{"id":944,"date":"2008-04-26T00:00:00","date_gmt":"2008-04-26T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=944"},"modified":"2020-02-26T06:28:10","modified_gmt":"2020-02-26T05:28:10","slug":"la-ragazze-del-secolo-scorso-de-rossana-rossanda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=944","title":{"rendered":"\u00abLa ragazze del secolo scorso\u00bb de Rossana Rossanda"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00abSi tengo un resentimiento es con la tendencia de los partidos comunistas y de todas las vanguardias a considerar las \u00abmasas\u00bb como gatitos ciegos\u00bb (p\u00e1gina 186).<\/em><\/p>\n<p>Tur\u00edn, Einaudi, 2006, 385 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Rossana Rossanda, es uno de los dirigentes comunistas italianos mas conocidos en el mundo: parad\u00f3jicamente, es mas conocida que otros dirigentes que tuvieron un rol mas importante en la historia del Partido Comunista Italiano, como por ejemplo Ingrao, Am\u00e1ndola o Bordiga. \u00bfTal vez su fama se deba a la expulsi\u00f3n del PCI y la fundaci\u00f3n del diario <i>Il<\/i><i> Manifesto<\/i>? Indudablemente este episodio tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a hacer conocido su nombre fuera de Italia, pero restar\u00eda entonces explicar porque pudo ser mas conocida que Lucio Magri o que Valentino Parlado, que con ella fundaron <i>Il<\/i><i> Manifesto. <\/i>Yo dir\u00eda que su notoriedad se debi\u00f3 al hecho de ser mujer. Y en el umbral de los 80 a\u00f1os, la Rossanda ha publicado parcialmente su biograf\u00eda, y digo parcial porque llega hasta el momento de la expulsi\u00f3n del PCI y, por tanto, es de esperar que en una eventual continuaci\u00f3n podr\u00e1 conocerse la actividad de la Rossanda como disidente del mayor partido comunista del boque occidental.<\/p>\n<p>En este libro, sin embargo, no es la pol\u00edtica el \u00fanico aspecto existencial que la Rossanda quiere narrar. Por el contrario es una autobiograf\u00eda completa, \u00edntegra: es la autobiograf\u00eda que se espera leer de un verdadero comunista, pues la Rossanda no se cuenta solo como <i>animal pol\u00edtico. <\/i>Los l\u00edderes pol\u00edticos normalmente suelen describirse meramente como dirigentes, descuidando el lado humano, cotidiano, de su existencia. En su libro en cambio, la Rossanda cuenta sobre su infancia, de sus padres, de la hermana, incluso de la mujer que la cri\u00f3 y con la cual aprendi\u00f3 a ser mujer; resultan sorprendentes las p\u00e1ginas dedicadas a la menstruaci\u00f3n; es un relato acorde a la imagen de un ser humano que se ha dedicado a la pol\u00edtica, y no de un pol\u00edtico que es adem\u00e1s un ser humano. La imagen de la protagonista del libro, la autora misma, surge as\u00ed mas vivaz, ver\u00eddica, dir\u00e9 incluso simp\u00e1tica, a pesar de que me detendr\u00e9 sobre algunos aspectos de su personalidad no para cambiar la imagen que acabo de se\u00f1alar, sino por el contrario, para hacerla a\u00fan mas humana incluso en sus evidentes limitaciones.<\/p>\n<p>Rossana Rossanda es una mujer inteligente pero a veces carente de una efectiva sensibilidad. Algunos episodios que ella misma honestamente cuenta, muestran la dimensi\u00f3n de esa clase pol\u00edtica que se habr\u00eda al mundo desde una Italia provincial y sustancialmente atrasada desde el punto de vista econ\u00f3mico y cultural. Sus progenitores, aunque prevenientes de una s\u00f3lida burgues\u00eda profesional, se arruinaron con la crisis de 1929 y no pudieron luego encargarse de la educaci\u00f3n de la hija, de la que pasaron a ocuparse los t\u00edos. De regreso con sus progenitores, la elecci\u00f3n de militar con la resistencia comunista a los nazi-fascistas fue la que rompi\u00f3 definitivamente la relaci\u00f3n con el padre, que no pudo aceptar la idea de que el enemigo de clase se hubiese infiltrado en su casa. La Rossanda no lo dice, pero es claro que su militancia debe haberle recordado al padre su quiebra econ\u00f3mica y la consecuente incapacidad de ser un padre ejemplar. La Rossanda se declara amargada por la incomprensi\u00f3n, pero no es capaz de pensar la situaci\u00f3n desde el lado del padre.