{"id":940,"date":"2008-04-12T00:00:00","date_gmt":"2008-04-12T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=940"},"modified":"2020-02-26T06:30:05","modified_gmt":"2020-02-26T05:30:05","slug":"golpe-de-estado-en-la-academia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=940","title":{"rendered":"Golpe de Estado en la Academia"},"content":{"rendered":"<p>P\u00fablico \u2013 31\/3\/2008<\/p>\n<p>Lo que se ha llamado la Convergencia Europea en Educaci\u00f3n Superior viene vendi\u00e9ndose como una radical revoluci\u00f3n educativa para poner la Universidad al servicio de las nuevas demandas sociales. En verdad, se trata del equivalente a una reconversi\u00f3n industrial en el mundo acad\u00e9mico. Su objetivo es poner la Universidad p\u00fablica al servicio de las empresas. La receta es extremadamente simple: la financiaci\u00f3n p\u00fablica se subordina a la previa obtenci\u00f3n de \u201cfuentes de financiaci\u00f3n externa\u201d, es decir, privadas. En la pr\u00e1ctica ello significa que, en adelante, toda la geograf\u00eda del mundo acad\u00e9mico (disciplinas, c\u00e1tedras, departamentos, facultades, planes de estudios, proyectos de investigaci\u00f3n, etc.) se ve forzada a amoldarse a los intereses profesionales y las prioridades de investigaci\u00f3n empresarial. Se abre as\u00ed un abismo entre un edificio que se ha levantado sobre s\u00ed mismo con la lentitud propia de la Historia de la Ciencia (26 siglos de di\u00e1logos, pol\u00e9micas y esfuerzos incansables de millones de investigadores) y el imprevisible mundo de las demandas empresariales, cada vez m\u00e1s an\u00e1rquicas y cada vez m\u00e1s dependientes de capitales que se mueven en la Bolsa a la velocidad de la luz.<\/p>\n<p>Las universidades p\u00fablicas tendr\u00edan que poder ser financiadas con criterios acad\u00e9micos aut\u00f3nomos, que se conformen a los intereses de la raz\u00f3n y no a los del mercado. En muchas ocasiones hay que garantizar la financiaci\u00f3n p\u00fablica precisamente porque no existe financiaci\u00f3n privada. Pero hace ya tiempo (Bolonia 1999, Lisboa 2000, AGCS, Doha 2001, OMC 2005, etc.) que las autoridades europeas decidieron saltar al otro lado del abismo. No es que se pretenda privatizar la Universidad; es mucho m\u00e1s rentable ponerla al servicio de los intereses privados. Al volcar la financiaci\u00f3n p\u00fablica en proyectos acad\u00e9micos que ya gozan de \u201cfuentes externas\u201d de financiaci\u00f3n lo que se hace lisa y llanamente es subvencionar con dinero p\u00fablico actividades empresariales privadas (al tiempo que se ahoga la financiaci\u00f3n p\u00fablica de actividades de inter\u00e9s ciudadano que no sean rentables). Al mismo tiempo, las empresas se apropian de un ej\u00e9rcito de becarios pagados con los impuestos y que trabajar\u00e1n para ellas y sus propios intereses mercantiles. En una vuelta de tuerca m\u00e1s de lo que Galbraith llam\u00f3 \u201cla revoluci\u00f3n de los ricos contra los pobres\u201d, las empresas no se conforman con pagar cada vez menos impuestos: ahora quieren tambi\u00e9n el dinero de los contribuyentes. Y a esto se le ha llamado \u201cponer a la Universidad al servicio de la sociedad\u201d.