{"id":94,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=94"},"modified":"2020-02-29T12:23:15","modified_gmt":"2020-02-29T11:23:15","slug":"imperio-o-imperialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=94","title":{"rendered":"\u00bfImperio o imperialismo?"},"content":{"rendered":"<p><b>Estrategia Internacional<\/b><\/p>\n<p><b>Una pol\u00e9mica con \u201cEl largo siglo XX\u201d de Giovanni Arrighi e \u201cImperio\u201d de Toni Negri y Michael Hardt<\/b><\/p>\n<p><b>L<\/b>os cambios acaecidos en el sistema capitalista mundial en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, desde el fin del boom de la posguerra, han llevado a una importante discusi\u00f3n te\u00f3rica sobre la magnitud y las caracter\u00edsticas de estos y sus consecuencias sobre las perspectivas trazadas por el pensamiento marxista revolucionario. As\u00ed, para muchos te\u00f3ricos contempor\u00e1neos, la globalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n capitalista y el mercado mundial, traen aparejados fundamentalmente una nueva situaci\u00f3n y un giro hist\u00f3rico significativo. Este es el caso por ejemplo, del te\u00f3rico del autonomismo, Toni Negri, quien sostiene estas definiciones junto a Michael Hardt en su \u00faltimo libro \u201cImperio\u201d, al que definen como el nuevo orden pol\u00edtico de la globalizaci\u00f3n. Otros te\u00f3ricos asociados a la escuela de sociolog\u00eda hist\u00f3rica del sistema mundial, por el contrario, argumentan que desde su inicio el capitalismo siempre ha funcionado como una econom\u00eda mundial y en consecuencia rechazan la novedad de la globalizaci\u00f3n como una incomprensi\u00f3n de la historia. Uno de los mejores exponentes de esta escuela es Giovanni Arrighi, que a mediados de los noventa ha publicado el libro \u201cEl largo siglo XX\u201d (recientemente editado en espa\u00f1ol) donde expone estas posturas. Estas teorizaciones cuestionan desde presupuestos opuestos la definici\u00f3n cl\u00e1sica del imperialismo, formulada por Lenin y sostenida por los marxistas revolucionarios a lo largo del siglo que se fue.<\/p>\n<p>La importancia de este debate radica en que los cambios acontecidos obligan a una interpretaci\u00f3n de los acontecimientos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales, que revalide o no las categor\u00edas utilizadas por el marxismo, como punto de partida, para su interpretaci\u00f3n. La discusi\u00f3n actual, recuerda, salvando las distancias, la enorme efervescencia te\u00f3rica e intelectual, que se dio en el seno del movimiento socialista internacional, e incluso m\u00e1s all\u00e1 de este, en la transici\u00f3n del capitalismo de libre competencia al imperialismo, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. A la luz de estas nuevas querellas, vuelven a replantearse problemas fundamentales del materialismo hist\u00f3rico y la dial\u00e9ctica, para poder comprender o interpretar los nuevos desaf\u00edos que presenta esta realidad compleja del mundo y el nuevo siglo. Este \u00faltimo fue el m\u00e9todo de Lenin que retom\u00f3 las categor\u00edas de la dial\u00e9ctica para responder a la complejidad de problemas que presentaba la nueva fase del capitalismo, entre ellas la Gran Guerra. No era para Lenin cuesti\u00f3n de repetir escol\u00e1sticamente las categor\u00edas del marxismo, sino de aplicarlas en forma creativa a la nueva realidad, incorporando cr\u00edticamente aspectos de las elaboraciones desarrollados por sus antagonistas e interlocutores, como Kautsky o Hilferding, e incluso ide\u00f3logos liberal burgueses como Hobson, desterrando el car\u00e1cter reformista que pretend\u00edan darle sus autores. Se trataba para Lenin de integrar estos avances en una totalidad que demostrara las potencialidades revolucionarias de la \u00e9poca que se abr\u00eda.<\/p>\n<p>Las dos visiones con las que polemizaremos tienen el m\u00e9rito de intentar dar una visi\u00f3n global de la realidad contempor\u00e1nea. Sin embargo, las limitaciones de su matriz te\u00f3rica les impide comprender de manera certera, a pesar de los se\u00f1alamientos y problemas reales sobre los que fundan en muchos casos sus elaboraciones, los cambios producidos en el orden mundial en los \u00faltimos 30 a\u00f1os. Por eso antes de desarrollar plenamente nuestra propia visi\u00f3n haremos un an\u00e1lisis cr\u00edtico de las proposiciones sostenidas por Arrighi y Negri, los que nos permitir\u00e1 profundizar y comprender mejor el m\u00e9todo del marxismo cl\u00e1sico desarrollado en la nueva \u00e9poca por Lenin y Trotsky.<\/p>\n<p>En este art\u00edculo intentaremos criticar las dos variantes se\u00f1aladas anteriormente, que atacan las definiciones sobre el imperialismo, aprehendiendo el m\u00e9todo dial\u00e9ctico materialista para el an\u00e1lisis del sistema capitalista mundial y actualizando la noci\u00f3n del mismo para comprender la escena contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p><b>El \u201clargo siglo\u201d XX<\/b><\/p>\n<p>El objetivo de este libro es comprender c\u00f3mo la declinaci\u00f3n de la hegemon\u00eda americana y la crisis de acumulaci\u00f3n de los \u201870 (mostrada por ejemplo en la liberaci\u00f3n del d\u00f3lar con respecto al patr\u00f3n oro establecido en los acuerdos de Bretton Woods, y en la derrota norteamericana en Vietnam) constituyen un punto de inflexi\u00f3n fundamental en la historia del capitalismo mundial. En funci\u00f3n de dar cuenta de los cambios contempor\u00e1neos, Arrighi sostiene que es necesario ir hacia atr\u00e1s y situar esta crisis en la larga historia de los ciclos de acumulaci\u00f3n capitalista. Rescatando a Fernand Braudel y su metodolog\u00eda, Arrighi desarrolla un enorme trabajo hist\u00f3rico y anal\u00edtico que da cuenta de los cuatro ciclos sist\u00e9micos de acumulaci\u00f3n capitalista, los cuatro \u201clargos siglos\u201d que sit\u00faan al siglo americano despu\u00e9s del genov\u00e9s, el holand\u00e9s y el brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>Esta perspectiva hist\u00f3rica lleva a Arrighi a demostrar que la crisis de los a\u00f1os \u201870 no constituye un hecho novedoso. Lo que est\u00e1 sucediendo al capitalismo bajo la hegemon\u00eda norteamericana hoy, sucedi\u00f3 un siglo antes bajo la hegemon\u00eda brit\u00e1nica, a los holandeses anteriormente, y a los genoveses al comienzo de la expansi\u00f3n capitalista. La crisis indica una transici\u00f3n, la cual es un punto com\u00fan de inflexi\u00f3n en todos los ciclos sist\u00e9micos de acumulaci\u00f3n, de una primera fase de expansi\u00f3n material, inversi\u00f3n en la producci\u00f3n, a una segunda fase de expansi\u00f3n financiera, incluyendo la especulaci\u00f3n. Esta transici\u00f3n hacia una expansi\u00f3n financiera, que para el autor se da a comienzos de los \u201880 en el caso norteamericano, siempre tiene un \u201ccar\u00e1cter oto\u00f1al\u201d ( a decir de Braudel), se\u00f1alando el final de un ciclo sist\u00e9mico. Indicando el declive de la hegemon\u00eda norteamericana sobre el sistema mundial, ya que para Arrighi, el fin de un largo siglo, indica un cambio geogr\u00e1fico del centro del proceso sist\u00e9mico de acumulaci\u00f3n del capital. En sus palabras \u201cCambios de esta clase han ocurrido en todas las crisis y expansiones financieras que han marcado la transici\u00f3n de un ciclo sist\u00e9mico de acumulaci\u00f3n a otro.\u201d1 Arrighi sostiene que EEUU ha pasado la posta a Jap\u00f3n para dirigir el pr\u00f3ximo largo ciclo de acumulaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p><b>Arrighi:\u00a0 La negaci\u00f3n de la lucha de clases como motor de la historia<\/b><\/p>\n<p>La construcci\u00f3n te\u00f3rica que nos presenta Arrighi, sobre la sucesi\u00f3n de ciclos sist\u00e9micos de acumulaci\u00f3n, reemplaza la noci\u00f3n marxiana de la lucha de clases como motor de la historia. Como toda teor\u00eda c\u00edclica no es la acci\u00f3n humana, la agencia humana, la que determina el curso de la historia, sino las leyes objetivas de la acumulaci\u00f3n capitalista. El cambio ocurre como resultado de la acumulaci\u00f3n estructural de contradicciones. Es una visi\u00f3n de la historia en donde no hay posibilidad de ruptura y transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad, sino una repetici\u00f3n c\u00edclica -aunque cada vez m\u00e1s complejizada- de las unidades estatales y de la empresa capitalista, la dial\u00e9ctica estado-capital, que son las \u00fanicas agencias de cambio dentro del proceso hist\u00f3rico que percibe Arrighi. El \u201ccaos sist\u00e9mico\u201d, que se genera cuando finaliza el momento de acumulaci\u00f3n capitalista y comienza la expansi\u00f3n financiera de la potencia hegem\u00f3nica, y que genera una exacerbaci\u00f3n de la competencia interestatal entre las potencias del centro y de los procesos sociales, siempre se resuelve con el reemplazo de la antigua hegemon\u00eda por un nuevo poder estatal y econ\u00f3mico emergente. El resultado es un incremento constante del tama\u00f1o, la complejidad y el poder de las agencias l\u00edderes de la historia capitalista, que Arrighi desarrolla en su libro y que sintetizamos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, el r\u00e9gimen genov\u00e9s se basaba en una ciudad-estado de peque\u00f1o tama\u00f1o y organizaci\u00f3n simple, que en realidad ostentaba muy poco poder. Su fortaleza deven\u00eda de sus extensas redes comerciales y financieras que le permit\u00edan tratar en t\u00e9rminos de igualdad con la mayor\u00eda de los poderosos gobernantes territorialistas europeos, y que fue la base de su simbiosis activa con los gobernantes del reino de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica2.<\/p>\n<p>Las Provincias Unidas eran una organizaci\u00f3n mucho mayor y m\u00e1s compleja que su antecesor genov\u00e9s, un tipo h\u00edbrido de organizaci\u00f3n que combinaba ciertos rasgos de la ciudad-estado medievales en trance de desaparici\u00f3n con caracter\u00edsticas de los estados-naci\u00f3n emergentes3.<\/p>\n<p>Posteriormente, como dice Arrighi: \u201cGran Breta\u00f1a no era tan solo un estado\u2013naci\u00f3n totalmente desarrollado y, como tal, una organizaci\u00f3n mucho mayor y m\u00e1s compleja que las Provincias Unidas en todo momento de su historia; tambi\u00e9n estaba conquistando un imperio comercial y territorial de dimensiones mundiales que conceder\u00eda a sus grupos dominantes y a su clase capitalista un dominio sin precedentes sobre los recursos humanos y naturales de todo el mundo.\u201d4<\/p>\n<p>Y por \u00faltimo, siguiendo las palabras del mismo autor: \u201c&#8230; los EE.UU. eran ya algo m\u00e1s que un estado-naci\u00f3n totalmente desarrollado. Eran un complejo militar-industrial continental dotado de un poder suficiente para proporcionar protecci\u00f3n eficaz a un elevado n\u00famero de gobiernos subordinados y aliados y para hacer cre\u00edbles las amenazas de estrangulamiento econ\u00f3mico o de aniquilaci\u00f3n militar dirigidas a gobiernos no amigos de cualquier parte del mundo.\u201d5<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de los interesantes elementos hist\u00f3ricos que aporta, esta sucesi\u00f3n de ciclos sist\u00e9micos de acumulaci\u00f3n cuyo origen y desarrollo est\u00e1 gobernado por un patr\u00f3n recurrente no puede explicar el movimiento real del modo capitalista de producci\u00f3n. Como toda teor\u00eda c\u00edclica simplemente describe una pauta de causas eficientes que no puede descubrir las fuerzas motrices detr\u00e1s del movimiento; s\u00f3lo describe una secuencia de eventos en el cual no hay necesidad. De esta manera Arrighi cae en una suerte de empirismo opuesto al materialismo hist\u00f3rico para el cual la fuente del movimiento descansa en la contradicci\u00f3n y sus leyes de desarrollo devienen del proceso de interpenetraci\u00f3n de los polos opuestos de la contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Historia y estructura del mercado mundial capitalista<\/b><\/p>\n<p>El resultado de este m\u00e9todo que combina una jerarqu\u00eda cambiante entre el poder estatal y la empresa capitalista, genera una visi\u00f3n sobre la historia y la estructura del mercado mundial capitalista que niega de plano que su desarrollo contempla la existencia de relaciones de producci\u00f3n diferentes. De esta manera confunde lo que es el desenvolvimiento del mercado mundial creado por el capital mercantil, que fue una precondici\u00f3n para el progreso del modo de producci\u00f3n capitalista en los bordes del r\u00e9gimen de producci\u00f3n feudal, situando el origen del mercado mundial capitalista hace 500 a\u00f1os, junto al florecimiento de las ciudades-estado italianas en el Renacimiento6.<\/p>\n<p>En segundo lugar no da cuenta que la existencia del mercado mundial s\u00f3lo puede comprenderse como producto del afianzamiento del modo capitalista de producci\u00f3n como r\u00e9gimen de producci\u00f3n dominante y que su construcci\u00f3n plantea \u201c&#8230; un sistema articulado de relaciones de producci\u00f3n capitalistas, semicapitalistas y precapitalistas, vinculadas entre s\u00ed por relaciones capitalistas de intercambio y dominadas por el mercado mundial capitalista.\u201d7 El surgimiento del mercado mundial capitalista conteniendo estas caracter\u00edsticas s\u00f3lo puede encontrarse a partir de la Revoluci\u00f3n Industrial situada a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX.