran pagar tributos financieros y dispusieran de rentas del resto del mundo como un medio para aumentar su control ya hegem\u00f3nico. (13)<\/p>\n<p><b>Neoliberalismo como destrucci\u00f3n creativa<\/b><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo resolvi\u00f3 la neoliberalizaci\u00f3n los problemas del debilitamiento de la acumulaci\u00f3n de capital?\u00a0 Sus antecedentes reales en el est\u00edmulo del crecimiento econ\u00f3mico son p\u00e9simos. Las tasas de crecimiento agregado eran de unos 3,5% en los a\u00f1os sesenta e incluso durante los atribulados a\u00f1os setenta cayeron a s\u00f3lo un 2,4%. Las tasas subsiguientes de crecimiento global de 1,4% y de 1,1% para los a\u00f1os ochenta y noventa, y una tasa que apenas llega a 1% desde 2000, indican que el neoliberalismo ha fracasado ampliamente en el est\u00edmulo del crecimiento global. (14) Incluso si excluimos de este c\u00e1lculo los efectos catastr\u00f3ficos del colapso de la econom\u00eda rusa y de algunas centroeuropeas despu\u00e9s del tratamiento de terapia neoliberal de los a\u00f1os noventa, el rendimiento econ\u00f3mico global desde el punto de vista de la restauraci\u00f3n de las condiciones de acumulaci\u00f3n general de capital ha sido d\u00e9bil.<\/p>\n<p>A pesar de su ret\u00f3rica sobre la cura de econom\u00edas enfermas, ni Gran Breta\u00f1a ni EE.UU. lograron un elevado rendimiento econ\u00f3mico en los a\u00f1os ochenta. Esa d\u00e9cada perteneci\u00f3 a Jap\u00f3n, a los \u201ctigres\u201d del Este Asi\u00e1tico, y a Alemania Occidental como motores de la econom\u00eda global. Esos pa\u00edses fueron tuvieron mucho \u00e9xito, pero sus sistemas institucionales radicalmente diferentes dificultan la identificaci\u00f3n de sus logros con el neoliberalismo. El Bundesbank (Banco Central) alem\u00e1n hab\u00eda tomado una fuerte l\u00ednea monetarista (concordante con el neoliberalismo) durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, un hecho que sugiere que no existe una conexi\u00f3n necesaria entre el monetarismo per se y la b\u00fasqueda de la restauraci\u00f3n del poder de clase. En Alemania Occidental, los sindicatos siguieron siendo fuertes y los niveles de salario se mantuvieron relativamente elevados junto a la construcci\u00f3n de un Estado de bienestar progresista. Uno de los efectos de esta combinaci\u00f3n fue que se estimul\u00f3 una alta tasa de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica\u00a0 que mantuvo a Alemania Occidental en las primeras filas en el terreno de la competencia internacional. La producci\u00f3n impulsada por la exportaci\u00f3n hizo avanzar al pa\u00eds como l\u00edder global. En Jap\u00f3n, los sindicatos independientes eran d\u00e9biles o inexistentes, pero la inversi\u00f3n estatal en el cambio tecnol\u00f3gico y organizativo y la estrecha relaci\u00f3n entre las corporaciones y las instituciones financieras (un sistema que tambi\u00e9n demostr\u00f3 ser acertado en Alemania Occidental) gener\u00f3 un sorprendente desempe\u00f1o impulsado por la exportaci\u00f3n, en gran parte a costas de otras econom\u00edas capitalistas como ser el Reino Unido y EE.UU. Un tal crecimiento, como lo hubo en los a\u00f1os ochenta (y la tasa de crecimiento agregado en el mundo fue incluso m\u00e1s baja que la de los atribulados a\u00f1os setenta) no dependi\u00f3 por lo tanto, de la neoliberalizaci\u00f3n. Muchos Estados europeos, por ello, se resistieron a las reformas neoliberales y encontraron cada vez m\u00e1s modos de preservar gran parte de su patrimonio socialdem\u00f3crata mientras se mov\u00edan, en algunos casos con bastante \u00e9xito, hacia el modelo alem\u00e1n occidental. En Asia, el modelo japon\u00e9s implantado bajo sistemas autoritarios de gobierno en Corea del Sur, Taiw\u00e1n y Singapur, demostr\u00f3 que era viable y concordante con una razonable igualdad de distribuci\u00f3n. Reci\u00e9n en los a\u00f1os noventa, la neoliberalizaci\u00f3n comenz\u00f3 a producir frutos tanto en EE.UU. como en Gran Breta\u00f1a. Esto sucedi\u00f3 en medio de un prolongado per\u00edodo de deflaci\u00f3n en Jap\u00f3n, y un relativo estancamiento en la reci\u00e9n unificada Alemania. Queda por ver si la recesi\u00f3n japonesa ocurri\u00f3 como simple resultado de presiones competitivas o si fue ingeniada por agentes financieros en EE.UU. para postrar la econom\u00eda japonesa.<\/p>\n<p>De modo que \u00bfpor qu\u00e9 entonces ante estos antecedentes desiguales si no p\u00e9simos, tantos fueron persuadidos de que la neoliberalizaci\u00f3n es una soluci\u00f3n exitosa? Adem\u00e1s y m\u00e1s all\u00e1 de la corriente persistente de propaganda que emana de los think tanks neoliberales y recarga los medios de informaci\u00f3n, se destacan dos razones materiales. Primero, la neoliberalizaci\u00f3n ha sido acompa\u00f1ada por una creciente volatilidad dentro del capitalismo global. El que el \u00e9xito se materializara en alg\u00fan sitio oscureci\u00f3 la realidad de que el neoliberalismo fracasaba en general. Episodios peri\u00f3dicos de crecimiento se entremezclaron con fases de destrucci\u00f3n creativa, registradas usualmente como severas crisis financieras. Argentina fue abierta al capital extranjero y a la privatizaci\u00f3n en los a\u00f1os noventa y durante varios a\u00f1os fue la favorita de Wall Street, s\u00f3lo para derrumbarse hacia el desastre cuando el capital internacional se retir\u00f3 a fines de la d\u00e9cada. El colapso financiero y la devastaci\u00f3n social fueron r\u00e1pidamente seguidos por una prolongada crisis pol\u00edtica. La turbulencia financiera cundi\u00f3 por todo el mundo en desarrollo y en algunos casos, como en Brasil y M\u00e9xico, repetidas olas de ajuste estructural y austeridad llevaron a la par\u00e1lisis econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Por otra parte, el neoliberalismo ha sido un inmenso \u00e9xito desde el punto de vista de las clases altas. Ha restaurado la posici\u00f3n de clase de las elites gobernantes, como en EE.UU. y Gran Breta\u00f1a, o creado condiciones para la formaci\u00f3n de la clase capitalista, como en China, India, Rusia, y otros sitios. Incluso pa\u00edses que sufrieron ampliamente por la neoliberalizaci\u00f3n han presenciado el masivo reordenamiento interno de las estructuras de clase. La ola de privatizaci\u00f3n que lleg\u00f3 a M\u00e9xico con el gobierno de Salinas\u00a0 de Gortari en 1992, gener\u00f3 concentraciones de riqueza sin precedentes en las manos de unos pocos (Carlos Slim, por ejemplo, que se hizo cargo del sistema telef\u00f3nico estatal y se convirti\u00f3 instant\u00e1neamente en multimillonario).