{"id":953,"date":"2008-05-05T00:00:00","date_gmt":"2008-05-05T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=953"},"modified":"2020-02-26T06:13:02","modified_gmt":"2020-02-26T05:13:02","slug":"gestiones-y-escandalos-privados-pasividad-publica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=953","title":{"rendered":"Gestiones y esc\u00e1ndalos privados; pasividad p\u00fablica"},"content":{"rendered":"<p>Mi t\u00eda, Joana, la hermana de mi madre, fue una joven cenetista. Su marido, un militante de la FAI, aprendi\u00f3 a leer en una de sus estancias en la c\u00e1rcel modelo de Barcelona en la d\u00e9cada de los veinte. Cuando muri\u00f3, a finales de los setenta, Joana supo aguantar bien durante a\u00f1os. Conoci\u00f3 en una local para mayores a Joaquim. \u00c9l ha sido su compa\u00f1ero en estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Quim, un trabajador del transporte que emigr\u00f3 a Alemania en los a\u00f1os cincuenta gracias a cuya pensi\u00f3n pudo vivir, con ayuda de C\u00e1ritas, sus veinte \u00faltimos a\u00f1os rozando la miseria m\u00e1s absoluta, muri\u00f3 en verano de 2007. Un c\u00e1ncer de h\u00edgado acab\u00f3 con \u00e9l en apenas un a\u00f1o. No sufri\u00f3.<\/p>\n<p>Joana pareci\u00f3 aguantar. Acudi\u00f3 al entierro. Llor\u00f3 su muerte. Mayor, viviendo en una residencia desde hac\u00eda unos dos a\u00f1os (donde era visitada ma\u00f1ana y tarde por Quim a pesar de su delicado estado de salud), enferma de Alzheimer, me permit\u00eda acompa\u00f1arle a dar un paseo d\u00eda s\u00ed, d\u00eda no, por las calles de su barrio trabajador: la Verneda, Sant Mart\u00ed (en esta estaci\u00f3n de metro se film\u00f3 una de la escenas m\u00e1s brillantes de \u201cEl silencio despu\u00e9s de Bach\u201d de Pere Portabella). A todo el mundo que ve\u00edamos, a sus amigos, convecinos, les contaba lo mismo. Quim hab\u00eda muerto, sin sufrimiento, y ella segu\u00eda aqu\u00ed, le echaba mucho en falta y pensaba en \u00e9l en todo momento.<\/p>\n<p>Pero Joana cambi\u00f3 de opini\u00f3n y no quiso aguantar m\u00e1s. Un d\u00eda de octubre, dos meses despu\u00e9s del fallecimiento de Quim, empez\u00f3 a dejar de comer y a no tomar la medicaci\u00f3n. Apenas beb\u00eda, no quer\u00eda probar bocado. Insistimos: tienes que alimentarte, no podr\u00e1s aguantar. Nos miraba y contestaba irritada: \u201cSi Quim no est\u00e0 aqu\u00ed, per qu\u00e8 vull seguir?\u201d. A punto estuvo de lograr su objetivo. Le llevamos de urgencias a un hospital p\u00fablico de Barcelona, el Hospital de Sant Pau. La admirable dedicaci\u00f3n de una m\u00e9dica y de su equipo la salv\u00f3. Logr\u00f3 convencerla sin presi\u00f3n que val\u00eda la pena vivir, que era necesario que tomara la medicaci\u00f3n m\u00e1s esencial. Empez\u00f3 a comer de nuevo; lentamente, muy lentamente.<\/p>\n<p>Su regreso a la residencia no fue f\u00e1cil. Las personas que la cuidan, en su mayor\u00eda mujeres (cuidadoras de planta, m\u00e9dica, enfermeras, limpiadoras, recepcionista, asistenta social), tienen que incrementar ahora sus esfuerzos. Joana es dependiente. No puede andar, va en silla de ruedas. Existe el temor justificado de que se llague si no se mueve cada dos horas y permanece demasiado tiempo en la misma posici\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, ya no puede comer sola. La alimentan, la levantan diariamente, la visten, la llevan a convivir y jugar con sus compa\u00f1eras, la acuestan. Los familiares, los pocos familiares que tiene, la hija de Quim, mi compa\u00f1era y yo, hacemos poco, muy poco.