<\/p>\n<p>En tercer lugar, asimila la econom\u00eda capitalista con el intercambio mercantil soslayando que en el capitalismo lo distintivo de su modo de producci\u00f3n es la extracci\u00f3n de plusval\u00eda que surge de la actividad industrial y que es esta la que impulsa la extensi\u00f3n del comercio mundial. En palabras de Marx: \u201cEl mercado mundial constituye de por s\u00ed la base de este r\u00e9gimen de producci\u00f3n. Por otra parte, la necesidad inmanente a \u00e9l de producir en escala cada vez mayor contribuye a la expansi\u00f3n constante del mercado mundial, de tal modo que no es el comercio el que revoluciona aqu\u00ed la industria, sino a la inversa, esta es la que revoluciona el comercio\u201d.8<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de tal esquema te\u00f3rico es que no diferencia entre las fases del desarrollo del capitalismo. Si la expansi\u00f3n hacia el exterior es una caracter\u00edstica del modo de producci\u00f3n capitalista desde sus inicios, es decir, desde la Revoluci\u00f3n Industrial, en la historia del capitalismo en los \u00faltimos m\u00e1s de doscientos a\u00f1os, pueden distinguirse dos etapas. Como se\u00f1ala Ernest Mandel: \u201cEn la era del capitalismo de libre competencia, la producci\u00f3n directa de plusval\u00eda por la gran industria estaba limitada exclusivamente a Europa occidental y Norteam\u00e9rica. El proceso de acumulaci\u00f3n originaria del capital, sin embargo, se realizaba en muchos otros lugares del mundo al mismo tiempo, aun cuando su ritmo fuera desigual&#8230; el capital extranjero, por supuesto, afluy\u00f3 a los pa\u00edses que empezaban a industrializarse, pero fue incapaz de dominar en ellos los procesos de acumulaci\u00f3n\u201d. 9<\/p>\n<p>El mismo autor contin\u00faa: \u201cEn la era del imperialismo, hubo un cambio radical en toda esta estructura. El proceso de acumulaci\u00f3n originaria del capital en las econom\u00edas previamente no capitalizadas qued\u00f3 entonces sometido tambi\u00e9n a la reproducci\u00f3n del gran capital occidental. Desde este momento, la exportaci\u00f3n de capital de los pa\u00edses imperialistas, y no el proceso de acumulaci\u00f3n originaria de las clases dirigentes locales, determin\u00f3 el desarrollo econ\u00f3mico de lo que m\u00e1s tarde vino a llamarse el \u2018tercer mundo\u2019. Este \u00faltimo se vio entonces obligado a complementar las necesidades de la producci\u00f3n capitalista en los pa\u00edses metropolitanos&#8230; el proceso de exportaci\u00f3n imperialista de capital sofoc\u00f3, por consiguiente, el desarrollo econ\u00f3mico del llamado&#8230; \u2018tercer mundo\u2019\u201d.10<\/p>\n<p>Es este cambio cualitativo de la estructura de la acumulaci\u00f3n capitalista mundial el que Arrighi y su teor\u00eda de los ciclos niega. Citando a Fernand Braudel &#8211; y discutiendo contra una de las caracter\u00edsticas de la definici\u00f3n cl\u00e1sica del imperialismo, la emergencia del capital financiero ( cuesti\u00f3n que Lenin toma de Hilferding) \u2013 sostiene que: \u201cHilferding contempla el mundo del capital como una serie de posibilidades, dentro de las cuales la variedad financiera, un resultado muy reciente seg\u00fan \u00e9l la considera, ha tendido a predominar sobre las dem\u00e1s, penetr\u00e1ndolas desde adentro. Es una opini\u00f3n con la que estar\u00eda dispuesto a mostrarme de acuerdo, con la salvedad de que yo entiendo que la pluralidad del capitalismo se remonta tremendamente hacia atr\u00e1s. El capitalismo financiero no era ning\u00fan reci\u00e9n nacido a principios del siglo XX; sostendr\u00eda incluso que en el pasado, digamos en G\u00e9nova o Amsterdam&#8230; el capital financiero se hallaba ya en condiciones de hacerse con el control y de dominar, durante un tiempo al menos, todas las actividades del mundo empresarial\u201d.11 En esta cita se ve c\u00f3mo el patr\u00f3n c\u00edclico de la acumulaci\u00f3n capitalista es totalmente equivocado para comprender los cambios de calidad que se generaron en la estructura de este modo de producci\u00f3n. Esta yuxtaposici\u00f3n de \u00e9pocas procede de la debilidad de los conceptos. \u00bfC\u00f3mo se puede comparar el capital dinero acumulado por los comerciantes de las ciudades-estado italianas o de Holanda, que fue utilizado para otorgar empr\u00e9stitos a las distintas casas reales de Europa, con el excedente de capital alcanzado (posibilitado por el desarrollo de la gran industria) en los pa\u00edses centrales al fin del siglo XIX, producto de que la concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital dentro de las fronteras del estado-naci\u00f3n hab\u00eda llegado a un l\u00edmite? Este excedente de capitales fue la base de la extensi\u00f3n de las fronteras geogr\u00e1ficas del capital m\u00e1s importante en su historia12 alcanzando todos los confines del globo. Esta extensi\u00f3n del capital nacional hacia afuera condujo inevitablemente a una precipitada competencia por los recursos, los mercados y el control de las rutas del comercio exterior, que son las bases materiales de la lucha por el reparto del mundo que alcanz\u00f3 su punto c\u00falmine en la Primera Gran Guerra. Esta no fue m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n aguda de que el desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas hab\u00eda superado los l\u00edmites del estado- naci\u00f3n, que el imperialismo agudiza la contradicci\u00f3n que existe entre el crecimiento de las fuerzas de producci\u00f3n de la econom\u00eda mundial y las fronteras que separan naciones y estados. Manifestaci\u00f3n a su vez de la contradicci\u00f3n entre el aumento cualitativo de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n, como era el caso de los monopolios que integraban verticalmente bajo un solo mando distintos segmentos del proceso productivo y la apropiaci\u00f3n privada de la riqueza social. Estas contradicciones estructurales inherentes al modo de producci\u00f3n capitalista estallaron a principios de siglo XX en forma abierta, iniciando, de esta manera, una nueva fase del desarrollo capitalista. Esta nueva fase de declinaci\u00f3n y agon\u00eda no niega las contradicciones del modo de producci\u00f3n capitalista pero le agrega leyes adicionales a su funcionamiento. Arrighi con su teor\u00eda de los ciclos no puede comprender esto. Pero fue Karl Marx quien dec\u00eda que: \u201cHay leyes especiales que gobiernan el origen, la existencia, el desarrollo y la muerte de un organismo social dado y su reemplazo13\u201d<\/p>\n<p>El nacimiento de esta nueva \u00e9poca hab\u00eda hecho surgir una novedad: la primera revoluci\u00f3n proletaria triunfante, la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917. Es que esta extensi\u00f3n del dominio del capital, creando la poderosa realidad del mercado mundial capitalista, hab\u00edan hecho madurar las condiciones objetivas que transformaron cualitativamente el car\u00e1cter de la \u00e9poca, planteando la actualidad de la revoluci\u00f3n proletaria. Desde ese entonces, m\u00e1s que nunca, no se puede comprender la din\u00e1mica de la acumulaci\u00f3n capitalista sin tomar en cuenta la poderosa irrupci\u00f3n revolucionaria del proletariado y las masas oprimidas del mundo. Llegado a este punto es cuando el esquema presentado por Arrighi se choca con la realidad del \u201clargo siglo XX\u201d, siglo que estuvo caracterizado no s\u00f3lo en los momentos de \u201ccaos sist\u00e9mico\u201d, utilizando su terminolog\u00eda, sino en los momentos de \u201cexpansi\u00f3n material\u201d (como fue el boom de la posguerra) por una constante lucha de clases, guerras y revoluciones, que a lo largo del tiempo conmovieron a los pa\u00edses centrales y, permanentemente y sin soluci\u00f3n de continuidad, a la periferia.<\/p>\n<p>Siguiendo su propio esquema, Arrighi constata, que \u201c&#8230; a lo largo del tiempo los ciclos se han contra\u00eddo. A medida que nos movemos desde las etapas iniciales a las posteriores del desarrollo capitalista, los reg\u00edmenes sist\u00e9micos de acumulaci\u00f3n han invertido menos tiempo en configurarse, desarrollarse y ser sustituidos\u201d.14 Esta aceleraci\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico es una realidad del mundo contempor\u00e1neo. Sin embargo, Arrighi no acierta a comprender la raz\u00f3n fundamental del acortamiento del tiempo hist\u00f3rico: el poder social acumulado por el movimiento obrero y las masas, y la insurrecci\u00f3n de los pueblos de las colonias y semicolonias por su liberaci\u00f3n. Son estos dos elementos sustanciales que afectan cualitativamente la din\u00e1mica del dominio capitalista en el siglo que se fue. Es por eso que en este libro, no es impune dejar de lado, seg\u00fan sus propias palabras \u201c&#8230; la lucha de clases y la polarizaci\u00f3n de la econom\u00eda mundo en \u00e1reas del centro y de la periferia, procesos ambos que han desempe\u00f1ado una funci\u00f3n preeminente en mi concepci\u00f3n original del largo siglo XX\u201d. De este modo, con un enfoque parcial, del cual es conciente, desarticula la unidad dial\u00e9ctica entre la econom\u00eda, las relaciones interestatales y la lucha de clases, \u00fanico punto de partida eficaz para una comprensi\u00f3n cabal del capitalismo contempor\u00e1neo, e incluso de la relaci\u00f3n entre el poder y el dinero, objetivo que Arrighi persigue en este libro.<\/p>\n<p><b>Imperio<\/b><\/p>\n<p>En este libro Negri y Hardt, sostienen que la globalizaci\u00f3n ha implicado una declinaci\u00f3n de la soberan\u00eda que descansaba en el estado-naci\u00f3n y su creciente incapacidad de regular los intercambios econ\u00f3micos y culturales. \u201cLa soberan\u00eda del estado-naci\u00f3n era la piedra angular de los imperialismos que los poderes europeos construyeron a lo largo de la era moderna. Por \u2018Imperio\u2019, sin embargo, nosotros comprendemos algo al mismo tiempo diferente del \u2018imperialismo\u2019. Las fronteras definidas por el sistema moderno de naciones estados fueron fundamentales para el colonialismo europeo y su expansi\u00f3n econ\u00f3mica: las fronteras territoriales de la naci\u00f3n delimitaban el centro del poder sobre el cual el gobierno era ejercido sobre los territorios extranjeros externos a trav\u00e9s de un sistema de canales y barreras que alternativamente facilitaban u obstru\u00edan los flujos de producci\u00f3n y circulaci\u00f3n. El imperialismo fue realmente una extensi\u00f3n de la soberan\u00eda de las naciones estados europeos m\u00e1s all\u00e1 de sus propias fronteras&#8230; \u201d15 Sin embargo, esto no significa el final de la soberan\u00eda, sino una nueva forma de la misma, compuesta de una nueva serie de organismos nacionales y supranacionales, unidos bajo una l\u00f3gica com\u00fan de gobierno, esto constituir\u00eda lo que ellos llaman Imperio. \u201cEn contraste con el imperialismo, el Imperio no establece ning\u00fan centro de poder territorial y no se apoya en fronteras fijas o barreras. Es un aparato de gobierno descentrado y desterritorializado que progresivamente incorpora a todo el reino global dentro de sus abiertas, expansivas fronteras.\u201d16 Para estos autores estas transformaciones en el orden pol\u00edtico mundial se\u00f1alan un pasaje dentro del modo capitalista de producci\u00f3n. Esto ha significado una liquidaci\u00f3n de las divisiones espaciales de los \u2018mundos\u2019 conocidos en Yalta, Primero (potencias occidentales), Segundo (URSS y Este Europeo) y Tercer Mundo (pa\u00edses semicoloniales), ya que es posible encontrar el Primer Mundo en el Tercero, el Tercero en el Primero y el Segundo ya casi en ning\u00fan lugar. Esto ha sido acompa\u00f1ado por una transformaci\u00f3n del proceso productivo dominante con el resultado de que el rol del trabajo industrial fabril ha sido reducido y la prioridad ha sido dada al trabajo comunicativo, cooperativo y afectivo. El resultado es la \u2018posmodernizaci\u00f3n\u2019 de la econom\u00eda global.<\/p>\n<p>Contra los que sit\u00faan la fuente \u00faltima de autoridad que gobierna el proceso de globalizaci\u00f3n y del nuevo orden mundial en los EEUU, ya sea para glorificarlo como l\u00edder mundial y \u00fanica superpotencia o los detractores de la nueva opresi\u00f3n imperialista, la proposici\u00f3n del te\u00f3rico autonomista y su socio literario sostiene que \u201cNuestra hip\u00f3tesis b\u00e1sica, sin embargo, de que una nueva forma de soberan\u00eda imperialista ha emergido, contradice ambas visiones. Los EEUU no son, y ciertamente ning\u00fan estado-naci\u00f3n puede hoy, formar el centro de un proyecto imperialista. El imperialismo est\u00e1 acabado. Ninguna naci\u00f3n ser\u00e1 el l\u00edder mundial en la manera de que las naciones europeas lo fueron.\u201d17<\/p>\n<p>Antonio Negri y Michael Hardt: La sobrevaloraci\u00f3n de la lucha de clases.<\/p>\n<p>Si en el caso de G.Arrighi el rol de la estructura est\u00e1 sobredimensionado hasta el punto de negar la agencia humana como motor de las transformaciones sociales, en el caso de Negri y su socio literario, Hardt, el rol de esta \u00faltima est\u00e1 sobrevaluado. As\u00ed polemizando contra el primero en el citado libro &#8211; \u201cImperio\u201d-, plantean que \u201cLo que nos preocupa m\u00e1s es que en el contexto del argumento c\u00edclico de Arrighi es imposible reconocer una ruptura en el sistema, un giro paradigm\u00e1tico, un evento. En cambio, todo siempre debe retornar, y la historia del capitalismo de esta manera se convierte en un eterno retorno de lo mismo. Al final, tal an\u00e1lisis c\u00edclico enmascara el motor del proceso de crisis y reestructuraci\u00f3n. A\u00fan a pesar de que Arrighi ha hecho \u00e9l mismo un extensivo trabajo de investigaci\u00f3n sobre las condiciones y movimientos de la clase obrera a lo largo del mundo, en el contexto de su libro, y bajo el peso de su aparato hist\u00f3rico, parece que la crisis de los \u201870 fue simplemente parte de los ciclos objetivos e inevitables de la acumulaci\u00f3n capitalista, m\u00e1s que el resultado de un ataque proletario y anticapitalista tanto en los pa\u00edses dominantes como los subordinados. La acumulaci\u00f3n de estas luchas fue el motor de la crisis, y ellas determinan los t\u00e9rminos y la naturaleza de la reestructuraci\u00f3n capitalista.\u201d18<\/p>\n<p>Estamos de acuerdo con Negri en que la oleada de luchas obreras y populares que atraves\u00f3 a los pa\u00edses imperialistas, a los estados obreros burocratizados y a los pa\u00edses semicoloniales desde fin de los \u201860 y que abarc\u00f3 con flujos y reflujos toda la d\u00e9cada siguiente, signific\u00f3 un cambio en la relaci\u00f3n de fuerzas favorable al movimiento de masas, una etapa donde las clases subalternas estuvieron a la ofensiva frente al imperialismo.