<\/p>\n<p>Con medios dominados por los intereses de la clase alta, pod\u00eda propagarse el mito de que ciertos sectores fracasaron porque no fueron suficientemente competitivos, preparando as\u00ed la escena para a\u00fan m\u00e1s reformas neoliberales. Se necesitaba m\u00e1s desigualdad social para alentar el riesgo y la innovaci\u00f3n empresariales, y \u00e9stas, por su parte, confieren ventajas competitivas y estimulan el crecimiento. Si las condiciones entre las clases bajas se deterioraban, era porque no mejoraban su propio capital humano mediante la educaci\u00f3n, la adquisici\u00f3n de una \u00e9tica protestante de trabajo, y su sumisi\u00f3n a la disciplina y flexibilidad laboral por defectos personales, culturales y pol\u00edticos. En un mundo spenceriano, dec\u00eda el argumento, s\u00f3lo los m\u00e1s aptos deb\u00edan y pod\u00edan sobrevivir. Los problemas sist\u00e9micos fueron camuflados bajo una tempestad de pronunciamientos ideol\u00f3gicos y una pl\u00e9tora de crisis localizadas. Si el principal efecto del neoliberalismo ha sido redistributivo en lugar de generativo, hab\u00eda que encontrar modos de transferir activos y canalizar la riqueza y los ingresos sea de la masa de la poblaci\u00f3n hacia las clases altas o de pa\u00edses vulnerables a los m\u00e1s ricos. En otro sitio presento un informe sobre estos procesos bajo la r\u00fabrica de acumulaci\u00f3n por desposeimiento. (15) Con eso, quiero decir la continuaci\u00f3n y proliferaci\u00f3n de pr\u00e1cticas de acumulaci\u00f3n que Marx hab\u00eda designado como \u201cprimitivas\u201d u \u201coriginales\u201d durante el ascenso del capitalismo. Estas incluyen (1) la conmodificaci\u00f3n y privatizaci\u00f3n de la tierra y la expulsi\u00f3n forzada de poblaciones campesinas (como recientemente en M\u00e9xico e India); (2) la conversi\u00f3n de diversas formas de derechos de propiedad (com\u00fan, colectiva, estatal ,etc.) en derechos exclusivamente de propiedad privada; (3) la supresi\u00f3n de derechos a las \u00e1reas p\u00fablicas; (4) la conmodificaci\u00f3n del poder laboral y la supresi\u00f3n de formas alternativas (ind\u00edgenas) de producci\u00f3n y consumo; (5) procesos coloniales, neocoloniales, e imperiales, de apropiaci\u00f3n de activos (incluyendo los recursos naturales); (6) la monetizaci\u00f3n de los intercambios y de la tributaci\u00f3n, particularmente de tierras; (7) la trata de esclavos (que contin\u00faa, particularmente en la industria del sexo); y (8) la usura, la deuda nacional y. lo m\u00e1s devastador de todo, el uso del sistema crediticio como un medio radical de acumulaci\u00f3n primitiva.<\/p>\n<p>El Estado, con su monopolio de la violencia y de las definiciones de la legalidad, juega un rol crucial en el respaldo y la promoci\u00f3n de estos procesos. A esta lista de mecanismos, podemos agregar ahora una armad\u00eda de t\u00e9cnicas adicionales, tales como la extracci\u00f3n de rentas de patentes y derechos de propiedad intelectual y la disminuci\u00f3n o cancelaci\u00f3n de varias formas de propiedad comunitaria \u2013 tales como pensiones estatales, vacaciones pagas, acceso a la educaci\u00f3n y a la atenci\u00f3n sanitaria \u2013 conquistadas en una generaci\u00f3n o m\u00e1s de luchas socialdem\u00f3cratas. La propuesta de privatizar todos los derechos a la pensi\u00f3n estatal (aplicada por primera vez en Chile bajo la dictadura de Augusto Pinochet) es, por ejemplo, uno de los objetivos predilectos de los neoliberales en EE.UU.<\/p>\n<p>En los casos de China y Rusia, podr\u00eda ser razonable referirse a recientes acontecimientos en t\u00e9rminos \u201cprimitivos\u201d y \u201coriginales\u201d, pero las pr\u00e1cticas que restauraron el poder a elites capitalistas en EE.UU. y otros sitios son mejor descritas como un proceso continuo de acumulaci\u00f3n mediante el desposeimiento que creci\u00f3 r\u00e1pidamente bajo el neoliberalismo. A continuaci\u00f3n, a\u00edslo cuatro elementos principales.<\/p>\n<p><b>1. Privatizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La corporatizacion, conmodificaci\u00f3n, y privatizaci\u00f3n de activos p\u00fablicos anteriormente p\u00fablicos han sido caracter\u00edsticas emblem\u00e1ticas del proyecto neoliberal. Su principal objetivo ha sido abrir nuevos campos para la acumulaci\u00f3n de capital en terrenos que anteriormente eran considerados como fuera de l\u00edmites para los c\u00e1lculos de rentabilidad. Servicios p\u00fablicos de todo tipo (agua, telecomunicaciones, transporte), suministro de asistencia social (viviendas sociales, educaci\u00f3n, atenci\u00f3n sanitaria, pensiones), instituciones p\u00fablicas (tales como universidades, laboratorios de investigaci\u00f3n, prisiones), e incluso la guerra (como lo ilustra el \u201cej\u00e9rcito\u201d de contratistas privados que operan junto a las fuerzas armadas en Iraq) han sido todos privatizados en alg\u00fan grado en todo el mundo capitalista.<\/p>\n<p>Derechos de propiedad privada establecidos a trav\u00e9s del as\u00ed llamado acuerdo ADPIC (Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio) dentro de la OMC, define como propiedad privada a materiales gen\u00e9ticos, plasmas de semillas, y a todo tipo de otros productos. Entonces se pueden extraer rentas por su uso de poblaciones cuyas pr\u00e1cticas han jugado un papel crucial en el desarrollo de esos materiales gen\u00e9ticos. La biopirater\u00eda es rampante, y el pillaje de las reservas de recursos gen\u00e9ticos del mundo ha avanzado en beneficio de unas pocas grandes compa\u00f1\u00edas farmac\u00e9uticas. La escalada del agotamiento de los bienes comunes medioambientales del globo (tierra, aire, agua) y la proliferaci\u00f3n de las degradaciones del h\u00e1bitat que imposibilitan todo lo que no sean modos de requerimiento intensivo de capital para la producci\u00f3n agr\u00edcola han resultado asimismo de la conmodificaci\u00f3n de la naturaleza en todas sus formas.