<\/p>\n<p>Su falta de sensibilidad hacia los otros se reitera en otro episodio, ocurrido en Cuba. En ocasi\u00f3n de un encuentro con Fidel Castro, encuentro realizado en un campamento militar, la Rossanda, cansada de los largos mon\u00f3logos del <i>L\u00edder M\u00e1ximo<\/i>, se mete en una tienda para dormir. Le avisan que era una tienda que para los soldados, pero ella no hace caso y sigue durmiendo, pensando que en el fondo los verdaderos revolucionarios no se escandalizar\u00edan por encontrarse con una mujer en la cama. Debi\u00f3 intervenir el mismo Fidel para convencerla que en Cuba algunos valores segu\u00edan vigentes y acompa\u00f1arla hasta la tienda de las mujeres. La Rossanda no hace comentarios, pero su arraigado provincialismo it\u00e1lico, agravado por la convicci\u00f3n de que en el curso de una generaci\u00f3n pod\u00eda arrojarse al mar toda una tradici\u00f3n, emergen claramente, y emerge tambi\u00e9n la jactancia de quien se siente agente de un proceso de modernizaci\u00f3n imperioso y no quiere esperar las mediaciones necesarias para alguien que nunca vio la modernidad.<\/p>\n<p>Estos aspectos de la personalidad de la Rossanda no oscurecen sin embargo la integridad del personaje, que se revela adem\u00e1s una \u00f3ptima escritora, porque su redacci\u00f3n tiene el ritmo justo de la narraci\u00f3n y sabe -como ya lo he dicho- contar incluso los aspectos menos pol\u00edticos de la existencia; con una justa reserva sobre sus sentimientos, expresos pero no expuestos. Es notable la capacidad de presentar testimonios muy valiosos de la historia de Italia e incluso de la izquierda mundial. Son conmovedoras las p\u00e1ginas que narran el funeral del filosofo comunista Antonio Banfi, quien era tambi\u00e9n su suegro, con la participaci\u00f3n de millares de campesinos que llegaron en sus bicicletas, en una fria y lluviosa tarde, a Mil\u00e1n, la capital obrera, para asistir al funeral de su diputado. Un intelectual refinado y sofisticado hizo que en su funeral se encontraran obreros y campesinos, y fue tal vez la \u00faltima vez que esas dos clases se encontraron, porque esos campesinos se transformaron luego en obreros.<\/p>\n<p>La Rossanda recuerda que la liberaci\u00f3n del fascismo no traje aquel cambio que los partisanos, la clase obrera y los campesinos esperaban: \u00abDesde 1948 a 1950 la represi\u00f3n judicial al movimiento del trabajo, en cuanto volaba alguna pedrada, fue mayor que en la \u00e9poca fascista. [\u2026] Lentamente se dej\u00f3 de esperar poder obtener algo m\u00e1s, se trataba de conservar y basta. Ignoraba entonces que los trabajadores, la clase obrera, siempre est\u00e1n [\u2026] pero que se mueven, manifiestan y se hacen ver solamente cuando se sienten unidos y en condiciones, sino de vencer, de avanzar. No tienen el gusto de la desobediencia, tienen cosas m\u00e1s serias para priorizar, como por ejemplo vivir. Tal vez mal, pero vivir\u00bb (p\u00e1gina 145). A\u00fan estando en desacuerdo con la l\u00ednea del Partido que privilegiaba la lucha de los campesinos del sur en relaci\u00f3n a las de los obreros del Norte, la Rossanda reconoce que en el sur la lucha era mas dura y feroz. Y adem\u00e1s en el sur las mujeres estaban en la primera l\u00ednea: \u00abPor primera vez sent\u00ed mujeres paradas firmes vestido negro y con el pa\u00f1uelo en la cabeza, que se ergu\u00edan como Irene Papas, como Ecuba; no lloraban, estaban con el micr\u00f3fono como si fuese en casa, con rabia y razonando. Entre nosotros [en el norte] el proletariado no tenia esa elocuencia, y las mujeres menos a\u00fan\u00bb (p\u00e1gina 146). La Rossanda no lo dice, pero estaba ante una lucha de civilidad emprendida por los o mejor por las excluidas, para obtener el reconocimiento de la propia dignidad y con ella de un proyecto de vida, pero de vida humana en el lugar en que el destino las hab\u00eda hecho nacer. Solamente la emigraci\u00f3n al norte y la transformaci\u00f3n en clase obrera habr\u00edan de garantizar dignidad y proyecto de vida. Una lucha de civilidad perdida tambi\u00e9n por el Partido Comunista.