<\/p>\n<p>Pero plantear que \u201cLa acumulaci\u00f3n de estas luchas fue el motor de la crisis, y ellas determinan los t\u00e9rminos y la naturaleza de la reestructuraci\u00f3n capitalista\u201d es ir demasiado lejos. De esta manera absolutiza la lucha de clases haciendo una polarizaci\u00f3n abstracta con Arrighi que abusa de los elementos estructurales en la elaboraci\u00f3n de sus postulados te\u00f3ricos. Las contradicciones inherentes del modo de producci\u00f3n capitalista, es decir, la relaci\u00f3n entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n, son subvaluadas ya que las crisis son un producto directo del poder del trabajo.<\/p>\n<p>En un plano m\u00e1s general la agencia y la estructura est\u00e1n fuertemente entrelazadas y separar cualquiera de estos t\u00e9rminos y darle primac\u00eda a uno sobre otro en forma antidial\u00e9ctica constituye un craso error. Absolutizar las contradicciones estructurales en el modo de producci\u00f3n genera una estructura cerrada en la que no hay posibilidad de transformaci\u00f3n revolucionaria mediante la acci\u00f3n humana y por lo tanto se cae en un patr\u00f3n c\u00edclico, que es lo que ya hemos criticado en Arrighi y la escuela del sistema mundo. Pero hacer lo mismo con la lucha de clases lo lleva a Negri a subvalorar que las contradicciones materiales son el sustrato sobre el que la lucha de clases act\u00faa, y que su papel como motor de la historia, se manifiesta cuando las contradicciones estructurales adquieren un car\u00e1cter declarado. Son estos los momentos del salto en la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica. En otras palabras los procesos sociales juegan un rol determinante cuando las contradicciones han madurado. Coincidimos en este sentido con un viejo libro pol\u00e9mico de Perry Anderson cuando dec\u00eda que: \u201c&#8230;seg\u00fan el materialismo hist\u00f3rico, entre los mecanismos de cambio social m\u00e1s fundamentales figuran las contradicciones sistem\u00e1ticas entre fuerzas y relaciones de producci\u00f3n, y no s\u00f3lo los conflictos sociales entre clases originados por relaciones de producci\u00f3n antag\u00f3nicas. Las primeras se superponen a los segundos, porque una de las mayores fuerzas de producci\u00f3n es siempre el trabajo, que a su vez constituye una clase especificada por las relaciones de producci\u00f3n. Sin embargo, no coinciden totalmente. Las crisis de los modos de producci\u00f3n no son id\u00e9nticas a las confrontaciones entre las clases. Unas y otras pueden fundirse ocasionalmente. El comienzo de las grandes crisis econ\u00f3micas, tanto bajo el feudalismo como el capitalismo, generalmente han cogido desprevenidas a las clases sociales, al derivar de las profundidades estructurales que se hallan debajo del conflicto directo entre aquellas. Por otro lado, la resoluci\u00f3n de dichas crisis ha sido no pocas veces el resultado de prolongadas contiendas entre las clases. De hecho, las transformaciones revolucionarias- de un modo de producci\u00f3n a otro- son por lo general el terreno privilegiado de la lucha de clases\u201d.19<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con los a\u00f1os \u201970, fueron factores econ\u00f3micos como el aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital generado durante el boom y la consecuente ca\u00edda de la tasa de ganancia que comenz\u00f3 a manifestarse en esos a\u00f1os, factores pol\u00edticos como la exacerbaci\u00f3n de la competencia interimperialista con el surgimiento de potencias emergentes como Jap\u00f3n y Alemania, o en otras palabras una maduraci\u00f3n de factores estructurales que permitieron que la irrupci\u00f3n de las clases explotadas a escala mundial produjeran un trastocamiento del orden mundial de posguerra y del equilibrio interestatal, econ\u00f3mico y de clases que hab\u00eda permitido el boom y abrieran un periodo de crisis de acumulaci\u00f3n del capital. Esta crisis es expresi\u00f3n de esta combinaci\u00f3n de factores y no una expresi\u00f3n directa del poder del trabajo.<\/p>\n<p>A su vez este poder del trabajo \u201cdetermina los t\u00e9rminos y la naturaleza de la reestructuraci\u00f3n capitalista\u201d. Como dice Negri en su obra: \u201cLas masas rebeladas, sus deseos de liberaci\u00f3n, sus experimentos para construir alternativas, y sus instancias de poder constituyente estuvieron todos, en sus mejores momentos, dirigidos hacia la internacionalizaci\u00f3n y globalizaci\u00f3n de las relaciones, m\u00e1s all\u00e1 de las divisiones del mando nacional, colonial e imperialista. En nuestro tiempo este deseo puesto en marcha por las multitudes ha sido dirigido (de un modo extra\u00f1o y perverso, pero, sin embargo, real) por la construcci\u00f3n del Imperio. Podemos decir, incluso, que la construcci\u00f3n del Imperio y sus redes globales es una respuesta a las diversas luchas contra las modernas m\u00e1quinas de poder, y, espec\u00edficamente, a la lucha de clases conducida por los deseos de liberaci\u00f3n de la multitud. La multitud llam\u00f3 al Imperio\u201d.20<\/p>\n<p>Es indudable que el ascenso de masas de los a\u00f1os \u201870, contra los dos pilares del orden de posguerra tendi\u00f3 a romper la divisi\u00f3n del mundo en tres \u00e1reas (pa\u00edses metropolitanos, \u201cla segunda periferia\u201d o los estados obreros deformados y degenerados, y pa\u00edses semicoloniales o el llamado \u201ctercer mundo\u201d) que adquiri\u00f3 por el peso de los aparatos contrarrevolucionarios (socialdem\u00f3cratas, stalinistas y nacionalistas burgueses) la forma de la lucha de clases durante ese per\u00edodo hist\u00f3rico. La lucha de las masas vietnamitas y el movimiento de solidaridad que se desarroll\u00f3 en los pa\u00edses centrales, que paraliz\u00f3 la maquinaria militar del imperialismo norteamericano, fue la muestra m\u00e1s elocuente de esto. Es innegable que esta oleada de las masas impuls\u00f3 al capital a buscar una respuesta que socavara las bases del poder del trabajo que m\u00e1s tarde concretar\u00eda en la ofensiva neoliberal y la llamada globalizaci\u00f3n que la acompa\u00f1a. Pero plantear que los \u201ct\u00e9rminos y la naturaleza de la reestructuraci\u00f3n capitalista\u201d fueron un resultado directo de esta acumulaci\u00f3n de luchas sin tomar en cuenta el resultado concreto de estos combates es hacer una glorificaci\u00f3n de la lucha de clases en s\u00ed. Los momentos de la acumulaci\u00f3n capitalista est\u00e1n determinados por las distintas etapas y los correspondientes cambios en la relaci\u00f3n de fuerzas entre las clases. Durante el \u201censayo general\u201d del \u201968, pese a la gran intervenci\u00f3n de la clase obrera industrial y pese a lo extendido del ascenso, el proletariado no logr\u00f3 resolver la crisis de direcci\u00f3n revolucionaria que arrastraba desde hac\u00eda d\u00e9cadas y obtener victorias decisivas sobre el imperialismo. Al no hacerlo permiti\u00f3 la recuperaci\u00f3n de las filas imperialistas y permiti\u00f3 el posterior desarrollo de la ofensiva neoliberal. Estas pol\u00edticas se consolidaron a partir de comienzos de los a\u00f1os \u201880 pero fueron preparadas por la contrarrevoluci\u00f3n brejneviana que aplast\u00f3 la Primavera de Praga del \u201968 y los acontecimientos polacos de una d\u00e9cada m\u00e1s tarde, el rol de los PC y la socialdemocracia en el desv\u00edo de los ascensos tanto en Francia como en Italia como las luchas antidictatoriales en Portugal y Espa\u00f1a, as\u00ed como la responsabilidad de los partidos comunistas en el aplastamiento a sangre y fuego del ascenso revolucionario del Cono Sur de Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Sobre esta relaci\u00f3n de fuerzas es que se fueron imponiendo los mecanismos end\u00f3genos de la acumulaci\u00f3n capitalista tales como la necesidad de contrarrestar la tendencia a la ca\u00edda de las ganancias buscando nuevas \u00e1reas de materias primas baratas, zonas de mano de obra barata y nuevos mercados, la incesante b\u00fasqueda de los monopolios de ganancias extraordinarias y la constante revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica que ello requiere, la enorme oleada de fusiones y adquisiciones como forma de restringir los mecanismos de la competencia.<\/p>\n<p>Ambos elementos, el desv\u00edo y la derrota de la \u201cacumulaci\u00f3n de luchas\u201d de los a\u00f1os 70 y la respuesta imperialista a la crisis de acumulaci\u00f3n, fueron los que dictaron los t\u00e9rminos de la reestructuraci\u00f3n capitalista, y no s\u00f3lo el primer elemento, haciendo abstracci\u00f3n del resultado concreto del combate de clases.<\/p>\n<p><b>Una teor\u00eda ultrasubjetivista de un sujeto misterioso y fantasmal<\/b><\/p>\n<p>La subvaloraci\u00f3n de las contradicciones estructurales inherentes al modo de producci\u00f3n capitalista y la sobrevaloraci\u00f3n del sujeto, se manifiestan en el nuevo esquema te\u00f3rico que estos autores proponen para definir al \u201cImperio\u201d, como nueva fase del capitalismo que deja atr\u00e1s al imperialismo. Estableciendo una ruptura en la unidad dial\u00e9ctica entre las relaciones de producci\u00f3n y la lucha de clases, plantean una recreaci\u00f3n del materialismo que se define por la exorbitancia del sujeto, una teor\u00eda subjetivista donde la estructura no pone l\u00edmites, no condiciona a la agencia humana, m\u00e1s a\u00fan la primera es una mera consecuencia de su acci\u00f3n. Esto es lo puede verse claramente en la afirmaci\u00f3n del filosofo italiano y su compa\u00f1ero literario, cuando dicen que: \u201cLas teor\u00edas de los pasajes hacia y dentro del imperialismo que privilegian la cr\u00edtica pura de la din\u00e1mica del capital corren el riesgo de subestimar el poder del motor realmente eficiente que conduce el desarrollo capitalista desde su n\u00facleo m\u00e1s profundo: Los movimientos y luchas del proletariado&#8230; La historia posee una l\u00f3gica s\u00f3lo cuando la subjetividad la dirige, s\u00f3lo cuando (como dec\u00eda Nietzche) la emergencia de la subjetividad reconfigura causas eficientes y causas finales en el desarrollo de la historia. El poder del proletariado consiste precisamente en esto &#8230; Los viejos an\u00e1lisis del imperialismo no ser\u00e1n suficientes ahora porque finalizan deteni\u00e9ndose ante el desaf\u00edo del an\u00e1lisis de la subjetividad, concentr\u00e1ndose en las contradicciones del propio desarrollo del capital. Necesitamos identificar un esquema te\u00f3rico que instale la subjetividad de los movimientos sociales del proletariado en el centro del escenario de los procesos de globalizaci\u00f3n y constituci\u00f3n del orden mundial\u201d.21 El balance entre el rol jugado por las contradicciones estructurales y la agencia humana conciente, de resolver las crisis org\u00e1nicas, ha cambiado del primero al segundo en el curso de los siglos en los cuales se desarrolla la historia de la humanidad. En la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n proletaria este factor, el subjetivo, adquiere un peso decisivo. Es que la transformaci\u00f3n que implica la revoluci\u00f3n socialista constituye el paso m\u00e1s consciente que la humanidad jam\u00e1s se haya propuesto. La transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo, si se quiere, ocupa un lugar intermedio (en el sentido que el control de los medios de producci\u00f3n es previo a la toma del poder pol\u00edtico por parte de la burgues\u00eda.) comparado con la ca\u00edda del Imperio Romano y la Revoluci\u00f3n Rusa. Sin embargo, a pesar del importante rol de la subjetividad, y su m\u00e1xima expresi\u00f3n: la organizaci\u00f3n de las masas en soviets como \u00f3rganos de poder y dirigidas por un partido revolucionario, los resultados de las transformaciones no pueden interpretarse d\u00e1ndole un valor absoluto a la subjetividad como reconfigurador del mundo. Esta es la visi\u00f3n que ten\u00edan los bolcheviques de s\u00ed mismos como: \u201c&#8230; uno de los factores hist\u00f3ricos, su factor \u2018consciente\u2019, factor muy importante pero no decisivo. Nunca hemos pecado de subjetivismo hist\u00f3rico. Ve\u00edamos el factor decisivo, &#8211; sobre la base dada por las fuerzas productivas -, en la lucha de clases, no s\u00f3lo en escala nacional sino tambi\u00e9n internacional\u201d.22<\/p>\n<p>En este subjetivismo hist\u00f3rico caen Negri y Hardt cuando afirman que: \u201cLa historia posee una l\u00f3gica s\u00f3lo cuando la subjetividad la dirige, cuando la subjetividad reconfigura causas eficientes y causas finales en el desarrollo de la historia\u201d. Sin embargo, su subjetivismo es de un tipo distinto al que alude la cita de Trotsky a la que hacemos referencia m\u00e1s arriba. No es un subjetivismo del partido revolucionario. Ni tampoco un subjetivismo que se deriva de la maduraci\u00f3n o aprendizaje revolucionario de la clase obrera, o sea, del proceso de constituci\u00f3n de clase en s\u00ed en clase para s\u00ed, de la conquista de la independencia pol\u00edtica de \u00e9sta frente a la burgues\u00eda que s\u00f3lo puede realizarse a trav\u00e9s de la experiencia de la propia clase y su relaci\u00f3n con un partido revolucionario. No es este el caso de Negri y Hardt para los cuales la constituci\u00f3n del sujeto no depende de esta conquista sino que sus condiciones para la liberaci\u00f3n est\u00e1n siempre dadas.