<\/p>\n<p>La conmodificaci\u00f3n (a trav\u00e9s del turismo) de las formas culturales, historias, y de la creatividad intelectual, involucra desposeimientos generalizados (la industria de la m\u00fasica es tristemente c\u00e9lebre por la apropiaci\u00f3n y explotaci\u00f3n de la cultura y la creatividad de base). Como en el pasado, el poder del Estado es utilizado frecuentemente para imponer esos procesos incluso contra la voluntad popular. El retroceso de los marcos reguladores dise\u00f1ados para proteger a las fuerzas laborales y al entorno contra la degradaci\u00f3n ha conllevado la p\u00e9rdida de derechos. La reversi\u00f3n hacia el dominio privado de los derechos de propiedad com\u00fan conquistados durante a\u00f1os de duras luchas de clase (el derecho a una pensi\u00f3n estatal, a la asistencia, a atenci\u00f3n sanitaria nacional) ha sido una de las pol\u00edticas de desposeimiento m\u00e1s atroces proseguidas en nombre de la ortodoxia neoliberal.<\/p>\n<p>La corporatizaci\u00f3n, conmodificaci\u00f3n, y privatizaci\u00f3n de lo que hasta ahora eran activos p\u00fablicos han sido caracter\u00edsticas insignes del proyecto neoliberal. Todos estos procesos equivalen a una transferencia de activos de los campos p\u00fablico y popular a los dominios privados y de privilegios de clase. La privatizaci\u00f3n, argument\u00f3 Arundhati Roy respecto al caso indio, involucra \u201cla transferencia de activos p\u00fablicos productivos del Estado a compa\u00f1\u00edas privadas. Los activos productivos incluyen recursos naturales: tierra, bosques, agua, aire. Estos son los activos que el Estado mantiene en fideicomiso para el pueblo que representa&#8230; Arranc\u00e1rselos y venderlos como valores a compa\u00f1\u00edas privadas es un proceso de b\u00e1rbaro desposeimiento en una escala que no tiene paralelo en la historia.\u201d (16)<\/p>\n<p><b>2. Financializaci\u00f3n\u00a0<\/b><\/p>\n<p>La poderosa ola financiera que comenz\u00f3 despu\u00e9s de 1980 ha estado marcada por su estilo especulativo y predatorio. El volumen diario de transacciones financieras en los mercados internacionales, que era de 2.300 millones de d\u00f3lares en 1983, hab\u00eda aumentado a 130.000 millones de d\u00f3lares en 2001. Este volumen anual de 40 billones de d\u00f3lares en 2001 se compara con el c\u00e1lculo de 800.000 millones de d\u00f3lares que ser\u00edan necesarios para apoyar el comercio internacional y los flujos de inversiones productivas. (17) La desregulaci\u00f3n permiti\u00f3 que el sistema financiero se convirtiera en uno de los centros principales de actividad de redistribuci\u00f3n mediante la especulaci\u00f3n, la depredaci\u00f3n, el fraude, y el robo. Las promociones de acciones; <a href=\"http:\/\/www.aarp.org\/espanol\/dinero\/ponzi.html\">estafas Ponzi<\/a>; destrucci\u00f3n de productos financieros estructurados mediante la inflaci\u00f3n: liquidaci\u00f3n de activos mediante fusiones y adquisiciones; y la promoci\u00f3n de incumbencias de deuda que redujo a poblaciones enteras, incluso en los pa\u00edses capitalistas avanzados, a la esclavitud por deudas \u2013 para no hablar del fraude corporativo y el desposeimiento de activos, tales como el robo de fondos de pensiones y su aniquilamiento por colapsos de acciones y de corporaciones mediante manipulaciones crediticias y burs\u00e1tiles \u2013 son todas caracter\u00edsticas del sistema financiero capitalista.<\/p>\n<p>El \u00e9nfasis en los valores de acciones, que surgieron despu\u00e9s de juntar los intereses de propietarios y administradores de capital mediante la remuneraci\u00f3n de estos \u00faltimos con opciones en acciones, condujo, como sabemos ahora, a manipulaciones en el mercado que crearon inmensa riqueza para unos pocos a costas de los muchos. El espectacular colapso de Enron fue emblem\u00e1tico para un proceso general que priv\u00f3 a muchos de su subsistencia y derechos a pensi\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de eso, tambi\u00e9n debemos considerar los robos especulativos realizados por fondos de alto riesgo y otros importantes instrumentos del capital financiero que formaron la verdadera vanguardia de la acumulaci\u00f3n por desposeimiento en la escena global, incluso aunque supuestamente confer\u00edan el beneficio positivo para la clase capitalista de \u201crepartir los riesgos.\u201d<\/p>\n<p><b>3. La administraci\u00f3n y la manipulaci\u00f3n de crisis<\/b><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la espuma especulativa y a menudo fraudulenta que caracteriza gran parte de la manipulaci\u00f3n financiera neoliberal, se halla un proceso m\u00e1s profundo que involucra accionar la trampa de la deuda como un medio primordial de acumulaci\u00f3n por desposeimiento. La creaci\u00f3n, administraci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de crisis en la escena mundial se ha convertido en el fino arte de la redistribuci\u00f3n deliberada de riqueza de los pa\u00edses pobres a los ricos. Al aumentar repentinamente las tasas de inter\u00e9s en 1979, Paul Volcker, en aquel entonces presidente de la Reserva Federal de EE.UU. subi\u00f3 la proporci\u00f3n de beneficios extranjeros que los pa\u00edses prestatarios ten\u00edan que invertir en los pagos por intereses por deudas. Forzados a la bancarrota, pa\u00edses como M\u00e9xico tuvieron que aceptar el ajuste estructural. Mientras proclamaba su papel como un noble l\u00edder que organiza rescates para mantener la estabilidad y la direcci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n global de capital, EE.UU. tambi\u00e9n pudo abrir la puerta para el saqueo de la econom\u00eda mexicana mediante el despliegue de su poder financiero superior bajo condiciones de crisis local. El complejo Tesoro de EE.UU.