<\/p>\n<p>Para la presentaci\u00f3n en sociedad de esta descarnada reconversi\u00f3n mercantil de la Universidad se ha contado con la inestimable ayuda de los pedagogos. Estos eran imprescindibles para disfrazar la mercantilizaci\u00f3n con los ropajes de una revoluci\u00f3n educativa progresista y liberal contra la supuesta rigidez de las estructuras acad\u00e9micas. Lo que necesitaban las empresas era, como siempre, \u201cflexibilidad\u201d y la jerga de los pedagogos era la \u00fanica que pod\u00eda te\u00f1ir esta temible palabra con tintes progresistas e incluso izquierdistas y antiautoritarios. Hab\u00eda que perder el respeto a las rigurosas distinciones del edificio cient\u00edfico y abogar por la \u201cformaci\u00f3n continua\u201d, \u201cflexible\u201d, \u201ctransversal\u201d y \u201cpsicoafectiva\u201d de un profesional todo terreno, capaz de estar en todo momento a la altura y al tanto de las necesidades ingobernables de un mercado laboral cada vez m\u00e1s imprevisible y demente. Para formar este tipo de profesional no hacen falta cient\u00edficos, sino entrenadores: pedagogos y psicopedagogos capaces de adiestrar personal para la Olimpiada de un mercado laboral vertiginoso.<\/p>\n<p>El resultado ha sido una suicida animadversi\u00f3n hacia los contenidos acad\u00e9micos y cient\u00edficos, que viene a sumarse a la brutal mutilaci\u00f3n de contenidos espec\u00edficos que ya ven\u00eda exigida por la mercantilizaci\u00f3n. La reducci\u00f3n de la duraci\u00f3n y la profundidad cient\u00edfica de muchas Licenciaturas ha supuesto un verdadero naufragio acad\u00e9mico. Para suplir el d\u00e9ficit de especializaci\u00f3n, el alumno puede pagarse \u2013si se lo permite su bolsillo\u2013 un master de formaci\u00f3n avanzada.<\/p>\n<p>Ahora bien, es en este punto en el que la maniobra de los pedagogos ha supuesto un verdadero golpe de Estado en las relaciones Academia-Profesi\u00f3n que afecta a todas las carreras de corte te\u00f3rico (F\u00edsica, Matem\u00e1ticas, Filosof\u00eda, Historia, etc.) que tienen como salida profesional mayoritaria las ense\u00f1anzas medias. Un Anexo a la Orden ECI\/3858\/2007 (27\/12\/2007) instituye como requisito para presentarse a las oposiciones para profesor de secundaria haber cursado un Master de Formaci\u00f3n del Profesorado (MFP) destinado a formar competencias de psicolog\u00eda, pedagog\u00eda, psicopedagog\u00eda y did\u00e1ctica aplicada. Se trata, por supuesto, de ampliar a un a\u00f1o (y a precio de master) el actual \u201cCertificado de Aptitud Pedag\u00f3gica\u201d (CAP). Este cursillo pedag\u00f3gico nunca ha sido evaluado objetivamente, pese a que no hay nadie con un m\u00ednimo de verg\u00fcenza que se atreva a dudar de sus nefastos resultados.<\/p>\n<p>Las consecuencias son muy graves para la Universidad y tambi\u00e9n para la Ense\u00f1anza Secundaria y el Bachillerato. La mayor parte de los alumnos universitarios que piensen en su profesi\u00f3n optar\u00e1n por cursar el MFP y no uno de estudios avanzados en filosof\u00eda, ling\u00fc\u00edstica, f\u00edsica o biolog\u00eda. A medio plazo, eso sentencia de muerte los master de casi todas las facultades te\u00f3ricas y cl\u00e1sicas. Pero lo peor es el perfil del profesor de secundaria al que se aspira. No ya un profesor que sepa filosof\u00eda, f\u00edsica o gram\u00e1tica, sino un asesor psicopedag\u00f3gico de un material humano al que, en realidad, ya se da por perdido: el alumnado en general de toda la ense\u00f1anza p\u00fablica. Pero esto no es una soluci\u00f3n sino un agravamiento de un problema cuyas ra\u00edces son de car\u00e1cter social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico, no acad\u00e9micas.<\/p>\n<p>En respuesta al MFP, algunas Juntas de Facultad han comenzado a firmar un manifiesto acordado en la Facultad de Filosof\u00eda de la UCM (La Profesi\u00f3n de Profesor, http:\/\/fs-morente.filos.ucm.es\/). Sus argumentos son muy moderados, pero merecen escucharse.