{"id":948,"date":"2008-04-30T00:00:00","date_gmt":"2008-04-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=948"},"modified":"2020-02-26T06:21:01","modified_gmt":"2020-02-26T05:21:01","slug":"de-la-memoria-militante-como-educacion-politica-sobre-un-viaje-inutil-o-de-la-politica-como-educacion-sentimental-de-rossana-rossanda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=948","title":{"rendered":"De la memoria militante como educaci\u00f3n pol\u00edtica: Sobre \u00abUn viaje in\u00fatil, o de la pol\u00edtica como educaci\u00f3n sentimental\u00bb de Rossana Rossanda"},"content":{"rendered":"<p>Sobre \u00ab<em>Un viaje in\u00fatil, o de la pol\u00edtica como educaci\u00f3n sentimental<\/em>\u00bb de Rossana Rossanda(1)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>inSurGente (Ant\u00f3n Corpas).- La noci\u00f3n de \u00abrealismo\u00bb, por lo general, es confiscada por el pragmatismo de terciopelo y paso corto cuando no por la resignaci\u00f3n. Lo real suele ser un pretexto que oculta el cuerpo de los intereses o la impotencia y el miedo y, en definitiva, es una buena cobertura para batirse en retirada o pasar al otro lado, para sentarse a esperar un tren sin pasajeros ni maquinista o acostarse donde el sol que m\u00e1s calienta. Habitualmente, quienes utilizan el \u00abser realistas\u00bb como una bandera \u00fatil en cualquier discusi\u00f3n, m\u00e1s que en la realidad se fijan en su ombligo o, m\u00e1s en profundidad, su est\u00f3mago. No es extra\u00f1o, adem\u00e1s, que muchos de aquellos superhombres que conformaban la vanguardia obrera, y que tras entrar en una cabina y desnudarse amanecieron con la piel de Vittorio y Luchino, se educaran en la raz\u00f3n c\u00ednica de la cultura pol\u00edtica stalinista, tan aficionada a apelar al \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb y \u00ablas condiciones objetivas\u00bb para justificar decisiones a menudo subjetivas y contraproducentes.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, el realismo puede ser otra cosa. \u00abUn viaje in\u00fatil, o de la pol\u00edtica como educaci\u00f3n sentimental\u00bb, publicado por Rossana Rossanda en Italia en 1981 y luego en castellano en 1984 (ed Laia), es un tipo de realismo que no busca confirmar juicios previos ni encontrar pretextos, que no va en busca de apuntalar triunfalismos ni darle coartada a esta o aquella pesadumbre. Que s\u00f3lo o nada m\u00e1s y nada menos, tiene la intenci\u00f3n y la necesidad de interpretar qu\u00e9 ocurre en verdad sobre el terreno. Es dif\u00edcil dar con una actitud militante e intelectual que, como en este caso, en lugar de confirmar lo sabido y lo establecido sea capaz de observar qu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo m\u00e1s all\u00e1 de la punta de sus zapatos.<\/p>\n<p>Rossanda fue escogida entre los miembros del Comit\u00e9 Central del PCI para recorrer la Espa\u00f1a franquista -en concreto Barcelona, Madrid, Toledo, Sevilla, Donosti y Gasteiz\u00ad\u00ad- y recoger apoyos de la oposici\u00f3n interior al \u00abcongreso por la libertad en Espa\u00f1a\u00bb que m\u00e1s tarde se celebrar\u00eda en Roma. Es un viaje que llevar\u00e1 a cabo la semana santa de 1962 bajo las indicaciones del entonces clandestino Federico S\u00e1nchez (Jorge Sempr\u00fan), que no tardar\u00eda en ser expulsado del PCE junto con Fernando Claud\u00edn, por disentir ambos de la l\u00ednea oficial.<\/p>\n<p>Durante el mes que dura un trayecto en el que mal que bien trata de camuflarse como turista, la viajera se esfuerza para cumplir con su trabajo lo mejor que le permiten las circunstancias, pero tambi\u00e9n quiere comprender una realidad que, a medida que pasan los d\u00edas, se vuelve oscura y resbaladiza. Rossanda se refiere reiteradamente a la \u00abambig\u00fcedad\u00bb, la indefinici\u00f3n, de la situaci\u00f3n pero tambi\u00e9n de las estrategias y las alianzas de cada uno de los actores, de sus intenciones y sus posibilidades reales de acci\u00f3n. Ve una realidad desdibujada donde, si est\u00e1 pasando algo, no hay nada que lo indique, donde es dif\u00edcil saber verdaderamente qui\u00e9n es qui\u00e9n, que peso tiene cada cual, como se relacionan los actores entre s\u00ed, y cuales son las l\u00edneas de actuaci\u00f3n comunes o diferenciadas. Se encuentra, pues, con un limbo, un tiempo est\u00e1tico, un silencio general que a ella misma le cuesta admitir porque se aleja demasiado del perfil heroico de \u00abla revoluci\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb trazado durante la primera mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>En su primer destino, Barcelona, la italiana no consigue ning\u00fan encuentro con el PSUC; pero se entrevistar\u00e1 con Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo, el dirigente socialista Joan Revent\u00f3s, alg\u00fan miembro del Front Nacional de Catalunya, con Heribert Barrera de ERC, y con tres representantes de la diezmada CNT que no le ocultan el estado de muerte cl\u00ednica de la organizaci\u00f3n. En Madrid ve a un desesperado militante del PCE, Javier Pradera (hoy columnista de c\u00e1mara de El Pa\u00eds) que le relata el estrepitoso fracaso de la Huelga General Pol\u00edtica de 1959; se encuentra con militantes del incipiente Frente de Liberaci\u00f3n Popular (FLP o Felipe); con el autor del \u00abCara al Sol\u00bb, Dionisio Ridruejo, por entonces reconvertido en oposici\u00f3n tolerada; y con el viejo Gil Robles, l\u00edder de la CEDA durante la Rep\u00fablica, y que ya le anticipa algunos trazos elementales del futuro: \u00abEspa\u00f1a debe entrar en el Mercado Com\u00fan y en la Alianza Atl\u00e1ntica\u00bb. En Sevilla, no consigue entrevistarse con los comunistas -maltrechos y asustados por un reciente golpe represivo- y s\u00ed con el catedr\u00e1tico Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, que tiene la intenci\u00f3n de construir una democracia cristiana de centro izquierda a imitaci\u00f3n del partido italiano. Finalmente, entre Donosti y Gasteiz, Rossana Rossanda contacta con Roc\u00edo Laff\u00f3n y Luis Mart\u00edn Santos -autor de \u00abTiempo de Silencio\u00bb-, y con Antonio Amat, abogado del PSOE y dirigente sindical.<\/p>\n<p>Esta, como la mayor\u00eda de las expediciones pol\u00edticas por el estilo, tiene un objetivo subyacente al objetivo declarado. Adem\u00e1s de difundir la celebraci\u00f3n del congreso y recoger adhesiones, Rossanda deb\u00eda confirmar algo; ratificar lo que dec\u00edan los documentos de la direcci\u00f3n exterior del PCE, que consideraban que en el pa\u00eds exist\u00eda un clima propicio a la insurrecci\u00f3n democr\u00e1tica contra la dictadura. En la misma l\u00ednea, el viaje deber\u00eda confirmar que los movimientos que se daban dentro del aparato franquista eran se\u00f1ales de una falla suficientemente abierta como para permitir un movimiento popular. De hecho, la convocatoria del congreso de Roma era fruto de esa percepci\u00f3n que, como se ver\u00e1 a lo largo del relato, ten\u00eda m\u00e1s de ilusi\u00f3n que de realidad.<\/p>\n<p>La primera lecci\u00f3n de realismo que ofrece este cuaderno de bit\u00e1cora es, de hecho, un desmentido rotundo. Aunque, para no provocar asperezas con el PCE de Carrillo, Rossanda suavizar\u00e1 algunas consideraciones en el informe presentado al Comit\u00e9 de Exteriores del PCI, las impresiones transmitidas por la gente del interior resultan diametralmente opuestas a lo le\u00eddo y lo escuchado por ella hasta entonces. Las personas que consigue visitar no indican, en ning\u00fan caso, un proceso de rebeli\u00f3n o insurrecci\u00f3n m\u00e1s o menos incipiente o cercana, sino todo lo contrario. Salvo en Euskadi y en menor medida en Catalunya -donde existe una mayor actividad pero donde tampoco se distingue una atm\u00f3sfera de revuelta-, la delegada italiana se encuentra con una situaci\u00f3n de debilidad, desmoralizaci\u00f3n y aislamiento: \u00abToda la izquierda me ha parecido dislocada y en dificultades&#8230; Puede suceder que se me escape el potencial efectivo de la lucha y de rebeli\u00f3n que puede existir, y que una oleada revolucionaria supere estas incertidumbres; pero ciertamente, si existe, no est\u00e1 expresado por la articulaci\u00f3n pol\u00edtica y por los grupos dirigentes de la oposici\u00f3n democr\u00e1tica\u00bb. En cuanto al r\u00e9gimen, su \u00abdescomposici\u00f3n\u00bb no indica un debilitamiento sino una transformaci\u00f3n y m\u00e1s que grietas se ven movimientos y cambios en la correlaci\u00f3n de fuerzas, pero nunca un monstruo que se tambalee.