\/Wall Street\/FMI se convirti\u00f3 en experto en hacerlo por doquier. El sucesor de Volker, Alan Greenspan, recurri\u00f3 varias veces en los a\u00f1os noventa a t\u00e1cticas similares. Las crisis de la deuda en pa\u00edses individuales, poco com\u00fan en los a\u00f1os sesenta, se hizo frecuente durante los a\u00f1os ochenta y noventa. Casi ning\u00fan pa\u00eds en desarrollo dej\u00f3 de ser afectado y en algunos casos, como en Latinoam\u00e9rica, tales crisis fueron suficientemente frecuentes como para ser consideradas end\u00e9micas. Esas crisis de la deuda fueron orquestadas, administradas y controladas tanto para racionalizar el sistema como para redistribuir activos durante los a\u00f1os ochenta y noventa. Wade y Veneroso capturaron la esencia de esa tendencia cuando escribieron sobre la crisis asi\u00e1tica de 1997 y 1998 \u2013 provocada inicialmente por la operaci\u00f3n de fondos de alto riesgo basados en EE.UU.:<\/p>\n<p><i>Las crisis financieras siempre han causado transferencias de propiedad y poder a los que mantienen intactos sus propios activos y est\u00e1n en la posici\u00f3n de crear cr\u00e9dito, y la crisis asi\u00e1tica no es una excepci\u00f3n&#8230; no cabe duda de que las corporaciones occidentales y japonesas son los grandes ganadores&#8230; La combinaci\u00f3n de masivas devaluaciones impuls\u00f3 a la liberalizaci\u00f3n financiera, y la recuperaci\u00f3n facilitada por el FMI incluso podr\u00eda precipitar la mayor transferencia de activos de propietarios nacionales a extranjeros en tiempos de paz de los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os en cualquier parte del mundo, eclipsando las transferencias de propietarios nacionales a estadounidenses en Latinoam\u00e9rica en los a\u00f1os ochenta o en M\u00e9xico despu\u00e9s de 1994. Se recuerda la declaraci\u00f3n atribuida a Andrew Mellon: \u201cEn una depresi\u00f3n los activos vuelven a sus leg\u00edtimos due\u00f1os.\u201d (18)<\/i><\/p>\n<p>La analog\u00eda con la creaci\u00f3n deliberada de desempleo para producir una fuente de mano de obra excedente mal remunerada, conveniente para la acumulaci\u00f3n ulterior, es exacta. Valiosos activos pierden su uso y su valor. Yacen inertes y durmientes hasta que capitalistas en posesi\u00f3n de liquidez deciden apoderarse de ellos e insuflarles nueva vida. El peligro, sin embargo, es que las crisis pueden descontrolarse y generalizarse, o que surgir\u00e1n revueltas contra el sistema que las crea. Una de las funciones primordiales de las intervenciones estatales y de las instituciones internacionales es orquestar crisis y devaluaciones de manera que permitan que ocurra la acumulaci\u00f3n por desposeimiento sin provocar un colapso general o una revuelta popular. El programa de ajuste estructural administrado por el complejo Wall\u00a0 Street\/Tesoro\/FMI se ocupa de la primera funci\u00f3n. Es tarea del aparato comprador estatal neoliberal (respaldado por la ayuda militar de las potencias imperialistas) asegurar que no ocurran insurrecciones en el pa\u00eds que ha sido atracado. Sin embargo, emergieron se\u00f1ales de revuelta popular, primero con el levantamiento zapatista en M\u00e9xico en 1994, y despu\u00e9s con el descontento generalizado que inform\u00f3 a los movimientos contra la globalizaci\u00f3n como el que culmin\u00f3 en Seattle en 1999.<\/p>\n<p><b>4. Redistribuciones estatales<\/b><\/p>\n<p>El Estado, una vez que se ha convertido en un conjunto neoliberal de instituciones, se convierte en un agente primordial de las pol\u00edticas redistribuidoras, invirtiendo el flujo de las clases altas hacia las bajas que hab\u00eda sido implementado durante la era precedente socialdem\u00f3crata.<\/p>\n<p>Lo hace en primer lugar mediante esquemas de privatizaci\u00f3n y recortes en los gastos gubernamentales que deb\u00edan apoyar el salario social. Incluso si la privatizaci\u00f3n parece ser beneficiosa para las clases bajas, los efectos a largo plazo pueden ser negativos. A primera vista, por ejemplo, el programa de Thatcher para la privatizaci\u00f3n de las viviendas sociales en Gran Breta\u00f1a pareci\u00f3 ser un regalo a las clases bajas cuyos miembros ahora pod\u00edan pasar de ser arrendatarios a ser propietarios a un coste relativamente bajo, obtener el control de un activo valioso, y aumentar su riqueza. Pero una vez que fue completada la transferencia, entr\u00f3 en juego la especulaci\u00f3n con la vivienda, particularmente en ubicaciones centrales de primera, terminando por sobornar u obligar a las poblaciones a partir a la periferia en las ciudades como Londres, y convirtiendo a lo que eran barrios de viviendas de clase trabajadora en centros de intenso aburguesamiento. La p\u00e9rdida de viviendas asequibles en \u00e1reas centrales result\u00f3 en la falta de viviendas para muchos y en viajes extremadamente largos para los que ten\u00edan trabajos mal remunerados de servicio. La privatizaci\u00f3n de los <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ejido\">ejidos<\/a> (derechos de propiedad com\u00fan de la tierra bajo la constituci\u00f3n mexicana) en M\u00e9xico, que se convirti\u00f3 en un componente central del programa neoliberal establecido durante los a\u00f1os noventa, tuvo efectos an\u00e1logos en el campesinado mexicano, obligando a muchos habitantes rurales a irse a las ciudades en busca de trabajo. El Estado chino cre\u00f3 toda una serie de medidas draconianas mediante la cual activos fueron conferidos a una peque\u00f1a elite en detrimento de las masas.<\/p>\n<p>El Estado neoliberal tambi\u00e9n busca redistribuciones mediante una serie de otras medidas como ser revisiones en el c\u00f3digo tributario para beneficiar a los rendimientos de inversiones en lugar de ingresos y salarios, la promoci\u00f3n de elementos regresivos en el c\u00f3digo tributario (como ser impuestos a la venta), el desplazamiento de gastos estatales y el libre acceso para todos mediante tarifas de usuarios (por ejemplo en la educaci\u00f3n superior), y la provisi\u00f3n de una vasta gama de subsidios y beneficios tributarios a las corporaciones. Los programas de asistencia que ahora existen en EE.UU. en los \u00e1mbitos federal, estatal y local, equivalen a una vasta reorientaci\u00f3n de los dineros p\u00fablicos para beneficiar a las corporaciones (directamente como en el caso de subsidios a la agroindustria e indirectamente como en el caso del sector militar-industrial),\u00a0 de un modo muy parecido a como opera la deducci\u00f3n de los impuestos de la tasa de inter\u00e9s hipotecario en EE.UU., como un masivo subsidio para los propietarios de casas de altos ingresos y para la construcci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>El aumento de la vigilancia y del mantenimiento del orden y, en el caso de EE.UU., el encarcelamiento de elementos recalcitrantes en la poblaci\u00f3n, indican un rol m\u00e1s siniestro de intenso control social. En los pa\u00edses en desarrollo, donde la oposici\u00f3n al neoliberalismo y a la acumulaci\u00f3n por desposeimiento puede ser m\u00e1s fuerte, el papel del Estado neoliberal asume r\u00e1pidamente el de represi\u00f3n activa incluso hasta el punto de la <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Conflicto_de_baja_intensidad\">guerra de baja intensidad<\/a> contra movimientos opositores (muchos de los cuales pueden ahora ser convenientemente calificados de terroristas para obtener la ayuda militar y el apoyo de EE.UU.) tales como los zapatistas en M\u00e9xico o los campesinos sin tierras en Brasil.