<\/p>\n<p>Carlos Fern\u00e1ndez Liria es profesor titular de Filosof\u00eda en la Universidad Complutense de Madrid.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00fablico \u2013 31\/3\/2008 <\/p>\n<p>Lo que se ha llamado la Convergencia Europea en Educaci\u00f3n Superior viene vendi\u00e9ndose como una radical revoluci\u00f3n educativa para poner la Universidad al servicio de las nuevas demandas sociales. En verdad, se trata del equivalente a una reconversi\u00f3n industrial en el mundo acad\u00e9mico. Su objetivo es poner la Universidad p\u00fablica al servicio de las empresas. La receta es extremadamente simple: la financiaci\u00f3n p\u00fablica se subordina a la previa obtenci\u00f3n de \u201cfuentes de financiaci\u00f3n externa\u201d, es decir, privadas. En la pr\u00e1ctica ello significa que, en adelante, toda la geograf\u00eda del mundo acad\u00e9mico (disciplinas, c\u00e1tedras, departamentos, facultades, planes de estudios, proyectos de investigaci\u00f3n, etc.) se ve forzada a amoldarse a los intereses profesionales y las prioridades de investigaci\u00f3n empresarial. Se abre as\u00ed un abismo entre un edificio que se ha levantado sobre s\u00ed mismo con la lentitud propia de la Historia de la Ciencia (26 siglos de di\u00e1logos, pol\u00e9micas y esfuerzos incansables de millones de investigadores) y el imprevisible mundo de las demandas empresariales, cada vez m\u00e1s an\u00e1rquicas y cada vez m\u00e1s dependientes de capitales que se mueven en la Bolsa a la velocidad de la luz.  Las universidades p\u00fablicas tendr\u00edan que poder ser financiadas con criterios acad\u00e9micos aut\u00f3nomos, que se conformen a los intereses de la raz\u00f3n y no a los del mercado. En muchas ocasiones hay que garantizar la financiaci\u00f3n p\u00fablica precisamente porque no existe financiaci\u00f3n privada. Pero hace ya tiempo (Bolonia 1999, Lisboa 2000, AGCS, Doha 2001, OMC 2005, etc.) que las autoridades europeas decidieron saltar al otro lado del abismo. No es que se pretenda privatizar la Universidad; es mucho m\u00e1s rentable ponerla al servicio de los intereses privados. Al volcar la financiaci\u00f3n p\u00fablica en proyectos acad\u00e9micos que ya gozan de \u201cfuentes externas\u201d de financiaci\u00f3n lo que se hace lisa y llanamente es subvencionar con dinero p\u00fablico actividades empresariales privadas (al tiempo que se ahoga la financiaci\u00f3n p\u00fablica de actividades de inter\u00e9s ciudadano que no sean rentables). Al mismo tiempo, las empresas se apropian de un ej\u00e9rcito de becarios pagados con los impuestos y que trabajar\u00e1n para ellas y sus propios intereses mercantiles. En una vuelta de tuerca m\u00e1s de lo que Galbraith llam\u00f3 \u201cla revoluci\u00f3n de los ricos contra los pobres\u201d, las empresas no se conforman con pagar cada vez menos impuestos: ahora quieren tambi\u00e9n el dinero de los contribuyentes. Y a esto se le ha llamado \u201cponer a la Universidad al servicio de la sociedad\u201d.  Para la presentaci\u00f3n en sociedad de esta descarnada reconversi\u00f3n mercantil de la Universidad se ha contado con la inestimable ayuda de los pedagogos. Estos eran imprescindibles para disfrazar la mercantilizaci\u00f3n con los ropajes de una revoluci\u00f3n educativa progresista y liberal contra la supuesta rigidez de las estructuras acad\u00e9micas. Lo que necesitaban las empresas era, como siempre, \u201cflexibilidad\u201d y la jerga de los pedagogos era la \u00fanica que pod\u00eda te\u00f1ir esta temible palabra con tintes progresistas e incluso izquierdistas y antiautoritarios. Hab\u00eda que perder el respeto a las rigurosas distinciones