<\/p>\n<p>La segunda lecci\u00f3n de realismo es ya conocida pero obviada, una verdad embarazosa sobre la que los m\u00e1s notables dirigentes de la \u00e9poca prefieren echar pelillos a la mar, y que suele andar a la sombra de la imagen m\u00e1s o menos heroica del exilio. La dureza y las implicaciones del destierro no pueden ocultar el papel nefasto y miope que, seg\u00fan la inmensa mayor\u00eda de los estudios sobre la cuesti\u00f3n, jugaron las direcciones exteriores al concentrar el poder de decisi\u00f3n y al se\u00f1alar unas u otras directrices, sin contar con la opini\u00f3n de la militancia que ten\u00eda que desenvolverse cotidiana y clandestinamente bajo la dictadura. El de Rossana Rossanda es un testimonio m\u00e1s en esa direcci\u00f3n. El malestar de Javier Pradera, el mismo hecho de que tres a\u00f1os despu\u00e9s de la huelga de 1959 aquella frustraci\u00f3n fuera todav\u00eda el centro de la angustia del entonces militante comunista, es una estampa fiable del abismo entre las proyecciones de la direcci\u00f3n de Santiago Carrillo y las dificultades de los militantes del PCE en el interior, abocados a defender y aplicar una pol\u00edtica imposible. Comparable a esa distancia es el contraste entre la espera pasiva y durmiente del PSOE de Rodolfo Llopis y los esfuerzos de Antonio Amat para tejer lazos y n\u00facleos organizativos estables en el norte peninsular: \u00ablos obreros se desperezaban por todas partes y en cambio su partido hac\u00eda algo peor que dormir, divid\u00eda, se destru\u00eda. En esto Amat se parec\u00eda a los dem\u00e1s militantes o cuadros del interior con quienes me hab\u00eda entrevistado: nadie ocultaba, o muy poco, el mayor o menor resentimiento con respecto a las direcciones de su partido en la emigraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Al respecto, la viajera tambi\u00e9n repara en que la relativa autonom\u00eda org\u00e1nica de catalanes y vascos supone una diferencia palpable, una relaci\u00f3n entre la coyuntura y la acci\u00f3n pol\u00edtica diferente y m\u00e1s apegada a la realidad. Ah\u00ed s\u00ed, algo se mov\u00eda. En el caso vasco, se trataba de una correlaci\u00f3n social e hist\u00f3rica distinta, una resistencia contenida pero latente, que ya el 1 de Mayo de 1947 hab\u00eda convocado una huelga general secundada por al menos 20.000 trabajadores de Bilbao y su cintur\u00f3n industrial: \u00abel Pa\u00eds Vasco parec\u00eda m\u00e1s legible que otros: no s\u00f3lo era una zona no integrada sino tambi\u00e9n no opaca. Resistente. Aquel dudoso margen en el que, en el resto de la pen\u00ednsula, se dise\u00f1aban democratizaciones limitadas y compromisos, aqu\u00ed no exist\u00eda\u00bb. Y justo el dirigente socialista vasco Antonio Amat es el que se\u00f1ala a Catalunya como el otro polo de diferencia y referencia: \u00abpara reconstruir el PSOE hab\u00eda que escindirse, los de fuera y los de dentro, siguiendo el ejemplo de la autonom\u00eda del Movimiento Socialista de Catalu\u00f1a, que era un partido de verdad con una base de verdad\u00bb.<\/p>\n<p>La delegada italiana tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n sobre algunos conflictos que todav\u00eda son fin\u00edsimas l\u00edneas sobre un paisaje sin demasiados accidentes, y que se producen fuera del \u00e1mbito de actuaci\u00f3n de las siglas hegem\u00f3nicas: \u00abEn los primeros a\u00f1os sesenta el movimiento nace f\u00e1brica por f\u00e1brica, como algo prohibido porque est\u00e1n prohibidos los convenios de empresa; pero nace y obligar\u00e1 al Gobierno, que no los puede impedir, a legalizarlos. \u00bfNace dirigido por comunistas? No siempre. En el Pa\u00eds Vasco nunca. En cada caso es distinto. Pero \u00bfse puede llamar simplemente sindical una lucha que puede costar a\u00f1os de c\u00e1rcel? Sin embargo es una lucha que se intenta, que termina, que pide poco y obtiene poco como &#8216;generalizaci\u00f3n'\u00bb. Ese agujero entre las organizaciones hist\u00f3ricas y las luchas que salen a la luz, tambi\u00e9n indica una variaci\u00f3n del territorio pol\u00edtico, de la cultura pol\u00edtica, de la estrategia y la t\u00e1ctica del comunismo y la socialdemocrac\u00eda europea desde los a\u00f1os 30: \u00abni por arriba ni por abajo funcionaba ya el frentismo, porque las fuerzas del cambio pasaban por otros lugares, subterr\u00e1nea y paralelamente\u00bb. La realidad que, a veces, supera a la normalidad.