<\/p>\n<p>En efecto, inform\u00f3 Roy: \u201cLa econom\u00eda rural de India, que sostiene a setecientos millones de personas, est\u00e1 siendo agarrotada. Agricultores que producen demasiado est\u00e1n necesitados, agricultores que producen demasiado poco est\u00e1n necesitados, y los jornaleros agr\u00edcolas sin tierra est\u00e1n sin trabajo porque grandes propietarios y haciendas despiden a sus trabajadores. Todos atestan las ciudades en busca de empleo.\u201d (19) En China, se calcula que por lo menos la mitad de 1.000 millones de personas tendr\u00e1 que ser absorbida por la urbanizaci\u00f3n durante los pr\u00f3ximos diez a\u00f1os si se quiere evitar el caos y la revuelta en el campo. No se sabe lo que esos itinerantes har\u00e1n en las ciudades, aunque los amplios planes de infraestructura f\u00edsica que est\u00e1n siendo implementados logren llegar a absorber en algo los excedentes laborales liberados por la acumulaci\u00f3n primitiva.<\/p>\n<p>Las t\u00e1cticas redistribuidoras del neoliberalismo son amplias, sofisticadas, frecuentemente marcadas por estratagemas ideol\u00f3gicos, pero devastadoras para la dignidad y el bienestar social de poblaciones y territorios vulnerables. La ola de neoliberalizaci\u00f3n por destrucci\u00f3n creativa que ha recorrido el globo no tiene paralelo en la historia del capitalismo. Con raz\u00f3n ha generado resistencia y una b\u00fasqueda de alternativas viables.<\/p>\n<p><b>Alternativas<\/b><\/p>\n<p>El neoliberalismo ha generado un conjunto de movimientos opositores tanto dentro como fuera de su radio de acci\u00f3n, muchos de los cuales son radicalmente diferentes de los movimientos basados en los trabajadores que dominaron antes de 1980. Digo muchos, pero no todos. Los movimientos tradicionales basados en los trabajadores no est\u00e1n de ninguna manera muertos, ni siquiera en los pa\u00edses capitalistas avanzados en los que han sido muy debilitados por el ataque neoliberal. En Corea del Sur y Sud\u00e1frica, vigorosos movimientos sindicales aparecieron durante los a\u00f1os ochenta, y en gran parte de Latinoam\u00e9rica florecen los partidos de la clase obrera. En Indonesia, un putativo movimiento sindical de gran importancia potencial lucha por ser escuchado. El potencial de malestar laboral es inmenso aunque impredecible.<\/p>\n<p>Y no es evidente tampoco que la masa de la clase trabajadora en EE.UU., que durante la \u00faltima generaci\u00f3n vot\u00f3 consistentemente contra sus propios intereses materiales por motivos de nacionalismo cultural, religi\u00f3n, y oposici\u00f3n a m\u00faltiples movimientos sociales, permanecer\u00e1 para siempre bloqueada en una pol\u00edtica semejante por las maquinaciones por igual de republicanos y dem\u00f3cratas. No hay motivos para excluir en el futuro la resurgencia de una pol\u00edtica basada en los trabajadores con una fuerte agenda antineoliberal. Pero las luchas contra la acumulaci\u00f3n por desposeimiento est\u00e1n fomentando l\u00edneas bastante diferentes de lucha social y pol\u00edtica. En parte debido a las condiciones peculiares que dan origen a esos movimientos, su orientaci\u00f3n pol\u00edtica y modos de organizaci\u00f3n se diferencian fuertemente de los que son t\u00edpicos en la pol\u00edtica socialdem\u00f3crata. La rebeli\u00f3n zapatista, por ejemplo, no busc\u00f3 la toma del poder estatal o la realizaci\u00f3n de una revoluci\u00f3n pol\u00edtica. En su lugar postul\u00f3 una pol\u00edtica inclusiva para trabajar a trav\u00e9s del conjunto de la sociedad civil en una b\u00fasqueda abierta y fluida de alternativas que consideraran las necesidades espec\u00edficas de diferentes grupos sociales y les permitiera mejorar su suerte. Desde el punto de vista organizativo, tendi\u00f3 a evitar el vanguardismo y se neg\u00f3 a adoptar la forma de un partido pol\u00edtico. En su lugar prefiri\u00f3 seguir siendo un movimiento social dentro del Estado, intentando formar un bloque de poder pol\u00edtico en el que las culturas ind\u00edgenas fueran centrales en lugar de ser perif\u00e9ricas. Con ello trat\u00f3 de lograr algo similar a una revoluci\u00f3n pasiva dentro de la l\u00f3gica territorial del poder estatal.<\/p>\n<p>El efecto de tales movimientos ha sido transferir el terreno de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica lejos de los partidos pol\u00edticos y de las organizaciones sindicales tradicionales hacia una din\u00e1mica pol\u00edtica menos enfocada de acci\u00f3n social a trav\u00e9s de todo el espectro de la sociedad civil. Pero lo que perdieron en enfoque lo ganaron en relevancia. Sacaron sus fuerzas del arraigo en los trabajos diarios de la vida y lucha de todos los d\u00edas, pero al hacerlo a menudo les fue dif\u00edcil salirse de lo local y de lo particular para comprender la macropol\u00edtica de lo que fue y es la acumulaci\u00f3n neoliberal por desposeimiento. La variedad de tales luchas fue y es simplemente sorprendente. Es dif\u00edcil llegar a imaginar conexiones entre ellas. Fueron y son parte de una mezcla vol\u00e1til de movimientos de protesta que recorrieron el mundo y ocuparon crecientemente los titulares durante y despu\u00e9s de los a\u00f1os ochenta. (20)<\/p>\n<p>Esos movimientos y revueltas fueron a veces aplastados con una violencia feroz, en la mayor parte por poderes estatales que actuaban en nombre del orden y la estabilidad. En otros sitios produjeron violencia entre etnias y guerras civiles cuando la acumulaci\u00f3n por desposeimiento condujo a intensas rivalidades sociales y pol\u00edticas en un mundo dominado por t\u00e1cticas de dividir para gobernar por parte de fuerzas capitalistas. Los Estados clientes apoyados militarmente o en algunos casos con fuerzas especiales entrenadas por las principales potencias (encabezadas por EE.UU., y Gran Breta\u00f1a y Francia con un rol menor) lideraron en un sistema de represiones y liquidaciones para bloquear implacablemente los movimientos activistas que cuestionaban la acumulaci\u00f3n por desposeimiento.