<\/p>\n<p>Construyendo una l\u00f3gica de un sujeto irreal (\u201cla multitud\u201d), que no tiene correspondencia con un sujeto determinable emp\u00edricamente, disuelven la posici\u00f3n objetiva que ocupan en el modo de producci\u00f3n capitalista las distintas clases sociales subalternas, en particular la centralidad del proletariado como sujeto social de la revoluci\u00f3n socialista. Este sujeto fantasmal que construyen, omnipresente y pura potencia, no necesita de programas, de estrategia y t\u00e1ctica y menos que menos de un partido revolucionario para acometer su misi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que cuando los autores de \u201cImperio\u201d se enfrentan con la situaci\u00f3n de comienzos de los \u201980 y la mayor parte de los \u201990, donde se consolida el auge neoliberal, donde el sujeto real se encuentra fragmentado y en retirada, lejos de las \u201cllamas constituyentes\u201d de los a\u00f1os \u201970 su matriz te\u00f3rica se vuelva absolutamente incapaz de explicar la realidad. Esto \u00faltimo puede verse en sus consideraciones sobre por qu\u00e9 EE.UU. pudo continuar su hegemon\u00eda durante la crisis. As\u00ed plantean que: \u201cla respuesta subyace en gran parte, tal vez parad\u00f3jicamente, no en el genio de los pol\u00edticos o capitalistas norteamericanos, sino en el poder y la creatividad del proletariado de EE.UU. &#8230;en los t\u00e9rminos del cambio de paradigma del comando capitalista internacional, el proletariado de EE.UU. aparece como la figura m\u00e1s subjetiva que expresa m\u00e1s acabadamente los deseos y necesidades de los trabajadores internacionales o multinacionales. En contra del lugar com\u00fan que afirma que el proletariado norteamericano es d\u00e9bil por su baja representaci\u00f3n partidaria y sindical respecto de Europa y otros lugares, tal vez deber\u00edamos verlo fuerte por esos mismos motivos. El poder de la clase trabajadora reside no en sus instituciones representativas sino en el antagonismo y autonom\u00eda de los propios trabajadores&#8230; Para comprender la continuaci\u00f3n de la hegemon\u00eda norteamericana, entonces, no es suficiente citar las relaciones de fuerza que el capitalismo de los Estados Unidos mantiene sobre los capitalistas de otros pa\u00edses. La hegemon\u00eda de Estados Unidos est\u00e1 realmente sostenida por el poder antag\u00f3nico del proletariado de Estados Unidos.\u201d 23 Esta \u00faltima cita es realmente sorprendente. Si hay alg\u00fan lugar en los \u00faltimos veinte a\u00f1os donde la burgues\u00eda pudo resolver a su favor los l\u00edmites que el poder del trabajo impon\u00edan a su acumulaci\u00f3n, este lugar fue, precisamente, EE.UU. Durante la ofensiva reaganiana, continuada m\u00e1s tarde en los a\u00f1os \u201990, los trabajadores norteamericanos sufrieron un enorme retroceso a trav\u00e9s de una combinaci\u00f3n de derrotas y el temor frente a la recesi\u00f3n como fue el caso de la crisis de los a\u00f1os 79\/82 que implic\u00f3 un aumento descomunal de la desocupaci\u00f3n. El resultado de esto fue una enorme p\u00e9rdida de conquistas, un brutal retroceso salarial, el aumento desmedido de la jornada de trabajo, elementos todos que permitieron un aumento significativo de la tasa de explotaci\u00f3n y de la recuperaci\u00f3n de las ganancias, cuesti\u00f3n que explica -junto a la ubicaci\u00f3n privilegiada de esta potencia en el sistema financiero internacional- la fortaleza relativa de EE.UU. frente a sus competidores y las bases de la continuidad de su hegemon\u00eda. Sin embargo, en el an\u00e1lisis que nos proponen Negri y Hardt esta realidad material es reemplazada por el an\u00e1lisis subjetivista. As\u00ed la relaci\u00f3n de fuerzas objetiva entre las clases es reemplazada por los \u201cdeseos\u201d de los trabajadores. En cuanto al plano sindical y pol\u00edtico, es cierto que la representaci\u00f3n sindical y partidaria de los trabajadores europeos tiene un car\u00e1cter reformista o ha sido cooptada por la burgues\u00eda. Pero celebrar la debilidad de la organizaci\u00f3n sindical y la ausencia de la m\u00e1s m\u00ednima representaci\u00f3n de clase en el sistema pol\u00edtico bipartidista norteamericano como una muestra de fortaleza es un sin sentido. El bajo nivel organizacional de la clase obrera norteamericana es un resultado de la feroz oposici\u00f3n de la burgues\u00eda norteamericana al m\u00e1s m\u00ednimo derecho de organizaci\u00f3n de los trabajadores por un lado, y al atraso pol\u00edtico y conservador de la clase obrera que se derivan de la posici\u00f3n dominante de EE.UU. por el otro.<\/p>\n<p>Como vemos, el autonomismo y su m\u00e9todo de an\u00e1lisis ultrasubjetivista, cuyo or\u00edgen hist\u00f3rico hay que buscar en la inmediata euforia de las luchas sesentistas y setentistas combinada con el (justificado) disgusto de muchos intelectuales de la izquierda marxista con el estructuralismo y el antihumanismo de Althusser, es totalmente incapaz de comprender el presente.<\/p>\n<p><b>Un nuevo \u201cultraimperialismo\u201d<\/b><\/p>\n<p>De este nuevo esquema te\u00f3rico se deduce la constituci\u00f3n del Imperio \u201ccomo un orden global, una nueva l\u00f3gica y estructura de gobierno, en breve una nueva forma de soberan\u00eda que acompa\u00f1a a los mercados mundiales y al circuito mundial de la producci\u00f3n\u201d &#8211; seg\u00fan palabras de los autores. Llevando su l\u00f3gica subjetivista hasta el final disuelven en este \u201corden global\u201d la competencia capitalista y la lucha por la supremac\u00eda mundial de los diversos estados capitalistas que bajo nuevas formas complejas siguen caracterizando a la fase imperialista.<\/p>\n<p>Kautsky, a comienzos del siglo XX, analizando la primera \u201cola de globalizaci\u00f3n\u201d, preve\u00eda un debilitamiento progresivo de las contradicciones imperialistas que deb\u00edan conducir al \u201cultraimperialismo\u201d. En este modelo, la fusi\u00f3n internacional del capital ha avanzado tanto que los distintos intereses econ\u00f3micos entre los propietarios internacionales del capital desaparecen. En \u201cDer Imperialismus\u201d aparecido en Die Neue Zeit, el 11 de septiembre de 1914 sosten\u00eda: \u201cAs\u00ed, desde el punto de vista puramente econ\u00f3mico no es imposible que el capitalismo sobreviva a\u00fan otra fase, la cartelizaci\u00f3n en pol\u00edtica exterior: una fase del ultraimperialismo, contra la cual debemos, desde luego, luchar tan en\u00e9rgicamente como lo hacemos contra el imperialismo, pero cuyos peligros yacen en otra direcci\u00f3n, no en la carrera armament\u00edstica y la amenaza a la paz mundial.\u201d24 Lenin no negaba la posibilidad de una mayor concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n internacional del capital. Afirmaba que la tendencia \u201cl\u00f3gica\u201d a largo plazo llevaba al establecimiento de un \u00fanico consorcio mundial. Pero planteaba que antes que esta conclusi\u00f3n \u2018l\u00f3gica\u2019 se consumara el capitalismo estallar\u00eda como consecuencia de la exacerbaci\u00f3n de sus contradicciones internas y de la lucha revolucionaria del proletariado y de los pueblos oprimidos del mundo. En el pr\u00f3logo al libro de Bujarin \u201cEl imperialismo y la econom\u00eda mundial\u201d dec\u00eda: \u201cNo hay duda de que el desarrollo marcha en direcci\u00f3n a un \u00fanico trust mundial, que devorar\u00e1 todas las empresas y todos los estados sin excepci\u00f3n. Pero por otra parte, el desarrollo marcha en tales circunstancias, con tal ritmo, con tales contradicciones, conflictos y conmociones- no s\u00f3lo econ\u00f3micas, sino tambi\u00e9n pol\u00edticas, nacionales, etc., etc.-, que inexorablemente, antes de que se llegue a un \u00fanico trust mundial, a la uni\u00f3n mundial \u2018ultraimperialista\u2019 &#8211; de los capitales financieros nacionales, ser\u00e1 inevitable que estalle el imperialismo y el capitalismo se convierta en su contrario.\u201d 25<\/p>\n<p>La clave de la pol\u00edtica de Lenin era la perspectiva revolucionaria, pero esta no se desprend\u00eda de un acto meramente voluntarista sino de un an\u00e1lisis objetivo de las contradicciones que hab\u00eda alcanzado el desarrollo capitalista. Esto \u00faltimo lo separaba de Kautsky y su \u201cdeseo profundamente reaccionario de calmar las contradicciones\u201d ( seg\u00fan sus propias palabras) de lo que se derivaban sus conclusiones profundamente pacifistas.<\/p>\n<p>Negri y Hardt quieren emular la pol\u00edtica revolucionaria de Lenin y su lucha por la revoluci\u00f3n internacional, como dicen ellos: \u201chay una alternativa impl\u00edcita en el trabajo de Lenin: o revoluci\u00f3n comunista internacional o Imperio\u201d. Pero le quitan a esta alternativa toda base objetiva para su realizaci\u00f3n. Si Kautsky, por la v\u00eda del economicismo, llega a la teor\u00eda del \u201cultramperialismo\u201d y su negaci\u00f3n de las contradicciones, Negri y Hardt por la v\u00eda del sujeto llegan al mismo resultado aunque sin compartir expl\u00edcitamente las conclusiones reformistas del primero. Esto puede verse en la siguiente afirmaci\u00f3n: \u201cLos an\u00e1lisis del Estado y del mercado mundial tambi\u00e9n se vuelven posibles en el Imperio por otra raz\u00f3n: porque en este punto del desarrollo la lucha de clases act\u00faa sin l\u00edmites en la organizaci\u00f3n del poder. Habiendo alcanzado el nivel mundial, el desarrollo capitalista se enfrenta directamente con la multitud, sin mediaciones. Por ello la dial\u00e9ctica, o, en realidad la ciencia del l\u00edmite y su organizaci\u00f3n, se evapora. La lucha de clases, empujando al Estado-naci\u00f3n hacia su abolici\u00f3n y avanzando m\u00e1s all\u00e1 de las barreras alzadas por \u00e9l, propone la constituci\u00f3n del Imperio como el lugar del an\u00e1lisis y el conflicto. Sin esa barrera, entonces, la situaci\u00f3n de lucha es completamente abierta. El capital y el trabajo se oponen de un modo directamente antag\u00f3nico. Esta es la condici\u00f3n fundamental de toda teor\u00eda pol\u00edtica del comunismo\u201d 26<\/p>\n<p>Esta negaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica tiene enormes consecuencias. Aqu\u00ed su esquema de la realidad mundial se torna completamente abstracto. Es cierto que la internacionalizaci\u00f3n de las fuerzas productivas y la consecuente internacionalizaci\u00f3n del capital y con esto las bases objetivas para la internacionalizaci\u00f3n de la lucha de clases han avanzado en forma pronunciada desde los \u00faltimos cien a\u00f1os comparados con el momento en que Lenin escribi\u00f3 su famoso folleto sobre el imperialismo. La necesidad del internacionalismo proletario que se deriva de estas bases objetivas es hoy m\u00e1s necesaria que nunca. De ah\u00ed que compartamos sus criticas a las perspectivas \u201ctercermundistas\u201d, que es uno de los puntos fuertes del nuevo camino que proponen.27<\/p>\n<p>Pero los autores de \u201cImperio\u201d confunden una tendencia con la realidad presente del capitalismo transformando la tendencia a la internacionalizaci\u00f3n del capital en un absoluto, mediante el cual, su esquema de interpretaci\u00f3n de la realidad se transforma en una abstracci\u00f3n que liquida toda mediaci\u00f3n. De esta manera, cometen el mismo error metodol\u00f3gico que Lenin criticaba en Kautsky, aunque a diferencia de este, transforman al \u201cultraimperialismo\u201d no ya en una posibilidad (en un \u201csue\u00f1o\u201d al decir del dirigente bolchevique) sino en una realidad presente. Como dec\u00eda Lenin: \u201cEn este anhelo de volver la espalda a la realidad del imperialismo y de evadirse en un sue\u00f1o con un \u201cultraimperialismo\u201d que no se sabe si es o no realizable, no existe ni un \u00e1pice de marxismo. Dentro de esta estructura se acepta el marxismo para esta \u2018nueva fase del capitalismo\u2019 cuyas posibilidades de realizaci\u00f3n no son garantizadas ni siquiera por su propio inventor, pero en cambio para la fase actual, ya existente, en lugar de marxismo nos sirven un deseo peque\u00f1o burgu\u00e9s, profundamente reaccionario de embotar las contradicciones.\u201d 28<\/p>\n<p>La operaci\u00f3n l\u00f3gica de Negri y Hardt, emparentada con su rechazo a la dial\u00e9ctica, no permite ver la actual estructuraci\u00f3n del sistema mundial y las contradicciones que se derivan de \u00e9sta, es decir, las distintas jerarqu\u00edas de pa\u00edses dentro de la econom\u00eda-mundo capitalista tanto en el centro como en la periferia, la lucha por la hegemon\u00eda entre las distintas potencias centrales, la distinci\u00f3n del mundo entre pa\u00edses opresores y oprimidos y la articulaci\u00f3n concreta de la lucha de la clase obrera y los sectores populares de estos \u00faltimos con las masas de los pa\u00edses metropolitanos y por lo tanto la necesidad de dotarse de una estrategia y t\u00e1ctica revolucionaria. La consecuencia de esto es un ataque a la teor\u00eda leninista del partido revolucionario ya que la necesidad no es atacar el \u201ceslab\u00f3n d\u00e9bil\u201d de la cadena imperialista, sino que \u201cel centro virtual\u201d del Imperio puede ser atacado desde cualquier punto, tal como dicen a continuaci\u00f3n. De ah\u00ed que \u201cDesde el punto de vista de la tradici\u00f3n revolucionaria, uno puede objetar que todos los \u00e9xitos t\u00e1cticos de las acciones revolucionarias de los siglos diecinueve y veinte se caracterizaron precisamente por su capacidad para destruir el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil de la cadena imperialista, que ese es el ABC de la dial\u00e9ctica revolucionaria y que hoy d\u00eda la situaci\u00f3n no pareciera ser muy promisoria&#8230; enfrentados como estamos a una serie de movimientos sociales intensamente subversivos que atacan los m\u00e1s altos niveles de la organizaci\u00f3n imperial, ya no sea \u00fatil insistir en la vieja distinci\u00f3n entre estrategia y t\u00e1ctica. En la constituci\u00f3n del Imperio ya no hay un \u201cafuera\u201d del poder y, por ello, ya no hay eslabones d\u00e9biles \u2013 si por eslabones d\u00e9biles queremos decir un punto externo en el cual las articulaciones del poder global son vulnerables. Para lograr importancia, cada lucha debe atacar al coraz\u00f3n del Imperio, a su fortaleza. Este hecho, sin embargo, no prioriza ninguna regi\u00f3n geogr\u00e1fica, como si s\u00f3lo los movimientos sociales de Washington, Ginebra o Tokio pudieran atacar al coraz\u00f3n del Imperio. Por el contrario, la construcci\u00f3n del Imperio, y la globalizaci\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas y culturales, significan que el centro virtual del Imperio puede ser atacado desde cualquier punto.