<\/p>\n<p>Pero agradecemos enormemente, como no podr\u00eda ser de otro modo, el esfuerzo, el cuidado, el mimo como es tratada por las trabajadoras de una residencia de titularidad p\u00fablica y gesti\u00f3n privada. No es nada f\u00e1cil, es trabajo duro y sin apenas reconocimiento. Pero lo consiguen, lo est\u00e1n consiguiendo, a pesar de que en ocasiones la medicaci\u00f3n, o la falta de ella, saca de Joana su car\u00e1cter ind\u00f3mito e incluso la descortes\u00eda y la mala educaci\u00f3n. A veces pierde los nervios y arroja al suelo comida y utensilios.<\/p>\n<p>La residencia, como dec\u00eda, es de titularidad p\u00fablica. Joana, que cobra una pensi\u00f3n de unos 720 euros, no hubiera podido acceder a una residencia privada. Los precios de estas instituciones de lucro, y algunas de lujo, que suplen con finalidad de negocio la falta de un decente Estado de bienestar, con o sin ley de dependencia, tienen precios cuatro o cinco veces superiores. No exagero, no cometo ning\u00fan error grave.<\/p>\n<p>La residencia es p\u00fablica pero la gesti\u00f3n, eso s\u00ed, es privada.\u00a0 No tengo datos de las ganancias del empresario que lleva la residencia ni la cantidad obtenida por el acuerdo con la Administraci\u00f3n catalana en concurso p\u00fablico. S\u00e9, eso s\u00ed, las condiciones laborales de las trabajadoras que rigen la residencia, que le dan vida y gracias a las cuales las cosas funcionan razonablemente bien. Las condiciones, sus condiciones laborales, son tan insoportables que est\u00e1n en huelga indefinida desde hace un mes sin poder hacer huelga efectiva. De hecho, no quieren hacerla. Cuidan de los enfermos (enfermas en su mayor\u00eda) y no les quieren dejar a la intemperie. Su protesta se reduce a salir a la calle exhibiendo sus reclamaciones quince minutos diarios para buscar apoyo entre la ciudadan\u00eda y los familiares. Luego, todo sigue su camino, y su trabajo es tan duro, dif\u00edcil y necesario como lo ha sido siempre.<\/p>\n<p>El salario bruto de la mayor\u00eda de las trabajadoras de la residencia es de unas 800 euros, unos 715 despu\u00e9s de los descuentos correspondientes. No se trata de mileuristas, como se\u00f1alaba Isaac Rosa en un art\u00edculo reciente. Serlo, poder llevar esa etiqueta ciertamente fr\u00edvola y nada inocente, ser\u00eda un \u00e9xito para ellas. Trabajan 37,5 horas por semana y las que lo hacen en turnos de 12 horas tienen m\u00e1s d\u00edas seguidos de descanso. Cuando trabajan festivos, reciben un complemento: 10 euros (hasta hace pocos meses eran 8). Por d\u00eda, no por hora, no se equivoquen. Una trabajadora que haya trabajado tres d\u00edas festivos en un mes, pongamos por caso, cobrar\u00e1 en n\u00f3mina unos 845 euros, unos 745 netos.<\/p>\n<p>Las consecuencias de estas inimaginables pero reales condiciones laborales, en un pa\u00eds que se dice faro de la modernidad y que asegura que ha superado la renta de Italia, son conocidas: las trabajadoras cambian de lugar de trabajo cuando tienen ocasi\u00f3n (aunque no es f\u00e1cil porque las condiciones son similares en otros destinos); el personal m\u00e1s cualificado no es contratado por la direcci\u00f3n de la residencia por el coste que representa; la feminizaci\u00f3n de la pobreza o de los asalariados m\u00e1s empobrecidos no es s\u00f3lo asunto de estad\u00edstica, y el grueso de los puestos de trabajos est\u00e1n ocupados por personas trabajadoras que han llegado recientemente a nuestro pa\u00eds y que tienen menos protecci\u00f3n\u00a0 y contactos, movi\u00e9ndose por ello con m\u00e1s dificultad.