<\/p>\n<p>Los propios movimientos han producido una abundancia de ideas respecto a alternativas. Algunos tratan de desvincularse total o parcialmente de los poderes abrumadores del neoliberalismo y del neoconservadurismo. Otros buscan justicia social y medioambiental globales mediante la reforma o disoluci\u00f3n de poderosas instituciones tales como el FMI y la OMC, y el Banco Mundial. Otras destacan una recuperaci\u00f3n de los bienes comunes, mostrando con ello profundas continuidades con luchas de hace tiempo, as\u00ed como con luchas libradas a lo largo de la amarga historia del colonialismo y el imperialismo. Algunas conciben una multitud en movimiento, o un movimiento dentro de la sociedad civil global, para enfrentar a los poderes dispersos y descentrados del orden neoliberal, mientras otros buscan de un modo m\u00e1s modesto experimentos locales con nuevos sistemas de producci\u00f3n y consumo animados por diferentes tipos de relaciones sociales y pr\u00e1cticas ecol\u00f3gicas. Tambi\u00e9n existen las que conf\u00edan en estructuras m\u00e1s convencionales de partidos pol\u00edticos con el objetivo de obtener el poder del Estado como un paso hacia la reforma global del orden econ\u00f3mico. Muchas de estas diversas corrientes se juntan ahora en el Foro Social Mundial en un intento de definir su misi\u00f3n compartida y edificar una estructura organizativa capaz de enfrentar las numerosas variantes del neoliberalismo y del neoconservadurismo. Hay mucho que admirar y para inspirar en esto. (21)<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 tipo de conclusiones pueden ser extra\u00eddas de un an\u00e1lisis del tipo que hemos estructurado? Para comenzar, toda la historia del compromiso socialdem\u00f3crata y el subsiguiente giro hacia el neoliberalismo indica el papel crucial jugado por la lucha de clases para limitar o restaurar el poder de clase. Aunque ha sido efectivamente disfrazado, hemos vivido toda una generaci\u00f3n de lucha de clases sofisticada por parte de las capas superiores por restaurar, o como en China y Rusia por edificar, la dominaci\u00f3n de clase. Esto ocurri\u00f3 durante d\u00e9cadas en las que muchos progresistas fueron te\u00f3ricamente persuadidos de que la clase era una categor\u00eda falta de significado y en las que las instituciones desde las que se hab\u00eda librado la lucha hasta entonces por cuenta de las clases trabajadores estuvieron bajo un ataque feroz. La primera lecci\u00f3n que debemos aprender, por lo tanto, es que si algo parece lucha de clase y act\u00faa como lucha de clase, tenemos que llamarla por lo que es. La masa de la poblaci\u00f3n tiene que resignarse a la trayectoria hist\u00f3rica y geogr\u00e1fica definida por el abrumador poder de clase o responder en t\u00e9rminos de clase.<\/p>\n<p>Decirlo de esta manera no es deshacernos en nostalgia por alguna era dorada en la que el proletariado estaba en movimiento. Tampoco significa necesariamente (si alguna vez debiera haberlo hecho) que podamos apelar a alguna simple concepci\u00f3n del proletariado como el agente primordial (para no decir exclusivo) de la transformaci\u00f3n hist\u00f3rica. No existe un campo proletario de fantas\u00eda ut\u00f3pica marxiana a la que podamos apelar. Se\u00f1alar la necesidad e inevitabilidad de la lucha de clase no es decir que la forma en la que la clase est\u00e1 constituida es determinada o incluso determinable anticipadamente. Los movimientos de clase se hacen a s\u00ed mismos, aunque no bajo condiciones de su propia elecci\u00f3n. Y el an\u00e1lisis muestra que esas condiciones est\u00e1n actualmente bifurcadas en movimientos alrededor de la reproducci\u00f3n expandida \u2013 en la que la explotaci\u00f3n del trabajo salariado y las condiciones que definen el salario social son temas centrales \u2013 y los movimientos alrededor de la acumulaci\u00f3n por desposeimiento \u2013 en los que todo desde las formas cl\u00e1sicas de acumulaci\u00f3n primitiva mediante pr\u00e1cticas destructoras de culturas, historias, y entornos, hasta las depredaciones producidas por las formas contempor\u00e1neas del capital financiero constituye el centro de resistencia. El encuentro del v\u00ednculo org\u00e1nico entre esas diferentes corrientes de clase es una tarea te\u00f3rica y pr\u00e1ctica urgente. El an\u00e1lisis tambi\u00e9n muestra que esto tiene que ocurrir en una trayectoria hist\u00f3rico-geogr\u00e1fica de acumulaci\u00f3n de capital que se basa en una creciente conectividad a trav\u00e9s del espacio y del tiempo, pero marcada por acontecimientos geogr\u00e1ficos disparejos cada vez m\u00e1s profundos. Esta desigualdad debe ser entendida como algo que es activamente producido y sostenido por procesos de acumulaci\u00f3n de capital, no importa cu\u00e1n importantes puedan ser las se\u00f1ales de residuos de configuraciones pasadas establecidas en el paisaje y en el mundo social. El an\u00e1lisis tambi\u00e9n destaca contradicciones explotables dentro de la agenda neoliberal. La brecha entre lo ret\u00f3rico (por el beneficio com\u00fan) y la realizaci\u00f3n (por el beneficio de una peque\u00f1a clase gobernante) aumenta en el espacio y el tiempo, y los movimientos sociales han hecho mucho por concentrarse en esa brecha. La idea de que el mercado tenga que ver con una competencia honrada es negada cada vez m\u00e1s por la realidad del extraordinario monopolio, centralizaci\u00f3n e internacionalizaci\u00f3n por parte de los poderes corporativos y financieros. El alarmante aumento en las desigualdades de clase y regionales tanto dentro de los Estados (como en China, Rusia, India, M\u00e9xico, y en Sud\u00e1frica) as\u00ed como a escala internacional, posa un serio problema pol\u00edtica que ya no puede ser ocultado como algo transitorio en el camino al mundo neoliberal perfeccionado. El \u00e9nfasis neoliberal en los derechos del individuo y el creciente uso autoritario del poder estatal para sostener el sistema se convierten en un punto \u00e1lgido de discusi\u00f3n. Mientras m\u00e1s se reconoce que el neoliberalismo es un proyecto fracasado, si no insincero y ut\u00f3pico, que oculta la restauraci\u00f3n del poder de clase, m\u00e1s se crea la base para un resurgimiento de movimientos de masas que expresen reivindicaciones pol\u00edticas igualitarias, buscando