\u201d 29<\/p>\n<p>Es cierto que la mayor internacionalizaci\u00f3n del capital ha achicado las distancias entre el centro y la periferia y que los acontecimientos de esta \u00faltima impactan en mayor medida que en el pasado en el coraz\u00f3n de los pa\u00edses centrales. Pero a pesar de esto, el hecho visible hasta para cualquier observador sensato de la diferente vulnerabilidad de EE.UU o Indonesia, por poner un caso extremo, muestra la validez del concepto \u201cleninista\u201d del eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil como el articulador de una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n mundial, como un proceso concreto que surge de las contradicciones internas del capitalismo mundial.<\/p>\n<p><b>Una extra\u00f1a coincidencia<\/b><\/p>\n<p>Ya hemos planteado como el \u201csubjetivismo te\u00f3rico\u201d de Negri y Hardt hace una polarizaci\u00f3n abstracta con las posiciones del \u201cestructuralismo te\u00f3rico\u201d de la escuela de sistema mundial y sus patrones c\u00edclicos en la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del capitalismo. Pero sorprendentemente y a pesar de esta diferencia metodol\u00f3gica, Arrighi, en su \u201cLargo siglo XX\u201d arriba al comienzo del siglo XXI a una configuraci\u00f3n de la organizaci\u00f3n del sistema mundial que no difiere sustancialmente del \u201cImperio\u201d como orden mundial de la \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d. As\u00ed plantea \u201cEl moderno sistema interestatal ha adquirido, por consiguiente, su actual dimensi\u00f3n global mediante hegemon\u00edas sucesivas de alcance cada vez m\u00e1s mayor que han reducido en consecuencia la exclusividad de los derechos de soberan\u00eda realmente disfrutados por sus estados miembros. Si este proceso continuase, nada excepto un verdadero gobierno mundial tal y como lo contemplaba Roosevelt, satisfar\u00eda la condici\u00f3n de que la pr\u00f3xima hegemon\u00eda mundial tuviera un alcance territorial y funcional mayor que la precedente&#8230; \u00bfHa alcanzado el mundo occidental bajo la hegemon\u00eda estadounidense un grado de poder mundial tal que se halla a punto de poner fin a la historia capitalista tal y como se ha concretizado en el sistema de expansi\u00f3n del moderno sistema interestatal?&#8230; el anverso de este proceso de formaci\u00f3n de un gobierno mundial es la crisis de los estados territoriales como instrumentos eficaces de dominio.\u201d30. Y m\u00e1s adelante en la conclusi\u00f3n y tomando en cuenta el hecho de que Jap\u00f3n controla la liquidez mundial pero permanece indefenso en el terreno militar, a diferencia de los EE.UU. que conservan un cuasi monopolio del uso de la violencia se plantea que: \u201cEsta configuraci\u00f3n peculiar del poder mundial parece adecuarse excelentemente para formar otra de aquellas \u2018alianzas memorables\u2019 entre el poder de las armas y el poder del dinero quien ha impulsado espacio-temporalmente a la econom\u00eda mundo capitalista desde finales del siglo XV. Todas estas \u2018alianzas memorables\u2019, excepto la primera, la \u00edbero-genovesa, fueron alianzas entre grupos gubernamentales y grupos empresariales que pertenec\u00edan al mismo Estado: las Provincias Unidas, el Reino Unido, los Estados Unidos&#8230;\u201d31<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre estas posiciones y la conformaci\u00f3n de un \u201cultraimperialismo\u201d que hemos criticado en Negri? Ambas posiciones se oponen a la caracterizaci\u00f3n de la fase imperialista desarrollada por Lenin. Es cierto que a principios del siglo XX la concentraci\u00f3n internacional del capital \u201c no tom\u00f3 la forma de una centralizaci\u00f3n internacional sino que lanz\u00f3 a los monopolios imperialistas nacionales a luchar entre s\u00ed como antagonistas en el mercado internacional de mercanc\u00edas, materias primas y capitales.\u201d32 La formaci\u00f3n de monopolios estrechamente ligados a su propio estado pugnaron por el control militar y pol\u00edtico de amplias zonas geogr\u00e1ficas lo que sent\u00f3 las bases para la lucha despiadada por el reparto del mundo, a veces por medios pac\u00edficos (aranceles, proteccionismo, etc.) y, cuando las contradicciones estallaron, en forma de conflagraci\u00f3n imperialista.<\/p>\n<p>Desde ese entonces la centralizaci\u00f3n internacional del capital ha avanzado en forma pronunciada. Despu\u00e9s de la posguerra la expansi\u00f3n de las multinacionales norteamericanas fue la primera gran oleada. La segunda oleada se produjo despu\u00e9s de la apertura de la crisis de acumulaci\u00f3n de capital de los a\u00f1os \u201870 ya no s\u00f3lo limitada a las firmas norteamericanas sino a los dos polos de la tr\u00edada imperialista: Alemania y Jap\u00f3n. Si el monopolio era una de las caracter\u00edsticas principales en la f\u00f3rmula de Lenin, su grado ha avanzado significativamente como muestra la creciente transnacionalizaci\u00f3n de las corporaciones imperialistas. La oleada de fusiones y adquisiciones, cuya escala abarca capitales cada vez m\u00e1s vastos, apunta a quedarse con parte de los mercados de grupos o firmas fusionadas.<\/p>\n<p>El crecimiento de estas corporaciones transnacionales y de las transacciones que se desarrollan dentro de su per\u00edmetro y entre las mismas ha significado una mayor integraci\u00f3n de la econom\u00eda mundial. En otras palabras este proceso es la forma en que el capital intenta resolver la contradicci\u00f3n entre el desarrollo de las fuerzas productivas y los l\u00edmites del estado nacional. Sin embargo, utilizando la visi\u00f3n de Marx con respecto al cr\u00e9dito este proceso ha significado \u201cuna abolici\u00f3n del modo capitalista de producci\u00f3n dentro del modo capitalista mismo\u201d, es decir, agravando sus contradicciones a un nivel superior. Esto no ha significado una desaparici\u00f3n del estado sino un cambio de sus funciones econ\u00f3micas; orientado cada vez m\u00e1s a garantizar la reproducci\u00f3n de sus propios grupos transnacionalizados como se demuestra el rol que juega en la firma de tratados comerciales, en la regulaci\u00f3n de la competencia de los grupos rivales en las \u00e1reas de su dominio, en la promoci\u00f3n de medidas que alienten un crecimiento en la escala de sus grandes grupos, en las negociaciones en los distintos organismos multilaterales como la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio, donde los distintos estados tratan de defender a sus grupos de inter\u00e9s. Todo esto plantea que la realidad de la econom\u00eda mundial no puede comprenderse sin tomar en cuenta estos dos aspectos de la realidad entre el nivel de las fuerzas productivas y la supervivencia del estado-naci\u00f3n como una de las principales contradicciones del capitalismo actual. En el mismo sentido la introducci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas no ha hecho m\u00e1s que agudizar esta dicotom\u00eda. As\u00ed el editor en jefe de la revista Foreign Policy en un art\u00edculo titulado \u201cNueva econom\u00eda, vieja pol\u00edtica\u201d plantea que: \u201c Esta realidad presenta a las compa\u00f1\u00edas de la nueva econom\u00eda con una paradoja poco confortable: &#8230; las compa\u00f1\u00edas de tecnolog\u00eda favorecen la velocidad, la descentralizaci\u00f3n, el individualismo, y la indiferencia por la geograf\u00eda, las fronteras y la soberan\u00eda. El multilateralismo involucra un proceso de decisi\u00f3n lento, objetivos no claros y una hipersensibilidad sobre cualquier erosi\u00f3n real o simb\u00f3lica de la soberan\u00eda nacional.\u201d33 La visi\u00f3n de una corporaci\u00f3n \u201csin estado\u201d, no tiene asidero en la realidad.<\/p>\n<p><b>Dial\u00e9ctica del siglo XX<\/b><\/p>\n<p>El siglo XX ha sido, tomando una frase prestada del libro de Eric Hobsbawn, la \u201c\u00e9poca de los extremos\u201d. El crac del \u201929 y las dos guerras mundiales mostraron el car\u00e1cter convulsivo y violento que alcanzaron las contradicciones inherentes al desarrollo del capitalismo. A su vez la \u00e9poca revolucionaria abierta a partir del triunfo de la Revoluci\u00f3n Rusa mostr\u00f3 la enorme fuerza social y la maduraci\u00f3n del proletariado como sujeto transformador de la realidad mundial. De ah\u00ed la tendencia a unilateralizar cualquiera de estos dos aspectos ya sea las tendencias estructurales, ya sea las tendencias de la lucha de clases en el an\u00e1lisis de la din\u00e1mica real del desarrollo capitalista. Tomar uno de estos aspectos separando la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre ellos y darle un valor sin l\u00edmites impide una comprensi\u00f3n cient\u00edfica de la realidad.<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed donde la dial\u00e9ctica materialista muestra su superioridad. En ese sentido el concepto de Trotsky de \u201cequilibrio capitalista\u201d, permite analizar en forma din\u00e1mica la totalidad del sistema mundial, al respecto se\u00f1alaba que \u201cel equilibrio capitalista es un fen\u00f3meno complicado; el r\u00e9gimen capitalista construye ese equilibro, lo rompe, lo reconstruye y lo rompe otra vez, ensanchando, de paso, los l\u00edmites de su dominio. En la esfera econ\u00f3mica estas constantes rupturas y restauraciones del equilibrio toman la forma de crisis y booms. En la esfera de las relaciones entre clases, la ruptura del equilibrio consiste en huelgas, en lock outs, en lucha revolucionaria. En la esfera de las relaciones entre estados, la ruptura del equilibrio es la guerra, o bien m\u00e1s solapadamente, la guerra de tarifas aduaneras, la guerra econ\u00f3mica o bloqueo. El capitalismo posee entonces un equilibrio din\u00e1mico, el cual est\u00e1 siempre en proceso de ruptura permanente.\u201d34<\/p>\n<p>Es este m\u00e9todo el que le permite definir que el estallido de la Primera Guerra Mundial, manifestaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n entre el desarrollo de las fuerzas productivas y su constre\u00f1imiento en las relaciones de producci\u00f3n capitalistas y en las fronteras del estado nacional, significaron una ruptura de las bases del equilibrio capitalista y la consiguiente apertura de una \u00e9poca revolucionaria.35 En esta \u00e9poca se agudiza la interacci\u00f3n entre el elemento objetivo y subjetivo, convirti\u00e9ndose en ciertos momentos dif\u00edciles de distinguirlos en la operaci\u00f3n de la econom\u00eda. Tal es as\u00ed que luego de la completa desarticulaci\u00f3n del comercio mundial despu\u00e9s del crac del \u201929 y la entrada de la econom\u00eda mundial en una d\u00e9cada de depresi\u00f3n y estancamiento y luego del fracaso de los procesos revolucionarios que se desarrollaron en los a\u00f1os treinta por la traici\u00f3n del stalinismo y la socialdemocracia, y por la responsabilidad hist\u00f3rica que le cupo a ambos por el ascenso del nazismo, Trotsky podr\u00eda decir que \u201cla crisis de la humanidad es la crisis de su direcci\u00f3n revolucionaria\u201d. Era el atraso de la revoluci\u00f3n proletaria \u2013no como consecuencia de la falta de hero\u00edsmo y combatividad del proletariado sino como producto de su elemento m\u00e1s subjetivo: el car\u00e1cter contrarrevolucionario de su direcci\u00f3n- lo que explicaba la sobrevida del capitalismo en descomposici\u00f3n.<\/p>\n<p>En otras palabras no se produjo el derrocamiento revolucionario del capitalismo ya que el \u201cabsceso oportunista\u201d, tal como defin\u00eda Lenin a la socialdemocracia, fue infinitamente m\u00e1s fuerte y sobre todo con el stalinismo tom\u00f3 formas completamente impensables como las que se ver\u00edan luego de la Segunda Guerra Mundial, en donde este \u00faltimo pas\u00f3 a jugar el rol de garante del statu quo mundial, conocido como \u201corden de Yalta\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, la derrota del fascismo a manos de la Rusia sovi\u00e9tica represtigi\u00f3 al stalinismo, que utiliz\u00f3 su fuerza renovada para liquidar la revoluci\u00f3n europea y pactar con EE.UU. un nuevo statu quo mundial. Se dio as\u00ed la contradictoria situaci\u00f3n de que la fortaleza del estado obrero degenerado ruso fue utilizada para consolidar la hegemon\u00eda norteamericana, bajo la que se asent\u00f3 el boom econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>El \u201cdesarrollo parcial\u201d de fuerzas productivas en los pa\u00edses capitalistas avanzados no puede explicarse sin dar cuenta de los factores extraecon\u00f3micos que permitieron su emergencia: el desv\u00edo de la revoluci\u00f3n europea garantizada por el stalinismo (con el desplazamiento de la revoluci\u00f3n proletaria al mundo colonial y semicolonial), la destrucci\u00f3n previa de fuerzas productivas ocurrida en la guerra, el debilitamiento extremo de los imperialismos competidores a EE.UU. (que le dieron un liderazgo indiscutido por d\u00e9cadas en el campo imperialista) y los bajos niveles salariales previos producto del fascismo. Tampoco hubiese podido sostenerse sin el incremento cualitativo de la acci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de los estados imperialistas (que introdujeron reformas sociales y fortalecieron los mecanismos de cooptaci\u00f3n de las burocracias obreras por el temor a la revoluci\u00f3n), los mecanismos de inflaci\u00f3n monetaria permanente y la inflaci\u00f3n del cr\u00e9dito; y el rol jugado por la industria armamentista como \u201cmercado de reemplazo\u201d frente a la sobrecapitalizaci\u00f3n de los monopolios. El mismo \u201ccompromiso\u201d de Yalta expres\u00f3 el resultado contradictorio de la guerra, ya que fue a cambio de resignarse ante nuevas conquistas del movimiento de masas (nuevos estados obreros deformados en \u201coriente\u201d y conquistas sociales en \u201coccidente\u201d) y a la cooptaci\u00f3n de las burocracias obreras (stalinistas y socialdem\u00f3cratas) como garantes del orden mundial que se logr\u00f3 imponer un orden de dominio imperialista.