<\/p>\n<p>\u00bfEs razonable que estas sean las condiciones laborales de un colectivo que desempe\u00f1a una tarea tan importante, tan esencial, tan necesaria y, de puertas hacia fuera, tan reconocida ? No lo creo, no creo que alguien pueda mantener una creencia as\u00ed.<\/p>\n<p>\u00bfEs razonable que el asunto, y su lucha, apenas trascienda a la opini\u00f3n p\u00fablica? Tampoco lo es en mi opini\u00f3n. Otro ejemplo m\u00e1s de la censura informativa de la que habla, con raz\u00f3n y razones, Santiago Alba Rico.<\/p>\n<p>\u00bfNo tienen consecuencias la gesti\u00f3n privada de bienes de titularidad p\u00fablica? Las tiene. Si el motor es el lucro, como es el caso, las consecuencias son conocidas: retribuir lo menos que sea posible la fuerza de trabajo para incrementar el bot\u00edn.<\/p>\n<p>\u00bfEs razonable que un gobierno de izquierdas, como el que rige actualmente en Catalu\u00f1a, acepte que un tema de salud como es el cuidado de los mayores, algunos de ellos enfermos, sea gestionado con criterios de rentabilidad? No lo es mi opini\u00f3n. De hecho, paradoja de paradojas, esos son los planes que pretende generalizar, seg\u00fan creo, la se\u00f1ora Aguirre en todos o casi todos los servicios de la Comunidad de Madrid y \u00e9stas han sido las propuestas que han sido criticadas por el PSOE cuando ha estado en la oposici\u00f3n: la privatizaci\u00f3n del estado de bienestar, se ha dicho con voz de bar\u00edtonos convencidos, es inadmisible.<\/p>\n<p>\u00bfHay que apoyar o apostar por un gobierno que no es capaz de mover ni un pelo, y menos un dedo, para combatir esta situaci\u00f3n de injusticia ilimitada? Tampoco lo creo, sea cual sea los espantap\u00e1jaros que se agiten en las pr\u00f3ximas contiendas. No es posible, no es admisible que a un conseller\/a de izquierdas o no sepa nada, o no le importe o le pueda parecer razonable o justo un salario de miseria sabiendo, como sabe, que sus ingresos son 12 o 15 veces superiores a los de un trabajador o trabajadora al que, por otra parte, dice representar y defender (Por cierto, \u00bfde qui\u00e9n, de qu\u00e9? )<\/p>\n<p>No s\u00e9 si exagero -acaso un \u00e1tomo o un quark, pero no m\u00e1s- si afirmo que \u00e9ste es otro episodio m\u00e1s, y ya son muchos, de la historia universal de la infamia. Pero, como ustedes saben, no hay ning\u00fan libro ni tratado que asegure ni demuestre que sea necesario transigir con tanta ignominia insoportable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi t\u00eda, Joana, la hermana de mi madre, fue una joven cenetista. Su marido, un militante de la FAI, aprendi\u00f3 a leer en una de sus estancias en la c\u00e1rcel modelo de Barcelona en la d\u00e9cada de los veinte. Cuando muri\u00f3, a finales de los setenta, Joana supo aguantar bien durante a\u00f1os. Conoci\u00f3 en una local para mayores a Joaquim. \u00c9l ha sido su compa\u00f1ero en estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quim, un trabajador del transporte que emigr\u00f3 a Alemania en los a\u00f1os cincuenta gracias a cuya pensi\u00f3n pudo vivir, con ayuda de C\u00e1ritas, sus veinte \u00faltimos a\u00f1os rozando la miseria m\u00e1s absoluta, muri\u00f3 en verano de 2007. Un c\u00e1ncer de h\u00edgado acab\u00f3 con \u00e9l en apenas un a\u00f1o. No sufri\u00f3. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Joana pareci\u00f3 aguantar. Acudi\u00f3 al entierro. Llor\u00f3 su muerte. Mayor, viviendo en una residencia desde hac\u00eda unos dos a\u00f1os (donde era visitada ma\u00f1ana y tarde por Quim a pesar de su delicado estado de salud), enferma de Alzheimer, me permit\u00eda acompa\u00f1arle a dar un paseo d\u00eda s\u00ed, d\u00eda no, por las calles de su barrio trabajador: la Verneda, Sant Mart\u00ed (en esta estaci\u00f3n de metro se film\u00f3 una de la escenas m\u00e1s brillantes de \u201cEl silencio despu\u00e9s de Bach\u201d de Pere Portabella). A todo el mundo que ve\u00edamos, a sus amigos, convecinos, les contaba lo mismo. Quim hab\u00eda muerto, sin sufrimiento, y ella segu\u00eda aqu\u00ed, le echaba mucho en falta y pensaba en \u00e9l en todo momento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero Joana cambi\u00f3 de opini\u00f3n y no quiso aguantar m\u00e1s. Un d\u00eda de octubre, dos meses despu\u00e9s del fallecimiento de Quim, empez\u00f3 a dejar de comer y a no tomar la medicaci\u00f3n. Apenas beb\u00eda, no quer\u00eda probar bocado. Insistimos: tienes que alimentarte, no podr\u00e1s aguantar. Nos miraba y contestaba irritada: \u201cSi Quim no est\u00e0 aqu\u00ed, per qu\u00e8 vull seguir?\u201d. A punto estuvo de lograr su objetivo. Le llevamos de urgencias a un hospital p\u00fablico de Barcelona, el Hospital de Sant Pau. La admirable dedicaci\u00f3n de una m\u00e9dica y de su equipo la salv\u00f3. Logr\u00f3 convencerla sin presi\u00f3n que val\u00eda la pena vivir, que era necesario que tomara la medicaci\u00f3n m\u00e1s esencial. Empez\u00f3 a comer de nuevo; lentamente, muy lentamente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su regreso a la residencia no fue f\u00e1cil. Las personas que la cuidan, en su mayor\u00eda mujeres (cuidadoras de planta, m\u00e9dica, enfermeras, limpiadoras, recepcionista, asistenta social), tienen que incrementar ahora sus esfuerzos. Joana es dependiente. No puede andar, va en silla de ruedas. Existe el temor justificado de que se llague si no se mueve cada dos horas y permanece demasiado tiempo en la misma posici\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, ya no puede comer sola. La alimentan, la levantan diariamente, la visten, la llevan a convivir y jugar con sus compa\u00f1eras, la acuestan. Los familiares, los pocos familiares que tiene, la hija de Quim, mi compa\u00f1era y yo, hacemos poco, muy poco. <\/p>\n<p>Pero agradecemos enormemente, como no podr\u00eda ser de otro modo, el esfuerzo, el cuidado, el mimo como es tratada por las trabajadoras de una residencia de titularidad p\u00fablica y gesti\u00f3n privada. No es nada f\u00e1cil, es trabajo duro y sin apenas reconocimiento. Pero lo consiguen, lo est\u00e1n consiguiendo, a pesar de que en ocasiones la medicaci\u00f3n, o la falta de ella, saca de Joana su car\u00e1cter ind\u00f3mito e incluso la descortes\u00eda y la mala educaci\u00f3n. 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