<\/p>\n<p>La tercera lecci\u00f3n de realismo en el recorrido de Rossanda son, por un lado la atrofia de la solidaridad antifascista europea, y por otro las expectativas y la dependencia de los factores externos incubadas por las organizaciones de la oposici\u00f3n a Franco. Ella lo ve vagamente, m\u00e1s desde su propio campo, haciendo un examen autocr\u00edtico sobre la implicaci\u00f3n de los comunistas y los dem\u00f3cratas europeos en la lucha contra el franquismo. Comprende, a trav\u00e9s de los fragmentos que apenas puede recoger y comprender por el camino, que el congreso que viene a difundir se funda sobre falsas esperanzas y que tiene una funci\u00f3n detergente, que no resuelve el problema del mediocre apoyo ofrecido hasta entonces, y que no responde a una sola de las necesidades que tiene en ese momento la gente del interior. Esa revisi\u00f3n autocr\u00edtica, es replicada y completada por una reflexi\u00f3n de Antonio Amat nada complaciente con la actitud que reina en las organizaciones clandestinas o semiclandestinas: \u00abDesde 1951 no hacemos m\u00e1s que esperar que alguien nos saque las casta\u00f1as del fuego. Primero la guerra, luego el final de la guerra, luego la nueva administraci\u00f3n americana, luego el Mercado Com\u00fan. As\u00ed, nuestros problemas, que nadie podr\u00e1 resolver por nosotros, quedan aplazados una y otra vez\u00bb.<\/p>\n<p>La \u00faltima lecci\u00f3n de realismo es la humildad de quien pese tener el antifascismo como una se\u00f1a de identidad personal, pol\u00edtica e intelectual, ha de reconocer, ya medio avanzada su ruta, la inutilidad de las certezas manejadas sobre el ser del fascismo europeo para comprender y abordar el fascismo franquista. Fuera por el abatimiento de la oposici\u00f3n, fuera por el arrinconamiento del populismo falangista y el s\u00f3lido dominio del poder financiero y la burgues\u00eda agraria, fuera por la opci\u00f3n de Franco de no participar en la II Guerra Mundial, al r\u00e9gimen no le cuadraba el atributo de \u00abfurioso pero d\u00e9bil\u00bb aplicado hasta entonces al fascismo europeo. El estado franquista era una estructura, efectivamente \u00abfuriosa\u00bb, pero tambi\u00e9n estable pol\u00edtica y econ\u00f3micamente, frente a la que se produc\u00edan movimientos internos y externos, pero que dispon\u00eda de una notable capacidad estrat\u00e9gica y diplom\u00e1tica en el exterior; y que era capaz responder a los conflictos interiores incluso con mejor y mayor \u00absentido de la oportunidad\u00bb que sus enemigos.<\/p>\n<p>Pese al duro retrato reniega Rossanda de cualquier resentimiento: \u00abEn esta trama, sector espa\u00f1ol, a\u00f1o 1962, he vivido menos de un mes. In\u00fatil para Espa\u00f1a, decisivo para m\u00ed. Alguien ya lo ha clasificado r\u00e1pidamente en la categor\u00eda, hoy muy de moda, del desentanto: desencantado ser\u00e1 usted, me dan ganas de contestar. Fue una bell\u00edsima historia, de la que sales escurrido como si fueras un trapo en la lavadora y te tendieran luego para que te secaras. Si la vida no es esto, \u00bfqu\u00e9 es?\u00bb<\/p>\n<p>En el postfacio, titulado \u00abLa muerte de las formas\u00bb Rossana Rossanda sit\u00faa aquel recorrido decepcionante en un contexto que marcar\u00eda l\u00edneas de frontera en el seno de la izquierda. En aquel momento las organizaciones hist\u00f3ricas del comunismo europeo viraban hac\u00eda la raz\u00f3n de estado. Se gestaba un movimiento atravesado de contradicciones pero que supon\u00eda un reto al orden y la prueba de fuego de una nueva generaci\u00f3n militante europea, el movimiento del 68, y los grandes y viejos organismos obreros se iban desmarcando y atrincherando en el consenso parlamentario y la paz social. Ese cruce de caminos, que captura a una Rossanda a\u00fan viva y atenta a los acontecimientos dentro de una encrucijada hist\u00f3rica, pol\u00edtica y generacional, terminar\u00eda en 1969 con su expulsi\u00f3n del PCI tras la fundaci\u00f3n de Il Manifesto, uno de los peri\u00f3dicos de la izquierda europea que a\u00fan hoy sobrevive fiel a s\u00ed mismo, y que le da a Rossanda un fragmento de raz\u00f3n hist\u00f3rica y resistente.<\/p>\n<p>El mismo postfacio vuelve al viaje reconociendo c\u00f3mo \u00aben 1962 no hab\u00eda visto un fantasma, una sombra que pasaba de una habitaci\u00f3n de la historia a otra; sino algo que se hab\u00eda convertido en cuerpo, parte de verdad, continuidad de un modo de ser Espa\u00f1a\u00bb. La cabeza gacha y el cuerpo inerte de los \u00abveinticinco a\u00f1os de paz\u00bb, como la democracia silenciosa de los actuales treinta a\u00f1os de normalidad, que no son una casualidad sino un resab\u00edo cultural por ahora inexpugnable, bien agarrado a la existencia, el terreno y los h\u00e1bitos.