<\/p>\n<p>Sin embargo, el desarrollo parcial de las fuerzas productivas ocurrido en las metr\u00f3polis imperialistas durante el \u201cboom\u201d (el crecimiento de la productividad del trabajo fue m\u00e1s intenso en los \u201950 y \u201960 en los principales pa\u00edses imperialistas que en cualquier per\u00edodo previo) no alter\u00f3 el car\u00e1cter general de la \u00e9poca de \u201ccrisis, guerras y revoluciones\u201d. As\u00ed, con estas particularidades el nuevo \u201cequilibrio\u201d sellado en gran parte en los acuerdos de Yalta y Potsdam tampoco pudo evitar que el capitalismo imperialista perdiera como su campo de acci\u00f3n la tercera parte del planeta entre los a\u00f1os 1948\/49, lo que en \u00faltima instancia expresaba tanto el hecho de que la URSS hab\u00eda sobrevivido como que el capitalismo (falto de fuerzas internas propias), se hab\u00eda visto obligado a negociar con la direcci\u00f3n stalinista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Con estas particularidades y estos l\u00edmites, un nuevo equilibrio capitalista fue establecido y, aunque con varias d\u00e9cadas de atraso en relaci\u00f3n con la previsi\u00f3n de Trotsky, la econom\u00eda norteamericana logr\u00f3 un nuevo gran impulso a trav\u00e9s de la reconstrucci\u00f3n de la Europa desvastada. Por otra parte y en contraste con la expansi\u00f3n capitalista del siglo XIX, el proletariado en la segunda posguerra estaba ya desarrollado en el mundo colonial y semicolonial, en el que se vivieron m\u00faltiples convulsiones revolucionarias (y contrarrevolucionarias) que acecharon constantemente la relativa estabilidad en los centros imperialistas, siendo nuevamente clave el papel del stalinismo para impedir la ruptura del statu quo. El boom de la segunda posguerra, en este contexto, lejos estuvo de probar la fortaleza org\u00e1nica del capitalismo. Necesit\u00f3 no s\u00f3lo de dos guerras mundiales de destrucci\u00f3n masiva sino del pacto establecido con el stalinismo que fue condici\u00f3n del nuevo equilibrio logrado.<\/p>\n<p><b>El capitalismo de las ultimas d\u00e9cadas<\/b><\/p>\n<p>La respuesta del capital a la crisis de acumulaci\u00f3n de los a\u00f1os \u201970, d\u00e9cada durante la cual se desarroll\u00f3 un debilitamiento acelerado de las bases de la hegemon\u00eda norteamericana, no responde ni a un patr\u00f3n c\u00edclico de la acumulaci\u00f3n del capital ni constituye una nueva fase de desarrollo capitalista. La ofensiva neoliberal y la as\u00ed llamada globalizaci\u00f3n fue la forma particular que adquiri\u00f3 la contraofensiva norteamericana, que condicionada por la crisis de legitimidad de su poder mundial luego del fracaso en Vietnam, utiliz\u00f3 a su favor las ventajas de controlar el sistema financiero internacional.<\/p>\n<p>El primer elemento, esto es la debilidad del poder norteamericano o m\u00e1s precisamente su falta de legitimidad como garante del orden mundial tanto en el plano interno como en el exterior, lo llev\u00f3 a cambiar las formas de sus intervenciones para aminorar los costos de su dominio. La pol\u00edtica de \u201cderechos humanos\u201d, la promoci\u00f3n de las ONGs36, la transformaci\u00f3n del as\u00ed llamado derecho de intervenci\u00f3n detr\u00e1s de principios morales y jur\u00eddicos y la prosecuci\u00f3n de \u201cguerras justas\u201d fue el contenido que adquiri\u00f3 su pol\u00edtica exterior, desde una posici\u00f3n defensiva en los a\u00f1os \u201970 hacia una pol\u00edtica cada vez m\u00e1s ofensiva en los a\u00f1os posteriores, y que tuvo su \u00e9xito m\u00e1s resonante con la ideolog\u00eda del triunfo de la \u201cdemocracia y el mercado\u201d luego de la debacle de los pa\u00edses llamados socialistas. En los a\u00f1os \u201990 esta ideolog\u00eda se fortaleci\u00f3 con la intervenci\u00f3n a Iraq, legitimada por la ONU y apoyada por una amplia coalici\u00f3n y en la guerra de la OTAN en Kosovo, donde la intervenci\u00f3n imperialista fue enmascarada bajo un ropaje \u201chumanitario\u201d y en \u201csocorro de las masas oprimidas\u201d37 Sin embargo, esta \u201cnuevo modelo de autoridad imperial\u201d no responde al nuevo orden pol\u00edtico de la globalizaci\u00f3n como plantea Negri y Hardt sino a las constricciones del poder\u00edo americano como consecuencias de las heridas a\u00fan no cerradas del s\u00edndrome de Vietnam y de la ausencia de un discurso legitimador eficaz de su pol\u00edtica intervencionista como antes fue la amenaza ante el gulag stalinista.<\/p>\n<p>El segundo y fundamental elemento, que le dio forma a la ofensiva neoliberal y a la globalizaci\u00f3n fue, repetimos, la ubicaci\u00f3n privilegiada de los EE.UU. en el sistema financiero internacional.<\/p>\n<p>En ese sentido viene a colaci\u00f3n un reportaje concedido por Trotsky al New York Times en el medio de la depresi\u00f3n abierta por el crac del \u201929. Ante la pregunta de \u00bfc\u00f3mo ve la posici\u00f3n de EE.UU. en la actual situaci\u00f3n mundial?, Trotsky respond\u00eda que preve\u00eda un dominio cada vez m\u00e1s pronunciado del capitalismo norteamericano sobre el capitalismo europeo y agregaba: \u201cSin embargo, este crecimiento inevitable de la hegemon\u00eda mundial de los EE.UU. desarrollar\u00e1 ulteriormente profundas contradicciones en la econom\u00eda y la pol\u00edtica de la gran rep\u00fablica norteamericana. Al imponer la dictadura del d\u00f3lar al mundo entero, la clase dominante norteamericana introducir\u00e1 las contradicciones del mundo entero en su propia dominaci\u00f3n.\u201d38 Hoy esta afirmaci\u00f3n conserva una importancia metodol\u00f3gica fundamental. Es que desde los EE.UU. han partido los intentos de alcanzar un nuevo equilibrio una vez trastocadas las bases del orden que permiti\u00f3 el boom de la posguerra. Al mismo tiempo de manera complementaria y contradictoria tambi\u00e9n se dirigen hacia \u00e9l los principales factores de inestabilidad que atraviesan la econom\u00eda mundial desde la d\u00e9cada del \u201970. Esto es as\u00ed en el plano de las relaciones internacionales. El sistema monetario internacional establecido en Breton Woods fue siempre condicionado y parcialmente implementado y a pesar de que en sus inicios los EE.UU. aceptaron la disciplina sobre su pol\u00edtica del d\u00f3lar a trav\u00e9s de su ligaz\u00f3n con el oro, cuando esta ligaz\u00f3n fue percibida por el gobierno de Nixon como contraria a los intereses de EE.UU. fue simplemente dejada de lado. Esto le permiti\u00f3 escapar de las restricciones de la balanza de pagos y darle una mayor capacidad de maniobra en el intercambio con otras monedas, pero al costo de aumentar las fragilidades del sistema monetario internacional.<\/p>\n<p>Lo mismo puede decirse con respecto al sistema financiero internacional y la pol\u00edtica norteamericana de liquidar el control estatal de capitales, tambi\u00e9n especificado en Breton Woods, impulsando la desregulaci\u00f3n y poniendo los flujos financieros internacionales en las manos de operadores financieros privados y de los mercados transformando nuevamente a New York en el principal centro financiero internacional a principios de los a\u00f1os \u201980. Otro ejemplo de esta \u201cdictadura del d\u00f3lar\u201d sobre el mundo entero es la ratificaci\u00f3n en la d\u00e9cada pasada del Tratado de la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio (OMC) donde expl\u00edcitamente la aceptaci\u00f3n norteamericana de su jurisdicci\u00f3n est\u00e1 condicionada a que la OMC sea \u201cjusta\u201d para los intereses norteamericanos.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del \u201990 estas posiciones fueron reforzadas como consecuencia de la debacle de la URSS, dejando a EE.UU. con una supremac\u00eda militar indiscutible. Sin embargo, es la ubicaci\u00f3n privilegiada en el plano financiero la que le ha permitido retomar su posici\u00f3n de liderazgo durante la d\u00e9cada pasada, utiliz\u00e1ndola para condicionar significativamente la capacidad de otros centros imperiales de manejar sus cuestiones internas aut\u00f3nomamente.39<\/p>\n<p>En esta \u00faltima cuesti\u00f3n estriba la diferencia entre las bases de la hegemon\u00eda brit\u00e1nica en el siglo XIX comparada con las bases de la hegemon\u00eda norteamericana en el siglo XX. A pesar de que Arrighi en su libro abre las puertas a un estudio de las nuevas modalidades que adquiere el desarrollo de la hegemon\u00eda norteamericana y su declinaci\u00f3n comparada con sus predecesoras40, la escuela del sistema mundial y su patr\u00f3n c\u00edclico es inadecuada para comprender esta diferencia cualitativa que deviene del car\u00e1cter imperialista de la \u00e9poca. Mientras la hegemon\u00eda brit\u00e1nica se bas\u00f3 en una extensi\u00f3n de sus fronteras hacia nuevos dominios, su desarrollo no obstaculiz\u00f3 en forma directa la emergencia de otros poderes como fue el caso de Alemania y EE.UU. El \u201cequilibrio de poder\u201d, pol\u00edtica que la diplomacia inglesa ejerc\u00eda sobre las distintas potencias europeas, ten\u00eda un car\u00e1cter m\u00e1s bien negativo: asegurarse que ninguna potencia dominara el continente. Inglaterra no ten\u00eda la capacidad ni la voluntad de dominar a Europa por s\u00ed misma. A diferencia de esto la hegemon\u00eda norteamericana se basa en la necesidad de los estados capitalistas de dominar la econom\u00eda de todos los continentes, las inversiones de capital, acuerdos preferenciales de comercio, reglamentaciones monetarias y el control pol\u00edtico. Se trata de subordinar no s\u00f3lo al mundo menos desarrollado sino a otros estados industrializados, ya fueran enemigos o aliados, a las prioridades de la acumulaci\u00f3n de capital de la potencia hegem\u00f3nica. Esto condiciona los t\u00e9rminos de la emergencia de las potencias que cuestionan el dominio del viejo hegem\u00f3n: no s\u00f3lo porque el mundo ya se halla dividido (aunque la disoluci\u00f3n de las econom\u00edas planificadas crea una nueva \u00e1rea geogr\u00e1fica de dominio y de disputa para el capital) sino fundamentalmente por la mayor integraci\u00f3n de estos centros a los t\u00e9rminos de la acumulaci\u00f3n de la naci\u00f3n dominante del viejo orden que retrae, retarda, la b\u00fasqueda de una mayor autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Sin embargo, plantear esta tendencia de la realidad no significa que la tendencia al \u201csuperimperialismo\u201d41 sea la m\u00e1s probable, como auguran los defensores de la tesis del siglo XXI como un \u201csiglo americano\u201d. Un hombre que conoce bien de cerca el poder\u00edo norteamericano, como el conservador Henry Kissinger, es el que da un diagn\u00f3stico m\u00e1s adecuado de su real fortaleza: \u201cLo que s\u00ed es nuevo en el naciente orden mundial es que, por vez primera, los EE.UU. no pueden retirase del mundo ni tampoco dominarlo&#8230; Cuando los EE.UU. entraron en la arena internacional eran j\u00f3venes y robustos, y ten\u00edan la fuerza necesaria para hacer que el mundo adoptara su visi\u00f3n de las relaciones internacionales. Al t\u00e9rmino de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, los EE.UU. eran tan poderosos (en cierto momento, casi 35% de la producci\u00f3n econ\u00f3mica mundial era norteamericana), que pareci\u00f3 que estaban destinados a modelar el mundo de acuerdo con sus preferencias&#8230; Tres decenios despu\u00e9s, los EE.UU. no se encuentran en la misma posici\u00f3n para insistir en la realizaci\u00f3n inmediata de todos sus deseos. Otros pa\u00edses han llegado a la categor\u00eda de grandes potencias.\u201d42<\/p>\n<p>Es a su vez la existencia de estas grandes potencias la que hace insostenible la tendencia al \u201cultraimperialismo\u201d, cuyos sostenedores se basan en la mayor integraci\u00f3n de la econom\u00eda mundial como consecuencia del acelerado proceso de centralizaci\u00f3n internacional del capital, que se desarrolla a partir de la crisis de acumulaci\u00f3n de los a\u00f1os \u201970, y que tiene al capital norteamericano como uno de sus mayores impulsores. La tendencia a la competencia interimperialista aunque bajo nuevas formas es la realidad m\u00e1s palpable. La creciente fusi\u00f3n de capitales a nivel continental da lugar a una renovada competencia entre bloques de poder de magnitud continental como es el caso de la tr\u00edada imperialista (EE.UU. y el NAFTA y su intento de extenderlo al ALCA, la UE y su pol\u00edtica hacia el este de Europa y, menos estructurado, Jap\u00f3n y la zona del pac\u00edfico.). Hasta ahora esta competencia interimperialista se ha expresado en forma \u201cbenigna\u201d, como una exacerbaci\u00f3n de la competencia mercantil, el incremento del proceso de fusiones y adquisiciones que buscan limitar la competencia, el aumento de las inversiones directas en los propios pa\u00edses imperialistas, etc. La probabilidad de que la econom\u00eda norteamericana, que fue el factor din\u00e1mico y estabilizador de la econom\u00eda mundial en la \u00faltima d\u00e9cada profundice su desaceleraci\u00f3n y que \u00e9sta se combine con la depresi\u00f3n de la econom\u00eda japonesa, abriendo la perspectiva de una recesi\u00f3n mundial plantea la posibilidad que la competencia interimperialista adquiera una forma m\u00e1s ponzo\u00f1osa con la elevaci\u00f3n de barreras que podr\u00edan desarticular las redes del comercio internacional. Tanto la agencia norteamericana Stratfor como la revista inglesa The Economist abren la posibilidad de esta perspectiva. La primera plantea que \u201cEn la pasada d\u00e9cada, hubo un consenso general a favor del libre comercio, con la marginaci\u00f3n de las fuerzas proteccionistas. La raz\u00f3n fue menos ideol\u00f3gica que emp\u00edrica, la pol\u00edtica del libre comercio coincidi\u00f3 con la prosperidad&#8230; En los malos tiempos, sin embargo, la relaci\u00f3n entre libre comercio, proteccionismo, y la perfomance econ\u00f3mica se convierten en m\u00e1s problem\u00e1tica. En tanto y en cuanto crece el desempleo, se incrementan las bancarrotas y la vida se convierte en m\u00e1s dificultosa, las importaciones extranjeras en el mercado americano y la dificultad de exportar hacia los mercados extranjeros generan de lejos m\u00e1s resistencia. Mucho m\u00e1s que s\u00f3lo alentar intolerancias hacia las intervenciones en el extranjero, las recesiones tienden a hacer que los americanos piensen a los otros pa\u00edses como amenazas directas a la prosperidad y a\u00fan como agentes del fracaso econ\u00f3mico. Las cosas pueden hacerse desagradables r\u00e1pidamente. La f\u00e1brica de las relaciones internacionales puede ser dram\u00e1ticamente alterada cuando su centro de gravedad se torna sospechoso y hostil.