<\/p>\n<p>Otro aspecto extraordinario de su testimonio es la formaci\u00f3n cultural que la Rossanda tuvo. En unas pocas l\u00edneas logra ofrecer una concreta imagen: \u00abLe\u00edamos a Zdanov y public\u00e1bamos Gramsci con perfecta duplicidad -uno de los mayores logros del PCI. Las p\u00e1ginas de Gramsci se desparramaron por el pa\u00eds, constituyeron un razonamiento al que ninguna cultura importante se sustrajo, alimentaron a la que vendr\u00eda a ser la izquierda cat\u00f3lica. En Mosc\u00fa no gustaba. En Par\u00eds sali\u00f3 solo un volumen a cargo de Robert Paris enviado al PCF. Pienso que fueron los <i>Cuadernos<\/i> -tal vez por el descubrimiento, no poco culpabilizante para una intelectualidad elitista, de la gran separaci\u00f3n con la sociedad- la causa de aquella influencia comunista en la cultura a la cual hoy se le saca el sombrero\u00bb (p\u00e1gina 160). Se advierte el orgullo de esta duplicidad y superioridad, pero tambi\u00e9n la comprensi\u00f3n de que s\u00f3lo Gramsci, que ven\u00eda de de abajo, pod\u00eda superar esa separaci\u00f3n entre intelectuales y sociedad. Separaci\u00f3n que puntualmente se repite ante los grandes nudos de la historia; a prop\u00f3sito de 1956, la Rossanda confiesa: \u00abSi tengo un resentimiento es con la tendencia de los partidos comunistas y de todas las vanguardias a considerar las \u00abmasas\u00bb como gatitos ciegos\u00bb (p\u00e1gina 186).<\/p>\n<p>Para concluir, otro extraordinario testimonio, esta vez sobre el encierro del mundo comunista sobre s\u00ed mismo. En relaci\u00f3n a una discusi\u00f3n con Fidel Castro sobre la URSS: \u00abNo sab\u00edan nada, absolutamente nada de nada, ni siquiera el mas viejo y sabio m\u00e9dico Vallejo, al que todos respet\u00e1bamos. Escucharon con estupor cuando, habiendo escuchado demasiadas tonter\u00edas, hablamos del grupo leninista, de los a\u00f1os veinte, de los treinta, los procesos, la guerra. Volviendo al alojamiento, Castro segu\u00eda rumiando si ser\u00eda posible que Stalin hubiese hecho liquidar a Trotsky, le parec\u00eda una enormidad. Nunca lo hab\u00eda sabido, a pesar de haber vivido muchos a\u00f1os en M\u00e9xico. La capacidad de no saber nada de lo que sucede por fuera del propio horizonte no deja de maravillarme\u00bb (p\u00e1gina 339). Luego la Rossanda comenta que esa ignorancia permiti\u00f3 a Castro realizar otros cr\u00edmenes. Efectivamente, creo que la cultura, la inteligencia y la erudici\u00f3n no evitan errores y cr\u00edmenes, es m\u00e1s bien la conciencia moral la que lo impide, pero para formarse una conciencia moral incluso la sabidur\u00eda de un campesino o de su mujer son m\u00e1s que suficientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&quot;Si tengo un resentimiento es con la tendencia de los partidos comunistas y de todas las vanguardias a considerar las &quot;masas&quot; como gatitos ciegos&quot; (p\u00e1gina 186).