<\/p>\n<p>\u00abUn viaje in\u00fatil, o de la pol\u00edtica como educaci\u00f3n sentimental\u00bb es una muestra de humildad, implicaci\u00f3n y realismo. Es memoria sin nostalgia, memoria militante, memoria \u00fatil; un ejemplo de la memoria como educaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>(1)(ed. Laia 1984)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre &quot;Un viaje in\u00fatil, o de la pol\u00edtica como educaci\u00f3n sentimental&quot; de Rossana Rossanda(1)<\/p>\n<p>                                                      \u00a0<\/p>\n<p> inSurGente (Ant\u00f3n Corpas).- La noci\u00f3n de &quot;realismo&quot;, por lo general, es confiscada por el pragmatismo de terciopelo y paso corto cuando no por la resignaci\u00f3n. Lo real suele ser un pretexto que oculta el cuerpo de los intereses o la impotencia y el miedo y, en definitiva, es una buena cobertura para batirse en retirada o pasar al otro lado, para sentarse a esperar un tren sin pasajeros ni maquinista o acostarse donde el sol que m\u00e1s calienta. Habitualmente, quienes utilizan el &quot;ser realistas&quot; como una bandera \u00fatil en cualquier discusi\u00f3n, m\u00e1s que en la realidad se fijan en su ombligo o, m\u00e1s en profundidad, su est\u00f3mago. No es extra\u00f1o, adem\u00e1s, que muchos de aquellos superhombres que conformaban la vanguardia obrera, y que tras entrar en una cabina y desnudarse amanecieron con la piel de Vittorio y Luchino, se educaran en la raz\u00f3n c\u00ednica de la cultura pol\u00edtica stalinista, tan aficionada a apelar al &quot;m\u00e9todo dial\u00e9ctico&quot; y &quot;las condiciones objetivas&quot; para justificar decisiones a menudo subjetivas y contraproducentes.   A\u00fan as\u00ed, el realismo puede ser otra cosa. &quot;Un viaje in\u00fatil, o de la pol\u00edtica como educaci\u00f3n sentimental&quot;, publicado por Rossana Rossanda en Italia en 1981 y luego en castellano en 1984 (ed Laia), es un tipo de realismo que no busca confirmar juicios previos ni encontrar pretextos, que no va en busca de apuntalar triunfalismos ni darle coartada a esta o aquella pesadumbre. Que s\u00f3lo o nada m\u00e1s y nada menos, tiene la intenci\u00f3n y la necesidad de interpretar qu\u00e9 ocurre en verdad sobre el terreno. Es dif\u00edcil dar con una actitud militante e intelectual que, como en este caso, en lugar de confirmar lo sabido y lo establecido sea capaz de observar qu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo m\u00e1s all\u00e1 de la punta de sus zapatos.  Rossanda fue escogida entre los miembros del Comit\u00e9 Central del PCI para recorrer la Espa\u00f1a franquista -en concreto Barcelona, Madrid, Toledo, Sevilla, Donosti y Gasteiz\u00ad\u00ad- y recoger apoyos de la oposici\u00f3n interior al &quot;congreso por la libertad en Espa\u00f1a&quot; que m\u00e1s tarde se celebrar\u00eda en Roma. Es un viaje que llevar\u00e1 a cabo la semana santa de 1962 bajo las indicaciones del entonces clandestino Federico S\u00e1nchez (Jorge Sempr\u00fan), que no tardar\u00eda en ser expulsado del PCE junto con Fernando Claud\u00edn, por disentir ambos de la l\u00ednea oficial.  Durante el mes que dura un trayecto en el que mal que bien trata de camuflarse como turista, la viajera se esfuerza para cumplir con su trabajo lo mejor que le permiten las circunstancias, pero tambi\u00e9n quiere comprender una realidad que, a medida que pasan los d\u00edas, se vuelve oscura y resbaladiza. Rossanda se refiere reiteradamente a la &quot;ambig\u00fcedad&quot;, la indefinici\u00f3n, de la situaci\u00f3n pero tambi\u00e9n de las estrategias y las alianzas de cada uno de los actores, de sus intenciones y sus posibilidades reales de acci\u00f3n. Ve una realidad desdibujada donde, si est\u00e1 pasando algo, no hay nada que lo indique, donde es dif\u00edcil saber verdaderamente qui\u00e9n es qui\u00e9n, que peso tiene cada cual, como se relacionan los actores entre s\u00ed, y cuales son las l\u00edneas de actuaci\u00f3n comunes o diferenciadas. Se encuentra, pues, con un limbo, un tiempo est\u00e1tico, un silencio general que a ella misma le cuesta admitir porque se aleja demasiado del perfil heroico de &quot;la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola&quot; trazado durante la primera mitad del siglo XX.   