justicia econ\u00f3mica, comercio justo, y mayor seguridad y democratizaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Pero la naturaleza profundamente antidemocr\u00e1tica del neoliberalismo deber\u00eda seguramente ser el principal centro de la lucha pol\u00edtica. Instituciones con enorme influencia, como ser la Reserva Federal de EE.UU., est\u00e1n fuera de cualquier control democr\u00e1tico. Internacionalmente, la falta de una responsabilizaci\u00f3n elemental, para no hablar de control democr\u00e1tico, sobre instituciones como el FMI, la OMC, y el Banco Mundial, para no hablar del gran poder privado de las instituciones financieras, convierten en una burla cualquier preocupaci\u00f3n veros\u00edmil por la democratizaci\u00f3n. Volver a presentar exigencias de gobierno democr\u00e1tico e igualdad y justicia econ\u00f3mica, pol\u00edtica\u00a0 y cultural no es sugerir alg\u00fan retorno a un pasado dorado ya que los significados tienen que ser reinventados en cada instancia para encarar condiciones y potencialidades contempor\u00e1neas. El significado de la democracia en la Atenas de la antig\u00fcedad tiene poco que ver con los significados que le tenemos que conferir en la actualidad en circunstancias tan diversas como las prevalecientes en Sao Paulo, Johannesburgo, Shangai, Manila, San Francisco, Leeds, Estocolmo, y Lagos. Pero a trav\u00e9s de todo el globo, de China, Brasil,\u00a0 Argentina,\u00a0 Taiw\u00e1n,\u00a0 y\u00a0 Corea\u00a0 a Sud\u00e1frica, Ir\u00e1n, India, y Egipto, y m\u00e1s all\u00e1 de las naciones en apuros de Europa oriental hasta los centros del capitalismo contempor\u00e1neo, grupos y movimientos sociales se unen a reformas que expresan valores democr\u00e1ticos. Es un punto esencial de muchas de las luchas que emergen actualmente.<\/p>\n<p>Mientras mejor reconozcan los movimientos m\u00e1s claramente opositores que su objetivo central tiene que ser enfrentar el poder de clase que ha sido tan efectivamente restaurado bajo la neoliberalizaci\u00f3n, mejor ser\u00e1 la probabilidad de que tengan coherencia. Arrancar la m\u00e1scara neoliberal y denunciar su ret\u00f3rica seductiva, utilizada tan apropiadamente para justificar y legitimar la restauraci\u00f3n de ese poder, tendr\u00e1 un papel importante en las luchas contempor\u00e1neas. A los neoliberales les cost\u00f3 muchos a\u00f1os establecer y realizar su marcha por las instituciones del capitalismo contempor\u00e1neo. La lucha que viene no ser\u00e1 menor cuando presionamos en la direcci\u00f3n opuesta.<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p>1. Vea el sitio en la Red: http:\/\/www.montpelerin.org\/mpsabout.cfm.<\/p>\n<p>2. G. W. Bush, \u201cSecuring Freedom\u2019s Triumph,\u201d New York Times, 11 de septiembre de 2002, p. A33. The National Security Strategy of the United State of America can be found on the Web site www.whitehouse.gov nsc\/nss. See also G. W. Bush, \u201cPresident Addresses the Nation in Prime Time Press Conference,\u201d 13 de abril,<\/p>\n<p>2004, http:\/\/www.whitehouse.gov\/news\/releases\/2004\/0420040413-20.html.<\/p>\n<p>3. Matthew Arnold es citado en Robin Williams, Culture and Society, 1780-1850 (London: Chatto and Windus, 1958), 118.<\/p>\n<p>4. Antonia Juhasz, \u201cAmbitions of Empire: The Bush Administration Economic Plan for Iraq (and Beyond),\u201d Left Turn Magazine 12 (February\/March 2004): 27-32.<\/p>\n<p>5. Thomas Crampton, \u201cIraqi Official Urges Caution on Imposing Free Market,\u201d New York Times, 14 de octubre de 2003, p. C5.<\/p>\n<p>6. Juan Gabriel Valdez, Pinochet\u2019s Economists: The Chicago School in Chile (New York: Cambridge University Press, 1995).<\/p>\n<p>7. Philip Armstrong, Andre Glynn, and John Harrison, Capitalism since World War II: The Making and Breaking of the Long Boom (Oxford, UK: Basil Blackwell, 1991).<\/p>\n<p>8. Gerard Dumenil and Dominique Levy, \u201cNeoliberal Dynamics: A New Phase?\u201d (Manuscript, 2004), 4. Vea tambi\u00e9n: Task Force on Inequality and American Democracy, American Democracy in an Age of Rising Inequality (Washington, DC: American Political Science Association, 2004), 3.<\/p>\n<p>9. Daniel Yergin and Joseph Stanislaw, The Commanding Heights: The Battle between Government and Marketplace That Is Remaking the Modern World (New York: Simon &amp; Schuster, 1998).<\/p>\n<p>10. Thomas Byrne Edsall, The New Politics of Inequality (New York: Norton, 1984); Jamie Court, Corporateering: How Corporate Power Steals Your Personal Freedom (New York: Tarcher Putnam, 2003); y Thomas Frank, What\u2019s the Matter with Kansas: How Conservatives Won the Heart of America (New York, Metropolitan Books, 2004).<\/p>\n<p>11. William K. Tabb, The Long Default: New York City and the Urban Fiscal Crisis (New York, Monthly Review Press, 1982); y Roger E. Alcaly and David Mermelstein, The Fiscal Crisis of American Cities (New York, Vintage, 1977).<\/p>\n<p>12. Joseph Stiglitz, Globalization and Its Discontents (New York: Norton, 2002).<\/p>\n<p>13. David Harvey, The New Imperialism (Oxford, Oxford University Press, 2003).<\/p>\n<p>14. World Commission on the Social Dimension of Globalization, A Fair Globalization: Creating Opportunities for All (Geneva, Switzerland: International Labor Office, 2004).<\/p>\n<p>15. Harvey, The New Imperialism, chap. 4.<\/p>\n<p>16. Arundhati Roy, Power Politics (Cambridge, MA: South End Press, 2001).<\/p>\n<p>17. Peter Dicken, Global Shift: Reshaping the Global Economic Map in the 21st Century, 4th ed. (New York: Guilford, 2003), chap. 13.<\/p>\n<p>18. Robert Wade and Frank Veneroso, \u201cThe Asian Crisis: The High Debt Model versus the Wall Street- Treasury-IMF Complex,\u201d New Left Review 228 (1998): 3-23.<\/p>\n<p>19. Roy, Power Politics.<\/p>\n<p>20. Barry K. Gills, ed., Globalization and the Politics of Resistance (New York: Palgrave, 2001); Ton Mertes, ed., A Movement of Movements (London: Verso, 2004); Walden Bello, Deglobalization: Ideas for a New World Economy (London: Zed Books, 2002); Ponna Wignaraja, ed., New Social Movements in the South: Empowering the People (London: Zed Books, 1993); and Jeremy Brecher, Tim Costello, and Brendan Smith, Globalization from Below: The Power of Solidarity (Cambridge, MA: South End Press, 2000).<\/p>\n<p>21. Mertes, A Movement of Movements; and Walden Bello, Deglobalization: Ideas for a New World Economy (London, Zed Books, 2002).