<\/p>\n<p>Tur\u00edn, Einaudi, 2006, 385 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Rossana Rossanda, es uno de los dirigentes comunistas italianos mas conocidos en el mundo: parad\u00f3jicamente, es mas conocida que otros dirigentes que tuvieron un rol mas importante en la historia del Partido Comunista Italiano, como por ejemplo Ingrao, Am\u00e1ndola o Bordiga. \u00bfTal vez su fama se deba a la expulsi\u00f3n del PCI y la fundaci\u00f3n del diario Il Manifesto? Indudablemente este episodio tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a hacer conocido su nombre fuera de Italia, pero restar\u00eda entonces explicar porque pudo ser mas conocida que Lucio Magri o que Valentino Parlado, que con ella fundaron Il Manifesto. Yo dir\u00eda que su notoriedad se debi\u00f3 al hecho de ser mujer. Y en el umbral de los 80 a\u00f1os, la Rossanda ha publicado parcialmente su biograf\u00eda, y digo parcial porque llega hasta el momento de la expulsi\u00f3n del PCI y, por tanto, es de esperar que en una eventual continuaci\u00f3n podr\u00e1 conocerse la actividad de la Rossanda como disidente del mayor partido comunista del boque occidental. <\/p>\n<p>En este libro, sin embargo, no es la pol\u00edtica el \u00fanico aspecto existencial que la Rossanda quiere narrar. Por el contrario es una autobiograf\u00eda completa, \u00edntegra: es la autobiograf\u00eda que se espera leer de un verdadero comunista, pues la Rossanda no se cuenta solo como animal pol\u00edtico. Los l\u00edderes pol\u00edticos normalmente suelen describirse meramente como dirigentes, descuidando el lado humano, cotidiano, de su existencia. En su libro en cambio, la Rossanda cuenta sobre su infancia, de sus padres, de la hermana, incluso de la mujer que la cri\u00f3 y con la cual aprendi\u00f3 a ser mujer; resultan sorprendentes las p\u00e1ginas dedicadas a la menstruaci\u00f3n; es un relato acorde a la imagen de un ser humano que se ha dedicado a la pol\u00edtica, y no de un pol\u00edtico que es adem\u00e1s un ser humano. La imagen de la protagonista del libro, la autora misma, surge as\u00ed mas vivaz, ver\u00eddica, dir\u00e9 incluso simp\u00e1tica, a pesar de que me detendr\u00e9 sobre algunos aspectos de su personalidad no para cambiar la imagen que acabo de se\u00f1alar, sino por el contrario, para hacerla a\u00fan mas humana incluso en sus evidentes limitaciones. <\/p>\n<p>Rossana Rossanda es una mujer inteligente pero a veces carente de una efectiva sensibilidad. Algunos episodios que ella misma honestamente cuenta, muestran la dimensi\u00f3n de esa clase pol\u00edtica que se habr\u00eda al mundo desde una Italia provincial y sustancialmente atrasada desde el punto de vista econ\u00f3mico y cultural. Sus progenitores, aunque prevenientes de una s\u00f3lida burgues\u00eda profesional, se arruinaron con la crisis de 1929 y no pudieron luego encargarse de la educaci\u00f3n de la hija, de la que pasaron a ocuparse los t\u00edos. De regreso con sus progenitores, la elecci\u00f3n de militar con la resistencia comunista a los nazi-fascistas fue la que rompi\u00f3 definitivamente la relaci\u00f3n con el padre, que no pudo aceptar la idea de que el enemigo de clase se hubiese infiltrado en su casa. La Rossanda no lo dice, pero es claro que su militancia debe haberle recordado al padre su quiebra econ\u00f3mica y la consecuente incapacidad de ser un padre ejemplar. La Rossanda se declara amargada por la incomprensi\u00f3n, pero no es capaz de pensar la situaci\u00f3n desde el lado del padre. <\/p>\n<p>Su falta de sensibilidad hacia los otros se reitera en otro episodio, ocurrido en Cuba. En ocasi\u00f3n de un encuentro con Fidel Castro, encuentro realizado en un campamento militar, la Rossanda, cansada de los largos mon\u00f3logos del L\u00edder M\u00e1ximo, se mete en una tienda para dormir. Le avisan que era una tienda que para los soldados, pero ella no hace caso y sigue durmiendo, pensando que en el fondo los verdaderos revolucionarios no se escandalizar\u00edan por encontrarse con una mujer en la cama. Debi\u00f3 intervenir el mismo Fidel para convencerla que en Cuba algunos valores segu\u00edan vigentes y acompa\u00f1arla hasta la tienda de las mujeres. 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