del edificio cient\u00edfico y abogar por la \u201cformaci\u00f3n continua\u201d, \u201cflexible\u201d, \u201ctransversal\u201d y \u201cpsicoafectiva\u201d de un profesional todo terreno, capaz de estar en todo momento a la altura y al tanto de las necesidades ingobernables de un mercado laboral cada vez m\u00e1s imprevisible y demente. Para formar este tipo de profesional no hacen falta cient\u00edficos, sino entrenadores: pedagogos y psicopedagogos capaces de adiestrar personal para la Olimpiada de un mercado laboral vertiginoso.  El resultado ha sido una suicida animadversi\u00f3n hacia los contenidos acad\u00e9micos y cient\u00edficos, que viene a sumarse a la brutal mutilaci\u00f3n de contenidos espec\u00edficos que ya ven\u00eda exigida por la mercantilizaci\u00f3n. La reducci\u00f3n de la duraci\u00f3n y la profundidad cient\u00edfica de muchas Licenciaturas ha supuesto un verdadero naufragio acad\u00e9mico. Para suplir el d\u00e9ficit de especializaci\u00f3n, el alumno puede pagarse \u2013si se lo permite su bolsillo\u2013 un master de formaci\u00f3n avanzada.  Ahora bien, es en este punto en el que la maniobra de los pedagogos ha supuesto un verdadero golpe de Estado en las relaciones Academia-Profesi\u00f3n que afecta a todas las carreras de corte te\u00f3rico (F\u00edsica, Matem\u00e1ticas, Filosof\u00eda, Historia, etc.) que tienen como salida profesional mayoritaria las ense\u00f1anzas medias. Un Anexo a la Orden ECI\/3858\/2007 (27\/12\/2007) instituye como requisito para presentarse a las oposiciones para profesor de secundaria haber cursado un Master de Formaci\u00f3n del Profesorado (MFP) destinado a formar competencias de psicolog\u00eda, pedagog\u00eda, psicopedagog\u00eda y did\u00e1ctica aplicada. Se trata, por supuesto, de ampliar a un a\u00f1o (y a precio de master) el actual \u201cCertificado de Aptitud Pedag\u00f3gica\u201d (CAP). Este cursillo pedag\u00f3gico nunca ha sido evaluado objetivamente, pese a que no hay nadie con un m\u00ednimo de verg\u00fcenza que se atreva a dudar de sus nefastos resultados.  Las consecuencias son muy graves para la Universidad y tambi\u00e9n para la Ense\u00f1anza Secundaria y el Bachillerato. La mayor parte de los alumnos universitarios que piensen en su profesi\u00f3n optar\u00e1n por cursar el MFP y no uno de estudios avanzados en filosof\u00eda, ling\u00fc\u00edstica, f\u00edsica o biolog\u00eda. A medio plazo, eso sentencia de muerte los master de casi todas las facultades te\u00f3ricas y cl\u00e1sicas. Pero lo peor es el perfil del profesor de secundaria al que se aspira. No ya un profesor que sepa filosof\u00eda, f\u00edsica o gram\u00e1tica, sino un asesor psicopedag\u00f3gico de un material humano al que, en realidad, ya se da por perdido: el alumnado en general de toda la ense\u00f1anza p\u00fablica. Pero esto no es una soluci\u00f3n sino un agravamiento de un problema cuyas ra\u00edces son de car\u00e1cter social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico, no acad\u00e9micas.  En respuesta al MFP, algunas Juntas de Facultad han comenzado a firmar un manifiesto acordado en la Facultad de Filosof\u00eda de la UCM (La Profesi\u00f3n de Profesor, http:\/\/fs-morente.filos.ucm.es\/). Sus argumentos son muy moderados, pero merecen escucharse.  Carlos Fern\u00e1ndez Liria es profesor titular de Filosof\u00eda en la Universidad Complutense de Madrid.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-940","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=940"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/940\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}