<\/p>\n<p>\u00a9 2007 American Academy of Political &amp; Social Science. All rights reserved. Not for commercial use or unauthorized distribution. The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science <a href=\"http:\/\/ann.sagepub.com\/\">http:\/\/ann.sagepub.com<\/a>. http:\/\/ann.sagepub.com\/cgi\/content\/abstract\/610\/1\/21<\/p>\n<p><i>David\u00a0\u00a0 Harvey\u00a0 es profesor distinguido en el Centro de Postgrado de la Universidad de la City University of New York. <\/i><i>Es autor de varios libros, entre ellos: \u201cA Brief History of\u00a0 Neoliberalism,\u201d \u201c The\u00a0 New\u00a0 Imperialism,\u201d \u00a0\u201cSpaces\u00a0 of Hope,\u201d \u201c The\u00a0 Limits\u00a0 to\u00a0 Capital,\u201d\u00a0 y \u201cThe\u00a0 Condition\u00a0 of Postmodernity.\u201d <\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science 2007<\/p>\n<p>Traducido del ingl\u00e9s para Rebeli\u00f3n por Germ\u00e1n Leyens<\/p>\n<p>El neoliberalismo se ha convertido en un discurso hegem\u00f3nico con efectos omnipresentes en las maneras de pensar y las pr\u00e1cticas pol\u00edtico-econ\u00f3micas hasta el punto de que ahora forma parte del sentido com\u00fan con el que interpretamos, vivimos, y comprendemos el mundo. \u00bfC\u00f3mo logr\u00f3 el neoliberalismo una condici\u00f3n tan augusta, y qu\u00e9 representa? En este art\u00edculo, el autor afirma que el neoliberalismo es sobre todo un proyecto para restaurar la dominaci\u00f3n de clase de sectores que vieron sus fortunas amenazadas por el ascenso de los esfuerzos socialdem\u00f3cratas en las secuelas de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el neoliberalismo ha tenido una efectividad limitada como una m\u00e1quina para el crecimiento econ\u00f3mico, ha logrado canalizar riqueza de las clases subordinadas a las dominantes y de los pa\u00edses m\u00e1s pobres a los m\u00e1s ricos. Este proceso ha involucrado el desmantelamiento de instituciones y narrativas que impulsaban medidas distributivas m\u00e1s igualitarias en la era precedente.<\/p>\n<p>El neoliberalismo es una teor\u00eda de pr\u00e1cticas pol\u00edticas econ\u00f3micas que proponen que el bienestar humano puede ser logrado mejor mediante la maximizaci\u00f3n de las libertades empresariales dentro de un marco institucional caracterizado por derechos de propiedad privada, libertad individual, mercados sin trabas, y libre comercio. El papel del Estado es crear y preservar un marco institucional apropiado para tales pr\u00e1cticas. El Estado tiene que preocuparse, por ejemplo, de la calidad y la integridad del dinero. Tambi\u00e9n debe establecer funciones militares, de defensa, polic\u00eda y judiciales requeridas para asegurar los derechos de propiedad privada y apoyar mercados de libre funcionamiento. Adem\u00e1s, si no existen mercados (en \u00e1reas como la educaci\u00f3n, la atenci\u00f3n sanitaria, o la contaminaci\u00f3n del medioambiente) deben ser creados, si es necesario mediante la acci\u00f3n estatal. Pero el Estado no debe aventurarse m\u00e1s all\u00e1 de esas tareas. El intervencionismo del Estado en los mercados (una vez creados) debe limitarse a lo b\u00e1sico porque el Estado no puede posiblemente poseer suficiente informaci\u00f3n como para anticiparse a se\u00f1ales del mercado (precios) y porque poderosos intereses inevitablemente deformar\u00e1n e influenciar\u00e1n las intervenciones del Estado (particularmente en las democracias) para su propio beneficio.<\/p>\n<p>Por una variedad de razones, las pr\u00e1cticas reales del neoliberalismo discrepan frecuentemente de este modelo. Sin embargo, ha habido por doquier un cambio enf\u00e1tico, dirigido ostensiblemente por las revoluciones de Thatcher\/Reagan en Gran Breta\u00f1a y EE.UU., en las pr\u00e1cticas pol\u00edtico-econ\u00f3micas y en el pensamiento desde los a\u00f1os setenta. Estado tras Estado, los nuevos que emergieron del colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a socialdemocracias y Estados de bienestar de antiguo estilo tales como Nueva Zelanda y Suecia, han abrazado, a veces voluntariamente y a veces como reacci\u00f3n a presiones coercitivas, alguna versi\u00f3n de la teor\u00eda neoliberal y han ajustado por lo menos algunas de sus pol\u00edticas y pr\u00e1cticas correspondientemente. Sud\u00e1frica post-apartheid adopt\u00f3 r\u00e1pidamente el marco liberal e incluso China contempor\u00e1nea parece orientarse en esa direcci\u00f3n. Adem\u00e1s, propugnadores de la mentalidad neoliberal ocupan ahora posiciones de considerable influencia en la educaci\u00f3n (universidades y muchos think-tanks), en los medios, en las salas de los consejos de las corporaciones y de las instituciones financieras, en instituciones estatales clave (departamentos del tesoro, bancos centrales), y tambi\u00e9n en aquellas instituciones internacionales como ser el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio (OMC) que regulan las finanzas y el comercio globales. El neoliberalismo, en breve, se ha convertido en hegem\u00f3nico como un modo de discurso y tiene efectos omnipresentes en las maneras de pensar y las pr\u00e1cticas pol\u00edtico-econ\u00f3micas hasta el punto en que se ha incorporado al sentido com\u00fan con el que interpretamos, vivimos, y comprendemos el mundo.<\/p>\n<p>La neoliberalizaci\u00f3n se ha extendido, en efecto, por el mundo como una vasta marea de reforma institucional y ajuste discursivo. Aunque abundante evidencia muestra su desarrollo geogr\u00e1fico irregular, ning\u00fan sitio puede pretender una inmunidad total (con la excepci\u00f3n de unos pocos Estados como ser Norcorea.) Adem\u00e1s, las reglas de enfrentamiento establecidas a trav\u00e9s de la OMC (que rigen el comercio internacional) y por el FMI (que rigen las finanzas internacionales) amplifican el neoliberalismo como un conjunto de reglas internacionales. Todos los Estados que se afilian a la OMC y al FMI (\u00bfy cu\u00e1l puede permitirse no hacerlo?) aceptan acatar (a pesar de un \u201cper\u00edodo de gracia\u201d para permitir un ajuste tranquilo) esas reglas o enfrentar severos castigos.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[],"class_list":["post-939","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=939"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/939\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}