\u201d43 The Economist plantea: \u201cEl producto bruto mundial no ha ca\u00eddo en ning\u00fan a\u00f1o desde 1930. A\u00fan durante la crisis del petr\u00f3leo de los \u201970, el PBN mundial creci\u00f3. Una verdadera recesi\u00f3n global no s\u00f3lo ser\u00eda dolorosa, sino que acarrear\u00eda inmensos peligros, alentando a los pa\u00edses una vez m\u00e1s a retirarse detr\u00e1s de barreras proteccionistas. Con suerte y alguna habilidad, una ca\u00edda global puede ser evitada. Los pol\u00edticos deben estar prestos a apoyar las econom\u00edas, si es necesario, bajando tasas de inter\u00e9s e impuestos. Ellos tambi\u00e9n deben asegurar que la primera recesi\u00f3n de la nueva econom\u00eda mundial no signifique una reversi\u00f3n de la globalizaci\u00f3n misma.\u201d44<\/p>\n<p>En este marco, con el fantasma del \u201cviejo\u201d proteccionismo rondando sobre la econom\u00eda mundial, la novedad postmoderna de un \u201cImperio\u201d que \u201cno establece ning\u00fan centro de poder territorial y no se apoya en fronteras fijas o barreras\u201d aparece o, como la mera exageraci\u00f3n de algunas de las tendencias coyunturales de la econom\u00eda mundial o, en el peor de los casos, en un mero artificio fantasmag\u00f3rico que no sirve para prever la din\u00e1mica del sistema y mucho menos dar una base cient\u00edfica para combatirlo.<\/p>\n<p><b>\u00bfA donde va el sistema mundial a comienzos del siglo XXI?<\/b><\/p>\n<p>No nos dirigimos hacia el Imperio ni hacia un \u201csuperimperialismo\u201d sino a una exacerbaci\u00f3n de la \u00e9poca de crisis, guerras y revoluciones que bajo distintas formas y cambiantes relaciones de fuerzas caracterizan la realidad del capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>El \u00faltimo per\u00edodo del siglo XX, en particular en la \u00faltima d\u00e9cada, estuvo marcado por un reforzamiento de la supremac\u00eda norteamericana, comparado con la d\u00e9cada del \u201970 que marc\u00f3 el inicio de su declive hist\u00f3rico. El colapso del stalinismo junto al triunfo de la coalici\u00f3n imperialista en la Guerra del Golfo, profundizaron la ofensiva neoliberal a escala mundial iniciada en los a\u00f1os \u201980 y que tuvo a EE.UU. como centro impulsor. La desaparici\u00f3n de lo que ambos autores que estamos criticando llaman la \u201csegunda periferia\u201d y la ofensiva imperialista en los pa\u00edses semicoloniales, que integr\u00f3 a \u00e9stos en forma m\u00e1s abierta a la econom\u00eda mundial (los llamados \u201cmercados emergentes\u201d), significaron un ensanchamiento de la extensi\u00f3n geogr\u00e1fica del capital. A su vez, el debilitamiento de los imperialismos competidores y de los as\u00ed llamados modelos \u201crenano\u201d y \u201cnip\u00f3n\u201d, y su adaptaci\u00f3n a la din\u00e1mica de la acumulaci\u00f3n de los EE.UU. (como financistas del d\u00e9ficit comercial norteamericano, como tenedores de acciones y de inversiones directas, a trav\u00e9s del proceso de fusiones y adquisiciones, etc.) es lo que explica que el reforzamiento del dominio norteamericano tomara la apariencia (junto a la extensi\u00f3n de nuevas fronteras geogr\u00e1ficas) de un avance del capitalismo \u201cglobalizado\u201d.<\/p>\n<p>Los que hablan de Imperio no hacen m\u00e1s que adaptar su an\u00e1lisis a esta apariencia y derivar de estas singularidades y tendencias coyunturales de la pol\u00edtica imperialista en el \u00faltimo per\u00edodo, en particular la \u00faltima d\u00e9cada, las caracter\u00edsticas de una supuesta nueva fase del capitalismo. Cometen de esta manera, el mismo error metodol\u00f3gico, aunque sin llegar a sus conclusiones pol\u00edticas expl\u00edcitamente reformistas, del padre del revisionismo marxista Eduard Bernstein. Este escribiendo al final de la gran depresi\u00f3n de 1873\/96 y al comienzo de la belle ep\u00f3que del capitalismo europeo, cuando el capitalismo experiment\u00f3 uno de sus mayores momentos de expansi\u00f3n a escala mundial que permiti\u00f3 un mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de franjas del proletariado industrial (lo que el marxismo de Lenin denomin\u00f3 la \u201caristocracia obrera\u201d) no ve\u00eda razones para que estas tendencias pudieran invertirse en un futuro previsible. La guerra de 1914 y la crisis de la sociedad burguesa que estall\u00f3 en esos a\u00f1os liquidaron este debate y demostraron lo peligroso que es olvidar la dial\u00e9ctica (es decir, las leyes que dan cuenta del movimiento) en el an\u00e1lisis de la realidad.<\/p>\n<p>Contra este error metodol\u00f3gico y sus conclusiones que hoy muchos te\u00f3ricos del capitalismo contempor\u00e1neo vuelven a cometer, la d\u00e9cada del \u201990 no marca la emergencia de un imperio global ni de un \u201csuperimperialismo\u201d sino que abre un interregno de \u201cdominio inestable\u201d de los EE.UU. comparado con el per\u00edodo de hegemon\u00eda absoluta posterior a la salida de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Las ilusiones de comienzos de los a\u00f1os \u201990, de la emergencia de un \u201cnuevo orden mundial\u201d que acompa\u00f1aba la \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d al final de la d\u00e9cada se est\u00e1n chocando con la realidad. La ca\u00edda de la URSS, aunque ha significado una extensi\u00f3n geogr\u00e1fica para el dominio del capital, no ha proporcionado a\u00fan el respiro hist\u00f3rico (un nuevo boom) que implicar\u00eda su completa semicolonizaci\u00f3n. Muy por el contrario la liquidaci\u00f3n del viejo orden de dominio, que ten\u00eda a la burocracia stalinista como uno de sus pilares fundamentales, no fue reemplazada a\u00fan por un nuevo orden mundial reaccionario sino que abri\u00f3 un per\u00edodo hist\u00f3rico de convulsiones entre las clases, las relaciones entre los estados y la econom\u00eda en el \u00e1mbito mundial donde las contradicciones en los pa\u00edses anteriormente llamados socialistas son una de las principales fuentes de desestabilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el per\u00edodo actual la p\u00e9rdida del aliado stalinista, deja a EE.UU. m\u00e1s solo y expuesto para lidiar con las contradicciones de la situaci\u00f3n internacional en el marco que el sistema mundial se encuentra dividido en una tr\u00edada imperialista (EE.UU., Alemania y Jap\u00f3n) de potencias competidoras que disputan la hegemon\u00eda norteamericana, esencialmente en el plano econ\u00f3mico, crecientemente en el plano pol\u00edtico, y m\u00e1s rezagada en el plano militar donde todav\u00eda es decisiva su supremac\u00eda.<\/p>\n<p>Si en la d\u00e9cada pasada estas realidades estuvieron \u201cocultas\u201d, el fin de ciclo de crecimiento econ\u00f3mico norteamericano y sus consecuencias desestabilizadoras sobre el resto de las econom\u00edas a escala mundial junto a las fuertes tensiones que se generan en el sistema de relaciones interestatales est\u00e1n haci\u00e9ndolas aflorar a la superficie. Esto es lo que comienza a percibirse en el cambio de la pol\u00edtica exterior del nuevo gobierno Bush que est\u00e1 dejando atr\u00e1s todo el \u201cuniversalismo\u201d del anterior gobierno de Clinton y se encamina a una pol\u00edtica cada vez m\u00e1s \u201cunilateralista\u201d que priorice la \u201cdefensa del inter\u00e9s nacional\u201d a\u00fan a costa del deterioro de las relaciones con las dem\u00e1s grandes potencias. De este cambio de situaci\u00f3n toman nota los an\u00e1lisis geopol\u00edticos como el de la agencia Stratfor que en uno de sus \u00faltimos informes plantea: \u201cLas tensiones entre los EE.UU. y tanto Rusia como China han marcado las \u00faltimas semanas. Este per\u00edodo ser\u00e1 recordado como el fin del per\u00edodo de posguerra fr\u00eda, y el comienzo de un nuevo per\u00edodo de las relaciones internacionales&#8230; Est\u00e1 en juego la composici\u00f3n del sistema internacional. Dos grandes poderes quieren ver un mundo m\u00e1s multipolar. La \u00fanica superpotencia comprensiblemente quiere mantener el statu quo, un sistema unipolar.\u201d El per\u00edodo \u201ccalmo\u201d de los a\u00f1os \u201990 y el optimismo burgu\u00e9s de que el mundo, despu\u00e9s de la \u201cderrota del comunismo\u201d, se encaminaba a un per\u00edodo de prosperidad sin l\u00edmites y de menores enfrentamientos ha quedado atr\u00e1s. Como sigue diciendo Stratfor: \u201cWashington tom\u00f3 este estado de cosas como garantizado, un sello del per\u00edodo de posguerra fr\u00eda. La prosperidad econ\u00f3mica de los \u201990 permiti\u00f3 esta despreocupaci\u00f3n diplom\u00e1tica. La tendencia natural de Rusia y China a resistir el poder pol\u00edtico militar de los EE.UU. fue contrabalanceada por su inter\u00e9s en mantener relaciones econ\u00f3micas amistosas.\u201d Para esta agencia el escenario que se abre no es sencillamente una \u201cvuelta atr\u00e1s\u201d al per\u00edodo de guerra fr\u00eda, como la ret\u00f3rica del nuevo gobierno Bush pareciera indicar, sino a un escenario de relaciones internacionales m\u00e1s complicado por dos razones: \u201cPrimero, ni Rusia ni China podr\u00edan tener la estabilidad pol\u00edtica interna para llevar adelante sus pol\u00edticas en el largo plazo. Segundo, no es claro si otros pa\u00edses se unir\u00e1n para resistir a los EE.UU. Jap\u00f3n sufrir\u00e1 pronto algunos cambios dram\u00e1ticos, debido a su insostenible situaci\u00f3n econ\u00f3mica, mientras la evoluci\u00f3n pol\u00edtica de Europa con relaci\u00f3n a los EE.UU. es cada vez m\u00e1s sombr\u00eda. En cualquiera de estos casos, no estamos en una nueva guerra fr\u00eda. Este es un mundo con pocos precedentes, uno en el cual una superpotencia enfrenta a m\u00faltiples grandes potencias que tratan de controlarla. El per\u00edodo de posguerra ha muerto y no puede ser resucitado. Todo lo que le falta a este per\u00edodo es un buen nombre.\u201d45<\/p>\n<p>Aunque este panorama de la situaci\u00f3n internacional que est\u00e1 emergiendo, unilateraliza las relaciones interestatales, como todo an\u00e1lisis geopol\u00edtico burgu\u00e9s, sirve para tener una visi\u00f3n del sistema mundial y de la lucha de clases menos \u201crom\u00e1ntica\u201d e \u201cingenua\u201d como la que describen los autores de \u201cImperio\u201d, es decir, sin contradicciones y mediaciones. Frente a un mundo que se encamina hacia crecientes disputas y tensiones entre las principales potencias imperialistas, entre estas y los ex pa\u00edses llamados \u201ccomunistas\u201d, entre el centro y las semicolonias, con crisis econ\u00f3micas, tambores de guerra y mayores brechas entre \u201clos de arriba\u201d y potencialmente mayor lucha de clases, la l\u00f3gica de la \u00e9poca imperialista de \u201ccrisis, guerras y revoluciones\u201d mantiene su validez esencial. Esto no significa repetirla en forma escol\u00e1stica sino actualizarla incorporando los siguientes elementos que hemos planteado a lo largo de este art\u00edculo y que al final sintetizamos. Estos son: a) la mayor integraci\u00f3n de la econom\u00eda mundial y por ende de la lucha de clases con un peso m\u00e1s decisivo de la clase obrera en la mayor\u00eda de los pa\u00edses del mundo (como demuestra el aumento de los asalariados en importantes \u00e1reas de la periferia y el hecho de que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial es urbana) comparado con el principio del siglo XX; b) la debilidad de las mediaciones contrarrevolucionarias que, primero con la socialdemocracia y luego con el stalinismo, constituyeron un elemento central para contener la emergencia del movimiento de masas en el siglo pasado; c) la exacerbaci\u00f3n de la competencia interimperialista pero partiendo de una enorme desigualdad entre la vieja potencia hegem\u00f3nica, cuyo dominio se asienta en el control de los resortes fundamentales econ\u00f3micos y militares de la acumulaci\u00f3n mundial como nunca antes en la historia, y las potencias emergentes, lo que retrae-retarda la modificaci\u00f3n del statu quo mundial; d) la tendencia a la formaci\u00f3n, a pesar de lo inestable y ut\u00f3pico del proyecto, de un \u201cpool\u201d de potencias imperialistas que a pesar de sus intereses nacionales contrapuestos, han dado pasos importantes en su unidad supraestatal (Uni\u00f3n Europea), como forma de contrarrestar la desigualdad entre los componentes del sistema interestatal planteada en el punto anterior; e) el car\u00e1cter social a\u00fan indefinido del proceso de restauraci\u00f3n-semicolonizaci\u00f3n de los grandes ex estados obreros deformados y degenerados, Rusia junto a su \u00e1rea de influencia y China, pa\u00edses que durante el siglo XX expropiaron al capitalismo y que por lo tanto constituye toda una novedad hist\u00f3rica.<br \/>\nRetomar la teor\u00eda cl\u00e1sica del imperialismo en forma creativa es clave para dar cuenta de esta compleja y dif\u00edcil realidad.<\/p>\n<p>1 Arrighi G. \u201cEl largo siglo XX.\u201d Editorial Akal -1999.<\/p>\n<p>2 \u201c&#8230; la expansi\u00f3n material del primer ciclo sist\u00e9mico de acumulaci\u00f3n (genov\u00e9s) fue promovida y organizada por una agencia dicot\u00f3mica formada por un elemento aristocr\u00e1tico -territorialista (ib\u00e9rico), que se especializ\u00f3 en el suministro de protecci\u00f3n y en la obtenci\u00f3n de poder, y por un elemento capitalista burgu\u00e9s, que se especializ\u00f3 en la compraventa de mercanc\u00edas y en la b\u00fasqueda de beneficios.\u201d Idem 1 p\u00e1g. 148.