En su primer destino, Barcelona, la italiana no consigue ning\u00fan encuentro con el PSUC; pero se entrevistar\u00e1 con Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo, el dirigente socialista Joan Revent\u00f3s, alg\u00fan miembro del Front Nacional de Catalunya, con Heribert Barrera de ERC, y con tres representantes de la diezmada CNT que no le ocultan el estado de muerte cl\u00ednica de la organizaci\u00f3n. En Madrid ve a un desesperado militante del PCE, Javier Pradera (hoy columnista de c\u00e1mara de El Pa\u00eds) que le relata el estrepitoso fracaso de la Huelga General Pol\u00edtica de 1959; se encuentra con militantes del incipiente Frente de Liberaci\u00f3n Popular (FLP o Felipe); con el autor del &quot;Cara al Sol&quot;, Dionisio Ridruejo, por entonces reconvertido en oposici\u00f3n tolerada; y con el viejo Gil Robles, l\u00edder de la CEDA durante la Rep\u00fablica, y que ya le anticipa algunos trazos elementales del futuro: &quot;Espa\u00f1a debe entrar en el Mercado Com\u00fan y en la Alianza Atl\u00e1ntica&quot;. En Sevilla, no consigue entrevistarse con los comunistas -maltrechos y asustados por un reciente golpe represivo- y s\u00ed con el catedr\u00e1tico Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, que tiene la intenci\u00f3n de construir una democracia cristiana de centro izquierda a imitaci\u00f3n del partido italiano. Finalmente, entre Donosti y Gasteiz, Rossana Rossanda contacta con Roc\u00edo Laff\u00f3n y Luis Mart\u00edn Santos -autor de &quot;Tiempo de Silencio&quot;-, y con Antonio Amat, abogado del PSOE y dirigente sindical.  Esta, como la mayor\u00eda de las expediciones pol\u00edticas por el estilo, tiene un objetivo subyacente al objetivo declarado. Adem\u00e1s de difundir la celebraci\u00f3n del congreso y recoger adhesiones, Rossanda deb\u00eda confirmar algo; ratificar lo que dec\u00edan los documentos de la direcci\u00f3n exterior del PCE, que consideraban que en el pa\u00eds exist\u00eda un clima propicio a la insurrecci\u00f3n democr\u00e1tica contra la dictadura. En la misma l\u00ednea, el viaje deber\u00eda confirmar que los movimientos que se daban dentro del aparato franquista eran se\u00f1ales de una falla suficientemente abierta como para permitir un movimiento popular. De hecho, la convocatoria del congreso de Roma era fruto de esa percepci\u00f3n que, como se ver\u00e1 a lo largo del relato, ten\u00eda m\u00e1s de ilusi\u00f3n que de realidad.  La primera lecci\u00f3n de realismo que ofrece este cuaderno de bit\u00e1cora es, de hecho, un desmentido rotundo. Aunque, para no provocar asperezas con el PCE de Carrillo, Rossanda suavizar\u00e1 algunas consideraciones en el informe presentado al Comit\u00e9 de Exteriores del PCI, las impresiones transmitidas por la gente del interior resultan diametralmente opuestas a lo le\u00eddo y lo escuchado por ella hasta entonces. Las personas que consigue visitar no indican, en ning\u00fan caso, un proceso de rebeli\u00f3n o insurrecci\u00f3n m\u00e1s o menos incipiente o cercana, sino todo lo contrario. Salvo en Euskadi y en menor medida en Catalunya -donde existe una mayor actividad pero donde tampoco se distingue una atm\u00f3sfera de revuelta-, la delegada italiana se encuentra con una situaci\u00f3n de debilidad, desmoralizaci\u00f3n y aislamiento: &quot;Toda la izquierda me ha parecido dislocada y en dificultades&#8230; Puede suceder que se me escape el potencial efectivo de la lucha y de rebeli\u00f3n que puede existir, y que una oleada revolucionaria supere estas incertidumbres; pero ciertamente, si existe, no est\u00e1 expresado por la articulaci\u00f3n pol\u00edtica y por los grupos dirigentes de la oposici\u00f3n democr\u00e1tica&quot;. En cuanto al r\u00e9gimen, su &quot;descomposici\u00f3n&quot; no indica un debilitamiento sino una transformaci\u00f3n y m\u00e1s que grietas se ven movimientos y cambios en la correlaci\u00f3n de fuerzas, pero nunca un monstruo que se tambalee.  La segunda lecci\u00f3n de realismo es ya conocida pero obviada, una verdad embarazosa sobre la que los m\u00e1s notables dirigentes de la \u00e9poca prefieren echar pelillos a la mar, y que suele andar a la sombra de la imagen m\u00e1s o menos heroica del exilio. La dureza y las implicaciones del destierro no pueden ocultar el papel nefasto y miope que, seg\u00fan la inmensa mayor\u00eda de los estudios sobre la cuesti\u00f3n, jugaron las direcciones exteriores al concentrar el poder de decisi\u00f3n y al se\u00f1alar unas u otras directrices, sin contar con la opini\u00f3n de la militancia que ten\u00eda que desenvolverse cotidiana y clandestinamente bajo la dictadura. El de Rossana Rossanda es un testimonio m\u00e1s en esa direcci\u00f3n. El malestar de Javier Pradera, el mismo hecho de que tres a\u00f1os despu\u00e9s de la huelga de 1959 aquella frustraci\u00f3n fuera todav\u00eda el centro de la angustia del entonces militante comunista, es una estampa fiable del abismo entre las proyecciones de la direcci\u00f3n de Santiago Carrillo