<\/p>\n<p>3 \u201cEl mayor poder del estado holand\u00e9s frente al genov\u00e9s permiti\u00f3 a la clase capitalista holandesa hacer lo que los genoveses ya hab\u00edan estado haciendo: convertir la competencia interestatal en b\u00fasqueda de inversi\u00f3n en un mecanismo para la autoexpansi\u00f3n de su propio capital, pero sin tener que \u2018comprar\u2019 protecci\u00f3n desde estados territorialistas como hab\u00eda tenido que hacer G\u00e9nova\u201d Idem 1 p\u00e1g. 261.<\/p>\n<p>4 Idem 1 p\u00e1g. 261<\/p>\n<p>5 Idem 1 p\u00e1g. 261<\/p>\n<p>6 Algunos autores como Andr\u00e9 G\u00fcnder Frank van incluso m\u00e1s atr\u00e1s y rastrean este origen hace 5000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>7 Mandel E. \u201cEl capitalismo tard\u00edo\u201d<\/p>\n<p>8 Marx K. \u201cEl Capital\u201d Tomo III.<\/p>\n<p>9 Idem 7. El mismo autor se\u00f1ala que hab\u00eda dos grandes obst\u00e1culos para el dominio del capital extranjero sobre las econom\u00edas capitalistas nacientes: 1- La magnitud de la acumulaci\u00f3n capitalista en los pa\u00edses centrales no era suficiente para que este capital fuera a comprometerse en el establecimiento de f\u00e1bricas en otras regiones del mundo. 2- Lo inadecuado de los medios de comunicaci\u00f3n: el desarrollo desigual de la Revoluci\u00f3n Industrial en la manufactura y en la industria del transporte.<\/p>\n<p>10 Idem 7.<\/p>\n<p>11 Idem 1 p\u00e1g. 195\/ 196.<\/p>\n<p>12 Entre 1876 y 1914 las potencias europeas se anexaron unos once millones de millas cuadradas de territorio, principalmente en Asia y Africa.<\/p>\n<p>13 Marx K. El Capital.<\/p>\n<p>14 OP.citada.<\/p>\n<p>15 Negri A. &#8211; Hardt M. \u201cEmpire\u201d editorial Harvard University Press &#8211; 2000. Preface xii<\/p>\n<p>16 Idem 15.<\/p>\n<p>17 Idem 15 Preface xiii y xiv<\/p>\n<p>18 Idem 15 Capitulo 3.1 \u201cThe limits of imperialism\u201d. P\u00e1g. 239. Las negritas son nuestras.<\/p>\n<p>19 Anderson P. \u201cTeor\u00eda, pol\u00edtica e historia\u201d. Debate con E.P. Thompson.<\/p>\n<p>20 Idem 15 Capitulo 1.3 \u201cAlternatives Within Empire\u201d p\u00e1g. 43.<\/p>\n<p>21 Idem 15 Capitulo 3.1 \u201cThe limits of Imperialism\u201d p\u00e1g. 234-235<\/p>\n<p>22 Trotsky L. \u201cBolchevismo y stalinismo\u201d. Editorial El yunque. En esta cita Trotsky est\u00e1 discutiendo contra un \u201csubjetivismo hist\u00f3rico\u201d que acusaba al Partido Bolchevique de ser responsable del stalinismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta cita, sirve metodol\u00f3gicamente para ver la concepci\u00f3n que ten\u00eda Trotsky de la agencia humana (en su m\u00e1xima expresi\u00f3n: la unidad entre partido y masas autodeterminadas) y la relaci\u00f3n de esta con los elementos objetivos.<\/p>\n<p>23 Idem 15 Cap. 3.3 \u201cResistance, Crisis, Transformation.\u201d P\u00e1g. 268-269.<\/p>\n<p>24 Citado en \u201cEl capitalismo tard\u00edo\u201d de Mandel E., Ed. Era<\/p>\n<p>25 Bujarin N. \u201cLa econom\u00eda mundial y el imperialismo\u201d Cuadernos de Pasado y Presente- 1984.<\/p>\n<p>26 Idem 15 Cap. 3.1 \u201cThe Limits of Imperialism\u201d p\u00e1g. 237<\/p>\n<p>27 \u201cLas perspectivas Tercermundistas, que antes pudieron ser de alguna utilidad, eran ahora totalmente in\u00fatiles. Entendemos que el Tercermundismo se define por la noci\u00f3n que la contradicci\u00f3n primaria y el antagonismo en el sistema capitalista internacional est\u00e1 entre el capital del Primer Mundo y el trabajo del Tercer Mundo. Entonces, el potencial revolucionario reside exclusivamente en el Tercer Mundo. Esta visi\u00f3n ha sido evocada impl\u00edcita o expl\u00edcitamente en numerosas teor\u00edas de la dependencia, del subdesarrollo y perspectivas del sistema mundo. El limitado m\u00e9rito de la perspectiva Tercermundista reside en que se opone directamente al \u201cPrimermundismo\u201d, o la visi\u00f3n euroc\u00e9ntrica que considera que la innovaci\u00f3n y los cambios se originan, y s\u00f3lo pueden originarse, en Euro-Am\u00e9rica. Sin embargo, su oposici\u00f3n especular a esta falsa visi\u00f3n conduce a una postura igualmente falsa. Hallamos inadecuada a esta perspectiva Tercermundista porque ignora las innovaciones y antagonismos del trabajo en el Primer y Segundo Mundo. M\u00e1s a\u00fan, y m\u00e1s importante para nuestra argumentaci\u00f3n, la perspectiva Tercermundista es ciega a la convergencia efectiva de luchas en todo el mundo, tanto en los pa\u00edses dominantes como en los subordinados\u201d \u201cEmpire\u201d Cap. 3.3 \u201cResistance, Crisis, Transformation\u201d p\u00e1g. 264.<\/p>\n<p>28 Idem 25.<\/p>\n<p>29 Idem 15 Cap. 1.3 \u201cAlternatives Within Empire\u201d P\u00e1g. 58-59<\/p>\n<p>30 Idem 1 p\u00e1g. 96-97.<\/p>\n<p>31 Idem 1 p\u00e1g. 426.<\/p>\n<p>32 Idem 7<\/p>\n<p>33 \u201cNew Economy, Old Politics\u201d, Financial Times 22-12-00<\/p>\n<p>34 Trotsky L. \u201cInforme al Tercer Congreso de la Internacional Comunista.\u201d en \u201c Naturaleza y din\u00e1mica del capitalismo y la econom\u00eda de transici\u00f3n\u201d CEIP &#8211; Le\u00f3n Trotsky. &#8211; 2000.<\/p>\n<p>35 Como dice Trotsky: \u201cLa \u00faltima guerra imperialista constituy\u00f3 el acontecimiento que, acertadamente, consideramos como un golpe terrible, sin precedente hist\u00f3rico, asestado al equilibrio del mundo capitalista. Es as\u00ed que, despu\u00e9s de la guerra, comienza la \u00e9poca de los grandes movimientos de masas y de las luchas revolucionarias. Rusia, el m\u00e1s d\u00e9bil de los eslabones que formaban la cadena capitalista, fue quien primero perdi\u00f3 su equilibrio, y tambi\u00e9n quien antes ingres\u00f3 en la v\u00eda revolucionaria\u201d. \u201c La situaci\u00f3n mundial, junio de 1921\u201d. Naturaleza y din\u00e1mica del capitalismo&#8230; CEIP L. Trotsky \u20132000<\/p>\n<p>36 M\u00e1s all\u00e1 de que no concordemos con su definici\u00f3n de \u201cImperio\u201d, la descripci\u00f3n de los autores sobre las ONGs es realmente apropiada. En su libro dicen: \u201c Estas ONG humanitarias son, en efecto, (a\u00fan cuando esto vaya contra las intenciones de sus integrantes) algunas de las armas pac\u00edficas m\u00e1s poderosas del nuevo orden mundial \u2013 las campa\u00f1as caritativas y las \u00f3rdenes mendicantes del Imperio. Estas ONG conducen \u201cguerras justas\u201d sin armas, sin violencia, sin fronteras. Como los Dominicos en el per\u00edodo medieval tard\u00edo y los Jesuitas en el alba de la modernidad, estos grupos se esfuerzan por identificar las necesidades universales y defender los derechos humanos. Por medio de su lenguaje y su acci\u00f3n, definen primero al enemigo como privaci\u00f3n (en la esperanza de prevenir da\u00f1os serios) y luego reconocen al enemigo como pecado\u201d. Idem 15 cap. 1.2 \u201cBiopolitical Production\u201d p\u00e1g. 36.<\/p>\n<p>37 Esto lo que le da pie para decir a Negri y Hardt que: \u201cTodas las intervenciones de los ej\u00e9rcitos imperiales son solicitadas por una o m\u00e1s de las partes involucradas en un conflicto ya existente. El Imperio no nace por su propia voluntad, sino que es llamado a ser y constituirse sobre la base de su capacidad para resolver conflictos. El Imperio se conforma y sus intervenciones se vuelven jur\u00eddicamente legitimadas s\u00f3lo cuando se ha insertado en la cadena de consenso internacional orientada a resolver conflictos existentes\u201d. Idem 15 cap. 1.1 \u201cWorld Order\u201d p\u00e1g.15<\/p>\n<p>38 Trotsky L. \u201cEntrevista al New York Times\u201d 5 de marzo de 1932. Escritos.<\/p>\n<p>39 Como ilustran la presi\u00f3n monetaria ejercida contra la estrategia keynesiana de crecimiento bajo el primer gobierno de Miterrand en los a\u00f1os \u201880, o las constantes presiones de apertura de las finanzas japonesas a los operadores norteamericanos, o los acuerdos de restricci\u00f3n del comercio del primero sobre el segundo.<\/p>\n<p>40 Arrighi en su libro plantea que: \u201cEn la actualidad, sin embargo, es el r\u00e9gimen estadounidense el que est\u00e1 siendo sustituido, siendo la naci\u00f3n rica en activos (Jap\u00f3n) y la naci\u00f3n dominante del viejo orden (EE.UU) radicalmente diferente de la relaci\u00f3n existente entre los EE.UU y el Reino Unido durante la primera mitad del siglo XX\u201d. Idem 1 p\u00e1g. 425.<\/p>\n<p>41 En este caso una sola superpotencia imperialista posee tal hegemon\u00eda que las otras potencias imperialistas pierden toda independencia real frente a ella y quedan reducidas a la condici\u00f3n de peque\u00f1as potencias semicoloniales.<\/p>\n<p>42 Kissinger H. \u201cLa diplomacia.\u201d Ed. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica &#8211; 1995.<\/p>\n<p>43 Stratfor, 22\/3\/01.<\/p>\n<p>44 The Economist, 22\/3\/01<\/p>\n<p>45 Agencia Stratfor, \u201cThe end of the post-cold war era\u201d, 9\/4\/2001<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estrategia Internacional<\/p>\n<p>Una pol\u00e9mica con &#8220;El largo siglo XX&#8221; de Giovanni Arrighi e &#8220;Imperio&#8221; de Toni Negri y Michael Hardt <\/p>\n<p>Los cambios acaecidos en el sistema capitalista mundial en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, desde el fin del boom de la posguerra, han llevado a una importante discusi\u00f3n te\u00f3rica sobre la magnitud y las caracter\u00edsticas de estos y sus consecuencias sobre las perspectivas trazadas por el pensamiento marxista revolucionario. As\u00ed, para muchos te\u00f3ricos contempor\u00e1neos, la globalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n capitalista y el mercado mundial, traen aparejados fundamentalmente una nueva situaci\u00f3n y un giro hist\u00f3rico significativo. Este es el caso por ejemplo, del te\u00f3rico del autonomismo, Toni Negri, quien sostiene estas definiciones junto a Michael Hardt en su \u00faltimo libro &#8220;Imperio&#8221;, al que definen como el nuevo orden pol\u00edtico de la globalizaci\u00f3n. Otros te\u00f3ricos asociados a la escuela de sociolog\u00eda hist\u00f3rica del sistema mundial, por el contrario, argumentan que desde su inicio el capitalismo siempre ha funcionado como una econom\u00eda mundial y en consecuencia rechazan la novedad de la globalizaci\u00f3n como una incomprensi\u00f3n de la historia. Uno de los mejores exponentes de esta escuela es Giovanni Arrighi, que a mediados de los noventa ha publicado el libro &#8220;El largo siglo XX&#8221; (recientemente editado en espa\u00f1ol) donde expone estas posturas. Estas teorizaciones cuestionan desde presupuestos opuestos la definici\u00f3n cl\u00e1sica del imperialismo, formulada por Lenin y sostenida por los marxistas revolucionarios a lo largo del siglo que se fue. <\/p>\n<p>La importancia de este debate radica en que los cambios acontecidos obligan a una interpretaci\u00f3n de los acontecimientos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales, que revalide o no las categor\u00edas utilizadas por el marxismo, como punto de partida, para su interpretaci\u00f3n. La discusi\u00f3n actual, recuerda, salvando las distancias, la enorme efervescencia te\u00f3rica e intelectual, que se dio en el seno del movimiento socialista internacional, e incluso m\u00e1s all\u00e1 de este, en la transici\u00f3n del capitalismo de libre competencia al imperialismo, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. A la luz de estas nuevas querellas, vuelven a replantearse problemas fundamentales del materialismo hist\u00f3rico y la dial\u00e9ctica, para poder comprender o interpretar los nuevos desaf\u00edos que presenta esta realidad compleja del mundo y el nuevo siglo. Este \u00faltimo fue el m\u00e9todo de Lenin que retom\u00f3 las categor\u00edas de la dial\u00e9ctica para responder a la complejidad de problemas que presentaba la nueva fase del capitalismo, entre ellas la Gran Guerra. No era para Lenin cuesti\u00f3n de repetir escol\u00e1sticamente las categor\u00edas del marxismo, sino de aplicarlas en forma creativa a la nueva realidad, incorporando cr\u00edticamente aspectos de las elaboraciones desarrollados por sus antagonistas e interlocutores, como Kautsky o Hilferding, e incluso ide\u00f3logos liberal burgueses como Hobson, desterrando el car\u00e1cter reformista que pretend\u00edan darle sus autores. Se trataba para Lenin de integrar estos avances en una totalidad que demostrara las potencialidades revolucionarias de la \u00e9poca que se abr\u00eda.<\/p>\n<p>Las dos visiones con las que polemizaremos tienen el m\u00e9rito de intentar dar una visi\u00f3n global de la realidad contempor\u00e1nea. Sin embargo, las limitaciones de su matriz te\u00f3rica les impide comprender de manera certera, a pesar de los se\u00f1alamientos y problemas reales sobre los que fundan en muchos casos sus elaboraciones, los cambios producidos en el orden mundial en los \u00faltimos 30 a\u00f1os. Por eso antes de desarrollar plenamente nuestra propia visi\u00f3n haremos un an\u00e1lisis cr\u00edtico de las proposiciones sostenidas por Arrighi y Negri, los que nos permitir\u00e1 profundizar y comprender mejor el m\u00e9todo del marxismo cl\u00e1sico desarrollado en la nueva \u00e9poca por Lenin y Trotsky.   <\/p>\n<p>En este art\u00edculo intentaremos criticar las dos variantes se\u00f1aladas anteriormente, que atacan las definiciones sobre el imperialismo, aprehendiendo el m\u00e9todo dial\u00e9ctico materialista para el an\u00e1lisis del sistema capitalista mundial y actualizando la noci\u00f3n del mismo para comprender la escena contempor\u00e1nea.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[943,1461,1462,1463],"class_list":["post-94","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-imperio-imperialismo","tag-estudios","tag-imperio","tag-michael-hardt","tag-toni-negri"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/94","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=94"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/94\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=94"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=94"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=94"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}