y las dificultades de los militantes del PCE en el interior, abocados a defender y aplicar una pol\u00edtica imposible. Comparable a esa distancia es el contraste entre la espera pasiva y durmiente del PSOE de Rodolfo Llopis y los esfuerzos de Antonio Amat para tejer lazos y n\u00facleos organizativos estables en el norte peninsular: &quot;los obreros se desperezaban por todas partes y en cambio su partido hac\u00eda algo peor que dormir, divid\u00eda, se destru\u00eda. En esto Amat se parec\u00eda a los dem\u00e1s militantes o cuadros del interior con quienes me hab\u00eda entrevistado: nadie ocultaba, o muy poco, el mayor o menor resentimiento con respecto a las direcciones de su partido en la emigraci\u00f3n&quot;.   Al respecto, la viajera tambi\u00e9n repara en que la relativa autonom\u00eda org\u00e1nica de catalanes y vascos supone una diferencia palpable, una relaci\u00f3n entre la coyuntura y la acci\u00f3n pol\u00edtica diferente y m\u00e1s apegada a la realidad. Ah\u00ed s\u00ed, algo se mov\u00eda. En el caso vasco, se trataba de una correlaci\u00f3n social e hist\u00f3rica distinta, una resistencia contenida pero latente, que ya el 1 de Mayo de 1947 hab\u00eda convocado una huelga general secundada por al menos 20.000 trabajadores de Bilbao y su cintur\u00f3n industrial: &quot;el Pa\u00eds Vasco parec\u00eda m\u00e1s legible que otros: no s\u00f3lo era una zona no integrada sino tambi\u00e9n no opaca. Resistente. Aquel dudoso margen en el que, en el resto de la pen\u00ednsula, se dise\u00f1aban democratizaciones limitadas y compromisos, aqu\u00ed no exist\u00eda&quot;. Y justo el dirigente socialista vasco Antonio Amat es el que se\u00f1ala a Catalunya como el otro polo de diferencia y referencia: &quot;para reconstruir el PSOE hab\u00eda que escindirse, los de fuera y los de dentro, siguiendo el ejemplo de la autonom\u00eda del Movimiento Socialista de Catalu\u00f1a, que era un partido de verdad con una base de verdad&quot;.   La delegada italiana tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n sobre algunos conflictos que todav\u00eda son fin\u00edsimas l\u00edneas sobre un paisaje sin demasiados accidentes, y que se producen fuera del \u00e1mbito de actuaci\u00f3n de las siglas hegem\u00f3nicas: &quot;En los primeros a\u00f1os sesenta el movimiento nace f\u00e1brica por f\u00e1brica, como algo prohibido porque est\u00e1n prohibidos los convenios de empresa; pero nace y obligar\u00e1 al Gobierno, que no los puede impedir, a legalizarlos. \u00bfNace dirigido por comunistas? No siempre. En el Pa\u00eds Vasco nunca. En cada caso es distinto. Pero \u00bfse puede llamar simplemente sindical una lucha que puede costar a\u00f1os de c\u00e1rcel? Sin embargo es una lucha que se intenta, que termina, que pide poco y obtiene poco como &#8216;generalizaci\u00f3n&#8217;&quot;. Ese agujero entre las organizaciones hist\u00f3ricas y las luchas que salen a la luz, tambi\u00e9n indica una variaci\u00f3n del territorio pol\u00edtico, de la cultura pol\u00edtica, de la estrategia y la t\u00e1ctica del comunismo y la socialdemocrac\u00eda europea desde los a\u00f1os 30: &quot;ni por arriba ni por abajo funcionaba ya el frentismo, porque las fuerzas del cambio pasaban por otros lugares, subterr\u00e1nea y paralelamente&quot;. La realidad que, a veces, supera a la normalidad.  La tercera lecci\u00f3n de realismo en el recorrido de Rossanda son, por un lado la atrofia de la solidaridad antifascista europea, y por otro las expectativas y la dependencia de los factores externos incubadas por las organizaciones de la oposici\u00f3n a Franco. Ella lo ve vagamente, m\u00e1s desde su propio campo, haciendo un examen autocr\u00edtico sobre la implicaci\u00f3n de los comunistas y los dem\u00f3cratas europeos en la lucha contra el franquismo. Comprende, a trav\u00e9s de los fragmentos que apenas puede recoger y comprender por el camino, que el congreso que viene a difundir se funda sobre falsas esperanzas y que tiene una funci\u00f3n detergente, que no resuelve el problema del mediocre apoyo ofrecido hasta entonces, y que no responde a una sola de las necesidades que tiene en ese momento la gente del interior. Esa revisi\u00f3n autocr\u00edtica, es replicada y completada por una reflexi\u00f3n de Antonio Amat nada complaciente con la actitud que reina en las organizaciones clandestinas o semiclandestinas: &quot;Desde 1951 no hacemos m\u00e1s que esperar que alguien nos saque las casta\u00f1as del fuego. Primero la guerra, luego el final de la guerra, luego la nueva administraci\u00f3n americana, luego el Mercado Com\u00fan. As\u00ed, nuestros problemas, que nadie podr\u00e1 resolver por nosotros, quedan aplazados una y otra vez&quot;.  La \u00faltima lecci\u00f3n de realismo es la humildad de quien pese tener el antifascismo como una se\u00f1a de identidad personal, pol\u00edtica e intelectual, ha de reconocer, ya medio avanzada su ruta, la inutilidad de las certezas manejadas sobre el ser del fascismo europeo para comprender y abordar el fascismo franquista. Fuera por el abatimiento de la oposici\u00f3n, fuera por el arrinconamiento del populismo falangista y el s\u00f3lido dominio del poder financiero y la burgues\u00eda agraria, fuera por la opci\u00f3n de Franco de no participar en la II Guerra Mundial, al r\u00e9gimen no le cuadraba el atributo de &quot;furioso pero d\u00e9bil&quot; aplicado hasta entonces al fascismo europeo. El estado franquista era una estructura, efectivamente &quot;furiosa&quot;, pero tambi\u00e9n estable pol\u00edtica y econ\u00f3micamente, frente a la que se produc\u00edan movimientos internos y externos, pero que dispon\u00eda de una notable capacidad estrat\u00e9gica y diplom\u00e1tica en el exterior; y que era capaz responder a los conflictos interiores incluso con mejor y mayor &quot;sentido de la oportunidad&quot; que sus enemigos.  Pese al duro retrato reniega Rossanda de cualquier resentimiento: &quot;En esta trama, sector espa\u00f1ol, a\u00f1o 1962, he vivido menos de un mes. In\u00fatil para Espa\u00f1a, decisivo para m\u00ed. Alguien ya lo ha clasificado r\u00e1pidamente en la categor\u00eda, hoy muy de moda, del desentanto: desencantado ser\u00e1 usted, me dan ganas de contestar. Fue una bell\u00edsima historia, de la que sales escurrido como si fueras un trapo en la lavadora y te tendieran luego para que te secaras. Si la vida no es esto, \u00bfqu\u00e9 es?&quot;  En el postfacio, titulado &quot;La muerte de las formas&quot; Rossana Rossanda sit\u00faa aquel recorrido decepcionante en un contexto que marcar\u00eda l\u00edneas de frontera en el seno de la izquierda. En aquel momento las organizaciones hist\u00f3ricas del comunismo europeo viraban hac\u00eda la raz\u00f3n de estado. Se gestaba un movimiento atravesado de contradicciones pero que supon\u00eda un reto al orden y la prueba de fuego de una nueva generaci\u00f3n militante europea, el movimiento del 68, y los grandes y viejos organismos obreros se iban desmarcando y atrincherando en el consenso parlamentario y la paz social. Ese cruce de caminos, que captura a una Rossanda a\u00fan viva y atenta a los acontecimientos dentro de una encrucijada hist\u00f3rica, pol\u00edtica y generacional, terminar\u00eda en 1969 con su expulsi\u00f3n del PCI tras la fundaci\u00f3n de Il Manifesto, uno de los peri\u00f3dicos de la izquierda europea que a\u00fan hoy sobrevive fiel a s\u00ed mismo, y que le da a Rossanda un fragmento de raz\u00f3n hist\u00f3rica y resistente.  El mismo postfacio vuelve al viaje reconociendo c\u00f3mo &quot;en 1962 no hab\u00eda visto un fantasma, una sombra que pasaba de una habitaci\u00f3n de la historia a otra; sino algo que se hab\u00eda convertido en cuerpo, parte de verdad, continuidad de un modo de ser Espa\u00f1a&quot;. La cabeza gacha y el cuerpo inerte de los &quot;veinticinco a\u00f1os de paz&quot;, como la democracia silenciosa de los actuales treinta a\u00f1os de normalidad, que no son una casualidad sino un resab\u00edo cultural por ahora inexpugnable, bien agarrado a la existencia, el terreno y los h\u00e1bitos.  &quot;Un viaje in\u00fatil, o de la pol\u00edtica como educaci\u00f3n sentimental&quot; es una muestra de humildad, implicaci\u00f3n y realismo. Es memoria sin nostalgia, memoria militante, memoria \u00fatil; un ejemplo de la memoria como educaci\u00f3n pol\u00edtica.    (1)(ed. Laia 1984)  <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[917,1332,1334],"class_list":["post-948","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate","tag-resenas","tag-rossana-rossanda","tag-un-viaje-inutil-o-de-la-politica-como-educacion-sentimental"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/948","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=948"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/948\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=948"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=948"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=948"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}